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La verdadera caridad

La verdadera caridad

En verdad os digo, que todo lo grande y lo bueno que existe en el espíritu, jamás lo habéis dado porque ni siquiera lo conocéis.

Es menester que conozcáis el significado inmenso de la caridad, porque entonces sabréis las maravillas que hace el verdadero amor. ¡Qué hermoso será vuestro mundo, cuando los hombres hayan descubierto en su espíritu el tesoro bendito con que su Creador les dotó desde el instante mismo de su formación!

Os haré comprender cuánto lleváis en vuestro corazón, para que nunca os sintáis menesterosos ante los verdaderos necesitados. La caridad es una de las flores más bellas del amor y es precisamente los pétalos de esta flor los que quiero que se abran en vosotros para esparcir su esencia entre vuestros hermanos, porque la caridad es reflejo de amor y de sabiduría.

Es necesario que aprendáis a mirar un poco afuera de vosotros, algo más allá de vuestro hogar y de vuestros afectos, para que comprendáis el dolor de los demás.

Si en vuestra vida habéis practicado la caridad, continuad haciéndolo; si no, entonces empezad con el primer necesitado que llame a vuestra puerta, ya sea un enfermo del espíritu o del cuerpo, un corazón desolado, una viuda, un anciano o un niño. No cerréis vuestra mano ante el necesitado, ni le juzguéis indigno de vuestra caridad, porque sea malvado, según vosotros. Mientras más grande sea el abismo en que hayan caído vuestros hermanos, mayor deberá ser vuestra paciencia y vuestra caridad para ellos.

No miréis con indiferencia a los que sufren, no despreciéis a los pobres, impartid la caridad, dejad que mi luz ilumine su vida, que el amor que he depositado en vosotros, llegue a ellos y les dé calor, aliento y esperanza. Yo estoy en todos, lo mismo me oculto en el corazón del poderoso, que en el del pordiosero.

Por eso os digo, que cuando veáis llegar a vuestras puertas al menesteroso, no le neguéis la caridad; porque vuestro Padre será el que esté llamado a vuestro corazón. Si observáis a la niñez, veréis que hay muchos pequeños sin amor, sin ley y sin pan. Sí penetráis entre la juventud, encontraréis la lucha de pasiones, los caminos equivocados; y si miráis entre los hombres y mujeres que han alcanzado la madurez en la vida, encontraréis entre muchos de ellos las tragedias, el vicio, el cáliz amargo, a veces la viudez, la falta de esperanza y de fe, así como de un verdadero aliciente espiritual que les conforte y les sostenga.

Quiero que aprendáis todos los medios y las formas de hacer la caridad para que no me digáis: Padre, ¿cómo queréis que comparta con mis semejantes mi pan o mis monedas si son tan escasos? Si las dieseis sin vanidad ni repulsión, vuestra pobre moneda en parte mitigaría el hambre y la sed de amor de esos espíritus en plena restitución.

Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazareth, levántate y anda. (hechos 3:6)

Si estáis pobres materialmente y por esa causa no podéis ayudar a vuestros semejantes, no temáis, orad y Yo haré que donde no haya nada, brote luz y haya paz. Mas cuando vuestra conciencia os diga que tenéis que despojaros de algo material para entregarlo al necesitado, no queráis sustituir aquella caridad con una oración. No debéis ocultar o disimular vuestro egoísmo con oraciones espirituales, no queráis que aquello que vosotros podéis hacer, lo haga el Padre, ni debéis evadir el cumplimiento de vuestro deber diciendo que con la intención ha sido bastante.

La caridad que hagáis por medio de una moneda, con ser caridad, será la menos elevada que hagáis. ¿Cómo vais a amaros los unos a los otros con la perfección que Yo os enseñé, si no os reconocéis como hermanos? Necesitáis tomar la esencia que lleva el espíritu, para que vuestro amor sea verdadero amor y vuestra caridad sea verdadera caridad; algo más que palabras vanas, que míseras monedas, o el mendrugo de pan que sobra en vuestra mesa y que son los únicos medios que muchos emplean para haceros creer que practican la caridad y que se aman los unos a los otros.

Los hombres han confundido la verdadera caridad olvidando uno de los sentimientos más elevados del espíritu, con el materialismo que se manifiesta en todos sus actos. A los que así entienden la caridad y con esas obras imperfectas tratan de acallar la voz de la conciencia y pretenden hacerme creer que cumplen con una de mis más elevadas enseñanzas, vengo a deciros: Recogeos en vuestra alcoba y en vuestra oración comunicaos conmigo, para que en esa comunión, sintáis en vuestro interior un destello de bondad y gratitud hacia el Padre, y sintiendo el dolor de vuestros semejantes, pidáis por ellos, lo que ya sería un paso hacia la espiritualidad.

No penséis que para practicar la verdadera caridad, ya es suficiente con sentir compasión, como hasta hoy lo habéis hecho; aun queda mucha frialdad que es menester tornar en calor espiritual, para que al fin, surja de vuestro espíritu el sentimiento de amor, que es la fuente de donde brotan la piedad, la caridad y todos los sentimientos nobles y elevados.

Debo deciros que ese sentimiento no ha sido debidamente interpretado. La caridad es un nombre que vosotros le dais a determinadas acciones que lleváis a cabo, las cuales en la mayoría de los casos, no llevan en su fondo piedad o una verdadera intención de aliviar una necesidad.

Quien piense que para acercarse a Mí deberá dedicar su vida tan sólo a dar, sin esperar recibir, a sacrificarse sin ninguna compensación inmediata, está en un error; por que siendo como sois imperfectos y pecadores, el que os busque para pediros será quien venga a favoreceros, porque al utilizaros os da la oportunidad de que os acerquéis a vuestro Padre.

La caridad verdadera de donde nace la piedad, es la mejor dádiva que podréis depositar en los necesitados. Si al dar una moneda, un pan o un vaso con agua, no tuvieseis en vuestro corazón el sentimiento de amor hacia vuestros hermanos, en verdad os digo que nada habréis dado, más os vale no desprenderos de aquello que dais.

Cuidaos de entregar una caridad aparente, llevando en vuestro corazón el egoísmo. Haced cuanto bien podáis sin interés personal alguno. Hacedlo por amor. Sabed que por mucho que poseáis, si no dieseis nada, es como si nada tuvieseis.

Y si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía. (Isaías 58:10)

Tened un conocimiento verdadero de lo que es la caridad, de cómo sentirla y cómo impartirla, para que llegue a ser limpia. La caridad aparente podrá proporcionaros algunas satisfacciones que provengan de la admiración que despertéis y de la adulación que recibáis, pero lo aparente no llega a mí Reino.

Quienes viven esperando de Mí la caridad y pudiendo hacerla en su sendero no la hacen, no han tenido caridad de sus hermanos ni de ellos mismos. Esos son los que han dejado enfriar su corazón, los que han apagado su lámpara, los que se asemejan a débiles pajarillos caídos del nido, o a las hojas secas que en otoño se desprenden de los árboles, para ser llevadas sin rumbo por los vientos.

Ciencia y religión

Ciencia y Religión

Desde el principio de los tiempos, los emisarios de la Ley y la Doctrina del espíritu, han encontrado como adversario al hombre de ciencia. Y entre unos y otros se han entablado grandes luchas; y ha llegado el tiempo en que os diga algo sobre estas controversias.

He aquí, que trayendo unos la misión de dar luz a los espíritus, y otros de dar a conocer la ciencia, se han levantado unos en contra de otros a través de los tiempos, sin pensar que no son misiones opuestas, sino que ambas se complementan.

Los hombres de ciencia, llenos de vanidad, han llegado a considerar a las revelaciones divinas como indignas de su atención. No quieren elevarse espiritualmente hasta Dios y cuando no alcanzan a comprender algo de lo que les rodea, lo niegan para no tener que confesar su incapacidad y su ignorancia. Muchos de ellos no quieren creer más que en lo que llegan a comprobar.

No penséis que el cielo sólo ha enviado a quienes os han hablado de espíritu, de amor, de moral; no, también ha enviado a los que os han ofrecido buenos frutos de la ciencia, aquellos conocimientos que hacen luz en la vida de los hombres, que aligeran sus cargas y alivian sus penas. Todos ellos han sido enviados míos.

Mas trayendo unos misiones espirituales y otros misiones científicas, se han levantado en pugna unos contra otros en todos los tiempos, siempre como enemigos, las religiones y la ciencia.

Nuevamente esas dos fuerzas habrán de enfrentarse, hasta que de esa lucha surja la verdad. La lucha será enconada porque a medida que los tiempos pasan, los hombres aman más lo terrenal, en virtud de que su ciencia y sus descubrimientos los hacen sentirse en un reino propio, en un mundo creado por ellos.

¡Cuántos anatemas ha lanzado la religión a la ciencia y cuántas veces ha negado la ciencia a la religión la existencia de la vida espiritual! La religión, fundándose en los males, que la ciencia ha acarreado a la humanidad y la ciencia tomando como arma el fanatismo y las supersticiones que los ministros de las religiones han inculcado a la humanidad. De cierto os digo que a los unos les falta conocer la verdad que la naturaleza encierra y a los otros interpretar debidamente mi Ley.

¡Ay de los que han tomado mi nombre para gobernar espiritualmente a la humanidad si con ello la han estacionado o confundido, porque verán partir de entre sus filas a millares de hombres en busca de la verdad! ¡Ay de los hombres de ciencia, que en vez de hacer liviana la vida, la han hecho más penosa a los hombres, porque entonces verán a los pobres y a los ignorantes realizar prodigios que ellos no serían capaces de hacer con toda su ciencia!

Mas, ¿dónde se hallará la sabiduría? ¿Dónde está el lugar de la inteligencia? (Job 28:12)

En verdad os digo, que la ciencia que los hombres han desarrollado en beneficio de la humanidad, Yo la bendigo. Si la ciencia humana os da muestras de su desarrollo, reconoced que ello revela también evolución espiritual. No vengo a desconocer el saber y la ciencia que los hombres han alcanzado; por el contrario, vengo a iluminar su talento, para que sus obras tengan un fin noble y elevado, porque entonces sí alcanzarán la verdadera grandeza, ya que la ciencia es saber, conocimiento y luz.

Yo no os prohíbo que toméis la ciencia ni la condeno. Sólo he querido que los hombres comprendan a través de mi Doctrina, que hay una ciencia mayor que la que ellos conocen y la cual pueden alcanzar por medio del amor, que es la esencia de todas mis enseñanzas.

Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. (I Corintios 13:2)

¿Soy acaso el enemigo de la ciencia? ¿Soy un obstáculo para el progreso y evolución de mis hijos? Quien así lo creyese, es que no ha sabido interpretar mi palabra, no ha comprendido en su verdad al Padre, porque todo don o facultad que haya en el hombre, debe tener desarrollo, porque la evolución es Ley Universal. Todo tiene que perfeccionarse en mi creación.

Yo bendigo la ciencia del hombre, que ha sanado y rescatado de la muerte al que estaba al borde del sepulcro. Ni antes ni ahora he condenado vuestra ciencia, porque es un camino por el cual el hombre también encuentra mi verdad; quien me busca en todo conocimiento, me encuentra y siente mi presencia y descubre mis leyes. Lo que repruebo es el mal empleo que se haga de lo que sólo fue creado para buenos fines.

Yo bendigo en mis hijos el anhelo de saber y me es infinitamente grata su ambición de ser sabios, grandes y fuertes; mas lo que no aprueba mi justicia, es la vanidad en que muchas veces fincan sus ambiciones o la finalidad egoísta que en ocasiones persiguen. sólo quieren la verdad que llega al cerebro no la que llega al corazón, y ahí tienen el resultado de su materialismo: una humanidad egoísta, falsa y llena se amargura.

Si habéis empleado algunas de vuestras ciencias para analizarme y juzgarme, ¿No os parece más razonable que deberíais usarlas para analizaros a vosotros mismos, hasta conocer vuestra esencia y destruir vuestro materialismo? ¿Por ventura creéis que vuestro Padre no pueda ayudaros por el camino de vuestras buenas ciencias? En verdad os digo, que si supieseis sentir la esencia del amor divino, el saber llegaría fácilmente a vuestro entendimiento sin que tuvieseis que cansar vuestro cerebro, ni agotaros con el estudio de los conocimientos que creéis profundos y que verdaderamente están a vuestro alcance.

Saber, es sentir mi presencia; saber, es dejarse conducir por mi luz y hacer mi voluntad; saber, es comprender la Ley; saber, es amar.

* Sabréis entonces que el saber, cuando no va acompañado de un fin elevado, cuando no está inspirado por la conciencia que es la que aconseja siempre lo mejor, no es verdadera sabiduría sino saber a medias, porque carece de lo esencial, que es ese fin elevado”

¿Dónde están los verdaderos sabios? Necios y torpes han sido también, porque se han llenado de soberbia y superioridad creyendo haber penetrado en el conocimiento de la Creación, cuando en realidad sólo superficialmente la conocen.

¡Cuán pequeños sois, cuando creyéndoos todo poderosos y grandes os resistís a confesar que sobre el límite de vuestro poder y vuestra ciencia está el del que en verdad todo lo sabe y todo lo puede! Entonces, os concretáis a ser materia y sólo materia y parecéis seres insignificantes, porque quedáis sujetos tan sólo a la ley natural que rige a los seres mortales y fugaces, que nacen, crecen y mueren, sin dejar huella de su paso.

¡Oh, profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! (Romanos 11:33)

Avanzan los pueblos creciendo cada vez más en conocimientos científicos, mas Yo os pregunto: ¿Qué sabiduría es esa, que mientras más penetran en ella los hombres, más se alejan de la verdad espiritual, en donde existe la fuente y el origen de la vida?

¿Podría el hombre con toda su ciencia crear algo de lo que Yo he formado? En verdad os digo, que los hombres del poder no todo lo pueden, ni los sabios todo lo saben, ni los teólogos me conocen en verdad.

Os habla el Padre, aquél que no tiene ante quien inclinarse a orar; mas en verdad os digo, que si sobre Mí existiese alguien más grande, ante él me inclinaría, porque en mi Espíritu habita la humildad.

Qué sorpresa siente el espíritu del científico cuando abandona este mundo y llega a presentarse ante la verdad divina. ¡Ahí inclina avergonzado su faz, rogando que su orgullo le sea perdonado! Creía saberlo y poderlo todo, negaba que existiese algo que estuviese más allá de su conocimiento o de su comprensión; pero al hallarse frente al Libro de la Vida, ante la obra infinita del Creador, tiene que reconocer su pequeñez y que revestirse de humildad ante quien es sabiduría absoluta.

¿Por qué no hojear desde aquí ese libro, cuando está permitido y ordenado por Mí? ¿Por qué no prepararse con espiritualidad para llegar hasta él y aprender en sus páginas la lección que ilumina o la revelación que esclarece los misterios?

Que no teman venir a Mí porque sean fríos de corazón o severos para juzgar. Yo tendré una frase de amor para cada quien, una palabra que será como rayo que ilumine aquellos corazones desilusionados por la ausencia de amor. No importa que no crean en Mí, ni me amen, eso no es motivo para que Yo los excluya de mi mesa.

Sé que muchos, en su orgullo, se resistirán a venir a aprender, considerando que todo lo saben; pero bastará que escuchen uno de mis mensajes y Yo le probaré que aún tiene corazón, que no han muerto para el verdadero amor, que delante de Mí sigue siendo mis pequeños y que aún saben llorar.

El hombre no ha descubierto aún la verdadera ciencia, aquella que se logra por el camino del amor. El supremo conocimiento no está reservado a los hombres de mente desarrollada, sino a los hombres de espíritu elevado.

Significado del verdadero perdón

Significado del verdadero perdón

En verdad os digo, que esta humanidad no conoce aún la fuerza del perdón y los milagros que él obra. Cuando tenga fe en mi palabra, se convencerá de esta verdad.

¿No quisierais al menos una vez en vuestra existencia, llevar a la práctica este sublime mandamiento, a fin de que os deis cuenta de los milagros que él opera, tanto en el que entrega el perdón, como el que lo recibe?

Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. (Mateo 5:23)

Cuando al ser ofendido devolvéis el golpe y ambos se arrepienten, no retengáis por orgullo vuestra mano, sed el primero en tenderla como prueba de humildad, y no temáis humillaros, porque Yo os digo que el que se humillare en el mundo, será ensalzado en el más allá.

Destruid vuestro orgullo, la humildad es el triunfo, la vanidad es la derrota, aunque en el mundo lo apreciéis de diferente manera. Daos la mano unos a otros en prueba de amistad, mas hacedlo con sinceridad. ¿Cómo queréis ser hermanos si aún no sabéis ser amigos? Aprended a perdonar los defectos de vuestros hermanos y si no podéis corregirlos por lo menos tended sobre ellos un velo de indulgencia.

De cierto os digo que si los hombres se perdonaran, ¡cuánta paz habría entre la humanidad! ¡Cuántos seres han pasado por este mundo llamándose cristianos y no fueron capaces de otorgar durante toda su vida un sólo perdón!

Os habla aquél que en la cruz, agonizante, maltrecho y torturado por la turba, elevó sus ojos al infinito, diciendo: «Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen».

Habéis perdido el derecho de repetir aquella frase, por eso ahora vengo con nuevas lecciones, para que no sean palabras ni oraciones las que se graben en vuestro entendimiento, sino la esencia de mi enseñanza la que penetre en vuestro corazón y espíritu. Cuando sepáis recibir el golpe en la mejilla derecha y en señal de perdón, de amor y de humildad, presentéis la izquierda a vuestro ofensor, ya podéis confiar en que comenzáis a ser mis discípulos.

Hasta que surja el perdón entre los hombres, cesarán sus guerras fratricidas y surgirá la unión de todas las naciones. Mi palabra la tomáis siempre en su sentido material, sin deteneros a comprenderla en su significado espiritual. Yo os digo que, así como podéis ser tocados en la mejilla, lo podréis ser en el corazón. En vuestra parte moral o también podréis ser tocados en vuestro espíritu.

Cuando conozcáis vuestras manchas y errores, comprenderéis el amor con que os perdono y os espero, entonces no tendréis más que decir: «Si mi Padre me ha perdonado, después de ofenderlo tanto, obligado estoy a perdonar a mis hermanos».

Vosotros solicitáis mi perdón constantemente, porque a cada paso me ofendéis, y Yo os perdono. En cambio: ¿Vosotros habéis perdonado a quien os ha ofendido? Yo consuelo al que se arrepiente sinceramente, perdono sus faltas y le ayudo a restituir el mal causado. Sabed que el que no se arrepiente no llega a Mí, porque sólo del arrepentimiento puede surgir la regeneración, la enmienda y la purificación.

El perdón que proviene del amor verdadero, sólo mi Doctrina lo enseña y él posee una fuerza poderosa para convertir, regenerar y transformar al malo en bueno y al pecador en virtuoso.

Pero no porque de antemano os sintáis perdonados, vayáis a hacer mal uso de este perdón. Aprended a perdonar a quien os haya herido. Yo dije a Pedro que si setenta veces siete era ofendido por su hermano, el mismo número de veces debería perdonarlo; dándole a entender con ello, que debería hacerlo siempre, lo mismo con los pequeños que con los grandes agravios.

Si Cristo volviese en este tiempo a la Tierra, hecho hombre, ya no diría como en el Calvario: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen», porque ahora recibís en pleno la luz de la conciencia y el espíritu ha evolucionado mucho. ¿Quién ignora que Yo soy el dador de la vida, que por lo tanto, nadie puede tomar la de su hermano? Si el hombre no puede dar la existencia, tampoco está autorizado para tomar lo que no puede devolver. He aquí, que cuando os doy mi palabra de perdón, se hace luz en las tinieblas.

Y guiaré a los ciegos por camino que no sabían, les haré andar por sendas que no habían conocido; delante de ellos cambiaré las tinieblas en luz, y lo escabroso en llanura. Estas cosas les haré, y no los desampararé. (Isaías 42:16)

¿Qué es la verdad?

¿Qué es la verdad?

Muchos hombres proclaman cada uno su propia bondad, pero hombre de verdad, ¿quién lo hallará? (Proverbios 20:6)

Desde que Cristo vino a hablaros de la verdad, cuántos han tratado de hablar de ella, mas Yo os pregunto: ¿También me han imitado en el amor, en la mansedumbre y en la caridad?

Una sola verdad y una sola moral, es la que se ha revelado a los hombres, a través de enviados, profetas y siervos; ¿por qué tienen los pueblos diferentes conceptos acerca de la verdad, de la moral y de la vida?

Bienaventurados los que busquen incansablemente la verdad y aún más, aquellos que habiéndola encontrado no la reserven para sí, sino que la lleven ante la humanidad, para iluminar con su luz el camino de sus hermanos. La Verdad es una y es eterna, sin embargo, mirad a los hombres pregonando diferentes verdades. ¡Cuánto se han falseado en la Tierra mis enseñanzas!

Esa verdad, falseada a través de los tiempos por la humanidad, será restablecida y su luz resplandecerá con tanta fuerza que les parecerá a los hombres como si fuese algo nuevo, siendo la misma luz que siempre ha iluminado el camino de evolución a los hijos de mi Divinidad.

Todo lo que es justo, sano y bueno, encierra verdad, que es la que Yo he proclamado a través de los tiempos. Ha llegado la hora en la que debéis volver a amar la verdad, o sea en la que volveréis a reconocer lo justo y lo bueno; puesto que habiendo nacido de Mí, tendréis que llegar a aspirar a lo elevado, a lo eterno y a lo puro.

El discípulo espiritual debe buscar siempre la esencia de mis obras, para que descubra la verdad en mis mensajes divinos. Veréis entonces cuan sencillo es encontrar el sentido de todo aquello que unos envuelven en el misterio y otros complican con sus teologías.

Después de haber caminado mucho, la humanidad aún permanece dividida espiritualmente. ¿Es que a cada pueblo se le ha dado a conocer una verdad diferente? No, la verdad es una sola. No será ya el cerebro él señor del mundo, sino el colaborador del espíritu, quien le guiará y le iluminará. Buscad con afán la verdad, buscad el sentido de la vida, amad fortaleciéndoos en el bien, y veréis cómo paso a paso irá cayendo de vuestro ser todo lo que es falso, impuro o imperfecto. Sed cada día más sensibles a la luz de la divina gracia, entonces podréis preguntar directamente a vuestro Señor todo aquello que queráis saber y que sea necesario a vuestro espíritu, para alcanzar la suprema verdad.

El vanidoso, el materialista, el indolente, no puede conocer la verdad mientras no destruya las murallas dentro de las cuales vive, es necesario que se sobreponga a sus pasiones y flaquezas para mirar de frente mi luz.

Bendito el que busca la verdad porque es un sediento de amor, de luz y de bondad. Buscad y encontraréis, buscad la verdad y ella os saldrá al encuentro. Meditad e interrogad al Arcano y Él os contestará, porque jamás Dios vuestro Padre, ha permanecido callado o indiferente ante aquel que anhelosamente le interroga.

Cuántos que andan buscando la verdad en libros, entre los sabios y ciencias diversas, acabarán por encontrarla en sí mismos, ya que en el fondo de cada hombre he depositado una semilla de la eterna verdad.

A veces, para hallar la verdad, es preciso renunciar a cuanto se posee, renunciar aún a sí mismo. Sólo en mi verdad podréis descubrir vuestra hermandad, mas si estáis distantes de ella, tendréis que olvidaros hasta de que sois hermanos.

Observad las religiones y veréis que ninguna está dando pruebas de evolución, de desarrollo o perfeccionamiento, cada una es proclamada como la suprema verdad y quienes la profesan, creyendo encontrar y conocer todo en ella, no se esfuerzan en dar un paso, hacia adelante.

La verdad absoluta no la posee ningún hombre ni está contenida en ningún libro. Esa divina claridad, esa fuerza omnipotente, ese amor infinito, esa sabiduría absoluta, esa justicia perfecta está en Dios. Él es la única verdad.

El mundo va a estremecerse con la luz de mis nuevas revelaciones y los hombres conocerán la verdad.

Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. ( Juan 8:32)

La verdad es el Amor Divino, manifestado en el Universo.

El que no conoce la verdad, no conoce a Dios.

El verdadero amor

¿Qué es el verdadero amor?

Ese vacío que la humanidad me presenta en su espíritu, es el que vengo a llenar con mi amor de Padre.

Deseo explicaros el sentido de aquella máxima, cuyo significado aun no ha sido comprendido. Para vosotros el amor es una bella palabra, pero hasta hoy no habéis penetrado en su verdadero sentido.

En verdad os digo que existe frío en el corazón de los hombres, porque han abandonado el verdadero amor. Es como esos hogares en donde se ha apagado la llama sagrada de los afectos, ya sea entre esposos, entre padres e hijos o entre hermanos. Están juntos sus cuerpos, pero sus espíritus están distantes. ¡Cuán grande es su vacío, cuánta su soledad y qué frío en el interior de aquellos hogares y de esos corazones!

Cuando os hablo de amor, me refiero al lazo divino que une a todos los seres, no me refiero al amor como lo entienden los hombres, donde hay egoísmo o bajas pasiones.

Hoy escucho a los hombres hablar de ley, de justicia, de paz, de igualdad y de fraternidad; mas en verdad os digo, que en donde no existe verdadero amor, no podrá haber verdad, ni justicia y mucho menos paz.

¡Ah, hombres de muchas palabras, de muchos idiomas y de muchas creencias, pero de muy pocas obras de amor! El que ama, no conoce el odio que amarga la vida, ni sabe del rencor que destroza el corazón y entristece el espíritu. El que ama tiene dulzura en su palabra, en su mirada y en sus obras, su vida es dulce y su muerte corporal tendrá que ser apacible.

El amor no se aprende, sino se siente, se lleva dentro. El amor es un compendio de todos los atributos de Dios. El amor es el principio y la razón de vuestra existencia.

Hay muchos que llevan en sí la muerte, y otros que están enfermos tan sólo por no amar a nadie. A pesar de todo esto, Yo sé que en lo más íntimo de cada criatura existe una fibra de amor, que al ser tocada, vibra. Es menester llegar a ella por el camino de la ternura y de la caridad, para que despierte y haga sentir al corazón algo de lo que Dios siente por cada uno de sus hijos: Amor.

A Jesús atribuís muchos milagros y de cierto os digo, que sus obras fueron el efecto natural del amor. Existen muchas formas de hacer el bien, muchas formas de consolar y servir, todas son expresiones del amor, que es sabiduría del espíritu.

El amor que os enseño, nace del espíritu, es puro, limpio, desinteresado, y está más allá del amor por los vuestros, del amor a la patria y a vosotros mismos. Muchas veces no necesita palabras, habla mejor con hechos, y pensamientos.

De todos los afectos humanos, el que más se asemeja al amor divino, es el amor maternal, porque en él existe desinterés, abnegación y el ideal de hacer la felicidad del hijo aun a costa del sacrificio.

Sólo la bondad puede dar paz, alegría, salud, saber; por lo tanto, el que sea abundante en amor, tendrá que ser grande en espíritu. Os he dicho que de la abundancia de buenos sentimientos hablará vuestro corazón.

El amor os dará la sabiduría para entender la verdad que otros buscan inútilmente por el camino de la ciencia. Si lleváis amor en el espíritu, tendréis el cielo dentro de vosotros. Si aprendéis de Mí con amor en el corazón, es imposible que os equivoquéis.

Cuando contemplo a los moradores de este mundo, veo que todos los pueblos conocen mi nombre, que millones de hombres pronuncian mis palabras y sin embargo, no veo amor de los unos a los otros.

Por eso os enseño a amar, para que conozcáis el secreto de la vida. Sed generosos, para que vuestro amor sea un canto que alegre el corazón de los tristes. Sabed también que por los sentimientos del corazón se adquiere sabiduría. El que por amor procura ser útil a sus semejantes, se consagra al bien en cualquiera de las múltiples sendas que ofrece la vida.

Es en vano que los hombres traten de encontrar la solución a sus problemas por otros medios; inútilmente querrán establecer la paz en el mundo, si ella no está cimentada en el amor de los unos hacia los otros. Amad a vuestro Dios y amad a vuestros semejantes, porque en ello radica la comprensión universal.

Cuando os he dicho: «Amadme», ¿sabéis qué es lo que quiero deciros? Amad la verdad, amad la vida, amad la luz, amaos los unos a los otros, amad la vida verdadera.

Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe.

Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.

El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.

Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.

Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; más cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño.

Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor. (1ª de Corintios 13:1-13)

No sentís amor por vuestros semejantes y es por eso que continuamente el dolor os aqueja. Habéis olvidado mi mandamiento que os dice: «Amaos los unos a los otros» el cual os enseña la más grande de todas las sabidurías.

¿Cómo podréis decir que amáis a vuestro Dios, si antes no le habéis amado en vuestros hermanos?

«Amaos los unos a los otros», he ahí mi mandamiento supremo para la humanidad, sin distinción de credo o de religión.

De las pruebas y el dolor

De las pruebas y el dolor en el camino de la humanidad

Nunca había estado este camino de evolución tan lleno de dolor y amargura como ahora, sin embargo, hay cálices que todos tienen que beber, unos primero y otros después.

Todos los días de vuestra existencia, es una página del libro, que cada uno de vosotros está escribiendo. Cada día está señalado con una prueba y cada prueba tiene un significado y una razón. A cada paso la vida os hace sentir y pagar con intenso dolor vuestros errores, pero en vez de deteneros a meditar y a reconsiderar vuestros hechos, dejáis que vuestro corazón se endurezca y se envenene más.

No hay pruebas que sean inútiles, no hay prueba que no tenga solución, ni dolor que no deje un rayo de luz en el espíritu. Todas tienen un fin, que es el de perfeccionar a vuestro espíritu.

¡Ah, si comprendieseis cómo el dolor que llega a tocar a la envoltura, es un bálsamo y un alivio para el espíritu! Porque mientras la materia tiene salud y bienestar, el espíritu muchas veces es arrastrado al abismo, o se siente aprisionado dentro de una vida llena de placeres y pasiones desatadas, pero vacía de luz para el espíritu. Hasta que llega el dolor, como una fuerza más poderosa que las pasiones humanas, a detener al hombre en su ciega carrera, haciendo que el espíritu se libere, bendiciendo el dolor y reconociendo que no existe justicia más sabia que la de Dios.

