C.I. 12 Noviembre 1950

CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 013

¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!

01. El libro se abre nuevamente delante de vuestros ojos.

02. Os contemplo venir llenos de ahínco y de amor a escuchar la Palabra del Maestro; pero no me presentáis hambre en el espíritu; no veo enfermo ni leproso a vuestro espíritu. Sólo descubro en él, el anhelo de conocer mejor al Padre, de conocer más a fondo la vida, de poder alcanzar mayor regeneración y elevación espiritual y de aprender más en mi Doctrina para practicarla mejor en la senda que os he trazado. Si mi Palabra es un alimento para vuestro espíritu, él se ha habituado y vuestro corazón también a esta caricia, a esta esencia y sabor que vengo derramando a través de mi Palabra por el conducto humano y en mis Cátedras se nutre vuestro espíritu se fortalece y se prepara.

03. Después de escuchada mi lección la lleváis fresca y presente, y la aplicáis en los actos de vuestra vida. Mas las vicisitudes se acumulan en vuestro paso, las tempestades os azotan a diestra y siniestra, y por momentos sentís marchito el corazón; pero sabéis que el Maestro vuelve dentro de esta comunicación y esperáis con ansiedad, reprimís vuestra paciencia por la hora y el instante de su presencia y cuando oís su saludo, cuando veis de nuevo que el Maestro se recrea entre vosotros, dejáis que vuestro espíritu goce y se recree también.

04. Os sentís que verdaderamente estáis sentados en la mesa del Padre y coméis los manjares espirituales que Él os ofrece; pero el Maestro os pregunta: ¿Acaso esta forma de alimentaros vosotros, de fortaleceros en Mí, va a ser eterna? Bien sabéis que no. Que esta forma de manifestarme a vosotros toca ya a su fin y que al iniciarse 1951, estaréis ya dentro de otra etapa. En la cual no volveréis a escucharme por estos conductos y para ese tiempo quiero que estéis fuertes, que alcancéis verdadera preparación para que no os sintáis solos, para que así como en este tiempo habéis sabido penetrar en comunión con el Padre y sustentar vuestro espíritu con su Palabra a través del entendimiento del hombre.

05. Después de este tiempo podéis buscarme y penetrar nuevamente en comunión espiritual Conmigo y recibir directamente del Padre el pan de vida eterna, el sustento que os nutra, que os fortalezca, que os de alegría, paz y salud en vuestra jornada; que no vayáis a caer en la desolación ni en el vacío; que no vayáis a experimentar la ausencia del Padre, porque entonces tendréis que llorar mucho y Yo quiero que estéis serenos y siempre en paz, conscientes de las cosas que el Padre haga entre vosotros y también de los pasos que vosotros deis.

06. Yo contemplo a este mi pueblo dividido en congregaciones que toman el nombre de sus diferentes recintos. Algunas son escasas, otras muy numerosas; pero en verdad os digo, que contemplo en muy pocas la verdadera preparación para el paso que vais a dar. Hay congregaciones muy numerosas, a las que veo aletargadas, las que no se encuentran capacitadas para hacer frente al momento que os espera. Menos capacitados aún para dar enseñanza y ejemplo a la humanidad, y habéis llegado al tiempo anunciado por Mí en que os debía dejar en mi lugar para dar la enseñanza al mundo. En que comprendieseis la responsabilidad con que vais a quedar y son pocos los que en verdad, han despertado, son pocos los que se han preparado; pero Yo debo seguir hablando, debo seguir enseñando y despertando a los que duermen para, que podáis encontraros preparados en el instante final.

07. Dentro de mi voz justiciera, dentro de mis correcciones y reclamos está presente siempre mi caricia de Padre. Mis más duros reclamos van siempre envueltos en la Ternura Divina. Mas cuando el discípulo no sabe analizar la Palabra del Maestro, cuando no busca su fondo, entonces solamente toma para sí la caricia y deja pasar la corrección. He aquí el porqué del letargo, de la familiarización, de la falta de temor del pueblo ante las voces de justicia del Señor.

