C.I. 01 Agosto 1948

CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 035

01. Mi paz sea con vosotros, discípulos y párvulos del Divino Maestro.

02. Sentaos cerca de Mí espiritualmente y oíd una vez más mi Palabra porque sabéis que ella es vuestro pan y es vuestro vino; que es el instante espiritual con el cual en este Tercer Tiempo os he levantado de la misma muerte a los unos, del letargo a los otros; porque mi Palabra ha obrado el milagro de unificaros, de levantaros en porciones y de llenaros de ahínco y de fe en mi Divinidad, para venir a escuchar en el silencio de vuestro corazón la Palabra que desciende del Más Allá con verdadero amor, plena de verdad y de enseñanza. Porque vuestro espíritu cansado puede encontrarse de las enseñanzas de la Tierra; vuestra planta cansada de recorrer los largos caminos en pos de la paz, del amor y de la verdad; vuestras manos fatigadas también de trabajar las tierras, sin poder recoger una cosecha que dejara satisfacción a vuestro espíritu.

03. Así fue mi voluntad, pueblo, que recorrieras los caminos, que probaras los frutos, que llamaras a las puertas, que conocieras el corazón de los hombres de distintas razas, lenguas y linajes; que entresacaras el contenido de los libros, de las doctrinas, de las teorías. Que conocieras la vida pobre y humilde de la Tierra con su miseria, con su dolor; que conocieras la falsa opulencia, sus placeres y su grandeza engañosa; que oyeras la voz de los hombres y conocieras su inspiración.

04. Que recibieras en tu corazón y en tu espíritu lo bueno y lo malo que ellos te hayan brindado a través del tiempo, para que después de esta tu jornada, me encontraras a Mí como el postrero que llegaba a las puertas de tu corazón, como el último de los peregrinos que pasaba a tu lado y se cruzaba en tu camino para preguntarte: ¿A dónde vas? ¿De dónde vienes? ¿Qué es lo que buscas? Y entonces tú sin soberbia, doblegado por el dolor, iluminado por la experiencia, fortalecido y templado por la lucha, pudieras reconocerme al instante y abrirme tu corazón para confesar tu pequeñez delante de Mí, que soy el único Ser que puede comprender tu dolor, tu fracaso y tus anhelos.

05. He aquí porqué la mayor parte de los que me escuchan por primera vez, se sienten cautivados por esta esencia, sorprendidos por una mirada que les contempla hasta el fondo y por una palabra que penetra hasta lo más profundo de su espíritu. Es porque me estabais esperando, porque sabíais que después de las grandes luchas, de los grandes combates de la existencia había de llegar una paz.

06. Que después de esa noche tenebrosa, había de surgir por el oriente la luz del nuevo día; que después de apurar hasta las heces el cáliz de amargura, ese mismo cáliz vendría a ser colmado de leche y miel. Porque la esperanza, la confianza en mis promesas entregadas en los tiempos pasados nunca se ha extinguido en vuestro espíritu, nunca se ha apagado esa flama en el fondo de vuestro corazón; aun los que me han negado en este tiempo, no ha sido con su espíritu sino con su carne dura, insensible y materializada la que no me ha podido sentir y por eso no ha confesado que soy Yo. 

07. Mas Yo que os conozco, a esos incrédulos de la carne, a esos duros de cerviz, les he ayudado con las pruebas y le he dado un tiempo más al espíritu para que él se imponga, se levante y se liberte de las cadenas de su propia envoltura, doblegándola hasta poder sentirme y grite como Pedro cuando dijo: «En verdad que Tú eres el Hijo del Dios vivo.» 

08. De párvulos os voy convirtiendo en mis discípulos, porque después os confiaré mi libro de sabiduría para que enseñéis a los demás, para que deis la Buena Nueva a toda la segunda Jerusalén, para que ella, la escogida en este Tercer Tiempo dé la Buena Nueva después a las naciones. Y entonces podáis ser no los maestros vanidosos ni engrandecidos que ostenten títulos en la Tierra, sino los maestros humildes, mansos, sencillos que no se concreten a analizar profundamente mi Palabra y mi Doctrina; que no se concreten a hablar con elocuencia y sorprendan a las multitudes, sino que vuestras inspiraciones y análisis, que vuestras palabras claras y profundas, vayan siempre conformes con vuestras obras, porque las obras son el fruto de la comprensión y brotan del corazón.

