¿Quién es Dios?

¿Quién es Dios?

Yo amo a los que me aman, Y me hallan los que temprano me buscan. (Proverbios 8:17)

Humanidad: ahora os sentís muy distantes de la paz, y de la armonía, y tenéis razón, porque es muy diferente en cada hombre el concepto sobre Dios, sobre la vida, y la verdad, que tal parece que son muchos dioses y que existe un dios para cada hombre.

Yo no os digo: Venid al Padre para que le conozcáis, sino: Conoced al Padre para que vengáis a Él. Quien no le conozca, no podrá amarlo, y quien no le ame, no sabrá ir a Él. Soy el Dios de la humanidad, de las religiones, de las ciencias, y de todos los mundos. Todo lo creado es un reflejo de la verdad. Yo estoy manifestado en todo como Creador, como fuerza, como vida, perfección y armonía. ¿Y quién puede mantener esa armonía en el universo sino Dios?

Ya comprenderéis que Dios no es complicado, misterioso, ni confuso, porque lo perfecto es simple y sencillo. Veréis entonces, cómo ese Dios que los hombres creen inaccesible, e incomprensible, desaparecerá para que en su lugar surja el Dios verdadero, cuyo corazón está eternamente abierto para sus hijos.

No existe forma precisa bajo la cual podáis imaginar a vuestro Dios, porque si la tuviese, sería un ser limitado como lo es el ser humano y entonces ya no sería Dios. Unos dicen que Dios está en los cielos y otros, que habita en el más allá; pero no saben lo que dicen, ni conocen lo que creen. Ciertamente que habito en los cielos, pero no en el lugar determinado que habéis imaginado; Yo habito en los cielos de la luz, del poder, del amor, de la sabiduría, de la justicia, de la felicidad y de la perfección.

Yo estoy en el más allá, sí; pero más allá del pecado humano, más allá del materialismo, de la soberbia y de la ignorancia. ¡Cuán pobre es aún la mente humana al buscar la verdad en las doctrinas complicadas que ella misma se forja!

Estudiad la Naturaleza y ved cómo todo obedece a un solo principio, y sigue un mismo orden y todo armoniza en una sola Ley. Contemplad al Universo que os habla también con voz de Maestro, ya que en todo estoy presente. Observad con amor o al menos con interés, y comprobaréis que todo señala el camino de la verdad. En todo está mi amor, como sello indeleble del Autor de la Vida.

Aquel Dios a quien los hombres creyeron vengativo, cruel, rencoroso e inflexible, será sentido en lo más profundo del corazón, como un Padre que perdona a cambio de las ofensas, como el Padre que persuade con ternura al pecador y como el juez que en vez de condenar al que ha faltado gravemente, le proporciona una nueva oportunidad de salvación.

El amor de Dios es inalterable, inmutable y eterno, por eso quienes crean que el Espíritu Divino puede verse poseído por la ira, o por la cólera, cometen grave error; esas flaquezas sólo son concebibles en los seres humanos cuando les falta la elevación del espíritu y el dominio sobre las pasiones.

Todo es bendito por Mí a toda hora, en todo instante. De Mí no ha brotado ni brotará maldición o abominación alguna; por eso sin contemplar justos ni pecadores, hago descender sobre todos mi bendición, mi ósculo de amor y mi paz. Cada vez que vuestros labios o vuestro pensamiento me dice: Padre, no me niegues tu perdón, estáis probando vuestra ignorancia, vuestra confusión y lo poco que me conocéis. ¿Decirme a Mí que me apiade de vuestro dolor? ¿Pedirme que tenga misericordia de mis hijos? ¿Suplicarme a Mí, que perdone vuestros pecados, a Mí que soy el amor, la clemencia, la caridad, el perdón y la piedad? Eso sería atribuirme dureza, insensibilidad, indiferencia, egoísmo, y ¿Concebís estos defectos en el Dios que amáis?

En verdad os digo, que los hombres del poder no todo lo pueden, ni los sabios todo lo saben, ni los teólogos me conocen en verdad. ¿Comprendéis ahora por qué os digo que muy poco sabéis de Mí?

Así como he encontrado en cada corazón de la humanidad una cruz y una tumba, de cierto os digo que en todos habrá un Tercer día, en el cual he de resucitar lleno de luz y de gloria.

La verdad absoluta no la posee ningún hombre ni está contenida en ningún libro. Esa divina claridad, esa fuerza omnipotente, ese amor infinito, esa sabiduría absoluta, y justicia perfecta está en Dios. ¡Él es la única verdad!

El hombre, ha llegado ha formarse en su corazón la idea de que nadie es digno de mirar, ni oír, ni sentir a Dios. Con decir que Yo soy infinitamente grande para aproximarme a la humanidad, quien diga que Yo soy muy grande para fijarme en criaturas tan pequeñas como es el hombre, niega lo más hermoso que mi Espíritu os ha revelado: la humildad.

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