C.I. 17 Septiembre 1950
CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 016
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
01. Mi paz es en todo el Universo, oh discípulos, y os doy la bienvenida, porque sois vosotros ya los que venís a Mí.
02. Os he enseñado a elevar vuestro espíritu por medio de la oración, es el medio por el cual escaláis la montaña para encontrar la morada en donde el Padre habita. Para llegar hasta sus mismas puertas de amor y de perdón, con la humildad y la mansedumbre en vuestro espíritu; llamar a esa puerta en espera de contemplar y de oír a Aquél que es vuestra vida y vuestra dicha espiritual.
03. Yo os contemplo venir a Mí de diferentes caminos, de diferentes destinos, pero todos en pos de un mismo fin. Todos buscando la caricia del Padre, esa caricia que todo lo encierra para vosotros, porque en la justicia de vuestro Señor encontráis amor en Su mismo reclamo y en sus correcciones sentís la mano de amor de Él, y es que en el Tercer Tiempo estáis aprendiendo a amarme.
04. Estáis dejando de temerme y es de vosotros mismos de quienes teméis, porque sin faltas en vosotros no podéis esperar reclamos ni actos de justicia de mi parte y os vais eximiendo en el camino de vuestra vida de todo aquello que fue tropiezo, que fue amargura, de todo aquello que dio mala cosecha en vuestra existencia.
05. Sabéis que sois mis labriegos y que os he confiado una simiente; que vuestro trabajo ha de multiplicar y que esa simiente es de amor y en ese amor están encerradas todas las virtudes. En vuestra senda os contemplo cómo vais aprendiendo a cultivar esa semilla de vida eterna, con el anhelo espiritual de multiplicarla. De ofrecer al Padre el fruto multiplicado en número por vuestros propios méritos.
06. En verdad, todo aquel que así haya comprendido, ha comprendido bien. No estáis haciendo todavía obras de perfección, pero en el camino estáis. Os sentís, en verdad, los moradores y discípulos de la Tercera Era. Os sentís iluminados y envueltos en la luz del fuego del Espíritu Santo.
07. Las dudas se han disipado del corazón de los discípulos. Las flaquezas van desapareciendo una tras otra y os vais entregando con verdadera confianza a Mí. Aquel fanatismo en que caísteis en los primeros pasos dentro del Espiritualismo también va cediendo a la verdadera Espiritualidad, a esa Espiritualidad que quiere decir verdad y sencillez en vuestra vida.
08. Ya no sois aquellos que decís: «¿Por qué has venido Padre, si en los tiempos pasados nos legaste tu Ley? ¿Por qué si ya nos trazaste el camino has vuelto a nosotros? ¿Por ventura hemos borrado tu camino o lo hemos olvidado, o vienes a enseñarnos uno nuevo?»
09. Todas aquellas interrogaciones que formulabais han pasado. Hoy sabéis muchas cosas que ayer no sabíais, y este conocimiento que habéis adquirido os lo he entregado a través de mis Portavoces. Por medio de esta Palabra que os he venido a traer en el Tercer Tiempo, como una preparación para mi comunicación perfecta con vosotros en los tiempos futuros.
10. Porque en verdad, lo que os dije en el Segundo Tiempo no fue todo y si muchas cosas os dejé entrever, no las alcanzasteis a descubrir ni a comprender, porque estaban envueltas en sentido figurado, porque estaban ocultas detrás de una parábola que Yo mismo tendría que venir a explicar en mi nueva venida.
11. De lo que Yo os revele en aquel Segundo Tiempo mucho habéis comprendido y entendido bien; pero hubo muchas cosas que no eran para que las hubieseis comprendido en aquellos tiempos. Solamente os mostré la existencia de ellas para más tarde explicarlas.
12. Yo tenía reservado para el espíritu humano un tiempo en el cual pudiese revelar la vida espiritual de aquello que vosotros llamáis Más Allá, y ese tiempo es el que estáis viviendo.
13. Meditad y llegaréis a comprender que ni en el Primer ni en el Segundo Tiempos estabais capacitados para comprender, sentir y creer estas cosas. Mas el Padre, que tiene los tiempos y la eternidad en su mano, con suma paciencia y sabiduría perfecta, os ha llevado de la mano en el camino de la vida y de la luz, paso a paso sin precipitación.
14. ¡He aquí entre vosotros el tiempo del Espíritu Santo, próximo a su plenitud! ¡He aquí el tiempo de las grandes revelaciones, de la Tercera Era! El velo de muchos misterios ha caído hecho jirones.
