Enseñanza 256

1. Mi paz es sentida por vuestro espíritu, pueblo, cuando escucháis mi palabra con buena voluntad.

2. Yo soy el Divino Jardinero que cultiva los huertos en vuestros corazones y los riega con las aguas celestiales de mi amor. Una gota de ese Amor divino lo derramo sobre tanta amargura en la humanidad.

3. Ahora os pule mi palabra y os doy forma. Estoy cincelando al espíritu. Vosotros, aprended a modelaros y a daros bellas formas cumpliendo con mi Ley, que vuestra obra Yo la bendeciré, para que luego llevéis a cabo en este mundo la realización de vuestra gran misión de encaminar a vuestros hermanos por este sendero de amor.

4. Soy vuestro Maestro, mas no me veáis separado del Padre, porque Yo soy el Padre. No existe diferencia entre el Hijo y el Espíritu Santo, porque el Espíritu Santo y el Hijo son un solo Espíritu y ése soy Yo. Ved en mis manifestaciones, a través de todos los tiempos a un solo Dios que es el que os ha doctrinado a través de múltiples y diferentes lecciones. Un solo libro con muchas páginas.

5. Santificad con vuestras obras mi Nombre y hallaréis en vosotros esa luz que os libertará de la noche de la ignorancia y del pecado.

6. ¿Os acordáis, pueblo, quienes fuisteis antes de ser modelados por mi palabra? ¿Recordáis que antes erais capaces de muchas ingratitudes que ahora seríais incapaces de llevar a cabo? No podéis comparar vuestra vida de hoy con vuestra vida pasada. Antes erais el peregrino solitario, que cruzaba la senda, sin una luz que alegrara su existencia y encendiera en él la esperanza. Hoy sois un párvulo de mi enseñanza, en cuya fuente de amor habéis calmado vuestra sed y lavado vuestras heridas. Mi amor viene a arrancar las espinas que tengáis en vuestra planta y si vuestra cruz tiene clavos, también los arrancará.

7. Yo soy la Luz de éste y de todos los mundos, y quiero que os vistáis con esa Luz.

Mi palabra es bálsamo de curación, sanad con ella, escuchándola y poniéndola en práctica. Cada palabra es una gota de la fuente de la vida. ¿Por qué si lleváis a Dios en vosotros, estáis enfermos, sufrís y lloráis? Examinaos a vosotros mismos y corregid cuanto haya que corregir, limpiad todo cuanto haya que limpiar. Yo os dije, limpiad el vaso tanto de dentro como de fuera, o sea que vuestro espíritu armonice en voluntad e inspiración con vuestra parte material o humana.

Yo modelo vuestra imagen interior, aquella que escondéis a los hombres, pero que a Mí no me la podéis ocultar. Modelad vosotros vuestro exterior, de tal manera que vuestra faz sea un reflejo fiel del espíritu, entonces existirán en vuestros actos sinceridad y verdad. Esa es la razón por la que los hombres no confían en los hombres, porque presentan al mundo una faz, mientras esconden otra.

8. Practicad mi enseñanza y haced uso de vuestros dones.

9. ¿Ya examinasteis vuestras heridas? ¿Habéis dejado caer en ellas el bálsamo que os he entregado?

10. Si dudáis de la efectividad de mi bálsamo, curadlas nuevamente; mas si creéis, apartad de ellas la curación y veréis cómo mi amor las cura y cuando las busquéis, ya habrán cerrado. A otros les concederé que encuentren su salud a través de la fe, de la oración, del pensamiento. Vendrán multitudes de seres espirituales, quienes uniendo su potestad y su fuerza, os ungirán y vosotros os curaréis con su ayuda.

11. Es menester que se cumpla mi palabra: “Vuestra fe y vuestros méritos os salvarán”, porque después, cuando estéis sanos, os enviaré a la lucha para alcanzar lo más elevado de vuestra vida: El amor a vuestros Semejantes. ¿No os agradaría ser luz para los demás? ¿No os agradaría que vuestras palabras tuvieran esencia de verdad? ¿No os agradaría tener algo que enseñar a los que en vosotros buscaran un consuelo? Pues si eso os agrada, podéis hacerlo porque mucho depende de vuestra buena voluntad y esfuerzo en alcanzarlo, todo lo demás lo hago Yo.

