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Enseñanza 130

1. El mundo se conmueve con el recuerdo de mi pasión. En esta tarde, en que recordáis aquellos sucesos y en que desciende mi Rayo divino a dar quietud al espíritu de la humanidad, os contemplo conmovidos.

2. Vosotros que me amáis y que como apóstoles me ofrecéis vuestra vida, vosotros que sabéis ofrecer al sediento Rabí el agua cristalina de vuestro amor, sentid que en verdad el Espíritu Sagrado del Maestro se encuentra entre vosotros.

3. Ya es tiempo de que reine el Espíritu de Verdad y se aparte del corazón de los hombres el fanatismo religioso.

4. En este instante siente mi Espíritu un gozo muy grande al encontrarme entre mis discípulos, a quienes vengo a ofrecer el vino de mi mesa de amor, no el vino de uva que nunca dejará de ser el jugo de la vid, sino mi propia Vida Espiritual. Leer Más

Enseñanza 129

1. Desde mi Reino vengo a la morada del hombre buscando la lámpara de vuestra fe. He llamado en cada corazón, para reconocer en cada uno su buena voluntad para acudir a mi llamado. En algunos encontré un Santuario iluminado por la llama de una lámpara, en otros solamente tinieblas. Unos son Santuarios limpios, donde puedo penetrar, los otros están manchados, y es menester que se purifiquen para recibirme; mas a todos los bendigo con el mismo amor.

2. El que llama a vuestras puertas, no viene con regios atavíos, siendo Rey, viene con vestidura de caminante y en busca de albergue.

Cuando os contemplo despiertos, velando y esperándome, mi palabra, como un torrente inagotable, se desborda en vosotros para fecundar vuestro corazón. Ese corazón que en vuestro interior late, es una tierra propicia para sembrar la Semilla divina. Vuestro espíritu es el Templo de la Divinidad, es mi morada. Vuestra Conciencia es el intérprete de mi voz de justicia y el sostén de mi cetro. Todas estas potencias os dicen que no sois absolutos, sino que procedéis de un Ser Omnipotente, al cual tenéis que someter vuestra voluntad, ya que Él es perfecto. Leer Más

Enseñanza 128

1. Vengo a daros mi palabra que es escala que conduce a mi Reino. Si practicáis lo que os enseño, despertaréis a una nueva vida. Todo aquel que quiera perfeccionarse, encontrará preparado el camino. Mi voz os está haciendo el llamado, porque todos sois mis hijos muy amados.

2. Venid a Mí y poseed mi Reino. Venid, niños y mancebos, que me complazco en escuchar vuestra petición. Mujeres solitarias, Yo soy el Casto Esposo que viene a acompañaros; varones amados, sed Conmigo. A todos os contemplo vencidos por las pruebas, mas de ellas vengo a levantaros; no os sorprenda que así venga a buscaros. ¿No habéis contemplado en mi caridad reflejado el amor? ¿No habéis visto también a la Madre llorar de amor por la humanidad? El cáliz que todos bebéis es muy amargo, mas él os purifica, pues esas lágrimas que derramáis, son como la esencia que vertió Magdalena cuando ungió los pies de Jesús. Ahora, como entonces, os perdono vuestros pecados.

3. Vais por el mundo encontrando maldad y tenéis que pasar sobre ella, sin mancharos, mas mi fuerza os sostiene para que no caigáis, porque sin ella debilitaríais. Sed prudentes, velad, orad y seréis invencibles.

4. Contemplo a la humanidad espiritualmente pobre, porque el poder que ha adquirido es material. Ante lo espiritual las obras materiales son pequeñas, éstas no harán inmortal al espíritu; sólo los méritos que se logran en la lucha por el bien, le darán Vida Eterna y lo harán fuerte.

5. El soberbio cree poseer la fuerza, aunque las pruebas le dicen a cada paso que no es absoluto, que su grandeza es falsa. La fuerza que os entrego, aprovechadla en la práctica del bien.

6. No pongáis en duda mis palabras. Vengo a daros una simiente de fe, para que la cultivéis y por ella sepáis apreciar mis prodigios. He depositado en vuestro espíritu la luz de la Conciencia, para que conozcáis las leyes que os he dado, y por medio de ellas rijáis vuestro espíritu y vuestra materia. En mi enseñanza encontraréis salud, paz, alegría; por eso os he dicho que el que de este pan tomare, hambre no volverá a tener.

7. Vengo a mostrarme a vosotros para que me reconozcáis, y más tarde deis a saber lo que os estoy entregando como heredad.

8. Vivís el presente y no sabéis lo que tengo destinado para vuestro futuro. Estoy preparando a grandes legiones de seres espirituales, que habrán de venir a morar la Tierra, trayendo una delicada misión, y es necesario que sepáis que muchos de vosotros seréis padres de aquellas criaturas en quienes encarnarán mis enviados; vuestro deber es prepararos para que sepáis recibirles y conducirles.

9. La Tierra está preparada por Mí y limpia como Yo la formé; si en ella existe algo malo, eso es obra de los hombres. ¡Cuánto mal habéis hecho con vuestro pecado, humanidad! Aunque haya quien diga que no sois responsables de lo que ha pasado tiempo atrás, Yo os respondo: Vuestro espíritu ha habitado la Tierra en otros tiempos, ha faltado y la ha profanado. ¿Por ventura sabéis quién sois? ¡Cuánto debéis trabajar humanidad para restituir todo cuanto le habéis negado!

10. Cuando vengáis cansados, apoyaos en el báculo de la oración, pues en ella recobraréis fuerza. Oyendo mi palabra os elevaréis a regiones superiores, desde donde sentiréis mi presencia. Comprended que para cumplir con la Ley, no basta elevar el espíritu a través de la oración, debéis hacer obras de amor y caridad.

11. Ya se acerca el momento en que esta manifestación concluya; mas tened siempre presente que mi Espíritu no se alejará de vosotros.

12. Al cesar de comunicarme en esta forma, esa será la señal de que ha terminado la etapa de preparación. Yo sellaré el entendimiento de los que me han servido y les daré un descanso en la gran jornada, y entregaré un galardón a los que han sido siervos obedientes en la campiña. A ellos les dejaré la paz de mi Espíritu. Mas ellos seguirán siendo instrumentos de una manifestación más elevada.

13. De la misma manera que el Verbo no volvió a encarnar después de haber sido en Jesús, esta manifestación de mi Espíritu por conducto del hombre no se repetirá. Sólo quedará mi luz irradiando desde el infinito, para guiaros espiritualmente por el camino verdadero.

14. Mirad esa luz y no perdáis el camino; observad mis leyes, y la fe y confianza en vuestros dones serán muy grandes. Comprended cuáles son las potestades de Moisés, de Jesús y de Elías, porque de ellas os he hecho partícipes.

15. Recreaos ejecutando mis mandatos, que no será un sacrificio, sino más bien un gozo para vuestro espíritu. Sed como niños al lado de su Padre, confiando y esperando en Él.

16. He contemplado a este pueblo orando por la humanidad, amándola, inspirándose en el amor del Maestro. También vuestro dolor es grande, él será el que os una y os haga formar una verdadera familia. Yo os consolaré a lo largo de vuestra jornada, hasta que lleguéis a la Tierra de Promisión.

17. La paz que esperáis, vendrá y será tan grande, como grande ha sido el dolor. La unión también llegará, mas antes Yo enviaré anuncios que os hablen de la cercanía del tiempo en que se cumplan estas profecías.

18. Bienvenidos los que habéis traspuesto los umbrales de una nueva Era; escuchasteis el tañer de la campana sonora y os reunisteis a la voz de su llamado, reconociendo que es mi voz de Padre que os invita a escucharme. Esa solicitud y esa obediencia han hecho que mi voz, al llegar a vuestro corazón, haya sido reconocida.

19. Como no sabéis el tiempo en que os conceda de vida, es menester que os levantéis desde este instante, que por larga sea vuestra jornada, siempre estará llena de alicientes para que lleguéis hasta la meta. En cada tiempo se ha esclarecido un misterio ante vuestros ojos. En este Tercer Tiempo en que mi palabra se hace fruto espiritual para alimentaros, os revelé lo que está reservado a vuestro espíritu. Mi palabra se está derramando en los humildes de espíritu y en los sencillos de entendimiento, porque es semejante a un riachuelo de aguas cristalinas que al pasar por la mente, de la mente al corazón y de ahí al espíritu, no se ha contaminado con las impurezas que encuentra a su paso.

20. En este tiempo, no he venido a pisar el polvo del mundo; tan sólo mi Espíritu hace acto de presencia en el Templo interior que existe en lo más profundo de vuestro ser, donde voy dejando la huella de mi paso. Vosotros, que os habéis sentado a mi mesa, conocéis el sabor de este pan, de este vino y de estos frutos para que nunca os equivoquéis.

21. Encontré enfermo a vuestro espíritu, mas me presenté ante él diciéndole: “Yo soy el Camino”. Os ofrezco mi ayuda; dirigíos por mis palabras y llegaréis a la Tierra que buscáis.

22. Cuando os faltaba noción de la vida espiritual, llegabais a blasfemar; cuando os sentíais desesperados, deseando morir para descansar, según vosotros, sin saber que el descanso como lo concebíais no existe, porque la dicha perfecta la encuentra el espíritu sólo en la actividad.

La inercia es egoísta, y el egoísmo es de la carne, no del espíritu. Sólo la materia encuentra el reposo, cuando en ella se extingue el último aliento de vida. Espiritualizaos, ¡oh, pueblo!, para que miréis mi rostro que os sonríe lleno de ternura y de paz.

23. Como una semilla que se multiplica y se extiende, así mi Doctrina se extenderá sobre la humanidad para rescatarla. No sólo serán salvos los que me escuchan, sino también los que no alcanzaron a escuchar esta palabra.

24. Sobre este pueblo he derramado los dones espirituales que mañana fecundarán las tierras donde germinará el amor, la concordia y la paz, porque mi semilla será llevada por mis mensajeros a los valles, a las provincias y a las ciudades.

25. Os he visitado en vuestra celda, ya que os hallabais presos del materialismo, del egoísmo y del pecado, mas os he liberado para que llevéis esta Buena Nueva a los corazones.

Nunca podréis apartaros de Mí, sois las tiernas hojas en el Árbol corpulento de la Vida, sois ramas o renuevos, por vuestro espíritu corre la savia del Árbol. Ese es el pacto de Alianza que os une a Mí y que nunca podrá ser destruido. El Árbol es la Familia, en él está el Padre, la Madre y los hijos, unidos eternamente. En él tendrán también que reconocerse todos mis hijos como hermanos, hermanos no sólo por el principio u origen, sino por el amor.