15. La mirada de vuestro espíritu ha traspasado aquellos límites y ha penetrado por mi voluntad, hasta donde Yo lo he permitido y hasta donde vuestra propia vista ha podido ir, porque el Padre no debe ni puede ser un misterio para sus hijos, si Él quiere ser amado y comprendido en forma perfecta. Y yo quiero que así sea, que así me conozcáis en plenitud.
16. Yo quiero ser amado por mis creaturas, quiero sentirme envuelto en el amor de mis hijos como Yo a ellos los he envuelto.
17. No hay egoísmo en el Padre, en verdad; pero sí, su Espíritu experimenta un placer divino, infinito e incomprensible todavía para vosotros, cuando Él es amado por sus hijos, cuando es comprendido con la verdadera comprensión.
18. Mas como el Padre es grande, dicho esto sin alarde, y como vosotros fuisteis puestos en el camino de la evolución, pequeños en vuestro primer paso. En vuestros primeros tiempos, como es pequeño el niño cuando nace en la Tierra, fue menester que el Padre se limitase para poder ser visto, que limitase su voz. Sus manifestaciones también las limitase, para que en vuestros primeros pasos le fueseis comprendiendo. No podía el Señor mostrarse en plenitud, en todo su esplendor ante los hijos, porque ellos hubiesen quedado cegados con tanta luz.
19. Por eso os he preparado a través de largas Eras, a través de un camino que hoy os parece muy extenso, de una jornada muy larga; pero habéis llegado al fin, al día en que vuestro espíritu y aún vosotros como humanos, podáis comprender y amar a vuestro Creador con gran verdad.
20. En todos los tiempos de la humanidad, Yo he enviado emisarios espirituales que den testimonio de Mí y de la existencia espiritual. En los tiempos de mayor inocencia en la humanidad, como en los tiempos de mayor pecado y perversidad. Como en estos tiempos de materialismo, de ciencias y egoísmo, mis emisarios espirituales han estado entre vosotros manifestándose en diversas formas, pero dando claras pruebas a los hombres de la supervivencia del espíritu, de la inmortalidad de él, de la vida superior.
21. Mas esos emisarios en aquel Primer Tiempo no dieron más revelaciones que esas a los hombres, no esclarecieron a la humanidad la vida del Más Allá. Los patriarcas, que sabían conservarse en la virtud, en la rectitud, en el temor a Dios, se concretaban a conducir a su pueblo, familia o tribu por la senda de la rectitud y de la justicia. Tenían el conocimiento de la existencia de su Dios espiritual, universal; conservaban la intuición de la existencia del espíritu en el Más Allá; poseían la vista espiritual abierta para contemplar la llegada de los emisarios espirituales del Señor. Mas con toda su virtud y elevación espiritual, aquellos patriarcas no podían revelar de la vida del Más Allá a sus pueblos.
22. Los profetas grandes, cosas dijeron a las multitudes, casi siempre ellos llegaron en tiempos de perversidad humana, amonestando a las muchedumbres, invitándolas al arrepentimiento y a la regeneración, anunciándoles calamidades si no se arrepentían y prediciendo bendiciones si los pueblos creían en los mandatos de Dios que sus bocas hablaban. Mas lo que aquellos profetas entregaban como mensaje a los hombres, era una exhortación para las prácticas del bien, de la justicia, del respeto en la Tierra entre unos y otros. No venían abriendo al espíritu humano las puertas del Más Allá, ni revelando a los hombres lo que había después de la muerte de ellos.
23. Ni el mismo Moisés, que les entregó la Ley del Padre dividida en diez preceptos en aquel Primer Tiempo, nada os pudo decir de la vida espiritual. La Ley que entregó fue Ley de justicia para que pudieseis, dentro de ella, vivir como hombres de paz, de justicia y de respeto, para haceros dignos delante de Dios como hombres. Mas tampoco él os dijo, qué había detrás de los umbrales de la muerte, ni cuál era la restitución de los espíritus desobedientes o imperfectos, ni cual el galardón para los obedientes y celosos.
24. Se levantó entre vosotros David reinando sobre el pueblo, pleno de dones y de inspiración, y en sus éxtasis escuchando himnos espirituales, oyendo voces angelicales, formó sus salmos para engalanar el corazón del pueblo, para inspirar los corazones de Israel, para llenarlos de perfume y así ellos se elevasen en holocausto a su Dios y Señor. Mas en aquellas grandes inspiraciones, en aquellos hermosos salmos David no os pudo revelar la vida espiritual. Ni en sus profundos éxtasis alcanzo a contemplar la maravillosa existencia de los espíritus.