12. El espiritualizado dice: “¡Qué bella es la vida!” El profano, el materialista dice: “¡Qué amarga, que triste y que sombría es la vida!” El hombre sin elevación, con todo tropieza, todo lo hiere; el que se ha elevado, ni siquiera nota las asperezas del camino. Las mentes elevadas, cuando se ocupan de los demás, es para alabar las virtudes ajenas o para disculpar sus errores, jamás para juzgar o sentenciar. Las mentes bajas, juzgan, calumnian, publican las faltas ajenas y encuentran placer en ello.

13. A éstos que juzgan y toman la causa de sus hermanos, les pregunto: ¿Os parece muy liviano vuestro fardo de pecados que aún gustáis de agregar el de los demás? Si no podéis libraros de vuestra carga, ¿por qué la aumentáis con la de vuestros hermanos?; ¿por qué en vez de buscar joyas en vuestros hermanos para iluminaros con su luz, preferís llevaros el cieno, para mancharos vosotros?

14. Muchas moradas tiene la casa del Padre, mas los que moran en las altas regiones espirituales, ayudan a los hombres a despojarse de su carga o les ayudan a llevarla; pero sin juzgarlos, ni gozarse con sus miserias.

15. Yo os he visto un día murmurando y otro día arrepentidos. Os he visto negando mi comunicación y después testificando que es verdad. Os vi un día calumniando y al otro día defendiendo al que calumniasteis. Está bien que rectifiquéis vuestros errores, pero mejor será que no volváis a incurrir en el mal, para que no tengáis que rectificar.

Os vi un día dando caridad al que no la necesitaba y os vi negarla al verdaderamente pobre; mas no vengo a culparos ni a juzgaros, vengo con la luz de mi enseñanza a iluminaros para que no volváis a pecar. También debo deciros, que os he visto ser serviciales, nobles, caritativos y comprensivos, y que esos méritos han sido siempre tomados en cuenta y anotados por Mí; pero comprended que ya debe haber en vuestro corazón más trigo que cizaña.

16. No oréis sin sentir, moviendo maquinalmente los labios, orad sintiendo, sin hablar. Que esa facilidad con que en los tiempos pasados prometíais falsamente y jurabais en vano, la tengáis ahora para decir la verdad.

17. No toméis lo ajeno, el que toma lo ajeno, tiene que restituir con dolor y con vergüenza. A nadie señalo, mas quiero que cada quien tome de mi palabra, la parte que le corresponde.

18. Yo no os culparé ni os reclamaré de lo que hicisteis cuando vuestros pasos los dabais entre las tinieblas de ignorancia, de pequeñez y de materialidad; mas ahora que tenéis conocimiento completo de lo que es mi Ley, si persistís en lo ilícito, en lo impuro, me responderéis de vuestros hechos y me manifestaré inexorable en vuestra misma Conciencia.

19. Todos sois mi semilla, y el Maestro la recoge; si entre la buena simiente viene la semilla de cizaña, también la tomo con amor entre mis manos, para transformarla en dorado trigo.

20. Veo en los corazones semilla de cizaña, de fango, de crimen, de odios, y sin embargo os recojo y os amo. A esta semilla la acaricio y la purifico, hasta que brille como el trigo en el Sol.

21. ¿Creéis que la potencia de mi amor no sea capaz de redimiros? Yo os sembraré después de lavaros en mi jardín, donde daréis nuevas flores y nuevos frutos. En mi divina tarea está la misión de dignificaros.

22. Vengo a recrearme entre vosotros, vengo a conversar con vuestro corazón. Mi presencia os da fortaleza para que podáis cumplir la misión que os he encomendado.

23. Y vosotros, ¿no sentís el dolor de la humanidad?, ¿no sentís tristeza al ver cómo la muerte es la que arranca el pecado de este mundo en vez de que sea la luz de la Conciencia?

24. Tenéis una misión muy grande que desempeñar como discípulos de Cristo en el Tercer Tiempo, ya que sois de los que han escuchado mi palabra y han aprendido de Mí.

25. Sabed que los hombres, por medio de la ciencia, buscan también la comunicación con el Más Allá. Levantaos a dar testimonio de mi Doctrina, si no queréis que ellos os despierten.

