C.I. 07 Agosto 1949
CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 026
01. ¡Bienvenido seáis, corazón y espíritu de Israel!
02. Venís a representar dignamente a la humanidad. Os habéis preparado para conversar con mi Espíritu, penetrar en mi Palabra y comprender lo que encierra mi Obra divina.
03. Os bendigo, pueblo amado, porque me habéis mostrado la fe, la confianza, el anhelo de espiritualizaros, de acercaros al perfeccionamiento de vuestro espíritu. Esta es vuestra misión: Velar y orar por los corazones que duermen; perfeccionaros para tener que enseñar, porque vosotros que hoy oís mi Palabra y que habéis sido nombrados por ella párvulos y discípulos, mañana os convertiréis en maestros y daréis a conocer a la humanidad mi Obra.
04. Habéis crecido en el silencio, habéis sido ocultos por Mí. No he permitido el alarde al pueblo de Israel, lo he revestido de humildad para que él pueda crecer, multiplicarse y aprender de Mí. Cuando os encontréis preparados podáis ir a la humanidad en busca de corazones, así como los apóstoles en el Segundo Tiempo se levantaron buscando a aquellos, que habían de poseer en corto tiempo la herencia de mi Palabra.
05. Los tiempos se repiten, pueblo amado. La forma en que he venido a manifestarme es diferente a la del Segundo Tiempo; mas la intención, mi propósito divino es el mismo de salvar a la humanidad, de redimirla con mi ejemplo, de llevarla al puerto de salvación, de apartarla de los grandes torbellinos de los que no ha podido librarse. En este tiempo ha sido presa de la tentación.
06. La humanidad ha caído como el niño débil y el espíritu me ha clamado. Mi hijo ha exhalado la queja y el Padre, que siempre le oye, está con él. Estoy con vosotros en la hora de la prueba apurando vuestro mismo cáliz. Os he dicho que en el cáliz están aún las heces, lo más amargo que habréis de beber; pero Yo estoy con vosotros para daros mi paz, para ayudaros a atravesar el camino.
07. ¡Bienaventurados los que me oís, porque seréis los fuertes! Más aquellos que no me han oído, cuando sean sorprendidos por la grande prueba, ¿qué harán? ¿Se doblegará su espíritu, caerá falto de fe? No, pueblo, porque vuestra oración habrá de sostenerlos y vuestra palabra habrá de levantarse para dar fortaleza al corazón que va a ser tocado.
08. Todavía no habéis purificado vuestro espíritu. Todavía contemplo manchas entre la humanidad que tenéis que lavar. Yo os quiero puros, arrepentidos, vivificados por mi amor, fuertes en el amor del Padre, buscándome, confiando en Mí. Mientras habéis buscado en la Tierra vuestra salvación, habéis sido débiles.
09. Cuando habéis elevado vuestras pupilas a vuestro Padre y me habéis clamado, habéis recibido, os habéis fortalecido en Mí. Entonces, si conocéis en dónde está la fortaleza y que de mi Espíritu emanan todas las virtudes, ¿por qué os alejáis de Mí, oh humanidad? ¿Por qué no buscáis en la fuente de gracia la vida que os hace falta? ¿Por qué no buscáis el amor para destruir vuestros odios, vuestras guerras y división? Yo os doy la paz, virtud que siempre emana de mi Espíritu.
10. La tentación os ha tocado y os ha hecho caer, mas Yo sigo hablando, ofreciendo mi paz y diciendo al mundo: ¡Orad y velad!, para que podáis ser salvos. Es Israel el que me oye, el que está Conmigo, el responsable de mis palabras y virtudes, en quien deposito todos los cargos, más también todas las complacencias. Vosotros sois la voz de mi Palabra, en vosotros he puesto mi esencia, mi verdad, para que las deis a conocer.
11. Estoy preparando vuestro corazón, pulimentando todas sus fases, para que podáis mostraros a la humanidad, preparados, vestidos solamente con la virtud. No quiero contemplar en vosotros el fanatismo, la ignorancia ni la hipocresía. Os quiero un pueblo libre dentro de mis leyes, un pueblo fuerte y sincero que sabe tender su mano al que ha debilitado, que sabe amar a la humanidad y comprender sus grandes vicisitudes.
12. Al cumplimiento de esa misión os he enviado, pueblo escogido, y os estoy preparando para que nunca os digáis ignorantes, para que seáis los fuertes y nunca digáis: “Padre mío, nos faltó la luz y el conocimiento, nos faltó la fuerza para luchar.” No, Israel. Todo lo tenéis, todo os lo he dado para esta grande lucha del bien contra el mal, de la luz contra la tiniebla, de la verdad contra la falsedad.
13. ¡Levantaos, mis hijos! Os he pedido un átomo de fe para hacer prodigios por vuestro conducto y os he concedido grandes pruebas de amor. Me dais gracias por lo que os he concedido, porque os he dado pruebas de la potestad que os he entregado. Yo os he dicho: Tocad al enfermo y sanará y ha sanado, porque lo habéis envuelto con vuestro amor y habéis orado ante mi Espíritu. Habéis convertido al pecador, lo habéis apartado del mal camino, una palabra vuestra ha conmovido su corazón, lo ha hecho reflexionar y contemplar su mal.
14. Contemplo los corazones convertidos dentro del pueblo, están los grandes pecadores que han dejado sus faltas, me han amado y por este amor se han limpiado y se han vestido con la virtud. Os he dicho: Consolad y entregad la paz. Y a vuestro paso habéis dado paz y luz, y esta luz ha alcanzado al Mundo Espiritual también. Grandes legiones de seres espirituales, me dan gracias por la luz que ha esparcido el pueblo de Israel, por la oración que se ha elevado y que ha envuelto los mundos.
15. Grande es la obra del pueblo, pero será más grande cuando os hayáis unificado, cuando os améis en espíritu y en verdad los unos a los otros; cuando cumpláis con mis leyes de fraternidad, de paz y de buena voluntad. Entonces el curso de las cosas cambiará. Brotarán de vosotros leyes justas, leyes espirituales, que han de regir al espíritu y corazón de los hombres.
16. De entre vosotros surgirán aquellos que han de gobernar por Mi voluntad, para cambiar el destino de los pueblos que ha sido torcido. No sabéis lo que tengo preparado. Mas cuando Yo haya de señalar ese destino a uno de vosotros, tomadlo con humildad, sintiendo la inmensa responsabilidad espiritual que pongo en vosotros. Así como a Moisés en el Primer Tiempo lo hice legislar, y las máximas y proverbios brotaron de aquel espíritu justo y fuerte, así en este tiempo será. No sabéis, sois pequeños ahora y sólo contempláis el presente; mas para el futuro reservo grandes cosas para el pueblo escogido, para aquel que haya de prepararse.
17. ¡Cómo cambiará esta vida, pueblo amado, cuando influyáis en el espíritu y corazón de los hombres! Cuando llevéis mi Ley con acierto, con celo y la hagáis cumplir; cuando infundáis mi Doctrina y mi Palabra haya llegado a todos los corazones.
18. Entonces la humanidad dejará su vestidura inmunda, se lavará con su propio arrepentimiento y me buscará para pedirme vestidura de gracia, fortaleza y he de darle todas estas cosas, porque todos os amaréis y os reconoceréis como hermanos. No es mi voluntad que sigan existiendo diferencias entre los pueblos, que los unos se sientan superiores a los otros, que los unos humillen a los otros.
19. Es mi voluntad que contempléis en cada uno de los seres, el espíritu que Yo he formado y que le he dado todos los derechos, todas las virtudes y en el exterior, contempléis que la carne también es hija mía, que la he formado con amor, que le he dado por morada esta Tierra. Que le he enviado a cumplir una delicada misión y entonces, cuando os améis, miraréis en cada hermano vuestro la representación de mi Divinidad; no osaréis tocarlo con vuestro mal juicio, respetaréis sus actos, sus ideales. Mas si es menester enseñarlo, le daréis la luz, abriréis sus pupilas para contemplar la vida espiritual, le enseñaréis también las leyes que rigen a la materia, para conducirse conforme es mi voluntad.
20. Os hablo de esta manera y contempláis que la lucha es muy grande. Mas no todo lo haréis vosotros. Yo trabajo incansablemente Israel; mi Espíritu no descansa un instante. Mi luz es derramada sobre todas las creaturas, mi amor también, para que todas en corto tiempo puedan llegar a la reflexión, a la comprensión de su destino y puedan levantarse al cumplimiento del mismo.
21. Contemplo cómo la humanidad ha torcido el destino y mi voluntad. La contemplo correr tras las locas ilusiones, no sabe a dónde va, de dónde viene, ni qué es lo que hace. Se ha confundido, ha perdido el principio, su entendimiento se ha obscurecido, la luz que está derramada en todo espíritu no ha podido recibirla y vive dormida. Mas voy a despertarla, a resucitarla, porque es menester que todos me contempléis, que me conozcáis; pues soy Aquél que vive eternamente, el que os mira siempre, que os ama siempre y os da oportunidades de cumplimiento.
22. Yo soy Aquél que os ayuda a reparar vuestras faltas, el que os purifica con amor y también os toca para despertaros cuando dormís, porque quiero viváis alerta y atentos en este tiempo de Espiritualidad, en que he venido a derramarme como Espíritu Santo sobre todos.
23. Es el pueblo de Israel el que ora, es la familia obediente que me escucha; pero también en él he puesto todos los cargos. Cuanto más os entrego, más grande es vuestra responsabilidad. Unos me habéis pedido con humildad los cargos, porque sentís el afán de trabajar. Los otros habéis esperado de Mí y Yo os he entregado porque esta heredad pertenece a todos; y al contemplar las grandezas de vuestros dones me habéis amado y dado gracias.
24. En el seno de la humanidad os dejaré. Os he dicho que quedaréis como un rebaño en medio de lobos hambrientos. Os dejaré como mansas ovejas, mas Yo seré vuestro Pastor, el que os defienda de los peligros, el que detenga el paso de los que quieran arrebatar vuestra heredad. Yo siempre os defenderé. Mas vuestra lucha será grande y para que lleguéis al triunfo de vuestro destino y misión debéis unificaros, prepararos en amor a la humanidad, contemplarla con caridad y perdonarla también; pues Yo la he perdonado. Vais a contemplar sus innumerables faltas, sus enfermedades materiales y espirituales, su decadencia, su ignorancia, su turbación; mas vosotros tan sólo entregaréis la luz.
25. Vuestra misión es dar, explicar mi Doctrina, dar ejemplo; lo demás lo dejaréis en mi mano, Yo, con mi poder, libraré a aquellos corazones.
26. Vosotros daréis a conocer mi Ley como la he entregado. Mi Ley encierra preceptos sabios y perfectos; no formaréis después de 1950, teorías ni ciencias, no idolatraréis mi Ley, no formaréis preceptos que vayan en contra de las virtudes de mis Preceptos; no haréis dogmas ni ritos.
27. Sólo os dejo la fe, dejo la señal en vuestro espíritu y por las virtudes que he derramado os guiaréis y en este Tercer Tiempo espiritualmente seguiréis practicando. Mas en cada día os espiritualizaréis más y más, enmendaréis vuestro paso. Si encontráis en el fondo de vuestro corazón todavía el egoísmo, grandeza, vanidad, la mala inclinación, arrancaréis día por día estas cosas. Os acercaréis al cumplimiento de mi Ley y comprenderéis por la Conciencia preparada, cuál es mi voluntad, cómo debéis practicar, orar y conduciros para que seáis los hijos del Espíritu Santo, los discípulos de mi Divinidad, los siervos del pueblo de Israel que se han establecido en la Tierra.
28. De vosotros brotará el amor y la enseñanza, acumularéis fuerzas por que vais a luchar grandemente. Hoy tan sólo estáis siendo preparados; no os habéis lanzado a la lucha de lleno, ella os espera. Unas porciones impacientes esperan el paso del pueblo de Israel entre ellas. Vais a encontrar vuestras porciones, vais a traspasar las fronteras de esta nación los unos, otros vais a salir a distintas comarcas, otros vais a retornar al lugar donde habéis visto la luz en este mundo. Yo os esparciré, vosotros tan sólo velaréis y oraréis para que podáis recibir mi voluntad y podáis hacerla.
29. Os levantaréis en mi Nombre, pueblo escogido. Todo lo que encontréis en mi Obra lo estudiaréis; antes de hablar os prepararéis y antes de entregar, penetraréis también en estudio y oración. Delicada es mi Doctrina, para que la practiquéis conforme es mi voluntad; tenéis que prepararos.
30. Yo os ayudaré en la grande lucha, abriré el camino a cada uno, seré el Precursor en la comarca a donde habéis de llegar, prepararé los corazones y encontraréis la posada, el corazón que os comprenderá, aquel que ha de daros apoyo y cuando os hayáis establecido, entonces seréis buscados. La porción que os pertenece llamará a vuestro corazón, vendrá en busca de la luz, de la enseñanza y del bálsamo. Vosotros les diréis lo que habéis visto y oído; pues esto será después de 1950, cuando mi Palabra haya cesado.
