C.I. 20 Febrero 1949

CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 031

01. Pueblo amado que vienes en busca de mi Palabra, preparas tu corazón como un santuario. Buscas la mejor ofrenda para presentarla a MÍ; penetras en contrición porque contemplas que has faltado, que has sido débil en la prueba. La tentación se ha acercado a ti, por un instante te has inclinado a ella; mas por la luz de tu espíritu, tu Conciencia misma te ha dicho que has faltado y has llorado tu falta.

02. Me has pedido perdón, te has fortificado para no volver a caer; mas en aquella falta te has confesado delante de mi Divinidad débil, pequeño y Yo te digo, pueblo: Mi fortaleza es contigo, por eso te digo a cada instante, vela y ora por aquellos que no saben orar, por aquellos que lejos de esta práctica puedan encontrarse; que Yo vele por sus pasos y los defienda en los peligros, pues ellos por sí mismos no han querido ser fuertes.

03. No han querido cumplir con su Padre, no han querido recibir en su corazón la gracia y la luz que tengo para cada espíritu. Pero tú, Israel, tú el escogido, el que ha sido doctrinado en todos los tiempos y en éste has recibido caudales de enseñanza, vela por la humanidad. En verdad te digo que tu oración no será en vano, Yo la recogeré, Yo la haré caer como bálsamo y caridad sobre todos aquellos dolientes y necesitados.

04. No he venido a pedirte la oración de largas horas, no he venido a decirte que tomes todo el día para orar, sólo te he pedido cinco minutos en cada día. Mas en ese corto tiempo límpiate, prepárate y disponte a conversar con mi Espíritu. Yo soy el Amigo de todos los espíritus; Yo no te juzgaré mal, ahí en la intimidad de tu santuario sabré consolarte, sabré decirte cuál es el buen camino. Ora con la oración espiritual que he venido a enseñarte en todos los tiempos, y que no has sabido practicar, porque has caído en fanatismo y en adulterio.

05. La oración es el medio espiritual que os he dado para que os comuniquéis Conmigo, para que me temáis como Padre, si así me necesitáis; como Amigo si habéis menester la mano de un amigo bondadoso y perfecto; para que me toméis también como Maestro si no alcanzáis a comprender que debéis salvar vuestro espíritu. Venid a Mí que siempre os recibiré, no os juzgaré vuestras faltas, seré benévolo en mi juicio. Yo os daré oportunidades de enmendaros, os llenaré de fortaleza para que no caigáis más en tentación.

06. Quiero contemplar a mi pueblo orando con la oración perfecta, porque todos habéis sido enseñados por mi Espíritu. Yo no he venido a sembrar en vuestro corazón prácticas imperfectas; solamente os he dejado la oración, sólo os he dado mi Palabra y os he dicho: Estudiadla y analizadla, profundizaos en ella y encontraréis simiente de luz, encontraréis amor perfecto que emana de mi Espíritu hacia el vuestro, y cuando hayáis aprendido mi Palabra y hayáis creído en ella, entonces practicad con la mejor intención y el mejor propósito.

07. Practicad para que podáis desagraviar mi mirada. Practicad para que hagáis grande a vuestro espíritu. Practicad mi Enseñanza para que os salvéis y para que cumpláis en este tiempo vuestra restitución. Sí pueblo, habéis venido a restituir, a devolver a vuestro espíritu todo aquello de lo que le habéis despojado. Habéis venido a la Tierra para tener más experiencias, para conocerme más y acercaros a Mí.

08. ¡Cuánto os he contemplado purificar, humanidad! ¡Cuánto os he visto llorar! ¡Cuántas lamentaciones han salido de los corazones! ¡Cuántos dolores me has mostrado, pero he aquí que el Padre no te abandona! Yo he estado presente en cada una de tus pruebas y cuanto más grande ha sido la prueba, más cerca de ti he estado para que no desfallezcáis.

