La importancia de no ser sólo del mundo

Somos un ser conformado de tres naturalezas cuando encarnamos: La divina que corresponde a la Conciencia; la espiritual que pertenece a nuestro espíritu; y la material que corresponde a la carne.
Al desencarnar nuestro espíritu tendrá una vestidura sutil. Es la que ha poseído desde tiempos inmemorables, la cual le seguirá ayudando para sostenerle entre la naturaleza espiritual y la material: el alma.
El espíritu en cada desprendimiento de su carne seguirá conservando su naturaleza divina y su naturaleza espiritual. No tendrá ya materia por un tiempo, sin embargo su alma será la que sujete a su espíritu a esta morada. Y lo será hasta que por sus méritos espirituales conquiste una morada con mayor luz y sabiduría.
Toda la Creación posee alma, desde lo que tiene mayores dimensiones, hasta lo más pequeño e imperceptible a la mirada humana,… como lo es el átomo y la célula. Llegará el instante en que no le sea necesario al espíritu estar sujeto entre lo espiritual y lo material, y sea sólo de nuevo esencia espiritual como lo fue así en su nacimiento primigenio del Seno divino. Para cuando eso suceda no estará limitado ya a una sola morada. Su evolución en todos sus atributos, la perfección de amar y respetar el orden establecido en la Creación le permitirá el que su hogar lo sea todo.
Todavía el espíritu de la humanidad es pequeña para lograr esa finalidad. El materialismo es como una cadena que no le permite avanzar de morada a morada. Por ello la importancia de no ser sólo del mundo. El que ella sea consciente que dentro de su carne existe un ser que le es necesario comprender y aceptar que su reino no es de este mundo.
Su espíritu necesita comprender que puede poseer las grandes riquezas del mundo, sin olvidar darle un sentido espiritual a su existencia. Entender que lo que ha logrado conquistar en el mundo, no debe ser cadena para él. El comprender que su pensamiento y sentimiento no esté sólo para lo del mundo, sino sean un pensamiento y un sentimiento sensibles para sí mismo y los demás. Eso es elevación espiritual. Y es esa elevación lo que le permitirá conquistar moradas superiores en luz.
Esta morada aún tiene muchas lecciones que ofrecerle. Mas debe tener en consideración, que nada de lo creado en ella ha sido para perder a los hijos de Dios. Es el mismo espíritu que ha adulterado lo que es bueno, haciéndolo nocivo para él. Tener consciencia que si no puede darle el sentido verdadero de lo ha sido creado en este mundo para su beneficio, sustento y alegría, no lo podrá hacer en otras moradas con mayores lecciones para el desarrollo de su ser. En todo esto tiene que ser consciente.
Ser consciente de que su pensamiento es potencia,… crea y transforma. Ya mucho conoció lo que acontece cuando esa potencia no está unida al amor espiritual. Pues también es lección que debe conquistar, el de armonizar su pensamiento con el Pensamiento divino. No es que el Padre ate, sólo es una invitación. Porque el libre albedrío del espíritu debe armonizar con la santa libertad que se le concedió desde su nacimiento. Todo le ha sido permitido al espíritu, mas no todo ha sido conveniente para él.
A nuestro ser le está permitido todos los conocimientos tanto los que han procedido de la luz, como los que él ha originado y no pertenecen a la luz. Cuando el conocimiento de la luz es practicado por el espíritu, a eso se le llama sabiduría. Y cuando práctica lo que ha nacido de él como conocimiento y no es luz, y lo sigue haciendo, eso es temeridad, que de las veces le traerá consecuencias y frutos de sabor nada agradables.
La vida también es potencia. Lo que se haga de ella el espíritu se deleitará o lo lamentará. Por ello decir nuevamente,… lo que procede de Dios es bueno, noble, santo, divino; es el espíritu el que ha adulterado haciéndolo nocivo para él mismo. El Padre no le quitará la vida al espíritu, ni el libre albedrío ni el pensamiento. Le dejara como siempre lo ha sido obrar en libertad, y es él que al final unirá su libre albedrío a la santa libertad que se le concedió desde su nacimiento.
Todo le ha sido permitido al espíritu, no ha sido el Padre el que lo ha esclavizado o atado a Su voluntad. En esa santa libertad comprenderá Conciente y conscientemente, que armonizar su ser con el de su Creador, no le hace pequeño sino libre verdaderamente. Pues para aquellos que son libres verdaderamente, les son abiertos todos los arcanos, todas las posibilidades, todos los conocimientos, todas las grandezas,… toda la Creación sin límite alguno.

Deja un comentario: