C.I. 05 Noviembre 1950
CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 011
01. ¡LA PAZ DE MI ESPÍRITU DIVINO SEA ENTRE MI PUEBLO BENDITO DE ISRAEL!
02. Día de gracia en que el Maestro se aposenta entre vosotros. Día bendito en que los caminos brillando de luz esplendorosa se encuentran, iluminando el sendero de cada uno de mis discípulos, tomándoos a tiempo de la mano para conduciros y acercaros una vez más a Mí.
03. Pueblo: Yo te recibo. ¡Bienvenido eres en mi regazo! ¡Bienvenido seas ante el Padre y en este instante, a pedimento del pueblo bendito Israel, extiendo mi caridad sobre el Universo para que también sienta la caricia del Padre y sienta es este instante, el rocío de mi gracia que voy a dejar derramado en cada corazón.
04. Has limpiado tu sandalia pueblo, has quitado el polvo inmundo que en el camino ha manchado tu planta; has preparado tu corazón con la buena voluntad, con la fe y la esperanza en tu Dios para recibir mi Palabra. Dispuesto te encuentras, preparados tu entendimiento y espíritu están para que en este día de gracia una vez más mi Palabra de amor sea contigo, oh discípulo amado.
05. Desde los primeros tiempos he venido preparando tu espíritu, he venido enderezando los caminos para que seas tú el que transite por ellos. Sí, dispuesto estás. Si llevas recogimiento, si con buena intención has levantado tu planta en este día, el Maestro te dice: Estás Conmigo, a la vera de tu Dios, a la vera de tu Maestro, el que ni un instante se ha apartado de ti, el que a cada momento ha descendido presuroso tomándote de la mano, acercándote al camino de la virtud, haciendo que tu espíritu asimile la inspiración y las virtudes que el Padre ha dado a cada espíritu, porque dotado está de mi caridad y potestad.
06. Te he acercado a cada instante al camino de rectitud, de la Ley y del amor. Ardua te ha parecido la lucha, difícil de transitar el camino, pero vengo a cada instante con mi mano divina tocando tu corazón como un cincel, que se acerca a una dura roca y que momento tras momento la va pulimentando, haciendo de ella una forma, haciendo de esa forma un altar donde Yo quiero morar, y que ese altar se adorne con las virtudes que te he entregado.
07. Donde solamente sea el santuario de la oración, de la fe, donde se guarde mi Palabra que cae entre vosotros como tesoro de incalculable valor. Hagas de ese santuario un cofre en el cual puedas encerrar todas las virtudes que el Padre te está enseñando, todas sus palabras benditas que te vienen a inspirar a cada instante y que el mañana, cuando te creas solo en el camino y cuando te sientas rodeado de las grandes necesidades, de las grandes vicisitudes que la vida te proporcione, recuerdes que no estás solo.
08. Que dentro de tu corazón llevas un tesoro, que tu espíritu es el poseedor de él y que tú podrás llevar la mano a ese cofre y sacar de allí los tesoros que guardas en él, y entregar con la gran verdad con que Yo te los entregué y hacerlos patentes a las multitudes. Darlos a conocer a esos hombres y mujeres que van muriendo de frío en el camino; a esos corazones que van pidiendo una gota de agua para sus labios; que se encuentran hambrientos de la verdad, dales de comer, pero no los alimentes con un pan amargo.
09. No, mi pueblo, dales una migaja del pan que te he entregado, que es el Pan de la Vida, es la palabra con que se alimenta el espíritu, es el sustento de él, que por gracia y añadidura Yo te he venido a entregar derramando esta Enseñanza a través del entendimiento humano. De estos entendimientos que he venido a preparar desde tiempo ha y por los que te he hablado incansablemente en cada uno de mis recintos donde aposentas tu planta. Allí hago resonar mi palabra como campana sonora y le entrego a tu espíritu.
10. En cada uno de estos recintos te he hecho el llamado; en diversos te has aposentado y en ellos siempre has encontrado la esencia de mi Palabra, que viene a posarse como una virtud en tu corazón, con la cual he venido a levantar ánimo, fe y valor a tu espíritu, porque contemplo que en los caminos que has transitado, en vez de un camino contemplabas un desierto, transitabas sin rumbo y con el grave cansancio en tu planta.
