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El Tercer Testamento

¿Qué es el Tercer Testamento?

Estoy legando a la humanidad un nuevo libro, un nuevo Testamento: mi palabra del Tercer Tiempo, la voz divina que ha hablado al hombre al desatarse el Sexto Sello. Nadie se sorprenda de estas revelaciones, comprended que estáis aproximándoos a la plenitud de los tiempos. En aquél Segundo Tiempo (Segundo Testamento) mi presencia en cuanto hombre, sólo fue creída por unos cuantos corazones. Sin embargo, la humanidad tomó después el nacimiento de Jesús el Cristo, como el comienzo de una nueva Era; así en este tiempo, el principio de mi comunicación con vosotros o sea mi advenimiento en cuanto Espíritu Santo, será tomado como el principio de la Tercera Era, el Tercer Tiempo, El Tercer Testamento.

Humanidad: os prometí volver y no podía dejar de asistir a esta cita con vuestro espíritu. Han pasado muchos siglos desde el día en que os di mi palabra a través de Jesús. He regresado en virtud de la promesa que os hice.”

 “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de Verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.” (Juan 16:12-15)

 “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.” (Juan 14:26) 

Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. (Joel 2:28)

Este es el Tercer Tiempo en que mi Espíritu Divino se derrama sobre toda carne y sobre todo espíritu, en cumplimiento de la profecía que os hice de que todo ojo me contemplaría.

Nos dará vida después de dos días; (Dos tiempos) en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él. (Oseas 6:2)

De cierto os digo, que los hombres no han comprendido el sentido espiritual de aquellas palabras, (Oseas 6:2) porque el tiempo no pasa sobre Mí, ya que Yo soy la eternidad. Heme aquí en la Tercera Era, en el tercer día, ahora estáis en el tiempo en que he venido a resucitaros.

Es el Tercer día, en el que debéis resucitar, el Tercer Tiempo destinado al espíritu para su restitución y elevación.

Vengo a entregaros mi palabra, que como un concierto celestial llega a daros vida, cual cantar de los cantares que vibra en los Cielos y cuyo eco es escuchado en la Tierra.

¿Os dije que resucitaría al tercer día de entre los muertos? Pues con ello también os hablé en sentido figurado de los acontecimientos futuros. Aquí me tenéis en Espíritu al iniciarse el Tercer Tiempo comunicándome por el entendimiento humano.

y le matarán; mas al tercer día resucitará. Y ellos se entristecieron en gran manera. (Mateo 17:23)

Creed que, así como Jesús resucitó al tercer día de entre los muertos, hoy en el Tercer Tiempo, he resucitado nuevamente de entre los hombres, muertos a la fe y a la gracia, para venir a enseñaros a través del entendimiento humano las bellezas de la vida espiritual.

Este es el tercer día en el que vengo a resucitar mi palabra entre los muertos. Este es el Tercer Tiempo en el que me aparezco ante el mundo en forma espiritual, para decirle: éste es el mismo Cristo que visteis expirar en la cruz, que ahora viene a hablaros porque Él vive y vivirá y será por siempre.

Hoy me manifiesto para recordar a la humanidad, mis enseñanzas pasadas y también para anunciarles mis nuevas revelaciones.

Mi Palabra en este tiempo os habla sobre la vida espiritual, y es porque ya habéis llegado en vuestra evolución a aquel capítulo del Libro de la Vida, que muestra al espíritu los misterios no revelados. Humanidad, he aquí mi presencia divina con vosotros, no hecho hombre como en el Segundo Tiempo, sino espiritualmente.

Heme aquí presente, visible a toda mirada espiritual, derramando luz en los senderos del espíritu, para que comprendáis todo lo que ha sido revelado a través de los tiempos.

Bienaventurados los que así me reciban en su corazón y crean en mi palabra, porque ellos me verán en la nube celestial rodeado de mis huestes espirituales, y aunque no toque el polvo de la Tierra como en el Segundo Tiempo, sabrán sentir mi presencia espiritual; entonces unirán este nuevo mensaje, al que no estaba completo porque faltaba agregarle mis revelaciones como Espíritu Santo.

Finalmente comprenderéis que estas revelaciones se os han entregado en perfecto orden iluminando la vida humana. Que la lección de amor se os dio cuando ya teníais un amplio conocimiento de la justicia. La misma sabiduría os llegará cuando viváis en armonía con las enseñanzas que encierra el verdadero amor.