25. Salomón después reinó sobre vosotros, y el don de poder y sabiduría le fue confiado por el Señor. Su sabiduría alcanzó fama en el mundo de aquellos tiempos y hasta el presente entre la humanidad sus consejos, sus juicios, sus sentencias, sus proverbios, fueron y son grandes, en verdad, para todos; pero si vosotros hubieseis llegado ante su trono para decirle: «Señor, ¿cómo es la vida espiritual? ¿Qué hay más allá de la muerte? ¿Qué cosa es el espíritu?» Salomón con toda su sabiduría no hubiese podido contestaros.
26. Pero en verdad os digo: Los profetas con sus amonestaciones, los patriarcas con sus ejemplos; los consejeros, los sabios y los jueces con sus buenos juicios y buenos consejos; Moisés con su celo, con su obediencia ante el Señor y mi Ley del Primer Tiempo, os posaron de lleno en el camino para que vuestro paso, fuese firme desde esta Tierra hacia la tierra prometida del Más Allá.
27. Teníais que empezar por practicar el bien sobre la Tierra para encontrar bien en ella; teníais que ser justos entre vosotros mismos para hallar justicia en la Tierra. Aquí encontrabais el fruto o la cosecha de vuestra propia labranza. Esta Tierra en aquellos tiempos para el hombre era un reflejo, una imagen de la vida eterna del espíritu.
28. Mas vino el Mesías haciéndose hombre entre vosotros, para abrir un nuevo tiempo y una nueva lección, para entregaros grandes revelaciones y a deciros: ¡Vosotros sois los hijos de la luz, para convertir al hombre en el discípulo del Maestro Divino! Para decir también: ¡Todo lo que veis que Yo hago vosotros lo podéis hacer!
29. Para haceros superiores a los hombres de los tiempos pasados, y en verdad, el Mesías, el Cordero que vino entre vosotros para inmolarse por amor, traía la llave para abrir las puertas de la Era Segunda y traía en Su mano diestra, la potestad para desatar los Sellos que cerraban el Libro de la vida, de la sabiduría, de la justicia, la muerte y la eternidad.
30. Desde antes de Su advenimiento hizo el Redentor, que el mundo de los hombres fuese invadido por el Mundo Espiritual. En torno al Maestro se agitaron los espíritus de la luz y los espíritus de tiniebla. Los de la luz le acompañaron como siervos fieles y obedientes. Uno le anunció a Aquélla que había de servirle como Madre en cuanto hombre. Otro visitó a los humildes pastores para decirles: «He aquí, a vosotros pobres y humildes, el Señor os anuncia el cumplimiento de su promesa, ¡el Mesías ha nacido entre su pueblo!» Otro emisario, a través de sueños anunció a la Santa Familia, que levantase su planta hacia el Egipto por la persecución del rey.
31. Muchas y grandes manifestaciones de espíritus fueron contempladas en los tiempos del Señor. Unos se maravillaban y creían. Otros se sorprendían y se llenaban de pavor. Muchos, ante aquellos testimonios dudaban o se mofaban; pero aquellas huestes estaban desatadas y eran atraídas por la luz del Maestro. Y no solamente espíritus de luz había en torno del Señor. Os he dicho también que los seres envueltos en tinieblas le circundaban y surgieron por doquier, los poseídos. Ni los hombres de ciencia de aquellos días acertaban a dar la solución de aquellos casos y aquellos enfermos eran desechados de la sociedad de los blasfemos. Ni los doctores de la ley, ni los doctores del cuerpo, ni los adivinos, hechiceros, nadie acertaba a dar la salud o liberación a aquellos poseídos.
32. Dispuestas estaban por Mí estas cosas para hacer delante de vuestros ojos, los grandes prodigios, para vencer vuestro materialismo y vuestra incredulidad, para hacer luz en vuestra Conciencia. Los hombres incrédulos de mi poder, los que me habían escuchado hablando de potestad por los caminos, los que habían escuchado el testimonio de mis milagros entre los hombres, buscaban las pruebas más difíciles para tentar a Jesús y ellos pensaron en los poseídos, y a ellos acercaron a mi presencia. Con solo extender mi mano, a los unos los liberté, a los otros con sólo contemplarlos y a otros con una de mis palabras de orden y los fariseos, los científicos, los publicanos y los escribas, y todo el pueblo al contemplar aquellas cosas se confundían.
33. Unos reconocían mi verdadera potestad. Otros decían que Jesús tenía pacto con el tentador, que solamente así podía hacer aquellas obras. Otros nada acertaban a decir, pero se confundían en su propio corazón. Jesús con infinito amor bendecía aquellos enfermos y los libertaba de su pesada carga. Los unos poseídos por un ser inmundo, otros por siete como María de Magdala y otros por un número tan grande, que ellos mismos en su turbación decían llamarse, legión.