26. Símbolo de ese Árbol fue la cruz donde me enclavasteis.

27. Aquí estoy para dulcificar vuestro camino con mi palabra, porque quienes han sentido una vez la paz en este sendero, difícilmente se apartan de él o vuelven a caer en los errores de su vida pasada, donde los aires huracanados los azotaron. Mi palabra, siempre llena de nuevas lecciones y revelaciones, os alienta para que no os detengáis ni retrocedáis.

28. Siempre os diré que aprovechéis el tiempo en que os estoy dando mis enseñanzas con mi palabra, porque cuando llegue la hora de mi partida, no volveréis a oír trinar a estos ruiseñores.

29. Quiero que los primeros sean buenos maestros de los postreros. Ved que entre ellos vendrán grandes espíritus, que después de pasar por un crisol de dolor abrazarán con gran amor mi Obra espiritual, y con mi Doctrina en su corazón y mi aliento en su espíritu, emprenderán su lucha entre la humanidad.

30. Dejad que os enseñe, que os prepare y os pruebe, para que lleguéis a ser fuertes y vuestra fe sea verdadera. Yo os tomaré como instrumentos de mi voluntad y haré muchas obras por vuestro conducto. Por vuestros labios hablaré a las multitudes y de entre ellas elegiré a los que tengan que seguirme en este tiempo.

31. Llenaos de caridad, sentid la tragedia de la humanidad, comprended sus pruebas y su expiación, para que oréis y veléis por ella. Ved como el Maestro no os abandona en vuestros trances difíciles, para que vosotros, como discípulos míos, hagáis lo mismo con vuestros hermanos.

32. ¿Creéis que sois indispensables para que mi Mensaje llegue al corazón de vuestros hermanos? No, pueblo, mas tenéis que cumplir la misión que os he confiado y para la cual os doy cuanto necesitáis para desempeñarla. ¿Acaso sabéis lo que mañana puedan hacer por vosotros aquellos que hoy nada tienen que ofreceros?

33. Una grande purificación pesa sobre la humanidad y mi justicia podéis palparla hasta en el aire que respiráis; mas este cáliz será el que transforme moral y espiritualmente a la humanidad.

34. Buscad vuestra regeneración y dejad de ser párvulos ante mi enseñanza para que vayáis convirtiéndoos en discípulos, no sólo por lo que entendáis, sino por lo que practiquéis.

35. Reposad bajo la sombra de este árbol, oh, peregrinos cansados del camino, y cuando hayáis restaurado vuestras fuerzas, convertíos en guardianes del árbol, procurándole cuidados. Esos cuidados y ese amor por conservarle, serán como agua que fertilice y refresque la tierra. Entonces dejaréis que las ramas crezcan, para que la sombra sea abundante y bajo ella vengan a refugiarse muchos necesitados. Vendrán las multitudes en busca de salud y de paz espiritual y deberéis estar preparados, porque en este árbol encontrarán frutos que en ningún otro sitio podrían hallar.

36. De vuestro espíritu se elevará la oración por la paz del mundo y por la luz para los hombres que gobiernan a los pueblos. Estoy plantando y diseminando mis árboles por muchas comarcas, para rescatar a los corazones extraviados. Estos árboles tienen la misión de destruir el fanatismo y la idolatría de los hombres.

37. Nuevamente os digo: Yo soy el Camino; no transitéis más por veredas inciertas.

38. Todas estas congregaciones, unidas, formarán el redil que Elías me presentará; mas vosotros que recibís el encargo de velar por estas congregaciones, tened los oídos preparados para escuchar mi palabra, que será la luz con la cual rectificaréis las sendas torcidas.

39. En verdad os digo, que me tenéis muy cerca de vosotros en la esencia de mi palabra, y a mi Mundo Espiritual también le tenéis cerca a través de su ayuda, su protección y sus consejos. Mi caridad es la que os fortalece para que no desfallezcáis en el camino, pues es muy delicado el cargo que habéis recibido en este tiempo, mas os dejo investidos de los dones necesarios para que salgáis avante.

40. Llevad vuestra cruz, no como una carga, sino como una bendición.

41. Sea con vosotros mi caricia de Padre y mi lección de Maestro, sentid mi calor y mi paz y os aseguro que al terminar mi Cátedra, vuestra fe será mayor y tendréis más fortaleza para hacer frente a la lucha.

42. Mi palabra en vuestro corazón será escudo, y en vuestros labios será espada, mas sabed emplearla en el combate y también usarla en la paz.

43. Aquí tenéis a vuestro Salvador. ¿No me buscabais afanosamente por todos los caminos? ¿No me invocabais con himnos y con salmos para que viniera a rescataros? Pues aquí estoy, sólo que ahora he venido bajo una forma que no esperabais. Mas no os extrañe esta forma, que no es nueva, y concretaos mejor a buscar la esencia de mi Doctrina, y quedaréis persuadidos de que este tono con que os hablo, este amor que sobre vosotros vierten mis palabras y esta sabiduría que brilla en cada una de mis enseñanzas, es un lenguaje que entiende vuestro espíritu.

44. Tomad la luz de mi palabra y con ella libertaos, porque ha mucho tiempo que permanecéis ocupados sólo en las cosas de la Tierra, convertidos en guardianes de bienes terrenales, sin reparar en que el espíritu está destinado a retornar a su antigua morada y que debéis de preparar la alforja y el cayado que le ayuden en su viaje.

45. Buscan los hombres la inmortalidad en el mundo, tratando de alcanzarla por medio de obras materiales, porque la gloria terrenal aunque sea efímera, es tangible y se olvidan de la gloria del espíritu, porque dudan de la existencia de aquella vida. Es la falta de fe y la carencia de espiritualidad, las que han puesto un velo de escepticismo ante las pupilas de los hombres.

46. Si esta humanidad tuviera fe en mi palabra, me llevaría en su corazón, tendría siempre presente aquella frase mía, cuando dije a las multitudes que me escuchaban: “En verdad os digo, que si un vaso de agua dieseis, él no quedaría sin galardón”.

47. Mas los hombres piensan que si algo dan, nada reciben en cambio, y para conservar lo que poseen, lo guardan sólo para ellos.

48. Ahora os digo, que en mi justicia existe la perfecta compensación, para que nunca temáis dar algo de lo que poseéis. ¿Veis a esos hombres que atesoran y acumulan y no participan a nadie de lo que poseen? Esos hombres llevan muerto el espíritu.

49. En cambio, aquellos que han consagrado hasta el último aliento de su existencia para dar a sus Semejantes cuanto poseen, hasta verse solos, abandonados y pobres, en su hora postrera, esos han sido guiados siempre por la luz de la fe, la cual les ha señalado en la lejanía la proximidad de la Tierra Prometida, donde les espera mi amor para darles la compensación de todas sus obras.

50. De cierto os digo, que los poderosos de ahora se acabarán, para dar paso a los que serán grandes y fuertes, poderosos y sabios por el amor y la caridad hacia sus Semejantes.

51. Discípulos: Tomad mi palabra como una prueba más de mi amor por vosotros. Sentid en vuestro cuerpo y espíritu mi bálsamo de curación; mas si vuestra Conciencia llega a deciros que ese dolor que lleváis es debido a vuestro pecado, expulsadlo de vuestro ser, que en mi Doctrina encontraréis fuerzas para sobreponeros a la debilidad de la materia. Venid todos a Mí, para que Yo os dé fuerzas para alcanzar vuestra liberación espiritual.

52. Dejad que los niños vengan a Mí. Dejad que la juventud se acerque a Mí. Hombres y mujeres, unos en la madurez y otros en la ancianidad, venid ante Mí, quiero gozar con vuestra presencia, quiero oír vuestra voz llamándome, Padre.

53. Pecadores, llorad ante vuestro Maestro, para que vuestras lágrimas os purifiquen, pero que vuestro llanto se asemeje al arrepentimiento de Magdalena, para que vuestro amor llegue a Mí, como la oración de aquella pecadora arrepentida.

54. Destruid vuestro orgullo, para que volváis humildes ante vuestros hermanos; la humildad es el triunfo, la vanidad es la derrota, aunque en el mundo apreciéis en otra forma estas cosas.

55. ¿De qué podéis envaneceros si nada es vuestro en la Tierra? Yo no os hice herederos en este mundo, os lo confié en la misma forma en que lo hace el hacendado con sus labradores, reparte entre ellos la responsabilidad del cultivo y cuidado de las tierras para luego recoger la cosecha, y darle a cada quien la parte que le corresponde.

56. Tomad de la Tierra lo que necesitéis, gozad y deleitaos con todo aquello que de bueno os brinde; mas nunca lleguéis a tomar la Vida terrenal como si fuese la mansión perfecta del espíritu, ni tampoco juzguéis que lo que poseéis en el mundo es vuestro mayor tesoro.

57. La Tierra no está manchada, está bendita y es pura; son los hombres los que han manchado su corazón.

Si la Tierra hubiese pecado, ya la hubiese destruido y os hubiera enviado a habitar a otro mundo, mas en ella no encuentro mancha. Por eso os digo, que es en la humanidad en donde debéis de trabajar por su regeneración, para que ella encuentre nuevamente la paz, la prosperidad, el amor, la abundancia y el progreso verdadero.

58. Mirad con cuanta paciencia vengo a enseñaros para que también vosotros tengáis paciencia al enseñar a vuestros hermanos, y cuando el necesitado llame a vuestras puertas, nunca le neguéis vuestra presencia ni le recibáis con disgusto. ¿Qué podrán ofrecerle vuestras manos, si en vuestro corazón no hay amor? Yo os digo que quien siente fatiga, es porque no lleva verdadera espiritualidad; en cambio, quien se encuentra siempre dispuesto a dar, ése ha logrado elevar sus sentimientos por sobre el egoísmo de la carne.

59. A veces os retengo mi caridad, a fin de que sepáis considerar a aquellos a quienes se la vais reteniendo; mas nunca os desheredo, porque lo que os he dado, es vuestro.

60. ¿Creéis haber recibido muchos desengaños de la humanidad? Eso fue cuando esperabais algo de ella y cuando nada teníais que ofrecerle; mas ahora que os vais despojando de ese interés material y de vuestro egoísmo, ahora que sabéis que aun cuando el mundo no tuviera nada que ofreceros, soy Yo quien vela por vosotros, y ya no podéis hablar de ingratitudes, decepciones o de desengaños. Debéis cerrar vuestros ojos y vuestro corazón a toda miseria humana y abrirlos tan sólo para servir a vuestros hermanos con verdadera caridad y amor.

61. Los que más os hagan padecer, son los que os pueden ayudar a elevaros más. Alentad el anhelo de progreso espiritual, destruid la monotonía y rutina de vuestra vida. ¿No encontráis mi comunicación por medio del entendimiento humano altamente significativa? ¿No os dais cuenta del valor de cada uno de los dones que os he concedido?

