La vestidura temporal del espíritu

En las reuniones de los grupos se analizó sobre Adam y Eva, así como del inició del primer espíritu encarnado en esta morada llamada Tierra.

Adán significa el primer hombre, Eva la primera mujer. Pero, ¿qué es un hombre? A ninguna otra criatura terrenal se le podría considerar con ese termino. El hombre es el ser conformado de sus tres naturalezas, la divina por la Conciencia, el espiritual por el espíritu, y la material la carne.

Ninguna otra criatura posee esas tres naturalezas, por la tanto el hombre es la mejor expresión de lo que es nuestro Creador, pues somos a semejanza de Él.

También se ha analizado que nuestro ser espiritual al encarnar por primera vez en este mundo, nuestro Creador ELIGIÓ LA CRIATURA IDÓNEA, donde haría DESCENDER al espíritu. Esa criatura tuvo que ser sin lugar a dudas el PRIMATE. Ésta criatura terrenal, sin ir a tanta complicación es la más parecida a nuestra actual vestidura terrenal.

Nuestra vestidura terrenal no fue tal como la conocemos, ella preciso de evolución; ya que bien conocemos que la vida en este planeta comenzó en el mar. Todas las criaturas terrenales tuvieron su origen primigenio en el mar. Claro es que nuestra carne paso por tantas etapas evolutivas hasta ser lo que es, hasta ser la vestidura idónea donde el espíritu comenzaría su travesía terrenal.

Hay quienes podrían pensar y preguntar, ¿si el hombre proviene del chango? La respuesta más sencilla sería con otra pregunta, ¿tu vestidura, tu carne es semejante a la del chango? Dirían que no. Así como los mamíferos se clasifican en una gran diversidad de criaturas, también sucede con los primates. Si pensamos que el chango es el único primate es un error. Nuestra carne sí tiene semejanza con el primate, y el idóneo, fue uno que tuvo una gran semejanza con nuestra carne actual.

Algunos creen o analizan en los grupos que todo fue CREACIONISMO, que todo aconteció en un abrir y cerrar de ojos, pero esto contradice lo que bien explica nuestro Maestro sobre la EVOLUCIÓN tanto de la Creación material, así como del espiritual.

¿Qué sería de nuestra carne sin el espíritu? Sería como cualquier otra criatura terrenal guiándose por sus instintos naturales. Sin embargo nuestra carne tiene o posee un ser que NO PERTENECE A ESTA MORADA, el cual no tiene instintos, sino como bien explica nuestro Maestro se le dotó de grandes atributos espirituales como son las virtudes, los dones, las facultades, las potencias.

Nuestro ser espiritual no es su guía el instinto de la carne, aunque de las veces éste de domina. Su guía es la Conciencia por la cual ha de reconocer que su morada verdadera le espera, que su travesía aún es muy larga; que más allá del tiempo se encuentra la eternidad donde conquistará su PERFECCIONAMIENTO ESPIRITUAL.

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