¿Era necesario la Ley espiritual?

¿Era necesario se nos mostrase la Ley espiritual?
Sí, por causa de nuestro alejamiento de la luz de la Conciencia.
Hay moradas en el vasto Universo que no necesitaron de un Salvador, de un Jesús para salvar a los espíritus, mostrar el camino de la redención espiritual. Los moradores de estos mundos fueron sensibles a la voz de la Conciencia, en ella la luz, la voz, la sabiduría del Eterno. Ante esa sensibilidad, se condujeron ellos mismos sin padecer lo que acontece aún en esta morada.
Esa sensibilidad para la voz del Eterno, fue en los primeros moradores de este mundo; mas al paso del tiempo cada vez la humanidad se materializó, fue descuidando su sensibilidad espiritual. Llego el momento en que Dios se les hizó lejano, imperceptible, distante,… y así, entregándose más y más a la voz lo de la carne, a la voz de lo del mundo.
El espíritu de la humanidad fue descendiendo más y más a través de los tiempos. El Eterno en Su caridad, envió espíritus, elegidos, sensibles a las manifestaciones espirituales, uno de ellos… Moisés. Fue él, el enviado a revelar la Ley, plasmada en piedra, como un símbolo que Él la labraría en el corazón de piedra de aquellos tiempos. ¡Cuánto no descendieron los espíritus, que hasta su corazón se endureció!
Aquella Ley debía llegar al entendiemiento humano, comprendiendo qué es lo que agradaba y que no, al Eterno. Mas el tiempo pasó, el espíritu siguió su camino de evolución, y aún fue necesario que Él mismo se encarnará humanamente en Emmanuel, Dios con nosotros, el Maestro Jesús. El Eterno mostró en Jesús, el cómo se debía cumplir la Ley que móstro a Moisés en el Sinaí. Al tiempo, abolió normas y conductas que Moisés había implantado según las necesidades del pueblo, como la ley del ojo por ojo y diente por diente.
El Eterno en su carne humilde, Jesús… habló al corazón e instituyó una Ley semejante al Primer Mandamiento: Amaos los unos a los otros.
Todavía la humanidad descendería más; pero bien declaró el Maestro, enviar al Espíritu de Consolación, al Espíritu de Verdad, a recordar y a esclarecer lo pasado. Este es el tiempo en que espíritu de la humanidad volverá a ser sensible a la luz de su Conciencia; porque ahora el Eterno, no viene a revelarse como lo hizó por primera vez al entendimiento, ni como lo hizó al encarnarse en el Maestro, al corazón. Viene en este tiempo a revelarse al mismo espíritu; es el tiempo en que él está capacitado por su evolución, para ya comprenderle desde el espíritu.
Su Ley es la misma: El amor a su Divinidad en el amor de los unos a los otros. Este es el cumplimiento espiritual, que Él mostró desde tiempos inmemorables en la luz donde Él mora como sabiduría en cada espíritu,… la Conciencia.