62. Yo soy quien recibe la ingratitud de todos. Yo, el que os ama y el que todo os lo da; sin embargo, ¿habéis oído alguna vez que me encuentre desengañado de vosotros? Jamás, mis hijos. ¿Quién puede conoceros mejor que Yo? No podréis decepcionarme, sabiendo que vais a amarme y a llegar a las puertas de mi Reino. Si Yo pensara como vosotros pensáis ahora, sería como cobraros la sangre que en cuanto hombre derramé en otro tiempo; y os digo, que aquella sangre fue para vosotros, la que os trazó la senda de evolución.

63. Es necesario que comprendáis vuestra misión para que podáis desempeñarla como es debido. Pensad que cuando sentís profundamente el dolor de un Semejante, y haciéndolo vuestro me lo presentáis en una oración, os convertís en el verdadero intercesor e intermediario entre Dios y vuestros hermanos. Al que ha de vivir y al que ha de morir para el mundo, los pondré a vuestro paso, porque sabréis despertar el anhelo de regeneración en el que va a reanudar su jornada en la Tierra, y al que va a partir al Valle espiritual le podréis señalar el camino que le llevará a la luz.

Os he dado dones para que los utilicéis en bien de vuestros hermanos y en bien propio, mas no para que los ocultéis por temor al mundo, tampoco para que los mostréis y hasta hagáis ostentación de ellos. Practicad la caridad de tal manera, que los ignorantes, los menesterosos y los inocentes, lleguen a desear poseer vuestros dones en un anhelo de servir también a sus Semejantes. Entonces les doctrinaréis y les revelaréis que cada criatura lleva los dones del Espíritu Divino.

64. Nadie se levante escandalizando con enseñanzas que mi Obra no le haya revelado, porque serían la causa de que mi Doctrina fuese perseguida y tendríais que responder de ello ante mi justicia. Hablad de mi verdad, sin alterarla jamás.

Nunca calléis por temor, porque si callaseis, de cierto os digo, que las piedras hablarían. Mirad que la estructura de vuestro planeta es de roca, pues desde sus entrañas saldrían voces que hablarán del tiempo de justicia. No esperéis ese testimonio, mejor hablad vosotros, pero que esa voz salga de vuestro corazón, porque en él hablará vuestro espíritu.

65. Pueblo: He venido a endulzar vuestra existencia, a daros el pan de Vida Eterna. Tomadme como vuestro Confidente y Yo depositaré en vosotros la paz.

66. Me place daros mi palabra en este tiempo, como os la di en el Segundo Tiempo: Una palabra sencilla para que podáis comprenderla, y escuchándola llenéis de fortaleza y virtudes vuestro corazón. Ved como su esencia divina ha cautivado vuestro espíritu y ha sido bálsamo en vuestras heridas, para que el mañana también vosotros sanéis a vuestros hermanos haciéndoles escuchar mi palabra.

67. Si os preparáis, contemplaréis prodigios, seréis sanos, y vuestros hermanos recibirán gracias y beneficios.

68. Grandes pruebas se acercan a la humanidad, y vosotros debéis ser el profeta y el baluarte.

Orad, trabajad, y los elementos pasarán sin dejar huella en vosotros. Elevad vuestra intercesión, y os prometo que un manto de amor y protección defenderán a los vuestros. No os pido penitencias ni sacrificios; para agradarme bastará que elevéis vuestro espíritu y Yo os inundaré de paz. Amaos los unos a los otros y os bendeciré.

69. No os he pedido que vayáis a lejanas comarcas a esparcir mis enseñanzas, aún no es llegado ese tiempo; pero llegará el momento en que vosotros, con los vuestros, os trasladéis a otros lugares donde os estableceréis y seguiréis siendo los sembradores infatigables de la Simiente preciosa que os he confiado.

70. Mi Obra será buscada por hombres de diferentes razas y credos, y es necesario que mis discípulos les muestren el camino más corto para llegar a Mí, enseñándoles a Amarse los unos a los otros.

Enseñanza 127

1. Cerrad vuestros ojos materiales ante esta manifestación, porque es vuestro espíritu con el que deseo conversar.

2. Os prometí volver y no podía dejar de asistir a esta cita espiritual con vosotros.

3. Tened paz para que me escuchéis con atención y dejéis que el cincel de mi palabra vaya modelando vuestro espíritu.

4. Caminasteis mucho en busca de un lugar que os brindara paz y no lo encontrabais, y cuando vinisteis por vez primera a estos humildes lugares para oír mi palabra, no os imaginasteis que en ellos, tan pobres y humildes, fueseis a encontrar la paz que tanto habíais anhelado.

5. Vengo a conquistaros por medio del amor; para ello os estoy dando esta enseñanza, para que con ella doctrinéis a vuestros hermanos, a los viajeros, a los caminantes, con la solicitud y caridad con que Yo os he recibido. Leer Más

Enseñanza 126

1. ¿De quién es la voz que llega hasta el fondo de vuestro corazón? ¿A dónde os conduce y por qué la buscáis? Venís a buscarla, porque en ella encontráis la presencia de Aquél que constantemente ha venido a buscar a los hombres; y como vuestro espíritu necesita adorar a su Dios, cuando lo siente cerca, ya no quiere apartarse de Él.

2. Por muchas sendas vienen los hombres en mi busca; son las diferentes religiones que existen en la Tierra, y dentro de ellas los que más cerca me sienten son los que llevan mayor espiritualidad, los que van sembrando amor en su jornada.

3. Mi voz es de Padre porque os acaricia, mi palabra es de Maestro porque os instruye. Como a niños y a párvulos os contemplo, y por ello os prodigo mis cuidados. Leer Más

Enseñanza 125

1. Heme aquí en vuestra morada, hablándoos a través de vuestra Conciencia, porque soy vuestro Juez. A todos os he confiado una misión y hoy vengo a preguntaros, ¿qué habéis hecho de ella?

2. No he venido en este tiempo ocultamente; desde los primeros tiempos fue anunciada mi manifestación espiritual, por lo tanto no debéis sorprenderos.

3. ¿Por qué entonces nadie se encontraba velando, esperando mi llegada? ¿Quién limpió su hogar para que pasara a él? ¿Quién lavó sus manos para partir el pan en la mesa? ¿Quién llenó su corazón de amor para recibirme? Nadie; sin embargo, aquí me tenéis cumpliendo mi promesa entre vosotros.

4. Si Yo vengo a enseñaros a cumplir una promesa, comprended que es justo que vosotros toméis mi ejemplo y cumpláis con vuestra misión. Pueblo amado, cuando escucháis que os reclamo, recordáis que habiendo recibido el encargo de velar por la paz del mundo, no habéis tenido paz, por lo que me habéis preguntado: “Señor, si estoy velando y orando, ¿por qué la paz no viene a las naciones?” Y os digo, porque no basta orar, sino también hacer obras meritorias.

5. Ya los profetas dieron su sangre por anunciaros la verdad; ya me tuvisteis hecho hombre en la Tierra, para vivir entre vosotros una pasión perfecta; ya los apóstoles y los mártires entregaron su vida por amor a la humanidad. Ahora es tiempo que toméis vuestra cruz y cumpláis vuestra misión, para que podáis contemplar la llegada de la paz.

6. Pueblo, abrid vuestro corazón y despertad del profundo sueño en que vivís. Luchad y no desconfiéis, que si el desierto que atravesáis lo contempláis interminable, os digo que en mitad de él, cuando el Sol queme más vuestros rostros, aparecerá una nube cuya presencia os hará sentirme muy cerca de vuestro corazón.

7. En el fondo de vuestro corazón me decís, que no sois dignos de mi gracia ni de mi paz. ¿Y por qué no sois dignos? Yo he puesto la Naturaleza entera a vuestro alcance para que podáis servirme mejor, os he colmado de dones y bendiciones para que vuestra vida sea más plácida y de vuestro corazón se eleve hacia Mí un himno de amor.

8. Hoy he tenido que deciros: Haced sencilla vuestra vida para que dispongáis de tiempo para pensar en vuestros hermanos; solamente así podréis proporcionar a vuestro espíritu la ocasión de librarse del materialismo que lo rodea y de cumplir con su misión de amar y servir a su Señor, en sus Semejantes.

9. Luchad mis hijos, por la causa de la paz y la fraternidad, mas no creáis ver próximo el triunfo, ése aún está distante. No os confiéis, porque los enemigos acechan, y aun cuando espiritualmente no tienen fuerza, vosotros los estáis considerando poderosos e imaginándolos invencibles.

10. ¿Por qué os juzgo, pueblo? Porque no quiero que existan faltas y errores ocultos en vuestro corazón, porque os pondré delante de aquellos que han de recibir de vosotros mi Mensaje, y no quiero que encuentren algo de qué corregiros, porque no honraríais así a vuestro Maestro.

11. ¿Qué sería de vosotros, si Yo os ocultase vuestras imperfecciones? ¿Os regeneraríais en la vida si vuestras faltas no tuvieran dolorosas consecuencias?

12. Ved cuánto dolor hay entre la humanidad, ése es el fruto de su siembra. Yo le hablo por medio de la Conciencia para moverle al arrepentimiento y a la enmienda, mas su corazón se ha tornado sordo a mi voz.

13. Hombres que regís los destinos de vuestros pueblos: ¿No estáis aún hartos de sangre y de vidas? ¿No escucháis la voz de la Conciencia o de la razón? Sois soberbios y arrogantes, pero mi justicia abatirá vuestro orgullo.

14. Sois soberbios, porque con vuestra ciencia habéis construido la nueva Torre de Babel, desde donde desafiáis mi poder, diciendo a los pueblos que vuestro saber supera a las revelaciones divinas. Con ello habéis pisoteado mi Ley y habéis falseado la palabra de Cristo, temiendo que la verdad sea conocida, perdiendo con ello la gloria y el poder de la Tierra.

15. He dejado que vuestra torre se eleve y que vuestra ciencia crezca, para preguntaros: ¿Quién os ha dado el derecho de disponer de la vida de vuestros Semejantes? ¿Quién os ha permitido derramar sangre? ¿Quién, en fin, sin faltar a lo justo debe interponerse en el destino de sus propios hermanos?

16. ¡Humanidad, hija de la luz, abrid vuestros ojos, ved que estáis viviendo la Era del espíritu!

17. ¿Por qué os habéis olvidado de Mí y habéis querido comparar vuestro poder con el mío? Yo os digo, que el día que un sabio con su ciencia forme un ser semejante a vosotros y le dote de espíritu y le dé Conciencia, Yo posaré mi cetro en su mano.

18. Sobre cadáveres y escombros levantará la ciencia su reino, que será muy breve, para que luego se establezca el reino de justicia, de paz y amor. Vendré buscando a los que han caído en la lucha, a los que han perdido el camino, a los que se les ha enseñado distintos senderos. Les buscaré para levantarlos a la verdadera vida sin distinguir a nadie, depositando mi ósculo de amor, lo mismo sobre la frente limpia, que sobre la manchada.