09. Mi juicio y mi Ley son inexorables y si habéis de saldar vuestras deudas en este tiempo, hacedlo con amor y Yo, el Padre, apartaré vuestros dolores. Apartaré de vosotros el cáliz de amargura por un instante y cuando cansados podáis encontraros, lo beberé por vos. Pero, en verdad pueblo amado, la parte que os toque llevadla con paciencia, con amor, con resignación y con fe.

10. Todo aquel que crea en Mí, todo aquel que tiene fe en mi Divinidad, en mi amor, atraviesa el camino de las pruebas sin caer, sin debilitar. Sabe que su Padre lo ha probado; sabe que no le faltará la fortaleza y que el Señor lo guía, lo sostiene y ha de hacerlo pasar la prueba y esa prueba ha de dejarle beneficio, méritos y salvación para su espíritu.

11. Mi Espíritu de Padre sufre al contemplar el dolor de la humanidad. Yo no me he complacido en castigarla, es la misma humanidad que ha labrado sus cadenas; es ella la que se ha apartado de la Ley, del mandamiento de justicia que le he dado y ha encontrado el dolor.

12. Cuando esa humanidad reconozca mi Ley, vuelva sus ojos al camino del bien y la verdad, entonces contemplará porqué ha sufrido y porqué ha llorado; porque esa misma Ley cuando ha contemplado que ha faltado a ella, se vuelve contra el hombre para decirle: «Has infringido y encuentras la consecuencia de tu falta que es el dolor.” ¡Oh, humanidad, que aún beberás las últimas gotas del cáliz más amargo que nunca! Mas tu Padre, tu Señor estará contigo para consolarte, para darte fortaleza, para compartir cada gota de sufrimiento que has de apurar en este tiempo.

13. Los elementos se han desatado para cumplir entre la humanidad, la grande y delicada misión. La guerra se ha desatado, ha penetrado en todo corazón, ha sembrado su semilla en cada criatura y ha traído el dolor a esta humanidad. Yo contemplo a las naciones en guerra. Contemplo comarcas divididas y en el seno de los hogares la guerra fratricida. Contemplo de corazón a corazón la guerra, el exterminio, el juicio y la muerte, y no contemplo la paz ni la fraternidad, ni el amor.

14. La guerra ha sembrado su simiente en todos los corazones y vosotros os habéis levantado multiplicando esa semilla. ¡Cuánto dolor ha causado la guerra en este tiempo! ¡Cuánta desolación y cuánta miseria! ¡Cuánta orfandad y luto ha dejado a su paso! Mas, ¿habrá muerto el espíritu en esas creaturas? ¿Habrá perecido la parte de vida, de eternidad que hay en cada uno de esos seres?

15. No pueblo, el espíritu sobrevive a la muerte. El espíritu que es parte de mi mismo Espíritu, se ha levantado de esos campos de dolor y busca mi camino. Los que viven sobre la Tierra han contemplado cómo los campos son devastados, cómo son arrasadas sus comarcas, cómo sobreviene la peste y el hambre. Cómo caen por tierra los principios de moral y de bien; cómo todo se destruye a su paso.

16. Ellos se conservan en el fondo de su espíritu, por él Yo he velado, él no ha muerto; él no ha perdido en este tiempo ni vida ni fortaleza. Ahí está esa parte de mi Espíritu perfecto, hasta lo más profundo. Hasta sus entrañas mismas he llegado a cada uno de esos corazones, les he hecho sentir mi presencia; les he dicho: Levantaos sobre tanta miseria; imitadme para que estéis preparadas para emprender una grande misión en la Tierra. Ya habéis probado los grandes dolores. Si os levantáis con la fe en vuestro corazón, podréis hablar de Mí como nadie ha hablado, como nadie puede hablar en este tiempo. El dolor os ha purificado y no volveréis a caer, porque en verdad, todo lo habéis sufrido.

17. Hoy tomad mi potestad, tomad mi gracia y amadme, Yo prepararé vuestro camino; prepararé una multitud que os seguirá. Hablaréis de Mí con verdad, invitaréis a esa multitud a seguirme, a amarme. Yo os confiaré una grande misión que esperan los espíritus y están atentos a Mí.