¡Cuánto bien hace el dolor en el espíritu, cuando ese cáliz es bebido con amor y paciencia! Sois como arbustos, que a veces tienen ramas tan secas y enfermas, que necesitan del corte doloroso de la poda, para apartar vuestros males y haceros recobrar la salud. Mi justicia de amor, al arrancar del árbol humano las ramas enfermas que carcomen su corazón, lo eleva. No habéis podido comprender la verdad, y es por eso que cuando él dolor embarga vuestro corazón, os creéis victimas de una injusticia divina, y Yo os digo que en Dios no puede existir ni la menor injusticia.

Estáis cubiertos aún con el velo de la ignorancia, llenos de falsos temores y prejuicios, que no os habéis atrevido a rasgar; por eso; cuando llega una prueba a vuestra vida y no le encontráis alguna causa clara, clamáis diciendo: Pero, ¿qué he hecho yo para que así se me castigue? Sin saber que a veces mi justicia tarda siglos y hasta Eras para llegar a un espíritu.

Mi justicia siempre se presenta y aunque en apariencia llegue tarde o fuera de tiempo, lo cierto es que se manifiesta siempre en forma sabia.

Los juicios de Jehová son verdad, todos justos. (Salmos 19:9)

No creáis que las consecuencias de una desobediencia, se palpan inmediatamente; no, lo que sí os digo es que tarde o temprano tendréis que responder de vuestras obras; a veces llegará a pareceros que ya vuestra falta no tuvo consecuencias en vista de que el tiempo pasa y mi justicia no da señal alguna, pero debéis saber que como Juez soy inexorable y que, llegado vuestro juicio, abriréis vuestros ojos ante la luz de la conciencia.

¡Cuán importante es que esta humanidad llegue al conocimiento de lo que significa la restitución espiritual! Restituir, es devolver a vuestro espíritu su pureza y limpidez que habéis manchado a través de los siglos, con tantas imperfecciones. El tiempo de la restitución y de la purificación tenía que llegar aunque para ello tuvieran que pasar siglos sobre el mundo y vuestro espíritu tuviese que aguardar esa hora. Y ese tiempo ha llegado, es éste, comprendedlo, vividlo y aprovechadlo.

No os canséis de esta vida, no reneguéis de vuestras penas porque no sabéis qué deudas de pasadas existencias estáis saldando. Yo quisiera que siempre fuera el amor del Maestro el que os enseñara el camino y la finalidad de la vida; pero vosotros habéis preferido que sea el dolor el que os enseñe. Ya pasaréis de ese amargo maestro a recibir las lecciones del que os enseña con dulzura.

No huyáis de las pruebas, aprended a hacerles frente. Llamadles justicia, expiación o lecciones, y estaréis en lo cierto y en lo justo. Mas si queréis evitar pasar por el dolor o apurar el cáliz de amargura, podéis lograrlo saldando vuestra deuda con arrepentimiento, con buenas obras, con todo lo que la conciencia os diga que debéis hacer. Así saldaréis alguna deuda de amor, devolveréis una honra, una vida o la paz, la salud, la alegría o el pan, que alguna vez hubieseis robado a vuestros hermanos.

Esa conquista podéis hacerla fácilmente por el amor o penosamente por el dolor. Yo os ayudo, os consuelo y os dirijo, mas a vosotros toca hacer el resto. Bendecid vuestro dolor, no sequéis con coraje vuestras lágrimas, bendecid vuestro pan por pobre que éste sea y lo encontraréis más dulce y sustancioso. Hoy muchos maldicen el dolor, pero mañana lo bendecirán como a un maestro que les enseñó bellas y elevadas lecciones. ¡Hoy es el dolor el que os purifica; mañana será vuestra espiritualidad!

Reclamo divino

Reclamo Divino

Os habéis acostumbrado tanto a vuestra forma de vivir, que el mal existente manifestado en diversas formas, os resulta tan familiar, que ya no os detenéis a reflexionar sobre las causas que lo originan. Ya no bendecís el día en que vivís, ni apreciáis la vida que os rodea.

¡El mundo se agita en medio de una tempestad, ha perdido su rumbo, y se encuentra cansado de palabras, doctrinas y filosofías! El mundo de lo que se encuentra hambriento hasta la angustia y sediento hasta la muerte, es de verdadero amor, pero es muy frágil su lucha, por lograrlo, y se ha conformado con vivir, buscando lo necesario para el sustento de su cuerpo, olvidando en el fondo de su ser a su espíritu.

La humanidad vive siempre preocupada por los bienes de la Tierra; contemplo a la mayoría que se conforma con un poco de tranquilidad en el corazón, un techo seguro, un poco de salud corporal, el calor de los suyos y un puñado de monedas.

El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad. (Eclesiastés 5:10)

Meditáis la forma de disimular vuestros continuos fracasos; y ponéis ante vuestro rostro una máscara sonriente para fingir que sois felices y hacéis alarde de fuerza y de valor para ocultar el miedo que tenéis ante el abismo que habéis abierto bajo vuestros pies.

Veo muchas lágrimas y escucho sollozos. Contemplo vuestro sufrimiento y las cadenas de pobreza y privaciones que tenéis. El desengaño que aflige a vuestro corazón, es porque os habéis convencido que en el mundo no existe justicia ni caridad.

Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. (Apocalipsis 21:4)

¡Pobres pueblos de la Tierra, esclavizados los unos, humillados los otros y despojados los demás por sus mismos conductores y representantes!

Ya vuestro corazón no ama a quienes os rigen en la Tierra, porque vuestra confianza ha sido defraudada; ya no confiáis en la justicia de vuestros jueces, ya no creéis en promesas, en palabras ni en sonrisas. Habéis visto que la hipocresía se ha apoderado de los corazones y que ha establecido en la Tierra su reinado de mentiras, falsedades y engaños.

La justicia engrandece a la nación; mas el pecado es afrenta de las naciones (Proverbios 14:34)

¡Pobres pueblos!, que llevan sobre sus hombros el trabajo como un fardo insoportable. Ese trabajo que ya no es aquella bendita ley por medio de la cual el hombre obtiene cuanto le es necesario para subsistir, sino que se ha convertido en una lucha desesperada y angustiosa para poder vivir. Y ¿qué obtienen los hombres a cambio de dejar su fuerza y su vida? Un remedo de pan, un cáliz de amargura.

En verdad os digo que este no es el sustento que Yo deposité en la Tierra para vuestro deleite y conservación, ése es el pan de la discordia, de las vanidades, de los sentimientos inhumanos, en fin, es la prueba de la escasa o nula elevación espiritual de quienes os conducen por la vida humana.

Veo que os arrebatáis el pan los unos a los otros; que los ambiciosos no pueden ver que los demás posean algo, porque lo quisieran para sí; que los fuertes se apoderan del pan de los débiles y éstos se concretan a ver comer y gozar a los poderosos.

 Inclina mi corazón a tus testimonios, y no a la avaricia. (Salmos 119:36)

¿En dónde está la diferencia entre la humanidad de ahora y la humanidad de aquellos días? ¿Cuál es el adelanto moral de esta humanidad? ¿Cuál es el desarrollo de sus más nobles sentimientos?

En verdad os digo que en la época en que el hombre vivió en cuevas también se arrebataban de la boca el alimento los unos a los otros; y los más fuertes se llevaban la mayor parte; también el trabajo de los débiles fue en provecho de los que se imponían por la fuerza, y se mataban hombres con hombres, tribus con tribus y pueblos con pueblos.

Hace dos mil años, ¿quién de los humanos se imaginaba al mundo actual que habéis hecho con la fuerza de vuestra inteligencia? Las grandes naciones se levantan llenas de orgullo pregonando su poderío, amenazando al mundo con sus armas, haciendo alarde de inteligencia y de ciencia, sin darse cuenta de lo frágil que es el mundo falso que han creado, pues bastará un débil toque de mi justicia para que ese mundo artificioso desaparezca.

Hoy escucho a los hombres hablar de ley, de justicia, de paz, de igualdad y de fraternidad; mas en verdad os digo, que en donde no exista amor verdadero, no podrá haber verdad, ni justicia y mucho menos paz.

¡Cuánto dolor contemplo en vuestro mundo! La niñez ya conoce la amargura y pronto endurece su corazón, las doncellas se marchitan en plena juventud, los vicios toman fuerza entre los hombres, se atenta contra la vida, las religiones se desconocen y se desgarran entre sí, la discordia y el materialismo ha invadido lo más íntimo de la vida de los hombres. El pecado se ha multiplicado, ofuscando la mente y el corazón.

Vengan pronto tus misericordias a encontrarnos, porque estamos muy abatidos. Ayúdanos, oh Dios de nuestra salvación, por la gloria de tu nombre; y líbranos, y perdona nuestros pecados por amor de tu nombre. (Salmos 79:8-9)

¡Millones de enfermos pueblan la Tierra! Niños que andan abandonados a sus propias fuerzas, multitudes de ancianos incomprendidos, viudas y mujeres desamparadas que ignoran las delicias del calor de un verdadero hogar, seres recluidos en el olvido. Y la guerra, como un tétrico cortejo, que va dejando el luto en cada pueblo.

No encuentro verdadero arrepentimiento, porque hay tanta afinidad con el mal, que ya os parece lo más natural en vuestra vida. ¿Mas cómo podríais arrepentiros verdaderamente, si no habéis comprendido la magnitud de vuestras faltas? He tenido que venir a los hombres, para recordarles lo que significa ante la Divina Justicia, arrebatar la vida a un semejante, destruir la fe, engañar a un espíritu, traicionar un corazón, profanar la inocencia, causar una deshonra, despojar a un hermano de lo que es suyo, mentir, humillar y tantas imperfecciones que pasan inadvertidas a vosotros, porque os habéis familiarizado con todo ello.

Yo os pregunto, humanidad, ¿no os habéis cansado de vivir en esta forma? Porque veo que permanecéis indiferentes ante la marcha de vuestro mundo.

Para muchos hombres, Jesús es el personaje de una hermosa y antigua leyenda; cuyos ejemplos no pueden imitarse y ser llevados a la práctica en estos tiempos de materialismo; a lo que Yo os digo, que la palabra y las obras de Jesús no han pasado ni pasarán jamás, porque no pertenecen a una época ni a una nación, ya que la esencia de su Obra en el mundo es el amor y la humildad, y sus enseñanzas, las que necesita la humanidad para su adelanto espiritual.

A través de Jesús os enseñé a dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César, mas para los hombres de hoy, sólo existe el César y a su Señor nada tienen que ofrecerle. Si al menos diéseis al mundo lo justo, vuestras penas en él serían menores, pero el César os ha dictado leyes absurdas, os ha convertido en sus esclavos y os quita la vida sin daros nada en compensación.

Ved cuán distinta es mi Ley, que no esclaviza al cuerpo ni al espíritu, sólo os convence con amor y os guía con dulzura; todo os lo da a cambio de nada, todo os lo premia y lo compensa a lo largo del camino.

El corazón de los hombres se ha convertido en una inmensa tumba donde están enterradas las virtudes que mi Doctrina les ha enseñado. Existe podredumbre y soledad, como en un cadáver dentro de su sepulcro; pero mí voz ha venido a despertar en su tumba a ese muerto a la verdad, al amor, a la luz. Mi voz, resonando en su espíritu, le está diciendo: no durmáis, éste es el tercer día, en el que debéis resucitar, el Tercer Tiempo destinado al espíritu para su restitución y elevación, con lo cual dejará toda deuda saldada y concluida su misión sobre la Tierra.

Las familias no viven en armonía. Muchos matrimonios se separan, los hermanos aún llevando la misma sangre, se pelean, las madres lloran porque su consejo no es oído por los hijos; la ciudad desolada me presenta el vacío de su vida. La esposa me muestra su corazón incomprendido por su compañero.

En este tiempo, el mundo se desconoce: hermano con hermano se da muerte; las mujeres olvidan su pudor y dignidad; los padres desconocen a sus hijos y los hijos a sus padres; el valor de una vida no es suficientemente estimado. Los hombres siguen distintos ideales y no hay unificación en ellos. Los gobernantes de las naciones no se comprenden.

¿Comprendéis el tiempo en que vivís? Meditad en todo esto, y no juzguéis, para que no tenga que repetiros mis palabras de aquel tiempo: «El que se encuentre libre de pecado, que arroje la primera piedra”. No quiero que os sintáis lastimados con esta verdad, Yo sé que a veces soy brisa de primavera que acaricia y a veces vendaval de otoño que azota.

En algunos contemplo la dureza de la roca y la frialdad del mármol, mas de esos corazones haré brotar agua y ternura, porque Yo sí creo en la humanidad aunque ella me olvide. Pero a pesar de todo, no permitiré que esta humanidad, a quien tanto amo, vaya más allá en su materialismo y en sus errores.

Cuando el dolor de muchos hombres, es grande y su jornada penosa, ha sido mi voluntad acercarme a vosotros para ayudaros a encontrar vuestra heredad, ya que esta ola de materialismo ha creado entre la humanidad una necesidad espiritual tan grande, como es comer, beber y dormir; y hace que surja del fondo de su corazón, esta pregunta: ¿Cuándo viviremos en la moral? ¿Cuándo habrá respeto mutuo entre padres e hijos y esposos? ¿Cuándo habrá inocencia en los niños, pureza en las doncellas, rectitud en los varones, dignidad en los ancianos, justicia en los jueces, amor en los gobernantes y respeto a la Creación? En una palabra: ¿Cuándo habrá amor y comprensión de unos a otros?

Yo os digo: Cuando el orden de vuestra vida cambie y aprendáis a mirar fuera de vosotros mismos, cuando desaparezcan el egoísmo, la soberbia, el orgullo y la vanidad. Cuando seáis útiles a los demás, cuando desaparezca la maldad, y la mentira ya no sea tomada como verdad, cuando reconozcáis que no debéis de disponer de la vida de un semejante, ni de vuestra propia vida. Cuando comprendáis que no sólo son asesinos los que quitan la vida del cuerpo, sino aquellos que matan la fe, roban la honra y matan los sentimientos; cuando os perdonéis los unos a los otros. Cuando entendáis que el que no es causante de la guerra, es responsable de la paz, cuando oréis sin distinción de razas o credos. Si así lo hiciereis, Yo haré que este mundo se levante limpio de su lepra, también haré surgir vida de la muerte; lograré que del odio broten frutos de reconciliación y que de la locura surja la razón.

Sólo la Espiritualidad salvará de su caos a esta humanidad, no esperéis otra solución. ¡Oh pueblos y naciones de la Tierra! ¡Podréis hacer tratados de paz, pero mientras esa paz no tenga por base la luz de la conciencia, seréis necios, porque estaréis edificando sobre arena! Cuando los hombres de paz y buena voluntad abunden en la Tierra, veréis florecer mi doctrina y mis leyes endulzarán vuestra vida. Los tiempos de paz, concordia y bienestar, volverán sin despreciar vuestra civilización y vuestra ciencia. Os dejo esta lección, para que a través de ella miréis hacia el pasado buscando vuestro principio, examinéis vuestro presente y después miréis hacia el futuro que os espera, pleno de sabiduría, de trabajo, de lucha y de compensaciones divinas.

¿Qué es el espíritu?

¿Qué es el espíritu?

He aquí el Libro de la Vida abierto ante vosotros, para que no vayáis entre tinieblas. Hoy vengo a mostraros una página más profunda de ese conocimiento. Si Yo os doté de espíritu lo más natural y justo es que le muestre algo más de lo que pueda enseñarle la Naturaleza.

¿Creéis que eternamente va a ser un enigma para el hombre la vida del espíritu? Existen quienes sienten temor, desconfianza, confusión y no ha faltado quien sienta horror por la palabra espíritu, sin recordar que dentro de sí lleva uno que le ha dado su Creador, quien también es Espíritu.

Decidme: ¿Quiénes sois? ¿Qué sois? ¿Quién creéis ser? ¿Qué sentís ser? ¿Acaso la materia que desciende al sepulcro o el espíritu que se eleva hacia la eternidad? Vuestro espíritu es una chispa brotada del Espíritu Divino, es chispa de luz, semilla de amor, germen de vida.

El cuerpo es sólo un estuche, pero en su interior existe una esencia, como un agradable perfume, y, ¿no creéis que sea injusto que este perfume o esencia pura esté encerrada, cuando su aroma puede embalsamar toda una estancia? La cual debe ser vuestro hogar, mañana será el mundo, después el espacio sin fin.

El espíritu del hombre es mi obra maestra. Nada existe en la creación material que sea mayor que vuestro espíritu, ni el astro rey con su luz, ni la Tierra con todas sus maravillas, porque él es partícula divina, que ha brotado del Espíritu Divino.

Mirad cómo los hombres de Ciencia, escudriñando el cuerpo humano, se han maravillado de su perfección; y si ese cuerpo, que es un ser pasajero en esta vida, encierra tan prodigiosa perfección, ¿imagináis la grandeza del espíritu, cuya naturaleza es inmortal?

Cuando habéis tenido un instante de meditación, sin daros cuenta habéis penetrado en comunión con la vida espiritual y sentís la sensación de lo eterno y de que algo de aquella eternidad vive y palpita en vuestro ser. Así fue como en los primeros tiempos la humanidad descubrió que en sí llevaba un ser, una naturaleza que no era de este mundo, sino que pertenecía a otra morada; y eso no la atemorizó, por el contrario, la llenó de esperanza, porque vio que su vida no se limitaba a la breve existencia en esta Tierra; presintió que su espíritu, al desprenderse del cuerpo, se elevaría hacia una mansión en la que hallaría un goce que en este mundo no había encontrado, una satisfacción justa para su ideal elevado.

El espíritu es antes que el cuerpo, como el cuerpo es antes que el vestido. Esa materia que poseéis es tan sólo una vestidura pasajera del espíritu. No sólo sois mentes que hoy piensan y mañana no; no sólo sois materias que hoy palpitan y pronto dejan de existir; para Mí, ante todos sois espíritus eternos, hijos de Dios.

¿Qué es la materia sin el espíritu? Un conjunto de células inanimadas. El espíritu es la vida de la materia, pero uno y otro proceden de Dios. Yo soy como un sol, vosotros sois como una chispa de él. Fuisteis creados pequeños para que crecieseis por vuestros méritos desarrollando vuestros dones. Fuisteis puros en un principio, pureza que más tarde manchasteis con vuestros errores.

Todos sois semejantes al brillante en su origen, al cual hay que pulir con cuidado y con mucho amor, para que dé hermosos destellos. ¿Acaso os creéis indignos de ser comparados con el brillante?

No sólo sois sustancia sin también esencia, porque debéis saber que donde termina el hombre, no es el final en el camino del espíritu. Si el hombre careciese de espíritu y fuese un ser absolutamente material, su misión y su destino terminarían con su último aliento de vida.

Muchas son las verdades que el hombre se ha atrevido a negar, sin embargo, la creencia de la existencia de su espíritu, no ha sido de las que haya combatido más, porque el hombre ha sentido y ha llegado a comprender que negar a su espíritu, sería tanto como negarse a sí mismo.

El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. (Juan 6:63)

Qué hermoso será para vuestro espíritu, si al llegar su último instante en la Tierra, su conciencia, llena de paz, pueda hablarle a su Padre y decirle: «Señor, todo está consumado».

A la humanidad

A la humanidad

Humanidad, infinitamente amada por Mí, sosegad vuestra mente agitada por las vicisitudes y azares de la vida.

¡Cuánto lucháis tratando de libraros de la oscuridad en que vivís, a pesar de encontraros en pleno tiempo de la luz! Grande es vuestra lucha y por eso os sentís cansada. Si soy vuestro Padre, pensad que necesariamente tengo que sentir lo que los hijos sientan, sólo así comprenderéis que mientras cada uno de vosotros sufre y siente su propio dolor, el Espíritu Divino sufre con el dolor de todas sus criaturas.

Como una prueba de esta verdad vine al mundo a hacerme hombre y a cargar una cruz que representó todo el dolor y el pecado del mundo. Y si en cuanto hombre cargué sobre mis hombros el peso de vuestras imperfecciones, y si sentí todo vuestro dolor, ¿podría en cuanto Dios mostrarme insensible ante las penas de mis hijos?

Es que los hombres han perdido la semilla de amor que, sin saberlo, llevan en lo más puro de su corazón, tan dentro que ellos mismos no alcanzan a descubrir. Os amo, y si un paso os alejáis de Mí, ese mismo doy Yo para acercarme a vosotros. Si me cerráis las puertas de vuestro templo, Yo llamaré a ellas hasta que abráis para penetrar en él.

Soy el necio peregrino que llama incesantemente a vuestra puerta y no os deja dormir. Soy la sombra que os sigue por doquier, ¿qué queréis? Mi amor es infinito.

Yo soy vuestro Creador y me pertenecéis. Si os busco es porque os amo y no quiero que ninguno pierda la felicidad que para todos tengo preparada. Como ladrón he venido a sorprenderos, mas si algo he venido a buscar, es a vuestro espíritu. Si os he visto cargando una pesada cruz, no habría Yo de venir a aumentar su peso con mi juicio, antes bien he venido a ayudaros a llevarla.

Ni uno solo de vuestros sollozos deja de escucharse en el Cielo, ninguna oración deja de hallar eco en Mí, ninguna de vuestras aflicciones o trances difíciles pasan desapercibidos para mi amor de Padre. Todo lo sé, lo escucho, lo veo y en todo estoy. ¿Os parece extraño que os procure con tanto afán? Es que no tenéis verdadero conocimiento de lo que es mi amor por vosotros, o de lo que significáis para Mí, porque os habéis formado un concepto muy pobre, respecto de vuestro Padre.

Si descendí al mundo haciéndome hombre, fue para mostraros en los ejemplos de aquel sacrificio, el cumplimiento de la misión señalada por mi Divinidad. Os digo que esa sangre fue vertida para trazar el sendero de restitución a todos mis hijos, y que si alguno no hubiera alcanzado ese beneficio, por él sólo me haría hombre nuevamente y daría mi sangre por salvarle.

¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso; y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido. Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento. (Lucas 15-4-7)

Vengo cual Padre cariñoso a daros mi perdón porque aún sois débiles. Ved que soy amor infinito, sublime y santo, que a todos amo. Humanidad: Yo sólo sé deciros que lo que es mío no lo dejaré perder; y vosotros sois míos. Os amo desde antes que fueseis y os amaré eternamente.

He ahí que vosotros nacisteis por amor, existís por amor, sois perdonados por amor y seréis en la eternidad por amor.

“Sed tengo,” os digo nuevamente, sed de vuestra elevación y de vuestro amor, mas nadie acerca a mis labios el agua que pueda apagarla; mas bien soy Yo, quien tiene que conservar abierta y fresca la herida del costado para que no deje de manar agua de vida sobre el mundo.

Vengo a vosotros como el divino Doctor de los doctores que se acerca a los enfermos del espíritu y del cuerpo para devolverles la salud perdida. Soy el que viene a resucitar a aquellos que han muerto a la verdad y a la vida verdadera. Mi caridad está dispuesta a enjugar las lágrimas de los que mucho han llorado, a todos los ungiré con su solo bálsamo, que es el del amor.

Amad, como el Padre os ama y os seguirá amando en todos los tiempos.

¿Quién es Dios?

¿Quién es Dios?

Yo amo a los que me aman, Y me hallan los que temprano me buscan. (Proverbios 8:17)

Humanidad: ahora os sentís muy distantes de la paz, y de la armonía, y tenéis razón, porque es muy diferente en cada hombre el concepto sobre Dios, sobre la vida, y la verdad, que tal parece que son muchos dioses y que existe un dios para cada hombre.

Yo no os digo: Venid al Padre para que le conozcáis, sino: Conoced al Padre para que vengáis a Él. Quien no le conozca, no podrá amarlo, y quien no le ame, no sabrá ir a Él. Soy el Dios de la humanidad, de las religiones, de las ciencias, y de todos los mundos. Todo lo creado es un reflejo de la verdad. Yo estoy manifestado en todo como Creador, como fuerza, como vida, perfección y armonía. ¿Y quién puede mantener esa armonía en el universo sino Dios?

Ya comprenderéis que Dios no es complicado, misterioso, ni confuso, porque lo perfecto es simple y sencillo. Veréis entonces, cómo ese Dios que los hombres creen inaccesible, e incomprensible, desaparecerá para que en su lugar surja el Dios verdadero, cuyo corazón está eternamente abierto para sus hijos.

No existe forma precisa bajo la cual podáis imaginar a vuestro Dios, porque si la tuviese, sería un ser limitado como lo es el ser humano y entonces ya no sería Dios. Unos dicen que Dios está en los cielos y otros, que habita en el más allá; pero no saben lo que dicen, ni conocen lo que creen. Ciertamente que habito en los cielos, pero no en el lugar determinado que habéis imaginado; Yo habito en los cielos de la luz, del poder, del amor, de la sabiduría, de la justicia, de la felicidad y de la perfección.

Yo estoy en el más allá, sí; pero más allá del pecado humano, más allá del materialismo, de la soberbia y de la ignorancia. ¡Cuán pobre es aún la mente humana al buscar la verdad en las doctrinas complicadas que ella misma se forja!

Estudiad la Naturaleza y ved cómo todo obedece a un solo principio, y sigue un mismo orden y todo armoniza en una sola Ley. Contemplad al Universo que os habla también con voz de Maestro, ya que en todo estoy presente. Observad con amor o al menos con interés, y comprobaréis que todo señala el camino de la verdad. En todo está mi amor, como sello indeleble del Autor de la Vida.

Aquel Dios a quien los hombres creyeron vengativo, cruel, rencoroso e inflexible, será sentido en lo más profundo del corazón, como un Padre que perdona a cambio de las ofensas, como el Padre que persuade con ternura al pecador y como el juez que en vez de condenar al que ha faltado gravemente, le proporciona una nueva oportunidad de salvación.

El amor de Dios es inalterable, inmutable y eterno, por eso quienes crean que el Espíritu Divino puede verse poseído por la ira, o por la cólera, cometen grave error; esas flaquezas sólo son concebibles en los seres humanos cuando les falta la elevación del espíritu y el dominio sobre las pasiones.

Todo es bendito por Mí a toda hora, en todo instante. De Mí no ha brotado ni brotará maldición o abominación alguna; por eso sin contemplar justos ni pecadores, hago descender sobre todos mi bendición, mi ósculo de amor y mi paz. Cada vez que vuestros labios o vuestro pensamiento me dice: Padre, no me niegues tu perdón, estáis probando vuestra ignorancia, vuestra confusión y lo poco que me conocéis. ¿Decirme a Mí que me apiade de vuestro dolor? ¿Pedirme que tenga misericordia de mis hijos? ¿Suplicarme a Mí, que perdone vuestros pecados, a Mí que soy el amor, la clemencia, la caridad, el perdón y la piedad? Eso sería atribuirme dureza, insensibilidad, indiferencia, egoísmo, y ¿Concebís estos defectos en el Dios que amáis?

En verdad os digo, que los hombres del poder no todo lo pueden, ni los sabios todo lo saben, ni los teólogos me conocen en verdad. ¿Comprendéis ahora por qué os digo que muy poco sabéis de Mí?

Así como he encontrado en cada corazón de la humanidad una cruz y una tumba, de cierto os digo que en todos habrá un Tercer día, en el cual he de resucitar lleno de luz y de gloria.

La verdad absoluta no la posee ningún hombre ni está contenida en ningún libro. Esa divina claridad, esa fuerza omnipotente, ese amor infinito, esa sabiduría absoluta, y justicia perfecta está en Dios. ¡Él es la única verdad!

El hombre, ha llegado ha formarse en su corazón la idea de que nadie es digno de mirar, ni oír, ni sentir a Dios. Con decir que Yo soy infinitamente grande para aproximarme a la humanidad, quien diga que Yo soy muy grande para fijarme en criaturas tan pequeñas como es el hombre, niega lo más hermoso que mi Espíritu os ha revelado: la humildad.

El Tercer Testamento

¿Qué es el Tercer Testamento?

Estoy legando a la humanidad un nuevo libro, un nuevo Testamento: mi palabra del Tercer Tiempo, la voz divina que ha hablado al hombre al desatarse el Sexto Sello. Nadie se sorprenda de estas revelaciones, comprended que estáis aproximándoos a la plenitud de los tiempos. En aquél Segundo Tiempo (Segundo Testamento) mi presencia en cuanto hombre, sólo fue creída por unos cuantos corazones. Sin embargo, la humanidad tomó después el nacimiento de Jesús el Cristo, como el comienzo de una nueva Era; así en este tiempo, el principio de mi comunicación con vosotros o sea mi advenimiento en cuanto Espíritu Santo, será tomado como el principio de la Tercera Era, el Tercer Tiempo, El Tercer Testamento.

Humanidad: os prometí volver y no podía dejar de asistir a esta cita con vuestro espíritu. Han pasado muchos siglos desde el día en que os di mi palabra a través de Jesús. He regresado en virtud de la promesa que os hice.”

 “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de Verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.” (Juan 16:12-15)

 “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.” (Juan 14:26) 

Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. (Joel 2:28)

Este es el Tercer Tiempo en que mi Espíritu Divino se derrama sobre toda carne y sobre todo espíritu, en cumplimiento de la profecía que os hice de que todo ojo me contemplaría.

Nos dará vida después de dos días; (Dos tiempos) en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él. (Oseas 6:2)

De cierto os digo, que los hombres no han comprendido el sentido espiritual de aquellas palabras, (Oseas 6:2) porque el tiempo no pasa sobre Mí, ya que Yo soy la eternidad. Heme aquí en la Tercera Era, en el tercer día, ahora estáis en el tiempo en que he venido a resucitaros.

Es el Tercer día, en el que debéis resucitar, el Tercer Tiempo destinado al espíritu para su restitución y elevación.

Vengo a entregaros mi palabra, que como un concierto celestial llega a daros vida, cual cantar de los cantares que vibra en los Cielos y cuyo eco es escuchado en la Tierra.

¿Os dije que resucitaría al tercer día de entre los muertos? Pues con ello también os hablé en sentido figurado de los acontecimientos futuros. Aquí me tenéis en Espíritu al iniciarse el Tercer Tiempo comunicándome por el entendimiento humano.

y le matarán; mas al tercer día resucitará. Y ellos se entristecieron en gran manera. (Mateo 17:23)

Creed que, así como Jesús resucitó al tercer día de entre los muertos, hoy en el Tercer Tiempo, he resucitado nuevamente de entre los hombres, muertos a la fe y a la gracia, para venir a enseñaros a través del entendimiento humano las bellezas de la vida espiritual.

