Profecías en el LVV
Profecías en el LVV
No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno. (1 Tesalonicenses 5: 20-21)
Se aproxima a toda la humanidad una prueba muy grande, tanto que en toda la historia de sus siglos y edades no ha tenido semejanza, es un tiempo de gran tribulación, en el que no valdrá a los hombres todo su poder, su oro, ni su sabiduría para contener el peso de la divina justicia. Surgirán acontecimientos que a los orgullosos y engrandecidos les parecerán absurdos e ilógicos.
Se acerca esa hora, en que veréis que los pueblos se conmueven ante acontecimientos extraños y sorprendentes.
Grande será la trasformación que sufra la humanidad en breve plazo: instituciones, principios, creencias, doctrinas, costumbres, leyes y todos los órdenes de la vida humana serán conmovidos desde sus cimientos.
Una conmoción de orden espiritual será entre la humanidad como está profetizado y entonces los hombres despertarán para volver a Mí. Los caminos están siendo preparados, pruebas y acontecimientos extraordinarios sacudirán al mundo y serán voces de justicia que llamen a los hombres a la regeneración.
Todo esto habrá de surgir en los hombres cuando el hambre y la sed les hayan llevado hasta los límites de su resistencia, cuando abatida su soberbia se confiesen arrepentidos delante de su Señor, cuando desciendan de sus tronos y de sus sítiales, donde me han ignorado. y desde donde me han juzgado y negado; para que arrepentidos de sus errores, vuelvan sus ojos hacia Mí y me hablen como hijos a un Padre que les ha estado esperando por siglos para colmarlos de su amor.
La humanidad se encuentra dividida espiritualmente en religiones, sectas, doctrinas e ideologías y Yo demostraré el poder de mi palabra uniéndolas. Antes que esto sea, el mundo se depurará y los espíritus se estremecerán como los bosques al soplo del huracán.
Todo a su tiempo se cumplirá, porque todo lo que se ha profetizado ha tenido siempre una profunda razón de ser, aunque los hombres han dudado cuando aquel anuncio les ha sido revelado mucho tiempo antes de su cumplimiento.
Buscad en aquellas escrituras y encontraréis la historia anticipada de todo lo que ahora estáis viviendo en el mundo.
Aun hay acontecimientos que están aún por venir y que no fueron anunciados en aquellos tiempos, porque esas profecías, las tiene reservadas el Señor para darlas a conocer en este tiempo.
Humanidad, ¿queréis que sea el dolor quien os siga enseñando a lo largo de vuestra vida? Yo quiero que sea el amor del Maestro el que os muestre el camino y la finalidad de la vida; pero vosotros preferís que sea el dolor el que os enseñe. Ya pasaréis de ese amargo maestro a recibir las lecciones del que os enseña con dulzura.
Yo os anuncio que veréis presentarse sobre este mundo las más grandes calamidades, que serán la consecuencia del egoísmo y la ambición humanas, de la falta de amor y de caridad, del materialismo y de las bajas pasiones. Verá este mundo la presencia de grandes terremotos. Las aguas saldrán de su cauce y partes del mar se convertirán en tierra y otras tierras serán invadidas por las aguas. Los hombres saldrán de sus comarcas y aun de sus países en busca de salvación.
En verdad, tres cuartas partes de la Tierra serán tocadas, a ellas el dolor les lavará.
Y mirarán a la tierra, y he aquí tribulación y tinieblas, oscuridad y angustia; y serán sumidos en las tinieblas. (Isaías 8:22)
Pronto principiará un tiempo de grandes acontecimientos para el mundo. La Tierra se estremecerá, y el sol hará caer sobre este mundo, rayos candentes que quemarán su superficie.
El dolor será tan grande entre la humanidad, que el pan no será suficiente para alimentar a los hombres, y la tierra, hoy fecunda, por un tiempo se volverá estéril.
Se desatarán las epidemias y gran parte de la humanidad perecerá. Serán enfermedades extrañas y raras, ante las cuales la ciencia será impotente.
