Enseñanza 306

1. Os habéis congregado para beber en la fuente de la vida, cuyas aguas cristalinas se desbordan sobre vuestro espíritu. Si aceptáis como una verdad la revelación de mi palabra, es una prueba de que habéis recorrido un largo camino espiritual para llegar a recibir mi nueva lección bajo esta forma.

2. En verdad os digo, que tanto en el Valle espiritual, como en el planeta que habitáis, habéis estado muchas veces. No hace falta que os diga cuándo fue vuestro nacimiento espiritual, ni cuándo la primera vez que pisasteis el polvo de este mundo, como tampoco es necesario que os revele cuántas veces habéis estado en él, ni quiénes habéis sido en otras reencarnaciones. Mi Doctrina no viene a descubriros lo que por ahora no debéis saber y que os debe ser revelado hasta que lleguéis al final del camino. Mi Obra viene a mostraros el sendero por el que podéis llegar a la cumbre del saber espiritual, elevándoos peldaño por peldaño, por la escala del bien, del amor, de la fraternidad.

3. Para extender mi Obra en este Tercer Tiempo, he venido a escoger entre las grandes muchedumbres a 144,000 espíritus, señalándoles con un ósculo de luz divina, no un beso de traición, ni sello de un pacto que ponga en peligro vuestro espíritu.

Mi marca es la señal que el Espíritu Santo deposita en sus escogidos para cumplir una grande misión en este Tercer Tiempo. El que ostenta esta señal, no está a salvo de peligros, por el contrario, él es más tentado y más probado que los demás.

Recordad a cada uno de los doce escogidos por Mí en aquel Segundo Tiempo y confirmaréis lo que os estoy diciendo. Entre aquéllos, hubo instantes de duda, de flaqueza, de confusión y hasta hubo uno que me traicionó entregándome con un beso a mis verdugos.

4. ¡Cuánto no tendrán que velar y orar los escogidos de este tiempo para no caer en tentación! Y aún así, de cierto os digo, que entre los 144,000 habrá traidores.

5. Velad y orad, pueblo amado, la senda en la Tierra está llena de peligros y tentaciones, es una constante lucha entre la luz y las tinieblas. Luchad y orad incansablemente, practicad mi palabra y preparaos si no queréis traicionar mi Obra, mirad que también involuntariamente o sin daros cuanta, podéis llegar a ser traidores, si traicionáis la verdad.

6. Vuestro espíritu luchando entre la Conciencia y el libre albedrío, entre la inclinación hacia lo elevado, propia del espíritu y la tendencia a lo bajo, natural en la carne, sabe que tiene a su alcance la oportunidad de liberarse y la ocasión de hacer méritos para alcanzar la suprema victoria del bien contra el mal, del espíritu sobre la carne, de la luz sobre las tinieblas.

7. La marca quiere decir misión, cargos y responsabilidad ante Dios. No es una garantía contra las tentaciones o las enfermedades, si así fuera, ¿qué méritos habría en mis escogidos?; ¿qué esfuerzo haría vuestro espíritu por permanecer fiel a mi palabra?

Os hablo en esta forma porque hay muchos corazones entre este pueblo, que quisieran formar parte de ese número de señalados; pero he visto que más que el anhelo de servir a la humanidad, por medio de los dones que concedo en la marca, es el deseo de sentirse seguros, o es la vanidad lo que les mueve a pedirme que les llame. A estos pequeños voy a probarlos y ellos mismos van a convencerse de que existe razón en mi palabra.

8. La marca es el signo invisible por medio del cual podrá cumplir su misión quien la lleve con amor, con respeto, con celo y con humildad, entonces podrá comprobar que la marca es una gracia divina que le hace superior al dolor, que le ilumina en las grandes pruebas, que le revela profundos conocimientos y donde quiera abre brecha para que pase el espíritu.

9. La marca es como eslabón que une a quien la posee con el Mundo Espiritual, es el conducto para que se manifieste en vuestro mundo el pensamiento y la palabra del Mundo Espiritual, por lo que os digo, que un marcado es un mensajero, es un enviado y es un instrumento mío.