31. Esta Palabra que he derramado la llevaréis grabada, la habréis analizado para ese tiempo y vuestro entendimiento habrá sido abierto para la comprensión. Todo lo que no habéis comprendido ahora, lo comprenderéis en ese tiempo y de eso hablaréis a la humanidad. Aparto la torpeza de los labios, os doy el don de la palabra; abro vuestro entendimiento más y más para que deis cabida a mi inspiración.
32. ¡Preparaos! No esperéis el final de 1950; desde hoy practicad, venced los obstáculos que encontréis en vuestro propio entendimiento y corazón. ¡Buscadme y me encontraréis! ¡Hablaré por vuestros labios si estáis preparados y comunicaré toda mi inspiración! Haré que vuestro anhelo sea ardiente, que os manifestéis con limpidez y elevación de espíritu, pues no quiero contemplar dos fases en él; una que se muestre a la humanidad y otra dentro de vosotros. Quiero contemplar un solo espíritu, una sola voluntad, un solo afán de servir a la humanidad, de restaurar sus fuerzas y la Espiritualidad que ha perdido.
33. Así os enviaré a la gran Obra de mi Espíritu, a edificar, a sembrar, a levantar cosecha. Vuestra obra tendrá principio y fin; si queréis que sea buena, preparaos para poner sus cimientos. Si el principio es bueno y la siembra es buena, la planta y los frutos serán buenos. Os dice el Maestro: Este amor que habéis puesto en el principio os animará a seguir con el mismo amor y celo.
34. Tendréis en el camino grandes pruebas. Encontraréis grandes enemigos; la dureza en los corazones, la incomprensión, la burla. También os escudriñarán y mal juzgarán los unos; mas otros os comprenderán, mirarán el fondo de vuestro corazón, el ideal puro de servirme, de servir a la humanidad. Entonces se inclinarán, no para rendiros culto, sino para amar la Obra de Espiritualidad, de elevación, de transformación que he hecho en vosotros. Eso es lo que la humanidad amará en vosotros, pues me amará por vuestro conducto.
35. La enseñanza y el ejemplo que deis, Yo los miraré. Enviaré siempre a la Tierra grandes espíritus para continuar la Obra. No sabéis la misión que después de este tiempo tendréis. Grande y sublime es, pues no haréis esta Obra en un poco de tiempo. La humanidad es grande, su pecado es mucho; la mala simiente ha echado raíces profundas en su corazón y para arrancar esa simiente y transformar el corazón precisa largo tiempo, una obra continuada de lucha. Vosotros la haréis.
36. Estoy enviando los grandes espíritus, que han de trazar el recto camino, que han de entregar su vida por amor a la humanidad, no en manos de sus enemigos; no derramarán su sangre. Entregarán su vida por amor, dando la enseñanza que les he confiado, entregándose a la conversión de los pecadores, a la elevación de los espíritus, a la limpidez de todos.
37. Mas, ¿quiénes son estos espíritus? ¡Vosotros, el pueblo de Israel! El que he colocado en un solo nivel; pues no os he dicho: “Pisáis una escala y vuestro hermano la superior.” Todos me habéis oído por igual, os he dado la misma Palabra y en el mismo idioma para que todos podáis comprenderme. Todavía hoy os hablo en el idioma de los hombres. Después de 1950 os hablaré en el idioma del espíritu.
38. Vengo a levantar a la humanidad con mi Palabra, desde la escala baja en donde se encuentra y paso a paso irá elevándose, irá desmaterializándose, irá amándome y comprendiéndome, sentirá su responsabilidad y contemplará a todos como hermanos.
39. La Tercera Era ha abierto sus puertas en el año de 1866. No sabéis cuántos siglos durará esta Era; si la Segunda Era tuvo por término casi dos mil años, no sabéis la Tercera Era hasta cuándo haya de limitarse. Sólo confiad en que el Padre cada día se acercará más a este mundo, en que Él se comunicará con vuestro espíritu y en que vosotros os iréis transformando cada día, pues mi amor no os dejará descansar. Si quisieseis dormir, Yo os despertaré; si quisieseis deteneros en el camino, os daré fuerzas para continuar, porque esta lucha ha dado principio y seguirá. Será una lucha constante, tenaz, la que he de realizar entre la humanidad en este tiempo, pues es mi Obra la que vengo a restaurar.
