Archivos en la Categoría: Reflexiones Espirituales

Dios no hace nada

El Dios de los Israelitas es el que mostró Jesús en Su verdadera naturaleza. Ese Dios que sana, salva, perdona, redime… El que sufrió y padeció a través de la carne, a quien conocemos como el Unigénito; el lapidado, bofeteado, mofado, injuriado; el que aún en la cruz devolvió la vista al ciego. Ese Dios que después de Su crucifixión, se apareció para dar aliento a los apóstoles, para que ellos siguieran entregando la Buena Nueva. Leer Más

La vestidura temporal del espíritu

En las reuniones de los grupos se analizó sobre Adam y Eva, así como del inició del primer espíritu encarnado en esta morada llamada Tierra.

Adán significa el primer hombre, Eva la primera mujer. Pero, ¿qué es un hombre? A ninguna otra criatura terrenal se le podría considerar con ese termino. El hombre es el ser conformado de sus tres naturalezas, la divina por la Conciencia, el espiritual por el espíritu, y la material la carne. Leer Más

Elías, el gran espíritu

Elías es de aquellos hermanos que aún están más allá de nuestra comprensión. Tan sólo el Maestro nos explica que fue él quien dio ambiente espiritual a este mundo, antes de que los espíritus vinieran a encarnar. Leer Más

8 Marzo

En esta morada aún estamos lejos del reconocimiento de nuestro ser. Ese reconocimiento que no proviene de la carne, sino del espíritu. Sí, él encarnó y volverá a reencarnar. Es una Ley que aunque intuye la humanidad, no la valora ni la toma en consideración en su apropiada dimensión. Leer Más

El Alma Universal

A lo largo de los doce tomos del Libro de la Vida Verdadera no vamos encontrar la palabra alma; pero no está exenta de que podamos dar una explicación sobre ella.

El LVV nos menciona muchas veces que nuestro ser está constituido por tres naturalezas: La divina, la espiritual y la material. Hay grupos de estudio que mencionan que las tres naturalezas de nuestro ser son: La almica, la espiritual y la material, dejando de lado la naturaleza divina.

Mas analicemos por puntos:
1. Antes que la Creación material existiese no había nada, sólo el ESPÍRITU DIVINO.
2. El ESPÍRITU DIVINO a quien llamamos Padre-Madre, hizo seres semejantes a Él con las potencias, facultades, virtudes y dones propios de su Espíritu.
3. Ante la necesidad de nuestro espíritu de un aprendizaje y aleccionamiento para nuestra evolución espiritual, tuvo la idea divina de crear la Creación material.
4. Mas nada de lo material existía, ni si acaso un átomo. Todo cuanto existe en la Creación material procede de su PENSAMIENTO DIVINO.
5. Lo divino no tiene forma, ni cuerpo, ni substancia. Nuestro Creador tuvo la necesidad de pasar de lo divino que no tiene forma, a lo que sí tiene forma, y es aquí donde procede la CREACIÓN DEL ALMA.
6. El alma, ese elemento sutil, que no es totalmente espiritual, pero tampoco es material. Sin embargo tiene la particularidad de UNIR y SUJETAR ambas naturalezas.
7. Lo divino así paso a la SUBSTANCIA, o sea el tener un principio hacia la forma.
8. Por un largo periodo de tiempo, la substancia fue poseyendo MATERIA AL CONDENSARSE, y esa materia es todo cuanto es y existe, y es observable en el Universo.
9. Por lo tanto toda la Creación material con su naturaleza y sus diversas criaturas, incluyendo la carne del hombre, POSEE ALMA. A esto se le conoce como ALMA UNIVERSAL, porque todo, absolutamente todo posee alma, desde el átomo y la molécula.
10. Cuando surgimos o nacimos del Seno Divino… nuestro ser sólo era o poseía dos naturalezas, la divina y la espiritual: la divina que es la CONCIENCIA y la espiritual, o sea nuestro ESPÍRITU.
11. Mas nuestro espíritu al descender al plano material, al plano de las formas que es la Creación material, poseyó una tercera naturaleza, la material, o sea su CARNE.
12. Esta es su trilogía cuando ESTÁ ENCARNADO EL ESPÍRITU: La divina por la Conciencia, la espiritual por su espíritu, la material por su carne. ¿Dónde queda el alma? La adquirió de la misma ALMA UNIVERSAL. SÓLO EXISTE UN ALMA, la que se encuentra en toda la Creación material.
13. Mas cuando el espíritu desencarna, aún sigue SUJETO a la Creación material, pero en forma SUBSTANCIAL, el alma es el que lo sujeta. Entonces al no poseer ya materia, puede decirse que sus tres naturalezas son: La divina por su CONCIENCIA, la espiritual por su ESPÍIRITU, y una tercera naturaleza ya: la ÁLMICA.
14. Mas cuando el espíritu LOGRE SU PERFECCIONAMIENTO, no le será necesario ya la materia, ni si acaso el alma, sino sólo le servirá como un instrumento PARA INTERACTUAR en el plano de las formas, entonces será nuevamente como lo fue en su principio: CONCIENCIA Y ESPÍRITU.

¿Existió Moisés y Jesús?

Normalmente todos quienes elegimos el sendero espiritual en el Cristianismo, en algún momento nos ha interesado la historia del pueblo de Israel, el pueblo de Dios. Esa historia está contenida sin lugar a dudas en muchos libros, donde se ha plasmado su origen, sus luchas, sus grandes errores y aciertos, uno de aquellos libros es la Biblia. Leer Más

La finalización de la prueba

01-08-50

Cuando le damos importancia a nuestro ser, a lo que nos identifica como seres espirituales dotados de virtudes para manifestarlos. Cuando reconocemos que el dolor y el sufrimiento es siembra y cosecha nuestra, no de nuestro Dios-Padre. Leer Más

México y la nube espiritual

8-223-56

México, la nación escogida por Cristo para Su tercer advenimiento, donde manifestaría Su sabiduría como Espíritu Santo. De oriente a occidente Su rayo divino como luz potente estremeció la noche del espíritu.

Sobre la nube divina su Espíritu Divino dio sombra al espíritu, que en su soberbia se aventuro por los caminos extraviados, hallando solo el desierto. Ese destierro que él mismo se infligió al abandonar la casa paterna. La nube bienhechora está para darle sombra, para calmar su sed espiritual. Mas es necesario que el espíritu clame con humildad, que en el Templo de su corazón reconozca su vacío espiritual.

