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La nueva humanidad

LA NUEVA HUMANIDAD

Estáis en la Era del Espíritu Santo; su reinado ha comenzado y no terminará jamás, porque su culminación se enlazará con la eternidad.

Antes de que el Sexto Sello se cierre, seréis testigos de grandes acontecimientos. Mi Palabra viene a prepararos para que no sintáis temor cuando veáis que hasta las fuerzas de la naturaleza muestran desequilibrio. Los astros darán señales, las naciones de la Tierra gemirán y de este planeta tres cuartas partes serán tocadas. El dolor lavará toda impureza y vosotros seréis el faro de esperanza que ilumine la ruta de los náufragos. La humanidad comenzará una nueva existencia, unida por una sola Doctrina, por una sola lengua -el amor- y un mismo lazo de paz y fraternidad.

La luz de mi Espíritu brillará en todo su esplendor en el Universo y todos mis hijos contemplarán su claridad. La vida espiritual se manifestará en plenitud y hará sentir su influencia en todos los seres. Los que han sido materialistas callarán sus labios, cerrarán sus libros y abrirán los ojos del espíritu, para contemplar la verdadera Vida que se habían negado a reconocer.

Se aproxima la lucha. Al final, el triunfo no será de una idea humana, ni de una teoría científica, ni de un credo religioso, sino del conjunto armonioso de todas las buenas ideas, de todas las creencias elevadas por la espiritualidad, de todas las ciencias puestas al servicio del progreso humano. Está cercano el día de la siega en que la conciencia, como una hoz implacable, corte de raíz cuanto de falso haya en la humanidad. Entonces, Yo permitiré que cuanto exista oculto en cada espíritu, brote y se manifieste.

Hoy un pueblo, mañana otro y después otros más, irán despertando, iluminados por una luz interior que a todos hablará de mis nuevas Revelaciones espirituales. La voz del Padre responderá al llamado de sus hijos, pero no a todos me manifestaré en la misma forma. Esta comunicación, a través del entendimiento humano, sólo a vosotros fue concedida y podéis consideraros como el pueblo que despertó primero al advenimiento de esta Era.

Estáis a punto de presenciar la destrucción del reinado del materialismo. Caerán tronos, coronas, poder, orgullo y vanidades y la nueva vestidura del espíritu será de amor y de verdad. Veréis que la Tierra se estremecerá y el Sol hará caer en ella rayos candentes que quemarán su superficie. Los continentes de un polo a otro, serán tocados por el dolor.

Después de este caos, las naciones recobrarán su calma, los elementos naturales se aquietarán y aparecerá el iris de la paz. Todo volverá a su orden, a sus leyes y armonía. Veréis entonces el cielo limpio y los campos fecundos, las aguas de los ríos volverán a ser puras y el mar será clemente, habrá buenos frutos en los árboles, flores en los prados y cosechas abundantes. El hombre, purificado y sano, volverá a sentirse digno de mi Gracia y verá preparado su camino de retorno a Mí. Sobre bases firmes he de cimentar a la nueva humanidad.

El planeta Tierra seguirá siendo el mismo, la naturaleza y la luz también; pero la forma de vivir del hombre será otra, sus luchas e ideales serán distintos: habrá justicia, habrá verdad.

Así os preparo, discípulos, para los tiempos que os esperan, en los que no habrá ignorantes ante sabios ni grandes ante pequeños: todos estaréis en el banquete del Maestro y gozaréis del concierto infinito de mi Amor.

Permaneced firmes en vuestros puestos, cuando veáis que mis nuevas profecías empiezan a cumplirse. Por ahora haced méritos, para que en los días de desolación no os ocupéis de vuestro dolor, sino vayáis a calmar el de vuestros hermanos.

Cuando se desaten las epidemias y aparezcan enfermedades extrañas, la ciencia será impotente para detenerlas, sólo aquéllos que se eleven espiritualmente tendrán el poder de curación.

En ese tiempo, los hombres de ciencia descubrirán un nuevo planeta y una lluvia de estrellas alumbrará vuestro mundo; pero esto no acarreará desastres para la humanidad, sólo os anunciará la llegada de la nueva Era.

Veréis convertirse a mi Enseñanza a los grandes de la Tierra y dejar su poder para conquistar el reinado del espíritu. Los hambrientos de saber, buscarán con avidez al Espíritu de Verdad y veréis a los teólogos comparando las enseñanzas de Cristo con las nuevas revelaciones.

Esos tiempos serán de luz y progreso para el hombre. La experiencia y elevación espiritual que haya alcanzado en el camino de su vida, serán el cimiento de su fe. Cuando las tierras se encuentren preparadas, vendrán a este mundo los grandes sembradores, los buenos mandatarios y los jueces magnánimos, que cumplirán importantes misiones de restauración.

Estáis en el principio del fin de una Era, que será la alborada de una etapa de paz entre los hombres. La maldad, la injusticia, la esclavitud y la ignorancia, sucumbirán para dar paso al establecimiento del reinado del amor y de la luz en la humanidad.

Aunque la prueba sea muy dura y el cáliz muy amargo, no debéis flaquear; por el contrario, debéis avivar la llama de la esperanza. Cuando el espíritu despierte, buscará asirse a algo seguro, querrá descubrir el camino más corto y certero, volverá sus ojos al principio para encontrar ahí los fundamentos de la verdadera sabiduría, y conocerá que la primera y última Ley que Yo he dado al hombre, es el amor, fuente de toda perfección.

Yo conozco vuestro futuro. Os estoy profetizando por medio del entendimiento humano y estos anuncios, debéis darlos a conocer para que los hombres comprendan la realidad en que viven y detengan su carrera que los lleva al abismo. Es menester que todo vuelva a su pureza original.

Videntes, profetas, iluminados e inspirados, anunciarán a la humanidad mi presencia en Espíritu. Ellos tendrán la misión de colocar los cimientos del Templo del Señor, formado por corazones saturados de amor, en cuyo interior arderá la llama de la fe.

La humanidad está hambrienta de mi Verdad. Los hombres claman justicia y esperan consuelo. Por eso he venido a alumbrar al mundo con mi Doctrina.

Este planeta va a estremecerse con mis nuevas Revelaciones y los hombres conocerán la verdad. Vendrán de otros países a interrogaros acerca de los acontecimientos espirituales que en este tiempo habéis presenciado y sobre las profecías que os he hecho, pues en muchas partes del mundo han recibido mis Mensajes, anunciando que en un lugar de occidente ha descendido mi Rayo Divino para hablar a la humanidad. Este continente los recibirá con fraternidad y paz.

Las razas se mezclarán y ésa será la unificación de los hombres, porque sus costumbres e ideas se entrelazarán y eso les traerá paz verdadera y perenne. Surgirá un mundo nuevo; el que ahora vivís es de preparación.

La luz de la verdad brillará sin que nadie la apague, la razón logrará imponerse y el amor dejará de ser palabra para convertirse en obra. Tendré discípulos en toda la Tierra y ellos serán luz y revelación para los pueblos. En todas las naciones se hablará de reconciliación y fraternidad, que será un principio de unión entre ellas.

Los hombres de ciencia, después de un tiempo de pruebas, en el que sufrirán confusiones muy grandes, descubrirán secretos que nunca habían descifrado, cuando en su espíritu escuchen la voz de su conciencia.

Lecciones ocultas saldrán a la luz y enseñanzas desconocidas os serán reveladas. Muchos misterios se disiparán, mas estas revelaciones no las hallaréis en los libros del mundo sino en esta Doctrina.

Ya estáis en el tiempo más difícil de la lucha, por eso he venido a guiaros, para que podáis contemplar el mundo del mañana. Llevaréis el Arca en vuestro espíritu y dentro de ella, la luz de los tres testamentos, que son la Ley, el Amor y la Sabiduría.

Nuevas generaciones poblarán la Tierra y serán ellas las que recojan los frutos de la experiencia que sus antepasados dejaron.

Sobre los diversos cultos a mi Espíritu, se levantará uno, con verdadera espiritualidad. También sobre la ciencia materializada surgirá otra dedicada al bienestar y a la paz de los hombres. Como Nicodemo en aquel tiempo, quien buscó a Jesús para conversar con Él, aparecerán ahora ministros de diversos credos, buscando en estas revelaciones la respuesta a sus dudas.

Llegará un instante en que mi Enseñanza, aparentemente, quede borrada del mundo, entonces surgirán hombres creando doctrinas espirituales.

Se dirán maestros, profetas y enviados, y por un tiempo se les permitirá hablar y sembrar, a fin de que al recoger el fruto conozcan el resultado de su siembra. El tiempo y los elementos pasarán sobre sus tierras y su cosecha será un juicio para cada uno de ellos.

Vosotros, llevad mi Verbo en vuestros labios, hablad de mi Obra con el lenguaje que usáis siempre, mas estad preparados, porque habrá ocasiones en que Yo hable por vosotros y vuestras palabras sencillas desaparecerán para dejar que se manifieste mi Palabra en la forma y la esencia que ya conocéis.

Está próximo el tiempo en que surgirán hombres y mujeres de gran inspiración, que se comuniquen conmigo de ESPÍRITU A ESPÍRITU. Ellos se levantarán a dar testimonio de mi Manifestación espiritual.

Así como vuestra ciencia ha hecho cambiar la vida de los hombres, veréis mi Doctrina transformando vuestra existencia. La razón, la justicia y el amor, vendrán a ocupar el lugar que les corresponde en el corazón de quienes han pretendido vivir sin virtud.

Ése será el principio de la etapa en que todos caminen hacia la espiritualidad. Los hombres de ciencia me reconocerán; se abrirá para ellos el libro de mi sabiduría, del que recibirán las revelaciones prometidas y el espíritu les señalará el camino del verdadero saber. ¡Con qué respeto penetrará el hombre por los senderos de la ciencia, después de haber bebido el cáliz de amargura! ¡Y cuán nobles serán los ideales que les inspire mi Doctrina al investigar los misterios de la naturaleza!

Esta Doctrina, después de ser negada y perseguida, será reconocida como verdadera Revelación Divina, afirmando a los hombres en el camino de la sabiduría.

Yo he venido a mostraros la belleza de una vida superior, a inspiraros obras elevadas, a anunciaros la dicha no conocida antes y a enseñaros la palabra que prodiga amor, para que saboreéis el fruto del Árbol de la Vida que soy Yo.

Cuando esta palabra cese a través de mis portavoces, haré que la sigáis escuchando en lo recóndito de vuestro ser, al comunicaros espiritualmente conmigo. Yo os seguiré preparando y entregándoos la luz, para que alcancéis a comprender mi Enseñanza. Pero estad alerta, porque muchos se levantarán engañando a sus hermanos.

Conservaréis estas reuniones y en ellas derramaré mis Inspiraciones.

Los dones de videncia y de palabra se desatarán y por vuestros labios hablaré a los sabios, a los científicos. Esta profecía quedará escrita por quienes tienen la misión de anotar mi Palabra.

El mañana voy a sorprenderos como a los caminantes de Emaús, quienes necesitaron mi Presencia para fortalecerse y levantarse.

Grande será la transformación que sufrirá la humanidad en breve tiempo: instituciones, principios y doctrinas, creencias, leyes y costumbres, serán conmovidos desde sus cimientos.

Nuevas generaciones vendrán a la Tierra a cumplir elevadas misiones y de ellas brotará una simiente de amor.

Estoy enviando mi Mensaje a hombres de tiempos venideros, a los que deberéis preparar el camino. En muchos puntos de la Tierra se hablará del nuevo tiempo y se trabajará por la fraternidad de los hombres. Vuelvo a deciros que sólo una parte de esta labor la realizaréis vosotros, lo demás lo haré Yo.

La luz del Sexto Sello iluminará a todos los hombres. En ese tiempo veréis surgir un culto pleno de sencillez y espiritualidad.

Habrá quienes nieguen que Yo hablé por boca de hombres pecadores, mas Yo les diré: no os fijéis en el vaso, sino apreciad su contenido. Luego derramaré la luz de mi Palabra en el corazón de mis negadores y ellos me reconocerán, porque tengo una señal especial para llamar a mis ovejas y éstas tienen un sentido recóndito para conocer la voz de su Pastor.

Vosotros preguntaos: ¿Han sanado los enfermos? ¿Habéis disfrutado de paz al escuchar mi Palabra? ¿Os habéis sentido inspirados para hacer el bien? ¿Os habéis regenerado? Si vuestra conciencia os contesta afirmativamente, estad tranquilos.

Las grandes naciones se levantan orgullosas pregonando su fuerza y su poder, amenazando al mundo con su poderío material y haciendo alarde de su ciencia, sin darse cuenta de la fragilidad del mundo falso que han creado, pues bastará un simple toque de mi Justicia para que todo ese artificio desaparezca.

En verdad os digo que en tanto la última arma homicida no haya sido destruida, no podrá reinar en vuestro mundo la paz. Armas homicidas son, no sólo las que destruyen la vida, sino también las que matan la moral o privan de la libertad, de la salud, de la tranquilidad o de la fe.

Todo lo que haya nacido de mala simiente, será cortado de raíz. Una vez más quedará limpia la Tierra. Después de pasada la prueba, vendrá una nueva vida para la humanidad.

No podrá decir el hombre que en Mí encontró un obstáculo para el desarrollo de su ciencia o un enemigo para sus ambiciones y anhelos de grandeza, porque Yo lo he dejado ir hasta el fin, hasta el límite: porque ya sabéis que todo lo humano tiene un límite. Él ha creado un mundo a su idea y él mismo lo destruirá.

Ahora os digo: Cuando los hombres se rijan por las leyes de amor y de justicia que el Padre ha revelado desde el principio de los tiempos, habrán construido los cimientos de un reinado de paz, en el que por primera vez habrá entre ellos armonía y fraternidad.

Se acerca el tiempo en que será la razón la que se imponga a la fuerza. Sobre las ruinas de un mundo creado por una humanidad materialista, se levantará un mundo nuevo que tendrá por base la elevación espiritual. Veréis entonces unirse a los pueblos que por siglos vivieron como enemigos. La reconciliación de las naciones será sellada con el amor y el respeto. En ese tiempo, muchos hombres reconocidos como sabios, se sentirán confundidos y los príncipes de la palabra se verán turbados sin saber qué decir. En cambio, los que habían sido perseguidos y humillados a causa de su amor a la justicia, verán brillar el sol de la libertad que a todos unirá en un lazo fraterno.

Llegará el tiempo en que las fronteras serán borradas y los mundos se acercarán por la espiritualidad. Este planeta, convertido por el hombre en manzana de discordia, será al final compartido por todos.

Esto acontecerá después de la depuración, cuando todos los hombres trabajen unidos en una misma obra de justicia y equidad. Todas las naciones de la Tierra disfrutarán de paz y los hombres elevarán a Mí un culto grato a través de sus obras.

Mi Justicia y mi Amor son más fuertes que la maldad de los hombres, por lo que os digo que mi Voluntad se hará sobre todos.

Me preguntáis: Señor, ¿cuándo será ese tiempo? Y Yo os respondo: Cuando la humanidad se encuentre purificada por el dolor y el arrepentimiento. Al cumplir el espíritu de la humanidad con el pacto que tiene celebrado con su Padre, Yo cumpliré hasta la última de mis Promesas, abriré el Arcano y desbordaré mi Sabiduría y mis Complacencias.

Yo os prepararé para que seáis un pueblo fuerte, idealista y luchador, en el que la humanidad pueda encontrar al consejero, al doctor, al hermano, al guía que necesita; un pueblo que con su unión y fraternidad, semeje a un inmenso hogar donde el pan de uno sea de los demás y el techo de uno sea para todos.

Se acerca el tiempo en que el espíritu humano busque afanosamente la verdad; para entonces, mi simiente estará esparcida sobre el haz de la Tierra y doquiera surgirán apóstoles, mi Obra será como un espejo límpido en donde se reflejarán sus actos y les permitirá conocerse a sí mismos.

Mi Palabra os prepara para vivir en el mundo del mañana, en ese tiempo, mi Mensaje principiará a ser comprendido. Entonces comprobaréis que Yo me anticipé a los acontecimientos.

Pueblo mío: Cuando dejéis de oír esta palabra, no estaréis solos, mi Luz y mi Amor siempre estarán con vosotros. En cada familia, pondré un hijo que será portador de la verdad, para que prepare el camino a los demás. Pensad en la herencia espiritual que debéis dejar a vuestros hijos, porque de sus descendientes brotarán las generaciones por las cuales habré de manifestarme al mundo. De ellos surgirán los analizadores de mi Palabra y los nuevos profetas.

Es la hora final de esta etapa llena de gracia, en que os he colmado de sabiduría.

Desde el instante en que abrí los labios del primer portavoz, os he hablado con suma claridad, para que comprendáis que es el tiempo del despertar anunciado por las profecías.

Lo que no habéis hecho en los tiempos pasados, hacedlo ahora. Reparad todas las faltas cometidas, espiritualizaos. Conservad la esencia que he venido a derramar en el vaso de vuestro corazón.

Yo soy la Fuente, soy el Maestro que he venido a entregaros esta palabra para llenaros de saber. Elías llamó a vuestra puerta y os condujo a Mí, y estando en mi regazo os habéis recreado.

Habéis aceptado la forma que escogí para comunicarme con vosotros: el hombre, de quien me he servido para hablar a la humanidad. El Espíritu Santo, que soy Yo, ha venido a cumplir su promesa.

En los tiempos venideros vais a sentir mi Presencia según la elevación espiritual que alcancéis. Es el tiempo de justicia en que recibiréis según vuestros méritos.

Vais presintiendo lo que mi Obra será en el futuro. Aún no la habéis conocido en toda su plenitud. El camino que he trazado para vosotros es infinito.

Nunca llegaréis al límite: siempre encontraréis sorpresas gratas que alienten a vuestro espíritu. Yo estaré en cada uno de vuestros pasos, inspiraré vuestro entendimiento cada vez que emprendáis una obra espiritual, y haré que de vosotros broten grandes prodigios que den pruebas a la humanidad de que sois mis discípulos, de que habéis recibido mi unción y estáis llenos de los dones del Espíritu Santo.

Vuestra oración os librará de conflictos y dolores. Vosotros veréis la realización de las profecías que os he dado desde el principio de los tiempos: contemplaréis las pruebas inesperadas, los problemas sin solución aparente, los grandes conflictos y confusiones. Yo seré luz para todo espíritu y todo aquél que permanezca con su lámpara encendida, no caerá; aquéllos que escuchen mis consejos estarán a salvo: Yo he preparado para todos una barquilla de salvación que es mi Doctrina.

Hoy todos los espíritus que pertenecen al gran pueblo del Señor están presentes; unos en esta nación y otros en diferentes comarcas de la Tierra, están ungidos y preparados por Mí. El número está completo.

Yo había de cumplir con esta promesa. Doce mil señalados de cada una de las doce tribus dejo entre la humanidad para su salvación. Cada uno de ellos es un soldado, un centinela que vivirá alerta. Cada uno me representará y llevará en sus labios mi Palabra. No os pertenecéis ya a vosotros sino a la humanidad: abrazadla como a una hermana; Yo os entrego a ella para que os reciba.

Todo lo que me pidáis, todas las obras superiores a vuestras fuerzas que encomendéis al Padre, Yo las haré posibles por vuestra oración, por la preparación que me presentéis.

He venido en Espíritu sobre los espíritus. Os he llamado al Más Allá en estas reuniones y allá se ha verificado la comunión Conmigo.

Mi Palabra está cumplida. Os he entregado lección tras lección, que forman un libro de sabiduría para la humanidad. Es la herencia que os dejo. Vais a quedar en mi lugar. Entre vosotros se levantarán los que analicen y expliquen mi Palabra. Todos tenéis las facultades, los dones y atributos necesarios para hacerlo. Aunque os contemplo en distintos grados de evolución, veo en todos el anhelo de estudiar y comprender mi Lección.

Cuando habléis en mi Nombre, pensad que Yo estoy presidiendo vuestros actos y cada una de vuestras palabras está siendo escrita por Mí en el Libro de la Vida; también los ángeles que me circundan, están atentos contemplando vuestras obras. No estaréis distantes de Mí. Nada podréis ocultarme, pues Yo estoy en el fondo de vuestra conciencia y allí os hablaré y juzgaré.

Os confío los vastos campos de labranza de la humanidad para que en ellos depositéis la simiente preciosa: mi Palabra. Todo será en vosotros bienandanza, cosecha abundante y bendición. Yo presidiré vuestra obra.

En Mí encontraréis siempre al Padre que vela por su hijo, al Maestro cuya palabra no cesará de caer en el corazón de sus discípulos, al Juez que juzga con amor vuestros actos, al Amigo que os acompaña y es confidente en vuestras cuitas. En Mí lo tendréis todo, pueblo.

Yo quedo espiritualmente en la cumbre del Monte, en donde os espero, a donde habréis de llegar con las manos rebosantes de simiente.

He venido a vuestra morada por un tiempo a comunicarme con vosotros, después vendréis a Mí, para que veáis cómo mi Obra se consuma, cómo mis mandatos se cumplen. Una nueva etapa os espera, un tiempo de lucha en que veréis al mundo caminar hacia la espiritualidad.

Habéis venido a cumplir una delicada misión en la Tierra. Dicho está que mi pueblo había de volver al mundo para consuelo y redención de los hombres. Dejo vuestro corazón preparado como fuente de bendiciones para la humanidad.

Yo soy el Maestro de todos y seré reconocido cuando este pueblo haya esparcido mi Palabra sobre la Tierra, cuando los hombres hayan aprendido a comunicarse espiritualmente conmigo. Yo gobernaré todas las conciencias, guiaré sus pasos y no habrá distancia entre el Padre y los hijos. Y el don de la paz, prometido a la humanidad, volverá a ella cuando los hombres me hayan reconocido.

Vosotros sabréis defender mi Causa con las mejores armas: La sabiduría, la justicia, la verdad… Mas si por servirme, los hombres os hicieren daño, os daré mi fortaleza y devolveré a vuestros espíritus todo lo que os hubieren arrebatado. Si os negaren el pan, Yo os daré el maná. Si os negaren la amistad, Yo os daré mi amor. Si os hicieren salir de vuestra nación, Yo os llenaré de bendiciones y os haré recorrer los caminos del mundo hasta donde sea mi Voluntad.

En esta hora bendita, estáis unidos formando una sola familia delante del Padre. Voy a dejaros una vez más como ovejas entre lobos, mas estas ovejas no caminarán sin Pastor, pues conocen el camino seguro y saben dónde está el aprisco. Mientras vayáis por el sendero que os he trazado, nada deberéis temer.

Cuando los señalados por Mí se encuentren reunidos en torno a mi Ley, mi Voz será escuchada desde un confín al otro de la Tierra y vuestro Padre estará juzgando al mundo espiritual y material. Luego de ello, el tiempo del Espíritu Santo alcanzará su plenitud.

Pueblo amado: Mi Cátedra ha terminado. Quedaos por unos instantes en el espacio espiritual y desde ahí enviad mensajes de amor y caridad a todos los pueblos del mundo, donde vuestros hermanos luchan, sufren y esperan salvación.

Os dejo en el tiempo de la gracia, en el tiempo de la comunicación de ESPÍRITU A ESPÍRITU.

¡Mi paz sea con vosotros!

La comunicación de espíritu a Espíritu

LA COMUNICACIÓN DE ESPÍRITU A ESPÍRITU

Mi Manifestación por el entendimiento humano en este tiempo, había de ser fugaz como el relámpago; también fue mi Voluntad que unas cuantas multitudes fuesen llamadas a recibir esta revelación.

No todos me escucharán bajo esta forma, porque no es la más perfecta, pero se aproxima el día en que mi Voz sea percibida por todos los hombres, a través de la comunicación espiritual. Será el tiempo que predijeron los profetas, en que todo ojo me vería y todo oído me escucharía. Mi Enseñanza llegará a vosotros limpia, pura, porque no pasará por el entendimiento y los labios humanos.

Siempre he anhelado comunicarme directamente con mis hijos, pero era necesaria mi Manifestación al alcance del espíritu y aún de los sentidos, que sirviese de preparación para una forma más elevada de relacionarme con vosotros. Por eso habéis tenido mi Verbo temporalmente a través de estos entendimientos.

Estoy cultivando el espíritu y el corazón de todos los hombres, para que lleguen a comunicarse espiritualmente Conmigo. Entonces no habrá secretos entre el Padre y el hijo. Preparaos para esa etapa en la que ya no me comunicaré por este conducto.

En ese tiempo, os encontraré congregados como mis discípulos del Segundo Tiempo en la fiesta de Pentecostés y mi Espíritu Santo vendrá en plenitud a comunicarse con vosotros, quienes seréis precursores de esa Era de la comunicación perfecta.

No penséis que hasta entonces comenzará mi Espíritu a vibrar sobre todos los hombres: de cierto os digo que mi Inspiración, mi Presencia y mi Luz, las habéis tenido en todos los tiempos. Pero, ¿acaso al día siguiente de mi partida, ya vuestra comunicación será perfecta y comenzaréis a tener grandes revelaciones? Desde ahora os digo que no. Os he anunciado un tiempo de meditación y preparación. Elías os guiará como pastor espiritual y vuestros corazones sentirán su presencia, su calor y su aliento.

No sólo entre vosotros que me escucháis hallaré puertas abiertas: en todo el orbe ya se están preparando. Yo los contemplo y no los defraudaré: en ellos seré también en espíritu y en verdad.

La comunicación de ESPÍRITU A ESPÍRITU llegará a todo el género humano, sin limitación de tiempo, porque esa forma de recibirme, escucharme y sentirme, pertenece a la eternidad. Entonces surgirán en el interior del hombre los sentidos y potencias espirituales hoy adormecidos, que le revelarán el sentido de las enseñanzas pasadas y los acontecimientos futuros. Veréis vuestro pasado con toda claridad y sabréis qué pasos habéis dado con acierto y en cuales habéis equivocado el camino; ese conocimiento se irá extendiendo de corazón a corazón y de pueblo en pueblo, hasta que todas las criaturas me busquen de ESPÍRITU A ESPÍRITU.

De esta humanidad, surgirán mañana las generaciones que se comunicarán espiritualmente con mi Divinidad. En ese tiempo, veréis a los niños enseñando mi Doctrina y dando testimonio de ella con verdadera elevación; a los jóvenes, hombres y mujeres, dejando tras de sí los goces y placeres pasajeros, para dedicarse a la práctica de mis Lecciones.

Ellos escucharán mi Palabra, ya no a través del portavoz humano, sino en su conciencia, en un lenguaje superior: el del espíritu.

Mi cátedra eterna siempre está vibrando, porque soy el Verbo, mas sólo la escuchan los que se preparan.

La oración es el principio de esta comunicación que, en los tiempos venideros, florecerá y dará frutos entre la humanidad. Así podréis recibir mis Mandatos, sentir mi Presencia y escuchar mi Voz con claridad y pureza.

Cuando logréis esa comunicación estrecha entre lo Divino y lo humano y alcancéis la armonía completa de vuestro ser con todo lo que os rodea, oiréis el canto Universal en que se unen el ángel y el hombre, el cielo y el mundo, el Más Allá y el Universo.

Así será mi nueva venida en espíritu sobre la nube, como fue anunciado en Betania a mis discípulos de aquel tiempo.

El día en que los hombres se comuniquen a través del pensamiento, habrán dado un paso firme hacia la Era de la comunicación de ESPÍRITU A ESPÍRITU; ahora apenas comenzáis a tender esos hilos invisibles de fraternidad y amor, de comprensión y aproximación espiritual.

Esa nueva comunicación será elevada, sencilla, natural, pura y perfecta. Ella señalará el principio del fin de todo culto idólatra, imperfecto, y abrirá el santuario de vuestro ser, para que en él more mi Espíritu eternamente. No habrá misticismo ni ostentación, sólo limpidez, respeto y verdad; en una palabra, espiritualidad.

En este mundo no existen principios de verdadero saber espiritual; la fuente del verdadero conocimiento la hallaréis en Mí, a través de la inspiración. Pensad en todas las maravillas que puede encerrar para vosotros el cumplimiento de esta promesa y disponeos para hacer méritos y conquistar esa gracia.

La comunicación de ESPÍRITU A ESPÍRITU tiene un profundo sentido. Dentro de ella está el desarrollo de todas vuestras potencias y dones; allí encontraréis el libro de la eterna sabiduría. En la oración os sentiréis iluminados por grandes inspiraciones, la intuición será una brújula en la vida y el bálsamo curativo lo recibiréis directamente del Más Allá. Todos los dones despertarán de su letargo y florecerán en el hombre. Cuando la espiritualidad sea una realidad entre vosotros, escribiréis, como mi apóstol Juan, en la hora de vuestra inspiración, todo lo que mi Voz os dicte a través de la conciencia. En ese mensaje estará la profecía clara y luminosa que señalará el sendero a las nuevas generaciones.

Cuando lleguen esos tiempos y os encontréis hablando a grandes multitudes, no digáis que lo hacéis bajo la inspiración del Espíritu Santo; dejad que sean los hombres los que descubran la verdad en el fondo del mensaje.

Recordad, cuando Yo hablaba a las multitudes, no faltaba quién, asombrado por la sabiduría de mi Palabra o la justicia de mis Obras, se aproximase a preguntarme: ¿Eres tú el Hijo de Dios, eres el Mesías?: a lo cual Yo contestaba simplemente: Tú lo has dicho.

Os he llevado de enseñanza en enseñanza, de revelación en revelación, hasta llegar a este tiempo en que os estoy hablando de la comunicación de ESPÍRITU A ESPÍRITU. ¿Podría la humanidad haberse comunicado antes en esa forma? No. Era necesario que se ayudase con el culto material, con el rito y las ceremonias, para poder sentir lo espiritual y Divino.

Mañana, cuando ya estéis en aptitud de recibir la inspiración, no será palabra humana la que llegue al espíritu, sino esencia Divina, que os encargaréis de traducir en pensamientos, ideas y obras, como intermediarios entre vuestro Señor y la humanidad.

A las nuevas generaciones les he reservado una nueva forma de comunicación. En 1950 mi Obra no habrá concluido, lo que cambiará será la forma. Ella seguirá su curso en todo el orbe.

Así como me estoy comunicando por estos entendimientos, recibiréis mi Inspiración y hablaréis en mi Nombre. Entonces veréis que mi Lección continúa, que mi Revelación es eterna sobre vuestro espíritu.

El don de la profecía por medio de la videncia se manifestará en gran manera y os descubrirá misterios no revelados aún. Entonces veréis con claridad el futuro y mi Presencia será sentida con mayor fuerza de generación en generación. Y si aprendéis a comunicaros de ESPÍRITU A ESPÍRITU con el Padre, ¿qué dificultad podréis tener para hacerlo con vuestros hermanos visibles o invisibles, presentes o ausentes, cercanos o distantes?

En el Segundo Tiempo, cuando una mujer de Samaria preguntó a Jesús si era Jerusalén el lugar en donde debía adorar a Dios, el Maestro le contestó: Se aproxima el tiempo en que ni Jerusalén, ni ningún otro lugar, sea el sitio indicado para venerar a Dios, porque Él es Espíritu y será adorado en espíritu y en verdad. Allí os anuncié mi comunicación de ESPÍRITU A ESPÍRITU.

Discípulos: Cuando me comunique con vosotros sin necesidad de portavoces ni mediadores y, solos, ante la inmensidad os encontréis, escucharéis en lo más íntimo de vuestro ser, la voz Divina que surgirá del silencio para hablar con vuestro espíritu. Más allá de ese silencio, está el concierto celestial cuyas notas sabréis escuchar.

Quiero hablaros como lo hago a los ángeles, que gocéis de esa gracia y os vayáis semejando a ellos en su elevación. La comunicación de ESPÍRITU A ESPÍRITU acercará a todos los seres, para ello os estoy dando un solo lenguaje, una sola luz y una sola forma de comunicación: la del verdadero amor.

Si alguno llegara a pensar que es demasiado simple mi Palabra para proceder de Dios, Yo os digo que son los sencillos y rudos los que han venido a oírme y debo hablarles en forma comprensible a su entendimiento. Pero cuando estéis preparados para la comunicación espiritual de que os hablo, recibiréis ideas y conceptos más profundos, de tal manera, que llegaréis a decirme que no os hable en esos términos que sólo Dios puede entender. Nuevamente os digo como a Nicodemo en aquel tiempo: Os he entregado lecciones terrenales y no creéis en ellas, ¿cómo creeríais si os dijera las celestiales?

En el futuro los científicos descenderán hasta los humildes, que en su corazón llevarán la semilla de la espiritualidad, para escuchar a través de ellos las revelaciones que su mente no haya alcanzado a descubrir. Preparaos, porque de cierto os digo que son muchos los que esperan al Espíritu Santo. Las profecías son escudriñadas por los hombres y en ellas encuentran las señales que anuncian mi Presencia espiritual en este tiempo.

Cuando la unión y la fraternidad sean practicadas entre vosotros, será el tiempo de los grandes prodigios, en que mi Voz será escuchada por toda la humanidad.

Quiero que vosotros, los testigos de mi Palabra, permanezcáis firmes en los momentos de prueba, que habrán de preceder al establecimiento de mi Doctrina y mi Ley. La nueva manifestación entre vosotros, será semejante al huracán, bajo cuya fuerza se encresparán y removerán los mares y la tierra, para expulsar todo cuanto de impuro guardáis. Vuestra misión será la de exhortar a los hombres a que se despojen de su materialismo, predicar la nueva comunicación espiritual y sostener en la fe a vuestros hermanos, cuando sobre ellos se ciernan las grandes pruebas.

Las epidemias se desatarán y los hombres de ciencia por su falta de amor y caridad, no lograrán sanar a los que sufren. En ese tiempo surgirán los labriegos, los discípulos, llevando con amor su misión. El Mundo Espiritual se unirá a ellos para impartir sus beneficios entre la humanidad. Velad y orad, porque si ahora os doy mi Enseñanza a través del entendimiento, mañana tendréis que prepararos para recibirla por inspiración.

Cuando el hombre haya aprendido a comunicarse con el Padre por medio del espíritu, tendrá un libro abierto en el que podrá conocer todo cuanto le haga falta. La ciencia del bien le será revelada: el amor vendrá a resolver los grandes problemas; la paz os acompañará y os sentiréis fuertes cual nunca lo habéis sido.

Hacia esa meta camináis; con ese fin vine a prepararos por medio de esta comunicación. Si os disponéis en mi Nombre, escucharéis mi Voz limpia y clara: si no lo estáis, a vuestros oídos llegarán murmullos que os confundirán. Una vez terminada esta comunicación por el entendimiento, no intentéis practicarla nuevamente, porque no será mi Rayo ni los Espíritus de luz los que se manifiesten, sino seres turbados quienes vengan a querer destruir lo que antes habíais construido.

Pensad en la dicha que experimentará el espíritu cuando escuche la voz de su Padre, en cualquier sitio en que se encuentre. Para entonces los hombres todo lo consultarán con su Señor. El padre de familia hablará a sus hijos por inspiración; los maestros enseñarán, iluminados por mi Doctrina; los gobernantes sabrán interpretar mi Voluntad para dirigir a sus pueblos: los jueces, se sujetarán a los dictados de su conciencia para juzgar con perfección. Los médicos confiarán en el poder Divino: su palabra y bálsamo vendrán del Padre. Los hombres de ciencia comprenderán su delicada misión y recibirán inspiraciones Divinas. Los que han traído al mundo la misión de conducir espíritus, sabrán elevarse para recibir mis Revelaciones y llevarlas al corazón de las multitudes.

Grandes son las lecciones que os he concedido, pero después de esta etapa mi Verbo florecerá a través de la comunicación de ESPÍRITU A ESPÍRITU. Será entonces cuando vuestros labios entreguen los grandes mensajes y el espíritu penetre en lo más intimo de los corazones. Esta comunicación requiere de una verdadera consagración y espiritualidad; en ella, tendréis vuestros ojos abiertos y vuestro espíritu extasiado.

¡Cuántas revelaciones os haré! Todo aquello que no haya sido dicho por conducto del hombre, lo recibiréis de ESPÍRITU A ESPÍRITU; mas para ello os aconsejo que sigáis practicando la oración espiritual: por medio de ella, pasaréis al éxtasis y entonces vuestro espíritu percibirá claramente la palabra Divina, que en una frase breve os dará una lección.

Cuando alcancéis ese grado de adelanto, surgirá ante vosotros la vida en toda su grandeza y la esencia de mi Palabra vibrará en vuestro espíritu, como un torrente de sabiduría, como un canto de amor. Mi Presencia será palpable. Los que lleguen a alcanzar mayor adelanto en esta comunicación, recibirán no sólo palabras, frases o ideas, sino cátedras llenas de perfección que sorprenderán a los hombres.

Los que recibieron mi Rayo Divino en su entendimiento, continuarán este desarrollo y seguirán entregando grandes revelaciones. Mi Mundo Espiritual también vibrará sutilmente a través de ellos. Mas para que esa forma de comunicación se extienda entre los hombres, pasará tiempo, y para que se perfeccione, no sabéis cuantas Eras transcurrirán.

Yo haré que entre vosotros, en las congregaciones, broten los precursores, los emisarios, los preparados por mi Voluntad, que llevarán el nuevo mensaje Divino a otros pueblos, a diferentes razas, De este modo la torre de Babel, que en lo material ha ido destruyendo el hombre a través de los tiempos, en lo espiritual también desaparecerá y sobre ella se levantará la torre del Espíritu Santo, la verdadera iglesia, el culto en donde todas las lenguas se fundan, en donde todas las manos se estrechen y todas las razas y sangres se mezclen en el amor del Padre.

Pronto veréis la luz de mi Espíritu venir sobre vosotros, sin necesidad de portavoces humanos; para entonces debéis saber orar sin palabras, con la oración que es pensamiento y sentimiento, la cual os acercará a Mí.

Este es el mensaje de espiritualidad y luz que esperan las naciones. Anunciad al mundo mi Promesa de comunicarme con los hombres de ESPÍRITU A ESPÍRITU. Quiero que también transmitáis a vuestros hijos este conocimiento para que ellos iluminen su senda con esa esperanza. No me sintáis lejano. No existen distancias entre mi Divinidad y el espíritu del hombre. Yo habito tan cerca de vosotros, que bastará que penetréis con unción y recogimiento en vuestro interior, para que me descubráis.

Cuando os encontréis en medio de los vicios, sabiendo que hacéis daño a vuestro espíritu y causáis degeneración a la envoltura, invocad mi ayuda. No me busquéis en la oscuridad ni en el materialismo de la vida complicada o artificial. Encontradme en la luz y emplead vuestros dones en beneficio de vosotros y de vuestros hermanos. Os estoy transformando para que volváis al estado de sencillez que poseíais en el principio. No quiero que después de este tiempo os alejéis de Mí nuevamente.

Así como en los últimos días de mi Comunicación estoy premiando vuestra preparación con mi Palabra llena de revelaciones, esencia y enseñanzas, en los días en que lo hagáis de ESPÍRITU A ESPÍRITU, sabré premiaros con inspiraciones y profecías que conmoverán al mundo. Para entonces, ya tendréis la luz suficiente para dejar que mi Espíritu se manifieste en vuestros pensamientos, palabras y obras.

Soy como un amigo inseparable. Os he acompañado en todos los caminos a través de los tiempos. Si me habéis buscado como guía espiritual, os he dado amorosos consejos. Si habéis recurrido a Mí en busca de alivio, he sido doctor en vuestra cabecera. En los días de placer, he compartido la alegría y he sonreído cuando gozáis llenos de inocencia.

Conversad Conmigo, discípulos. Platicad con el Maestro. No he venido a reclamaros, sino a bendeciros, y así como comencé, quiero terminar mi Lección, acariciándoos. Contadme en silencio vuestras penas y anhelos. Aunque todo lo sé, quiero que vayáis aprendiendo a formular vuestra propia oración, hasta que lleguéis a practicar la comunicación perfecta de vuestro espíritu con el mío: entonces habréis penetrado en el templo del Señor.

Recordad que os he dicho: cuando estéis reunidos dos o tres en mi nombre, Yo estaré presente y me manifestaré según vuestra preparación.

Estoy presto a mostrar mis grandezas, a todo aquel que con humildad se acerque a preguntarme o pedirme: ese vivirá en Mí y Yo en él. Todo está preparado con sabiduría en el Universo. Estoy hablando a los mundos, a todos mis hijos, en la forma que corresponde a cada uno de ellos, para llevar a todos al perfeccionamiento espiritual. En este día, os he mostrado una página nueva del libro de la sabiduría, mas la luz plena os la daré cuando os comuniquéis Conmigo de ESPÍRITU A ESPÍRITU.

¡Mi paz sea con vosotros!

Camino a la Espiritualidad II

EL CAMINO A LA ESPIRITUALIDAD – II

Construid vuestra paz, vuestro mundo de felicidad, estudiando y practicando la esencia de mis Enseñanzas.

La felicidad no está en lo que materialmente se posee, sino en lo que espiritualmente se conoce. Conocer es poseer.

Debo deciros que no es preciso llorar y padecer, para merecer la paz en el Más Allá. Debéis luchar por hacer más amable vuestra existencia. Benditos aquéllos que callan sus penas y en cambio, hacen que sus hermanos participen de sus alegrías, aunque éstas sean muy pequeñas.

Si pudieseis transformar este planeta de valle de dolor, en un mundo en el que se practicara el bien, en verdad os digo que esa existencia sería más meritoria y elevada que una vida de vicisitudes y sufrimientos.

Si los hombres se levantan en guerra, no es porque ésa sea mi Voluntad, es que no han comprendido mi Ley y, al alejarse de ella, hacen obra destructora. En esta Era de preparación os estoy haciendo pasar por un crisol para que, cuando salgáis de él, podáis ser el sabor del mundo, la luz que ilumine su camino.

Vuestra misión es la de velar, orar e interceder por vuestros hermanos, tanto presentes como ausentes, visibles e invisibles. ¿Cuándo amaréis a los que forman vuestra familia espiritual, como lo hacéis con los que llevan vuestra sangre? Ciertamente sois más hermanos por el espíritu que por el cuerpo que lleváis, porque el espíritu pertenece a la eternidad y la materia es pasajera. Las familias en la Tierra, hoy se forman y mañana se desintegran, mientras que la familia espiritual existe por siempre.

Daos la mano unos a otros en prueba de amistad, mas hacedlo con sinceridad, ¿cómo queréis ser hermanos si aún no sabéis ser amigos? Mas llegará el tiempo en que miréis en cada hermano una imagen de mi Divinidad. Cuando hagáis desaparecer las diferencias entre vosotros, la vida será risueña y agradable. Entonces estaréis en los albores de la Nueva Era.

En muchas sociedades, órdenes y congregaciones, suelen los hombres llamarse hermanos. Sus labios pronuncian esa dulce palabra, sin que la sienta el corazón. Quiero que cuando llaméis hermano a uno de vuestros semejantes, comprendáis su significado y procuréis sentir su verdad. Cuando lo hagáis, será muy grande vuestra fuerza.

Combatid todo brote de desunión, de falsedad o mistificación que surgiere en vuestro seno. No os descuidéis, porque la mala yerba puede crecer y echar raíces en los cimientos de vuestro santuario. Guardad esta lección, discípulos. Amaos estando reunidos, amaos estando distantes y a esa fraternidad, descenderá la bendición de vuestro Padre.

Yo me manifiesto en Espíritu. Soy la Verdad. Quien quiera entenderme, deberá seguir el dictado de mi Palabra. Esta comunicación por el entendimiento del hombre, es un testimonio del inmenso amor que os tengo, de mi Sabiduría.

La arcilla, que sois vosotros, no puede modelarse por si sola, necesita para ello de una inteligencia superior, clara, diáfana, que es la Divina idea del Creador.

El pensamiento del Padre, es el constructor del Universo. Él formó todo lo que existe. También el hombre tiene el poder de formar y crear, pero al no ser perfecto como el Padre, deberá perfeccionarse para convenirse en su digno colaborador.

Para que aparezca en la Tierra el NUEVO HOMBRE, es menester borrar toda mancha, destruir todo pecado y dejar que sólo germine la buena simiente. Haced que lo impuro se volatilice y los malos hábitos se pierdan en medio de la bruma, que vuestra mente se limpie y las ideas nuevas que broten de ella sean como avecillas que canten la gloria del Padre.

En el camino que vengo a trazaros, sólo tienen valor la luz de la verdad, las obras de amor y el perdón. Renunciad al mal carácter, para que no seáis prisioneros de vosotros. Nunca pretendáis imponeros con dureza ni altanería, ni aun revestidos de autoridad. El que ocupa un cargo delante de sus hermanos, no ordena, trabaja; no se irrita ni humilla a nadie, habla de manera tan dulce, que más parece que suplica.

El más grande debe cuidar de los demás como si fueran criaturas pequeñas, debe amarlos y velar por ellos, sanarlos, dirigirlos y enseñarlos con amor. El mayor entre los suyos, debe sentirse más responsable.

Educad vuestra mente, para que las palabras que salgan de vuestros labios sean constructivas. Así habréis dado un gran paso de adelanto en el camino. Cuando destruyáis el poder maléfico de herir con la palabra, habréis aprendido la primera lección.

Haced todo el bien que podáis. Apartad las malas costumbres, las bajas pasiones, y entonces, habréis lavado con el agua del manantial de la gracia, a vuestro espíritu. Quiero remover desde el fondo de vuestro ser la bondad, para avivar los buenos sentimientos.

¡Levantaos, cambiad de modo de pensar, de ser y de obrar! Educad vuestra voluntad, para que no toméis atribuciones que no os corresponden y no juzguéis a nadie, para que no seáis juzgados.

¿Creéis que mi Cátedra, mi Amor manifestado en palabra, no sea capaz de haceros hombres nuevos? ¿Acaso mi Verbo no puede penetrar en vuestro corazón y hacer una Divina renovación?

Cuando tengáis el suficiente valor para renunciar a todo lo equivocado de vuestra vida y la fuerza de voluntad necesaria para no volver a cometer errores, entonces podréis reconocerme, amarme, seguirme, y seréis ese hombre transformado de que os hablo, mi vehículo de manifestación, y seremos uno, como Yo soy Uno con mi Padre Celestial.

Yo bendigo a todos los pueblos, a los que me aman y a los que me desconocen; lo mismo a los que me siguen, como a los que se han alejado del camino. Todos están señalados para llegar a mi Presencia y tarde o temprano, hallarán el camino que los conducirá a Mí.

Entre los que han endurecido su corazón en el vicio y la maldad, veréis surgir a muchos buscando la regeneración y la espiritualidad; mas para que tomen con firmeza esa decisión, tenéis que darles ejemplo y dejar en ellos una verdadera prueba de fraternidad, que sea como un rayo de luz en las tinieblas de su espíritu.

¿Queréis lavar vuestras manchas? Dejad que os toque con mi Justicia sabia y perfecta.

Yo no os exijo ningún sacrificio, ni os pido la suprema perfección, sólo espero el propósito firme de que obedezcáis mis Mandatos y un poco de caridad a vosotros y a vuestros hermanos.

He llamado hombres de buena voluntad a los que saben imitarme y cuando sufren, elevan su espíritu en demanda de perdón y de paz. Ellos saben que para purificarse es necesario el dolor y por eso lo apuran con paciencia.

Si la brisa y el sol os acarician, haced lo mismo con vuestros hermanos. Éste es el tiempo en que los necesitados y los menesterosos abundan. Comprended que quien os pide un favor, os está concediendo la gracia de que seáis útiles y de que trabajéis por vuestra salvación.

No dudéis en el momento de la prueba; no digáis que no os he escuchado en el trance más difícil. Mientras haya aliento de vida en vuestro ser, mientras piense vuestra mente y necesite mi fuerza vuestro espíritu, Yo estaré con vosotros, porque soy la vida que vibra y palpita en todos los seres.

Debéis conoceros. Haced uso de vuestras facultades y potencias, porque hoy necesitáis conocerlo y abarcarlo todo con el espíritu, para que dejéis concluida vuestra obra en la Tierra.

El sendero es estrecho y debéis caminar con cuidado para no tocar ningún extremo: que no os familiaricéis con lo que es espiritual ni caigáis en fanatismo.

Sabed que esta vida es un combate, pero que estáis predestinados al triunfo, porque mi Luz, que está en cada uno de vosotros, jamás podrá ser opacada. Yo os digo que donde la lucha os llame, os presentéis con la confianza absoluta de que la sabiduría y la fe, siempre vencerán a las debilidades y pasiones.

Mi Palabra es un remanso de paz. Cuando os sintáis fatigados, tristes o enfermos, buscadla y en ella encontraréis fortaleza y salud para vivir. Bebed de esta fuente, ¡oh, espíritus sedientos que habéis buscado la luz sin encontrarla! Sentid esta dulce paz que no ha conocido vuestro corazón y cuando la hayáis saboreado, sabréis Quién os está hablando. Ya no tendréis necesidad de preguntar por qué he venido nuevamente a los hombres, porque la respuesta la llevaréis en vosotros.

Vuestro espíritu se ha ausentado de la materia para escuchar mi Enseñanza y me ha hablado sin palabras. El espíritu sabe que la palabra humana empobrece y empequeñece la expresión del pensamiento espiritual, por eso hace enmudecer vuestros labios y se eleva para confiarme, en el lenguaje que sólo Yo conozco, el secreto que lleva oculto en lo más íntimo de su ser.

Bendito el que busca estar en paz con su conciencia. Bendito el que siembra de paz su camino, porque dejará a su paso bienestar y confianza. Benditos los que han luchado y trabajado por la paz, los que han creído en mi Voz y se han levantado por los caminos, sembrando mi Enseñanza. Bienaventurados los que comprenden lo oculto y lo grande de las frases sencillas, porque de ellos es la sabiduría.

Todas las potencias de vuestro ser, hallarán en mi Palabra la senda luminosa, por donde podrán evolucionar y perfeccionarse.

No sólo vuestro espíritu ha encontrado en mi Obra motivos para su adelanto, también vuestras facultades mentales han tenido desarrollo y, todo lo que ayer mirabais confuso y misterioso, hoy podéis comprenderlo. Pero no aspiréis a llegar a las altas cimas del saber tan solo por el desarrollo de la mente, sino buscad siempre la forma de armonizar la inteligencia con los sentimientos.

El pensamiento es voz y oído, es arma y escudo. Lo mismo crea que destruye. Conoced vuestras armas antes de que la lucha de ideas comience. El que sepa prepararse será fuerte e invencible. Ahora os digo: No uséis la mente como arma homicida. Nunca penséis mal de aquéllos que no os comprenden, porque hasta el más íntimo sentimiento que tengáis hacia vuestros hermanos, ellos lo percibirán.

Vuestra espada será el pensamiento limpio y bien intencionado y vuestro escudo la fe y la caridad. He aquí por qué os he dicho que no conocéis todavía la fuerza de la mente.

En este momento de oración, consagrado a la comunión con el Padre, olvidad preocupaciones y tentaciones que puedan apartar a vuestro espíritu del recogimiento y libradlo de toda inquietud. Dejad que vuestra voluntad sea la mía y abandonaos en el amor del Padre. Cuando esto sea, contemplaréis realizarse, como en el Segundo Tiempo, las grandes obras.

Era menester que viniera en este tiempo de dolor, a recordaros enseñanzas olvidadas y a revelaros nuevas lecciones. No será necesario que lleguéis a hacer milagros, aunque os digo que muchas veces los hacéis sin daros cuenta y sólo Yo los contemplo; bastará que vuestra fe sea grande, que practiquéis la oración espiritual y perseveréis en el bien y vuestros ojos serán testigos de grandes prodigios.

Os habéis maravillado con las obras que hice a través de Jesús y, si meditáis, veréis que éstas no han cesado de realizarse en el mundo. Hoy nuevamente los sordos oyen. Son los que habían acallado la voz de su conciencia y han dado oído a mis Palabras, que los han llevado al arrepentimiento. El paralítico ha sanado y hoy me sigue. Es el hijo que habiéndose apartado de la senda espiritual, se encontraba entorpecido para venir a Mí, y hoy ha quedado libre de las cadenas que lo ataban. Los ciegos han visto. He venido a despertarlos de su letargo y mi luz ha apartado de sus ojos la venda de oscuridad que los cubría.

Ayer sólo creíais en el prodigio material, hoy creeréis en las obras del espíritu. Todos los milagros volverán, pero los veréis realizados en otra forma, y os repito: ¡Cuántos de ellos ya los habéis tenido entre vosotros! Mis lecciones tienen siempre un principio y una razón. No existe milagro que no tenga una explicación lógica y natural: nada se produce sin causa.

Lo que llamáis milagro, no es sino la materialización de un mensaje Divino, cuya voz habla incansablemente de algo que está más allá de vuestra razón y brota de mi Espíritu hacia el vuestro.

En la Escala que vio Jacob hay muchos peldaños, en el Valle Espiritual y en los espacios sin fin, hay muchos mundos. En verdad os digo que siempre me he comunicado con todos y según es la escala espiritual en que se encuentran mis hijos, así me he manifestado.

Éste es el tiempo en que ya vuestro espíritu, desde la Tierra, puede comenzar a soñar en moradas más altas y en conocimientos más grandes. Al partir al Más Allá, pasará por muchos mundos sin detenerse en ellos, hasta llegar a aquél que por sus méritos le corresponde habitar. Estará consciente de su estado espiritual, sabrá desempeñar su misión doquiera se encuentre, conocerá el idioma del amor, de la armonía y la justicia y sabrá comunicarse con la pureza del lenguaje espiritual.

No digáis más que hay un Cielo y una Tierra y que éstos son lugares determinados: existen millares de mundos. No es éste el único que sabe de la huella de mi paso: doquiera que ha sido menester de un Redentor, ahí ha estado mi Presencia.

Llego como antaño a deciros que más allá de esta existencia tenéis una vida superior: “en la casa de mi Padre hay muchas moradas”. Todo está preparado con sabiduría en el Universo. Estoy hablando a todos mis hijos, en la forma que corresponde a cada uno, para llevarlos a la comunicación perfecta Conmigo.

¿Acaso espiritualmente sois los más adelantados en el Universo? Yo sólo os digo: No sólo en este mundo tengo discípulos. Hoy estáis aislados porque vuestro egoísmo sólo os ha hecho vivir para la materia sin ambicionar la libertad del espíritu. ¿Qué sería de vosotros si antes de despojaros de vuestras imperfecciones humanas, os fuese concedido llegar a otros mundos? ¿Cuál sería la semilla que iríais a sembrar? En lugar de amor, llevaríais soberbia y vanidad.

Aquí me he comunicado a través de materias, allá lo he hecho directamente con los espíritus elevados. Vosotros no tenéis todavía la evolución necesaria para comprender estas cosas, ni la espiritualidad para armonizar con otras moradas.

Yo envío a cada uno un rayo de mi Luz: a vosotros en forma de palabra humana, a otras moradas, por medio de inspiración. Cuando la vida de los hombres tenga un principio de espiritualidad, no será necesario que se esfuercen en buscar a quienes habitan moradas más altas, porque al mismo tiempo serán buscados por ellos. El bien y el amor serán las llaves que abran las puertas del Arcano.

