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El espíritu sujeto a esta morada

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Nuestro Maestro Jesús el Cristo prometió enviar al Espíritu de Verdad en otro tiempo, para recordarnos y esclarecernos lo pasado.
Las religiones tienen por base las Escrituras de primer y segundo Testamentos; pero nosotros tenemos por guía el Tercer Testamento, la Sabiduría del Espíritu de Verdad que no sólo nos vino a recordar lo que quedó en los Testamentos pasados, sino a darle su verdadero significado. Así por ejemplo mientras las religiones Cristianas creen que el Diablo es un ser para tentar y perder a la humanidad, nuestro Padre como Espíritu de Verdad, nos da su verdadero significado. Así también nos aclara qué es el alma, qué el cuerpo y qué el espíritu. En sí, nos vino a revelar las tres naturalezas con las cuales está conformado nuestro ser mientras está encarnado… Conciencia, espíritu y materia. Sin embargo cuando nuestro espíritu se desprende de la carne, ya no es ella la que nos sostiene en el plano material, pero sí nuestra alma la que nos SUJETA aún a esta morada.
El Universo es el hogar de los hijos de Dios… todo ello nos pertenecerá cuando nuestro espíritu conquiste su perfeccionamiento espiritual. En ese perfeccionamiento nuestro ser volverá a ser esencia como lo fue al principio cuando nacimos del Seno divino. Nuestros dones, facultades, virtudes, en sí todos nuestros atributos espirituales estarán en su culminación, aunque nunca dejaremos de evolucionar. Nuestra elevación espiritual será perfecta, es ella la que nos permite estar en un mundo y otro, en un plano y otro, de una morada a otra.
Hoy nuestra elevación espiritual es escasa, poca, no nos hemos permitido desarrollar el amor, el bien, lo noble, el que nuestra voluntad sea afín a la de nuestro Creador. Por ello, cuando desprendemos de la carne, aún no podemos estar en planos o moradas más elevadas en luz, porque no hay méritos en nuestro espíritu y todavía tendemos a cuantas tentaciones y faltas espirituales.
Por ello… nuestro espíritu está sujeto al desencarnar a esta morada por medio del alma. Siendo de una naturaleza sutil, sin ser totalmente espiritual ni material, tiene lo indispensable para sujetar a nuestro espíritu a lo que es forma y substancia.
La gran mayoría de nuestros seres queridos y amados siguen aquí, sujetos a esta morada, sólo que sin carne. Este será nuestro hogar una y otra vez con carne y sin ella, hasta que nuestro espíritu se permita por sus méritos conquistar otras moradas… una tras otra, hasta que por fin conquiste todo, todo el Universo. Para entonces no estará ya sujeto a ninguna morada, a ningún mundo… todo le pertenecerá.
La gran mayoría de nosotros en este mundo somos como aves, aprisionados en una jaula,… limitados a un espacio sin poder ir más allá. Nuestros méritos y elevación espiritual, nos permitirá ser como el ave cuando es liberado de su jaula… Tendrá todo un mundo para él, extenso, inimaginable con todas sus bellezas por haber. A semejanza nuestro espíritu en su elevación y méritos cada vez se permitirá una mayor extensión de la Creación de Dios, hasta que por fin todo le pertenezca sin limitación alguna… mundos, planos materiales, moradas con diversas naturalezas, entre ellas la almica.