09. No quiero que vuestras obras broten solamente de vuestro entendimiento ni que se queden en palabras, sino que broten de lo más profundo de vuestra Conciencia, de vuestro ser, en donde está la simiente de amor. Entonces sí podréis convertir a la humanidad, pues por grandes que fueren vuestras palabras, si no van acompañadas de vuestro amor, de vuestros hechos, el mundo no os creerá, porque él se encuentra hastiado, enfermo y cansado de palabras, de doctrinas y de ideas.

10. Mas se encuentra hambriento y sediento de amor, de caridad, de obras de unificación, de paz, de esclarecimiento ante las confusiones; de luz ante las tinieblas, de bálsamo en donde existe el dolor, de verdad y moral en donde la degeneración espiritual y moral existen. Entonces sí, Israel, serás el espejo donde se refleje mi Espíritu Divino; serás tú la fuente límpida en donde Yo pueda derramar las aguas cristalinas de mi amor y calmar la sed de esta humanidad. Entonces tú serás el estandarte de paz, unión y buena voluntad universal entre las naciones.

11. Prepárate, porque tu destino entre los hombres grande es, porque tienes que cumplir tu misión pueblo, y para eso Yo te he venido a enseñar, a doctrinar incansablemente para que no tengas tropiezo ni falla, para que si los hombres te sancionan no sea por tus faltas y errores, sino sea por la ignorancia de ellos.

12. Corto es el tiempo que me resta de entregaros mi Palabra a través del entendimiento del hombre y es menester aprovechéis debidamente este tiempo, que escuchéis incansablemente las lecciones como los buenos discípulos; que analicéis profundamente mis enseñanzas en los momentos de soledad y de descanso. Que vayáis practicando mi Doctrina dentro y fuera de vuestro espíritu, dentro y fuera de vuestra carne, dentro y fuera de vuestro hogar, dentro y fuera de mis recintos.

13. Que vuestro espíritu estimule a la envoltura, que la doblegue, que la convierta en su propio instrumento, en su sierva humilde. Que no sea vuestra carne la que haga llorar a vuestro espíritu; que no sea vuestra materia la que se interponga entre vuestro espíritu y el Mío, porque entonces la purificación será continua en la carne y ya sabéis que lo que experimenta vuestra carne lo siente vuestro espíritu, porque adherido a ella puede encontrarse con lazos invisibles, porque el espíritu todavía no sabe emanciparse del dolor de la materia, no sabe sobreponerse todavía a las flaquezas de la carne.

14. Mas vosotros esforzaos, aprended de Mí, espiritualizaos sin caer en fanatismo ni en misticismo y entonces, ¡cuánta paz experimentará vuestro espíritu, cuánta fortaleza le impartiréis a vuestra carne! ¡Cuán fuerte será vuestra materia ante las acechanzas del dolor, de la vejez y de las enfermedades!

15. Esta es mi Enseñanza, ¿quién no alcanza a comprenderla? Ella es clara como la luz del día y la luz del día todos la miráis. 

16. Voy a entregaros una lección más, grabadla indeleblemente en vuestro espíritu porque ella os dará fuerza el mañana cuando las pruebas se ciernan.

17. En esta Tierra, mis hijos, desde los primeros tiempos siempre ha existido la lucha entre los hombres, la guerra, la discusión, la división. Desde los primeros tiempos siempre se han levantado las ideas de uno contra las ideas de otro; el espíritu de uno contra el espíritu de otro; la razón de uno contra la razón de otro. Miráis que ante la virtud siempre se ha levantado la maldad; ante la justicia, la injusticia; ante la voz del espíritu, la voz de la carne; ante un conocimiento, otro conocimiento.