34. Yo no vine a escuchar ni a juzgar la blasfemia de los poseídos ni los que los poseían. Vine solamente a apartar la tiniebla de unos y de otros. De cierto os digo que el poseído y el que poseían encontraron salvación y paz ante mi Palabra y mi perdón, porque llegaron en verdad, ante el Doctor de los doctores y al sentir la mano balsámica, bondadosa, tierna de Jesús, reconocieron que solamente una mano en todo el Universo podía tocar y sanar así: La mano de Dios.
35. Mas a lo largo de la vida del Maestro en cuanto hombre, las manifestaciones espirituales se sucedieron: unas contempladas por los doce discípulos; otras vistas por el pueblo en sus caminos, en sus hogares; lo mismo que en la noche que en el día. Era tiempo de prodigios, tiempo de milagros, tiempo de maravillas. Los hombres y las mujeres veían y escuchaban señales del Más Allá. Los ancianos y los niños eran testigos de estas cosas; pero ni aún los mismos discípulos del Señor alcanzaban a descifrar o interpretar el sentido de aquellas manifestaciones.
36. En los días anteriores a la muerte del Redentor, el Más Allá penetró en el corazón de la humanidad y en un país, en otro y en otro, llamaron a las puertas del corazón de los hombres. El día en que el Redentor en cuanto hombre exhaló el último suspiro, penetró con Su luz en todos los antros y en todos los recintos, penetró en todos los lugares en busca de los espíritus que hacía mucho tiempo le esperaban.
37. En busca de los seres materializados, de los perturbados y enfermos; de los que no hallaban el camino; de los que estaban encadenados con cadenas de remordimientos; de los que arrastraban fardos de iniquidad; de los que creían estar muertos y de las mismas tumbas surgieron los espíritus que estaban adheridos a sus cuerpos en una sola muerte. Mas esos espíritus se levantaron a la vida; pero antes, por mandato del Padre, fueron a dar testimonio de su existencia, de su resurrección a los propios suyos, y las multitudes contemplaron manifestaciones de esta índole en aquella noche de juicio y de duelo. Las puertas se agitaron, los corazones se estremecieron, los niños lloraron y los hombres también llenos de temor contemplaron delante de ellos, aquellos que habían partido y que ese día volvían.
38. Entonces los hombres tuvieron conocimiento de la existencia de estas cosas. El testimonio se propagó de unos a otros y de una generación a otra generación. Mis apóstoles fueron por los caminos del mundo abriendo los ojos de la humanidad hacia una vida superior, hacia una vida más alta, abriendo brecha hacia el Más Allá. Y ellos también llevaron la potestad de libertar a los poseídos, de dar el bálsamo a todos los enfermos, de sanar lo mismo al que vivía en materia, que al que vivía en espíritu.
39. De contemplar a este mundo con sus miserias y sufrimientos. Tener ojos también para contemplar y sentidos para sentir la vida espiritual, que no es ajena ni distinta de los hombres, y esos discípulos, su potestad lo transmitieron a otros que les sucedieron en ese cumplimiento de amor y de luz. Aquellas manifestaciones, oh mi pueblo, os fueron reveladas. Aquellos hechos el Padre de los espíritus los hizo visibles, tangibles, palpables a los más incrédulos.
40. Yo mismo volví para que vieseis que la muerte no está en Dios, que Él es la vida y que Su vida está en todo. Yo volví para vencer la incredulidad y el materialismo de un pueblo, de una humanidad, y esa incredulidad y materialismo empecé a destruirlos en el seno de mis apóstoles, entre los que estaba Tomás. Hice que sus ojos me vieran; hice que sus dedos me tocaran; pero en verdad y de cierto os digo, la explicación de aquellos hechos, el verdadero y profundo conocimiento espiritual de aquellas cosas no lo adquiristeis; pues Yo pude decir a mis discípulos: “No es todo lo que os he dicho, lo que os tengo que decir. Mas para que sepáis todo, antes tengo que irme para enviaros el Espíritu de Verdad, a que os esclarezca todas las cosas. Yo os prometo un Consolador, Aquél que os ha de decir, de explicar todo lo que he dicho y lo que he hecho.»
41. Ese Consolador y ese Explicador de las cosas y de los misterios Soy Yo mismo que vuelvo, Yo Soy el Espíritu de Verdad. Yo Soy el Consolador, el Espíritu Santo que ha abierto el Tercer Tiempo en plenitud, para que vosotros podáis encontrar el porqué, el conocimiento y la luz en todas las cosas que el Señor os ha revelado.