Veréis las guerras más terribles y habrá pugna entre diferentes religiones y doctrinas; veréis el hambre, la peste y la muerte arrasar naciones y ciudades, marcando todo ello el final de una Era.
Todo el dolor causado por los hombres, se reunirá en un solo cáliz que será bebido por los que lo originaron; y los que nunca se conmovieron ante el dolor, ahora se estremecerán en su espíritu y en su materia.
El poder material quedará aniquilado, la ciencia confundida, la soberbia humillada y las pasiones retenidas.
Los hombres de ciencia enfermarán, de otros callará su lengua, muchos cegarán y a otros se les trastornará su cerebro. Los sabios dudarán de su sabiduría, los hombres de ciencia al creer encontrar la meta, hallarán un arcano insondable. Los elementos se volverán en contra de los malos científicos. Los hombres de ciencia serán tocados por Mí. Muchas enfermedades extrañas aparecerán y no sabrán curarlas; serán impotentes para calmar el dolor.
Cuando todo esto sea y el hombre de ciencia con todo su poder, se sienta impotente y pequeño para contener las fuerzas desatadas, que siembran justicia por doquiera, retrocederá horrorizado de su obra, y al fin exclamará: «¡Señor, eres Tú, es tu presencia, es tu voz, es tu justicia la que está manifestándose!”
Hoy os parecen muy lejanas todas estas profecías, sin embargo su cumplimiento está próximo.
Muchas calamidades sufrirá el mundo; pero esos sufrimientos serán para bien de la humanidad, tanto en lo material como en lo espiritual; serán como un «hasta aquí» a la carrera desenfrenada de maldades, egoísmos y lujuria de los hombres. Así vendrá un equilibrio, porque las fuerzas del mal no podrán prevalecer sobre las fuerzas del bien. La purificación tiene apariencia de castigo sin serlo, porque viene siempre a tocar lo más sensible, lo más delicado y querido; pero en realidad es medio de salvación para el espíritu alejado o perdido del camino. Quien juzga materialmente, no puede encontrar nada útil en el dolor; quien juzga que lleva consigo un espíritu que vive eternamente, extrae, del mismo dolor, luz, experiencia, temple y regeneración.
El tiempo pasa y llegará un instante en que esas grandes pruebas comiencen a aparecer y huya del mundo hasta el último resto de paz, que no retornará hasta que la humanidad haya encontrado el camino de mi Ley, escuchando esa voz interior que le dirá a cada momento: ¡Dios existe! ¡Dios está en vosotros! ¡Reconocedlo, sentidlo, reconciliaos con Él!
Buenas y agradables profecías
Porque un momento será su ira (justicia) pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro Y a la mañana vendrá la alegría (Salmos 30:5)
Yo os digo que aunque es cierto que a este mundo le esperan pruebas muy grandes, los días de dolor le serán acortados, porque será tan grande su amargura, que ello hará que los hombres despierten, vuelvan sus ojos hacia Mí y escuchen la voz de la conciencia que les pedirá el cumplimiento de mi ley.
La madre tierra, que desde los primeros tiempos ha sido profanada por sus hijos, volverá a ataviarse con sus galas más hermosas y los hombres no la volverán a llamar valle de lágrimas, ni la convertirán en campo de sangre y de muerte.
Veréis de nuevo el cielo limpio y los campos fecundos, las aguas en su corriente volverán a ser puras y el mar será clemente; habrá frutos en los árboles y flores en los prados y las cosechas serán abundantes. Y el hombre, que habrá sido purificado y sano, volverá a sentirse digno y verá preparado su camino para su ascensión y retorno a Mí.
La misma Naturaleza que a veces os parece hostil, la veréis amable en sus distintas estaciones. Los montes y valles, ostentarán exuberancia y belleza. Los árboles se cargarán de buenos frutos y la salud, el bienestar y la paz, envolverán la vida humana.