Vuestra Tierra se ha iluminado con mi Presencia, pronto penetraréis en una Era de renacimiento espiritual, que ha de llevaros al florecimiento de todas las virtudes y a colocaros en planos superiores. Así como he venido a vosotros, he llegado a otros mundos, en donde el espíritu lucha y se perfecciona. Entre esos mundos y el vuestro, estableceré alianza y amistad. Quiero que enlacéis vuestro pensamiento con ellos.

Yo os conduzco hacia la comunicación de unos y otros. Muchos balbuceos habrá, grandes manifestaciones que serán creídas por unos y desmentidas por otros, pero el espíritu se manifestará y finalmente se impondrá. Sabed que el hombre está hecho a semejanza del Universo y éste a semejanza del hombre.

Mi Obra irá creciendo hasta que al fin, todos los espíritus se unifiquen en el cumplimiento de mi Ley y los que en este tiempo habiten este planeta, sentirán palpitar mi Amor en toda la creación y se irán preparando para llegar a moradas superiores. A las generaciones del mañana, les será dado contemplar abiertas las puertas que les aproximen a otros mundos y tendrán motivo para maravillarse de mi Obra.

Cada escala, cada peldaño, cada morada, ofrece al espíritu una luz mayor y un gozo más perfecto, pero la paz suprema, la felicidad del espíritu, está más allá de todas las moradas pasajeras.

Tomad ejemplo de mis apóstoles, quienes con obras de amor, con palabras de luz y con escritos que reflejaban la verdad, hicieron llegar a todos los pueblos de la Tierra el testimonio de que Cristo, el Maestro Divino, había estado con ellos.

No pregonéis que sois mi apóstol. Aunque seáis maestros, diréis que sois discípulos. No llevaréis vestidura que os distinga de los demás ni libro en vuestras manos. No edificaréis recintos ni tendréis en la Tierra la sede o cimiento de mi Obra, ni habrá hombre alguno que me represente.

Vosotros quedaréis para enseñar a vuestros hermanos lo que aprendisteis de Mí y no habrá pregunta, por profunda que sea, que no contestéis con acierto, pero sed humildes, para que no os despojéis de mi Gracia. Los que hoy me rodeáis no sois justos, pero llegaréis a serlo.

Hablad cuando debáis hacerlo, callad cuando sea conveniente, huid de la adulación y no publiquéis la caridad que hagáis; trabajad en silencio y testificaréis con obras de amor la verdad de mi Doctrina.

Si para dar ejemplo a los hombres Yo enviase santos y seres perfectos a la humanidad, les parecería imposible siquiera semejarse a ellos. Yo quiero enviar a la humanidad a pecadores convertidos que, sin llegar a ser justos, sepan dar ejemplo de regeneración, de arrepentimiento y fortaleza, inspirados en mi Enseñanza.

Ved que el Maestro no os pide imposibles, ni siquiera os digo que transforméis vuestra vida en un instante. Desmaterializad vuestro corazón, despojadlo de egoísmo y estaréis dando pasos de adelanto en el camino que os tracé con amor. El día en que sepáis penetrar en vosotros os será fácil llegar al corazón de vuestros hermanos.

Quiero que entre mis discípulos haya siempre verdad, porque Yo estoy y estaré siempre en vuestra verdad. Quiero que haya amor entre vosotros y mi amor siempre estará en vuestro ser. Una sola verdad existe y un solo amor verdadero.

No penséis que sólo vengo a buscar a los limpios de corazón. Vengo buscando a los perdidos, a los manchados, que son los que más necesitan de mi Caridad. Tampoco creáis que tengo preferencias, ni por los que viven en la opulencia ni por los que habitan en la pobreza. Yo busco al espíritu necesitado de luz, al enfermo, al triste, al hambriento, y esas necesidades espirituales lo mismo las encuentro en unos que en otros.

Siempre os he entregado mis beneficios por gracia, sin mirar si sois merecedores. Yo respondo lo mismo a un pensamiento puro, que al triste lamento de quien se acerca manchado, aunque de él brote sólo un pequeño destello de humildad y amor.

Soy el defensor de los débiles que lloran en medio de su impotencia e ignorancia. Soy la esperanza que llama y consuela, que acaricia suavemente al que gime en su dolor: Soy la Verdad al alcance del hombre.

Mi plan de redención Universal no podéis abarcarlo, mas os doy a conocer una parte de él, con el fin de que toméis un lugar en mi Obra. Ya sabéis la tarea que me he impuesto. En la eternidad os espero, mas tenéis que luchar para llegar a Mí, por eso vengo a alumbrar vuestro camino, para que marchéis siempre adelante.

No os detengáis más. No volváis vuestros ojos al pasado. Lo que dejasteis atrás fue dolor y lágrimas. Os alejasteis de Sodoma y os digo: no volváis vuestro rostro a ella. Era la ciudad del pecado; id en pos de una nueva tierra, cuyos manantiales de aguas cristalinas y fértiles campiñas, hagan amable y feliz vuestra existencia.

La humanidad es hoy campo fecundo para trabajar. Son muy extensas las tierras y escasos los labriegos. Tenéis un tiempo limitado y es mucho lo que debéis hacer. ¡La hora es propicia! ¡Reedificad los templos que se han derrumbado en el interior de los corazones! ¡Ayudad a reconstruir hogares, predicad espiritualidad a vuestro paso! ¡Testificad con obras!

Os dejo mi Palabra como simiente de amor. Cuando vayáis a sembrarla, pensad que la semilla no nace en el instante de sembrarse, mucho menos puede florecer y fructificar de inmediato. Todo ello requiere paciencia, amor y abnegación.

La tierra que os concedo es el corazón de la humanidad, la simiente es mi revelación como Espíritu Santo. Consagraos a su cultivo. Días, años y siglos transcurrirán, en los que esta humanidad será testigo de maravillosas luces y revelaciones espirituales, jamás antes conocidas por el espíritu.

El principio de esos tiempos ya se acerca. Vosotros debéis preparar el camino a quienes vendrán a ocupar vuestros lugares. Debéis bendecir la senda con buenas obras, entonces habréis iniciado la construcción del templo espiritual.

Si he permitido que en vuestro mundo existan la perversidad y el pecado, vuelvo a deciros que el mal no tiene en Mí su origen sino en vosotros, mas os ha servido para que vuestro espíritu adquiera experiencia y distinga lo perfecto de lo imperfecto.

No olvidéis que el mérito no consiste en sufrir, sino en saber sufrir con amor al Padre, con fe y paciencia, a fin de extraer del sufrimiento el mayor provecho. Pero si no hubiere amor en vuestras pruebas, tendréis que volver a pasar por ellas, hasta que aprendáis la lección.

La idea del juicio final ha sido mal interpretada. Mi juicio no será de una hora ni de un día, hace tiempo que él pesa sobre vosotros. Os digo también: los cuerpos no resucitarán, ellos han ido a confundirse con su propia naturaleza, porque lo que es de la tierra a la tierra volverá, así como el espíritu buscará su morada que es mi Seno.

Vuestro espíritu ha sido creado para alcanzar el más alto grado de elevación y perfeccionamiento, a través de su evolución. Todo en mi Creación es movimiento, armonía y orden, que conducen al progreso de vuestro ser.

La capacidad para comprender y discernir, proviene del desarrollo y la experiencia acumulada por el espíritu. Sobre cimientos de verdadero saber, amor y justicia, levantarán los hombres del mañana un mundo de paz y de luz. Un nuevo mundo en lo espiritual, moral e intelectual, surgirá de los escombros del actual y se manifestará en la transformación de la vida de los pueblos.

Pero no creáis que se acerca el fin de este mundo. La desintegración de este planeta no está próxima. Mis Palabras del Segundo Tiempo se referían al fin del mundo de errores y pecados, de tinieblas y ciencia al servicio del mal, sobre cuyos escombros levantaré una nueva humanidad.

Si os digo que la expiación eterna no existe, mucho menos podría existir la muerte. Muere sólo lo que es superfluo, lo inútil, lo malo, y la expiación debe cesar cuando se ha alcanzado la purificación.

La muerte es sólo un símbolo, pero para muchos sigue siendo un espectro tras el cual están el misterio o la nada. A vosotros os digo: abrid vuestros ojos y comprended que no moriréis, sólo os separaréis de la materia. Vosotros, como vuestro Maestro, tenéis Vida eterna. Yo no creé la muerte, porque al concebir mi Espíritu la idea de la creación, sólo sentí amor y de mi seno brotó vida.

Mirad que mi Palabra viene de un Padre que os busca, os ama y corrige, que os levanta cuando tropezáis y os sana cuando estáis enfermos. Ni siquiera he venido en este día a ordenaros, simplemente a doctrinaros.

Así os preparo, os conforto y hago que contempléis los horizontes infinitos de mi Obra, para que llevéis este mensaje de esperanza y de luz a la humanidad. Un instante dejaré que el mundo haga todavía su voluntad, mas después se hará la mía en el Universo.

Hombres y mujeres con quienes formaré mi nuevo pueblo: descansad en Mí, os limpio de vuestras manchas para que miréis una existencia nueva. La Obra que os confío, es delicada. No dejéis que manos profanas roben este tesoro, para decir después que es el fruto de su inspiración y con ello se engrandezcan y humillen a los inocentes. Si hoy sois ignorados, mañana seréis reconocidos. La misión de mis nuevos apóstoles, será reconstruir la moral entre la humanidad.

Después de mi partida, pero antes de que os diseminéis por el mundo, vendré a daros la luz que os hará comprender, todo lo que os inspiré con mis Lecciones y la fuerza indispensable para cumplir vuestra misión. En esos instantes será la luz de mi Espíritu Santo en cada entendimiento: unos me verán, otros me escucharán y todos sentiréis espiritualmente mi Presencia.

Hay pueblos enteros que se obstinan en apartarse de mi Ley, juzgándola impropia de este tiempo; mas para cada pueblo y raza están preparadas mi Justicia y las pruebas. Como si fuesen tierras laborables, las prepararé y depositaré en ellas mi semilla de Amor y Sabiduría.

La revelación de mi discípulo Juan habla del anticristo y habéis atribuido esa personalidad a muchos de vuestros hermanos, tanto del mañana como del presente. Hoy os digo: ese anticristo, como lo ha concebido la humanidad, ni ha existido ni existirá: anticristo es todo aquél que no ame y Cristo es el amor del Padre. Ved entonces cómo vuestro mundo se encuentra lleno de anticristos cegados por el materialismo.

Aún tendrá el hombre que saborear los frutos del árbol de la ciencia que con tanto interés ha cultivado, mas al final de los tiempos, reconocerá la pequeñez de sus obras que antes le parecieron grandes, y a través de la vida espiritual admirará como nunca la obra del Creador, recibirá por inspiración las grandes revelaciones y su vida retornará a la sencillez, a la naturalidad. Falta tiempo para que ese día llegue, mas todos mis hijos lo verán. Por ahora debéis dar un paso hacia adelante, a fin de que vuestro espíritu no tenga que lamentar haber llevado en la Tierra una vida estéril. Yo llamaré bienaventurados a los que sepan sobrellevar las pruebas de esos tiempos y les daré un galardón por su perseverancia y su fe, dejándoles como padres de una nueva humanidad.

Los pecados de los hombres se habrán borrado y todo parecerá como nuevo. Una luz de pureza y virginidad iluminará a todas las criaturas y entonces, comenzará a elevarse del espíritu del hombre hacia su Señor, un himno de amor que por tanto tiempo he esperado.

La madre Tierra, que desde los primeros tiempos ha sido profanada por sus hijos, volverá a ataviarse con sus más hermosas galas y los hombres no volverán a llamarla valle de lágrimas, ni la convertirán en campo de sangre y de muerte. Este mundo será como un pequeño santuario en medio del Universo, desde el cual los hombres elevarán su espíritu al infinito, en una comunión llena de humildad y amor a su Padre y Señor.

Mi camino queda trazado en vuestra conciencia. Pronto no tendréis pastor alguno sobre la Tierra, ni ministros que celebren ritos delante de vuestros ojos, ni recintos que simbolicen el templo Universal de Dios. Tendréis por templo al Universo y delante de vuestro espíritu al Maestro, lleno de sabiduría y amor. No tendréis otro altar que vuestro corazón ni otro guía que vuestra propia conciencia.

Yo soy la vida, el calor y la luz. Yo soy el pan y el agua cristalina y he venido nuevamente a resucitaros a la vida de la gracia y a despertar a los que vivían en tinieblas.

¡Mi paz sea con vosotros!

Camino a la Espiritualidad I

EL CAMINO A LA ESPIRITUALIDAD – I

Cuántos caminos habéis recorrido buscando la verdad. Ni las ciencias ni las filosofías respondieron a vuestras interrogaciones y después de esa búsqueda, termináis comprendiendo que la verdad radica en Mí.

Yo he iluminado al hombre, para que viva su verdadera vida y conozca el destino que le he señalado. Es la criatura hecha a mi imagen y semejanza y, por lo tanto, la más próxima a Mí, porque posee el soplo Divino y está capacitada para hacer obras semejantes a las mías.

¿Queréis llamaros dignamente hijos míos? Amad, porque estáis formados por mi Amor y vuestro destino es proteger y bendecir, al igual que vuestro Padre.

He dotado de inteligencia al hombre, para que escudriñe la naturaleza y sus manifestaciones, le he permitido contemplar parte del Universo y sentir la vida espiritual. Mi Doctrina no estanca a los espíritus ni detiene la evolución del hombre, por el contrario, lo libera e ilumina, para que analice, razone, investigue y trabaje.

En Mí no puede existir egoísmo, por eso, siendo grande en mi Amor, he querido que también vosotros lo seáis. Si sois pequeños y débiles, no podréis comprenderme ni amarme. Yo daré a todos las mismas oportunidades para llegar a Mí. Los engrandecidos, vencidos por las pruebas, descenderán a los que consideraban inferiores, y los que se creían pequeños, ascenderán para colocarse a la altura de los que se sentían superiores. Os amo y quiero sentiros cerca. Nunca podrá un Padre ser feliz, sabiendo que sus hijos sufren o están ausentes.

Quiero igualdad entre mis hijos, como lo prediqué en el Segundo Tiempo, pero no como la conciben los hombres. Yo os inspiro igualdad por el amor, haciéndoos comprender que sois hermanos, hijos de un mismo Padre: todos los espíritus poseen los mismos atributos. No he venido a distinguiros por razas, clases o religiones. Doquiera que vayáis debéis sentiros como en vuestra patria, y a todo aquel que encontréis, sea del país que fuere, debéis considerarlo como vuestro hermano.

Llevad la paz a todos y veréis cómo las razas volverán a fundirse en una sola. Las lenguas que os dividieron, ahora os unirán; las castas y linajes desaparecerán y el género humano practicará la humildad y la comprensión.

Si hoy la humanidad está dividida y los hombres no se aman ni se comprenden, es porque en su corazón no ha germinado mi semilla de Amor. La nueva torre de Babel ha crecido en soberbia y división, pero Yo levanto frente a ella la torre de Israel, con bases de humildad y de amor.

La lucha será grande, pero al fin, la virtud abatirá al pecado y la paz se establecerá. Entonces, los que habían sido débiles serán fuertes, los lazos rotos se unirán y las diferencias de razas desaparecerán ante la espiritualidad, porque el culto a Dios será uno solo. Así empezaréis a formar una sola familia que estará iluminada por mi Espíritu.

Si los pueblos de la Tierra, aunque fuere sólo para poner a prueba mi Doctrina, compartieran su pan fraternalmente, cuánto bien recibirían y qué maravillosas manifestaciones contemplarían. Pero no se aman, unos a otros se miran como extraños, alimentan la envidia y se hacen la guerra. Por eso os digo que la altura de esta civilización es sólo aparente, porque los mismos hombres con sus obras la destruyen. Mientras la humanidad no esté cimentada en mi Ley de Justicia y Amor, no podrá tener la paz y la luz del espíritu, que la llevará a crear un mundo de verdadero desarrollo.

Mi Presencia sorprende a los hombres, impreparados para recibirme. Mi manifestación en espíritu en este Tiempo, coincide con el mayor materialismo de la ciencia. Veo las armas con que los hombres se preparan para combatir mi Doctrina: su filosofía, sus teorías, su egoísmo, su ambición y su soberbia. Mas Yo poseo una espada de luz, que es la Verdad, cuyo resplandor nadie puede resistir, porque pone al descubierto toda mentira y falsedad.

Si preguntaseis a vuestros hermanos que no me han escuchado, si desearían oír mis Enseñanzas, contestarían que son indignos y Yo os digo, que ninguno es indigno de escucharme. Todos necesitan de mi Palabra: los que me siguen, para recrearse con ella, escuchando a su Dios, los ignorantes, para aprender y alcanzar la evolución de su espíritu, los pecadores para regenerarse.

Todas mis Obras están escritas por Mí en un libro que se llama VIDA, el número de sus páginas es incontable y en cada una, existe un resumen en que el Padre ha limitado sus Enseñanzas, para ponerlas al alcance de todo entendimiento.

También el hombre está escribiendo el libro de su vida, en el cual quedarán escritas todas sus obras a lo largo del camino de evolución. Allí estarán la luz del saber y la experiencia, con que mañana iluminarán la senda de sus hermanos. De la memoria podrá borrarse el pasado, en el espíritu irán quedando distantes las existencias anteriores, pero del Libro de la Vida, donde queda anotado todo por Mí, nada se borra ni se olvida: ahí todo está presente y vivo eternamente.

El camino principia en Mí y en Mí termina. Para que recorráis esta jornada os concedo el tiempo suficiente. Yo estoy dando oportunidad a todos para despertar a la verdadera vida y ser instrumentos de mis altos designios.

El Espíritu Santo es mi propia sabiduría, en Él me conoceréis como Inteligencia Infinita, como gracia espiritual que a la vez que os ilumina, os consuela y salva.

El Reino del Padre se ha acercado a vosotros, pero un Rey sin súbditos no puede ser Rey, y Él ha venido con sus huestes espirituales, los seres revestidos de luz que me rodean, los grandes espíritus que hoy también se han manifestado.

Quiero que vengáis a habitar en esa mansión infinita y lleguéis a un alto grado de elevación espiritual, para que sintáis en todo lugar la beatitud de lo Divino, disfrutéis de la vida eterna y experimentéis mi Presencia.

Tened siempre presente que el espíritu que alcanza un alto grado de bondad, de sabiduría y de pureza, está más allá del tiempo, del dolor y las distancias. No está ya limitado a habitar en un sitio: puede estar en todas partes y encontrar en cada lugar el supremo deleite de existir, de amar y sentirse amado. ¡Ése es el Cielo del espíritu!

El hombre está necesitado de sabiduría espiritual y vengo a dársela, como en el tiempo pasado en que, viendo a la humanidad necesitada de amor, vine a enseñárselo. Os estoy esperando, buscadme, todo lo que necesitáis está en Mí.

Entre vosotros no encuentro justos ni perfectos, mas Yo sé que os transformaréis a través de mi Enseñanza. No vengo a salvar a unos cuantos, sino a todo espíritu necesitado de luz. Vengo también a preparar a unos, para que salven a otros y éstos a otros más.

Amad y dad con desinterés y veréis pronto la recompensa. Llamad a mis puertas y mi Voz responderá. Todos podéis levantaros, aun cuando hayáis caído muy bajo. Los hombres perdidos de hoy, ya convertidos, serán los fuertes del mañana. Sobre vuestras ruinas levantaré mi Templo, mas vosotros me ayudaréis en su reconstrucción.

¡Ah, si pudieseis venir Conmigo en espíritu y contemplar desde aquí toda la miseria de la humanidad! Si los poderosos, los que viven rodeados de comodidades quisiesen venir, Yo les llevaría en espíritu a los lugares de dolor y pobreza que ellos no quieren ver.

Entonces les diría: Dejad por un momento vuestra fiesta y recorramos juntos los sitios donde viven vuestros hermanos los abandonados. Les llevaría de sitio en sitio y haría que las puertas de las cárceles les dieran paso, para que contemplaran los millares de seres que han caído en las tinieblas del cautiverio por falta de amor, de caridad y justicia. En el silencio de las celdas haría escuchar mi Voz, y a esos hombres y mujeres sin esperanza, les diría: Aquí estoy con vosotros, ¿Acaso creíais que os había abandonado? No vengo a preguntaros si sois homicidas o si habéis hurtado, vengo a redimiros con mi Amor, a fortalecer al que ha caído y a salvar al inocente que ha sido víctima de una injusticia o de un error.

Luego, les llevaría hasta aquellos lugares donde se ahogan los ayes y lamentos del enfermo, del que ha visto doblarse su cuerpo, como se quiebra una rama cuando azota un huracán. Son los enfermos, los vencidos. Un manto de paz y consuelo, tendería sobre el dolor de los que sufren olvidados de sus hermanos y mi Amor como un bálsamo Divino, lo derramaría sobre sus males, levantándoles a la vida, para que den testimonio de mi Presencia espiritual.

Iríamos después al corazón de los niños, aquéllos a quienes todo les falta. Son ángeles en la Tierra, porque en su sonrisa sin maldad, se refleja algo de la pureza de los cielos. Yo haría que los hombres escuchasen sus interrogaciones profundas: el porqué de tanta injusticia, de tanto odio, egoísmo y crueldad. ¡Oh, mis pequeños! ¡Cubridles con vuestro fino manto, porque de ellos es el Reino de los Cielos! Y así, de sitio en sitio, les presentaría toda la miseria y el dolor que han causado la codicia, la falta de amor y la ambición desmedida de los que no dejan que cada quien posea lo que en justicia le pertenece.

Os hablo desde la cumbre del Nuevo Monte. Ahí os espero y en verdad os digo: el día de vuestra llegada habrá alegría en mi Espíritu. Venís por el camino del dolor lavando vuestras faltas, camino que Yo no tracé y que el hombre ha labrado. Por ese sendero me hicisteis caminar y desde entonces, el camino del sacrificio y del dolor fue bendecido con mi sangre.

Es en vano que los hombres busquen el placer perfecto en el materialismo. Todo es triste y vacío sin la fe en la presencia del Padre. Él es la alegría verdadera.

Si queréis ser grandes ante Mí, no busquéis la grandeza en las vanidades del mundo que son perecederas, sino en el cumplimiento de mi Ley que os lleva a planos superiores.

Vivid con pureza, con humildad, sencillamente. Cumplid con todo lo que sea justo en el mundo y no olvidéis vuestros deberes espirituales. Apartad lo superfluo, lo artificioso, lo nocivo, y recreaos sólo con lo bueno que os ofrece la vida.

No toméis lo ajeno. El que toma lo que no le pertenece, tiene que restituir con dolor y vergüenza. A nadie señalo, cada uno de vosotros reciba la parte que le corresponda. Si otros pueblos hurtasen vuestro pan, perdonadles, para que Yo os perdone a todos.

Respetad la vida del semejante y no dispongáis de la propia, porque no sois dueños de vosotros: el Dueño de todo soy Yo.

Vuestros días están contados por el Padre. Sólo Yo sé recibir con misericordia y justicia perfectas, a quienes atentan contra su propia vida. ¡Si supiesen que la soledad del espíritu es más grande que el desamparo y el dolor en este mundo, esperarían con paciencia y fortaleza hasta el día postrero de su existencia!

Después de daros esta lección, comprenderéis el juicio de los que se quitan la vida, de los que dan muerte a su hermano y de los que fomentan las guerras. Orad por todos ellos, desde Caín hasta el último homicida, para que su juicio sea atenuado.

Perdonad a vuestros enemigos como os enseñé a través de Jesús. Huid de la mentira y amad la verdad. Respetad a vuestros semejantes. Cumplid con las leyes que rigen al país en que vivís y respetad las de los demás pueblos. Honrad con vuestra vida el nombre de vuestros padres, para que a su vez seáis honrados por vuestros hijos.

Haced uso de vuestra razón y comprended que en el destino de todas las criaturas, existe mi Justicia que es perfecta. No creáis que vivís inútilmente: aun las más pequeñas y extrañas pruebas, encierran una finalidad que Yo he determinado.

Haced que se alejen de vosotros los malos pensamientos y atraed los que son nobles. Trabajad en la Tierra con ahínco y entregaos con fe a vuestros deberes. Buscad siempre el provecho para el espíritu, a fin de que vuestra vida material no sea estéril. No desperdiciéis el tiempo que os concedo. Amad y tendréis alegría, labrad la paz y sentiréis que la vida en el mundo es un reflejo de la mansión eterna.

Yo alimento a todos los seres, ¿por qué vos, que sois el hijo predilecto, dudáis de mi Poder? En medio de la lucha por el sustento diario, no olvidéis que el Padre vela por vosotros y que no os dejará perecer. También os digo que sí observáis mis Preceptos, vuestra lucha será menos dolorosa, no será preciso tanto afán por subsistir y en la hora de la prueba veréis prodigios.

No seáis fatalistas afirmándoos en la creencia de que si sufrís, es porque ya estaba escrito, y sí gozáis, es porque así estaba destinado. Yo os he repetido que si sembráis amor, ese será el fruto que tendréis que recoger. Unas veces cosecharéis de inmediato y otras, vendréis en una nueva existencia a saborear el fruto. Analizad esto y destruiréis muchas confusiones y malos juicios que habéis formado sobre mi Justicia.

También os digo: Los hombres deben creer en los hombres, tener fe y confianza unos en otros, porque debéis convenceros de que en la Tierra todos necesitáis de los demás.

Dad con desinterés absoluto lo que Yo os he proporcionado y abriréis muchos ojos a la verdad. Enseñad que quien sirve a la humanidad me sirve a Mí. Hay tentaciones en el sendero, mas Yo os he dado las armas necesarias para luchar contra ellas.

Quiero que convirtáis en amigos a vuestros enemigos. Os hablo así para que vayáis modelando el corazón, porque el destino que os he trazado es el de amar y perdonar.

En el Segundo Tiempo os dije: “Muchos son los llamados y poco los escogidos”. Ahora os digo: No soy Yo el que escoge. Yo llamo a todos y conmigo se quedan los que me aman y quieren seguirme. Pero todos llegaréis a Mí.

Si escuchando estas lecciones empezáis a renovar el pequeño mundo de vuestros pensamientos, palabras y obras, con ello ayudaréis a la renovación de la humanidad. Que no pase el día sin que hayáis realizado una buena obra: así estaréis trabajando por la elevación de vuestro espíritu. Para fortaleceros, vuelvo a deciros: comed de este pan y no moriréis. Bebed de esta agua cristalina y sed no volveréis a tener.

Yo no os digo: Venid al Padre para que le conozcáis, sino: Conoced al Padre, para que vengáis a Él. Quien no le conozca, no podrá amarlo, y quien no le ame, no sabrá ir a Él.

Penetro hasta la intimidad de vuestro ser, para probaros que para Mí, no existen barreras ni obstáculos que impidan que mi Luz llegue al fondo de vuestro espíritu. Soy vuestro Amigo, el que todo lo da por vosotros, a quien podéis confiar vuestros secretos.

No os conforméis con decir: Creo en el Señor. Mostrad vuestra fe en lo que hagáis, someteos a la prueba para que sepáis si en verdad me amáis. Las puertas del Reino están abiertas para todo aquel que quiera recibir sus beneficios.

¿Cuándo os convertiréis en pescadores de corazones y libertadores de espíritus? Quien ha conocido la escoria y el bajo mundo y de ahí ha logrado liberarse, está preparado para ir en busca de los que aún permanecen perdidos. Nadie mejor que él para persuadir con su palabra, plena de experiencia. En verdad os digo, que hay más amor en los pecadores arrepentidos, que en los que siempre se han tenido por buenos.

En los momentos de prueba, depositad toda vuestra confianza en Mí y no temáis: no es el peso de la cruz superior a vuestras fuerzas. Cuando la humanidad practique mi Enseñanza, apartará de su camino la purificación dolorosa que se ha labrado. Quiero que me imitéis: ¡No estéis inciertos de poder hacerlo!

Elevad vuestra mirada espiritual al Padre, para que os llenéis de pensamientos puros. Las oportunidades para cumplir y hacer méritos las encontraréis cada día, cada hora: no dejéis que pasen, porque después no las podréis alcanzar. Vivid una vida virtuosa y vuestro desarrollo será firme.

La misión que os he encomendado está de acuerdo con vuestra capacidad, sólo necesitáis comprenderla y amarla.

Orad en cada día para que recibáis la luz necesaria para el desarrollo de vuestros trabajos; después, permaneced preparados, atentos, para que podáis oír las voces de los que os llaman, de los que os necesitan y también para que sepáis hacer frente a las pruebas. Cada día está señalado con una prueba y cada una de ellas tiene un significado y una razón. Preparaos para un buen día y os digo que al anochecer, vuestro sueño será tranquilo y apacible.

Sed lámpara entre tanta tiniebla que reina en este tiempo. Sed manantial de agua cristalina y maná, bálsamo y caricia. Entonces estaréis armonizando con los seres que me aman en los diferentes planos, con los espíritus que me rinden culto.

Escalad la montaña y llegad a la cumbre de la espiritualidad. No echáis raíces en este mundo. Si Yo os he dicho que este no es mi Reino, vosotros como mis discípulos, tampoco lo encontraréis aquí. Haced mi Voluntad y no lloraréis. Vivid mi Doctrina y conoceréis la felicidad. Amaos los unos a los otros y viviréis en perfecta paz. Sed los humildes hombres del saber. Sed hombres de paz.

De la mente Divina se desprende un torrente de mensajes, guardad de ellos cuanto agrade a vuestro corazón.

Muchas veces seguís pecando, porque creéis que no tenéis perdón, sin saber que mi Espíritu es una puerta eternamente abierta para el que se arrepiente y persevera en el bien. No dejéis que vuestro ánimo se altere en las pruebas, porque en un instante de violencia, podéis cegaros y perder cuanto de bien habíais logrado en vuestro espíritu. Cuando el mundo ha llegado a creer que lo he olvidado, que lo he abandonado en su abismo de dolor y de pecado, Yo he venido a darle una prueba de mi Amor infinito.

Vosotros no llegáis a comprender por qué en mi Enseñanza a los pecadores, empleo palabras llenas de ternura, cuando debiera usar algún rigor para tratarlos. Es que olvidáis que Yo a todos amo por igual. Si a vosotros os parece imposible la regeneración y salvación de la humanidad, Yo os digo que para Mí no lo es: la redención del hombre es obra Divina. No os extrañe que venga a salvar a los delincuentes, porque el que infringe, es también mi hijo a quien amo y busco para salvarlo. Mi Amor hará de los pecadores empedernidos, hombres de bien, de paz y buena voluntad.

En verdad os digo: no existe en la Tierra maestro alguno, que pueda enseñaros un camino más corto para alcanzar la espiritualidad, que éste que vengo a mostraros. Mi Doctrina es clara y no os impone dogma alguno: según vuestra capacidad espiritual asimilaréis mi Enseñanza. Pero no caigáis en vanidad: el que crea poder abarcar mi Obra con su mente y saberlo todo, está confundido. En cambio, el que se abisma en mi Sabiduría y en mi Grandeza, a tal grado que dice: Nada sé y nada soy ante mi Señor, ése, está en el principio del camino que lo conducirá a Mí.

Todo lo que os rodea y envuelve en este mundo, es una imagen de la vida espiritual, es una profunda lección explicada en formas y objetos materiales, para que pueda ser comprendida. Aún no habéis llegado al fondo de esa maravillosa lección. El hombre ha vuelto a equivocarse, porque ha tomado la vida en la Tierra como si fuese eterna; se ha conformado con tomar de ella las formas, renunciando a la esencia y verdad de la revelación Divina que se encuentra en toda la creación.

Si observáis y estudiáis los diferentes reinos de la naturaleza, hallaréis en ellos un número infinito de ejemplos, lecciones y parábolas dignas de que las imitéis. No quiero deciros que los seres inferiores sean vuestros maestros, pero si os digo que la naturaleza es un libro de sabiduría cuyo autor es el Padre. Ese libro lo he dejado abierto delante de los hombres, para que en él contemplen mi Perfección.

Estoy edificando en vosotros la NUEVA JERUSALÉN. Sois los cimientos de la blanca Ciudad anunciada por Mí a través de los profetas. Esa Ciudad no tendrá raíces en este mundo, pues la estoy edificando en vuestro espíritu y ella alcanzará a dar albergue a todos los hombres, cuando llegue su redención.

Cuando este pueblo crezca en número y sea fuerte por su espiritualidad, penetrará a la Ciudad espiritual, cuyas puertas de amor estarán abiertas, para dar acceso a las caravanas que vayan en su busca. De cierto os digo que todo aquel que penetrare a su interior, formará parte del pueblo de Dios.

En el Primer Tiempo llegasteis a la tierra de Canaán, quiero que ahora os encaminéis hacia la Tierra Prometida del espíritu. Ya habéis dado los primeros pasos para escalar la montaña en cuya cima está la gran Ciudad esperándoos.

Ahora os digo: Yo soy la puerta de la blanca Ciudad, bendito aquel que penetre, porque encontrará la vida eterna. Este jirón de tierra donde me he manifestado en este tiempo, será un reflejo de aquella Ciudad espiritual, cuando abra sus doce puertas para recibir a los forasteros que llegarán preguntando dónde estuvo el Maestro y cuáles son los testimonios de las obras que realizó.

Así como en el Segundo Tiempo mis discípulos fueron los precursores de una Era, vosotros habréis de serlo del tiempo de la Espiritualidad, en el que habrá armonía entre espíritu y materia, observancia de las Leyes Divinas y humanas, sencillez y pureza en la vida, fe profunda en el Padre, confianza y alegría de servirlo en vuestros semejantes. En la espiritualidad está el desarrollo de las facultades humanas, y de las que vibran más allá de los sentidos del cuerpo.

Yo sólo os enseño verdad, ¿por qué muchos dudan de mis Revelaciones? Vosotros sois también una verdad, ¿cómo es que si creéis en vuestra verdad y vuestra existencia, no aceptáis la mía? ¿No sabéis que la Verdad es una sola? Buscad la Verdad, ella es la vida; pero hacedlo con amor, humildad y fe.

No penséis que me sienta ofendido si alguien no cree en mi Presencia dentro de esta manifestación, porque su duda en nada afecta mi Verdad. ¡Cuántos hombres han dudado de que exista un Ser Divino que ha creado todas las maravillas del Universo, y no por eso el Sol ha dejado de darles su luz!

Para que vosotros reveléis el significado de cualquier acontecimiento de la naturaleza o de vuestra vida, preparad vuestro entendimiento y limpiad vuestro corazón, para que de vuestros labios fluya la inspiración, ya que en el fondo de cada hombre he depositado una semilla de la eterna Verdad. Por eso os digo que mi Enseñanza os da el conocimiento superior, que impedirá que vuestro corazón flaquee en presencia de los sabios de este mundo.

Bendito el que busca la Verdad, porque es un sediento de amor. Buscad y encontraréis. Buscad la Verdad y ella os saldrá al encuentro. Seguid meditando, preguntad al Arcano y él os contestará, porque nunca el Padre ha permanecido callado o indiferente ante aquél que le interroga.

No hay prisa en mis pasos. Sé que en medio de la eternidad, llegará el momento en que me buscarán mis hijos con el anhelo de salvarse. La prisa sólo debe existir en los hombres, porque mientras más retarden su regeneración, más prolongarán su expiación y su retorno a Mí. Yo siempre os estoy esperando.

¡Mi paz sea con vosotros!

La lucha espiritual

LA LUCHA ESPIRITUAL

He venido a manifestarme espiritualmente, para explicar a la humanidad el origen del bien y del mal y la forma de luchar en la gran batalla del Tercer Tiempo.

Vengo a poneros alerta y hago sensible a vuestro espíritu, para que aprendáis a recibir todo lo benéfico que a vosotros llegue y a rechazar y combatir lo nocivo, hasta que alcancéis el pleno desarrollo espiritual.

El hombre tiene como dones espirituales el libre albedrío y la conciencia. Todos están dotados de virtudes y pueden hacer uso de ellas, pero a la vez que la materia se desarrolla, se desenvuelven las pasiones, las malas inclinaciones, y éstas luchan contra las virtudes. Yo así lo he permitido, porque sin lucha no hay méritos y así lo necesita el hombre para ascender en el camino espiritual. ¿Cuál sería el mérito de los hijos de Dios, si no lucharan por superarse? ¿Qué harían si viviesen en un mundo pleno de felicidad, rodeados de comodidades y riquezas? ¿Podrían lograr adelanto y progreso espiritual? No, porque estarían estancados y entregados al ocio y donde no hay lucha, no hay méritos.

Escuchad: Existen fuerzas invisibles a la mirada humana e imperceptibles a la ciencia del hombre, que influyen constantemente en vuestra vida. Las hay buenas y malas, unas os dan la salud y otras os provocan enfermedades, las hay luminosas y también oscuras. ¿De dónde surgen esas fuerzas? Del espíritu, discípulos, de la mente y los sentimientos.

Todo espíritu encarnado o desencarnado, al pensar, emana vibraciones; todo sentimiento ejerce una influencia. Podéis estar seguros de que el mundo está poblado de esas vibraciones.

Ahora podréis comprender que donde se piensa y se vive en el bien, tienen que existir fuerzas e influencias saludables, y que donde no se respetan las leyes y normas que señalan la justicia y el amor, habrán de manifestarse las fuerzas malignas. Unas y otras invaden el espacio y luchan entre sí e influyen en la sensibilidad de los hombres y si éstos saben distinguir, toman las buenas inspiraciones y rechazan las malas influencias. Pero si son débiles y no están preparados en la práctica del bien, no podrán hacer frente a esas vibraciones y estarán en peligro de convenirse en esclavos del mal y de vivir bajo su dominio.

Yo que conozco vuestro principio, di a los hombres desde los primeros tiempos armas para luchar contra las fuerzas del mal; pero las despreciaron, prefirieron la lucha del mal contra el mal en la que nadie triunfa, porque todos resultan vencidos.

Escrito está que el mal no prevalecerá: al final de los tiempos será el bien el que triunfe.

Si me preguntáis cuáles fueron las armas con las que doté a la humanidad para luchar contra las fuerzas o influencias del mal, os diré que son la oración, la perseverancia en la Ley, la fe en mi Palabra, el amor de los unos a los otros. Con esas armas destruiréis las malas influencias y las transformaréis en vibraciones de luz.

Los caminos del hombre se encuentran llenos de peligros y tentaciones, es por eso que a pesar de que los espíritus brotaron de Mí, llenos de luz y con armas y medios para defenderse y vencer las adversidades, caen abatidos bajo las fuerzas del imperio del mundo y de la materia.

Mi Doctrina es un rayo de luz que toca el corazón y llega hasta lo más sensible del hombre. Necesitáis voluntad de vencer el mal y mi Palabra viene a daros la fuerza necesaria. Quiero veros vencedores en la batalla más grande y noble, la que vais a sostener en contra de vuestros defectos, de vuestras pasiones, del egoísmo y la maldad en todas sus formas. En vuestro interior y de potencia a potencia, libraréis esa lucha.

No sólo en vuestro mundo encontraréis la guerra del bien contra el mal, también en el Valle Espiritual se desarrollan grandes batallas y su influencia se traduce en ofuscación y perversidad.

Así como en el aire contaminado llega a vosotros el germen de una enfermedad, invisiblemente y en silencio llegan las malas influencias espirituales, perturbando la mente y haciendo flaquear al espíritu.

Llenad el espacio de pensamientos puros y cada uno de ellos, será como una espada que irá luchando para destruir las tinieblas que amenazan invadir el mundo. La fe que pongáis en la fuerza de la oración os ayudará a salir victoriosos.

Esa gran batalla está a vuestras puertas, aprestad todas vuestras armas. En esa lucha todos tendréis vuestra parte: gobernantes, ministros, hombres de ciencia, grandes y pequeños, todos.

Cristo, el príncipe guerrero, ha levantado ya su espada; es menester que ella, como una hoz, arranque el mal de raíz y con sus destellos haga la luz en el Universo. ¡Ay del mundo y de vosotros si vuestro labio calla! Sois simiente espiritual de Jacob y a él le prometí que en vosotros serian salvas y benditas todas las naciones de la Tierra. Quiero uniros en una sola familia, para que seáis fuertes y llevéis esta semilla por todos los caminos.

En este tiempo el cincel de mi Amor esculpirá las rocas más endurecidas; los que más se alejaron, los que más se perdieron, serán los más ardientes en amarme y seguirme.

La guerra de que os hablo, será distinta a todas las que ha sufrido la humanidad: guerra de ideas, de filosofías y doctrinas, de creencias y religiones.

Será la lucha de la luz de la verdad contra todo lo falso, impuro e imperfecto. Habrá rivalidad de ideologías y serán puestas a prueba la fe y las creencias de los hombres. Aquéllos que hayan levantado su obra sobre arena movediza, la verán caer y será el tiempo en que los fuertes deberán sostener a los débiles.

La ola del materialismo se levantará y convertirá en mar embravecido de penalidades, desesperación y angustia. En ese mar de pasiones y de injusticia de los hombres, sólo una barca flotará: la de mi Ley. ¡Dichosos los que se encuentren fuertes cuando ese tiempo llegue! Pero, ¡ay, de los que duerman! ¡Ay de los que han fincado su fe sobre cimientos de fanatismo, porque serán fácil presa de esas olas tempestuosas!

¿No presentís la batalla, oh, humanidad? Mi Luz está en todos, mas sólo la ven los que oran, los que se preparan. Mi espíritu os está hablando por inspiración, por intuición y a través de sueños, mas ¿por qué sois sordos a todo llamado espiritual? ¿Por qué sois indiferentes a toda señal Divina?

Esa lucha de ideas, ese encuentro entre credos e ideologías, es indispensable para que salgan a la superficie todas las lacras y errores que se han acumulado en el fondo de cada culto e institución. Después de esa tempestad, vendrá una depuración moral y espiritual en los hombres; verán surgir la verdad, la conocerán, la sentirán dentro de sí y ya no podrán volver a alimentarse de apariencias y falsedades.

En esa gran batalla, sólo la justicia y la verdad prevalecerán, muchas iglesias desaparecerán, algunas quedarán en pie. En unas resplandecerá la verdad, otras presentarán sólo impostura. Mas la hoz de mi Justicia seguirá cortando todo árbol que no produzca buenos frutos. Toda simiente que exista en la Tierra, será seleccionada. Será una lucha más terrible que las que han originado las ambiciones del poder terrenal. La paz huirá de los corazones, las mentes se ofuscarán por el fanatismo, y las voces de la conciencia y la razón tratarán de ser acalladas.

Los hombres verán caer de su pedestal a los ídolos, a los falsos dioses y a los grandes templos que han sido orgullo y vanidad de las religiones.

Vosotros estaréis preparados para trabajar por la salvación de la humanidad, con verdadero amor, que se manifestará en pensamientos, palabras y obras. Ante el torbellino desatado no huiréis, ni buscaréis las catacumbas para ocultaros, antes bien, permaneceréis serenos en medio del huracán. Sed fuertes. Cuando esa batalla pase y las heces amargas hayan sido bebidas, el cáliz vacío será llenado con el vino de la vida y habrá un renacimiento en todos los espíritus. En esa contienda de doctrinas e ideas, surgirá mi Enseñanza, como aparece la luz del faro en una noche de tormenta.

Nuevamente os digo que la guerra entre los hombres no ha terminado, porque vendrá la lucha de credos y religiones de que os he hablado, en la que cada quien dirá ser el único poseedor de la verdad. ¿Cuánto tiempo durará esa contienda? No lo podéis saber, pero de cierto os digo, que será el suficiente para que hasta la última de mis criaturas despierte y se dé cuenta del tiempo en que vive.

Una sola puerta quedará abierta para la salvación de los hombres: la de la espiritualidad. El que quiera salvarse tendrá que abandonar su orgullo, su falsa grandeza, su egoísmo, sus bajas pasiones.

Es menester que todo vuelva a su primitiva verdad, que todo lo que ha salido de su cauce, a él retorne y que todo lo que se haya manchado se purifique. Entonces veréis estremecerse las instituciones humanas y a los elementos de la naturaleza agitarse y poner a prueba la fe de la humanidad. Sólo la oración podrá daros la fuerza necesaria para sosteneros en esa lucha contra el mal.

Después, surgirán hombres con grandes inspiraciones y ésas serán las señales precursoras del establecimiento de la Doctrina Espiritual en la Tierra.

Mi Ley será el arca de salvación en ese tiempo. Cuando las aguas del diluvio de maldades, de dolores y miserias se hayan desatado, hombres de otras naciones llegarán a esté país atraídos por su espiritualidad, su hospitalidad y paz, y cuando hayan conocido esta revelación y tengan fe en mi nueva venida como Espíritu Santo, les nombraré también Israelitas por el espíritu. Entre esas multitudes estarán mis emisarios, a quienes haré retornar a sus pueblos para llevar a sus hermanos el mensaje de mi Palabra.

El buen soldado no debe huir de la batalla, no debe amedrentarse por los rumores de guerra. En esa contienda Universal que se aproxima, seréis luchadores infatigables, vuestra causa será la justicia y vuestras armas el amor, la buena voluntad y la caridad. Hace tiempo ya, sin daros plena cuenta de ello, estáis luchando contra el mal.

La maldad os rodea, mas llegará el tiempo que os he anunciado en el cual la tentación será atada, para que sea sólo mi Luz la que os guíe. Esa tempestad pasará y nuevamente veréis en el firmamento la señal del Pacto con los hombres: mi Luz Divina en plenitud, que se manifestará en todos los espíritus. La voz del Espíritu Santo dirá a todos sus hijos: Yo soy la paz, vengo a establecer con vosotros un nuevo Pacto de Alianza con mi Espíritu. En ese tiempo quedaréis rescatados de las cadenas de la ignorancia.

Un nuevo tiempo de paz y bienandanza ofreceré a la nueva humanidad formada por seres regenerados, despojados de materialismo; en ella vendrán a reencarnar los espíritus que han sido preparados por Mí, para volver a los caminos del mundo a sembrar la virtud y la verdad en cumplimiento a mi Ley.

En esa lucha, no estaréis solos. Vuestro Dios lucha antes que vosotros y siempre. Al ser retenidas las fuerzas del mal, la humanidad será libre, rehará su vida y la fe reinará para siempre en su corazón.

Estoy fortaleciendo a vuestro espíritu para esa lucha, porque grande será la batalla. Yo os digo que cuando se desate la persecución en contra vuestra, surgirán nuevos apóstoles llenos de fe y valor. Ellos serán los que proclamen que en verdad he estado entre vosotros en este tiempo y serán precursores y profetas en sus pueblos. De entre ellos surgirán los que escriban mis Inspiraciones, los que analicen mi Doctrina y los que contemplen visiones espirituales que les revelen el futuro.

Todos se sorprenderán cuando en medio del torbellino escuchen una voz serena y firme: la de mis discípulos, cumpliendo su misión de fraternidad espiritual.

El hombre de este tiempo está librando ya en su interior la batalla espiritual más grande que ha tenido la humanidad, porque su desarrollo científico y mental están en pugna con la evolución que su espíritu ha logrado. Se niega a oír la voz de la conciencia y trata de ahogar sus impulsos de liberación espiritual.

Mi Reino se acerca, pero quiero reinar sobre vivos y no sobre muertos. Quiero ser amado, comprendido y obedecido.

Juan, mi discípulo, recibió muchas inspiraciones para vosotros que son luz para el espíritu y respuestas a interrogaciones sobre acontecimientos del pasado y del futuro. En su revelación vio la lucha espiritual de este tiempo, cuyas guerras fratricidas sólo son un reflejo de la gran lucha que se está librando en el espacio espiritual, donde vuestros ojos materiales no penetran, y también en la mente y en el corazón humanos. Son los avisos de que se acerca un nuevo tiempo: la apertura del Séptimo Sello y el triunfo de la justicia. El mal no prevalecerá, porque será abatido por el bien.

Así os estoy preparando para los tiempos difíciles en los que debéis orar por los necesitados. Si los veis que lloran, llorad con ellos, porque son vuestros hermanos; que vuestras lágrimas de amor sean bálsamo y consuelo. Si los miráis preocupados, no participéis de su intranquilidad, porque vosotros sois los hijos de la paz. Dejad caer esa paz que es fruto del amor, como un rocío de gracia en todos ellos.

Quiero que este pueblo, doctrinado en forma espiritual por Mí, penetre sereno, consciente, celoso y humilde en ese tiempo, y que su presencia sea un rayo de luz entre la humanidad.

¡Mi paz sea con vosotros!

La vida espiritual

LA VIDA ESPIRITUAL

En el universo hay muchos mundos poblados por hermanos vuestros y si ahora son distintos entre sí por la diferente evolución de cada uno, todos llegarán a ser iguales al iros perfeccionando.

Ya no es tiempo de que exista un velo entre el Más Allá y el hombre. Yo os revelaré de aquella vida, hasta donde podáis comprender, lo que sea mi Voluntad, para que no miréis en ella el vacío, la tiniebla o la nada, sino la vida, la luz, el todo. Esa es la gracia y el consuelo que el Espíritu Santo os reservaba, para que no contemplaseis una sola morada y os convencieseis de que la muerte y la distancia no existen. Todas las religiones confortan al espíritu en el tránsito por este mundo, pero cuán poco le revelan y le preparan para el gran viaje al Más Allá. He ahí por qué los hombres miran la muerte como un límite, sin saber que desde ahí se contempla el horizonte infinito de la verdadera vida.

Si vosotros creéis que hasta ahora he venido a revelaros la vida espiritual, estáis en un error, porque esa enseñanza empezó con la formación de los espíritus, antes de que fuese el mundo. Todos lleváis en vuestra mente la última imagen de vuestros seres queridos. Al que partió en la niñez de su cuerpo, lo recordáis como niño, al que dejó esta vida en la ancianidad de su envoltura, lo recordáis como un anciano. Y es menester que meditéis sobre la diferencia entre el cuerpo y el espíritu, para que comprendáis que en el momento en que el hombre muere corporalmente, surge el espíritu a una nueva vida.

Habéis permanecido aletargados a través de los tiempos, porque creísteis que la felicidad y la paz verdaderas pertenecían a la existencia humana, sin saber que ellas forman parte de la vida espiritual.

La Tierra que hoy pisáis, es vuestra morada pasajera, por eso siempre anheláis la perfección, porque ella os corresponde como herencia eterna: es el estado de elevación que vuestro espíritu alcanzará después de grandes luchas. No os conforméis pues con los bienes terrestres, porque debéis saber que estáis destinados a conocer la vida espiritual perfecta, con todas sus gracias y bellezas. Amad hasta cierto punto las cosas del mundo mientras estáis en él, para que sepáis cumplir con sus leyes, pero alimentad siempre el ideal de habitar en las altas moradas espirituales.

El conocimiento de la vida espiritual, os permitirá llevar a cabo obras semejantes a las que hizo Jesús.

Cuando pensáis en los que se han ido a la morada espiritual, no los sintáis distantes y tampoco los imaginéis insensibles. No los imaginéis muertos, sino vivos, porque ellos habitan en el Valle Espiritual y están cerca de vosotros.

En todos los tiempos os he hablado de la vida espiritual y os he prometido que todos gozaréis de ella; para ayudaros, os he dicho que hagáis buenas obras en la Tierra, para que la simiente que sembréis dé buenos frutos y Yo reciba la cosecha. Más allá de vosotros hay obras más grandes que las que aquí conocéis, obras de hermanos vuestros, superiores a las obras de los hombres.

Os preguntáis, ¿cómo será aquella vida? Yo vengo a deciros que no os preocupéis, tened fe en ella porque es infinitamente más hermosa y perfecta que ésta en la que hoy vivís. En vuestro lenguaje no existen palabras que puedan expresar o describir lo espiritual y lo Divino, y si Yo lo hiciera a vosotros, no lo concebiríais ni lo comprenderíais. En cada morada y en cada escala que alcancéis os diré lo que ahí tengáis que saber. Sin embargo, mucho tengo que revelaros en este mundo para que podáis elevaros sin tropezar con obstáculos en el camino.

Sed grandes en amor, perdón, caridad y fe, y cuando la hora suene en que debáis dejar la materia, fácilmente os despojaréis de vuestra carga terrestre y, ya libres en el camino de ascensión, llegaréis sin tropiezos a la mansión de la luz.

Poco a poco mi Doctrina os irá haciendo comprender la esencia y finalidad de la vida, para que este breve paso por la Tierra sea aprovechado en bien del espíritu. Cuántos hombres, en su inconsciencia, semejan a los niños que, entregados a sus juegos infantiles, no les preocupa el futuro.

Toda mi Doctrina y mi Ley, no son sino una preparación para que penetréis en la vida espiritual, llenos de paz, iluminados por la luz de la sabiduría, sin titubeos, sin lágrimas.

No tratéis de imaginar cómo es la mansión Divina, esperad que vuestro espíritu la conozca cuando llegue a ella por medio de la elevación. En verdad os digo que no os sentiréis defraudados, porque es la sorpresa que como galardón, está reservada a todo hijo de Dios.

¿Acaso concebís las delicias del Reino prometido? Habéis querido formar en vuestra mente una imagen de lo que podría ser la vida de los seres perfectos y habláis de cantos, de belleza, de pureza y de amor. Yo sólo os digo que en esa morada reina la armonía perfecta.

Mi creación es constante y nada muere. Si el dolor consume la carne y el espíritu queda desnudo sin haber cumplido su misión en la Tierra, Yo le daré una nueva vestidura corporal y le haré tornar a ella.

Cuantas veces en vuestro corazón me habéis preguntado por qué no os he hablado con toda claridad sobre la vida espiritual, y Yo os digo: si aquella vida la pudieseis palpar a través de vuestros sentidos materiales, jamás haríais el menor esfuerzo por lograr alguna espiritualidad, jamás desarrollaríais vuestros dones y facultades espirituales, ni procuraríais hacer méritos para merecer mis revelaciones.

Entre vosotros y la vida espiritual, hay un velo que no permite a nadie profanar la pureza de aquel santuario y sólo le es concedido traspasar aquellos umbrales, a quien llega hasta ellos revestido de respeto y de humildad, de pureza y nobles ideales, de amor y verdadera fe.

Yo, el Maestro, vengo a estremeceros con los recuerdos de vuestro pasado espiritual que vuestro corazón no conoce, porque pertenecen al espíritu, cuando éste vivía su anterior existencia, vengo a deciros que esa vida os espera nuevamente, para que vengáis a gozarla en plenitud después de vuestro peregrinaje por la Tierra, de vuestra existencia y evolución.

Cuando estéis de retorno en la morada infinita y sintáis el gozo de habitarla, no os cansaréis de bendecir este mundo de lágrimas a donde vinisteis a aprender y apreciar la felicidad, la paz, la luz.

Conservad la debida preparación para que en cualquier momento de vuestra vida, os encontréis dispuestos a dejar este mundo.

Sabed que el espíritu no podrá, al llegar al Mundo Espiritual, gozar de inmediato esa dicha eterna con que soñáis. Así como tampoco sufrirá eternamente por sus culpas; por lo tanto, cada quien recibirá de acuerdo con sus actos y arrepentimiento y esto despertará en el espíritu, aún más grande su ideal de perfeccionamiento.