42. Si en aquel Segundo Tiempo estuve rodeado de acontecimientos, de hechos y de creaturas sobrenaturales, os digo en verdad, que en el tiempo del Espíritu Santo, que es el presente que vivís, la humanidad, tan grande como la contempláis en número, es un átomo solamente comparada con el número de espíritus, que poblando pueden ser la Tierra y os digo: ¡Cuán grande es el número de los poseídos en este tiempo! ¡Cuán frágil la humanidad espiritualmente y con cuánta fuerza las legiones espirituales han invadido los caminos de los hombres! Y los hombres no se dan cuenta, no sienten, ni ven ni oyen, y lo que os digo no es tiniebla, lo que os revelo no es mentira, lo que os enseño en este tiempo como en los tiempos pasados, es la verdad.
43. Mas en este tiempo del Espíritu Santo no solamente vengo a explicaros y revelar la vida del Más Allá. Vengo a daros facultades, armas y herramientas para que seáis, en verdad, como doctores espirituales, como soldados en la senda del espíritu, como labriegos de las tierras espirituales, para que seáis maestros de estas cosas. Y he principiado, como siempre, por mi pueblo de Israel, para que él enseñe a todos los pueblos hermanos. He traído una luz para depositarla en vuestro espíritu y se haga la luz de los espíritus en todos los caminos; una potestad para que rompáis las cadenas de esclavitud y toda clase de cadenas que aten al espíritu en sus ansias de salvación.
44. He traído, una vez más, el Pan de Vida que no os deje morir y que vosotros también lo ofrezcáis, a todo el que halléis hambriento en el camino y sin permitir que vosotros caigáis en ciencias sobrenaturales, en ciencias ocultas.
45. Yo en mi Palabra y a través de mis enviados espirituales, a quienes he hecho comunicarse por vuestro propio entendimiento, os he enseñado y revelado la vida del Más Allá; la esencia de vuestra vida material; el porqué de vuestras pruebas y de vuestro destino; el fruto que deja el cáliz de amargura. El misterio de la restitución; el misterio de la reencarnación del espíritu, el porqué de las distintas vidas corporales. La justicia del Padre en esta vida y en la otra; lo qué es la muerte, lo qué es vuestra existencia y jornada después de la muerte; el futuro entre los mundos. La comunicación de espíritu a espíritu, entre el vuestro y el del Padre, y entre los hermanos también y así, grandes cosas de la vida espiritual os las he revelado.
46. Ya no sois los ignorantes. En verdad sois los hijos de la luz que camináis por la senda con firmeza, porque comenzasteis a poner vuestro pie con firmeza desde los tiempos de los patriarcas y de los profetas, desde los tiempos de Moisés. Porque todos ellos os aconsejaron el bien, la justicia, el amor, el respeto en la Tierra y esas cosas practicadas aquí tienen su reflejo y sus buenos resultados en el espíritu. Fueron el principio para que vosotros alcanzaseis a recibir del Padre sus primeras y grandes revelaciones, y también sus advenimientos.
47. No ha sido estéril mi comunicación en el Tercer Tiempo, a través del entendimiento del hombre y para los que me han oído y han aprovechado mi presencia, no ha sido tampoco estéril mi lección. Al ausentarme en esta forma de entre vosotros dejo a mis testigos y a mis discípulos. Entre los muchos que me oyeron están los obedientes que han de continuar mi Palabra y mi Obra en el camino.
48. Del seno de este pueblo Yo haré brotar nuevas generaciones, para las cuales tengo ya preparados los espíritus que les han de vivificar, para que ellos den pasos grandes en la senda espiritual entre la humanidad próxima del mañana.
49. Si este pueblo estuviese unido, espiritualizado como es mi voluntad, si mi Obra, mi Doctrina, la practicase ya en sí mismo, entre los suyos, en el seno de su hogar y entre los demás también, Yo estaría haciendo el llamado ya a otros pueblos de la Tierra como os lo he anunciado y profetizado. Mas no os contemplo todavía preparados. La simiente del cisma de Israel todavía da frutos entre vosotros; pero esa división ancestral Yo la haré desaparecer y por mi propia Doctrina y con vuestro ahínco y fe espiritual, os transformaréis en ese pueblo que el Padre quiere.
50. Imaginaos a vosotros mismos haciendo ya una vida virtuosa, moral y sencilla, y entonces volveréis a vivir os dice el Maestro. Los días felices de los patriarcas, aquellos tiempos venturosos en que entre mi pueblo reinó la paz, la bienandanza y la dulzura, porque los hombres eran sanos y fuertes de cuerpo y de espíritu; sabían mantenerse en la virtud hasta el último de sus instantes, porque ellos representaban la vida, la justicia, la energía y la fuerza.