Este es el tercer día en el que vengo a resucitar mi palabra entre los muertos. Este es el Tercer Tiempo en el que me aparezco ante el mundo en forma espiritual, para decirle: éste es el mismo Cristo que visteis expirar en la cruz, que ahora viene a hablaros porque Él vive y vivirá y será por siempre.

Hoy me manifiesto para recordar a la humanidad, mis enseñanzas pasadas y también para anunciarles mis nuevas revelaciones.

Mi Palabra en este tiempo os habla sobre la vida espiritual, y es porque ya habéis llegado en vuestra evolución a aquel capítulo del Libro de la Vida, que muestra al espíritu los misterios no revelados. Humanidad, he aquí mi presencia divina con vosotros, no hecho hombre como en el Segundo Tiempo, sino espiritualmente.

Heme aquí presente, visible a toda mirada espiritual, derramando luz en los senderos del espíritu, para que comprendáis todo lo que ha sido revelado a través de los tiempos.

Bienaventurados los que así me reciban en su corazón y crean en mi palabra, porque ellos me verán en la nube celestial rodeado de mis huestes espirituales, y aunque no toque el polvo de la Tierra como en el Segundo Tiempo, sabrán sentir mi presencia espiritual; entonces unirán este nuevo mensaje, al que no estaba completo porque faltaba agregarle mis revelaciones como Espíritu Santo.

Finalmente comprenderéis que estas revelaciones se os han entregado en perfecto orden iluminando la vida humana. Que la lección de amor se os dio cuando ya teníais un amplio conocimiento de la justicia. La misma sabiduría os llegará cuando viváis en armonía con las enseñanzas que encierra el verdadero amor.

Cuando alcancéis completo conocimiento de esas divinas revelaciones, haced un libro que esté dividido en tres partes y encontraréis que la primera habla de la Ley, la segunda del amor y la tercera de la sabiduría. Entonces comprenderéis, que la ley es la que conduce, el amor eleva y la sabiduría perfecciona.

Este es el Tercer Testamento del único Dios que se ha manifestado a los hombres en tres formas o fases distintas, y por lo tanto tenéis una lección más que añadir a las anteriores. Mucho tenéis que estudiar, pero no temáis, porque la enseñanza de este tiempo os hará comprender mejor la de los tiempos pasados. Así pasó con los que rigiéndose por la ley de Moisés, estudiaron a los profetas y comprendieron el fondo de las enseñanzas hasta que vino Jesús el Cristo.

Faltaba revelar a los hombres mucho más de lo que se les había enseñado, para que pudieran comprender el sentido de aquellas lecciones; y entonces le fue anunciada a la humanidad una nueva Era y una nueva manifestación de mi Espíritu. Y el cumplimiento de aquella promesa lo estáis viendo realizado en esta palabra de luz, que es sabiduría para vuestro espíritu Y consuelo para vuestro corazón. ¿Quién sino Yo, podía ser el Espíritu de la Verdad y de la Consolación?

Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas pasaron. (Apocalipsis21-4)

¿Cómo se recibió el Tercer Testamento?

Buscad en el testimonio de mis profetas de los primeros tiempos, el anuncio de esta comunicación a través del entendimiento humano y de cierto os digo, que ahí lo encontraréis. Si hasta ahora los hombres no han descubierto esa profecía, es porque leyendo, no han sabido entender ni interpretar la palabra divina.

¿Por qué os sorprendéis, humanidad, del prodigio que he venido a mostraros en este tiempo, al comunicarme por medio del entendimiento del hombre? Mayores obras hice en los tiempos pasados y las creísteis. La forma que elegí para comunicarme con los hombres de este tiempo a muchos ha sorprendido, atreviéndose aun a juzgarla sin antes haber meditado en mis pasadas revelaciones.

He aquí una página más del Libro de la Vida, escrita por mi caridad; he venido a hablarle a vuestro espíritu porque en todos los tiempos me he comunicado con la humanidad. La forma en que ahora me manifiesto no es nueva; sólo el que se ha materializado podrá parecerle extraña o imposible, en cambio para el que me esperaba, es lo más natural y justo.

Me ha placido comunicarme con el hombre y mi determinación es perfecta. Conozco al hombre porque Yo lo he creado. Puedo servirme de él porque para eso lo formé, y puedo manifestar mi gloria por su conducto, porque lo creé para glorificarme en él.

Así hablé a los patriarcas de los primeros tiempos; así inspiré a Moisés a quien convertí en portavoz de mi palabra, ahora os he hablado, como en otro tiempo hablé a los pueblos por boca de los profetas, me comuniqué con ellos de Espíritu a espíritu, porque esta comunicación la he establecido con los hombres desde el principio de la humanidad.

¡El hombre! He ahí mi imagen porque él es inteligencia, vida, conciencia, voluntad, porque posee algo de todos mis atributos y su espíritu pertenece a la eternidad.

Si he venido a manifestarme por medio del ser humano, es porque el hombre constituye la obra máxima de cuanto deposité en la Tierra, si le doté de espíritu, ¿qué mejor intérprete que él podría encontrar mi Espíritu para hablar con la humanidad? Ahí tenéis la razón de por qué en todos los tiempos ha sido el hombre mi mejor conducto para expresaros mis divinos pensamientos.

En verdad os digo y no lo olvidéis: que no es imposible que Yo me comunique, a través del entendimiento humano; imposible sería que no pudiera comunicarme.

¿Por qué creéis imposible mi comunicación con vosotros si estáis recibiendo la comunicación del universo? ¿Cómo ha de pareceros imposible la vibración de mi Espíritu a través del espíritu humano, si todos estáis llenos de los pensamientos de Dios? ¿Cómo ha de ser imposible que Dios se comunique con vosotros, cuando los ángeles, los mundos, los espacios y todo lo creado están llenos de Él?

En este tiempo me ha placido manifestarme a vosotros a través del entendimiento humano. ¿En qué forma mejor podríais comprenderme, si no en ésta, valiéndome de vuestra propia mente y de vuestro lenguaje?

Hay quienes se han sorprendido porque me comunico por conducto del hombre, y no aciertan a comprender si ha sido por voluntad de Dios o por voluntad humana. Mas Yo os digo: ha sido vuestro propio Dios quien ha venido a sorprender a la humanidad.

¿En dónde están los limpios de corazón y los justos para manifestarme en ellos? Si alguien dijese que es imposible que Yo me comunique por este medio con la humanidad, porque soy infinito y no sois dignos de recibirme, os digo: Más que fijarme en vuestra pequeñez, me manifiesto a vosotros porque me necesitáis.

Este es un medio del cual me he valido en todos los tiempos para hablar al hombre, y debéis notar que siempre ha venido la divina palabra por conductos humildes, sencillos y en apariencia rudos.

“Porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo, a los cuales les dijo: Este es el reposo dad reposo al cansado; y este es el refrigerio; mas no quisieron oír. La palabra pues de Jehová, les será mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito ahí, otro poquito allá, hasta que vayan y caigan de espaldas, y sean quebrantados, enlazados y presos. (Isaías 28:11-13)

En la Ley está escrito: En otras lenguas y con otros labios hablaré a este pueblo; y ni aún así me oirán, dice el señor. (1ª de Corintios 14:21)

¿Cuándo se recibió el Tercer Testamento?

1866 Marca el principio de este tiempo de luz. Yo envié al Profeta Elías para que descorriese el velo del misterio e iniciase el tiempo de mi comunicación como Espíritu Santo entre la humanidad.

Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad Elías viene primero, y restaurará todas las cosas. (Mateo 17-11)

Elías iluminó a un varón destinado por Mí para que fuese el precursor. Aquél escogido llamado Roque Rojas, fue quien escuchó de espíritu a Espíritu la voz del profeta que le ordenaba en mi Nombre, llamar y reunir a sus hermanos, porque una revelación divina estaba a punto de iluminar los destinos de la humanidad, Roque Rojas, manso y humilde como un cordero, obedeció la voz espiritual, respondiendo: «Hágase en mí la voluntad de mi Señor». Roque Rojas reunió a un grupo de hombres y mujeres de fe y buena voluntad, y allí, en el seno de sus primeras reuniones, Elías se manifestó a través del entendimiento del Enviado, diciendo: «Yo soy Elías el Profeta, el de la transfiguración en el Monte Tabor».

Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías hablando con él -Jesús el Cristo- (Mateo 17:3)

Y dio las primeras instrucciones a los primeros discípulos, al mismo tiempo que les anunciaba la Era de la Espiritualidad y les profetizaba que pronto llegaría el Rayo del Divino Maestro a comunicarse con su pueblo.

Ese primero de septiembre de 1866, fue el nacimiento de una nueva Era, la aurora de un nuevo día: El Tercer Tiempo que se abrió ante la humanidad. Mi Espíritu vino sobre la nube simbólica a prepararos para recibir la nueva lección. Después en 1884, principié a daros mi enseñanza. No llegué en cuanto hombre, sino espiritualmente.

Roque Rojas trajo al mundo la misión de ser el primer entendimiento por el cual el profeta Elías llamó a los primeros labriegos del Tercer Tiempo, y entre aquellos primeros en recibir cargos, se levantó una doncella con la espiritualidad y la entrega necesaria para que en ella se consumase el prodigio de mi comunicación por el entendimiento humano. Desde entonces y por ese conducto mi palabra iniciada con la manifestación de Elías marcó el tiempo de esta comunicación que será desde 1866 hasta 1950.

¿En dónde se recibió el Tercer Testamento?

Así como en los tiempos pasados, los lugares de Jerusalén y de Roma, fueron para la humanidad tierras de promisión y fuentes de gracia en donde el Señor se manifestó, a esta nación empequeñecida y humillada, -La Nación Mexicana- le he señalado una elevada misión para este tiempo; deberá de estar preparada, porque tanto el eco de mi manifestación, como el rumor de mis prodigios y el fervor de los testigos, atraerán la atención de la humanidad.

Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del hijo del hombre. (Mateo 24: 27)

Yo fui quien señaló en aquel tiempo el lugar y la hora para mi advenimiento en cuanto hombre; también Yo he marcado el lugar y el tiempo en que vendría entre los hombres en la Tercera Era. Todo fue preparado con perfecta justicia y sabiduría.

Una nueva tierra había de, ser testigo de mi nueva venida; el occidente habría de iluminarse con el resplandor de mi presencia. Escuchad: Hace tiempo en el norte de vuestras tierras habitaba una gran tribu, de la cual surgió un profeta inspirado por mi luz. El levantó y condujo a aquel pueblo en pos de una hermosa tierra, donde deberían fundar su ciudad. Ante tan grata promesa, aquellas tribus se levantaron con la esperanza de merecer aquella gracia. Atravesaron selvas, cruzaron desiertos y escalaron sierras; nada los detuvo, y cuando a su paso encontraron obstáculos, su fe les ayudó a vencerlos hasta llegar al lugar profetizado, que era, como en el Primer Tiempo, una imagen de Canaán, la «tierra prometida» a los Israelitas, la tierra que manaba leche y miel.

Ved cómo la hoja del árbol no se mueve sin mi voluntad y nada es ajeno a mis designios y planes divinos.

Aquella tribu inspirada en la fe de una promesa que llegó a ver cumplida, levantó su ciudad, y en ella elevó a su Dios su culto primitivo, formó sus hogares y dio esplendor a su imperio, que en su magnificencia se semejó al de Salomón.

Fue aquella tierra, según las promesas, tierra de bonanza y de prosperidad. El varón era fuerte, la mujer dulce y tierna, y ambos eran hermosos; mas llegó el tiempo en que ese pueblo había de conocer el nombre y la obra de Cristo, su Señor, llegando a ellos la buena nueva en labios de hombres extraños que venían del otro lado del mar. Muy grande fue la misión de quienes trajeron a estas tierras la luz de mi Doctrina; mas en verdad os digo, que fueron muy pocos los que supieron cumplir con la ley de amor, de caridad y humanidad, que mis enseñanzas aconsejaban, porque en su mayoría aquellos hombres se dejaron poseer de la codicia, olvidando todo principio de fraternidad, haciendo correr a torrentes la sangre inocente, para adueñarse de cuanto sus ojos contemplaban.

Los invasores derribaban los ídolos de aquel pueblo, haciendo que éste blasfemara en contra del Dios que aquellos venían a revelarles con tanta injusticia y con tanta crueldad. ¿Podían aquellos reconocer a través de actos tan inhumanos a Cristo, el Dios del amor, Aquél que a nadie quita la vida, sino que antes da la Suya para salvar al mismo que le ha ofendido?

Aquellas tribus cayeron bajo la esclavitud y el dominio del fuerte, como en el Primer Tiempo Israel había caído bajo el yugo de Faraones y Césares. Fueron tiempos de dolor, de amargura y de lágrimas, los que vinieron sobre aquel pueblo, y fue entonces cuando su clamor, resonando en los cielos, atrajo sobre sí como un manto de infinita ternura, el amor de la Virgen María, la ternura divina, la dulce Madre del universo.

Por su sensibilidad, ese pueblo estaba destinado a ser Mariano, porque al reconocer y amar esa divina verdad, encontró la escala espiritual que conduce a Mí a los espíritus.

Y ese pueblo, ¿cuál es? Es el vuestro, el cual después de sus luchas y de su larga jornada ha contemplado la llegada del Tercer Tiempo, con mi nuevo advenimiento.

No elegí a última hora a esta nación para mi nueva manifestación, todo había sido previsto desde la eternidad. Este suelo, esta raza, vuestros espíritus, han sido preparados por Mí, así como el tiempo de mi presencia también había sido marcado por mi voluntad.

Así como Cristo en aquel tiempo buscó el pesebre para nacer en cuanto hombre, hoy encontré este rincón de la Tierra dispuesto a oírme.

Esta parte de la Tierra en que vivís, ha sido ahora la destinada para recibir el cumplimiento de mis promesas y designios. Aquí he venido a daros el tercero y último de mis testamentos.

¡Oh, nación bendita donde he hecho llegar mi rayo de luz convertido en verbo!

La presencia del profeta Elías, antes de la manifestación del Espíritu de Verdad

He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición. (Malaquías 4:5-6)

En el año de 1866 brilló una estrella como aquella que anunció el nacimiento del Mesías. Pocos la contemplaron porque el mundo estaba durmiendo.

Esa estrella fue el Profeta Elías, y con su manifestación a través del entendimiento humano, se abrió una nueva Era espiritual. Con su luz vino a iluminar el camino para guiar a los hombres y anunciarles un tiempo de grandes revelaciones.

Elías abrió la puerta de una nueva Era, ha aparejado los caminos del Señor, os ha preparado para que recibáis las primicias de mi revelación.

Elías ha venido como precursor en este tiempo para preparar mi llegada; ha venido como profeta para anunciaros la nueva Era con sus combates y sus pruebas, pero también con la sabiduría de sus revelaciones. Viene con su carro de luz a invitaros a penetrar en él y llevaros a la mansión espiritual donde reina la paz. Confiad en él como en el buen pastor, seguidle espiritualmente como el pueblo de Israel siguió a Moisés en el Primer Tiempo.

Este es el tiempo confiado a Elías para que despierte a la humanidad, él es el precursor que llegará de pueblo en pueblo, de nación en nación, de hombre en hombre, para decirles como lo hizo en aquel tiempo Juan el Bautista, en las orillas del Jordán, cuando les hablaba a las multitudes diciéndoles que se prepararan porque el reino de Dios ya estaba cerca. Ahora les dirá con su voz espiritual que penetren en recogimiento, porque la presencia del Señor como Espíritu Santo es con los hombres.

Y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos, se ha acercado… Y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados. Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento. (Mateo 3:2-8)

La Manifestación de la Virgen María, en el Tercer Tiempo

Escudriñad las profecías de los tiempos pasados y comprobaréis que estaba anunciada mi nueva manifestación, mas cuando tuvisteis la comunicación de La Virgen María, vuestra Madre Celestial, todavía existen quienes se preguntan: ¿También la presencia de María estaba anunciada? De cierto os digo, que si interpretaseis bien las profecías de Juan el Apóstol, encontraréis que la manifestación de La Virgen María, la ternura divina, había de ser también en este tiempo.

Cuando Juan, mi discípulo, se encontraba en su retiro solitario en la isla de Patmos donde recibió las grandes revelaciones de los tiempos venideros, donde penetró espiritualmente en el Más Allá, contemplando los grandes misterios del Señor encerrados en símbolos, representados por figuras, allí también contempló la figura la Virgen María. En esa gran revelación confiada por el Padre a Juan para los hombres de las eras venideras, ahí él, después de una gran señal, contempló a una Mujer Vestida de Sol y la luna debajo de sus pies y una corona formada sobre su sien por doce estrellas.

Aquella mujer sentía dolores de parto y cuando aquél dolor era más intenso, vio Juan a la maldad en forma de dragón acechándola, esperando solamente el nacimiento del hijo para devorarlo. Y el Maestro os dice: Si esa revelación, dada por el Padre a Juan, hablaba de los tiempos venideros, Yo os digo: Él vio a María en el Tercer Tiempo, próxima a dar a luz al pueblo Mariano y a la maldad acechando al pueblo del Señor. Juan contempló también que en el instante del nacimiento se entablaba una gran batalla de ángeles contra el dragón que simboliza la maldad humana, una batalla que es la que ahora tenéis, porque el pueblo Mariano ha nacido, ya ha surgido sobre el haz de la Tierra y hoy se encuentra recibiendo su escudo y su espada de amor para penetrar en la gran batalla final. Eso significa esta revelación.

Los que conocen a María, no la conocen en su verdad. La miran solamente como mujer, la contemplan solamente como madre humana y en torno a Ella han creado cultos, ritos, festines y fanatismos. Por esa adoración idolátrica se han olvidado del cumplimiento de las leyes del Señor, de la palabra del Maestro y de amarse los unos a los otros.

Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento…(Apocalipsis 12: 1-17)

La presencia de los seres de luz, llamados ángeles, en el Tercer Tiempo

Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre. (Juan 1:51) (Génesis 28:12)

Y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, (2ª Tesalonicenses1:7)

Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras. (Mateo 16-27)

Esas legiones espirituales de que os he hablado, forman también parte de mis bendiciones que os envío. Mis mensajeros y siervos, en el instante de recibir la inspiración divina, se apresuran a ayudar a sus hermanos que habitan la Tierra, ese planeta convertido por los hombres en valle de lágrimas.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro. (Mateo 24:31)

Abrid vuestros ojos y dulcificad vuestros sentidos para que percibáis a ese mundo invisible que vibra en torno vuestro. Os habéis empeñado en ignorar esa vida espiritual que palpita sin cesar dentro, fuera y sobre de vosotros, sin imaginaros que estáis tan íntimamente ligados a ella, como lo estáis al aire que respiráis.

Mientras que mi arcano pleno de revelaciones y de misericordia, sólo espera la hora en que la humanidad vuelva su mirada al Padre, mostrándose limpia y humilde, para derramar en ella cuanto le tengo reservado, de cierto os digo que habéis estado desafiando siempre mi justicia, y que en este tiempo os he aceptado el desafío. Vengo en son de guerra, mi poder es grande, mis huestes numerosas y mis armas invencibles. Al final Yo venceré, mas no me levantaré sobre los muertos, sino delante de los vivos; a nadie humillaré, todos levantarán su faz para ensalzar mi nombre.

En la Biblia, se nos habla de un nuevo pacto* o Testamento

(*) La misma palabra griega significa tanto pacto como testamento (Hebreos 9:15) Versión Reina Valera Revisada en 1960 (página 1116)

Pacto: La Palabra testamentum se usa con frecuencia en Latín, para expresar la palabra Hebrea berith, que significa pacto. (Diccionario de la Biblia. por W.W. Rand de Editorial Caribe, apartado 1307 San José Costa Rica (página 484)

La palabra testamento, en griego, diatheke, equivalente a la hebrea berith, significa pacto. (página 684) del mismo diccionario de editorial Caribe.

Pacto: En Hebreo Berith, en Griego Diatheke; estos términos, son comúnmente traducidos como <pacto>, aunque también en algunas ocasiones por <alianza> o <testamento>. Nuevo diccionario bíblico ilustrado Vila/Escuain de editorial Clie (1985) (página 869)

El Mediador de un nuevo pacto

Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas. Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo. Porque reprendiéndolos dice: He aquí vienen días, dice el Señor, en que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto. No como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos no permanecieron en mi pacto, y yo me desentendí de ellos, dice el Señor. Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo. Y ninguno enseñará a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; porque todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos. Porque seré propicio a sus injusticias. Y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades. Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer. (Hebreos 8:6-13)

Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado. Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos. Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará. Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. (2 Corintios 3: 14-17)

En el Primer Tiempo (Primer Testamento) pacté con Abraham y sus generaciones; aquel pacto lo olvidaron los hijos de aquel pueblo. Pacté con Moisés, quien sacó de la esclavitud a Israel, y con el paso de los tiempos nuevamente los hombres se olvidaron del pacto.

En el Segundo Tiempo vine al mundo, mi pacto con los hombres lo sellé con mi sangre, y ese pacto de amor tuvo validez suficiente para enseñar a mis hijos el camino por el que la humanidad de todos los tiempos puede redimir todos sus pecados. Porque Yo, en Jesús, vencí a la muerte, triunfé sobre las tinieblas, convertí el dolor en pasión divina y abrí el camino de la luz a los espíritus.

Hoy vengo a hacer con vosotros nueva alianza, porque no os encuentro unidos ni en Mí, ni en vosotros mismos, y es mi voluntad que en este Tercer Tiempo, en el seno del Sexto Sello, forméis la alianza de amor y fraternidad en Mí.

Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna. Porque donde hay testamento, es necesario que intervenga muerte del testador. Porque el testamento con la muerte se confirma; pues no es válido entre tanto que el testador vive. (Hebreos 9:15-17)

Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo; porque después de haber dicho: este es el pacto que haré con ellos Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las escribiré. (Hebreos 10:15-16)

El cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, más el espíritu vivifica. (2ª Corintios 3:6)

Este es el nuevo pacto que hacéis con mi Divinidad. Esta revelación es el Arca de la Nueva Alianza.

En este tiempo, mi pacto con vosotros no será sellado con sangre, como lo fue en Egipto cuando mi pueblo marcó las puertas de sus casas con sangre de cordero primogénito, o como después en el Segundo Tiempo (Segundo Testamento) lo hizo Jesús, el Cordero de Dios, al sellar con su sangre un pacto espiritual entre el Maestro y sus discípulos.

Ahora quiero que os levantéis por amor, guiados por la luz de la conciencia y por el ideal de espiritualidad, para que no sea la sangre del inocente la que selle este pacto de alianza; deberá ser la luz de mi Espíritu y vuestra luz, las que se fundan en una sola claridad, en un solo rayo de luz.

Al cumplir el espíritu de la humanidad con el pacto que tiene celebrado con su Padre, Yo cumpliré a mi vez hasta la última de mis promesas, abriré mi arcano y lo desbordaré sobre de mis hijos en sabiduría, en paz y en revelaciones. Siempre que vuestro concepto sobre lo divino ha estado alejado de la realidad, he venido en vuestra ayuda para destruir fantasías e irrealidades y haceros penetrar en la verdadera senda.

Inútiles y vanos serán los esfuerzos que las religiones hagan por conservar a sus fieles en la rutina de antiguas creencias y métodos fuera de tiempo, porque nadie podrá detener la luz divina que penetra al fondo de los entendimientos, despertando al espíritu a una Era de revelaciones, de divinas confidencias, de esclarecimientos de dudas y misterios, de liberación espiritual.

Tampoco nadie podrá detener el torrente que habrá de formar la humanidad cuando se levante en pos de su libertad de pensamiento de espíritu y de fe.

Nadie crea que Yo vengo a arrebatar sus adeptos, fieles o seguidores a las distintas religiones, no, pero ha llegado la hora en que un nuevo tiempo hace su entrada, removiendo lecciones olvidadas, borrando costumbres, creencias y tradiciones inútiles, purificando y despojando al espíritu de toda falsedad, para entregarle el verdadero pan del espíritu que siempre ha cambiado por el rito, En torno a esta luz se unirán los hombres, se reconciliarán los pueblos, se perdonarán los enemigos y por ella se comprenderá la esencia de la Doctrina que hace casi dos mil años vine a enseñaros con palabras y obras.

¿Por qué el Tercer Testamento?

Porque la humanidad no ha logrado aún penetrar al fondo de las revelaciones de los dos primeros tiempos, -Primero y segundo Testamentos- mas en éste Tercer Tiempo –Tercer Testamento- mi palabra os hará comprender, interpretar y practicar mis enseñanzas anteriores uniéndolas a las presentes.

Muchos se preguntan por qué he vuelto a la Tierra, si ya os había doctrinado con mi palabra en el Segundo Tiempo; (Segundo Testamento) es que habéis olvidado mi Ley y os he encontrado naufragando en un mar de ignorancia y de maldad. La misma sangre de los hombres derramada a torrentes, empapando la Tierra, ha marcado el tiempo de mi presencia entre vosotros como Espíritu Santo. Mirad la guerra, el hambre, la peste y la muerte como un tétrico cortejo que va de pueblo en pueblo sembrando el luto, la desolación y el exterminio.

Prometí a la humanidad volver en otro tiempo y aquí me tenéis cumpliendo mi promesa. Tenía que venir nuevamente para concluir una enseñanza que a través de dos Eras os había venido revelando y cuya última parte había sido reservada para este Tercer Tiempo. ¡Muy grande es el atraso moral y espiritual en el que encuentro a la humanidad! No solamente los adultos corren atraídos por los placeres del mundo y de la carne; también los adolescentes y hasta los niños, a todos les ha llegado el veneno acumulado a través de los tiempos.

Así encuentro a la humanidad desconociéndose, destruyéndose, dándose muerte; confundiendo al espíritu con la materia, a lo divino con lo humano, y a la luz con la tiniebla. ¿Comprendéis el momento en que vivís? ¿Comprendéis el por qué de mi Tercer testamento?

¿Qué no presentís el ambiente de lucha? ¿Nada os revela vuestro espíritu? Todo os habla de caos. Si es la mente humana, sólo concibe armas para la destrucción; si es el corazón, no da albergue a sentimientos de fraternidad y si al odio. La salud no existe en un solo cuerpo, todos se encuentran contaminados de la enfermedad y de la peste; los niños nacen con una carga de dolor; los padres desconocen a sus hijos y los hijos a sus padres; los esposos se separan, las mujeres pierden su virtud sin darle valor alguno; los hombres profanan lo más sagrado; las religiones se desconocen y se desgarran entre sí y los vicios toman fuerza entre los hombres. Mientras, mi palabra con un dulce reclamo os despierta, os invita a la regeneración y a que os libréis de perecer en ese mar tempestuoso. Sólo mi palabra puede resolver los profundos problemas y endulzar la existencia del espíritu en su jornada de pruebas y amarguras. Por eso he venido a entregaros mi Tercer Testamento.

Mas, ¿cómo podríais arrepentiros verdaderamente, si no conocéis la magnitud de vuestras faltas? He tenido que venir a los hombres, para hacerles comprender lo que significa ante la Divina Justicia, arrebatar la vida a un semejante, destruir la fe, engañar a un espíritu, traicionar un corazón, profanar la inocencia, causar una deshonra, despojar a un hermano de lo que es suyo, mentir, humillar y tantas imperfecciones que pasan inadvertidas a vosotros, porque os habéis familiarizado con todo ello.

Vine a sorprenderos precisamente en el tiempo anunciado por Jesús y los profetas de mi nuevo advenimiento; ahora al cumplirse mi promesa, miraréis el pecado en su mayor altura de perversidad, las ambiciones y los odios humanos manifestándose en guerras, como resultado de las tinieblas que envuelven al espíritu de la humanidad en este tiempo.

¿Quién de vosotros puede imaginar cómo es el fondo de ese abismo que con tanto odio y perversidad habéis abierto? Nadie, nadie puede imaginar las tinieblas ni el dolor acumulado durante siglos, milenios y Eras en ese inmenso cáliz de amargura. ¿Y aún habrá quienes pregunten por qué he venido?

Deducid quién es el que os está hablando y ya no tendréis necesidad de preguntar por qué he venido nuevamente hacia los hombres, porque la respuesta la llevaréis en vosotros mismos.

Debéis saber que Yo he venido, no sólo para que sepáis que soy grande, sino también para que todos vosotros lo seáis. En esta Era voy a probaros el poder que poseéis como herencia o don que deposité en vosotros; no es poder de la materia, sino del espíritu, porque el hombre no es poderoso, grande, ni sabio por la carne, lo es por el espíritu.

Cuando Cristo terminó su obra, dijo: «Todo está consumado», es decir, aquella lección había tocado a su fin. Sin embargo, antes había prometido volver entre los hombres porque aún les tenía reservadas nuevas lecciones. Hoy se abre ante vuestro espíritu este libro y veréis brotar de él nuevas enseñanzas; porque lo que no comprendisteis en aquellos tiempos, hoy lo comprenderéis. He aquí mi tercera lección: El Tercer Testamento.

No todo está escrito en la Biblia

¿Creéis por ventura, que lo que escribieron mis apóstoles del Segundo Tiempo, fue todo lo que Yo dije cuando estuve con vosotros? En verdad os digo que no. Fijaos en lo que os dice Juan, mi discípulo: «Hay tantas obras que Jesús realizó, que si se escribiesen cada una de ellas, pienso que en el mundo no cabrían los libros que para ello deberían escribirse». (Juan 21:25)

Hoy sabéis que lo que os dije en el Segundo Tiempo, no era todo lo que habría de enseñaros; que la lección no estaba concluida y que os tenía reservado un tiempo de gracia en el que había de reanudar mis enseñanzas, y a daros la explicación de mis palabras dadas en aquel tiempo en que habité entre vosotros y que no han sido comprendidas.

La palabra que habéis recibido, es el Tercer Testamento que he legado a vuestro espíritu, ya que en el mundo sólo eran conocidas las dos primeras partes de este libro, (La Biblia) la primera revelada a través de Moisés y los profetas, la segunda, aquella que os di en Jesús el Cristo; mas no poseíais la tercera, que es la que en este tiempo os ha enviado mi Espíritu.

Si os dije que volvería, es que tenía algo más que deciros y que en aquel tiempo aún no os lo podía revelar porque no lo hubieseis comprendido.

En este tiempo vengo a esclarecer con la luz de mi Espíritu, lo que era misterio para la humanidad. He aquí al Maestro recordando a sus hijos, hechos de otros tiempos, relacionándolos con obras del tiempo presente, para que comprendáis mejor mis enseñanzas pasadas.