Cuando alcancéis completo conocimiento de esas divinas revelaciones, haced un libro que esté dividido en tres partes y encontraréis que la primera habla de la Ley, la segunda del amor y la tercera de la sabiduría. Entonces comprenderéis, que la ley es la que conduce, el amor eleva y la sabiduría perfecciona.

Este es el Tercer Testamento del único Dios que se ha manifestado a los hombres en tres formas o fases distintas, y por lo tanto tenéis una lección más que añadir a las anteriores. Mucho tenéis que estudiar, pero no temáis, porque la enseñanza de este tiempo os hará comprender mejor la de los tiempos pasados. Así pasó con los que rigiéndose por la ley de Moisés, estudiaron a los profetas y comprendieron el fondo de las enseñanzas hasta que vino Jesús el Cristo.

Faltaba revelar a los hombres mucho más de lo que se les había enseñado, para que pudieran comprender el sentido de aquellas lecciones; y entonces le fue anunciada a la humanidad una nueva Era y una nueva manifestación de mi Espíritu. Y el cumplimiento de aquella promesa lo estáis viendo realizado en esta palabra de luz, que es sabiduría para vuestro espíritu Y consuelo para vuestro corazón. ¿Quién sino Yo, podía ser el Espíritu de la Verdad y de la Consolación?

Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas pasaron. (Apocalipsis21-4)

¿Cómo se recibió el Tercer Testamento?

Buscad en el testimonio de mis profetas de los primeros tiempos, el anuncio de esta comunicación a través del entendimiento humano y de cierto os digo, que ahí lo encontraréis. Si hasta ahora los hombres no han descubierto esa profecía, es porque leyendo, no han sabido entender ni interpretar la palabra divina.

¿Por qué os sorprendéis, humanidad, del prodigio que he venido a mostraros en este tiempo, al comunicarme por medio del entendimiento del hombre? Mayores obras hice en los tiempos pasados y las creísteis. La forma que elegí para comunicarme con los hombres de este tiempo a muchos ha sorprendido, atreviéndose aun a juzgarla sin antes haber meditado en mis pasadas revelaciones.

He aquí una página más del Libro de la Vida, escrita por mi caridad; he venido a hablarle a vuestro espíritu porque en todos los tiempos me he comunicado con la humanidad. La forma en que ahora me manifiesto no es nueva; sólo el que se ha materializado podrá parecerle extraña o imposible, en cambio para el que me esperaba, es lo más natural y justo.

Me ha placido comunicarme con el hombre y mi determinación es perfecta. Conozco al hombre porque Yo lo he creado. Puedo servirme de él porque para eso lo formé, y puedo manifestar mi gloria por su conducto, porque lo creé para glorificarme en él.

Así hablé a los patriarcas de los primeros tiempos; así inspiré a Moisés a quien convertí en portavoz de mi palabra, ahora os he hablado, como en otro tiempo hablé a los pueblos por boca de los profetas, me comuniqué con ellos de Espíritu a espíritu, porque esta comunicación la he establecido con los hombres desde el principio de la humanidad.

¡El hombre! He ahí mi imagen porque él es inteligencia, vida, conciencia, voluntad, porque posee algo de todos mis atributos y su espíritu pertenece a la eternidad.

Si he venido a manifestarme por medio del ser humano, es porque el hombre constituye la obra máxima de cuanto deposité en la Tierra, si le doté de espíritu, ¿qué mejor intérprete que él podría encontrar mi Espíritu para hablar con la humanidad? Ahí tenéis la razón de por qué en todos los tiempos ha sido el hombre mi mejor conducto para expresaros mis divinos pensamientos.

En verdad os digo y no lo olvidéis: que no es imposible que Yo me comunique, a través del entendimiento humano; imposible sería que no pudiera comunicarme.

¿Por qué creéis imposible mi comunicación con vosotros si estáis recibiendo la comunicación del universo? ¿Cómo ha de pareceros imposible la vibración de mi Espíritu a través del espíritu humano, si todos estáis llenos de los pensamientos de Dios? ¿Cómo ha de ser imposible que Dios se comunique con vosotros, cuando los ángeles, los mundos, los espacios y todo lo creado están llenos de Él?

En este tiempo me ha placido manifestarme a vosotros a través del entendimiento humano. ¿En qué forma mejor podríais comprenderme, si no en ésta, valiéndome de vuestra propia mente y de vuestro lenguaje?

Hay quienes se han sorprendido porque me comunico por conducto del hombre, y no aciertan a comprender si ha sido por voluntad de Dios o por voluntad humana. Mas Yo os digo: ha sido vuestro propio Dios quien ha venido a sorprender a la humanidad.

