¿Qué es la verdad?
¿Qué es la verdad?
Muchos hombres proclaman cada uno su propia bondad, pero hombre de verdad, ¿quién lo hallará? (Proverbios 20:6)
Desde que Cristo vino a hablaros de la verdad, cuántos han tratado de hablar de ella, mas Yo os pregunto: ¿También me han imitado en el amor, en la mansedumbre y en la caridad?
Una sola verdad y una sola moral, es la que se ha revelado a los hombres, a través de enviados, profetas y siervos; ¿por qué tienen los pueblos diferentes conceptos acerca de la verdad, de la moral y de la vida?
Bienaventurados los que busquen incansablemente la verdad y aún más, aquellos que habiéndola encontrado no la reserven para sí, sino que la lleven ante la humanidad, para iluminar con su luz el camino de sus hermanos. La Verdad es una y es eterna, sin embargo, mirad a los hombres pregonando diferentes verdades. ¡Cuánto se han falseado en la Tierra mis enseñanzas!
Esa verdad, falseada a través de los tiempos por la humanidad, será restablecida y su luz resplandecerá con tanta fuerza que les parecerá a los hombres como si fuese algo nuevo, siendo la misma luz que siempre ha iluminado el camino de evolución a los hijos de mi Divinidad.
Todo lo que es justo, sano y bueno, encierra verdad, que es la que Yo he proclamado a través de los tiempos. Ha llegado la hora en la que debéis volver a amar la verdad, o sea en la que volveréis a reconocer lo justo y lo bueno; puesto que habiendo nacido de Mí, tendréis que llegar a aspirar a lo elevado, a lo eterno y a lo puro.
El discípulo espiritual debe buscar siempre la esencia de mis obras, para que descubra la verdad en mis mensajes divinos. Veréis entonces cuan sencillo es encontrar el sentido de todo aquello que unos envuelven en el misterio y otros complican con sus teologías.
Después de haber caminado mucho, la humanidad aún permanece dividida espiritualmente. ¿Es que a cada pueblo se le ha dado a conocer una verdad diferente? No, la verdad es una sola. No será ya el cerebro él señor del mundo, sino el colaborador del espíritu, quien le guiará y le iluminará. Buscad con afán la verdad, buscad el sentido de la vida, amad fortaleciéndoos en el bien, y veréis cómo paso a paso irá cayendo de vuestro ser todo lo que es falso, impuro o imperfecto. Sed cada día más sensibles a la luz de la divina gracia, entonces podréis preguntar directamente a vuestro Señor todo aquello que queráis saber y que sea necesario a vuestro espíritu, para alcanzar la suprema verdad.
El vanidoso, el materialista, el indolente, no puede conocer la verdad mientras no destruya las murallas dentro de las cuales vive, es necesario que se sobreponga a sus pasiones y flaquezas para mirar de frente mi luz.
Bendito el que busca la verdad porque es un sediento de amor, de luz y de bondad. Buscad y encontraréis, buscad la verdad y ella os saldrá al encuentro. Meditad e interrogad al Arcano y Él os contestará, porque jamás Dios vuestro Padre, ha permanecido callado o indiferente ante aquel que anhelosamente le interroga.
Cuántos que andan buscando la verdad en libros, entre los sabios y ciencias diversas, acabarán por encontrarla en sí mismos, ya que en el fondo de cada hombre he depositado una semilla de la eterna verdad.
A veces, para hallar la verdad, es preciso renunciar a cuanto se posee, renunciar aún a sí mismo. Sólo en mi verdad podréis descubrir vuestra hermandad, mas si estáis distantes de ella, tendréis que olvidaros hasta de que sois hermanos.
Observad las religiones y veréis que ninguna está dando pruebas de evolución, de desarrollo o perfeccionamiento, cada una es proclamada como la suprema verdad y quienes la profesan, creyendo encontrar y conocer todo en ella, no se esfuerzan en dar un paso, hacia adelante.
La verdad absoluta no la posee ningún hombre ni está contenida en ningún libro. Esa divina claridad, esa fuerza omnipotente, ese amor infinito, esa sabiduría absoluta, esa justicia perfecta está en Dios. Él es la única verdad.
El mundo va a estremecerse con la luz de mis nuevas revelaciones y los hombres conocerán la verdad.
Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. ( Juan 8:32)
La verdad es el Amor Divino, manifestado en el Universo.
El que no conoce la verdad, no conoce a Dios.