08. Los que se han nutrido con mi Palabra a través del entendimiento del hombre y han abierto su corazón y entregado su espíritu al Maestro, para que Él lo pulimente y le de forma, esos sabrán después buscarme y penetrar en comunión Conmigo; esos serán fuertes a través de la lucha. Mas aquellos que están durmiendo, que escuchan solamente la Palabra y la profecía del Padre y no aprovechan la hora, esos van a caer en la desolación, en las grandes amarguras, en luto, en la ausencia, en la muerte. Tendrá entonces el Padre que tocarlos y que probarlos para que puedan comprender que el Padre no ha muerto, que el Maestro no se ha ausentado, el Verbo no ha callado; que la mesa no ha desaparecido, que el festín eterno y la mesa siempre preparada. Y que la boca del Maestro incansable siempre y eternamente habla, que el Padre quiere estar más cerca, más dentro, más profundamente en el corazón de sus hijos.

09. Vosotros lo estáis comprendiendo, pero así quisiera el Señor que todos sus discípulos lo comprendieran. De cierto os digo: Los unos a los otros os daréis la mano, os ayudaréis en el camino y os alimentareis también con vuestro amor. Los que alcancen a elevar el espíritu y se nutran en la mesa del Señor espiritualmente, deberán estimular a aquéllos que no hayan encontrado la forma de llegar a Mí, y cuando Yo os contemple preparados a todos os diré: Ya es el tiempo de levantarse a trabajar y a sembrar la semilla.

10. Mientras no contemple el Señor a su pueblo en conjunto preparado, tendrá que existir en el seno del mismo pueblo la lucha interior, la labor en el seno de vosotros mismos, labor de regeneración, de unificación en todos sentidos, de preparación espiritual. Cuando estéis preparados Yo daré la voz y estarán preparadas las sendas, para que vosotros con paso firme marchéis por los caminos, pues quiero que deis un verdadero ejemplo de Espiritualidad.

11. No quiero que llevéis al corazón de la humanidad los mismos manjares que la han envenenado; no quiero que llevéis a los labios espirituales de los hombres los frutos de que se encuentran hartos y desengañados. ¡No más fanatismo, oh pueblo! ¡No más idolatría!

12. No más mistificación en la Obra del Padre. Pureza y sencillez en la práctica de mis leyes; verdad en vuestros actos; sinceridad, fraternidad para con vuestros hermanos.

13. Mi Obra será reconocida. Vuestro espíritu, su Conciencia, estarán tranquilos y la humanidad a punto de su redención. En el seno de toda religión y de toda secta se congregan los hombres y, a través de sus actos y de sus ritos buscan la comunión con el Padre, y en verdad se nutren de Él, alcanzan el alimento que buscan. ¿Quiénes? Los que se preparan, los que se purifican, los que buscan aquel acto para hacerse dignos de recibirme a Mí. Mas aquellos que, solamente lo hacen por hábito, por ostentación o por intereses mezquinos, nada reciben de Mí a través de aquel acto.

14. ¿Por ventura he venido Yo en este Tercer Tiempo a desconocer o borrar lo que instituí, en el Segundo Tiempo en el Santo Cenáculo? No, en verdad, oh pueblo. El fondo de las cosas, el profundo sentido de mis leyes nunca lo he venido a borrar en el corazón de mis hijos.

15. Las formas exteriores, los ritos, las tradiciones, eso sí de tiempo en tiempo vengo a borrar del corazón de los hombres, para que no por dar cumplimiento a las tradiciones y a los ritos, se olviden del cumplimiento de la Ley.

16. Sabéis que antes de la venida del Mesías entre los hombres en el Segundo Tiempo, el pueblo sacrificaba corderos para lavar sus pecados con el sacrificio y el derramamiento de sangre de aquellas criaturas inocentes; pero Jesús vino a borrar aquellas tradiciones con su propia sangre, con su propio sacrificio y simbolizándose Él en el pan y en el vino, dijo a sus discípulos: «Este es mi Cuerpo y esta es mi Sangre.»

17. ¿Qué cosas simbolizan el pan y al vino? El propio Espíritu del Señor, su amor, su verdad y en memoria de aquel acto, quedo instituida en el corazón de la humanidad aquella manifestación. A través de la Era Cristiana muchos hombres, muchos pueblos han buscado comunión con el Maestro a través del pan y a través del vino, que figuran el cuerpo y la sangre del Señor. Todavía en estos instantes muchos en verdad buscan el sustento para su espíritu a través de ese acto, y una vez más os digo: Aquellos que se preparan, aquellos que se purifican alcanzan de Mí, mi presencia, mi Cuerpo, mi Sangre. Pero ese tiempo y ese acto están ya próximos a desaparecer de entre la humanidad.