18. Los que han propagado mis doctrinas espirituales desde los primeros tiempos han encontrado como adversarios a los hombres de la ciencia. Todavía en este Tercer Tiempo contemplo estas luchas; todavía se levantan los unos pregonando las doctrinas divinas y espirituales en contra de las ciencias, y ha llegado un tiempo en que el Maestro diga la última palabra entre los hombres.

19. Toda la sabiduría, todos los conocimientos, todas las ciencias han brotado de Mí. Mi mano poderosa fue la que preparó este planeta para ser morada, por un breve tiempo, de espíritus encarnados y antes de enviarlos, Yo preparé con gracia, con ciencia, con sabiduría, con espíritu, con amor esta morada.

20. Yo que de antemano conocía el destino de mis creaturas espirituales, deposité en las entrañas, en la superficie y en todo lo que rodeaba a este planeta, todos los elementos necesarios para la vida, para la conservación, para el placer y satisfacción de mis hijos. Mas para que esos hijos míos pudieran descubrir en el seno de esta Naturaleza todas las fuentes de vida, todo lo que en misterio y en arcano podía encontrarse oculto, Yo iluminé su inteligencia y les entregué el don de la ciencia, para que mediante su talento y conforme a sus necesidades, su evolución, sus pruebas y adelanto, fueran encontrando en el camino la fuente inagotable de vida y de amor.

21. Todos habéis gozado de este don de la ciencia, pero ha habido espíritus a los que me he dignado iluminar más, entregándoles grandes misiones para descubrir en el seno de esta Naturaleza, de esta fuente inagotable de ciencia, todo aquello que fuera para vuestro bien, para vuestra existencia, conservación y dicha terrestre.

22. Mas a unos pude confiarles también la intuición de la vida sobrenatural, de la vida espiritual, que se encuentra por sobre de esta Naturaleza, por sobre todas las cosas terrenas, más allá de las ciencias. Por eso todos los espíritus, desde los primeros tiempos, han elevado culto a su Dios, por eso todos me han buscado en el Más Allá; por eso todos han presentido la existencia de un Ser Universal, de un Dios Poderoso y Omnipotente, de un Dios Creador que reservada tiene, después de esta vida terrestre, una vida que no es material, que no pertenece al ser humano.

23. Que es solamente para vuestra Conciencia, para vuestra luz, para vuestro amor, para vuestra razón, porque todas estas cosas son las que forman vuestro espíritu y he aquí que también, a pesar de tener todos vosotros desde los primeros tiempos esta intuición de la vida espiritual, de la vida eterna y de un Dios, he enviado también al mundo espíritus con grandes misiones y de grande potestad para revelar a los hombres, los grandes misterios del Más Allá, para prepararle los caminos más cortos, los más certeros y verdaderos que los conduzcan a su Señor. Los unos han sido profetas, los otros patriarcas, los otros enviados con grandes mensajes.

24. Mas he aquí, que trayendo los unos la misión espiritual para dar vida a los espíritus y los otros la misión de la ciencia para dar vida a la materia, los unos se han levantado en pugna contra los otros a través de todos los tiempos, lo espiritual contra la ciencia y os digo: No son cosas opuestas, sino que marchan a compás; lo mismo es luz la doctrina espiritual como es luz la ciencia humana.

25. Mas si habéis escuchado que grandemente le reclamo a la ciencia, que censuro y abomino la obra de los científicos, es porque esa fuente de vida humana, porque esas revelaciones y conocimientos que Yo he inspirado a los hombres de la ciencia, los han puesto al servicio del mal, de la destrucción, de la grandeza de ellos mismos y no al servicio del bien y de la vida; no para el bienestar y conservación de mis hijos.

26. Mas, aquéllos que bien han cumplido esa misión, que han penetrado con humildad, con verdad, a Conciencia y con elevación en el misterio de la ciencia, en ellos me he derramado, me he complacido y, ¡mirad cuántas cosas benéficas han hecho! Vuestra vida material ha evolucionado, no puede ser la misma de los tiempos remotos y a medida que habéis ido evolucionando, vuestra vida y costumbres han cambiado y vuestra mente y corazón también han evolucionado y han despertado, habéis ido encontrando a vuestro paso incansablemente, incesantemente los frutos de la ciencia, de aquellos que bien me han cumplido.

