C.I. 08 Abril 1950
CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 012
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
01. Discípulos del Espíritu Santo: ¡Bienvenidos seáis una vez más a Mí! ¿Quién se manifiesta en este instante ante vosotros? ¿El Padre, el Hijo o el Espíritu Santo?
02. Yo os contesto: ¡Se manifiesta entre vosotros vuestro Dios! Si en aquel Segundo Tiempo os dije en cuanto hombre: «Quien conoce al Hijo, conoce al Padre», hoy que no vengo en cuanto hombre a vosotros, sino en Espíritu, os digo: ¡Quien escucha a Jesús, escucha y recibe a Jehová, y he aquí la voz del Espíritu Santo! No miréis tres personas ni tres dioses. Mirad un solo Espíritu Divino que en este tiempo se manifiesta entre vosotros en plenitud y en esta voz, en esta Palabra de vuestro Maestro de maestros encontraréis al Juez, descubriréis al Padre, sentiréis la esencia del Espíritu Santo.
03. En mis últimas manifestaciones a través de los portavoces humanos en el presente año de 1950, Yo probaré el adelanto de mis discípulos, Yo los someteré a prueba en mi misma Palabra. No porque quiera saber quién se haya más adelantado o quien se encuentra retrasado en mi Enseñanza, porque todo lo sé. Mis lecciones y pruebas que os dé serán para que cada uno de vosotros tenga íntimamente la Conciencia de su adelanto, de su estacionamiento y de su retraso.
04. He aquí porqué al presentarme en esta alba de gracia entre vosotros os he saludado como Maestro. Vengo a mis discípulos, vengo a daros una lección más de las que os he entregado. Vengo a hacer más y más luz en el fondo de vuestro espíritu, para que quedéis iluminados después de la partida de mi Palabra y seáis entonces, como os he dicho, faros luminosos en este mar de pasiones y tempestades que forma vuestro mundo.
05. Preparáis vuestras fibras sensibles, preparáis vuestro espíritu, abrís los ojos de él para contemplarme, vuestras fibras para sentirme. Los que grande fe tienen en Mí, humildemente preparan su espíritu para recibir en el fondo de su ser todo cuanto Yo entrego; pero todavía hay discípulos que abren grandemente los ojos de su espíritu tratando de descubrir en el Más Allá la verdad de mi presencia. Todavía la duda hiere algunos corazones; todavía en el fondo de su corazón se preguntan si seré o no.
06. Todavía ante algunas de mis palabras y revelaciones suelen confundirse algunos y os pregunto: ¿Por qué? Si es ya el Tercer Tiempo, dejadle la duda a Tomás, porque él vivió en el Segundo Tiempo; pero recordad la lección que a él di y todo lo que en aquel Segundo Tiempo manifesté para destruir el materialismo, para destruir la duda de aquellos hombres.
07. Hoy en el Tercer Tiempo en que se acumulan en vuestro espíritu y en vuestro corazón las enseñanzas y revelaciones de los tiempos pasados y las del Tercer Tiempo, ¿por qué todavía dudáis? ¿Por qué deliberáis en el fondo de vosotros, si seré o no? ¿Si habrá verdad o habrá impostura en esta Obra que estáis recibiendo? Hablo así solamente a los que dudan, a los que luchan interiormente todavía hallándose en las postrimerías de mi manifestación por el conducto del hombre y una vez más os digo: ¡Bienaventurados los que sin ver han creído!
08. Estáis conmemorando en unión de vuestro Maestro, cosas que acontecieron en el Segundo Tiempo. Yo os he enseñado que lo que en aquel tiempo os entregué, lo dejé pero en vuestro espíritu. Cada una de mis obras y de mis palabras fueron actos de vida eterna que Yo os di.
09. La sangre que derrame sobre vosotros fresca aún está y fresca estará eternamente en el espíritu de todas mis creaturas, porque la sangre que mi cuerpo vertió en aquel Segundo Tiempo fue imagen de la vida que derrame, del amor que vertí sobre todos los espíritus, del perdón con que envolví a todos los pecadores, de la luz con que encendí la fe en los incrédulos, de la luz con que disipé todas las tinieblas de esta humanidad. Y esa vida espiritual es eterna en vosotros, es esa sangre que fresca estará siempre, presente en vuestro espíritu.
10. Mas si me hice hombre para traer la redención, la salvación y la luz a los hombres, os dice el Maestro, no solamente vine a los hombres: Era el tiempo marcado por mi Divino Espíritu para ir en busca de todos los espíritus sin distinción alguna, sin distinción de mundos y así, después de consumar mi misión de Maestro entre vosotros, mi Espíritu penetró en todos los antros, visitó todos los mundos, y todas las moradas habitadas por los espíritus del Señor.