Cristo aún está en la nube, Su promesa de volver entre la humanidad aconteció. Esperando es a Su hija, a que sus pies no sólo toque el polvo de la tierra, sino se eleve y se halle con el Maestro en la nube divina. Que aprenda elevarse a las alturas de su virtud, pues es aquí donde encontrará no sólo la nube, sino el potente rayo divino que estremezca y rasgue su oscuridad de Eras.

Si el oriente por un tiempo y en un pueblo se cubrió de la nube divina en el Monte Sinaí, recibiendo la Voz potente del Yo Soy. En el Segundo Tiempo esa Voz potente bajo de la nube, para hacerse Hombre. Su voz humanizada estremeció como un rayo de luz el corazón de la humanidad.

Tiempo hermoso para Yo Soy, el Cristo, al asemejarse ya en Jesús a quienes amo desde su principio. Esos espíritus en envolturas humanas, olvidando su principio espiritual. ¿Acaso el Maestro no fue como una nube calmando la sed del espíritu? ¿No dijo el Maestro a la samaritana, que quien tomase agua del pozo volvería a tener sed? No vino el Maestro a saciar la sed de la carne, sino la sed del espíritu.

Y he aquí, al Espíritu de Verdad, al Espíritu de Consolación, al Cristo ya no humanizado en Jesús, sino el Espiritual, el Divino, volviendo sobre la nube, estremeciendo con Su rayo de luz a todos los espíritus. Todos le pertenecen, a todos calmará su sed, a tiempo como ellos también se harten del desierto.

No volverá más el Cristo humanizado bajando de la nube, sino el Cristo Espiritual sobre la nube. Pues Dios es Espíritu, y así ha vuelto, no visible a la mirada de los hombres, pero sí a la mirada del espíritu por sus dones espirituales.

México, nación bendita donde se reunieron las doce tribus del antiguo pueblo de Israel;… pueblo que atestiguaste al Mesías en Jesús,… tus ojos espirituales contemplaron el Rayo divino descender al entendimiento del hombre en el Tercer Tiempo. Tu Dios en labios de Jesús habló en otro tiempo una lengua distinta al de hoy, así como los tuyos.

Ese Rayo divino aún rasgando es las tinieblas de Su hija humanidad; la Nube Divina Espiritual, ya no posándose sobre el portavoz, sino sobre todo espíritu. ¿No es la nube que va de un lugar a otro, la que atraviesa sendas y valles? ¿No es ella que con su lluvia hace florecer después de un tiempo, los desiertos áridos? ¿No es ella la esperada por unos y otros, después de una larga sequía, augurando esperanza para los cultivos de los hombres? De cierto, la nube divina se está posando sobre todo aquél que le llama para calmar su sed espiritual, para hacer florecer su corazón árido, y hacer que de él broten las virtudes manifiestas de su espíritu.

Nación que en ti Yo Soy, se manifestó con potente luz,… el Mismo que en otro tiempo dijo, Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida,… de ti saldrá la luz que de occidente a oriente, deje una estela de Sabiduría divina para no ser acallada más. Por ella se reconocerán y se reconciliarán los pueblos y las naciones; los hombres sabrán guiarse por el desierto hasta llegar a la Tierra Prometida. Los espíritus tendrán por bien el ya no pertenecer a esta morada, sino extender sus alas espirituales hacia las alturas, cada vez más hasta donde su elevación se lo permita.

Tiempo de luces es,… y lo será más para la luz divina, iluminando lo profundo del espíritu.

La expresión de la Conciencia

CREATOR: gd-jpeg v1.0 (using IJG JPEG v62), quality = 75

En el largo peregrinaje del espíritu hacia su perfeccionamiento espiritual, el Padre nunca dejó sin guía a quienes hizo semejantes a su Espíritu Divino. En cada partícula Suya dejó un testimonio viviente de Su presencia, un testimonio de la vida verdadera que cada uno debía conquistar con sus méritos.

Los espíritus sin conocer con certeza a Quién pertenecía aquella Voz, sintieron en su propio ser cada virtud que de Él procedía. ¿De dónde procedía aquella luz? De su Conciencia.

Un sentimiento fue lo que sintieron, un sentimiento desconocido pero que podían palpar en su propio ser. Cada sentir se expandió una y otra vez. Aquella voz sublime les hablaba, no como los hombres acostumbran con el lenguaje material, sino con el idioma del espíritu. Ese idioma que es sentir. ¿Qué lenguaje como acostumbran los hombres existía cuando nuestro Creador, creó a los espíritus? Ninguno. El Padre sentía a cada partícula Suya que brotó de Su seno divino, y cada partícula sentía a su Creador.

La comprensión espiritual de los primeros espíritus fue a semejanza como de aquellos que nacen del vientre de la madre, para iniciar la jornada en la Tierra. Y así como el entendimiento y la comprensión del nacido a su adultez se expande grandemente y va siendo conocedor de todo lo que la vida le ofrece, fue también la de los espíritus.

La Creación como una maravilla ante los ojos del espíritu se expandía más y más, no solamente en su sentido espiritual sino también el material. Y la vida paso a paso fue ofreciendo a los espíritus,… lecciones.

¡Qué hermoso fue ese comienzo! A semejanza cuando el nacido crece y se convierte en niño, va conociendo a sus padres, su entorno, los suyos,… el encanto de la vida. Y, ¡qué hermoso es el entendimiento de los padres!, que por intuición conocen que al hijo le es necesario las lecciones de la vida, para que al paso de su desarrollo humano puedan acrecentar no sólo su entendimiento, sino la comprensión de todas las cosas.

También al paso el entendimiento de los primeros espíritus fue acrecentándose, sus pensamientos multiplicándose en la experiencia de las primeras lecciones. Todo hacia una finalidad, una intención divina del Dador de Vida,… el desarrollo y el perfeccionamiento espiritual a quienes había otorgado la misma Vida.

¡Cuántas lecciones la vida a dado a los espíritus! Y en ella, la Conciencia como una luz divina nunca se ha apartado de cada uno de ellos. El libre albedrío de los espíritus ha dado frutos una y otra vez, no siempre hacia un fin noble, sino egoísta. Sin embargo ese libre albedrío ha dejado una experiencia acumulada a través de los tiempos.

¿Era necesario el dolor en la experiencia de la vida? No, ¿qué padre querría el sufrimiento de quienes ama y llama hijos? El dolor no existió en el comienzo. Este nació y creció conforme el espíritu se fue alejando de la luz de la Conciencia.