19. Os habla el Padre, Aquél que no tiene ante quien inclinarse a orar, mas en verdad os digo, que si sobre Mí existiese alguien más grande, ante él me inclinaría, porque en mi Espíritu habita la humildad. Ved como vosotros, siendo mis pequeñas criaturas, me hacéis descender para que os hable, os escuche y os consuele, en vez de luchar por ascender a Mí.

20. Mi Arcano se ha abierto para vosotros y se acerca el tiempo en que amaréis la verdad y huyáis de la vida ficticia y vacía que habéis creado. El esplendor de la Era materialista presto iniciará su decadencia para entrar en su período final. Hoy poco entendéis de lo que os digo, mas pronto todos lo entenderán.

21. ¿Cómo no habéis de materializar vuestra vida, si hasta lo divino lo concebís solamente a través de lo material, dando crédito sólo a lo que percibís a través de vuestros sentidos?

22. Mal me han representado en la Tierra los que dicen conocerme, y ésta es la causa de que muchos me hayan vuelto la espalda. A quienes se dicen ateos no les reclamaré el haberme arrojado de su corazón, sino a los que, falseando la verdad, han mostrado un Dios que muchos no han podido aceptar.

23. Todo lo que es justo, sano y bueno, encierra verdad, que es la que Yo he proclamado a través de los tiempos.

24. Ha llegado la hora en la que debéis volver a amar la verdad, o sea, en la que volveréis a reconocer lo justo y lo bueno; puesto que habiendo nacido de mi Espíritu, tendréis que llegar a aspirar a lo elevado, a lo eterno, a lo puro.

25. Yo a ninguno he tenido cautivo, a nadie he obligado a abandonar el camino que haya elegido. Al que ha querido escudriñar, se lo he permitido, al que ha deseado deleitarse, se lo he consentido, mas a todos les he mostrado mi Ley, la única, para que no se extravíen de la senda.

26. Lo que hay al final del camino que equivocadamente sigue hoy la humanidad, lo que encontrará el hombre cuando llegue a esa meta, será el hastío, la fatiga, el desengaño y el dolor.

¿Podrá conformarse el espíritu humano con una cosecha como ésa, y que ella sea el fruto que entregue a su Padre en la eternidad? No, pueblo, el espíritu humano va a despertar ante el resultado de sus obras, y en esa hora, él será su propio juez, para que, después de ese juicio se levante lleno de fuerza a restaurar y a reconstruir su vida, aprovechando su experiencia y consagrándose a amar y buscar sólo la verdad.

27. He venido a buscaros y os digo: Dejad que el espíritu se eleve y me contemple. Soy el mismo, el tiempo no pasa sobre Mí, soy el Maestro que en muchos lugares y caminos de Judea, os habló del Reino eterno de la verdad. En cambio, vosotros sí habéis cambiado. El egoísmo y la maldad del mundo han envenenado vuestro corazón y os sentís a veces indignos de mi presencia. He venido porque os amo, y quiero que enmendéis vuestros pasos y que luchéis por vuestro adelanto espiritual.

28. No despreciéis el tiempo que os concedo. Velad y orad, y os diré cómo debéis trabajar. Amad y tendréis alegría, labrad la paz, y sentiréis que la vida en la Tierra es un reflejo de la Mansión eterna.

29. Pensad que no he venido a daros riquezas materiales, sino a invitaros a hacer una vida espiritual de renunciaciones y de humildad. Y una vez más os digo: “El que quiera seguirme, tome su cruz y venga en pos de Mí”. Esa cruz no será pesada, si sabéis llevarla con paciencia y fortaleza, asegurándoos que ya no podréis vivir sin ella, al grado que si su dulce peso os fuese apartado, me pediríais que volviese a posarlo sobre vosotros, aun cuando llegaseis a sentirlo mayor que antes. Es porque habréis comprendido la gravedad del cargo que os he confiado, y que esa cruz representa vuestra salvación.

30. Si he formado todo lo creado de la Tierra para recreo del hombre, tomadlo siempre en beneficio vuestro. No olvidéis que existe en vosotros una voz que os indica los límites dentro de los cuales podréis tomar cuanto os ofrece la Naturaleza, y es esa voz interior a la que debéis obedecer.

Así como procuráis para vuestro cuerpo un hogar, abrigo, sustento y satisfacciones, para hacer más agradable su existencia, así debéis conceder al espíritu lo que le es necesario para su bienestar y progreso. Si él se siente atraído hacia regiones superiores en donde encuentra su verdadera morada, dejadlo elevarse, no lo aprisionéis, porque él me busca para alimentarse y fortalecerse. Yo os digo, que cada vez que le permitáis liberarse así, él retornará dichoso a su envoltura.

31. En esta forma os prepararéis para cumplir con las leyes del espíritu y con las que rigen la vida en la Tierra.

32. Yo alimento a todos los seres y si os he dicho: “Las aves no siembran ni cosechan, ni hilan, y son alimentadas y vestidas con tanto amor”, ¿por qué vos, que sois el hijo predilecto, dudáis de mi poder? En medio de la lucha por el sustento diario, no os olvidéis de que hay un Padre que vela por vosotros y que no os dejará perecer jamás. También os digo, que si observaseis mis preceptos, vuestra lucha sería menos dolorosa, porque no sería necesario tanto afán de vuestra parte para subsistir, y en la hora de vuestras pruebas veríais prodigios.

33. En el Primer Tiempo, el pueblo de Israel atravesó grandes penalidades, y Moisés, contemplando la desesperación que por falta de pan se estaba apoderando de las multitudes, dijo a ellas: “Orad, el Señor se servirá enviar alimento a su pueblo”. Moisés oró y esperó con paciencia y fe, la voluntad divina. Y el maná, como respuesta y como premio a la fe de aquel varón, descendió para calmar las necesidades del pueblo. Con ella manifesté que había escuchado su oración y que estaba con él.

34. Ahora he dicho a mi pueblo que las pruebas volverán a tocarle, que el dolor será grande entre la humanidad, y que el pan no será suficiente para alimentar a los hombres; que la tierra hoy fecunda, por un tiempo se volverá estéril y que vosotros contemplaréis por doquiera, dolor, hambre y corrupción. Caravanas de hombres y mujeres irán de puerta en puerta, implorando caridad. Será muy amargo el cáliz, mas si supieseis orar, habrá pan en vuestra mesa y consuelo para vosotros y para vuestros hermanos.

35. Con la oración y la caridad, atraeréis a los espíritus del bien, quienes os protegerán. Si queréis sentirme muy cerca, os prepararéis y me tendréis presidiendo vuestra mesa. No os faltará lo necesario y haréis que vuestros hermanos participen de la misma gracia.

36. ¿Por ventura no tenéis suficiente amor para proteger a vuestros Semejantes en la hora de la prueba? Así como he venido a vosotros, iréis a vuestros hermanos y haréis con ellos lo que Yo he hecho con vosotros. Una vez más os digo, que por una pequeña porción de labriegos que se levante con verdadera limpidez a extender mi enseñanza, mi Obra será conocida y quedará establecida en el corazón de los que más tarde serán mis precursores en todas las naciones.

37. En vosotros no ha arraigado la ciencia; os miro humildes y por eso os he escogido. Os he dado mi palabra, para que poseáis la verdadera ciencia, porque los conocimientos que tienen los hombres no pueden curar el mal que aqueja a la humanidad. Esa luz, esa ciencia de la que tanto se envanece el hombre, ni convierte corazones ni salva espíritus.

38. Mi palabra, que ahora fluye abundante por conducto de los portavoces, no la oiréis después de 1950 en esta forma. Sólo aquellos que con verdadera preparación se eleven, recibirán mi inspiración, y cuando hablen en mi Nombre, serán creídos.

Preparación y Espiritualidad, es lo que requiere vuestra misión para poder realizar prodigios. Siempre que os he tomado como instrumento para sanar a un enfermo, he tomado en cuenta vuestra preparación. No siempre tendréis que esforzaros demasiado para persuadir de esta verdad a vuestros hermanos, porque encontraréis que muchos sentirán fe desde el primer instante, y otros confesarán humildemente que ha sido la esencia de mi palabra, la que les ha sanado.

39. Os concentraréis en el fondo de vuestro corazón, formando con la unión de vuestros pensamientos un solo espíritu, para que vuestra oración, como si fuese agua cristalina, caiga al pie de este arbusto que estáis cultivando, el arbusto se transforme en árbol corpulento y os dé abundantes frutos con qué alimentaros en el tiempo de pruebas.

40. No temáis por no poder recibirme entre pompas y galas o con regias ceremonias; vuestra humildad y sencillez son el mejor ambiente que podéis preparar para mi manifestación, Yo quiero espíritus, porque son los que busco, por los que descendí al mundo en otro tiempo, y por los que di mi sangre.

41. Yo fui quien señaló en aquel tiempo el lugar y la hora para mi advenimiento en cuanto hombre; también Yo he marcado el lugar y el tiempo en que vendría entre los hombres en la Tercera Era. Todo fue preparado con perfecta justicia y sabiduría. Una nueva tierra habría de ser testigo de mi nueva venida: El Occidente habría de iluminarse con el resplandor de mi presencia.

Escuchad: Hace tiempo en el norte de vuestras tierras habitaba una grande tribu, de la cual surgió un profeta inspirado por mi luz. Él levantó y condujo a aquel pueblo en pos de una hermosa tierra, donde deberían fundar su ciudad. Ante tan grata promesa, aquellas tribus se levantaron con la esperanza de merecer aquella tierra; nada los detuvo, y cuando a su paso encontraron obstáculos, su fe les ayudó a vencerlos hasta llegar al lugar profetizado, que era, como en el Primer Tiempo, una imagen de Canaán, la tierra prometida a los Israelitas, la tierra que manaba leche y miel.

42. Ved como la hoja del árbol no se mueve sin mi voluntad y como nada es ajeno a mis designios y planes divinos.

43. Aquella tribu inspirada en la fe de una promesa que llegó a ver cumplida, levantó su ciudad, y en ella elevó a su dios su culto primitivo, formó sus hogares y dio esplendor a su imperio, que en su magnificencia se asemejó al de Salomón. Fue aquella tierra, según las promesas, tierra de bonanza y de prosperidad. El varón era fuerte, la mujer dulce y tierna, y ambos eran hermosos; mas llegó el tiempo en que ese pueblo había de conocer el Nombre y la obra de Cristo, su Señor, llegando a ellos la Buena Nueva en labios de hombres extraños que venían del otro lado del mar y a los cuales ya habían visto en sueños.

Muy grande fue la misión de quienes trajeron a estas tierras la luz de mi Doctrina; mas en verdad os digo, que fueron muy pocos los que supieron cumplir con la Ley de amor, de caridad y humanidad que mis enseñanzas aconsejaban, porque en su mayoría aquellos hombres se dejaron poseer de la codicia, olvidando todo principio de fraternidad, haciendo correr a torrentes la sangre inocente, para adueñarse de cuanto sus ojos contemplaban.