¿En dónde están los limpios de corazón y los justos para manifestarme en ellos? Si alguien dijese que es imposible que Yo me comunique por este medio con la humanidad, porque soy infinito y no sois dignos de recibirme, os digo: Más que fijarme en vuestra pequeñez, me manifiesto a vosotros porque me necesitáis.

Este es un medio del cual me he valido en todos los tiempos para hablar al hombre, y debéis notar que siempre ha venido la divina palabra por conductos humildes, sencillos y en apariencia rudos.

“Porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo, a los cuales les dijo: Este es el reposo dad reposo al cansado; y este es el refrigerio; mas no quisieron oír. La palabra pues de Jehová, les será mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito ahí, otro poquito allá, hasta que vayan y caigan de espaldas, y sean quebrantados, enlazados y presos. (Isaías 28:11-13)

En la Ley está escrito: En otras lenguas y con otros labios hablaré a este pueblo; y ni aún así me oirán, dice el señor. (1ª de Corintios 14:21)

¿Cuándo se recibió el Tercer Testamento?

1866 Marca el principio de este tiempo de luz. Yo envié al Profeta Elías para que descorriese el velo del misterio e iniciase el tiempo de mi comunicación como Espíritu Santo entre la humanidad.

Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad Elías viene primero, y restaurará todas las cosas. (Mateo 17-11)

Elías iluminó a un varón destinado por Mí para que fuese el precursor. Aquél escogido llamado Roque Rojas, fue quien escuchó de espíritu a Espíritu la voz del profeta que le ordenaba en mi Nombre, llamar y reunir a sus hermanos, porque una revelación divina estaba a punto de iluminar los destinos de la humanidad, Roque Rojas, manso y humilde como un cordero, obedeció la voz espiritual, respondiendo: «Hágase en mí la voluntad de mi Señor». Roque Rojas reunió a un grupo de hombres y mujeres de fe y buena voluntad, y allí, en el seno de sus primeras reuniones, Elías se manifestó a través del entendimiento del Enviado, diciendo: «Yo soy Elías el Profeta, el de la transfiguración en el Monte Tabor».

Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías hablando con él -Jesús el Cristo- (Mateo 17:3)

Y dio las primeras instrucciones a los primeros discípulos, al mismo tiempo que les anunciaba la Era de la Espiritualidad y les profetizaba que pronto llegaría el Rayo del Divino Maestro a comunicarse con su pueblo.

Ese primero de septiembre de 1866, fue el nacimiento de una nueva Era, la aurora de un nuevo día: El Tercer Tiempo que se abrió ante la humanidad. Mi Espíritu vino sobre la nube simbólica a prepararos para recibir la nueva lección. Después en 1884, principié a daros mi enseñanza. No llegué en cuanto hombre, sino espiritualmente.

Roque Rojas trajo al mundo la misión de ser el primer entendimiento por el cual el profeta Elías llamó a los primeros labriegos del Tercer Tiempo, y entre aquellos primeros en recibir cargos, se levantó una doncella con la espiritualidad y la entrega necesaria para que en ella se consumase el prodigio de mi comunicación por el entendimiento humano. Desde entonces y por ese conducto mi palabra iniciada con la manifestación de Elías marcó el tiempo de esta comunicación que será desde 1866 hasta 1950.

¿En dónde se recibió el Tercer Testamento?

Así como en los tiempos pasados, los lugares de Jerusalén y de Roma, fueron para la humanidad tierras de promisión y fuentes de gracia en donde el Señor se manifestó, a esta nación empequeñecida y humillada, -La Nación Mexicana- le he señalado una elevada misión para este tiempo; deberá de estar preparada, porque tanto el eco de mi manifestación, como el rumor de mis prodigios y el fervor de los testigos, atraerán la atención de la humanidad.

Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del hijo del hombre. (Mateo 24: 27)

Yo fui quien señaló en aquel tiempo el lugar y la hora para mi advenimiento en cuanto hombre; también Yo he marcado el lugar y el tiempo en que vendría entre los hombres en la Tercera Era. Todo fue preparado con perfecta justicia y sabiduría.

Una nueva tierra había de, ser testigo de mi nueva venida; el occidente habría de iluminarse con el resplandor de mi presencia. Escuchad: Hace tiempo en el norte de vuestras tierras habitaba una gran tribu, de la cual surgió un profeta inspirado por mi luz. El levantó y condujo a aquel pueblo en pos de una hermosa tierra, donde deberían fundar su ciudad. Ante tan grata promesa, aquellas tribus se levantaron con la esperanza de merecer aquella gracia. Atravesaron selvas, cruzaron desiertos y escalaron sierras; nada los detuvo, y cuando a su paso encontraron obstáculos, su fe les ayudó a vencerlos hasta llegar al lugar profetizado, que era, como en el Primer Tiempo, una imagen de Canaán, la «tierra prometida» a los Israelitas, la tierra que manaba leche y miel.

