C.I. 03 Diciembre 1950
CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 008
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
01. ¡Mi bendición con todo el Universo!
02. Tú, pueblo de Israel, formas en este tiempo el ejército del bien, aliado de mi Divinidad, discípulo Mío. Me amas y por este ideal te estás preparando para luchar en los tiempos venideros con la humanidad. Vas a luchar en contra del mal. No vas a destruir lo que es bueno, lo que Yo he creado, los principios que Yo he enseñado a la humanidad. Vas a ir en contra todo lo que es imperfecto, de todo lo que pertenece al reino del mal.
03. Esa es la misión de Israel.
04. Yo he puesto en vuestra diestra una espada y en la siniestra un escudo, para que podáis luchar y al mismo tiempo defenderos. Vais a ir en nombre Mío, sin decirlo a vuestros hermanos. Vais a saber que Yo os he dado mandatos y esos mandatos vais a cumplirlos a través del camino de vuestra vida; que no vais a hacer obra perfecta en el primer día de vuestro cumplimiento; que estáis sometidos a la ley de evolución y que poco a poco iréis perfeccionando todos vuestros actos.
05. Yo os ayudaré en esa grande lucha y en ella también estarán los ejércitos espirituales. Yo los he enviado en el Tercer Tiempo, para inundar de luz a la humanidad. Ellos han trabajado junto con los labriegos. Ellos han preparado el camino de todos mis discípulos. Ellos como siervos de Elías han sido precursores en el camino de cada uno de vosotros.
06. Elías como Pastor, lo ha preparado y dispuesto todo: pues él es el precursor Mío en todos los tiempos. Él con el fuego de amor que posee en su espíritu, él con la luz de mi Divinidad, porque es rayo que lo ilumina todo, ha preparado el sendero de todos los que me han escuchado y está preparando a todos los que han de recibir en corto tiempo la Buena Nueva.
07. Elías es infatigable. Elías vela por la humanidad. Él es vuestro báculo. Ya veis, pueblo de Israel, como no estás solo en esta lucha que el Padre os anuncia. Como todos os ayudan, pues esta Obra está encomendada a muchos espíritus, a grandes legiones de seres. Es la lucha del Tercer Tiempo y todo espíritu virtuoso se ha unido a Mí para luchar en este tiempo por el bien de todos los espíritus.
08. ¿Cómo vais a luchar, pueblo de Israel? ¿Cómo vais a enseñar a la humanidad? Tenéis antes que penetrar en vosotros mismos y conoceros, para que podáis saber qué es lo que hay en vosotros, cuál es vuestra capacidad, vuestros dones, y entonces pueblo, seguro de lo que habéis recibido, de lo que habéis estudiado, iréis a la humanidad para enseñarle. Yo os miraré en esa lucha. Yo os bendeciré. Mi brazo estará en vuestro brazo, cuando hayáis de destruir las cosas impuras. Yo aprobaré todo aquello que hagáis cumpliendo mis leyes.
09. Ya sabéis que mis leyes son de amor, de caridad y de perdón ante todo. Ya sabéis, pueblo, que no vais a causar ni el más mínimo dolor, al corazón de los hombres. Yo solamente os he enseñado el amor. Yo os he perdonado distintas veces. Yo os he ayudado cuando habéis caído en pecado, para que os levantéis una vez más. Así, pueblo, no erraréis jamás. Yo no dejo el dolor para que lo extendáis. Yo solamente os he dicho: Vuestras armas son de amor, de luz, de paz y buena voluntad. Todo podréis lograrlo con ellas, pues el amor vence al más duro corazón. La luz hace caer los más grandes errores. El perdón, la paz y la buena voluntad hacen prodigios.
10. Entonces pueblo, revístete de estas cosas. Piensa que tu Maestro soy Yo. Piensa que el que te manda es el Ser Perfecto, el que rige todas las cosas, el que ha formado a todas las creaturas, el que ama con infinito amor a todos los seres.