11. No había una fe firme en tu corazón, no había firmeza en tu planta, perdías por instantes el equilibrio en el camino y no sabías dónde ibas a llegar; no había una meta para ti, no había una esperanza de salvación. Sólo caminabas como un errante que no encuentra el final del camino; pero el Padre se ha acercado a ti en este tiempo en que ardua es la lucha para el ser humano, en que las vicisitudes de la vida a cada momento abrumando tu paso se encuentran. En este tiempo en que has contemplado que la iniquidad cegando los caminos se encuentran y he aquí, pueblo bendito, que he llegado entre vosotros como una luz esplendorosa rompiendo las tinieblas de tu sendero, apartando la iniquidad, quitando los mantos de tinieblas que cubrían tus pupilas y que vedado podías encontrar el camino de la luz.
12. Mas ha llegado el tiempo en que el Padre ha venido a sorprender a la humanidad, a sorprender tu corazón, para formar parte de las doce tribus benditas de Israel, a las cuales perteneces, oh mi pueblo muy amado. Yo te escogí porque no quise que pasaran los tiempos sobre vosotros sin encontrar la paz y la salvación que tanto tu espíritu ha anhelado. El anhelo que en tu espíritu ha existido, es una inspiración que el Padre le ha confiado, es el anhelo que todo espíritu siente en los instantes de reposo material, en los instantes en que se contempla abatido en sus pruebas.
13. Cuando el dolor muy cruel ha sorprendido su propio corazón, entonces es cuando me ha llamado, es cuando ha querido estar muy cerca de Mí y este anhelo el Padre lo ha sostenido en tu corazón y me he acercado a ti y te he dicho: Estás en el momento de saborear la paz; este es el instante propicio para que tu espíritu se acerque al banquete y pueda disfrutar de los mejores manjares que Yo siempre tengo servidos en mi mesa, para esperar al que a Mí venga.
14. Yo Soy aquellos brazos paternales que siempre se extienden y saben dar la bienvenida a tu espíritu en todos los momentos de tu vida, en todos los instantes que aparentemente para ti son pasajeros. El Padre te dice: Yo me recreo contigo. Yo me acerco a ti porque a cada momento estoy aprovechando la oportunidad de escribir una palabra que quede impresa en tu corazón. Un recuerdo que vengo a dejar a tu espíritu, una ley que voy escribiendo en esa tabla que he posado sobre tu Conciencia. Una palabra que tú el mañana acogerás con toda la fe de tu espíritu, la tomarás entre tus manos y también la regarás con tu llanto. Recordarás que esa Palabra que el Maestro te dio fue de dulzura, de amor; fueron palabras tiernas que conmovieron tu corazón, que te hicieron derramar lágrimas de fe, y sentir la divina presencia del Espíritu Santo en tu corazón.
15. El Padre sólo está esperando el momento de recogimiento espiritual de elevación, de Espiritualidad, para poder dejar la simiente entre vosotros para el mañana. Sólo estoy esperando ese momento tan anhelado que tantas veces te he hecho reconocer. Las cadenas del pecado te atan a él; el mundo no deja que por un instante tu planta se aparte de él.
16. Por eso, el Padre te dice: A una dura lucha te he sometido, pueblo, para la cual te he dado toda la fuerza necesaria y puedas vencer los obstáculos. Yo te digo: Libérate del pecado, aparta tu planta de los caminos de odio y de maldad y ven a Mí, que Yo esperándote estoy para arrullarte entre mis brazos y dejarte convencido de mi Verdad, porque el mañana tú serás un pregonero de la Verdad.
17. Quiero que seas el pueblo convencido, para que no me vuelvas la espalda por falta de fe. No quiero que el mañana dejes el lugar vacío. Quiero contemplarte como soldado firme, cuidando ese lugar tan precioso que Yo a cada uno de vosotros he dado, porque tenéis una misión que cumplir, una restitución a la que dar cumplimiento, oh mi pueblo muy amado.
18. El Padre te dice: Cuando dejes de escuchar esta voz a través de los labios humanos, no te sientas solitario y vayas a encaminar tus pasos por nuevo sendero. Voy a dejar que derribes de tu corazón ese ídolo que has amado, que has alimentado también con tu propia credulidad y voy a dejar solamente una simiente de fe porque, de cierto, no quiero que entre Israel exista el traidor, no quiero que el mañana se abran tus labios hablando de falsedad, porque si así hablasen, cuan dura será tu restitución. Porque Yo no he dejado palabra de falsedad para que las pronuncies en tu camino.