51. Aquellos tiempos en que la mujer también llena de virtudes, de ternura, de fortaleza moral, de belleza en su alma y en su cuerpo, era regazo, era cuna, era manantial de bondad y buen ejemplo para sus hijos. Aquellos días y aquellos tiempos patriarcales en que la techumbre de unos se extendía hacia los demás, en que existía la hospitalidad y la caridad, el amor y el respeto entre los hombres.
52. Imaginaos viviendo nuevamente esos días, Yo os digo: Cuando estéis viviendo ya esos tiempos, la paz de vuestro pueblo, la paz de vuestro corazón y de vuestros hogares, hará invitación a los pueblos de la Tierra a penetrar en el seno de vosotros para participar de esa paz. Y allí en vuestros brazos encontrarán hermandad y amistad, en vuestro corazón sinceridad; bajo vuestra techumbre honradez, virtud y moral; en vuestra mesa bendiciones y vida en vuestra palabra espiritual camino de luz.
53. Después que los hombres hayan penetrado en vuestro seno podrán volver a sus pueblos, podrán retornar por sus largos o cortos caminos llevando un ejemplo de luz, de Espiritualidad y de verdad; llevarán el aliciente de ser como vosotros, porque en el seno vuestro encontrarán el secreto de la paz, de la salud, de la alegría y ese secreto es la Espiritualidad en todos vuestros caminos, órdenes y actos.
54. La Espiritualidad que Yo vengo enseñando no a través de religiones ni credos humanos, no a través de teorías o cosas confusas; la Espiritualidad que no es fanatismo ni idolatría; la Espiritualidad bien entendida que es elevación, sencillez, verdad y sinceridad en todos vuestros pasos, palabras y pensamientos.
55. ¿Veis esta humanidad, oh pueblo, que se debate en su incertidumbre y en su dolor? ¿Sentís ese manto de pesadumbre, de negros presagios que envuelve vuestro planeta? Pues, os dice el Maestro: Esta humanidad de la cual formáis parte, pero la cual no se encuentra bajo la lección que vosotros tenéis, cuán lejana se siente de la Espiritualidad, cuán distante de lo espiritual; pero os digo: ¡Cuán cerca de lo espiritual se encuentra esta humanidad! Solamente un paso os divide de lo espiritual.
56. Los unos por la muerte corporal darán el paso detrás de los umbrales que a todos esperan. Los otros por las pruebas que se encuentran preparadas para este tiempo; pero todos a un paso del gran misterio pueden encontrarse. Los velos para cada espíritu se romperán. Los ojos de todos se abrirán en cumplimiento de mi Palabra, de que todo ojo me verá.
57. Este mundo que todavía contempláis tan grande en lo material, sus continentes tan grandes, sus mares tan extensos como desiertos, sus caminos tan largos, sus hombres tan impenetrables, sus razas tan incomprensibles. Este mundo será conquistado por una Doctrina, por una Palabra, por una Revelación. Mas no por esas doctrinas que vosotros veis que cunden como el fuego dejando huellas solamente de sangre, de muerte y de dolor. Será conquistado, vencido por una Doctrina que también devorará como el fuego, pero su fuego será de amor y su estela, la huella que deje será de vida, de salud, de consuelo y de paz. Esta Doctrina es mi Ley, es mi Palabra, es mi Obra que una vez más entregaré y haré surgir del corazón de todos los hombres, porque mi Ley en todos está.
58. ¿Cómo haré que mi Obra llegue a todos en estos tiempos de tiniebla y de ofuscación? Gran parte a Mí me toca; pero de ella participo a mis huestes espirituales, a mis legiones de luz entre las cuales multitud de misiones he confiado y parte de mi Obra os la he confiado a vosotros, para que también os levantéis como legiones de luz, como los soldados del Espíritu Santo, a llevar la revelación, la explicación de las cosas que se han manifestado en los tiempos pasados, de las palabras que se han dicho, de las revelaciones apenas entrevistas por el hombre, apenas manifiestas por el Padre. Para que llevéis ese consuelo y esa luz a vuestros hermanos sin distinción de razas ni de clases, sin deteneros vosotros por temores materiales, sin deteneros tampoco ante las enfermedades extrañas o contagiosas.