También existen en el Valle Espiritual enormes legiones de seres que no saben a dónde ir, ni qué pensar, ni qué hacer; son los que acaban de dejar este mundo y aún no sienten el despertar de sus facultades y potencias espirituales. Por ellos, orad.

Desde el Segundo Tiempo os hablé de la vida espiritual y vuestro espíritu comprendió parte de lo que Yo hablaba y del fin a que él está destinado. Ahora que os contemplo nuevamente en torno mío, os revelo y aclaro todo lo que era confuso para vuestra mente.

Mi Doctrina enseña a los hombres a vivir en la Tierra una vida elevada, noble y pura; prepara también al espíritu para que cuando éste penetre en el Más Allá, pueda edificar una obra que lo acerque a la perfección. Haced desde aquí méritos para vuestra vida futura.

La tierra que pisáis es pasajera, vuestro viaje aquí es corto, después penetraréis en la vida eterna. Sin embargo, Yo quiero que desde este valle de lágrimas conozcáis el camino trazado por mi Ley.

Discípulos: Ya que no habéis podido abolir en la Tierra la confusión de Babel, ya que las razas no han sabido unirse ni amarse, Yo reuniré a mi familia en el Valle Espiritual.

Antes de Cristo, no hubo nadie capaz de hacer la luz en los espíritus que vivían en las tinieblas del pecado. Yo fui el primero en penetrar en los mundos de turbación para llevar ahí la luz.

“Mi Reino no es de este mundo”, por lo tanto comprendedme cuando os digo: Lo que labrareis en la Tierra, Yo os lo guardaré en el Más Allá. Comprended que en este tiempo, la Era de Espíritu Santo, era natural que viniera a hablaros sobre la vida espiritual. Todo lo que os he revelado en estos tiempos, dadlo a conocer a la humanidad: ésta es vuestra misión.

Para que los hombres encuentren el camino que les conduce a Mí, para que estén en condiciones de recibir las aguas de la Fuente de la Vida y la Sabiduría, antes tendrán que dejar todo culto externo y borrar de su corazón todo fanatismo. Una vez que comiencen a sentir en su corazón la presencia del Dios viviente y omnipotente, sentirán escapar de lo más íntimo de su ser una plegaria nueva, llena de sentimiento y sinceridad, plena de elevación y de ternura, que será la oración de ESPÍRITU A ESPÍRITU que os vengo enseñando.

Cuando vuestro espíritu se despoje de la capa humana que le cubre y en el santuario de la vida espiritual se recoja en el fondo de sí mismo, para examinar su pasado y valorizar su cosecha; muchas de sus obras que en el mundo le habían parecido perfectas, dignas de ser presentadas al Padre y merecedoras de un galardón, resultarán pequeñas en aquella meditación. El espíritu comprenderá que el sentido de muchos actos que en el mundo le parecieron buenos, no fueron sino rasgos de vanidad, de falso amor y caridad no sentida por el corazón.

Para el espíritu la eternidad significa su mayor anhelo. Si piensa en el goce, sabe que éste no tendrá fin y si piensa en su restitución, sabe que le es concedido un tiempo para reparar sus faltas y perfeccionarse.

El descanso no existe en el espíritu. Lo que le espera es la actividad. Su recreo consiste en hacer el bien, en amar a su Creador y a sus hermanos.

En el Más Allá todo es diferente de lo que habéis imaginado. ¿Podríais decirme qué forma o volumen tiene la conciencia? ¿De qué forma es el amor o la inteligencia? No, Maestro, me decís. Pues así como no tiene forma la conciencia, ni la inteligencia ni el amor, tampoco podéis comparar las cosas terrenas con las de la vida espiritual. Sin embargo, Yo puedo deciros que nada hay más bello que los atributos del espíritu, que son un conjunto de dones y virtudes que no necesitan de forma alguna para poder existir.

El hombre ha creado una cadena de cultos a la materia, trata de hacerla imperecedera y olvida al espíritu que es el que en verdad posee vida eterna. ¡Cuán lejos se encuentra todavía de comprender la vida espiritual! Vengo a enseñar a vuestro espíritu a renunciar a su materia cuando sea el momento del llamado, que sepa romper los eslabones que le atan.

Apartad de vuestro corazón la creencia de que podéis dejar para el último instante vuestro arrepentimiento, confiando en la misericordia de Dios. Pensad que en aquel momento de justicia, vuestro espíritu sólo recogerá lo que haya sembrado a través de su existencia en la Tierra, su adelanto y evolución.

En esos momentos, Yo permito que vuestro espíritu adquiera mayor conocimiento para que admire más las obras de la creación, penetre más en el sentido de la vida, y comience con sus alas espirituales a abarcarlo todo y su mirada traspase los límites que su inteligencia le había fijado, y entonces, principie en verdad a amar al Padre y a su creación con verdadero amor Universal.

Vuelvo a deciros que hay más alegría en los cielos a la llegada de un pecador convertido, que si en ellos penetrasen cien justos. Es el triunfo del bien contra el mal, cuando el espíritu caído en tiniebla recobra su grandeza.

Después de esta vida, iréis a otros mundos a recibir nuevas lecciones y allí encontraréis nuevas oportunidades para seguir perfeccionándoos.

Cuando la humanidad haya comprendido la realidad de estas lecciones, dejará de llorar sobre la tumba que guarda unos despojos, para convertir su llanto en respeto a los lugares destinados al descanso del cuerpo y en oración para los espíritus que habitan en el Valle Espiritual, oración que será abrazo, saludo, ósculo y caricia. He venido para ayudaros a reparar vuestros errores, a revelaros el secreto de reponer en un día, un año perdido y en un año un siglo mal empleado, y así capacitaros para conquistar la eternidad.

Desde el primer hombre que habitó la Tierra, el mundo espiritual se ha manifestado compartiendo con vosotros sufrimientos y alegrías. Yo así lo he ordenado, para que no os sintáis solos o distantes de vuestros hermanos espirituales.

En el Segundo Tiempo fue mi Voluntad que después de que el cuerpo de Jesús fuera sepultado, volviera a vosotros en la forma de Jesús, para manifestarse y dejar eternamente abierta, la puerta que comunica al Valle Espiritual con éste que vosotros habitáis. Esa puerta había estado cerrada por un tiempo solamente, porque no era todavía el momento llegado del despertar para la comunicación espiritual.

Los hombres comenzaron entonces a buscar con ahínco el Más Allá, pero hasta hoy estáis viviendo el tiempo del cumplimiento de mis Promesas.

He aquí la continuación de mi Obra, mi venida en el Tercer Tiempo como Espíritu de Consolación, rodeado de mis grandes ejércitos de Ángeles como estaba escrito. Esos espíritus forman parte de ese consuelo que os había prometido y habéis tenido pruebas de su caridad, en sus sanos consejos y ejemplos de virtud.

Es Elías en este tiempo el precursor de mi llegada, a quien le di la llave para que abriera las puertas del Mundo Espiritual de Luz, para que sus moradores tuvieran acceso al mundo material, así como a vosotros permití penetraseis en el Más Allá, para que hubiera armonía y caridad entre unos y otros.

Un mundo invisible flota y vibra sobre la humanidad. Un mundo de seres de Luz, a cuyo frente va Elías, guiando y ordenándolo todo. ¡Benditos sean los que se muestren sensibles a su influencia espiritual!

Si ya estuvieseis preparados, podríais contemplar en el infinito a las multitudes de seres espirituales que, ante vuestra vista, semejarían una inmensa nube blanca y al desprenderse de ella los mensajeros o enviados, les veríais aproximarse como destellos de luz hacia vosotros.

Es necesario que sepáis que aquellos espíritus, en su amor y respeto a mis Leyes, nunca toman lo que no les corresponde, ni tocan lo vedado, ni penetran en donde saben que no deben hacerlo, para no romper la armonía con los elementos de la creación.

Os he revelado la presencia del Mundo Espiritual, para que sintáis la proximidad de vuestros hermanos y recibáis sus sabios consejos. Esos espíritus viven en armonía con mi Divinidad, están limpios y pueden hablar con limpidez al mundo; me aman y os aman, por lo tanto tienen derecho de hablar de amor, están saturados de salud y por esa causa pueden llevar alivio a los enfermos. Los he enviado para ejemplo de la humanidad, imitadlos, para que os hagáis dignos de hablar de amor, regeneración y espiritualidad.

Los que reciben en su mente la vibración de esos seres y los que escuchan sus mensajes, deben dejarlos que se manifiesten en plenitud, para que su recuerdo sea imperecedero y su simiente sea inmortal en la humanidad.

Este es el principio del tiempo del Espíritu Santo, cuando los espíritus que habitan otros valles vienen a comunicarse con vosotros, cuando todas las fronteras han sido rotas y en que vosotros podéis también elevaros hasta Mí. Yo os digo que no existe una mente humana que no viva bajo su influencia.

¿A qué ha venido el Mundo Espiritual en este tiempo? A explicar con palabras y obras mi Doctrina, a enseñaros a interpretar mis Revelaciones y a ayudaros a comprender su esencia. Son los espíritus que habitan en el Reino de la Luz, que ayudan y consuelan a los hermanos pequeños, a los débiles, a los caídos, a los enfermos. Ved que tenéis muchos amores tras el velo de la materia. Para guiaros en el camino, he dejado a vuestra diestra un Ángel guardián que conoce vuestra vida y tiene la misión de libraros de los peligros.

Ya veis que hay muchas vidas en lo invisible, presentidlas, bendecidlas y amadlas; no estáis solos en esta vida. Dejad que la verdad y la grandeza de ese mundo, se reflejen en todos los actos de vuestra vida.

Día llegará en que todo ojo contemple la luz de estas revelaciones como está escrito y el hombre sabrá que para el espíritu no existen fronteras ni límites materiales y que, poco a poco, os aproximáis todos a la meta en donde reina la armonía y la luz.

Cuando se detengan los latidos de vuestro corazón y se apague la luz en vuestras pupilas, iréis a despertar a un mundo maravilloso por su armonía, su orden y su justicia. Ahí comenzaréis a comprender que la caridad de Dios es la que puede compensaros de todos vuestros sufrimientos.

Quiero que sepáis que para el espíritu no existen la distancia, la ausencia o la muerte, y que al partir de este mundo comprendáis que os encamináis a una vida superior, en la que seguiréis amando al mismo Padre, rigiéndoos por la misma Ley y alentando el mismo ideal de elevación y perfeccionamiento.

¿Por qué lloráis la desaparición de los seres que habéis amado? En verdad os digo que, delante de Mí, ninguno ha muerto, porque a todos les he dado vida eterna. Todos viven: aquellos que creíais perdidos, están Conmigo. Ahí donde creéis contemplar la muerte, está la vida, donde miráis el fin, está el principio. Donde creéis que todo es misterio e insondable arcano, está la luz con claridad de interminable aurora. Donde creéis que está la nada, está el todo y donde creéis percibir el silencio, está el concierto celestial.

Mi Doctrina no es solamente para daros fortaleza y tranquilidad durante vuestro paso por la Tierra, ella os enseña a dejar este mundo, a trasponer los umbrales del Más Allá y penetrar en la Mansión Eterna donde existe un lugar para cada espíritu, el que aguarda vuestra llegada.

Por la escala del amor, la caridad, la fe y los méritos, llegaréis uno a uno a mi Reino, donde la luz de la verdad siempre está encendida y mi Cátedra es eterna.

Vosotros que os preocupáis tanto de vuestro hogar, ¿por qué no os preocupa igual la morada que tendréis que preparar en la eternidad para vuestro espíritu? Vosotros que encendéis la luz en vuestra estancia para no estar a oscuras, ¿por qué no encendáis la lámpara de vuestro corazón para que no permanezcáis más en las tinieblas?

Escalad, para que lleguéis a habitar en mundos superiores a éste, hasta que os hayáis perfeccionado y lleguéis a Mí. Si esta morada os ofrece tantas satisfacciones y encierra belleza y gracia, pensad en la vida espiritual que os espera y desde hoy acercaos a ella. Yo os concederé contemplar desde este valle, por medio de mirajes, esa vida maravillosa, plena de paz, de amor y de armonía.

En el Segundo Tiempo os dije: “En la casa de mi Padre hay muchas moradas”, muchos mundos en donde el espíritu puede alcanzar su completa evolución.

Perseverad en el bien, discípulos. En verdad os digo que cuando lleguéis al Más Allá, encontraréis en Mí la cosecha de vuestras buenas obras; entonces veréis cuán hermoso es vuestro galardón.

Cuando abandonéis este mundo para consagrar vuestra existencia a mi servicio, Yo estaré velando por los que dejáis, a quienes cubriré con mi manto de paz y llenaré con mi Presencia el vacío que dejasteis en ellos. Yo haré también que todos los seres que habitaron esta Tierra, se reconozcan en el Más Allá, se amen y vivan en paz.

Así como el espíritu, encarnado en un niño, va descubriendo a cada paso maravillas y al penetrar en la juventud sigue encontrando nuevas lecciones; llega a la edad madura sin acabar de conocer el mundo en que vive y penetra en la ancianidad y se va de esta vida, lamentando no haber conocido todo lo que le rodeaba; así vuestro espíritu, pasará preparado de esta vida a otra superior e irá de sorpresa en sorpresa, de lección en lección, de maravilla en maravilla, hasta la eternidad.

Dejad a vuestro paso en el mundo una huella de amor, porque si así no fuere, no podréis llegar al Reino de la Paz. Si me amáis, si creéis en Mí, si queréis agradarme y labraros un futuro de paz en vuestro espíritu, llevad con dedicación esta enseñanza, practicadla con pureza y verdad y cuando eso sea, experimentaréis en todo vuestro ser una fortaleza y una luz muy grandes, porque me estaréis imitando.

Amaos de una nación a otra, uníos en una sola hermandad, para que mañana, cuando habitáis en distintas moradas, podáis amaros de un mundo a otro.

De cierto os digo que no existe momento más feliz para un espíritu, que aquel en que presenta su cumplimiento delante de su Creador, si ese fruto resulta agradable ante su infinita sabiduría. Los Espíritus de Luz, aquéllos a quienes llamáis Ángeles, vendrán a vuestro encuentro para presentaros delante de vuestro Padre.

Los lazos familiares con que habéis sido unidos en la Tierra, se estrecharán espiritualmente en la eternidad. Así se formará la familia Universal, donde no existirán diferencias.

Partid de este mundo sin lágrimas, sin dejar dolor en el corazón de los vuestros. Desprendeos cuando el instante sea llegado, dejando en la faz de vuestro cuerpo una sonrisa de paz que hable de la liberación de vuestro espíritu.

Entonces, mientras vuestro espíritu despojado ya de su vestido humano haya empezado su trabajo espiritual, contemplará la escala por donde ascenderá, etapa por etapa, los siete peldaños, hasta llegar al seno del Padre, que es poder, gracia y luz.

El final de cada una de vuestras existencias en la Tierra os va marcando una tregua, para retornar con nuevas fuerzas y mayor luz y continuar estudiando la Divina lección que no había concluido. Mucho os he revelado acerca de la vida espiritual, pero no es menester por ahora que lo sepáis todo, sino sólo lo esencial, para que lleguéis a la morada eterna. Allá os abriré mi Arcano y os mostraré lo que está destinado para vosotros.

Cuando cerréis vuestros ojos corporales a esta vida y abráis los del espíritu para contemplar el infinito, reconoceréis que existe más claridad y luz en la vida del espíritu. Además, debo deciros que la voluntad, la inteligencia y la razón, no os abandonarán, porque son dones innatos del espíritu.

Dichosos aquellos que saben llegar con fe y virtud hasta la cima, porque en el instante de desprenderse de la materia, experimentan la caricia del Padre como premio a su fortaleza y a su amor. Ésos son los que penetran sin tropiezo en la eternidad.

Ciertamente quiero despertar con mi Palabra vuestro interés por la vida espiritual, mas para llegar a comprender aquella vida, debéis lograrlo por la evolución de vuestro espíritu y no sólo por la de la mente. Que se una al espíritu la inteligencia, el corazón, los sentidos y todas vuestras potencias, y alcanzaréis la elevación necesaria para mirar el esplendor de vuestro Padre. Cumplid con mis Leyes en la Tierra y no tendréis que temer vuestra llegada al Más Allá. Lo que el espíritu cultive, eso será lo que recoja: esa es la Ley y la justicia.

¡Cuán dichoso se sentirá vuestro espíritu en el Más Allá, si la conciencia le dice que en la Tierra sembró la semilla del amor! Todo el pasado se hará presente delante de vuestros ojos espirituales y cada miraje de lo que fueron vuestras obras, os dará un gozo infinito.

Mirad, pueblo, contemplad el cielo, miradlo bien y veréis que cada estrella simboliza una promesa, un mundo que os espera, una morada prometida a los hijos de Dios que vendréis todos a habitar, porque todos conoceréis mi Reino, el cual no fue creado sólo para determinados seres, sino es el hogar Universal donde se unirán todos los hijos del Señor.

Cuando terminéis aquí vuestra misión, vuestro espíritu irá a otro mundo, desde donde velaréis y trabajaréis por la paz y el progreso de los hombres.

Id en paz a la morada espiritual, sabiendo que se ha cimentado en la humanidad la Era del Espíritu Santo, del Espíritu de Verdad.

¡Mi paz sea con vosotros!

El verdadero Templo

EL VERDADERO TEMPLO

Vengo a levantar dentro de vosotros, el Templo del Espíritu Santo, ese recinto que será indestructible, porque no habrá vendaval capaz de derribarlo.

Hasta ahora la humanidad no ha construido el verdadero templo para amar a su Señor. Muchos cultos y ritos ha establecido y diferentes religiones ha fundado, pero el templo del espíritu, de cimientos inconmovibles, no lo ha levantado hasta ahora.

Cuando ese santuario sea edificado sobre la piedra inalterable y eterna del amor, de la verdad y la justicia, se desvanecerán todas vuestras diferencias de credos y reinará la paz.

Ese templo será concluido, cuando la armonía entre mis discípulos sea verdadera. Su base estará en la Tierra y sus cúspides tocarán el Cielo. Cuando esté cimentado, lo hallaréis en todo el Universo. Tened confianza en esa obra y trabajad sin deteneros.

Quiero que en vuestro altar interior, arda siempre la llama de la fe y que comprendáis, que con vuestros pensamientos y obras, estáis poniendo los cimientos del gran santuario. Tengo a prueba y en preparación a toda la humanidad dentro de sus diversas ideas, porque a todos les daré parte en la construcción de mi templo.

Dejad que hable así, aunque parezca imposible cuanto os digo. Yo sé lo que ha de ser de este mundo en el futuro, ese mañana que se prolongará hasta la eternidad y que vosotros no podéis concebir.

Comprended ahora por qué mis apóstoles de aquel tiempo no construyeron altares materiales y sí levantaron templos de fe, de virtud y amor, con sus palabras y ejemplos. Cuando posaban sus manos en los enfermos, éstos sanaban, cuando hablaban de la Doctrina de Cristo, elevaban santuarios en el corazón de las multitudes.

Discípulos: Ahí donde habéis penetrado espiritualmente, está el templo del Espíritu Santo. Os habéis preparado con humildad, os reconocéis como hermanos, os amáis en mi Divinidad y habéis alcanzado la gracia de percibir mi Presencia. Allí escucharéis el eco de mi Voz.

¿Podríais decirme cuál es la esencia de cada una de las tres lecciones, sobre las que os he inspirado para la construcción de mi Templo? Si, pueblo, bendito seáis, porque todos interiormente contestáis a mi pregunta y os acercáis a la verdad. Los cimientos del santuario fueron los preceptos de mi Ley en el Primer Tiempo, los altos muros fueron el amor y la caridad que en mi Doctrina os traje como Maestro. Las cúpulas, las columnas y el altar con que habrá de quedar concluida esta Obra, son la sabiduría, la espiritualidad y la elevación que en este tiempo mi Espíritu, en su mensaje de luz, os ha inspirado.

Si antes los hombres trataban de encontrar su salvación construyendo templos materiales, y pretendían alcanzar la purificación de su espíritu en la práctica de cultos exteriores, vosotros no permanezcáis ya en ese estancamiento, porque se aletargarían en vuestro ser las facultades que poseéis para contemplar la grandeza de vuestro Dios. Os vais olvidando de adorarme en imágenes, figuras y símbolos, porque habéis comprendido que la imagen real del Creador la lleváis en vosotros, puesto que tenéis algo de las potencias y atributos de la Divinidad, como son la vida, el amor, la conciencia, la voluntad, la razón, la eternidad espiritual.

Devolved a vuestro espíritu, toda la gracia de que fue revestido en el principio y que habéis ido dejando en jirones en el camino a través de los tiempos. Quiero que lleguéis a ser el santuario en donde Yo pueda morar eternamente. Concentraos en el fondo de vuestro ser para que contempléis con los ojos del espíritu lo insondable, lo infinito. Entonces, ante tanta gracia recibida de mi mano, no pretendáis demostrar vuestra gratitud con dádivas materiales: vuestros sentimientos y obras de amor, serán el mejor agradecimiento.

Las flores son las ofrendas de los huertos y los valles, cuya fragancia y perfume llegan hasta Mí, no les robéis su tributo de amor. Encended la flama de la fe en mi Divinidad, porque de nada os servirá que hagáis arder lamparillas de aceite, si está en tinieblas vuestro corazón.

Mi Templo ha de ser como un árbol, cuyas ramas se extiendan amorosamente por todo el Universo, en donde vendrán a trinar aves de distinto canto, las cuales al unir sus voces, formarán un concierto armonioso, dulce y perfecto, para elevarlo a su Creador. Ahí me buscará vuestro espíritu, ya como Padre, como Maestro o como Doctor.

Os estoy enseñando un culto sencillo, sin ritos y ceremonias y que sin embargo se eleva más allá del humo del incienso, más allá del eco de los cánticos: el culto del amor, de la caridad y la fraternidad. Si creéis en Cristo y amáis todas sus obras, reconoced que esta sencillez y espiritualidad que ahora vengo a inspiraros, es la misma que con palabras y obras prediqué en el Segundo Tiempo, ¿por qué entonces os habéis apartado tanto de aquella sencillez sin la cual no puede existir la espiritualidad?

Ha llegado el tiempo en que del culto imperfecto no quede ni piedra sobre piedra, en el que el único templo estará en el interior del hombre, el altar en su corazón, la ofrenda en sus obras, la lámpara en su fe y la campana en su voz que despertará los espíritus dormidos.

Cuando miréis en este tiempo la destrucción de todo culto externo que la humanidad ha levantado, veréis a muchos preguntar angustiados: ¿Por qué Dios permite esto? Ellos se harán la misma pregunta que se hizo el pueblo judío cuando fue destruida su ciudad; y será mi pueblo el que responda, el que revele a los hombres que un nuevo tiempo ha aparecido y una nueva semilla está presta a extenderse.

Ya veréis como muchos de los que hoy os parece que no tienen culto alguno, llevan en lo más íntimo de su ser un altar indestructible: los principios inmortales de la vida espiritual. Ante ese altar interior se habrán de postrar espiritualmente los hombres a llorar sus faltas, sus malas obras y sus ofensas, arrepentidos sinceramente de su desobediencia a la Ley.

Vengo a levantar en vuestro corazón el Templo del Espíritu Santo, mas cuando haya sido terminado, no tendrán razón de ser los recintos, los templos y santuarios de cantera junto a sus símbolos y tradiciones. Entonces sentiréis mi Grandeza y mi Presencia.

Si queréis encontrarme, buscadme en el silencio y la humildad de vuestro templo interior y ahí estaréis en comunicación con mi Espíritu.

He venido espiritualmente sobre la nube simbólica que forman vuestros pensamientos al elevarse a Mí, para edificar en el corazón de la humanidad el verdadero templo.

Mi campiña es infinita, ¿cómo puede haber quien crea que ella se encuentra limitada a estos recintos donde escucháis mi Palabra? Mis campos de labranza espiritual están en toda la Tierra, dondequiera que habite un hombre o exista un espíritu; pero mi campiña se extiende más allá de este mundo y alcanza todas las moradas donde haya necesidad de luz y paz, de cultivo espiritual, purificación y perfeccionamiento.

El Templo del espíritu está en todas partes, sólo será necesaria vuestra preparación para que lo encontréis.

Os he dado el tiempo para que desempeñéis vuestra misión y un campo sin límites para que sembréis en él. No os he marcado sitios determinados ni hora. Nuevamente os digo: “Dios es Espíritu y es necesario que le adoréis en Espíritu y en verdad.”

Cuando haya pasado 1950, no busquéis un lugar determinado para orar o estudiar mi Palabra. Elegid lo mismo un hogar, un valle o el lugar donde estáis labrando vuestro pan. Imitad a mis doce discípulos que supieron hallar el templo doquiera se encontraban, porque lo llevaban en ellos, en su espíritu, y lo grande y solemne de sus actos estaba en su elevación y comunión conmigo.

Nadie podrá descubrir dónde está este pueblo doctrinado, pues él estará en todas partes. Sus enemigos tratarán de destruirlo, pero no podrán, porque nunca lo encontrarán reunido materialmente: su unión, su orden y armonía, serán espirituales.

Mi Palabra os enseñará, vuestra conciencia os guiará y vuestra intuición os dirá en qué instante y en qué lugar debéis explicar mi Palabra y practicar la caridad.

Despertad, daos cuenta del tiempo en que vivís, para que llegado el momento en que los hombres se levanten profanando y borrando todo culto del corazón humano, de vosotros nada tengan que apartar, porque vuestro santuario y vuestro culto es espiritual. Entonces será cuando vuestro espíritu sabrá comunicarse directamente con mi Divinidad, ésa será su liberación.

Estoy reedificando el Templo al que me referí, cuando dije a mis discípulos que contemplaban maravillados el templo de Salomón: “De cierto os digo que de él no quedará piedra sobre piedra, mas Yo en tres días lo reedificaré”. Este es el Tercer Tiempo, el tercer día en el que Yo estoy levantando nuevamente mi Templo.

He aquí la verdad que existe en la iglesia del Espíritu Santo, para que no os confundáis con falsas interpretaciones.

Quiero dejaros de tal manera preparados, que cada uno de vosotros sea como un templo y cada hogar un altar, una casa patriarcal, hospitalaria y llena de caridad. Cuán profunda será entonces vuestra paz, cuán fuerte vuestro corazón para salir adelante en todas vuestras pruebas. El pan estará entonces bendito no sólo por Mí, sino también por vosotros, porque ya habréis aprendido a amasarlo con amor, con fe y paz.

Caminad con paso firme y ascended peldaño por peldaño la escala de elevación. Despojad vuestro culto de errores y materialismo y daréis cada día mayor elevación y libertad a vuestro espíritu.

Si buscáis el mejoramiento moral, la limpidez de vuestra vida, la espiritualidad en vuestro culto, no habrá armas, ideas ni doctrinas que puedan venceros. Construid vuestro templo en el espíritu y él se conservará y sobrevivirá a las vicisitudes y combates de la vida, porque será indestructible.

Si dos o tres de mis escogidos se reúnen y elevan su espíritu a mi Divinidad, Yo estaré con ellos y les inspiraré. En cualquier lugar en que mi invoquéis estaré presente, porque os he prometido que todo ojo pecador y no pecador me verá y todos sentirán mi Presencia.

Tengo a prueba y en preparación a toda la humanidad, para que tome parte en la construcción de mi Templo. Allí, en la serenidad y el silencio, sentirá mi Presencia y Yo recibiré su meditación y oración.

Abrid vuestro corazón y dejad que en su interior se escuche el eco de mi Voz, que es consejo, inspiración y revelación. Llevad a todos mi Doctrina y veréis cómo la humanidad, despertando de corazón en corazón, penetrará en el verdadero Templo que es mi Obra Universal.

¡Mi paz sea con vosotros!

El Libro de la Vida

EL LIBRO DE LA VIDA

Os habla Cristo en Espíritu, vuestro intermediario entre el Padre y el hombre. Cristo es la palabra, el Verbo del amor y la verdad.

Ahora os estoy hablando en una de las infinitas formas de mi Manifestación. Mañana, cuando esta etapa haya pasado, mi Palabra quedará impresa para que vayáis a darla a conocer a vuestros hermanos, de comarca en comarca, de hogar en hogar, de corazón en corazón, despertando a unos, convirtiendo a otros y consolando a otros más.

Este es el tiempo anunciado en que Yo vendría nuevamente a la humanidad y es mi Voluntad que con esta palabra forméis volúmenes, después hagáis extractos y análisis y los deis a conocer a vuestros hermanos.

Extraed de mi Enseñanza la esencia, para que alcancéis a tener el verdadero concepto de la pureza de mi Doctrina. En la palabra transmitida por el portavoz podréis encontrar errores, mas no así en la esencia de ella. Por eso os he dicho que no la miréis superficialmente, sino que penetréis en su sentido, para que logréis encontrar su perfección.

He nombrado PLUMA DE ORO al que ha de imprimir, en el Libro que he de dejaros, mis Revelaciones, Enseñanzas y Profecías de este tiempo.

A ellos que fueron escogidos para tan grande misión, les estoy haciendo un llamado para que penetren en profundo estudio y meditación. Los Ángeles guardianes, que velan celosos por las enseñanzas del Padre, guiarán su mano, para que en el Libro asienten lo que ha de conservarse para las generaciones venideras. Será un Libro de sabiduría, en el que puedan leer los humildes y los sabios, los pequeños y los grandes. Mi Palabra será como una espada que luche hablando de mi Venida en este tiempo y de la forma de mi Comunicación.

En ese gran Libro de la Vida, la primera lección es la más sencilla, mas si no es comprendida a pesar de su sencillez, viene la segunda a explicar el contenido de la primera y así hasta el final. Os he hablado siempre conforme a la capacidad de vuestro cerebro y el adelanto del espíritu, porque no podríais comprender toda mi Sabiduría. A esta palabra no le añadáis nada de vuestra mente y, al traducirla a otros idiomas, dejad que conserve su esencia.

No permitáis que mi Mensaje vaya mezclado con la materialidad de quienes me han servido de instrumentos, por eso os he enseñado a distinguir la esencia Divina de toda tendencia humana: Separad el trigo de la paja.

Los que escucharon mi Doctrina, pero olvidaron muchas lecciones, recordarán con emoción y gozo, a través de ese Libro, los instantes en que recibieron de Mí los Divinos mensajes, y los que no me escucharon, se asombrarán de la sabiduría de mis Lecciones y mirarán en ellas el Reino de los Cielos.

Pronto contemplaréis que mi Doctrina se dará a conocer en distintos idiomas y vosotros os comunicaréis con hombres de lejanas comarcas, a los que estaréis unidos e identificados en mi Obra.

Cuando el tiempo sea llegado, ese libro del Tercer Tiempo quedará unido a los libros del Primero y del Segundo, y entonces, con las revelaciones, mensajes y profecías de los tres tiempos, quedará formado el gran Libro de la Vida, para recreo de todos los espíritus.

Entonces reconoceréis que se han cumplido desde la primera hasta la última palabra y que las profecías, fueron la historia anticipada revelada por el Padre a la humanidad. Mi luz iluminará el entendimiento de los hombres destinados a unir, en un solo libro, todas mis Enseñanzas y quedaréis maravillados de la claridad con que ellas os hablan. Primero quedará escrita mi Palabra en libros materiales, en donde los hombres puedan asomarse a mi Arcano y penetrar en mi Sabiduría. Después, cuando su esencia haya sido guardada en el corazón de mis discípulos, aparecerá el verdadero Libro en el espíritu del pueblo del Señor.

Os estoy preparando para el tiempo en que ya no escuchéis mi Palabra. Para entonces, los hombres van a nombraros el pueblo sin Dios, sin templo, porque no tendréis regios recintos para rendirme culto, ni celebraréis ceremonias, ni me buscaréis en imágenes. Pero os dejaré un Libro como Testamento, que será vuestro baluarte en las pruebas y el camino por donde guiaréis vuestros pasos. Esta palabra que hoy escucháis por medio del portavoz, mañana brotará de los escritos, para que os regocijéis nuevamente y sea escuchada por las multitudes que para ese tiempo llegarán. En ella encontraréis mi Esencia y mi Presencia: será el legado que dejaré a la humanidad. Mi Palabra germinará en los corazones ansiosos y dispuestos a recibirla, en todos los pueblos de la Tierra.

Esos escritos encenderán la luz de la fe verdadera en los corazones, mostrarán a los pecadores el camino de la regeneración y harán surgir nuevos discípulos, nuevos soldados, muchos de los cuales demostrarán más fe y más amor, que muchos de los que me escuchan en este tiempo.

Cuando ya no recibáis mi Palabra en esta forma, repasaréis mis Lecciones y en ellas encontraréis siempre nuevas revelaciones, frescas, vivas y los discípulos del futuro se estremecerán de gozo al sentir que es su Maestro el que les habla en ese instante.

Las pruebas conmoverán al mundo y entonces los hombres pondrán atención al nuevo Libro, el cual encontrarán fuerte como una roca, impreso en el corazón de un pueblo. Pero no esperéis que mi sola palabra escrita en libros, haga el milagro de convertir a la humanidad. Es necesario que surjan grandes soldados de mi causa que, con su fe, su valor y amor como armas, sellen y confirmen mi Verdad.

Ese Libro será de todos, sin limitación ni privilegios, así como de todos ha sido mi Palabra. Así no será sepultada mi Doctrina en el corazón de unos cuantos y siempre estará esparciendo su luz. Desde ahora os exhorto a que seáis celosos del Libro que pronto llegaréis a poseer, a que no releguéis al olvido sus lecciones, que sus páginas no permanezcan cerradas, porque en ellas encontraréis las armas necesarias para la batalla, la adecuada respuesta a las interrogaciones de la humanidad y la solución para vuestros problemas.

La humanidad habrá de estudiar mi Mensaje para penetrar en el fondo de cada palabra en donde encontrará una sola verdad y una misma luz que la guiará hacia la espiritualidad.

Os reuniréis para analizar mi Palabra y cuanto más la comprendáis, mayor fuerza y preparación tendréis.

No os dejaré ociosos un solo día. Si estáis preparados, mi inspiración será constante. Yo os revelaré, siempre que os encuentre dispuestos, profundas lecciones espirituales y os daré grandes profecías para las nuevas generaciones.

Velad, para que esta revelación no sea alterada por nadie. Depurad vuestras prácticas cuanto podáis y aumentad vuestra comprensión y espiritualidad. Mi Obra es perfecta en todas sus partes, mas cuando encontréis algo que juzguéis imperfecto, estad ciertos de que esa imperfección no es Divina sino humana.

Mis Plumas de Oro, cuya mano ha sido infatigable en estos tiempos, seguirán escribiendo el testimonio de los profetas, su propia inspiración y también la palabra de los inspirados, de aquellos que se levantarán como maestros entre el pueblo.

Cuando este mensaje haya concluido, dejaré de hablar por estos conductos, para manifestarme en forma sutil en los espíritus. Pero mi Palabra, grabada en el corazón de quienes la escucharon y escrita en el nuevo libro, será llevada a los pueblos y naciones del mundo, como semilla de paz, como luz de la verdadera ciencia, como bálsamo para los males que aquejan al cuerpo y al espíritu.

¿Quiénes serán los que después de Mí, seguirán entregando la lección al mundo? ¿Quiénes los que vayan explicando la enseñanza del gran Libro de la Vida? Mis discípulos, a los que he venido preparando para dejarlos en mi lugar.

Preparaos, haceos dignos de Mí, para que me presentéis vuestro corazón como un vaso limpio por dentro y por fuera, en el que Yo deposite mi Mensaje para que lo analicéis. De cada una de mis Palabras formad frases y con ellas, grandes libros. Preparo vuestro entendimiento para que habléis a vuestros hermanos y calméis su hambre de verdad y de justicia.

En verdad os digo que llegará un día en que ya no sea necesario un libro material que os recuerde a cada paso mi Palabra, porque para entonces, ella fluirá por vuestros labios como un torrente inagotable de inspiración. Mas para que ese día llegue y para que logréis ese grado de elevación y sabiduría, antes tendréis que estudiar y practicar mucho la lección escrita, y así alcanzaréis la madurez que os permita recibir, de ESPÍRITU A ESPÍRITU, mi Inspiración.

Cuando el Libro quede impreso en vuestro corazón, el Maestro os dirá: Ya no sois los discípulos, sino los maestros. Id a la humanidad que ignora mis Revelaciones y abrid ante ella el Libro de la Sabiduría, y con la misma paciencia con que os he doctrinado, enseñad a vuestros hermanos.

Sed siempre celosos de mi Enseñanza, la cual nunca debéis adulterar.

Mi Ley y mi Doctrina jamás se contradicen. En lo Divino todo es orden, armonía y perfección, de lo cual tenéis una muestra en la naturaleza material que os envuelve.

Vosotros tenéis la misión de levantaros con el estandarte de paz, unión y buena voluntad, a decir a la humanidad: ¡Esta es la Obra del Padre! ¡Esta es la forma de practicar su Enseñanza, la que ha venido a legarnos como Espíritu Santo!

¡Mi paz sea con vosotros!

El espíritu y la ciencia

EL ESPÍRITU Y LA CIENCIA

Se acerca el tiempo en que las revelaciones espirituales, descubran al hombre la senda luminosa que lo lleve a conocer los misterios de la Creación. La luz de mi Espíritu le revelará la forma de adquirir la verdadera ciencia, que le permitirá ser reconocido y obedecido por las criaturas que le rodean y por los elementos naturales. Así se cumplirá mi Voluntad de que el hombre llegue a enseñorearse de la Tierra, cuando su espíritu, iluminado por la conciencia, haya impuesto su potestad y su luz sobre las flaquezas de la materia.

Cuando el mundo atraviesa por una Era de desorientación y no comprende los misterios que entraña la vida espiritual, viene la claridad de mi Palabra a iluminarle. Los científicos consagran todo su tiempo y su fuerza mental, para descubrir en la Naturaleza la respuesta a muchas interrogaciones y dudas que la vida les presenta, y ella responde a ese llamado, para dar testimonio de su Creador, que es fuente inagotable de sabiduría y amor.

Mas no confiéis sólo en los conocimientos humanos, porque la luz de la mente es limitada para conducir al espíritu a la presencia de Dios. Bien están los estudios útiles de la ciencia, la dedicación con que habéis penetrado en ella, mas cuando lo hagáis con amor y respeto, para llevar un buen fruto a los labios de vuestros hermanos, vosotros mismos saborearéis su dulzura: Unid los frutos de la ciencia con los del espíritu.

El amor os dará la inspiración para dignificar y superar vuestra ciencia, cuando comprendáis que esos conocimientos son tan solo un destello de mi Sabiduría.

De cierto os digo que después de esta Era de ciencia materializada y egoísta, vendrá un tiempo en que los científicos sabrán penetrar en los arcanos de la naturaleza, preparados espiritualmente con la oración, revestidos de humildad y respeto, inspirados en ideas y propósitos nobles, elevados, humanos.

A grandes pasos se acerca la humanidad hacia el fin de este mundo creado por la ciencia del hombre, de este mundo falso y superficial, y será el hombre quien por su propia mano destruya la obra que su orgullo y su codicia construyeron. Luego vendrá el silencio, la meditación y con ello, la regeneración y los propósitos e ideales elevados. Ante los hombres, se abrirá una nueva Era y en ella penetrará la humanidad purificada en el dolor y acrisolada por la experiencia. Un nuevo mundo se presentará ante ellos, un mundo guiado por el espíritu, iluminado por la conciencia, encauzado por mi Ley.

Existen muchas formas de hacer el bien, de consolar y servir, y todas son expresiones del amor, que es sabiduría del espíritu. Unos podrán ir por el camino de la ciencia, otros por el del espíritu, algunos por el del sentimiento, y el conjunto de todos formará la armonía espiritual: Yo hablo a vuestra conciencia, a vuestro espíritu y a vuestra razón.

Contemplo un mundo transformado por la ciencia humana, ésta es su Era, el tiempo de su reinado. ¡Una nueva Babel ha sido levantada, una nueva torre de soberbia y vanidad; desde su altura desafían los hombres mi Poder y humillan a los débiles! Ese no es el camino para llegar a Mí, no porque Yo desconozca la ciencia, ya que ella es sabiduría que he puesto en la mente humana, sino por el mal uso que de ella se ha hecho.

Os confié la ciencia como un árbol al que deberíais cultivar con amor, respeto y celo, para que de él brotasen frutos de buen sabor. ¿Creéis haber cultivado bien ese árbol? No, porque sus frutos han sido de destrucción y de dolor, y en lugar de dar vida han sembrado la muerte.

¡Qué equivocada está la ciencia humana! Mas a pesar de ello, Yo la bendigo, cuando está encauzada para beneficio de la humanidad.

Ahora vengo a hablaros del espíritu, de una vida superior, que está más allá de todo lo que es materia. Este es el tiempo en que se hablará mucho de espíritu y ciencia. La ciencia no es sólo privilegio de los que se preparan materialmente para estudiarla, porque es luz que brota del espíritu y está en todos mis hijos. Por eso no penséis que mi Palabra tiene por sistema juzgar mal vuestras obras o condenar lo que haya logrado vuestra ciencia. No, discípulos, no soy Yo quien os dice que estáis a un paso del abismo, son los hechos, los resultados de vuestra falta de espiritualidad.

Si los hombres de ciencia que mueven y transforman el mundo, estuviesen inspirados en el bien, ya habrían descubierto todo cuanto les tengo reservado y no esa mínima parte con la que tanto se han envanecido.

Salomón fue llamado sabio, porque sus juicios, consejos y sentencias, estaban revestidos de sabiduría. Mas ese varón siendo rey, se postraba humildemente a su Señor pidiendo sabiduría, poder y protección, reconociendo que sólo era mi siervo y ante Mí depositaba su cetro y su corona. Si así hiciesen los sabios, los científicos, los gobernantes, ¡cuán grande sería su sabiduría!, ¡cuántas enseñanzas aún desconocidas, les revelaría mi Arcano!

Ya veis cómo vosotros, humildes materialmente, habéis recibido muchas lecciones que no os han revelado los sabios ni los científicos.

Ahora bien, ¿a qué llaman los hombres sobrenatural, si todo en Mí y en mi creación es natural? ¿No serán más bien las obras imperfectas de los hombres las sobrenaturales, ya que lo natural sería que siempre obrasen bien, procediendo de quien vienen y poseyendo los atributos que en sí llevan? Llamáis sobrenatural a todo lo que desconocéis o miráis envuelto en misterio, pero cuando vuestro espíritu conquiste con méritos su elevación, encontrará que todo en la Creación es natural. En mi Obra perfecta, es el pecado el antinatural. Si unos siglos atrás se hubieran anunciado a la humanidad los adelantos y descubrimientos que en estos tiempos ha logrado el hombre, hasta los científicos habrían dudado y hubieran considerado como sobrenaturales tales maravillas. Ahora que habéis evolucionado, aunque os maravilláis, los contempláis como obras naturales.

Espiritualistas y materialistas han existido siempre en la humanidad, así como también la lucha de ideas entre unos y otros, pugnando cada uno por demostrar que posee la verdad. Mi Presencia espiritual en este tiempo ha venido a contestar todas vuestras interrogaciones y a probaros que ni los que han luchado por la espiritualidad ni los que proclaman como única verdad el conocimiento material, tienen razón; los primeros han pecado de fanáticos y los segundos de necios. No se han dado cuenta de que unos y otros llevan una parte de esa verdad, que no han sabido armonizar, conciliar y unir con amor.

Cuando mi Palabra llegue a todos mis hijos, en los hombres de ciencia será como un rayo de luz que ilumine su mente. Y cuando descubran la alianza que existe entre Dios y el hombre, habrán dado un paso de adelanto que será en beneficio de las nuevas generaciones, porque todo marchará en perfecta armonía. Hombres y acontecimientos evolucionan hacia la perfección, sin detener su marcha. Escuchando mi Enseñanza podréis comprender y hasta presentir, el caos de ideas que se aproxima.

Cuando ya no sea la mente la que lleve al espíritu a observar o a profundizar en la ciencia, sino el espíritu el que eleve y guíe a la mente, el hombre descubrirá lo que ahora le parece inescrutable y que, sin embargo, está destinado a conocer, al espiritualizar su inteligencia. Entonces veréis que en el conocimiento de la vida, en la experiencia acumulada, está la verdadera ciencia, en la que está la luz eterna del espíritu.

El hombre ha desarrollado su ciencia y siente que ha llegado a un límite, mas no es que el conocimiento pueda tener límites, es que me he interpuesto en el camino del científico, para hacerlo meditar sobre su obra, hacerle oír la voz de su conciencia y esperar su rectificación.

Cuando el hombre aplique su ciencia al bien de sus hermanos, la naturaleza desbordará sobre él sus secretos y como sierva quedará a sus pies; la Fuente de la Vida, le revelará grandes misterios, para que edifique un mundo fuerte en la ciencia del bien, en la justicia y en el amor.

Al hombre le fue revelado el principio de ciencias, cuyo don todos poseéis. Esta Doctrina es una ciencia superior que os enseña a perfeccionar al espíritu; no tiene límites, es Universal, en ella encontraréis el verdadero conocimiento de la vida espiritual y de la vida material. Hoy os digo que materia y espíritu no son fuerzas opuestas, entre ambas debe existir armonía.

Yo he enviado grandes espíritus a la Tierra para que os revelen la vida espiritual, aquélla que se encuentra sobre la naturaleza, más allá de vuestra ciencia. Y por medio de esas revelaciones, ha sido presentida la existencia de un Ser universal, creador, omnipotente y omnipresente, quien reserva una existencia al hombre después de su muerte corpórea: la vida eterna del espíritu.

La ciencia es luz, vida, salud y paz, ¿es esto el fruto de vuestra ciencia? No, humanidad, por eso os digo que mientras no dejéis que la luz de la conciencia detenga la reaciedad de vuestro entendimiento, vuestras obras no podrán tener un principio elevado, espiritual; nunca pasarán de ser obras humanas.

La ciencia verdadera, la del bien, está en Mí y Yo soy quien la inspira a los que me han ofrecido su mente como un depósito para mis Revelaciones.

La prueba de que vuestro adelanto científico no ha tenido por móvil el amor de los unos a los otros, es la degeneración moral de los pueblos, es la guerra fratricida, es el hambre y la miseria que reinan por doquiera, es la ignorancia espiritual.

Recordad que soy el principio y el fin. Yo he dado luz a los hombres y me he recreado en sus obras cuando las han puesto al servicio del bien, del desarrollo del espíritu y la mente, mas cuando han puesto sus dones al servicio del mal y de la vanidad, entonces han torcido la senda y me han desconocido. Pero mi Voluntad ha sido servirme de ellos para llevar a cabo mis planes Divinos, tomándolos como instrumentos de mi Justicia.

Analizad la ciencia de estos tiempos y veréis que sus frutos son amargos, porque el hombre ha penetrado sin respeto en mis Arcanos y sólo cree en lo que ve y en lo que palpa, mas todo lo que está más allá de su comprensión, lo niega.

Cuando la humanidad creía que sólo existía lo que sus ojos alcanzaban a descubrir, concebía a un Dios limitado, pero a medida que su mente fue profundizando en las diferentes ciencias, su universo se fue ensanchando ante su vista, y la grandeza y omnipotencia de Dios fueron creciendo ante le inteligencia maravillada del hombre. Por eso he traído a vosotros en este tiempo una enseñanza que esté de acuerdo con la evolución que habéis alcanzado.

El desarrollo de la ciencia humana, es prueba de que el espíritu ha evolucionado y en cada Era ha ido dejando la huella de su adelanto. Día llegará en que las mismas ciencias colaboren con el progreso del espíritu, porque todo está destinado a ese fin.

La ciencia no se detendrá en su camino y el científico penetrará en mi Doctrina para estudiarla y se maravillará con mis Revelaciones, e inspirado por ellas, hará obras benéficas que llevarán al adelanto y al progreso al espíritu.

Señalados están aquéllos que van a morar el mundo en el tiempo de gracia, y lo que fue valle de lágrimas, campo de destrucción y de muerte, será convertido en valle de paz.

Será el tiempo propicio para el desarrollo y florecimiento de los dones. Entonces la ciencia no se interpondrá al avance del espíritu y Yo le concederé penetrar aún más en mis Arcanos, donde le esclareceré grandes misterios, para beneficio de la humanidad.

En todos los tiempos los hombres de ciencia han desmentido y combatido mis Revelaciones y manifestaciones espirituales. Mas Yo no combato la ciencia, porque YO SOY LA CIENCIA. Soy quien la inspira al hombre para beneficio y recreo de él mismo. En verdad os digo que quien toma la ciencia para causar mal, ése no ha sido inspirado por Mí.

Mientras los científicos tratan de explicarlo todo a través de sus conocimientos materiales, Yo revelo a los humildes la vida espiritual, la vida esencial, en la cual está el por qué, la razón y la explicación de todo lo que existe.

La ciencia va a detenerse. Muchos sabios se confundirán y encontrarán inútil su saber, porque el conocimiento adquirido no les habrá conducido al bienestar y a la paz del espíritu. Cuando lleguen a esa conclusión, me buscarán, anhelarán conocer la esencia y la finalidad de la vida espiritual y me pedirán, humildemente, penetrar en mis Arcanos, y Yo les concederé ir hasta donde sea mi Voluntad.

Os quiero grandes de entendimiento, sabios en las enseñanzas que os he inspirado teniendo siempre por faro a vuestra conciencia en todos vuestros pasos: entonces veréis desarrollarse las virtudes en vuestro espíritu y también contemplaréis cómo llega la salud y la fuerza a vuestra materia. El Árbol de la Ciencia según lo han cultivado los hombres no se encuentra dando buenos frutos a la humanidad, mas Yo voy a daros el agua cristalina del amor, para que lo reguéis y veáis cuán diferente va a ser la cosecha de ese mismo árbol.

Antes de que descubráis en mi Enseñanza el secreto para cultivar el Árbol de la Ciencia, éste será azotado por fuertes huracanes que harán caer hasta el último de sus malos frutos y lo dejarán limpio. Después de ese vendaval, comenzará a brillar en vuestro espíritu una nueva luz, la cual se reflejará en todas las sendas de la vida humana: el día en que los hombres inspiren su ciencia y su progreso en el amor, harán de este mundo un paraíso lleno de vida, luz y salud, nunca antes soñado.

Cuando la vida del hombre se desarrolle en un ambiente de paz, su ciencia será más profunda y su inspiración más elevada.

Concebid una humanidad que consagre su ciencia y talento al servicio de ella misma, que sin fanatismo ni idolatría rinda culto agradable a Dios, que los placeres sean saludables y sus goces sanos al cuerpo y al espíritu; así tendréis un mundo nuevo, moral, científico y espiritualmente elevado.

Y cuando la espiritualidad sea en el corazón de la humanidad, verá que su pensamiento se eleva hacia otros mundos y los sentirá penetrar en su corazón. Entonces habrá alcanzado una elevación tan grande que le permitirá sentir la presencia del Reino de los Cielos.

¡Mi paz sea con vosotros!

La familia

LA FAMILIA

La primera institución en el mundo fue el matrimonio, consagrada por el Padre desde que habitasteis por vez primera la Tierra. A través de los tiempos, mi Ley y mis Revelaciones os han confirmado lo elevado de esa misión, cuyas bases son el amor y la comprensión.

En el hombre y la mujer he derramado dones preciosos para que logren su perfeccionamiento. Quiero que edifiquéis sobre bases firmes el futuro de la humanidad. Yo, que presido vuestros actos, os bendeciré y multiplicaré vuestra simiente.

De la dicha de ser padre, quise participaros y os hice padres de los hombres, para que forjaseis seres semejantes a vosotros, en los que encarnarían los espíritus destinados por Mí. Si en lo Divino y eterno existe amor maternal, quise que en la vida humana existiese un ser que lo representara: la mujer. Sobre el varón y la mujer he derramado sabiduría y amor, he puesto en sus hombros una cruz y les he marcado un destino perfecto.

He ahí dos seres que sólo unidos podrán sentirse completos, perfectos y felices, porque con su armonía formarán una sola carne, una sola voluntad y un solo ideal.

La ley del matrimonio descendió, como una luz que habló a través de la conciencia de los primeros, para que reconociesen que esa unión significa un pacto con el Creador. El fruto fue el hijo, en el que se fundieron la sangre de sus padres como una prueba de su unión indisoluble. Esa dicha que el padre y la madre sienten cuando han dado un hijo al mundo, es semejante a la que el Creador gozó cuando se hizo Padre y dio vida a sus hijos muy amados.

Todos los cargos que os doy son de gran trascendencia y responsabilidad; mientras a unos les concedo la paternidad, a otros los convierto en guías espirituales de una porción o en gobernantes de un pueblo. Bendito aquel que se eleve más allá de la materia y busque en Mí la fuerza y la luz, pues estará en comunicación conmigo y Yo le sostendré en todas sus pruebas, a través del cumplimiento de su misión.

En el Segundo Tiempo por medio de Jesús, gusté de visitar a las familias. Mi presencia en los hogares santificaba aquella unión y bendecía sus frutos. Hablaba a la niñez, a la juventud, a los hombres de edad madura y a los ancianos; al mancebo, a la doncella, al padre de familia, a la esposa y a la madre, porque era menester reconstruirlo todo y dar nuevas luces sobre la forma de vivir en este mundo, que es una etapa de la vida espiritual.

Yo enaltezco al varón y dignifico el lugar de la mujer, santifico el matrimonio y bendigo a la familia. En este tiempo vengo con espada de amor a colocar todas las cosas en su sitio, las cuales fueron puestas fuera de él por el hombre.

Haced de vuestro hogar un segundo templo, de vuestros afectos un segundo culto. Si queréis amarme, amad a vuestra esposa y a vuestros hijos, porque también de ese templo brotarán grandes obras, pensamientos y ejemplos.

El destino de los padres y de los hijos está en Mí, mas a unos y a otros toca ayudarse mutuamente en sus misiones y restituciones.

¡Cuán liviana seria la cruz y llevadera la existencia, si todos los padres y los hijos se amasen! Las pruebas más grandes, serían atenuadas por el cariño y la comprensión. Su conformidad ante la voluntad Divina, la verían recompensada con la paz.

Padres de familia: evitad errores y malos ejemplos. No os exijo perfección, solamente amor y caridad para vuestros hijos. Preparaos de espíritu y materia, porque en el Más Allá, grandes legiones de espíritus esperan el instante de encarnar entre vosotros.

Quiero una nueva humanidad que crezca y se multiplique no sólo en número sino en virtudes, para que contemple cercana la Ciudad prometida y sus hijos alcancen a morar en la Nueva Jerusalén. Quiero que se llene la Tierra de hombres de buena voluntad que sean frutos de amor.

Yo he colocado a la mujer a la diestra del hombre para endulzar su existencia, para llenarla de encanto. Es el hombre en la vida de la mujer, escudo y guardián, porque en él he puesto mi luz, mi Ley, mi Fuerza. Así os he unido en este mundo, trazándoos el camino que debéis seguir.