27. Los que han tergiversado la misión, los que han penetrado en mis Arcanos para descubrir los misterios de la Naturaleza, para arrancar de sus entrañas sus secretos, para tomar la fuerza de los elementos sólo para la destrucción y la muerte, para la grandeza de ellos mismos, a ellos, sí censuro su obra y les he dejado caminar, les he permitido, he tenido complacencias. Y aún me he servido de ellos como instrumentos para mi justicia, pero es menester que conozcáis cuáles han sido los buenos frutos de la ciencia y los malos frutos de la misma.

28. Entonces llegará un tiempo, pueblo amado, en que la humanidad espiritualizada, llena de comprensión, reconozca que todas las sabidurías, todas las luces. Todo lo que sea vida ha brotado de Mí, porque Yo soy esa fuente inagotable, porque en Mí están todas las naturalezas, en Mí están todas las simientes y todos los frutos. Yo os he entregado estas simientes para que las cultivéis ya espiritual, ya humanamente; para que hagáis en este planeta una vida digna de Dios, de vuestro espíritu y de vuestra materia.

29. Llegará un tiempo en que la luz espiritual no se levante en contra de la luz de la ciencia humana, ni las ciencias humanas se levanten en contra de mi Doctrina espiritual, sino que ambas, formando una sola luz sean para el adelanto, para el perfeccionamiento de vuestro espíritu. Llegará un tiempo en este planeta, en que los hombres dediquen su fuerza mental al servicio del espíritu, en que la misma ciencia se incline ante la luz espiritual y todo sea en beneficio del espíritu. ¿Cuándo? No lo sabéis, pero vosotros estáis preparando el camino para que los hombres lleguen a esa meta, porque el Espiritualismo tiene un papel universal que desempeñar y cuando esta Obra del Tercer Tiempo en la que resumidos pueden encontrarse los Tres Testamentos, cunda en todo el orbe, entonces, la humanidad sin caer en fanatismo ni en idolatría, hará que su vida humana esté al servicio de la vida espiritual.

30. La humanidad, sin apartarse de sus deberes, de sus misiones, de sus caminos, pondrá al servicio de mi Causa divina su ciencia, su fortaleza, su talento, su corazón, sin caer en el fanatismo; los mismos placeres, los buscará sanos, que sus goces sean saludables a la carne y al espíritu. El hombre pugnará por no perjudicar, retrasar, herir ni atar su espíritu a las cadenas de este mundo; porque no se alimente ni contamine de las cosas superfluas.

31. Será entonces, cuando todo lo superfluo y frívolo desaparezca de este mundo; será entonces cuando el espíritu domine a la carne y habitando todavía en materia, pero espiritualizado ya, haga una vida de amor, de fraternidad y de paz. Ese tiempo será cuando los hombres no se den muerte material, cuando el espíritu sepa respetar al espíritu; cuando el hombre reconozca, que él no puede disponer de su propia vida, porque comprenderéis entonces que no sois dueños ni de vosotros mismos, ni de vuestros hijos y esposos, ni de esta Tierra ni de nada.

32. Que Yo soy el único dueño, pero que siendo vosotros los hijos muy amados, sois también los poseedores de todas las cosas; y siendo Yo el único dueño y poseedor de todo lo creado, soy incapaz de dar muerte a ninguna de mis creaturas, ni de herir ni dar dolor a nadie. ¿Por qué los que no son dueños de la vida han de hacerlo así?

33. Cuando todo esto sea comprendido bien por el hombre, entonces este planeta habrá escalado, será mansión de espíritus más adelantados. No sabéis mis hijos, si en ese tiempo vengáis nuevamente a morar esta Tierra. Yo señalare a los que tengáis que venir en esos tiempos de gracia, a contemplar este mundo que fue Valle de lágrimas, esos campos que fueron de destrucción y de muerte; esos montes, esos mares que fueron testigos de tanta muerte humana, convertidos en un Valle de paz, en un espejo del Más Allá.