11. Si vas en nombre Mío piensa que llevas en ti mismo mi Ley y que vas a representarme en tus actos, y si estás preparado Yo hablaré por tu boca. Derramaré la luz de mi Espíritu sobre todo aquel que se acerque a ti hambriento o sediento de conocimiento. Muy delicada es tu misión, pueblo de Israel y es menester que estudies profundamente para que sepas conocerla y comprenderla.
12. La humanidad va a juzgaros. Grandes murmuraciones van a levantarse en torno de vosotros. Yo os he prevenido y os he dicho: Haced cada día más espirituales vuestras prácticas. Dejad que vuestro corazón ame más y se profundice en mi Enseñanza, para que no haya un solo punto débil que la humanidad pueda censurar.
13. Después de mi Palabra estudiaréis, penetraréis en hondas y profundas reflexiones y diréis para vosotros, ¿qué es lo que debemos hacer? ¿Cómo daremos principio al cumplimiento? ¿Qué es lo que el Maestro miraría con agrado de nosotros?
14. Yo os he hablado mucho. Os he iluminado y entre vosotros, voy a dejar a aquellos que han de dar grandes pasos muy prestos. Voy a desatar todos los dones. Entre vosotros van a levantarse los grandes analizadores de mi Palabra, para que puedan explicarla al pueblo y el pueblo se levante apoyándose en esa palabra para dar principio a su cumplimiento. Ese cumplimiento empezaréis trabajando en vosotros mismos, preparando vuestro corazón, sometiéndolo a prueba vosotros mismos para contemplar vuestra fe, fortaleza y firmeza. Y cuando os halléis convencidos de que estáis verdaderamente preparados para dar un paso, lo haréis en mi Nombre, Yo os ayudaré.
15. Permaneceréis unidos, estudiando. No os alejaréis y en estas reuniones mi luz descenderá sobre todos los espíritus. Yo os animaré en las pruebas, Yo os fortaleceré en todo instante.
16. Así, no temáis. Pensad que el Divino Maestro os dejó una herencia para todos los tiempos; que mi Palabra es para siempre y los dones que os he confiado son eternos. Pensad que en este tiempo he materializado mi Palabra para que pudieseis oírla; pero que puedo seguir comunicándonos mis inspiraciones y mandatos por conducto de vosotros mismos. Pensad que mi Obra va a continuar con mayor fuerza y esplendor entre vosotros, que no va a haber siquiera un momento que vayáis a deteneros. Yo quiero que sigáis caminando con el mismo paso lento y seguro, para que podáis en corto tiempo estar preparados y Yo pueda dispersaros a tiempo; no antes ni después del tiempo señalado.
17. Voy a dejaros despiertos, con las pupilas abiertas contemplando el porvenir, analizando el instante que viváis, contemplando a la humanidad que esté cerca de vosotros, contemplando las pruebas que afligen en este tiempo a la humanidad.
18. Yo os he dicho el porqué de las pruebas. Vosotros lo sabéis y en esas pruebas seréis báculo y consuelo para vuestros hermanos. En vuestras horas de elevación y en vuestras reuniones, Yo os haré conocer el tiempo en que esas pruebas van a tener término, cómo va a seguir conduciéndose la humanidad.
19. Grandes cosas os diré después de este tiempo y vosotros escribiréis. Os permito estas cosas porque muchos de vosotros vais a pasarlas en corto tiempo, y es mi voluntad que dejéis impresas por un tiempo estas cosas, para que vuestros hijos puedan contemplarlas, estudiarlas y comprenderlas.
20. Yo preparo la Conciencia de todos los que han sido señalados. Ellos han recibido los cargos, la misión. Todo está desatado en ellos. Si muchos no han contemplado palpables sus dones, es porque todavía no se han preparado, porque no se han espiritualizado, pero llegará el tiempo en que aquellos que tienen el don de analizar, analizarán; los que poseen el don de la palabra, hablarán; pues Yo os he dicho siempre: De la abundancia de vuestro corazón hablarán vuestros labios. Así hablaréis vosotros y la luz que brote de vuestras palabras será transmitida a los demás. Esta luz que hay en cada uno de vosotros será traducida en palabras, en actos, en miradas a la humanidad. Todo vuestro ser será como una ascua de luz. A vuestro paso sembraréis la luz, la paz y el entendimiento entre los hombres.