Ved cómo la hoja del árbol no se mueve sin mi voluntad y nada es ajeno a mis designios y planes divinos.

Aquella tribu inspirada en la fe de una promesa que llegó a ver cumplida, levantó su ciudad, y en ella elevó a su Dios su culto primitivo, formó sus hogares y dio esplendor a su imperio, que en su magnificencia se semejó al de Salomón.

Fue aquella tierra, según las promesas, tierra de bonanza y de prosperidad. El varón era fuerte, la mujer dulce y tierna, y ambos eran hermosos; mas llegó el tiempo en que ese pueblo había de conocer el nombre y la obra de Cristo, su Señor, llegando a ellos la buena nueva en labios de hombres extraños que venían del otro lado del mar. Muy grande fue la misión de quienes trajeron a estas tierras la luz de mi Doctrina; mas en verdad os digo, que fueron muy pocos los que supieron cumplir con la ley de amor, de caridad y humanidad, que mis enseñanzas aconsejaban, porque en su mayoría aquellos hombres se dejaron poseer de la codicia, olvidando todo principio de fraternidad, haciendo correr a torrentes la sangre inocente, para adueñarse de cuanto sus ojos contemplaban.

Los invasores derribaban los ídolos de aquel pueblo, haciendo que éste blasfemara en contra del Dios que aquellos venían a revelarles con tanta injusticia y con tanta crueldad. ¿Podían aquellos reconocer a través de actos tan inhumanos a Cristo, el Dios del amor, Aquél que a nadie quita la vida, sino que antes da la Suya para salvar al mismo que le ha ofendido?

Aquellas tribus cayeron bajo la esclavitud y el dominio del fuerte, como en el Primer Tiempo Israel había caído bajo el yugo de Faraones y Césares. Fueron tiempos de dolor, de amargura y de lágrimas, los que vinieron sobre aquel pueblo, y fue entonces cuando su clamor, resonando en los cielos, atrajo sobre sí como un manto de infinita ternura, el amor de la Virgen María, la ternura divina, la dulce Madre del universo.

Por su sensibilidad, ese pueblo estaba destinado a ser Mariano, porque al reconocer y amar esa divina verdad, encontró la escala espiritual que conduce a Mí a los espíritus.

Y ese pueblo, ¿cuál es? Es el vuestro, el cual después de sus luchas y de su larga jornada ha contemplado la llegada del Tercer Tiempo, con mi nuevo advenimiento.

No elegí a última hora a esta nación para mi nueva manifestación, todo había sido previsto desde la eternidad. Este suelo, esta raza, vuestros espíritus, han sido preparados por Mí, así como el tiempo de mi presencia también había sido marcado por mi voluntad.

Así como Cristo en aquel tiempo buscó el pesebre para nacer en cuanto hombre, hoy encontré este rincón de la Tierra dispuesto a oírme.

Esta parte de la Tierra en que vivís, ha sido ahora la destinada para recibir el cumplimiento de mis promesas y designios. Aquí he venido a daros el tercero y último de mis testamentos.

¡Oh, nación bendita donde he hecho llegar mi rayo de luz convertido en verbo!

La presencia del profeta Elías, antes de la manifestación del Espíritu de Verdad

He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición. (Malaquías 4:5-6)

En el año de 1866 brilló una estrella como aquella que anunció el nacimiento del Mesías. Pocos la contemplaron porque el mundo estaba durmiendo.

Esa estrella fue el Profeta Elías, y con su manifestación a través del entendimiento humano, se abrió una nueva Era espiritual. Con su luz vino a iluminar el camino para guiar a los hombres y anunciarles un tiempo de grandes revelaciones.

Elías abrió la puerta de una nueva Era, ha aparejado los caminos del Señor, os ha preparado para que recibáis las primicias de mi revelación.

Elías ha venido como precursor en este tiempo para preparar mi llegada; ha venido como profeta para anunciaros la nueva Era con sus combates y sus pruebas, pero también con la sabiduría de sus revelaciones. Viene con su carro de luz a invitaros a penetrar en él y llevaros a la mansión espiritual donde reina la paz. Confiad en él como en el buen pastor, seguidle espiritualmente como el pueblo de Israel siguió a Moisés en el Primer Tiempo.