10. Grande es la misión así como la responsabilidad del marcado para con mi Obra, pero no está solo en su camino, a su lado va siempre el ángel protector que le cuida, le guía, le inspira y fortalece.

11. ¡Cuán fuerte ha sido el que ha sabido abrazarse con amor a su cruz y qué duro y amargo ha sido el camino para el escogido, que no ha sabido llevar consigo la divina señal de elegido en el Tercer Tiempo! Yo os digo a todos los que me escuchan, que aprendan a velar y a orar, a llevar con amor su cruz y a practicar con rectitud y obediencia, para que esta vida, que ha significado para vuestro espíritu su reencarnación más luminosa, no vaya a ser estéril, y más tarde tenga que llorar el tiempo perdido y los dones desaprovechados.

12. Meditad todos en esta lección, marcados y no marcados, porque todos tenéis dentro de mi Obra un destino que cumplir.

13. Vengo a recordaros la Ley, aquella que no puede ser borrada de vuestra Conciencia, ni olvidada de vuestro corazón, ni discutida, porque fue dictada por la Mente Sabia, la Mente Universal, para que cada hombre tuviese interiormente la luz que le guiase en el camino hacia Dios.

14. Es necesario tener un profundo conocimiento de la Ley para que todos los actos de la vida estén apegados a la verdad y a la justicia. No conociendo la Ley, estáis sujetos a cometer muchos errores y os pregunto: ¿Acaso vuestra Conciencia nunca os ha inducido a la luz del conocimiento? En verdad os digo, que nunca jamás la Conciencia ha permanecido inactiva o indiferente. Es vuestro corazón, es también vuestro entendimiento, quienes rechazan la luz interior, fascinados por el esplendor de la luz exterior, es decir, por el saber del mundo.

15. Cuando Yo debiera ser vuestro primer amor, me habéis dejado al último, porque las ilusiones y los ensueños, los amores terrenales y vuestras pasiones, os han debilitado para poder amarme.

16. Habéis gastado mucho vuestro corazón amando al mundo y sufriendo también, pero queda vuestro espíritu, el que puede levantarse en cualquier instante, ya que en él la fatiga sólo es aparente y no envejece como la materia, ni se gasta como el corazón.

17. Creíais amarme sobre todo lo creado y tendréis que convenceros de que me habéis dejado como vuestro último amor.

18. Cuando lleguéis a la ancianidad y por razón natural, sintáis que en vuestro corazón han muerto las pasiones y las ambiciones, volveréis vuestros ojos hacia Mí y me diréis: “Señor, teníais razón, mientras en la Tierra nos sentimos jóvenes y fuertes, os olvidamos, aunque muchas veces estuvimos creyendo que os amábamos y que en nuestra vida erais lo primero”.

19. ¿Veis cómo os he hablado con verdad, cuando os he dicho que en vuestra vida soy vuestro último amor? Nadie piense que si he dicho que Yo debo ser lo primero en vuestra vida, haya querido decir que a nadie más que a Mí debáis amar. Yo he querido haceros comprender que quien me ama a Mí antes que a nadie, ese tendrá que amar con verdad, ése amará sólo lo justo, ése nunca se cansará en la vida, ni sufrirá decepciones, porque amándome primero a Mí, amó la verdad y la justicia, las que, aplicándolas a su vida y a sus obras le elevaron por encima de las miserias humanas, le libraron de espejismos y le hicieron habitar en un mundo de luz, de paz y de sabiduría.

20. Por instantes os intrigáis cuando comprobáis que aún apegándoos lo más posible a mi Ley, no escapáis al dolor, a las vicisitudes y a las pruebas, y es verdad, pueblo amado, pero eso sólo acontece aquí en este Valle de lágrimas, que es crisol, río purificador y escuela para el espíritu.

21. Mas, ¿por qué decir que las pruebas son castigos? Es mejor decir que las pruebas son en vez de castigos, experiencias por las que tenéis que pasar, a fin de que vuestro espíritu adquiera más luz.