Los espíritus en su larga travesía ya han conocido el fruto de su libre albedrío. Son los espíritus que al paso del tiempo han evolucionado muchos de sus atributos espirituales. La vida se ha encargado de entregar una lección de amor en respuesta cuando sus acciones han sido correctas, y también una lección de dolor y sufrimiento cuando sus acciones y obras no son correctas.

Es tiempo que los espíritus dejen de nuevo florecer esa Voz que no obliga, pero sí invita a seguir el sendero del perfeccionamiento espiritual como lo fue desde el principio. Es menester que los espíritus vuelvan a sentir esa Voz bienhechora que existe en cada uno de ellos, y que no es difícil. Ese sentir de bienestar que se siente cuando se hace un bien, una caridad; como cuando el libre albedrío es al servicio de otro y muchos para su beneficio. Como cuando se otorga una caricia al quien va sufriendo. Ese sentir de que se hizo lo correcto cuando se le calma el hambre al que lo padece. Esa sensación inequívoca de paz cuando nuestro ser ha sido participe en la siembra y cosecha de la luz.

Los templos del espíritu

8-209-58-841-1200

Cada hijo de Dios vive y se manifiesta «dentro» de su Espíritu Divino. No sólo cada hijo, toda la Creación. Nada existe fuera de su Espíritu, todo lo envuelve, todo es manifestación de Su poder, de la vida que es Él.

Donde quiera se encuentra la manifestación de la vida. Ni si acaso la Creación material muere, no es posible porque ella procede de la manifestación de la vida de su Creador. Existe la desintegración como un medio de lo que «muere» en el Universo, lo que es en él al desintegrarse, de nuevo regrese a la Creación que lo sustento. Así ella se multiplica una y otra vez. Su energía, su vitalidad, sus elementos se multiplican por medio de la desintegración.
Cuántas veces el espíritu ha contemplado desintegrarse en la madre Naturaleza los cuerpos que se le ha confiado. Cuántas veces de la Madre Naturaleza, él ha obtenido otro cuerpo, para manifestarse otra vez en el plano de las formas.
Mas el espíritu ha manchado la Madre de donde procede los elementos de su cuerpo, de donde toma vitalidad. Ha adulterado con su libre albedrío la armonía que existe en ella. La ha ensuciado, la ha menospreciado, la ha profanado una y otra vez al paso del tiempo. ¿Será necesario decir que si la madre Naturaleza se encuentra corrompida, los cuerpos de donde toman los espíritus para manifestarse en este plano, no se hallen corrompidos?
No hay carne sana en este plano. El espíritu ha manchado su Naturaleza terrenal, y él recibe las consecuencias de su libre albedrío. ¿Cómo quieren gozar los espíritus de salud en su carne, si su templo terrenal se encuentra adulterado? ¿Cómo quieren gozar de salud, cuando incesantemente adúltera y corrompe las leyes de la Naturaleza?
Nadie se salva de esa corrupción. Ni los poderosos lo harán, ni quienes se nombran los grandes genios de la ciencia. ¿Acaso no vendrán nuevamente a este mundo en otra carne? Sí, como todos. Y como todos recibirán las consecuencias de su libre albedrío al haber adulterado, corrompido la armonía de su templo terrenal.
Si los espíritus de esta morada y otras que existen en la Creación, no pueden armonizar con el orden establecido de sus moradas donde habitan, ¿podrán armonizar con algo mucho mayor, como lo es con el orden establecido en el Universo? No. Es necesario que el espíritu comprenda su responsabilidad que le corresponde en la Creación, sólo así podrá obtener mayores méritos y por ellos cargos más sublimes.
El espíritu debe armonizar con cada templo que le pertenece. No solamente tiene por templo el Universo, sino también su morada. Su carne, su hogar con quienes convive y llama familia. Su corazón también es templo.
Cuando los hombres en sus religiones van a sus templos para adorar a Dios. Esos templos son respetados lo más posible por los hombres. Cuidan el espacio, lo respetan, entre unos y otros existe amabilidad y concordia. El instante llegará en que el espíritu de la humanidad en su conjunto, no sólo vea espacios como templos, sino todo. Su comprensión espiritual le dirá con mucha razón,… todo es Templo del Creador.

Del lucro

7-201-12

En la labor espiritual se puede engañar uno mismo, tener tantas excusas quiera uno para según hacer lo permisible, pero es inaceptable.
Hay quienes labran su tesoro aquí en la Tierra, y se permiten ellos que así se haga con los dones del espíritu. Lo espiritual no espera recompensa material; cuando se anhela o desea que a todos sirva, se da sin pedir algo a cambio. Los poderes del Cielo conocen a quienes se les dará más, conocen el corazón, el pensamiento del discípulo de Cristo. También esos poderes conocen quienes van lucrando, el fin con el cual van formando su tesoro aquí en la Tierra. No son discípulos del Maestro, aunque vayan por el mundo haciendo ostentación de ello.
Un lucro es tener la INTENCIÓN de obtener un beneficio, un provecho de las veces económico principalmente. Sí, una intención.
En lo material se puede desarrollar el intelecto para una ciencia particular, algún talento como el arte o la música y de ello obtener un beneficio, para satisfacer nuestras necesidades materiales, o las terrenales. No obstante desarrollar un don espiritual o el tener un cargo, un liderazgo, cierta presencia predominante en la congregación y de ello, conseguir un beneficio para satisfacer las necesidades del mundo y de lo terreno, eso es lucrar. Porque de las veces se tiene la intención de lograr eso, el de ser alguien distinguido por un don o un cargo, y recibir una retribución material.
Hay bastantes quienes depositan su anhelo en el bien de su Semejante, y también porque la Obra de Cristo prospere entre los hombres. Tienen como cierto que para ello suceda les es necesario los recursos materiales. No tienen una intención de beneficio para uno mismo, sino para el de los demás, para el engrandecimiento de la Obra. Lo que consiguen en recursos lo dan, lo entregan de nuevo a la comunidad, a otros más. Su intención no es el beneficiarse uno mismo, sino el de beneficiar a la comunidad. Eso no es lucro, nunca podría serlo. Ese es un espíritu que no se ve dominado ni por la moneda y de lo que puede obtener de ella para su propio yo. Conoce que los recursos le abren las posibilidades de actuar y obrar para beneficio de otros. Conoce que los recursos materiales obtenidos, le abren muchas posibilidades para una finalidad de llevar la Palabra, la Enseñanza, la Obra de Cristo a muchos más. Ese espíritu no está al servicio de su yo, sino hacia el de los demás.
Unos cuantos o toda una congregación que utilizará esa fuente material para ser benefactor de muchos, o de multiplicar la semilla de Cristo es digno de imitarse.
Hay quienes van formando su tesoro en el Cielo de su propio espíritu, donde su Conciencia les dirá que fueron los buenos labriegos, los buenos administradores tanto en el sentido material y el espiritual. Hay quienes su tesoro lo tuvieron aquí mismo en la Tierra, no hicieron algo de provecho para su espíritu, donde su Conciencia como reclamo les preguntará, ¿qué hicieron de los dones y los talentos depositados? ¿Qué responderán? Sino el de servirse de ellos mismos para su propia satisfacción mundana.
Seamos los buenos administradores ante Quién nos confió grandes dones espirituales. Los que tienen su quehacer material y se ocupan de ella, para satisfacer sus necesidades pertinentes del mundo. Quienes no lucran con los dones del espíritu. Quienes pueden administrar los recursos materiales como es la moneda, para el provecho de los demás; así como también para el agradecimiento en este mundo de la luz de Cristo.

