C.I. 19 Marzo 1950
CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 018
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
01. Discípulos y párvulos, he aquí nuevamente al Maestro entre vosotros. Mi Espíritu recibe el llamado de vosotros y al instante atiendo vuestra invocación, enviándoos mi Rayo Universal para envolveros en su luz.
02. Busco a los entendimientos preparados por mi mano en este día para mi comunicación, mas no solamente ellos se ven envueltos por esta gracia, busca mi Rayo el corazón de todos mis hijos, de todos los que formáis esta congregación de Espiritualistas, de discípulos y párvulos de mi Espíritu. Mas os dice el Maestro, en verdad, soy también invocado desde todos los puntos del orbe, todos los espíritus que habitan la Tierra, llegado el momento de recogimiento espiritual.
03. Llegado el día del descanso, se desprenden un solo instante para buscarme a Mí, para ir en pos del pan que brota de mi seno, para ir en pos de la fortaleza, de la caricia, del consuelo, para ir pos del Doctor de los doctores; de muchos puntos de la Tierra le invocan para que me haga presente en forma espiritual. Mas como es el tiempo de mi comunicación de Espíritu a espíritu, desciendo a todos, a todos aquellos que ven llegado el tiempo de esta gracia y me hago sentir, me limito y me dejo contemplar en forma humanizada, para estimular con ello la fe y el amor de mis hijos.
04. En su plenitud el Tercer Tiempo ha llegado para toda la humanidad. Cerca de 2000 años han pasado desde que entregara mi Palabra a través de Jesús en aquel Segundo Tiempo y aquella mi Doctrina, a pesar del tiempo transcurrido, no ha llegado a algunos rincones de la Tierra, no ha penetrado por completo a la humanidad. No soy amado por todo el género humano a través de Cristo y, sin embargo, el Maestro os dice: Toda la humanidad me rinde culto y el culto de todos llega a Mí y es recibido por Mí.
05. Todos los espíritus buscan a un solo Espíritu Divino que es el Mío. Mas no contemplo unificación en las ideas de los hombres, no contemplo la misma fe ni el mismo conocimiento, ni la misma profundidad o elevación en los espíritus de los hombres; y por eso vengo como Espíritu Santo en el tiempo de la plenitud de los espíritus, para unificarlos a Mí, para acercarlos más, para doctrinarlos, pulimentarlos y darles perfeccionamiento con mi Doctrina única, con mi Palabra inmutable, con mis Leyes de justicia y de amor.
06. La mayor parte de esta humanidad se nombra Cristiana y el Maestro os dice: Si en verdad fuese cristiana la mayor parte de la humanidad, ella habría vencido ya con su amor, con su humildad y con su paz a la otra parte, y en este mundo existiría la gracia y la paz en todos los hombres de buena voluntad; pero mi Doctrina legada al hombre en el Segundo Tiempo no está encerrada en el corazón de la humanidad, no brilla en la Conciencia de los hombres, está escrita y guardada en los libros, y Yo no he venido a hablarles a los libros, Yo no he venido a formar libros ni a legárselos al hombre.
07. Por libro traje mi Palabra, mis obras, mis prodigios; por libro escribí en el corazón de los hombres mi vida, mi pasión y mi muerte en cuanto hombre y he aquí, porqué diciéndose la mayor parte de la humanidad cristiana, no tiene la paz de Cristo, no tiene su gracia, porque no le imita, porque no practica su Doctrina, porque no la conoce.
08. He aquí porque el reino de la injusticia se ha enseñoreado entre la humanidad, porque en el corazón del hombre no habita mi justicia. He aquí porqué los hombres no se respetan, mucho menos se aman; han menospreciado mis revelaciones, mis enseñanzas, mis leyes, pero vengo en el Tercer Tiempo a recordarlas al hombre, a decirle que, desconociéndome a través de cada uno de sus actos, puede reconocerme, se encuentra capacitado para imitarme y aún amarme.