44. Los invasores derribaban los ídolos de aquel pueblo, haciendo que éste blasfemara en contra del Dios que aquellos venían a revelarles con tanta injusticia y con tanta crueldad.

¿Podrían aquellos idólatras reconocer a través de actos tan inhumanos a Cristo, el Dios del Amor, Aquél que a nadie quita la vida, sino que antes da la suya para salvar al mismo que le ha ofendido? Aquellas tribus cayeron bajo la esclavitud y el dominio del fuerte, como en el Primer Tiempo, Israel había caído bajo el yugo de faraones y Cesares. Fueron tiempos de dolor, de amargura y de lágrimas los que vinieron sobre aquel pueblo, y fue entonces cuando su clamor, resonando en los Cielos, atrajo sobre sí como un manto de infinita ternura, el amor de María, la dulce Madre del Universo.

45. Por su sensibilidad, ese pueblo estaba destinado a ser Mariano, porque al reconocer y amar esa divina verdad, encontró la Escala espiritual que conduce a Mí a los espíritus.

46. Y ese pueblo, ¿cuál es? Es el vuestro, el cual después de sus luchas y de su larga jornada ha contemplado la llegada del Tercer Tiempo, con mi nueva venida.

47. Es mi palabra viva la que estáis escuchando, para que con ella destruyáis todo el fanatismo y toda la idolatría de que hubieseis rodeado mi Nombre, enseñándoos un culto por medio del cual podáis buscarme de espíritu a Espíritu. Muy grande y fuerte de espíritu será este pueblo, cuando viva y practique el culto que le vengo enseñando; entonces podrá abolir la mentira y llevar a otras tierras el Mensaje de espiritualidad y de luz que esperan las naciones.

48. Este pueblo estará preparado para aquella lucha en que mi justicia presida la gran batalla de ideas, credos y doctrinas. Todos se sorprenderán cuando en medio del torbellino escuchen una voz serena y firme que será la de mis discípulos, cumpliendo su misión de fraternidad espiritual.

49. Por ahora comprended que mientras los hombres no logren alcanzar la completa espiritualidad, tendrán que necesitar de templos materiales, y de colocar delante de sus ojos formas o imágenes que les hagan sentir mi presencia.

50. El grado de espiritualidad o de materialismo de la humanidad, podéis medirlo por la forma de su culto. El materialista me busca en las cosas de la Tierra, y si no llega a verme según son sus deseos, me representa en alguna forma para creer que me tiene delante.

51. El que me concibe como Espíritu, me siente dentro, fuera de él y en todo lo que le rodea, porque él se ha convertido en mi propio Templo.

52. De tiempo en tiempo os he hecho revelaciones cada vez más adelantadas que los hombres no han sabido comprender, porque siempre han creado idolatrías y más idolatrías en torno a ellas.

En aquel Segundo Tiempo dije a mis discípulos: “¿Veis cuán grande, majestuoso y opulento es el templo de Jerusalén? Pues de él no quedará ni piedra sobre piedra”. Mi palabra se cumplió, porque toda la idolatría y profanación que en él se hacían, las borré con mi Doctrina. Yo prometí reedificarlo en Tres Días, que precisamente se cumplen en este Tercer Tiempo, en que vengo a levantar en el corazón de la humanidad el nuevo Templo, el nuevo Santuario construido en lo más puro del espíritu del hombre.

53. Reconoced mi misericordia de Padre, mirando como cuando el altar de vuestra idolatría se derrumba, ya mi palabra os está esperando, y una nueva luz está alumbrando vuestro camino, para no dejaros caer en las tinieblas.

54. No os asombréis ni os escandalicéis si os digo, que todo el esplendor, el poder y la pompa de vuestras religiones habrán de desaparecer, y que, cuando eso suceda, ya estará preparada la mesa espiritual donde vendrán a alimentarse las multitudes hambrientas de amor y de verdad.

55. Muchos hombres, al oír estas palabras, negarán que sean mías; mas entonces Yo les preguntaré: ¿Por qué se indignan y qué es lo que defienden, su vida? Esa Yo la defiendo. ¿Mi Ley? También Yo velo por ella.

56. No temáis, que nadie morirá por mi causa, sólo el mal morirá, porque el bien, la verdad y la justicia, prevalecerán eternamente.

57. Pueblo, ¿qué voz es ésta que oís en el fondo de vuestro corazón, a qué caminos os lleva y por qué la buscáis? Yo sé porque me seguís; es que sabéis que la voz que escucháis es la de vuestro Dios, de Aquél a quien a través de los tiempos y de vuestra evolución habéis buscado bajo muchas formas.

58. Todos sabéis que esta voz, que llega hasta el fondo de vuestro ser, es la de vuestro Padre, porque os trata como a hijos, como niños, con amor perfecto.

59. Vengo a mostrarme como un Padre amoroso, como un Maestro humilde, jamás indiferente a vuestros sufrimientos y siempre indulgente y misericordioso ante vuestras imperfecciones, porque siempre seréis niños delante de Mí.

60. Tengo que juzgaros cuando contemplo cómo las criaturas que fueron formadas con tanto amor, y destinadas a la Vida Eterna, buscan obstinadamente la muerte en la Tierra, sin preocuparse de la vida espiritual, ni desear conocer las perfecciones que os reserva aquella existencia.

61. Estudiad mi palabra, para que sepáis que en ella está mi Ley, y que por lo tanto, es palabra de Rey que jamás retrocede. Tampoco vosotros debéis retroceder en el camino, si tomáis en cuenta que lleváis en vuestro espíritu mi palabra que es Ley, y que vuestro cuerpo es inferior a vuestro espíritu; por lo tanto, oíd más la voz de la Conciencia en la que estoy presente, y no la voz de la carne.

62. Mi Palabra divina desciende sobre vuestro espíritu y os sentís llenos de esencia espiritual; mas, si esta palabra fuera falsa, jamás se sentirá satisfecho vuestro espíritu después de escucharla, ni volveríais a reuniros para esperarla con la avidez con que lo estáis haciendo.

63. Yo soy la Aurora que ha iniciado un nuevo tiempo para la humanidad, en el que su espíritu verá iluminado el camino que conduce hasta Mí. ¿Por ventura sabéis en qué peldaño de la Escala de Perfección os encontráis? ¿Sabéis acaso si estáis elevados espiritualmente o sumergidos en el reino de la maldad? En verdad os digo, que ninguno de vosotros podría responder satisfactoriamente a estas preguntas.

64. No penséis que mientras vuestro espíritu por encontrarse encarnado en la Tierra, tendrá que concretarse a vivir la existencia material; no, todos debéis saber que desde vuestra morada terrestre podéis habitar espiritualmente en las regiones de la luz, donde está el Reino que llegará a habitar eternamente.

65. El espíritu en la Tierra sólo se sostiene por un débil punto de apoyo que es el cuerpo, el cual le sirve para habitar en el mundo y recibir a través de él las lecciones o pruebas que el Padre tenga a bien enviarle. Por larga y penosa que resulte la expiación en el mundo, nunca debéis considerarla como una prisión. Nadie ha sido condenado a muerte, en cambio os digo, que todos habéis sido destinados a vivir. Cada criatura, al nacer a la vida, recibió del Creador un ósculo que fue un antídoto contra el mal y una coraza ante las asechanzas.

66. Yo soy la causa de vuestra existencia, así que reconoced que vuestro origen está en el bien. Si vuestro pasado en la Tierra ha sido impuro, pecaminoso o en cualquier forma alejado de mis leyes, dejad que ya brille vuestra Conciencia, surgiendo a una nueva vida, y dejando atrás el camino en que el abuso de los placeres materiales, dio por resultado que cayeseis en el vicio y en el dolor. Buscad en el ejemplo que a través de Jesús os di, el camino luminoso para vuestro espíritu, porque mis pasos en la Tierra, mis obras y mi palabra, fueron la lección perfecta y la parábola de la Vida Eterna que legué al espíritu de la humanidad.

67. Os dejo ungidos con mi bálsamo y con mi perdón; conocedme, oh, párvulos, porque el conocimiento que tenéis de Mí es aún muy pequeño. Lo que os digo en una Cátedra, no es todo lo que tengo que revelaros. Venid incansablemente hacia vuestro Maestro y el Libro de la Vida será abierto delante de vuestros ojos.

68. Ya recibisteis el Primer Testamento, mi Ley y mi presencia en el tiempo de Moisés. Ya tuvisteis en el Segundo Tiempo el Segundo Testamento, legado por Jesús a los hombres a través de mi Verbo divino. Ahora recibid directamente de mi Espíritu el Tercer Testamento, para que, uniendo las Tres Revelaciones, podáis llegar a ser los grandes discípulos del Tercer Tiempo.

69. Pueblo, escuchándome os transportáis y contempláis en un miraje espiritual mi presencia. No son vuestros sentidos los que me contemplan en aquel miraje, ni es un espejismo de vuestra imaginación, es la fe con que me estáis oyendo, es vuestra espiritualidad y elevación de este instante. Aquí sentís mi paz, pero cuán cerca de vosotros se encuentran los que crean el dolor. Son los ambiciosos que para coronarse no vacilan en dar muerte a sus hermanos. Disponeos a la lucha, para que pronto sepan que no deben ir tras altos sitiales de falsos cimientos, porque mi justicia divina destruye todo lo que es vano.

70. Enfermos, venid ante mi presencia; a sanaros vengo. El hambriento sepa que le estoy esperando. El homicida, por cuyas venas corre el odio, venga a Mí, que Yo transformaré su ofuscación en luz y su amargura en buen sabor. Venid todos a oírme y a preparar su espíritu, porque después de 1950 empezará el esplendor del reino de la luz. Hoy sois apenas simiente, mañana seréis plantas y finalmente daréis frutos de amor.

Enseñanza 124

1. Pueblo de Israel, heredero de mi palabra: Os estoy preparando para que seáis el consuelo de la humanidad. Buscad a los pobres de espíritu, a los enfermos, a los cansados y menesterosos del cuerpo y del espíritu, y dadles de este pan espiritual, que es fortaleza y salud.

2. En este tiempo de complacencias quiero derramar mi Espíritu en vosotros, para que mañana podáis dar testimonio de Mí y digáis que me manifesté como Maestro, como Padre y como Juez, para que mis hijos puedan encontrarme en la forma que quieran buscarme, porque en mi Espíritu están todos los amores.

