Enseñanza 163
1. Pueblo: Veo vuestras lágrimas y escucho vuestros sollozos. Contemplo vuestros trabajos y sufrimientos. Veo las cadenas de pobreza y privaciones que lleváis, el desengaño que aflige a vuestro corazón, porque os habéis convencido que en el mundo no existe justicia ni caridad. Entonces oráis diciéndome: “Señor, no soy digno de tu paz, si no merezco tus beneficios, dame fuerza para soportar los sufrimientos y las injusticias de esta vida”.
2. En esos instantes se hace sentir mi presencia que os dice: “Perseverad en la paciencia, seguid vigilantes, no desesperéis ni un momento, porque no sabéis en qué instante puede llamar mi paz a vuestra puerta. Reclinad vuestra cabeza en mi pecho y ahí dejad de oír el rumor de la guerra; olvidad vuestras aflicciones y pensad que, estando Conmigo, no moriréis. Venid a Mí, acompañadme. En Mí, hallaréis al Hermano, al Esposo, al Amigo, al Padre. Leer Más