19. Yo te he enseñado a hablar palabras de verdad y de amor y esas son las que debes entregar, porque eres mi discípulo amado que estás al lado del Maestro Sabio, que ha venido a doctrinarte a través de todos los tiempos. Yo no te he dado distintas enseñanzas, una sola es la que he venido a entregarte y mira cuán llena de amor, de caridad, de perfección y de acercamiento a tu Dios se encuentra.
20. No te confundas, no equivoques el camino que te he enseñado. Esta Palabra es la que quiero que pronuncien tus labios ahora y siempre. Porque si el mañana te levantases disgregándote de las filas benditas de Israel, transitando por nuevos senderos, negando la Palabra que Yo te entregue, adhiriéndote a distintas creencias de la Tierra, el Padre te dice: En tu corazón se escribirá una Palabra imborrable con la cual tú llegarás ante la presencia de tu Dios, y entonces Yo te reclamaré el cumplimiento. Y te diré: Fuiste el traidor porque juraste fidelidad a mi Ley, juraste lealtad y no la cumpliste; te disgregaste de las filas de Israel y fuiste a prevaricar la Palabra que el Maestro te entregó; fuiste el mal discípulo, el incrédulo, apagaste la lámpara de fe en tu corazón y te convertiste en la virgen necia recostándote a dormir.
21. Cuando llegues ante mi presencia, cuando tu espíritu deje la envoltura, no quiero hacerte el reclamo de lo mucho que te entregué y de la pequeña porción que vayas a hacerme presente. Hoy te hablo como Padre, te hablo como Dios. No quiero que escuches la voz del Juez, porque mira que como Juez soy inexorable y mi palabra no vuelve atrás. No quiero que después de haberte dado esta magna oportunidad, llegues ante Mí cabizbajo y lloroso escondiendo tu faz entre tus manos, avergonzado delante de la presencia del Padre por la falta de cumplimiento. Este es el sendero del cumplimiento. Este camino que te he trazado es el crisol donde tu espíritu tiene que penetrar para poderse limpiar y llegar a Mí; así en verdad, como el oro se funde en el crisol, para purificarse, para darle forma y para darle su valor necesario.
22. Así he llamado a tu espíritu a esta Obra Sacrosanta, a este camino, a esta Ley y ese es el crisol a que te somete el Padre, que limpia tu espíritu a través de tus buenas obras, que lo purifica a través del cumplimiento, de la restitución que te he dado; que en esa restitución le das facilidad para el desenvolvimiento de sus dones y de su fe.
23. Que conozcas cada una de las etapas de la vida espiritual que debe vivir el espíritu para saturarse de la gracia infinita del Padre, y de la caridad que Yo a cada uno he de entregarle; pero es necesario que salgas de este plano terrenal para que puedas sentir la inspiración divina, porque viviendo en el plano terrestre no encuentra tu espíritu las facilidades necesarias para sentir la inspiración que el Padre le da. Es necesario que te eleves un instante, que salgas de la materialidad, para que Yo pueda acogerte en mis brazos y hacerte sentir mi presencia.
24. Por eso Yo te he venido a enseñar a orar, a elevar tu espíritu, a apartarte de las cosas terrenales, a olvidarte de ti mismo para que puedas sentir la presencia de tu Dios. Por eso, forme entre vosotros estos momentos, dando todas las facilidades a mi pueblo, preparando entendimientos, corazones, porciones, multitudes para que se acercasen a estos lugares que Yo nombre recintos, Árboles corpulentos.
25. Templos, como suelen llamarlos vuestros labios, para que os reunieseis y estando aposentados sintieseis el ambiente espiritual que os proporciona la caridad infinita del Padre y el Mundo Espiritual que desciende del Más Allá a preparar vuestro corazón, audífonos y ojos. Labios y audífonos materiales para que así rodeados de este ambiente espiritual pudieses formar la comunión, la atrición, la confesión ante vuestro Dios, olvidados mis hijos, de todo lo que os rodea y pertenece en la Tierra; alejado vuestro espíritu pensando en ese Más Allá que os espera, pensando en lo que sois: espíritus solamente. Y pudiereis acercaros a Mí con el deseo de llegar un día no muy lejano, ante la divina presencia de vuestro Dios.
