Enseñanza 206

1. Mi caridad hacia vosotros proviene de mi amor y se derrama incesantemente sobre todos los seres. Mi amor os bendice y os perdona siempre, os purifica y os ayuda a elevaros por el sendero de vuestra evolución, para que os sintáis cerca de Mí, y os hagáis dignos de reconoceros como hijos míos.

2. Os he dado mi Ley, para que os conduzcáis guiados por ella. Ese es el camino que os he trazado desde el principio de los tiempos, esa es la base, el cimiento sobre el que debéis edificar vuestras obras. Esa Ley os mostrará los principios necesarios para vosotros, porque en ella se encierran mis sabios preceptos.

3. Esta palabra con la que ahora os enseño, es la continuación de la enseñanza que he venido dándoos desde los primeros tiempos, que no acaba porque no tiene principio ni fin. Y a medida que vuestro espíritu evolucione, iréis comprendiendo más mis sabias lecciones, mi anhelo de perfeccionaros.

4. Os estoy inspirando la más alta espiritualidad, para que me améis en la forma más digna y para que seáis sensibles a mis manifestaciones y podáis interpretarlas debidamente.

5. Cuando hayáis estudiado mi palabra y sepáis extraer de ella su esencia, os sentiréis fortalecidos, sustentados plenamente; entonces hablaréis con caridad a toda la humanidad, que está ignorante de mi venida en este tiempo, y un sentimiento de piedad llenará vuestro ser e iréis en busca de vuestros hermanos, para revelarles lo que Yo os he hablado y les daréis todo el caudal que he dejado para ellos, como si fuera un depósito sagrado en vuestras manos.

6. La humanidad necesita luz para poder dar un paso adelante; hay hambre en todas las criaturas, necesidad de vivir apoyados en la fe, de conocer la verdad y también de saber a dónde van. Yo les daré la enseñanza a través de los que se hayan preparado, y en su delicada misión sabrán corregir con amor todos los errores que llegaren a encontrar en sus prácticas. Vosotros daréis principio a esta misión y trataréis de imitarme. No distinguiréis pobres ni ricos para calmar el dolor. No impondréis vuestra fe, ni obligaréis a nadie a aceptar vuestro conocimiento; no os dividiréis a causa de mi última venida, ni haréis guerra a aquellos que poseen los pasados Testamentos, si no saben o no quieren aceptar mis últimas lecciones.

7. Haced luz en las tinieblas, llevad la paz a los corazones y calmad la impaciencia de los que me han esperado. Id en ayuda de vuestros hermanos y Yo velaré por vuestra familia y por vuestros bienes.

8. Si así trabajáis, estaréis construyendo en el espíritu de la humanidad el Templo que perdurará y donde se elevará el culto que siempre he esperado de ella, de estos mis hijos muy amados.

9. Cuidad que vuestras obras sean sinceras. Hablad siempre con verdad, sed mis discípulos. En esta palabra estoy hablando a los hombres de los tiempos futuros, a todos aquellos que quieran seguirme e imitarme.

10. Cuando haya pasado 1950, no busquéis un lugar determinado para orar o para estudiar mi palabra. Elegid lo mismo un hogar que un valle o el lugar en donde estéis labrando vuestro pan. Imitad a mis doce discípulos que supieron hallar el Templo doquiera se encontraban, porque lo llevaban en ellos mismos, en su espíritu, y lo grande y lo solemne en sus actos estaba en su elevación y comunión Conmigo.

11. Mientras haya sufrimientos en la Tierra, mientras haya miseria, la intercesión de María no cesará ni un solo instante y su Espíritu estará iluminando la vida de todas sus criaturas.

12. Me ofrecéis la morada de vuestro corazón, desde donde me habéis llamado y he acudido presuroso a la cita.

13. En mi camino habéis experimentado el descanso espiritual que jamás habíais encontrado en la Tierra. Recorristeis muchos caminos en busca de dulzura para vuestro paladar, hasta que encontrasteis la miel de mi palabra.

14. Desde la niñez, a través de la juventud y hasta la edad madura, habéis buscado sin descanso el camino, porque habíais errado el sendero y las tinieblas se interponían a vuestro paso. Pero surgió ante vosotros la Luz de mi Espíritu, y ese día fue el de vuestra resurrección, tan importante como el día de vuestra encarnación.

15. No olvidéis el día que escuchasteis mi palabra por primera vez, porque fue el instante en que tornasteis a la vida de la luz.