09. ¿Por qué los hombres no respetan la vida propia ni la de su Semejante? ¿Por qué los hombres fácilmente toman la vida de su propio hermano y aún la de sí mismos sin temor? ¿Por qué los hombres se levantan llevando la muerte, al exterminio y a la miseria a las grandes muchedumbres? Por la falta de conocimiento espiritual, por la falta de elevación espiritual, por haberse apartado de las leyes que rigen al espíritu, leyes que son de justicia y amor.
10. Mucho os enseñé en el Segundo Tiempo, mucho os revele y toda aquella enseñanza divina fue la preparación que os vine a dar para este Tercer Tiempo. Ya que en aquel tiempo vuestro espíritu no podía ir a Mí, no podía elevarse grandemente hacia Mí. Ya que el hombre no podía ir al Espíritu Divino, el Espíritu Divino vino al hombre haciéndose hombre, hablando como hombre, naciendo, sufriendo y muriendo como hombre. Y dejé abiertas las puertas para el Más Allá, para que vuestro espíritu fuese despertando y elevándose más. Deje desatados los Sellos del Gran Libro de la Vida y en verdad os digo, con mi sacrificio de amor por el hombre desaté en aquel tiempo el Quinto Sello.
11. Hoy no vengo como hombre entre los hombres, vengo como Espíritu Santo en busca de la comunicación perfecta entre vosotros, mas para que esta comunicación llegue a su perfección, he principiado a comunicarme como Espíritu Santo a través del entendimiento del hombre; pero esta comunicación terminará entre los párvulos porque ellos, convertidos después en discípulos, podrán comunicarse con su Maestro de espíritu a Espíritu. Para eso os preparé con mi enseñanza en el Segundo Tiempo; vosotros y aquellos sois los mismos, los mismos discípulos y testigos de mis enseñanzas.
12. Hoy por eso habéis reconocido mi venida y estáis atentos a mis enseñanzas, a mi comunicación y pruebas. Mas os han asediado y podrán seguir asediándoos y no me volveréis la espalda, no me desconoceréis ni pondréis en duda mi Obra ni mi comunicación, porque vuestro espíritu es aquel a quien le fue entregada la promesa y hoy habéis venido en este tiempo a recoger la promesa, a recibir el cumplimiento de la misma.
13. He venido con las mismas enseñanzas del Segundo Tiempo; podrán ser las mismas, mas ahora con la claridad de mi Espíritu Santo he venido a revelaros todo misterio y aclarar toda duda. En este tiempo en que vuestro espíritu sí sabe ir a Mí, ha penetrado en el Más Allá, en el que antes era insondable para vuestro espíritu y mente y ha encontrado la vida espiritual, la vida eterna, la morada perfecta de los espíritus, la mansión infinita, inimaginable y maravillosa que os espera.
14. Mi Palabra, mis inspiraciones y mi Mundo Espiritual también os han revelado grandes cosas; vuestro espíritu en este tiempo se ha saturado ya a través de mi Palabra por conducto del hombre, ya a través de la intuición y de la revelación y se siente fuerte, se siente confiado, se levanta firme en el sendero y sabe por dónde conducirse y por dónde pisar.
15. Es el tiempo en que vosotros no os confiáis al consejo humano ni al brazo que se tiende para ayudaros, porque habéis sido sorprendidos y defraudados mucho en vuestra vida; hoy os confiáis a Mí, hoy confiáis en vuestro espíritu sabiendo que él tiene su báculo, su Cirineo en las caídas, su consuelo en las vicisitudes.
16. Habéis aprendido a través del Espiritualismo lo qué es destino, lo qué es misión, lo qué es restitución espiritual y corporal, lo qué es expiación; por mi Palabra y por vuestra intuición alcanzáis a mirar el mañana vuestro, el futuro. Vuestro espíritu penetrando en el futuro, presiente y sabe las pruebas que pueden venir a vosotros si no cumplís, la expiación que espera a vuestro espíritu si él se mancha, los sufrimientos y penalidades del estancamiento en el camino si os estancáis desde ahora.