Mujeres benditas: entre el espíritu del varón y el vuestro no existe diferencia, aunque físicamente seáis distintos y también distinta la misión del uno y de la otra. Tomad como maestro de vuestro espíritu a Cristo y seguidle por la senda trazada con su amor; haced vuestra su palabra y abrazaos a su cruz. Estoy hablando a vuestro espíritu con la misma palabra que entrego a los hombres, porque espiritualmente sois iguales. Sin embargo, cuando vuestro corazón busque un modelo a quien imitar, cuando necesitéis de ejemplos perfectos en qué apoyaros para perfeccionaros en la vida, recordad a María y observadla a lo largo de su jornada en la Tierra.

En mi nuevo apostolado estará la mujer al lado del varón, lo mismo la doncella que la madre, porque vuelvo a deciros que es a vuestro espíritu al que busco.

Desde antes que llegaseis a la Tierra, Yo ya conocía vuestra trayectoria e inclinaciones y, para ayudaros en vuestra jornada, puse en vuestro camino, lo mismo del hombre que de la mujer, a un corazón que con su amor iluminara vuestro sendero. Así he querido ayudaros, para que no estéis solos y lleguéis a ser un báculo de fe, de fuerza moral y de caridad para todos los que os rodean.

No pretexten los padres que por cumplir con los deberes de familia, no puedan hacer el bien a los demás. No me digan los varones que se sienten incapaces para enseñar a practicar mi Ley. A todos os señalo en vuestro camino las ocasiones en que debéis sembrar mi Semilla, sin desatender vuestros deberes. Servidme y Yo os serviré.

Se presentan ante Mí un mancebo y una doncella, para pedirme que su unión sea bendecida y sancionada por mi Amor.

Yo os recibo, hijos míos. Venís a celebrar vuestra unión y os digo: Ha mucho tiempo que estáis unidos espiritualmente, pero es menester que los hombres celebren un acto que atestigüe la comunión, el matrimonio de dos seres, para que sea reconocido y respetado espiritual y humanamente.

No asistís a una ceremonia, venís a recibir una caricia, un consejo de Padre y una enseñanza de Maestro.

Sois dos espíritus, dos corazones, que os uniréis para formar un solo ser y una sola voluntad. Habéis estado distantes en diferentes mundos y al llegar a la Tierra, primero el uno y después la otra, os he probado en vuestro amor y en vuestra paciencia. Habéis sabido cumplir vuestras promesas, venciendo con amor y fe todos los obstáculos.

Estáis ante la presencia de vuestro Señor, que engalana vuestro espíritu y lo fortalece, para que cumpláis con esta delicada misión que os señalo, la más sublime que he dado al hombre en la Tierra.

Vais a penetrar en esa institución de amor, de sacrificio y vida, de obediencia al destino y de renunciaciones en cumplimiento de un ideal. Venís en pos de la luz y ésta la derramo a raudales sobre vosotros, para que vuestro paso sea firme en la nueva senda.

Varón: Los dones que concedí al primer hombre en la Tierra, los he dado a vos: el talento, la voluntad y la energía; también la fuerza y la simiente de vida. Lleváis simbólicamente en vuestra diestra una espada y en la siniestra un escudo, porque la vida terrestre es una lucha en la cual los hombres sois soldados, guardianes de la paz, de la justicia y la virtud, defensores de la humanidad. Yo os hago soldado de esta lucha y pongo a vuestra diestra, junto a vuestro corazón, a una doncella. Ella es espiritual, moral y corporalmente, una flor cultivada por Mí en un jardín codiciado por las pasiones humanas, el cual María, la Madre Divina, cuida y protege siempre, y riega con las aguas cristalinas y puras de su virginidad y castidad.

Me habéis pedido con humildad esta flor y Yo os la entrego con amor. Esto es lo más grande que puede poseer el hombre en esta vida. No estáis ya ligados a vuestros padres, porque para cumplir este destino os alejáis de ellos y quedáis en la senda de la lucha. Vuestros hijos también, cuando sea llegado el tiempo de ir en busca de su destino, se alejarán de vosotros, abandonarán el hogar paterno y sólo quedará cerca del corazón del hombre, la compañera de su vida, la mujer que eligió, la que habrá compartido sus alegrías y sufrimientos, y cuya unión sólo la muerte puede separar. Es mi Verbo de amor el que os está enlazando y dando fuerza a vuestro propósito.

¡Levantad vuestra frente, caminad con paso firme; sed el uno para el otro como un báculo! Sed un manto amoroso que enjugue el llanto, os digo a los dos, porque espiritualmente ambos sois iguales, no existe sexo o diferencia en el espíritu, no está ninguno de los dos antes que el otro.

Ser hombre para un espíritu, es prueba a que os someto. Ser mujer para un espíritu, significa responsabilidad y abnegación. En el hombre está la fuerza y debe usar siempre la comprensión; en la mujer, preparada con ternura y sensibilidad, anidan el amor y el sacrificio: el uno y la otra se complementan. De esa unión, de esa comunión de espíritus y cuerpos, de esa semilla y de esa tierra fecunda, brota la vida como un río inagotable.

Yo os bendigo y os uno con mi abrazo de Maestro, con mi ósculo Divino. Os dejo como un ejemplo, porque llegáis con preparación espiritual y con respeto. El pueblo os sirve de testigo y a él hago responsable de vosotros. Quiero que ellos, con su elevación en este instante, siembren de ventura vuestro sendero, gocen siempre al mirar en vosotros la sonrisa y la paz, y os bendigan en vuestra multiplicación, como Yo os bendigo. Esta es mi Voluntad.

No ha sido la mano de un ministro la que ha sancionado vuestra unión, sino mi Ley eterna, mi Amor.

María os bendice también, os da calor y ternura y os invita a ir por la senda de la virtud paso a paso, con esa humildad y paciencia de que os ha dado ejemplo siempre. Yo os bendigo y os uno.

He aquí, discípulos, mis últimas manifestaciones por el conducto humano. Me preguntáis: -¿Cómo celebraremos en el futuro el acto de la unión matrimonial? Y Yo os contesto: Hacedlo en el seno de vuestra congregación; uníos delante de los que se hayan preparado como apóstoles de esta Doctrina. Mas no os unirán ellos, porque este cargo no lo he conferido a hombre alguno. Yo poseo vuestro destino y vuestra alianza quedará escrita imborrablemente en el Libro eterno.

Vendrán hermanos vuestros de diferentes religiones a escudriñaros, y mientras unos comprenderán la verdad de este acto espiritual, otros se escandalizarán. Pero vosotros demostraréis con vuestras obras virtuosas, que habéis sido bendecidos por Mí y vuestra unión es indisoluble.

Todavía la elevación e intuición del hombre no es tan grande, como para contemplar que dos seres se unen en santo lazo en mi Nombre, sin haber sido unidos por un ministro. Pero ese tiempo vendrá y entonces no habrá duda en el hombre ni en la mujer, cuando se encuentren. Ellos conocerán la hora destinada por Mí y sabrán prepararse, para penetrar con firmeza y confianza en su unión matrimonial, y la sociedad no los juzgará mal por no haber sido sancionada por un ministro ante un altar. Volveréis a ser como en los tiempos patriarcales, en que la unión de los seres sé hacia espiritualmente.

Ese tiempo llegará, mas por ahora, mientras el mundo se eleva en espíritu, practicad como os he enseñado en este día, con la mayor fraternidad, espiritualidad y regocijo.

Cuando los hombres de paz y buena voluntad abunden en la Tierra, veréis florecer mis Divinas instituciones y mis leyes endulzarán vuestra vida. Los tiempos de paz, concordia y bienestar, volverán sin mengua de vuestra civilización y vuestra ciencia. Antes bien os digo, que si el hombre ha descubierto mucho y ha arrancado a la naturaleza sus secretos, aun en medio de su impreparación y carencia de amor y caridad, ¡cuánto más alcanzará, cuando se eleve a Mí y me pida la luz en su ser, para hacer grandes obras en bien de la humanidad! Yo les concederé transformar este mundo en un valle de luz, de redención y bienestar para todos mis hijos, porque quiero que poseáis mi Sabiduría y mi Paz.

Enseñad a los niños a dar sus primeros pasos en su vida. Facilitadles el camino para que ellos puedan elevarse, encontrarme y amarme.

Tened en cuenta que en cada nueva generación que surja entre vosotros, irá siendo mayor el adelanto espiritual. Haced uso de la intuición para guiarles y no les deis malos ejemplos ni frutos vanos.

Yo aconsejo a los padres de familia, que así como se preocupan por el futuro material de sus hijos, lo hagan también por su futuro espiritual, para que cumplan la misión que hayan traído al mundo. Pensad que esos seres, antes de encarnar, ya han orado por vosotros, os han protegido y ayudado en vuestra lucha; ahora os corresponde a vosotros sostenerlos en los primeros pasos que, a través de la carne frágil, van dando en la Tierra. Haced que ellos penetren en el camino de mi Ley. Despertad sus sentimientos, reveladles sus dones e inducidles siempre al bien.

¡Ah, si desde sus primeros pasos en la Tierra escuchasen en los labios de sus padres una doctrina sabia, fortificante y consoladora, cuánto ayudaría esto a su espíritu para guiarlo hacia Mí!

El niño intuye que es impotente para luchar por si mismo y deposita toda su confianza en sus padres. Nada teme cuando se encuentran a su lado, sólo espera y sabe que nada le faltará. Luego va descubriendo que en ellos existe una fuente de saber, de ternura y de vida, y que en su compañía llega a experimentar la felicidad.

Discípulos: explicad mi Palabra y mis Lecciones a la niñez, mi Doctrina no distingue edades ni sexos: es para el espíritu. Simplificadles mi Enseñanza para que esté al alcance de su mente, pero nunca olvidéis que la mejor forma de educarlos, será a través de la virtud de vuestra vida, en la que ellos verán obras de caridad y paciencia, de humildad y espiritualidad. Ésa será la mejor forma de doctrinar.

Explicadles que la oración es el lenguaje en que me habláis de vuestras cuitas y me dais gracias. Habladles de Jesús, de María y de todos los hombres y mujeres que han traído al mundo un mensaje de luz; así les trazaréis el camino que conduce a Mí.

Hoy me escuchan los niños en el mismo lenguaje que vosotros, porque su espíritu es grande y pueden comprenderme, porque no es a la carne a la que vengo a hablar, sino al espíritu. Por eso os repito: No menospreciéis a los niños, ¡hacedlos venir! Su espíritu está hambriento y voy a cultivarlo en igual forma que a vosotros. Son las generaciones del mañana las que han de poner, sobre los cimientos vuestros, una piedra más en la edificación de mi Obra.

Gozad de la presencia de los niños, en quienes habitan ya los espíritus que anuncié a la humanidad para este tiempo y cuya misión de paz y de luz, se manifiesta en sus hechos, desde sus primeros pasos. Velad por que en ellos se cumpla mi Promesa. Ellos son esperanza y cimiento de futuras generaciones y su destino será dar testimonio a los que esperan ansiosamente las señales de que el Reino prometido está cerca.

Debéis preocuparos por transmitir a vuestros hijos, pureza y sensibilidad para el conocimiento espiritual; ellos os lo agradecerán, porque supisteis brindarles un cuerpo exento de pasiones, una mente despejada, un corazón sensitivo y un espíritu despierto al llamado de su conciencia.

En los jóvenes, podréis ver en su energía, en sus ilusiones y ambiciones, la presencia de un espíritu en la plenitud de su lucha en la Tierra, en esa edad en que el espíritu combate sin tregua, contra las pasiones de la carne y los peligros que lo acechan. Para ellos, tened comprensión, sabed ayudarlos y velad para que salgan adelante en su difícil jornada.

He hablado directamente a la juventud para orientarla en el incierto camino de su vida, porque Yo la contemplo como una frágil barquilla en medio de un mar embravecido y, para ayudarla, he presentado ante sus ojos mi Obra, como un faro luminoso que la guíe al puerto de salvación.

La juventud en este tiempo es la que se encuentra más alejada de Mí. Encended en ella el amor a sus semejantes, inspiradles grandes y nobles ideales, porque será la que el mañana, luche por alcanzar una existencia en la que brillen la justicia, el amor y la sagrada libertad del espíritu. Para que broten de vosotros los hijos de la luz, alimentaos sólo de verdad y rechazad todo lo que no encierre pureza. Ya es tiempo de que purifiquéis vuestra simiente, para que forméis una familia fuerte de espíritu y materia. La práctica de la moral, de la virtud y la espiritualidad, os librarán de las enfermedades del cuerpo y del reclamo de la conciencia.

Mi Obra requiere que los discípulos, sepan dar testimonio con la limpidez y verdad de sus actos.

Tened caridad de vuestros hijos. Si pudieseis contemplar por un momento a esos espíritus, os sentiríais indignos de llamaros sus padres. No les deis malos ejemplos, cuidaos de hacer escándalo delante de ellos. Guiadles con celo, enseñadles a cumplir con las leyes del espíritu y de la materia y, si ellos las Infringen, corregidles, porque vosotros como padres me representáis en la Tierra.

El padre de familia me ha buscado para comunicarme sus problemas y preocupaciones, porque sus hijos desconocen su autoridad, le vuelven la espalda y desobedecen el consejo paternal. Debo advertiros que es muy delicado el cargo que lleváis así como pesada vuestra cruz; mas si sabéis apurar con fe y paciencia vuestro cáliz, me iréis imitando en el camino y vuestros hijos no se perderán.

Ved por doquiera los hogares destruidos, las mujeres en el camino del vicio y los niños sin padre. ¿Cómo podrán existir en esos corazones la ternura y el amor? Hay hogares en los cuales los hijos, en su niñez y otros en su juventud, sufren al ser testigos de la división entre sus padres. Yo os estoy dando tiempo para que os arrepintáis de vuestras faltas. Reconstruid con obras, palabras y pensamientos lo que habéis destruido, dando a la honestidad y a la virtud el valor que tienen. Que aquellos que han caído en el vicio, se levanten venciendo las flaquezas de la materia, imponiendo la voluntad y la fuerza del espíritu hasta ponerse a salvo. Huid de los vicios, varones, para que vuestra sangre sea semilla fértil y sus frutos agradables al Padre.

Mujeres: Os estoy preparando para que deis al mundo hijos de paz y buena voluntad. A las que sois estériles, os digo: Orad, no sintáis vergüenza por vuestra expiación. Sed conformes, porque no sabéis si es mi Voluntad, que Yo os sorprenda y haga que sintáis en vuestro seno los latidos de un nuevo ser.

Procread hijos perfectos a imitación de vuestro Creador, que sólo seres perfectos ha formado en su amor Divino.

Afirmad vuestra planta en la senda de mi Ley y dejad brillar en vuestro corazón la flama de la fe. El espíritu tendrá que buscar, como barca salvadora, el verdadero culto del espíritu y su corazón se refugiará en el hogar, que es el segundo templo en la vida del hombre.

Honrad con vuestra vida recta y virtuosa, a quienes por mi Voluntad os dieron la existencia y mañana vuestros hijos lo harán con vosotros.

No solamente me glorificáis con obras espirituales, también vuestras obras humanas lo hacen. ¿Cómo podríais honrar a vuestro Padre celestial, sin antes haberlo hecho con vuestros padres en la Tierra? ¿Cómo tratáis de ver a la humanidad como hermana vuestra, si antes no amáis a vuestra familia?

Los actos y los secretos de los demás, respetadlos, porque no os corresponde juzgarlos.

Yo prefiero hombres caídos en el pecado para levantarlos, que hipócritas que aparentan pureza y sin embargo pecan. Prefiero un gran pecador pero sincero, a la pretensión de una falsa virtud. Si queréis engalanaros, que sea con la sinceridad y la verdad.

No desconozcáis vuestros deberes, pensad que vuestra cruz no es pesada si sabéis llevarla con sumisión y amor. Quiero veros sonreír y vivir en paz, quiero ver en vuestros hogares las más sanas alegrías.

Os he dicho que la mujer es el corazón del hombre. He ahí por qué he santificado el matrimonio, porque en la unión de esos dos seres, espiritualmente iguales pero corporalmente diferentes, se encuentra el estado perfecto.

Haced del hogar un santuario, para que cuando penetren los seres invisibles, que vagan turbados en el Valle Espiritual, encuentren en vosotros la luz y la paz que buscan y se eleven al Más Allá.

Bienaventurado el corazón de la esposa, porque es refugio del hombre. Bendito el corazón de la madre, porque es manantial de ternura para sus hijos; mas también os digo, que son benditas las vírgenes que saben amparar bajo su manto a los necesitados, porque su ternura será como un desposorio y una maternidad que están más allá de lo humano. ¡Cuán pocas han sabido renunciar a los deberes del mundo por cumplir con los del espíritu!

La lucha espiritual de este tiempo la miráis reflejarse en muchos hogares: matrimonios que no comparten las mismas ideas: unos, en los cuales me sigue el varón, otros, en que la mujer arrostra todo por venir en pos de Mí, llena de fe. Concluid por comprender, que todos amáis a un mismo Dios y no riñáis por la diferencia de forma en que unos y otros lo hacéis. Es menester que lleguéis a comprender, que hay seres en los que las creencias, las tradiciones y costumbres, han echado raíces tan hondas, que no os será fácil arrancarlas en el primer momento en que les doctrinéis. Yo os aconsejo tener paciencia.

Si encuentro apagado el fuego del hogar, llamaré al esposo y le diré: ¿Por qué no encendéis el fuego del amor que es la llama que da vida a vuestra unión? ¿Por qué os habéis apartado del camino y habéis arrojado la cruz? ¿No tuvisteis valor para apurar las últimas gotas de acíbar que quedaban en el cáliz? Volved a tomar el camino en que Yo os puse, sólo allí me encontraréis para premiar vuestra fe, vuestra obediencia y fortaleza.

A la esposa la tocaré en las fibras más delicadas del corazón y le preguntaré: Mujer, ¿acaso creéis encontrar, fuera del sendero de vuestro deber, la paz que anheláis? No, no os engañéis. El mérito vuestro consistirá en llevar, con abnegación y paciencia hasta el fin, la cruz que Yo deposité en vuestros hombros.

¡Cuánto padece el Espíritu Divino cuando encuentra en los hogares la desunión, la mala voluntad y la falta de caridad! Si volvéis al camino del amor, al instante sentiréis la paz de mi Presencia. No quedará ningún corazón en quien no me haga sentir, para invitarlo a la reconciliación, al amor y a la paz.

Entre vosotros están los que llegaron como parias y ahora se sientan a mi mesa. Entre la multitud se encuentran los que estaban ciegos y hoy ven la luz; contemplo también a los que eran mudos para la palabra de amor y caridad y que hoy, ya convertidos, son mis servidores; están los que eran sordos y no escuchaban la voz de la conciencia, pero que han recobrado ese don, oyendo la voz del Juez Supremo y han aprendido a oír la queja de los que sufren.

Descubro entre estas multitudes a la mujer adúltera y también a la pecadora arrepentida, ambas acusadas y señaladas por quienes muchas veces me ofenden más que ellas; mas Yo les perdono y les digo que no vuelvan a pecar. Habéis expiado vuestras faltas y Yo os consuelo para que os levantéis fuertes en el camino.

Mujer: Vos llegasteis con los ojos y el corazón cansados de llorar, y cuando creíais no tener más lágrimas, oísteis mi Palabra y vuestras mejillas volvieron a ser surcadas por el llanto: pero ahora fue llanto de esperanza y de ternura. ¿Quién había llegado al fondo de vuestro corazón antes del día en que oísteis mi Voz?

Yo he querido crear entre vosotros una familia unida, fraternal y hospitalaria, para que los viajeros buscadores de paz y caridad, penetren en vuestros hogares, deseosos de compartir el amor que en vosotros he derramado.

En la Tierra tenéis un refugio: vuestro hogar, esa institución es imagen del Universo, de su seno tomaréis fuerzas para luchar. Haced que vuestro hogar tenga algo de templo, que vuestro techo sea acogedor y vuestra mesa fraternal.

Llevad en el espíritu la paz que os habla de luz, de moral y de virtudes. Anhelad llegar a ese estado de elevación y dejad de ser cautivos de las pasiones de la materia. Desde el principio de la humanidad, han sido pocos los que han buscado la paz o los que han permanecido en ella, porque el hombre la busca sólo cuando el dolor lo ha vencido.

Discípulos: A pesar de que muchos de vosotros habéis llegado a la ancianidad con el corazón y la mente llenos de experiencia, al escuchar en este tiempo mi Palabra y recibir mis nuevas Revelaciones, tuvisteis que confesar que ante mi Sabiduría sólo erais párvulos. Como no sabéis el tiempo de vida que os conceda, es menester que os levantéis desde este instante al cumplimiento de vuestra misión, y por larga que sea vuestra jornada, siempre estará llena de alicientes para que lleguéis hasta la meta.

Os he hecho recorrer el camino de la restitución y de la evolución, para que a vuestro paso vayáis dejando toda imperfección y mancha. ¿No veis cómo las aguas de los ríos, ennegrecidas por el cieno, llegan a purificarse en su rauda corriente? De cierto os digo que de igual manera acontecerá con vuestro espíritu. Yo soy vuestro destino, todos volveréis a Mí mediante la obediencia a mi Ley.

Os encargo que cumpláis todo compromiso y promesa que hagáis, para que os reconozcan por la verdad que emana de vuestro espíritu y la sinceridad de vuestro corazón. Nunca rompáis un pacto sagrado, como son el del matrimonio, el de la paternidad y el de la amistad.

Cambiad vuestras ambiciones de poderío y superioridad, por anhelos sanos del espíritu y encontraréis que vuestro trabajo, os proporciona satisfacciones y alegrías legítimas.

He aquí el concierto de mi Palabra impregnado de amor, alentando a vuestro espíritu en su camino. Soy la estrella que os guía hacia la Tierra Prometida.

¡Mi paz sea con vosotros!

La armonía

LA ARMONÍA

Soy vuestro Padre que trabaja incansablemente para lograr que reine la amistad entre todos mis hijos, los que habitan la Tierra y los que moran en otros mundos. Vengo a pediros también vuestra reconciliación Conmigo.

El secreto de la felicidad que os revelé en Jesús se encuentra en el amor, esa fuerza que todo lo mueve os conducirá a la fraternidad.

Aunque vivís en el mundo podéis hacer vida espiritual, porque la espiritualidad no consiste en apartarse de lo que corresponde a la materia, sino en armonizar con las leyes humanas y Divinas. El estado natural del ser humano es el de la bondad, el de la paz interior.

Si os disponéis a hacer mi Voluntad, lograd primero vuestra concordia y luego armonizad con toda mi Obra.

La armonía espiritual con todos los seres os dará grandes conocimientos y propiciará la comunicación con mi Espíritu, acortará distancias y borrará fronteras.

¡Pero cuán lentamente evolucionáis! ¡Cuántos siglos han pasado desde que habitáis este planeta y no habéis alcanzado a comprender vuestra misión espiritual! El espíritu tiene vida eterna, reconocedle sus derechos y vivid en armonía con él.

Estáis viviendo un tiempo de caos, la semilla de la desunión se ha multiplicado en la Tierra. El corazón no está de acuerdo con la mente, el cuerpo no está en paz con el espíritu y ambos no se unifican con la conciencia. Cuando el amor y espiritualidad lleguen a ser la esencia de vuestra vida, mi Sabiduría se desbordará en el espíritu de mis hijos.

En este tiempo no sellaréis con sangre vuestra obra. El mundo no tiene sed de vuestra sangre, su sed es de verdad, de amor y caridad.

Amadme, armonizad con todo y con todos. El sitio y la forma en que viváis os será indiferente, porque lo que importará será vuestra elevación espiritual.

Luchad por identificaros unos con otros, combatid el odio en que habéis vivido, hasta exterminarlo. Procurad que el bien se establezca en el mundo, que vuestra vida se vea ennoblecida por la práctica de mi Doctrina, de la que emanan la Ley de amor y la justicia. Entonces habréis luchado por la más noble de todas las causas y vuestro espíritu se habrá acercado a Mí.

Unificaos en anhelos e ideales con vuestros hermanos de enseñanza, aunque os encontréis distantes: es mi Voluntad que vuestro espíritu se encuentre unido a ellos y todos viváis en comunión Conmigo.

Vengo a preveniros de los peligros que os acechan, porque formáis parte de mis huestes de luz y de paz, las cuales irán siempre unidas a mis ejércitos espirituales. Por cada uno de vosotros irá una multitud de seres invisibles como guardianes y protectores. Todos llevarán la misión de unirse a vosotros para alcanzar el ideal supremo de la paz Universal y de esa unión nacerá una fuerza que os hará invencibles.

No vengo a pedir a los hombres la unificación de costumbres, de leyes materiales o de conocimientos sobre ciencias, pues llegará el día en que la conveniencia hará que los pueblos se unan. Lo que vengo a inspiraros es la armonía espiritual, la unión de pensamientos; quiero que toda la humanidad llegue a conocer y practicar la oración espiritual en la que todos podáis elevaros interiormente y recibir de mi Espíritu el pan de vida eterna.

Fijaos en las aves: en todos los parajes de la Tierra cantan con uniformidad y sencillez. Puedo deciros que todas esas criaturas se conocen y entienden mejor que vosotros. ¿Por qué? Porque viven dentro del camino que les he trazado, mientras vosotros, cuando no invadís los campos que no os pertenecen, os alejáis del verdadero sendero que es el del espíritu y una vez perdidos en el materialismo, no podéis entender la enseñanza espiritual que es Divina y eterna.

Quiero que transforméis la Tierra de valle de lágrimas en un mundo de felicidad, donde os preocupéis por practicar el bien y vivir dentro de mi Ley, que unáis la vida espiritual con la humana de tal manera que no existan fronteras entre una y otra.

En mi Espíritu existe un himno que nadie conoce ni en el cielo ni en la Tierra. Ese canto será escuchado en todo el Universo cuando el dolor, la miseria y el pecado hayan quedado exterminados. Aquellas Divinas notas encontrarán eco en todos los espíritus y en ese canto de armonía y felicidad se unirán el Padre y los hijos. Yo os digo que hasta las piedras hablarán cuando esa armonía ilumine la vida de los hombres.

Cuando exista concordia entre el espíritu, el cuerpo y la conciencia, habrá semejanza con la perfección que existe en Dios, y surgirá una sola voluntad: la de alcanzar la cumbre de la evolución espiritual.

En la lucha entre el espíritu y la materia, la antigua batalla de lo eterno y lo temporal, ¿quién creéis que será el vencedor? Ciertamente el triunfador será el espíritu, quien después de haber sido esclavo del mundo, dominará las pasiones humanas.

En medio de esa contienda, os parece que un poder extraño y malévolo os indujese a cada paso a alejaros de la lucha y os invitara a continuar por la senda de la materialidad. Yo os digo que no hay más enemigo ni más tentación que vuestra debilidad. La materia es sensible a cuanto le rodea, débil para ceder, fácil para caer y entregarse, pero todo aquel que logre dominar sus impulsos y pasiones, brillará espiritualmente.

Ved cómo el hombre lleva dentro de sí mismo a su propio tentador; cuando llegue a vencerlo habrá ganado la batalla.

Cuando el espíritu llega a la Tierra a encarnar, viene animado de los mejores propósitos de consagrar su existencia al Padre, de agradarlo en todo y de ser útil a sus semejantes; pero una vez que se ve aprisionado en la materia, tentado y probado en mil formas, se debilita y cede a las tentaciones, se torna egoísta y termina por amarse a sí mismo sobre todas las cosas y sólo por instantes da oído a la conciencia donde se encuentran escritos el destino y las promesas.

El espíritu se siente atado a la carne, al mundo y al dolor; esos obstáculos son los medios para probar la fe, el amor y la perseverancia en el bien; pero cuando llega a elevarse sobre la materialidad del mundo y la reaciedad de la materia, contempla la vida a través de la verdad y distingue lo real de lo falso.

Éste es el tiempo en que reconoceréis las potencias del espíritu y las facultades de la materia sin confundir unas y otras.

La fuerza del espíritu es superior a la carne. La envoltura es nada más el instrumento que os he dado para vuestro tránsito temporal. La cárcel en que vive el espíritu va a abrir en este tiempo sus puertas y a daros libertad para que viváis en Mí.

Mi Enseñanza no sólo está destinada al espíritu, también debe llegar al corazón, para que tanto la parte espiritual como la corporal puedan armonizar.

Espíritu, mente y sentimientos, encontrarán la verdadera armonía cuando mi Doctrina, como luz de un nuevo día, llegue a despertar a esta humanidad dormida.

Dejad que el impulso generoso y noble de hacer el bien se desborde y manifieste. Es el espíritu quien va a entregar su mensaje, porque ha encontrado preparado y dispuesto a su cuerpo al que se ha unido en una sola voluntad.

Todavía tendréis que limpiar mucho vuestro corazón para que lo hagáis digno depositario de mi Palabra. Cumplid con humildad, respeto y caridad vuestros deberes y entonces recogeréis de las más pequeñas tareas terrestres un fruto de paz y dulzura. Pero además de esos amores, afectos y lazos que os unen, Yo os pido dedicación y tiempo para vuestro espíritu, quien preside todos los actos de vuestro corazón, de vuestra mente y de todo vuestro ser.

Dad a lo Divino el lugar más elevado de vuestro espíritu y a la materia lo que a ella corresponde. Cuando seáis justos en la vida y vuestro paso sea firme, la duda y la incertidumbre desaparecerán, para dar paso a la fe verdadera.

Vuestro cuerpo es como avecilla viajera cuyo vuelo tiene poca duración, ave que sin saber canta su vida temporal y perecedera. En cambio el espíritu es el ave invisible al mundo, blanca y luminosa, que se eleva más y más según va evolucionando; para él no existen las edades, los años ni los siglos, su ideal es alcanzar la armonía con lo eterno.

Formad de espíritu y materia un solo cuerpo y una sola voluntad. Sabed usar el libre albedrío y llevaréis una vida útil y armoniosa.

Cumplid con las leyes divinas y las del mundo: que el espíritu no se interponga en los deberes de la materia ni ésta impida al espíritu el cumplimiento de su misión.

Cuando logréis ese equilibrio, veréis cuán fácil es la existencia y qué llano el camino, y cuando lleguéis a los umbrales de la vida espiritual, no habrá resistencia en el uno ni en la otra: ni deseará el espíritu alargar la vida del cuerpo ni éste retener por más tiempo al espíritu.

Me preguntáis si debéis despreciar la vida material y olvidar todo lo que amáis en la Tierra para servirme mejor, a lo cual os contesto que debéis analizar mi Enseñanza para daros cuenta que tal cosa sería un error.

No os pido que os apartéis de las cosas del mundo, puesto que en él vivís y debéis cumplir sus leyes; sólo os digo que toméis lo indispensable para las necesidades de vuestro cuerpo, de tal manera que el espíritu se sienta libre y cumpla su gran destino.

¿Cómo concebís que os prohíba lo que la vida os ofrece, si he creado la naturaleza para sustento y recreo de mis hijos? De todo podéis tomar, pero hacedlo con medida. Si os he hablado de apartaros del materialismo, me he referido a todo lo superfluo y malo. Lo que hagáis fuera de las leyes que rigen al espíritu o a la materia, es en perjuicio de ambos.

Mi Doctrina ha enseñado siempre al hombre a no ser esclavo del materialismo, pero nunca os he dicho que despreciéis los bienes de la Tierra. Tampoco os quiero ver enfermos, andrajosos o hambrientos. Amad la Tierra y sus maravillas, sus bellezas, sus goces, con ese sentimiento con que debéis amar todo lo que he creado; pero estad preparados para renunciar a todo cuando sea preciso: no olvidéis nunca que vuestro espíritu es pasajero en esta vida y tendrá que retornar a la morada de la que añoráis espiritualmente su paz.

Quiero que aprendáis a armonizar de tal manera vuestra lucha material con vuestra misión espiritual, que podáis tener en el mundo lo necesario y dejéis que el espíritu disponga de tiempo para practicar sus dones y desempeñar su misión. El amor debe ser inspiración y principio de todas vuestras labores.

Yo bendigo vuestra lucha interior porque es signo de que sentís amor por Mí y que habéis encontrado verdad y justicia en mi Palabra.

¿Qué debéis hacer para dar el primer paso firme en la espiritualidad? Meditar profundamente en mi Palabra y después orar con toda vuestra fe. De esa preparación comenzará a surgir una fuerza interior y se iniciará una lucha incesante del espíritu con la envoltura, hasta lograr ser guiados por la voz de la conciencia en perfecta armonía.

Cuando los hombres me amen, sean indulgentes entre sí y exista humildad en el corazón, desaparecerá la bruma que os impide mirar el camino. La materia, espiritualizada por la práctica de mi Doctrina, será como una sierva dócil a los dictados de la conciencia.

El espíritu se hace sentir a través de las manifestaciones humanas, pero nunca usa la violencia para someter a la materia, espera que ésta se una a su voluntad con una obediencia consciente que los lleve a la armonía y al orden.

¿Creéis que es mi Voluntad que el cuerpo sea enemigo del espíritu?  No, me contestáis; pero así ha marchado siempre. Sólo mis Enseñanzas podrán llevaros a la concordia y a la reconciliación interior de vuestro ser.

Ya os he dicho que el espíritu es antes que la materia, como el cuerpo es antes que el vestido. Haced dócil al cuerpo para que no sea un obstáculo para vuestro adelanto, sino el mejor instrumento y colaborador en el desempeño de su misión.

El corazón, la mente y los sentidos, son puerta abierta para que las pasiones del mundo azoten al espíritu. Estad alerta. Yo os exhorto a una penitencia bien entendida, en la que os eximáis de todo lo perjudicial por saludable y placentero que os parezca.

Por ahora os digo: grande es la obra que tenéis que desarrollar por conducto del cuerpo que os he confiado, él es vuestro báculo y debéis conducirlo sabiamente.

Os ha parecido la naturaleza material opuesta a la espiritual, sin embargo, cuando en vosotros lleguen a armonizar ambas, veréis que la parte material es como un espejo límpido que refleja en toda su belleza lo espiritual y aun lo Divino.

Luchad por la armonía y unificación interior para que podáis hacer mi Voluntad. Si hoy sois más materia que espíritu, mañana triunfará lo eterno sobre lo pasajero.

Comprended que cuando el hombre llegue a guiarse por la inspiración de la conciencia y sujete todos sus actos a ese mandato superior, será como si naciera dentro de él un hombre nuevo.

Ajustad cada uno de vuestros actos a lo que os señale la conciencia, para que ellos encierren justicia. Respetad a vuestros gobernantes, responded a sus llamados y trabajad con ellos por el bien de todos.

Respetad las creencias religiosas de vuestros hermanos y cuando penetréis en sus iglesias, descubríos con sincero recogimiento, sabiendo que en todo culto estoy presente. No desconozcáis al mundo por seguirme ni os apartéis de Mí pretextando que tenéis deberes terrenales, aprended a fundir ambas leyes en una sola.

Os acercáis a un tiempo en el que sabréis dar al espíritu en justicia lo que le corresponde y al cuerpo lo que a él pertenece. Tiempo de elevación, de culto libre de fanatismo en el que sabréis orar antes de cada empresa y velar por lo que os he confiado.

Además del reposo después de la lucha, es menester la meditación; elevaos para formular vuestro plan antes de emprender una nueva obra.

Velad por la salud de vuestro cuerpo, buscad su conservación y fortaleza. Mi Doctrina os aconseja que tengáis caridad de vuestro espíritu y de vuestro cuerpo, porque se complementan y necesitan; la espiritualidad bien entendida os dará fuerza y salud y las nuevas generaciones que de vosotros broten, cumplirán su delicada misión.

Ya veis que mi Enseñanza no se concreta solamente al espíritu, sino también a la vida humana, a la moral del hombre para que lleve una vida digna, grata y provechosa.

Recordad que os he dicho que dignifiquéis a la familia, que améis a vuestros padres, que los esposos se amen, que el hombre no vea en la mujer a una sierva sino a una digna compañera; que ésta vea en el hombre a su baluarte, a su escudo; que los padres traigan al mundo hijos sanos a los que guíen por el sendero del bien. No os sorprendáis si os digo nuevamente que si el César os pide tributo, cumpláis con él, porque también es ley que pesa sobre el hombre.

Tomad las herramientas de labranza y arrancad a la tierra sus tesoros y sus frutos de amor. Si atendéis vuestros deberes espirituales os será fácil el trabajo material.

No hagáis ostentación de vuestras virtudes, guardad celosamente vuestras obras, ah donde sólo Yo pueda miradas y vuestro ejemplo de humildad alentará a vuestros hermanos a imitaros.

Sed equitativos y justos, dad lo necesario tanto a vuestro espíritu como a vuestro cuerpo.

De las satisfacciones de la carne participa el espíritu, así como en sus sufrimientos se acrisola. También el ser humano es sensible a los deleites y a las penas del espíritu: mientras están enlazados forman un solo ser.

Existe perfección en la criatura humana, por eso Cristo, el Verbo, vino a encarnar en un cuerpo de hombre semejante al vuestro. Cuando el espíritu tome su verdadero sitio en el hombre, éste tendrá semejanza con Cristo, en su amor y sabiduría.

Para todos llegará el momento en que el espíritu sienta deseo ferviente de triunfar sobre la materia; muchos que lo han hecho, se modelaron en el crisol del sufrimiento y escalaron la altura espiritual. Ellos han sido en la Tierra benefactores, guías y maestros.

El reino del espíritu es infinito y para lograr la elevación que le permita gozarlo y vivirlo, es menester conocer el camino para ascender a él. Mientras el espíritu se encuentra unido a la materia, no puede saber qué altura ha alcanzado.

Hay muchos viajeros extraviados, muchos seres perdidos entre tinieblas de ignorancia, porque son más carne que espíritu, más mentira que verdad. En ellos el vencedor ha sido la materia y el vencido el espíritu; es a estos perdidos a quienes vengo a invitar al banquete del amor, donde mi mesa Celestial espera a todos para librarlos de su amargura y soledad.

Cuando los hombres en vez de discutir mis Leyes las cumplan con obediencia, harán de este mundo un paraíso semejante a aquél que gozaron los primeros hombres con su inocencia y obediencia, antes de que lo mancharan con pensamientos y actos impuros.

Habéis sido formados con perfección. Os he iluminado para que apreciéis la grandeza de mi Creación. También os estoy enseñando a valorizar los elementos de la naturaleza, en los que se manifiestan mi Poder, mi Sabiduría y mi Justicia. En ellos existe una completa armonía.

Cuando la humanidad conozca la verdad y guíe sus pasos hacia ella, encontrará la concordia de la vida espiritual con la naturaleza material que le rodea y no necesitará buscar orientación entre sus hermanos ni consultar los libros ni los astros. Yo hablo al espíritu por medio de la conciencia y el que la escucha, se rige con sabiduría y sabe vivir y cumplir mi Voluntad.

Quiero hacer de vosotros un pueblo fuerte, que se levante luchando y defendiendo la verdad, que aprenda a vivir en armonía con toda la creación y marche al compás de los tiempos para que llegue al final del camino en la hora propicia.

Mirad la magnificencia que os rodea: las montañas simbolizan altares en perpetuo homenaje al Creador, el astro Sol, es como inmensa lámpara alumbrando la vida de los seres, las aves elevan al Padre su canto armonioso como una plegaria, y en medio de ese esplendor, vuestro espíritu se extasía ante la plenitud de la Divina presencia.

El hombre es obra perfecta del Creador. Yo vengo a mostrar al espíritu el camino de su perfeccionamiento, por eso también hablo a la mente, a la razón y aun a los sentidos.

Este tiempo es de sorpresas y revelaciones, en el que todas las potencias y sentidos espirituales despertarán. Escuchad, meditad, ascended de párvulos a discípulos. Estudiad la naturaleza y asomaos al Universo que os habla con voz de maestro, porque en todo estoy presente. Observad con amor y comprobaréis que todo os señala el camino de la verdad.

¡Cuán hermoso ejemplo de armonía os ofrece el Cosmos! Astros luminosos vibran en el espacio alrededor de los cuales giran otros en perfecto orden. Yo soy la estrella que da vida y calor a los espíritus, mas cuán pocos van por su trayectoria y qué numerosos los que giran fuera de su órbita.

La naturaleza que os he confiado es fuente de vida y salud. Tomad de sus elementos y viviréis sin aflicciones; tendréis fuerza, salud, alegría y vuestro espíritu cumplirá mejor su destino.

No vengo a privaros de nada de lo que os brindan los elementos naturales para la conservación de la salud, el sustento y el bienestar; por el contrario, así como os ofrezco el pan del espíritu y os invito a aspirar esencias Divinas, os digo que aprovechéis cuanto os ofrece el mundo, para que logréis la armonía con todo lo que os rodea.

En la creación hay vida y sensibilidad: hasta los minerales perciben el toque Divino. Todas las criaturas se recrean en sí mismas que es como deleitarse en mi Divinidad.

El astro rey es la imagen de un padre que entrega a sus hijos vida, energía, calor y luz. La Tierra es como una madre cuyo regazo es fuente inagotable de caricias; ella tiene el manto que protege al huérfano, el seno que alimenta y el albergue confortable para sus hijos; su arcano ha revelado grandes secretos a los hombres y en su faz se han reflejado siempre la castidad y la belleza.

Mi Doctrina viene a enseñaros a emplear los elementos y fuerzas de la naturaleza para buenos fines, pero cuidaos de convertirlos de amigos y hermanos, en jueces que os castiguen severamente, porque con toda vuestra ciencia no seréis capaces de contenerlos. Cuando el hombre toma esas fuerzas con fines egoístas se convierte en víctima de su temeridad e ignorancia.

Dulcificad vuestro corazón amando a vuestros hermanos y a todo lo creado. Buscad la reconciliación y la paz entre todos sí no queréis que os exterminen los cataclismos que vosotros mismos estáis provocando.

La ciencia y el poder humano han invadido la Tierra, los mares y el espacio, pero esa fuerza y ese saber no armonizan con la naturaleza que es la expresión del Amor Divino y se manifiesta en vida, belleza y perfección.

Cuando la humanidad sea obediente a las leyes naturales, todo volverá a ser paz, abundancia y felicidad.

La Tierra está bendita y es pura, son los hombres los que la han mancillado; si fuera culpable, ya la hubiese destruido y os hubiera enviado a otro mundo. Por eso os digo que debéis trabajar por su restauración para que este planeta os brinde nuevamente la paz, la prosperidad y el progreso verdadero.

La naturaleza puede ser para los hombres lo que ellos quieran: un paraíso pródigo en bendiciones, en caricias y sustento o un desierto árido en donde reinen el hambre y la sed; un maestro de sabias e infinitas revelaciones sobre la vida, el bien y el amor o un juez inexorable ante las profanaciones, desobediencias y errores vuestros.

La naturaleza sorprende al hombre de ciencia al revelarle secretos y misterios que lo maravillan, voces que hablan de una sabiduría y un poder que supera todos los conocimientos humanos. Si queréis buscar mi Presencia dentro de ella, hacedlo; Yo sé que a cada pregunta que le hagáis tendréis una respuesta porque me encuentro en todas y cada una de mis Obras.

El hombre todavía no conoce su morada, la Tierra le reserva aún muchas sorpresas y no le ha dado todo cuanto lleva en su seno. Habéis logrado avanzar en conocimientos científicos, pero os alejáis cada vez más de la vida natural y al mismo tiempo de la espiritual.

Yo os anuncio que de los reinos naturales, brotarán lecciones a torrentes hasta hoy contenidas, de sus entrañas surgirán voces de justicia; en los espacios habrá estremecimientos y los mundos que giran distantes del vuestro enviarán mensajes.

Como si todas las criaturas se dieran cita en este instante para unirse en un homenaje al Padre, así contemplo a todos los mundos y seres unidos ante mi mirada; escucho su voz cuando me invocan y el himno de los que me glorifican.

La naturaleza es un templo del Creador donde todo se eleva a Él para rendirle culto. Ahí, lejos del egoísmo y del materialismo, el hombre podrá recibir directamente y con toda pureza la irradiación Divina.

Por un camino de luz envié a vuestro espíritu a morar en el mundo y por el mismo retornará a Mí. Antes de enviaros a la Tierra os doté de una brújula e hice aparecer una estrella en el infinito, para que guiasen vuestros pasos. Esa brújula es vuestra conciencia y la estrella vuestro destino espiritual. Por eso cuando abandonáis las leyes de armonía que rigen todo lo que os rodea, hasta el polvo de la tierra os parece hostil y no es que la naturaleza se declare en contra vuestra, sino sois vosotros los que no armonizáis con ella.

Sensibilizad vuestro espíritu y vuestros sentidos. Dejad que la materia tome parte en ese concierto y se sature de las emanaciones que la naturaleza le brinda. La vida material es también un manantial de bendiciones, calor y energía; es consuelo y caricia, sustento y paz.

¿Qué es la naturaleza si no una criatura que también evoluciona, se purifica, se desarrolla y perfecciona, a fin de albergar en su seno a los hombres del mañana? ¡Cuántas veces resentís sus transiciones normales y las atribuís erróneamente a castigos de Dios, sin daros cuenta que ella evoluciona al mismo tiempo que vosotros! Pronto tendréis suficientes conocimientos para armonizar de tal manera con todo lo que os rodea, que nada os afecte, que nada os agobie ni enferme, porque habréis logrado elevaros sobre lo material.

Buscad mi Presencia en mis Obras y allí me encontraréis; tratad de oírme y me escucharéis en la voz que surge de todo lo creado, porque Yo me manifiesto lo mismo en un cuerpo celeste, en el furor de una tempestad, que en la dulce luz de una aurora; hago oír mi Voz en el melodioso trino de un ave y me expreso por medio del aroma de las flores. Cada una de mis Manifestaciones, cada obra, os habla a todos de amor, de armonía, de sabiduría…

No sólo de las cosas materiales vive el hombre: el ser encarnado necesita del pan del espíritu. Cuando lleguéis a ser hombres de buena voluntad, vuestra vida llegará a armonizar con la perfección de toda la creación, alcanzaréis la luz del verdadero conocimiento y el fruto de vuestras obras os dará eterna paz.

Quiero que en vuestro espíritu siempre haya luz, inspiración y amor, que la mente y el corazón sean espejo del espíritu y en él se reflejen las virtudes y se traduzcan en ideas y sentimientos nobles. Entonces veréis cuán hermosa es la armonía entre los deberes del espíritu y los del mundo. Al final podréis comprobar que toda la vida con sus pruebas y lecciones tiene una sola meta: el perfeccionamiento, para alcanzar la verdadera dicha.

Tomad de la naturaleza lo necesario para vuestra vida material y elevaos a Mí, en busca del sustento espiritual. Una nueva vida espera a los hombres. No es que la naturaleza vaya a transformarse, sino que la humanidad se espiritualizará y todo lo verá a través del amor, la fe y la caridad. Hoy sentís y juzgáis todo lo que os rodea por medio de una mente materializada y de un corazón egoísta, por eso os parece un valle de pecado y errores. Mas si dejáis que el espíritu se eleve, descubriréis bellezas en todo lo que os rodea y tendréis que confesar ante vuestro Padre que habéis sido sordos, ciegos e insensibles a su Divina Presencia, manifiesta en todo lo que existe.

Cuando el hombre haga mi Voluntad, los elementos se inclinarán ante él como siervos; pero mientras persista en su desobediencia, esos mismos elementos se desencadenarán haciéndole sentir su falta de armonía con lo creado.

Yo sólo os he dado pruebas de amor. Os envié a la Tierra que es semejante a una madre fecunda, amorosa y tierna; os di el fuego de la vida, el aire que es aliento del Creador y el agua, fecundidad y frescura.

¿Cuándo llegaréis a limpiaros interiormente? Empezad por el corazón y la mente que es de donde provienen los malos pensamientos y las malas obras; después surgirá victorioso vuestro espíritu.

¡Ah, si desde que se abren vuestros ojos para contemplar la luz del día, luchaseis por alcanzar el verdadero equilibrio entre el espíritu y el cuerpo, comprenderíais cuán bella es la existencia que el Creador os ha dado y que os conduce a la vida eterna!

A través de mi Palabra presentís la armonía entre el Padre y todo lo creado, comprendéis que soy la esencia que alimenta a todos los seres y que vosotros sois parte de Mí mismo.

Yo os hago saber quiénes sois para que, comprendiéndolo, seáis humanitarios y caritativos no sólo con vuestros semejantes, sino también con los demás reinos y especies, pues todas son mis criaturas.

En ellas encontraréis ejemplos de sabiduría que, aplicados a vuestra vida, os harán recoger buenos frutos. Imitad la armonía con que vive cada especie, su actividad, su gratitud y fidelidad, ya que son criaturas mías que os he dejado por compañía. Cuando cumpláis mi Ley y os dejéis llevar por la voz de la conciencia, como ellas se dejan guiar por el instinto, conoceréis la verdadera paz espiritual que os llevará a la multiplicación de vuestros bienes, a la abundancia y al progreso espiritual y humano.

Cuando el hombre sea grande y elevado gracias al cumplimiento de la Ley y viva en armonía con su espíritu, cuando en su ser exista una sola voluntad, se sentirá unido a la vida Universal y en todo sitio gozará de la presencia del Señor.

Si os atormenta la incertidumbre, retiraos a la soledad de los campos y ahí, en medio de la naturaleza, donde sólo tengáis como testigos a la campiña, a las montañas o al firmamento, interrogad al Maestro, profundizaos en su Palabra y presto vendrá a vosotros su dulce respuesta; entonces os sentiréis inspirados, llenos de un goce espiritual desconocido. Así, dejaréis de ser los hombres de poca fe, sabiendo que toda palabra que viene de Dios encierra verdad; para descubrir su esencia es menester penetrar en ella con recogimiento y pureza como en un santuario.

Entonces confesaréis que en el desierto de esta vida jamás os faltó el maná, que el pozo de Jacob aún vierte aguas cristalinas, pues el Señor hace cada día un milagro para que la humanidad no perezca de hambre o de sed.

Buscad los goces sanos que no perturban al espíritu y en ellos me encontraréis. Mas si podéis sonreír en medio de vuestros sufrimientos, ¡bienaventurados seáis!

¡He aquí mi Presencia! ¡He aquí el poder de mi Espíritu hecho ley en vosotros, con ella estoy unificando a todos mis hijos! Yo haré surgir la flama de amor en todos los corazones para que se fundan en uno solo.

¡Mi paz sea con vosotros!

A los discípulos II

A LOS DISCÍPULOS II

Yo he venido en este tiempo para hablar a la humanidad, después vendrá el vuestro; mas si cerraseis vuestros labios y no dieseis a conocer mi Doctrina, las piedras hablarán y los elementos os despertarán.

Ha llegado la hora en que los hombres rompan por sí mismos sus cadenas, arranquen la venda de oscuridad de sus ojos y busquen el camino verdadero.

La humanidad espera la llegada del amigo, del hermano, del consejero que le indique por dónde debe dirigir sus pasos para llegar a puerto seguro. De este pueblo surgirán los heraldos, los profetas de mi Nueva Palabra, los labriegos y sembradores de esta Doctrina de amor y espiritualidad.

Contemplo al hombre espiritualmente ignorante, rodeado de prejuicios que lo acechan y amenazan, pero mi Luz le está despertando.

Ciertamente todo ha evolucionado en su vida: su ciencia, su forma de pensar y vivir, sus conocimientos, sus conquistas y ambiciones; sólo ha descuidado la parte espiritual. No ha querido comprender que el espíritu está sujeto a una superación constante. Por eso vive la humanidad en un estancamiento de hace muchos siglos.

Mientras la naturaleza avanza paso a paso, sin detenerse, dentro de su ley de incesante evolución hacia la perfección, el hombre se ha quedado atrás, estacionado, de ahí las pruebas y tropiezos que encuentra en su camino. Porque en vez de armonizar con el ambiente que le rodea, en vez de enseñorearse de todo por medio de la elevación espiritual, ha alimentado las bajas pasiones, la codicia, el orgullo y el odio y, sin darse cuenta, él mismo se ha castigado.

El que anhele salir de ese estancamiento, que se revista de amor, se sature de caridad y haga acopio de humildad y paciencia; que sea presto en perdonar y oportuno para aliviar las penas de sus hermanos, y verá cómo sus obras conmoverán y estremecerán al más duro y reacio.

Por eso es preciso que pronto llegue mi Doctrina al corazón de la humanidad, no importa que al principio sea origen de rivalidades o luchas. Siempre han chocado la luz y las tinieblas, la verdad y lo falso, el bien y el mal. Así como las sombras de la noche se disipan ante la luz del nuevo día, así se apartará la maldad de los hombres ante mi mensaje de Amor.

Vosotros iréis en busca de vuestro destino, cuando sintáis todo el peso de vuestro cargo. En ese tiempo de entrega, no limitéis la caridad, mas tampoco lleguéis al sacrificio, porque podríais cansaros y abandonar la cruz.

De todo os prevengo y preparo, para que sepáis extender mis Enseñanzas con verdadera limpidez.

Yo quiero hacer de todos vosotros, los discípulos amados que aprendan a corregir sin herir ni juzgar a nadie, aquéllos que sepan curar una herida sin hacerla sangrar, que sepan perdonar sin causar humillaciones. Cuando ya estéis preparados, os enviaré a las naciones como consejeros, como emisarios de paz, como heraldos de la buena nueva, como dignos discípulos de quien tanto os ha enseñado.

La forma de extender esta luz tiene dos aspectos: uno, completamente espiritual a través del pensamiento, de la oración, con lo que iréis estableciendo un ambiente de espiritualidad, y el otro, espiritual y humano, por medio de la palabra, de la presencia material, de la explicación de mi Enseñanza. Recordad el ejemplo de Jesús.

No temáis no ser comprendidos. La Torre de Babel aún está en pie, pero mi pueblo ya está surgiendo en el mundo y tiene la misión de empezar a destruir esa torre de divisiones, diferencias y orgullo.

Mi Luz llegará en el momento oportuno a pueblos, naciones y hogares, cuando ya se le esté esperando, cuando los corazones estén en vigilia, recordando mis promesas: cuando hayan despertado de su profundo sueño de grandeza y materialismo.

No os acobarde perder la vida, discípulos, porque debo deciros que en este tiempo no será con vuestra sangre con lo que deis testimonio de mi Verdad. Los tiempos pasan, las costumbres cambian, los hombres evolucionan. Ahora os pedirán amor, caridad, sinceridad, como pruebas para creer en la verdad de mi Doctrina.

¿Queréis saber cómo lograréis que vuestro testimonio sea tomado como verdadero? Sed sinceros con vosotros, nunca digáis que poseéis lo que no tengáis, ni tratéis de dar lo que no hayáis recibido, Enseñad sólo lo que sepáis, testificad únicamente lo que hayáis visto, mas si os preguntasen algo que no podáis contestar, callad, pero nunca mintáis.