Este es el tiempo confiado a Elías para que despierte a la humanidad, él es el precursor que llegará de pueblo en pueblo, de nación en nación, de hombre en hombre, para decirles como lo hizo en aquel tiempo Juan el Bautista, en las orillas del Jordán, cuando les hablaba a las multitudes diciéndoles que se prepararan porque el reino de Dios ya estaba cerca. Ahora les dirá con su voz espiritual que penetren en recogimiento, porque la presencia del Señor como Espíritu Santo es con los hombres.

Y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos, se ha acercado… Y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados. Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento. (Mateo 3:2-8)

La Manifestación de la Virgen María, en el Tercer Tiempo

Escudriñad las profecías de los tiempos pasados y comprobaréis que estaba anunciada mi nueva manifestación, mas cuando tuvisteis la comunicación de La Virgen María, vuestra Madre Celestial, todavía existen quienes se preguntan: ¿También la presencia de María estaba anunciada? De cierto os digo, que si interpretaseis bien las profecías de Juan el Apóstol, encontraréis que la manifestación de La Virgen María, la ternura divina, había de ser también en este tiempo.

Cuando Juan, mi discípulo, se encontraba en su retiro solitario en la isla de Patmos donde recibió las grandes revelaciones de los tiempos venideros, donde penetró espiritualmente en el Más Allá, contemplando los grandes misterios del Señor encerrados en símbolos, representados por figuras, allí también contempló la figura la Virgen María. En esa gran revelación confiada por el Padre a Juan para los hombres de las eras venideras, ahí él, después de una gran señal, contempló a una Mujer Vestida de Sol y la luna debajo de sus pies y una corona formada sobre su sien por doce estrellas.

Aquella mujer sentía dolores de parto y cuando aquél dolor era más intenso, vio Juan a la maldad en forma de dragón acechándola, esperando solamente el nacimiento del hijo para devorarlo. Y el Maestro os dice: Si esa revelación, dada por el Padre a Juan, hablaba de los tiempos venideros, Yo os digo: Él vio a María en el Tercer Tiempo, próxima a dar a luz al pueblo Mariano y a la maldad acechando al pueblo del Señor. Juan contempló también que en el instante del nacimiento se entablaba una gran batalla de ángeles contra el dragón que simboliza la maldad humana, una batalla que es la que ahora tenéis, porque el pueblo Mariano ha nacido, ya ha surgido sobre el haz de la Tierra y hoy se encuentra recibiendo su escudo y su espada de amor para penetrar en la gran batalla final. Eso significa esta revelación.

Los que conocen a María, no la conocen en su verdad. La miran solamente como mujer, la contemplan solamente como madre humana y en torno a Ella han creado cultos, ritos, festines y fanatismos. Por esa adoración idolátrica se han olvidado del cumplimiento de las leyes del Señor, de la palabra del Maestro y de amarse los unos a los otros.

Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento…(Apocalipsis 12: 1-17)

La presencia de los seres de luz, llamados ángeles, en el Tercer Tiempo

Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre. (Juan 1:51) (Génesis 28:12)

Y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, (2ª Tesalonicenses1:7)

Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras. (Mateo 16-27)

Esas legiones espirituales de que os he hablado, forman también parte de mis bendiciones que os envío. Mis mensajeros y siervos, en el instante de recibir la inspiración divina, se apresuran a ayudar a sus hermanos que habitan la Tierra, ese planeta convertido por los hombres en valle de lágrimas.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro. (Mateo 24:31)

Abrid vuestros ojos y dulcificad vuestros sentidos para que percibáis a ese mundo invisible que vibra en torno vuestro. Os habéis empeñado en ignorar esa vida espiritual que palpita sin cesar dentro, fuera y sobre de vosotros, sin imaginaros que estáis tan íntimamente ligados a ella, como lo estáis al aire que respiráis.

Mientras que mi arcano pleno de revelaciones y de misericordia, sólo espera la hora en que la humanidad vuelva su mirada al Padre, mostrándose limpia y humilde, para derramar en ella cuanto le tengo reservado, de cierto os digo que habéis estado desafiando siempre mi justicia, y que en este tiempo os he aceptado el desafío. Vengo en son de guerra, mi poder es grande, mis huestes numerosas y mis armas invencibles. Al final Yo venceré, mas no me levantaré sobre los muertos, sino delante de los vivos; a nadie humillaré, todos levantarán su faz para ensalzar mi nombre.