17. Vuestra Conciencia, como un juez atento que no duerme jamás, os revela también el respeto que debéis tener por vuestra vida, por vuestra existencia espiritual y corporal, y así también la de vuestros hermanos. ¿Podría alguno de vosotros levantar su mano con un arma homicida para dar muerte al Semejante? ¿Podría en un instante de violencia cegarse vuestra mirada y cometer tal falta? Ninguno se siente capaz de ello, aun cuando Yo los probase grandemente en el camino, ¿por qué? Porque sabéis que cada criatura tiene marcado su destino y su hora, su cumplimiento y su cruz, porque vosotros creéis en la vida del Más Allá; porque sabéis por intuición y por experiencia la restitución espiritual en este Valle de lágrimas y en el Valle espiritual.
18. Entonces, nace de lo más profundo de vuestro ser el temor, el respeto a vuestra vida y a la de los demás y quisierais vosotros que así, con ese respeto con que contempláis la vida de todos los seres humanos, todos la sintiesen en lo más profundo de su ser y el Padre os dice: hoy se encuentra en su apogeo el reinado de la injusticia sobre todo el orbe, pero el Espiritualismo, la revelación del Espíritu Santo, mis enseñanzas cundirán por toda la Tierra, no dejaran un solo rincón y entonces, cuando mi Doctrina quede establecida en lo más profundo de toda la humanidad, vendrá el Reino de justicia.
19. Los hombres por esta Revelación, se respetarán. Antes que el amor de los unos para los otros llegue entre los hombres, antes que florezca ese amor en todos los hermanos, existirá el respeto cuando el conocimiento de mis Leyes, el conocimiento sobre las distintas vidas, el conocimiento sobre mi justicia penetre todos los espíritus. Entonces cesará la injusticia entre la humanidad; dejará de haber suicidios y homicidios, nadie tomará su propia vida para arrancársela y menos la de su Semejante.
20. Habrá Conciencia en todos los actos, esa Conciencia no permitirá al hombre manchar su mano con sangre hermana, esa Conciencia impedirá a todos los hombres convertirse en exterminadores de la humanidad. Pero he de tocar mucho todavía a los hombres, he de hacerme sentir, he de enviar a mis huestes espirituales todavía a prepararlo todo, porque si entre vosotros me he comunicado a través del entendimiento humano, Yo sabré comunicarme en múltiples formas con toda la humanidad. Soy el Verbo y como Verbo, me haré comprender y oír de todos los espíritus y me haré sentir por todos los corazones.
21. Yo dije desde los tiempos pasados que vendría un tiempo en que todo ojo me vería y si vosotros me habéis visto a través de esta comunicación y los videntes me han contemplado limitado en la forma de Jesús, y a través de sueños proféticos me habéis contemplado también, Yo haré que el espíritu de todos los hombres me contemple, porque todos son dignos de mirarme, porque todos son dignos de tenerme.
22. He aquí porque el Maestro os dice una vez más, que vuestra misión de doctrinar no será difícil y menos imposible entre los hombres, porque la tierra se ha fertilizado más y más, y vosotros aprendéis cada día más a sembrar. No seréis los únicos emisarios o portavoces de mi Doctrina entre los hombres, porque mi Mundo Espiritual también tiene una gran misión e incesantemente cumple; porque he enviado hombres a los pueblos de la Tierra, para que ahí surjan como están surgiendo, para que aparezcan otros en tiempos venideros y ellos, como precursores, prepararan a la multitudes.
23. Si vosotros tuvisteis señales antes de mi venida en este tiempo, manifestación que la misma Naturaleza os dio; Yo también estoy dando señales a la humanidad y estoy llamando la atención de los hombres de la ciencia, porque en este año de 1950 estremeceré el corazón de todos mis hijos, conmoveré todos los pueblos de la Tierra. Muchos se confundirán por estas pruebas, pero en cambio otros despertarán y después de estos acontecimientos llegaré a la humanidad, llegaré como Espíritu Santo, limitándome, facilitando al hombre, al espíritu materializado, facilitando al espíritu mal preparado, su comunicación Conmigo.