18. Unos se comunican Conmigo y oran por los demás, oran por los que están en paz, oran por los que no han atravesado los caminos aciagos de la guerra, por los que no han sabido de la escasez. Oran por ellos porque saben que no se han acrisolado. No hay pobreza en esos espíritus, no hay desolación, no hay miseria. Hay grandeza, porque en medio de su dolor me han amado, me han comprendido, me han obedecido, se han inclinado ante mis mandatos y también han apurado con paciencia su cáliz.

19. Pueblo amado: Une tu oración a la de esos espíritus. Tú no has sido acrisolado por el dolor. Tu crisol ha sido la paz que he venido a ofrecerte en este tiempo, tu crisol ha sido mi Palabra de amor. Cuando os encontréis el uno acrisolado por el dolor y el otro por el amor, os estrecharéis, mas a vosotros os hará falta aquel crisol y entonces, a ellos les daré este cáliz de amor que os he dado a vosotros. Ellos confirmarán todo lo que han recibido de mi Espíritu, todo lo que no han alcanzado a comprender en este tiempo.

20. Mi Obra será comprendida, no habrá hombre alguno que se interponga en mi voluntad. Yo llevaré adelante mi Obra, Yo os mostraré el final, el resultado de ella. Yo os conduzco a la paz, a la comprensión, para que no volváis a caer en el dolor que habéis apurado. Sobre las ruinas que hoy presenta la humanidad en su espíritu y corazón, levantaré una humanidad sana y fuerte. Yo levantaré a los espíritus que han de amarme y practicar mi Ley, la justicia y la verdad de su Dios.

21. Tú serás los cimientos de esa humanidad, pueblo; por eso te preparo a cada instante. Por eso no te permito caer en tentación; por eso eso no te disculpo si caes en debilidad, porque tú eres el hijo de la luz; porque me has oído mucho tiempo y tienes los dones y llevas en tu frontal la señal que te redime, que te salva. Por eso, pueblo de Israel si caes, si faltas, tendrás que restituir. El juicio también se prepara para ti. El juicio que te espera también será grande, como grande ha sido el juicio que he hecho sobre la humanidad.

22. Prepárate, disponte a oírme, a escuchar mi Palabra, desde este día hasta el último del año de 1950 en que he de dar mi última lección, mis últimas palabras. Prepárate para que tu entendimiento sea lleno de esta Palabra; que tu corazón sea la fuente de la cual broten las aguas purísimas, que he venido a derramar entre vosotros.

23. Yo preparo a tu espíritu a cada instante, Yo fortalezco tu corazón y lo lleno de virtudes, para que seas el pueblo ejemplar en la Tierra, para que seas el hijo que dé testimonio de mi Divinidad; para que seas el que instruya, el que de la mano de ayuda a sus hermanos.

24. He escrito en vuestro corazón mi Palabra con letras imborrables, y si hoy no acude a vuestra mente cuando lo solicitáis, esperad, que después de 1950, todas estas palabras que cayeron sobre vuestro corazón, volverán a vuestra menta y serán presentes. Hoy olvidáis mi Palabra, hoy la dejáis pasar, porque sabéis que venís una vez más a la casa de oración y mi Espíritu vuelve a derramar sus palabras, su mismo amor, su mismo perdón y bendición sobre vosotros.

25. Cuando ya no escuchéis la Palabra por conducto del hombre, recurriréis a vuestro espíritu y ahí encontraréis el arcano, ahí encontraréis el libro que Yo escribí en este tiempo.

26. Prepárate pueblo, las pruebas se acercan a ti y quiero contemplarte fuerte. Unifica tus pensamientos, tiende lazos de amor en tu camino; deja que mi Espíritu que está en ti, se manifieste. Deja que el perdón, el amor, la buena voluntad salgan de tu corazón que ha sido preparado con estas virtudes.

27. Arroja de tu corazón al espíritu de la guerra. No te dividas de nadie, pueblo. No ejerzas sobre nadie venganza alguna. Perdona tantas veces como fueras ofendido. Cierra tu oído, cierra tus labios; no des cabida a la murmuración. Contempla tan sólo a la humanidad, mas no la juzgues y así, pueblo, con la paz de tu espíritu lleno de fortaleza y de enseñanza, serás reconocido.