Bienaventurados los que así me reciban en su corazón y crean en mi palabra, porque ellos me verán en la nube celestial rodeado de mis huestes espirituales, y aunque no toque el polvo de la Tierra como en el Segundo Tiempo, sabrán sentir mi presencia espiritual; entonces unirán este nuevo mensaje al que no estaba completo porque faltaba agregarle mis revelaciones como Espíritu Santo.

En cierta ocasión hablé a las multitudes que me oían: «Aún tengo muchas cosas que deciros, más por ahora no os las diré, porque no las comprenderíais». Ahora que vuelve a escucharse mi voz en el mundo, os digo: «Este es el tiempo en el que podréis comprender lo que callé entonces». Escuchad y analizad.

 

La nueva humanidad

LA NUEVA HUMANIDAD

Estáis en la Era del Espíritu Santo; su reinado ha comenzado y no terminará jamás, porque su culminación se enlazará con la eternidad.

Antes de que el Sexto Sello se cierre, seréis testigos de grandes acontecimientos. Mi Palabra viene a prepararos para que no sintáis temor cuando veáis que hasta las fuerzas de la naturaleza muestran desequilibrio. Los astros darán señales, las naciones de la Tierra gemirán y de este planeta tres cuartas partes serán tocadas. El dolor lavará toda impureza y vosotros seréis el faro de esperanza que ilumine la ruta de los náufragos. La humanidad comenzará una nueva existencia, unida por una sola Doctrina, por una sola lengua -el amor- y un mismo lazo de paz y fraternidad.

La luz de mi Espíritu brillará en todo su esplendor en el Universo y todos mis hijos contemplarán su claridad. La vida espiritual se manifestará en plenitud y hará sentir su influencia en todos los seres. Los que han sido materialistas callarán sus labios, cerrarán sus libros y abrirán los ojos del espíritu, para contemplar la verdadera Vida que se habían negado a reconocer.

Se aproxima la lucha. Al final, el triunfo no será de una idea humana, ni de una teoría científica, ni de un credo religioso, sino del conjunto armonioso de todas las buenas ideas, de todas las creencias elevadas por la espiritualidad, de todas las ciencias puestas al servicio del progreso humano. Está cercano el día de la siega en que la conciencia, como una hoz implacable, corte de raíz cuanto de falso haya en la humanidad. Entonces, Yo permitiré que cuanto exista oculto en cada espíritu, brote y se manifieste.

Hoy un pueblo, mañana otro y después otros más, irán despertando, iluminados por una luz interior que a todos hablará de mis nuevas Revelaciones espirituales. La voz del Padre responderá al llamado de sus hijos, pero no a todos me manifestaré en la misma forma. Esta comunicación, a través del entendimiento humano, sólo a vosotros fue concedida y podéis consideraros como el pueblo que despertó primero al advenimiento de esta Era.

Estáis a punto de presenciar la destrucción del reinado del materialismo. Caerán tronos, coronas, poder, orgullo y vanidades y la nueva vestidura del espíritu será de amor y de verdad. Veréis que la Tierra se estremecerá y el Sol hará caer en ella rayos candentes que quemarán su superficie. Los continentes de un polo a otro, serán tocados por el dolor.

Después de este caos, las naciones recobrarán su calma, los elementos naturales se aquietarán y aparecerá el iris de la paz. Todo volverá a su orden, a sus leyes y armonía. Veréis entonces el cielo limpio y los campos fecundos, las aguas de los ríos volverán a ser puras y el mar será clemente, habrá buenos frutos en los árboles, flores en los prados y cosechas abundantes. El hombre, purificado y sano, volverá a sentirse digno de mi Gracia y verá preparado su camino de retorno a Mí. Sobre bases firmes he de cimentar a la nueva humanidad.

El planeta Tierra seguirá siendo el mismo, la naturaleza y la luz también; pero la forma de vivir del hombre será otra, sus luchas e ideales serán distintos: habrá justicia, habrá verdad.

Así os preparo, discípulos, para los tiempos que os esperan, en los que no habrá ignorantes ante sabios ni grandes ante pequeños: todos estaréis en el banquete del Maestro y gozaréis del concierto infinito de mi Amor.

Permaneced firmes en vuestros puestos, cuando veáis que mis nuevas profecías empiezan a cumplirse. Por ahora haced méritos, para que en los días de desolación no os ocupéis de vuestro dolor, sino vayáis a calmar el de vuestros hermanos.

Cuando se desaten las epidemias y aparezcan enfermedades extrañas, la ciencia será impotente para detenerlas, sólo aquéllos que se eleven espiritualmente tendrán el poder de curación.

En ese tiempo, los hombres de ciencia descubrirán un nuevo planeta y una lluvia de estrellas alumbrará vuestro mundo; pero esto no acarreará desastres para la humanidad, sólo os anunciará la llegada de la nueva Era.

Veréis convertirse a mi Enseñanza a los grandes de la Tierra y dejar su poder para conquistar el reinado del espíritu. Los hambrientos de saber, buscarán con avidez al Espíritu de Verdad y veréis a los teólogos comparando las enseñanzas de Cristo con las nuevas revelaciones.

Esos tiempos serán de luz y progreso para el hombre. La experiencia y elevación espiritual que haya alcanzado en el camino de su vida, serán el cimiento de su fe. Cuando las tierras se encuentren preparadas, vendrán a este mundo los grandes sembradores, los buenos mandatarios y los jueces magnánimos, que cumplirán importantes misiones de restauración.

Estáis en el principio del fin de una Era, que será la alborada de una etapa de paz entre los hombres. La maldad, la injusticia, la esclavitud y la ignorancia, sucumbirán para dar paso al establecimiento del reinado del amor y de la luz en la humanidad.

Aunque la prueba sea muy dura y el cáliz muy amargo, no debéis flaquear; por el contrario, debéis avivar la llama de la esperanza. Cuando el espíritu despierte, buscará asirse a algo seguro, querrá descubrir el camino más corto y certero, volverá sus ojos al principio para encontrar ahí los fundamentos de la verdadera sabiduría, y conocerá que la primera y última Ley que Yo he dado al hombre, es el amor, fuente de toda perfección.

Yo conozco vuestro futuro. Os estoy profetizando por medio del entendimiento humano y estos anuncios, debéis darlos a conocer para que los hombres comprendan la realidad en que viven y detengan su carrera que los lleva al abismo. Es menester que todo vuelva a su pureza original.

Videntes, profetas, iluminados e inspirados, anunciarán a la humanidad mi presencia en Espíritu. Ellos tendrán la misión de colocar los cimientos del Templo del Señor, formado por corazones saturados de amor, en cuyo interior arderá la llama de la fe.

La humanidad está hambrienta de mi Verdad. Los hombres claman justicia y esperan consuelo. Por eso he venido a alumbrar al mundo con mi Doctrina.

Este planeta va a estremecerse con mis nuevas Revelaciones y los hombres conocerán la verdad. Vendrán de otros países a interrogaros acerca de los acontecimientos espirituales que en este tiempo habéis presenciado y sobre las profecías que os he hecho, pues en muchas partes del mundo han recibido mis Mensajes, anunciando que en un lugar de occidente ha descendido mi Rayo Divino para hablar a la humanidad. Este continente los recibirá con fraternidad y paz.

Las razas se mezclarán y ésa será la unificación de los hombres, porque sus costumbres e ideas se entrelazarán y eso les traerá paz verdadera y perenne. Surgirá un mundo nuevo; el que ahora vivís es de preparación.

La luz de la verdad brillará sin que nadie la apague, la razón logrará imponerse y el amor dejará de ser palabra para convertirse en obra. Tendré discípulos en toda la Tierra y ellos serán luz y revelación para los pueblos. En todas las naciones se hablará de reconciliación y fraternidad, que será un principio de unión entre ellas.

Los hombres de ciencia, después de un tiempo de pruebas, en el que sufrirán confusiones muy grandes, descubrirán secretos que nunca habían descifrado, cuando en su espíritu escuchen la voz de su conciencia.

Lecciones ocultas saldrán a la luz y enseñanzas desconocidas os serán reveladas. Muchos misterios se disiparán, mas estas revelaciones no las hallaréis en los libros del mundo sino en esta Doctrina.

Ya estáis en el tiempo más difícil de la lucha, por eso he venido a guiaros, para que podáis contemplar el mundo del mañana. Llevaréis el Arca en vuestro espíritu y dentro de ella, la luz de los tres testamentos, que son la Ley, el Amor y la Sabiduría.

Nuevas generaciones poblarán la Tierra y serán ellas las que recojan los frutos de la experiencia que sus antepasados dejaron.

Sobre los diversos cultos a mi Espíritu, se levantará uno, con verdadera espiritualidad. También sobre la ciencia materializada surgirá otra dedicada al bienestar y a la paz de los hombres. Como Nicodemo en aquel tiempo, quien buscó a Jesús para conversar con Él, aparecerán ahora ministros de diversos credos, buscando en estas revelaciones la respuesta a sus dudas.

Llegará un instante en que mi Enseñanza, aparentemente, quede borrada del mundo, entonces surgirán hombres creando doctrinas espirituales.

Se dirán maestros, profetas y enviados, y por un tiempo se les permitirá hablar y sembrar, a fin de que al recoger el fruto conozcan el resultado de su siembra. El tiempo y los elementos pasarán sobre sus tierras y su cosecha será un juicio para cada uno de ellos.

Vosotros, llevad mi Verbo en vuestros labios, hablad de mi Obra con el lenguaje que usáis siempre, mas estad preparados, porque habrá ocasiones en que Yo hable por vosotros y vuestras palabras sencillas desaparecerán para dejar que se manifieste mi Palabra en la forma y la esencia que ya conocéis.

Está próximo el tiempo en que surgirán hombres y mujeres de gran inspiración, que se comuniquen conmigo de ESPÍRITU A ESPÍRITU. Ellos se levantarán a dar testimonio de mi Manifestación espiritual.

Así como vuestra ciencia ha hecho cambiar la vida de los hombres, veréis mi Doctrina transformando vuestra existencia. La razón, la justicia y el amor, vendrán a ocupar el lugar que les corresponde en el corazón de quienes han pretendido vivir sin virtud.

Ése será el principio de la etapa en que todos caminen hacia la espiritualidad. Los hombres de ciencia me reconocerán; se abrirá para ellos el libro de mi sabiduría, del que recibirán las revelaciones prometidas y el espíritu les señalará el camino del verdadero saber. ¡Con qué respeto penetrará el hombre por los senderos de la ciencia, después de haber bebido el cáliz de amargura! ¡Y cuán nobles serán los ideales que les inspire mi Doctrina al investigar los misterios de la naturaleza!

Esta Doctrina, después de ser negada y perseguida, será reconocida como verdadera Revelación Divina, afirmando a los hombres en el camino de la sabiduría.

Yo he venido a mostraros la belleza de una vida superior, a inspiraros obras elevadas, a anunciaros la dicha no conocida antes y a enseñaros la palabra que prodiga amor, para que saboreéis el fruto del Árbol de la Vida que soy Yo.

Cuando esta palabra cese a través de mis portavoces, haré que la sigáis escuchando en lo recóndito de vuestro ser, al comunicaros espiritualmente conmigo. Yo os seguiré preparando y entregándoos la luz, para que alcancéis a comprender mi Enseñanza. Pero estad alerta, porque muchos se levantarán engañando a sus hermanos.

Conservaréis estas reuniones y en ellas derramaré mis Inspiraciones.

Los dones de videncia y de palabra se desatarán y por vuestros labios hablaré a los sabios, a los científicos. Esta profecía quedará escrita por quienes tienen la misión de anotar mi Palabra.

El mañana voy a sorprenderos como a los caminantes de Emaús, quienes necesitaron mi Presencia para fortalecerse y levantarse.

Grande será la transformación que sufrirá la humanidad en breve tiempo: instituciones, principios y doctrinas, creencias, leyes y costumbres, serán conmovidos desde sus cimientos.

Nuevas generaciones vendrán a la Tierra a cumplir elevadas misiones y de ellas brotará una simiente de amor.

Estoy enviando mi Mensaje a hombres de tiempos venideros, a los que deberéis preparar el camino. En muchos puntos de la Tierra se hablará del nuevo tiempo y se trabajará por la fraternidad de los hombres. Vuelvo a deciros que sólo una parte de esta labor la realizaréis vosotros, lo demás lo haré Yo.

La luz del Sexto Sello iluminará a todos los hombres. En ese tiempo veréis surgir un culto pleno de sencillez y espiritualidad.

Habrá quienes nieguen que Yo hablé por boca de hombres pecadores, mas Yo les diré: no os fijéis en el vaso, sino apreciad su contenido. Luego derramaré la luz de mi Palabra en el corazón de mis negadores y ellos me reconocerán, porque tengo una señal especial para llamar a mis ovejas y éstas tienen un sentido recóndito para conocer la voz de su Pastor.

Vosotros preguntaos: ¿Han sanado los enfermos? ¿Habéis disfrutado de paz al escuchar mi Palabra? ¿Os habéis sentido inspirados para hacer el bien? ¿Os habéis regenerado? Si vuestra conciencia os contesta afirmativamente, estad tranquilos.

Las grandes naciones se levantan orgullosas pregonando su fuerza y su poder, amenazando al mundo con su poderío material y haciendo alarde de su ciencia, sin darse cuenta de la fragilidad del mundo falso que han creado, pues bastará un simple toque de mi Justicia para que todo ese artificio desaparezca.

En verdad os digo que en tanto la última arma homicida no haya sido destruida, no podrá reinar en vuestro mundo la paz. Armas homicidas son, no sólo las que destruyen la vida, sino también las que matan la moral o privan de la libertad, de la salud, de la tranquilidad o de la fe.

Todo lo que haya nacido de mala simiente, será cortado de raíz. Una vez más quedará limpia la Tierra. Después de pasada la prueba, vendrá una nueva vida para la humanidad.

No podrá decir el hombre que en Mí encontró un obstáculo para el desarrollo de su ciencia o un enemigo para sus ambiciones y anhelos de grandeza, porque Yo lo he dejado ir hasta el fin, hasta el límite: porque ya sabéis que todo lo humano tiene un límite. Él ha creado un mundo a su idea y él mismo lo destruirá.

Ahora os digo: Cuando los hombres se rijan por las leyes de amor y de justicia que el Padre ha revelado desde el principio de los tiempos, habrán construido los cimientos de un reinado de paz, en el que por primera vez habrá entre ellos armonía y fraternidad.

Se acerca el tiempo en que será la razón la que se imponga a la fuerza. Sobre las ruinas de un mundo creado por una humanidad materialista, se levantará un mundo nuevo que tendrá por base la elevación espiritual. Veréis entonces unirse a los pueblos que por siglos vivieron como enemigos. La reconciliación de las naciones será sellada con el amor y el respeto. En ese tiempo, muchos hombres reconocidos como sabios, se sentirán confundidos y los príncipes de la palabra se verán turbados sin saber qué decir. En cambio, los que habían sido perseguidos y humillados a causa de su amor a la justicia, verán brillar el sol de la libertad que a todos unirá en un lazo fraterno.

Llegará el tiempo en que las fronteras serán borradas y los mundos se acercarán por la espiritualidad. Este planeta, convertido por el hombre en manzana de discordia, será al final compartido por todos.

Esto acontecerá después de la depuración, cuando todos los hombres trabajen unidos en una misma obra de justicia y equidad. Todas las naciones de la Tierra disfrutarán de paz y los hombres elevarán a Mí un culto grato a través de sus obras.

Mi Justicia y mi Amor son más fuertes que la maldad de los hombres, por lo que os digo que mi Voluntad se hará sobre todos.

Me preguntáis: Señor, ¿cuándo será ese tiempo? Y Yo os respondo: Cuando la humanidad se encuentre purificada por el dolor y el arrepentimiento. Al cumplir el espíritu de la humanidad con el pacto que tiene celebrado con su Padre, Yo cumpliré hasta la última de mis Promesas, abriré el Arcano y desbordaré mi Sabiduría y mis Complacencias.

Yo os prepararé para que seáis un pueblo fuerte, idealista y luchador, en el que la humanidad pueda encontrar al consejero, al doctor, al hermano, al guía que necesita; un pueblo que con su unión y fraternidad, semeje a un inmenso hogar donde el pan de uno sea de los demás y el techo de uno sea para todos.

Se acerca el tiempo en que el espíritu humano busque afanosamente la verdad; para entonces, mi simiente estará esparcida sobre el haz de la Tierra y doquiera surgirán apóstoles, mi Obra será como un espejo límpido en donde se reflejarán sus actos y les permitirá conocerse a sí mismos.

Mi Palabra os prepara para vivir en el mundo del mañana, en ese tiempo, mi Mensaje principiará a ser comprendido. Entonces comprobaréis que Yo me anticipé a los acontecimientos.

Pueblo mío: Cuando dejéis de oír esta palabra, no estaréis solos, mi Luz y mi Amor siempre estarán con vosotros. En cada familia, pondré un hijo que será portador de la verdad, para que prepare el camino a los demás. Pensad en la herencia espiritual que debéis dejar a vuestros hijos, porque de sus descendientes brotarán las generaciones por las cuales habré de manifestarme al mundo. De ellos surgirán los analizadores de mi Palabra y los nuevos profetas.

Es la hora final de esta etapa llena de gracia, en que os he colmado de sabiduría.

Desde el instante en que abrí los labios del primer portavoz, os he hablado con suma claridad, para que comprendáis que es el tiempo del despertar anunciado por las profecías.

Lo que no habéis hecho en los tiempos pasados, hacedlo ahora. Reparad todas las faltas cometidas, espiritualizaos. Conservad la esencia que he venido a derramar en el vaso de vuestro corazón.

Yo soy la Fuente, soy el Maestro que he venido a entregaros esta palabra para llenaros de saber. Elías llamó a vuestra puerta y os condujo a Mí, y estando en mi regazo os habéis recreado.

Habéis aceptado la forma que escogí para comunicarme con vosotros: el hombre, de quien me he servido para hablar a la humanidad. El Espíritu Santo, que soy Yo, ha venido a cumplir su promesa.

En los tiempos venideros vais a sentir mi Presencia según la elevación espiritual que alcancéis. Es el tiempo de justicia en que recibiréis según vuestros méritos.

Vais presintiendo lo que mi Obra será en el futuro. Aún no la habéis conocido en toda su plenitud. El camino que he trazado para vosotros es infinito.

Nunca llegaréis al límite: siempre encontraréis sorpresas gratas que alienten a vuestro espíritu. Yo estaré en cada uno de vuestros pasos, inspiraré vuestro entendimiento cada vez que emprendáis una obra espiritual, y haré que de vosotros broten grandes prodigios que den pruebas a la humanidad de que sois mis discípulos, de que habéis recibido mi unción y estáis llenos de los dones del Espíritu Santo.

Vuestra oración os librará de conflictos y dolores. Vosotros veréis la realización de las profecías que os he dado desde el principio de los tiempos: contemplaréis las pruebas inesperadas, los problemas sin solución aparente, los grandes conflictos y confusiones. Yo seré luz para todo espíritu y todo aquél que permanezca con su lámpara encendida, no caerá; aquéllos que escuchen mis consejos estarán a salvo: Yo he preparado para todos una barquilla de salvación que es mi Doctrina.

Hoy todos los espíritus que pertenecen al gran pueblo del Señor están presentes; unos en esta nación y otros en diferentes comarcas de la Tierra, están ungidos y preparados por Mí. El número está completo.

Yo había de cumplir con esta promesa. Doce mil señalados de cada una de las doce tribus dejo entre la humanidad para su salvación. Cada uno de ellos es un soldado, un centinela que vivirá alerta. Cada uno me representará y llevará en sus labios mi Palabra. No os pertenecéis ya a vosotros sino a la humanidad: abrazadla como a una hermana; Yo os entrego a ella para que os reciba.

Todo lo que me pidáis, todas las obras superiores a vuestras fuerzas que encomendéis al Padre, Yo las haré posibles por vuestra oración, por la preparación que me presentéis.

He venido en Espíritu sobre los espíritus. Os he llamado al Más Allá en estas reuniones y allá se ha verificado la comunión Conmigo.

Mi Palabra está cumplida. Os he entregado lección tras lección, que forman un libro de sabiduría para la humanidad. Es la herencia que os dejo. Vais a quedar en mi lugar. Entre vosotros se levantarán los que analicen y expliquen mi Palabra. Todos tenéis las facultades, los dones y atributos necesarios para hacerlo. Aunque os contemplo en distintos grados de evolución, veo en todos el anhelo de estudiar y comprender mi Lección.

Cuando habléis en mi Nombre, pensad que Yo estoy presidiendo vuestros actos y cada una de vuestras palabras está siendo escrita por Mí en el Libro de la Vida; también los ángeles que me circundan, están atentos contemplando vuestras obras. No estaréis distantes de Mí. Nada podréis ocultarme, pues Yo estoy en el fondo de vuestra conciencia y allí os hablaré y juzgaré.

Os confío los vastos campos de labranza de la humanidad para que en ellos depositéis la simiente preciosa: mi Palabra. Todo será en vosotros bienandanza, cosecha abundante y bendición. Yo presidiré vuestra obra.

En Mí encontraréis siempre al Padre que vela por su hijo, al Maestro cuya palabra no cesará de caer en el corazón de sus discípulos, al Juez que juzga con amor vuestros actos, al Amigo que os acompaña y es confidente en vuestras cuitas. En Mí lo tendréis todo, pueblo.

Yo quedo espiritualmente en la cumbre del Monte, en donde os espero, a donde habréis de llegar con las manos rebosantes de simiente.

He venido a vuestra morada por un tiempo a comunicarme con vosotros, después vendréis a Mí, para que veáis cómo mi Obra se consuma, cómo mis mandatos se cumplen. Una nueva etapa os espera, un tiempo de lucha en que veréis al mundo caminar hacia la espiritualidad.

Habéis venido a cumplir una delicada misión en la Tierra. Dicho está que mi pueblo había de volver al mundo para consuelo y redención de los hombres. Dejo vuestro corazón preparado como fuente de bendiciones para la humanidad.

Yo soy el Maestro de todos y seré reconocido cuando este pueblo haya esparcido mi Palabra sobre la Tierra, cuando los hombres hayan aprendido a comunicarse espiritualmente conmigo. Yo gobernaré todas las conciencias, guiaré sus pasos y no habrá distancia entre el Padre y los hijos. Y el don de la paz, prometido a la humanidad, volverá a ella cuando los hombres me hayan reconocido.

Vosotros sabréis defender mi Causa con las mejores armas: La sabiduría, la justicia, la verdad… Mas si por servirme, los hombres os hicieren daño, os daré mi fortaleza y devolveré a vuestros espíritus todo lo que os hubieren arrebatado. Si os negaren el pan, Yo os daré el maná. Si os negaren la amistad, Yo os daré mi amor. Si os hicieren salir de vuestra nación, Yo os llenaré de bendiciones y os haré recorrer los caminos del mundo hasta donde sea mi Voluntad.

En esta hora bendita, estáis unidos formando una sola familia delante del Padre. Voy a dejaros una vez más como ovejas entre lobos, mas estas ovejas no caminarán sin Pastor, pues conocen el camino seguro y saben dónde está el aprisco. Mientras vayáis por el sendero que os he trazado, nada deberéis temer.

Cuando los señalados por Mí se encuentren reunidos en torno a mi Ley, mi Voz será escuchada desde un confín al otro de la Tierra y vuestro Padre estará juzgando al mundo espiritual y material. Luego de ello, el tiempo del Espíritu Santo alcanzará su plenitud.

Pueblo amado: Mi Cátedra ha terminado. Quedaos por unos instantes en el espacio espiritual y desde ahí enviad mensajes de amor y caridad a todos los pueblos del mundo, donde vuestros hermanos luchan, sufren y esperan salvación.

Os dejo en el tiempo de la gracia, en el tiempo de la comunicación de ESPÍRITU A ESPÍRITU.

¡Mi paz sea con vosotros!

La comunicación de espíritu a Espíritu

LA COMUNICACIÓN DE ESPÍRITU A ESPÍRITU

Mi Manifestación por el entendimiento humano en este tiempo, había de ser fugaz como el relámpago; también fue mi Voluntad que unas cuantas multitudes fuesen llamadas a recibir esta revelación.

No todos me escucharán bajo esta forma, porque no es la más perfecta, pero se aproxima el día en que mi Voz sea percibida por todos los hombres, a través de la comunicación espiritual. Será el tiempo que predijeron los profetas, en que todo ojo me vería y todo oído me escucharía. Mi Enseñanza llegará a vosotros limpia, pura, porque no pasará por el entendimiento y los labios humanos.

Siempre he anhelado comunicarme directamente con mis hijos, pero era necesaria mi Manifestación al alcance del espíritu y aún de los sentidos, que sirviese de preparación para una forma más elevada de relacionarme con vosotros. Por eso habéis tenido mi Verbo temporalmente a través de estos entendimientos.

Estoy cultivando el espíritu y el corazón de todos los hombres, para que lleguen a comunicarse espiritualmente Conmigo. Entonces no habrá secretos entre el Padre y el hijo. Preparaos para esa etapa en la que ya no me comunicaré por este conducto.

En ese tiempo, os encontraré congregados como mis discípulos del Segundo Tiempo en la fiesta de Pentecostés y mi Espíritu Santo vendrá en plenitud a comunicarse con vosotros, quienes seréis precursores de esa Era de la comunicación perfecta.

No penséis que hasta entonces comenzará mi Espíritu a vibrar sobre todos los hombres: de cierto os digo que mi Inspiración, mi Presencia y mi Luz, las habéis tenido en todos los tiempos. Pero, ¿acaso al día siguiente de mi partida, ya vuestra comunicación será perfecta y comenzaréis a tener grandes revelaciones? Desde ahora os digo que no. Os he anunciado un tiempo de meditación y preparación. Elías os guiará como pastor espiritual y vuestros corazones sentirán su presencia, su calor y su aliento.

No sólo entre vosotros que me escucháis hallaré puertas abiertas: en todo el orbe ya se están preparando. Yo los contemplo y no los defraudaré: en ellos seré también en espíritu y en verdad.

La comunicación de ESPÍRITU A ESPÍRITU llegará a todo el género humano, sin limitación de tiempo, porque esa forma de recibirme, escucharme y sentirme, pertenece a la eternidad. Entonces surgirán en el interior del hombre los sentidos y potencias espirituales hoy adormecidos, que le revelarán el sentido de las enseñanzas pasadas y los acontecimientos futuros. Veréis vuestro pasado con toda claridad y sabréis qué pasos habéis dado con acierto y en cuales habéis equivocado el camino; ese conocimiento se irá extendiendo de corazón a corazón y de pueblo en pueblo, hasta que todas las criaturas me busquen de ESPÍRITU A ESPÍRITU.

De esta humanidad, surgirán mañana las generaciones que se comunicarán espiritualmente con mi Divinidad. En ese tiempo, veréis a los niños enseñando mi Doctrina y dando testimonio de ella con verdadera elevación; a los jóvenes, hombres y mujeres, dejando tras de sí los goces y placeres pasajeros, para dedicarse a la práctica de mis Lecciones.

Ellos escucharán mi Palabra, ya no a través del portavoz humano, sino en su conciencia, en un lenguaje superior: el del espíritu.

Mi cátedra eterna siempre está vibrando, porque soy el Verbo, mas sólo la escuchan los que se preparan.

La oración es el principio de esta comunicación que, en los tiempos venideros, florecerá y dará frutos entre la humanidad. Así podréis recibir mis Mandatos, sentir mi Presencia y escuchar mi Voz con claridad y pureza.

Cuando logréis esa comunicación estrecha entre lo Divino y lo humano y alcancéis la armonía completa de vuestro ser con todo lo que os rodea, oiréis el canto Universal en que se unen el ángel y el hombre, el cielo y el mundo, el Más Allá y el Universo.

Así será mi nueva venida en espíritu sobre la nube, como fue anunciado en Betania a mis discípulos de aquel tiempo.

El día en que los hombres se comuniquen a través del pensamiento, habrán dado un paso firme hacia la Era de la comunicación de ESPÍRITU A ESPÍRITU; ahora apenas comenzáis a tender esos hilos invisibles de fraternidad y amor, de comprensión y aproximación espiritual.

Esa nueva comunicación será elevada, sencilla, natural, pura y perfecta. Ella señalará el principio del fin de todo culto idólatra, imperfecto, y abrirá el santuario de vuestro ser, para que en él more mi Espíritu eternamente. No habrá misticismo ni ostentación, sólo limpidez, respeto y verdad; en una palabra, espiritualidad.

En este mundo no existen principios de verdadero saber espiritual; la fuente del verdadero conocimiento la hallaréis en Mí, a través de la inspiración. Pensad en todas las maravillas que puede encerrar para vosotros el cumplimiento de esta promesa y disponeos para hacer méritos y conquistar esa gracia.

La comunicación de ESPÍRITU A ESPÍRITU tiene un profundo sentido. Dentro de ella está el desarrollo de todas vuestras potencias y dones; allí encontraréis el libro de la eterna sabiduría. En la oración os sentiréis iluminados por grandes inspiraciones, la intuición será una brújula en la vida y el bálsamo curativo lo recibiréis directamente del Más Allá. Todos los dones despertarán de su letargo y florecerán en el hombre. Cuando la espiritualidad sea una realidad entre vosotros, escribiréis, como mi apóstol Juan, en la hora de vuestra inspiración, todo lo que mi Voz os dicte a través de la conciencia. En ese mensaje estará la profecía clara y luminosa que señalará el sendero a las nuevas generaciones.

Cuando lleguen esos tiempos y os encontréis hablando a grandes multitudes, no digáis que lo hacéis bajo la inspiración del Espíritu Santo; dejad que sean los hombres los que descubran la verdad en el fondo del mensaje.

Recordad, cuando Yo hablaba a las multitudes, no faltaba quién, asombrado por la sabiduría de mi Palabra o la justicia de mis Obras, se aproximase a preguntarme: ¿Eres tú el Hijo de Dios, eres el Mesías?: a lo cual Yo contestaba simplemente: Tú lo has dicho.

Os he llevado de enseñanza en enseñanza, de revelación en revelación, hasta llegar a este tiempo en que os estoy hablando de la comunicación de ESPÍRITU A ESPÍRITU. ¿Podría la humanidad haberse comunicado antes en esa forma? No. Era necesario que se ayudase con el culto material, con el rito y las ceremonias, para poder sentir lo espiritual y Divino.

Mañana, cuando ya estéis en aptitud de recibir la inspiración, no será palabra humana la que llegue al espíritu, sino esencia Divina, que os encargaréis de traducir en pensamientos, ideas y obras, como intermediarios entre vuestro Señor y la humanidad.