24. Si ellos cometen errores como párvulos Yo, como buen Maestro, sabré perdonarlos y os tomaré de la mano, entonces a vosotros para llevaros por los diferentes caminos de esta humanidad y entregar por vuestro conducto que es humilde, las revelaciones de mi Espíritu Santo. Entregaré a la humanidad por vuestro conducto lo que os he dado desde 1866 hasta el presente, hasta finalizar esta etapa y sorprender también a vuestro espíritu con nuevas cosas que no dije por el entendimiento humano. Entonces vosotros también como discípulos sorprendidos y llenos de gozo diréis: Maestro, tu Sabiduría no tiene fin.
25. ¿Por qué el Maestro os dice que impera en este tiempo el reinado de la injusticia? Porque Yo contemplo como reyes a aquellos que deberían ser siervos, y los que podrían ser señores en la humildad, en la bondad y en el amor, les contemplo como vasallos y como esclavos. Al que sabe hurtar y sorprender la buena fe de los demás, le encuentro enriquecido y al que es honrado le encuentro miserable. El que es bondadoso es escarnecido y el que es tirano es ensalzado y rodeado de adulaciones. El que mancha su mano y su corazón con sangre de su propio hermano, es elevado en alto sitial; el que es víctima y sufre siempre, es tenido por el último o por nada.
26. Así toda vuestra vida contemplo. Contemplo entre la humanidad muchas instituciones nombradas con hermosos nombres, pero de ellas no brota amor ni justicia, ni bondad ni verdad. Contemplo muchas sectas y religiones practicadas por los hombres, donde se levantan los ministros de ellas diciendo a las muchedumbres que forman la humanidad: Haced el bien. Y Yo os digo: El único que puede decir, haced el bien, soy Yo, porque Yo lo hago; vosotros decid siempre: Hagamos el bien.
27. No contemplo verdad ni sinceridad, porque se han contaminado todos del mal que reina, porque todos sois habitantes y moradores en el reino de la injusticia, mas a pesar de ello, hay quienes han sabido permanecer fieles al Reino de justicia, a la Ley de amor. Hay quienes se han esforzado por sufrirlo todo sin salirse de esas leyes que la Conciencia dicta. Ha habido quienes han permanecido por un tiempo en la justicia, en el bien y en el amor, pero al contemplar que el malvado recibe premios en la vida y el virtuoso es escarnecido, se han aliado también al reino de la injusticia.
28. Mas por aquellos que han permanecido fieles, por aquellos que no han torcido la senda a pesar del ambiente, a pesar de las pruebas, Yo doy ejemplos por el conducto de ellos a los demás, y os dice el Maestro a vosotros: Ya se encuentra en su final ese reino de injusticia, perseverad vosotros en el bien, perseverad en la justicia y en el amor, en el estudio de mi Doctrina y concentraos en mi Obra. No imitéis a aquellos que haciendo mal levantan caudales en la Tierra, no queráis ser nunca como ellos, que aquello no es un premio, aquello no es un buen fruto.
29. Perseverad vosotros en el bien aún cuando a cambio de ello recibiereis el bofetón, la burla, la humillación. Yo estoy sobre todas esas cosas, Yo os contemplo y os digo: Yo soy vuestro Juez, Yo soy Aquél que juzga todos los actos y hasta el último de los pensamientos; pero no solamente me concreto a juzgar, tengo en Mí el verdadero premio, del cual veréis una parte en esta vida y la otra parte os la reservaré para cuando penetréis en el Más Allá.
30. ¡Sed fieles a mi Reino un tiempo mas, oh mi pueblo! Y cuando haya terminado, cuando haya sido destruido el reino de la injusticia entre vosotros, veréis entonces cuan hermoso es vuestro galardón, cuán grande vuestro premio. No sabéis cómo será, no tratéis de imaginarlo, pero Yo os digo, él llegará a vosotros. Sembrad mi semilla de amor y de paz en todos los caminos, una palabra vuestra es una simiente, como una mirada, un saludo, una oración, una caridad.