La carne y el espíritu

7-280-23

El espíritu al descender y encarnar por primera vez en una carne terrenal, tuvo la necesidad al paso del tiempo de comprender su naturaleza material.
El ser humano posee tres naturalezas cuando ha encarnado: Su naturaleza divina que es su Conciencia; su naturaleza espiritual representado por su espíritu;… y su naturaleza material siendo ella, su carne terrenal.
Toda criatura terrenal posee instintos, por los cuales tiende a cubrir sus necesidades principales y básicas a la vez. El protegerse, el refugiarse, el satisfacer su necesidad de alimentarse, así como el de la procreación.
Las criaturas terrenales por el estímulo pueden asimilar un comportamiento al estar interactuando en su medio ambiente y con otros organismos. Es como así se desarrollan o evolucionan al paso del tiempo sus instintos, en la finalidad constante de satisfacer sus necesidades naturales. Todos hemos observado el cómo ante un estímulo o impulso nuestras mascotas reaccionan en determinada forma. Un estímulo repetitivo puede hacer que reaccionen en cierta manera o en un comportamiento. Por tanto, podemos entender el adiestramiento, como un estímulo repetitivo en nuestras mascotas en la búsqueda de que reaccionen en una forma determinada, o que vayan asimilando un comportamiento deseado.
No es de extrañarse que ante un estímulo las criaturas en su medio ambiente natural e interacción con otras, hayan aprendido o mejor dicho, asimilado una reacción determinada que les ayudase a satisfacer un instinto natural.
Nuestra carne humana lo es por el espíritu, sin él sería como otras de las tantas criaturas terrenales que existen en su gran diversidad en la madre Naturaleza. Esa carne no tendría un ideal ni un fin elevado en su existencia, se ocuparía tan sólo en cumplir la Ley natural, en satisfacer sus instintos.
¿Qué nos hace diferentes a las demás criaturas terrenales? La Conciencia y el espíritu. Y también muy importante, la consciencia. El espíritu encarnado tiene una luz sabia que le guía en el sendero de su perfeccionamiento espiritual. Esa luz no tiende a la evolución, pues pertenece a la presencia de lo divino en nuestro propio ser; es como una voz que se hace sentir en nuestro espíritu cuando yerra, pero también cuando está en el acierto.
Todas las demás criaturas están desprovistas del espíritu, no así el ser humano, conformado por innumerables atributos como lo son potencias, virtudes, dones, facultades espirituales. Y por último, la consciencia, ese atributo espiritual que al paso del tiempo sí se desarrolla y evoluciona, en ella se encuentra la potencia del pensamiento, y por él, la facultad del razonar. Por la razón reflexionamos, indagamos, cuestionamos, entendemos, deducimos.

Nuestra consciencia se acrecienta cada vez cuando el espíritu se conoce más y más. Se acrecienta con la experiencia de vida del espíritu. Allí se encuentran todo el cúmulo de experiencias de existencias pasadas. Todo cuanto ha comprendido de la vida, de cada morada que ha habitado. De ese aprendizaje que le ha dejado el maestro dolor y el haber obrado en el bien.
Cuando el espíritu se ha dejado dominar por los instintos de su carne, ha dejado de ser, el ser superior para colocarse en el papel de la criatura inferior. Y de las veces, él es el que ha corrompido o hasta pervertido los instintos de su carne. Ya no es el ser espiritual que evoluciona en un sentido elevado, sino bajo y pasional, obedeciendo a los caprichos de su carne. Pero ese capricho no procede o nació de su carne, sino de su propio espíritu que al tiempo hizo de un instinto una perversión, una corrupción.
Es así como el espíritu se mancha, se encuentra en decadencia y contamina por su paso a otros. Pero el hombre, ese ser terrenal conformado por sus tres naturalezas, no está destinado por siempre ser o estar en aquella condición. El dolor, el sufrimiento tiende a despertarle, a hacerle reflexionar su obrar y hacer. Entonces su consciencia le habla por su experiencia acumulada, y la Conciencia como un juez dadivoso le invita a retornar en el camino del bien, del amor y la virtud.
Con carne o sin ella somos y seguiremos siendo el ser con los atributos de la Conciencia y la consciencia,… en una la invitación sabia y perpetua, de una luz que no equivoca al espíritu. En la otra, el cúmulo de experiencia de nuestra eternidad. De cierto en algún momento tendremos un grado de perfeccionamiento espiritual al espiritualizar nuestro ser. De atender las necesidades de nuestro espíritu y carne sin que sea un reflejo de fanatismo, de cadena, sujeción. Sino de armonía entre esas dos naturalezas llegando a comprender, que uno y otra tienen necesidades, las cuales hay que satisfacer a la luz de la Conciencia.