11. Porque si vosotros teníais la promesa del Mesías, ese promesa no era solamente para los seres encarnados, sino también para aquellos que me estaban esperando en el Más Allá; para aquellos que esperaban en la restitución, en la expiación, en la experiencia espiritual, el día en que el Redentor de todos los espíritus llegara para abrir la puerta.
12. Después de consumar mi Obra entre vosotros y dejar las puertas de mi Reino abiertas con mi sacrificio de amor a todos vosotros, fui en busca de todos los espíritus y a ellos también la puerta les abrí, porque no son los hombres a quienes busco, son los espíritus.
13. A los unos los encuentro con la vestidura humana y a los demás con diversas vestiduras. Mas no vengo contemplando dichas vestiduras; vengo buscando la desnudez del espíritu. Vengo a desnudarlo de imperfecciones y de materialismo. Vengo a purificarlo con mi Doctrina para darle la vestidura que a él le corresponde, la de la perfección espiritual. Esa vestidura blanca, más blanca que el ampo de la nieve de que mucho os he hablado a través de estos tiempos. Y si en aquel Segundo Tiempo os busqué a los unos y a los otros en sus distintas moradas, ahora en el Tercer Tiempo nuevamente os he venido a buscar a todos, nuevamente me he manifestado a los espíritus de todo el Universo.
14. He venido nuevamente a tender lazos de amor, a buscar comunicación con todos los espíritus; pero hoy quiero que mi comunicación sea más perfecta que la de los tiempos pasados, para que a través de ella lleguéis perfectos a Mí, para que por medio de una comunicación más perfecta recibáis con mayor perfección y pureza las inspiraciones del Padre, sus órdenes, sus reclamos y su
15. Mas no penséis que en este día de gracia desciende mi Divino Espíritu a los antros para salvar a los espíritus y levantarlos a la luz. En este día solamente os recuerdo estas cosas, porque de cierto os digo, no es un solo día, sino un tiempo, el Tercer Tiempo el que he dedicado, como Espíritu Santo, para la redención de todos los espíritus.
16. Para levantar con la luz de mi gracia a todos, para llevarlos allí desde donde no han de caer jamás, para salvar a los más perdidos, para convertir a los más obcecados. Para limpiar a aquellos que mayores manchas, que manchas más indelebles llevan. Y para libertar de sus cadenas de oprobio, de vergüenza, de crímenes y remordimientos a todos aquellos que en su Conciencia llevan impresa toda la historia de sus faltas, de sus ofensas, de sus pecados.
17. Mi labor es incesante en el Universo. Preparándolo todo estoy con mano sabia, hablando a los mundos, hablando a todos mis hijos, en la forma en que debo comunicarme con cada uno de ellos, para llevarlos a la comunicación perfecta de espíritu a Espíritu, para llevarlos a la meta de la perfección a todos, no solamente a unos.
18. ¿Acaso espiritualmente sois vosotros de los más adelantados en el Universo? No pretendáis saberlo, porque no podríais saberlo, porque son cosas que solamente a Mí pertenecen. Os dije en el Segundo Tiempo: «En la casa del Padre hay muchas moradas.” Hoy os digo en vuestro propio idioma: En el Universo creado por Mí, hay muchos mundos y poblados pueden ser todos de hijos de mi Espíritu Santo y todos sois hermanos en Mí, todos sois semejantes a Mí.
19. Si en el presente sois distintos, distintos en la imperfección, en la perfección todos seréis iguales. A esa perfección os conduzco y para que a ella lleguéis, Yo os preparo. Yo os doctrino, os pruebo y pulimento; hacia la comunicación con mi Divino Espíritu os llevo a todos por igual, hacia la comunicación de los unos con los otros os conduzco también. ¿Cuándo esta dicha de comunicación se perfeccionará entre los espíritus? No lo sabéis por ahora. Muchos balbuceos habrá, muchas manifestaciones que serán creídas por unos y desmentidas por otros; pero el espíritu se manifestará, el espíritu hablará, el espíritu se impondrá en el Universo. ¡Créalo el hombre o no lo crea!
20. Por eso os digo que no es un día material, que no son unas horas las que dedico para penetrar en el mundo y en los antros. En el mundo de luz y antros de tinieblas, en busca de los espíritus que me esperan. No, pueblo. Es todo un tiempo, es toda una Era en medio de la eternidad destinada por Mí, desde el principio de las cosas, para llegar a todos como Espíritu Santo. Manifestándome con más elevación y con más perfección según el adelanto de los espíritus en el Tercer Tiempo.