A las nuevas generaciones les he reservado una nueva forma de comunicación. En 1950 mi Obra no habrá concluido, lo que cambiará será la forma. Ella seguirá su curso en todo el orbe.

Así como me estoy comunicando por estos entendimientos, recibiréis mi Inspiración y hablaréis en mi Nombre. Entonces veréis que mi Lección continúa, que mi Revelación es eterna sobre vuestro espíritu.

El don de la profecía por medio de la videncia se manifestará en gran manera y os descubrirá misterios no revelados aún. Entonces veréis con claridad el futuro y mi Presencia será sentida con mayor fuerza de generación en generación. Y si aprendéis a comunicaros de ESPÍRITU A ESPÍRITU con el Padre, ¿qué dificultad podréis tener para hacerlo con vuestros hermanos visibles o invisibles, presentes o ausentes, cercanos o distantes?

En el Segundo Tiempo, cuando una mujer de Samaria preguntó a Jesús si era Jerusalén el lugar en donde debía adorar a Dios, el Maestro le contestó: Se aproxima el tiempo en que ni Jerusalén, ni ningún otro lugar, sea el sitio indicado para venerar a Dios, porque Él es Espíritu y será adorado en espíritu y en verdad. Allí os anuncié mi comunicación de ESPÍRITU A ESPÍRITU.

Discípulos: Cuando me comunique con vosotros sin necesidad de portavoces ni mediadores y, solos, ante la inmensidad os encontréis, escucharéis en lo más íntimo de vuestro ser, la voz Divina que surgirá del silencio para hablar con vuestro espíritu. Más allá de ese silencio, está el concierto celestial cuyas notas sabréis escuchar.

Quiero hablaros como lo hago a los ángeles, que gocéis de esa gracia y os vayáis semejando a ellos en su elevación. La comunicación de ESPÍRITU A ESPÍRITU acercará a todos los seres, para ello os estoy dando un solo lenguaje, una sola luz y una sola forma de comunicación: la del verdadero amor.

Si alguno llegara a pensar que es demasiado simple mi Palabra para proceder de Dios, Yo os digo que son los sencillos y rudos los que han venido a oírme y debo hablarles en forma comprensible a su entendimiento. Pero cuando estéis preparados para la comunicación espiritual de que os hablo, recibiréis ideas y conceptos más profundos, de tal manera, que llegaréis a decirme que no os hable en esos términos que sólo Dios puede entender. Nuevamente os digo como a Nicodemo en aquel tiempo: Os he entregado lecciones terrenales y no creéis en ellas, ¿cómo creeríais si os dijera las celestiales?

En el futuro los científicos descenderán hasta los humildes, que en su corazón llevarán la semilla de la espiritualidad, para escuchar a través de ellos las revelaciones que su mente no haya alcanzado a descubrir. Preparaos, porque de cierto os digo que son muchos los que esperan al Espíritu Santo. Las profecías son escudriñadas por los hombres y en ellas encuentran las señales que anuncian mi Presencia espiritual en este tiempo.

Cuando la unión y la fraternidad sean practicadas entre vosotros, será el tiempo de los grandes prodigios, en que mi Voz será escuchada por toda la humanidad.

Quiero que vosotros, los testigos de mi Palabra, permanezcáis firmes en los momentos de prueba, que habrán de preceder al establecimiento de mi Doctrina y mi Ley. La nueva manifestación entre vosotros, será semejante al huracán, bajo cuya fuerza se encresparán y removerán los mares y la tierra, para expulsar todo cuanto de impuro guardáis. Vuestra misión será la de exhortar a los hombres a que se despojen de su materialismo, predicar la nueva comunicación espiritual y sostener en la fe a vuestros hermanos, cuando sobre ellos se ciernan las grandes pruebas.

Las epidemias se desatarán y los hombres de ciencia por su falta de amor y caridad, no lograrán sanar a los que sufren. En ese tiempo surgirán los labriegos, los discípulos, llevando con amor su misión. El Mundo Espiritual se unirá a ellos para impartir sus beneficios entre la humanidad. Velad y orad, porque si ahora os doy mi Enseñanza a través del entendimiento, mañana tendréis que prepararos para recibirla por inspiración.

Cuando el hombre haya aprendido a comunicarse con el Padre por medio del espíritu, tendrá un libro abierto en el que podrá conocer todo cuanto le haga falta. La ciencia del bien le será revelada: el amor vendrá a resolver los grandes problemas; la paz os acompañará y os sentiréis fuertes cual nunca lo habéis sido.

Hacia esa meta camináis; con ese fin vine a prepararos por medio de esta comunicación. Si os disponéis en mi Nombre, escucharéis mi Voz limpia y clara: si no lo estáis, a vuestros oídos llegarán murmullos que os confundirán. Una vez terminada esta comunicación por el entendimiento, no intentéis practicarla nuevamente, porque no será mi Rayo ni los Espíritus de luz los que se manifiesten, sino seres turbados quienes vengan a querer destruir lo que antes habíais construido.

Pensad en la dicha que experimentará el espíritu cuando escuche la voz de su Padre, en cualquier sitio en que se encuentre. Para entonces los hombres todo lo consultarán con su Señor. El padre de familia hablará a sus hijos por inspiración; los maestros enseñarán, iluminados por mi Doctrina; los gobernantes sabrán interpretar mi Voluntad para dirigir a sus pueblos: los jueces, se sujetarán a los dictados de su conciencia para juzgar con perfección. Los médicos confiarán en el poder Divino: su palabra y bálsamo vendrán del Padre. Los hombres de ciencia comprenderán su delicada misión y recibirán inspiraciones Divinas. Los que han traído al mundo la misión de conducir espíritus, sabrán elevarse para recibir mis Revelaciones y llevarlas al corazón de las multitudes.

Grandes son las lecciones que os he concedido, pero después de esta etapa mi Verbo florecerá a través de la comunicación de ESPÍRITU A ESPÍRITU. Será entonces cuando vuestros labios entreguen los grandes mensajes y el espíritu penetre en lo más intimo de los corazones. Esta comunicación requiere de una verdadera consagración y espiritualidad; en ella, tendréis vuestros ojos abiertos y vuestro espíritu extasiado.

¡Cuántas revelaciones os haré! Todo aquello que no haya sido dicho por conducto del hombre, lo recibiréis de ESPÍRITU A ESPÍRITU; mas para ello os aconsejo que sigáis practicando la oración espiritual: por medio de ella, pasaréis al éxtasis y entonces vuestro espíritu percibirá claramente la palabra Divina, que en una frase breve os dará una lección.

Cuando alcancéis ese grado de adelanto, surgirá ante vosotros la vida en toda su grandeza y la esencia de mi Palabra vibrará en vuestro espíritu, como un torrente de sabiduría, como un canto de amor. Mi Presencia será palpable. Los que lleguen a alcanzar mayor adelanto en esta comunicación, recibirán no sólo palabras, frases o ideas, sino cátedras llenas de perfección que sorprenderán a los hombres.

Los que recibieron mi Rayo Divino en su entendimiento, continuarán este desarrollo y seguirán entregando grandes revelaciones. Mi Mundo Espiritual también vibrará sutilmente a través de ellos. Mas para que esa forma de comunicación se extienda entre los hombres, pasará tiempo, y para que se perfeccione, no sabéis cuantas Eras transcurrirán.

Yo haré que entre vosotros, en las congregaciones, broten los precursores, los emisarios, los preparados por mi Voluntad, que llevarán el nuevo mensaje Divino a otros pueblos, a diferentes razas, De este modo la torre de Babel, que en lo material ha ido destruyendo el hombre a través de los tiempos, en lo espiritual también desaparecerá y sobre ella se levantará la torre del Espíritu Santo, la verdadera iglesia, el culto en donde todas las lenguas se fundan, en donde todas las manos se estrechen y todas las razas y sangres se mezclen en el amor del Padre.

Pronto veréis la luz de mi Espíritu venir sobre vosotros, sin necesidad de portavoces humanos; para entonces debéis saber orar sin palabras, con la oración que es pensamiento y sentimiento, la cual os acercará a Mí.

Este es el mensaje de espiritualidad y luz que esperan las naciones. Anunciad al mundo mi Promesa de comunicarme con los hombres de ESPÍRITU A ESPÍRITU. Quiero que también transmitáis a vuestros hijos este conocimiento para que ellos iluminen su senda con esa esperanza. No me sintáis lejano. No existen distancias entre mi Divinidad y el espíritu del hombre. Yo habito tan cerca de vosotros, que bastará que penetréis con unción y recogimiento en vuestro interior, para que me descubráis.

Cuando os encontréis en medio de los vicios, sabiendo que hacéis daño a vuestro espíritu y causáis degeneración a la envoltura, invocad mi ayuda. No me busquéis en la oscuridad ni en el materialismo de la vida complicada o artificial. Encontradme en la luz y emplead vuestros dones en beneficio de vosotros y de vuestros hermanos. Os estoy transformando para que volváis al estado de sencillez que poseíais en el principio. No quiero que después de este tiempo os alejéis de Mí nuevamente.

Así como en los últimos días de mi Comunicación estoy premiando vuestra preparación con mi Palabra llena de revelaciones, esencia y enseñanzas, en los días en que lo hagáis de ESPÍRITU A ESPÍRITU, sabré premiaros con inspiraciones y profecías que conmoverán al mundo. Para entonces, ya tendréis la luz suficiente para dejar que mi Espíritu se manifieste en vuestros pensamientos, palabras y obras.

Soy como un amigo inseparable. Os he acompañado en todos los caminos a través de los tiempos. Si me habéis buscado como guía espiritual, os he dado amorosos consejos. Si habéis recurrido a Mí en busca de alivio, he sido doctor en vuestra cabecera. En los días de placer, he compartido la alegría y he sonreído cuando gozáis llenos de inocencia.

Conversad Conmigo, discípulos. Platicad con el Maestro. No he venido a reclamaros, sino a bendeciros, y así como comencé, quiero terminar mi Lección, acariciándoos. Contadme en silencio vuestras penas y anhelos. Aunque todo lo sé, quiero que vayáis aprendiendo a formular vuestra propia oración, hasta que lleguéis a practicar la comunicación perfecta de vuestro espíritu con el mío: entonces habréis penetrado en el templo del Señor.

Recordad que os he dicho: cuando estéis reunidos dos o tres en mi nombre, Yo estaré presente y me manifestaré según vuestra preparación.

Estoy presto a mostrar mis grandezas, a todo aquel que con humildad se acerque a preguntarme o pedirme: ese vivirá en Mí y Yo en él. Todo está preparado con sabiduría en el Universo. Estoy hablando a los mundos, a todos mis hijos, en la forma que corresponde a cada uno de ellos, para llevar a todos al perfeccionamiento espiritual. En este día, os he mostrado una página nueva del libro de la sabiduría, mas la luz plena os la daré cuando os comuniquéis Conmigo de ESPÍRITU A ESPÍRITU.

¡Mi paz sea con vosotros!

Camino a la Espiritualidad II

EL CAMINO A LA ESPIRITUALIDAD – II

Construid vuestra paz, vuestro mundo de felicidad, estudiando y practicando la esencia de mis Enseñanzas.

La felicidad no está en lo que materialmente se posee, sino en lo que espiritualmente se conoce. Conocer es poseer.

Debo deciros que no es preciso llorar y padecer, para merecer la paz en el Más Allá. Debéis luchar por hacer más amable vuestra existencia. Benditos aquéllos que callan sus penas y en cambio, hacen que sus hermanos participen de sus alegrías, aunque éstas sean muy pequeñas.

Si pudieseis transformar este planeta de valle de dolor, en un mundo en el que se practicara el bien, en verdad os digo que esa existencia sería más meritoria y elevada que una vida de vicisitudes y sufrimientos.

Si los hombres se levantan en guerra, no es porque ésa sea mi Voluntad, es que no han comprendido mi Ley y, al alejarse de ella, hacen obra destructora. En esta Era de preparación os estoy haciendo pasar por un crisol para que, cuando salgáis de él, podáis ser el sabor del mundo, la luz que ilumine su camino.

Vuestra misión es la de velar, orar e interceder por vuestros hermanos, tanto presentes como ausentes, visibles e invisibles. ¿Cuándo amaréis a los que forman vuestra familia espiritual, como lo hacéis con los que llevan vuestra sangre? Ciertamente sois más hermanos por el espíritu que por el cuerpo que lleváis, porque el espíritu pertenece a la eternidad y la materia es pasajera. Las familias en la Tierra, hoy se forman y mañana se desintegran, mientras que la familia espiritual existe por siempre.

Daos la mano unos a otros en prueba de amistad, mas hacedlo con sinceridad, ¿cómo queréis ser hermanos si aún no sabéis ser amigos? Mas llegará el tiempo en que miréis en cada hermano una imagen de mi Divinidad. Cuando hagáis desaparecer las diferencias entre vosotros, la vida será risueña y agradable. Entonces estaréis en los albores de la Nueva Era.

En muchas sociedades, órdenes y congregaciones, suelen los hombres llamarse hermanos. Sus labios pronuncian esa dulce palabra, sin que la sienta el corazón. Quiero que cuando llaméis hermano a uno de vuestros semejantes, comprendáis su significado y procuréis sentir su verdad. Cuando lo hagáis, será muy grande vuestra fuerza.

Combatid todo brote de desunión, de falsedad o mistificación que surgiere en vuestro seno. No os descuidéis, porque la mala yerba puede crecer y echar raíces en los cimientos de vuestro santuario. Guardad esta lección, discípulos. Amaos estando reunidos, amaos estando distantes y a esa fraternidad, descenderá la bendición de vuestro Padre.

Yo me manifiesto en Espíritu. Soy la Verdad. Quien quiera entenderme, deberá seguir el dictado de mi Palabra. Esta comunicación por el entendimiento del hombre, es un testimonio del inmenso amor que os tengo, de mi Sabiduría.

La arcilla, que sois vosotros, no puede modelarse por si sola, necesita para ello de una inteligencia superior, clara, diáfana, que es la Divina idea del Creador.

El pensamiento del Padre, es el constructor del Universo. Él formó todo lo que existe. También el hombre tiene el poder de formar y crear, pero al no ser perfecto como el Padre, deberá perfeccionarse para convenirse en su digno colaborador.

Para que aparezca en la Tierra el NUEVO HOMBRE, es menester borrar toda mancha, destruir todo pecado y dejar que sólo germine la buena simiente. Haced que lo impuro se volatilice y los malos hábitos se pierdan en medio de la bruma, que vuestra mente se limpie y las ideas nuevas que broten de ella sean como avecillas que canten la gloria del Padre.

En el camino que vengo a trazaros, sólo tienen valor la luz de la verdad, las obras de amor y el perdón. Renunciad al mal carácter, para que no seáis prisioneros de vosotros. Nunca pretendáis imponeros con dureza ni altanería, ni aun revestidos de autoridad. El que ocupa un cargo delante de sus hermanos, no ordena, trabaja; no se irrita ni humilla a nadie, habla de manera tan dulce, que más parece que suplica.

El más grande debe cuidar de los demás como si fueran criaturas pequeñas, debe amarlos y velar por ellos, sanarlos, dirigirlos y enseñarlos con amor. El mayor entre los suyos, debe sentirse más responsable.

Educad vuestra mente, para que las palabras que salgan de vuestros labios sean constructivas. Así habréis dado un gran paso de adelanto en el camino. Cuando destruyáis el poder maléfico de herir con la palabra, habréis aprendido la primera lección.

Haced todo el bien que podáis. Apartad las malas costumbres, las bajas pasiones, y entonces, habréis lavado con el agua del manantial de la gracia, a vuestro espíritu. Quiero remover desde el fondo de vuestro ser la bondad, para avivar los buenos sentimientos.

¡Levantaos, cambiad de modo de pensar, de ser y de obrar! Educad vuestra voluntad, para que no toméis atribuciones que no os corresponden y no juzguéis a nadie, para que no seáis juzgados.

¿Creéis que mi Cátedra, mi Amor manifestado en palabra, no sea capaz de haceros hombres nuevos? ¿Acaso mi Verbo no puede penetrar en vuestro corazón y hacer una Divina renovación?

Cuando tengáis el suficiente valor para renunciar a todo lo equivocado de vuestra vida y la fuerza de voluntad necesaria para no volver a cometer errores, entonces podréis reconocerme, amarme, seguirme, y seréis ese hombre transformado de que os hablo, mi vehículo de manifestación, y seremos uno, como Yo soy Uno con mi Padre Celestial.

Yo bendigo a todos los pueblos, a los que me aman y a los que me desconocen; lo mismo a los que me siguen, como a los que se han alejado del camino. Todos están señalados para llegar a mi Presencia y tarde o temprano, hallarán el camino que los conducirá a Mí.

Entre los que han endurecido su corazón en el vicio y la maldad, veréis surgir a muchos buscando la regeneración y la espiritualidad; mas para que tomen con firmeza esa decisión, tenéis que darles ejemplo y dejar en ellos una verdadera prueba de fraternidad, que sea como un rayo de luz en las tinieblas de su espíritu.

¿Queréis lavar vuestras manchas? Dejad que os toque con mi Justicia sabia y perfecta.

Yo no os exijo ningún sacrificio, ni os pido la suprema perfección, sólo espero el propósito firme de que obedezcáis mis Mandatos y un poco de caridad a vosotros y a vuestros hermanos.

He llamado hombres de buena voluntad a los que saben imitarme y cuando sufren, elevan su espíritu en demanda de perdón y de paz. Ellos saben que para purificarse es necesario el dolor y por eso lo apuran con paciencia.

Si la brisa y el sol os acarician, haced lo mismo con vuestros hermanos. Éste es el tiempo en que los necesitados y los menesterosos abundan. Comprended que quien os pide un favor, os está concediendo la gracia de que seáis útiles y de que trabajéis por vuestra salvación.

No dudéis en el momento de la prueba; no digáis que no os he escuchado en el trance más difícil. Mientras haya aliento de vida en vuestro ser, mientras piense vuestra mente y necesite mi fuerza vuestro espíritu, Yo estaré con vosotros, porque soy la vida que vibra y palpita en todos los seres.

Debéis conoceros. Haced uso de vuestras facultades y potencias, porque hoy necesitáis conocerlo y abarcarlo todo con el espíritu, para que dejéis concluida vuestra obra en la Tierra.

El sendero es estrecho y debéis caminar con cuidado para no tocar ningún extremo: que no os familiaricéis con lo que es espiritual ni caigáis en fanatismo.

Sabed que esta vida es un combate, pero que estáis predestinados al triunfo, porque mi Luz, que está en cada uno de vosotros, jamás podrá ser opacada. Yo os digo que donde la lucha os llame, os presentéis con la confianza absoluta de que la sabiduría y la fe, siempre vencerán a las debilidades y pasiones.

Mi Palabra es un remanso de paz. Cuando os sintáis fatigados, tristes o enfermos, buscadla y en ella encontraréis fortaleza y salud para vivir. Bebed de esta fuente, ¡oh, espíritus sedientos que habéis buscado la luz sin encontrarla! Sentid esta dulce paz que no ha conocido vuestro corazón y cuando la hayáis saboreado, sabréis Quién os está hablando. Ya no tendréis necesidad de preguntar por qué he venido nuevamente a los hombres, porque la respuesta la llevaréis en vosotros.

Vuestro espíritu se ha ausentado de la materia para escuchar mi Enseñanza y me ha hablado sin palabras. El espíritu sabe que la palabra humana empobrece y empequeñece la expresión del pensamiento espiritual, por eso hace enmudecer vuestros labios y se eleva para confiarme, en el lenguaje que sólo Yo conozco, el secreto que lleva oculto en lo más íntimo de su ser.

Bendito el que busca estar en paz con su conciencia. Bendito el que siembra de paz su camino, porque dejará a su paso bienestar y confianza. Benditos los que han luchado y trabajado por la paz, los que han creído en mi Voz y se han levantado por los caminos, sembrando mi Enseñanza. Bienaventurados los que comprenden lo oculto y lo grande de las frases sencillas, porque de ellos es la sabiduría.

Todas las potencias de vuestro ser, hallarán en mi Palabra la senda luminosa, por donde podrán evolucionar y perfeccionarse.

No sólo vuestro espíritu ha encontrado en mi Obra motivos para su adelanto, también vuestras facultades mentales han tenido desarrollo y, todo lo que ayer mirabais confuso y misterioso, hoy podéis comprenderlo. Pero no aspiréis a llegar a las altas cimas del saber tan solo por el desarrollo de la mente, sino buscad siempre la forma de armonizar la inteligencia con los sentimientos.

El pensamiento es voz y oído, es arma y escudo. Lo mismo crea que destruye. Conoced vuestras armas antes de que la lucha de ideas comience. El que sepa prepararse será fuerte e invencible. Ahora os digo: No uséis la mente como arma homicida. Nunca penséis mal de aquéllos que no os comprenden, porque hasta el más íntimo sentimiento que tengáis hacia vuestros hermanos, ellos lo percibirán.

Vuestra espada será el pensamiento limpio y bien intencionado y vuestro escudo la fe y la caridad. He aquí por qué os he dicho que no conocéis todavía la fuerza de la mente.

En este momento de oración, consagrado a la comunión con el Padre, olvidad preocupaciones y tentaciones que puedan apartar a vuestro espíritu del recogimiento y libradlo de toda inquietud. Dejad que vuestra voluntad sea la mía y abandonaos en el amor del Padre. Cuando esto sea, contemplaréis realizarse, como en el Segundo Tiempo, las grandes obras.

Era menester que viniera en este tiempo de dolor, a recordaros enseñanzas olvidadas y a revelaros nuevas lecciones. No será necesario que lleguéis a hacer milagros, aunque os digo que muchas veces los hacéis sin daros cuenta y sólo Yo los contemplo; bastará que vuestra fe sea grande, que practiquéis la oración espiritual y perseveréis en el bien y vuestros ojos serán testigos de grandes prodigios.

Os habéis maravillado con las obras que hice a través de Jesús y, si meditáis, veréis que éstas no han cesado de realizarse en el mundo. Hoy nuevamente los sordos oyen. Son los que habían acallado la voz de su conciencia y han dado oído a mis Palabras, que los han llevado al arrepentimiento. El paralítico ha sanado y hoy me sigue. Es el hijo que habiéndose apartado de la senda espiritual, se encontraba entorpecido para venir a Mí, y hoy ha quedado libre de las cadenas que lo ataban. Los ciegos han visto. He venido a despertarlos de su letargo y mi luz ha apartado de sus ojos la venda de oscuridad que los cubría.

Ayer sólo creíais en el prodigio material, hoy creeréis en las obras del espíritu. Todos los milagros volverán, pero los veréis realizados en otra forma, y os repito: ¡Cuántos de ellos ya los habéis tenido entre vosotros! Mis lecciones tienen siempre un principio y una razón. No existe milagro que no tenga una explicación lógica y natural: nada se produce sin causa.

Lo que llamáis milagro, no es sino la materialización de un mensaje Divino, cuya voz habla incansablemente de algo que está más allá de vuestra razón y brota de mi Espíritu hacia el vuestro.

En la Escala que vio Jacob hay muchos peldaños, en el Valle Espiritual y en los espacios sin fin, hay muchos mundos. En verdad os digo que siempre me he comunicado con todos y según es la escala espiritual en que se encuentran mis hijos, así me he manifestado.

Éste es el tiempo en que ya vuestro espíritu, desde la Tierra, puede comenzar a soñar en moradas más altas y en conocimientos más grandes. Al partir al Más Allá, pasará por muchos mundos sin detenerse en ellos, hasta llegar a aquél que por sus méritos le corresponde habitar. Estará consciente de su estado espiritual, sabrá desempeñar su misión doquiera se encuentre, conocerá el idioma del amor, de la armonía y la justicia y sabrá comunicarse con la pureza del lenguaje espiritual.

No digáis más que hay un Cielo y una Tierra y que éstos son lugares determinados: existen millares de mundos. No es éste el único que sabe de la huella de mi paso: doquiera que ha sido menester de un Redentor, ahí ha estado mi Presencia.

Llego como antaño a deciros que más allá de esta existencia tenéis una vida superior: “en la casa de mi Padre hay muchas moradas”. Todo está preparado con sabiduría en el Universo. Estoy hablando a todos mis hijos, en la forma que corresponde a cada uno, para llevarlos a la comunicación perfecta Conmigo.

¿Acaso espiritualmente sois los más adelantados en el Universo? Yo sólo os digo: No sólo en este mundo tengo discípulos. Hoy estáis aislados porque vuestro egoísmo sólo os ha hecho vivir para la materia sin ambicionar la libertad del espíritu. ¿Qué sería de vosotros si antes de despojaros de vuestras imperfecciones humanas, os fuese concedido llegar a otros mundos? ¿Cuál sería la semilla que iríais a sembrar? En lugar de amor, llevaríais soberbia y vanidad.

Aquí me he comunicado a través de materias, allá lo he hecho directamente con los espíritus elevados. Vosotros no tenéis todavía la evolución necesaria para comprender estas cosas, ni la espiritualidad para armonizar con otras moradas.

Yo envío a cada uno un rayo de mi Luz: a vosotros en forma de palabra humana, a otras moradas, por medio de inspiración. Cuando la vida de los hombres tenga un principio de espiritualidad, no será necesario que se esfuercen en buscar a quienes habitan moradas más altas, porque al mismo tiempo serán buscados por ellos. El bien y el amor serán las llaves que abran las puertas del Arcano.

Vuestra Tierra se ha iluminado con mi Presencia, pronto penetraréis en una Era de renacimiento espiritual, que ha de llevaros al florecimiento de todas las virtudes y a colocaros en planos superiores. Así como he venido a vosotros, he llegado a otros mundos, en donde el espíritu lucha y se perfecciona. Entre esos mundos y el vuestro, estableceré alianza y amistad. Quiero que enlacéis vuestro pensamiento con ellos.

Yo os conduzco hacia la comunicación de unos y otros. Muchos balbuceos habrá, grandes manifestaciones que serán creídas por unos y desmentidas por otros, pero el espíritu se manifestará y finalmente se impondrá. Sabed que el hombre está hecho a semejanza del Universo y éste a semejanza del hombre.

Mi Obra irá creciendo hasta que al fin, todos los espíritus se unifiquen en el cumplimiento de mi Ley y los que en este tiempo habiten este planeta, sentirán palpitar mi Amor en toda la creación y se irán preparando para llegar a moradas superiores. A las generaciones del mañana, les será dado contemplar abiertas las puertas que les aproximen a otros mundos y tendrán motivo para maravillarse de mi Obra.

Cada escala, cada peldaño, cada morada, ofrece al espíritu una luz mayor y un gozo más perfecto, pero la paz suprema, la felicidad del espíritu, está más allá de todas las moradas pasajeras.

Tomad ejemplo de mis apóstoles, quienes con obras de amor, con palabras de luz y con escritos que reflejaban la verdad, hicieron llegar a todos los pueblos de la Tierra el testimonio de que Cristo, el Maestro Divino, había estado con ellos.

No pregonéis que sois mi apóstol. Aunque seáis maestros, diréis que sois discípulos. No llevaréis vestidura que os distinga de los demás ni libro en vuestras manos. No edificaréis recintos ni tendréis en la Tierra la sede o cimiento de mi Obra, ni habrá hombre alguno que me represente.

Vosotros quedaréis para enseñar a vuestros hermanos lo que aprendisteis de Mí y no habrá pregunta, por profunda que sea, que no contestéis con acierto, pero sed humildes, para que no os despojéis de mi Gracia. Los que hoy me rodeáis no sois justos, pero llegaréis a serlo.

Hablad cuando debáis hacerlo, callad cuando sea conveniente, huid de la adulación y no publiquéis la caridad que hagáis; trabajad en silencio y testificaréis con obras de amor la verdad de mi Doctrina.

Si para dar ejemplo a los hombres Yo enviase santos y seres perfectos a la humanidad, les parecería imposible siquiera semejarse a ellos. Yo quiero enviar a la humanidad a pecadores convertidos que, sin llegar a ser justos, sepan dar ejemplo de regeneración, de arrepentimiento y fortaleza, inspirados en mi Enseñanza.

Ved que el Maestro no os pide imposibles, ni siquiera os digo que transforméis vuestra vida en un instante. Desmaterializad vuestro corazón, despojadlo de egoísmo y estaréis dando pasos de adelanto en el camino que os tracé con amor. El día en que sepáis penetrar en vosotros os será fácil llegar al corazón de vuestros hermanos.

Quiero que entre mis discípulos haya siempre verdad, porque Yo estoy y estaré siempre en vuestra verdad. Quiero que haya amor entre vosotros y mi amor siempre estará en vuestro ser. Una sola verdad existe y un solo amor verdadero.

No penséis que sólo vengo a buscar a los limpios de corazón. Vengo buscando a los perdidos, a los manchados, que son los que más necesitan de mi Caridad. Tampoco creáis que tengo preferencias, ni por los que viven en la opulencia ni por los que habitan en la pobreza. Yo busco al espíritu necesitado de luz, al enfermo, al triste, al hambriento, y esas necesidades espirituales lo mismo las encuentro en unos que en otros.

Siempre os he entregado mis beneficios por gracia, sin mirar si sois merecedores. Yo respondo lo mismo a un pensamiento puro, que al triste lamento de quien se acerca manchado, aunque de él brote sólo un pequeño destello de humildad y amor.

Soy el defensor de los débiles que lloran en medio de su impotencia e ignorancia. Soy la esperanza que llama y consuela, que acaricia suavemente al que gime en su dolor: Soy la Verdad al alcance del hombre.

Mi plan de redención Universal no podéis abarcarlo, mas os doy a conocer una parte de él, con el fin de que toméis un lugar en mi Obra. Ya sabéis la tarea que me he impuesto. En la eternidad os espero, mas tenéis que luchar para llegar a Mí, por eso vengo a alumbrar vuestro camino, para que marchéis siempre adelante.

No os detengáis más. No volváis vuestros ojos al pasado. Lo que dejasteis atrás fue dolor y lágrimas. Os alejasteis de Sodoma y os digo: no volváis vuestro rostro a ella. Era la ciudad del pecado; id en pos de una nueva tierra, cuyos manantiales de aguas cristalinas y fértiles campiñas, hagan amable y feliz vuestra existencia.

