
Si anhelamos tener un cimiento firme en nuestra existencia, es primordial adquirir la verdadera fe. La fe que se afirma en nuestro espíritu proviene del conocimiento de uno mismo, el saber con certeza de dónde provenimos, quiénes somos y la finalidad de nuestra existencia.
Cuando nuestro espíritu busca la luz, no se detiene; va al encuentro de ella hasta que él da por satisfecho su propia sed. Cuántos van por el mundo diciendo tener fe, pero sólo lo dicen con los labios, y por dentro sienten ese vacío espiritual por la falta de verdad de sí mismos y de su Dios. Son espíritus que se han conformado cuanto hacen o practican materialmente en sus distintas religiones sin lograr darse esencia de vida espiritual. Jamás las formas materiales han logrado sustentar verdaderamente a los espíritus, ni conseguirán saciar el hambre y la sed espiritual de la humanidad.
La humanidad no tiene verdadera fe, le hace falta la mano salvadora que vaya en busca de ella para encaminarla en el camino verdadero; pero para ello hacen falta quienes expliquen la Doctrina de Cristo de Salvación, basada en la enseñanza divina del AMOR. Leer Más