En la Biblia, se nos habla de un nuevo pacto* o Testamento

(*) La misma palabra griega significa tanto pacto como testamento (Hebreos 9:15) Versión Reina Valera Revisada en 1960 (página 1116)

Pacto: La Palabra testamentum se usa con frecuencia en Latín, para expresar la palabra Hebrea berith, que significa pacto. (Diccionario de la Biblia. por W.W. Rand de Editorial Caribe, apartado 1307 San José Costa Rica (página 484)

La palabra testamento, en griego, diatheke, equivalente a la hebrea berith, significa pacto. (página 684) del mismo diccionario de editorial Caribe.

Pacto: En Hebreo Berith, en Griego Diatheke; estos términos, son comúnmente traducidos como <pacto>, aunque también en algunas ocasiones por <alianza> o <testamento>. Nuevo diccionario bíblico ilustrado Vila/Escuain de editorial Clie (1985) (página 869)

El Mediador de un nuevo pacto

Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas. Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo. Porque reprendiéndolos dice: He aquí vienen días, dice el Señor, en que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto. No como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos no permanecieron en mi pacto, y yo me desentendí de ellos, dice el Señor. Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo. Y ninguno enseñará a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; porque todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos. Porque seré propicio a sus injusticias. Y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades. Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer. (Hebreos 8:6-13)

Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado. Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos. Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará. Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. (2 Corintios 3: 14-17)

En el Primer Tiempo (Primer Testamento) pacté con Abraham y sus generaciones; aquel pacto lo olvidaron los hijos de aquel pueblo. Pacté con Moisés, quien sacó de la esclavitud a Israel, y con el paso de los tiempos nuevamente los hombres se olvidaron del pacto.

En el Segundo Tiempo vine al mundo, mi pacto con los hombres lo sellé con mi sangre, y ese pacto de amor tuvo validez suficiente para enseñar a mis hijos el camino por el que la humanidad de todos los tiempos puede redimir todos sus pecados. Porque Yo, en Jesús, vencí a la muerte, triunfé sobre las tinieblas, convertí el dolor en pasión divina y abrí el camino de la luz a los espíritus.

Hoy vengo a hacer con vosotros nueva alianza, porque no os encuentro unidos ni en Mí, ni en vosotros mismos, y es mi voluntad que en este Tercer Tiempo, en el seno del Sexto Sello, forméis la alianza de amor y fraternidad en Mí.

Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna. Porque donde hay testamento, es necesario que intervenga muerte del testador. Porque el testamento con la muerte se confirma; pues no es válido entre tanto que el testador vive. (Hebreos 9:15-17)

Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo; porque después de haber dicho: este es el pacto que haré con ellos Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las escribiré. (Hebreos 10:15-16)

El cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, más el espíritu vivifica. (2ª Corintios 3:6)

Este es el nuevo pacto que hacéis con mi Divinidad. Esta revelación es el Arca de la Nueva Alianza.

En este tiempo, mi pacto con vosotros no será sellado con sangre, como lo fue en Egipto cuando mi pueblo marcó las puertas de sus casas con sangre de cordero primogénito, o como después en el Segundo Tiempo (Segundo Testamento) lo hizo Jesús, el Cordero de Dios, al sellar con su sangre un pacto espiritual entre el Maestro y sus discípulos.

Ahora quiero que os levantéis por amor, guiados por la luz de la conciencia y por el ideal de espiritualidad, para que no sea la sangre del inocente la que selle este pacto de alianza; deberá ser la luz de mi Espíritu y vuestra luz, las que se fundan en una sola claridad, en un solo rayo de luz.

Al cumplir el espíritu de la humanidad con el pacto que tiene celebrado con su Padre, Yo cumpliré a mi vez hasta la última de mis promesas, abriré mi arcano y lo desbordaré sobre de mis hijos en sabiduría, en paz y en revelaciones. Siempre que vuestro concepto sobre lo divino ha estado alejado de la realidad, he venido en vuestra ayuda para destruir fantasías e irrealidades y haceros penetrar en la verdadera senda.

Inútiles y vanos serán los esfuerzos que las religiones hagan por conservar a sus fieles en la rutina de antiguas creencias y métodos fuera de tiempo, porque nadie podrá detener la luz divina que penetra al fondo de los entendimientos, despertando al espíritu a una Era de revelaciones, de divinas confidencias, de esclarecimientos de dudas y misterios, de liberación espiritual.

Tampoco nadie podrá detener el torrente que habrá de formar la humanidad cuando se levante en pos de su libertad de pensamiento de espíritu y de fe.