La humanidad es hoy campo fecundo para trabajar. Son muy extensas las tierras y escasos los labriegos. Tenéis un tiempo limitado y es mucho lo que debéis hacer. ¡La hora es propicia! ¡Reedificad los templos que se han derrumbado en el interior de los corazones! ¡Ayudad a reconstruir hogares, predicad espiritualidad a vuestro paso! ¡Testificad con obras!

Os dejo mi Palabra como simiente de amor. Cuando vayáis a sembrarla, pensad que la semilla no nace en el instante de sembrarse, mucho menos puede florecer y fructificar de inmediato. Todo ello requiere paciencia, amor y abnegación.

La tierra que os concedo es el corazón de la humanidad, la simiente es mi revelación como Espíritu Santo. Consagraos a su cultivo. Días, años y siglos transcurrirán, en los que esta humanidad será testigo de maravillosas luces y revelaciones espirituales, jamás antes conocidas por el espíritu.

El principio de esos tiempos ya se acerca. Vosotros debéis preparar el camino a quienes vendrán a ocupar vuestros lugares. Debéis bendecir la senda con buenas obras, entonces habréis iniciado la construcción del templo espiritual.

Si he permitido que en vuestro mundo existan la perversidad y el pecado, vuelvo a deciros que el mal no tiene en Mí su origen sino en vosotros, mas os ha servido para que vuestro espíritu adquiera experiencia y distinga lo perfecto de lo imperfecto.

No olvidéis que el mérito no consiste en sufrir, sino en saber sufrir con amor al Padre, con fe y paciencia, a fin de extraer del sufrimiento el mayor provecho. Pero si no hubiere amor en vuestras pruebas, tendréis que volver a pasar por ellas, hasta que aprendáis la lección.

La idea del juicio final ha sido mal interpretada. Mi juicio no será de una hora ni de un día, hace tiempo que él pesa sobre vosotros. Os digo también: los cuerpos no resucitarán, ellos han ido a confundirse con su propia naturaleza, porque lo que es de la tierra a la tierra volverá, así como el espíritu buscará su morada que es mi Seno.

Vuestro espíritu ha sido creado para alcanzar el más alto grado de elevación y perfeccionamiento, a través de su evolución. Todo en mi Creación es movimiento, armonía y orden, que conducen al progreso de vuestro ser.

La capacidad para comprender y discernir, proviene del desarrollo y la experiencia acumulada por el espíritu. Sobre cimientos de verdadero saber, amor y justicia, levantarán los hombres del mañana un mundo de paz y de luz. Un nuevo mundo en lo espiritual, moral e intelectual, surgirá de los escombros del actual y se manifestará en la transformación de la vida de los pueblos.

Pero no creáis que se acerca el fin de este mundo. La desintegración de este planeta no está próxima. Mis Palabras del Segundo Tiempo se referían al fin del mundo de errores y pecados, de tinieblas y ciencia al servicio del mal, sobre cuyos escombros levantaré una nueva humanidad.

Si os digo que la expiación eterna no existe, mucho menos podría existir la muerte. Muere sólo lo que es superfluo, lo inútil, lo malo, y la expiación debe cesar cuando se ha alcanzado la purificación.

La muerte es sólo un símbolo, pero para muchos sigue siendo un espectro tras el cual están el misterio o la nada. A vosotros os digo: abrid vuestros ojos y comprended que no moriréis, sólo os separaréis de la materia. Vosotros, como vuestro Maestro, tenéis Vida eterna. Yo no creé la muerte, porque al concebir mi Espíritu la idea de la creación, sólo sentí amor y de mi seno brotó vida.

Mirad que mi Palabra viene de un Padre que os busca, os ama y corrige, que os levanta cuando tropezáis y os sana cuando estáis enfermos. Ni siquiera he venido en este día a ordenaros, simplemente a doctrinaros.

Así os preparo, os conforto y hago que contempléis los horizontes infinitos de mi Obra, para que llevéis este mensaje de esperanza y de luz a la humanidad. Un instante dejaré que el mundo haga todavía su voluntad, mas después se hará la mía en el Universo.

Hombres y mujeres con quienes formaré mi nuevo pueblo: descansad en Mí, os limpio de vuestras manchas para que miréis una existencia nueva. La Obra que os confío, es delicada. No dejéis que manos profanas roben este tesoro, para decir después que es el fruto de su inspiración y con ello se engrandezcan y humillen a los inocentes. Si hoy sois ignorados, mañana seréis reconocidos. La misión de mis nuevos apóstoles, será reconstruir la moral entre la humanidad.

Después de mi partida, pero antes de que os diseminéis por el mundo, vendré a daros la luz que os hará comprender, todo lo que os inspiré con mis Lecciones y la fuerza indispensable para cumplir vuestra misión. En esos instantes será la luz de mi Espíritu Santo en cada entendimiento: unos me verán, otros me escucharán y todos sentiréis espiritualmente mi Presencia.

Hay pueblos enteros que se obstinan en apartarse de mi Ley, juzgándola impropia de este tiempo; mas para cada pueblo y raza están preparadas mi Justicia y las pruebas. Como si fuesen tierras laborables, las prepararé y depositaré en ellas mi semilla de Amor y Sabiduría.

La revelación de mi discípulo Juan habla del anticristo y habéis atribuido esa personalidad a muchos de vuestros hermanos, tanto del mañana como del presente. Hoy os digo: ese anticristo, como lo ha concebido la humanidad, ni ha existido ni existirá: anticristo es todo aquél que no ame y Cristo es el amor del Padre. Ved entonces cómo vuestro mundo se encuentra lleno de anticristos cegados por el materialismo.

Aún tendrá el hombre que saborear los frutos del árbol de la ciencia que con tanto interés ha cultivado, mas al final de los tiempos, reconocerá la pequeñez de sus obras que antes le parecieron grandes, y a través de la vida espiritual admirará como nunca la obra del Creador, recibirá por inspiración las grandes revelaciones y su vida retornará a la sencillez, a la naturalidad. Falta tiempo para que ese día llegue, mas todos mis hijos lo verán. Por ahora debéis dar un paso hacia adelante, a fin de que vuestro espíritu no tenga que lamentar haber llevado en la Tierra una vida estéril. Yo llamaré bienaventurados a los que sepan sobrellevar las pruebas de esos tiempos y les daré un galardón por su perseverancia y su fe, dejándoles como padres de una nueva humanidad.

Los pecados de los hombres se habrán borrado y todo parecerá como nuevo. Una luz de pureza y virginidad iluminará a todas las criaturas y entonces, comenzará a elevarse del espíritu del hombre hacia su Señor, un himno de amor que por tanto tiempo he esperado.

La madre Tierra, que desde los primeros tiempos ha sido profanada por sus hijos, volverá a ataviarse con sus más hermosas galas y los hombres no volverán a llamarla valle de lágrimas, ni la convertirán en campo de sangre y de muerte. Este mundo será como un pequeño santuario en medio del Universo, desde el cual los hombres elevarán su espíritu al infinito, en una comunión llena de humildad y amor a su Padre y Señor.

Mi camino queda trazado en vuestra conciencia. Pronto no tendréis pastor alguno sobre la Tierra, ni ministros que celebren ritos delante de vuestros ojos, ni recintos que simbolicen el templo Universal de Dios. Tendréis por templo al Universo y delante de vuestro espíritu al Maestro, lleno de sabiduría y amor. No tendréis otro altar que vuestro corazón ni otro guía que vuestra propia conciencia.

Yo soy la vida, el calor y la luz. Yo soy el pan y el agua cristalina y he venido nuevamente a resucitaros a la vida de la gracia y a despertar a los que vivían en tinieblas.

¡Mi paz sea con vosotros!

Camino a la Espiritualidad I

EL CAMINO A LA ESPIRITUALIDAD – I

Cuántos caminos habéis recorrido buscando la verdad. Ni las ciencias ni las filosofías respondieron a vuestras interrogaciones y después de esa búsqueda, termináis comprendiendo que la verdad radica en Mí.

Yo he iluminado al hombre, para que viva su verdadera vida y conozca el destino que le he señalado. Es la criatura hecha a mi imagen y semejanza y, por lo tanto, la más próxima a Mí, porque posee el soplo Divino y está capacitada para hacer obras semejantes a las mías.

¿Queréis llamaros dignamente hijos míos? Amad, porque estáis formados por mi Amor y vuestro destino es proteger y bendecir, al igual que vuestro Padre.

He dotado de inteligencia al hombre, para que escudriñe la naturaleza y sus manifestaciones, le he permitido contemplar parte del Universo y sentir la vida espiritual. Mi Doctrina no estanca a los espíritus ni detiene la evolución del hombre, por el contrario, lo libera e ilumina, para que analice, razone, investigue y trabaje.

En Mí no puede existir egoísmo, por eso, siendo grande en mi Amor, he querido que también vosotros lo seáis. Si sois pequeños y débiles, no podréis comprenderme ni amarme. Yo daré a todos las mismas oportunidades para llegar a Mí. Los engrandecidos, vencidos por las pruebas, descenderán a los que consideraban inferiores, y los que se creían pequeños, ascenderán para colocarse a la altura de los que se sentían superiores. Os amo y quiero sentiros cerca. Nunca podrá un Padre ser feliz, sabiendo que sus hijos sufren o están ausentes.

Quiero igualdad entre mis hijos, como lo prediqué en el Segundo Tiempo, pero no como la conciben los hombres. Yo os inspiro igualdad por el amor, haciéndoos comprender que sois hermanos, hijos de un mismo Padre: todos los espíritus poseen los mismos atributos. No he venido a distinguiros por razas, clases o religiones. Doquiera que vayáis debéis sentiros como en vuestra patria, y a todo aquel que encontréis, sea del país que fuere, debéis considerarlo como vuestro hermano.

Llevad la paz a todos y veréis cómo las razas volverán a fundirse en una sola. Las lenguas que os dividieron, ahora os unirán; las castas y linajes desaparecerán y el género humano practicará la humildad y la comprensión.

Si hoy la humanidad está dividida y los hombres no se aman ni se comprenden, es porque en su corazón no ha germinado mi semilla de Amor. La nueva torre de Babel ha crecido en soberbia y división, pero Yo levanto frente a ella la torre de Israel, con bases de humildad y de amor.

La lucha será grande, pero al fin, la virtud abatirá al pecado y la paz se establecerá. Entonces, los que habían sido débiles serán fuertes, los lazos rotos se unirán y las diferencias de razas desaparecerán ante la espiritualidad, porque el culto a Dios será uno solo. Así empezaréis a formar una sola familia que estará iluminada por mi Espíritu.

Si los pueblos de la Tierra, aunque fuere sólo para poner a prueba mi Doctrina, compartieran su pan fraternalmente, cuánto bien recibirían y qué maravillosas manifestaciones contemplarían. Pero no se aman, unos a otros se miran como extraños, alimentan la envidia y se hacen la guerra. Por eso os digo que la altura de esta civilización es sólo aparente, porque los mismos hombres con sus obras la destruyen. Mientras la humanidad no esté cimentada en mi Ley de Justicia y Amor, no podrá tener la paz y la luz del espíritu, que la llevará a crear un mundo de verdadero desarrollo.

Mi Presencia sorprende a los hombres, impreparados para recibirme. Mi manifestación en espíritu en este Tiempo, coincide con el mayor materialismo de la ciencia. Veo las armas con que los hombres se preparan para combatir mi Doctrina: su filosofía, sus teorías, su egoísmo, su ambición y su soberbia. Mas Yo poseo una espada de luz, que es la Verdad, cuyo resplandor nadie puede resistir, porque pone al descubierto toda mentira y falsedad.

Si preguntaseis a vuestros hermanos que no me han escuchado, si desearían oír mis Enseñanzas, contestarían que son indignos y Yo os digo, que ninguno es indigno de escucharme. Todos necesitan de mi Palabra: los que me siguen, para recrearse con ella, escuchando a su Dios, los ignorantes, para aprender y alcanzar la evolución de su espíritu, los pecadores para regenerarse.

Todas mis Obras están escritas por Mí en un libro que se llama VIDA, el número de sus páginas es incontable y en cada una, existe un resumen en que el Padre ha limitado sus Enseñanzas, para ponerlas al alcance de todo entendimiento.

También el hombre está escribiendo el libro de su vida, en el cual quedarán escritas todas sus obras a lo largo del camino de evolución. Allí estarán la luz del saber y la experiencia, con que mañana iluminarán la senda de sus hermanos. De la memoria podrá borrarse el pasado, en el espíritu irán quedando distantes las existencias anteriores, pero del Libro de la Vida, donde queda anotado todo por Mí, nada se borra ni se olvida: ahí todo está presente y vivo eternamente.

El camino principia en Mí y en Mí termina. Para que recorráis esta jornada os concedo el tiempo suficiente. Yo estoy dando oportunidad a todos para despertar a la verdadera vida y ser instrumentos de mis altos designios.

El Espíritu Santo es mi propia sabiduría, en Él me conoceréis como Inteligencia Infinita, como gracia espiritual que a la vez que os ilumina, os consuela y salva.

El Reino del Padre se ha acercado a vosotros, pero un Rey sin súbditos no puede ser Rey, y Él ha venido con sus huestes espirituales, los seres revestidos de luz que me rodean, los grandes espíritus que hoy también se han manifestado.

Quiero que vengáis a habitar en esa mansión infinita y lleguéis a un alto grado de elevación espiritual, para que sintáis en todo lugar la beatitud de lo Divino, disfrutéis de la vida eterna y experimentéis mi Presencia.

Tened siempre presente que el espíritu que alcanza un alto grado de bondad, de sabiduría y de pureza, está más allá del tiempo, del dolor y las distancias. No está ya limitado a habitar en un sitio: puede estar en todas partes y encontrar en cada lugar el supremo deleite de existir, de amar y sentirse amado. ¡Ése es el Cielo del espíritu!

El hombre está necesitado de sabiduría espiritual y vengo a dársela, como en el tiempo pasado en que, viendo a la humanidad necesitada de amor, vine a enseñárselo. Os estoy esperando, buscadme, todo lo que necesitáis está en Mí.

Entre vosotros no encuentro justos ni perfectos, mas Yo sé que os transformaréis a través de mi Enseñanza. No vengo a salvar a unos cuantos, sino a todo espíritu necesitado de luz. Vengo también a preparar a unos, para que salven a otros y éstos a otros más.

Amad y dad con desinterés y veréis pronto la recompensa. Llamad a mis puertas y mi Voz responderá. Todos podéis levantaros, aun cuando hayáis caído muy bajo. Los hombres perdidos de hoy, ya convertidos, serán los fuertes del mañana. Sobre vuestras ruinas levantaré mi Templo, mas vosotros me ayudaréis en su reconstrucción.

¡Ah, si pudieseis venir Conmigo en espíritu y contemplar desde aquí toda la miseria de la humanidad! Si los poderosos, los que viven rodeados de comodidades quisiesen venir, Yo les llevaría en espíritu a los lugares de dolor y pobreza que ellos no quieren ver.

Entonces les diría: Dejad por un momento vuestra fiesta y recorramos juntos los sitios donde viven vuestros hermanos los abandonados. Les llevaría de sitio en sitio y haría que las puertas de las cárceles les dieran paso, para que contemplaran los millares de seres que han caído en las tinieblas del cautiverio por falta de amor, de caridad y justicia. En el silencio de las celdas haría escuchar mi Voz, y a esos hombres y mujeres sin esperanza, les diría: Aquí estoy con vosotros, ¿Acaso creíais que os había abandonado? No vengo a preguntaros si sois homicidas o si habéis hurtado, vengo a redimiros con mi Amor, a fortalecer al que ha caído y a salvar al inocente que ha sido víctima de una injusticia o de un error.

Luego, les llevaría hasta aquellos lugares donde se ahogan los ayes y lamentos del enfermo, del que ha visto doblarse su cuerpo, como se quiebra una rama cuando azota un huracán. Son los enfermos, los vencidos. Un manto de paz y consuelo, tendería sobre el dolor de los que sufren olvidados de sus hermanos y mi Amor como un bálsamo Divino, lo derramaría sobre sus males, levantándoles a la vida, para que den testimonio de mi Presencia espiritual.

Iríamos después al corazón de los niños, aquéllos a quienes todo les falta. Son ángeles en la Tierra, porque en su sonrisa sin maldad, se refleja algo de la pureza de los cielos. Yo haría que los hombres escuchasen sus interrogaciones profundas: el porqué de tanta injusticia, de tanto odio, egoísmo y crueldad. ¡Oh, mis pequeños! ¡Cubridles con vuestro fino manto, porque de ellos es el Reino de los Cielos! Y así, de sitio en sitio, les presentaría toda la miseria y el dolor que han causado la codicia, la falta de amor y la ambición desmedida de los que no dejan que cada quien posea lo que en justicia le pertenece.

Os hablo desde la cumbre del Nuevo Monte. Ahí os espero y en verdad os digo: el día de vuestra llegada habrá alegría en mi Espíritu. Venís por el camino del dolor lavando vuestras faltas, camino que Yo no tracé y que el hombre ha labrado. Por ese sendero me hicisteis caminar y desde entonces, el camino del sacrificio y del dolor fue bendecido con mi sangre.

Es en vano que los hombres busquen el placer perfecto en el materialismo. Todo es triste y vacío sin la fe en la presencia del Padre. Él es la alegría verdadera.

Si queréis ser grandes ante Mí, no busquéis la grandeza en las vanidades del mundo que son perecederas, sino en el cumplimiento de mi Ley que os lleva a planos superiores.

Vivid con pureza, con humildad, sencillamente. Cumplid con todo lo que sea justo en el mundo y no olvidéis vuestros deberes espirituales. Apartad lo superfluo, lo artificioso, lo nocivo, y recreaos sólo con lo bueno que os ofrece la vida.

No toméis lo ajeno. El que toma lo que no le pertenece, tiene que restituir con dolor y vergüenza. A nadie señalo, cada uno de vosotros reciba la parte que le corresponda. Si otros pueblos hurtasen vuestro pan, perdonadles, para que Yo os perdone a todos.

Respetad la vida del semejante y no dispongáis de la propia, porque no sois dueños de vosotros: el Dueño de todo soy Yo.

Vuestros días están contados por el Padre. Sólo Yo sé recibir con misericordia y justicia perfectas, a quienes atentan contra su propia vida. ¡Si supiesen que la soledad del espíritu es más grande que el desamparo y el dolor en este mundo, esperarían con paciencia y fortaleza hasta el día postrero de su existencia!

Después de daros esta lección, comprenderéis el juicio de los que se quitan la vida, de los que dan muerte a su hermano y de los que fomentan las guerras. Orad por todos ellos, desde Caín hasta el último homicida, para que su juicio sea atenuado.

Perdonad a vuestros enemigos como os enseñé a través de Jesús. Huid de la mentira y amad la verdad. Respetad a vuestros semejantes. Cumplid con las leyes que rigen al país en que vivís y respetad las de los demás pueblos. Honrad con vuestra vida el nombre de vuestros padres, para que a su vez seáis honrados por vuestros hijos.

Haced uso de vuestra razón y comprended que en el destino de todas las criaturas, existe mi Justicia que es perfecta. No creáis que vivís inútilmente: aun las más pequeñas y extrañas pruebas, encierran una finalidad que Yo he determinado.

Haced que se alejen de vosotros los malos pensamientos y atraed los que son nobles. Trabajad en la Tierra con ahínco y entregaos con fe a vuestros deberes. Buscad siempre el provecho para el espíritu, a fin de que vuestra vida material no sea estéril. No desperdiciéis el tiempo que os concedo. Amad y tendréis alegría, labrad la paz y sentiréis que la vida en el mundo es un reflejo de la mansión eterna.

Yo alimento a todos los seres, ¿por qué vos, que sois el hijo predilecto, dudáis de mi Poder? En medio de la lucha por el sustento diario, no olvidéis que el Padre vela por vosotros y que no os dejará perecer. También os digo que sí observáis mis Preceptos, vuestra lucha será menos dolorosa, no será preciso tanto afán por subsistir y en la hora de la prueba veréis prodigios.

No seáis fatalistas afirmándoos en la creencia de que si sufrís, es porque ya estaba escrito, y sí gozáis, es porque así estaba destinado. Yo os he repetido que si sembráis amor, ese será el fruto que tendréis que recoger. Unas veces cosecharéis de inmediato y otras, vendréis en una nueva existencia a saborear el fruto. Analizad esto y destruiréis muchas confusiones y malos juicios que habéis formado sobre mi Justicia.

También os digo: Los hombres deben creer en los hombres, tener fe y confianza unos en otros, porque debéis convenceros de que en la Tierra todos necesitáis de los demás.

Dad con desinterés absoluto lo que Yo os he proporcionado y abriréis muchos ojos a la verdad. Enseñad que quien sirve a la humanidad me sirve a Mí. Hay tentaciones en el sendero, mas Yo os he dado las armas necesarias para luchar contra ellas.

Quiero que convirtáis en amigos a vuestros enemigos. Os hablo así para que vayáis modelando el corazón, porque el destino que os he trazado es el de amar y perdonar.

En el Segundo Tiempo os dije: “Muchos son los llamados y poco los escogidos”. Ahora os digo: No soy Yo el que escoge. Yo llamo a todos y conmigo se quedan los que me aman y quieren seguirme. Pero todos llegaréis a Mí.

Si escuchando estas lecciones empezáis a renovar el pequeño mundo de vuestros pensamientos, palabras y obras, con ello ayudaréis a la renovación de la humanidad. Que no pase el día sin que hayáis realizado una buena obra: así estaréis trabajando por la elevación de vuestro espíritu. Para fortaleceros, vuelvo a deciros: comed de este pan y no moriréis. Bebed de esta agua cristalina y sed no volveréis a tener.

Yo no os digo: Venid al Padre para que le conozcáis, sino: Conoced al Padre, para que vengáis a Él. Quien no le conozca, no podrá amarlo, y quien no le ame, no sabrá ir a Él.

Penetro hasta la intimidad de vuestro ser, para probaros que para Mí, no existen barreras ni obstáculos que impidan que mi Luz llegue al fondo de vuestro espíritu. Soy vuestro Amigo, el que todo lo da por vosotros, a quien podéis confiar vuestros secretos.

No os conforméis con decir: Creo en el Señor. Mostrad vuestra fe en lo que hagáis, someteos a la prueba para que sepáis si en verdad me amáis. Las puertas del Reino están abiertas para todo aquel que quiera recibir sus beneficios.

¿Cuándo os convertiréis en pescadores de corazones y libertadores de espíritus? Quien ha conocido la escoria y el bajo mundo y de ahí ha logrado liberarse, está preparado para ir en busca de los que aún permanecen perdidos. Nadie mejor que él para persuadir con su palabra, plena de experiencia. En verdad os digo, que hay más amor en los pecadores arrepentidos, que en los que siempre se han tenido por buenos.

En los momentos de prueba, depositad toda vuestra confianza en Mí y no temáis: no es el peso de la cruz superior a vuestras fuerzas. Cuando la humanidad practique mi Enseñanza, apartará de su camino la purificación dolorosa que se ha labrado. Quiero que me imitéis: ¡No estéis inciertos de poder hacerlo!

Elevad vuestra mirada espiritual al Padre, para que os llenéis de pensamientos puros. Las oportunidades para cumplir y hacer méritos las encontraréis cada día, cada hora: no dejéis que pasen, porque después no las podréis alcanzar. Vivid una vida virtuosa y vuestro desarrollo será firme.

La misión que os he encomendado está de acuerdo con vuestra capacidad, sólo necesitáis comprenderla y amarla.

Orad en cada día para que recibáis la luz necesaria para el desarrollo de vuestros trabajos; después, permaneced preparados, atentos, para que podáis oír las voces de los que os llaman, de los que os necesitan y también para que sepáis hacer frente a las pruebas. Cada día está señalado con una prueba y cada una de ellas tiene un significado y una razón. Preparaos para un buen día y os digo que al anochecer, vuestro sueño será tranquilo y apacible.

Sed lámpara entre tanta tiniebla que reina en este tiempo. Sed manantial de agua cristalina y maná, bálsamo y caricia. Entonces estaréis armonizando con los seres que me aman en los diferentes planos, con los espíritus que me rinden culto.

Escalad la montaña y llegad a la cumbre de la espiritualidad. No echáis raíces en este mundo. Si Yo os he dicho que este no es mi Reino, vosotros como mis discípulos, tampoco lo encontraréis aquí. Haced mi Voluntad y no lloraréis. Vivid mi Doctrina y conoceréis la felicidad. Amaos los unos a los otros y viviréis en perfecta paz. Sed los humildes hombres del saber. Sed hombres de paz.

De la mente Divina se desprende un torrente de mensajes, guardad de ellos cuanto agrade a vuestro corazón.

Muchas veces seguís pecando, porque creéis que no tenéis perdón, sin saber que mi Espíritu es una puerta eternamente abierta para el que se arrepiente y persevera en el bien. No dejéis que vuestro ánimo se altere en las pruebas, porque en un instante de violencia, podéis cegaros y perder cuanto de bien habíais logrado en vuestro espíritu. Cuando el mundo ha llegado a creer que lo he olvidado, que lo he abandonado en su abismo de dolor y de pecado, Yo he venido a darle una prueba de mi Amor infinito.

Vosotros no llegáis a comprender por qué en mi Enseñanza a los pecadores, empleo palabras llenas de ternura, cuando debiera usar algún rigor para tratarlos. Es que olvidáis que Yo a todos amo por igual. Si a vosotros os parece imposible la regeneración y salvación de la humanidad, Yo os digo que para Mí no lo es: la redención del hombre es obra Divina. No os extrañe que venga a salvar a los delincuentes, porque el que infringe, es también mi hijo a quien amo y busco para salvarlo. Mi Amor hará de los pecadores empedernidos, hombres de bien, de paz y buena voluntad.

En verdad os digo: no existe en la Tierra maestro alguno, que pueda enseñaros un camino más corto para alcanzar la espiritualidad, que éste que vengo a mostraros. Mi Doctrina es clara y no os impone dogma alguno: según vuestra capacidad espiritual asimilaréis mi Enseñanza. Pero no caigáis en vanidad: el que crea poder abarcar mi Obra con su mente y saberlo todo, está confundido. En cambio, el que se abisma en mi Sabiduría y en mi Grandeza, a tal grado que dice: Nada sé y nada soy ante mi Señor, ése, está en el principio del camino que lo conducirá a Mí.

Todo lo que os rodea y envuelve en este mundo, es una imagen de la vida espiritual, es una profunda lección explicada en formas y objetos materiales, para que pueda ser comprendida. Aún no habéis llegado al fondo de esa maravillosa lección. El hombre ha vuelto a equivocarse, porque ha tomado la vida en la Tierra como si fuese eterna; se ha conformado con tomar de ella las formas, renunciando a la esencia y verdad de la revelación Divina que se encuentra en toda la creación.

Si observáis y estudiáis los diferentes reinos de la naturaleza, hallaréis en ellos un número infinito de ejemplos, lecciones y parábolas dignas de que las imitéis. No quiero deciros que los seres inferiores sean vuestros maestros, pero si os digo que la naturaleza es un libro de sabiduría cuyo autor es el Padre. Ese libro lo he dejado abierto delante de los hombres, para que en él contemplen mi Perfección.

Estoy edificando en vosotros la NUEVA JERUSALÉN. Sois los cimientos de la blanca Ciudad anunciada por Mí a través de los profetas. Esa Ciudad no tendrá raíces en este mundo, pues la estoy edificando en vuestro espíritu y ella alcanzará a dar albergue a todos los hombres, cuando llegue su redención.

Cuando este pueblo crezca en número y sea fuerte por su espiritualidad, penetrará a la Ciudad espiritual, cuyas puertas de amor estarán abiertas, para dar acceso a las caravanas que vayan en su busca. De cierto os digo que todo aquel que penetrare a su interior, formará parte del pueblo de Dios.

En el Primer Tiempo llegasteis a la tierra de Canaán, quiero que ahora os encaminéis hacia la Tierra Prometida del espíritu. Ya habéis dado los primeros pasos para escalar la montaña en cuya cima está la gran Ciudad esperándoos.

Ahora os digo: Yo soy la puerta de la blanca Ciudad, bendito aquel que penetre, porque encontrará la vida eterna. Este jirón de tierra donde me he manifestado en este tiempo, será un reflejo de aquella Ciudad espiritual, cuando abra sus doce puertas para recibir a los forasteros que llegarán preguntando dónde estuvo el Maestro y cuáles son los testimonios de las obras que realizó.

Así como en el Segundo Tiempo mis discípulos fueron los precursores de una Era, vosotros habréis de serlo del tiempo de la Espiritualidad, en el que habrá armonía entre espíritu y materia, observancia de las Leyes Divinas y humanas, sencillez y pureza en la vida, fe profunda en el Padre, confianza y alegría de servirlo en vuestros semejantes. En la espiritualidad está el desarrollo de las facultades humanas, y de las que vibran más allá de los sentidos del cuerpo.

Yo sólo os enseño verdad, ¿por qué muchos dudan de mis Revelaciones? Vosotros sois también una verdad, ¿cómo es que si creéis en vuestra verdad y vuestra existencia, no aceptáis la mía? ¿No sabéis que la Verdad es una sola? Buscad la Verdad, ella es la vida; pero hacedlo con amor, humildad y fe.

No penséis que me sienta ofendido si alguien no cree en mi Presencia dentro de esta manifestación, porque su duda en nada afecta mi Verdad. ¡Cuántos hombres han dudado de que exista un Ser Divino que ha creado todas las maravillas del Universo, y no por eso el Sol ha dejado de darles su luz!

Para que vosotros reveléis el significado de cualquier acontecimiento de la naturaleza o de vuestra vida, preparad vuestro entendimiento y limpiad vuestro corazón, para que de vuestros labios fluya la inspiración, ya que en el fondo de cada hombre he depositado una semilla de la eterna Verdad. Por eso os digo que mi Enseñanza os da el conocimiento superior, que impedirá que vuestro corazón flaquee en presencia de los sabios de este mundo.

Bendito el que busca la Verdad, porque es un sediento de amor. Buscad y encontraréis. Buscad la Verdad y ella os saldrá al encuentro. Seguid meditando, preguntad al Arcano y él os contestará, porque nunca el Padre ha permanecido callado o indiferente ante aquél que le interroga.

No hay prisa en mis pasos. Sé que en medio de la eternidad, llegará el momento en que me buscarán mis hijos con el anhelo de salvarse. La prisa sólo debe existir en los hombres, porque mientras más retarden su regeneración, más prolongarán su expiación y su retorno a Mí. Yo siempre os estoy esperando.

¡Mi paz sea con vosotros!