¡Cuántas veces os someto a prueba para que practiquéis la oración, para que encendáis la fe y miréis cómo al punto respondo a vuestro llamado enviándoos el consuelo y la paz! Pero no lo comprendéis así, y en vez de orar y de confiar en vuestro Padre os tornáis en ingratos y blasfemos, diciendo que os he olvidado, que no os escucho, y vais entonces a llamar a las puertas de vuestros hermanos, tan necesitados de Mí como vosotros.

22. No he sido Yo quien haya negado mi caridad al mundo, son los hombres quienes la han retenido. Así les haré permanecer por un tiempo, confiados en su saber y en su fuerza, porque luego, convencidos de su impotencia para vencer el dolor que invadirá al mundo, volverán prestos sus espíritus hacia Mí para confesarse pequeños, frágiles, ingratos y duros de corazón.

23. Yo, para quien no puede haber una obra vuestra de la que no haga brotar luz, así sea una obra mala la que hayáis cometido, haré que el mundo al salir de su caos, tenga mayor luz en su espíritu que la que tuvo antes de caer.

24. Yo perdonaré todo vuestro pecado, porque fue el fruto de vuestra ignorancia, mas, cuando la luz se haya hecho en vuestro ser, ¿seríais capaces de pecar con conocimiento, pasando sobre vuestra experiencia y vuestra Conciencia? No, discípulos, jamás podríais volver a incurrir en aquella falta que os hizo apurar un cáliz muy amargo.

25. ¿Veis cómo juzgáis con ligereza al llamar castigo a vuestras pruebas, que no tienen otra misión que la de proporcionaros experiencia, fortaleciéndoos en la fe, enriqueciéndoos con el verdadero saber e identificándoos con vuestra Conciencia?

26. Oídme con humildad, venciendo el orgullo que lleváis en vuestro corazón, y poco a poco comenzaréis a encontrar el sentido verdadero de la vida e iréis descubriendo a cada paso las maravillas que antes no mirabais porque vuestra confusión había tenido un velo de misterio sobre la verdad. Aquí está mi luz, que viene a revelaros lo que está tras el misterio y a deciros que no soy Yo quien se haya ocultado a vuestros ojos, sino vosotros los que no me habéis querido mirar.

27. ¿Por qué si pongo mi mirada en los hospitales, en los presidios, en los hogares enlutados, en los matrimonios desavenidos, en los huérfanos o en los hambrientos del espíritu, no os encuentro allí? Pensad que además de enseñaros a orar, os he dado el don de la palabra y os he enseñado a ungir y en muchas ocasiones os he dicho, que vuestra presencia puede obrar prodigios si verdaderamente estáis preparados.

28. ¡Cuántas ocasiones de impartir la caridad os ofrece la vida diariamente! Mas, fijaos que así como se presentan casos en los que lo único que podéis hacer es orar, en cambio hay otros que es preciso hablar o actuar.

29. Benditos los que no temen a las malas miradas o a las murmuraciones, y sólo llevan el anhelo de impartir la caridad, ellos son los que espiritualmente me acompañan junto al lecho del enfermo, los que van camino hacia aquellos que habitan en tinieblas, para llevarles la luz de la fe, del saber o del consuelo.

30. Benditos los que se acuerdan de los tristes y los que piensan en los pobres de materia y de espíritu, porque su corazón late cerca de mi Espíritu.

31. ¿Cómo vais a pensar en el dolor de vuestros hermanos, si os dejáis dominar por el vuestro? ¿Cómo vais a descubrir que existen en el mundo millones de seres que sufren infinitamente más que vosotros, si lleváis vuestra cruz con inconformidad y siempre estáis diciendo que sois los más desdichados? Hay muchos que caminan lejos, muy lejos del camino verdadero, muchos que no tienen ni un destello de luz en su saber, y no os habéis detenido a ayudarlos cuando han pasado junto a vosotros. ¡Cuántos de esos pobres de espíritu soportan el peso de su fardo sin blasfemar ni protestar como vosotros!