16. Llegasteis menesterosos, escudriñando mi palabra, unos humildes y otros soberbios, atraídos todos por la fuerza de mi presencia. Teníais que llegar a Mí; ¡hacía tanto que os esperaba! Y mientras unos han despreciado mi caricia volviéndome la espalda y tornando al camino incierto, otros han quedado Conmigo para deleitarse con mis palabras y consagrarse al servicio de mi Obra.

17. Yo estoy en todos mis hijos, hasta en el corazón del asesino. De ninguno me alejo, y estoy más cerca del que se cree más indigno.

18. A los que han venido, corresponde orar por los que han caído. Pero no seáis sus jueces, que ellos alcanzarán la luz.

19. No esperéis la regeneración de la humanidad por sí sola, sin haber sido vosotros para ellos un ejemplo. No quiero que os convirtáis en plantas parásitas.

20. Vosotros detendréis la desenfrenada carrera de los hombres con el don de palabra que os he dado. Yo os confiaré a la humanidad como plantas tiernas que necesitan de riego y cuidados, porque de todos los caminos llegarán a Mí, y hasta de las mismas cárceles vendrán los hombres para convertirse en mis discípulos. Pero si vosotros no cumplieseis ahora vuestra misión, tendrá que venir vuestro espíritu a resucitar al muerto que dejasteis abandonado en el camino, vendréis a sanar al enfermo que no atendisteis, tendréis que buscar el pan para ofrecérselo al hambriento que descuidasteis. Mas, ¿por qué buscar una expiación tan dolorosa, pudiendo ahora cumplir con vuestro deber?

21. La ciencia humana es grande, pero el espíritu del científico está adormecido y deja que mueran los hombres. Por eso he depositado en vuestras manos el bálsamo de curación, para que, convertidos en doctores de la humanidad, deis el ejemplo de caridad y amor.

22. Se desatarán las epidemias en el mundo y gran parte de la humanidad perecerá. Serán enfermedades extrañas y raras, ante las cuales la ciencia será impotente.

23. El Universo se limpiará de mala hierba. Mi justicia separará el egoísmo, el odio, las incansables ambiciones. Aparecerán grandes fenómenos en la Naturaleza.

24. Naciones quedarán arrasadas y comarcas desaparecerán. Es un toque de alerta para vuestro corazón.

25. El camino está preparado; Yo soy vuestro Guía, soy inseparable en vuestra jornada.

26. Pueblo bendito de Israel: Bienvenido seáis ante mi presencia; manso y humilde vengo a posarme ante vosotros en esta morada. Mas no es la morada material en la cual me presento. La morada está en vuestro corazón, invisible, y es la que me brindáis en este instante de elevación espiritual.

27. Sé que os hace falta mi palabra. ¿Qué sería de vosotros sin ella, mi pueblo? Sé que me necesitáis y vengo incansablemente a fortaleceros. Mi palabra os aconseja y os levanta, esta palabra pura y llena de luz, que no encontráis en ningún libro escrito por la mano del hombre.

28. Los hombres de ciencia que me han escuchado, no confiesan ante vosotros que esta palabra no es comparable a ninguna otra, pero ellos lo reconocen muy dentro de su corazón.

29. He venido a haceros sentir en este camino el descanso espiritual que antes no habíais podido encontrar sobre la Tierra. Muchos caminos habéis transitado. Muchas mieles habéis probado como necio colibrí de flor en flor, pero ninguna ha sido más dulce para vuestro paladar. Y esta palabra, que se ha convertido en miel en vuestros labios, ha borrado todos los sabores que antes habíais probado.

30. Habéis buscado incesantemente el camino y habéis encontrado los diversos senderos. Habéis luchado contra la tiniebla, y vuestro paso de veloz carrera se había tornado en débil y cansado.

31. Mas la Luz de mi Espíritu Divino brilló para vosotros y ese día imborrable para vuestro espíritu, escrito está en el álbum del Más Allá, en donde habréis de leer con vuestros ojos espirituales todo lo que hagáis sobre la Tierra y todo lo que habéis escuchado del Maestro. Ese día fue de resurrección a la vida de la gracia para vuestro espíritu.

32. Los unos llegasteis engrandecidos, los otros menesterosos. Para unos y otros, el instante estaba marcado. Teníais que llegar ante vuestro Padre, que amoroso os estaba esperando, que tenía que daros la bienvenida y haceros resucitar a la vida espiritual.