La expresión de la Conciencia

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En el largo peregrinaje del espíritu hacia su perfeccionamiento espiritual, el Padre nunca dejó sin guía a quienes hizo semejantes a su Espíritu Divino. En cada partícula Suya dejó un testimonio viviente de Su presencia, un testimonio de la vida verdadera que cada uno debía conquistar con sus méritos.

Los espíritus sin conocer con certeza a Quién pertenecía aquella Voz, sintieron en su propio ser cada virtud que de Él procedía. ¿De dónde procedía aquella luz? De su Conciencia.

Un sentimiento fue lo que sintieron, un sentimiento desconocido pero que podían palpar en su propio ser. Cada sentir se expandió una y otra vez. Aquella voz sublime les hablaba, no como los hombres acostumbran con el lenguaje material, sino con el idioma del espíritu. Ese idioma que es sentir. ¿Qué lenguaje como acostumbran los hombres existía cuando nuestro Creador, creó a los espíritus? Ninguno. El Padre sentía a cada partícula Suya que brotó de Su seno divino, y cada partícula sentía a su Creador.

La comprensión espiritual de los primeros espíritus fue a semejanza como de aquellos que nacen del vientre de la madre, para iniciar la jornada en la Tierra. Y así como el entendimiento y la comprensión del nacido a su adultez se expande grandemente y va siendo conocedor de todo lo que la vida le ofrece, fue también la de los espíritus.

La Creación como una maravilla ante los ojos del espíritu se expandía más y más, no solamente en su sentido espiritual sino también el material. Y la vida paso a paso fue ofreciendo a los espíritus,… lecciones.

¡Qué hermoso fue ese comienzo! A semejanza cuando el nacido crece y se convierte en niño, va conociendo a sus padres, su entorno, los suyos,… el encanto de la vida. Y, ¡qué hermoso es el entendimiento de los padres!, que por intuición conocen que al hijo le es necesario las lecciones de la vida, para que al paso de su desarrollo humano puedan acrecentar no sólo su entendimiento, sino la comprensión de todas las cosas.

También al paso el entendimiento de los primeros espíritus fue acrecentándose, sus pensamientos multiplicándose en la experiencia de las primeras lecciones. Todo hacia una finalidad, una intención divina del Dador de Vida,… el desarrollo y el perfeccionamiento espiritual a quienes había otorgado la misma Vida.

¡Cuántas lecciones la vida a dado a los espíritus! Y en ella, la Conciencia como una luz divina nunca se ha apartado de cada uno de ellos. El libre albedrío de los espíritus ha dado frutos una y otra vez, no siempre hacia un fin noble, sino egoísta. Sin embargo ese libre albedrío ha dejado una experiencia acumulada a través de los tiempos.

¿Era necesario el dolor en la experiencia de la vida? No, ¿qué padre querría el sufrimiento de quienes ama y llama hijos? El dolor no existió en el comienzo. Este nació y creció conforme el espíritu se fue alejando de la luz de la Conciencia.

Los espíritus en su larga travesía ya han conocido el fruto de su libre albedrío. Son los espíritus que al paso del tiempo han evolucionado muchos de sus atributos espirituales. La vida se ha encargado de entregar una lección de amor en respuesta cuando sus acciones han sido correctas, y también una lección de dolor y sufrimiento cuando sus acciones y obras no son correctas.

Es tiempo que los espíritus dejen de nuevo florecer esa Voz que no obliga, pero sí invita a seguir el sendero del perfeccionamiento espiritual como lo fue desde el principio. Es menester que los espíritus vuelvan a sentir esa Voz bienhechora que existe en cada uno de ellos, y que no es difícil. Ese sentir de bienestar que se siente cuando se hace un bien, una caridad; como cuando el libre albedrío es al servicio de otro y muchos para su beneficio. Como cuando se otorga una caricia al quien va sufriendo. Ese sentir de que se hizo lo correcto cuando se le calma el hambre al que lo padece. Esa sensación inequívoca de paz cuando nuestro ser ha sido participe en la siembra y cosecha de la luz.

La lucha espiritual

LA LUCHA ESPIRITUAL

He venido a manifestarme espiritualmente, para explicar a la humanidad el origen del bien y del mal y la forma de luchar en la gran batalla del Tercer Tiempo.

Vengo a poneros alerta y hago sensible a vuestro espíritu, para que aprendáis a recibir todo lo benéfico que a vosotros llegue y a rechazar y combatir lo nocivo, hasta que alcancéis el pleno desarrollo espiritual.

El hombre tiene como dones espirituales el libre albedrío y la conciencia. Todos están dotados de virtudes y pueden hacer uso de ellas, pero a la vez que la materia se desarrolla, se desenvuelven las pasiones, las malas inclinaciones, y éstas luchan contra las virtudes. Yo así lo he permitido, porque sin lucha no hay méritos y así lo necesita el hombre para ascender en el camino espiritual. ¿Cuál sería el mérito de los hijos de Dios, si no lucharan por superarse? ¿Qué harían si viviesen en un mundo pleno de felicidad, rodeados de comodidades y riquezas? ¿Podrían lograr adelanto y progreso espiritual? No, porque estarían estancados y entregados al ocio y donde no hay lucha, no hay méritos.

Escuchad: Existen fuerzas invisibles a la mirada humana e imperceptibles a la ciencia del hombre, que influyen constantemente en vuestra vida. Las hay buenas y malas, unas os dan la salud y otras os provocan enfermedades, las hay luminosas y también oscuras. ¿De dónde surgen esas fuerzas? Del espíritu, discípulos, de la mente y los sentimientos.

Todo espíritu encarnado o desencarnado, al pensar, emana vibraciones; todo sentimiento ejerce una influencia. Podéis estar seguros de que el mundo está poblado de esas vibraciones.

Ahora podréis comprender que donde se piensa y se vive en el bien, tienen que existir fuerzas e influencias saludables, y que donde no se respetan las leyes y normas que señalan la justicia y el amor, habrán de manifestarse las fuerzas malignas. Unas y otras invaden el espacio y luchan entre sí e influyen en la sensibilidad de los hombres y si éstos saben distinguir, toman las buenas inspiraciones y rechazan las malas influencias. Pero si son débiles y no están preparados en la práctica del bien, no podrán hacer frente a esas vibraciones y estarán en peligro de convenirse en esclavos del mal y de vivir bajo su dominio.

Yo que conozco vuestro principio, di a los hombres desde los primeros tiempos armas para luchar contra las fuerzas del mal; pero las despreciaron, prefirieron la lucha del mal contra el mal en la que nadie triunfa, porque todos resultan vencidos.

Escrito está que el mal no prevalecerá: al final de los tiempos será el bien el que triunfe.

Si me preguntáis cuáles fueron las armas con las que doté a la humanidad para luchar contra las fuerzas o influencias del mal, os diré que son la oración, la perseverancia en la Ley, la fe en mi Palabra, el amor de los unos a los otros. Con esas armas destruiréis las malas influencias y las transformaréis en vibraciones de luz.

Los caminos del hombre se encuentran llenos de peligros y tentaciones, es por eso que a pesar de que los espíritus brotaron de Mí, llenos de luz y con armas y medios para defenderse y vencer las adversidades, caen abatidos bajo las fuerzas del imperio del mundo y de la materia.

Mi Doctrina es un rayo de luz que toca el corazón y llega hasta lo más sensible del hombre. Necesitáis voluntad de vencer el mal y mi Palabra viene a daros la fuerza necesaria. Quiero veros vencedores en la batalla más grande y noble, la que vais a sostener en contra de vuestros defectos, de vuestras pasiones, del egoísmo y la maldad en todas sus formas. En vuestro interior y de potencia a potencia, libraréis esa lucha.

No sólo en vuestro mundo encontraréis la guerra del bien contra el mal, también en el Valle Espiritual se desarrollan grandes batallas y su influencia se traduce en ofuscación y perversidad.

Así como en el aire contaminado llega a vosotros el germen de una enfermedad, invisiblemente y en silencio llegan las malas influencias espirituales, perturbando la mente y haciendo flaquear al espíritu.

Llenad el espacio de pensamientos puros y cada uno de ellos, será como una espada que irá luchando para destruir las tinieblas que amenazan invadir el mundo. La fe que pongáis en la fuerza de la oración os ayudará a salir victoriosos.

Esa gran batalla está a vuestras puertas, aprestad todas vuestras armas. En esa lucha todos tendréis vuestra parte: gobernantes, ministros, hombres de ciencia, grandes y pequeños, todos.

Cristo, el príncipe guerrero, ha levantado ya su espada; es menester que ella, como una hoz, arranque el mal de raíz y con sus destellos haga la luz en el Universo. ¡Ay del mundo y de vosotros si vuestro labio calla! Sois simiente espiritual de Jacob y a él le prometí que en vosotros serian salvas y benditas todas las naciones de la Tierra. Quiero uniros en una sola familia, para que seáis fuertes y llevéis esta semilla por todos los caminos.

En este tiempo el cincel de mi Amor esculpirá las rocas más endurecidas; los que más se alejaron, los que más se perdieron, serán los más ardientes en amarme y seguirme.

La guerra de que os hablo, será distinta a todas las que ha sufrido la humanidad: guerra de ideas, de filosofías y doctrinas, de creencias y religiones.

Será la lucha de la luz de la verdad contra todo lo falso, impuro e imperfecto. Habrá rivalidad de ideologías y serán puestas a prueba la fe y las creencias de los hombres. Aquéllos que hayan levantado su obra sobre arena movediza, la verán caer y será el tiempo en que los fuertes deberán sostener a los débiles.

La ola del materialismo se levantará y convertirá en mar embravecido de penalidades, desesperación y angustia. En ese mar de pasiones y de injusticia de los hombres, sólo una barca flotará: la de mi Ley. ¡Dichosos los que se encuentren fuertes cuando ese tiempo llegue! Pero, ¡ay, de los que duerman! ¡Ay de los que han fincado su fe sobre cimientos de fanatismo, porque serán fácil presa de esas olas tempestuosas!

¿No presentís la batalla, oh, humanidad? Mi Luz está en todos, mas sólo la ven los que oran, los que se preparan. Mi espíritu os está hablando por inspiración, por intuición y a través de sueños, mas ¿por qué sois sordos a todo llamado espiritual? ¿Por qué sois indiferentes a toda señal Divina?

Esa lucha de ideas, ese encuentro entre credos e ideologías, es indispensable para que salgan a la superficie todas las lacras y errores que se han acumulado en el fondo de cada culto e institución. Después de esa tempestad, vendrá una depuración moral y espiritual en los hombres; verán surgir la verdad, la conocerán, la sentirán dentro de sí y ya no podrán volver a alimentarse de apariencias y falsedades.

En esa gran batalla, sólo la justicia y la verdad prevalecerán, muchas iglesias desaparecerán, algunas quedarán en pie. En unas resplandecerá la verdad, otras presentarán sólo impostura. Mas la hoz de mi Justicia seguirá cortando todo árbol que no produzca buenos frutos. Toda simiente que exista en la Tierra, será seleccionada. Será una lucha más terrible que las que han originado las ambiciones del poder terrenal. La paz huirá de los corazones, las mentes se ofuscarán por el fanatismo, y las voces de la conciencia y la razón tratarán de ser acalladas.

Los hombres verán caer de su pedestal a los ídolos, a los falsos dioses y a los grandes templos que han sido orgullo y vanidad de las religiones.

Vosotros estaréis preparados para trabajar por la salvación de la humanidad, con verdadero amor, que se manifestará en pensamientos, palabras y obras. Ante el torbellino desatado no huiréis, ni buscaréis las catacumbas para ocultaros, antes bien, permaneceréis serenos en medio del huracán. Sed fuertes. Cuando esa batalla pase y las heces amargas hayan sido bebidas, el cáliz vacío será llenado con el vino de la vida y habrá un renacimiento en todos los espíritus. En esa contienda de doctrinas e ideas, surgirá mi Enseñanza, como aparece la luz del faro en una noche de tormenta.

Nuevamente os digo que la guerra entre los hombres no ha terminado, porque vendrá la lucha de credos y religiones de que os he hablado, en la que cada quien dirá ser el único poseedor de la verdad. ¿Cuánto tiempo durará esa contienda? No lo podéis saber, pero de cierto os digo, que será el suficiente para que hasta la última de mis criaturas despierte y se dé cuenta del tiempo en que vive.

Una sola puerta quedará abierta para la salvación de los hombres: la de la espiritualidad. El que quiera salvarse tendrá que abandonar su orgullo, su falsa grandeza, su egoísmo, sus bajas pasiones.

Es menester que todo vuelva a su primitiva verdad, que todo lo que ha salido de su cauce, a él retorne y que todo lo que se haya manchado se purifique. Entonces veréis estremecerse las instituciones humanas y a los elementos de la naturaleza agitarse y poner a prueba la fe de la humanidad. Sólo la oración podrá daros la fuerza necesaria para sosteneros en esa lucha contra el mal.

Después, surgirán hombres con grandes inspiraciones y ésas serán las señales precursoras del establecimiento de la Doctrina Espiritual en la Tierra.

Mi Ley será el arca de salvación en ese tiempo. Cuando las aguas del diluvio de maldades, de dolores y miserias se hayan desatado, hombres de otras naciones llegarán a esté país atraídos por su espiritualidad, su hospitalidad y paz, y cuando hayan conocido esta revelación y tengan fe en mi nueva venida como Espíritu Santo, les nombraré también Israelitas por el espíritu. Entre esas multitudes estarán mis emisarios, a quienes haré retornar a sus pueblos para llevar a sus hermanos el mensaje de mi Palabra.

El buen soldado no debe huir de la batalla, no debe amedrentarse por los rumores de guerra. En esa contienda Universal que se aproxima, seréis luchadores infatigables, vuestra causa será la justicia y vuestras armas el amor, la buena voluntad y la caridad. Hace tiempo ya, sin daros plena cuenta de ello, estáis luchando contra el mal.

La maldad os rodea, mas llegará el tiempo que os he anunciado en el cual la tentación será atada, para que sea sólo mi Luz la que os guíe. Esa tempestad pasará y nuevamente veréis en el firmamento la señal del Pacto con los hombres: mi Luz Divina en plenitud, que se manifestará en todos los espíritus. La voz del Espíritu Santo dirá a todos sus hijos: Yo soy la paz, vengo a establecer con vosotros un nuevo Pacto de Alianza con mi Espíritu. En ese tiempo quedaréis rescatados de las cadenas de la ignorancia.

Un nuevo tiempo de paz y bienandanza ofreceré a la nueva humanidad formada por seres regenerados, despojados de materialismo; en ella vendrán a reencarnar los espíritus que han sido preparados por Mí, para volver a los caminos del mundo a sembrar la virtud y la verdad en cumplimiento a mi Ley.

En esa lucha, no estaréis solos. Vuestro Dios lucha antes que vosotros y siempre. Al ser retenidas las fuerzas del mal, la humanidad será libre, rehará su vida y la fe reinará para siempre en su corazón.

Estoy fortaleciendo a vuestro espíritu para esa lucha, porque grande será la batalla. Yo os digo que cuando se desate la persecución en contra vuestra, surgirán nuevos apóstoles llenos de fe y valor. Ellos serán los que proclamen que en verdad he estado entre vosotros en este tiempo y serán precursores y profetas en sus pueblos. De entre ellos surgirán los que escriban mis Inspiraciones, los que analicen mi Doctrina y los que contemplen visiones espirituales que les revelen el futuro.

Todos se sorprenderán cuando en medio del torbellino escuchen una voz serena y firme: la de mis discípulos, cumpliendo su misión de fraternidad espiritual.

El hombre de este tiempo está librando ya en su interior la batalla espiritual más grande que ha tenido la humanidad, porque su desarrollo científico y mental están en pugna con la evolución que su espíritu ha logrado. Se niega a oír la voz de la conciencia y trata de ahogar sus impulsos de liberación espiritual.

Mi Reino se acerca, pero quiero reinar sobre vivos y no sobre muertos. Quiero ser amado, comprendido y obedecido.

Juan, mi discípulo, recibió muchas inspiraciones para vosotros que son luz para el espíritu y respuestas a interrogaciones sobre acontecimientos del pasado y del futuro. En su revelación vio la lucha espiritual de este tiempo, cuyas guerras fratricidas sólo son un reflejo de la gran lucha que se está librando en el espacio espiritual, donde vuestros ojos materiales no penetran, y también en la mente y en el corazón humanos. Son los avisos de que se acerca un nuevo tiempo: la apertura del Séptimo Sello y el triunfo de la justicia. El mal no prevalecerá, porque será abatido por el bien.

Así os estoy preparando para los tiempos difíciles en los que debéis orar por los necesitados. Si los veis que lloran, llorad con ellos, porque son vuestros hermanos; que vuestras lágrimas de amor sean bálsamo y consuelo. Si los miráis preocupados, no participéis de su intranquilidad, porque vosotros sois los hijos de la paz. Dejad caer esa paz que es fruto del amor, como un rocío de gracia en todos ellos.

Quiero que este pueblo, doctrinado en forma espiritual por Mí, penetre sereno, consciente, celoso y humilde en ese tiempo, y que su presencia sea un rayo de luz entre la humanidad.

¡Mi paz sea con vosotros!

La vida espiritual

LA VIDA ESPIRITUAL

En el universo hay muchos mundos poblados por hermanos vuestros y si ahora son distintos entre sí por la diferente evolución de cada uno, todos llegarán a ser iguales al iros perfeccionando.

Ya no es tiempo de que exista un velo entre el Más Allá y el hombre. Yo os revelaré de aquella vida, hasta donde podáis comprender, lo que sea mi Voluntad, para que no miréis en ella el vacío, la tiniebla o la nada, sino la vida, la luz, el todo. Esa es la gracia y el consuelo que el Espíritu Santo os reservaba, para que no contemplaseis una sola morada y os convencieseis de que la muerte y la distancia no existen. Todas las religiones confortan al espíritu en el tránsito por este mundo, pero cuán poco le revelan y le preparan para el gran viaje al Más Allá. He ahí por qué los hombres miran la muerte como un límite, sin saber que desde ahí se contempla el horizonte infinito de la verdadera vida.

Si vosotros creéis que hasta ahora he venido a revelaros la vida espiritual, estáis en un error, porque esa enseñanza empezó con la formación de los espíritus, antes de que fuese el mundo. Todos lleváis en vuestra mente la última imagen de vuestros seres queridos. Al que partió en la niñez de su cuerpo, lo recordáis como niño, al que dejó esta vida en la ancianidad de su envoltura, lo recordáis como un anciano. Y es menester que meditéis sobre la diferencia entre el cuerpo y el espíritu, para que comprendáis que en el momento en que el hombre muere corporalmente, surge el espíritu a una nueva vida.

Habéis permanecido aletargados a través de los tiempos, porque creísteis que la felicidad y la paz verdaderas pertenecían a la existencia humana, sin saber que ellas forman parte de la vida espiritual.

La Tierra que hoy pisáis, es vuestra morada pasajera, por eso siempre anheláis la perfección, porque ella os corresponde como herencia eterna: es el estado de elevación que vuestro espíritu alcanzará después de grandes luchas. No os conforméis pues con los bienes terrestres, porque debéis saber que estáis destinados a conocer la vida espiritual perfecta, con todas sus gracias y bellezas. Amad hasta cierto punto las cosas del mundo mientras estáis en él, para que sepáis cumplir con sus leyes, pero alimentad siempre el ideal de habitar en las altas moradas espirituales.

El conocimiento de la vida espiritual, os permitirá llevar a cabo obras semejantes a las que hizo Jesús.

Cuando pensáis en los que se han ido a la morada espiritual, no los sintáis distantes y tampoco los imaginéis insensibles. No los imaginéis muertos, sino vivos, porque ellos habitan en el Valle Espiritual y están cerca de vosotros.

En todos los tiempos os he hablado de la vida espiritual y os he prometido que todos gozaréis de ella; para ayudaros, os he dicho que hagáis buenas obras en la Tierra, para que la simiente que sembréis dé buenos frutos y Yo reciba la cosecha. Más allá de vosotros hay obras más grandes que las que aquí conocéis, obras de hermanos vuestros, superiores a las obras de los hombres.

Os preguntáis, ¿cómo será aquella vida? Yo vengo a deciros que no os preocupéis, tened fe en ella porque es infinitamente más hermosa y perfecta que ésta en la que hoy vivís. En vuestro lenguaje no existen palabras que puedan expresar o describir lo espiritual y lo Divino, y si Yo lo hiciera a vosotros, no lo concebiríais ni lo comprenderíais. En cada morada y en cada escala que alcancéis os diré lo que ahí tengáis que saber. Sin embargo, mucho tengo que revelaros en este mundo para que podáis elevaros sin tropezar con obstáculos en el camino.

Sed grandes en amor, perdón, caridad y fe, y cuando la hora suene en que debáis dejar la materia, fácilmente os despojaréis de vuestra carga terrestre y, ya libres en el camino de ascensión, llegaréis sin tropiezos a la mansión de la luz.

Poco a poco mi Doctrina os irá haciendo comprender la esencia y finalidad de la vida, para que este breve paso por la Tierra sea aprovechado en bien del espíritu. Cuántos hombres, en su inconsciencia, semejan a los niños que, entregados a sus juegos infantiles, no les preocupa el futuro.

Toda mi Doctrina y mi Ley, no son sino una preparación para que penetréis en la vida espiritual, llenos de paz, iluminados por la luz de la sabiduría, sin titubeos, sin lágrimas.

No tratéis de imaginar cómo es la mansión Divina, esperad que vuestro espíritu la conozca cuando llegue a ella por medio de la elevación. En verdad os digo que no os sentiréis defraudados, porque es la sorpresa que como galardón, está reservada a todo hijo de Dios.

¿Acaso concebís las delicias del Reino prometido? Habéis querido formar en vuestra mente una imagen de lo que podría ser la vida de los seres perfectos y habláis de cantos, de belleza, de pureza y de amor. Yo sólo os digo que en esa morada reina la armonía perfecta.

Mi creación es constante y nada muere. Si el dolor consume la carne y el espíritu queda desnudo sin haber cumplido su misión en la Tierra, Yo le daré una nueva vestidura corporal y le haré tornar a ella.

Cuantas veces en vuestro corazón me habéis preguntado por qué no os he hablado con toda claridad sobre la vida espiritual, y Yo os digo: si aquella vida la pudieseis palpar a través de vuestros sentidos materiales, jamás haríais el menor esfuerzo por lograr alguna espiritualidad, jamás desarrollaríais vuestros dones y facultades espirituales, ni procuraríais hacer méritos para merecer mis revelaciones.

Entre vosotros y la vida espiritual, hay un velo que no permite a nadie profanar la pureza de aquel santuario y sólo le es concedido traspasar aquellos umbrales, a quien llega hasta ellos revestido de respeto y de humildad, de pureza y nobles ideales, de amor y verdadera fe.

Yo, el Maestro, vengo a estremeceros con los recuerdos de vuestro pasado espiritual que vuestro corazón no conoce, porque pertenecen al espíritu, cuando éste vivía su anterior existencia, vengo a deciros que esa vida os espera nuevamente, para que vengáis a gozarla en plenitud después de vuestro peregrinaje por la Tierra, de vuestra existencia y evolución.

Cuando estéis de retorno en la morada infinita y sintáis el gozo de habitarla, no os cansaréis de bendecir este mundo de lágrimas a donde vinisteis a aprender y apreciar la felicidad, la paz, la luz.

Conservad la debida preparación para que en cualquier momento de vuestra vida, os encontréis dispuestos a dejar este mundo.

Sabed que el espíritu no podrá, al llegar al Mundo Espiritual, gozar de inmediato esa dicha eterna con que soñáis. Así como tampoco sufrirá eternamente por sus culpas; por lo tanto, cada quien recibirá de acuerdo con sus actos y arrepentimiento y esto despertará en el espíritu, aún más grande su ideal de perfeccionamiento.

También existen en el Valle Espiritual enormes legiones de seres que no saben a dónde ir, ni qué pensar, ni qué hacer; son los que acaban de dejar este mundo y aún no sienten el despertar de sus facultades y potencias espirituales. Por ellos, orad.

Desde el Segundo Tiempo os hablé de la vida espiritual y vuestro espíritu comprendió parte de lo que Yo hablaba y del fin a que él está destinado. Ahora que os contemplo nuevamente en torno mío, os revelo y aclaro todo lo que era confuso para vuestra mente.

Mi Doctrina enseña a los hombres a vivir en la Tierra una vida elevada, noble y pura; prepara también al espíritu para que cuando éste penetre en el Más Allá, pueda edificar una obra que lo acerque a la perfección. Haced desde aquí méritos para vuestra vida futura.

La tierra que pisáis es pasajera, vuestro viaje aquí es corto, después penetraréis en la vida eterna. Sin embargo, Yo quiero que desde este valle de lágrimas conozcáis el camino trazado por mi Ley.

Discípulos: Ya que no habéis podido abolir en la Tierra la confusión de Babel, ya que las razas no han sabido unirse ni amarse, Yo reuniré a mi familia en el Valle Espiritual.

Antes de Cristo, no hubo nadie capaz de hacer la luz en los espíritus que vivían en las tinieblas del pecado. Yo fui el primero en penetrar en los mundos de turbación para llevar ahí la luz.

“Mi Reino no es de este mundo”, por lo tanto comprendedme cuando os digo: Lo que labrareis en la Tierra, Yo os lo guardaré en el Más Allá. Comprended que en este tiempo, la Era de Espíritu Santo, era natural que viniera a hablaros sobre la vida espiritual. Todo lo que os he revelado en estos tiempos, dadlo a conocer a la humanidad: ésta es vuestra misión.

Para que los hombres encuentren el camino que les conduce a Mí, para que estén en condiciones de recibir las aguas de la Fuente de la Vida y la Sabiduría, antes tendrán que dejar todo culto externo y borrar de su corazón todo fanatismo. Una vez que comiencen a sentir en su corazón la presencia del Dios viviente y omnipotente, sentirán escapar de lo más íntimo de su ser una plegaria nueva, llena de sentimiento y sinceridad, plena de elevación y de ternura, que será la oración de ESPÍRITU A ESPÍRITU que os vengo enseñando.

Cuando vuestro espíritu se despoje de la capa humana que le cubre y en el santuario de la vida espiritual se recoja en el fondo de sí mismo, para examinar su pasado y valorizar su cosecha; muchas de sus obras que en el mundo le habían parecido perfectas, dignas de ser presentadas al Padre y merecedoras de un galardón, resultarán pequeñas en aquella meditación. El espíritu comprenderá que el sentido de muchos actos que en el mundo le parecieron buenos, no fueron sino rasgos de vanidad, de falso amor y caridad no sentida por el corazón.

Para el espíritu la eternidad significa su mayor anhelo. Si piensa en el goce, sabe que éste no tendrá fin y si piensa en su restitución, sabe que le es concedido un tiempo para reparar sus faltas y perfeccionarse.

El descanso no existe en el espíritu. Lo que le espera es la actividad. Su recreo consiste en hacer el bien, en amar a su Creador y a sus hermanos.

En el Más Allá todo es diferente de lo que habéis imaginado. ¿Podríais decirme qué forma o volumen tiene la conciencia? ¿De qué forma es el amor o la inteligencia? No, Maestro, me decís. Pues así como no tiene forma la conciencia, ni la inteligencia ni el amor, tampoco podéis comparar las cosas terrenas con las de la vida espiritual. Sin embargo, Yo puedo deciros que nada hay más bello que los atributos del espíritu, que son un conjunto de dones y virtudes que no necesitan de forma alguna para poder existir.

El hombre ha creado una cadena de cultos a la materia, trata de hacerla imperecedera y olvida al espíritu que es el que en verdad posee vida eterna. ¡Cuán lejos se encuentra todavía de comprender la vida espiritual! Vengo a enseñar a vuestro espíritu a renunciar a su materia cuando sea el momento del llamado, que sepa romper los eslabones que le atan.

Apartad de vuestro corazón la creencia de que podéis dejar para el último instante vuestro arrepentimiento, confiando en la misericordia de Dios. Pensad que en aquel momento de justicia, vuestro espíritu sólo recogerá lo que haya sembrado a través de su existencia en la Tierra, su adelanto y evolución.

En esos momentos, Yo permito que vuestro espíritu adquiera mayor conocimiento para que admire más las obras de la creación, penetre más en el sentido de la vida, y comience con sus alas espirituales a abarcarlo todo y su mirada traspase los límites que su inteligencia le había fijado, y entonces, principie en verdad a amar al Padre y a su creación con verdadero amor Universal.

Vuelvo a deciros que hay más alegría en los cielos a la llegada de un pecador convertido, que si en ellos penetrasen cien justos. Es el triunfo del bien contra el mal, cuando el espíritu caído en tiniebla recobra su grandeza.

Después de esta vida, iréis a otros mundos a recibir nuevas lecciones y allí encontraréis nuevas oportunidades para seguir perfeccionándoos.

Cuando la humanidad haya comprendido la realidad de estas lecciones, dejará de llorar sobre la tumba que guarda unos despojos, para convertir su llanto en respeto a los lugares destinados al descanso del cuerpo y en oración para los espíritus que habitan en el Valle Espiritual, oración que será abrazo, saludo, ósculo y caricia. He venido para ayudaros a reparar vuestros errores, a revelaros el secreto de reponer en un día, un año perdido y en un año un siglo mal empleado, y así capacitaros para conquistar la eternidad.

Desde el primer hombre que habitó la Tierra, el mundo espiritual se ha manifestado compartiendo con vosotros sufrimientos y alegrías. Yo así lo he ordenado, para que no os sintáis solos o distantes de vuestros hermanos espirituales.

En el Segundo Tiempo fue mi Voluntad que después de que el cuerpo de Jesús fuera sepultado, volviera a vosotros en la forma de Jesús, para manifestarse y dejar eternamente abierta, la puerta que comunica al Valle Espiritual con éste que vosotros habitáis. Esa puerta había estado cerrada por un tiempo solamente, porque no era todavía el momento llegado del despertar para la comunicación espiritual.

Los hombres comenzaron entonces a buscar con ahínco el Más Allá, pero hasta hoy estáis viviendo el tiempo del cumplimiento de mis Promesas.

He aquí la continuación de mi Obra, mi venida en el Tercer Tiempo como Espíritu de Consolación, rodeado de mis grandes ejércitos de Ángeles como estaba escrito. Esos espíritus forman parte de ese consuelo que os había prometido y habéis tenido pruebas de su caridad, en sus sanos consejos y ejemplos de virtud.