40. Os he enviado a este mundo y si habéis torcido las leyes y tomado distinto camino al que os he señalado, vengo en este tiempo para que volváis al camino. Cumpláis las leyes, que me améis antes a todo lo creado y cumpliendo así vuestra misión, vuestro espíritu pueda escalar y encontrarse más cerca cada día de la escala donde habito.
41. Todos morareis un día Conmigo, todos seréis en mi Seno. Yo os encamino, soy el Pastor de todas las ovejas, el Padre de todas las criaturas. Nadie vive lejos de Mí, todos estáis contemplados por mi Espíritu. Así mi mano se tenderá a todos para ayudarlos en su tránsito, para que puedan escalar y contemplarme.
42. Os he dado mi Vida, Yo os daré mi regazo el día que hayáis cumplido. Todos volveréis a Mí, de dónde habéis brotado; os habéis contemplado en la Tierra como desterrados, lejos de vuestra patria. ¡Sí! Habéis venido para hacer méritos, mas todos volveréis a Mí. Un día los ojos espirituales de la humanidad habrán de abrirse plenamente para contemplar el camino y caminar por él, paso a paso hasta llegar a mi Seno.
43. ¡Estudiad mi Palabra, pueblo bendito! Vengo a hablaros con sencillez, mas encierra profundo sentido. Si os hablo del Más Allá y del retorno a mi Seno, grande cosa es. Para que podáis alcanzar el cumplimiento de todas mis promesas tenéis que levantaros a cumplir, que espiritualizaros, que vivir en la Tierra como espíritus siendo hombres. Tenéis que pugnar por el cumplimiento de todas las leyes; pues así como vengo a hablaros de las leyes espirituales, también os hablo de las leyes materiales.
44. También respeto vuestra vida y las leyes buenas que habéis formado las bendigo. Contemplo a los unos llenos de ideal de perfeccionaros en vuestra existencia material, de cumplir con las leyes de moralidad y con todas las que pertenecen a este mundo; de respetar la vida de vuestros hermanos, de amaros los unos a los otros; de formar en el seno de vuestra familia hombres y mujeres que puedan ser siervos de mi Divinidad, bienhechores de la humanidad.
45. Así contemplo al padre de familia luchar en el corazón de sus hijos. A imitación del Padre habéis tomado el cincel para pulimentar el corazón; os lo he dado como una piedra para que hagáis de él un corazón sensitivo, que ame, que sienta su propia responsabilidad, que conozca el verdadero sentido de la vida espiritual y corporal. Por esto penáis, padres y madres, habéis llorado los unos y encanecido los otros, habéis comprendido la Obra del Padre en su grandeza y perfección, y os habéis dicho: “Si yo amo a mi hijo, si todo lo daría por su bien, ¿qué hará el Padre Divino por el bien de nosotros, de toda la humanidad?
46. Ha sido mi voluntad conceder este bien a los hombres, daros el poder de crear, de formar una familia, de pulimentar el corazón, de enseñar; os he dado un hogar y os he dicho: Llenadlo de calor, de amor y de buen ejemplo. Si queréis miraros en vuestros hijos, ver en ellos la rectitud de vuestro corazón, seguid con paso firme practicando mis leyes. No cedáis, no os dejéis seducir por la tentación, seguid adelante en vuestro propósito de amar, enseñar y ser ejemplo para los vuestros. Ellos esperan de vosotros y si no han comprendido vuestras palabras, llegará el momento que os concedan la razón, que os veneren, que os amen y bendigan. Hoy luchad con el duro corazón, llevadlo por el buen camino y detened a la juventud en sus impulsos; aconsejadlos con acierto, habladles que Yo en inspiración divina os daré palabras y conceptos, para que podáis vencer su corazón.
47. Vosotros, hijos, creaturas que vivís en el seno amoroso de vuestros padres, veneradles y amadlos como enseña mi Ley; respetad sus palabras, abrid vuestro corazón y pensad que en ellos no hay egoísmo, que en ellos habita un gran corazón inspirado por mi Divinidad, que quiere para vosotros solamente el bien, que ellos contemplan con su experiencia los peligros y tentaciones, y quieren libraros.