Nuevamente os digo: que vuestro Sí sea siempre Sí y vuestro NO sea siempre NO y así seréis fieles a la verdad. Tampoco juréis, porque quien dice la verdad, no necesita de juramentos para hacerse creer, ya que en sus obras llevan la luz. No juréis por Dios ni por María, tampoco por vuestros padres ni por vuestra vida. Vuelvo a deciros que vuestras obras serán las que den testimonio de vuestras palabras, y unas y otras darán testimonio de Mí.

¿Recordáis a mis apóstoles de aquel tiempo que no se concretaron a dar testimonio con la palabra, sino que con sus hechos, con su vida y su sangre, lo sellaron?

Habrá quienes se sorprendan cuando vean que mis discípulos de este tiempo, cumplen con la ley del trabajo material, cuando miren que tienen esposa o esposo, hijos y familia, y que saben recrearse en la contemplación de los frutos de la naturaleza, a la que aman como a una madre. También se maravillarán cuando vean que han dominado los obstáculos y han hecho brillar la razón, la fraternidad y la justicia.

No os parezca difícil ni menos imposible el establecimiento de mi Doctrina en el mundo, porque Yo he fertilizado las tierras y la semilla que os he confiado es fecunda.

Yo os he anunciado que el reino celestial encontrará asiento en el corazón de los hombres. ¿Quién podrá destruir el templo interior que habéis edificado en vuestro espíritu? ¡Cuán grande es la lucha que os espera!

Pronto llegará al mundo el conocimiento de que el pueblo de Israel ha vuelto a la Tierra, encarnado en distintas naciones y que de él voy a servirme; sabrá que no sois descendientes de aquel pueblo por la sangre, sino por el espíritu y, como en los tiempos pasados, testigo de mi Venida y mis Manifestaciones.

Preparaos cuando estéis a prueba y Yo hablaré por vuestro conducto, y si esa preparación es además de limpia, sencilla y pura, veréis mis prodigios. Los que van a llevar consuelo a los hombres y fuerza a los débiles, deberán estar iluminados por la luz de la experiencia y fortalecidos en la lucha; que no tiemblen ante la desgracia de un semejante, que no huyan del dolor cuando las manos de sus hermanos se tiendan hacia ellos en demanda de caridad.

Es mi Voluntad que en la misma forma en que os doy mi Enseñanza, la transmitáis a vuestros hermanos, sencilla y clara. Nunca discutáis al enseñarla ni censuréis lo que no conocéis a fondo. Haced que vuestros pensamientos sean blancos como lirios y vuestras obras tengan la fragancia de las flores.

Como el que va a una fuente por agua para regar sus tierras, así viene a Mí la humanidad ante la manifestación de mi Palabra. Cada quien tiene una porción, una familia o un pueblo a quien alimentar espiritualmente, y sabe que sólo en Mí puede encontrar el agua cristalina, que haga florecer y fructificar satisfactoriamente sus tierras.

Mi Doctrina necesita hombres de buena voluntad, fuertes y leales, sensibles al dolor ajeno y celosos del cumplimiento a mi Ley, para que sean mis enviados que traspasen fronteras, crucen países y vayan sembrando el conocimiento de este Mensaje Divino; hombres que vayan a explicar el porqué de las pruebas, de mi justicia, de las guerras, de la destrucción y el dolor, que además enseñen la forma segura de encontrar la paz, la salud y la felicidad.

Cuando os hayáis encontrado dentro de vosotros, habréis alcanzado la preparación para dar a conocer mi Enseñanza como maestros. Oiréis la voz de la conciencia, y la venda que os ocultaba la verdad, caerá ante vuestros ojos. No necesitaréis hablar mucho para convencer. Si estáis verdaderamente preparados, vuestra palabra, además de ser sencilla, será breve. No necesitaréis conocer la ciencia para contestar al científico ni saber teología para contestar al teólogo. Una palabra de luz lo ilumina todo y Yo quiero que de vuestros labios broten palabras de luz.

Cada labriego llevará un destello de mi Verbo en sus labios, y en su espíritu el libro de mi Sabiduría que le hará recordar mis Divinas Enseñanzas. Ese libro, inspirado por Mí, será celosamente formado por mis discípulos y en él encontrará el pueblo un baluarte, porque su poder será grande.

Os estoy enseñando para que seáis el buen sabor de la Tierra, para que vayáis a endulzar la vida de los hombres con la buena nueva de que el Maestro, se ha manifestado en este tiempo y ha dejado su palabra como una herencia, para que todos se sustenten de ella y vivan eternamente.

Este cumplimiento espiritual no os impide el desempeño de ninguno de los deberes humanos. Nadie intente complicar la sencillez de mi Doctrina. Entregad la esencia de mi Enseñanza y dejad que en ella se inspiren los hombres.

Velad por vuestra heredad, por vuestros dones, porque estáis destinados a enseñar a la humanidad la Doctrina de la Espiritualidad.

Voy a concederos un tiempo de paz, un tiempo de alejamiento de la vida terrestre, para que podáis estudiar, y entonces, preparados ya, deis principio al cumplimiento de vuestra misión.

El don de intuición os guiará en esos tiempos, para que sepáis a qué sitio y por cuál camino tendréis que ir. No estarán solos los discípulos, sobre ellos irá una legión de Espíritus de Luz en su ayuda, y sobre todos, Elías, el pastor espiritual, iluminará los senderos y cuidará sus ovejas. Mi Voluntad se pondrá de manifiesto en vuestras obras.

Tomad la esencia de esta enseñanza y principiad por sembrar unión en el seno de vuestras familias, luego procurad la armonía entre las congregaciones y, una vez unidos por lazos espirituales, dejad que de vosotros irradie hacia el exterior paz y bienandanza.

Cuando sea recibido mi nuevo mensaje por la humanidad, sentirá un estremecimiento de gozo que la hará encaminarse a la espiritualidad, por medio de la cual se sentirá más próxima a su Señor.

Yo os he dado el idioma Universal con el cual os sabréis entender unos y otros, aquél que expresa el espíritu por medio del amor.

En aquel tiempo, a través de Jesús, no tomé el lenguaje de los sabios, de los filósofos o científicos para hablaros del Reino de los Cielos, tomé de vuestro lenguaje las formas más sencillas, porque son las que mejor expresan las Enseñanzas Divinas. Os hablé en parábolas, tomando las cosas que os eran familiares para que, a través de ellas, conocieseis el sentido de la vida espiritual.

¿Quiénes de los hijos de este pueblo, serán los que lleven esta semilla hasta los confines de la Tierra? No lo sabéis, pero sí os revelo que sois el principio de la siembra en este tiempo. Estoy entresacando a los que he de enviar a las naciones como emisarios de mi Enseñanza.

Esta cruz que pongo en vuestros hombros, no la debéis tomar como un fardo, es una cruz blanca y fácil de llevar; mis huestes espirituales estarán velando por vosotros y si os levantáis en la lucha, abandonando lo que os pertenece en la Tierra, a imitación de mis apóstoles de aquel tiempo, Yo os entregaré todo lo necesario para que vayáis a convertir a la humanidad, como los nuevos intérpretes, videntes y profetas de la verdad.

Cuando ya no oigáis mi Palabra por medio del portavoz, cada uno de vosotros deberá tomar a la congregación que le sea señalada, como a su propia familia, para enseñarla y guiarla. Practicad en vuestros hermanos la caridad, corregidlos con amor y sabiduría, hacedles respirar un ambiente de paz y mi Espíritu se desbordará en bendiciones.

Después de que la Tierra haya sido tocada de un polo a otro y de que toda nación, institución y hogar, hayan sido juzgados hasta su raíz, iréis en mi Nombre a llevar esta Doctrina a todo lugar.

En apariencia serán necesidades materiales las que os guíen a otros lugares, pero la verdad será que fue vuestra misión la que os llevó a mostraros las tierras sin cultivo o a medio cultivar, para que en ellas depositarais la semilla bendita que os he entregado.

Veréis entonces cómo muchos que nunca me escucharon, se levantarán como grandes apóstoles, llenos de fe, de amor y ahínco, olvidando temores y prejuicios, y penetrarán doquiera se abra una puerta para dar testimonio de mi Palabra. No temerán a sectas y religiones, porque antes que considerarlas enemigas, las verán como hermanas.

En el mundo los hombres ya están en espera de la llegada de los apóstoles de la paz y la luz, los que serán sanos de corazón, humildes de espíritu y sabrán esparcir la semilla con gozo y fe. Voy a dejaros en mi lugar. Los labios de los portavoces van a callar, pero quedarán vuestros labios preparados y vuestro espíritu inspirado.

El trabajo en mis tierras es duro pero lleno de satisfacciones. La lucha será grande, intensa, pero fructífera, porque la tierra es fértil en este tiempo, pero antes de vuestra llegada será removida, para que pueda recibir la semilla.

Quiero que la única insignia que ostenten mis emisarios sea la verdad, ella es la llave, el escudo y la espada.

¿Qué necesitáis para enseñar mi Doctrina? Amar. Imposible es que seáis misioneros de Cristo si no tenéis amor en vuestro corazón. Todos llegaréis a Mí y será por amor.

Ahora os toca tomar la cruz que antes dejasteis a otros, debéis vivir vuestra propia pasión, para que alcancéis la más alta elevación del espíritu. Vuestra misión es la de esparcir luz y paz entre vuestros hermanos, como rocío fecundo y vivificante.

A nadie hablaréis con severidad, porque no es así como los convertiréis. Aprenderéis que al pecador no se le injuria para corregir su falta. Observad que si a las fieras les habláis con amor, ellas humillan su cerviz. Si aquél a quien habláis tuviere algunos méritos, decídselo. Si en él encontráis alguna virtud entre muchos defectos, no le habléis de éstos sino de la virtud para estimularlo e impulsarlo al bien. Que sea el amor el que os guíe, a fin de que lleguéis a convertiros en verdaderos mensajeros del Consolador.

Cuando vayáis a convencer al incrédulo, habladle con obras como os he enseñado, pero también con silencio; sed intuitivos mas no inoportunos. Si os preparáis, si sabéis perseverar, vuestra mirada será penetrante y no dejaréis pasar un instante oportuno en el que debáis dar a vuestra obra el último toque con vuestro cincel.

También os digo que no podrá decirse discípulo mío, aquél que tomare mi Palabra como una espada para herir a su hermano o como un cetro para humillarle, así como aquél que se exaltare al hablar de mi Doctrina y perdiere la calma, porque no levantará ninguna simiente de fe. Discípulo preparado será el que al verse atacado en su fe, en lo más sagrado de sus creencias, sepa permanecer sereno, porque será como un faro en medio de la tempestad.

Vuestra materia es frágil y piensa en el descanso, mas para el espíritu el descanso sería su mayor castigo, ya que su premio es la actividad, el trabajo, la lucha: en ello glorifica a su Padre, que nunca descansa, que nunca duerme y nunca se cansa. La fatiga no existe en el espíritu que está en plena evolución, tampoco la noche, el hambre ni la sed.

También os digo: Bastará que vuestro espíritu llegue ya preparado al Más Allá, para que él, sin turbarse, lo comprenda todo y me diga: Padre mío, hoy mis alas se abren para conquistar el infinito y puedo amarlo y comprenderlo todo, con la luz que me entregaste a través de los tiempos: señálame mi tarea, mi misión. ¿Acaso sabéis si vosotros, que hoy os sentís pequeños, iréis a otros mundos como grandes espíritus, como profetas o maestros inspirados en las obras bellas del Universo?

Si anheláis la paz para un pueblo, no es necesario que vayáis hasta él, haced la paz en vuestro corazón o en vuestro hogar y esto bastará para que reflejéis en el espíritu de ese pueblo la concordia y la unificación.

Llegará la hora en que deis testimonio de mi Comunicación. La humanidad me pedirá pruebas para creer, mas Yo le diré: He aquí a estos discípulos a quienes he hecho penetrar en una nueva vida, ellos son la prueba del poder de mi Enseñanza; mi Palabra ha forjado a su espíritu y hoy se encuentran preparados para llevar mi Doctrina a los pueblos de la Tierra.

Hacen falta en el mundo grandes explicadores de mi Doctrina, buenos intérpretes de mis Enseñanzas. Id por todas partes y entregad mi Palabra, mi Amor, mi Sabiduría. Llevad la buena nueva a las naciones, extended el mensaje por doquiera, pero no os disperséis antes de sentiros fuertes, estudiad antes de partir a otras comarcas, para que seáis luz en el camino de vuestros hermanos.

Si vosotros que habéis recibido esta enseñanza, la abrazáis con amor y la dais a conocer como os he enseñado, de cierto os digo que vuestra simiente alcanzará hasta la séptima generación.

Los primeros surcos ya fueron abiertos, la semilla ha caído en su seno. Hoy son unos cuantos los que saben que he estado entre vosotros, pero mañana, el mundo lo sabrá, y cuando analice lo que aconteció alrededor de mi llegada, de mi permanencia y mi partida en este tiempo, confesará que no vine secretamente, ni en silencio, y que desde el oriente hasta el occidente, di pruebas y señales al mundo, cumpliendo así una promesa dada a la humanidad desde la antigüedad.

No os estacionéis ni tampoco caminéis de prisa, medid vuestros pasos y cada uno de ellos afirmadlo en el estudio y la meditación. No sabéis cuándo llegaréis al triunfo en vuestra lucha, porque de generación en generación seguiréis trabajando para lograr que la espiritualidad sea en la humanidad. Vosotros cruzaréis las fronteras y los mares, iréis a provincias, comarcas y naciones a dar a conocer mi Verdad.

He visto a los que en silencio consuelan y sanan a los enfermos, a los que sin alarde saben dar la palabra precisa que salva, orienta y fortalece. ¡Benditos seáis!

¡Cuán pronto veréis que fructifica mi Palabra en muchos pueblos que hoy creéis duros de corazón y muy distantes de la espiritualidad!

En todas las naciones de la Tierra se encuentran diseminados los profetas de mi Doctrina, hombres de espíritu elevado a quienes he dado una espada de luz, para combatir toda falsa teoría o doctrina y así sólo perduren aquéllas que tengan por cimiento el amor y la verdad.

Soy el Padre Universal, mi Amor desciende a todos los corazones. He venido a todos los pueblos de la Tierra, mas si he señalado a esta nación para entregar mi Palabra y mis Revelaciones, es porque la he encontrado humilde, porque he observado las virtudes de sus moradores. He hecho encarnar en ella a espíritus elevados de mi Pueblo, mas no todos están aquí, porque Yo les he enviado a todo el mundo y se comunican conmigo de ESPÍRITU A ESPÍRITU. Llegará el día, en que vosotros os cruzaréis en su camino y vuestra mirada espiritual descubrirá en ellos al hermano, lleno de fortaleza y virtud.

Por eso no os sorprendáis cuando os digan que fuera de esta nación también mi Rayo se ha hecho palabra. Sabed que mi Amor lo abarca todo y que mi Obra restauradora es Universal. Desde el principio tengo preparada la heredad para cada una de las naciones del mundo. ¿Cómo podéis concebir que pudiese descuidar a otras comarcas si todos sois mis hijos? Yo he venido a salvar a todas las criaturas.

La luz ha pasado simbólicamente de oriente a occidente, y ahora este mensaje irá de occidente a oriente, y se fundirán los dos en uno solo en el conocimiento de la verdad. Y cuando os hayáis unificado, reconoceréis que la sabiduría no proviene de los hombres sino del Espíritu Divino.

Este pueblo que estoy doctrinando, no será por ello más grande que los demás, pero sí más responsable por lo que en él he depositado. Cada pueblo trae una misión a la Tierra y vuestro destino, es el de ser entre la humanidad el profeta de Dios, el faro de la fe y el camino de la perfección.

Recordad cómo en el Segundo Tiempo, la simiente que Jesús sembró en aquella nación germinó con más fuerza en otros pueblos, tan sólo por el testimonio de mis apóstoles.

Hombres y mujeres de tierras lejanas, vendrán a vosotros y se convertirán en mis discípulos, mas cuando se sientan llenos de luz, retornarán a sus naciones para llevar a ellas mi Doctrina.

Se avecina el tiempo en que surjan profetas y se levanten pueblos que os sorprendan por su espiritualidad y el desarrollo de sus dones, así comprobaréis que mi Espíritu está sobre todos. También os sorprenderá que la palabra en todos los recintos de esta nación, tiene la misma esencia y el fruto es de igual sabor.

Orad por las naciones, que Yo velaré por vosotros.

¡Despertad! El sol ha aparecido en el horizonte y os invita a la faena. Yo soy ese Sol y mi Venida en este tiempo ha sido un nuevo amanecer para vosotros. Que ninguno dude si podrá o no ser útil en mi campiña.

Os he llamado para que seáis labriegos en mis tierras y que extendáis por todas partes esta semilla, y no puedo equivocarme. No es una obra superior a vuestras fuerzas la que he venido a confiaros, pero mientras mayor seáis en número y más grande vuestra unión, el peso de vuestra cruz será menor. Antes de enviar a vuestro espíritu a este planeta, le fueron mostradas las tierras, se le dijo que vendrá a sembrar la paz, que su mensaje sería elevado, y vuestro espíritu se regocijó y prometió ser fiel y obediente a su misión.

La voz que escucháis es la del Espíritu de Verdad y si ella no fue oída en todas las naciones, fue porque los hombres no estaban preparados, porque fueron soberbios a la voz de mi llamado, dejando que sólo me escuchara el pobre, el hambriento y el desnudo.

He escogido esta nación y me place que de ella salgan mis labriegos a esparcir la semilla. Os estoy preparando para que seáis maestros, mas no jueces de vuestros hermanos. No olvidéis que os dejo como servidores, no como señores.

Hoy estáis desunidos, mas cuando las doctrinas materialistas lleguen a amenazar con destruiros, entonces llegaréis a identificaros todos los que penséis y sintáis con el espíritu. Cuando ese tiempo llegue, Yo os daré una señal para que podáis reconoceros, algo que todos podáis ver y oír en la misma forma. Así, cuando deis testimonio unos a otros, os maravillaréis y exclamaréis: Es el Señor quien nos ha iluminado.

Meditad profundamente en mi Palabra y después orad con toda vuestra fe y vuestras potencias. De esa preparación, comenzará a surgir una fuerza interior que iniciará una lucha incesante con la envoltura. Se enfrentará el espíritu a la materia, tratando de hacer oír la voz de la conciencia y de acallar la voz de la carne, y surgirá la luz…

A vosotros, mis pequeños discípulos, no os toca realizar la transformación de la humanidad, porque es una obra superior a vuestras fuerzas, pero debéis extender este Mensaje Divino, que habrá de apartar a los hombres de los grandes errores en que han vivido.

Esta labor de sembrar la semilla espiritual en tierras áridas, requiere de fe, amor y esfuerzo, como todas las grandes obras, por lo cual os digo, que no debéis dudar ni un instante de la realización de mis planes. Lanzaos a la lucha con preparación, desarrollad vuestros dones, dad brillo a vuestras armas; no rehuyáis las pruebas, porque ellas dan temple y fortaleza al espíritu.

Yo soy el Árbol y vosotros seréis los frutos por los que la humanidad habrá de reconocerme. Cuando en vuestras obras exista dulzura y vida, habréis dado fiel testimonio de Quien os ha doctrinado y agraciado con la savia del amor y la verdad.

No será necesario que hagáis una vida mística para agradarme, ni nadie será obligado a seguirme, porque esas obras no serían recibidas por Mí. Al Padre llegan tan solo las ofrendas de buena voluntad, los impulsos sinceros, el amor espontáneo. Tampoco quiero que me sirváis por temor a un castigo; ya es tiempo de que sepáis que Dios no castiga a sus hijos. Vivid ampliamente vuestra vida, serena y pacientemente, para que demostréis vuestra fe. Nada temáis, Yo estoy con vosotros. Si sois fuertes, podréis ver caer vuestra ciudad piedra tras piedra y no os amedrentaréis; porque dentro de vosotros está el Poder Divino, esa parte de mi Espíritu que hay en vosotros, y con él podéis construir grandes obras en vuestro corazón y en vuestros hermanos, dar alegría a los tristes, enjugar lágrimas, levantar el ánimo al caído… La obra que edifiquéis con fe y amor, será grande e indestructible.

Entonces triunfará mi Doctrina y crecerá el número de los que me siguen, que llevarán un estandarte de paz, unión y buena voluntad.

El que rechazare esta palabra me habrá rechazado a Mí, y el que la aceptare me habrá aceptado, porque en su esencia me he manifestado en este tiempo a los hombres, en ella está presente mi Espíritu; por eso os digo que quien recibiere mi Palabra, ése reconocerá mi Voz, me abrirá las puertas y me tendrá dentro de sí.

Quiero que al final de los tiempos, todos seáis iguales en torno a mi mesa. Por eso, cuando los hombres os admiren, hacedles comprender que todos estáis donados en forma igual.

Llegará el día en que muchos de vosotros saldréis de esta nación, para llevar mi Palabra de amor a otras comarcas. Id como buenos sembradores. Conquistad para Mí el mayor número de corazones que podáis.

En el Primer Tiempo el Padre ungió a Leví, para que de él brotaran los servidores del culto divino y fueran los intérpretes de mi Inspiración y mi Ley, ahora sois vosotros mis servidores, quienes iréis a las naciones a esparcir mi Doctrina, porque mi Obra será reconocida Universalmente.

No os pido que me dediquéis todo vuestro tiempo, porque os he confiado deberes y responsabilidades en la Tierra; pero es menester que comprendáis que el cuerpo humano que tanto amáis, no es sino la envoltura del espíritu, es la materia en la cual se despiertan todas las pasiones y su fin está en este mundo.

Nada tenéis que temer del mundo por ser mis discípulos. No por ser humildes vais a ser indigentes, no confundáis la humildad del espíritu con la pobreza de la materia. No vais a perder vuestros derechos humanos, por el contrario, quien comprende y aplica a su vida la espiritualidad, es dueño de cuanto le rodea, y vive y goza con mayor intensidad que quien sólo ve y siente lo material.

Buscad en este camino la elevación de vuestro espíritu, pero huid de las adulaciones y honores terrestres, sabed que entre vosotros no se destacarán nombres, sino las obras del pueblo en su conjunto. La memoria del que sembró buena simiente será respetada, bendecida y su ejemplo, imitado: ése será su único monumento en la Tierra.

El que persiga los honores y alabanzas del mundo, aquí los tendrá, pero de nada le servirán el día de su entrada en el mundo espiritual. El que vaya en pos de la riqueza material, aquí tendrá su retribución, porque fue a lo que aspiró, mas en el Más Allá no tendrá derecho de reclamar compensación alguna para su espíritu. Y por el contrario, el que siempre haya renunciado a los halagos y favores, el que haya amado limpia y desinteresadamente a su hermano, ése no pensará en recibir galardones, porque no vivió para la satisfacción propia, sino para la de sus semejantes. Para él, ¡cuán grande será la paz y la felicidad cuando llegue al seno del Padre!

Todos buscan en el mundo un horizonte de paz y no lo encuentran, porque no existe fraternidad entre los hombres, sólo les alienta el presentimiento de que, sobre el haz de la Tierra, ha de existir un lugar de paz. Ese punto será esta nación, la cual será vista desde la distancia como una estrella luminosa. Ésa es la responsabilidad de este pueblo, el cual debe prepararse espiritual y materialmente para dar ejemplo de fraternidad, elevación y caridad.

Sed humildes y no hagáis guerra por causa de mi Doctrina. Por conducto vuestro hablaré a la humanidad, porque cada uno de mis escogidos deberá ser un portavoz de mi Doctrina, un emisario de buena voluntad.

Si os conmueve el dolor de los enfermos que han sufrido las inclemencias de la guerra y queréis enviarles un poco de paz y consuelo, buscad al enfermo más próximo, tomadlo como una representación de aquéllos y depositad en él la caridad en nombre mío, y Yo estaré acariciando y sanando a los enfermos en esas naciones.

Vengo depurando a mis discípulos y apartando sus imperfecciones, pero esto no será solamente en vuestras prácticas espirituales, sino también en vuestros hogares. Yo he surgido como un torbellino y mi fuerza hace caer todos los malos frutos, quedando entre el follaje sólo aquéllos que darán buena simiente, porque se acerca el tiempo de prueba en que la humanidad venga a escudriñaros.

Yo he venido una vez más a establecer mi Reino en el espíritu del hombre y a hacer con él un pacto de amor y de justicia, como estaba escrito. En todo el mundo levantaré hombres y mujeres, por los cuales me manifestaré. Entended que he venido a renovar y a purificarlo todo.

Concluiréis por comprender que el dolor, en muchas formas, ha sido el cincel que ha estado modelando a vuestro espíritu para el desempeño de su misión.

El tiempo del despertar para cada espíritu está señalado: Yo os prometo que todo aquel que se prepare, me verá en todo mi esplendor. Pedid y se os dará. Todo lo que deseéis en caridad para vuestros hermanos, pedídmelo. Orad, unid vuestro ruego al del necesitado y os concederé lo que solicitáis.

Muchos de aquéllos en quienes practiquéis la caridad, harán lo que vosotros no pudisteis hacer y, a su vez, a quienes ellos ayuden, harán más de lo que ellos hicieron. Por eso os he dicho que los últimos serán los primeros.

Yo me recrearé con vuestras reuniones, me haré sentir en vuestro corazón y en vuestro espíritu, y me derramaré en caridad en muchas formas, alentando y premiando vuestra fe y espiritualidad.

La luz, el amor y la justicia que existen en mi Doctrina, abrirán caminos, destruirán murallas de ignorancia y borrarán fronteras. Todo quedará preparado para la unificación de los pueblos. Nada pendiente o inconcluso dejará el espíritu sobre la Tierra.

Cuando la unión y la fraternidad sean practicadas entre vosotros, será el tiempo de los grandes prodigios, en que mi Voz será escuchada por toda la humanidad.

¡Mi paz sea con vosotros!

A los discípulos I

A LOS DISCIPULOS – I

A través de los tiempos y en todos los pueblos de la Tierra han surgido apóstoles del bien, que han manifestado la elevación de su espíritu, a través de diversas misiones que les he encomendado. Todos ellos han sido enviados míos, porque el bien procede de una sola fuente: mi Espíritu.

De esos enviados, unos han sido sembradores espirituales, otros han llevado la luz a la ciencia y otros, con su sentido de lo bello, han llevado mi mensaje de Amor a la humanidad en obras hermosas. A unos les habéis llamado apóstoles, a otros sabios, a unos más genios; mas no ha habido uno que no haya recibido de Mí el mensaje que había de llevar a los hombres.

Discípulos amados: si os preparáis en mi Nombre, Yo os inspiraré palabras y acciones que sorprenderán a la humanidad; vuestra mente iluminada descubrirá en el espíritu y en la naturaleza, todo lo que hay de grande y perfecto en mi Creación, entonces conoceréis plenamente vuestros dones y seréis grandes en obras de amor y caridad.

La práctica de mi Doctrina deberá llevaros al retorno de la vida sencilla, pero a la vez daréis un paso hacia adelante en el conocimiento espiritual. Amad, sed virtuosos y tendréis en vosotros todas mis complacencias.

Voy a confiaros extensas tierras para que las cultivéis y es necesario que estéis fuertes y preparados para no desmayar en el trabajo. Cada uno debe ser un labriego afanoso en la campiña, para lo cual deberá aprender a sembrar, cultivar y cosechar, alentado por mis Enseñanzas.

No temáis retornar a la lucha desnudos, sin calza ni alforja, porque lo que habéis derramado entre vuestros hermanos, Yo os lo devolveré multiplicado y os colmaré de gracias.

Os he llamado labriegos, porque os he dado la semilla, el agua, las tierras y las herramientas de labranza, para que llevéis la esencia de mi Palabra a la humanidad. El sentido figurado en que os hablo es sencillo, para que podáis comprender mis Lecciones.

Es el tiempo de la siega, en el que recogeréis lo que habéis sembrado. Yo os daré un tiempo más para que volváis a sembrar, cuando eso sea, tomad de la buena semilla y cultivadla con amor.

Comprended que más que seguirme vosotros, soy Yo quien os ha seguido a través de los tiempos para señalaros vuestra misión y enseñaros a cumplir mi Ley.

A cada quien le he asignado la porción que debe guiar y esa misión no termina con la muerte del cuerpo. El espíritu, lo mismo en la Tierra que en el Valle Espiritual, sigue sembrando, cultivando y cosechando.

He formado mi nuevo apostolado con hombres y mujeres, ya que no sólo el hombre ha sabido interpretar mi Ley. La mujer, dotada de bellos sentimientos, ha sido siempre colaboradora en mi Obra de redención. También en ella hago descansar en este tiempo la responsabilidad del buen cumplimiento de mis Mandatos. Yo dejo a ambos velando, unidos en esta causa.

Varones y mujeres, niños, jóvenes y ancianos formarán el apostolado de Cristo en este Tiempo, mas de cierto os digo que más que corazones, son espíritus a los que vengo buscando. Aunque no toda la humanidad está escuchando mi Palabra, siente mi Presencia en esta hora trascendental. Los padres de familia en su hogar, los enfermos en su lecho de dolor, los hambrientos de justicia, los castigados por los hombres, los que no llevan paz en su corazón, los ofendidos, los pobres de espíritu, penetrad todos mis hijos en el silencio de mi Santuario, para que escuchéis la voz de vuestro Señor que os dice: La paz sea con vosotros.

Los que enseñen en el mundo mi Doctrina, tendrán que ser conocedores del ser humano, no sólo en lo que corresponde al espíritu, sino también a la materia. Para ser maestros en espiritualidad, tenéis que ser perseverantes, pacientes, estudiosos y observadores. Un consejo para que sea acertado, una palabra para que resuelva un problema, un juicio para que sea recto, una enseñanza para que sea persuasiva, tendrán que provenir de un espíritu acrisolado en la experiencia, fortalecido en la lucha y purificado en el bien.

Todo el que en este tiempo quiera seguirme, tendrá que abandonar algo para ir con paso firme en pos de mi huella. Unos dejarán posesiones materiales, otros olvidarán falsos amores, habrá quienes desciendan de sus altos sitiales y tronos, mientras otros abandonarán sus altares. Detrás, quedarán las pasiones, las vanidades, los malsanos y fugaces placeres.

La vida es una maestra que convierte a los párvulos en discípulos, para que éstos sean consejeros y guías de sus hermanos, con la luz, el saber y la experiencia que os proporciona.

De discípulos os tornaréis en defensores de la verdad, con armas que os harán invencibles: el amor, la caridad, el perdón, la sinceridad, la mansedumbre, el celo por lo justo y lo bueno.

Cuando ya estéis así preparados, cuando hayáis sido pulidos por el fino cincel de mi Justicia y de mi Amor, os enviaré a vuestros hermanos con este mensaje de sabiduría, consuelo y esperanza. ¿Quién podrá resistir la fuerza de la verdad que brote de vuestras palabras? ¿Quién no se sentirá cautivado ante la persuasión de vuestros consejos y ejemplos?

Seréis hombres de buena voluntad, corazones celosos de la pureza de mi Doctrina, para hacerla llegar limpia a la humanidad. Los que se levanten como emisarios llevarán dulzura en su palabra y en sus obras, nunca amargura. Sus ojos sabrán llorar por el dolor ajeno y sus sienes se blanquearán cuando sepan sufrir por sus hermanos. Vivirán y morirán amando, perdonando y bendiciendo y llegarán al final de su camino sin amarguras ni fatiga.

Penetrad con amor en el estudio de mi Doctrina, porque se acerca el tiempo en el que no tendréis más guía que vuestra conciencia, ni más Pastor que mi Espíritu. No os dividáis, formad una sola familia, sólo así podréis ser fuertes. Quiero que convirtáis en amigos a vuestros enemigos y que os hagáis reconocer, sanando enfermos y rescatando perdidos.

No os pido todo vuestro tiempo para el desempeño de esta misión. Me basta con que dediquéis unos minutos del día al estudio de mi Palabra, que realicéis una buena obra o que en alguna forma deis un paso adelante en el camino de superación espiritual.

Desprendeos de lo superfluo, abandonad los entretenimientos inútiles, no engañéis a vuestro corazón ni a vuestros sentidos con falsas bellezas o insanas impresiones. Si vais a hablar de paz, llevadla en vuestro corazón; si vais a hablar de Mí y de mi Obra, estudiad primero para que nunca deforméis la verdad, pero no vayáis a creeros sus únicos poseedores, porque pecaríais de ignorancia y fanatismo. Quiero que al mismo tiempo que prediquéis mi Enseñanza, sepáis encontrar la verdad en vuestros hermanos: unos tendrán mucha luz, otros sólo un átomo, pero en todos encontraréis mi Presencia, porque todos sois mis hijos.

Cuando tratéis de exhortar al bien a un pecador, no lo amenacéis con el dolor en caso de no regenerarse, porque le infundiríais aversión a mi Doctrina. Mostrad al verdadero Dios, que es todo amor, caridad y perdón.

¿No recordáis que os he dicho que seréis el sabor espiritual de la humanidad? ¿Qué más podéis ambicionar en la Tierra que ser consejeros, guías y doctores espirituales de los necesitados?

La caridad es una de las flores más bellas del amor y esa virtud quiero que brille en vosotros, para que derrame su esencia entre vuestros hermanos.

Los espíritus que hoy son pequeños por su escasa evolución, mañana serán grandes mediante su esfuerzo en el camino del bien. Si a vosotros os he hecho primeros, ha sido por vuestra fidelidad, pero conservad esta gracia siempre. Vuestras tierras de labranza son pequeñas aún y corta vuestra siembra. Sed siempre humildes, no deis cabida a la vanidad y seréis grandes delante del Padre.

En el seno de toda religión se encuentran enviados míos, pero no serán ellos los que abran mi Arcano. A los que he enviado para esta misión, reciben mi Sabiduría por inspiración; los que no son mis siervos, han tomado el conocimiento de los libros; mientras unos oran y aman, otros leen y estudian, mas nunca logrará alcanzar la mente, la elevación que obtiene el espíritu. Los primeros cuando hablan, persuaden, conmueven, acarician y sanan; los segundos sorprenden, son admirados, pero no consuelan, ni salvan.

Todo el que abrace su cruz, que ame mi Ley y propague esta semilla, será llamado labriego de mi campiña, apóstol de mi Obra e hijo de este pueblo, aun cuando no me haya oído a través de esta manifestación.

En varias naciones aparecerán profetas hablando de mi Manifestación y de mi Presencia entre vosotros; les debéis reconocer porque son mis enviados. Mas aprended a distinguirlos de los profetas falsos que también surgirán, su palabra será de aparente luz pero en su fondo llevará confusión.

Hoy os digo: Las profecías que contienen mis nuevas Lecciones, se enlazarán con las antiguas, porque todas os hablan de una sola revelación.

Trabajad sin cansaros, enseñad, haced obras que conviertan y, ya que hayáis resucitado a la vida de la gracia, velad por los enfermos, orad por los que no lo hacen y fortaleced a los que atraviesan grandes pruebas.

¡Cuántas oportunidades tenéis a cada paso de ser buenos y útiles para vuestros semejantes! Cada hogar es un campo propicio para sembrar mi semilla; cada ciudad y cada pueblo, son tierras sedientas de caridad y amor. Yo os vengo a convertir en sembradores, para que llevéis el consuelo y la paz a la humanidad.

Mi Doctrina tiende a formar en vosotros, a seres que se distingan por su elevación, virtud y sabiduría. ¡Cuán grande será vuestro gozo y vuestra paz interior, cuando logréis ese adelanto!

Ved al Maestro una vez más rodeado de sus discípulos. Quiero hacer de cada uno de vosotros un apóstol y de cada apóstol, un maestro.

Os he confiado una joya de incalculable valor, para que la hagáis brillar ante la humanidad, no la ocultéis ni os despojéis de ella. Mi Palabra es tesoro Divino que no debéis guardar sólo para vosotros. No os convirtáis en los ricos avaros, porque creyendo tener mucha sabiduría nada tendréis. De cierto os digo que el egoísmo en el espíritu, es ignorancia.

Mi Obra es más blanca que el copo de la nieve y más pura que el agua de vuestros manantiales: así quiero que la conservéis hasta el final de la jornada.

He dejado que los hombres cultiven diversos árboles y he visto que la mayoría de sus frutos, han sido amargos y de ellos han hecho comer a la humanidad. Vengo a confiaros el Árbol de la Vida Eterna cuyo fruto dulcísimo os da salud, alegría y paz.

Los que sueñan con lo eterno, los que aman lo verdadero, los que anhelan elevarse sobre las miserias de la vida humana, los que tienen caridad de su espíritu, los que prefieren el atavío espiritual a las galas del cuerpo, serán los que abracen con fervor esta Obra. No he venido sólo a aliviar vuestros dolores y a libraros de vuestras enfermedades, mi Enseñanza encierra algo más que la liberación del dolor: la vida eterna.

Estoy justificando mi Presencia entre vosotros con mi Enseñanza, alguno dirá: Maestro, es difícil practicar vuestra Doctrina y quizá impropia de esta Era materialista. Mas Yo os digo: eso mismo dijeron en el Segundo Tiempo de mi Palabra y sin embargo los gentiles, los paganos, fueron los que más pronto se convirtieron a ella.

Cada Era ha traído a los hombres nuevas luces para la mente y el espíritu. Disponeos todos a recibir mis Mensajes, porque un nuevo tiempo abre sus puertas y es mucho lo que tenéis que ver y conocer.

Discípulos: vosotros tenéis el deber sagrado de hacer comprender esta Doctrina a los que llamo párvulos. Para ser mis discípulos no es suficiente entender, debéis también dar la mano al que no ha logrado aún interpretar mi Enseñanza. Daos cuenta de que mis párvulos están necesitados de vuestras explicaciones y experiencia.

Yo formaré en este tiempo un pueblo que sea celoso de mi Ley, amante de la verdad y la caridad. Ese pueblo será como un espejo en el que los demás podrán ver reflejados sus errores. No será juez de nadie, pero sus virtudes, obras y cumplimiento, irán tocando al espíritu de todos los que se crucen en su camino e irán señalándoles sus faltas a mi Ley.

Los hombres se preguntarán: ¿Quiénes son éstos que sin tener templos saben orar espiritualmente? ¿Quién ha enseñado a estas multitudes a orar, sin que sientan la necesidad de construir altares para su culto? ¿De dónde han salido estos caminantes y misioneros que, a semejanza de las aves, no siembran ni cosechan, ni hilan y sin embargo subsisten? Yo les responderé: Estas multitudes que gozan haciendo el bien, no han sido enseñadas por maestros o ministros de ningún culto de la Tierra, no existe un solo hombre en vuestro mundo, que sepa enseñar el culto de Dios, bajo la verdadera espiritualidad. No es en el esplendor de las ceremonias, ni en la riqueza o el poder terrenal donde radica la verdad, mi Doctrina busca como templo a los corazones limpios, nobles y sinceros, amantes de lo puro y elevado.

Aquéllos que vean la fructificación de mi Obra, sabrán que el mérito no fue sólo de los últimos, sino una labor en la que los esfuerzos y sacrificios de los primeros, se enlazaron con la labor de los postreros, para llevar al triunfo una Doctrina espiritual encomendada a todos por el Maestro.

Necesitáis ser un pueblo fuerte para que triunféis y nada os dará mayor fuerza, que el cumplimiento de mi Ley. Muchas tentaciones, persecuciones y asechanzas vendrán sobre vosotros, pero de todo ello saldréis triunfantes si confiáis en Mí, si permanecéis unidos y si perseveráis en la práctica de mi Enseñanza.

Los que en este tiempo me hayan recibido en su espíritu, serán responsables de este Divino Legado, el cual será transmitido fielmente de generación en generación, hasta que lleguen aquéllas en quienes habrá de florecer la Doctrina del amor y la sabiduría. A vosotros, que habéis tenido por Maestro al Espíritu Santo, os hago responsables de la paz.

Hoy no me he concretado a hablaros solamente del tiempo presente; mucho me he referido a los tiempos pasados y os he anticipado acontecimientos del futuro: os he descubierto lo que os habían ocultado y he rectificado lo que estaba alterado.

Que no espere el mundo un nuevo Mesías: si os prometí volver, también os di a entender que mi venida sería espiritual. Mi Obra vendrá a coronar el esfuerzo de todos aquellos que han vivido en vigilia, esperando mi retorno; esclarecerá muchos de los misterios que el hombre aún no ha logrado comprender y será un arma poderosa en manos de aquéllos que aman el bien y la justicia.

Dejad ya de vivir en un mundo de incertidumbre. No debéis, ni como hombres ni como espíritus, ignorar la verdad. ¿Cómo queréis triunfar en la lucha material, sin conocer la vida espiritual? ¿Cómo queréis ser sanos, sabios y fuertes, si os obstináis en cerrar los ojos a la luz eterna? ¡No viváis ya a media luz! ¡Despertad y venid a la luz plena! ¡Dejad de ser pequeños y creced espiritualmente!

En este tiempo, como lo prometí a Abraham y a su descendencia, seréis tan numerosos como las estrellas del cielo, como las arenas del mar, y llevaréis mi bendición a hogares, pueblos y países, donde tienen hambre de paz, de justicia y de verdad.

Al ascender del portavoz mi rayo Divino, mi inspiración descenderá sobre vosotros para que comprendáis mi Palabra.

Dejo mi amor entre mi pueblo, como testimonio de mi Presencia.

El que ha recibido simbólicamente la marca espiritual en su frontal en este tiempo, antes ya fue Conmigo en las Eras anteriores: por ello le llamo trinitario, porque lleva la simiente de las tres lecciones.

A ellos he entregado la misión de despertar a la humanidad, de conducirla por el camino de la elevación espiritual que os acerca a Mí y os convierte en verdaderos hermanos.

Estos señalados por mi amor sólo se les distingue por la espiritualidad en su vida, en sus obras, por su forma de pensar y comprender las revelaciones Divinas. No son idólatras ni frívolos: parece que no practican ninguna religión y, sin embargo, de ellos se eleva un culto interior entre su espíritu y el Mío. Diseminados se encuentran en el mundo, cumpliendo con la misión de orar por la paz y trabajar por la fraternidad de los hombres. No se conocen unos a otros, pero intuitivamente van cumpliendo con su destino de hacer luz en la senda de sus hermanos.

Los 144,000 señalados serán soldados de paz, maestros en mi Sabiduría, doctores para sanar todos los males, consoladores y profetas. Recordad el miraje de Juan mi apóstol y resurgid, pueblo, no olvidéis que os he llamado los hijos de la luz. Pero no sólo los marcados la poseerán, cualquiera que siga mis Enseñanzas tendrá los mismos dones e igual potestad.

Sólo Yo sé por qué en todos los tiempos os he señalado, sólo Yo conozco vuestro destino y restitución y es por eso, que siempre mi Justicia os toca, para que permanezcáis alejados de la maldad.

La marca es el signo invisible por medio del cual podrá cumplir su misión el discípulo; quien la lleve con amor, con respeto, celo y humildad, podrá comprobar que es una gracia Divina que le hace superior al dolor, que le ilumina en las grandes pruebas, que le revela profundos conocimientos y donde quiera rompe barreras para seguir su camino, por lo que os digo que un marcado es un mensajero, un enviado y un instrumento mío.

Los señalados con la luz del Espíritu Santo son como barquillas salvadoras, guardianes, consejeros y baluartes. Les he dotado de luz en su espíritu, de fuerza, de bálsamo de curación, de llaves del trabajo y les he preparado para vencer obstáculos que para otros son insuperables.

No es necesario que ostenten títulos del mundo para hacer reconocer sus dones. No conocen ciencias y son doctores, no conocen leyes y son consejeros; son pobres de los bienes de la Tierra y sin embargo, pueden hacer mucho bien a su paso.

No os faltará guía un solo instante, ya que mi Palabra no ha sido vaga o imprecisa, sino una Doctrina definida y perfecta. Sobre vosotros velará siempre el espíritu de Elías, quien vino en este tiempo a despertar al mundo y aparejar los caminos para que la humanidad llegue ante mi Presencia espiritual.

Sed obedientes y escalad paso a paso, hasta llegar a la cúspide de la montaña: ahí espero a los señalados de las doce tribus del nuevo pueblo de Israel, 12,000 de cada tribu, en representación de la humanidad. ¡Cuánto tendréis que crecer en sabiduría, amor y virtud, para que seáis luz en el camino de vuestros hermanos! ¡Qué destino tan hermoso os ha deparado vuestro Padre!

Todos tenéis el mismo origen, todos poseéis los dones del Espíritu Santo y llegaréis al mismo fin, mas os he nombrado mi pueblo, porque sois como hermanos mayores entre la humanidad, que tenéis la misión de llevar la simiente de amor a todo espíritu. De Mí brotasteis como simiente virgen y habréis de volver a mi seno, como semilla multiplicada en número infinito, pero limpia como la original.

Israel llamo al pueblo a quien estoy congregando en torno a mi nueva revelación, porque nadie mejor que Yo sabe qué espíritu mora en cada uno de los llamados de este tiempo. Israel tiene un significado espiritual: es el pueblo de Dios del que formáis parte.

Sois el pueblo espiritual que comprenderá el misterio de la escala que Jacob contempló a través de un sueño. El nombre de este pueblo surgirá nuevamente en la Tierra, en su verdadera esencia espiritual.

Esta porción que formáis, es sólo una mínima parte del pueblo de Dios que está diseminado en el Universo, y al que amo igual que a vosotros.

El mundo verá surgir al Israel espiritual, el que dará testimonio de la reencarnación del espíritu. Al principio, provocará contiendas y originará lucha de ideas, pero luego establecerá la paz, que lo hará permanecer sereno e inmutable.

Los dones de intuición, revelación e inspiración, estarán despiertos en el espíritu del nuevo Israel, porque a través de él serán recibidos mis Mensajes. Los hombres que formen el nuevo pueblo no serán escogidos en la Tierra, sino que por mi amor, ya irán señalados en su espíritu, como seres evolucionados que no podrán perderse en la senda que les he trazado.

Hoy os digo: convertíos en los guías de la humanidad. Dadle este pan de vida eterna, mostradle esta Obra Espiritual, para que las diferentes religiones se espiritualicen en mi Doctrina y el Reino de Dios sea, sobre todos los hombres.

Yo os he enseñado a vivir en armonía conmigo y a ser humildes y sencillos en todos vuestros actos y pensamientos. Sois los indicados para llevar a vuestros hermanos el consuelo, el aliento y el amor de mi Espíritu.

Uníos para que forméis un pueblo fuerte, el nuevo Israel, que sepa abrirse paso a través de persecuciones, vicisitudes y obstáculos. Id en ayuda de la humanidad, preparad su sendero, fortificad su fe y llenad de esperanza su corazón. Hablad íntimamente con vosotros, examinaos, gobernad con amor la envoltura, guiad sus pasos y formad de espíritu y materia, un solo cuerpo y una sola voluntad. Someteos a la Ley: usad el libre albedrío para amar sin límite y hacer una existencia útil y armoniosa. Cumplid con las leyes del espíritu y las del mundo, que ambas Yo las he dictado y son perfectas.

He dispuesto todo para que lleguéis a poseer todos los dones espirituales. He ofrecido a vuestro espíritu el pan de los Ángeles y a vuestra materia, los frutos de la naturaleza creada por Mí. Habéis venido a la Tierra a concluir el trabajo empezado, para perfeccionar vuestro espíritu.

Yo anuncié que mi pueblo surgiría nuevamente en el mundo, cuando la humanidad estuviese bebiendo su mayor cáliz de amargura; por eso estoy enviando a la Tierra a mis emisarios, a mis labriegos, soldados y profetas, porque el tiempo de la lucha se aproxima.

Mi pueblo, vuelvo a deciros, no es sólo éste que me escucha a través de los portavoces, está diseminado en toda la Tierra y sus hijos serán, todos los que den testimonio de mi verdad, todos los que abran brechas de luz al espíritu, todos los que combatan la mala yerba y anuncien el Tercer Tiempo. El que se prepare, oirá mi Voz, porque mi Verbo es Universal.

En esta palabra está mi Ley, porque contiene amor y justicia. En ella está el nuevo maná que os sustenta y os permitirá llegar a la nueva Jerusalén. Esa Ciudad no está en la Tierra, existe en la Mansión Espiritual. A ella llegaré entre vosotros, como en aquel día en que las multitudes cubrían con sus mantos el suelo, cantaban himnos y agitaban palmas; y me recibiréis en vuestro corazón, para celebrar la entrada triunfal del Maestro en Jerusalén. Cuando esto sea, ya no volveré a partir de vuestro seno. El pacto del nuevo pueblo de Israel con mi Espíritu, será para siempre.

Todos los destinos son diferentes, pero os llevan al mismo fin. A unos les están reservadas unas pruebas, a otros unas muy diferentes. Una criatura recorre un camino, otra sigue distinto derrotero. Ni todos habéis surgido a la vida en el mismo instante, ni todos retornaréis en el mismo tiempo. Unos caminan delante, otros detrás de aquéllos, pero la meta a todos os está esperando. Ninguno sabe quién está cerca ni quién viene distante, porque aun sois pequeños para tener ese conocimiento.

He señalado el destino a cada espíritu, su principio y su final están en Mí. Librará una batalla tras otra, mas en todos sus pasos me encontrará y mi Amor le fortalecerá siempre. El Padre no se apartará del hijo y cuando haya retornado al seno Divino, habrá fiesta en los cielos y alegría en este mundo. Entonces, Maestro y discípulo volverán a encontrarse.

Todos estáis iluminados por mi Sabiduría y hasta el más apartado rincón de la Tierra, donde haya un discípulo mío, allí estará mi Espíritu derramando luz y fortaleza, resolviendo problemas y obstáculos. A vosotros sólo os toca hacer una mínima parte de esta obra de regeneración y espiritualidad entre la humanidad. Mañana, dejaréis vuestro puesto y otros vendrán a seguir vuestra labor. Éstos llevarán la Obra un paso más allá y de una generación a otra, se irá cumpliendo mi Palabra. Al final, todas las ramas se unirán al árbol, todos los hombres se unirán en un solo pueblo y la paz reinará en la Tierra.

Os dice esto el Maestro para que no dejéis transcurrir las horas, los días y los años, sin hacer algo que pueda recoger vuestro espíritu mañana, cuando sea la hora llegada de entregar la cosecha.

Permaneced preparados, atentos, para que podáis oír las voces de los que os llaman, de los que os solicitan y para que sepáis resolver sus necesidades espirituales. Quiero hacer de vosotros un pueblo sano de espíritu y materia, porque sois el escogido, el testigo de mis Manifestaciones y habéis venido en esta etapa, a cumplir una delicada misión y a preparar el camino de las nuevas generaciones. Conforme os vayáis transformando, Yo os iré revelando todos los dones y potestades que poseéis. No rehuyáis las pruebas que os envíe, porque ellas son el cincel que esculpe y pule vuestro espíritu. Cuando el discípulo haya alcanzado la gracia de ser maestro, su presencia y sus palabras serán dulces y gratas. Su palabra demostrará que tiene profundo conocimiento de lo que habla y que una Luz Divina le inspira.

Es necesario que surjan en la Tierra los sembradores de la verdad, esparciendo mi Bálsamo por todos los caminos.

Vuestro destino es armonizar con todo lo creado. Ésa es la más grande de todas las leyes, porque en ella encontraréis la comunión perfecta con Dios y con sus obras. En el mundo los hombres se necesitan unos a otros; ninguno está de más y ninguno de menos. Todas las vidas son necesarias unas a otras para complemento y armonía del conjunto. Forjad un pueblo obediente con vuestra unión espiritual, cuya defensa para toda asechanza sea la oración.

Conoced a fondo la responsabilidad que tenéis entre todos los pueblos de la Tierra, para que sepáis cumplir vuestra misión, ahora que el tiempo es propicio. Aprended a perdonar los defectos de vuestros hermanos y si no podéis corregidos, por lo menos tended sobre ellos un velo de indulgencia.

Cuando de lo más profundo de vuestro corazón me digáis: Maestro, soy tu siervo, estoy presto a obedecer tu voluntad; ése será el instante en que verdaderamente comenzaré a manifestarme entre vosotros.

He aquí una más de mis Lecciones; para que la comprendáis mejor, analizadla con el espíritu, más que con la mente.

¡Mi paz sea con vosotros!

Los Tres Tiempos

LOS TRES TIEMPOS

De tiempo en tiempo he descorrido los velos de mi Arcano, de acuerdo con vuestra evolución. Éste en que vivís, es uno más de los viajes de desarrollo que habéis hecho a este mundo para perfeccionaros.

La voz que escucháis, es la misma que oyeron los primeros moradores de la Tierra. El cincel que labró mis mandamientos en el monte Sinaí, es el mismo que ahora viene a grabar en vuestro corazón mis Pensamientos Divinos.

La sangre de vuestro Salvador, que fue resurrección y vida, es la que vierto ahora en la esencia de esta palabra. Y la profecía y potestad con que Elías asombró a los hombres, son las mismas que habéis tenido presentes en este tiempo.

Cuando mis discípulos de aquel tiempo vieron transfigurarse a su Maestro en el monte Tabor, estando Moisés a su diestra y Elías a su siniestra, se sorprendieron ante la visión incomparable que presenté ante sus ojos. Ellos escucharon una voz que les decía: Éste es mi Hijo amado, en quien he puesto mis complacencias, a Él oíd. Hoy vengo a esclareceros el significado de aquella visión: Cada Enviado ha tenido su tiempo para comunicar a la humanidad el Mensaje Divino, las revelaciones y profecías, para ayudaros a cumplir la misión que entregué al espíritu desde que brotó de Mí. ¡Si la humanidad comprendiese que el sentido de aquella manifestación encerraba un mensaje para los hombres de este tiempo, cuán grande sería su adelanto!

Moisés, Jesús y Elías, han iluminado a vuestro espíritu para que lleguéis a contemplar al Padre en todo su esplendor. He ahí a los tres Enviados por los cuales habéis recibido las máximas revelaciones espirituales. Mosaísmo, Cristianismo y Espiritualismo, he ahí tres lecciones y una sola Doctrina: la del amor.

Ahora os invito nuevamente a escalar el monte de perfección, que es mi Obra, por la senda del amor, de la caridad y la humildad. Es el nuevo monte Tabor, en donde se funde mi Enseñanza de los tres tiempos en una sola esencia.

Yo he marcado el tiempo de mis Manifestaciones en las Tres Eras. Desde el primer hombre hasta el nacimiento de Jesús fue la primera Era de la humanidad, una larga etapa de pruebas, luchas y experiencias para vuestro espíritu, en la que os di a conocer la Ley a través de Moisés.

Jesús marcó el principio de la segunda Era y el hombre se conmovió al sentirse cerca del Verbo y recibir de Él su ejemplo perfecto, y su lección de amor. Su estancia en este mundo fue breve, un corto tiempo y tornó al Padre, de donde había venido. Él escogió y preparó a los elegidos para llevar su Palabra hasta los confines de la Tierra. Esa etapa terminó en 1866, cuando aparecieron las señales de la nueva Era, la tercera, un nuevo ciclo en el cual mi Espíritu Santo ha venido a entregaros la simiente, la luz y la gracia, en su sentido espiritual.