18. Ha llegado el tiempo del Espíritu Santo y todo espíritu encarnado lo presiente, lo palpa y está despierto. Vosotros lo vais a comprobar en vuestro camino. Esta humanidad está a punto de entregarse en brazos del Espíritu Santo y si Yo ese acto instituí en el Segundo Tiempo, su sentido, su fondo, no apartaré de vosotros, solamente su forma exterior. A vosotros no os he alimentado ya con símbolos, con ritos ni con tradiciones.

19. Todo esto he venido borrando y apartando de vuestro corazón para que vayáis quedando en verdad, limpios y preparados para practicar mi Doctrina en este tiempo.

20. ¡Bienaventurados aquellos que en los tiempos venideros me busquen de espíritu a Espíritu!, porque ellos sentirán mi presencia, saborearán pan y el vino, se sentirán nutridos, fuertes e inmortales. Mas los obstinados en las cosas pasadas, los conservadores de las cosas exteriores, los tradicionalistas, sufrirán, sentirán desolaciones y desengaños, y despertarán cuando contemplen que se han quedado solos, en el sitio en que su rutina los estanco.

21. Vosotros trabajaréis para todos, sembraréis en todos y orareis también por todos. No haréis distinciones ni dejareis que vuestro corazón se lesione ante la incredulidad de algunos de vuestros hermanos. No dejaréis que los dardos de las burlas, de los juicios insanos os hieran. No acusaréis delante de Mí a ninguno de vuestros opresores, ni estaréis esperando justicia sobre el que os haya ofendido. Quiero ver entre vosotros la verdadera fraternidad.

22. Si queréis ver paz en vuestro mundo, si queréis que los grandes problemas que confunden, que envuelven a los hombres se resuelvan, velad y orad, amad y perdonad, y por estas cosas que hagáis Yo otras muy grandes haré. Si teméis no contemplar el fruto de vuestro cumplimiento en esta Tierra, descuidad de él, que el espíritu también tiene pupilas más profundas, más penetrantes y él sabrá desde cualquier punto del Universo en que Yo lo sitúe, contemplar su pasado, su presente y hasta donde el Padre le revele, su porvenir. Porque será entonces cuando estéis en espíritu, cuando sepáis porqué habéis restituido y sufrido, cuando sepáis también estimar el amor de vuestro Padre y los perdones que os haya concedido.

23. Vuestro espíritu pertenece a la eternidad y ahora en esta Tierra y mañana en otros mundos, él siempre será dueño del tiempo, porque el tiempo no es dueño de vosotros, sino vosotros dueños de él.

24. Recordad que en el Segundo Tiempo borrando el Maestro tradiciones, del corazón de los hombres pudo contestar a los fariseos cuando ellos le dijeron y le juzgaron: ¿Por qué hablaba, por qué sanaba enfermos en sábado, siendo el día de la Ley, siendo el día que la Ley ordenaba descanso? Jesús les contestó: No fue hecho el sábado para que él se enseñoreara de los hombres, sino el hombre es dueño del sábado.

25. Ahora digo a vosotros, oh, discípulos del Tercer Tiempo: No es el tiempo dueño de vosotros, sino vosotros su dueño. Mañana extenderéis vuestras alas espirituales y entonces seréis dueños de la eternidad.

26. He aquí porque las cosas y las formas exteriores van desapareciendo de entre vosotros; porque ellas, como el tiempo, pasan; quedan atrás, dejan su simiente y cuando ya no tienen razón de existir en el corazón del hombre las borro y las hago desaparecer. Mas su esencia cuando ya ha florecido en vuestro ser, Yo la cultivo, Yo la conservo, Yo la desarrollo en nuevas lecciones y con la revelación de nuevas cosas.

27. ¿Acaso creéis que con lo que ahora os enseño vais a llegar a la suma perfección? En verdad os digo, no. ¿Creéis que la forma de comunicarme en este tiempo a través del hombre ha sido la forma máxima en que el Maestro se puede manifestar? Tampoco.

28. He aquí, porqué también esta forma está presta a desaparecer y después de ello viene un paso de adelanto para vosotros en la senda en que vais a buscarme ya con el espíritu desde este mundo material, desde vuestra materia. Ya no a través de altares forjados por vuestras manos, ya no por medio de actos ni de ritos, sino interiormente buscando a vuestro Dios en el fondo de vosotros mismos y encontrándolo en el infinito, ese infinito que es también de vosotros. ¡Allí estoy, en todas partes!