31. Ya que la caridad puede hacerse en tantas formas, un sentimiento, un consuelo, un deseo de bien para los demás, el dar lo que no tenéis, deseando para los demás lo que no podéis dar, con ese deseo lo habréis dado, porque ese deseo se hace Mío y Yo lo tengo todo; desead para todos lo mejor, pedid que Yo os daré; pedidme para los demás y olvidaos de vosotros mismos. De cierto os digo: Estáis cerca de Mí, hay otros que están más alejados de Mí; mas vosotros sabéis pedirme, sabéis orar, sabéis esperar a que Yo os entregue. Con la gracia con que Yo entrego, con esa gracia podéis pedirme y siempre vuestras peticiones serán atendidas.
32. Así quiero contemplar a este pueblo, así quiero contemplar a esa multitud de discípulos de mi Espíritu Santo, como sembradores de todos los atributos, como emisarios de mi paz, como doctores del verdadero consuelo y del verdadero bálsamo. No cesareis nunca de curar enfermos, no cesareis de sembrar consuelo y paz, no cesareis de trabajar y entonces habréis cumplido vuestra misión y si así llegáis hasta el fin de vuestra jornada, ella quedará coronada con la bendición de vuestro Padre. Bendición que encerrara para vuestro espíritu toda felicidad espiritual, todo don perfecto y su caricia eterna.
33. Todavía os estoy hablando a través del entendimiento humano y os recuerdo una vez más que quiero, después de la partida de mi Palabra, contemplaros unidos. Cuando ya esta Palabra no se escuche en vuestros recintos, ¿quién ocupará Mi lugar? ¿Cuál será la primera voz que se deje escuchar para entregar las lecciones que el Maestro en tiempos pasados entregó? El respeto, la timidez invadirá vuestros corazones; ni los mismos por quienes Yo me comunico se atreverán a hablar en su estado normal; ni los Guías familiarizados con su pueblo, se atreverán a entregar la Palabra. ¿Qué haréis entonces, oh discípulos?
34. He ahí los Libros de Oro, no de oro material, no con valor material, sino con un valor espiritual muy grande por su contenido. Ellos serán los que continúen mi Obra de Doctrina entre vosotros, porque repasareis mis pasadas lecciones y en ellas encontraréis siempre cosas nuevas. Habrá sorpresas, revelaciones, habrá nuevas inspiraciones siempre al escuchar la lectura de mis Cátedras. Los consejos del Mundo espiritual volverán a vosotros con la misma frescura, con la misma fragancia con que esos seres os los entregaron; y ese tiempo será de estudio, de meditación, de análisis, de preparación y cuando menos penséis, comenzarán a surgir entre vosotros aquellos que con gran facilidad y elocuencia entreguen la Palabra por inspiración del Espíritu Santo. Pero cuán grande tendrá que ser la preparación de ellos para que sean creídos por las multitudes.
35. Hoy contempláis a estas materias en estado de éxtasis y por grande que sea la incredulidad de algunos, pensáis que es posible por el estado en que se encuentran estas Facultades por las cuales me comunico; mas cuando la humanidad contemple y escuche a mis labriegos, a mis emisarios, a todos vosotros que sois mis discípulos, en su estado normal hablando de cosas divinas, los hombres dudaran. Aun entre vuestras mismas congregaciones se levantará la duda y para que esa duda sea vencida por aquellos que levanten su voz con mi Palabra y con mis inspiraciones, tendréis que llevar una gran preparación y una limpia elevación de espíritu.
36. Eso me bastará para comunicarme y manifestarme a través de vosotros ante aquellos que os escuchen, sea uno solamente el que os oiga o una gran multitud; sea un hombre rudo o una mujer torpe o ignorante vuestro auditorio, o sea un hombre de los llamados sabios, o sea un conglomerado de hombres selectos, ante unos y ante todos, si encuentro entre vosotros verdadera preparación, sabré manifestarme.