Entonces los hombres al transitar en el sendero de la virtud y la espiritualidad, se asombrarán al comprender que esta vida es la misma que les ofrecí desde el principio, que nada en ella a cambiado, sabrán que el planeta que les confié como morada pasajera, sigue siendo pródigo en bendiciones, que la madre Tierra misericordiosa como el Autor de la Vida, les sigue ofreciendo su seno para alimentarlos con su amor, porque esa es la misión que el Padre le ha confiado. El sol será el mismo, que enviará siempre su calor vivificante, como un símbolo de la presencia del Señor. Y después de ese gran caos, volverán las naciones a recobrar la calma y los elementos naturales se aquietarán. Después de esa noche de tempestad en que vive este mundo, aparecerá el iris de la paz y todo volverá a sus leyes, a su orden y armonía.
En lo material también palparéis la transformación, los ríos serán abundantes, las tierras estériles serán fértiles, los elementos volverán a su cauce, porque habrá armonía entre el hombre y las Leyes dictadas por el Autor de la Vida.
La ciencia no se detendrá en su camino, y el científico penetrará con respeto en mi Doctrina para estudiarla y se maravillará con mis revelaciones, e inspirado por ellas hará obras benéficas que llevarán el adelanto y el progreso, de la Humanidad.
Es en ese tiempo de espiritualidad, que ahora os anuncio, los hombres pondrán su fuerza mental al servicio del espíritu, y la misma ciencia se inclinará ante su luz.
Haré que las banderas de las naciones, destrozadas por el combate, se unan todas hasta formar un estandarte de paz. Os hablo de esta manera, porque soy el Dios de la paz, el Padre que quiere la alegría en el corazón de sus hijos.
La misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron (Salmos 85:10)
Haré que este mundo se levante limpio de su lepra, también haré surgir vida de la muerte; lograré que del odio broten frutos de reconciliación y que de la locura surja la razón.
Ahora os parece inalcanzable tanta paz y tanto bienestar material y espiritual, porque miráis toda la confusión que reina en torno a vosotros, confusión que irá creciendo más y más en todos los órdenes de la vida humana. Mas luego que esta noche tempestuosa deje asomar la luz de la nueva aurora, la misma Tierra sentirá que sus nuevos moradores vienen a sembrar la vida verdadera con obras nobles, que vienen a restaurar y reconstruir, y que los destructores, los profanos y los impíos ya se ausentaron para encontrar su purificación. ¡Bendito sea ese instante, en que los hombres, al fin abran los ojos del espíritu a la luz de la verdad, porque su pasado será perdonado y un nuevo sol brillará en su vida, transformándola, regenerándola y ennobleciéndola!
Yo os prometo que borraré las fronteras y acercaré los unos a los otros. Las coronas y los cetros caerán, el poderío desaparecerá y la riqueza también, porque ya es tiempo que dejen de existir esas diferencias. Llegará el día en que todos poseeréis por igual la Tierra. Iréis de un polo al otro, sin que nadie os lo impida. Desaparecerá la hipocresía, la mala voluntad y la vanidad, para dar lugar al amor y a la concordia. Y ese lamento que se eleva hasta Mí, por la viudez, la orfandad, la escasez de pan, la ausencia de paz y de alegría, se cambiará por un himno de amor y de reconocimiento que brotará de todos mis hijos.
De las obras malas de la humanidad nada quedará, mas sobre los escombros de vuestro pasado, Yo haré surgir un mundo nuevo como un gran reino en donde la humanidad sea una extensa familia que viva en paz, que ame, que sienta y piense en mi ley de amor. Sobre las ruinas de un mundo creado y destruido por una humanidad materialista, se levantará un nuevo mundo, cuyos cimientos serán la experiencia y tendrá por finalidad el ideal de su elevación espiritual.
Entonces volverá la moral al seno del hogar, habrá verdad en vuestras instituciones y espiritualidad en vuestras costumbres.
Pensad en el adelanto de una humanidad cuya moral proceda de la espiritualidad; imaginad una humanidad sin límites ni fronteras, compartiendo fraternalmente todos los medios de vida que la Tierra ofrece a sus hijos.