26. Quiero estrecharte ya entre mis brazos; quiero tomarte ya para siempre en mi Mira que tu planta está cansada ya de transitar en las vicisitudes de la vida. Este mundo para ti se convierte solamente en un Valle de lágrimas y Yo quiero que ya abandones este Valle; quiero que vengas ante Mí. Por ello, te estoy enseñando a acercarte a mi Divinidad, porque quiero divinizar tu espíritu, teniéndolo a mi diestra, formando entre vosotros un solo cuerpo, una sola voluntad, la voluntad divina de Padre.
27. La voluntad que en todos los tiempos ha persistido y que persistirá; esa voluntad divina y suprema a la cual sujeto los hombres y que todas las cosas se encuentran. Esa Creación que Yo he formado con mi mano sujeta a mi voluntad se encuentra y tú que eres la tierna creatura, tú que eres el ser semejante a mi Divinidad, ¿quieres que Yo por un instante me aparte de ti? ¿Quieres que el Maestro te haga sentir la justicia divina?
28. Los tiempos de las profecías se acercan. Los tiempos en que vas a ser tocado por lo más querido, en que vas a contemplar la justicia del Padre que se hace sentir hasta lo más profundo de tu corazón; pero para ese tiempo quiero que estés preparado, que tus labios se enseñen a hablar con toda la verdad y la seriedad necesaria, que mi Ley te impone en el camino, pueblo.
29. Qué harías Israel, piensa un instante, medita en este momento en que estás ante mi presencia, ¿qué harías al contemplar desatada mi justicia? ¿Sentir los terremotos, contemplar que las aguas salen de su cauce, que el mar se convierte en tierra y la tierra se convierte en mar? ¿Qué harías al contemplar multitudes que de lejanas comarcas se levantan en pos de salvación?
30. Como en el Primer Tiempo, cuando fuiste tocado, fuiste te digo pueblo, porque eres éste, aquél y el mismo al que he hablado en todos los tiempos, cuando el diluvio universal se desató entre vosotros y las multitudes perecieron. Y que solamente a los que el Padre había designado fueron los que penetraron en el arca bendita, donde Noé pudo abrir sus puertas para recibirlos. ¿Qué harías, pueblo, sí te he dado mandato de formar el Arca bendita de la nueva alianza para ser la salvación del universo? ¿Qué harías cuando contemplases que los pueblos y naciones llegasen ante ti tocando esas puertas, les abrirías? ¿Recibirías a tus Semejantes, les estrecharías entre tus brazos, les darías la salvación en busca de la cual ellos vienen?
31. Mira que el Padre te dice: No sabes en qué forma mi justicia va a tocarte, pueblo bendito de Israel. Después de 1950 vendrá una etapa de grandes acontecimientos para mi pueblo muy amado. Los ámbitos de la Tierra se estremecerán: el firmamento y la tierra sufrirán choques, fenómenos astrales se presentarán. El astro rey con sus rayos candentes parte de la Tierra quemará; parte de la tierra desaparecerá; los continentes serán tocados; los cuatro puntos de la Tierra sufrirán una purificación, pues la mano divina del Creador tocará y hará sentir universalmente su Justicia.
32. He aquí, pueblo bendito, que el profeta del Tercer Tiempo ha dormido, ha cerrado sus ojos y no ha despertado a la verdad, no ha dado a conocer al pueblo los grandes acontecimientos que en lo venidero tocarán a vosotros.
33. He aquí que el Padre te dice: Los mandatarios también purificarán su espíritu, porque las naciones recibirán la paz, unificación y bonanza. Mas el Padre ha de purificar antes; porque después de la tempestad llegará la calma, brillará el arco iris y entonces los pueblos y las naciones, recibirán de sus mandatarios rectitud, amor y caridad.
34. La ambición con que los hombres han regido las naciones, esa ambición que se ha convertido en un dragón universal, desaparecerá, y entonces las multitudes se contemplarán rodeadas de bonanza. Los campos se limpiarán, las praderas y los montes se harán fértiles y abundantes; las aguas limpias y purificadas quedarán, porque hoy se han contaminado con el pecado universal.