Elevación espiritual

CREATOR: gd-jpeg v1.0 (using IJG JPEG v62), quality = 90
Eso es la elevación espiritual, el permitir que nuestro espíritu no esté en un determinado lugar, sino que por sus potencias y dones desarrollados por la práctica de la virtud, él cada vez por su vibración espiritual le permita abarcar más.
Los que permanecen en las vibraciones faltos de luz, así mismos se sujetan a un lugar determinado, por ende todavía necesitarán de la substancia y de la forma.
Cuantos hay que han desprendido y vuelven a reencarnar aquí en esta morada llamada Tierra, porque no se han ocupado de su espíritu. Son como aves aprisionadas en una jaula, en la cual no pueden extender sus alas y recrearse de su propio vuelo. Así el espíritu aprisionado por su falta de luz, no puede extender sus alas espirituales más allá de esta morada para recrearse con su propia luz de la belleza de su Creador en innumerables maravillas, edenes que conforman su Creación.
Mas nuestro espíritu conocerá el poder que hay en él, poder oculto, aún invisible a su mirada espiritual, pero que intuye que sí existe en él, por ser y provenir de Quién todo Es.
Los espíritus grandes lo son por su virtud, y en ella el amor perfeccionado. Cada quien tendrá el deleite de su elevación espiritual, unos antes otros después. El ejemplo ya lo tiene el espíritu en esta morada, sólo le es necesario el seguir y practicar ese ejemplo,… Jesús fue el Maestro. Quien permitió que Su templo se desbordase en una y otra forma a través del amor. Su virtud le hacía uno con Dios; no estaba limitado, podía desde lo terreno a lo álmico el abarcar y ser. De lo espiritual a lo divino manifestarse conforme Su luz.
Así el espíritu tendrá una semejanza con Su Maestro, que aunque hoy le parece imposible esto, el modelo también lo tenemos en Elías, hermano evolucionado, lleno de potestad y de la gracia de Dios.

Ir mejorando por amor a la Doctrina

3-79-1

En este plano material no se nos pide perfección, pero sí cada vez la oportunidad de ir mejorando. Que no seamos ya el del ojo por ojo y diente por diente, como muchas veces estábamos acostumbrados a actuar ante la ofensa y el agravio de nuestro semejante. Que en nosotros ya hay Enseñanza, ya existe cierta elevación espiritual que es sensibilidad del pensamiento y del sentimiento, lo cual aún no lo tiene la mayor parte de nuestra hermana humanidad.

Somos cada vez más Concientes y conscientes de nuestros hechos y actos, por lo cual no nos permitimos ya hacer lo que pudiese ocasionar un daño a los demás. Mas no quiere decir que por ser más acordes a la Enseñanza del Maestro no debemos sentir enojo, malestar. Claro que sí, y no sólo eso, sino hasta expresarlo, pero ya no con una intención de que el fuego nos consuma. La Enseñanza nos ayuda a ser más acordes a la virtud, a ser más afines a la luz de la Conciencia y en ella a la voz del Padre. Lo cierto es, que cada vez somos menos pasionales, menos punzantes hacia el arrebato de la ira y la venganza.

El símbolo del 666 y otros…

1-13-49
Nuestro Padre-Maestro nos recomienda que a Sus parábolas, metáforas, Su palabra en sentido figurado le demos una interpretación espiritual. Sino lo hiciéramos así, caeríamos en grandes errores al darles un sentido material. Cristo es quien viene a darnos la interpretación acertada de las cosas espirituales, y lo que nos dice, es que por ejemplo el dragón y la bestia, el anticristo no son personajes materiales a presentarse en un futuro cercano a la humanidad. Ellos representan a nuestro espíritu, a nuestro corazón,… al Templo que perteneciendo a nuestro Padre, nosotros le hemos dado cabida a otras fuerzas, o otros poderes que no pertenecen a la luz, como al amor y a la virtud.
Cristo es el amor; el anticristo como bien nos explica es todo aquel que no ama. Así que en esta morada llamada Tierra hay millones de anticristos. Hemos dado cabida al dragón que es y habita aún en nuestro corazón, ese dragón se levanta, se erige y se aposenta en el Templo que es de nuestro Padre. Allí a tomado lugar para blasfemar en contra del amor que debía estar entre los hijos de Dios. La bestia representada por el materialismo de nuestro espíritu, pues así de las veces es con su hermano y Semejante, no se muestra espiritual sino materializado. Otras fuerzas gobiernan su voluntad, su consciencia, su pensamiento,… es el espíritu que se ha doblegado a lo del mundo. Que prefiere la voluntad del hombre y hacer de lado la voluntad divina. Es el César que ha esclavizado nuestro ser, al cual le hemos dado todo; él se ha apoderado de nuestro ser espiritual, tal como lo declara nuestro Padre en Su enseñanza.
¿Qué es el 666? Todo lo anterior, es la marca del dragón, de la bestia y el anticristo que como sello impreso están todavía en nuestro espíritu. Es marca de hombre, donde el hombre se esclaviza por el mismo hombre, se tienta, se blasfema y se adora.
Lo que no entiende nuestro espíritu que por la fuerza del hombre, siempre encontrará quien sea más fuerte que él mismo. Siempre encontrará alguien más fuerte que le domine, le avasalle, le imponga, le condicione. Le diga como actuar, que decir, que pensar, donde llevar su voluntad. Es el número de César, que al tiempo tras tiempo esclaviza como señor a nuestro espíritu. Todos llevamos en algún sentido el 666 en nuestro ser… ya que hemos sido condicionados en nuestra forma de pensar y actuar. Poderes grandes se han apoderado de la voluntad del espíritu, le dicen que pensar, como obrar en su existencia material y espiritual… Sí, todos llevamos ya el 666 como marca en nuestras manos y en nuestra frente, ya que no es la voluntad divina de nuestro Padre quien gobierna en este mundo, sino la fuerza del César que se ha impuesto en nuestra voluntad espiritual.
¿Qué número representa a nuestro Padre? El siete. El siete es símbolo de perfección, de Espiritualidad, de lo santo… Y hay que recordar que en las Escrituras los hijos de Dios llevarán el sello de Dios. Todos en algún momento de nuestra evolución y por nuestros méritos espirituales dejaremos la marca del 666, para colocar otro… el sello del Dios Vivo, será cuando la humanidad, nuestro espíritu refleje la voluntad y la luz de su Dios.
No será eterno que el espíritu ceda a la tentación y a las fuerzas opuestas a la luz. Es destino nuestro, tener por gloria el Sello de Dios. Todo nuestro ser tendrá reflejo de voluntad divina, del Reino de la Conciencia.
Hoy nuestro ser se purifica en el Sexto Sello, pues es la etapa donde nuestro espíritu aún tiende a servir al César, y en él al dragón, a la bestia y al anticristo. Es el dolor nuestro cáliz. Mas llegará el Séptimo Sello y con él la beatitud espiritual. Este mundo será morada de espíritus evolucionados por la experiencia, pero mucho más importante elevados por el amor y la luz. De cierto esta morada tendrá por título el Pueblo de Dios, entonces el hombre y Él serán uno, hasta conquistar ya en el Valle espiritual, otro galardón, ese será… nuestra perfección espiritual, aún muy lejano, pero por destino es y será.

