Elevación y Evolución

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Hay espíritus evolucionados, pero faltos de elevación espiritual. La elevación espiritual es la que nos permitirá estar en otros planos o moradas superiores a la que tenemos hoy. Es ella la que permitirá que este mundo no sea de tiniebla, sino de luz de los unos a los otros.
Esta morada es de espíritus evolucionados, han desarrollado su inteligencia, su razón, han transformado de tiempo en tiempo su mundo. Sin embargo no se atiende a la voz de la Conciencia, no existe fraternidad entre naciones, aún la miseria y el egoísmo del espíritu se hace presente de los unos a los otros. Evolución no es sinónimo de elevación, la primera todos la vamos adquiriendo, desarrollando conforme pasan las Eras sobre nuestro espíritu; en tanto la elevación espiritual puede quedar abandonada por tanto tiempo como lo permitamos.
Explica nuestro Maestro en el LVV, que Juan su discípulo y apóstol, fue quien se adelantó siglos enteros a una cantidad inimaginable de tantos otros espíritus. ¿Cuál fue su secreto? El haber atesorado los bienes del espíritu: el haberse permitido amar a sus hermanos, el de llevar una existencia noble y buena. El practicar la oración y la meditación. El de cultivar los buenos sentimientos y pensamientos. Si queremos ser grandes, con poder y potestad verdaderos, nos es necesario atesorar los bienes del espíritu.
Un espíritu con una inteligencia desarrollada puede ocuparse en lo innoble, en ideas oscuras y por su libre albedrío llevarlas a cabo. Le llevará todo ello a una purificación, al dolor, al sufrimiento en su propio ser tarde o temprano. Un espíritu elevado no permitirá que su libertad de obrar y hacer, sea para el dolor hacia los demás; tendrá grandes ideales que aunque pequeñas obras, sean para beneficio de todos. Ese espíritu no hizo un sendero hacia el dolor, sino lo opuesto hacia la paz de su ser, el mayor galardón que puede obtener un ser espiritual.
Un espíritu elevado por el amor tiende a desarrollar todos sus dones espirituales, y más aquellos que le atraen a su interés. Un interés no egoísta, sino marcado por un sentimiento noble que sea de utilidad a los demás. No sólo experimenta el goce que va adquiriendo en su experiencia, sino le es permitido por las altas escalas de la luz que lo lleve a cabo. La elevación espiritual desarrollada, le permitirá a un espíritu tener uno de los mayores goces espirituales, la comunicación de Espíritu a espíritu. El Padre y el hijo en una comunicación aún no comprensible al espíritu de la humanidad, pero que está destinada a conquistarla conforme él se lo permita.
Llega el instante del Reino de la Conciencia, entonces esta morada llegará a ser una entre tantas, donde sus moradores gozarán del fruto de su elevación y evolución espirituales. Los dos en un mismo sentido, en un mismo sendero,… hacia su perfeccionamiento espiritual.

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