Sentid en vuestra vida la presencia de los Enviados del Padre; ellos no han muerto, todos viven para iluminar el camino de los hombres, para que se entreguen con amor al cumplimiento de su misión.

Hoy me manifiesto sobre la nube en cumplimiento de mi Palabra. Vengo lleno de majestad, rodeado de mis emisarios espirituales de gran luz. Yo os prometí al Consolador y he venido a vosotros al haberse cumplido las señales precursoras: cuando la paz se viere amenazada y se oyeren rumores de guerra, cuando todo fuera confusión y dolor y del corazón del hombre hubiere huido el amor y la caridad.

Heme aquí entre vosotros. No tomé forma corpórea. Vengo en espíritu y para que me contempléis y comprendáis, es menester que estéis preparados y dispuestos.

Os dije en aquel tiempo que el templo de Salomón, con ser a los ojos humanos tan regio y magnífico, podía destruirlo y volver a construirlo en tres días. Los hombres no comprendieron el sentido espiritual de aquellas palabras. Ahora os digo: En la Tercera Era, en el tercer día, estoy reedificando mi Templo en vuestro espíritu. He venido a recoger la hoja olvidada de mi Doctrina y os estoy recordando y esclareciendo mi pasada lección.

En el Primer Tiempo, en vuestra infancia espiritual, conocisteis al Padre como Guía y Legislador. Mi voz se escuchó en el Tabernáculo. Envié espíritus iluminados que os indicaron el camino y patriarcas que os dieron ejemplo. En vuestra vida había sencillez y en vuestro corazón candor. Estabais tan cerca de la naturaleza, que en ella sentíais mi Presencia y vuestro espíritu se extasiaba en la contemplación de sus maravillas.

Mis manifestaciones han estado siempre al alcance del entendimiento humano, pero en aquellos primeros pasos del camino de evolución, vuestra comprensión era débil aún.

Escogí a Moisés, quien había de representarme en la Tierra, y por su conducto os hice llegar mis Mandatos.

Moisés: Mira a tu pueblo, es el mismo que guiaste a través del desierto; diseminado y errante va por el mundo. Mientras unos han comprendido que la Tierra de Promisión está en mi seno y a ella se llega por el amor, otros se han adueñado del mundo como si fuese su última morada y su única posesión. Éstos no han creído en el Mesías ni han sentido la presencia del Espíritu de Verdad. Ve a ellos en espíritu y señálales nuevamente el camino de la patria celestial; hoy te digo que el pueblo de Israel surgirá en este tiempo espiritualmente y será una antorcha luminosa en medio de la humanidad.

En la Segunda Era hice encarnar mi Verbo en Jesús de Nazaret, porque el egoísmo y la maldad habían germinado en el corazón y en el entendimiento del hombre. Os di mis Lecciones de amor, para que pudieseis interpretar y cumplir la Ley.

Un mundo nuevo se abrió ante vuestro espíritu. A través de Jesús os mostré todo mi Amor, mi Sabiduría y mi Caridad. Él apuró el cáliz del dolor para enseñaros el camino y rescataros del pecado. Era necesario que os recordase que debéis sufrir por amor, para llegar a Mí.

Mi Enseñanza, elevada y profunda, fue expresada en forma sencilla y simple, para que los hombres la comprendieran.

Fueron doce los discípulos que esparcieron mi Doctrina por el mundo. En este tiempo, doce mil de cada tribu del Israel espiritual, darán a conocer mi Enseñanza a toda la humanidad.

No vengo a desconocer ninguna de las enseñanzas que os legué en aquel tiempo, por el contrario, vengo a recordároslas y a darles su justa explicación. Ahora quiero que vuestro corazón sea pan y vino para vuestros hermanos, para que los iluminéis y resucitéis a la verdad.

Una gran parte de le humanidad se nombra cristiana, pero si en verdad lo fuese, ya habría vencido su materialidad con amor, con humildad y espíritu de paz. Mi Doctrina no está en el corazón de los hombres, está guardada en libros, y Yo por libro os traje mi Vida, mi Palabra y mis Obras.

Del tiempo en que escribí con sangre en vuestra conciencia mi Ley de amor y de justicia, al presente en que vivís, encuentro evolucionado vuestro espíritu, su capacidad de comprensión es mayor y sus facultades y potencias están preparadas para recibir mis nuevas Revelaciones. Mi Doctrina, fue la preparación para que la humanidad hiciese su entrada en el campo espiritual.

Todo cuanto Jesús os enseñó con sus obras, fue la confirmación de la Ley que habíais recibido por medio de Moisés. Mas no todo estaba dicho ni todo estaba revelado. Faltaba que Elías, en cumplimiento a las profecías y a mi Palabra, viniese a preparar nuevamente mi llegada como lo hiciera a través de Juan el Bautista en el Segundo Tiempo. Una vez más fue la voz que clamaba en el desierto, la que preparaba a los hombres para la inminente llegada del Señor, en esta Era.

De todas partes surgieron voces que anunciaban mi llegada. La naturaleza, estremecida en su seno, conmovió la Tierra; la ciencia se abismó ante nuevas revelaciones; el Valle Espiritual se precipitó sobre los hombres. Y a pesar de ello, la humanidad permaneció sorda ante aquellas voces, heraldos de una nueva Era.

Elías, en este tiempo, se ha manifestado como Enviado y Percusor del Espíritu Santo y ha dicho a través del entendimiento humano: “Tened caridad con vuestros hermanos y veréis a mi Padre en todo su esplendor”.

Sólo a vosotros os ha sido revelada la gran misión de Elías, sus atributos y perfección. Él guiará a la humanidad y la hará llegar a Mí. A él fue confiada la llave para abrir la Era de la espiritualidad.

Mi Ley y mi Palabra, con sus revelaciones y profecías, forman el Arca de la Nueva Alianza, en la que se unificará el espíritu de la humanidad. El que penetre en ella con respeto, espiritualidad y amor, encontrará en su fondo mi Sabiduría y todos los dones del espíritu. En vuestros momentos de meditación y estudio, sentiréis llegar a lo más intimo de vuestro ser, una luz superior que lo aclara todo, una influencia paternal que os envuelve y una voz que os hablará con perfección. Será la luz de mi Inspiración que llega a vosotros en una verdadera comunicación espiritual.

Soy el Espíritu de Verdad, la sabiduría Divina que viene a aclarar todos los misterios. He llegado a los hombres en cumplimiento a mi promesa hecha a la humanidad. Estáis viviendo la Era en la cual habrían de realizarse estas manifestaciones, porque ya estáis preparados espiritualmente para recibirlas.

Vengo a manifestarme a través de la conciencia, vengo en la luz que ilumina la mente, en el efluvio que sólo el corazón sabe sentir, en la esencia de mi Palabra que es el pan del espíritu.

Es el tiempo del despertar, de la plenitud espiritual, en el cual todos seréis soldados, todos seréis labriegos, discípulos de mi Doctrina. Estoy abriendo el Libro de la Vida, mostrándoos las nuevas lecciones que os hablan de la proximidad de mi Espíritu y de la Era de paz que os espera después de vuestra purificación.

Os he dejado caminar por todos los senderos, para que probéis los diferentes frutos y, finalmente, os he llamado para deciros: Heme aquí entre vosotros. Nadie es nuevo en este camino, a nadie he sorprendido con mis Revelaciones.

Si en el Segundo Tiempo mi nacimiento en cuanto hombre fue un milagro de amor, y mi ascensión espiritual, después de mi muerte corpórea, fue un prodigio, de cierto os digo que mi comunicación en este tiempo a través del entendimiento humano, es una gracia Divina que he concedido al mundo.

Un humilde rincón de la Tierra fue elegido por Mí para manifestarme; hombres y mujeres sencillos fueron escogidos en este tiempo para que sirviesen de medio para mi comunicación. Aquel primer grupo se convirtió en multitud y más tarde en un pueblo.

La luz de mi Doctrina unirá a la humanidad. Mi Palabra brillará en todo entendimiento y hará desaparecer diferencias de credos y cultos.

Quien no haya conocido antes al Padre como amor, sacrificio y perdón, conózcalo ahora espiritualmente para que le ame y le venere.

Bienaventurado el que crea en esta palabra, porque él llegará a la cima del Monte y habrá reconocido que esta es la forma más sutil y elevada de cuantas ha empleado el Padre para hablar a sus hijos.

Pero no ha de cerrarse el libro con esta página. Yo seguiré escribiendo nuevas e incontables lecciones para vosotros, continuaré derramando luz para que penetréis en mi Palabra y veáis en ella siempre la misma esencia, el mismo amor.

Estad preparados, porque muchos van a negar que me comunico por el entendimiento humano, mas os digo en verdad: Dios ha hablado a través del hombre en las Tres Eras, no es la primera vez que esto acontece. A ellos decidles que, desde el principio de los tiempos, las profecías, inspiraciones y revelaciones dadas a la humanidad, han sido recibidas por mediación humana y han guiado a los hombres de todos los tiempos.

La lección que en este tiempo he venido a daros, es un nuevo testamento que quedará unido a los que habéis recibido en los tiempos pasados, porque los tres forman una sola revelación.

No sintáis ser los iniciadores de esta Obra espiritual, sois los continuadores de esfuerzos anteriores, realizados por vuestros hermanos en Eras pasadas.

Se acerca un tiempo de lucha, una gran batalla necesaria para el establecimiento de mi Doctrina entre la humanidad. Entonces se unificarán en una sola esencia el Antiguo Testamento con el Segundo y el Tercero. A muchos esto les parecerá imposible, pero para Mí es lo más natural, justo y perfecto.

No os extrañe que la fusión de los Tres Testamentos no se lleve a cabo en la nación señalada en el Tercer Tiempo para recibir estas revelaciones; tampoco la unión del Primer Testamento con el Segundo se verificó en Judea.

Si queréis que las nuevas generaciones acepten este mensaje, respetad vosotros los testamentos pasados. Debéis someter a vuestra sensibilidad espiritual, la interpretación y el análisis que los demás hagan de mi Doctrina y, si los veis justos, tomadlos. Si otros se adelantan a vosotros a comprender, sed imparciales y conceded el primer lugar a aquéllos que antes de vosotros, se desvelaron y supieron descubrir, en el fondo de mi Obra, su verdad y su luz.

Hoy, mientras unos me aman en Jehová y desconocen a Cristo, otros me aman en Cristo, ignorando a Jehová; mientras unos reconocen mi existencia como Espíritu Santo, otros por mi Trinidad, discuten y se dividen.

Las pruebas despertarán al mundo. La buena nueva llegará a todos y sabrán que he venido a dejar un testamento más y a juzgar su obra.

El fin de una Era y el principio de otra, ha ocasionado la crisis y el caos que padecéis. Es lo mismo que acontece a un enfermo grave: cuando se acerca el alivio, más parece que es la muerte la que ha llegado. Cuanto mayor sea esta crisis entre la humanidad, mayor será después su salud; en verdad os digo que hace millares de años que os lo había anunciado. Ahora debéis prepararos, fortaleceros en la fe y disponeros a la batalla, y en esta forma saldréis triunfantes.

Para que brote de vuestros labios sólo esencia y verdad, limpiad el vaso por dentro y por fuera, y derramaos en vuestros hermanos sin limitaciones. No seáis avaros; imitadme, que siendo el dueño de todo, todo os lo doy. Sed intermediarios míos ante vuestros hermanos y trabajad incansablemente en la obra de restauración universal.

El egoísmo, la soberbia, el vicio, la mentira y todo cuanto ha ensombrecido vuestra vida, caerán como ídolos rotos a los pies de quienes les rindieron culto, para dar paso a la verdad y a la virtud.

Estáis contemplando el amanecer del nuevo Tiempo en que la claridad espiritual brillará intensamente y transformará vuestra vida. El principio de él será de grandes luchas, de intensos sufrimientos, confusiones y pugnas, pero todo esto habrá de pasar y se hará la paz y, como consecuencia de ella, vendrá el desarrollo del espíritu, que manifestará su adelanto en obras plenas de fe, amor y espiritualidad.

Recordad que os dije: El árbol por su fruto será reconocido. Dejad que mi Palabra pase por vuestro corazón y llegue al espíritu: él os dirá de quién viene este mensaje.

Vengo a llenar de inspiración vuestro entendimiento y a hacer brotar palabras de amor de vuestros labios. No es vuestra mente la que revela al espíritu estas enseñanzas, sino mi Espíritu quien inspira a la mente humana el conocimiento espiritual y Divino. Por eso os digo que en este tiempo, no serán los teólogos, sino mis nuevos discípulos los que aprenderán a estar en contacto conmigo, para escuchar mi Voz y sentir mi Fuerza, para percibir la caricia y el arrullo del Padre.

A este nuevo tiempo le llamarán la Era del Espíritu Santo, el tiempo de la espiritualidad, cuya claridad será vista por todos y bajo cuya luz se unirá la humanidad, no en una religión de hombres que acoja a unos y rechace a otros, que proclame a los suyos su verdad y se la niegue a los demás, sino en una Doctrina que no hace distinciones y que a todos recibe con amor en su seno.

Este tiempo se significará por el desarrollo de los dones del espíritu, los que transformarán radicalmente la vida humana cuando mi Ley se establezca en la Tierra. Pronto reconocerán todos los pueblos que cada una de mis Revelaciones, ha sido un peldaño de la escala espiritual que he tendido, para que ascendáis a Mí.

Paso a paso irán despertando los hombres a una nueva vida llena de promesas: la vida espiritual. Elías irá delante de vosotros como una antorcha iluminando vuestro camino.

Sois creación de mi Caridad infinita y os llevaré hasta el final de vuestro destino. Ninguna obra Divina puede quedar sin concluir.

Os hablo para el presente y para el futuro. Os estoy preparando y despertando con mi Palabra, para que levantéis vuestra planta y llevéis a todos vuestros hermanos mi Obra Divina, mis Revelaciones de los Tres Tiempos, para que seáis los verdaderos trinitarios, porque habéis estado con el Padre en las tres Eras, habéis sido testigos de sus tres manifestaciones, de sus tres revelaciones.

El Valle Espiritual se acercará aún más a los hombres, para darles testimonio de su existencia. Por todos los caminos surgirán señales, pruebas y mensajes, que hablarán insistentemente de que un nuevo Tiempo ha comenzado.

Aquí tuvisteis al enviado del Tercer Tiempo, a Roque Rojas, por cuyos labios habló Elías, quien vino a preparar la llegada de la Nueva Era. Tenéis a los portavoces por cuyo conducto vibra mi Palabra. En otras partes, bajo diversas formas, recibirán mi Mensaje que habrá de ser su preparación espiritual, como lo ha sido para vosotros esta comunicación.

En todos los tiempos he sembrado y cultivado mi Simiente en el corazón de los hombres. No será en vano mi siembra en este tiempo. En el reducido número de corazones que se preparen, yo derramaré mi Gracia a raudales para formar los cimientos de un mundo nuevo.

Mi Reino se acerca a vosotros a grandes pasos, como esos vientos que lo arrasan todo. Así también esta Doctrina llega como un vendaval de luz y de amor que todo lo transforma y conmueve. El Reino del Espíritu Santo, de la elevación espiritual, de la paz y el amor, llegará a establecerse en el corazón del hombre, en la base de todas las instituciones, en el seno de todas las naciones y las razas.

La infancia y adolescencia espiritual ya las habéis pasado y hoy os encontráis en los umbrales de una nueva edad, en la que alcanzaréis la madurez, la plenitud. En corto tiempo se abrirá entre vosotros la Era de la Gracia, en ella me encontraréis, no a través de ritos ni ceremonias ni por el entendimiento del hombre, sino en vuestro propio espíritu.

La Luz del Espíritu Santo, mi Sabiduría, reinará pronto en esta Era iluminando el pensamiento de la humanidad necesitada de espiritualidad, sedienta de verdad y hambrienta de amor. Os estoy iluminando, para que penetréis en el sentido de todo cuanto os he revelado. No os traigo un fruto de distinto sabor, mi Enseñanza es la misma que siempre os he entregado.

En verdad os digo que esta palabra llegará hasta los confines de la Tierra, porque nada es imposible para Mí.

Preparad vuestras pupilas, para que miréis lo que acontece en las regiones espirituales y anunciéis al mundo que he descendido a iluminar a todo espíritu.

Voy a dejar a la humanidad un libro como testamento de mi Amor, en el que cada página será un faro que alumbre su camino, éste lo uniréis a los libros escritos por Moisés, por mis profetas y apóstoles, y a las obras de mis discípulos de todos los tiempos. Este libro estará dividido en tres partes y encontraréis que la primera habla de la Ley, la segunda del Amor y la tercera de la Sabiduría. Entonces comprenderéis que la Ley es la que conduce, el Amor el qué eleva y la Sabiduría la que perfecciona.

Estas revelaciones os han sido entregadas en perfecto orden para iluminar la vida humana: Os di la lección de amor, cuando ya teníais un amplio conocimiento de la Ley y recibiréis la sabiduría plena, cuando viváis en armonía con las enseñanzas que encierra el amor Divino. Así podréis entender lo pasado por lo presente y confirmar lo presente con las enseñanzas de los tiempos pasados, y tendréis todo el conocimiento y la preparación para penetrar en la senda espiritual que conduce a la vida eterna.

La lección que en este tiempo he venido a daros, quedará unida a las anteriores, porque las tres forman una sola revelación. Mi Luz iluminará el entendimiento de los hombres destinados a unir en un solo libro todas mis Enseñanzas. Mis siervos espirituales guiarán la mano de mis elegidos, para que en ese libro no exista mancha alguna.

Reconoced que la Enseñanza entregada a vosotros en tres tiempos, ha tenido los mismos principios y que sólo la forma exterior de mis Manifestaciones ha cambiado. Hoy me presento entre vosotros como Padre, como Hijo y como Espíritu Santo, en esencia, presencia y potencia.

Por diferentes entendimientos os he venido a dar en este tiempo mi nueva Palabra, para que confirméis que lo que he dicho por una boca, lo he ratificado por todas.

Mañana será mi Inspiración la que ilumine a cada espíritu en una comunicación íntima entre el Padre y sus criaturas. Sois los hijos de la luz y no podréis perderos del camino.

Hasta la última de mis Profecías se cumplirá en este tiempo. Os dejo mis Tres Testamentos formando uno solo.

¡Mi paz sea con vosotros!

Virtudes, potencias y atributos

VIRTUDES, POTENCIAS Y ATRIBUTOS

Reconoced en vosotros la semejanza que tenéis Conmigo, para que en cada una de vuestras obras esté mi Imagen.

Abrid vuestros ojos, penetrad con la mirada espiritual y contemplad mi esplendor. Mirad cómo se abre la puerta que dejará pasar a los SIETE ESPÌRITUS que he confiado a la humanidad, siete virtudes, las cuales es mi Voluntad que alienten siempre en vosotros: el amor, la humildad, la paciencia, el orden, la serenidad, la perseverancia y la caridad. Todas ellas elevan, purifican y perfeccionan al espíritu. Dejad que aniden en vuestro corazón y experimentaréis la felicidad. Ése es vuestro tesoro, la herencia que buscabais, las virtudes que estaban ocultas y olvidadas.

Debo deciros que aún son débiles vuestros cimientos, porque no vivís de acuerdo con mi Ley: sólo sobre una verdadera moral y una virtud acrisolada, podréis levantar vuestro templo interior.

Las virtudes han sido menospreciadas, pero ha llegado el tiempo en que comprendáis que sólo ellas os salvarán y llenarán de satisfacciones. Si ponéis de vuestra parte todo vuestro amor para que ellas florezcan, tendréis el mérito de haber preparado el camino para el advenimiento de las nuevas generaciones, que traerán al mundo un mensaje de felicidad.

Voy a convertir los corazones en fuentes de caridad inagotable, a llenar de inspiración las mentes y de verbo los labios, voy a daros la potestad para disipar las tinieblas y vencer el mal. Entonces veréis surgir en vosotros las virtudes que permanecían ignoradas en el espíritu. ¿Quién cerrará la puerta al que llame, poseyendo tales atributos? ¿Qué caminos podrán parecerle escabrosos y largos, a quien goce de mi fortaleza? ¿Qué tiempos podrán parecerle inclementes, si sobre los mismos elementos tiene potestad?

Es mi Voluntad llevaros a vivir en otros planos, donde vibraréis en armonía con los espíritus elevados, para que sigáis escalando la montaña de la elevación espiritual sin deteneros. Cuando os levantéis dispuestos a seguirme, no volveréis a ser indolentes ni apuraréis ya el cáliz de amargura, amaréis la vida y estaréis unidos a todos vuestros hermanos.

Yo recibo a los que elevan a Mí un canto de esperanza y fe. Bendito sea el que tenga por ideal seguir mis pasos y engrandecer su espíritu.

Me habéis encontrado dentro de vosotros, en la morada donde siempre he habitado; habéis descubierto allí un santuario, el cual guarda un altar de amor, una ofrenda de humildad y una lámpara cuya flama no apagarán ni las más violentas tempestades: la fe.

Hoy Cristo os dice: el milagro de transformarse por mi Palabra, se hace realidad a través de la fe. Para alentaros en esta virtud y probaros la verdad de mi Palabra, realizaré ante vosotros esas obras que llamáis milagros o prodigios y que son el premio para quienes saben penetrar con paso firme en mi camino.

La fe es una fuerza que levanta, transforma e ilumina; por ella puede el hombre remontarse hasta la altura del Creador; es la mirada espiritual que ve más allá del corazón y la mente y descubre la verdad.

Fortaleced vuestro espíritu en mis Enseñanzas y comprobaréis que cuando existe fe, no puede haber cansancio, temor ni cobardía. Cuando seáis firmes en esa virtud, no necesitaréis palpar con los sentidos de la carne, la presencia del mundo espiritual que vibra sin cesar en torno de vosotros, porque entonces será el espíritu el que la perciba con su sensibilidad sutil.

Tened fe, aunque sea del tamaño del grano de la mostaza, y veréis grandes prodigios. Hoy os digo como en el Segundo Tiempo: ordenad a una montaña que cambie de lugar y seréis obedecidos. Mandad que la furia de los elementos cese, y lo veréis realizado; decid en mi Nombre a un enfermo que sane y se verá libre de enfermedad. Pero no es suficiente que digáis: Tengo fe. Con ello no basta. La fe es indispensable, pero debéis revestiros de fortaleza y llevar mi Palabra no solo en los labios, sino en vuestras obras.

En verdad os digo que lo imposible no existe. Cuando estéis enfermos, habladme con verdadera fe y confianza, y Yo, que habito en cada uno de vosotros, que sé lo que necesitáis y sentís, os daré según sea mi Voluntad.

Volverán a hablar los mudos y a ver los ciegos, a caminar los paralíticos y a resucitar los muertos. Estos milagros serán espirituales para unos y materiales para otros. Sorprenderé a los hombres de ciencia, y al preguntar éstos, cómo han logrado mis enviados el prodigio, por toda respuesta declararán que ha sido por medio de la oración y la fe.

Cuando sintáis el temple necesario para tomar la cruz, id a los hogares y llevad mi Palabra, cruzad los caminos y surcad los mares. Yo iré delante de vosotros preparando el sendero.

Os dejo como antorchas entre la humanidad. Por vuestras obras se encenderá la fe en muchos corazones.

He aquí entre vosotros a los hijos de la duda junto a los hijos de la fe; los que me desconocen y los que me siguen: unos apegados al materialismo y otros esforzándose por lograr la espiritualidad. He aquí la primera causa de vuestra división en este tiempo.

Yo soy el consuelo y la luz del mundo. Os sigo en vuestra fe o en vuestra duda, porque sé que el que me niegue, al fin será conmigo, abrumado por el peso de la verdad. Pero Yo os digo, que más vale estar llenos de incertidumbres y negaciones, que de afirmaciones falsas o mentiras que toméis como verdades. Menos daño os hace la negación sincera, que nace de la duda o la ignorancia, que la afirmación hipócrita de una falsedad. Es mejor la duda limpia, de quien tiene hambre de saber y comprensión, que la firme creencia en un mito cualquiera. Es mejor la Incertidumbre desesperada que a gritos pide la luz, que la firmeza fanática.

Hoy abundan por doquiera los increyentes, los desconfiados y amargados. Son rebeldes que muchas veces ven más claro que los demás: que no sienten el ritualismo, ni les convencen las afirmaciones de quienes dirigen espiritualmente a la humanidad: porque sus complicadas teorías no llenan su corazón sediento de aguas puras que calmen su angustia. Ésos que juzgáis rebeldes, tienen en sus preguntas más luz que los que, creyéndose grandes o sabios, las contestan. Sienten, ven, palpan, oyen y entienden con más claridad, que muchos que se dicen maestros en las lecciones divinas.

La contienda se aproxima. Lucharán la fe de unos, contra el escepticismo de otros; la moral de unos, contra la maldad de otros. Y como en los tiempos pasados, mi caridad estará con los hijos que confíen en Mí, para ayudarlos a realizar obras prodigiosas, en espera de que los desobedientes a mi Ley, comprendan su error.

En estos tiempos ya no debéis ser los hombres de fe ciega, que no razonan ni analizan. Vuestro espíritu ha crecido y quiere saber, quiere profundizarse en todo conocimiento, el tiempo es propicio y os he enviado mi Luz como Espíritu de Verdad, para esclarecer y explicar todos los misterios, como os lo había prometido en el Tiempo pasado.

Vuestra fe será verdadera cuando esté cimentada en la verdad. No caminéis entre la duda y la fe, porque nunca podrán ser firmes vuestros pasos ni sólidas vuestras determinaciones. Tampoco me pidáis pruebas para creer, porque no sabéis en qué forma mi Justicia podrá probaros.

No os deis por vencidos, no os confeséis nunca fracasados, no os dobleguéis ante el peso de vuestros sufrimientos, tened siempre encendida ante vosotros la lámpara de vuestra fe: esta virtud y vuestro amor os salvarán.

El que tiene fe, lleva paz y bondad en su corazón, es rico espiritualmente y de nada carecerá su materia, porque nadie ha sido nunca defraudado en su fe.

Mi Doctrina no sólo enseña a tener fe en el poder del Padre, sino a que tengáis fe en vosotros. Quien sea mi verdadero discípulo, recibirá siempre la luz y la fuerza de su Señor.

Tener fe y practicar el amor y la espiritualidad, harán invencibles a los apóstoles del Tercer Tiempo. Esos atributos estuvieron presentes en todos mis siervos, que desde los primeros tiempos testificaron mi Existencia, mi Ley y mi Verdad.

La serenidad y la paz es de los hombres de fe, de los conformes con la voluntad de su Padre, los que en lugar de pedir me dan gracias, porque el que pide, no ha reconocido que le he dado lo suficiente, y el que me da gracias, es que está convencido de que tiene más de lo que merece.

Sed humildes, sencillos, modestos, pero revelad siempre una fe firme y un celo inquebrantable para defender mi Doctrina. Venid a Mí, humanidad. Yo soy el Consolador prometido que en este tiempo de caos os ha traído un mensaje de paz. Por lo mucho que habéis llorado y sufrido, derramo en vosotros mi Consuelo y mi Amor.

¡Cómo se ensombrece el camino del que apaga su lámpara de fe o pierde la confianza en Mí! Vosotros, que estáis velando, orad por el mundo que duerme.

Soy el defensor de los débiles que oran en medio de su impotencia e ignorancia. Soy la esperanza que calma al que sufre; soy el dulce Pastor que acaricia suavemente a la oveja que gime en su dolor y la consuela.

Ayer pensabais en la muerte, porque habíais perdido la esperanza y la fe; no había en vuestro ser la luz que os guiara por el sendero de la vida verdadera.

Hoy os digo: no debilitéis en la fe ni en la esperanza. Tened siempre presente que en Mi habéis tenido vuestro principio y que el fin, lo tendréis también en Mí que soy la eternidad, porque no existe la muerte del espíritu.

Alimentad siempre en vosotros la esperanza de un mañana mejor. No os dejéis invadir por la melancolía y la desesperación: buscad en Mí la respuesta a vuestras dudas y pronto os sentiréis iluminados por una nueva revelación; la luz de la fe y la esperanza se encenderá dentro de vuestro espíritu. Entonces seréis baluarte de los débiles.

Quiero que estéis fuertes, que no retrocedáis al primer tropiezo, ni temáis a ningún enemigo. Os preparo para que hagáis prodigios y convirtáis a vuestros hermanos en mis seguidores.

Preparaos, id en mi Nombre a propagar esta Doctrina, enjugad el llanto de los que sufren, dad valor al débil, levantad al caído y rescatad al perdido. Llevad la luz por doquiera. Muchos me reconocerán en su vida humana y otros, cuando se encuentren en el Valle Espiritual.

Calla vuestro labio y no se queja el espíritu en este instante, toda la amargura la convertís en esperanza en Mí y en perdón para vuestros hermanos. Pero Yo no vengo sólo a traeros bellas esperanzas, sino a concederos grandes realidades.

Mirad cómo los hombres, viviendo en el tiempo de la luz, van tropezando y cayendo como si caminasen en tinieblas. Ha vuelto el caos, porque la virtud no existe y donde no hay virtud, no puede haber verdad. Mirad sus heridas, sentid su desconsuelo, asomaos a su espíritu y si tenéis amor y caridad hacia ellos, si probáis su cáliz de amargura, lloraréis de dolor y os sentiréis llenos de piedad. Surgirá entonces en vuestro corazón, un impulso noble y elevado que os moverá a ser los sembradores incansables de esta simiente en el mundo.

¿Sabéis cuál es la virtud por la cual pueden alcanzar los hombres mayor gracia? La caridad, porque ella ennoblece su corazón y da ocasión al espíritu para desbordarse de amor hacia sus semejantes. Muchas veces la entregaréis secretamente, sin ostentación, pero habrá ocasiones en que tenga que ser vista por vuestros hermanos para que aprendan a impartirla.

¿Queréis conquistar espíritus? Llegad a ellos con el bálsamo de mi Palabra y la unción de vuestra caridad. Los campos están llenos de miseria, dolor y enfermedad, que sólo esperan una semilla y un poco de riego para florecer. Dad a la humanidad el secreto de la salud y la felicidad, decidle que es menester que vuelva a la sencillez, a la pureza de pensamientos y a la oración, y en esa práctica encontrará todo cuanto pueda desear. Siempre que extendáis vuestra mano para entregar caridad, descenderá mi efluvio y percibiréis que el ambiente se satura de exquisito perfume, que emanará de vuestras buenas obras. No habrá uno de vosotros, por duro que sea su corazón, que en esos instantes no se dulcifique.

Yo traigo para la humanidad, una enseñanza que la llevará a la realización de obras de verdadera caridad, de utilidad espiritual, obras por las cuales serán los hombres recordados y bendecidos por las generaciones futuras. Sólo la huella de las obras que encierran verdad, será imperecedera en el mundo, porque se aproxima la hora del juicio en que toda obra que no esté fincada sobre cimientos de verdad, será destruida.

Formad un pueblo unido, fraternal y amante de la verdad y las buenas prácticas, que sepa regocijarse con la llegada de nuevos hermanos, que les dé la bienvenida con una sonrisa en los labios, con verdadera caridad en el corazón y con una oración en el espíritu. Les daréis la enseñanza que habéis acumulado, les enseñaréis el verdadero sendero, el que Yo os he trazado. No Importa que vuestros conocimientos aún no sean muy profundos, si vuestra caridad es grande, haréis verdaderos prodigios.

He querido formar con vosotros una verdadera familia, en la que todos os améis y ayudéis en vuestros sufrimientos, para que aprendáis a hacer caridad. Y cuando ese sentimiento se haya desarrollado y madurado en vuestro corazón, sepáis levantaros en el camino de la lucha a ofrecer sus frutos a los necesitados de amor y de luz.

Dad oportunidad a vuestro espíritu de que se recree en la contemplación de las bellezas del espíritu y en la práctica de las Leyes Divinas. No toméis la vida humana ni el trabajo material como los únicos medios para tener bienestar. No os encerráis en el amor de vuestra familia, porque vuestras tierras son más extensas. El egoísmo no es semilla de Dios, mientras éste exista, el dolor perdurará.

El discípulo que cimiente su labor en la práctica de la caridad verdadera, que además de llevar el alivio a los males del cuerpo, encienda la luz de la fe e imparta conocimientos espirituales, aquél que olvidado de sí mismo, consagre unos instantes al servicio de sus semejantes, ése hará sentir mi Doctrina y mi Presencia en sus hermanos, a través de sus obras: su parcela será fértil y su cosecha buena y abundante.

Es necesario que aprendáis a mirar fuera de vosotros, más allá de vuestros afectos; haced que la bondad despierte en vuestro corazón para que podáis cumplir con el máximo mandamiento de amaros, que está escrito en vuestra conciencia.

La verdadera caridad, es la mejor dádiva que podáis entregar a los necesitados. El que siente piedad por el que sufre, ése merece llamarse siervo de Dios.

Hay muchos espíritus que sufren, infinidad de seres que esperan una mano compasiva que los sane, una palabra de consuelo o un ejemplo que los redima. Yo os he donado con un caudal de bienes espirituales, para que calméis el hambre de amor, de sinceridad y justicia que padece la humanidad.

Aprended a dar sin esperar recompensa alguna, haced la caridad y seguid adelante. Todo lo que hagáis en mi Nombre lo veréis realizado y en ello tendréis el mejor pago.

La compensación existe en toda mi Obra. Quien da, recibe; quien niega, al fin tendrá que perecer de necesidad. Cuanto más deis, más veréis multiplicada vuestra heredad; cuanto más améis, más grandes seréis en la virtud. Quiero que comprendáis mi Doctrina, cuyos cimientos son el amor y la caridad.

Si no tenéis en lo material, nada que compartir con vuestros hermanos, dejad que vuestro espíritu ofrezca de lo mucho que posee, mas reconoced que cuando sea necesario que vuestra caridad se dé en forma material, no dejéis pendiente el cumplimiento de este deber.

Ved cómo cuanto os rodea, cumple con la misión de dar. Los elementos, los astros, todos los seres, desde lo más grande hasta lo imperceptible, tienen el don y el destino de dar. ¿Por qué queréis libraros de esta obligación si sois los más dotados de la gracia Divina de amar? Dad sin condición, siempre tendréis algo que dar.

Es necesario que intiméis con el que sufre y lo comprendáis. Sentid el dolor de los demás y dejad de ser indiferentes a las pruebas por las que atraviesa la humanidad, sin hacer distinciones de color, lengua o ideología. Debéis contemplar en cada uno de vuestros semejantes, la imagen de vuestro Padre, que es Universal.

Os estoy acercando al culto espiritual, simple y sencillo, para que en vez de perderos en prácticas externas, os concretéis a cumplir con lo esencial, que es la caridad.

Vengo a invitaros para que brilléis Conmigo, para que seáis la luz del mundo, mis colaboradores en esta divina tarea, para que preparéis la sementera con piedad y misericordia, como Yo os he enseñado.

El mundo se encuentra cansado de palabras, doctrinas y filosofías, hambriento de amor, por eso os digo que una obra de caridad, aunque sea pequeña, pero sincera, sentida y verdadera, podrá más que mil sermones o discursos de bellas palabras, pero vacías y faltas de verdad y amor.

A todos os he dado el pan, sin embargo, a unos los contemplo satisfechos y a otros hambrientos. Es porque no compartís el fruto de vuestro trabajo ni vuestro hogar, con los demás. Cuidaos de entregar una caridad aparente, no llevéis en vuestro corazón el egoísmo. Haced cuanto bien podáis, sin interés personal. Tenéis que olvidaros de vosotros, para pensar en los demás.

Pedidme y Yo haré prodigios entre la humanidad. Si me pedís fuerza, llevadla. Si necesitáis bálsamo, recibidlo. Si tenéis un problema grave, Yo os concedo la solución. Si me presentáis pobrezas, llevad las llaves del trabajo y el pan de cada día. Si tenéis amargura, enjugad en mi manto vuestras lágrimas, sentid mi Caricia y levantaos a la vida espiritual con nuevas fuerzas.

No pongo limites a nadie, mi Obra la daréis a conocer de acuerdo con vuestra preparación. La práctica de la caridad será para vosotros la mejor experiencia y por esa virtud, os elevaréis hasta la cumbre de la espiritualidad.

A vuestro paso vais a encontrar cuadros de miseria y dolor, vais a cruzaros con los muertos vivientes, con los poseídos por seres en tiniebla, con los que tienen el corazón empedernido y han caído, víctimas de sus pasiones. Llegad hasta ellos, no temáis al contagio ni a las malas influencias. No olvidéis que estáis protegidos por mi gracia. Id a su encuentro y por medio de vuestros consejos y oraciones, hacedlos llegar al Doctor de los doctores. Entonces ellos, vosotros y Yo, seremos uno en esa hora de comunión espiritual.

Discípulos: Los que sabéis de privaciones, de frío y orfandad, que vibráis junto con la humanidad que tiene hambre y sed de justicia, venid a Mí y juntos visitemos en espíritu a los enfermos, a los tristes, a los pobres y olvidados del mundo y llevemos el alivio a sus necesidades.

No dejéis para el último momento la práctica de la caridad, no sea que lleguéis con muy escasos méritos, ante la puerta del Reino del Espíritu y no podáis entrar.

Bienaventurado el que se desprenda de lo que lleva en su alforja, porque la caridad que entregue a su hermano le será multiplicada.

Os dejo esta lección que encierra ley y justicia, para que imitando a vuestro Maestro, llevéis la paz donde esté la guerra y la caridad donde exista el egoísmo. Sed en la vida de vuestros hermanos, como estrellas que guíen sus pasos.

He venido una vez más a los humildes, porque son los que entienden mejor mis Palabras.

Estos pobres a quienes no ha deslumbrado el falso brillo del mundo, son los que tienen intuición, los que presienten, los que sueñan, los que dan testimonios espirituales; Yo los he buscado para abrir ante sus ojos el libro de la sabiduría, colmando así sus anhelos de saber; les he hecho sentir mi Presencia y la proximidad del Mundo Espiritual, como un premio a su esperanza y a su fe.

La humildad es luz del espíritu, la carencia de ella es oscuridad en él. La vanidad es fruto de la ignorancia. El que lleva en su ser verdadera modestia y humildad espiritual, es grande por sus virtudes.

En este tiempo asombraré nuevamente al mundo con mi humildad, de la que os he dado las primeras pruebas, buscando en vosotros la sencillez y el recogimiento, para manifestar mi Mensaje.

Esta forma de comunicación, es una prueba de humildad que he dado a mis hijos. A Cada paso os enseño esta virtud, porque es una de las que más debe practicar el espíritu. A unos les he dado un origen humilde en el mundo, para que imiten en su vida al Maestro, a otros, les he proporcionado comodidades materiales y abundancia, para que también imiten a Cristo Jesús, que siendo Rey, supo dejar su solio para venir a servir a los pobres, a los enfermos y a los pecadores.

Nunca consideréis inferior a nadie, porque todos, después de lograr los méritos necesarios, llegaréis a la mayor altura espiritual.

¿Cuándo seréis capaces de descender de vuestro trono para confundiros con los pobres y necesitados, a darles calor y sustento? En verdad os digo, que tan grande es el mérito del que sabe descender de su posición para servir a sus semejantes, sean los que fueren, como del que se eleva desde su vida humilde e ignorada hasta la altura de los justos, por el camino del amor.

Cuando tendáis la mano a vuestro hermano, no os sintáis superiores a él, sensibilizad vuestro corazón y sabed ser comprensivos. No sólo goza el que recibe la prueba de afecto, la ayuda o el consuelo, sino también el que lo da, porque sabe que sobre él, hay Uno que le ha dado pruebas de amor y humildad. Mientras más deis, más tendréis en vuestra alforja. En cambio, si nada compartieseis de lo que habéis recibido del Padre, vuestro espíritu quedará desnudo y el corazón vacío.

Tened siempre presente que todos sois iguales ante Mí, que tuvisteis el mismo principio y llegaréis al mismo fin, aunque exteriormente cada destino sea diferente.

Amad, para que seáis amados; perdonad, para que seáis dignos de ser perdonados. Estad dispuestos a inclinaros ante aquéllos que han sido vuestros siervos, para que os probéis en vuestra humildad; pero no confundáis la humildad con la pobreza material, porque vais a encontrar a muchos pobres que llevan soberbia en su corazón.

El orgullo y la vanidad, pertenecen al mundo, son propios de la materia y con ellos baja el hombre al sepulcro. El espíritu sólo conserva lo que puede llevar a las alturas, lo que puede resplandecer en la luz.

He puesto grandeza en el hombre, pero no la que él busca en el mundo, la grandeza de que os hablo está en el amor, en la humildad y la caridad.

Destruid vuestro orgullo, para que os volváis humildes ante vuestros hermanos; en la humildad encontraréis el triunfo del espíritu y en la vanidad, su derrota.

Rechazad la adulación, porque es arma que destruye vuestros sentimientos nobles, espada que puede dar muerte a la fe que he encendido en vuestro corazón.

No seáis frívolos ni vanidosos, no améis los primeros lugares, como lo hacían los fariseos, para enseñorearse ante el pueblo y recibir honores. Sed humildes delante de los que se sienten superiores, y aquél que ante vosotros se considere pequeño, hacedle comprender que no es menos que vos.

Todos seréis grandes cuando alcancéis la verdadera humildad, cuando practiquéis el verdadero amor.

¿De qué podéis envaneceros si nada es vuestro en la Tierra? Yo todo os lo confié, en la misma forma en que lo hace con sus labradores el que da sus tierras a sembrar: reparte entre ellos la responsabilidad del cultivo y el cuidado de su campiña, para luego, al recoger la cosecha, dar a cada quien la parte que le corresponde.

Mientras los pueblos tuvieron por ideal el trabajo, la lucha y el progreso, supieron de la abundancia, del esplendor y el bienestar; mas cuando el orgullo les hizo sentirse superiores, cuando su ideal de superación fue cambiado por la ambición insaciable de desearlo todo para sí, comenzaron a destruir paso a paso cuanto habían construido, y acabaron por hundirse en el abismo; por lo cual os digo, que es justo que surja en el mundo un pueblo de grandes ideales, el cual, consciente siempre de sus buenas obras, no se envanezca de ellas.

Del verdadero conocimiento de mi Doctrina nacerá en vosotros la humildad, porque os sentiréis pequeños ante vuestro Creador y, a pesar de ello, tan agraciados y donados por Él, que no osaréis levantar vuestra mirada al Padre, si consideráis que se encuentra impura.

Cuanto más pequeños os creáis, más grandes seréis. No está la grandeza en la soberbia y la vanidad. No busquéis para vuestra envoltura un trono, ni un nombre que os distinga de los demás, sed uno más entre los hombres.

Sed humildes ante vuestro Señor y seréis grandes en espíritu. Los hombres os dirán que, mientras Yo os hago postreros, ellos os harán primeros y grandes en la Tierra, más no les creáis.

Los que alcancen la mayor comunicación espiritual con mi Divinidad serán los más humildes. En este camino de humildad, existen placeres, satisfacciones y tesoros de gran valor para el espíritu. Bienaventurado el que sepa estimarlos.

El Tabernáculo y la Ley están en vuestro corazón. A vosotros, mis pequeños, os revelaré lo que los sabios no han llegado a comprender.

Aprended a ser los últimos, para que seáis los primeros ante Mí. Os quiero humildes de corazón, sencillos y virtuosos. No os dejéis seducir por las falsas glorias de la Tierra, que sólo sirven para desviar al espíritu del camino recto. Buscad siempre el sitio donde podáis ser útiles y no el que os haga aparecer como notables. Haced que la verdadera modestia os acompañe siempre.

Experimentad en vuestro corazón el gozo de sentiros amados por vuestro Padre, quien no ha venido nunca a humillaros con su grandeza, sino a manifestaros su humildad perfecta.

Si os he hecho primeros, no os convirtáis en postreros, ocupad vuestro lugar y conservad esta gracia hasta el final de vuestro destino.

Vengo a enseñaros a bendecir de corazón y espíritu a todo y a todos. ¿Qué pasaría si los hombres se bendijesen aun sin haberse visto nunca? Reinaría la paz perfecta en la Tierra y sería inconcebible la guerra. Para que ese milagro se realice, es menester la perseverancia en la virtud.

Sólo debe hablar de virtud quien la haya practicado en su camino y sepa sentirla. Mi discípulo deberá ser limpio de corazón y espíritu en la Tierra, para serlo después en el Valle Espiritual.

Cuando seáis fuertes de espíritu, sabréis descender a los abismos a rescatar a los perdidos, sin temor de quedaros ahí: mientras más grande sea el abismo en que hayan caído vuestros hermanos, mayor deberá ser vuestra paciencia y caridad para ellos; podréis cruzar por lagos de fango sin mancharos y navegar por mares tempestuosos, sin temor a zozobrar.

¿No os creéis capaces de realizar grandes acciones el mañana? ¿No creéis que las nuevas generaciones den a mi Doctrina una mejor interpretación y un fiel cumplimiento? Comprended que si no fuese así, no os estuviese hablando, aconsejando y enseñando.

No os impacientéis. No queráis que mis Palabras se cumplan de inmediato. Algunas de ellas se realizarán pronto y otras, a lo largo del tiempo.

Haced que la sinceridad y la verdad sean siempre en vuestros actos, que la humildad sea siempre en vuestra vida. Veréis entonces cómo la verdadera virtud, habitará en vuestro corazón y vuestros hermanos podrán testificar que sois mis discípulos.

¡Mi paz sea con vosotros!

Los dones espirituales

LOS DONES ESPIRITUALES

Desde el instante de vuestra formación, fueron depositados los dones en vosotros, pero era necesario que evolucionaseis para que comenzaran a manifestarse.

A fin de que el ser humano descubriera las potencias que lleva dentro de él, ha sido menester que me aproxime a despertarlo de su letargo espiritual y recordarle que no sólo es materia, ni es pequeño y menos paria.

Largo es el desarrollo de los dones del espíritu, tanto, que una sola existencia en la Tierra no es suficiente para su desenvolvimiento. En cada encarnación, dais un paso hacia la perfección y vuestro espíritu se manifiesta cada vez con mayor sabiduría.

Ahora os encontráis en preparación: ya os fueron revelados todos los dones que poseéis y se os dio a conocer la misión que habréis de cumplir.

Ya fuisteis probados para haceros dignos de recibir esta revelación Divina, os resta tan solo iniciar vuestro desarrollo, con la confianza de que vuestro espíritu estará iluminado por la luz de la conciencia, que siempre os dirá lo que debéis hacer.

Todos habéis brotado de Mí con iguales dones. No he distinguido a unos de otros. Cada espíritu tiene las facultades suficientes para lograr su propia evolución.

Hoy habéis comprendido que la imagen del Creador la lleváis en vosotros, puesto que poseéis algo de cada una de las potencias y atributos de la Divinidad, como son la vida, el amor, la conciencia, la voluntad, la razón y la fuerza. También habéis sentido que ante la Justicia del Amor de Dios, todos sois iguales y estáis donados con la misma gracia.

Yo seré quien descubra las virtudes, bellezas, poderes y maravillas, que se encuentran ocultos en vuestro espíritu: estáis recogiendo los últimos frutos de Eras anteriores. Los niños y los jóvenes, los adultos y los ancianos, tendrán manifestaciones que a algunos les parecerán extrañas, pero al analizarlas, las mirarán como algo natural en la vida superior del hombre, hablarán de enseñanzas profundas, tendrán mirajes espirituales y sueños proféticos y se propagará el don de curación por toda la Tierra.

Este es el tiempo que anunció Joel: hoy mi Espíritu está derramado sobre toda carne y sobre todo espíritu. He aquí un pueblo que nace y crece en el silencio y cuyos hijos vierten palabras del Espíritu Santo, transmiten mensajes espirituales y con su mirada, traspasan los umbrales del Más Allá y perciben los acontecimientos del futuro. De cierto os digo, que esta simiente está esparcida en todo el mundo y nadie podrá destruirla.

Hoy despiertan las multitudes ante mi nueva Palabra y ha principiado en mis discípulos un desarrollo espiritual. La intuición ha brillado en su ser, la inspiración ha acariciado su mente, la videncia ha iluminado su vista en el momento de la oración y le ha revelado el futuro. El don de curar, ya sea con la palabra, la unción y aun con el pensamiento, ha brotado de lo más íntimo de su corazón y muchos dones más se han manifestado en los discípulos de esta Obra.

Muchas potencias han permanecido dormidas en vuestro ser, en espera de que mi Voz venga a despertarlas. Desarrollad vuestros dones, para que os guíen por el sendero de la luz y vuestros pensamientos, palabras y obras, lleven siempre la esencia que emana del espíritu.

El hombre ya está recibiendo mensajes por medio de sueños espirituales y en formas diversas. Los acontecimientos de este tiempo hablan al espíritu; él siente que ha penetrado ya en una Era de gran trascendencia, de plenitud espiritual. Vosotros sois los portadores de esta revelación, de esta semilla de Amor Divino que iréis a sembrar en las tierras que ya antes he fecundado con mi Sabiduría.

¿No miráis a los enfermos que llegan a mi Presencia, cómo recobran la salud y la alegría? ¿No presentís una ayuda invisible que levanta a los que habían caído en error? ¿No os dais cuenta que han llegado ante Mí los pobres de espíritu y al serles revelados sus dones, se convierten en mis labriegos y son buscados por las multitudes, necesitadas de bálsamo y de paz?

Vosotros seréis los heraldos que anuncien a los pueblos mis órdenes y revelen a la humanidad el Divino mensaje del que sois portadores. Inspiración e intuición, don de palabra, curación, profecía, revelación y comunicación espiritual: He ahí algunos de los dones que he derramado sobre vosotros y al practicarlos, harán de los hombres una nueva humanidad. Para lograr esto, orad, tened fe, estudiad mi Palabra y revestíos de fortaleza. En verdad os digo, que sois más fuertes de lo que creéis. Penetrad en el fondo de mi Doctrina, practicadla y os iréis aproximando a la comunicación con mi Espíritu.

Estoy dando señales de mi nueva manifestación, a través de la intuición y de los sueños. En todos los pueblos de la Tierra, el eco de mi Palabra se escucha ya cercano. Esta luz significa para el espíritu el camino de su liberación; esta Doctrina viene a ofrecerle los medios para elevarse sobre la vida humana y ser guía de todas sus obras, señor sobre sus sentimientos y no esclavo ni víctima de sus flaquezas.

Todavía vivís una Era en que necesitaréis de los libros que serán el testimonio de mis Manifestaciones, pero se aproxima el tiempo de los intuitivos, de los que hablen por inspiración, de los que reciban la luz del saber en la oración, de los que sin aprender en el mundo, tengan más sabiduría que los hombres de ciencia.

¡Cuántos corazones van llorando en silencio sus penas, sin que nadie lo haya advertido! ¡Cuántas amarguras ocultas tras una sonrisa que vosotros no sabéis interpretar, porque no siempre vuestros hermanos os confían sus secretos!

¿Cómo poder penetrar en ellos sin lesionarlos ni profanar su intimidad? Por medio del don de la intuición, del que he hecho poseedores a todos los hombres. La intuición es videncia, presentimiento y profecía, que aclaran la mente y hacen latir el corazón ante los mensajes y voces recibidos del infinito.

Toda criatura tiene en sí misma los medios y atributos que le he concedido para salvarse. Yo os daré un tiempo de calma, para que meditéis después de mi partida y será entonces cuando la intuición comenzará a brillar poco a poco ante vosotros, bajo distintas formas.

El pueblo de Israel por el espíritu ha despertado y está velando por los que duermen, pues así hacedlo siempre. Voy a convertirlas rocas en tierras fértiles, voy a sembrar en ellas mi semilla en el tiempo propicio; Yo sé el momento: cuando el corazón esté preparado y el espíritu hambriento de recibir la luz de esta Doctrina. Vosotros haced lo mismo con vuestros hermanos.

Dejad que los dones de vuestro espíritu se manifiesten: la intuición y la revelación, guiarán vuestros pasos hacia el camino certero.

Os he confiado el don de la palabra porque soy el Verbo eterno que no cesa de manifestarse. Ese Verbo se derramará por vuestros labios y si hoy son torpes para expresar los conceptos e inspiraciones que os concedo, pronto serán elocuentes y dóciles, fieles intérpretes de mi Divino Mensaje. Será un don que os maravillará y los hombres gozarán al escucharos, al sentir en vuestra palabra mi Presencia. Ahora vuelvo a deciros: “De la abundancia que haya en vuestro corazón y espíritu, hablarán vuestros labios”.

La Tierra se estremecerá de un cabo al otro y es necesario que haya, en esos días de tiniebla, hombres llenos de fe que sean como antorchas que alumbren el camino de los demás.

¿Quiénes de vosotros, al escuchar las voces de contusión, de angustia y dolor de los hombres, pretenderá volverles la espalda y huir, desconfiando del poder de sus dones para salvarlos? ¿No recordáis que en mi Palabra os he dicho que en la hora de prueba, seré Yo quien hable por vuestros labios y manifieste mi Poder en vuestras obras?

Hablaréis como os he enseñado: no brotará de vosotros el verbo florido sin esencia que usan los hombres. Dejad que sea la palabra humilde, sencilla y sincera, la que haga conmover todas las fibras sensibles del que la reciba.

Comprendedme, cimentad vuestra fe sobre el estudio de mi Enseñanza, para que nada pueda destruirla. No calléis vuestros labios por temor a la censura, ni ocultáis a vuestros hermanos que Yo he venido a doctrinaros en este tiempo. Desarrollad el don de la palabra y dejad que vuestro corazón desborde el amor y la sabiduría que os he confiado, Yo os dejaré a la humanidad como planta tierna que necesita de riego y de cuidados.

El don de la palabra será en todos y a través de él, explicaréis fácilmente mi Doctrina, consolaréis el corazón de los hombres y les daréis el pan espiritual que necesitan.

La inspiración de uno será confirmada por el otro y, así, surgirá la fe en los discípulos.

Analizad mi Enseñanza, alcanzad la luz por medio de la oración, haced del bien vuestra norma y cuando menos esperéis, os veréis sorprendidos por inspiraciones que serán verdaderas revelaciones de mi Espíritu. La sabiduría es vuestra mayor heredad, ella constituye vuestra gloria y felicidad eterna. Así como para vuestra mente formé un mundo de inagotables enseñanzas, para vuestro espíritu hice un cielo de infinita sabiduría. Haceos dignos de que os revele los misterios que esperan en mi Arcano el instante de salir a la luz.

La luz Divina brillará en plenitud en mis discípulos. Ellos sanarán invocando mi nombre y su oración tendrá potestad para apaciguar los elementos y combatir las epidemias.

Mi Palabra es bálsamo de curación, sanad con ella, sentidla y ponedla en práctica. Cada palabra es una gota de la fuente de vida. ¿Por qué si me lleváis en vosotros, estáis enfermos, sufrís y lloráis? Examinaos y corregid lo que haya que enmendar, limpiad todo cuanto sea necesario.

Yo modelo vuestra imagen interior, aquella que escondéis a los hombres, pero que a Mí no podéis ocultarme. Vosotros, modelad vuestro exterior de tal manera, que vuestra faz sea un reflejo fiel del espíritu; entonces existirán en vuestros actos sinceridad y verdad.

