Libre albedrío

EL LIBRE ALBEDRÍO

En el espíritu del hombre, la criatura predilecta, he puesto mi Luz Divina y lo he cultivado con amor infinito.

Os hice libres para que fueseis semejantes al correr de las aguas, al crecer de las plantas y al cantar de las aves; no para que tomaseis los caminos del mal, sino el de vuestro perfeccionamiento por medio del amor y la perseverancia en el cumplimiento de la Ley.

La razón para dotaros de libre albedrío fue el amor. Quise sentirme amado por mis hijos, pero no por ley sino por sentimiento espontáneo que brotara libremente de vosotros.

Yo podía haberos obligado a cumplir mis Mandatos, pero en ello no habría mérito alguno. He dejado que las pruebas de la vida sabiamente os marquen el camino con su certera enseñanza, en las que el dolor, como un maestro, os guíe y la luz de la conciencia os lleve a conocer y a aceptar vuestro destino.

En mi Amor infinito os di libertad y permití que escudriñaseis mis Obras; dejé que tomaseis de todo lo creado y a pesar de que habéis abusado de esa libertad, hoy vengo a haceros sentir mi Caricia y mi Perdón.

Concedí al hombre libertad de pensar y actuar, para que se sintiese dueño de sus actos y cumpliera la Ley por convicción; quise que sus méritos fueran legítimos.

Estáis en la Era de la luz, tiempo en que habréis de romper las cadenas que os han atado y en el que podréis extender las alas de vuestro espíritu para volar libremente hacia el infinito en busca de la verdad.

¿Quiénes son los que han forjado en el mundo las cadenas para los espíritus? ¿Quiénes los que cautivan y atemorizan a los hombres con amenazas y anatemas? Los malos ministros y guías espirituales de la humanidad, quienes se dejan sorprender por el materialismo para conducir por falsos caminos al espíritu del hombre.

Meditad profundamente sobre la finalidad de mi nueva manifestación y quedaréis convencidos de que vengo a liberaros de los señores del mundo y también de las cadenas de la ignorancia y del fanatismo.

Os concedí la libertad del espíritu desde el instante en que brotasteis de Mí. Siempre he venido a proponeros mi Ley de Amor, nunca a imponerla. Jamás he castigado a un espíritu porque no me ame o porque no cumpla mis Mandatos. Yo nunca castigo a mis hijos, solamente los pruebo, los amonesto y les proporciono los medios para su redención.

En aquel tiempo en que me humanicé en Jesús, no obligué a los que me escucharon a que creyeran en Mí ni opuse resistencia cuando me juzgaron. Dejé que hicieran su voluntad para después hacer la mía sobre ellos.

Espiritualidad es libertad. Los que me escuchan ahora y han comprendido el sentido de esta Doctrina, se sienten libres para luchar contra todo prejuicio y dar testimonio de que éste, es el tiempo en que Dios ha venido a establecer nuevamente comunicación entre Él y el hombre.

Muchos me escuchan con júbilo en su corazón, pero hay quienes al oír mi Palabra se sienten invadidos por una gran tristeza; éstos son los que, a semejanza de los israelitas en Egipto, recuerdan su esclavitud y traen aún en su ser las señales del látigo, pero Yo contemplo su hambre de libertad y de luz y esto es lo que vengo a ofrecerles.

No os sintáis siervos o esclavos: sed libres para amar y trabajar dentro de mi Obra. Yo soy la luz que ilumina los caminos y vosotros los caminantes que elegís la senda. Podéis libremente escoger el camino, pero mi deber de Padre es mostraros el verdadero, el más corto, aquél que ha estado siempre iluminado por mi Luz.

El hombre ha vivido en el atraso porque teme pensar y creer por sí mismo. Prefiere someterse al criterio de otros, privándose así de su libertad para conocerme.

Cuando los hombres sometan su libertad a la conciencia y obren de acuerdo con la voluntad Divina, sentirán que la carga de la vida se hace ligera y que nada fatiga al cuerpo ni al espíritu.

Debéis saber que el libre albedrío y la influencia de la materia, representan una prueba a la que está sujeto vuestro espíritu. Si él ha sido vencido en todos los tiempos, su derrota no es definitiva, porque del fondo del abismo en que ha caído, se levantará cuando no pueda soportar más su hambre, su sed y su desnudez. Mas el dolor será su salvación y la voz de su conciencia lo mantendrá velando y buscando su regeneración. Entonces resurgirá fuerte y luminoso, ferviente e inspirado, utilizando nuevamente sus dones y potencias, pero ya no con la libertad de aplicarlos al bien o al mal, sino consagrándolos tan solo al cumplimiento de las Leyes Divinas.