29. Mi templo es universal, no tiene fin. Mi Iglesia, si queréis llamarla así, es mi propia Obra. También ella es universal. Doquiera que queráis pisar en el Templo del Señor, podéis hacerlo, porque mi Templo está doquiera y con estas mis enseñanzas, dejaréis de mirar sobre el haz de vuestro mundo templos e iglesias.

30. En el Primer Tiempo erigió Salomón, en honor del Padre, un recinto que fue el orgullo de Israel y el asombro de pueblos y naciones. Su fasto, su lujo, su pompa, no ha tenido igual. En aquella riqueza y grandeza materiales vieron los hombres un reflejo del esplendor de la gloria. ¿Fue esto permitido por el Padre? ¿Fue ordenado también por Él? Sí, pueblo. Así debía ser. Eran pasos que teníais que dar en el camino. Eran peldaños de la escala por la cual vais ascendiendo. Pero aquello en su forma exterior debía tener su fin.

31. Cuando el Padre contempló que la humanidad en vez de comprender y asimilar el sentido de aquellas cosas, se fanatizaba con los objetos materiales, con las tradiciones y los ritos, vino a enseñar y manifestar nuevas cosas, dejando de las pasadas solamente su sentido. Por eso unos años más tarde de la muerte del Redentor no quedó ni piedra sobre piedra del Templo de Salomón. Y para daros a entender que no hay lugares determinados ni privilegiados en vuestro mundo, sino que en cualquier sitio o rincón puedo Yo manifestarme, no ordené se levantase nuevo santuario sobre los cimientos del anterior.

32. Dejé que mis discípulos transitando los largos caminos del cumplimiento penetrasen en las naciones gentiles, donde el fratricidio, donde el sacrificio de seres humanos, donde la idolatría llegaban a su máximo. Ante la incredulidad de muchos que dudaban que la Palabra de Jesús a través de sus discípulos pudiera encontrar eco, pudiera encontrar tierra propicia en tierra de paganos y gentiles, Yo os mostré desde aquellos tiempos que muchas veces en aquellos corazones es donde florece más pronto la simiente de Dios.

33. En el seno de hombres paganos Yo ordené a Pedro fuese erigido el nuevo santuario. Y ante él se inclinarán las naciones, se convirtieran los pueblos, se transformarán las costumbres, se regenerara el género humano, porque todavía no era el tiempo en que el Espíritu Santo, pidiese de los espíritus encarnados en el mundo, la máxima expresión de Espiritualidad. Todavía tenía que simbolizar su Obra y su verdadero Templo con cosas hechas por manos de hombres, pero ya dando Él a entender lo que es espíritu y lo que es materia, lo que es vida eterna y lo que es vida temporal.

34. ¿Veis en estos tiempos con cuanto esplendor, con cuántas riquezas materiales el recinto humilde y sencillo de Pedro ha sido revestido? Aquel lugar que primitivamente fue solamente punto de reunión para los apóstoles, humilde albergue para los discípulos del Señor, ahora bajo su sombra se han acumulado las grandes riquezas de la Tierra, bajo sus bóvedas las grandes ceremonias y liturgias que los ministros celebran y, ¿toda esa pompa, toda esa vanidad que vosotros contempláis, que vosotros sabéis, será eterna? ¿Pasará también como paso el esplendor del Templo de Salomón? También, discípulos.

35. Ya se acerca el momento en que de todo aquello solamente contempléis escombros, porque esa no es mi casa, no es mi iglesia, no es mi templo, no es mi Obra. He visto todo el fanatismo de la humanidad sobre aquellas cosas; he visto su idolatría y su materialismo y todo ello lo tocare con vara de justicia. Y cuando todo aquel objeto de fanatismo y de idolatría desaparezca, tendrá el espíritu del hombre que buscar el infinito y recordar que mi Reino no es de este mundo, como no lo es tampoco de vosotros.