21. ¿Acaso no os habéis reconocido? ¿No sabéis que Yo he derramado todos mis dones en cada uno de vosotros? Si, pueblo de Israel. Los unos por modestia no lo habéis reconocido. Los otros porque os habéis detenido en vuestro desarrollo; pero llegará el tiempo de la gran comprensión, del desatamiento y entonces daréis al mundo lo que Yo os he dado.
22. Yo os preparo en este tiempo. Son las últimas lecciones que os doy. Todas ellas forman el Testamento del Tercer Tiempo, el cual será unido a los dos primeros, a los del Primero y Segundo Tiempos. Con los Tres formareis un solo Libro. Es la herencia que os doy para vosotros y para todas las generaciones.
23. Es la consumación de los tiempos en la que vivís; es el tiempo anunciado por los profetas; es el cumplimiento de todas mis palabras el que quedará escrito en ese Libro. Los profetas hablaron de este tiempo. Los apóstoles recibieron en miraje lo que hoy estáis contemplando y viviendo. Los profetas temieron a este tiempo, lloraron al contemplar lo que esperaba al mundo: Las grandes pruebas, la lucha que habría de desatarse, y vosotros sois testigos en este tiempo de todas estas cosas.
24. Yo he permitido que el pueblo de Israel palpe, sienta y viva en este tiempo, y vea el cumplimiento de las profecías dadas en tiempos muy remotos. Sí, pueblo, Yo he llamado a tu espíritu y cerca de Mí le he hecho contemplar el panorama universal. Te he mostrado todas las cosas porque eres mi discípulo; te he estrechado contra mi Corazón y te he dicho: Así como te estoy enseñando a ti, quiero enseñar a la humanidad. Esta misma Palabra en que te he dado testimonio de mi amor, pertenece a todas las creaturas y así como te amo a ti, las amo a todas.
25. Yo dejo impreso este testimonio en tu espíritu. Yo te encargo todas estas cosas, Israel. Tú irás por los caminos del mundo recordando siempre estas horas de paz que viviste oyendo mi Yo te haré comprender todo lo que te he entregado en estas horas de éxtasis, de amor, en estas horas de desmaterialización, de alejamiento de todas las cosas terrestres. Yo te haré comprender todo el valor que ha tenido mi Palabra en este Tiempo, para que tú lleno de ese amor, envuelto en esa luz purísima que vierte mi Palabra, puedas ir a la humanidad a entregar sin adulteración alguna, todas las cosas que Yo te he hecho conocer.
26. El mundo me dirá muchas veces: “¿Por qué no me llamaste, si soy tu hijo? ¿Por qué no me hiciste pertenecer a esa congregación de espíritus que Tú purificaste y preparaste con tu Palabra?” Y Yo les diré: “Todos me pertenecéis. A todos he dado por igual. Por conducto del pueblo de Israel os entrego todas estas cosas, para que nadie carezca de ellas. Él será mi enviado, mi portavoz, el heraldo que llevará por todas las naciones la Buena Nueva. El pueblo de Israel, que tiene una misión muy grande en todos los tiempos será tu maestro”. Yo diré a la humanidad.
27. Israel, penetras en meditación y piensas a veces que lo que te pido es imposible, y el Maestro te dice: Si me amas, todo será posible. Yo dispondré todas las cosas para que no tropecéis. Todo aquel que se entregue al cumplimiento de sumisión espiritual tendrá por añadidura, las cosas que pertenecen a la Tierra. Con menos afán podréis labrar el sustento de cada día, esto Yo os lo daré, solamente quiero contemplar en vosotros la verdadera preparación y sentido de responsabilidad.
28. Todas las pruebas que habéis atravesado han servido para purificaros. Todavía un tiempo más afligiréis acompañando a la humanidad en su purificación; pero este tiempo será propicio. Todos los corazones estarán fertilizados por el dolor y mi Palabra caerá en ellos como el trigo cae en la tierra preparada. Ellos la recibirán y en ellos germinará y fructificará esta simiente.