26. El hombre de ciencia, que muchas veces ha negado mi existencia, escudriña la Naturaleza en todas partes, sondea la tierra, los mares, el espacio, y a cada descubrimiento que hace, habla del amor con que Yo he formado toda la Creación.

27. Mucho tenéis que hablar para que mi luz llegue a todos vuestros hermanos y alcancen a comprender que todo lo creado, desde los átomos hasta los más grandes conjuntos de estrellas, están destinados a producir vida, sustento, bienestar y perfección.

28. Dad a conocer mi enseñanza en forma perfecta para que no le atribuyan imperfecciones los ignorantes. Sembrad bien y las generaciones que de vosotros broten no tendrán que sufrir vuestros errores, ni recogerán como herencia el dolor.

29. Quiero que de vosotros brote la simiente limpia y sana, que lleve bendiciones por doquier.

30. Sembrad de buenos ejemplos el camino, no adulteréis mis enseñanzas, imitad en esto a mis apóstoles del Segundo Tiempo que nunca cayeron en cultos materiales para enseñar y explicar mi Doctrina. No se les puede atribuir a ellos la idolatría en que después cayó la humanidad. Sus manos jamás erigieron altares, ni construyeron palacios para el culto espiritual; ellos llevaron la enseñanza de Cristo a la humanidad, llevaron la salud a los enfermos, la esperanza y el consuelo a los pobres y a los tristes, y como su Maestro, enseñaron el camino de salvación a los perdidos.

31. La religión cristiana que conocéis en estos tiempos, no es siquiera un reflejo de la Doctrina que mis apóstoles practicaron y enseñaron.

32. Nuevamente os digo, que en aquellos discípulos podéis encontrar modelos perfectos de humildad, de amor, de caridad y elevación. Ellos sellaron con sangre la verdad que pronunciaron sus bocas.

33. De vosotros no pedirá ya sangre la humanidad, para creer en vuestro testimonio; pero os pedirá verdad.

34. Mi Doctrina ha enseñado siempre al hombre a no ser materialista, pero dista mucho de enseñaros el desprecio por los bienes de la Tierra. Yo os digo: Amad la Tierra, sus maravillas, sus bellezas, sus goces, con ese amor con que debéis amar todo cuanto Yo he creado; pero estad preparados a renunciar a todo, cuando sea preciso, y no olvidéis que vuestro espíritu es pasajero en esta vida y tendrá que retornar a la morada que dejó, de la que añoráis espiritualmente su paz.

35. Hoy me preguntáis desde lo más profundo de vuestro corazón: “¿Si debéis despreciar la vida material y olvidar todo lo que amáis en la Tierra para servirme mejor?” A lo cual os contesto: Que quien creyese que Yo he dicho esto, se encuentra en un error y que no ha analizado mi enseñanza.

36. ¿Cómo concebís que Yo os prohíba lo que la vida material os ofrece, si he creado la Naturaleza para sustento de mis hijos? Nada de lo hecho por Mí puede estar en contra vuestra para que os lo prohíba, pero tomad todo con medida. Si Yo os he hablado de que debéis de apartaros de la lujuria y del materialismo, siempre me he referido a bajas pasiones, a vicios, a frivolidades o al uso de lo superfluo y de lo malo.

37. Ahora que vengo haciendo amplia explicación de mi enseñanza, he de haceros comprender que todo lo que hagáis fuera de las leyes que rigen al espíritu o la materia, es en perjuicio para ambos.

38. La Conciencia, la intuición y el conocimiento, son los guías que con vosotros irán señalándoos el camino certero y evitándoos tropiezos. Esas luces son del espíritu, pero es menester dejarlas que brillen. Cuando esa claridad se encuentre en cada uno de vosotros, exclamaréis: “¡Padre, vuestra semilla de redención germinó en mi ser y vuestra palabra floreció al fin en mi vida!”

39. Vengo a inspiraros grandes pensamientos, a mover vuestro corazón para las grandes obras, mas en verdad os digo: Esta Doctrina no se quedará encerrada en este pueblo, porque el Espiritualismo es universal; la Doctrina o Revelación del Espíritu Santo no es sólo para un pueblo, sino para todos los hombres.