59. Los caminos están preparados y las puertas abiertas. Yo daré la orden de Espíritu a espíritu y mis hijos se levantarán, porque será un tiempo de señales tan grandes y tan claras que vosotros palparéis el testimonio de mi Mundo Espiritual. Llegará también a vuestros audífonos el testimonio de los acontecimientos en todo el orbe y, aquellas noticias y aquel testimonio os dirán, que es la hora llegada para levantaros al cumplimiento de vuestra misión.
60. Antes que lleguéis como maestros, quiero que lleguéis como doctores. La humanidad aprenderá después de que hayáis calmado su hambre, su sed y su dolor. Si vosotros queréis ensañarle los grandes misterios del Padre, si queréis deleitarla en la lectura del Libro de Oro que os he confiado, no lo lograréis si antes no buscáis la herida, la llaga, la lepra, la enfermedad que aqueja su espíritu y aún su cuerpo.
61. Por eso el Maestro os dice: Ahora llegad como Yo llegué en aquel Segundo Tiempo, como Doctor, llevando antes que mi Palabra el bálsamo y después podréis ser oídos y, ¿cuál es ese bálsamo, oh discípulos? ¿Acaso son las aguas de los manantiales de la tierra bendecidas o transformadas por mi mano en bálsamo espiritual?
62. Os digo con palabra extensa en su sentido y breve en su forma o en su superficie, Yo os diré dónde está mi bálsamo: Mi bálsamo está en vuestro corazón, ahí lo he depositado como en un precioso frasco; allí está encerrado y solamente una cosa puede abrir vuestro corazón para que su contenido brote, y ese es vuestro amor. En vuestro amor estará la caridad, el consuelo, la vida y muchas cosas.
63. Por lo tanto, el Maestro os dice: Cuando queráis derramar ese bálsamo sobre vuestros hermanos, no sean vuestras bocas ni vuestras manos solas las que intenten abrir ese precioso frasco. Sea vuestro amor, que si con él lo abrís, de cierto os digo, vuestros ojos se maravillarán y los hombres se convertirán, y después de que las manos de vuestro amor destapen ese frasco, podrá ser entonces vuestra mente la que con pensamientos sanos, como podrán ser vuestros ojos con miradas de consuelo y de amor. Podrán ser vuestros labios en un ósculo, en un consejo, en una revelación, en una palabra; como también podrán ser vuestras manos ungiendo o acariciando.
64. Si queréis vosotros derramar ese bálsamo sobre los elementos de la Naturaleza, sobre los medicamentos terrestres, también lo podréis hacer con ellos, entonces sus virtudes materiales se elevarán y harán prodigios. Si queréis derramar vuestro bálsamo en las manos de los doctores, de los hombres de ciencia también podréis hacerlo; ellos tienen misión y tienen potestad, pero vosotros podéis también aumentársela con vuestra oración, con vuestro amor.
65. Así quiero, oh, discípulos, que derraméis mi bálsamo, en las múltiples formas en que él pueda manifestarse y hacerse sentir.
66. No quiero que os amedrentéis delante de ninguna enfermedad. Oíd lo que el Padre os ordena y entregad hasta donde Él os conceda.
67. Sed siempre conformes con la voluntad del Señor; que en cuanto a los poseídos, el Maestro os dice: Esos son los que la ciencia no ha sabido curar; esos son los que la ciencia, por su falta de Espiritualidad, han dejado perder en las tinieblas, en la blasfemia y en la desesperación, porque no han aprendido aquellos hombres de ciencia, de Jesús, porque no se han levantado por el amor a sanar.
68. Por eso no han tenido luz en su ciencia para libertar a los poseídos y a los que poseen; pero esa facultad que Yo vine a manifestar en aquel Segundo Tiempo con la cual maravillé a unos y confundí a otros, esa facultad con que Yo heredé a mis discípulos de aquel tiempo, os he venido hacer reconocer a vosotros que también la poseéis. Nunca la olvidéis. Es una de las más grandes misiones que tenéis Israel: Dar la luz al mundo, y ya que habéis sido esclavos en lo material y habéis sentido el rigor de las cadenas, vosotros podéis comprender a los esclavos de la materia, a los del corazón y a los del espíritu, para que así con esta luz, que es como una espada, rompáis las cadenas de toda esclavitud, de todo aquello que impida al espíritu contemplar a su Señor, de todo aquello que impida contemplar la vida y aún contemplarse a sí mismo, con plena consciencia.
69. Llevad esa espada siempre en vuestra diestra. Sensibilizad vuestro espíritu, vuestra facultad, vuestro cuerpo, para que sintáis cuando las influencias buenas están en vuestra ayuda, en las pruebas y en vuestro cumplimiento espiritual como en el material. Así como cuando las influencias insanas o impuras tratan de entorpecer vuestro paso, de confundiros y de obligaros a pecar delante de vuestro Señor.