21. Hoy no miréis más allá de vuestro mundo. Que no salga vuestro espíritu, ni vuestra mirada, ni vuestra mente a escudriñar las cosas que no os tocan y que solamente por la vía de la oración, por la senda de la elevación que os conduce a Mí y os conduce a mi Mundo Espiritual consagrado a proteger, para que por medio de mi inspiración y la de mi Mundo Espiritual recibáis solamente, enmedio de vuestro respeto, de vuestra obediencia y Conciencia espiritual, lo que os corresponda en el presente tiempo.
22. Por esa elevación, por el aprovechamiento que tengáis de lo que en este tiempo Yo os revele, alcanzaréis a saber lo que hoy queréis saber por curiosidad y que el mañana sabréis por justicia, por recompensa, por galardón, oh discípulos amados del Señor.
23. Se acerca el tiempo en que Yo os deje sin esta Palabra. Cuando dejéis de escucharla habrá tristeza en muchos; penetrará la frialdad en algunos corazones, otros permanecerán fervientes. Mas si hoy me preguntáis, ¿cuál es mi deseo divino? Que todos seáis fervientes, que antes de que Yo levante esta Palabra de entre vosotros, os preparéis, escudriñéis mi Obra y mi Palabra si queréis para que estéis convencidos y firmes, para que la duda no os vaya a sorprender después. Porque esa duda os hará sufrir, tropezar, porque esa duda dejará un dolor intenso en vuestra Conciencia en la misma eternidad, y no quiero que mis discípulos lleven en su Conciencia algún reclamo. Quiero que la paz de mi Espíritu sea sentida por cada uno de mis discípulos.
24. Cuando los tiempos pasen, si este pueblo no sabe prepararse, si este pueblo no aprovecha mis últimas enseñanzas, si acostumbrado a escuchar mi Palabra después la extraña en el camino y el tiempo; las pruebas, las vicisitudes y las palabras frívolas y materialistas de los hombres le hacen penetrar en la duda, entonces tendrá el discípulo que detenerse en su camino y preguntarse, si fue cierto o no fue verdad lo que escuchó.
25. Cuando solamente el aparente silencio responda a sus dudas, entonces él levantará su faz irrespetuosa para decirle al Padre: «Señor, si prometiste quedar eternamente cerca de nosotros, ¿por qué tus hijos no te ven? ¿Por qué mis oídos no te escuchan? ¿Por qué mi corazón no siente palpitar el tuyo? ¿Por qué no te manifiestas claramente delante de nosotros?”
26. Y si veis que las doctrinas de los hombres y las instituciones religiosas se levantan en grandes luchas, avanzan en sus caminos ganando batallas, entonces diréis: «¿En dónde está la Obra del Padre? ¿Por qué calló sus labios y nos dejó en la soledad, a merced de las vicisitudes y de los peligros?»
27. Y tendréis dudas muy grandes como pudieron tenerlas otros discípulos míos en otro tiempo y la duda se acrecentará si recordáis muchas de mis palabras que, según las malas interpretaciones, no tuvieron cumplimiento y diréis: «¿Por qué el Maestro se ausentó de entre nosotros dejándonos desnudos? ¿Por qué su Palabra no tuvo la virtud ni el poder de dejar a su pueblo unificado? ¿Por qué con todo su poder, el Espiritualismo no hizo el milagro de fundir en un solo corazón a este pueblo del Señor? ¿Por qué en el tiempo en que Él estuvo doctrinando a sus discípulos no vinieron de todas las naciones del orbe a escucharlo? ¿Por qué no se hizo la paz en el universo, si Él descendió en poder a través de su Rayo Universal? ¿Por qué fue tan triste su partida? ¿Por qué fueron tan tristes sus últimas Cátedras y sus últimas palabras? ¿Por qué partió en el silencio entre nosotros, sin haber sido escuchado ni glorificado por todo el orbe?”
28. Todo esto quemará vuestro corazón en el fuego de la duda; pero no quiero que esto sea así. Quiero que vuestro espíritu elevado por sobre todas las dudas e incertidumbres, no exija del Padre las materializaciones para su Espíritu Divino. No quiero que después de la partida de mi Palabra exijáis que Yo venga a humanizarme, a limitarme a tomar la forma del Maestro, de Jesús en cuanto hombre.