32. Es necesario que aprendáis a mirar un poco afuera de vosotros, algo más allá de vuestro hogar y de vuestros afectos, para que vayáis adentrándoos en el dolor de los demás. Que la bondad despierte en vuestro corazón, pueblo amado, para que el espíritu pueda desbordarse y cumplir con el máximo mandamiento que está escrito en vuestra Conciencia, aquel que dice: Amaos los unos a los otros.

Si estáis pobres materialmente y por esa causa no podéis ayudar a vuestros Semejantes, no temáis, orad y Yo haré que donde no haya nada, brote luz y haya paz. La caridad verdadera de donde nace la piedad, es la mejor dádiva que podréis depositar en los necesitados. Si al dar una moneda, un pan o un vaso de agua, no tuvieseis en vuestro corazón el sentimiento de amor hacia vuestros hermanos, en verdad os digo que nada habréis dado, que más os vale no desprenderos de aquello que dais.

33. ¿Hasta cuándo, humanidad, queréis conocer el poder del amor? Nunca hasta ahora habéis hecho uso de esa fuerza que es el principio de la vida.

34. Cuando caminaba Yo seguido de mis discípulos, visitando aldeas, ciudades y hogares, jamás ofrecí a los pobres una moneda porque nunca la tuve, sin embargo, Yo les daba la salud que a ningún precio habían encontrado, Yo les volvía al buen camino y les brindaba una senda llena de luz, de consuelo y alegrías. Y en cierta ocasión, habiéndome seguido al desierto una gran multitud anhelante de escuchar mi palabra, después de darles el pan del espíritu y contemplando que tenían hambre en el cuerpo, bendije unos cuantos panes y peces y los hice repartir, asombrándose las multitudes de que tan escasa provisión hubiese bastado para todos. Y ese fue un milagro por el amor, como una lección inmortal para esta humanidad escéptica, materialista y egoísta.

35. ¡Ah, si los pueblos de la Tierra, aunque fuese por poner a prueba mi Doctrina, compartiesen su pan fraternalmente, cuánto bien recibirían y que maravillosas manifestaciones contemplarían! Pero aún no se aman, aún no se reconocen pueblos con pueblos como hermanos.

Unos a otros se miran como extraños y se nombran extranjeros, unos a otros se tienen envidias, se tienen rencores, se odian casi siempre y se hacen la guerra. La guerra alimentada por todos los hombres, está en todas partes donde haya un corazón humano. Unos le dan vida en una forma, otros la fomentan en otra, muchos a sabiendas de lo que hacen, otros sin darse cuenta.

36. Sobre este campo árido, seco de amor, de fe y de buena voluntad, enviaré mi caridad como una lluvia benéfica y fecunda, pero antes, mi justicia, a semejanza de una tempestad, barrerá con toda maldad, echará por tierra los malos árboles, purificará campos y ciudades y despertará al espíritu dormido de esta humanidad, para que sepa recibir el divino Mensaje que mi amor reserva para los tiempos venideros.

37. Año de 1950, que habéis hecho vuestra entrada, escrito estabais desde la eternidad, señalando el final de la etapa de mi comunicación espiritual por medio del entendimiento del hombre. Año en el que el espíritu de la humanidad sentirá mi presencia y penetrará en oración.

38. 1950 no es el ocaso de una Era, sino la alborada de un nuevo tiempo que reserva grandes revelaciones y acontecimientos a los hombres.

39. ¿Qué experiencia os dejó el año anterior, discípulos? ¿Qué propósitos habéis hecho para este año que es el último de mi manifestación?

40. Estáis orando y os bendigo porque quien eleva hacia Mí su plegaria, nunca quedará defraudado.

41. Seguid orando, pero ahora más que nunca tratad de comprender mi enseñanza, para que podáis salir de vuestro estancamiento, destruyendo todo aquello que hayáis introducido en vuestras prácticas y que en vez de proporcionaros adelanto os haya estancado en la rutina.

42. Oíd la voz de vuestra Conciencia, ella os dará valor para vencer los obstáculos y romper las tradiciones.

43. Mucho tenéis que trabajar, pueblo amado, ya estoy acercándoos más unos a otros, y haciendo el llamado a aquellos que se han alejado de vuestras reuniones. A ellos sólo un llamado les haréis y si atendieren, Yo les devolveré su heredad, mas, si permaneciesen sordos, a Mí me dejaréis la causa, porque seré el único que pueda juzgar a quienes no quisieron venir a escuchar más a su Señor.