34. Os he dicho: Cuando el Reino de los Cielos esté entre vosotros, las luchas habrán terminado y el amor estará dentro y fuera de todos los hombres; el espíritu florecerá grandemente. Mi Doctrina divina estará presente y latente en todos los espíritus; a través de todos los hombres y de todas las mujeres se manifestará mi Espíritu Divino y habrá grandes manifestaciones espirituales en la Tierra. Los dones espirituales de la humanidad se desarrollarán grandemente y su transmisión de pensamiento, su don de intuición y de revelación, su don de palabra, de curación, de comunicación de espíritu a espíritu, serán asombrosos en esos tiempos. 

35. Mas la ciencia no detendrá su paso, seguirá su camino. Los hombres con su mente y con su ciencia penetrarán en el misterio que les revelaré, para que grandes cosas descubran siempre para el bien humano y todo lo que se haga en beneficio de la vida humana, redunde en beneficio del espíritu. Grande será mi recreo como Padre, como Creador. 

36. Si en todos los tiempos me he gozado contemplando las obras bellas de mis hijos, ya sean espirituales o humanas, obras que brotan del corazón, de la sensibilidad o de la inteligencia, ¡cuánto no gozará mi Espíritu cuando no solamente unos cuántos, sino toda la humanidad se halle elevada por el espíritu en su bien y para progreso del mismo! Las lágrimas de sangre, el luto, la miseria y la muerte se apartarán, y sólo la fe, la fuerza, la salud y el amor persistirán en la vida de los seres humanos, en esos tiempos reservados para este planeta. 

37. Sois las primeras generaciones de este Tercer Tiempo, limpiad entonces con vuestra lucha, regeneración y Espiritualidad el camino para los que han de venir tras de vosotros. Apartad los pedruscos, allanad los abismos para que dejéis como simiente de vuestro espíritu, una huella de buena voluntad, de fortaleza y de principio, ¡oh, mis hijos muy amados!

38. No sois vosotros los que vais a concluir mi Obra; no se encuentra entre mi pueblo de Israel un corazón que unifique a todo mi pueblo, que vaya a ser un redentor o el salvador de la humanidad. La culminación de mi Obra, el establecimiento del Espiritualismo Trinitario Mariano en todo el orbe, vuestros ojos materiales no lo contemplarán.

39. Yo seré con mi Palabra el que unifique a mi pueblo, el que doblegue su reacia cerviz, el que le prepare para el momento de juicio en 1950; porque si de entre este pueblo se levantara un corazón para llevar a cabo esta obra, ese hombre se engrandecería o no soportaría las pruebas que sobre el viniesen. Mas Yo soy el fuerte, el sabio, el que os ama y perdona, Yo seré el que os una a los unos y a los otros, porque 1950 en su final no sorprenderá a mi pueblo en la desunión, en la familiarización con mi Palabra, en el letargo, en la rutina, ni en su materialización como hoy se encuentra.

40. Prueba tras prueba llegarán: Unas serán para todo el pueblo, otras para determinados corazones y seré incansablemente tocando con mi justicia hasta que el pueblo doblegue su cerviz y camine por el sendero espiritual, pues en 1950 no quiero presentarme entre él en una cruz, en un cadalso o en un tribunal.

41. Quiero presentarme en su corazón, en su santuario, ni siquiera en mi trono celestial; quiero morar desde ese instante más profundamente en el corazón de mis hijos, y desde ahí comunicarme instante por instante desde mi Espíritu hasta el suyo, y morar en mi trono cuando mi pueblo pueda estar Conmigo. Mi trono de humildad, de amor, mi sitial de Padre amoroso. Entonces lo ocuparé de lleno, cuando todos mis hijos llenos de méritos, de cumplimiento, todos como labriegos de mi Obra, como soldados de mi Causa lleguen ante Mí preparados, fortalecidos por su lucha, dignos de recibir mi ósculo y el galardón de mi Espíritu para el suyo.

42. Estudiad mi Doctrina; no dejéis que mis palabras el viento se las lleve ni que el tiempo las borre; dejad que la comprensión de ellas llegue al fondo de vuestro corazón y se almacene. Practicad mi Palabra, desarrollad el don del verbo y haced el llamado a vuestros hermanos, sorprendedles en su letargo, en su dolor, en su orgía, en su abismo, en su aparente tranquilidad y bienestar.