29. Quiero que vuestro espíritu, en verdad me siga, solamente por el deseo de sentirme, no por la fuerza de vuestra necesidad espiritual de verme y de sentirme, sino que en verdad me sintáis en la serenidad de vuestro espíritu. Me contempléis con la fe de vuestro ser, porque entonces sí me miraréis más grande, más hermoso de lo que pudieron contemplarme en aquel Segundo Tiempo a través de los mirajes mis discípulos, los amigos de mis discípulos y las mujeres piadosas.
30. Recordad que en aquel Segundo Tiempo hubo un instante en que mis discípulos se sintieron defraudados por su Señor. Ellos esperaban un Mesías lleno de fuerza material para libertar a Israel de la esclavitud de los hombres. Ellos esperaban un príncipe guerrero, un Señor de ejércitos, Señor de pueblos y de dominios terrestres; pero al escuchar la Palabra de aquel manso y humilde Maestro que les prometía un Reino mejor que los reinos de la Tierra, que les anunciaba la victoria de su Doctrina y de su Ley, que les anunciaba la justicia para los que lloraban, para los pobres de espíritu, para los enfermos, para los humillados, para los esclavos.
31. Ellos esperaban el instante próximo de su liberación y de la glorificación de aquel Señor. Ellos ansiaban mirarlo sentado en un trono en esta Tierra y ver un cetro de justicia en su diestra para juzgar a los pueblos de la Tierra, para avasallar a los grandes reinados de este mundo. Mas cuando aquel Señor no hizo resistencia, porque no fulmino con su poder a sus propios enemigos, porque como un manso cordero se dejó arrastrar hasta el cadalso; y al contemplar las burlas, la bufa de aquel pueblo y el escarnio, se ausentaban confundidos, intrigados, ¿por qué han sido así estas cosas?
32. Recordaron con grande amor a su Maestro. Sintieron en el corazón el dolor de aquel Hombre; pero no habían despertado espiritualmente todavía, ni su Conciencia ni sus ojos se abrían a la luz de la verdad aún. Y al mirarlo allí hasta el calvario y contemplar Su muerte sobre aquel madero afrentoso, y ver que su sangre corría como la de cualquier mortal y su vida se escapaba como la de cualquier hombre, entonces la duda se apoderó de aquellos corazones.
33. ¿Cómo podían levantarse a continuar la Obra de su Maestro? ¿Cómo podían levantarse a continuar aquel ejemplo de redención? Mas, el Maestro que no había muerto, que había pasado solamente por la muerte aparente para levantarse lleno de gloria y de vida sobre todas las cosas, contemplaba a los suyos y sufría por la duda de sus discípulos. Entonces el Maestro, como una prueba de su amor infinito se humanizó, se materializó, se dejó contemplar de las mujeres que fielmente le amaron y le siguieron, para que ellas dieran testimonio de lo que habían visto y oído a los apóstoles, y aun aquel testimonio fue puesta en duda por ellos.
34. Fue menester que el Maestro se fuese manifestando a todos, disipando las tinieblas de la duda y haciendo luz en todos aquellos corazones; pero quedaba el último, el de la más grande duda: Tomás, el que había desmentido todas las versiones y todos los testimonios, el que había replicado a voz en cuello que no solamente viendo sino tocando, porque no confiaba solamente a sus ojos. Quería confiar también a su tacto, que solamente tocando las heridas, hundiendo sus dedos en las llagas del Señor podía creer que había resucitado, y el Maestro tuvo que sorprenderlo en su duda también.
35. Encontrando el Maestro a sus discípulos solitarios, conmovidos, los unos creyendo en la resurrección del Maestro y el otro dudando, el Señor en su mesa se presentó y su saludo fue: “¡Mi paz sea con vosotros!” Y llamo a Tomás y mostrando sus llagas y mostrando el costado, pudo decirle: «Hunde tus dedos Tomás, y siente que en verdad soy Yo; ve que no soy un fantasma y ve que voy a comer entre vosotros, y los fantasmas no comen ni beben”.
36. Mas, ¿qué hizo Tomás en aquel instante? Arrepentido de su duda, vencido en su materialismo, cayó de hinojos, ante el Señor y confesó: «Tú eres mi Señor, Tú eres mi Dios.” Sí, Tomás, ¡porqué has visto, has creído!
37. ¿Queréis vosotros llevar en vuestra Conciencia eternamente ese dulce reclamo de Jesús, del Maestro? “¿Habéis creído, porque habéis visto?” ¡Oh no, discípulos del Espíritu Santo, no, discípulos del Tercer Tiempo! No alberguéis la duda. Destruidla desde ahora.