Este mundo será como un pequeño santuario en medio del universo, desde el cual los hombres eleven su espíritu al infinito, en una comunicación llena de humildad y amor con su Padre Celestial.
Los hombres, sin apartarse de sus deberes, de sus misiones en el mundo, pondrán al servicio de mi causa divina su ciencia, su fortaleza, su talento y su corazón. Buscarán los goces sanos, los que sean saludables para su espíritu y su materia. Lucharán por su regeneración y por su libertad, no se contaminarán, no tomarán lo que no les sea necesario. Será entonces cuando desaparezca de la Tierra la maldad, la frivolidad; entonces el espíritu habrá alcanzado el dominio absoluto sobre su envoltura, y habitando todavía en una materia hará una vida espiritual de amor, de fraternidad y de paz.
Entonces podréis ver las primeras luces del Gran Día anunciado por profetas y enviados tiempo ha; podréis sentir cómo desciendo en Espíritu a hablaros de la vida eterna que a todos os espera, porque todos estáis destinados a ella.
Porque he aquí que Yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento. (Isaías 65:17)
Esa sí será vida para los hombres, porque dentro de ella respirarán paz, gozarán de libertad y se sustentarán solamente con aquello que encierre verdad.
¡Entonces comprenderéis, porque la he llamado vida!
Concebid una humanidad que consagre su ciencia y su talento, al servicio de ella misma, que sin fanatismo ni idolatría, rinda culto agradable a Dios; que aun los placeres sean saludables y sus goces sanos al cuerpo y al espíritu y tendréis un mundo nuevo, moral, científico y espiritualmente elevado. Se respetará la vida del semejante y no se dispondrá de la propia, porque comprenderán aquellos hombres que no son dueños de sí mismos y que el único dueño de todo soy Yo.
La conciencia será escuchada y obedecida, los llamados del espíritu serán entendidos, los anhelos y derechos espirituales serán tenidos en cuenta y respetados y en todas partes brillará el anhelo de conocer a Dios, de sentirlo, de acercarse a Él y de mirar su verdad.
¿Os parece una fantasía mi palabra? Es que no os podéis dar cuenta de que estáis en el final de una etapa material y en el principio de una era espiritual.
Nuevas generaciones poblarán la Tierra y recogerán los frutos de la experiencia y de la evolución tanto espiritual como material, que sus antepasados hayan dejado, porque de todo el pasado seleccionarán los buenos frutos.
Desde ese día, el hombre abominará la guerra, arrojará de su corazón el odio y el rencor, perseguirá al pecado y comenzará una vida de restauración y de reconstrucción. Muchos se sentirán inspirados por una luz que antes no contemplaron y se levantarán a crear un mundo de paz.
Cuando todas estas profecías se cumplan y los hombres busquen en las Escrituras algún indicio de ellas, se sorprenderán al encontrar a cada paso el indicio claro de todo cuanto vuestros ojos han contemplado en este tiempo y en los que están por venir. Entonces la humanidad dirá: En verdad ésta es la Tercera Era, la nueva manifestación del Señor.
Profecía a siete naciones
Profecía recibida el 1o. De enero de 1945
He aquí mi presencia entre vosotros, ¡oh siete naciones! ¡Siete cabezas que os habéis levantado en el mundo delante de Mí!
INGLATERRA: Yo os ilumino. Mi justicia grandemente os tocará todavía, mas os doy la fuerza, toco vuestro corazón y os digo: Vuestras ambiciones caerán, vuestros poderíos os serán quitados y a nadie le serán dados.
ALEMANIA: Toco en este instante vuestra soberbia y os digo: Preparaos, porque vuestra semilla no perecerá. Nuevas tierras me habéis pedido y los hombres se han interpuesto en mis altos juicios. Yo toco vuestra cerviz y os digo: Tomad mi fuerza y confiad en Mí que Yo os salvaré; mas si en Mí no confiareis y os entregaseis a vuestra soberbia, caeréis y seréis esclava del mundo; mas esa no es mi voluntad, porque es el tiempo en que vengo derribando a los señores y libertando a los esclavos y cautivos. Tomad mi luz y levantaos.