43. Llegad a ellos con mi Palabra de luz; invitadles a escuchar mi Palabra porque ya estáis en los últimos tiempos, ya mis Cátedras están contadas y si queréis agradar a vuestro Señor, trabajad en los corazones, penetrad en los hogares, sembrad mi Palabra y si por un instante sois desconocidos por unos, seréis reconocidos por los otros y vuestra simiente grande y muy grata será.

44. Mas cuando asistáis a mi Palabra, penetrad en grande preparación, unificaos todos en pensamiento y en espíritu. No es menester que vuestros labios me invoquen, glorifiquen o bendigan mi Nombre; el recogimiento, la mansedumbre de vuestra materia será el culto que ella me rinda y la voz de vuestro espíritu, el clamor y su petición lo recibiré por medio de vuestro pensamiento, de vuestra misma Conciencia. Porque la voz de vuestra carne no resuena en los ámbitos de mi gloria; es la voz del espíritu que es oída por el Padre y por los ángeles.

45. Habladme, entonces, de espíritu a Espíritu y en esta forma invocad mi Rayo bendito para que él descienda en cada Cátedra, se manifieste y se desborde en sabiduría sobre vuestro propio espíritu. Formad todos el santuario, el ambiente de amor, de fraternidad y de Espiritualidad propicio para mi Divinidad, en donde no exista el fanatismo, la idolatría, el materialismo ni la falta de recogimiento. Entonces Yo encontraré campo donde sembrar, encontraré el santuario preparado en donde morar. Encontraré las bóvedas de ese santuario en donde hagan eco mis santas y divinas palabras.

46. ¡Ah!, si todos los recintos se preparasen, si en todos ellos se formara el verdadero ambiente espiritual para mi Divinidad, entonces podría entregar mis grandes revelaciones de sabiduría y de amor, mis grandes ordenes de preparación para el año 1950 y para después.

47. Mas no todos me oyen, hay muchos oídos sordos, muchos corazones duros, muchos espíritus estacionados y familiarizados con mis reclamos y con mis inspiraciones. Mas vosotros que estáis dando los primeros pasos y en quienes todavía el hastío no penetra, que no os habéis familiarizado con mi Palabra y antes bien, día por día estáis caminando hacia la Espiritualidad, seguid haciéndoos merecedores de mi gracia y de mis complacencias espirituales, para que podáis formar el Gran Álbum de mi Sabiduría y de mi Amor, y con el seáis fuertes y hagáis fuertes a los demás; con estas mis enseñanzas os fortalezcáis en el camino, en la lucha y en las grandes pruebas que están por venir.

48. Al ascender mi Rayo Divino elevaréis vuestra oración como una invocación de paz para todas las naciones. Tenéis vuestra parte de responsabilidad en la paz para todas las naciones. Tenéis vuestra parte de responsabilidad en la paz del Universo y Yo os contemplaré y escucharé, y por vuestra oración, por el dolor que sintáis por vuestros hermanos, en ellos derramaré mi caricia, mi caridad y mi bálsamo.

49. Son pueblos sujetos a grandes pruebas, ellos cumplen una grande misión, una grande restitución y por momentos las fuerzas les faltan y es menester que vosotros los iluminéis, los acompañéis en su dolor con vuestra oración, evitéis sus sufrimientos, sus cuitas.

50. En vuestras manos humanas dejo las llaves del trabajo y el pan de cada día, todo lo que es necesario para vuestra vida terrestre. A los enfermos les entrego mi bálsamo y en este día, a alguno de ellos de Espíritu a espíritu los sano; otros seréis ante mi Mundo Espiritual y otros estarán un tiempo más en la prueba, pero a todos entrego y conforto.

51. Llevad esta simiente de amor, esparcidla en los caminos, sembradla en los corazones y todos seréis fuertes y viviréis por una eternidad.

52. Pueblo amado, la paz de mi Espíritu queda entre vosotros..

01 Agosto de 1948

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