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La Naturaleza protesta

La Naturaleza protesta

La naturaleza es vuestra hermana, porque es parte de la divina Creación a la cual habéis lastimado y profanado tanto, que os hace un justo reclamo.

Las estaciones se hacen inclementes, aparecen y se multiplican las plagas. Es que vuestros pecados y errores crecen produciendo enfermedades y la ciencia insensata y temeraria no reconoce el orden de lo dispuesto por el Creador.

Es que habéis roto la armonía que existe entre la vida espiritual y la vida material, provocando con ello ese caos en que os vais hundiendo.

¿Acaso vais a esperar que sean los elementos desatados los que vengan a despertaros de vuestro sueño?

Con ello la Naturaleza no busca la destrucción de quienes la profanan, sólo busca la armonía entre el hombre y todas las criaturas. Si cada vez manifiesta mayor su reclamo, es porque las faltas de los hombres y su falta de armonía con las leyes es mayor también.

Muchos aún atribuyen estas manifestaciones a simples fenómenos de la Naturaleza, mas llegará el momento en que los ministros de las religiones y los hombres de ciencia y del poder, se pregunten llenos de temor: ¿Será en verdad la justicia del Señor que llama a nuestras puertas? ¿Será el tiempo de su presencia entre nosotros?

Los elementos se desatan despertando de su sueño a los hombres de ciencia, pero éstos, obstinados en su grandeza, siguen su obra destructora entre la humanidad.

Sólo cuando los elementos manifiestan mi justicia, es cuando se estremecen los hombres, mas no porque comprendan que es la voz de mi justicia la que les habla, sino porque temen por su vida o por sus bienes terrenales. Si la humanidad no está en armonía con la ley universal que rige toda la Creación, vendrá aún más un descontrol que se manifestará en la fuerza de los elementos.

Os advierto que estáis llegando a colmar la medida que permite mi justicia a vuestro libre albedrío, estáis provocando demasiado a la Naturaleza y como sois los pequeños que se sienten grandes, viene esta palabra para advertiros del peligro en que os encontráis.

Mas debéis de tener cuidado, ¡oh pueblos de la Tierra! Porque si continuáis provocando a los elementos, si los pequeños conocimientos que tenéis los seguís aplicando al mal, recibiréis, cuando menos lo esperéis, la respuesta dolorosa y justiciera.

Para haceros comprender el error en que vivís, brotarán volcanes, el fuego surgirá para exterminar la mala hierba. Los vientos se desencadenarán, la Tierra se estremecerá y las aguas arrasarán comarcas y naciones. De esta manera manifestarán los elementos su resentimiento con el hombre, porque él ha ido destruyendo uno tras otro los lazos de fraternidad que lo ligan con la Naturaleza que lo rodea.

Un nuevo diluvio se desatará el cual lavará la Tierra de la perversidad humana, derribará de sus altares a los falsos dioses, destruirá piedra por piedra los cimientos de esa torre de soberbia y de iniquidad y borrará toda doctrina falsa y toda absurda filosofía; mas este nuevo diluvio no será de agua como en aquel tiempo, porque la mano del hombre ha desatado en su contra todos los elementos tanto visibles como invisibles. Él mismo dicta su sentencia, se castiga y se hace justicia.

Los elementos sólo esperan la hora de desencadenarse sobre el mundo para lavar y purificar la Tierra. La fuerza de ellos, será la voz que despierte a los hombres que se obstinan en vivir en tinieblas y no será que Yo venga a juzgarlos, serán ellos los que caigan en la justicia por sus propios actos.

Por ahora aún tendrán que ser tocados por los elementos en muchas formas, hasta que se convenzan de que existen fuerzas superiores, ante las cuales el materialismo del hombre es muy pequeño. Todos los elementos y fuerzas de la Naturaleza se harán sentir sobre la Tierra, en donde los seres humanos no han sabido vivir en armonía con la vida que les rodea.

El sol se sentirá como de fuego, los campos que ayer fueron fértiles quedarán estériles y las aguas se contaminarán.