28. Presto llegarán a ti las multitudes inocentes, los hambrientos y sedientos de amor espiritual y encontrarán en ti el espejo; encontrarán en ti el espíritu preparado por mi mano. No verán el egoísmo en ti, ni la confusión ni la falta de amor; sólo contemplarán una familia fuerte en la verdad, preparada en la oración. Y así, esas multitudes que escudriñen a mi pueblo encontrarán que el uno tiene el mismo culto que el otro, que todos tenéis la misma fe, que todos dais testimonios con la misma verdad, con la misma fuerza.

29. Os dejo preparados; estudiad y analizad cada una de mis enseñanzas. Penetrad en vos mismo para que podáis conocer toda la fortaleza que hay en vos, toda la luz que os he dado, en vuestro entendimiento que Yo he preparado, y así conociéndoos seréis más fuertes. Preparad siempre vuestro espíritu y Conciencia, para que en cada uno de vuestros actos pongáis mi enseñanza.

30. Muchas oportunidades de cumplimiento os doy y quiero que las aprovechéis. Todos aquellos corazones que se acercan a vos, van en busca de un rayo de luz para su espíritu. A todos dad, a todos entregad, pues lo que Yo os he dado no tiene límite, es infinito, puede multiplicarse y jamás quedará vacío vuestro corazón. Cuánto más os améis, seréis más grandes. Cuánto más entreguéis, habrá más luz en vuestro entendimiento. Cuánto más deis caridad al corazón que lo ha menester, vuestro corazón será abundante en caridad.

31. Yo os bendigo en esta alba de gracia y os dejo velando por la humanidad. Corto es el número de corazones que me escuchan en este tiempo. Aún no he reunido las doce tribus con sus doce mil de cada tribu, pero estoy trabajando, mi Espíritu es incansable. Yo conozco en dónde está aquél que ha de llegar a Mí, he abierto su camino para que llegue en el momento propicio, para que pueda oírme y recibir la herencia y la señal antes de mi partida.

32. Imitad a vuestro Padre, a vuestro Maestro. Así como Yo trabajo, trabajad vosotros. Así como Elías muestra su faena, también mostrádmela vosotros y en ese instante, Yo multiplicaré vuestras fuerzas y bendeciré la obra que me hagáis presente.

33. Os doy mi luz en esta alba de gracia, os doy mi fortaleza y mi potestad, para que cada uno de vosotros vaya al cumplimiento de su delicada misión. Unido el cumplimiento de todos mis hijos, formaréis el cumplimiento que os he pedido, el amor, la unión y la paz. En esta alba mi Espíritu ha estado con vosotros, mi Palabra se ha derramado y ha llegado al corazón de cada uno de vosotros.

34. Bendito seas, pueblo que vas caminando siempre hacia adelante, que no te has detenido en los últimos tiempos, que pendiente de mi Palabra te encuentras, para escuchar todo mandato y toda orden. Prepárate discípulo amado, labriego de mi Divinidad, para que Yo pueda hacer en ti la obra que es mi voluntad.

35. A todos haré dar unos pasos adelante, pues nadie quedará estancado. Yo entrego para vuestro espíritu la luz de mi Palabra, para vuestra materia os doy lo necesario por añadidura.

36. Yo todo lo sé, he contemplado cada corazón; ninguna de vuestras penalidades pasa desapercibida. Yo tengo en mi mano el bálsamo que ha de aliviaros, tomadlo según mi voluntad. Sanad los unos en corto instante y los otros esperad. Os hablo del bálsamo del corazón, porque los unos estáis más enfermos del corazón que del cuerpo. Mi Palabra que es bálsamo, que es salud, que es vida, os sana porque esta es mi voluntad.

37. Dejo mi paz con vosotros, dejo mi amor y esta paz sea con el Universo. Sea mi bendición con todas las creaturas, en mi Nombre.

38. La paz sea con vosotros.

20 de Febrero 1949

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