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La fuerza del pensamiento

La fuerza del pensamiento

Cuando de vuestra mente brota una idea o un pensamiento de luz, así llega a su destino para cumplir su misión bienhechora. Si en vez de pensamientos de bondad, brotan de vuestra mente emanaciones impuras, sólo causarán perjuicios a donde las enviéis. Yo os digo que también los pensamientos son obras y como tales, quedan escritas en el libro que existe en vuestra conciencia.

Nunca penséis mal de los que no os quieran, ni os exasperéis con aquellos que no os comprendan, ya que hasta el sentimiento más íntimo que tengáis hacia vuestros semejantes, se lo transmitiréis con el pensamiento.

Si vuestras obras son buenas o malas, recibiréis multiplicado lo que deseasteis para vuestros hermanos. Mas os valdrá haceros un mal a vosotros mismos, que desearlo a uno de vuestros semejantes.

Por eso os dije en el Segundo Tiempo: Lo que se siembra se cosecha. He aquí por qué os digo que no conocéis la fuerza del pensamiento. El pensamiento es voz y es oído, es arma y es escudo. Lo mismo crea que destruye.

Conoced vuestras armas antes de que la lucha comience; el que sepa prepararse será fuerte e invencible. No será necesario que esgrimáis las armas homicidas. Vuestra espada será el pensamiento limpio y puro, y vuestro escudo la fe y la caridad. Aún en el silencio resonará vuestra voz como mensaje de paz.

Combatid con la fuerza del pensamiento la discordia, la desunión y la guerra que ha invadido al mundo.

Os digo que oréis, porque aquel que no ora, se entrega a pensamientos superfluos, materiales y a veces insanos, con lo cual, sin darse cuenta fomenta y alimenta las guerras homicidas; mas cuando oráis, vuestro pensamiento como si fuera espada de luz, rasga los velos de oscuridad y los lazos de la tentación que hoy están aprisionando a muchos seres, satura de espiritualidad el ambiente y contrarresta las fuerzas del mal.

Por todo lo que os digo, comprended cuánto podréis hacer con el espíritu y con la mente en medio del caos que ha envuelto a esta humanidad. Estáis en un mundo de pensamientos e ideas encontradas, donde las pasiones palpitan por el materialismo y los espíritus navegan entre tinieblas.

El pensamiento y el Árbol de la Ciencia

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Cada uno de nosotros somos seres espirituales, que están perfeccionando todos sus atributos espirituales. Cuando nuestro espíritu surgió del Seno divino, todos fuimos puros y perfectos por nuestro Origen, que es la Perfección pura y perfecta. Mas como el infante que nace del vientre y ve la luz, no conoce cuanto le pertenece en el mundo. No conoce quien es su madre y padre, ni se conoce a sí mismo. A semejanza somos los espíritus que vimos la luz al nacer del Seno Divino, no conocemos Quien nos dio la vida, todo lo que ha creado, y tampoco a nosotros mismos.
Nuestro pensamiento fue virgen, todos nuestros atributos lo fueron. Sin embargo, nuestro espíritu poco a poco fue utilizando esa potencia espiritual, y fue desarrollándose a semejanza como cuando un infante empieza a balbucear sus primeras palabras, así lo fue nuestro pensamiento espiritual. Esa potencia sí tenía que conocer el árbol de la ciencia. Y no sólo lo conoció, sino que le permitió desarrollar su pensamiento, y en él, las facultades de su razonamiento, su discernimiento, su reflexión, su comprensión.
Nuestro pensamiento ya no es virgen. Muchos espíritus desenvolvieron esa potencia guiados por la luz de Quien les creó; pero otros tantos lo desenvolvieron conforme su libre albedrío. El Padre todo lo permitió, no iba a ser quien pusiera cadena a lo que Él les había dotado desde su nacimiento. 
El árbol de la ciencia ha dado sus frutos, unos dulces, otros muy amargos; sin embargo, no es el árbol quien da el sabor, sino el cómo fue cultivado por cada espíritu. Cada quien ha cultivado su árbol de la ciencia, y de ese árbol ha compartido su fruto a los demás. ¿Qué sabor ha dado nuestro propio árbol de la ciencia a los demás? ¿Ha sido un fruto dulce o amargo? No es el Padre quien va a detener de lo que hemos hecho del árbol de la ciencia,… será cada espíritu cuando a la luz de su Conciencia, reconozca que la potencia de su pensamiento lo ha llevado por caminos alejados del amor, la verdad y la luz. Será cada espíritu cuando reconozca que su fruto, en lugar de haber sido venero de bendición y bienaventuranza, es veneno para sí como para sus hermanos.

Los pensamientos

los pensamientos

En la actualidad la humanidad se destruye en múltiples formas; esa destrucción tiene un principio, un origen a la cual pocos llegamos a percibir o a darnos cuenta, y este origen son nuestros pensamientos.

El pensamiento es una fuerza, una potencia de nuestro espíritu que bien encaminado es de gran trascendencia para el mejoramiento de nuestra vida en todos los ámbitos de nuestra existencia, pero mal encauzado, la destrucción puede llegarnos a suceder. Leer Más