36. Los hombres llamaron a mi Obra Espiritualista, obra de Elías, porque Elías como precursor en todos los tiempos había de venir también en el Tercero a preparar las sendas, a mover los corazones, a despertar los espíritus para la llegada del Señor y he dejado que las congregaciones, que mis nuevos discípulos, se reúnan en pequeños y humildes recintos. Son muchos los que existen ya. Yo he permitido la existencia de ellos solamente para lugar de vuestra reunión, para que allí refugiaseis vosotros vuestra Espiritualidad, vuestro recogimiento y penetréis preparados y unidos en elevación, para alcanzar la manifestación del Maestro.

37. ¿Por qué en el interior de ellos los hombres han levantado altares y han practicado ritos, imitando sectas y religiones? ¿Acaso ha sido ordenado por el Padre? Os digo, no, porque ya habéis penetrado en el Tercer Tiempo, en el cual el Espíritu Santo viene en todo su esplendor a enseñar las cosas del espíritu, a inspirar a los hombres el culto perfecto, a establecer entre el hombre y el Espíritu Divino, la verdadera comunión, la verdadera comunicación entre el discípulo y el Maestro, entre el padre y el hijo, entre Dios y su siervo.

38. Mas si por un tiempo hubo complacencias por parte del Señor, viendo el materialismo, las profundas raíces de fanatismo en el corazón de sus hijos, ese tiempo ya pasó y de todo aquello no quiero que vayáis a enseñar a la humanidad porque no os creería, porque no se convertiría a mi Obra.

39. Para que el espíritu del Tercer Tiempo crea en vuestra palabra, tendréis que mostraros, así como estáis en este instante: desnudos de las cosas de la Tierra, humildes y sencillos, sin ostentaciones de ninguna especie, sin hábito alguno, sin ninguna insignia, sin mas testimonio o prueba que vuestra fraternidad, sinceridad y amor.

40. No digáis que para que la humanidad pueda reconocer el Espiritualismo y abrazarlo, tenéis vosotros todavía que poner delante de sus ojos altares y ritos, para conducirla lentamente a la meta. No, pueblo. Todos están prestos ya. Todo espíritu está despierto. Tú lo vas a confirmar en tu misma jornada.

41. Por eso, prepárate, espiritualízate, fortalécete en mi Palabra para que cuando la llevéis a vuestros hermanos también sea persuasiva, sea fuerte y convincente. No vengo a pediros imposible alguno. Me basta con la preparación que mostráis en este instante para que Yo os vaya transformando día por día, para que Yo vaya dulcificando vuestro corazón. En él deposito Yo mi esencia, no en vuestros labios; mas de la abundancia de vuestro corazón hablarán vuestros labios.

42. Hablarán palabras de dulzura, palabras con vida que levanten a los muertos, palabras de salud que sanen todo mal, palabras de Ley que juzguen y regeneren, palabras de sabiduría que enseñen, revelen y convenzan. Así en esta humildad quiero contemplaros siempre. Así con este fervor y con esta confianza en Mí quiero miraros a través del camino. Así también con esa seguridad que tenéis para después de la partida de mi Palabra, quiero contemplaros siempre.

43. No tendréis flaquezas. No habrá falla alguna en vuestro paso ni titubeo en vuestros labios. Podrán venir las pruebas; los hombres acumularán escollos en vuestro camino, pero vosotros no perderéis la ruta, ni olvidaréis los principios que he puesto entre vosotros.

44. Ahora, oíd: Si por vuestra unificación y Espiritualidad llegáis a conmover a otras religiones y ellas contemplando vuestro ejemplo se levantan también, dejadlas. Esto ya es simiente vuestra. No penséis que ellas os están arrebatando vuestras propias armas, que están usurpando vuestro puesto. Dejad que despierten. Yo os he dicho que todos tendrán que despertar. Dejad que hablen a sus feligreses de Espiritualidad.

45. Dejad que simplifiquen sus ritos. Dejad que hablen lo que Yo os he dicho a través del entendimiento del hombre: Esto es ya simiente y también fruto; pero si vosotros ocultáis lo que os he enseñado, si olvidáis vuestras herramientas de labranza y vuestras armas, y os concretáis solamente a las cosas de la vida terrestre, y otros vienen y os sorprenden, os roban lo que Yo os di, entonces sí tendré que reclamarlo a vosotros, porque vosotros sois los que debíais enseñar con la Enseñanza que Yo os he dado.

46. Mas los que no hayan aprendido de Mí, ¿cómo van a poder entregar mi Palabra con esta misma gracia y esencia? Tendrán entonces que ensoberbecerse y que enseñorearse aún mas sobre la humanidad; tendrán que llamarse a sí mismos portavoces de Dios y sorprender a las multitudes, sorprenderlas en su buena fe y en su ignorancia.