38. ¡Contempladme en Espíritu! ¡Contempladme en mi Verdad y en mi Esencia, para que después cuando estas manifestaciones os falten, sepáis mirarme con los verdaderos ojos del amor de la fe y del respeto, con la mirada espiritual, pura y limpia de dudas y de manchas!
39. Que no esperéis el testimonio de los videntes, de los profetas, de los niños o de los ancianos o de aquellos que ni tan siquiera escuchan mi Palabra en este Tercer Tiempo, que no esperéis que ellos vengan a deciros: «¡He visto al Maestro, he escuchado su voz que dice, levántate y cumple!» ¿O queréis que venga una vez más a humanizarme, a tomar forma humana entre vosotros para que Yo sea creído?
40. Ved que estas cosas en el Segundo Tiempo así debía ser, porque el Maestro no podía exigir más de aquellos discípulos. En aquellos tiempos en que el hombre comenzaba a penetrar con el espíritu en el valle insondable del Más Allá, porque vosotros que sois éstos y aquellos, que espiritualmente habéis evolucionado tanto, que os he probado mucho, que os he hablado. Que he buscado comunicarme con vuestro espíritu en esta forma a través del hombre hablándoos con verdad, revelándoos cosas profundas y sellando mis palabras con obras de verdad, ¿podréis dudar? ¿Podríais caer en materialización? ¿Podríais dejar enfriar vuestro corazón y desviar vuestro espíritu después de la partida de mi Palabra? Eso no, discípulos. Aun os estoy hablando, aún tengo muchas cosas que entregaros para que ellas en el fondo de vuestro espíritu, sean solamente luz, valor espiritual, decisión y ahínco, inquebrantable en todas las pruebas.
41. Cuando en aquel tiempo mis discípulos me acompañaron en las grandes jornadas para doctrinar a las multitudes, Yo no contemplaba entre unos y otros la verdadera unificación; no descubría en el fondo de aquellos corazones el verdadero reconocimiento de los unos hacia los otros y de todos ellos en Mí. Fue después de mi partida cuando me presenté espiritualmente entre ellos, cuando sintieron en el fondo de su espíritu el verdadero ardor, el verdadero amor.
42. Cuando se estrecharon en un abrazo de amor y de valor espiritual para continuar la Obra de su Señor, porque entonces llenos de dicha espiritual, destruidas sus dudas, dijeron: «¡He aquí! ¡Este es el Mesías, estuvimos, en verdad, con el Hijo de Dios, estuvimos en verdad, con el Salvador del mundo! ¡No nos ha defraudado! ¡Él es la vida! ¡Él es la redención! ¡Él es la Verdad! ¡Su reino no es de este mundo! ¡Su reino es el reino eterno desde el cual hoy nos mira, nos habla y se deja mirar! ¡Él está con nosotros! ¡Él nos ha prometido ir delante hasta Galilea! ¡Él nos ha prometido estar eternamente entre nosotros! ¡He aquí, estamos unidos, nos estamos amando y daremos testimonio de Él a todos los pueblos y hombres de la Tierra!»
43. ¿Acaso sabéis también si entre vosotros después de la partida de mi Palabra, venga la verdadera unificación, cuando sintáis en el fondo de vuestro corazón y espíritu la ausencia de mi Palabra; cuando mi Mundo Espiritual ya no haga repercutir su palabra entre vosotros a través de las facultades? Entonces las congregaciones buscarán a las congregaciones. Entonces aquellos que han permanecido distantes, obrando bajo su propia voluntad, buscarán a otros. Buscarán el calor, buscarán la presencia de los hermanos, buscarán el consejo y el báculo, buscarán la palabra y el bálsamo los unos en el seno de los otros. ¡Y vendré nuevamente a manifestarme! Sí, mi pueblo.
44. Hablaré de cerca a vuestro oído espiritual y me veréis todos y esas manifestaciones claras que Yo os dé, que hoy no sabéis en qué forma serán, porque vendrán en forma definitiva y grande para levantaros en el camino, serán vuestro baluarte, serán vuestro aliciente para que nunca creáis que vais caminando solos.
45. Yo siempre os sorprenderé en los caminos, en vuestro cumplimiento espiritual, en el cumplimiento material, también os sorprenderé en vuestras faltas. Yo escogeré el momento oportuno para hacerme presente en el camino de cada uno de mis discípulos. Yo estaré presente y me manifestaré en las reuniones vuestras, oportuno para hacer presente mi calor, sentiréis el hálito de mi Espíritu, recibiréis mis inspiraciones.