44. Mi palabra que os dé en este último año, será la esencia de todo el mensaje que os traje en este tiempo de mi comunicación, en él hallaréis enseñanzas para todos los pasos de vuestra vida y revelaciones para que tengáis armas cuando la lucha llegue.

45. Decid a vuestros hermanos que Yo os he llamado a la unificación y a la armonía, porque mientras esa fraternidad no exista, será mentira que forméis un pueblo, porque sólo en apariencia estáis unidos, pues en realidad estáis disgregados y distantes. Decidles que necesitáis estar unidos porque vendrán las persecuciones y las hostilidades en contra de vosotros; que no quiero que lloren más tarde una desobediencia, ni se lamenten cuando ya no sea tiempo de reparar faltas.

46. Ved que no dejo ningún punto sin hacer luz en él, por cuanto ninguno podrá quejarse diciendo que Yo no previne con mi palabra al pueblo.

47. Mi voz ha sido profética, mi palabra, la de un Dios para quien nada puede ocultar el futuro. Todo está anticipado, todo está previsto, sólo resta que vosotros penetréis en armonía con mi palabra, para que todo se cumpla según mi voluntad.

48. Aunque las mayorías se confundiesen, apartándose de la senda trazada, aunque fuesen los más quienes desobedeciesen mis mandatos, no por eso esta luz habrá de dejar de brillar, porque la verdad jamás podrá ser opacada por la maldad.

49. Me bastarían unos cuantos corazones obedientes, celosos, espiritualizados y humildes para servirme de ellos como instrumentos para seguir extendiendo la verdad de mi palabra.

50. Es mi deber hablaros en esta forma, porque debéis saber desde ahora que muchos de vosotros vais a ofrecerme un nuevo cáliz de amargura en la hora postrera; vendrán la confusión y las tinieblas sobre este pueblo, como se ensombreció el mundo en la hora en que Jesús agonizaba en la cruz, mas no sabéis ahora cuánto duren esas tinieblas y por eso os digo que veléis y oréis, para que no caigáis en tentación, ni seáis de los que traicionen mis mandatos.

51. Yo os digo que de entre las tinieblas de esa confusión, surgirá una brecha de luz para todo aquel que en verdad anhele seguirme de corazón y espíritu, descubra el camino y venga a Mí, por la senda de la espiritualidad.

52. Este pueblo no se ha dado cuenta que él mismo está creando las pruebas que habrán de estremecerlo mañana, despertándolo de su profundo letargo.

53. Como en todos los tiempos, muchos fueron los llamados y pocos los escogidos, porque sólo escojo a los que están a tiempo de cumplir su misión y a los demás, les doy una luz para que sepan esperar el tiempo en que también sean escogidos.

54. ¡Cuántos que sólo han sido llamados, sin que aún fuese el tiempo de elegirlos para un cargo, han tomado parte entre mis discípulos y labriegos, sin que su espíritu tuviese la evolución indispensable para soportar el peso de esta cruz, ni su entendimiento tuviera la luz necesaria para dejar pasar mi inspiración! ¿Qué han hecho muchos de ellos, una vez estando entre las filas de los escogidos? Profanar, envenenar el ambiente, contaminar de sus malas inclinaciones a los demás, mintiendo, sembrando discordia, lucrando con mi Nombre y con los dones que he depositado en mis discípulos.

55. Nadie trate de descubrir quiénes son, porque no podríais. Sólo mi mirada penetrante de Juez no les pierde de vista y a su Conciencia hago llegar mi palabra que les dice: “Velad y orad, para que podáis a tiempo arrepentiros de vuestras faltas, que si así lo hicieseis, os prometo que presto os sentaré espiritualmente a mi mesa y haré fiesta de reconciliación y de perdón”.