29. Yo os preparo como sembradores, como labriegos en la gran campiña, en esta campiña que es mía. Yo velaré por todas vuestras tierras, por todos los granos que sembraréis, por todas las plantas que me hagáis presentes. Yo desde el Más Allá regaré con mi amor los campos de la humanidad, que son el corazón; pues esta obra que os confío es mi Obra de redención, de salvación universal.
30. Yo quiero devolver al mundo la paz, todos los dones que ha perdido. Duele mi Corazón al contemplarla desheredada, debatirse en un mundo de luchas infinitas. Ya se acerca el momento en que Yo diga: ¡Basta ya! ¡Cese el dolor! ¡Vuelva la paz a la humanidad! ¡Sea la virtud en todos los corazones! ¡Sean los puros ideales los que alimenten al hombre! ¡Vuelvan los hogares al principio de armonía y sea cada hogar como un templo regido por mis leyes! ¡Haya armonía en todas las naciones! ¡Haya lazos de fraternidad que las unan a todas, las fronteras sean borradas y los idiomas de los hombres desaparezcan! Para quedar uno solo: El idioma de amor y de entendimiento.
31. Sí, pueblo de Israel. Estas cosas serán, mas no sabéis el tiempo. Yo estoy luchando, estoy trabajando en cada corazón y mi lucha es fructífera. Yo cultivo y recojo frutos preciosos de esta siembra. Mientras tú duermes, pueblo, Yo trabajo. Mientras la humanidad no conoce el tiempo en que vive, mi influencia divina desciende a todos los corazones y llevo adelante mi Obra pacientemente.
32. Yo he venido en silencio en este tiempo, sin alarde, pueblo, y en silencio desaparece también mi Palabra. No ha habido guerras por causa de mi Obra. No se ha derramado sangre. Yo he reunido a los míos y en el seno de esas humildes congregaciones he derramado mi Palabra; pues no he querido que en este tiempo mi Palabra provoque la ira de unos o la confusión en otros.
33. Yo os he dejado preparados y sois vosotros los que vais a luchar. Mas, ya en tiempos propicios o en tiempos adversos, vosotros llevaréis mi Palabra como un Testamento a toda la humanidad, y sabéis, pueblo, que doquiera mis hijos se congreguen con la sana intención de recibir mi luz o mis dones, Yo estaré con ellos, sea cual fuere la congregación, sea cual fuere el ideal.
34. No impondréis vosotros por la fuerza mi Doctrina. No haréis amenaza alguna. No obligaréis a nadie a creer. Vosotros solamente sembraréis, así como Yo lo he hecho en este tiempo. Mientras los unos me han oído y han creído, los otros me han oído y se han apartado. No les he castigado, pueblo, solamente les digo: Llegará el momento en que me buscaréis, en que reconoceréis que esta forma en que me he manifestado a la humanidad en este tiempo, es la forma en que Yo escogí y es perfecta.
35. No he venido a servirme de los elementos de la Naturaleza, inferiores al hombre. Me he servido del mismo espíritu del hombre, que es parte de mi Espíritu, para comunicarme con los mismos hombres. En ese espíritu está la Conciencia, están los dones. Yo me he comunicado por conducto de ellos y en verdad me place; he sentido gozo infinito al comunicarme por conducto de mis propias creaturas.
36. Yo he derramado una esencia y una verdad que no están al alcance de hombre alguno. Yo he manifestado mi Palabra y todo el que se ha preparado la ha comprendido. Por eso, pueblo de Israel, en el camino de tu vida tendrás muchos testimonios que dar a los hombres, de la veracidad de mi venida entre vosotros, de la pureza de mi Palabra, de la sana intención con que he venido a vosotros; de la perfección y armonía que hay dentro de mi Obra.