Elevación y Evolución

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Hay espíritus evolucionados, pero faltos de elevación espiritual. La elevación espiritual es la que nos permitirá estar en otros planos o moradas superiores a la que tenemos hoy. Es ella la que permitirá que este mundo no sea de tiniebla, sino de luz de los unos a los otros.
Esta morada es de espíritus evolucionados, han desarrollado su inteligencia, su razón, han transformado de tiempo en tiempo su mundo. Sin embargo no se atiende a la voz de la Conciencia, no existe fraternidad entre naciones, aún la miseria y el egoísmo del espíritu se hace presente de los unos a los otros. Evolución no es sinónimo de elevación, la primera todos la vamos adquiriendo, desarrollando conforme pasan las Eras sobre nuestro espíritu; en tanto la elevación espiritual puede quedar abandonada por tanto tiempo como lo permitamos.
Explica nuestro Maestro en el LVV, que Juan su discípulo y apóstol, fue quien se adelantó siglos enteros a una cantidad inimaginable de tantos otros espíritus. ¿Cuál fue su secreto? El haber atesorado los bienes del espíritu: el haberse permitido amar a sus hermanos, el de llevar una existencia noble y buena. El practicar la oración y la meditación. El de cultivar los buenos sentimientos y pensamientos. Si queremos ser grandes, con poder y potestad verdaderos, nos es necesario atesorar los bienes del espíritu.
Un espíritu con una inteligencia desarrollada puede ocuparse en lo innoble, en ideas oscuras y por su libre albedrío llevarlas a cabo. Le llevará todo ello a una purificación, al dolor, al sufrimiento en su propio ser tarde o temprano. Un espíritu elevado no permitirá que su libertad de obrar y hacer, sea para el dolor hacia los demás; tendrá grandes ideales que aunque pequeñas obras, sean para beneficio de todos. Ese espíritu no hizo un sendero hacia el dolor, sino lo opuesto hacia la paz de su ser, el mayor galardón que puede obtener un ser espiritual.
Un espíritu elevado por el amor tiende a desarrollar todos sus dones espirituales, y más aquellos que le atraen a su interés. Un interés no egoísta, sino marcado por un sentimiento noble que sea de utilidad a los demás. No sólo experimenta el goce que va adquiriendo en su experiencia, sino le es permitido por las altas escalas de la luz que lo lleve a cabo. La elevación espiritual desarrollada, le permitirá a un espíritu tener uno de los mayores goces espirituales, la comunicación de Espíritu a espíritu. El Padre y el hijo en una comunicación aún no comprensible al espíritu de la humanidad, pero que está destinada a conquistarla conforme él se lo permita.
Llega el instante del Reino de la Conciencia, entonces esta morada llegará a ser una entre tantas, donde sus moradores gozarán del fruto de su elevación y evolución espirituales. Los dos en un mismo sentido, en un mismo sendero,… hacia su perfeccionamiento espiritual.

La Ley de la Reencarnación

Cuarto Libro

Capítulo 6

La Ley de la Reencarnación:

Y tuvo un sueño; soñó con una escalera apoyada en tierra, y cuya cima tocaba los cielos, y he aquí que los ángeles de Dios subían y bajaban por ella. Génesis 28:12

Palabra que fue dirigida a Jeremías de parte de Yahvéh: Levántate y baja a la alfarería, que allí mismo te haré oír mis palabras. Bajé a la alfarería, y he aquí que el alfarero estaba haciendo un trabajo al torno. El cacharro que estaba haciendo se estropeó como barro en manos del alfarero, y éste volvió a empezar, transformándolo en otro cacharro diferente, como mejor le pareció al alfarero. Entonces me fue dirigida la palabra de Yahvéh en estos términos: ¿No puedo hacer Yo con vosotros, casa de Israel, lo mismo que este alfarero? Mirad que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, casa de Israel. Jeremías 18:1-6

Sus discípulos le preguntaron: “¿Por qué, pues, dicen los escribas que Elías debe venir primero?” Respondió Él: “Ciertamente, Elías ha de venir a restaurarlo todo. Os digo, sin embargo: Elías vino ya, pero no le reconocieron sino que hicieron con él cuanto quisieron. Así también el Hijo del hombre tendrá que padecer de parte de ellos”. Entonces los discípulos comprendieron que se refería a Juan el Bautista. Mateo 17:10-13 Leer Más

La Ley de Evolución

Cuarto Libro

Capítulo 5

La Ley de Evolución:

Sea mi corazón perfecto en tus preceptos, para que no sea confundido. Salmos 119:80

Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial. Mateo 5:48

Mas ahora, desechad también vosotros todo esto: Cólera, ira, maldad, maledicencia y palabras groseras, lejos de vuestra boca. No os mintáis unos a otros. Despojaos del hombre viejo con sus obras, y revestíos del hombre nuevo, que se va renovando hasta alcanzar un conocimiento perfecto, según la imagen de su Creador, donde no hay griego y judío; circuncisión e incircuncisión; bárbaro, escita, esclavo, libre, sino que Cristo es todo y en todos. Revestíos, pues, como elegidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia, soportándoos unos a otros y perdonándoos mutuamente, si alguno tiene queja contra otro. Como el Señor os perdonó, perdonaos también vosotros. Colosenses 3:8-13 Leer Más