La Doctrina en otras tierras

Paso a paso la Palabra del Tercer Tiempo está llegando a otras comarcas. Ella es como brisa suave para quienes la esperan y como estruendo para quienes ven una amenaza a sus intereses. En otras tierras también están los señalados, aquellos de espíritu elevado esperando la llegada de su Maestro. Unos y otros no se conocen más tienen un sentido por el cual se reconocerán. Unos por oriente otros por occidente, nada detendrá la voluntad de Quién les envío.
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Una espada afilada hay en cada discípulo, en su espíritu se encuentra ella, no da muerte,… rasga las tinieblas en que se encuentra la humanidad. Es el discípulo preparado que muestra la verdad del Maestro, a semejanza de los apóstoles del Segundo Tiempo, que teniéndolo por un tiempo, después cruzaron tierras a mostrar la luz de Quién les envío. Su palabra era suave para quienes esperaban con el espíritu, más era tempestad para quienes se encontraban materializados. Así será en este tiempo, unos se escandalizarán,… otros verán en la palabra de los nuevos discípulos el oasis de la libertad.
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Cada generación tendrá su lucha, unos abrirán camino, otros sembrarán en él y otros más tarde disfrutarán la cosecha, de ese triunfo del Padre que nadie podrá detener.
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Este mundo tendrá el sello del Padre, de laurel se coronará esta morada y en ella a quienes triunfen. No todos querrán aún la corona del olivo, será en otro tiempo en el que su espíritu anhele la Nueva Jerusalén.
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Para el Padre es ya corto el tiempo en que su Palabra del Tercer Tiempo traspase de nación a nación. Aunque para los discípulos es largo aún. Cada quien en su lucha cumpla con su misión, ella está escrita en el legado que dejó el Maestro. En la Conciencia del discípulo está la invitación de obrar a la luz de Quién le enseñó, por lo tanto la guía la han tenido una y otra vez. Todo aquel que sienta la necesidad de obrar a luz del Maestro, obre. Él es el Camino, la Verdad y la Vida,… la Luz de este y todos los mundos. Es el espíritu que tiene la necesidad de seguir a su Maestro, para después ser luz que alumbre y rasgue las tinieblas de otros más. Es el espíritu que siente el llamado del Maestro para que le enseñe, y Él da a cántaro lleno.
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La victoria es del Padre, pero no es una victoria que subyugue, es de libertad. Donde unos por su lucha dieron de su ser para liberación de otros, y al liberarse contemplaron el poder del espíritu. Cada quien antes de ser del Maestro se han vencido a sí mismos, en una lucha interna se encontraron. Al final reconocieron el poder del Maestro, que no subyuga sino liberta, que les hizo partícipe para emancipar a otros.
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La libertad del espíritu es sacrificio, es dar tiempo a los demás, cada discípulo conocerá su servicio, aquel donde se siente a gusto obrar. Así es la Iglesia del Espíritu Santo, no todos son campanas ni todos columnas, otros son altares de fe, otros ofrenda de luz, otros más escalinatas por su elevación. Otros más son aceite untando al enfermo, hay quienes son voz. Otros misioneros, otros protectores de la Obra, otros son profetas, otros más soñadores y hay quienes son letra por su inspiración.
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La Iglesia del Espíritu Santo es muy grande, más allá del tiempo y del espacio, donde el Padre Es, Él que da y otorga. Donde el mal no prevalecerá, donde callada pero poderosamente conquista espíritus para Su gloria. Es la Iglesia sin cimiento alguno sobre la tierra,… con la potestad y la gracia que se erigen desde el espíritu de la humanidad.
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