Nadie crea que Yo vengo a arrebatar sus adeptos, fieles o seguidores a las distintas religiones, no, pero ha llegado la hora en que un nuevo tiempo hace su entrada, removiendo lecciones olvidadas, borrando costumbres, creencias y tradiciones inútiles, purificando y despojando al espíritu de toda falsedad, para entregarle el verdadero pan del espíritu que siempre ha cambiado por el rito, En torno a esta luz se unirán los hombres, se reconciliarán los pueblos, se perdonarán los enemigos y por ella se comprenderá la esencia de la Doctrina que hace casi dos mil años vine a enseñaros con palabras y obras.

¿Por qué el Tercer Testamento?

Porque la humanidad no ha logrado aún penetrar al fondo de las revelaciones de los dos primeros tiempos, -Primero y segundo Testamentos- mas en éste Tercer Tiempo –Tercer Testamento- mi palabra os hará comprender, interpretar y practicar mis enseñanzas anteriores uniéndolas a las presentes.

Muchos se preguntan por qué he vuelto a la Tierra, si ya os había doctrinado con mi palabra en el Segundo Tiempo; (Segundo Testamento) es que habéis olvidado mi Ley y os he encontrado naufragando en un mar de ignorancia y de maldad. La misma sangre de los hombres derramada a torrentes, empapando la Tierra, ha marcado el tiempo de mi presencia entre vosotros como Espíritu Santo. Mirad la guerra, el hambre, la peste y la muerte como un tétrico cortejo que va de pueblo en pueblo sembrando el luto, la desolación y el exterminio.

Prometí a la humanidad volver en otro tiempo y aquí me tenéis cumpliendo mi promesa. Tenía que venir nuevamente para concluir una enseñanza que a través de dos Eras os había venido revelando y cuya última parte había sido reservada para este Tercer Tiempo. ¡Muy grande es el atraso moral y espiritual en el que encuentro a la humanidad! No solamente los adultos corren atraídos por los placeres del mundo y de la carne; también los adolescentes y hasta los niños, a todos les ha llegado el veneno acumulado a través de los tiempos.

Así encuentro a la humanidad desconociéndose, destruyéndose, dándose muerte; confundiendo al espíritu con la materia, a lo divino con lo humano, y a la luz con la tiniebla. ¿Comprendéis el momento en que vivís? ¿Comprendéis el por qué de mi Tercer testamento?

¿Qué no presentís el ambiente de lucha? ¿Nada os revela vuestro espíritu? Todo os habla de caos. Si es la mente humana, sólo concibe armas para la destrucción; si es el corazón, no da albergue a sentimientos de fraternidad y si al odio. La salud no existe en un solo cuerpo, todos se encuentran contaminados de la enfermedad y de la peste; los niños nacen con una carga de dolor; los padres desconocen a sus hijos y los hijos a sus padres; los esposos se separan, las mujeres pierden su virtud sin darle valor alguno; los hombres profanan lo más sagrado; las religiones se desconocen y se desgarran entre sí y los vicios toman fuerza entre los hombres. Mientras, mi palabra con un dulce reclamo os despierta, os invita a la regeneración y a que os libréis de perecer en ese mar tempestuoso. Sólo mi palabra puede resolver los profundos problemas y endulzar la existencia del espíritu en su jornada de pruebas y amarguras. Por eso he venido a entregaros mi Tercer Testamento.

Mas, ¿cómo podríais arrepentiros verdaderamente, si no conocéis la magnitud de vuestras faltas? He tenido que venir a los hombres, para hacerles comprender lo que significa ante la Divina Justicia, arrebatar la vida a un semejante, destruir la fe, engañar a un espíritu, traicionar un corazón, profanar la inocencia, causar una deshonra, despojar a un hermano de lo que es suyo, mentir, humillar y tantas imperfecciones que pasan inadvertidas a vosotros, porque os habéis familiarizado con todo ello.

Vine a sorprenderos precisamente en el tiempo anunciado por Jesús y los profetas de mi nuevo advenimiento; ahora al cumplirse mi promesa, miraréis el pecado en su mayor altura de perversidad, las ambiciones y los odios humanos manifestándose en guerras, como resultado de las tinieblas que envuelven al espíritu de la humanidad en este tiempo.

¿Quién de vosotros puede imaginar cómo es el fondo de ese abismo que con tanto odio y perversidad habéis abierto? Nadie, nadie puede imaginar las tinieblas ni el dolor acumulado durante siglos, milenios y Eras en ese inmenso cáliz de amargura. ¿Y aún habrá quienes pregunten por qué he venido?

Deducid quién es el que os está hablando y ya no tendréis necesidad de preguntar por qué he venido nuevamente hacia los hombres, porque la respuesta la llevaréis en vosotros mismos.