37. Sabré dar la prueba solicitada por aquellos que os oigan y así abrir brecha, abrir camino en el corazón de los hombres a través de vosotros mismos; así seguiré sembrando mi Obra, mi Palabra, mi Revelación en el corazón de la humanidad; así seguiréis vosotros cumpliendo y Yo comunicándome a través de vosotros sin haberse interrumpido mi comunicación, porque os digo: Yo en todos los tiempos he buscado comunicarme con vosotros, he tendido lazos, he buscado medios para hablaros y para que vosotros me habléis. Ese ha sido el culto que siempre habéis elevado al Padre, del cual me he servido para recibir a vuestro espíritu.
38. Pero ahora en este Tercer Tiempo, en el cual el Espíritu Santo ha venido a hacer tanta claridad en vuestro espíritu; ahora que he venido a realizar entre vosotros un imposible para muchos hombres comunicándome a través del entendimiento humano, os vengo a decir, os vengo a declarar, pueblo: Que mi comunicación con vosotros será por siempre, será eterna, será Conciente en vosotros, será sentida, será palpada por toda una eternidad.
39. No volveréis jamás a sentirme distante; no volveré a ser para vosotros un desconocido o un espíritu lejano. No volveréis a preguntarle al Padre: “¿En dónde estás que no contemplas mi dolor?» No volveréis a decirme: “Padre, ven a Mí,» porque sabéis que siempre voy con vosotros. Y cuando mi Palabra parta de entre este pueblo no gemiréis, no lloraréis diciendo: » Padre, no me dejes.» Y cuando este tiempo pase y solamente el silencio material conteste a vuestras oraciones, entonces no diréis: «Padre, ¿por qué no me contestas? ¿Por qué no me hablas?»
40. No diréis estas cosas, porque ello sería sólo prueba de ignorancia y de impreparación, y a vosotros os voy a dejar preparados, os voy a dejar Concientes y elevados de espíritu para que, llenos de regocijo después de la partida de esta Palabra, digáis al Maestro: “Señor, aquí estás entre nosotros, mi espíritu siente tu calor y tu presencia palpo. Tu Palabra me inspira y siento que tu mano poderosa me toca.” Esa es la confesión verdadera que quiero recibir de todos vosotros.
41. No vayáis a envidiar a aquellos que por el don de la videncia me contemplan en silueta, porque todos podéis mirarme. No quiero tener en mi nuevo apostolado a Tomas el incrédulo, quiero contemplar solamente a mis apóstoles fervientes que doquiera me lleven, que doquiera me sientan; pero no quiere el Maestro tampoco que os vayáis a sentir esclavos bajo mi mirada, porque podéis caer en un nuevo fanatismo o en misticismo. En los momentos de Espiritualidad tened Espiritualidad y en los momentos de vuestros deberes terrestres, entregaos a ellos con la preparación humana, para que no sintáis que mi mirada pesa y os esclaviza, os oprime y os juzga en todo instante y momento.
42. Tened la verdadera Espiritualidad libre y Conciente que da mi Doctrina para que deis a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César, y así tendréis paz y seréis felices en vuestro cumplimiento, sin estacionar nunca vuestra planta; sin decir, yo fui discípulo del Maestro. Sin que digáis interiormente; yo soy su discípulo. Que no digáis, yo fui labriego, sino que sin decirlo, estéis siempre sembrando.
43. Dejando de entregar mi Palabra en 1950 no voy a recluirme en mi descanso, porque el Espíritu Universal, el Espíritu del Creador no reposa jamás, no hay cansancio en Él, todo es actividad y trabajo. Todo es amor, todo es lucha siempre, por darle perfección, por darle pulimento y elevación a todas las cosas creadas por mi mano, puestas por mi propia mano en el principio del sendero de la evolución y del progreso, del perfeccionamiento. Por ese sendero marchan todas las cosas, todos los seres, todas las naturalezas y los átomos; todo va por esa senda y todo tendrá que tornar a Mí. Yo tendré que recoger el fruto final de todas las cosas cuando ese tiempo llegue.