RUSIA: Mi Espíritu todo lo contempla. No será vuestro el mundo. Yo seré quien, reine sobre todos vosotros. No lograréis borrar mi nombre, porque Cristo que os habla, reinará sobre todos los hombres. Desmaterializaos y preparaos para una nueva vida, porque si así no fuere, Yo quebrantaré vuestro orgullo. Os entrego mi luz.
ITALIA: No sois ya el Señor de los tiempos pasados; hoy el escarnio, la esclavitud y la guerra os han destruido. Una gran purificación estáis atravesando por vuestra degeneración. Mas os digo: Regeneraos, apartad vuestro fanatismo e idolatría y reconocedme como el Señor de los señores. Yo derramaré nuevas inspiraciones y luz entre vosotros. Tomad mi bálsamo y perdonaos los unos a los otros.
FRANCIA: Me hacéis presente vuestro dolor. Vuestro lamento llega hasta la altura de mi solio. Yo os recibo. Ayer os levantasteis como señor, ahora sólo me presentáis las cadenas que arrastráis. No habéis velado ni orado; os habéis entregado a los placeres de la materia, y el dragón ha hecho presa de vosotros. Mas Yo os salvaré, porque el clamor de vuestras mujeres y el llanto de los niños llega a Mí. Queréis salvaros, y Yo os doy mi mano, pero en verdad os digo: Velad, orad y perdonad.
ESTADOS UNIDOS: En este instante también os recibo. Contemplo vuestro corazón, no de piedra, sino de metal, de oro. Vuestro cerebro de metal lo encuentro endurecido. No encuentro amor en vosotros, no descubro espiritualidad sólo veo grandeza, ambiciones y codicia.
Seguid, mas os pregunto: ¿Cuándo mi simiente va a enraizar profundamente en vosotros? ¿Cuándo derrumbaréis vuestro becerro de oro y vuestra torre de Babel, para edificar el verdadero templo del Señor? Yo os toco la conciencia, desde el primero al último y os perdono. Os ilumino para que en la hora suprema, cuando la prueba llegue a la culminación, no se ofusque vuestra mente, sino que penséis con claridad y recordéis que Yo soy antes que vos.
Os doy luz, fuerza y potestad. No os intercaléis en mis altos juicios, porque si desobedecieseis mis mandatos o traspasaseis el límite que señalo, el dolor, la destrucción, el fuego, la peste y la muerte serán con vos.
JAPON: Os recibo y os hablo. He penetrado en vuestro santuario y todo lo he contemplado. No queréis ser postrero, siempre habéis querido ser primero y en verdad os digo: Esa simiente no es grata delante de Mí. Es menester que apuréis el cáliz de amargura, para que se purifique vuestro corazón. Es necesario que vuestra lengua se mezcle con las otras lenguas; es menester que el mundo se acerque a vosotros. Cuando el mundo se encuentre preparado y limpio, os llevará simiente que Yo le he de entregar, porque a nadie contemplo preparado.
No contemplo en vosotros la simiente espiritual de mi Divinidad. Mas Yo prepararé el camino. Pronto habrá caos de ideas en el mundo, confusión de ciencias y teorías, y después de ese caos llegará la luz a vosotros.
Yo a todas os preparo y perdono y hago que penetréis en el camino certero. Cuando el momento sea marcado y llegue la paz a las naciones, no seáis reacios, no os intercaléis en mis altos juicios, ni os opongáis a mi voluntad. Si las naciones firmaron, vos no las traicionéis, porque entonces Yo descargará mi justicia sobre vosotros.
¡Siete naciones! ¡Siete cabezas! Os ha recibido el Padre. Ante vosotras, bajo vuestro dominio, se encuentra el mundo. Vosotros me responderéis de él. Sea la luz del libro de los siete sellos en cada una de las naciones, para que los hombres se preparen conforme es mi voluntad.