El espíritu sujeto a esta morada

3-64-2
Nuestro Maestro Jesús el Cristo prometió enviar al Espíritu de Verdad en otro tiempo, para recordarnos y esclarecernos lo pasado.
Las religiones tienen por base las Escrituras de primer y segundo Testamentos; pero nosotros tenemos por guía el Tercer Testamento, la Sabiduría del Espíritu de Verdad que no sólo nos vino a recordar lo que quedó en los Testamentos pasados, sino a darle su verdadero significado. Así por ejemplo mientras las religiones Cristianas creen que el Diablo es un ser para tentar y perder a la humanidad, nuestro Padre como Espíritu de Verdad, nos da su verdadero significado. Así también nos aclara qué es el alma, qué el cuerpo y qué el espíritu. En sí, nos vino a revelar las tres naturalezas con las cuales está conformado nuestro ser mientras está encarnado… Conciencia, espíritu y materia. Sin embargo cuando nuestro espíritu se desprende de la carne, ya no es ella la que nos sostiene en el plano material, pero sí nuestra alma la que nos SUJETA aún a esta morada.
El Universo es el hogar de los hijos de Dios… todo ello nos pertenecerá cuando nuestro espíritu conquiste su perfeccionamiento espiritual. En ese perfeccionamiento nuestro ser volverá a ser esencia como lo fue al principio cuando nacimos del Seno divino. Nuestros dones, facultades, virtudes, en sí todos nuestros atributos espirituales estarán en su culminación, aunque nunca dejaremos de evolucionar. Nuestra elevación espiritual será perfecta, es ella la que nos permite estar en un mundo y otro, en un plano y otro, de una morada a otra.
Hoy nuestra elevación espiritual es escasa, poca, no nos hemos permitido desarrollar el amor, el bien, lo noble, el que nuestra voluntad sea afín a la de nuestro Creador. Por ello, cuando desprendemos de la carne, aún no podemos estar en planos o moradas más elevadas en luz, porque no hay méritos en nuestro espíritu y todavía tendemos a cuantas tentaciones y faltas espirituales.
Por ello… nuestro espíritu está sujeto al desencarnar a esta morada por medio del alma. Siendo de una naturaleza sutil, sin ser totalmente espiritual ni material, tiene lo indispensable para sujetar a nuestro espíritu a lo que es forma y substancia.
La gran mayoría de nuestros seres queridos y amados siguen aquí, sujetos a esta morada, sólo que sin carne. Este será nuestro hogar una y otra vez con carne y sin ella, hasta que nuestro espíritu se permita por sus méritos conquistar otras moradas… una tras otra, hasta que por fin conquiste todo, todo el Universo. Para entonces no estará ya sujeto a ninguna morada, a ningún mundo… todo le pertenecerá.
La gran mayoría de nosotros en este mundo somos como aves, aprisionados en una jaula,… limitados a un espacio sin poder ir más allá. Nuestros méritos y elevación espiritual, nos permitirá ser como el ave cuando es liberado de su jaula… Tendrá todo un mundo para él, extenso, inimaginable con todas sus bellezas por haber. A semejanza nuestro espíritu en su elevación y méritos cada vez se permitirá una mayor extensión de la Creación de Dios, hasta que por fin todo le pertenezca sin limitación alguna… mundos, planos materiales, moradas con diversas naturalezas, entre ellas la almica.

Elevación y Evolución

CREATOR: gd-jpeg v1.0 (using IJG JPEG v62), quality = 90
Hay espíritus evolucionados, pero faltos de elevación espiritual. La elevación espiritual es la que nos permitirá estar en otros planos o moradas superiores a la que tenemos hoy. Es ella la que permitirá que este mundo no sea de tiniebla, sino de luz de los unos a los otros.
Esta morada es de espíritus evolucionados, han desarrollado su inteligencia, su razón, han transformado de tiempo en tiempo su mundo. Sin embargo no se atiende a la voz de la Conciencia, no existe fraternidad entre naciones, aún la miseria y el egoísmo del espíritu se hace presente de los unos a los otros. Evolución no es sinónimo de elevación, la primera todos la vamos adquiriendo, desarrollando conforme pasan las Eras sobre nuestro espíritu; en tanto la elevación espiritual puede quedar abandonada por tanto tiempo como lo permitamos.
Explica nuestro Maestro en el LVV, que Juan su discípulo y apóstol, fue quien se adelantó siglos enteros a una cantidad inimaginable de tantos otros espíritus. ¿Cuál fue su secreto? El haber atesorado los bienes del espíritu: el haberse permitido amar a sus hermanos, el de llevar una existencia noble y buena. El practicar la oración y la meditación. El de cultivar los buenos sentimientos y pensamientos. Si queremos ser grandes, con poder y potestad verdaderos, nos es necesario atesorar los bienes del espíritu.
Un espíritu con una inteligencia desarrollada puede ocuparse en lo innoble, en ideas oscuras y por su libre albedrío llevarlas a cabo. Le llevará todo ello a una purificación, al dolor, al sufrimiento en su propio ser tarde o temprano. Un espíritu elevado no permitirá que su libertad de obrar y hacer, sea para el dolor hacia los demás; tendrá grandes ideales que aunque pequeñas obras, sean para beneficio de todos. Ese espíritu no hizo un sendero hacia el dolor, sino lo opuesto hacia la paz de su ser, el mayor galardón que puede obtener un ser espiritual.
Un espíritu elevado por el amor tiende a desarrollar todos sus dones espirituales, y más aquellos que le atraen a su interés. Un interés no egoísta, sino marcado por un sentimiento noble que sea de utilidad a los demás. No sólo experimenta el goce que va adquiriendo en su experiencia, sino le es permitido por las altas escalas de la luz que lo lleve a cabo. La elevación espiritual desarrollada, le permitirá a un espíritu tener uno de los mayores goces espirituales, la comunicación de Espíritu a espíritu. El Padre y el hijo en una comunicación aún no comprensible al espíritu de la humanidad, pero que está destinada a conquistarla conforme él se lo permita.
Llega el instante del Reino de la Conciencia, entonces esta morada llegará a ser una entre tantas, donde sus moradores gozarán del fruto de su elevación y evolución espirituales. Los dos en un mismo sentido, en un mismo sendero,… hacia su perfeccionamiento espiritual.

