¿Cuál es el pueblo de Dios?
¿Cuál es el pueblo de Dios?
Está profetizado que en este tiempo aparecerá en la Tierra el nuevo pueblo de Dios, el pueblo de Israel y mi palabra habrá de cumplirse, mas no os confundáis creyendo que se trata del pueblo Judío cuando menciono al nuevo pueblo de Israel, ya que el pueblo de que os hablo estará formado por todas las razas y todos los idiomas. Su unión no es material, sino espiritual, así como también su misión es espiritual.
De cierto os digo que el pueblo de Dios es infinito, que todos pertenecéis a él espiritualmente, por lo tanto, ese pueblo no puede limitarse a una nación o a una raza. El pueblo de Israel, llamado por los profetas y los patriarcas de los primeros tiempos, «el Pueblo de Dios», es un símbolo de la familia universal, un pueblo formado por seres sabiamente escogidos para mis designios y al cual he tomado como instrumento para hacer llegar mis lecciones a la humanidad como un libro abierto ante los hombres, libro que habla de evolución espiritual y material, de revelaciones divinas, de profecías, de interpretaciones humanas, de aciertos y de errores de ese pueblo, de esplendor y de decadencia, de libertad y de esclavitud, de luz y de tinieblas. Este pueblo no tendrá más Tierra Prometida en el mundo, su misión es la de ir buscando a los perdidos y reanimando a los débiles para enseñarles el camino del desierto, detrás del cual están las puertas de la Nueva Jerusalén, la ciudad espiritual, en donde habitaréis eternamente con vuestro Maestro.
Israel ha vuelto en este tiempo y está diseminado por todo el mundo para cumplir su misión espiritual. Es el pueblo más antiguo, el primogénito y por lo mismo el primero en comunicarse Conmigo. Su espíritu ha evolucionado conforme a la Ley que fue dada a todo espíritu al ser enviado a la Tierra.
Muchas sendas torcidas enderezaré sirviéndome de la rectitud de mis buenos discípulos. La presencia espiritual del pueblo de Dios, llamado en la Tierra, «Israel», se hará sentir entre la humanidad y muchos llegarán a comprender que lo que se había interpretado en forma material, tiene un elevado sentido espiritual.
Ese pueblo ha resurgido pleno de luz sobre la Tierra, para recibir en su espíritu las nuevas revelaciones que habrá de llevar a las naciones. Ved como ahora ya no es tan sólo la tribu de Leví la encargada de velar por la Ley divina, sino una multitud de espíritus a los que se unirán todos los que despierten con el anhelo de formar parte del Pueblo de Dios.
A todos los que sintáis en vuestro espíritu el anhelo de espiritualidad, de libertad, de elevaros hacia Mí, por el camino del amor, de la caridad y de la justicia, os declaro pertenecientes a mi pueblo y seréis soldados de la verdad; mas para lograrlo necesitáis velar y orar luchando contra vuestras flaquezas, para que el testimonio que deis de mi Doctrina, sea verdadero.
Mi pueblo no hablará solamente de mis enseñanzas, sino que con sus obras deberá enseñar a la humanidad como se cumple y se respeta mi Ley. Sabrá dar sin egoísmo cuanto de su Señor haya recibido y mostrará su celo por la verdad y pureza del tesoro que se le ha confiado.
El verdadero pueblo de Israel, no usa vestidos especiales, no es fanático ni idólatra, lleva el templo en su corazón, no tiene jerarquías, la verdad está en sus obras, no en sus palabras. Está libre de todo materialismo, tiene como guía la conciencia y no lucra con la enseñanza divina.
Mis escogidos están diseminados sabiamente en todas las naciones; todos tienen un encargo mío que cumplir. Los hijos del pueblo de Dios, los hijos verdaderos de Israel, son los que aman la verdad, los que cumplen la Ley, los que aman a Dios en sus hermanos.
El pueblo de Dios se encuentra disperso en diferentes pueblos y naciones; Yo vine a buscarlo para reunirlo. Parte de ese pueblo lo encontré en este rincón de la Tierra y mirando que sus espíritus me aguardaban, que su corazón estaba forjado en el dolor y era capaz de sentir mi presencia, les envié al Profeta Elías para prepararlos, a fin de que fueran mis nuevos discípulos.
Ya no debéis creer que el pueblo de Dios es el pueblo Israelita. Hice que aquella raza se dispersara por todo el mundo, porque en verdad, Israel no es una raza, es un pueblo espiritual al que estáis llamados todos a pertenecer.
Si mi pueblo de Israel fuera de este mundo, ¿creéis que Yo hubiese permitido su expulsión de la Judea, dejando que sus tribus se perdieran entre las naciones? ¿Creéis que si ésa fuera la verdad, habría Yo permitido que el templo de Salomón fuese destruido y profanado y la ciudad de Jerusalén arrasada e incendiada hasta no quedar de ella piedra sobre piedra?
Meditad en todo esto, para que comprendáis que el Reino espiritual no puede tener sus cimientos en este mundo. Por eso os dije a través de Jesús: Mi reino no es de este mundo.
Los que crean que el verdadero pueblo de Israel fue aquel del Primer Tiempo, están en error; aquel fue solamente la imagen de lo que con el transcurso del tiempo habría de ser el verdadero pueblo de Dios en el que tendrán que fundirse todos los hombres amando a su Padre en sus propios hermanos. El que viva de esta manera, será hijo del pueblo de Dios, no importa el lugar de la Tierra en que habite, la sangre que lleve o el idioma que hable. Ese será mi discípulo porque estará dando testimonio de mi verdad.
La simiente que confié a Jacob, está en el espíritu y no en la materia como los hombres han supuesto falsamente.
Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob sino Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres y has vencido. (Génesis 32:28)
Yo os digo que, si la herencia que los primeros patriarcas legaron a Israel, hubiera sido material, aún estuviera dando profetas, emisarios e iluminados; en cambio, ved que aquel pueblo lleva consigo cadenas de miseria espiritual y material, sabiendo que ya no puede esperar la llegada de un Mesías, porque ha comprendido que aquél que le fuera prometido estuvo en el seno de su pueblo y no fue reconocido.
He aquí al Maestro recordando a sus hijos, hechos de otros tiempos, relacionándolos con obras del tiempo presente, para que comprendáis mejor mis enseñanzas. Quiero que esta Doctrina se extienda por el mundo, que ilumine a la humanidad para que despierte ante una vida que ignoraba, y se levante a formar en el mundo un solo hogar, una sola familia. Ese será el verdadero pueblo de Israel, el pueblo de Dios en el que desaparecerán diferencias de linajes, castas y tribus, porque serán todos, ramas que proceden de un solo tronco, donde todos cumplan con mi Ley que os dice: Amaos los unos a los otros.
Israel tiene un significado espiritual y ese nombre os lo doy a vosotros para que tengáis presente que formáis parte del pueblo de Dios, porque Israel no representa ningún pueblo de la Tierra, sino a un mundo de espíritus. Ese nombre surgirá de nuevo en la Tierra, pero libre de equivocaciones, en su verdadera esencia que es espiritual.
Venid a Mí pueblos y naciones del mundo. Vengan hombres de todas las razas, mi Ley os espera en el Reino de la paz, para que forméis un solo pueblo: el Pueblo de Dios.
Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. (Jeremías 31-33)