48. ¡Escuchadlos, abrid vuestro corazón y dejad que sus palabras caigan en el fondo y comprended. No seáis los necios; no paséis sobre el corazón de vuestros padres. Ellos son vuestros guías en la Tierra, la luz, el apoyo y el ejemplo que Yo os he dejado. Los que bien han luchado, los que se han preparado para ser los rectos; están cumpliendo su misión. Mas si en ellos contempláis falta, mirad que son humanos, que son imperfectos y entonces perdonadlos. Si alguno diere mal ejemplo, no lo toméis; tenéis la Conciencia, tenéis el espíritu y por ella guiaros, que la virtud, la reflexión llegará al corazón de vuestro padre.
49. ¡Amaos los unos a los otros! Comprendeos en vuestra delicada misión, pues todos han venido a la Tierra a cumplir un delicado destino. Escudriñad las leyes que os he dado y encontraréis tan sólo virtud, moral, bien en todas formas. Así os quiero conquistar por el amor y el convencimiento, al cumplimiento de ellas.
50. ¡Buscadme humanidad! En Mí encontraréis todos los amores. Os he hablado como Padre, como Maestro, como Juez, como Amigo y como Hermano; también me he manifestado con el amor de la Madre. Yo permití que en el Segundo Tiempo esa parte Maternal que hay en mi Espíritu, se manifestase con toda perfección para ejemplo de los hombres y de las mujeres, para que todos pudiesen contemplar en Mí, el amor del Padre y la ternura de la Madre.
51. María habitó entre vosotros y fue ejemplo perfecto de la niñez, de las doncellas; ejemplo para la esposa, para la madre, para la mujer que ha quedado sola y ha contemplado la partida del esposo. La humanidad al amar a María me ha amado, porque está en Mí y Yo estoy en Ella. Es parte de mi mismo Espíritu, porque en mi Espíritu absoluto está Ella, forma Conmigo un solo Espíritu, una sola virtud, un solo calor y ternura.
52. Mi Obra es perfecta. Si no alcanzáis a comprender todas las manifestaciones de mi Espíritu, un día, pueblo, cuando os hayáis preparado, y miréis con pupilas limpias mi Obra, desde el principio hasta el final, comprenderéis mi amor, mi perfección, mi caridad hacia vosotros.
53. ¡Bendito seáis pueblo, que me oís, que buscáis en cada día una palabra más para aprender, un precepto más que estudiar, una luz más para iluminar vuestro espíritu! ¡Llevadme en vosotros!
54. He penetrado en vuestro corazón y contemplado la morada, y así como en todos los tiempos he pedido un albergue para morar. En este tiempo lo encontré en el pueblo de Israel; en él reclino mi Sien cansada por la ingratitud de la humanidad. En vosotros quiero contemplar mi virtud; en vosotros hallo descanso cuando os preparáis. Si en el resto de la humanidad no encuentro comprensión y amor, en vosotros pueblo amado, que habéis formado una antorcha para Mí, Yo descanso, me recreo y os bendigo.
55. Habéis tenido mi presencia. Os doy un caudal de palabras, pues mi Espíritu es fuente inagotable de inspiración, para que aprendáis a hablar, no os falte el verbo y así podáis expresar lo que hay en el fondo de vuestro corazón. A él lo preparo también como fuente de amor y de caridad.
56. Os confío a la humanidad entristecida por las vicisitudes, que siente la soledad porque no ha sabido acogerse a mi Espíritu. Dadle la luz, la alegría y la paz. Guardad la paz como virtud preciosa y establecedla en vuestro hogar; destruid la división, la guerra, el mal entendimiento. Luchad en el seno de vosotros, que por un solo corazón que con virtud se levante en cada hogar, por el concederé mi amor y mi bendición a todos los demás.
57. Luchad por vuestro espíritu y por vuestro cuerpo. Amasad el pan con el sudor de vuestra frente, pues esta es la Ley. Si queréis contemplar en vuestra mesa el pan, trabajad con honradez, con la virtud y la conformidad, que lo que alcancéis Yo lo bendigo y lo multiplico para vuestro sustento.
58. ¡Tomad paciencia! Si estáis en medio de la prueba purificando vuestro espíritu, os doy fortaleza. Cuando hayáis purificado, os entregaré una escala mas, un mérito que he de guardar en mi Seno para la salvación de vosotros.
59. En el primer instante de esta gran Era, la campana espiritual sonó y fueron despiertos los espíritus de la humanidad y es mi voluntad que así permanezcan, esperando tan sólo la noticia. La Buena Nueva de mi presencia y los acontecimientos que han de confirmar todas las cosas que estaban dichas.
60. ¡Mi luz sea con toda la humanidad, mi amor y mi paz también!
7 de Agosto 1949.