47. Vosotros tenéis que trabajar, que velar siempre, que cuidar. Cuando miréis malos pasos entre la humanidad, si podéis corregirla con la palabra, hacedlo; si con las obras, hacedlo. Si no, entonces con la oración, Yo por medio de vuestra oración grandes cosas haré. Si miráis buenos pasos entre los hombres entonces estimuladlos, impulsadlos y de este modo estaréis agradando a vuestro Señor y sembrando su simiente.

48. Esto os digo, porque los tiempos presentarán a vosotros grandes pruebas que al momento de manifestarse o al llegar a vosotros os confundirán; pero si volvéis un paso hacia atrás y recordáis mi Palabra, entonces mi Palabra no pertenecerá al pasado, sino que será presente entre vosotros y veréis el cumplimiento de su profecía. En mi Palabra encontrareis la preparación y la solución para cada prueba. Por eso sed fieles a esta Palabra. Por eso guardadla en lo más profundo de vuestro propio ser, porque mi Palabra es para vosotros abrigo, bálsamo, es pan y es vino, es arma y escudo, es herramienta de labranza.

49. Yo he permitido que mi Palabra sea impresa en papiros y os concedo que cada uno de vosotros, si queréis, poseáis este álbum dictado por el Verbo Divino, escrito por mis Plumas de oro, iluminando por mi luz; pero os digo, en verdad: Cuidad de todo ello, que no es lo mismo que llevéis esa Palabra impresa, que oculta en vuestro corazón, allí quién podrá profanarla o descubrirla; en el fondo de vuestro corazón el hombre no puede penetrar.

50. Mas si Yo os concedo que los papiros conserven mi Palabra, es porque vuestra memoria y entendimiento humanos son pequeños para cosas tan grandes, son infieles. Mas cuidad de estas cosas. Vuestra Conciencia os dirá toda la responsabilidad que contraéis y por medio de este álbum que Yo os confío, doctrinad a vuestros hermanos, extended la Buena Nueva en el Tercer Tiempo.

51. Convenced a los reacios; sanad a los enfermos llevándoles con este Mensaje salud y alegría. Libertad a las Conciencias y a los espíritus encadenados por los remordimientos, por la intuición que les revela faltas de tiempos pasados. Y un tiempo llegará en que vuestro espíritu no haya menester de este libro, de estas cosas, sino que él recuerde y revele a la memoria humana, todo cuanto Yo he depositado en vuestro espíritu. Y no solamente eso, sino las nuevas cosas que el Espíritu Santo os revele ya como profecía, ya como órdenes.

52. ¿Por qué por momentos os contemplo tristes? Yo quiero que seáis invencibles, soldados invencibles ante las vicisitudes. Es mi voluntad a través de vosotros, oh, pueblo Espiritualista, poner nueva simiente a esta humanidad; pero tendréis vosotros que colaborar con vuestro Señor, para que esta simiente la transmitáis a vuestra sangre, con vuestros ejemplos a vuestros hijos, y no solamente a ellos a quienes amáis entrañablemente por la sangre, sino a los que os pertenecen simplemente por el espíritu, porque todos sois de Mí, todos sois hermanos en Dios.

53. Para que así, de generación en generación este pueblo vaya siendo fuerte y veréis entonces como creceréis, os multiplicaréis en gran manera, a semejanza del pueblo de Israel que creció y se multiplicó en el seno del Egipto en aquel Primer Tiempo, hasta ser tan fuerte que el Faraón con todo su poder, con toda su justicia temió al pueblo y lo dejó en libertad.

54. Así quiero que seáis en este tiempo. Que os acordéis que Jacob tuvo doce hijos y que de ellos brotaron las tribus; que con el paso de los tiempos se multiplicaron hasta formar un vasto e inmenso pueblo. Vosotros de generación en generación nuevamente os multiplicaréis a imitación de las arenas del mar y de las estrellas del firmamento, y cuando estéis diseminados en lo material por todo el orbe trabajando por esta mi Obra, pero unidos en un solo pueblo, en una sola familia, en una sola hermandad espiritual, entonces el faraón del mundo, del pecado, de la guerra y de la perversidad, os de la libertad a vosotros, tema de vosotros y no pueda esgrimir su justicia sobre el pueblo del Señor.