3. Elías, que es el precursor, toma a las ovejas descarriadas para presentármelas. Su espíritu luchador os inspira, para que habléis con perfección y le ayudéis en su bendita misión, de rescatar a los espíritus de la confusión que reina en este tiempo. Leer Más

Enseñanza 123

1. Mi Verbo se derrama inagotablemente sobre vosotros. Soy el Cristo que en el Segundo Tiempo habitó entre los hombres, y que desciende a vosotros nuevamente, para dar testimonio de Sí mismo, cumpliendo su promesa y su palabra, como en aquel tiempo vine a confirmar con mis obras la Ley que el Padre dictó a Moisés, quien no hizo su voluntad ni la de los hombres, sino la voluntad del Eterno, por lo que os digo, que si no borré lo que dijo Moisés, tampoco vendría ahora a borrar lo que os enseñé en Jesús.

2. Estoy con vosotros, porque así lo prometí y anuncié a mis discípulos, cuando en cierta ocasión, encontrándome rodeado por ellos, me interrogaron de esta manera: “Maestro, habéis dicho que partiréis, pero que después volveréis; decidnos, ¿cuándo será esto?” Yo veía que la inocencia y el deseo de saber les hacía escudriñar los arcanos de su Señor y les dije: “En verdad no está lejano el día en que retorne entre los hombres”, dándoles a entender que mi presencia sería en Espíritu, y al mismo tiempo, dándoles a saber las señales que anunciarían mi próxima llegada. Aquellas señales serían guerras, caos y grandes amarguras en toda la Tierra, y en verdad os digo, que así fue mi llegada en este tiempo, en medio de un caos. Leer Más

Enseñanza 122

1. Olvidaos por unos instantes de las vanidades del mundo cuando escuchéis mi palabra, y al elevarse vuestro espíritu, contemplará la luz de este tiempo.

2. Mientras que para muchos pueblos estas horas son de dolor y de muerte, para vosotros son de paz y de esperanza; mas no confiéis demasiado en vuestros méritos, porque también podrán sorprenderos las pruebas. Soy Yo quien os ha dado esta paz para que presenciéis mi manifestación, penetréis en mi palabra y pongáis en práctica mi Doctrina.

Os he dado tiempo para oír y comprender mis lecciones, pero veo que vuestro análisis no ha pasado más allá de lo material y por eso no habéis descubierto el sentido de mis enseñanzas. En esta incomprensión estáis imitando a la humanidad, que teniendo a cada paso pruebas palpables de mi justicia, no se detiene un momento a meditar para comprender el sentido de esos acontecimientos. Leer Más

Enseñanza 121

1. Cumplida está mi promesa de volver entre vosotros; como ladrón he penetrado en vuestra alcoba, y os he despertado de vuestro sueño. Aquel que al abrir sus ojos, mirándome ha pedido que le ayude a levantarse, ése ha sentido mi fuerza en su espíritu y en su materia, y presto se ha levantado. Vengo a mostraros nuevamente el camino estrecho de mi Ley, camino por el cual todos deberéis pasar.

2. Bienaventurados los que se han preparado para recibir a mi Espíritu, porque de su santuario interior brotarán las oraciones por la paz de los pueblos de la Tierra. Más tarde, ellos enseñarán a sus hermanos a orar en esa forma, para que a través de esa comunicación lleguen a escuchar mi voz, la que se manifestará por medio de la inspiración al hablar, de la intuición al aconsejar, y a través del don de curación, al ungir. Ahora se comunica mi luz por medio de los portavoces, mañana me comunicaré directamente con el espíritu de todo el que se prepare. Leer Más

Enseñanza 120

1. Hace mucho que se os anunció por la boca de un profeta, que llegaría un tiempo en el cual se derramaría el Espíritu Divino sobre toda carne y sobre todo espíritu. En verdad os digo, que ese tiempo es en el que estáis viviendo, pero os sorprendió impreparados, porque les concedisteis muy poca importancia a aquellas voces proféticas y no estudiasteis ni analizasteis aquella profecía.

2. Hoy andáis en busca de todo lo que para vosotros es sobrenatural, con el fin de comprobar que existe la vida espiritual. Unos observan y estudian los astros, otros esperan voces o señales misteriosas, otros quieren encontrar la explicación en la ciencia, pero son muy pocos los que se han concentrado en lo íntimo de su espíritu para oír ahí la voz de su Señor, sentirle y amarle. Leer Más

Enseñanza 119

1. He querido que la humanidad conozca la historia del pueblo de Israel, porque a ese pueblo lo tomé como instrumento para mis lecciones y lo sujeté a grandes pruebas a fin de que fuera como un libro abierto para todas las generaciones.

2. Aquellas doce tribus, representaron a la humanidad de todos los tiempos; pero ahora es mayor la semejanza entre aquel pueblo cautivo en tierra extraña y el mundo actual, esclavo del pecado y el materialismo, que son las fuerzas que representan el poder del nuevo faraón.

3. Si en aquel tiempo la caridad de Jehová rescató a su pueblo, trazándole un camino a través del desierto y conduciéndole hasta Canaán, ahora vengo como luz de justicia y amor a rescatar a todos los pueblos de la Tierra de su cautiverio, para conduciros a la Tierra Prometida; ahora conduciré a vuestro espíritu a mi Reino de luz y de paz, y también haré descender un nuevo maná sobre los espíritus, el cual será sustento de Vida Eterna en su larga jornada. Leer Más

Enseñanza 118

1. “Dejad a los niños que vengan a Mí”, vuelvo a deciros; no porque les miréis pequeños, penséis que no pueden recibirme.

2. Por muchas deudas y manchas que tenga un espíritu, cuando vive en la infancia, la envoltura participa de la pureza y de la inocencia de ésta. En esos instantes es cuando necesita el espíritu toda clase de ayuda para no desviarse del sendero.

3. La reencarnación es la oportunidad que Dios, en su amorosa justicia, ofrece al espíritu, para que recobre su pureza y retorne al camino. Esa es la forma en que puede aprovechar la experiencia recogida en su peregrinaje.

4. Cuando miréis a los niños, hacedlo con respeto, porque no sabéis qué espíritu se oculta en ellos; mas de lo que podéis estar seguros, es que en cada uno de esos pequeños seres existe un pasado que es toda una historia, toda una vida de evolución. Leer Más

Enseñanza 117

1. Pueblo: Descansad en tierra firme, detened vuestro paso bajo la sombra de esta palmera y oíd mi voz para que sanéis todos vuestros males, recobréis vuestras fuerzas y podáis proseguir la caminata.

Mirad que no tenéis necesidad de decirme las penas de vuestro corazón, ni de donde venís, porque Yo todo lo sé. Sé que vuestro espíritu viene de una gran lucha y ha tratado de apartarse de los caminos torcidos; venís a buscar apoyo y fuerza en Mí, para no desmayar. Cuando estuvisteis a punto de debilitar, cuando ya vuestras energías se estaban agotando, os elevasteis a mi Espíritu para pedirme ayuda y al instante respondí, llamándoos hacia este oasis de paz, para que tuvieseis una tregua en vuestro dolor.

2. Cuantas de mis enseñanzas habéis comprendido y analizado desde el instante en que por primera vez escuchasteis esta palabra. En ella comprendisteis que el espíritu no se perfecciona en un día, ni en un año, ni en una vida, porque teniendo naturaleza eterna, su trayecto tiene que ser largo para lograr su perfección. También habéis aprendido a oír la voz de la Conciencia, que os habla siempre de la Ley, de amor, de bien, de rectitud y pureza, llegando a distinguirla de aquella otra voz que proviene de los sentidos de la carne o de las pasiones del corazón, la cual no siempre induce al buen sendero. Leer Más

Enseñanza 116

1. Sois el pueblo en el cual he puesto una vez más mis complacencias, porque siempre que el dolor ha sido muy acerbo en vosotros, habéis sabido levantar vuestros ojos hacia el Padre, para llamarme.

2. Este es el tiempo de las pruebas, pero mi palabra como bálsamo divino ha venido a traeros consuelo y esperanza en vuestra tribulación. Mas, os pregunto, ¿por qué os encontráis llorando, hambrientos, enfermos y desnudos? Porque dormíais, porque habíais borrado de vuestro corazón mis palabras de vida, que son el sustento para el espíritu.

3. No estabais preparados cuando os sorprendió mi presencia, pero al menos supisteis sentirme cuando os disteis cuenta de que mi voz os estaba llamando para haceros una nueva revelación. Leer Más

Enseñanza 115

1. Os recibo, pueblo amado, y por vos a la humanidad que es mi hija.

En este tiempo en el cual me estoy comunicando a través del entendimiento del hombre, vengo a daros fortaleza para que volváis al camino de perfección, enmendando vuestros pasos y sintiendo en vuestro propio corazón el eco de mi voz divina. Os espero en este tiempo propicio, para que elevéis vuestro espíritu que hoy se encuentra aletargado, para que sensibilicéis vuestro corazón, porque no quiero encontrarme en él como visitante pasajero, sino como eterno morador, ya que es en él donde quiero que edifiquéis mi Templo.

2. Soy el mismo Verbo Divino que en el Segundo Tiempo se manifestó en un cuerpo que se llamó Jesús, conviviendo con vosotros y entregándoos la dulzura de su palabra y la verdad contenida en sus ejemplos perfectos. Ahora me valgo de los aparatos humanos que he preparado y que ya estaban destinados desde antes de nacer, para el cumplimiento de esta misión sublime.

3. Os he dicho, que esta Tierra no es vuestra verdadera patria, porque en verdad, hubo un tiempo en que tuvisteis por morada la Gloria y estabais con el Padre Celestial. Cuando no habíais descendido aún a este planeta, estabais en la Mansión espiritual en donde todo es luz y verdad, pero esta impresión no la grabasteis en vuestro espíritu y por eso la memoria os traiciona y no recordáis nada de aquella vida, de vuestra estancia en lo que llamáis Cielo, que no es igual a lo que vosotros imagináis a través de vuestros sentidos en este mundo que llamáis Tierra.

4. Antes de vuestra creación estabais en Mí; después, como criatura espiritual, en el lugar donde todo vibra en una perfecta armonía, en donde se encuentra la esencia de la vida y la fuente de la verdadera luz, que es de la que vengo a alimentaros.

5. El dolor no fue creado por el Padre. En los tiempos de que os hablo, no teníais por qué gemir, nada teníais que lamentar, sentíais la gloria en vosotros mismos, porque en vuestra vida perfecta, erais el símbolo de esa existencia; pero cuando dejasteis aquella morada, di al espíritu una vestidura y fuisteis descendiendo más y más. Después poco a poco vuestro espíritu fue evolucionando hasta llegar al plano donde ahora os encontráis, donde brilla mi luz de Padre.

6. Soy el Maestro del Amor, por eso cuando no andáis por mis caminos y no amáis a la humanidad con el amor que os he enseñado, llega hasta vosotros el dolor por vuestra desobediencia. Así, de caída en caída, vais adquiriendo experiencia.

7. El hombre, como criatura de Dios, es hermano de todas las criaturas, de éste y de los demás mundos, porque cada forma es un pensamiento del Padre en manifestación distinta.