A todos os he confiado el don de curación, con él podéis hacer milagros en los enfermos del cuerpo y del espíritu y cumpliréis una de las misiones más hermosas entre la humanidad. Mirad vuestro planeta convertido en valle de lágrimas, ved cuántos enfermos cerca de vosotros, cuántos poseídos que no reciben caridad: no hay un hogar libre de enfermedades y aflicciones. He ahí las tierras preparadas para sembrar mi Doctrina de amor, haced uso de vuestros dones y llevadles el consuelo.

Escuchad: no hay motivo para que estéis enfermos si cumplís con la Ley. En la vida del hombre debe haber salud, alegría, felicidad.

Mentes, corazones y cuerpos enfermos, el Maestro os dice: pedid a vuestro espíritu que sane vuestras dolencias y os ayude en vuestras flaquezas. La práctica de la moral, de la virtud y de la espiritualidad, os librarán de las enfermedades de la materia y del reclamo de la conciencia. Cuando descubráis, a través de vuestro espíritu, el origen de vuestras aflicciones y pongáis todos los medios para combatirlas, sentiréis en plenitud la Divina fuerza y conquistaréis la salud. Vengo a dar luz al espíritu, a despertarlo, a encender su fe y librarlo de todo mal, para que después él se encargue de fortalecer y sanar al cuerpo.

Dije a los hombres que en Mí creyeron en el Segundo Tiempo: “Tu fe te ha salvado”. Así lo declaré, porque la fe es una potencia curativa, es una fuerza que transforma y una luz que destruye las tinieblas. Siempre tened fe y haced méritos para que seáis dignos de que se haga el prodigio.

En aquel tiempo os enseñé a curar. Jesús era el bálsamo, su palabra sanaba al que la escuchaba, su mano entregaba la salud al que tocaba, su mirada impartía consuelo al que la recibía. Esos milagros, sólo con amor y caridad los realizaréis vosotros.

Id a vuestros hermanos, como Jesús, llevando antes que la palabra, el bálsamo, y, ¿cuál es el bálsamo, oh, discípulos? ¿Acaso el agua de los manantiales bendecida y transformada en medicina para los enfermos? No, mis hijos. Ese bálsamo de que os hablo está en vuestro corazón: es el amor; ahí lo he depositado como esencia preciosa que brotará inagotablemente. Cuando lo derraméis sobre los enfermos, no serán vuestras manos las que unjan, sino el espíritu inundado de amor y caridad. El verdadero bálsamo, aquél que sana todos los males, brota del amor.

Así como la sangre corre por vuestras venas y vivifica todo el cuerpo, así mi fuerza, como un torrente de vida, pasa a través de vuestro espíritu. Sanad a los enfermos en mi Nombre y llevad con humildad vuestra misión. Cuando Yo señale el término de la vida de vuestros hermanos, no me pidáis que alargue su existencia, dejadme esa causa a Mí, que Yo respondo de ello. Os digo también que no es necesario que el cuerpo esté enfermo para que deje de vivir, basta que el corazón se detenga, cuando la hora sea marcada.

Mi Palabra unge, acaricia y fortalece. Aprended a sentirla, para que después unjáis con mi Verdad y mi Amor a los enfermos que encontréis en vuestro camino. Amad con el espíritu, con el corazón y con la mente y tendréis el poder suficiente para sanar, no sólo las enfermedades del cuerpo, sino las grandes angustias del espíritu, sus turbaciones y remordimientos.

Limpiad a los que se han manchado, descubridles los dones del espíritu y conducidlos a Mí. Los sanaréis con vuestra ternura, con la influencia positiva que ejerzáis, con la regeneración que les inspiréis a través del conocimiento de mi Doctrina.

Cuando un médico llega al lecho del dolor, el enfermo deposita en él toda su fe, en lugar de orar ante el Padre y pedirle la luz para el hombre de ciencia y el bálsamo para él. Ellos se olvidan de que la salud y la vida de ambos dependen de Mí. Vosotros ya sabéis que la sabiduría del espíritu es superior a la ciencia humana: la inteligencia sólo descubre lo que el espíritu te revela.

Llamáis fluido a esa fuerza con que los seres espirituales sanan vuestras dolencias físicas o morales. Y en verdad, en ese fluido está el bálsamo, el mismo con el que Jesús dio vista al ciego, movimiento al paralítico, voz al mudo: con él curó al leproso y resucitó al muerto.

Mi Arcano sólo espera vuestra preparación para desbordarse en salud, fortaleza y luz.

El espíritu tiene la facultad de intuir el futuro, el don de conocer su destino; él sabe que al final del camino recorrido, dentro de la obediencia a la Ley, habrá de llegar al paraíso del espíritu, que es el estado de elevación, pureza y perfección que al fin alcanzará.

El don de la profecía, por medio de la videncia, os descubrirá misterios no revelados aún; eso lo lograréis por la elevación y la espiritualidad; pero el vidente no deberá ser nunca juez o delator de sus hermanos.

¿Os maravilláis al escuchar la descripción de un miraje por medio de la videncia, o de la fuerza profética de un sueño? De cierto os digo que apenas habéis empezado a vislumbrar, lo que otros mirarán plenamente en el futuro.

Si os dije en los tiempos pasados que todo ojo me vería, con ello os he querido anunciar que todos conoceréis la verdad. Ahora os digo, que cuando ascendáis por la escala de perfección, me contemplaréis en todo mi Esplendor. Entonces me veréis caminando delante de vosotros como lo hace el pastor con sus ovejas y oiréis mi Voz que os alienta en vuestro camino.

Todos podéis decir en este tiempo que me habéis visto, unos con el corazón, otros con la mente y otros con el espíritu. Me he dejado mirar bajo distintas formas, para que deis testimonio de mi venida en este tiempo.

¡Oh, profetas del Tercer Tiempo! Preparaos, para que miréis lo que a los señalados les será dado contemplar. Yo soy el eterno milagro, el que da luz a vuestro entendimiento y conmueve vuestro corazón para encauzarlo por el camino del bien. Vengo a daros el fruto de vida, dulce y agradable al espíritu, comed de él.

Bienaventurado el que no me ha pedido el don de la videncia para creer, porque ése me ha visto con los ojos de su fe.

La historia recogió los nombres de los profetas de la antigüedad. Hoy os digo que las profecías de mi nuevo Mensaje, se enlazarán con las de los primeros tiempos; porque todas os hablan de una sola revelación.

El don de la profecía, la intuición y el presentimiento, lo he derramado sobre vuestro espíritu, para que recibáis por ese conducto mis mandatos y orientaciones.

Os tengo reservado un número infinito de señales, manifestaciones y prodigios, los cuales veréis más con vuestra mirada espiritual que con la de la materia.

Es necesario que comprendáis, que los tiempos en que los hombres buscaban mi Voz, mi Lenguaje y mis Mensajes, a través de las manifestaciones de la naturaleza, han pasado. Hoy estáis capacitados para comunicaros espiritualmente Conmigo y recibir mis Revelaciones, por medio de las potencias del espíritu y no por los sentidos del cuerpo.

Ciertamente os digo que los elementos de la naturaleza siguen dando voces a la humanidad, poniéndola a prueba, despertándola y purificándola; esto se debe al materialismo de los hombres, porque sólo son sensibles a lo que perciben con sus sentidos. Mas cuando el hombre se haya espiritualizado y sea sensible a las manifestaciones superiores, la naturaleza con todos sus elementos se aquietará y mostrará una completa armonía con todos los seres.

Ya están llegando al mundo mis enviados, los que en la hora propicia habrán de arrancar de los ojos de los hombres la venda de oscuridad, los que defenderán la verdad con obras de amor, mas ¿quién los ha descubierto? ¿Quién presiente en los niños de hoy a los profetas y apóstoles del mañana? Muy pocos. Pero hoy os aclaro: No sólo son enviados míos los que traen mensajes para el espíritu: todo aquél que entre la humanidad siembre el bien, en cualquiera de sus formas, es enviado mío y estará dando testimonio de mi Verdad.

Os he hablado a través de sueños a los que llamáis revelaciones, más debéis saber que todo conocimiento que procede de Mí, es una revelación.

Anunciad que han sido derramados entre la humanidad, todos los dones y facultades del espíritu y enseñad la forma de desarrollarlos y ponerlos en práctica.

Educad vuestro entendimiento y enseñadlo a despojarse de toda idea superflua en el momento de vuestra comunión espiritual. Cuando logréis esa preparación, todos los dones se manifestarán en vosotros: la inspiración y la revelación, la intuición y el poder curativo, la palabra y muchos atributos más que os mostrarán, cada uno, su esencia y su misión.

Si las facultades del espíritu han estado adormecidas hace tiempo, despertarán a mi llamado y harán que los hombres practiquen la espiritualidad, con todos sus prodigios, maravillas y revelaciones. Cuando os sintáis en armonía Conmigo, recibiréis vitalidad y fuerza, conocimiento e inspiración.

Para que mi Doctrina brille a través de los actos de vuestra vida, debéis consagrar parte de vuestro tiempo al estudio y desarrollo de los dones espirituales, que sólo esperan el momento propicio para manifestarse. Vuestros dones no tienen límite: mientras más ayudéis a los demás, más se multiplicará vuestra heredad.

Si en vuestra labor espiritual tuvieseis grandes triunfos, no os envanezcáis, antes bien sentíos satisfechos porque habéis sido mi instrumento para manifestarme a vuestros hermanos.

De una generación a otra se irán manifestando más grandes y claros los dones del espíritu, y ello será el testimonio de cuanto os anuncié en los tiempos pasados y vengo a confirmar en éste.

Sembradores amados: llevad por el mundo mi Paz y Amor, llevad el bálsamo en la oración, en el pensamiento, en la palabra, en la mirada, en una caricia, en todo vuestro ser, y vuestra jornada espiritual en la Tierra será pródiga en satisfacciones.

Surgirán los analizadores de mis Enseñanzas, los videntes de mirada limpia y palabra convincente, los que practiquen una forma más espiritual de sanar. El bálsamo de curación que en vosotros he depositado, llegará primero al espíritu del enfermo, ayudándolo a levantar su cuerpo decaído y enseñándole la forma de vencer los sufrimientos y dominar las pasiones, para recobrar la libertad y la salud verdaderas.

Hoy vengo a hablaros de los dones espirituales, para que conozcáis el éxtasis, en el que escucharéis la Voz Divina y se hará transparente lo que os parecía impenetrable.

Ese estado de elevación no puede ser privilegio sólo de algunos, es un don que está latente en todo espíritu. Siempre me ha sido grato servirme de aquéllos que han sabido hacer uso de esa gracia. Hoy vuelvo a deciros: Para que el éxtasis sea perfecto, antes tenéis que pasar por la vigilia, como los justos en los primeros tiempos.

He preparado los ojos del espíritu para que podáis mirarme y he conservado puros los sentimientos de vuestro corazón, para servirme de ellos. Vuestros dones están latentes y mi Palabra sólo viene a despertarlos, para que deis principio al cumplimiento de vuestra misión.

Nadie como el hombre podrá reflejar al Creador: su mente es el espejo de la razón Divina, su corazón es fuente donde guardo el amor, su conciencia es luz de mi Espíritu.

Sed sensibles a toda inspiración mía, dejadme manifestar a través de vosotros, que vuestros labios expresen mi Sabiduría y mis Palabras de consuelo lleguen al oído de los que sufren, que vuestras manos me sirvan para acariciar y vuestros ojos para mirar con ternura y piedad.

Una aureola de luz habrá de envolver a mis discípulos cuando se levanten a esparcir el conocimiento que les he revelado: para entonces ya habréis reconocido el poder de mi Palabra.

Mis enviados estarán cumpliendo misiones en todas partes, en el seno de toda congregación, de toda institución. Si su mente y su corazón ignoran el encargo espiritual que están realizando, su espíritu estará consciente de cuanto haga y él será el que presienta el destino que ha venido a cumplir a la Tierra.

No temáis presentar ante el mundo vuestra misión, no ocultéis vuestros dones, porque ellos, tarde o temprano se manifestarán. Yo os anuncio que esta humanidad, que por largo tiempo nada más ha creído en lo que toca, ve y comprende con su entendimiento limitado, se espiritualizará y sabrá mirarme y buscar en Mí la verdad.

En todos los caminos del mundo se encuentran los que me buscan, me siguen y me aman: discípulos, profetas y precursores; por eso quiero que vosotros les sirváis de ejemplo y ante ellos, seáis reconocidos como mis enviados.

Visitad hogares, acercaos al lecho del enfermo, ayudad a los que sufren en presidios y lugares de expiación, id en mi Nombre y consolad a todos.

Para probaros que vuestros dones espirituales están nuevamente con vosotros, os he dicho: Extended vuestra mano en mi Nombre cuando estén desatados los elementos y veréis que ellos os obedecen.

Os habéis elevado y vislumbráis ya la vida espiritual: sentís por momentos la paz del Reino que os espera. Tenéis potestad para vencer las pruebas y un antídoto contra todo mal. Usad vuestras facultades, Yo cultivaré vuestras virtudes, las haré crecer y de ellas me serviré.

Entonces podréis ver las primeras luces del Gran Día anunciado por los profetas de los tiempos pasados, y podréis sentir cómo desciendo en espíritu para hablaros de la vida eterna que a todos espera.

El hombre escudriñará mi Palabra en busca de errores e imperfecciones, pero la sabiduría que encierra destruirá su duda y al fin la aceptará como revelación Divina.

Cerca del año dos mil empezarán a manifestarse los dones espirituales en la humanidad, los que darán testimonio de mi Palabra.

Orad, velad e interceded por el mundo y cuando llegue el tiempo de la lucha, levantaos y esparcid mi Luz. Derramad fortaleza y consuelo, apartad las enfermedades, haced prodigios, para que cuando lleguéis al final de vuestra jornada, os presentéis ante Mí en paz y llenos de méritos. Las puertas del Reino están abiertas en espera de vosotros.

¡Mi paz sea con vosotros!

La Doctrina Espiritual

LA DOCTRINA ESPIRITUAL

Os fue prometido el Espíritu de Verdad para que os esclareciera las lecciones pasadas. Hoy he venido a entregaros todo lo que corresponde a este tiempo.

Estoy llamando a las puertas del corazón del hombre. A unos los encuentro preparados, a otros durmiendo, porque se han estacionado en las distintas doctrinas y se han desviado del camino. Mas ha llegado el tiempo en que mi campana sonora hace el llamado a todos.

El único Mesías es el que hoy os habla, a través de estos portavoces por los que os transmito mi Palabra. No os sorprendáis cuando os digo, que esta Doctrina regirá los destinos de la humanidad.

Las revelaciones Divinas, la Ley, mi Doctrina y mis Manifestaciones, os han dado a entender, desde el principio que el hombre es un ser sujeto a evolución.

Yo os digo que aquella doctrina que despierte al espíritu, que haga luz en él, que lo desarrolle y le revele sus atributos, que lo levante cada vez que tropiece y lo haga caminar hacia adelante sin detenerse, esa doctrina estará inspirada en la verdad.

No vengo creando una nueva religión entre vosotros, ni esta Doctrina viene a desconocer a las religiones existentes. Es mi Palabra un mensaje de Amor Divino para todos y un llamado a los espíritus.

Quien comprenda el propósito Divino y cumpla mis Preceptos, se sentirá guiado hacia el progreso y el mejoramiento de su espíritu; mientras el mundo no penetre en la senda de la espiritualidad, la paz estará muy lejos de ser una realidad.

Os he dado una Doctrina, que a través de los tiempos os he venido explicando, para que rija como ley vuestra vida humana y afirme a vuestro espíritu en el camino que conduce a la vida eterna.

De mi Ley, que es semejante a un árbol, los hombres han cortado ramas que son las sectas y religiones, las cuales al quedar desprendidas han perdido su savia y su sombra ha sido escasa.

Hoy vengo a deciros que no os he revelado mi Doctrina sólo para que viváis bien en la Tierra: Ella es el camino que conduce al espíritu a la parte más alta, a las regiones más elevadas del amor, de la sabiduría y la armonía con todos los seres.

Las religiones no han cumplido con la misión de conducir a los espíritus a los umbrales de la eternidad, para su perfeccionamiento. El espíritu ignora el camino que ha de recorrer al desprenderse de este mundo, tropieza por falta de luz y busca nuevamente la vida que dejó.

La enseñanza que Yo os he traído, es un camino de luz, de revelación, de profunda sabiduría para todos, de caridad y amor. Para no desviarse del sendero se requiere de sacrificio, de renunciación y perseverancia Soy el Consolador prometido, el Espíritu de Verdad anunciado, que vendría a decíroslo todo. La preparación se ha iniciado ya y llegan los tiempos en que seréis aquellos que, teniendo fuerza en el espíritu, guíen a sus hermanos con nobleza y sencillez en su corazón.

Hoy desciende mi Luz en forma vibrante e inspiradora a manifestarse en palabra humana, la que se ha convertido en Doctrina que os ayuda a la elevación de vuestro espíritu, por lo que la habéis llamado ESPIRITUALISMO. Pero nunca os detengáis en nombres o definiciones, lo importante de mi Doctrina es su esencia y su verdad.

Me preguntáis, ¿qué pretendo al manifestarme a la humanidad en este tiempo? Y Yo os contesto: lo que busco es vuestro despertar a la luz, vuestra espiritualidad y unificación, porque mientras unos han procurado los tesoros del espíritu, otros se han consagrado a amar las riquezas del mundo: espiritualismo y materialismo en pugna constante, espiritualistas y materialistas que nunca han podido entenderse entre sí…

Esta Doctrina no es una teoría, es una enseñanza práctica, tanto para la vida humana, como para la del espíritu. No busquéis otra enseñanza más completa y perfecta. Os acompaña desde antes de llegar a la Tierra, os sigue a través de la jornada sobre este mundo y se funde con vuestro espíritu cuando él se eleva a su siguiente morada. Es el camino trazado al hombre, por el cual llegará a conocer, servir y amar a su Creador; es el libro que enseña a amar al Padre en sus propios semejantes, es la Ley que dicta lo puro, lo bueno, lo perfecto.

También os digo: mi Palabra no sólo habla al espíritu, también a la mente, a la razón y aun a los sentidos. Así como os enseño a vivir espiritualmente, vengo a hacer luz en toda ciencia y conocimiento; llego al corazón del hombre para inspirarlo a vivir en este planeta una vida grata, digna y provechosa.

Discípulos: esta Doctrina no necesita de ritos ni ceremonias. La figura, la expresión, la forma, el objeto que necesitabais para impresionar vuestros sentidos, han quedado aparte, porque mi Palabra tiene la suficiente fuerza para que os elevéis hacia la perfección.

Éste es el tiempo en que todo entendimiento y espíritu recibirán mi Luz. Las religiones y doctrinas alcanzarán la completa lucidez en su seno y os sorprenderéis, cuando veáis los pasos de espiritualidad que darán vuestros hermanos sin haber escuchado esta palabra.

Mi obra espiritual es la Doctrina que sin saber anhela la humanidad, porque encierra el amor, la paz, la luz y la justicia, de todo lo cual tienen hambre y sed los hombres; no os lleva al misticismo ni al fanatismo, simplemente os aconseja la simplificación del culto a Dios y la más pura elevación del espíritu.

He aquí los cambios que se verificarán por causa de mi Doctrina: El poder material quedará aniquilado, la ciencia confundida, la soberbia humillada y las pasiones retenidas.

El espíritu de la humanidad, que ya se encuentra desarrollado, pronto comprenderá y asimilará las revelaciones de mi Doctrina. Detrás del materialismo, de los intereses y vanidades, se encuentra el espíritu que está en espera de mi llegada.

Cuando vayáis al mundo, procurad que la semilla que sembréis sea pura como Yo os la he confiado. Encontraréis hombres que piensan de modo diferente al de vosotros, que sienten y viven en forma distinta y que además, sus costumbres y leyes, sus doctrinas y ritos, tienen raíces muy profundas en su corazón. Entregad la simiente sin distinción alguna.

Vendrá la lucha de ideas y doctrinas. Unas se apegarán en parte a mi Ley, otras se apartarán por completo de estos principios. Yo permitiré que se enfrenten unas a otras y luchen. En esa contienda veréis a las grandes religiones usar más de la fuerza y la injusticia que del amor y la caridad: la derrota será en todas, porque la verdad tiene sus propias armas para defenderse, que están dentro de la misma verdad. Y cuando de los hombres surja esta pregunta: ¿En dónde está la verdad? Responderéis vosotros: En el amor.

En todas partes del mundo están diseminados los discípulos del Espíritu Santo, hombres preparados que contribuyen a lograr la paz de la humanidad. Mas os digo que la unión entre ellos, no se hará por medio de la organización de una nueva iglesia, porque su fuerza y unión serán de pensamiento, de ideal y de obras, y de esta manera serán invencibles porque la fuerza la habrán tomado de mi Espíritu.

Discípulos: Si mi venida fue anunciada que sería en medio de guerras y elementos desatados, es porque mi Presencia había de ser oportuna en horas de crisis para la humanidad. Y aquí tenéis el cumplimiento de cuanto os dije de mi nueva venida. Vengo a los hombres cuando un mundo agoniza y en sus estertores estremece y sacude la Tierra, para dar paso a una nueva humanidad. Por ello mi llamado en el Tercer Tiempo es de amor, amor que encierra e inspira justicia, fraternidad y paz.

Esta es la Doctrina que vengo sembrando en el corazón del pueblo Espiritualista Trinitario  Mariano. Espiritualista, porque recibe la luz de mi Espíritu, que lo eleva sobre todo lo humano; Trinitario, porque me reconoce bajo las tres fases en las que me he manifestado a la humanidad, y Mariano, porque busca y ama a María como Ternura Divina, como escala que lo eleva hacia el Padre, como la intercesora que lo conforta, consuela y purifica.

Por eso cuando os pregunten qué quiere decir Espiritualismo, decid que es la Doctrina del Espíritu Santo, la Doctrina de la Espiritualidad. Y si os preguntan qué es Espiritualidad, decid que es elevación de pensamiento, limpieza en las obras y en las palabras, vida elevada y generosa.

Yo os he enseñado a buscar la verdad en la sencillez. Los que viven estudiando las escrituras de los tiempos pasados y que se han dividido en sectas y congregaciones, debido a las diferentes formas de interpretación, encontrarán en la espiritualidad la verdadera esencia que nunca habían contemplado.

Bajo la sombra de mi Doctrina no se construirán tronos, desde los cuales puedan los hombres juzgar o dominar a los espíritus de sus hermanos. Sólo Yo puedo juzgar con justicia perfecta a un espíritu.

Preparad vuestro entendimiento para que analicéis con rectitud mi Palabra. Ya os he dicho que mis discípulos serán los que den una justa interpretación a las lecciones que, en esta Era y en los tiempos pasados, os ha revelado vuestro Señor. El que analice con sentido espiritual, ése será el que se acerque a la verdad.

Cuando mis discípulos crucen los caminos del mundo, comenzará el despertar espiritual de las religiones y sectas estacionadas hace mucho tiempo.

Ésta es una etapa en que mi Espíritu está hablando incesantemente a la conciencia, al espíritu, a la razón y al corazón de la humanidad. Mi Voz llega a los hombres a través de pensamientos y pruebas.

Buscad la esencia de mi Obra y dejaos de deliberaciones superfluas.

Principiad por limpiaros de manchas y así no mancillaréis lo que es diáfano y puro, y estimularéis a vuestros hermanos a corregir sus imperfecciones. Amaos como os enseñó Jesús. Apartad el egoísmo, prescindid aun de vuestra personalidad, si fuere necesario.

Mi Enseñanza no es solamente conocimiento, es caricia y consuelo.

Mi Caridad se extiende a todos los que sufren, a los que van derramando lágrimas, a los que van soportado injusticias. Ella conforta a la madre y a la esposa, cuida de la doncella, fortalece al mancebo y sostiene al anciano, y viene a encender la luz de la esperanza en todos.

Los buenos sembradores jamás se distinguirán por algo exterior o material. Ni hábitos, ni insignias, ni ninguna forma especial de hablar habrá en ellos. Todo será en sus actos, sencillez y humildad; sin embargo, si por algo se distinguiesen, será por su caridad y espiritualidad.

Tampoco quiero que encerréis vuestro culto en recintos materiales, porque vuestro espíritu se sentiría aprisionado y no le dejaríais abrir sus alas para conquistar la eternidad. El altar que os dejo para que celebréis el culto que Yo espero de vosotros, es la vida sin limitación alguna, porque existe en mi Espíritu que es eterno.

Mi Palabra de hoy es la misma de los tiempos pasados, sólo es diferente la manifestación. Mañana no os hablaré en la misma forma en que lo hago ahora, porque las costumbres de los pueblos cambian de acuerdo con su evolución, mas siempre estaré con vosotros.

Os he dicho que veréis surgir espiritualistas por todo el mundo, aunque no hayan escuchado esta palabra y, cuando observéis sus prácticas y escucháis sus palabras, os quedaréis asombrados al ver la intuición y la visión tan clara que de mi Doctrina han tenido.

Ya os he dicho que mi Obra no viene a borrar una sola de las palabras que Cristo predicó en aquel Tiempo. Si verdaderamente penetráis en el sentido de esta Doctrina, veréis como mi Palabra de ahora es la explicación o aclaración de cuanto os dije. Pero también os he traído lecciones que no conocíais. Os vengo a entregar mi sabiduría, porque os aproximáis a la plenitud del tiempo en que el espíritu del hombre logrará su liberación, su elevación y su predominio sobre la materia.

Ninguno diga que la vida espiritual era un misterio antes de que Yo viniese en este tiempo a esclarecerla con mis nuevas Revelaciones. Os repito que a través de los tiempos, muchas enseñanzas os fueron entregadas ya, aunque no las supisteis comprender; pero es hasta ahora, cuando comienzan los hombres a interesarse por descubrir y descifrar cuanto encierran las revelaciones de los tiempos pasados para relacionarlas con los acontecimientos del presente. Ya sabéis entonces que cuando digáis Espiritualismo, estaréis hablando de la revelación espiritual que a través de los tiempos os he hecho.

No temáis al juicio y a la censura de los hombres. A Mí también en este tiempo me llevarán a juicio, a la discusión, al cadalso, mas no a la muerte. No será vencida mi Obra, mi Luz ni mi Verdad. Esta Doctrina se manifestará a pesar de la incomprensión, de la desobediencia, de la incredulidad y las ingratitudes humanas.

Mi Espíritu y mi Doctrina seguirán manifestándose y avanzando de corazón en corazón, de espíritu en espíritu, de pueblo en pueblo y de mundo en mundo, porque no hay fuerza, no hay poder ni barrera, que pueda detener a mi Espíritu, no hay sombra que pueda opacar mi Luz Universal. Yo seré siempre sabiduría y amor.

Os hablo de ESPIRITUALISMO como la revelación que os esclarece la vida del espíritu, que os enseña a comunicaros con vuestro Padre y os eleva sobre la vida material. Os digo nuevamente que el ESPIRITUALISMO no es nuevo ni pertenece a este tiempo, ha sido una revelación que he venido mostrando a la humanidad, de acuerdo con su evolución espiritual, a través de los tiempos.

La luz que irradia esta Enseñanza, está alumbrando al espíritu de la humanidad, y cuando los hombres lleguen a tener verdadero conocimiento del tiempo que están viviendo, sabrán distinguir con claridad su esencia que brillará sobre todas vuestras religiones. Me preguntáis: Maestro, ¿las religiones no encierran la VERDAD? A lo cual Yo os digo, que si en ellas existiera toda la VERDAD, sólo habría una, porque una sola es la verdad. Cada una encierra una parte de esa luz, son sólo caminos que conducen al espíritu y lo acercan a la fuente del saber. La verdad absoluta no la posee ningún hombre ni está contenida en ningún libro. Esa divina claridad, esa fuerza omnipotente, ese amor infinito, esa justicia perfecta, esa sabiduría sin límites, está en Dios. Él es la única verdad.

Comprended mi lección: cada religión es una forma de entender la verdad, pero no la Verdad misma. Por eso veis las diferencias que existen entre unas y otras; si ellas encerrasen la suprema Verdad, todas serían iguales y formarían una sola idea, un solo camino para llegar a Mí.

Mas vendrá el instante en que la necesidad de unirse, como una fuerza poderosa e irresistible, las aproxime, para aportar cada una su simiente en un anhelo de armonizar todas. Para ello sobrevendrán luchas, controversias y confusiones, para que lleguen todas a la única conclusión: la de aceptar la Verdad inmutable de mi Existencia y de mi Ley.

Al final de la lucha, los hombres ya en paz consigo mismos y con sus semejantes, comprenderán que para alcanzar la meta del saber y experimentar la verdadera paz, es indispensable vivir en comunión con la Ley Divina, que procede del amor del Creador. Al mismo tiempo comprenderán que no es necesario profesar tantas y tan diversas religiones para poderse conservar en el bien, sino que, para lograr la armonía verdadera y tener una moral que esté más allá de lo simplemente humano, bastará con llevar en el corazón la palabra de Cristo, su Doctrina, y que para abrazarla, tendrá que vivirla y amarla con sencillez y humildad.

De cierto os digo que si el orgullo germina en vuestro corazón, no seréis verdaderos discípulos del Espíritu Santo. El materialismo, el egoísmo y el amor al mundo, serán las fuerzas que se levanten en contra de esta revelación, que no es nueva ni distinta de la que os he traído en los tiempos pasados, porque es la esencia de la Ley y la Doctrina, que os fueron reveladas en el Primero y Segundo tiempos.

Cuando la humanidad comprenda la verdad de esta enseñanza, su justicia y los infinitos conocimientos que revela, desechará de su corazón todo temor, todo prejuicio y la tomará como norma de su vida.

Vendrán los teólogos de este tiempo a escudriñar mi Palabra y las nuevas escrituras y preguntarán: ¿Quién eres tú, que así has hablado? En la misma forma en que se levantaron los escribas y fariseos de aquel tiempo para decirme: ¿Quién eres Tú, que vienes a desconocer y a cambiar la Ley de Moisés? Entonces les haré comprender que las tres revelaciones son la Ley única que siempre he venido a enseñar y a darle cumplimiento.

No sólo este pueblo ha tenido profetas y enviados, a todos les he confiado emisarios para despertarlos. Por la luz y la verdad de sus palabras, podréis juzgar sus doctrinas. Unos llegaron antes del Mesías, otros han sido posteriores a mi presencia en cuanto hombre, pero todos han llevado un mensaje espiritual a los hombres. Esas doctrinas al igual que ésta, han sufrido profanaciones, porque cuando no se ha alterado su esencia, se les ha mutilado.

Una sola verdad he revelado a la humanidad a través de enviados y profetas, ¿por qué han de tener los pueblos diferente concepto acerca de la verdad, de la moral y de la vida?

Esa verdad será restablecida y su luz resplandecerá con tanta fuerza que les parecerá a los hombres como algo nuevo, siendo la misma luz que siempre ha iluminado el camino de evolución de mis hijos.

Viene el tiempo de controversias en el que los hombres pondrán de manifiesto su inteligencia y su elocuencia. Volverá a ponerse a discusión mi Palabra del Segundo Tiempo, y también se analizarán las diversas interpretaciones que a ella se han dado. De ese torbellino surgirá la luz y muchos velos quedarán descorridos; la hipocresía será abatida por la verdad.

Es mi voluntad que los hombres lleguen a la unificación de ideas y de culto espiritual, porque algo trascendental tengo reservado para ellos cuando esto sea.

Estudiad, asimilad y vivid mis Enseñanzas, para que nada tengáis que temer de los sabios, de los científicos y letrados. Orad, para que de vuestra boca emane mi Sabiduría infinita.

Borrad de los hombres la impresión errónea que se han formado de las doctrinas espirituales, cuando se ha mezclado la superchería y el engaño. Presentad mi Doctrina en toda su pureza y majestad, para que ella borre de la humanidad la ignorancia y el fanatismo.

Éste es el tiempo de la comprensión, de la iluminación del espíritu y de la mente, en que el hombre al fin me buscará espiritualmente, porque reconocerá que Dios no es persona ni imagen, sino Espíritu Universal, ilimitado y absoluto.

Esta Doctrina, conocida por unos cuantos e ignorada por la humanidad, pronto llegará como bálsamo sobre todos los que sufren, para impartir consuelo, encender la fe, destruir tinieblas e infundir esperanza. Ella os eleva sobre el pecado, la miseria, el dolor y la muerte.

No podría ser de otra manera porque soy Yo el Consolador prometido quien la ha revelado.

La humanidad, espiritualmente, se encuentra dividida en religiones, sectas, doctrinas e ideologías y Yo demostraré el poder de mi Palabra uniéndolas. Aunque ya os he dicho que antes que esto sea, el mundo se depurará y los espíritus se estremecerán, como los bosques al soplo del huracán.

Por muchas sendas vienen los hombres en mi busca; son las diferentes religiones que existen en la Tierra y, dentro de ellas, los que más cerca me sienten son los que llevan mayor espiritualidad, los que van sembrando amor a su paso.

Discípulos: la palabra que en este tiempo os he dado, no debéis tomarla como el fundamento de una nueva religión, porque ella es sólo la explicación de la Ley que desde los primeros tiempos os revelé. Esta Doctrina no viene a desconocer a las religiones existentes, cuando ellas estén basadas en mi Verdad. Éste es un mensaje de Amor Divino para todos, un llamado a todas las instituciones.

Quien comprenda mis Propósitos y cumpla mis Preceptos, se sentirá guiado hacia el progreso y evolución de su espíritu. Pensad que si se tratase de una religión, estaría destinada solamente a quienes la profesasen, pero siendo ella la luz infinita de Dios, brilla y desciende sobre todos, sin distinción de pueblos, razas, lenguas o credos. Ante Mí sólo existe un culto que es el del amor, el amor al Padre, a los semejantes y a todo cuanto ha brotado de Mí.

Me preguntáis: ¿En quién está la verdadera sabiduría? Y Yo os digo: En Dios. Alguno más me pregunta: ¿Cuál es la verdadera religión? Y el Maestro os contesta: Quien me ame y ame a su hermano, ha encontrado la verdad y ha cumplido con la Ley.

Toda mi Ley se condensa en dos preceptos: El amor a Dios y el amor al prójimo. Ése es el camino.

En verdad, no serán las doctrinas de los hombres las que hagan la paz en el mundo y salven de su abismo a esta humanidad. Unas antes y otras después, todas las religiones y sectas irán llegando ante el templo invisible, el del Espíritu Santo que está presente en mi Obra, firme como una columna que se eleva al infinito en espera de los hombres de todos los pueblos y linajes. Después, todos se levantarán unidos en una misma Ley y tendrán igual forma de rendir culto a su Padre.

Una parte de mi Luz está en cada multitud, en cada congregación. Nadie se ufane por lo tanto de poseer toda la verdad. Debéis unir los conocimientos del uno con los del otro y así con todos. Entonces, de esa armonía brotará una luz clara, purísima, que es la que habéis buscado en el mundo sin haberla encontrado. Lo que quiero daros a entender es que todo aquel que reciba esta enseñanza, deberá también unirse e identificarse espiritualmente con todos, sin que la diferencia exterior de los diversos cultos, sea el obstáculo que os impida reconocer y amar a vuestros semejantes como hermanos en Mí.

No sólo vosotros me invocáis, también vuestros hermanos a través de distintas religiones están llamándome. No únicamente vengo a vosotros; Yo, el Espíritu Consolador, doy paz a todo corazón y espíritu necesitado. No juzguéis a las demás doctrinas como imperfectas, concretaos a obrar bien.

La unificación de las religiones será cuando el espíritu de la humanidad se eleve por encima de materialismos, tradiciones, prejuicios y fanatismo; entonces los hombres se habrán unido espiritualmente en un solo culto: El bien, por amor a Dios y al prójimo.

En ese momento, penetrará la humanidad en un periodo de perfeccionamiento.

Cuando los hombres que buscan la luz a través de ceremonias y actos litúrgicos, prescindan de todo rito y culto exterior, al instante verán surgir ante ellos, en plenitud, la luz de la verdad, como un cesto milagroso de panes y de peces, que se desbordará inagotable ante la avidez de las muchedumbres.

Velad, porque pronto vendré como Juez sobre toda secta y religión y, a cada guía, a cada pastor y ministro, le preguntaré qué ha hecho de los espíritus que le he confiado, qué ha hecho de mi Ley y mi Doctrina.

Amados míos: Yo os digo que debéis enseñar a los hombres a pensar, que los hagáis meditar, que los ayudéis a analizar. El rito, la forma, la tradición, lo externo, ya no pueden satisfacer a los espíritus en la Era presente; para que se sientan seguros en su camino, para que en las horas de prueba no crean que están solos, es menester darles luz, esencia, verdad.

Un pueblo me ha recibido en este tiempo y a él le he confiado esta página de mi Sabiduría, pero en ella hay un mensaje para cada una de las religiones que existen sobre la Tierra.

Mi Luz iluminará todos los senderos y las sectas y religiones verán ante sí un solo camino: la Ley de amor del Espíritu Divino. Ésa será la Doctrina Universal que unificará a todos los espíritus. Vosotros respetaréis la fe y la creencia de todos, recordando que Yo, vuestro Dios, os recibí sin distinción de cultos ni de credos. Ya llegaréis a comprender que esta Doctrina no es para materializarla con símbolos, sino para sentirla en el espíritu. Ofreced al Padre el culto interior, que es el verdadero, el que se hace sin ostentaciones, sin hipocresía, sin intereses terrenales.

El buen discípulo será aquel que aun en su pobreza de bienes materiales se sienta señor, rico y feliz, sabiendo que su Padre le ama, que tiene hermanos a quienes amar y que las riquezas del mundo son relativas junto a las del espíritu. También será buen discípulo el que, siendo dueño de bienes materiales, sepa emplearlos con buenos fines, tomándolos como medios para desempeñar una importante misión en la Tierra.

¿Cuándo sabréis ser los dignos poseedores de vuestra heredad, estimar cada gracia y darle a todo, su justo valor en la vida?

Amaos unos a otros, no os moféis del falso dios que adora vuestro hermano, ni desmintáis su doctrina por errónea que sea. Si vosotros queréis que os respeten y os sigan, antes debéis respetar. No tengáis temor a nadie, porque Yo os he entregado la verdad y el don de la palabra para defenderos. Levantaos, hablad y convenced a vuestros hermanos. En la palabra están el bálsamo, el amor, la fuerza y la vida. En ella está la potestad para que os levantéis a la lucha.

Cuántas doctrinas, cuántos cultos a Dios e ideas nuevas sobre lo espiritual y sobre la vida humana vais a encontrar. Cada una os mostrará una parte buena y justa y otra errónea. Donde encontréis errores, ignorancia o maldad, extended como un manto de luz la esencia de mi Doctrina, que no puede llevar impureza ni error. ¿Qué es lo que llega a Mí de todo ello? La necesidad espiritual de mis hijos, su átomo de amor.

Yo vengo a todos y los recibo por igual.

Las religiones duermen el sueño de los siglos, sin dar un paso adelante y cuando despiertan de su letargo, es sólo para agitarse en su interior, sin atreverse a romper el cerco que han creado con sus tradiciones.

Voy a escoger de las sectas que los hombres han formado, que son ramas del Árbol de la Vida, a los ansiosos de espiritualidad, a los que pronuncian con unción mi Nombre y me presentan actos de amor, de humildad y reconocimiento. Vengo como el buen pescador en busca de corazones, y si hoy el número de los que me siguen es corto, mañana se multiplicará. Serán los humildes, los pobres, los sencillos e ignorados, los primeros que vengan a Mí en busca de luz, de ambiente puro, de verdad y progreso. Serán ellos los que den la campanada de alerta a sus hermanos, al sentir la llegada de los tiempos de mis nuevas Revelaciones.

No habrá poder humano que extinga la luz que he hecho surgir en esta Era entre vosotros, como en aquel tiempo no pudieron los hombres callar la voz de Cristo, y la sangre derramada por ellos, seguirá hablando por una eternidad.

Ved cómo mi Palabra no es ni podrá ser una religión; esta Obra es el camino luminoso en donde habrán de unirse espiritualmente todas las ideas y los credos para llegar a Mí.

Yo no vengo a censurar vuestras creencias cuando están encaminadas a la verdad, mas los errores sí vengo a combatirlos en quienes se encuentren. Encaminaos todos al mismo fin, conciliando y armonizando vuestro culto espiritual.

Aprended a distinguir los diversos caminos que existen, así como a respetar las diferentes misiones que vuestros hermanos desempeñan; para ello necesitáis ser de entendimiento amplio, de juicio recto, de ánimo sereno y mirada profunda.

En torno a esta luz se unirán los hombres, se reconciliarán los pueblos, se perdonarán los enemigos y por ella se comprenderá la esencia de la Doctrina que vine a enseñaros con palabras y obras, hace casi dos mil años.

Analizad mis Lecciones y decidme si esta palabra podrá encerrarse en una de vuestras religiones. Yo os he revelado su carácter y su esencia Universal, que no se concreta tan solo a porciones de la humanidad, sino que traspasa la órbita de vuestro mundo, para abarcar el infinito con todas sus moradas.

Practicad mi Doctrina con pureza, ella será el eslabón espiritual que unificará a los pueblos y razas, porque mi Palabra de amor es Ley Universal.

Velad, porque vosotros aunque ignorados y humildes, poseéis la luz con la cual podréis librar de la oscuridad a los que caminan como ciegos, mostrándoles un cielo despejado y un futuro mejor.

Cuando los hombres se acerquen a preguntaros cuál es vuestra ideología, les mostraréis esta página de Amor Divino, con vuestras obras, palabras y escritos.

A los discípulos del Espíritu Santo les está encomendada esta tarea. Trabajad y veréis coronados vuestros esfuerzos.

Mi Doctrina viene a abrir un campo infinito de adelanto al pensamiento y al corazón, para que podáis elevaros por el camino de la sabiduría.

Este mensaje es para todos los pueblos; la esencia de esta Obra, será la base sobre la que descansen todas las leyes, para que el mundo penetre en un periodo de conciliación, fraternidad y reconstrucción.

Sólo con armas de amor podrán los hombres derribar las barreras que hoy los dividen. Solamente así conseguirán los mandatarios de los pueblos, unir a los hombres de estos tiempos. Entonces se verá al fuerte tendiendo la mano al débil, y éste, al levantarse, ayudando al fuerte, unidos ambos como una sola familia: la familia de Cristo, aquélla que sabe su destino y el fin que le espera: la eternidad en Mí.

No están solos mis discípulos para esparcir mi Doctrina; también mis huestes espirituales se encuentran diseminadas por el mundo, preparando mentes y corazones para proseguir mi Obra entre la humanidad.

A vosotros que estáis recibiendo esta palabra, os toca presentar mi Obra en toda su sencillez, espiritualidad y pureza, sin dar lugar a que caigáis en el error de crear nuevas tradiciones, ritos o símbolos que os alejen del verdadero camino.

No deseo esclavizaros con mi Enseñanza, porque en ella no existen dogmas, sentencias ni anatemas. Quiero que lleguéis a Mí por amor, por méritos, por fe, por convencimiento.

El espíritu tiene un sentido superior que le permite descubrir lo verdadero, lo puro, lo perfecto; pero es menester que se desarrolle para no caer en confusiones. De cierto os digo que no volveré a comunicarme en la forma en que me habéis tenido, ni aquí ni en otros pueblos; extended por la Tierra el testimonio de mi Palabra y la humanidad creerá en mi Mensaje.

La Doctrina Espiritual no estaciona al espíritu ni detiene la evolución del hombre, por el contrario, lo libera de temores y prejuicios y le hace contemplar el camino de luz que lo conduce a Mí.

Surgirán aquellos que mezclen mi Enseñanza con doctrinas humanas.

¡Vivid alerta! Yo os anuncio que llegará el tiempo en que veáis aparecer muchos espiritualismos y debéis estar preparados para descubrir en quiénes existe la verdad y en quiénes la impostura.

Veréis falsas comunicaciones atribuidas a Mí, rumores de enviados divinos que traen mensajes al mundo y muchas doctrinas confusas e indefinidas. Todo ello será producto de la gran confusión espiritual que la humanidad ha venido preparando.

Se acerca la batalla final, después de la cual quedará establecida una sola Doctrina. De todo el poderío de las religiones no quedará piedra sobre piedra. Y, ¿qué harán las multitudes después? ¿Qué harán los rebaños sin pastor y sin aprisco? Es entonces cuando las ovejas busquen en la cumbre del Monte a su Pastor y será cuando venga mi Reino sobre todos; llegaré entre nubes, según mi promesa, de acuerdo a la palabra de mis profetas y todo ojo pecador y no pecador me contemplará. Mi Doctrina se extenderá de corazón a corazón y de pueblo en pueblo, y éstos, se levantarán en pos del Espíritu Santo que ha abierto su Arcano para revelar su sabiduría y depositarla en todos los hombres de buena voluntad.

Para ese tiempo no habrá necesidad de que mi Doctrina ostente un nombre, porque el mundo estará cumpliendo mis Leyes. Seréis soldados de mi Ley y sembradores de la espiritualidad. Mas desde ahora os declaro que esta Doctrina no tendrá su asiento en la Tierra ni como representante a ningún hombre, su gobierno no será de este mundo y vuestro único guía lo tendréis en Cristo, a través de vuestra conciencia.

Cuando tengáis ya un conocimiento completo de lo que habéis recibido, os levantaréis sin demora a esparcir este mensaje, cuyo contenido pertenece a toda la humanidad. Yo haré que mi Doctrina se extienda por doquier, como el aire se introduce en todo lugar, como la luz disipa toda tiniebla para iluminar al mundo. Así se difundirá mi Obra, penetrará en toda congregación, llegará a todo hogar y a todo corazón; cruzará por los caminos, atravesará los desiertos y los mares y cubrirá este mundo, porque la Era de la luz ha llegado para toda la humanidad.

Y si en aquellos tiempos la palabra de Cristo conmovió en sus cimientos la vida de los hombres, ahora esta luz hará estremecer sus fibras más sensibles.

Preparaos, porque vais a ser testigos de grandes acontecimientos espirituales. Hasta aquí, ésta ha sido una etapa de preparación, ahora viene el tiempo de enfrentaros al mundo.

Cuando esta Doctrina reine en todos los corazones, el hombre habrá puesto los cimientos de su verdadera paz. Será la fructificación de la semilla que Yo sembré desde el Segundo Tiempo.

Sirva esta lección de hoy como voz de alerta para quienes la han escuchado, para que inspirándose en ella, se revistan de energía, de celo, de amor y fe y nazca en su corazón el noble ideal de convertirse en mis verdaderos discípulos.

¡Mi paz sea con vosotros!

El Espíritu de Verdad

EL ESPÍRITU DE VERDAD

Os estoy hablando espiritualmente, DESDE LA NUBE que contemplaron en Betania mis discípulos del Segundo Tiempo, en el momento de mi ascensión. Ahora desciendo en la misma forma, en Espíritu, invisible para los ojos humanos. Esa nube es el símbolo del infinito, desde donde os envío un rayo de luz que ilumina el entendimiento de los portavoces.

Cuando alguno de mis discípulos me preguntaba si volvería entre vosotros, no tuve motivo alguno para ocultarlo y les declaré que mi retorno, sería en un tiempo de pruebas para la humanidad, el cual sería precedido de grandes sucesos y trastornos en los distintos órdenes de vuestra vida.

Ahora os digo que todas las señales anunciadas se han manifestado en este tiempo y no ha faltado ninguno de los acontecimientos que os predije.

Aquí tenéis a mi Espíritu comunicándose por vosotros y a mi Mundo Espiritual hablando por vuestra boca.

Cuando llegué, ya los espíritus y corazones habían sido preparados por el espíritu de Elías, el precursor de Dios en todas las Eras. Nadie me esperaba, encontré frío vuestro corazón, apagada la lámpara de amor; estabais durmiendo el sueño de varios siglos. Sólo unos cuantos despertaron ante el llamado del emisario, que se acercó a vosotros para anunciaros que Yo estaba tocando a las puertas de vuestro corazón.

Ved como una a una, las profecías se van cumpliendo. Éste es el tiempo que anunciaron mis profetas y el que Yo os predije en mi Palabra.

Si escudriñáis los acontecimientos que han conmovido a vuestro mundo en el pasado siglo, cuyas fechas quedaron escritas en vuestros anales, comprenderéis que en verdad, cuanto fue anunciado a través de Jesús, tuvo fiel cumplimiento. Cuando mi Rayo estaba próximo a descender al entendimiento humano, la naturaleza se conmovió y los elementos desatados estremecieron a los hombres, despertaron a los pueblos y asombraron a los científicos.

Os profeticé que volvería, cuando la humanidad se encontrase en su mayor altura de maldad y confusión. Es por eso que, al contemplar los hombres que su ciencia y su maldad habían dado un fruto que se encontraba en plena madurez, presintieron que algo Divino estaba por manifestarse. Ese presentimiento se debió a que mi Presencia espiritual habla siempre a cada espíritu y mi Justicia de Padre se estaba manifestando entre la humanidad. ¿Quién de los humanos hace dos mil años, imaginaba al mundo actual que habéis hecho con la fuerza de vuestra inteligencia? Nadie, por eso muchas de las profecías que anunciaron la transformación de este mundo en que vivís, no fueron creídas. Ahora os estoy hablando de las que precederán a la gran batalla espiritual y después al tiempo de paz. La luz de la profecía vuelve a hacerse sentir entre la humanidad.

Quiero que abráis vuestros ojos a la realidad, para que oréis por el mundo. Aquel tiempo que fue anunciado en otras Eras, en que surgiría la batalla del bien contra el mal, es éste; no vayáis a dormir en espera de otra Era. Sois los hijos de la luz a quienes os estoy revelando grandes enseñanzas, para que seáis antorchas de fe entre la humanidad. Profetas, iluminados y videntes, percibieron mi venida en Espíritu, contemplaron el Libro que se abría, para derramar su contenido sobre el entendimiento de los hombres y confirmaron la presencia del Mundo Espiritual cerca de la humanidad. Vieron el nuevo Monte donde el Señor habría de venir a reunir a su pueblo. Mas en verdad os digo que así como vosotros me habéis sentido, así llegarán hombre tras hombre, pueblo tras pueblo, conforme vaya acercándose a cada uno el tiempo de su despertar.

Elías trajo al mundo la revelación de la forma en que vendría a comunicarme con los hombres: iluminó un entendimiento, el de Roque Rojas, para hablar a través de sus labios, en estado de inspiración.

Hoy os anuncio que llegarán ante estas congregaciones, hombres y mujeres de otras razas hablando otras lenguas: a todos recibiréis. En verdad os digo que si en la casa del Señor no hay extranjeros, ni extraños en su mesa, tampoco vosotros, que sois mis hijos, debéis distinguir por esa causa a quienes son vuestros hermanos. Yo seré siempre delante de vosotros. El que esté limpio me verá y ése será su premio; el que lleve manchas en su corazón, también me verá y ésa será su salvación.

Mi Lección de amor ha llegado a todos los hombres para ser conocida bajo muchas formas.

También en este tiempo como aquél en que vine en Jesús, mientras mi Rayo descendía entre mis discípulos para darles mi Mensaje por vez primera, los grandes, los sabios y los teólogos, dormían profundamente. Ése fue un instante de gozo para mi Espíritu, al veros congregados ante el Arca de la Nueva Alianza. Nuevamente os vine a trazar mi huella de amor, a sustentaros con mi Palabra y a engalanar vuestro espíritu con mis Bendiciones.

Fue un día que Elías preparó y esperó mucho, en el que su espíritu se regocijó grandemente. El primero de septiembre de 1866, mi Espíritu vino sobre la nube simbólica a prepararos para recibir la nueva lección. Después, en 1884, principié a daros mi Enseñanza. No llegué en cuanto hombre como en el Segundo Tiempo, sino espiritualmente, limitado en un rayo de luz que posé sobre el entendimiento humano. Ése es el medio elegido por mi Voluntad para hablaros en este tiempo, es ahora la voz humana de estas criaturas la que llega a vuestros oídos y es menester espiritualizarse para encontrar la esencia Divina en mi Palabra, en donde estoy presente.

Desde aquel instante se han estado cumpliendo muchas profecías y promesas hechas por el Padre a los hombres hace miles de años. Un día en que el humilde recinto de Roque Rojas se encontraba pletórico de congregantes, descendió Elías a iluminar la mente de su portavoz, e inspirado por Mí, ungió a siete de aquellos creyentes a quienes les dio la representación de los Siete Sellos, simbólicamente. Más tarde, cuando llegó el instante prometido de mi Comunicación, fue el de Damiana Oviedo el primer entendimiento en recibir la luz de mi Rayo Divino, como premio a su perseverancia y preparación, y por su conducto anuncié los tiempos de prueba que han llegado a vosotros.

Las naciones se encuentran en guerra, y el hambre y la peste se cierne sobre la humanidad. Los elementos de la naturaleza están desatados. Yo dije por conducto del primer portavoz: “Los tiempos cambiarán y cuando veáis que la ciencia humana da grandes señales de adelanto, vosotros debéis hacer penitencia y aprender de Mí, para llevar un mensaje de paz a la humanidad.”

Así como en el Segundo Tiempo encontré regazo de mujer, en este tiempo descansé en el corazón limpio y puro de Damiana Oviedo. Su regazo de doncella fue maternal para aquellas congregaciones y por su conducto preparé a los guías, a los portavoces y a los labriegos. La dejé llegar a los umbrales de la ancianidad y le dije: “Vos, que habéis sido como fuente de amor y habéis dejado encendida en los corazones una antorcha de fe, descansad”. Ella me pidió venir en espíritu a trabajar, porque fue celosa de mi Ley y no quiso que ésta fuese mancillada, y Yo se lo concedí.

Es Damiana la casta doncella que en representación de María, ha venido en este Tiempo a entregaros ternura y caricia. Bienaventuradas las doncellas que caminen por esta huella, porque en ellas derramaré mi Gracia. Y a todos vosotros os digo, que mi anhelo Divino es convertiros en discípulos, porque quiero dejaros como maestros entre la humanidad.

Desde el principio de mi Comunicación por conducto de Damiana Oviedo, la esencia de esta palabra no ha variado jamás, pero, ¿dónde están las primeras lecciones? Aquellos escritos se encuentran ocultos. Es necesario que esas enseñanzas salgan a la luz, para que mañana deis testimonio de cómo fue el principio de esta manifestación. Así llegaréis a poseer el libro completo de mi Enseñanza en este Tiempo y conoceréis mi primera lección, su contenido y el de la última que os entregaré en el año de 1950, cuando esta etapa finalice.

¿Quiénes de los que moran hoy en la Tierra, perciben que una nueva Era ha sido abierta ante la humanidad? Ciertamente sólo quienes han escuchado esta palabra, saben que ha nacido un nuevo tiempo: el del Espíritu Santo. En él sólo he manifestado una parte de mi Obra, mas no será todo mi Mensaje; pues llegará el tiempo en que la humanidad alcanzará mayor perfección y claridad, al comunicarse de ESPÍRITU A ESPÍRITU con el Padre.

