El descanso del espíritu

El descanso del espíritu

Los espíritus no conocen el descanso, sólo la carne necesita del reposo para volver sentir su energía. Cuando ellos desprenden de la carne, que la humanidad llama fallecimiento, siguen sin conocer el descanso,… el descanso eterno del espíritu a semejanza de la carne no es como tal.

La actividad es uno de los mayores goces de quienes son semejantes al Espíritu Divino; ¿acaso Él tiene un instante de descanso? No, Él es la constante actividad, la acción, el movimiento siempre presente.

El descanso como lo entiende la humanidad, para el espíritu sería su mayor pena. En él existe la fuerza, el brío del Espíritu Divino,… sólo a través de la carne puede expermientar la fatiga.

¿Cuándo descansa el espíritu? Su sentido es espiritual,… él lo hace por fin cuando su Conciencia le hace sentir que toda deuda ha quedado saldada. En el Más Allá los espíritus en un acto de reflexión, alcanzan a comparecer ante la luz de la Conciencia, y en ella, la voz del Eterno, la luz sempiterna presente en cada ser espiritual. No sólo esa luz es una invitación perpetua para el espíritu para conducirse en el amor, el bien, la virtud,… también es Juez.

Aquél Juez conoce con certeza el camino andado de cada quien. No se le puede sobornar, ni si acaso el dar justificaciones, excusas del porqué se obró de tal manera. La Conciencia en su representación de Juez, es inexorable. Ella es la intranquilad, el desvelo del espíritu que no le hará descansar hasta que él mismo, por su propia voluntad la aquiete al resarcir, saldar sus deudas espirituales.

La Conciencia es la sabiduría del Eterno, porque Él es la Ley. Todo espíritu en el Más Allá está presente ante la Ley, ¿qué hara el Juez ante unos y otros? A unos les dará la beatitud del descanso,… a otros los enviará a reparar las faltas, a una morada como la presente, donde el egoísmo de los unos de los otros, por sus obras y hechos, les hace quemar, y de las veces es el crujir de sus dientes y el mesar de sus cabellos.

Mas no se debe olvidar que los mundos son, lo que los espíritus quieran sean ellos. Los espíritus con algo de buena voluntad en su morada prsente, pueden aliviar su expiación espiritual. Pues en el Juez también se encuentra el Maestro Amor, invitándolos a ejercer su santa libertad de obrar y de expiar sus faltas, no por el dolor,… sino por el amor de los unos a los otros.

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