37. Ya os he dicho que no vengo a desconocer mi Obra en los tiempos pasados, si es mi propia Obra. Yo solamente he venido a continuar lo que he empezado en los tiempos pasados. Las dos primeras etapas concluyeron y la tercera dio principio en el año de 1866 y desde entonces te hablo, pueblo. Desde entonces me manifiesto en forma palpable.
38. La luz de mi Espíritu ha caído sobre todo espíritu e íntimamente los espíritus saben que algo nuevo, algo sobrenatural está desatado en este tiempo. Mas por el mismo sueño de los espíritus no se han levantado buscando mi presencia; pero en todas las naciones hay espíritus que presienten todas estas cosas. Hay en ellos manifestaciones espirituales que hablan del desatamiento de los dones y de mi venida en Espíritu en este tiempo. Tú confirmarás todas estas cosas a tu paso, pueblo. Tú vas a comprenderme cuando emprendas tu viaje, cuando vayas al cumplimiento de tu misión. Todo lo que te he dicho en este tiempo irás palpando. Tu fe crecerá y me darás infinitas gracias por todo lo que te he concedido mirar.
39. Yo te preparo desde hoy, desde este tiempo para la lucha que se avecina. Mi Obra de este tiempo ha venido a confirmar todas las cosas dichas en los tiempos pasados. Os he hablado de las profecías de los primeros grandes profetas y os he señalado el tiempo en que esas profecías se han cumplido. Mas en verdad, todavía hay algunas que no están cumplidas. Yo os he hablado de todos los enviados que han hablado al mundo en todos los tiempos.
40. Yo he interpretado delante de vosotros el sentido de mi Obra del Segundo Tiempo, de mi pasión, de mi ejemplo y de mi Todo os lo he explicado, todo está relacionado, pueblo. Es la misma Obra. Yo soy el Autor de ella. Yo la estoy consumando en este tiempo y a vosotros toca estudiarla profundamente.
41. Sin esta mi venida en el Tercer Tiempo, mi Obra hubiese quedado trunca. Mas Yo soy perfecto en todas mis obras. Todo lo que os había anunciado, he venido a cumplirlo en este tiempo.
42. Mi Espíritu habría de venir una vez más a iluminar a todos los espíritus, a darles la mano para dar el paso final. Yo habría de venir para hacer evolucionar a vuestro espíritu. Yo habría de venir para recordaros todas las cosas dichas en los tiempos pasados. Yo habría de venir para acompañaros en la hora de juicio, en la hora de mayor expiación que ha sufrido la humanidad. Yo, el Consolador prometido, y hoy que mi Obra, que mi Palabra va a terminar en esta forma, mi Espíritu se encuentra en paz con vosotros.
43. Yo espero el florecimiento de todas mis palabras, el cumplimiento de todos mis mandatos, el reconocimiento de la humanidad de todas las manifestaciones que le he concedido. Yo, como Maestro, como Espíritu Divino he cumplido en esta etapa. Mas mi misión no termina, pueblo. Yo seguiré luchando, seguiré inspirando al mundo y rigiendo sus destinos.
44. Solamente mi mano puede llevar a buen fin a esta humanidad. Solamente mi Obra puede salvarla. Solamente el amor de mi Espíritu podrá redimirla; pues ese amor seguiré derramándolo, seguiré manifestándolo a la humanidad y cuando los dones del espíritu sean desatados, la humanidad dará testimonio de Mí.
45. Los ojos de los niños contemplarán grandes cosas. Los unos sabrán explicarlas y los otros con palabras torpes y confusas, hablarán de las cosas que han visto y vosotros analizaréis.
46. Levantaré en el seno de esta humanidad hombres y mujeres virtuosos, hombres que cambiarán el orden de las cosas, que aparatarán los vicios, la falsedad y la impureza en las costumbres espirituales de sus hermanos; en las practicas que ellos hacen, en el culto que me ofrecen. Todo lo que sea imperfecto, caerá.