Todo lo creado por Mí es perfecto, armonioso y bello. Las flores de los campos me ofrecen su aroma: ése es su destino del cual no podrían apartarse porque les falta el espíritu y por lo tanto el don de la libertad.

Las aves me brindan sus cantos, mas no podían hacer algo distinto pues para eso fueron creadas y no poseen libre albedrío.

Cuando el hombre sea obediente a mi Ley de Amor como las aves y las flores, hará uso correcto del libre albedrío y no se desviará del sendero del perfeccionamiento. El espíritu ocupará el lugar que le corresponde y la materia también; ambos escucharán la voz de la conciencia y dejarán conducirse por ella; la armonía que existirá entonces en el hombre, será la misma que hay en todo lo creado.

He dado a mis hijos libertad para obrar y luz en la conciencia para tomar el buen camino, dones que están en el espíritu antes del nacimiento del hombre y después de su transición a la vida espiritual.

Mi Luz les ha hecho comprender que el espíritu es libre de creer, de ascender o descender, de acercarse o alejarse de Mí, porque es la forma de acumular méritos verdaderos ante su Padre.

No es éste un nuevo derrotero, sino una parte del camino que siempre os he trazado. Estudiad, penetrad en mis Palabras y reconoceréis que encierran verdad.

Quiero contemplar un pueblo sin ritos, reglamentos ni dogmas, que sepa conducirse por el camino recto y que viva dentro de mi Doctrina perfecta.

Vengo a libraros nuevamente de la esclavitud, de las tentaciones y los vicios que son como el faraón tirano y cruel que os ha cargado de cadenas. Esta nueva liberación mañana la celebrará la humanidad, pero no con festines sino con verdadero amor espiritual.

Hoy todavía el hombre necesita de ministros, de jueces y maestros, mas cuando sus condiciones espirituales y morales se hayan elevado, no necesitará ya de esos báculos ni de esas voces, porque dentro de él lleva un juez, un guía y un maestro.

A vuestro paso encontráis a los pequeños seres inferiores y decís: Padre, ¿por qué a ellos no les permites pecar y en cambio a tus hijos espirituales, que somos nosotros, si nos dejas hacerlo? ¡Ah, pequeños, que osáis formular tan insensatas preguntas a vuestro Señor! ¿Qué no miráis que esas criaturas sólo tienen una morada que es la Tierra y es justo que en ella tengan su gloria y su gozo? ¿No estáis viendo que las induce a cumplir su destino una fuerza que es la ley de la naturaleza? Si viven dentro de esa ley, tienen que gozar de cuanto ella encierra que es amor, bienestar, actividad y vida.

Yo os he sorprendido también envidiando la felicidad y la paz en que viven esas criaturas. Os he visto desear la alegría que existe en los nidos donde las aves han formado su hogar y os he oído decir: ¿Acaso esos seres merecen mayores bendiciones que los hijos de Dios? Estudiad mis Enseñanzas y encontraréis la respuesta.

El destino de los seres inferiores está en la Tierra; ahí empieza y ahí termina. En cambio, el destino del espíritu principió en Mí y no terminará en el mundo, porque cuando penetre en la vida espiritual, irá de una mansión a otra descubriendo nuevos mundos de sabiduría, amando y gozando más.

Vosotros los hombres tenéis la oportunidad de conocer algo que está más allá de la naturaleza material: la vida espiritual. Por eso vengo a señalaros el camino que debéis transitar dentro del libre albedrío. Siempre os diré que ese camino es de perfección, que no termina con la muerte corporal sino que se prolonga más allá de vuestra vida en el mundo.

Si analizáis estas enseñanzas, concluiréis por reconocer que todo vive, camina y crece bajo un mandato supremo. Llegaréis a descubrir también, que en medio de la creación surge el hombre, distinto a todas las demás criaturas, porque en él existen la razón, el libre albedrío y la voluntad.

Yo permití que la Ciencia descubriera que en toda la creación hay energía, movimiento y evolución y, ¿podría haberlo hecho el hombre si hubiera carecido de libertad para investigar, estudiar y meditar? ¿Podríais también haber reconocido esta comunicación espiritual si os hubieseis sentido vedados para estas manifestaciones?

A nadie he obligado a que abandone el camino que haya elegido. Al que ha querido escudriñar, se lo he permitido; al que ha deseado deleitarse se lo he consentido; mas a todos les he mostrado mi Ley, la única, para que no se extravíen de la senda señalada por Mí.

Ved cómo del mal uso del libre albedrío han provenido todos los errores, caídas y pecados de la humanidad; pero son equivocaciones pasajeras ante la justicia y la eternidad del Creador, porque después se impondrá la conciencia sobre las flaquezas de la materia y sobre la debilidad del espíritu.