Hacer luz en otros

1-24-4
En los sueños podremos entrever en mucho la condición de nuestro espíritu y la de otros.
Un espíritu no recibe luz tan sólo por haber pronunciado algunas palabras como las que se acostumbran en los recintos. Ni se elevan a una morada superior tan sólo porque lo deseamos. Cada espíritu lo va logrando por sí mismo conforme sus méritos espirituales.
Hay ocasiones que un espíritu es ejemplo para uno o muchos, tanto para encarnados o desencarnados. Ese ejemplo sí influye para que imitándolo, otros puedan hacer luz en su propio ser. Si somos luz, que es ejemplo de virtud, bien, amor, caridad, ellos al imitar aquella luz, podrán hacer luz en su espíritu.
Todos tenemos amigos, familiares, seres queridos y amados en la siguiente morada que nos corresponderá llegado el tiempo, la almica. Todos tenemos también la responsabilidad de hacer luz en nuestro propio espíritu, de no dejarle toda esa responsabilidad a un determinado ser. Cuando uno anhela la luz, podrán presentarse mil actos alejados de la luz, y nuestro ser no tendrá por imitar ni uno de ellos, porque ha preferido la luz. Sin embargo hay hermanos que sí necesitarán que alguien les muestre el sentido de la luz, del amor, del bien.
Tenemos por cierto que ninguno es un justo, que la tentación aún nos vence, que tenemos aún actos y hechos no nobles. Sin embargo, si estamos en este camino del Maestro, nuestro espíritu tendrá que vencer mucho de lo que era antes, porque ha empezado a preferir más la luz que la tiniebla,… y ese sólo hecho de que otros vean nuestra lucha por conservarnos en la luz, hará también luz en muchos. No llegarán a ser justos, pero podrán tener un ideal de que es posible practicar y amar la luz.
Ejemplificar esto es sencillo,… Todos conocemos algún hermano que desde su nacimiento se ha visto imposibilitado hasta para realizar las tareas más sencillas. Y no necesariamente significa que está pasando una purificación por alguna deuda espiritual. Al observarlos en su constante lucha, de estar así durante años, décadas, nuestro espíritu no puede más que aceptar la fortaleza de ellos, de su lucha. Nuestras adversidades parecen menos, y hasta decimos dentro, que nos ahogamos en un vaso de agua. Esa perseverancia, esa lucha de aquellos hermanos hace luz en nosotros. De igual forma sin ser justos, cada uno de nosotros puede influir en muchos para bien,… por nuestra perseverancia en la luz.

Los recintos ETM después de 1950

8-209-57


La Comunicación divina a través de los Portavoces terminó en 1950, aunque para muchos esto no sucedió. Desde Damiana Oviedo la primera Portavoz, esta fecha apareció como un acontecimiento importante a suceder. En el LVV se puede leer que habrían Portavoces que negarían esta fecha, y darían paso al falso Jesús, para engañar a muchos en la no terminación de Su comunicación a través del entendimiento humano. Las profecías se cumplieron y así sucedió.
Es importante mencionar que en los recintos actuales, nuestro Padre ha concedido Su caridad divina a los necesitados. Mas como Él nos explica, que donde quiera se le solicite, Él es. Lo que sucede es que muchos hermanos nuestros que han tomado el papel de Facultad después de 1950, sí han tenido elevación espiritual, han sentido el dolor de quien se acerca, han tenido una existencia en la virtud,… todo ello ha favorecido para que los dones despierten y se manifiesten como lo es el del fluido espiritual.
Sin embargo, esto no ha sucedido así en lo que se transmite por medio los portavoces actuales. Como el RAYO DIVINO ya no es en el entendimiento del portavoz, ellos necesitan recurrir a lo que pueden leer y aprender en otros libros, incluso el del Libro de la Vida Verdadera. Por ello, observaremos la gran diferencia entre un recinto y otros de lo que se transmite y enseña por medio de los portavoces; lo cual no sucedía antes de 1950, que era una Enseñanza uniforme de un recinto a otro.
Los portavoces actuales cuando han tenido una existencia en la virtud, la oración, la meditación, en la caridad, el don de la inspiración se desarrolla. Es un don que todos podemos obtener, el cual fue profetizado por nuestro Padre el que Sus discípulos lo obtendrían después de 1950, según su anhelo y desarrollo.
Es importante mencionar que nuestro Maestro antes de 1950, declaró como una grave falta a quien invocaré Su rayo divino después de 1950, ya que Él no se prestaría a una confusión tal para la humanidad, y quien incurriese en ello no sabría a lo que se expone. Por lo tanto los portavoces actuales sólo tendrían acceso a la inspiración,… aclarando al pueblo reunido que no es el Rayo Divino sobre su entendimiento y tampoco el Maestro dando Enseñanza por sus labios.
Nuestro Padre-Maestro siempre ha pedido nuestra unificación como pueblo. Mas reflexionemos lo siguiente,… si fue Él quien declaró desde Damiana Oviedo, Su primera portavoz el año de 1950 para la finalización de Su comunicación, y luego unas semanas antes de finalizar ese año que no lo haría,… ¿quién hizo división, desunión de Su pueblo? Sino el mismo Maestro. Sí, Él sería el causante de nuestra falta de unificación, e incluso de la discordia entre Su pueblo.
Debemos también reflexionar y considerar la existencia de Jesús en el Segundo Tiempo, Él pidió se le apartara el cáliz a sucederle, ¿Dios accedió a Su petición? No, no lo hizo, y Jesús tuvo que pasar por el cáliz amargo para el cual fue enviado. Desde aquel entonces nuestro Dios nos demostraba que Su palabra es ley y se cumple. Que no es la voluntad humana la que se puede intercalar en los más grandes designios divinos. En los más grandes designios divinos sólo Él es.
También es necesario aclarar un punto muy importante, el cual nuestro Maestro lo explica: Que su Obra y la Doctrina sería más conocida después de 1950, que Sus recintos no desaparecerían, mas sí les era necesario dejar o apartar todo cuanto a ellas no pertenece.
Desde mucho antes de 1950, nos exhortaba a abandonar toda materialidad, todo misticismo, así como todo aquello que proviene de las religiones e incluso de otras creencias espirituales alejados de toda luz. A desarrollar los dones por medio de las virtudes y la caridad. A desarrollar la elevación espiritual, para que por medio de ella la inspiración fluya, así como el fluido espiritual sea presente no en unos cuantos por manifestarse, sino en todos quienes presiden un recinto. Nuestro Padre también explicaba que después de 1950 se dejarán todos los cargos, entre otros el de Facultad, Columna, Pedro, Pluma de Oro, Portavoz. Nos insto a dejar todo indicio de idolatría. E incluso apartar de nuestros ojos todos aquellos símbolos materiales con que se representó Su obra, como las flores, el aceite, la escala, las cruces, los estandartes y hasta la vestimenta.
A la Obra de nuestro Maestro no le es necesario de lo que vemos u observamos de otras religiones o creencias espirituales. Si permitimos que suceda, pasando el tiempo hace que la Obra pierda su sentido esencial y espiritual. Ella tiene cuanto le es necesario para distinguirse de todas las demás ideologías espirituales. Nuestro Padre-Maestro es quien define Su obra tal como debe presentarse a la humanidad, y somos cada uno de nosotros los que tenemos por siempre el respetar Su luz.
La Doctrina y la Obra no termino en 1950, ella debe extenderse conforme a la Sabiduría del Maestro que de las veces después de 1950 no se encuentra en los recintos actuales, pero sí en el Libro de la Vida Verdadera, donde quedó como testimonio Su verbo por medio de Su rayo divino. Esa etapa terminó y es necesario reconocerlo. Ese reconocer no nos hace daño, simplemente nos da la oportunidad de hacer visible la Obra conforme a la luz divina y no la del hombre.