55. En este tiempo el faraón se quedará sin súbditos, será el último en doblegar su cerviz ante el Único Poder, porque ahora el pueblo del Señor está en el Universo. No es un solo pueblo de la Tierra, no es una sola raza.

56. Yo estoy preparando mi Familia Universal, derramando en este instante sobre todos los orbes, sobre todos los mundos, mi Divino Mensaje, mi inspiración; invitando y atrayendo a todo el orbe espiritual hacia mi manifestación, hacia Mí. Porque si vosotros, oh pueblo, ahora estáis divididos en congregaciones escuchando mi Palabra en distintos y pequeños recintos, así también desde mi Alto Solio, estoy enviando mi Mensaje y mi inspiración a distintos mundos.

57. Y cuando venga el tiempo de la unificación universal y todos los espíritus hayan llegado a mi seno, una sola morada habrá para los hijos, la misma morada del Padre, desde donde todos colaborando con su Padre y Creador regirán todas las cosas, gobernarán sobre todo el Universo y bendecirán también todo lo hecho por el Señor.

58. Así os hablo por la eternidad. Os hablo para todos los tiempos; os abro una brecha que os hace contemplar el horizonte en la eternidad, en el infinito donde desaparecen ya todas las limitaciones, todas las fronteras, todas las barreras.

59. ¡Levántate y despierta! Todavía tu espíritu no ha despertado como Yo lo quiero. Todavía tu corazón no alcanza a sentir y amar como Yo quiero que sintáis y améis. Todavía vuestros dones espirituales no alcanzan a desarrollar lo suficiente para sentiros sobrenaturales, para sentiros grandes, en verdad por el espíritu; pero presto, muy presto lo sentiréis y entonces vuestra jornada os parecerá sencilla, el camino llano, los obstáculos fáciles de pasar también.

60. Los corazones más duros llegarán a vosotros y fácilmente los doblegaréis. Las pupilas que ha mucho tiempo no han llorado, llorarán de ternura al escucharos, al sentir vuestra influencia. Los grandes pecadores que no han logrado regenerarse bajo el peso de la justicia humana, que ha mucho tiempo no han escuchado la voz de la Conciencia, oirán vuestra voz como una voz que viene de otro mundo y que los toca, que los sensibiliza, que los despierta o los resucita y entonces, abriendo sus ojos llorarán de arrepentimiento y amor, y os dirán hermano, pero hermano en Dios.

61. Así, pueblo, ¡una vez más te preparo te enseño y te bendigo! Pedid, que se os dará. Esta es mi Voluntad.

– MARCAS –

62. ¡Benditos seáis a quienes he inundado de paz y de bálsamo, y a quienes he nutrido una vez más con mi pan y vino todavía a través del entendimiento humano! Vais sintiendo interiormente la fuerza para dar un paso decisivo en próximo instante.

63. Ahora os dejo unidos, velando y orando por la paz del Universo, unidos con el pueblo en un solo corazón y en un solo pensamiento, con una oración de respeto para los que os han despertado y os han hecho el llamado para esta mi Obra. No olvidéis a ninguno de ellos, que han sido mis instrumentos para que lleguéis en este tiempo a Mí.

64. ¡AMAOS LOS UNOS A LOS OTROS! Velad por todos, que estoy atento a la oración de mi pueblo; como atento estoy a toda elevación y a todo quien me busca, extenderé mis brazos universales para inundar de luz a los hombres. Para hacerme presente en la misma justicia de los hombres y hacer acto de presencia en la Conciencia de toda la humanidad que se encuentra al borde del abismo, que se encuentra muy cerca de un nuevo ¡ay! de dolor. Un iay!, que si el hombre se propusiese con un grande esfuerzo de regeneración, de arrepentimiento y de amor podría apartar ese cáliz de sus propios labios.

65. Vosotros velad y orad para que el dolor de la humanidad encuentre atenuante, para que sus grandes sufrimientos y expiaciones encuentren un lenitivo en la oración, en el bálsamo del pueblo Espiritualista. De los discípulos del Señor, que en este Tercer Tiempo está cumpliendo su destino de ser bendición para todas las naciones, como habréis de ser el mañana bendición de todas las moradas. ¡Oh, pueblo bendito de Israel!

66. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!

12 NOVIEMBRE 1950.

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