Debéis saber que Yo he venido, no sólo para que sepáis que soy grande, sino también para que todos vosotros lo seáis. En esta Era voy a probaros el poder que poseéis como herencia o don que deposité en vosotros; no es poder de la materia, sino del espíritu, porque el hombre no es poderoso, grande, ni sabio por la carne, lo es por el espíritu.

Cuando Cristo terminó su obra, dijo: «Todo está consumado», es decir, aquella lección había tocado a su fin. Sin embargo, antes había prometido volver entre los hombres porque aún les tenía reservadas nuevas lecciones. Hoy se abre ante vuestro espíritu este libro y veréis brotar de él nuevas enseñanzas; porque lo que no comprendisteis en aquellos tiempos, hoy lo comprenderéis. He aquí mi tercera lección: El Tercer Testamento.

No todo está escrito en la Biblia

¿Creéis por ventura, que lo que escribieron mis apóstoles del Segundo Tiempo, fue todo lo que Yo dije cuando estuve con vosotros? En verdad os digo que no. Fijaos en lo que os dice Juan, mi discípulo: «Hay tantas obras que Jesús realizó, que si se escribiesen cada una de ellas, pienso que en el mundo no cabrían los libros que para ello deberían escribirse». (Juan 21:25)

Hoy sabéis que lo que os dije en el Segundo Tiempo, no era todo lo que habría de enseñaros; que la lección no estaba concluida y que os tenía reservado un tiempo de gracia en el que había de reanudar mis enseñanzas, y a daros la explicación de mis palabras dadas en aquel tiempo en que habité entre vosotros y que no han sido comprendidas.

La palabra que habéis recibido, es el Tercer Testamento que he legado a vuestro espíritu, ya que en el mundo sólo eran conocidas las dos primeras partes de este libro, (La Biblia) la primera revelada a través de Moisés y los profetas, la segunda, aquella que os di en Jesús el Cristo; mas no poseíais la tercera, que es la que en este tiempo os ha enviado mi Espíritu.

Si os dije que volvería, es que tenía algo más que deciros y que en aquel tiempo aún no os lo podía revelar porque no lo hubieseis comprendido.

En este tiempo vengo a esclarecer con la luz de mi Espíritu, lo que era misterio para la humanidad. He aquí al Maestro recordando a sus hijos, hechos de otros tiempos, relacionándolos con obras del tiempo presente, para que comprendáis mejor mis enseñanzas pasadas.

Bienaventurados los que así me reciban en su corazón y crean en mi palabra, porque ellos me verán en la nube celestial rodeado de mis huestes espirituales, y aunque no toque el polvo de la Tierra como en el Segundo Tiempo, sabrán sentir mi presencia espiritual; entonces unirán este nuevo mensaje al que no estaba completo porque faltaba agregarle mis revelaciones como Espíritu Santo.

En cierta ocasión hablé a las multitudes que me oían: «Aún tengo muchas cosas que deciros, más por ahora no os las diré, porque no las comprenderíais». Ahora que vuelve a escucharse mi voz en el mundo, os digo: «Este es el tiempo en el que podréis comprender lo que callé entonces». Escuchad y analizad.

 

La interpretación de la Biblia

Libro de la Vida Verdadera

La interpretación de la Biblia

Los hombres se han dedicado a escudriñar los antiguos Testamentos, torturando su mente en la investigación e interpretación de las profecías y de las promesas. Los que de entre ellos se han aproximado más a la verdad, son los que han encontrado el sentido espiritual de mis enseñanzas, porque aquellos que siguen aferrados a la interpretación material, y no saben o no quieren encontrar el sentido espiritual de mis manifestaciones, tendrán que sufrir confusiones y decepciones, como las que sufrió el pueblo Judío cuando llegó el Mesías, al cual habían imaginado y esperado de una manera distinta a la que le mostró la realidad. 1-13-50

¿A dónde iréis humanidad, conducida por los que admiráis como grandes maestros de las revelaciones sagradas y a quienes Yo contemplo confundidos? Por eso vengo a salvaros con la luz de esta Doctrina, la cual os hará evolucionar en el sendero de mi amor. 1-24-47

Si a mis enseñanzas de los tiempos pasados la humanidad les ha dado torcidas interpretaciones, hoy también podéis caer en ese error. He aquí porque a pesar de venir en Espíritu, llego por instantes a materializar mis enseñanzas para hacerlas comprensibles a vosotros, es que no os habéis sabido preparar, velando y orando. 3-58-7 Leer Más