40. Como un río que corre con ímpetu arrastrándolo todo, así será el torrente que formen las multitudes Espiritualistas, río que nadie podrá detener porque su fuerza será invencible, mas aquél que a su paso quisiera interponerse como obstáculo, será arrastrado por la corriente.

41. ¿Quién podrá tener en la Tierra potestad para detener la evolución de los espíritus o el curso de los planes de Dios? Nadie; el único ser absoluto en poder y en justicia es vuestro Padre y Él ha ordenado que todo espíritu avance hacia la perfección.

42. Si por instantes mis leyes divinas han sido desobedecidas por los hombres, hago que mi voz, cual si fuese el eco de una campana sonora, sea escuchada hasta por los muertos a la vida espiritual.

43. La voz de este pueblo también resonará en los corazones con eco de campana que despierta e invita a orar y a meditar; pero es menester que os revistáis de humildad y que vuestro corazón se llene de caridad para que vuestras obras brillen como ejemplos verdaderos entre la humanidad.

44. Dejad de amar vuestra persona para que empecéis a amar a los demás, no busquéis honores para vuestro nombre y preocupaos sólo porque vuestras obras sean limpias y pasaréis a la inmortalidad.

Yo os digo en verdad, que el que siembre con humildad, dejará una huella imperecedera de su paso por el mundo; en cambio, quien trabaje en mi Obra buscando el halago y la gloria del mundo, ése contemplará que sus obras pronto quedarán borradas y que su nombre ni siquiera alcanzó a ser conocido por la tercera generación después de él.

45. Hermosa misión os he confiado, pero a la vez muy delicada, mas no por eso es superior a vuestras fuerzas, porque cada quien tiene asignada una pequeña parte que desempeñar.

46. La redención de la humanidad no la hará un solo hombre, ni siquiera un pueblo: Seré Yo, que di mi sangre representando con ella mi amor, quien haga levantar en este tiempo a los hombres, buscando el camino que Cristo enseñó.

47. Velad y orad siempre, porque es el tiempo en que las tinieblas y la confusión andan desatadas, en que las legiones oscuras rodean y turban a los hombres.

48. Tened la comprensión absoluta de que mi comunicación con vosotros ha sido para sanar vuestro espíritu, para libertarlo, para regenerarlo y elevarlo hacia la luz; para revelarle grandes conocimientos y esclarecerle misterios no comprendidos por los hombres y también para descubriros lo que os ha sido ocultado.

49. Llevad mi palabra llena de esencia y de Vida Eterna, sentid mi fuerza en vosotros. No temáis: Todo lo sé, hasta la última de vuestras penas está presente delante de Mí.

50. Mi justicia toma vuestra causa, enjugo vuestras lágrimas, os ofrezco un báculo para que os apoyéis en él en la vida y deposito mi ósculo en vuestra frente para que os sintáis ungidos y amados por Mí.

51. No temáis a los pequeños guijarros del camino, aprended a pasar sobre ellos sin heriros, que es lo mismo que vivir elevados por sobre las miserias de la vida humana.

52. Orad por las naciones, con tal fe y caridad, que vuestra influencia sea sentida por vuestros hermanos y vosotros sintáis que mi manto de amor os cubre a todos.

53. En cada tiempo que os he concedido para la evolución de vuestro espíritu, habéis ido adquiriendo más luz.

54. Esa luz es la que ilumina vuestra inteligencia y vuestros sentimientos.

55. Desde antes que llegaseis a la Tierra, ya conocía vuestra trayectoria e inclinaciones, y para ayudaros en vuestra jornada, puse en vuestro camino a un corazón que, con su amor a vosotros iluminara el sendero. El corazón lo mismo fue de un hombre que de una mujer. Así he querido ayudaros, para que lleguéis a ser como un báculo de fe, de fuerza moral y de caridad para los necesitados.

56. Teméis abrir vuestros labios para hablar abiertamente de mi venida y en vuestro interior se entabla una lucha entre el anhelo de hacer la caridad y el temor de que os rechacen. Entonces preferís ocultaros con vuestros dones y misiones que del Maestro habéis recibido, pero pensad, párvulos, que ocultar los dones que poseéis equivale a negarme y a negaros a sí mismos vuestra evolución.