35. Los ríos, los arroyos, las fuentes, las cascadas y los manantiales Yo los limpiaré, los purificaré, porque limpia la tierra quedará y entonces, cada una de esas gotas de agua que correrán por los campos para darles el riego y el rocío necesario a las plantas, será limpia, será purificada y hará fecundizar los campos. Las tierras que hasta hoy han sido estériles en fértiles se convertirán; los campos se llenarán de verdor, habrá semilla en los graneros de mis hijos; habrá buen fruto en los árboles, habrá abundancia, mi pueblo bendito de Israel.
36. Mas antes, el mundo sufrirá un caos para poderlo limpiar de toda su iniquidad, de esa maldad con que se han alimentado los hombres y las mujeres. Esa iniquidad que existe hasta en la cuna de la inocente creatura que llega al mundo, ha de limpiarse, porque la buena simiente ha de ser desde sus raíces.
37. La paz ha de brotar desde los cimientos de cada uno de los hogares. Hombres y mujeres, padres y madres de familia: Vuestros hogares se limpiarán. Las cunas de vuestros hijos serán las cunas blancas, donde se mezan los tiernos niños que lleguen a morar la Tierra. Corazones de buena voluntad recibirán los frutos que Yo me digno entregar al mundo cual simiente de paz; los recibiréis, los guiaréis con rectitud, con amor y caridad, con ejemplo de paz, con ejemplos sanos, porque el Padre os dice: En cada uno de vuestros hogares me aposentaré como peregrino y allí dejaré la tabla de mi Ley, en la Conciencia de los padres, de las madres, de los representantes de la Tierra, para que ellos se rijan bajo la voluntad divina del Padre. Penetraré a las mansiones de los hombres y de allí, apartaré la avaricia y solamente la mansedumbre dejaré en sus corazones, porque no permitiré un solo avaro en la Tierra.
38. Yo enseñaré a los hombres a Amarse de los unos a los otros, Yo les enseñaré las leyes de la paz, del respeto y de la conformidad y ellos así se guiarán, así vivirán, pueblo bendito de Israel, porque, de cierto esta etapa, en la cual te estoy hablando y que próximo está su final, es un fin para su maldad, allí terminará la tercera altura de perversidad con que los hombres y las mujeres se han alimentado en esta Era.
39. La luz del Espíritu Santo brillará en todo su esplendor en el universo; su descendimiento contemplarán los hombres con sus propias pupilas terrenales y ello viene a dar fin a la tercera altura de perversidad, para entonces surgir una nueva vida, una nueva paz, la cual será dada a conocer a los hombres.
40. Mas, ¿cuándo serán estos acontecimientos mi pueblo? No lo sabéis. Solamente como una profecía dejo escritas en tu propio corazón estas palabras, porque muchos de los presentes serán testigos de los sucesos anunciados en esta palabra que en este día de gracia te entrego, pueblo bendito de Israel, ¡créalo el hombre o no lo crea! Porque también estoy hablando entre corazones incrédulos que no aceptan mi palabra como una verdad que se cumplirá entre vosotros mismos.
41. Mas de cierto, ese corazón que hoy es el incrédulo, mañana al contemplar los acontecimientos que como profecía Yo en este día de gracia os entrego, entonces me dirá: «Padre, perdona mi incredulidad. Perdona, Señor, que no te creí; pero hoy confieso que Tú eres la suprema verdad.»
42. Sí, mi pueblo, ¡prepárate! Son momentos preciosos los que vives, momentos en que reina la presencia del Maestro entre vosotros, mis hijos.
43. En esta misma fecha, en el próximo año, recordarás esta palabra; releerás en tu Conciencia la palabra que Yo deje escrita y entonces me dirás: «¡Padre, cuánta dulzura se desprendía de tus labios al hablar a tus discípulos amados!»
44. Pueblo, si preparado estás, si tu corazón se ha sabido limpiar, si has progresado dentro del camino del cumplimiento, nada difícil será sentir la presencia del Padre, escuchar mi voz en tu espíritu para que sirva ella una vez más de guía en el camino. No quiero que vayas a flaquear el mañana. No quiero que levantes tu planta de mis recintos y vayas a transitar solitario en el camino. Formarás un solo cuerpo y una sola voluntad; te unificarás en espíritu y en verdad, como te lo he pedido.