Si vosotros estáis dotados de razón, comprended que sois parte de la Creación y en este sentido hermanos de todos los seres, y debéis daros cuenta en forma consciente del lugar que ocupáis en ella, en el plano divino y en el concierto universal; ¿por qué no actuáis de acuerdo con la misión que os he venido a revelar? Sed el apóstol de mi Doctrina, con claro criterio de que debéis evolucionar de plano en plano; apiadaos de vosotros mismos, acercaos lo más pronto que podáis al camino de salvación, que no es otro que el del amor perfecto, contenido en esta sencilla máxima: “Amad a Dios sobre todo lo creado y a vuestro prójimo como a vos mismo”.

8. Enseñad a vuestra hermana humanidad no sólo con palabras, sino con vuestras obras de amor. En el Segundo Tiempo, siendo el Verbo del Padre, me hice hombre para enseñaros a obedecer las leyes divinas con mi propio ejemplo; porque si sólo con mi palabra os hubiera doctrinado, hubierais dicho: “Habló y no hizo ninguna obra”; por eso entre mis discípulos siempre estuve como Maestro.

9. Guardad mis lecciones y ejemplos divinos, ellos serán como un báculo mañana; pedidme en estos momentos en que me comunico por medio del pedestal, que si vuestras peticiones son nobles y justas, Yo las atenderé; mas si pedís sólo por pedir, tened cuidado que sólo os daré lo que debáis recibir.

Rendidme el culto espiritual y no seáis como aquellos que levantan templos y altares recamados de oro y pedrería, que llevan a cabo grandes peregrinaciones y se disciplinan con duras y crueles flagelaciones, con oraciones y rezos, postrados de rodillas y no han podido aún entregarme su corazón. Yo he venido a tocaros a través de la Conciencia y por eso os digo: “Quien hable diciendo lo que hace y lo proclame a los cuatro vientos, no tiene mérito alguno ante el Padre Celestial”.

10. Si queréis andar por los caminos rectos del Señor, haced lo que os he enseñado en mi palabra, mis ejemplos y mi amor; sed humildes, devolved bien por mal, sin que os importe la ingratitud humana. Tomad con paciencia vuestra cruz y seguidme.

11. Yo, el Verbo, me hice hombre en el Segundo Tiempo, para mostraros mi divino Amor; no desdeñé vivir entre vosotros en carne humana. Quise ser hijo de esta humanidad, para sentirme más suyo, para que me viera más cerca; aquella Mujer que ofreció Su seno, para que en él se hiciera hombre el Verbo, era por su Pureza e Inocencia, el Templo digno de Quién la había elegido como Madre humana. María era la Flor de un linaje preparado por Mí, muchas generaciones antes de que Ella naciera.

12. El Amor Materno, cuya esencia y ternura están en el Padre, encarnó en María, en aquella doncella que era Flor de pureza e inocencia.

13. María, mujer, es la representación de la Madre Universal, es el Amor Maternal que existe en mi Divinidad, que se hizo mujer para que hubiese en la vida de los hombres una luz de esperanza. María, Espíritu, es la Ternura Divina, que vino a la Tierra a llorar sobre los pecados de la humanidad. Sus lágrimas se mezclaron con la sangre del Hijo, para enseñar a los hombres a cumplir con su misión. En la eternidad, sus brazos abiertos esperan amorosamente la llegada de sus hijos.

14. Desde el principio de la humanidad, os fue profetizada la venida del Mesías, también María os fue anunciada y prometida.

15. Los que nieguen la Divina Maternidad de María, desconocen una de las más hermosas revelaciones que mi Divinidad ha hecho a los hombres.

16. Los que reconocen la Divinidad de Cristo y nieguen a María, no saben que se están privando de poseer la esencia más tierna y dulce que existe en mi Divinidad.

17. ¡Cuántos hay que creyendo conocer las Escrituras, nada conocen, porque nada han entendido; y cuántos hay que creyendo haber encontrado el lenguaje de la Creación, viven confundidos!

18. El Espíritu Maternal palpita dulcemente en todos los seres; podéis contemplar su imagen a cada paso. Su divina Ternura, ha caído como semilla bendita en el corazón de todas las criaturas y cada reino de la Naturaleza es un testimonio vivo de Ella, y cada corazón de madre es un altar elevado ante aquel gran amor; María fue una Flor Divina y el Fruto fue Jesús.

19. Yo me hice hombre en aquella criatura, obra maestra de la caridad de Dios, para revelar a los hombres los grandes misterios de mi Reino, hablándoles con obras y palabras de amor.

20. Todo en Cristo habló, porque es el Verbo eterno, el mismo que estáis escuchando.

21. Discípulos amados: Estudiad con amor y buena voluntad mis enseñanzas y llegaréis a entender cuanto os he revelado a través de los tiempos.

22. En verdad os digo, que vosotros y todos los que penetren al fondo de esta palabra, serán los verdaderos intérpretes de las Escrituras.

23. La historia de mi pueblo está llena de prodigios y milagros, que encendieron la fe de aquellas multitudes en la existencia y del  poder de Dios, el Dios viviente, invisible y verdadero.

24. El testimonio de lo que aquel pueblo vio y vivió, pasó a la historia y se escribió en textos que han conocido todas las generaciones hasta vuestros días. Pero aquellos testimonios han encontrado ahora a los hombres sin fe ni preparación espiritual, a los que para creer, necesitan pensar, analizar y escudriñar, sometiendo todo a su ciencia, a su razón y a su lógica; estos hombres han dudado, otros se han confundido, algunos han negado, y ha habido quien se ha burlado.

25. Es natural que, quienes tratan de encontrar la divina Verdad, buscándola con sus ojos o con su pobre mente, no den tres pasos sin que hayan tropezado o encontrado el abismo. El camino de la Verdad sólo el espíritu puede encontrarlo.

26. Es menester que Yo os diga, que el testimonio de los hombres que me siguieron fue verdadero, lo que legaron a la posteridad fue cierto; ellos explicaron las lecciones recibidas a través de su fe sencilla e inocente, tal como la vieron y como estudiaron todo lo sucedido.

27. Cada uno de aquellos hechos, de aquellas obras y pruebas de que os hablan los antiguos, encierra una verdad, una luz, una revelación. Aquellos creyeron sin escudriñar porque palparon los hechos. A vosotros toca creer analizando, para extraer el contenido espiritual de lo que os ha sido revelado.

28. ¡Todo tiene una explicación tan sencilla y tan clara! Pero vuelvo a deciros que es menester que para encontrarla, el espíritu se adelante a meditar.

29. Grande será el asombro de esta humanidad materializada cuando hasta su misma ciencia y sus observaciones le demuestren la verdad de muchos de aquellos hechos que no querían aceptar; entonces sorprendida dirá: “¡Fue verdad!” Mas todo aquello que hoy llamáis milagro, no es más que la materialización de un mensaje divino, mensaje cuya voz os habla incesantemente de algo que está más allá de vuestro planeta y de vuestra razón, de algo que viene directamente de mi Espíritu al vuestro.

30. Hoy mi caridad es con vosotros. Vengo a escuchar vuestras peticiones, hasta la más débil de vuestras quejas; quiero que aprendáis a conversar con vuestro Padre. Mas no penséis que sólo a vosotros he venido; no, Yo he descendido sobre todos mis hijos, porque el clamor de esta humanidad llegó hasta la altura de los Cielos, como un grito angustioso, como una imploración de luz.

31. Al recibir vosotros mi palabra bajo esta forma, me preguntáis interiormente: “¿Si vengo como Padre o como Juez?”, y entonces os digo, que desde antes que escuchaseis mi primera palabra de este día, ya la Conciencia os ha estado señalando cada una de vuestras faltas y también cada una de vuestras buenas obras.

32. Mas si en mi palabra os juzgase, ¿por qué teméis?, ¿por ventura mi juicio no proviene del amor que os tengo?

33. Yo vengo a despertaros para que las pruebas no os sorprendan, para que las tempestades y los huracanes de estos tiempos no aparten de vosotros la luz.

34. Ciertamente éste es tiempo de pruebas para el cual es necesario estar fuerte y preparado para no sucumbir.

35. La vida en la Tierra siempre ha sido de prueba y de expiación para el hombre; mas nunca había estado este camino de evolución tan lleno de amargura.

36. En estos tiempos, no esperan los hombres la edad madura para enfrentarse a la lucha; cuántas criaturas ya conocen desde su niñez los desengaños, el yugo, los azotes, los tropiezos y fracasos. Puedo deciros aún más, en estos tiempos el dolor del hombre comienza antes de nacer, es decir, desde el seno de su madre.

37. ¡Grande es la expiación de los seres que en estos tiempos vienen a la Tierra! Mas debéis pensar que todo el dolor que existe en el mundo, es obra de los hombres. ¿Qué mayor perfección en mi justicia, al dejar que los mismos que sembraron de espinos el camino de la vida, vengan ahora a recogerlos?

38. Sé que no todos tienen igual parte de culpa en el caos que vivís. Es verdad, mas os digo, que los que no son causantes de la guerra, son responsables de la paz.

39. A vos, pueblo, os digo: Tened caridad de vosotros y de vuestros Semejantes; mas, para que esa caridad sea efectiva, reconoced vuestros dones estudiando mi palabra. El que ama a su hermano, me ama a Mí, porque su hermano es mi hijo muy amado.

40. Sois un pueblo al que estoy preparando para la oración, para enseñar la verdad, para la curación; la vida con sus miserias, sus luchas y amarguras se ha semejado al desierto. Mas os digo, que no vayáis a estacionaros ni a quedaros en el desierto, porque entonces no conoceréis la verdadera paz.

41. Tened presente el ejemplo de Israel del que habla la historia, cuando tuvo que errar por el desierto por mucho tiempo; luchó para alejarse del cautiverio y de la idolatría de Egipto, pero también para alcanzar una tierra de paz y libertad.

42. Hoy, toda esta humanidad se asemeja a aquel pueblo cautivo del faraón; se imponen creencias, doctrinas y leyes a los hombres; la mayor parte de las naciones son esclavas de otras más fuertes; la lucha ruda y el trabajo forzado bajo los latigazos del hambre y de la humillación, son el pan amargo que ahora come una gran porción de la humanidad.

43. Todo esto va haciendo que en el corazón de los hombres vaya tomando cuerpo un anhelo de liberación, de paz, de una vida mejor.

44. El estruendo de la guerra, la sangre humana que corre, el egoísmo, la ambición y el odio que fructifican en mil formas, están despertando a los hombres de su profundo letargo; y cuando ese anhelo de todos mis hijos los una en un solo ideal, como unió al pueblo de Israel en Egipto bajo la inspiración de Moisés, ¿qué hombre, qué amenaza, qué fuerza podrá detener a estos corazones? Ninguna en verdad, porque en ese anhelo estará mi luz, en esa lucha estará mi fuerza, en ese ideal estarán mis divinas promesas.