47. Una Era de luz de verdad se acerca y el espíritu de la humanidad no podrá ser engañado; pues él sabrá lo que es verdad y lo que es falsedad. En todo el mundo levantaré a esos espíritus dando avisos de alerta, preparándose para la llegada de mis discípulos, y cuando vosotros entréis en esas ciudades, en esas congregaciones, contemplaréis cuánto se han purificado, cuánto se han espiritualizado para recibir vuestra visita.
48. Yo te doy estas palabras para consuelo tuyo, pueblo; pues tú sabes que mi Obra ha venido para dar el buen camino a la humanidad, que es como un faro luminoso, como un puerto de salvación en medio de esta noche de tempestad que viven los hombres.
49. Tú sabes, pueblo, que el tiempo de la liberación espiritual se acerca, que el tiempo de la elevación de la humanidad se acerca, en que todas sus costumbres tendrán que cambiar, en que el ideal de los hombres será grande, en que la materialización ha de caer de ellos, y solamente buscarán el acercamiento al cumplimiento de mis leyes.
50. Se paciente en tu lucha, pueblo. No desesperes. Obsérvame y el mañana comunícate Conmigo y Yo te diré: Se paciente. Deja caer tu palabra como una gota de agua cristalina, que al correr de los tiempos ha de taladrar el corazón del más duro, ha de hacer luz en los entendimientos empedernidos. Así como Yo soy paciente, así como Yo no he medido el tiempo, tú también cuando te conviertas en maestro de la humanidad serás paciente, sabrás esperar el tiempo y así me imitarás, pueblo amado.
51. Mi palabra viene a prevenirte, porque cada una de estas prevenciones va a hacerte falta. Vas a penetrar en un tiempo en que aparentemente mi Doctrina será estancada y tus hermanos, los que no te han mirado con buenos ojos, van a decir: “Esta Doctrina va a desaparecer.” Mientras tú permanezcas en estudio, en meditación, aparentemente esta Obra estará estacionada; pero después, cuando estés preparado, por doquiera brotarán vuestras obras como plantas fecundas, como agua cristalina, cuando tú te hayas dispersado, pueblo.
52. Por eso no temas. No oigas los juicios. Concéntrate en tu propia labor, en tu trabajo, en tu preparación, porque la Obra que te encomiendo es muy delicada pueblo, porque todos tenéis que dar el mismo testimonio, la misma palabra de verdad, la misma esencia. Vosotros señalaréis el mismo principio y la misma finalidad.
53. Si, pueblo. Yo estaré contemplando desde el Más Allá y siempre mi Mano protectora os envolverá. Yo haré prodigios a vuestro paso, según vuestra preparación.
54. Esta es mi Palabra, pueblo. Estúdiala y encontrarás en ella un grande significado. Esta palabra que no es ya para los tiempos presentes, sino para el futuro; pues Yo estoy escribiendo en ese libro grandes profecías para que tú apoyado en ellas, puedas sentirte fuerte el mañana.
55. Yo te bendigo, pueblo. Dejo mi Palabra como un rayo de luz en tu entendimiento, para que lo cultives y lo aproveches.
56. El pueblo de Israel ha orado mientras estas creaturas se han acercado a Mí. No las he recibido como el juez recibe al reo; las he recibido como el Padre recibe y estrecha en sus brazos al hijo. Yo les he señalado el camino por el cual en corto tiempo llegarán a Mí.
57. No más os perdáis, no más toméis los caminos que os alejan de mi presencia, de mi Enseñanza. Tomad el camino más corto, que es el del cumplimiento.
58. Yo dejo en todos preparada vuestra Conciencia, alerta vuestro espíritu, orando y velando en estos días, para que podáis llegar con vuestra cosecha en la última hora ante Mí.
59. Voy a recibiros. Voy a dejaros preparados y por eso os digo: ¡Discípulos amados, velad en espíritu! Por vuestra oración bendigo al mundo, preparo su futuro. Todo lo que está escrito se cumplirá.
60. Israel será consuelo para los que su Israel calmará los dolores de la humanidad en la hora de sus grandes pruebas.
61. Yo os bendigo, discípulos. Os dejo unidos a Mí en esta Obra de redención y de paz.
62. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
3 DE DICIEMBRE 1950.
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