70. Si os he entregado el don de la videncia, penetrad en el Más Allá y entonces contemplad lo que hoy os digo, y veréis a vuestros hermanos en su lucha creyéndose solos y estando ellos rodeados, poseídos y aún esclavizados, para que les ayudéis a levantarse y no solamente penséis en los que están en este mundo, sino en aquellos que estando en el Más Allá viven en plena turbación y arrastran también cadenas de esclavitud, de remordimientos y de dolor. No uséis la brusquedad, ni la violencia para desalojar a los poseídos. Recordad que el Maestro solamente uso la palabra firme y enérgica, pero llena de amor, llena de ternura. Hacedlo así, pueblo, y entonces dejaréis por los caminos de la Tierra y por los caminos del espíritu huellas y sendas de luz, y quedarán solamente detrás de vos eslabones rotos, conforme Yo os he venido enseñar.
71. ¿Acaso no habéis entregado luz al Mundo Espiritual de tinieblas? Sí, os dice el Maestro. Desde que Yo os pude revelar esto en los primeros días de la presente Era, mis escogidos para entregar la luz han trabajado. Yo no he puesto mis ojos en la forma que hayan usado mis hijos, sino en su intención.
72. Cuántas veces mis labriegos, facultades y multitudes se han preparado con verdadera caridad para sacar de su turbación y tinieblas a los que en ellas habitan, las mismas veces que el Maestro se ha derramado en caridad y en luz en esos instantes, sin contemplar las formas que hayáis usado. Mas cuando he visto que solamente como una costumbre y dentro de una rutina lo habéis hecho, sin sentir, sin contemplar, sin considerar las cosas, entonces Yo no he entregado mi luz y aquellos seres han permanecido en su turbación, y aún otros se han endurecido más en ella.
73. Mirad cuán fuerte tiene que ser la oración y la elevación de la humanidad para tornar en luz todas las tinieblas. Es una lucha en este Tercer Tiempo.
74. ¿Quién creéis vosotros que se convierte antes a la luz, el hombre o el espíritu que habita en las tinieblas? Antes que la conversión de ambos sea, unos contra otros tendrán que luchar. Ambos mundos se han acercado. La pugna, la gran batalla en verdad os digo, ya está en el universo y es necesario que el hombre se convenza de ella y conozca para que pueda esgrimir las armas; no las fratricidas ni las homicidas, sino las armas espirituales de la paz, de la razón, del juicio y entonces, sí podrá vencer.
75. En tanto ese convencimiento llega al hombre, en tanto que la humanidad penetra en las nuevas pruebas que se avecinan, pruebas que le han de dar la luz, a los unos en materia y a los otros en espíritu, vosotros nuevamente velad, nuevamente orad, Israel. Haced que el bálsamo que he depositado en vuestro corazón, brote por medio de vuestro amor y se extienda a través de vuestras oraciones en todos aquellos que necesitan consuelo.
76. A ellos ved en vuestra oración; a ellos envolved en vuestro manto espiritual; sobre ellos derramad la paz de vuestro espíritu, que es la paz del Mío; que cuando vosotros como hermanos estéis extendiendo vuestras manos de fraternidad, de unificación, de liberación y de consuelo, Yo, sobre el todo de vuestro manto de caridad y de fraternidad, extenderé el Mío que es de Paternidad divina, de perdón y de justicia, en espíritu y en verdad.
77. Así os he hablado, y así os he preparado en este día.
78. ¡He aquí pueblo amado, cómo a través de mi Palabra de caricia, una vez más os he alimentado y os he ungido! ¡Levántate oh pueblo, antes con la oración! ¡No decaigas ni un solo instante! ¡No dejes que se enfríe tu corazón! ¡No te entristezcas ante la proximidad de la partida de mi Palabra! Antes fortalécete más en ella.
79. Vela por la paz de las naciones. Penetra en la Conciencia de tus hermanos. No intentes saber quiénes fuisteis ayer espiritualmente, ni quiénes seréis el mañana. Solamente pensad que fuisteis, que sois y que seréis en verdad; que venís por el camino que el Padre os ha trazado y que en él tenéis que seguir cumpliendo con un alto destino de redención. Que sois el espíritu mismo de Israel, el pueblo escogido para altos cargos y para altos destinos.
80. ¡Cumple entonces! ¡Levántate, oh pueblo! ¡Trabaja, redime y convierte, invita y regenera a tus propios hermanos! ¡Sé ejemplo en el camino y así estarás alcanzando paz en la Tierra y gloria en el Más Allá!
81. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
17 SEPTIEMBRE 1950.