46. Mas así como vosotros vais a creer en Mí, quiero que también tengáis fe los unos en los otros, que no surja entre vosotros ningún testimonio falso, que no brote de vuestros labios la mentira por haceros grandes o notorios entre el pueblo o la humanidad.
47. ¡Ay, de aquel que mintiere! ¡Ay, de aquel que dijere: «He recibido este mensaje del Señor,” sin haberlo recibido! Porque entonces mi inspiración le será negada y solamente la recuperará mediante la purificación de sus manchas.
48. No podéis tomar mi Nombre en vano. No podéis tomar mi Obra para mentir, ni podéis tomar a mi Espíritu o mis cosas para escudar en ellos vuestro engaño. Que vuestros labios solamente digan la verdad; que si nunca recibieseis de Mí una inspiración o una manifestación seáis conformes. Si vuestros labios no dan testimonio, benditos seáis, porque supieron no mentir, que por estas cosas nadie os señalará; pero os pregunto, ¿quién puede ser aquel que no me reciba a Mí? ¿Quién puede ser aquel que no goce de mi inspiración, de mis mandatos o de mis manifestaciones? No me detendré ante vuestras faltas. Yo estaré siempre delante de vosotros. Os dejaré convertidos en profetas; pero en profetas de la verdad, no en los falsos profetas, no en aquellos que se levanten por los caminos haciendo alarde de este don de la profecía.
49. En los primeros tiempos mis profetas supieron andar por las calles pregonando los mensajes del Señor; pero, ¡cuánta humildad, cuánto valor, cuánta fe y estoicismo había en aquellos profetas! Los tiempos han cambiado. Hoy no podéis salir a las calles ni a los caminos, a las plazas o plazuelas de los pueblos gritando a voz en cuello mis mensajes. Hoy tenéis que saber cuál es el momento en que debéis hablar, en que debéis actuar y en que debéis orar.
50. Si de este modo os preparáis, mi pueblo, ¿por qué no habéis de andar los unos de los otros ante vuestros propios testimonios? Cuando estéis próximos a una prueba, cuando mi justicia vaya a hacerse sentir en los pueblos de la Tierra, o aún en vosotros, cuando algún acontecimiento Yo os quiera revelar, escogeré a uno de vosotros para preveniros y anunciaros estas cosas. Yo escogeré dos o tres, o los que me plazca para que aquel mensaje sea confirmado.
51. Mas no dudéis como en el Segundo Tiempo se dudó de los testimonios, porque con ello exigiríais del Padre una manifestación más grande y, ¿sabéis si el Padre está dispuesto en el Tercer Tiempo a materializarse? ¿Acaso sabéis si tendréis esa complacencia con vosotros como las tuve con aquellos? No olvidéis que el Maestro os ha dicho: El tiempo de las complacencias ha terminado.
52. Si vosotros decís: «Padre, las complacencias materiales han terminado, pero las complacencias espirituales nos las has cedido, nos las has brindado.» Sí, mis discípulos; pero si exigís al Maestro la materialización injustamente, entonces esa preparación vuestra entra en las complacencias materiales, de las que el tiempo ha pasado.
53. Es por eso, que os he venido a despojar de muchas tradiciones, de muchos hábitos, de costumbres tradicionales en vosotros, porque si en verdad sois el pueblo Espiritualista, que del Mosaísmo pasasteis al Cristianismo y de él, os he hecho pasar en el Tercer Tiempo, al Espiritualismo. También os digo que ibais de fanatismo en fanatismo, y de idolatría en idolatría, que siempre el culto revelado por el Padre a vuestro espíritu, culto envuelto en gracia y en perfección, vosotros le profanabais, le degenerabais.
54. Lo hacíais caer en manifestaciones, ritos, en ceremonias y en fiestas profanos; que os ocupabais siempre más del culto exterior, del cumplimiento de las tradiciones que del cumplimiento de la Ley y de la Doctrina. Y es por eso, que con dolor de unos y regocijo de otros, os he venido a despojar en estos últimos tiempos, en estas últimas albas, de muchas tradiciones, de muchas cosas a las cuales vuestro mismo espíritu se encontraba atado.
55. Hoy vais encontrando el verdadero templo y ese templo lo halláis lo mismo hacia dentro de vosotros que en el exterior, en el infinito del Universo. Hoy reconocéis que el verdadero altar está en vuestro corazón, que la fe es la lámpara que debe estar encendida a Mí; que las flores, las ofrendas, deben ser vuestras obras, vuestros méritos; que la imagen de vuestro Señor sois vosotros mismos, que a través de vosotros podéis contemplarme a Mí.