44. Soy el Labrador Perfecto y no cortaré los frutos cuando están verdes. Yo sabré convertirme también en vendaval, para azotar los árboles y hacer que sus frutos malos caigan, pero los buenos frutos recibiré y la buena simiente siempre será cultivada por mi mano, para que todo vaya al progreso y a la perfección, con cuyo fruto he de recrear y gozar mi Espíritu eternamente.
45. En esta Obra de perfeccionamiento vosotros marcháis también Concientemente y cada uno de vosotros es un instrumento del Gran Labrador; cada uno de vosotros es un colaborador en mi Obra. Todos hacéis obra dentro de mi Obra, y ella me las entregareis al final, para que el gozo no sea sólo en el Espíritu del Padre, sino también en el espíritu de los hijos, porque habrá fiesta en mi Reino, habrá fiesta en mi Casa. Y estando Yo en la mitad de la mesa, todos los espíritus me rodearan y escucharéis entonces el más sublime de los conciertos, y experimentará vuestro espíritu la más inefable de las dichas y sabréis entonces juzgar, comprender y amar en vuestro Padre.
46. Si con la palabra el Maestro describe, a través del entendimiento del hombre, algo del Más Allá que os espera, lo hace en sentido figurado, porque vuestro lenguaje es pobre para expresar y vuestro entendimiento es todavía pequeño para comprender.
47. Elevaos en la senda que os conduce a la cima de la montaña y cada paso que deis hacia arriba os irá haciendo mirar más y comprender mejor e iréis también perfeccionando vuestro lenguaje espiritual para hablarme; iréis interpretando y comprendiendo mejor el mío.
48. ¿Cuál es el idioma del espíritu? Es el del amor, es el idioma divino, el idioma del espíritu. ¿No veis que también el amor humano habla? Muchas veces no necesita de palabras y habla más que los hechos, que los pensamientos y las palabras; pues el amor humano cuando es elevado y bueno es semejante al amor espiritual. Ese es el idioma que mejor expresa lo que no puede decirse con las lenguas de los hombres.
49. Discípulos, seguid cumpliendo con la misión de orar, haced vuestro el dolor de la humanidad, sentid la justicia que se cierne sobre la injusticia de todos los hombres; elevad vuestro espíritu más y más al Mío, y pedid que mi paz sea en todo el orbe. Venid a mi fuente que es de consuelo, de bálsamo y de todo ello tomad en vuestro espíritu, para que lo llevéis en vuestra oración a toda la humanidad, que Yo atento a vuestras oraciones, extenderé una vez más mi manto y penetrando en todos los corazones, dejaré un presente de consuelo y de paz.
50. En este instante lo hago en unión de mis discípulos, penetro en el corazón de todos mis hijos y ahí deposito mi simiente de amor. ¿Cuáles serán aquellos corazones, que a imitación de la tierra fecunda, dejen germinar esa simiente que entrego a cada instante? Vosotros no lo sabéis, pero si sois mis labriegos Espiritualistas, con vuestra oración seguid cultivando la paz en el corazón de vuestros hermanos.
51. En aquellos que tengáis a vuestro alcance, sembradles también en el corazón la simiente de amor y de paz. En aquellos que llegan como tierras espirituales, los unos por su enfermedad, otros por sus vicios y por sus pecados, en ellos sembrad también la semilla del consuelo y de la bienandanza; que lleváis en vuestro espíritu un tesoro muy grande que cada día, por mi Doctrina y por mis enseñanzas, vais contemplando mayor.
52. He aquí la lección de este día. Llevadla escrita en vuestra Conciencia, llevadla indeleble y fresca en lo más profundo de vuestro ser, para que sepáis enseñar, para que sepáis conmover a vuestros hermanos, para que sepáis convertirlos también en vuestros discípulos y en vuestros parvulillos.
53. ¿Qué he traído para vosotros? Mi Palabra. Mi Palabra lo encierra todo, y en ese todo, os entrego aquello que os hace falta en la vida, todo aquello que habéis pedido humildemente, tímidamente en vuestra oración. Vuestro camino marco con mi huella. Antes que paséis por él, Yo he pasado y lo he dejado bendito.
54. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!