Hoy los pueblos comen las migajas de la mesa de los reyes y señores, mientras éstos se engrandecen acumulando riquezas con el pan de sus siervos; pero siendo duros los mendrugos de los pobres, no son tan amargos como los manjares que comen los poderosos. Unos y otros son víctimas, por eso ha sido menester que venga a liberarlos.

¿Recordáis el cáliz de amargura que bebía Israel cuando gemía en la esclavitud de Egipto? Fue necesario que surgiera Moisés para llevarlo a la liberación. ¿Recordáis también cuando el pueblo se encontraba cautivo y humillado en su misma patria, y cómo estaban las demás naciones a la llegada del Mesías? También en este tiempo será preciso que antes de la liberación conozcan los hombres la miseria, la opresión y la injusticia, para que al fin se levanten a buscar una vida mejor.

Así como vuestro cuerpo para vivir busca el aire, el sol, el agua y el pan, también el espíritu necesita del ambiente propicio, de la luz y del sustento propios de él. Cuando se ve privado de libertad para buscar ese alimento, se debilita, se marchita y entorpece.

¡Ved cómo también el espíritu puede ser un paralítico! El mundo esta lleno de ellos, así como de ciegos, sordos y enfermos del espíritu. Si carecieseis de libertad para desarrollaros, no creceríais en sabiduría, en fuerza ni en virtud.

Cuando esta humanidad se despoje de su materialismo y comience a reconocer cuán alejada de Mí ha vivido, dirá desde lo más profundo de su corazón: ¡Cuán necios y torpes hemos sido al entregarnos voluntariamente a las pasiones para ser esclavos de ellas!

Yo he dado libertad al hombre, he iluminado su horizonte y le he apartado barreras y obstáculos que le impedían crecer, pero por tantos beneficios tiene también grandes responsabilidades.

Os dejo libres, caminad por donde mejor queráis, pero pensad que os conviene más transitar por la senda del amor y la verdad. Si mi Palabra a través del portavoz no os convence, buscadme donde me sintáis plenamente en vuestro corazón.

No temáis a la lucha por sembrar y extender esta enseñanza, ya muchos pueblos respetan el derecho sagrado de pensar libremente. Más tarde conocerán los hombres la libertad de espíritu, que hasta ahora no ha experimentado la humanidad.

Llegará el momento en que la confusión sea grande en el mundo y después de ese tiempo de pruebas, principiará el hombre a practicar la libertad espiritual.

La planta de los hombres pisoteará sus ídolos de ayer; desengañados destruirán sus recintos de vanidad, de pompa y falso esplendor. Los autores de obras doctrinarias que han confundido a la humanidad, las llevarán por sí mismos al fuego. Nadie podrá detener el torrente que habrá de formar la humanidad cuando se levante en pos de su libertad de pensamiento y espíritu.

Yo os anuncio que vendrán tiempos propicios para la espiritualidad. Hoy solamente encontráis obstáculos y cadenas que os impiden pensar, mas llegará la hora de la liberación espiritual para todos y entonces vuestro pensamiento y palabra serán como una corriente de agua cristalina que ha de bañar los campos de esta humanidad.

Ya está próxima vuestra liberación. En pos de ese ideal trabajan multitud de seres anhelosos de respirar un ambiente de fraternidad, pureza y salud.

He venido a librar de su yugo a los espíritus, comenzando por derrumbar tronos e imperios y hacer caer cetros y coronas. Sed libres, no busquéis aquí vuestro reino ni vuestra gloria; no hagáis de los humildes vuestros siervos ni seáis esclavos de la frivolidad. Aquí no está el reino de vuestro espíritu ni su galardón.

Israel se inmortalizó por liberarse del yugo del faraón; los cristianos por predicar la doctrina del amor. Así se inmortalizarán ahora los que practiquen la espiritualidad.

Todo el que se prepare sentirá mi Presencia en su espíritu y, al fin, el hombre obedecerá mi Ley, entenderá el libre albedrío y hará obras justas.

Cuando améis la verdad, será bella vuestra existencia y cuando logréis esa santa libertad que he venido a otorgaros, viajaréis con el pensamiento a través de mundos, espacios y cielos.

Es mi Espíritu el que habla al Universo. Vengo a hacer luz en donde visteis misterios en otro tiempo: es la aurora de un nuevo día para todos los hombres. Vengo a salvaros de falsos temores, a destruir vuestras dudas y a haceros libres de entendimiento y espíritu. Ésta es mi Voluntad.

¡Mi paz sea con vosotros!

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