56. Hoy reconocéis que la fuente de gracia es mi Divino Espíritu, fuente inagotable de perfecciones y de bendiciones, que Yo soy la cuna donde vuestro espíritu ha nacido y se ha mecido eternamente en los brazos de mi amor. Que Yo soy la Obra, porque mi propia Obra está en Mí y mi Obra es universal e infinita. Que Yo soy el Pastor de todos los espíritus, el número grandioso de ellos a Mí me siguen, a Mí me seguirán, para finalmente llegar al único redil que es la paz perfecta, que es la mirada perfecta de los espíritus en el Más Allá. Y que la casa del Padre está en todas partes, que de esa casa no habéis salido vosotros jamás.
57. Así, entonces, vuestro espíritu ha abierto sus alas y ha contemplado por espacio al infinito, por tiempo la eternidad, por camino la senda perfecta y luminosa que os conduce al Padre.
58. Habéis olvidado y dejado atrás en el camino las tradiciones que eran obstáculo y tropiezo, la rutina que era solamente la muralla que estancado tenía a vuestro espíritu. Los ídolos, los objetos de fanatismo se quedaron atrás y vuestro espíritu presuroso y libre marcha lleno de ahínco, de alegría, de esperanza y de fe en su futuro espiritual.
59. Todo aquello que el espíritu contemplo como un báculo para sostenerse, para apoyarse allí, para creer y para amarme a través de aquello, tuvo el valor de dejarlo para contemplarme, para confiar en lo infinito y en la verdad que Yo he venido a manifestar a vosotros con gran plenitud, en los últimos tiempos.
60. Por esta preparación de vosotros Yo venzo las imperfecciones de aquellos o de estos por quienes me comunico. Por ese deseo de adelanto, de acercamiento hacia Mí, de elevación, de ideal y de comprensión en mi Obra Divina, Yo vengo y me manifiesto, me derramo en sabiduría y en luz entre vosotros.
61. Es, pues, una conmemoración que hacéis este día que vosotros llamáis de Gloria, porque en la gloria del Padre mansamente su sacrificio de amor fue en todos los espíritus; su Sangre Divina convertida en luz de redención que penetró y penetra en todos los espíritus como salvación.
62. Habéis conmemorado, en unión de vuestro Señor, cosas que en el Segundo Tiempo pasaron y cosas que hoy en este Tercer Tiempo instante por instante, acontecen, porque continuamente mi Espíritu está dando salvación y luz; continuamente hago penetrar los rayos de mi luz donde las tinieblas existen. Instante tras instante mi Divino Espíritu se derrama, no en sangre humana, sino en esencia, en vida espiritual sobre todos mis
63. He aquí porqué solamente habéis conmemorado; pero estáis viviendo estas cosas en verdad con vuestro Señor. Vuestro futuro os espera, los tiempos se avecinan y vienen a vosotros y con esos tiempos vienen los hombres, vienen las multitudes ávidas de conocimientos espirituales, ansiosas también de destruir sus dudas, ansiosas de poder encontrar para el espíritu un puerto de luz y de paz.
64. Viene la humanidad y entre ella a Tomás multiplicado, a Tomás representado por la ciencia y por el materialismo, con sus ojos preparados para escudriñar y no solamente sus ojos, los dedos de su mano para palpar, para tocar, y solamente así poder creer en mi existencia y en los acontecimientos espirituales que se suceden unos a otros entre la humanidad.
65. De los cuales los hombres dan testimonio sin ser creídos por los materialistas, testimonios que seguirán dando los hombres de acontecimientos que se seguirán multiplicando en los tiempos venideros, para que el Tomás del Tercer tiempo pueda ser vencido en su duda y en su materialismo.
66. Vosotros preparaos para que seáis los apóstoles de la fe, los discípulos fervientes, los que no solamente con palabras testifiquéis, sino con hechos también, que vuestras palabras y vuestros hechos vencerán la duda de los hombres. Manifestaré prodigios y daré pruebas que en verdad, iluminen la incredulidad de aquellos que entre vosotros se presenten.
67. No os pido un imposible; no serán cosas difíciles tan siquiera para vosotros. ¡Me bastará vuestra entrega, vuestra oración, vuestra fe y todo lo demás Yo lo haré, oh, mis hijos muy amados! Todo aquello que vosotros no alcancéis a hacer, toda imposibilidad con que vosotros tropecéis, me la dejaréis en mis manos y Yo lo haré posible. Entonces los hombres contemplarán, que cosas no posibles para seres humanos son hechas por vosotros, y esos prodigios los podrán atribuir a un poder supremo y soberano, los prodigios que Yo en el Tercer Tiempo hago.