57. Creed, que si este pueblo estuviese unido y se hubiese levantado lleno de fe y valor a dar la Buena Nueva, de palabra y con obras, el conocimiento de que me estoy comunicando con los hombres hubiese llegado al confín de la Tierra.

58. Si aún os sentís débiles, os digo comed y bebed, porque no quiero contemplar hambre o sed entre vosotros.

59. Haced mi voluntad y la recompensa presto llegará al sentir mi amor dentro de vosotros, al presentir la paz del Más Allá, como una puerta que invita a pasar y a contemplar mi faz.

60. A todos os estoy enseñando a elevar el espíritu en la oración. Algunos ya saben recrearse con esta gracia, otros, aún no lo han logrado, porque sus impresiones pasadas han dejado huella profunda en su mente, porque no han olvidado costumbres y tradiciones religiosas, pero todos luchan por la depuración de sus prácticas, por la regeneración y por la elevación espiritual.

61. Bienaventurados los que han creído en mi presencia a través del entendimiento del hombre, porque ellos penetrarán con paso firme en el tiempo de la comunicación de espíritu a Espíritu.

62. Os habéis acercado a Mí para recibir el consuelo y el calor que necesitáis, como una tregua en vuestra vida, ya que ésta es como un yunque que forja los espíritus con grandes pruebas. Pero vuestra confianza en el destino es grande y sabéis que de este crisol saldréis limpios para la lucha.

63. Día tras día llega hasta mi Espíritu vuestra oración espiritual, cuyo lenguaje no conoce vuestra materia porque no son palabras pronunciadas por vuestros labios ni son ideas formuladas por vuestra mente. La oración del espíritu es tan profunda, que está más allá de la potencias y de los sentidos humanos.

64. En esa oración el espíritu llega a las regiones de la luz y de la paz donde moran espíritus elevados, y ahí saturándose de aquella esencia, retorna a su cuerpo pasajero para transmitirle la fortaleza.

65. Este es el tiempo en que el hombre libere su espíritu, en que las cadenas que por mucho tiempo le ataron queden rotas y la paz verdadera penetre en su corazón.

66. Estad alerta para que no combatáis a quienes como vosotros se levanten cumpliendo misiones confiadas por mi Divinidad, para que podáis reconocer a los verdaderos profetas y a los falsos; y confirméis las obras de unos y destruyáis las obras de los otros. Porque este es el tiempo en que todas las fuerzas se han levantado para combatir. He ahí el bien luchando contra el mal, la luz contra la tiniebla, el saber contra la ignorancia, la paz contra la guerra.

67. Estáis despertando para el Espíritu Santo y vais despertando al que duerme para que contemple la luz que borra fronteras y límites, para formar con todos los seres una sola familia unida por el amor.

68. La palabra que he hecho vibrar por conducto del portavoz, resonará por doquier llegada la hora. Escuchadme con atención en estos últimos años, porque no será la última Cátedra de 1950 la que os señale la ruta, ni encierre todos los mandatos; pero en el conjunto de mis Cátedras tendréis todo cuanto debáis saber y hacer. Estos tres años han sido una revelación incesante para vosotros.

69. Yo quiero que todos mis discípulos y mis párvulos me escuchen el día postrero para recibirles en representación de la humanidad. Mis brazos se abrirán, mas no quiero que sea en una cruz como en aquel Segundo Tiempo, quiero estrecharos en un abrazo de amor con el que se cierre esta comunicación del Espíritu Divino a través del hombre.

70. Ha llegado la hora en que la voz de la campana sonora la escuchen hasta los muertos a la vida del espíritu.

71. Ninguno de los que he escogido en este tiempo se envanezca creyéndose superior a los demás por sus dones espirituales, pues aún no podéis compararos con Juan, aquél de quien dije que siendo el más grande entre los profetas, era menos que el más pequeño en el Reino de los Cielos.

72. Vivid para el Padre amando a sus hijos que son vuestros hermanos y alcanzaréis la inmortalidad. Si caéis en el egoísmo y os encerráis en vuestro amor propio, la simiente que dejéis y vuestra memoria, difícilmente perdurarán.

73. Sed mansos y humildes de corazón y estaréis siempre llenos de mi gracia.

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