Las tentaciones de Jesús

7-176-2
A la luz de la Enseñanza del LVV nos explica que Jesús se adentró al desierto como una preparación antes de iniciar su misión. Esa misión como bien tenemos cierto fueron tres años de adoctrinamiento espiritual, donde el pueblo de Israel conoció en Jesús el verbo y el amor divinos de Yo Soy el que Soy, o sea nuestro Padre-Dios.
Jesús según las Escrituras se adentro al desierto por cuarenta días. Israel a su salida de Egipto hacia la conquista de la tierra prometida, fue adentrado por cuarenta años. En la revelación de Juan, Apocalipsis, la Mujer Vestida de Sol perseguida por el dragón, a semejanza paso por 1270 días en el desierto; en aquel lugar fue alimentada y protegida hasta dar a luz. Por la Sabiduría de Cristo como Espíritu de Verdad en el Libro de la Vida Verdadera, se nos declara que quien daría a luz… sería a su pueblo Trinitario Mariano en el Tercer Tiempo.
El desierto simbólicamente ha significado la purificación, la depuración, la preparación hacia el cumplimiento. Israel paso por cuarenta años para depurarse de su idolatría de Egipto,… hacia el conocimiento del Dios Verdadero. El pueblo Israelita del Tercer Tiempo ha tenido necesidad espiritualmente de depurarse de la idolatría actual. De prepararse en la Enseñanza de nuestro Padre en Su manifestación como Espíritu Santo. De purificarse de muchas tentaciones que ha llevado en sí y prevalecido en él mismo… tentaciones del mundo, del corazón, del espíritu.
Jesús nos enseñó al retirarse al desierto, de la necesidad de una preparación hacia un fin noble espiritual. Preparación de la mente, del corazón, del espíritu, de la purificación de aquello de lo que aún nos tienta. Cada uno de nosotros conocemos lo que nos tienta aún, de lo que todavía es tiniebla en nuestro pensamiento, de lo insano en nuestro corazón, y lo que aún es lucha en nuestro espíritu. Conocemos ello, y la Conciencia es como una luz, como un juez que nos hace sentir la realidad que existe en nuestro ser.
El Maestro no era sólo Divino por ser el mismo Espíritu Divino del Padre, sino también era humano a semejanza de cualquiera de nosotros. Jesús Hombre conoció de las debilidades humanas, como de sus luchas, de sus ocupaciones y necesidades. Conoció el tener un padre, una Madre en lo humano; del trabajo, de la faena por conseguir el pan de cada día. Jesús fue lo divino de Dios humanizado.
Jesús conoció de la tentación con que nosotros convivimos en el día a día. El cómo somos tentados y caemos. Conoció de su fuerza, del cómo el espíritu sucumbe ante ella. Siendo en Él la virtud divina, pero a la vez humano como lo dice la Enseñanza, no fueron tentaciones bajas lo que anido en Su naturaleza humana. Cuántas veces demostró Su poder que procedía de Su virtud, y nunca se dio gloria a Sí mismo, sino a la fuerza del amor divino que procedía de Dios. Cuántas veces Él no se permitió llamar ejércitos celestiales a que Le salvaren del yugo y egoísmo humano, y no lo hizo procurando así servir a la Voluntad divina a pesar de Su sufrimiento y dolor. Cuántas veces bendijo el pan de los hombres, y si acaso era necesario, el multiplicarlo agradeciendo a la Caridad divina del Padre. Cuántas veces Jesús glorificó al Padre y no a Sí mismo.
Jesús podía haberse eternizado entre los hombres. Ser glorificado día y noche por la humanidad. A la vez que ella no hiciere esfuerzo alguno para conseguir el pan de cada día; así como por Su caridad ella sanar sus dolencias materiales y espirituales. El espíritu de la humanidad hubiese tenido un Rey divino y humano a la vez, que por Su poder todo le concediera. Tendría ella quien le sirviere, y así una humanidad aletargada por la bondad divina que no haría mérito para conquistar las altas moradas espirituales.
Sí, el corazón humano de Jesús sentía, amaba a la humanidad. No eran tentaciones mezquinas las que tuvo en Su pensamiento y corazón, sino la posibilidad de eternizarse humanamente por amor a ella. Mas dando mucho más valor a la Voluntad divina, Él saliendo del desierto tuvo por buen término el de llevar a cabo, para el fin con que fue enviado aunque en ello significaría un cáliz muy amargo. ¿Acaso Jesús ya en Su adoctrinamiento no pidió que se le apartare ese cáliz? Sí, el dolor de Su carne era real, lo que sentía Su corazón humano tan real como el de cualquiera de nosotros. Su pensamiento humano lo fue, como el de cualquiera de nosotros pidiendo al Padre el no pasar por un trance tan amargo. Al final, lo humanizado de Él se concedió humildemente darle más valor a la Voluntad divina y en ella, Jesús nos dio a entender que el hombre no conoce aún del todo los designios de Dios, pero sí la esperanza de que en Él está la gloria de todo espíritu,… hasta que sienta por sí mismo el proclamar: «Todo está consumado». En esas palabras cuánto ya habrá alcanzado en su luz, en su poder y potestad.
« Entradas Anteriores