56. Amados discípulos: Esta es la hora bendita en que os hago sentir mi presencia, el portavoz por quien os doy mi palabra, se ha preparado y la multitud que me escucha se ha reunido, se ha elevado en pensamiento hacia mi Espíritu.

57. Así quiero miraros siempre, para que presenciéis el milagro de mi manifestación y sintáis en lo más profundo de vuestro ser mi amor, mi mirada, mi esencia.

58. En verdad os digo, que no sois los únicos en tener mi presencia en el instante de vuestra preparación espiritual. No existe una religión ni puede haber un acto consagrado a Mí, en que no esté presente mi Espíritu. Precisamente en aquel instante en que la multitud se estremece, ora y pide, pronunciando y bendiciendo mi Nombre, es cuando penetro al fondo de su corazón para entregarle lo que ha solicitado.

59. Si los pueblos y religiones del mundo ya hubiesen desarrollado sus dones espirituales, habrían logrado aquella sensibilidad que les permitiera gozar la gracia de percibir en alguna forma mi presencia. Mas no pueden verme, ni oírme, ni sentirme, porque sus sentidos y sus potencias se han adormecido en las prácticas de cultos idólatras y fanáticas.

60. Si vosotros me preguntáis ahora: “Maestro, ¿cuándo podrán nuestros hermanos de las diferentes religiones sentirte, escucharte y mirarte como nos estás enseñando a nosotros?” Os contestaría, que cuando todos ellos se hubiesen espiritualizado; mas, cuando eso fuese, ya se habrían apartado de toda práctica materialista y de todo credo fanático.

61. Yo les hablo a través de pruebas, que son lecciones para ellos, ya premiando su fe, ya tocándoles con mi justicia divina cuando buscan mis beneficios a través de actos impropios que llegan a ofrecerme.

62. Muy pocas veces comprenden lo que quiero darles a entender a través de mis pruebas y ante su dolor, su fe o su esperanza en Mí, les perdono sus errores y su ignorancia y les envío mi caridad.

63. Este es un tiempo en que mi Espíritu está hablando incesantemente a la Conciencia, al espíritu, a la razón y al corazón de la humanidad. Mi voz llega a los hombres a través de pensamientos y de pruebas, por las que muchos por sí mismos van despertando a la verdad, ya que quienes les guían o enseñan están durmiendo y quisiesen que el mundo nunca despertase.

64. Pueblo amado: Pensad que si vosotros estuvieseis preparados para llevar a otras tierras la Buena Nueva de mi palabra, muchos hombres comprenderían mi Mensaje.

65. Cuando os hablo así, decís en el fondo de vuestro corazón: “¿Cómo podré doctrinar a través de distintas lenguas, si aún dentro de mi propio idioma me siento torpe para expresarme?” Y os digo: ¡Ah, pueblo sin fe en mi palabra! ¿Creéis que aquellos apóstoles del Segundo Tiempo tuvieron preparación material para hablar diversos idiomas? No, mis hijos, y sin embargo, se hicieron entender de todos, porque el idioma que ellos hablaban y que aprendieron de Mí, fue el idioma del amor. Ellos consolaban como les había enseñado su Maestro, ellos sanaban enfermos, hacían la paz, llevaban la luz, revelaban la verdad y mostraban el camino, pero lo hacían más con las obras que con las palabras. Así se expresa el amor, con obras; así habla el espíritu de luz, para quien muchas veces sobran las palabras humanas.

66. ¿Ya miráis cuánta enseñanza espiritual se desborda de estos labios en los instantes en que os estoy expresando mi mensaje? ¿Ya veis cuántas palabras brotan por estas bocas mientras dura mi manifestación? Pues resultan pocas si las comparáis con el número de obras que instante tras instante llevo a cabo en vosotros, por lo que en verdad os digo, que es más lo que os hablo a través de mis obras que de mis palabras, sólo que hasta ahora no os habéis preocupado por aprender a traducir mi Verbo, que os habla sabia e incesantemente. Vosotros creéis que sólo por medio de la humana palabra podréis recibir mis revelaciones y os he concedido que escuchaseis mi Verbo humanizado en vuestro propio idioma.

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