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El Libro de la Vida

EL LIBRO DE LA VIDA

Os habla Cristo en Espíritu, vuestro intermediario entre el Padre y el hombre. Cristo es la palabra, el Verbo del amor y la verdad.

Ahora os estoy hablando en una de las infinitas formas de mi Manifestación. Mañana, cuando esta etapa haya pasado, mi Palabra quedará impresa para que vayáis a darla a conocer a vuestros hermanos, de comarca en comarca, de hogar en hogar, de corazón en corazón, despertando a unos, convirtiendo a otros y consolando a otros más.

Este es el tiempo anunciado en que Yo vendría nuevamente a la humanidad y es mi Voluntad que con esta palabra forméis volúmenes, después hagáis extractos y análisis y los deis a conocer a vuestros hermanos.

Extraed de mi Enseñanza la esencia, para que alcancéis a tener el verdadero concepto de la pureza de mi Doctrina. En la palabra transmitida por el portavoz podréis encontrar errores, mas no así en la esencia de ella. Por eso os he dicho que no la miréis superficialmente, sino que penetréis en su sentido, para que logréis encontrar su perfección.

He nombrado PLUMA DE ORO al que ha de imprimir, en el Libro que he de dejaros, mis Revelaciones, Enseñanzas y Profecías de este tiempo.

A ellos que fueron escogidos para tan grande misión, les estoy haciendo un llamado para que penetren en profundo estudio y meditación. Los Ángeles guardianes, que velan celosos por las enseñanzas del Padre, guiarán su mano, para que en el Libro asienten lo que ha de conservarse para las generaciones venideras. Será un Libro de sabiduría, en el que puedan leer los humildes y los sabios, los pequeños y los grandes. Mi Palabra será como una espada que luche hablando de mi Venida en este tiempo y de la forma de mi Comunicación.

En ese gran Libro de la Vida, la primera lección es la más sencilla, mas si no es comprendida a pesar de su sencillez, viene la segunda a explicar el contenido de la primera y así hasta el final. Os he hablado siempre conforme a la capacidad de vuestro cerebro y el adelanto del espíritu, porque no podríais comprender toda mi Sabiduría. A esta palabra no le añadáis nada de vuestra mente y, al traducirla a otros idiomas, dejad que conserve su esencia.

No permitáis que mi Mensaje vaya mezclado con la materialidad de quienes me han servido de instrumentos, por eso os he enseñado a distinguir la esencia Divina de toda tendencia humana: Separad el trigo de la paja.

Los que escucharon mi Doctrina, pero olvidaron muchas lecciones, recordarán con emoción y gozo, a través de ese Libro, los instantes en que recibieron de Mí los Divinos mensajes, y los que no me escucharon, se asombrarán de la sabiduría de mis Lecciones y mirarán en ellas el Reino de los Cielos.

Pronto contemplaréis que mi Doctrina se dará a conocer en distintos idiomas y vosotros os comunicaréis con hombres de lejanas comarcas, a los que estaréis unidos e identificados en mi Obra.

Cuando el tiempo sea llegado, ese libro del Tercer Tiempo quedará unido a los libros del Primero y del Segundo, y entonces, con las revelaciones, mensajes y profecías de los tres tiempos, quedará formado el gran Libro de la Vida, para recreo de todos los espíritus.

Entonces reconoceréis que se han cumplido desde la primera hasta la última palabra y que las profecías, fueron la historia anticipada revelada por el Padre a la humanidad. Mi luz iluminará el entendimiento de los hombres destinados a unir, en un solo libro, todas mis Enseñanzas y quedaréis maravillados de la claridad con que ellas os hablan. Primero quedará escrita mi Palabra en libros materiales, en donde los hombres puedan asomarse a mi Arcano y penetrar en mi Sabiduría. Después, cuando su esencia haya sido guardada en el corazón de mis discípulos, aparecerá el verdadero Libro en el espíritu del pueblo del Señor.

Os estoy preparando para el tiempo en que ya no escuchéis mi Palabra. Para entonces, los hombres van a nombraros el pueblo sin Dios, sin templo, porque no tendréis regios recintos para rendirme culto, ni celebraréis ceremonias, ni me buscaréis en imágenes. Pero os dejaré un Libro como Testamento, que será vuestro baluarte en las pruebas y el camino por donde guiaréis vuestros pasos. Esta palabra que hoy escucháis por medio del portavoz, mañana brotará de los escritos, para que os regocijéis nuevamente y sea escuchada por las multitudes que para ese tiempo llegarán. En ella encontraréis mi Esencia y mi Presencia: será el legado que dejaré a la humanidad. Mi Palabra germinará en los corazones ansiosos y dispuestos a recibirla, en todos los pueblos de la Tierra.

Esos escritos encenderán la luz de la fe verdadera en los corazones, mostrarán a los pecadores el camino de la regeneración y harán surgir nuevos discípulos, nuevos soldados, muchos de los cuales demostrarán más fe y más amor, que muchos de los que me escuchan en este tiempo.

Cuando ya no recibáis mi Palabra en esta forma, repasaréis mis Lecciones y en ellas encontraréis siempre nuevas revelaciones, frescas, vivas y los discípulos del futuro se estremecerán de gozo al sentir que es su Maestro el que les habla en ese instante.

Las pruebas conmoverán al mundo y entonces los hombres pondrán atención al nuevo Libro, el cual encontrarán fuerte como una roca, impreso en el corazón de un pueblo. Pero no esperéis que mi sola palabra escrita en libros, haga el milagro de convertir a la humanidad. Es necesario que surjan grandes soldados de mi causa que, con su fe, su valor y amor como armas, sellen y confirmen mi Verdad.

Ese Libro será de todos, sin limitación ni privilegios, así como de todos ha sido mi Palabra. Así no será sepultada mi Doctrina en el corazón de unos cuantos y siempre estará esparciendo su luz. Desde ahora os exhorto a que seáis celosos del Libro que pronto llegaréis a poseer, a que no releguéis al olvido sus lecciones, que sus páginas no permanezcan cerradas, porque en ellas encontraréis las armas necesarias para la batalla, la adecuada respuesta a las interrogaciones de la humanidad y la solución para vuestros problemas.

La humanidad habrá de estudiar mi Mensaje para penetrar en el fondo de cada palabra en donde encontrará una sola verdad y una misma luz que la guiará hacia la espiritualidad.

Os reuniréis para analizar mi Palabra y cuanto más la comprendáis, mayor fuerza y preparación tendréis.

No os dejaré ociosos un solo día. Si estáis preparados, mi inspiración será constante. Yo os revelaré, siempre que os encuentre dispuestos, profundas lecciones espirituales y os daré grandes profecías para las nuevas generaciones.

Velad, para que esta revelación no sea alterada por nadie. Depurad vuestras prácticas cuanto podáis y aumentad vuestra comprensión y espiritualidad. Mi Obra es perfecta en todas sus partes, mas cuando encontréis algo que juzguéis imperfecto, estad ciertos de que esa imperfección no es Divina sino humana.

Mis Plumas de Oro, cuya mano ha sido infatigable en estos tiempos, seguirán escribiendo el testimonio de los profetas, su propia inspiración y también la palabra de los inspirados, de aquellos que se levantarán como maestros entre el pueblo.

Cuando este mensaje haya concluido, dejaré de hablar por estos conductos, para manifestarme en forma sutil en los espíritus. Pero mi Palabra, grabada en el corazón de quienes la escucharon y escrita en el nuevo libro, será llevada a los pueblos y naciones del mundo, como semilla de paz, como luz de la verdadera ciencia, como bálsamo para los males que aquejan al cuerpo y al espíritu.

¿Quiénes serán los que después de Mí, seguirán entregando la lección al mundo? ¿Quiénes los que vayan explicando la enseñanza del gran Libro de la Vida? Mis discípulos, a los que he venido preparando para dejarlos en mi lugar.

Preparaos, haceos dignos de Mí, para que me presentéis vuestro corazón como un vaso limpio por dentro y por fuera, en el que Yo deposite mi Mensaje para que lo analicéis. De cada una de mis Palabras formad frases y con ellas, grandes libros. Preparo vuestro entendimiento para que habléis a vuestros hermanos y calméis su hambre de verdad y de justicia.

En verdad os digo que llegará un día en que ya no sea necesario un libro material que os recuerde a cada paso mi Palabra, porque para entonces, ella fluirá por vuestros labios como un torrente inagotable de inspiración. Mas para que ese día llegue y para que logréis ese grado de elevación y sabiduría, antes tendréis que estudiar y practicar mucho la lección escrita, y así alcanzaréis la madurez que os permita recibir, de ESPÍRITU A ESPÍRITU, mi Inspiración.

Cuando el Libro quede impreso en vuestro corazón, el Maestro os dirá: Ya no sois los discípulos, sino los maestros. Id a la humanidad que ignora mis Revelaciones y abrid ante ella el Libro de la Sabiduría, y con la misma paciencia con que os he doctrinado, enseñad a vuestros hermanos.

Sed siempre celosos de mi Enseñanza, la cual nunca debéis adulterar.

Mi Ley y mi Doctrina jamás se contradicen. En lo Divino todo es orden, armonía y perfección, de lo cual tenéis una muestra en la naturaleza material que os envuelve.

Vosotros tenéis la misión de levantaros con el estandarte de paz, unión y buena voluntad, a decir a la humanidad: ¡Esta es la Obra del Padre! ¡Esta es la forma de practicar su Enseñanza, la que ha venido a legarnos como Espíritu Santo!

¡Mi paz sea con vosotros!