45. Asido de la mano te levantarás e irás al cumplimiento que te espera, mi pueblo. ¿Unirás tus pensamientos, tus ideales, tu voluntad, para que Yo así haga la mía entre vosotros? No te desunas, no te apartes, oh Israel amado. Yo quiero verte siempre reunido, como en estos momentos lo estás, sintiendo el calor que la alondra viene a entregar a los polluelos. Así quiero contemplaros siempre, oh mis hijos amados. Esa corona fresca de laurel, que Yo he venido a dejar ceñida a tu sien, quiero contemplarla siempre fresca, no la marchites. Ya no vayas en pos de la hiel y el vinagre para tus labios. Bebe solamente de esta agua, bebe solamente de esta leche y miel que el Padre te proporciona. Los momentos amargos de tu vida, los momentos de tribulación, Yo los tomo en cuenta. Yo sé lo que sufrís, hombres y mujeres que habitáis este planeta.
46. Yo contemplo tu menesterosidad, contemplo que hay hombres que vagan en la Tierra, que no encuentran un jergón y una techumbre con que cubrirse de la intemperie de los tiempos; pero de cierto, te dice el Padre: Estás bajo este manto que te da siempre abrigo, estás bajo esta Palabra que es calor espiritual para ti. Estad, mis hijos, muy cerca del Padre, que sabe preparar la torta de pan a tus labios y que sabe cuál es la pena que más dolor va a causar a tu envoltura.
47. Yo estoy contigo, no te sientas solo en la Tierra. Si te consideras, aquella criatura que abandonada y olvidada de los hombres se encuentra, ¿qué te puede importar el olvido y el abandono de los hombres, si Yo estoy cerca de ti? Si tú, habitando estás un humilde hogar donde careces de lo necesario en la Tierra para poder vivir, el Padre te dice: Acércate a Mí, aliméntate con esta Palabra, come de este pan, como he dicho en todos los tiempos, ¡el que de este pan comiese, hambre no volverá a tener! ¡El que de esta agua bebiese, sed no volverá a conocer en el camino! ¡Aliméntate con estas palabras que el Padre te entrega, pueblo de Israel y condúcete a la verdad!, que Yo en este día de gracia hago sentir mi caricia paternal sobre todos los corazones, sobre todos los espíritus, sobre cada uno de mis hijos que reunido y congregado se encuentre, con el que está presente, como con el que está ausente.
48. Mirad que mi caricia es con todos vosotros. Yo de ninguno me olvido, ni aun de aquel que está detrás de las puertas del presidio, de aquel enfermo que está sufriendo su dolor en la choza y en el hospital.
49. Yo en este instante extiendo mi caricia, mi bálsamo divino sobre todos los necesitados sea mi caridad con ellos, porque soy el Padre que no me olvido de mis creaturas, que Yo a todos tengo que entregarles, porque más es lo que tengo que dar que vosotros que pedirme, mis hijos, porque tú solamente ves el presente y por él me pides, y Yo veo el futuro y por eso te preparo y te entrego. Te hago vivir alerta y te proporciono en tu mano lo que te hace falta, para que puedas entregar a los hombres de buena voluntad, como Yo te estoy entregando, oh mi pueblo bendito de Israel.
50. Recreaos, mis hijos, que desde este instante os dejo la caricia paternal, mi gracia y mi paz la hago sentir sobre todos los corazones, porque ésta es mi voluntad.
51. Pueblo bendito de Israel: Recréate en este día de gracia y graba mi Palabra en lo más recóndito de tu corazón y cuando sientas la necesidad de saborearla, medita, estudia y analiza, entonces sentirás en tus labios, el sabor de este manjar que Yo en este día de gracia te he dejado. Recréate, ve a los caminos, ve a los tuyos, ve a las comarcas, ve a tu hogar y lleva como emisarios, la paz y la gracia de las cuales Yo hago portador a cada uno de los presentes, como de los ausentes, porque esa es mi voluntad.
52. Al Universo y a todas mis creaturas bendigo y perdono, en mi Nombre que soy el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
53. ¡La paz de mi Espíritu Divino queda entre mi pueblo bendito de Israel!
5 DE NOVIEMBRE 1950.