Es Elías en este tiempo el precursor de mi llegada, a quien le di la llave para que abriera las puertas del Mundo Espiritual de Luz, para que sus moradores tuvieran acceso al mundo material, así como a vosotros permití penetraseis en el Más Allá, para que hubiera armonía y caridad entre unos y otros.

Un mundo invisible flota y vibra sobre la humanidad. Un mundo de seres de Luz, a cuyo frente va Elías, guiando y ordenándolo todo. ¡Benditos sean los que se muestren sensibles a su influencia espiritual!

Si ya estuvieseis preparados, podríais contemplar en el infinito a las multitudes de seres espirituales que, ante vuestra vista, semejarían una inmensa nube blanca y al desprenderse de ella los mensajeros o enviados, les veríais aproximarse como destellos de luz hacia vosotros.

Es necesario que sepáis que aquellos espíritus, en su amor y respeto a mis Leyes, nunca toman lo que no les corresponde, ni tocan lo vedado, ni penetran en donde saben que no deben hacerlo, para no romper la armonía con los elementos de la creación.

Os he revelado la presencia del Mundo Espiritual, para que sintáis la proximidad de vuestros hermanos y recibáis sus sabios consejos. Esos espíritus viven en armonía con mi Divinidad, están limpios y pueden hablar con limpidez al mundo; me aman y os aman, por lo tanto tienen derecho de hablar de amor, están saturados de salud y por esa causa pueden llevar alivio a los enfermos. Los he enviado para ejemplo de la humanidad, imitadlos, para que os hagáis dignos de hablar de amor, regeneración y espiritualidad.

Los que reciben en su mente la vibración de esos seres y los que escuchan sus mensajes, deben dejarlos que se manifiesten en plenitud, para que su recuerdo sea imperecedero y su simiente sea inmortal en la humanidad.

Este es el principio del tiempo del Espíritu Santo, cuando los espíritus que habitan otros valles vienen a comunicarse con vosotros, cuando todas las fronteras han sido rotas y en que vosotros podéis también elevaros hasta Mí. Yo os digo que no existe una mente humana que no viva bajo su influencia.

¿A qué ha venido el Mundo Espiritual en este tiempo? A explicar con palabras y obras mi Doctrina, a enseñaros a interpretar mis Revelaciones y a ayudaros a comprender su esencia. Son los espíritus que habitan en el Reino de la Luz, que ayudan y consuelan a los hermanos pequeños, a los débiles, a los caídos, a los enfermos. Ved que tenéis muchos amores tras el velo de la materia. Para guiaros en el camino, he dejado a vuestra diestra un Ángel guardián que conoce vuestra vida y tiene la misión de libraros de los peligros.

Ya veis que hay muchas vidas en lo invisible, presentidlas, bendecidlas y amadlas; no estáis solos en esta vida. Dejad que la verdad y la grandeza de ese mundo, se reflejen en todos los actos de vuestra vida.

Día llegará en que todo ojo contemple la luz de estas revelaciones como está escrito y el hombre sabrá que para el espíritu no existen fronteras ni límites materiales y que, poco a poco, os aproximáis todos a la meta en donde reina la armonía y la luz.

Cuando se detengan los latidos de vuestro corazón y se apague la luz en vuestras pupilas, iréis a despertar a un mundo maravilloso por su armonía, su orden y su justicia. Ahí comenzaréis a comprender que la caridad de Dios es la que puede compensaros de todos vuestros sufrimientos.

Quiero que sepáis que para el espíritu no existen la distancia, la ausencia o la muerte, y que al partir de este mundo comprendáis que os encamináis a una vida superior, en la que seguiréis amando al mismo Padre, rigiéndoos por la misma Ley y alentando el mismo ideal de elevación y perfeccionamiento.

¿Por qué lloráis la desaparición de los seres que habéis amado? En verdad os digo que, delante de Mí, ninguno ha muerto, porque a todos les he dado vida eterna. Todos viven: aquellos que creíais perdidos, están Conmigo. Ahí donde creéis contemplar la muerte, está la vida, donde miráis el fin, está el principio. Donde creéis que todo es misterio e insondable arcano, está la luz con claridad de interminable aurora. Donde creéis que está la nada, está el todo y donde creéis percibir el silencio, está el concierto celestial.

Mi Doctrina no es solamente para daros fortaleza y tranquilidad durante vuestro paso por la Tierra, ella os enseña a dejar este mundo, a trasponer los umbrales del Más Allá y penetrar en la Mansión Eterna donde existe un lugar para cada espíritu, el que aguarda vuestra llegada.

Por la escala del amor, la caridad, la fe y los méritos, llegaréis uno a uno a mi Reino, donde la luz de la verdad siempre está encendida y mi Cátedra es eterna.

Vosotros que os preocupáis tanto de vuestro hogar, ¿por qué no os preocupa igual la morada que tendréis que preparar en la eternidad para vuestro espíritu? Vosotros que encendéis la luz en vuestra estancia para no estar a oscuras, ¿por qué no encendáis la lámpara de vuestro corazón para que no permanezcáis más en las tinieblas?

Escalad, para que lleguéis a habitar en mundos superiores a éste, hasta que os hayáis perfeccionado y lleguéis a Mí. Si esta morada os ofrece tantas satisfacciones y encierra belleza y gracia, pensad en la vida espiritual que os espera y desde hoy acercaos a ella. Yo os concederé contemplar desde este valle, por medio de mirajes, esa vida maravillosa, plena de paz, de amor y de armonía.

En el Segundo Tiempo os dije: “En la casa de mi Padre hay muchas moradas”, muchos mundos en donde el espíritu puede alcanzar su completa evolución.

Perseverad en el bien, discípulos. En verdad os digo que cuando lleguéis al Más Allá, encontraréis en Mí la cosecha de vuestras buenas obras; entonces veréis cuán hermoso es vuestro galardón.

Cuando abandonéis este mundo para consagrar vuestra existencia a mi servicio, Yo estaré velando por los que dejáis, a quienes cubriré con mi manto de paz y llenaré con mi Presencia el vacío que dejasteis en ellos. Yo haré también que todos los seres que habitaron esta Tierra, se reconozcan en el Más Allá, se amen y vivan en paz.

Así como el espíritu, encarnado en un niño, va descubriendo a cada paso maravillas y al penetrar en la juventud sigue encontrando nuevas lecciones; llega a la edad madura sin acabar de conocer el mundo en que vive y penetra en la ancianidad y se va de esta vida, lamentando no haber conocido todo lo que le rodeaba; así vuestro espíritu, pasará preparado de esta vida a otra superior e irá de sorpresa en sorpresa, de lección en lección, de maravilla en maravilla, hasta la eternidad.

Dejad a vuestro paso en el mundo una huella de amor, porque si así no fuere, no podréis llegar al Reino de la Paz. Si me amáis, si creéis en Mí, si queréis agradarme y labraros un futuro de paz en vuestro espíritu, llevad con dedicación esta enseñanza, practicadla con pureza y verdad y cuando eso sea, experimentaréis en todo vuestro ser una fortaleza y una luz muy grandes, porque me estaréis imitando.

Amaos de una nación a otra, uníos en una sola hermandad, para que mañana, cuando habitáis en distintas moradas, podáis amaros de un mundo a otro.

De cierto os digo que no existe momento más feliz para un espíritu, que aquel en que presenta su cumplimiento delante de su Creador, si ese fruto resulta agradable ante su infinita sabiduría. Los Espíritus de Luz, aquéllos a quienes llamáis Ángeles, vendrán a vuestro encuentro para presentaros delante de vuestro Padre.

Los lazos familiares con que habéis sido unidos en la Tierra, se estrecharán espiritualmente en la eternidad. Así se formará la familia Universal, donde no existirán diferencias.

Partid de este mundo sin lágrimas, sin dejar dolor en el corazón de los vuestros. Desprendeos cuando el instante sea llegado, dejando en la faz de vuestro cuerpo una sonrisa de paz que hable de la liberación de vuestro espíritu.

Entonces, mientras vuestro espíritu despojado ya de su vestido humano haya empezado su trabajo espiritual, contemplará la escala por donde ascenderá, etapa por etapa, los siete peldaños, hasta llegar al seno del Padre, que es poder, gracia y luz.

El final de cada una de vuestras existencias en la Tierra os va marcando una tregua, para retornar con nuevas fuerzas y mayor luz y continuar estudiando la Divina lección que no había concluido. Mucho os he revelado acerca de la vida espiritual, pero no es menester por ahora que lo sepáis todo, sino sólo lo esencial, para que lleguéis a la morada eterna. Allá os abriré mi Arcano y os mostraré lo que está destinado para vosotros.

Cuando cerréis vuestros ojos corporales a esta vida y abráis los del espíritu para contemplar el infinito, reconoceréis que existe más claridad y luz en la vida del espíritu. Además, debo deciros que la voluntad, la inteligencia y la razón, no os abandonarán, porque son dones innatos del espíritu.

Dichosos aquellos que saben llegar con fe y virtud hasta la cima, porque en el instante de desprenderse de la materia, experimentan la caricia del Padre como premio a su fortaleza y a su amor. Ésos son los que penetran sin tropiezo en la eternidad.

Ciertamente quiero despertar con mi Palabra vuestro interés por la vida espiritual, mas para llegar a comprender aquella vida, debéis lograrlo por la evolución de vuestro espíritu y no sólo por la de la mente. Que se una al espíritu la inteligencia, el corazón, los sentidos y todas vuestras potencias, y alcanzaréis la elevación necesaria para mirar el esplendor de vuestro Padre. Cumplid con mis Leyes en la Tierra y no tendréis que temer vuestra llegada al Más Allá. Lo que el espíritu cultive, eso será lo que recoja: esa es la Ley y la justicia.

¡Cuán dichoso se sentirá vuestro espíritu en el Más Allá, si la conciencia le dice que en la Tierra sembró la semilla del amor! Todo el pasado se hará presente delante de vuestros ojos espirituales y cada miraje de lo que fueron vuestras obras, os dará un gozo infinito.

Mirad, pueblo, contemplad el cielo, miradlo bien y veréis que cada estrella simboliza una promesa, un mundo que os espera, una morada prometida a los hijos de Dios que vendréis todos a habitar, porque todos conoceréis mi Reino, el cual no fue creado sólo para determinados seres, sino es el hogar Universal donde se unirán todos los hijos del Señor.

Cuando terminéis aquí vuestra misión, vuestro espíritu irá a otro mundo, desde donde velaréis y trabajaréis por la paz y el progreso de los hombres.

Id en paz a la morada espiritual, sabiendo que se ha cimentado en la humanidad la Era del Espíritu Santo, del Espíritu de Verdad.

¡Mi paz sea con vosotros!

El verdadero Templo

EL VERDADERO TEMPLO

Vengo a levantar dentro de vosotros, el Templo del Espíritu Santo, ese recinto que será indestructible, porque no habrá vendaval capaz de derribarlo.

Hasta ahora la humanidad no ha construido el verdadero templo para amar a su Señor. Muchos cultos y ritos ha establecido y diferentes religiones ha fundado, pero el templo del espíritu, de cimientos inconmovibles, no lo ha levantado hasta ahora.

Cuando ese santuario sea edificado sobre la piedra inalterable y eterna del amor, de la verdad y la justicia, se desvanecerán todas vuestras diferencias de credos y reinará la paz.

Ese templo será concluido, cuando la armonía entre mis discípulos sea verdadera. Su base estará en la Tierra y sus cúspides tocarán el Cielo. Cuando esté cimentado, lo hallaréis en todo el Universo. Tened confianza en esa obra y trabajad sin deteneros.

Quiero que en vuestro altar interior, arda siempre la llama de la fe y que comprendáis, que con vuestros pensamientos y obras, estáis poniendo los cimientos del gran santuario. Tengo a prueba y en preparación a toda la humanidad dentro de sus diversas ideas, porque a todos les daré parte en la construcción de mi templo.

Dejad que hable así, aunque parezca imposible cuanto os digo. Yo sé lo que ha de ser de este mundo en el futuro, ese mañana que se prolongará hasta la eternidad y que vosotros no podéis concebir.

Comprended ahora por qué mis apóstoles de aquel tiempo no construyeron altares materiales y sí levantaron templos de fe, de virtud y amor, con sus palabras y ejemplos. Cuando posaban sus manos en los enfermos, éstos sanaban, cuando hablaban de la Doctrina de Cristo, elevaban santuarios en el corazón de las multitudes.

Discípulos: Ahí donde habéis penetrado espiritualmente, está el templo del Espíritu Santo. Os habéis preparado con humildad, os reconocéis como hermanos, os amáis en mi Divinidad y habéis alcanzado la gracia de percibir mi Presencia. Allí escucharéis el eco de mi Voz.

¿Podríais decirme cuál es la esencia de cada una de las tres lecciones, sobre las que os he inspirado para la construcción de mi Templo? Si, pueblo, bendito seáis, porque todos interiormente contestáis a mi pregunta y os acercáis a la verdad. Los cimientos del santuario fueron los preceptos de mi Ley en el Primer Tiempo, los altos muros fueron el amor y la caridad que en mi Doctrina os traje como Maestro. Las cúpulas, las columnas y el altar con que habrá de quedar concluida esta Obra, son la sabiduría, la espiritualidad y la elevación que en este tiempo mi Espíritu, en su mensaje de luz, os ha inspirado.

Si antes los hombres trataban de encontrar su salvación construyendo templos materiales, y pretendían alcanzar la purificación de su espíritu en la práctica de cultos exteriores, vosotros no permanezcáis ya en ese estancamiento, porque se aletargarían en vuestro ser las facultades que poseéis para contemplar la grandeza de vuestro Dios. Os vais olvidando de adorarme en imágenes, figuras y símbolos, porque habéis comprendido que la imagen real del Creador la lleváis en vosotros, puesto que tenéis algo de las potencias y atributos de la Divinidad, como son la vida, el amor, la conciencia, la voluntad, la razón, la eternidad espiritual.

Devolved a vuestro espíritu, toda la gracia de que fue revestido en el principio y que habéis ido dejando en jirones en el camino a través de los tiempos. Quiero que lleguéis a ser el santuario en donde Yo pueda morar eternamente. Concentraos en el fondo de vuestro ser para que contempléis con los ojos del espíritu lo insondable, lo infinito. Entonces, ante tanta gracia recibida de mi mano, no pretendáis demostrar vuestra gratitud con dádivas materiales: vuestros sentimientos y obras de amor, serán el mejor agradecimiento.

Las flores son las ofrendas de los huertos y los valles, cuya fragancia y perfume llegan hasta Mí, no les robéis su tributo de amor. Encended la flama de la fe en mi Divinidad, porque de nada os servirá que hagáis arder lamparillas de aceite, si está en tinieblas vuestro corazón.

Mi Templo ha de ser como un árbol, cuyas ramas se extiendan amorosamente por todo el Universo, en donde vendrán a trinar aves de distinto canto, las cuales al unir sus voces, formarán un concierto armonioso, dulce y perfecto, para elevarlo a su Creador. Ahí me buscará vuestro espíritu, ya como Padre, como Maestro o como Doctor.

Os estoy enseñando un culto sencillo, sin ritos y ceremonias y que sin embargo se eleva más allá del humo del incienso, más allá del eco de los cánticos: el culto del amor, de la caridad y la fraternidad. Si creéis en Cristo y amáis todas sus obras, reconoced que esta sencillez y espiritualidad que ahora vengo a inspiraros, es la misma que con palabras y obras prediqué en el Segundo Tiempo, ¿por qué entonces os habéis apartado tanto de aquella sencillez sin la cual no puede existir la espiritualidad?

Ha llegado el tiempo en que del culto imperfecto no quede ni piedra sobre piedra, en el que el único templo estará en el interior del hombre, el altar en su corazón, la ofrenda en sus obras, la lámpara en su fe y la campana en su voz que despertará los espíritus dormidos.

Cuando miréis en este tiempo la destrucción de todo culto externo que la humanidad ha levantado, veréis a muchos preguntar angustiados: ¿Por qué Dios permite esto? Ellos se harán la misma pregunta que se hizo el pueblo judío cuando fue destruida su ciudad; y será mi pueblo el que responda, el que revele a los hombres que un nuevo tiempo ha aparecido y una nueva semilla está presta a extenderse.

Ya veréis como muchos de los que hoy os parece que no tienen culto alguno, llevan en lo más íntimo de su ser un altar indestructible: los principios inmortales de la vida espiritual. Ante ese altar interior se habrán de postrar espiritualmente los hombres a llorar sus faltas, sus malas obras y sus ofensas, arrepentidos sinceramente de su desobediencia a la Ley.

Vengo a levantar en vuestro corazón el Templo del Espíritu Santo, mas cuando haya sido terminado, no tendrán razón de ser los recintos, los templos y santuarios de cantera junto a sus símbolos y tradiciones. Entonces sentiréis mi Grandeza y mi Presencia.

Si queréis encontrarme, buscadme en el silencio y la humildad de vuestro templo interior y ahí estaréis en comunicación con mi Espíritu.

He venido espiritualmente sobre la nube simbólica que forman vuestros pensamientos al elevarse a Mí, para edificar en el corazón de la humanidad el verdadero templo.

Mi campiña es infinita, ¿cómo puede haber quien crea que ella se encuentra limitada a estos recintos donde escucháis mi Palabra? Mis campos de labranza espiritual están en toda la Tierra, dondequiera que habite un hombre o exista un espíritu; pero mi campiña se extiende más allá de este mundo y alcanza todas las moradas donde haya necesidad de luz y paz, de cultivo espiritual, purificación y perfeccionamiento.

El Templo del espíritu está en todas partes, sólo será necesaria vuestra preparación para que lo encontréis.

Os he dado el tiempo para que desempeñéis vuestra misión y un campo sin límites para que sembréis en él. No os he marcado sitios determinados ni hora. Nuevamente os digo: “Dios es Espíritu y es necesario que le adoréis en Espíritu y en verdad.”

Cuando haya pasado 1950, no busquéis un lugar determinado para orar o estudiar mi Palabra. Elegid lo mismo un hogar, un valle o el lugar donde estáis labrando vuestro pan. Imitad a mis doce discípulos que supieron hallar el templo doquiera se encontraban, porque lo llevaban en ellos, en su espíritu, y lo grande y solemne de sus actos estaba en su elevación y comunión conmigo.

Nadie podrá descubrir dónde está este pueblo doctrinado, pues él estará en todas partes. Sus enemigos tratarán de destruirlo, pero no podrán, porque nunca lo encontrarán reunido materialmente: su unión, su orden y armonía, serán espirituales.

Mi Palabra os enseñará, vuestra conciencia os guiará y vuestra intuición os dirá en qué instante y en qué lugar debéis explicar mi Palabra y practicar la caridad.

Despertad, daos cuenta del tiempo en que vivís, para que llegado el momento en que los hombres se levanten profanando y borrando todo culto del corazón humano, de vosotros nada tengan que apartar, porque vuestro santuario y vuestro culto es espiritual. Entonces será cuando vuestro espíritu sabrá comunicarse directamente con mi Divinidad, ésa será su liberación.

Estoy reedificando el Templo al que me referí, cuando dije a mis discípulos que contemplaban maravillados el templo de Salomón: “De cierto os digo que de él no quedará piedra sobre piedra, mas Yo en tres días lo reedificaré”. Este es el Tercer Tiempo, el tercer día en el que Yo estoy levantando nuevamente mi Templo.

He aquí la verdad que existe en la iglesia del Espíritu Santo, para que no os confundáis con falsas interpretaciones.

Quiero dejaros de tal manera preparados, que cada uno de vosotros sea como un templo y cada hogar un altar, una casa patriarcal, hospitalaria y llena de caridad. Cuán profunda será entonces vuestra paz, cuán fuerte vuestro corazón para salir adelante en todas vuestras pruebas. El pan estará entonces bendito no sólo por Mí, sino también por vosotros, porque ya habréis aprendido a amasarlo con amor, con fe y paz.

Caminad con paso firme y ascended peldaño por peldaño la escala de elevación. Despojad vuestro culto de errores y materialismo y daréis cada día mayor elevación y libertad a vuestro espíritu.

Si buscáis el mejoramiento moral, la limpidez de vuestra vida, la espiritualidad en vuestro culto, no habrá armas, ideas ni doctrinas que puedan venceros. Construid vuestro templo en el espíritu y él se conservará y sobrevivirá a las vicisitudes y combates de la vida, porque será indestructible.

Si dos o tres de mis escogidos se reúnen y elevan su espíritu a mi Divinidad, Yo estaré con ellos y les inspiraré. En cualquier lugar en que mi invoquéis estaré presente, porque os he prometido que todo ojo pecador y no pecador me verá y todos sentirán mi Presencia.

Tengo a prueba y en preparación a toda la humanidad, para que tome parte en la construcción de mi Templo. Allí, en la serenidad y el silencio, sentirá mi Presencia y Yo recibiré su meditación y oración.

Abrid vuestro corazón y dejad que en su interior se escuche el eco de mi Voz, que es consejo, inspiración y revelación. Llevad a todos mi Doctrina y veréis cómo la humanidad, despertando de corazón en corazón, penetrará en el verdadero Templo que es mi Obra Universal.

¡Mi paz sea con vosotros!

El Libro de la Vida

EL LIBRO DE LA VIDA

Os habla Cristo en Espíritu, vuestro intermediario entre el Padre y el hombre. Cristo es la palabra, el Verbo del amor y la verdad.

Ahora os estoy hablando en una de las infinitas formas de mi Manifestación. Mañana, cuando esta etapa haya pasado, mi Palabra quedará impresa para que vayáis a darla a conocer a vuestros hermanos, de comarca en comarca, de hogar en hogar, de corazón en corazón, despertando a unos, convirtiendo a otros y consolando a otros más.

Este es el tiempo anunciado en que Yo vendría nuevamente a la humanidad y es mi Voluntad que con esta palabra forméis volúmenes, después hagáis extractos y análisis y los deis a conocer a vuestros hermanos.

Extraed de mi Enseñanza la esencia, para que alcancéis a tener el verdadero concepto de la pureza de mi Doctrina. En la palabra transmitida por el portavoz podréis encontrar errores, mas no así en la esencia de ella. Por eso os he dicho que no la miréis superficialmente, sino que penetréis en su sentido, para que logréis encontrar su perfección.

He nombrado PLUMA DE ORO al que ha de imprimir, en el Libro que he de dejaros, mis Revelaciones, Enseñanzas y Profecías de este tiempo.

A ellos que fueron escogidos para tan grande misión, les estoy haciendo un llamado para que penetren en profundo estudio y meditación. Los Ángeles guardianes, que velan celosos por las enseñanzas del Padre, guiarán su mano, para que en el Libro asienten lo que ha de conservarse para las generaciones venideras. Será un Libro de sabiduría, en el que puedan leer los humildes y los sabios, los pequeños y los grandes. Mi Palabra será como una espada que luche hablando de mi Venida en este tiempo y de la forma de mi Comunicación.

En ese gran Libro de la Vida, la primera lección es la más sencilla, mas si no es comprendida a pesar de su sencillez, viene la segunda a explicar el contenido de la primera y así hasta el final. Os he hablado siempre conforme a la capacidad de vuestro cerebro y el adelanto del espíritu, porque no podríais comprender toda mi Sabiduría. A esta palabra no le añadáis nada de vuestra mente y, al traducirla a otros idiomas, dejad que conserve su esencia.

No permitáis que mi Mensaje vaya mezclado con la materialidad de quienes me han servido de instrumentos, por eso os he enseñado a distinguir la esencia Divina de toda tendencia humana: Separad el trigo de la paja.

Los que escucharon mi Doctrina, pero olvidaron muchas lecciones, recordarán con emoción y gozo, a través de ese Libro, los instantes en que recibieron de Mí los Divinos mensajes, y los que no me escucharon, se asombrarán de la sabiduría de mis Lecciones y mirarán en ellas el Reino de los Cielos.

Pronto contemplaréis que mi Doctrina se dará a conocer en distintos idiomas y vosotros os comunicaréis con hombres de lejanas comarcas, a los que estaréis unidos e identificados en mi Obra.

Cuando el tiempo sea llegado, ese libro del Tercer Tiempo quedará unido a los libros del Primero y del Segundo, y entonces, con las revelaciones, mensajes y profecías de los tres tiempos, quedará formado el gran Libro de la Vida, para recreo de todos los espíritus.

Entonces reconoceréis que se han cumplido desde la primera hasta la última palabra y que las profecías, fueron la historia anticipada revelada por el Padre a la humanidad. Mi luz iluminará el entendimiento de los hombres destinados a unir, en un solo libro, todas mis Enseñanzas y quedaréis maravillados de la claridad con que ellas os hablan. Primero quedará escrita mi Palabra en libros materiales, en donde los hombres puedan asomarse a mi Arcano y penetrar en mi Sabiduría. Después, cuando su esencia haya sido guardada en el corazón de mis discípulos, aparecerá el verdadero Libro en el espíritu del pueblo del Señor.

Os estoy preparando para el tiempo en que ya no escuchéis mi Palabra. Para entonces, los hombres van a nombraros el pueblo sin Dios, sin templo, porque no tendréis regios recintos para rendirme culto, ni celebraréis ceremonias, ni me buscaréis en imágenes. Pero os dejaré un Libro como Testamento, que será vuestro baluarte en las pruebas y el camino por donde guiaréis vuestros pasos. Esta palabra que hoy escucháis por medio del portavoz, mañana brotará de los escritos, para que os regocijéis nuevamente y sea escuchada por las multitudes que para ese tiempo llegarán. En ella encontraréis mi Esencia y mi Presencia: será el legado que dejaré a la humanidad. Mi Palabra germinará en los corazones ansiosos y dispuestos a recibirla, en todos los pueblos de la Tierra.

Esos escritos encenderán la luz de la fe verdadera en los corazones, mostrarán a los pecadores el camino de la regeneración y harán surgir nuevos discípulos, nuevos soldados, muchos de los cuales demostrarán más fe y más amor, que muchos de los que me escuchan en este tiempo.

Cuando ya no recibáis mi Palabra en esta forma, repasaréis mis Lecciones y en ellas encontraréis siempre nuevas revelaciones, frescas, vivas y los discípulos del futuro se estremecerán de gozo al sentir que es su Maestro el que les habla en ese instante.

Las pruebas conmoverán al mundo y entonces los hombres pondrán atención al nuevo Libro, el cual encontrarán fuerte como una roca, impreso en el corazón de un pueblo. Pero no esperéis que mi sola palabra escrita en libros, haga el milagro de convertir a la humanidad. Es necesario que surjan grandes soldados de mi causa que, con su fe, su valor y amor como armas, sellen y confirmen mi Verdad.

Ese Libro será de todos, sin limitación ni privilegios, así como de todos ha sido mi Palabra. Así no será sepultada mi Doctrina en el corazón de unos cuantos y siempre estará esparciendo su luz. Desde ahora os exhorto a que seáis celosos del Libro que pronto llegaréis a poseer, a que no releguéis al olvido sus lecciones, que sus páginas no permanezcan cerradas, porque en ellas encontraréis las armas necesarias para la batalla, la adecuada respuesta a las interrogaciones de la humanidad y la solución para vuestros problemas.

La humanidad habrá de estudiar mi Mensaje para penetrar en el fondo de cada palabra en donde encontrará una sola verdad y una misma luz que la guiará hacia la espiritualidad.

Os reuniréis para analizar mi Palabra y cuanto más la comprendáis, mayor fuerza y preparación tendréis.

No os dejaré ociosos un solo día. Si estáis preparados, mi inspiración será constante. Yo os revelaré, siempre que os encuentre dispuestos, profundas lecciones espirituales y os daré grandes profecías para las nuevas generaciones.

Velad, para que esta revelación no sea alterada por nadie. Depurad vuestras prácticas cuanto podáis y aumentad vuestra comprensión y espiritualidad. Mi Obra es perfecta en todas sus partes, mas cuando encontréis algo que juzguéis imperfecto, estad ciertos de que esa imperfección no es Divina sino humana.

Mis Plumas de Oro, cuya mano ha sido infatigable en estos tiempos, seguirán escribiendo el testimonio de los profetas, su propia inspiración y también la palabra de los inspirados, de aquellos que se levantarán como maestros entre el pueblo.

Cuando este mensaje haya concluido, dejaré de hablar por estos conductos, para manifestarme en forma sutil en los espíritus. Pero mi Palabra, grabada en el corazón de quienes la escucharon y escrita en el nuevo libro, será llevada a los pueblos y naciones del mundo, como semilla de paz, como luz de la verdadera ciencia, como bálsamo para los males que aquejan al cuerpo y al espíritu.

¿Quiénes serán los que después de Mí, seguirán entregando la lección al mundo? ¿Quiénes los que vayan explicando la enseñanza del gran Libro de la Vida? Mis discípulos, a los que he venido preparando para dejarlos en mi lugar.

Preparaos, haceos dignos de Mí, para que me presentéis vuestro corazón como un vaso limpio por dentro y por fuera, en el que Yo deposite mi Mensaje para que lo analicéis. De cada una de mis Palabras formad frases y con ellas, grandes libros. Preparo vuestro entendimiento para que habléis a vuestros hermanos y calméis su hambre de verdad y de justicia.

En verdad os digo que llegará un día en que ya no sea necesario un libro material que os recuerde a cada paso mi Palabra, porque para entonces, ella fluirá por vuestros labios como un torrente inagotable de inspiración. Mas para que ese día llegue y para que logréis ese grado de elevación y sabiduría, antes tendréis que estudiar y practicar mucho la lección escrita, y así alcanzaréis la madurez que os permita recibir, de ESPÍRITU A ESPÍRITU, mi Inspiración.

Cuando el Libro quede impreso en vuestro corazón, el Maestro os dirá: Ya no sois los discípulos, sino los maestros. Id a la humanidad que ignora mis Revelaciones y abrid ante ella el Libro de la Sabiduría, y con la misma paciencia con que os he doctrinado, enseñad a vuestros hermanos.

Sed siempre celosos de mi Enseñanza, la cual nunca debéis adulterar.

Mi Ley y mi Doctrina jamás se contradicen. En lo Divino todo es orden, armonía y perfección, de lo cual tenéis una muestra en la naturaleza material que os envuelve.

Vosotros tenéis la misión de levantaros con el estandarte de paz, unión y buena voluntad, a decir a la humanidad: ¡Esta es la Obra del Padre! ¡Esta es la forma de practicar su Enseñanza, la que ha venido a legarnos como Espíritu Santo!

¡Mi paz sea con vosotros!

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