45. ¿Necesita el mundo para libertarse de sus cadenas, a un nuevo Moisés? Yo os digo, que la enseñanza que os he traído en este tiempo, es la luz que inspiró a Moisés, es palabra de justicia y profecía, es fuerza que levanta al débil, al tímido, al cobarde, y le convierte en valeroso, decidido, ferviente, es Ley que guía y conduce por la senda de la verdad, es maná que sustenta en los largos días de la jornada, y finalmente, es liberación, es paz, es bienandanza para los hombres de buena voluntad.

46. Os sentís alentados por mi palabra, pueblo, y como si un bálsamo maravilloso cayera sobre vuestras heridas, os sentís fortalecidos, renovados, llenos de esperanza en el mañana; entonces os pregunto: ¿No creéis que si vosotros lleváis este mismo Mensaje a los pueblos oprimidos de la Tierra, obraría en ellos el mismo prodigio?

47. Por eso os digo a cada paso, que os preparéis, para que no retardéis el momento en que podáis levantaros como emisarios de esta Inspiración. Si os digo que os preparéis, es porque esta Buena Nueva deberá ser extendida de tal manera, que no sea ella el motivo para que cause un dolor, se provoque una contienda fratricida o se derrame una sola gota de sangre.

48. Mi Mensaje es persuasivo, dulce, lleno de verdad; lo mismo toca al corazón, que llega a la mente y convence al espíritu.

49. Escuchadme, estudiad, practicad y estaréis en condiciones de abrir para los hombres brechas hacia la fe, hacia la luz, la libertad y la paz.

50. Para eso vengo a enseñaros el culto perfecto a mi Divinidad. Quiero que comprendáis que sólo ante Mí debéis orar, porque Yo soy el Dador, sin cuya voluntad o permiso nada se hace.

51. María, vuestra Madre Celestial, es poseedora de dones y gracias; así, cuando vuestra elevación sea escasa, o vuestra falta de elevación os haga indignos de hablarme, orad ante Ella, buscad su ayuda y su intercesión, y en verdad os digo, que por ese camino presto llegarán a Mí vuestras peticiones.

52. Os doy estas lecciones, porque habéis convertido al espíritu de muchos justos en divinidades, a los cuales les pedís y adoráis como si fuesen dioses. ¡Cuánta ignorancia, oh, humanidad! ¿Cómo pueden los hombres juzgar la santidad y perfección de un espíritu, tan sólo por sus obras humanas?

53. Soy el primero en deciros que imitéis los buenos ejemplos que vuestros hermanos hayan escrito con sus obras, con su vida, con su virtud, y os digo también que al recordarles, esperéis su ayuda espiritual y su influencia. Mas, ¿por qué les levantáis altares que sólo sirven para ofender la humildad de aquellos espíritus?; ¿por qué se crean cultos en torno a su memoria como si fuesen la Divinidad, poniéndolos en el lugar del Padre, al cual olvidan por adorar a sus hermanos? ¡Cuán dolorosa ha sido para ellos la gloria que aquí les habéis dado!

54. ¿Qué saben los humanos de mi juicio sobre aquellos a quienes llaman santos? ¿Qué saben de la vida espiritual de aquellos seres o del sitio que cada uno se ha labrado ante Mí?

55. Nadie piense que con estas revelaciones vengo a borrar de vuestro corazón los méritos que mis siervos hayan hecho entre la humanidad. Por el contrario, quiero que sepáis que la gracia que en Mí han hallado es grande y que es mucho lo que por sus oraciones os concedo; pero es menester que destruyáis vuestra ignorancia, de la cual proviene el fanatismo religioso, la idolatría y la superstición.

56. Si sentís que el espíritu de aquellos seres flota sobre el ambiente de vuestra vida, confiad en ellos que son parte del Mundo Espiritual, para que ellos y vosotros unidos en la senda del Señor, consuméis la Obra de Fraternidad Espiritual, esa obra que estoy esperando como resultado de todas mis enseñanzas.

57. En esta forma vengo a doctrinaros, para que podáis desempeñar con limpidez vuestra misión.

58. Ciertamente, esta existencia es una nueva etapa para vuestro espíritu, el cual había dejado incompleta una obra que se le había encomendado, y al que ahora se le ha dado la oportunidad de llevarla un poco más adelante en el camino de la perfección.

59. También Yo, el Divino Maestro, tuve que volver entre los hombres, porque mi Obra en aquel tiempo quedó incompleta. Habrá quienes nieguen esta aseveración diciendo que la Obra de Jesús concluyó al expirar en la cruz, mas esto se debe a que han olvidado que Yo os anuncié y prometí mi retorno. Mas vosotros, a quienes ahora revelo estas enseñanzas, comprended que a Mí no me es indispensable la reencarnación, porque en mi Espíritu está el poder manifestarme de mil maneras a la humanidad. Tampoco he vuelto en busca de perfeccionamiento para mi Espíritu. Si ahora vengo a vosotros, es tan sólo para seguiros enseñando la senda que os conduce a la luz. Recordad que en el Primer Tiempo os dijeron los profetas: “Él es la Puerta”; además, ¿no os dije cuando me humanicé entre vosotros: “Yo soy el Camino”?; ¿no estoy ahora diciéndoos: “Yo soy la Cumbre del monte que estáis escalando”?

60. De cierto os digo, que Yo he estado siempre en la perfección. Hoy me complazco en saberos seguros transitando por mi senda; mañana será el gozo universal, cuando todos viváis dentro del hogar espiritual, que hace tiempo está esperando la llegada de los hijos del Señor.

61. Así hablo a vuestro espíritu, porque sé que ya puede comprender estas lecciones y que a él puedo decirle que no es hijo de esta Tierra, que aquí en este mundo sólo debe considerarse como un huésped, porque su verdadera patria es espiritual.

62. Tomad esta palabra en su verdadero sentido, porque de lo contrario llegaréis a pensar que mi Doctrina viene en contra de todo progreso humano, y no sería justo que atribuyeseis tales errores a un Padre que sólo busca el perfeccionamiento de sus hijos en las diferentes sendas de la vida.

63. Lo que persigue mi justicia implacablemente, es el mal, que toma diversas formas en el corazón del hombre, manifestándose a veces en sentimientos egoístas, en bajas pasiones, en codicia desmedida y aun en odios.

64. Discípulos, debéis estudiar lo que ahora os digo en sentido figurado: La vida es un árbol, sus ramas son en número incontable y de esas ramas, no hay dos que sean iguales, mas cada una de ellas cumple con su misión. Si un fruto se malogra, es desprendido del árbol, y si una rama se desvía, es podada, porque del Árbol de la Vida sólo frutos de vida tienen que brotar.

65. De cierto os digo, que toda ciencia que haya causado mal y toda religión que no haya hecho verdadera luz, podéis considerarlas como ramas y frutos por los cuales no corre la savia del Árbol de la Vida, porque fueron desprendidos de él.

Enseñanza 114

1. Cuando esta humanidad escéptica, incrédula y materialista se encuentra ante una manifestación divina o ante aquello que ellos llaman milagros, al instante busca razones o pruebas para demostrar que no existe ninguna obra sobrenatural, ni ha habido tal milagro. Cuando aparece un hombre manifestando un don espiritual que no es común, ante él se levanta la burla, la duda o la indiferencia acallando su voz y cuando la Naturaleza, cual instrumento de mi Divinidad, da sus voces de justicia y sus mensajes de alerta a los hombres, éstos todo lo atribuyen al acaso; nunca se había encontrado la humanidad tan insensible, sorda y ciega para todo lo divino, lo espiritual y lo eterno, como en estos tiempos.

2. Millones de hombres se dicen cristianos, mas en su mayoría no conocen la Doctrina de Cristo. Dicen amar todas las obras que en cuanto hombre hice, mas en su forma de creer, de pensar y de concebir, demuestran que no conocen la esencia de mi Doctrina.

3. Yo vine a enseñaros la vida del espíritu, vine a revelaros las potencias que están en él; para eso vine al mundo. Leer Más

Enseñanza 113

1. Pueblo amado de Israel, discípulo, párvulo y postrero, las obras de vuestro espíritu a través de la materia son juzgadas por el único Ser que en verdad os puede juzgar. Habéis sido contemplados por la única mirada que puede penetrar en vuestros pensamientos, y vuestro espíritu se ha estremecido ante ese juicio. No es la carne la que se da cuenta de la magnitud de sus faltas, sino el espíritu, y es él, el que no se ha atrevido a contemplar mi faz divina, mas habéis inclinado vuestra cerviz para escuchar la voz del Juez, oh, discípulos amados. Yo os envío mi bendición, mi amor y mi perdón de Padre.

2. ¿Hasta cuándo la voz del Juez, no tendrá nada que reclamaros y sólo contemple que vuestras lágrimas, como un rocío, purifican vuestro espíritu y vuestro corazón? Leer Más

Enseñanza 112

1. Yo soy el Alimento del espíritu, soy el Poseedor de cuanto necesitáis, soy la Luz en vuestro camino de evolución.

2. Deseo que me conozcáis; ya una vez estuve entre vosotros en cuanto hombre. Hoy vengo en Espíritu a demostraros que verdaderamente estoy en mis hijos y que puedo hablar a través de su entendimiento. Mañana sólo será la luz de mi inspiración la que llegue a vuestro espíritu; pero en cada una de las formas que tome para hablaros, habrá siempre una nueva lección y una nueva fase que mi Espíritu os muestre para que me conozcáis mejor.

3. De Era en Era, los hombres van teniendo una idea más clara de su Creador. Los que me han conocido a través de Cristo, tienen un concepto más aproximado a la verdad que aquellos que sólo me conocen a través de las leyes de Moisés. Aquel Dios a quien seguían y obedecían las multitudes por temor a su justicia, fue más tarde buscado como Padre y como Maestro, cuando germinó en sus corazones la semilla de amor de Cristo. Leer Más

Enseñanza 111

1. Abridme las puertas de vuestro corazón, ¡oh, humanidad! He visto que las puertas de la vida os azotan cual viento huracanado, he visto penetrar en vuestro hogar las enfermedades y enseñorearse la miseria. Yo vengo a traeros la paz.

¡Ah, humanidad amada, si supieseis cuán fácil os sería encontrar vuestra salvación, si tuvieseis buena voluntad! Una oración, un pensamiento, una palabra bastaría para reconciliar a hombres, a pueblos y naciones, pero los hombres buscan por otros medios la solución de sus conflictos. Todo, menos imitar a Cristo, es el lema de muchos hombres; todo, menos practicar su Doctrina, y he ahí sus consecuencias.

2. ¿Qué podréis esperar de vuestras obras, si en ellas no existe justicia, amor y caridad? ¿No son éstas las lecciones que os enseñó Jesús? En verdad os digo, que el amor, la justicia y la caridad, no están reñidas con el modo de vivir en vuestra época, son virtudes propias de los seres adelantados en espíritu. Leer Más

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