Yo os anuncio que veréis presentarse sobre este mundo las más grandes calamidades, que serán la consecuencia del egoísmo y la ambición humanas, de la falta de amor y de caridad, del materialismo y de las bajas pasiones. Verá este mundo la presencia de grandes terremotos. Las aguas saldrán de su cauce y partes del mar se convertirán en tierra y otras tierras serán invadidas por las aguas. Los hombres saldrán de sus comarcas y aun de sus países en busca de salvación.

En verdad, tres cuartas partes de la Tierra serán tocadas, a ellas el dolor les lavará.

Y mirarán a la tierra, y he aquí tribulación y tinieblas, oscuridad y angustia; y serán sumidos en las tinieblas. (Isaías 8:22)

El dolor será tan grande entre la humanidad, que el pan no será suficiente para alimentar a los hombres y la tierra, hoy fecunda, por un tiempo se volverá estéril.

Humanidad: ¿Queréis que sea siempre el dolor el que os ponga frente a la realidad? Aún estáis a tiempo de deteneros en esta carrera de materialismo y de maldad.

Si así lo hacéis, Yo os digo que después de este gran caos volverán las naciones a recobrar la calma y los elementos naturales se aquietarán. Después de esa noche de tempestad en que vive este mundo, aparecerá el iris de la paz y todo volverá a sus leyes, a su orden y a su armonía. Veréis de nuevo el cielo limpio y los campos fecundos, las aguas en su corriente volverán a ser puras y el mar será clemente; habrá frutos en los árboles y flores en los prados y las cosechas serán abundantes. Y el hombre, que habrá sido purificado y sano, volverá a sentirse digno y verá preparado su camino para la ascensión y retorno a Mí.

Cuando hayáis pasado estas pruebas de mi amor perfecto, será el renacimiento espiritual y material de la humanidad. Entonces los hombres al transitar en el sendero de la virtud y la espiritualidad, se asombrarán al comprender que esta vida es la misma que les ofrecí desde el principio, que nada en ella ha cambiado; sabrán que el planeta que les confié como morada pasajera, sigue siendo pródigo en bendiciones, que la madre Tierra misericordiosa como el Autor de la Vida, les sigue ofreciendo su seno para alimentarlos con su amor, porque ésa es la misión que el Padre les ha confiado. El sol será el mismo que enviará siempre su calor vivificante, como un símbolo de la presencia del Señor. Será en ese tiempo, cuando los hombres comprendan que han sido sus malas obras las que han amargado su existencia.

En lo material también palparéis la transformación, los ríos serán abundantes, las tierras estériles serán fértiles, los elementos volverán a su cauce, porque habrá armonía entre el hombre y las leyes dictadas por el Autor de la Vida.

De los elementos

Libro de la Vida Verdadera

De los elementos

De cierto os digo, que todo lo que habéis acumulado de conocimientos verdaderos, vienen de mi Espíritu. Todo aquello que tenéis de puro y elevado lo voy a usar en este tiempo para vuestro provecho, porque para eso os lo he concedido. Mas debéis de tener cuidado, ¡oh, pueblos de la Tierra!, porque si continuáis haciendo uso de mis lecciones divinas para provocar a los elementos, si los pequeños conocimientos que tenéis los seguís aplicando al mal, recibiréis cuando menos lo esperéis, la respuesta dolorosa y justiciera. Provocáis al aire, al fuego, a la tierra, al agua y a todas las fuerzas y ya sabéis cuál será vuestra cosecha si no rectificáis a tiempo vuestras labores, para lograr detener a los elementos desencadenados por vuestra insensatez. Os advierto que vuestro libre albedrío está llegando a colmar la medida que permite mi justicia, estáis provocando demasiado a la Naturaleza. Y como sois los pequeños que se sienten grandes, viene esta palabra para advertiros del peligro en que os encontráis. 1-17-60

Sólo cuando los elementos manifiestan mi justicia es cuando se estremecen, mas no porque comprendan que es la voz de mi justicia la que les habla, sino porque temen por su vida o por sus bienes terrenales. 2-40-18

Desde el principio de la humanidad hasta el presente, mi justicia se ha hecho sentir en los hombres por medio de los elementos, ya que en su rudeza de los primeros tiempos y en su materialismo del tiempo presente, sólo son sensibles a las pruebas materiales. 2-40-19 Leer Más