68. Vendré a manifestarme en esplendor sobre el pecado de los hombres. Ante el poder humano me manifestaré como sabiduría y ciencia divinas; vendré a sorprender también el materialismo de la ciencia humana; sobre todas las religiones o instituciones de los hombres Yo vendré. Así lo he anunciado.
69. En los campos de discordia y de batalla Yo estaré presente con mi arma invencible de la paz, con mi espada de dos filos que dará muerte a todo pecado y a todo adulterio. Preparado estoy como el Gran Guerrero; como guerrero los hombres quieren verme y así me conciben muchos pueblos de la Tierra, como guerrero vendré en verdad y en espíritu. Mi guerra ha tiempo que ha comenzado; pero esa mi guerra está en sus albores.
70. Lo más fuerte, lo más tremendo de este combate está por venir y en esa contienda penetraréis vosotros a quienes estoy preparándoos como soldados. Bien sabéis que mi guerra no será de injusticia, que mi guerra será de justicia sobre la injusticia humana.
71. Mi amor arrasará toda la hipocresía, todo el egoísmo y la maldad humanos. Mi paz vendrá a destruir todo aquello que tenga simiente y principio de odio, de discordia. ¿Qué respetará entonces solamente mi arma poderosa, mi espada invencible que en vuestras manos también voy a depositar? La vida de mis hijos, la sensibilidad y la Conciencia. Todo lo demás caerá.
72. Sí, en la Conciencia de los hombres contemplo una chispa de amor a Mí, un átomo de verdad, un átomo de arrepentimiento, una partícula de amor o de piedad para los demás, todo eso mi arma respetará. Por eso vosotros podéis comprender que este combate será grande entre vosotros; pero este combate de la luz divina contra las tinieblas, contra el pecado, no es solamente entre vosotros. Esta contienda es universal.
73. Todos los espíritus darán después de esta batalla, paso hacia la vida, un paso hacia adelante, un paso firme hacia Mí en verdad y en espíritu. ¿No sentís vosotros cómo se agita la vida espiritual sobre vuestras cabezas? ¿No sentís que un ambiente de continuo combate lucha sin cesar en torno de vosotros? ¿No sentís que dentro de vuestro espíritu se oye el estruendo, se escucha el eco de ese gran combate?
74. Hasta en el instante de quietud, para vosotros hay intranquilidad. Hasta el momento de vuestro profundo sueño, vuestro espíritu se agita y lucha, se desprende y trabaja, se desprende para defenderse.
75. Esas son las grandes batallas que por medio del don profético, Juan mi discípulo contempló. El vio los ejércitos y esos ejércitos se encuentran en plena lucha en este tiempo. Pero lo más fuerte del combate no ha llegado, y por eso Yo a cada instante os instruyo, para dejaros convertidos en los soldados fuertes de mi Doctrina, de mi Ley, esta Ley que dice a sus soldados: ¡AMAOS LOS UNOS A LOS OTROS!
76. Eso es lo que el Gran Guerrero en el Tercer Tiempo, lo que el Príncipe de los Ejércitos os viene a decir, oh pueblo ¡Levantaos con esa espada de amor! Esgrimidla, desenvainadla ya, y venced todo odio y toda maldad con ese lema que se haga en vosotros verdad, que se haga cumplimiento: ¡AMAOS LOS UNOS A LOS OTROS!
77. En estos últimos tiempos de mi Palabra a través de los Portavoces humanos aprovechad mis enseñanzas discípulos. Aprovechadlas para que no quedáis en la soledad, para que no sintáis orfandad, para que cada duda no venga a quemar en vuestro corazón ni a detener vuestro paso.
78. Callad vuestros labios antes que blasfeméis, para que después como el buen discípulo adelantado y ferviente, me sepáis llevar siempre con vosotros y me sepáis llevar en todo tiempo, en todo instante y en todo lugar, porque una vez más os digo: ¡Bienaventurados los que sin ver han creído!
79. Vosotros sabéis que desde mi alto solio envuelvo al Universo en mi paz y bendiciones. Todo es bendito por Mí en todo instante y en toda hora. De mis labios no ha brotado ni brotará jamás maldición o abominación alguna para mis hijos.
80. Yo abomino solamente el pecado, pero no a mis hijos. Por eso en este instante, sin contemplar justos ni pecadores, hago descender sobre todas mis creaturas, sobre todos mis hijos, a los que veo como niños, mi bendición, mi ósculo de amor y mi paz.
81. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
SÁBADO DE GLORIA, 8 DE ABRIL DE 1950.