Quien no es responsable de las guerras, lo es de la paz

Quien no es responsable de la guerra, lo es de la paz.
Que lamentable quienes dirigen el destino de una nación, lo sea en la incertidumbre, en el abuso de poder, el despojo, el dominio sobre los otros. No, no son Concientes del cargo que tienen, del bien que deberían ejercer sobre los demás; el considerar el servicio de ese poder para el beneficio de quienes gobiernan.
No, aún no es una morada donde los unos a los otros sean los Concientes de su propio ser y destino. Donde no se vean porciones de tierra, ni la división, sino el todo de un hogar donde se debería compartir por el bien de todos.
Aún el egoísmo avasalla y señorea sobre los espíritus; no es el verdadero reino,… es uno falso que se ha construido en el dolor y la muerte. Una gran carga, una gran responsabilidad pesa en quienes llegan al poder, usurpándolo o no. Llevan el peso de millones de otros tantos espíritus que sí esperan de los dirigentes no tan sólo de una nación, sino el de todas… la paz, y en ella los frutos buenos y nobles que trae para todos.
En algún momento nos hemos preguntado si podemos hacer algo por el bien de todos. Y la respuesta es sí: Quien no es responsable de la guerra, es responsable de la paz.
El ambiente de guerra rodea, envuelve a la humanidad, como vibraciones van por doquier, llegando incluso a los hogares. Sí, somos responsables de la paz y más quienes llevan ya sendero espiritual, porque tienen el conocimiento, e incluso ya poseen cierto grado de elevación espiritual en sus espíritus.
Esa elevación espiritual que procede del templo de Dios, que es el corazón, que va después al pensamiento hace posible que el espíritu llegue con su vibración bienechora a donde lo desee. Si ya se tiene tiempo en el sendero de la Doctrina de Cristo, un conocimiento amplio sobre la elevación espiritual, sí, somos más responsables de la paz.
Esa elevación espiritual comienza con una oración sentida, pues el corazón lo debe sentir, ese sentir hará posible un pensamiento noble, y lo que el espíritu piense y sienta, su vibración será por el bien de muchos.