Cuando en el segundo Tiempo aparecí por última vez ante mis discípulos, vieron cómo una nube envolvía la silueta del Maestro, elevándolo al infinito. Ahí recibieron la promesa de que Cristo volvería a los hombres, en la misma forma intangible en que lo vieron partir. Entonces comprendieron que el Maestro volvería espiritualmente. Con el mismo solemne silencio con que ascendí en la nube en aquel Tiempo, desciendo ahora sobre vosotros; mas no todos me han visto ni escuchado, porque muy pocos han estado preparados. Soy el Espíritu de Verdad, la sabiduría de Dios, quien llega a vosotros para esclareceros las lecciones pasadas. Ahora os digo que en esta Palabra, he venido a entregar todo lo que corresponde a este tiempo.

He aquí mi resurrección en el tercer día como Espíritu Santo, en que reuniré a todos los hombres en un solo apostolado.

Oíd esta Palabra, penetrad en su sentido y buscad su esencia. Nadie debiera sorprenderse de mi Comunicación y mi Presencia en esta forma, porque fue profetizada por Mí a través de Jesús. Aquí me tenéis, en Espíritu, enviándoos mi Palabra desde la nube luminosa, humanizándola a través de estos portavoces, como una lección preparatoria para la comunicación perfecta a la que todos habréis de llegar.

Hoy os pregunto: ¿Esperará el mundo nuevas manifestaciones y continuará aguardando mi llegada? ¿Hará lo que aquel pueblo que sigue esperándome? Si las señales y pruebas se han cumplido y no he aparecido en la sinagoga ni surgido en iglesia alguna, ¿No presiente el mundo que en algún sitio he de estar manifestándome, porque no puedo faltar a mi Palabra?

Yo soy el Consolador, el Espíritu de Verdad prometido. Desde los tiempos de los patriarcas estaba anunciado este tiempo en que los hombres apurarían el cáliz más amargo. El Consolador había de venir entre vosotros para acompañaros en la hora de prueba.

Mi Promesa en aquel tiempo no fue para un solo pueblo, sino para toda la humanidad, por lo que os digo ahora, que mi Luz no sólo ha descendido entre estos discípulos que me escuchan a través de los portavoces, sino que bajo mil formas me presento en la senda de todos los hombres, para hacerles sentir la llegada de un nuevo tiempo.

La forma que elegí para comunicarme con los hombres de esta Era, a muchos ha sorprendido, atreviéndose aun a juzgarla, sin haber meditado antes en mis revelaciones pasadas.

Yo os digo que cualquier forma que hubiese escogido para comunicarme, habría confundido a todos los que no hubiesen estado preparados para recibirme. En cambio, para el que ha sabido mantenerse en vigila, ninguna forma que Yo hubiese empleado para mi Manifestación le habría sorprendido, porque a través de cualquiera me hubiese sentido.

Todos los que me han creído en este tiempo, sin darse cuenta me estaban esperando espiritualmente.

El Espíritu de Verdad y Consolación, es el mismo Espíritu de Dios que palpitó en Jesús. Soy el mismo de aquel tiempo, vosotros sois los mismos, mi Enseñanza la misma también; sin embargo, vuestra evolución es mayor y por eso buscáis un culto más perfecto para elevarlo a vuestro Creador.

Esta irradiación, lo mismo se manifiesta sobre el espíritu que sobre la materia, lo mismo sobre los mundos que sobre los hombres y todos los seres de la creación. Es espiritual sobre el espíritu, es material sobre la materia, es inteligencia sobre el entendimiento, es amor en los corazones. Es ciencia, talento y reflexión; es intuición y está sobre los sentidos de todos los seres, según su orden, su condición, su especie y su grado de adelanto. Pero en principio es sólo uno: Dios, y su esencia, una sola, el amor. ¿Qué imposible puede haber entonces para que Yo ilumine la mente de estas criaturas y os envíe mi Mensaje espiritual?

En verdad os digo que mi Luz, como un relámpago, ha cruzado de oriente a occidente, sin que el mundo se percatara de ello. Mi Voz ha descendido sobre toda la humanidad. Un nuevo apostolado ha surgido entre este pueblo, formado por corazones sencillos y humildes, pero llenos de amor y fe para seguirme. He venido a reconstruir mi Templo, un templo sin muros ni torres, inmaterial, porque está en el espíritu del hombre.

¡Oh, discípulos! Al ascender mi Rayo Divino, mi Paz quedará en vosotros; mas hoy os dice el Maestro: ¡Alerta, pueblo!, no es éste el tiempo de dormir. Los vientos huracanados os azotarán a cada instante y es menester que permanezcáis firmes. Es tiempo de juicio y meditación. Se hallan desatados en el mundo la peste, el hambre, la guerra, la muerte y todas las calamidades visibles e invisibles. Orad y trabajad en silencio, no apaguéis vuestra lámpara ni escondáis los dones que poseéis. Estad siempre dispuestos a recibir al que llame a vuestra puerta y estaréis imitando a la virgen fiel de mi Parábola, aquélla que supo esperar al Casto Esposo con su lámpara encendida.

Aquí tenéis, discípulos amados, la voz del Espíritu de Verdad, la manifestación espiritual de Dios a través de vuestro entendimiento. Mi Luz se limita en vibraciones que se traducen en palabras de sabiduría y amor.

Benditos sean los que sepan encontrar mi Esencia y la separen de las imperfecciones del lenguaje humano, porque ellos serán mis mejores intérpretes. Dejad que esa esencia quede guardada en vuestro corazón, para que me llevéis con vosotros y en cada uno haya un consejero, un guía, un doctor.

Lecciones ocultas saldrán a la luz y enseñanzas desconocidas os serán reveladas. Muchos misterios se disiparán, mas estas revelaciones sólo las encontraréis en esta palabra, que es espada de luz que destruye las tinieblas.

La espiritualidad que imparte mi Doctrina, os hará escuchar mi Voz en los instantes de soledad o de dolor y os dará fuerzas desconocidas en las horas de prueba. Cuando el murmullo del mundo haya fatigado vuestra mente y sintáis tristeza, escucharéis desde el infinito mi concierto celestial. Y cuando salgáis de vuestro arrobamiento, os preguntaréis: ¿En qué libro he aprendido esto? Y Yo os contestaré: En el libro de mi Sabiduría y de mi Amor.

Vosotros que oís mi Palabra, no sois los únicos que recibís mensajes espirituales. Yo sé en donde se encuentran otros de mis nuevos discípulos, aquéllos que se preparan con amor para recibir, por inspiración, mis Pensamientos Divinos e intuitivamente saben qué tiempo es éste. Sabed que unos han sido preparados en una forma, otros en otra, pero todos coincidirán en la verdad que es una sola. Unos y otros, se reconocerán en la espiritualidad de sus obras de amor y caridad.

No sólo me escuchan quienes concurren a estos recintos, también presencian estas manifestaciones y reciben mi Luz grandes legiones de seres espirituales. Entre ellos se encuentran los que fueron en la Tierra vuestros padres, vuestros compañeros, vuestros hijos: todos vais ascendiendo por la escala de evolución.

En verdad os digo que entre estas multitudes no hay uno solo que haya llegado por casualidad. Nuevamente os aseguro que la hoja del árbol no se mueve sin mi Voluntad. En la vida de cada uno de vosotros, existe una causa por la cual habéis venido de diversos caminos, religiones y doctrinas, para que deis fe de mi Palabra.

Cuando meditéis sobre las enseñanzas que he venido a daros, sobre la Era que vivís y la forma en que me manifiesto, comprobaréis que tanto mi llegada, como el tiempo que durará mi Manifestación y el día en que esta cese, estuvo rodeado de gran número de acontecimientos y hechos sorprendentes, tanto en la vida humana como en el ámbito espiritual.

Extenso os ha parecido el tiempo de mi predicación, de 1884 hasta 1950. Han transcurrido 66 años en los cuales os he confiado mi Caridad y he derramado mis complacencias para que me reconozcáis como amor y estéis capacitados para dar cumplimiento a mi Ley.

Ved los frutos que mi Doctrina está dando. Los enfermos desahuciados por la ciencia, sanan; los perversos se arrepienten, los viciosos se regeneran, los escépticos se hacen fervientes, los materialistas se espiritualizan.

Os he dicho que llegará el día en que con la mirada, con la palabra o el pensamiento, llevaréis a cabo obras sorprendentes. Los pensamientos unificados de una multitud, serán capaces de destruir las malas influencias y derribar a los ídolos de sus pedestales.

Una nueva Era se ha abierto ante la humanidad. En el ambiente espiritual hay gozo y fiesta, porque mi Espíritu se ha derramado sobre todo espíritu y sobre toda carne.

El mañana, mi Doctrina será conocida en todo el orbe, será proclamada como verdadera y será ancla de salvación, puerto acogedor, estrella que guía a los caminantes y reino de paz para el Universo, porque ésta es mi Voluntad.

Desde mi Reino de perfección desciendo a vosotros para que en cada morada sea escuchada mi Voz.

Os he prometido que si dos o tres os reunís en el nombre del Padre, mi presencia será con vosotros y mis Pensamientos Divinos se convertirán en palabras para consolaros y fortaleceros.

El Verbo es vida, amor, verdad, mas de todo ello sólo un átomo puede recibir el portavoz: pero ahí, en ese rayo de luz, podréis encontrar lo infinito, lo absoluto, lo eterno. Para hablaros de Mí, lo mismo puedo hacerlo a través de grandes obras que de pequeñas o limitadas manifestaciones. Yo en todo estoy, todo habla de Mí: tan pequeño es lo grande como grande es lo pequeño. Sólo hace falta que el hombre observe, medite y estudie, para percibirme.

Ante el prodigio de mi Presencia, el sordo ha oído, el ciego ha visto, el corazón endurecido se ha sensibilizado, el espíritu muerto a la vida de la gracia, ha resucitado.

He venido a hablaros por medio de vuestro entendimiento, porque la mente de hombre es el espejo de la razón Divina, el cerebro es el aparato perfecto hecho por el Creador, en el que se manifiesta la inteligencia, que es la luz del espíritu.

Ese aparato es un modelo que jamás podréis igualar con toda vuestra ciencia. Tomaréis su forma y construcción para imitarlo en vuestras creaciones, pero jamás llegaréis a la perfección que tienen las obras de vuestro Padre.

Me estoy comunicando por medio del entendimiento humano, pero es el espíritu el que recibe la luz de mi Inspiración, la que al pasar por la mente se hace idea y al llegara los labios del portavoz se transforma en palabra.

Os estoy hablando de acuerdo con vuestra capacidad, según la preparación de cada congregación. Me ha placido comunicarme por medio del hombre y mi determinación es perfecta. Conozco al hombre porque lo he creado. Lo encuentro digno porque es mi hijo, porque de Mí brotó. Puedo servirme de él porque para eso lo formé, y puedo manifestar mi Gloria por su conducto, porque lo creé para glorificarme en él.

El portavoz, para ser digno de recibir y transmitir mis Pensamientos Divinos, tuvo antes que luchar contra la materialidad y las tentaciones del mundo, renunciar a su propia personalidad y castigar su vanidad; ha hecho una entrega total de su ser en los momentos de prestar su entendimiento a la inspiración Divina, y esto ha permitido que de sus labios broten palabras de sabiduría, de ternura, de justicia y de paz.

Ésta ha sido la forma intermedia elegida por Mí para hablaros, antes de que llegue el tiempo de la comunicación espiritual entre los hijos y el Padre. Os digo intermedia, porque ni vine en cuanto hombre, visible y tangible como en aquel Tiempo, ni absolutamente en espíritu, sino comunicado por medio de entendimientos iluminados por Mí. Las razones que tuve para elegir este medio, fueron mi Amor, mi Justicia y mi deseo de que el espíritu humano llegue a comunicarse directamente con su Padre. Esta forma es tan solo el preludio de la verdadera comunicación espiritual de los hombres con su Creador, cuando llenos del Espíritu de Verdad converséis conmigo, de ESPÍRITU A ESPÍRITU.

Ahora sabéis que el hombre puede reconocer a su Dios, sin necesidad de recurrir a la exaltación de los sentidos para percibir a través de ellos lo espiritual. Es en la sencillez de la forma donde brillan más la verdad y la luz de mi Palabra.

Soy Yo, el Señor, quien os habla, no os extrañe que me comunique con vosotros, porque así lo he hecho desde que formé el primer hombre. Meditad un poco, volved vuestro pensamiento al pasado, repasad la historia y me encontraréis comunicándome a cada paso con la humanidad.

No todos recibirán esta manifestación. El número de mis discípulos destinados a escuchar mi Enseñanza a través del portavoz es muy reducido, mas de cierto os digo, que si estos testigos se saben preparar, la humanidad escuchará mi Palabra a través de sus labios. todos sabrán que el Espíritu Santo estuvo doctrinándoos a través del entendimiento humano.

Bajo formas infinitas puedo comunicarme con los hombres. Si a vosotros lo hago por medio del portavoz humano, a otros les hablo en su conciencia.

No os afirméis en la creencia de que es menester de sitios precisos para mi comunicación, ni de que se requiera de vestiduras especiales o actitudes determinadas para que Yo me manifieste. Días vendrán en que mi inspiración sea con vosotros en cualquier sitio y en cualquier hora, delante de distintas multitudes ante las cuales expresaréis mi Pensamiento con palabras y lenguas que todos entenderán.

Todos los misterios se disiparán a su debido tiempo, que os baste saber por ahora, que entre la naturaleza Divina y la humana, existen muchas otras de las cuales me sirvo para mis altos fines.

Estoy entregándoos este mensaje que a su tiempo llevará al despertar espiritual de las naciones, enseñando a los hombres a distinguir lo espiritual de lo simplemente humano, y a separar lo límpido, lo elevado, lo puro y luminoso, de todo lo que encierre imperfección, impureza o mentira.

Pasará esta etapa de mi comunicación y entonces vosotros, iluminados por la Luz de mi Espíritu Santo, sabréis distinguir claramente en dónde está la esencia de mi Palabra y cuál es la imperfección humana. Y como hacen los labriegos en la Tierra, que al recoger su cosecha de trigo saben separar la paja, así vosotros, apartaréis el trigo de mi enseñanza y lo guardaréis en el granero de vuestro corazón, y la paja, que es la imperfección de los portavoces, quedará en el olvido, mientras la esencia de mis Lecciones permanecerá eternamente en vuestro espíritu.

A los que no acierten a comprender que tan sólo iluminando estos cerebros con un rayo de mi Luz, puedan expresar tanto saber en la palabra y derramar tanta esencia en los que me escuchan, Yo les digo que tampoco el Astro Rey, como llamáis al Sol, precisa de llegar hasta la Tierra para iluminarla, bastándole la luz que desde la distancia envía a vuestro planeta, para bañarlo de claridad, de calor y vida.

Yo os pregunto: ¿Qué pasaría si de pronto contemplaseis mi Luz en todo su esplendor? Os cegaríais. ¿Y si escuchaseis mi Voz en toda su potencia? Perderíais la razón. Si en el portavoz por el que me comunico, descargara todo mi Poder, ¿qué sería de él? Su materia desaparecería. Aceptad que el Padre se limite para ser comprendido, sentido y contemplado por los hombres, porque aun dentro de esta limitación, Él es perfecto, sabio e infinito.

En los instantes en que escucháis mi Palabra, no sólo el espíritu de este pueblo se estremece, sino todos aquellos seres que en el Valle Espiritual necesitan también de la luz Divina; a ellos llegan la esencia y la inspiración de mis Mensajes, porque mi Voz es Universal y su eco alcanza a todos los mundos y moradas donde habite un hijo de Dios. Yo envío a cada mundo un rayo de mi Luz. A vosotros os he hecho llegar esta luz en forma de palabra humana, a otras moradas les llega por medio de inspiración.

Ya os he dicho que vuestro espíritu siempre se ha comunicado conmigo, pero hasta ahora no habéis alcanzado el pleno conocimiento de esa comunicación. Hoy os he convertido en portavoces del Verbo Eterno, para deciros que de esta comunicación a la de ESPÍRITU A ESPÍRITU, hay solamente un paso, para que os esforcéis en alcanzarla. En este tiempo me manifestaré lo mismo en los hombres que en las mujeres, en los jóvenes que en los niños y en los ancianos. Si hubiese mil entendimientos preparados, por los mil al mismo tiempo me comunicaría.

El hombre se ha servido de su ingenio y de su ciencia para transmitir sus pensamientos salvando distancias, ¿Cómo habéis podido pensar que Dios no pudiera comunicaros un mensaje por medio de un aparato humano, sensitivo e Inteligente?

Si encontráis imperfecciones en esta palabra, atribuidlos al entendimiento por el que me comunico, tomando en cuenta que a estos portavoces los he entresacado de los rudos e ignorantes, mas cuando penetréis en el fondo de mi Enseñanza, no vayáis a convertiros en jueces de ellos, sólo Yo podré juzgarlos. Juzgad mi Obra, mas a ellos dejadlos en paz.

He llamado pedestales a estos conductos, porque son la base donde descansa la luz y la fuerza para daros mi Enseñanza. Mañana, vosotros seréis los verdaderos pedestales, los verdaderos portavoces de mi Palabra, la que entregaréis con toda limpidez.

Al cesar de comunicarme en esta forma, habrá terminado esta etapa de preparación. Yo sellaré el entendimiento de los que me han servido y les daré un descanso en la jornada, mas seguirán siendo instrumentos de una manifestación más elevada. Y de la misma manera que el Verbo no volvió a encarnar después de haber sido en Jesús, esta manifestación de mi Espíritu por conducto del hombre no se repetirá. Sólo quedará mi Luz irradiando desde el Infinito, para guiaros espiritualmente por el camino verdadero.

Os estoy liberando del materialismo para que llevéis la buena nueva a los corazones. El Pacto de la Alianza que os une a Mí, nunca podrá ser destruido; en él habrán de reconocerse todos los hijos del Padre como hermanos, no sólo por el origen, sino por el amor.

En este tiempo, mi pacto con vosotros no será sellado con sangre. Ahora quiero que os levantéis por amor, guiados por la conciencia y por el ideal de alcanzar la espiritualidad. En este tiempo, no será la sangre del inocente la que selle esta alianza, sino la irradiación de mi Espíritu y vuestra preparación las que se fundan en un solo rayo de luz.

Guardad la esencia de mi Palabra, para que cuando ya no escucháis esta enseñanza, sintáis que, en lo más profundo de vuestro corazón, resuena la palabra que eleva e invita a penetrar en comunión directa con vuestro Señor.

El tiempo en que os entregue mi Doctrina por conducto del hombre, está señalado. Después, vuestra fe, intuición y confianza en Mí, os dirán que estoy cerca de vosotros, que estoy dentro de vuestro espíritu. Es mi Voluntad que, al cesar mi manifestación y la del Mundo Espiritual, desaparezcan de entre vosotros los nombramientos que habéis tenido y os aproximéis más los unos a los otros, para que nadie se crea superior ni tampoco inferior.

Cuando llegue la hora de cerrar esta etapa de comunicación, ya os habré dado todo lo que necesitáis para vuestra jornada espiritual. Nada os faltará.

Así como en aquel tiempo dije a mis apóstoles que iban a quedarse en el mundo como ovejas entre lobos, a fin de que viviesen siempre alerta, ahora a vosotros os digo que os preparéis, que veléis y oréis, porque habrá quienes se levanten en contra de vosotros, empleando como arma la traición y usando todos los medios para confundiros.

Ninguno será sorprendido: todos sabéis que es tiempo de lucha. Si esta forma de comunicación con vosotros fuese la más elevada que los hombres pudiesen alcanzar, la daría a conocer en toda la Tierra y una vez establecida, no tendría fin. Pero como ésta, a través del portavoz humano, es solamente la preparación para la comunicación perfecta de ESPÍRITU A ESPÍRITU, le he concedido sólo un tiempo y le he marcado su término que será 1950.

¡Qué solemnidad en esa hora postrera! ¡Cuánta luz sobre este pueblo! El Reino de los Cielos se aproximará a vuestro espíritu con su eterna invitación a morar en él. Los espíritus grandes, los fuertes, los seres de Luz, verdaderos sabios en el reino espiritual, estarán presentes en aquellos instantes.

Los precursores, los profetas, los que en otros tiempos trajeron mensajes Divinos a la Tierra, harán acto de presencia, porque mí Palabra ha sido para todos los espíritus. Aquellos seres serán representantes de las distintas moradas que existen en el Universo.

He querido que al final de este tiempo en que me estoy comunicando, forméis una verdadera familia en la que se amen los unos a los otros, que el dolor de uno sea sentido por los demás, como corresponde a verdaderos hermanos que han brotado de un mismo Padre. Cuando alcancéis este ideal, vuestra fuerza será invencible.

Ahora os preparo para que después de mi partida seáis fuertes en las vicisitudes que os acecharán. El Verbo seguirá vibrando espiritualmente en vosotros y os seguiré revelando grandes enseñanzas. Cuando os reunáis a conversar sobre manifestaciones espirituales, sentiréis el calor del Maestro y el dulce peso de su mano que se posará en vuestra cabeza.

Estos recintos han sido humildes albergues consagrados al recogimiento, a la espiritualidad y a la preparación, para recibir el mensaje Celestial. Cuando ya no vibre mi Palabra en ellos, os reuniréis para dar lectura a mis Cátedras, de las cuales entenderéis muchas enseñanzas que antes no alcanzasteis a comprender. Los videntes contemplarán la silueta del Maestro, que como Espíritu Santo os hará nuevas revelaciones. Ahí, en vuestro seno, aliviarán su dolor los enfermos y recobrarán la vida los moribundos, el triste hallará consuelo y el desesperado la calma.

Con el ejemplo de vuestra vida doctrinaréis. He querido daros parte de la labor en esta Obra, para que amando a vuestros hermanos me améis a Mí. Yo haré lo demás.

Mi voz es el cantar de los cantares que vibra en los cielos y cuyo eco es escuchado en la Tierra. Cuando este canto cese de oírse por los labios de mis portavoces, haré que lo sigáis escuchando en lo más recóndito de vuestro corazón, al comunicaros espiritualmente Conmigo.

El discípulo que verdaderamente se prepare, tendrá siempre el testimonio a flor de labio y le será imposible ocultar la verdad que heredó de su Maestro; la luz será en él y todo su ser será un testimonio viviente de mi Palabra y mis Obras.

Trabajad por la unificación de este pueblo, que abarque tanto lo espiritual como lo humano, para que vuestra labor, plena de armonía e igualdad, sea la prueba de que a todos, en diferentes recintos y en diversas comarcas, os doctrinó un solo Maestro: Dios.

Mi palabra dada en el Segundo Tiempo ha llegado hasta los confines de la Tierra; recordad que ésa fue la señal que os di para que mi nueva venida fuese sentida por todos los hombres.

Ahora, mi llamado de amor es precursor de grandes acontecimientos para la humanidad. Estos mensajes son destellos de la sabiduría que se manifestará en el futuro en los hombres. Es el principio del despertar de todos los espíritus, la preparación para la Era de la Espiritualidad, el tiempo en el que os redimiréis en el amor de vuestro Padre.

He vuelto a vosotros en espíritu, vengo a mostrarme con toda sencillez y, para ser creído, os he permitido que me contempléis, unos con la mirada espiritual, otros por medio de la fe, otros en la luz de la conciencia.

La finalidad de mi Doctrina es la salvación moral y espiritual de la humanidad. Para ayudaros en vuestra elevación, mi Espíritu se encuentra irradiando esta luz. Ése es el objeto de mi Mensaje. Pero esta voz no os ha dicho: tenéis que obedecer esta palabra. Yo sólo os aconsejo: buscad la verdad, id en pos del amor, tras de la paz y si esto lo encontráis en mi Enseñanza que escucháis, quedaos, mas sino los habéis sentido aquí, seguid buscando.

En esta Era, es Cristo en Espíritu quien os da su lección, no es Elías: él como precursor sólo preparó los caminos. De cierto os digo que este tiempo de trascendencia en la Tierra, lo es también en todo el Universo y que mientras a vosotros os hablo en esta forma, en otros mundos y valles, me hago sentir también. Mi Espíritu es omnipresente.

De todo os hablaré en esta palabra, porque a mi Doctrina no ha de faltarle un solo capítulo. De todo os Instruiré, para que no tengáis mañana dudas ni incertidumbre alguna.

Encuentro que la humanidad, está practicando el culto a mi Divinidad en distintas formas y os digo que Yo no reconozco religiones que sean mayores o menores, os he enseñado el amor y existe tan solo una verdad. No creáis que es una iglesia o un determinado sacerdote, quien ha de redimir a la humanidad; soy Yo, el sabio y amoroso Pastor, que os cuida, os consuela y os ama, para enseñaros el camino de la verdad.

Quiero que aprendáis a no ser ligeros en vuestros juicios, ni a dejaros llevar fácilmente de la primera impresión. Cuando analicéis mi Palabra o hagáis juicios sobre doctrinas, filosofías, revelaciones espirituales o científicas, reconoced que lo que sabéis, no es lo único que existe y que la verdad que habéis asimilado, es una mínima parte de la Verdad absoluta, que se manifiesta en formas diferentes, muchas de ellas desconocidas para vosotros.

Mi Doctrina originará grandes revoluciones en el mundo; habrá grandes transformaciones en las costumbres e ideas, y hasta en la naturaleza habrá cambios. Todo esto señalará la entrada de una nueva Era para la humanidad. Y los espíritus que en breve tiempo enviaré a la Tierra, hablarán de todas estas profecías para ayudar a la restauración y elevación de este mundo: ellos explicarán mi Palabra y analizarán los hechos.

Para que comprendáis que no soy ajeno a vuestro dolor, os digo en verdad que no existe otro ser más sensible que el Espíritu Divino. ¿Quién dio sensibilidad a los seres? ¿Qué podéis hacer de bueno que no me haga gozar? ¿y qué podéis hacer de malo que no sea para Mí como una herida? He aquí por qué os digo que nuevamente la humanidad me ha crucificado.

Si en ocasiones os repito la misma lección, mirad que siempre os la doy en forma diferente, para que la comprendáis mejor.

Escuchad: una fuente de agua cristalina tendrá que reflejar fielmente la luz del sol, mientras que otra de aguas turbias, no lo podrá hacer. Así es vuestro espíritu; a vosotros toca limpiar la fuente y llenarla luego de agua transparente.

El Reino de los Cielos no será vuestro en un momento, es necesario llegara él paso a paso. La luz del Sol no cubre la Tierra de pronto, va apareciendo lenta y suavemente, sin violencia, hasta despertaros de vuestro sueño con dulzura. Así debe ser vuestro despertar espiritual.

Quiero dejaros en mis últimas cátedras, un sabor celestial en vuestro corazón, para que me recordéis con amor a cada paso y que de vuestra memoria, surjan mis Palabras como voces de alerta, como bendiciones, como inspiración y bálsamo. Entonces evocaréis con emoción este tiempo de enseñanzas, y al llegar a la comprensión de que verdaderamente el Verbo desató el Libro de los Siete Sellos en su sexto capitulo, comprenderéis también que Elías fue mi precursor.

Hoy que el Maestro está con vosotros, mirad en Él al Padre de todos los seres. No me llaméis ya Jesús de Nazaret, ni Rabí de Galilea, ni Rey de los judíos, porque Yo no procedo de ningún pueblo o punto de la Tierra, ni vengo en cuanto hombre, vengo en Espíritu y mi naturaleza es Divina.

Algunos creen que ha sido demasiado elevado lo que he concedido a vosotros en esta Era y suponen que no se podrá ir a más, a lo cual debo deciros que esto que habéis visto y escuchado, es sólo una pequeña visión de lo que en el futuro tendréis, cuando, vencidos todos los prejuicios y liberados el espíritu y la mente, hayáis dado mayores pasos de adelanto.

Mi palabra es Universal, pero si no es escuchada por todo el mundo es por su materialismo, que como venda de oscuridad cubre sus ojos, y su oído espiritual ha perdido la sensibilidad para escuchar mi Verbo.

Cada espíritu es un templo del Señor, cada mente una morada del Altísimo; cada corazón un santuario del Pastor Divino que conduce a sus ovejas hacia la vida eterna. A todos os he hablado. A nadie le he dado de comer aparte ni le he dejado fuera; a todos los he sentado a mi mesa y en ella he repartido por igual el pan y el vino.

No quiero que vayáis a quedaros sin recibir hasta la última de las lecciones que he de entregaros. Os daré a conocer mi Obra de este tiempo desde la primera hasta la última parte, para que os sintáis capacitados para presentar a la humanidad, el testimonio de mi Palabra con obras de amor.

Mi Doctrina en este tiempo conmoverá a la humanidad. La falsedad dejará caer su máscara, la verdad brillará y se impondrá sobre la mentira que envuelve a este mundo.

No es mi última enseñanza ésta que ilumina la Tercera Era: lo espiritual no tiene fin. Mi Ley siempre está brillando como un sol divino en todas las conciencias. El estancamiento o la decadencia, sólo es propia de los humanos y ella es siempre el resultado de sus vicios y flaquezas. Cuando la humanidad finque su vida sobre cimientos espirituales y lleve en sí el ideal de elevación que os inspira mi Doctrina, habrá encontrado el camino del progreso y la perfección y nunca más se apartará de la senda que la conduce a Mí.

¡Mi paz sea con vosotros!

Elías, Precursor y Enviado

ELÍAS, PRECURSOR Y ENVIADO

En cada Era y en cada revelación Divina aparece Elías ante vosotros como precursor. Pero hoy os digo aún más: Antes de que el hombre viniese a morar este planeta, Elías vino para darle ambiente espiritual, para inundar con la esencia de su espíritu todos los ámbitos de esta morada y dejarla convertida, no solamente en un paraíso material, sino también, en un santuario espiritual.

Mas para que pudieseis dar testimonio de la existencia de Elías lo envié en el Primer Tiempo a encarnar, Él fue uno de aquellos espíritus extraordinarios de esa Era, que sorprendió a la humanidad con sus obras y palabras. Elías es el más grande de los profetas que han venido a la Tierra.

Muchos fueron entonces los prodigios que realizó y con ellos conmovió a los hombres; pero a pesar de ello, hubo de volver a este mundo en otro tiempo, en otra materia y con otro nombre, para ser el precursor del Mesías. Fue Juan, llamado el Bautista, quien anunció la proximidad del Reino de los Cielos y preparó los corazones para recibir la presencia del Verbo Divino entre los hombres.

Cuando Juan contempló en Jesús la luz de su mirada, la serenidad de su faz y la majestad que irradiaba, reconoció al Anunciado por las profecías y ante Él exclamó: “Éste es Aquél de quien no soy digno de atar las correas de sus sandalias”.

Mis discípulos me preguntaron: ¿Por qué dicen los escribas que es menester que Elías venga primero? Y les respondí: “En verdad Elías vendrá primero y restituirá todas las cosas, más Yo os digo que Elías ya vino y no lo reconocieron, antes hicieron en él cuanto quisieron”. Yo les hablaba de Juan el Bautista.

Ese profeta y precursor de Cristo, ha vuelto entre vosotros en este tiempo: vino antes de que mi Rayo se comunicara por el entendimiento humano para anunciaros que la llegada del Espíritu Santo estaba próxima.

Es el espíritu de Elías quien abrió las puertas de esta Era, en la cual os he revelado las nuevas enseñanzas contenidas en la sexta página del Libro de los Siete Sellos, cuya luz iluminará hasta el último rincón de la Tierra.

¿Qué venía a revelaros el Sexto Sello? ¿Qué mensaje guardaba el libro en su seno? La vida espiritual, el conocimiento de vosotros, la revelación de todos vuestros atributos y potencias, la forma de desarrollar los dones espirituales, la comunicación espiritual a través de la mente y de ESPÍRITU A ESPÍRITU.

¡Pocos supieron sentir la presencia del enviado Divino! Una vez más fue la voz que clamaba en el desierto y nuevamente preparó el corazón de los hombres para la inminente llegada del Espíritu de Verdad. Para que la voz y los pasos de Elías fueran escuchados y sentidos en un mundo sordo a toda manifestación espiritual, preparé un varón, quien al llegar a la madurez de su edad, dejó manifestar la luz de aquel gran espíritu.

Fue Roque Rojas, el que en 1866 dio a conocer al mundo que una nueva Era se abría para la humanidad, regida por la misma Ley que el Padre ha revelado en todos los tiempos.

Los primeros oyentes, los primeros testigos de esa manifestación, se sorprendieron al escuchar que la palabra que Roque Rojas pronunciaba, llena de promesas y esperanza, no era de él sino de Elías.

Por su conducto fueron consagrados los que habían de ser los primeros portavoces. Muchas profecías quedaron así cumplidas. Roque Rojas, fue profeta, portavoz y vidente. Sus manos repartieron bálsamo, sus labios hablaban de lecciones proféticas y consejos llenos de consuelo, su mente sabía concebir grandes inspiraciones y podía elevarse en el éxtasis de los justos, de los apóstoles y los profetas.

Entonces comenzaron a llegar, para encarnarse, los espíritus de los ciento cuarenta y cuatro mil señalados que vendrían a cumplir una grande y delicada misión entre la humanidad.

Así he formado ahora, con espíritus que en otros tiempos pertenecieron a las doce tribus de Israel, las nuevas familias, en cuya mesa se sientan los que fueron simiente de la tribu de Rubén, junto a los de Leví o Zabulón, para borrar fronteras, limites y cismas. Con esto os muestro mi Justicia Divina.

Vosotros me decís: Maestro, en estos tiempos hemos carecido de grandes ejemplos para seguir tu huella. Y Yo os digo: ¡Tomad de Roque Rojas el buen ejemplo! Él es una imagen de Elías, él veló por vosotros como pastor, consagró su vida a mi servicio y mostró su limpidez, elevación y amor, porque supo conservarse fiel a la misión que le confié en este Tiempo.

Hoy el mundo ignora estas enseñanzas, más cuando el momento sea llegado, la Buena Nueva será en toda la humanidad. Por el don de intuición presiente el hombre la trascendencia espiritual de esta Era; hay muchos que alcanzan a ver ya en los grandes acontecimientos de este tiempo, la confirmación y el cumplimiento de las profecías de los tiempos pasados.

Cuando la oscuridad que ha envuelto a los hombres se disipe y haya luz en los espíritus, sentirán la presencia de Elías, porque él ha vuelto espiritualmente, ha venido para anunciar mi llegada, como precursor de mi Comunicación por el entendimiento humano, como un rayo de luz en medio de una tormenta, seguido de sus huestes, de sus grandes legiones de espíritus de Luz, que lo siguen como la oveja sigue a su pastor. Él fue de un lugar a otro de la Tierra haciendo luz en los senderos oscuros, rescatando a los que se han perdido, despertando a los que duermen en la ignorancia, unificando a los que se han desconocido y ordenándolo todo, porque éste es su tiempo. Lentamente va despertando el espíritu de la humanidad al escuchar en su conciencia el eco de la campana que le llama: es el espíritu de Elías que viene a aparejar los caminos, a inspiraros para que interpretéis con claridad mis Revelaciones. Él está tocando a todo corazón y espíritu, para despertaros a la luz de este nuevo amanecer.

Elías, profeta, precursor, enviado y pastor espiritual, pondrá de manifiesto una vez más, la falsedad de los ídolos y deidades que los hombres han creado. Ante el ara invisible invocará mi Poder y nuevamente el rayo de mi Justicia, descenderá a destruir el paganismo y la maldad de los hombres. ¿Y cuáles son esos ídolos de que os hablo? El mundo, la carne, el fanatismo religioso, el dinero, los vicios… Elías es, en este tiempo, como un astro luminoso que ha llegado a preparar el entendimiento humano para la comunicación de mi Divinidad con los hombres. Fue su voz la que primero se hizo oír por este medio, porque es mi Precursor.

Así como Moisés libró a Israel del yugo de Egipto y lo trasladó a las tierras de Canaán, Elías en este tiempo os libertará de las tinieblas del mundo, para llevaros a la luz del Reino Espiritual, la Nueva Tierra Prometida.

Elías es el gran espíritu que, en su humildad, se nombra siervo del Padre y por su conducto, como por el de otros grandes espíritus, muevo el universo espiritual y llevo a cabo mis grandes y altos designios. Sí, mis discípulos, tengo a mi servicio a una multitud de grandes espíritus que rigen la creación.

Éste es el tiempo en que el espíritu de Elías vibra en el Universo, iluminando a los mundos y a todos los espíritus, despertando a los que duermen y resucitando a los muertos a la vida de la gracia.

En Elías podéis encontrar explicada y comprobada la Ley de la reencarnación que tanto combaten los hombres. Es él a quien le di la llave para abrir las puertas del Mundo Espiritual de Luz, a fin de que sus moradores tuvieran acceso al mundo material, así como permití a los hombres que penetrasen con su espíritu en el más allá, para que hubiese aproximación y armonía entre unos y otros.

Cuando este pueblo se haya unido y preparado, Elías anunciará a la humanidad el resurgimiento del pueblo del Señor. Ahora pensad cuán grande deberá ser la lucha para que logréis que vuestra vida sea un ejemplo para la humanidad. En esa jornada, sentid la presencia espiritual de Elías, que es quien os guía, os alienta e inspira.

Cuando Yo termine de hablaros a través del entendimiento humano, Elías seguirá haciendo luz en el camino de la humanidad. Mañana, vendrán los hombres a los que les bastará el estudio de vuestros testimonios, para convencerse de la verdad de esta Obra y propagar a los cuatro vientos que el Consolador ha estado entre vosotros.

Bienaventuradas las naciones que reciban el llamado del Padre a través de Elías, porque ellas quedarán unidas a Mí por la Ley de Justicia y Amor. Así, serán llevadas al campo de la lucha donde combatirán contra la maldad, el materialismo y la mentira. En esa batalla, verán los hombres de este tiempo los nuevos milagros y entenderán el sentido espiritual de la vida, que les habla de inmortalidad y de paz.

Ésta es la Era de Elías, quien ha llegado a vosotros en espíritu, preparando todas las sendas, derribando obstáculos, haciendo luz en las tinieblas, rompiendo cadenas de ignorancia y mostrando el camino de la luz a todos los espíritus.

¡Mi paz sea con vosotros!

Los Siete Sellos

LOS SIETE SELLOS

Voy a abrir mi Arcano en este día, voy a descorrer un velo y a revelaros un secreto, para que llevéis esta enseñanza a la humanidad.

En esta Era en que el Espíritu de Verdad irradia su luz sobre todo espíritu, vengo a mostraros la esencia que encierra EL LIBRO DE LOS SIETE SELLOS y esclareceros su misterio.

Es el libro que estoy grabando en vuestro espíritu, es la interpretación Divina de la Ley que recibió la humanidad desde los primeros tiempos: el libro de vuestra historia, de la profecía, de la revelación y la justicia.

¿Quién de mis hijos podía haber abierto ese libro? Nadie, ni siquiera los espíritus justos os podían revelar su contenido, porque lo que el libro guardaba era la sabiduría de Dios.

Sólo Cristo, el Verbo, el Amor Divino, fue digno de hacerlo; pero aun así, era necesario esperar a que los hombres tuvieran el justo desarrollo, que les permitiera conocer lo que mi Sabiduría guardaba para ellos: tuvieron que transcurrir cinco etapas de pruebas, de lecciones, experiencias y evolución.

Este tiempo, cuya aurora ha brillado en el infinito, es la sexta etapa en que se inicia la vida espiritual de la humanidad, Era de luz, de revelaciones, de cumplimiento de antiguas profecías y olvidadas promesas. Es el Sexto Sello, que al desatarse, desborda su contenido en vuestro espíritu.

Tiempo de preparación ha sido éste en que el Padre, seguido de sus huestes espirituales, ha abierto ante vosotros el Libro de la Sabiduría Divina, para que este pueblo se convierta en el discípulo del Espíritu Santo, en el apóstol fuerte que lleve con el ejemplo, el pensamiento y la palabra, mi Obra al corazón de la humanidad.

Fue el espíritu de Elías el que abrió las puertas de esta Era, en la cual os he revelado las nuevas enseñanzas contenidas en la sexta página del Libro de la Vida, cuya luz iluminará hasta el último rincón de la Tierra.

Mas, ¿qué son los Siete Sellos? ¿Qué es el Sexto Sello? ¿Podríais responder con certeza a estas preguntas que el Maestro os hace?

Discípulos: De Mí han brotado las tres naturalezas: la Divina, la espiritual y la material, tres reinos que forman uno solo, que simbolizan los tres tiempos en los que se consuma la obra del perfeccionamiento espiritual. Ese desarrollo se ha llevado a cabo en siete etapas, de las cuales la última es la mansión perfecta del espíritu.

La primera de estas etapas de evolución espiritual, está representada por Abel, el primer ministro del Padre, quien ofreció su holocausto a la Divinidad. Él es el símbolo del sacrificio y fue víctima de la envidia.

La segunda la representa Noé. Es el símbolo de la fe. Él construyó el arca por inspiración Divina y llevó a los hombres a penetrar en ella para que alcanzasen su salvación. Ante él se levantaron las multitudes con la duda, la burla y el paganismo en su espíritu. Mas Noé dejó su simiente de fe.

La tercera está representada por Jacob, él simboliza la fuerza, es Israel, el fuerte. Él vio espiritualmente la escala por la que todos ascenderéis para sentaros a la diestra del Creador. Ante Jacob se levantó el Ángel del Señor para poner a prueba su fuerza y perseverancia.

La cuarta está simbolizada por Moisés: representa la Ley, que fue escrita para la humanidad de todos los tiempos. Él fue quien, con su fe inmensa, rescató al pueblo para conducirlo por el camino de salvación a la Tierra Prometida.

La quinta etapa esta representada por Jesús, el Verbo Divino, el Cordero Inmolado, quien os ha hablado en todos los tiempos y lo seguirá haciendo. Él es el amor, y por amor se hizo hombre para habitar en su morada, sufrió el dolor de ellos, mostró a la humanidad el sendero del sacrificio, por el cual ha de alcanzar la redención de todos sus pecados. Vino como Maestro a enseñar a nacer en la humildad, a vivir en el amor, a llegar hasta el sacrificio y a morir amando, perdonando y bendiciendo.

La sexta etapa la representa Elías. Es el símbolo del Espíritu Santo. Él es quien va simbólicamente sobre su carro de fuego, llevando la luz a todas las naciones y a los diferentes mundos desconocidos por vosotros, pero conocidos por Mí, porque Yo soy el Padre de todos los mundos y de todas las criaturas. Esta es la etapa que estáis viviendo, la de Elías, es su luz la que os ilumina. Él representa las enseñanzas que estaban ocultas y que en este tiempo están siendo reveladas.

La séptima está representada por vuestro Padre. Yo soy el final, la culminación de la evolución. En esta etapa viviréis el tiempo de la gracia, el Séptimo Sello.

He aquí descifrado el misterio de los Siete Sellos, he aquí por qué os digo que este tiempo es el Sexto, porque cinco de ellos ya pasaron, el Sexto se encuentra desatado y el Séptimo aún permanece cerrado, su contenido todavía no llega, falta tiempo para que esa etapa aparezca delante de vosotros; mas cuando llegue, habrá gracia, perfección y paz; pero para llegar a ella, ¡cuánto tendrá que llorar el hombre para purificar su espíritu! Cuando cese la purificación, la maldad será retenida, habrán cesado las guerras entre los hombres y no habrá perturbaciones ni perversidad; entonces vendrá el reino de la paz y de la gracia, en el que alcanzará la humanidad en plenitud, su progreso espiritual y su comunicación con el Padre será directa.

Dejad que la luz del Sexto Sello os alumbre. Sólo Yo podré decir cuándo termina la sexta etapa para dar principio la séptima. En este tiempo, a pesar de estar bañados con la luz de mi Espíritu, aún no os habéis despojado del pecado, ni habéis alcanzado la perfección que lograréis, cuando os comuniquéis de ESPÍRITU A ESPÍRITU con mi Divinidad. Vuestros hijos, las generaciones venideras, alcanzarán esa limpidez y serán mis discípulos que conversarán con su Maestro; ellos serán verdaderos profetas en los caminos del mundo, vivirán en paz y en armonía con todas las leyes, y llegarán a crear la verdadera morada del espíritu del hombre en la Tierra.

En verdad os digo que para que estas profecías se cumplan, muchos soles pasarán, muchas aguas caerán de los cielos, infinidad de años transcurrirán y serán olvidados por los hombres, y numerosas generaciones también, pero llegará al fin el tiempo en que el Padre corone su Obra en este planeta.

Llevad esta enseñanza sencilla y diáfana como la luz del día, transparente como las aguas, para que, en el silencio de vuestra alcoba, en el recogimiento de la noche, analicéis y meditéis en lo que os he revelado y podáis recrearos con su perfección.

El Sexto Sello se encuentra desatado y el Libro abierto ante vosotros, el candelero alumbra el Universo y el Verbo Divino como lengua de fuego, os habla desde el infinito; es la voz del Cordero Inmolado la que sorprende a los hombres, les ilumina y levanta a la vida de la gracia, es Él quien os revela estas enseñanzas y descifra los misterios.

Por ahora Yo recibo a estas multitudes en representación de la humanidad, no sólo del presente, sino de todas las generaciones que a través de seis etapas espirituales han habitado la Tierra.

Hoy se abre al mundo una nueva Era en la que el hombre buscará mayor libertad para su pensamiento, en la que pugnará por romper las cadenas de esclavitud que su espíritu ha arrastrado. Y todo aquel que por un instante, llegase a experimentar la felicidad de sentirse libre para meditar, para escudriñar y practicar lo que haya comprendido, jamás volverá voluntariamente a su cautiverio, porque ya sus ojos contemplaron la luz y su espíritu se extasió ante las revelaciones Divinas.

Éste es el tiempo esperado por la humanidad para recibir la Gran Revelación, para que comprenda todo cuanto he manifestado a través de los tiempos.

¿Qué guarda en su seno el Sexto Sello del Libro, en donde están escritos vuestros nombres y destinos? Encierra pruebas muy grandes y hermosas revelaciones de sabiduría. La llegada del Consolador significa para vosotros el principio de una nueva etapa de evolución de la humanidad. Ha quedado abierto el Juicio Divino para todos los hombres: cada vida, cada obra, cada pensamiento, son juzgados estrictamente. Es la terminación de los tiempos de pecado y el despertar del hombre para que logre la armonía de su espíritu con toda la creación. Es la preparación de la Era en que el Cordero ha de abrir el Séptimo Sello, el cual traerá los últimos residuos del cáliz de amargura, pero también el triunfo de la verdad, del amor y de la Justicia Divina.

Yo os digo una vez más que el número de mis discípulos no se reduce a los que me han escuchado a través de estos portavoces. Mis siervos se encuentran en diversos puntos de la Tierra y tienen la misión de preparar los caminos y limpiar los campos, donde más tarde habrán de llegar los sembradores. Yo les fortalezco y bendigo, porque su jornada es penosa y su senda está erizada de espinos, pero ellos saben que han sido enviados por Mí y están dispuestos a llegar al final del camino, en cumplimiento de su misión.

Los hombres que no saben de mi Comunicación, me esperan sin sentir que estoy entre ellos. Estoy delante de sus ojos y no me ven, les hablo y no oyen mi voz: y cuando por un instante llegan a mirarme, me niegan. Mas Yo sigo dando testimonio de Mí y a los que me esperan los sigo esperando. Y en verdad que las señales de mi Manifestación en esta Era han sido grandes: la sangre de los hombres derramada a torrentes hasta empapar la tierra, ha marcado el tiempo de mi Presencia entre vosotros como Espíritu Santo.

El nuevo tiempo os tiene reservados muchos adelantos en vuestra evolución: la obediencia a la Voluntad Divina, la sensibilidad para interpretar la inspiración espiritual, la comunicación con el Padre y con el Mundo Espiritual a través del pensamiento.

Por ahora vuestra fe es pequeña y vuestro presentimiento nada os dice acerca de la batalla que se aproxima, por lo que es menester que os diga que, bajo la luz que difunde el Sexto Sello, se unirán todas las creencias, religiones y sectas de la Tierra, para rendir un solo culto al Dios único que todos buscan.

La virtud se manifiesta solamente en las pruebas. Era menester que el hombre fuese probado y acrisolado, porque el espíritu en su principio, en su inocencia, carecía de méritos, de experiencia y desarrollo. Así, de escalón en escalón, irá ascendiendo hasta subir los siete peldaños de la escala de perfección y llegar a mi Presencia, lleno de luz, perfeccionado en todas sus potencias, evolucionado por el desarrollo de sus dones, lleno de conocimientos y plenamente consciente de dónde había brotado, cuál era el fin para el que había sido creado y a dónde había de retornar. Si en el Primer Tiempo fuisteis párvulos y en el Segundo discípulos, en éste estáis recibiendo la preparación para convertiros en maestros. Ése es mi plan Divino: vosotros sois mis colaboradores y llegaréis a reinar conmigo cuando logréis la verdadera espiritualidad.

Los Siete Sellos son vuestra vida, vuestra historia, vuestras luchas, triunfos y caídas; vuestros sufrimientos y combates y al final, vuestra redención, llena de gloria, que será como un festín espiritual cuando lleguéis a la diestra de vuestro Señor.

Vuestro espíritu ha escrito sus jornadas, su historia, en el Gran Libro de la Vida, el Libro de los Siete Sellos. Ahí están anotados por Mí todos vuestros actos, cada uno de vuestros pasos, pensamientos y palabras; los grandes hechos del espíritu, las grandes vicisitudes y pruebas.

Mucho habéis vivido, pero vuestra materia no lo sabe. Si ella ha olvidado los primeros pasos de la infancia, ¿cómo ha de conocer la evolución del espíritu a través de su larga jornada? ¡Cuán poco ha podido revelar el espíritu a su materia! Todavía no os lo he concedido por vuestra falta de evolución.

Si estudiáis la revelación de los Siete Sellos entregada a Juan, mi discípulo, hallaréis sólo pecado, profanación y adulterio en las naciones del mundo. Ahí está la historia de vuestras guerras, de todas las miserias y tribulaciones que los hombres han sufrido por causa de su infidelidad a la Ley y su flaqueza, ahí está la justicia que ha seguido a cada una de sus obras.

Desempeñad vuestra misión en este tiempo y cuando lleguéis al final de la jornada, os encontraréis ante una gran puerta cerrada que podréis abrir porque tendréis la llave. Detrás de esa puerta estoy Yo, esperándoos. La llave ajena no os servirá para abrir la puerta, ni tampoco podréis pasar del primero al tercer peldaño de la escala, sin antes haber estado en el segundo, y así hasta el último, porque los siete peldaños significan el camino de perfeccionamiento espiritual, que todos debéis recorrer.

En verdad todavía tendréis que ver pasar grandes acontecimientos en este mundo, para que lleguéis a vislumbrar el tiempo de paz. Todavía el Sexto Sello se encuentra abierto y muchas páginas he de pasar para que el Séptimo sea abierto entre vosotros.

¡Cuán grandes han sido las lecciones y pruebas que el espíritu ha tenido que vencer para pasar de un sello a otro! ¡Cuántos méritos ha tenido que hacer! Y falta aún el de la culminación: el Séptimo Sello. Yo os preparo desde ahora para que escaléis el siguiente peldaño. En cada etapa habéis encontrado una gracia para vuestro espíritu, que os ha servido para dar el siguiente paso, hasta que lleguéis a mi Presencia y veáis el cumplimiento de mis Promesas.

¿Cuál es por ahora la misión de mis siervos en esta etapa? Orar, meditar, regenerarse, sembrar unión, paz y luz espiritual, desarrollar vuestras facultades y potencias; luchar por vuestra elevación, destruir la ignorancia, el fanatismo, el vicio, en una palabra: el mal, que en tantas formas se manifiesta entre la humanidad.

Cuando los hombres hayan dejado su lucha fratricida, cuando el perdón y la caridad se hayan extendido de corazón en corazón, y la sangre y las lágrimas ya no corran en mis hijos, entonces se hará el gran silencio en el que os comunicaréis conmigo de ESPÍRITU A ESPÍRITU.

Entonces Yo desataré el último Sello, el Séptimo, en cuya etapa los hombres se amarán como os enseñé cuando estuve en la Tierra.

Ese silencio de que os hablo será Universal, los elementos se aquietarán y la persecución a mi Doctrina se detendrá. Entonces testificaréis ante la humanidad asombrada, que es el final de una etapa y el principio de otra, les llevaréis la luz y destruiréis su confusión.

Mi Justicia sabiamente va acercando a la humanidad hacia la nueva revelación. La vida, como un maestro, enseña y corrige sin cesar; las pruebas harán llegar mi Voz a través de la conciencia. Es mi Voluntad que, cuando el Séptimo Sello sea desatado, la comunicación de ESPÍRITU A ESPÍRITU sea practicada por la humanidad, para que esté en comunión constante con su Señor.

¡Cuántas religiones, doctrinas y sectas van a caer bajo la espada de luz de mi Verdad, y cuántas ciencias y teorías, van a quedar sepultadas en el olvido, será entonces cuando el nuevo día asome y se haga el silencio y la paz en los corazones!

Esta humanidad, indiferente a toda inspiración Divina, no se da cuenta que está en los umbrales del tiempo más trascendental para su espíritu, mas ya despertará de su letargo cuando contemple los anuncios que aún faltan, de mi Presencia entre los hombres en todo mi Esplendor, porque todos tendréis que estar velando cuando el Séptimo Sello se abra para entregaros su luz.

Por ahora estoy preparando con mi Palabra a este pueblo, para que se levante inspirado en la verdad, enseñando a sus hermanos las lecciones de amor de mi Doctrina. Este rayo de luz ha sido tan solo de preparación, como la luz de la alborada cuando anuncia el nuevo día.

Más tarde os llegará mi Luz de lleno, alumbrando vuestra existencia y alejando hasta la última sombra de ignorancia y pecado.

Cuando el Séptimo Sello quede cerrado, junto con los otros seis, quedará terminado el Libro, que ha sido el juicio de Dios sobre las obras de los hombres. Entonces abrirá el Padre un libro en blanco para anotar en él la resurrección de los muertos, la liberación de los oprimidos, la regeneración de los pecadores, el triunfo del bien sobre el mal.

Aquí tenéis en breves y sencillas palabras, como siempre se ha manifestado el Verbo de Dios, algo de lo que anhelabais saber sobre los Siete Sellos del Libro de la Sabiduría y de la Justicia Divina. Habéis oído, ahora entended, porque tendréis que revelar, profetizar y enseñar. Guardad esta enseñanza que encierra la esencia de mis Revelaciones, profecías y análisis que os he dado en este tiempo; cuando la hayáis estudiado profundamente, os dispondréis a ponerla en práctica, haréis cambiar vuestra vida, amaréis todas mis Manifestaciones, buscaréis estar siempre en contacto conmigo y pondréis los cimientos de un nuevo mundo, que estará regido por mis Leyes y en el que seré conocido, respetado y obedecido.

¡Mi paz sea con vosotros!

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