33. Os llenáis de regocijo con mis palabras y sentís que la materia corpórea que os envuelve, os impide entregaros de lleno a mi Obra. Pero os resignáis, porque sabéis que a los discípulos no les está permitido intercalarse en mis altos juicios, que el discípulo debe ser sumiso y obediente; que a través de esa materia conoceréis lo mismo el camino de la luz que las sendas de la mentira y de la tiniebla; saborearéis el fruto de bienandanza bajo la sombra del Árbol corpulento y apartaréis la manzana de la discordia; os recrearéis a la sombra de la verde palmera y vigilaréis que no destruya su follaje el gusano roedor, ni hagan sus nidos las aves de rapiña.

34. Os he dejado en el camino para que conozcáis el sabor de todas las mieles y al fin sepáis escoger la de mejor sabor a vuestro paladar. Os he dejado conocer los dos extremos, para que guiados por el hálito de mi aliento divino podáis distinguir e inclinaros siempre hacia el bien.

35. El Maestro os ha dicho: Detrás de esa puerta que encontráis cerrada y que llamáis muerte, está la vida. La vida soy Yo. La muerte es la que brinda la tentación que ciega vuestros ojos y que no os deja vivir a mi lado. Mas lleváis un arma poderosa para libraros de la tentación; es la oración. Es el arma que os hace sentiros fuertes, que os acerca a mi Divinidad y os hace caminar junto Conmigo en el camino de vuestra evolución espiritual.

36. Yo, el Padre, a nadie he desechado de mi seno de amor y perdón, ni a los que se han dejado tocar por la tentación y han caído en el abismo. No he abandonado a nadie. No hay seres desamparados sobre la Tierra ni en el Valle espiritual.

¿Quién de vosotros podría ser arrojado de mi regazo, por pecador e indigno que no fuera a recibir mi caridad? Yo vivo en el corazón del pecador empedernido que no ha podido recibir la Luz de mi Espíritu Divino por no atender el llamado que le hace la voz de su Conciencia. ¿Creéis que por su cadena de maldades me he alejado de él? No, en verdad. Yo soy el Padre de todas las criaturas, sin distinguir a ninguno de mis hijos. Soy Amor, y como Padre amoroso no descuido a ninguno, mi pueblo.

37. A vosotros os toca orar por el perdido, pedir que la Luz de mi Espíritu ilumine a su espíritu, para que despierte, rompa los lazos de tentación y aparte la tiniebla que le ha cegado.

38. Pero Israel ha dormido. Israel espera que la humanidad alcance su regeneración por sus propios méritos. No ha tomado el lugar que le corresponde, porque su misión es ser ejemplo ante los demás.

39. Y a vosotros os digo, pueblo: ¿En quién he dejado mi Ley? ¿Acaso en manos de los pecadores empedernidos? La Ley está en vuestras manos. ¿Quién es entonces responsable de que mis mandatos no estén cumpliéndose todavía? ¡Israel! Y además os pregunto: ¿Por qué habéis convertido vuestra planta en parásito sobre la Tierra? ¿Por qué no os habéis levantado a cumplir los mandatos que os he entregado? ¿Por qué dejáis que el pecador siga su camino en desenfrenada carrera? ¿Por qué no lo acercáis a Mí con ese don de palabra que os he confiado y le habláis en mi Nombre? ¿Queréis que las tinieblas sigan cegando la pupila del hombre? ¿No sabéis que por vuestro conducto han de ser disipadas las tinieblas?

40. Levantaos, pueblo, os dice el Padre. Id y levantad al caído. Nuevos mandatos he de entregar a la humanidad. Grandes y nuevas órdenes daré a cada nación, a cada uno de sus mandatarios, a cada uno de sus moradores.

41. Grandes fenómenos aparecerán ante vosotros. Los tiempos cambiarán. Los inviernos serán crudos y la primavera no sabréis en que tiempo llegará. Porque los hombres han medido el tiempo, pero a mi voluntad, ¿quién podrá oponerse? Las aguas serán retenidas y no llegarán a vuestras tierras. Por lo tanto, preparaos pueblo, porque se acerca el tiempo de caos entre vosotros, e Israel debe multiplicar su lucha.

42. La paz estará entre vosotros. ¡Conservadla! No desechéis de vuestro corazón esta paz. Esta nación fue escogida por Mí, y no es mi voluntad que sea tocada; mas estad preparados, porque por vuestro cumplimiento espiritual ha de alcanzar esta nación y ha de recibir luz la humanidad.

43. ¡Aquí me tenéis, Israel! Sólo escucháis mi voz sin que podáis mirarme, pero quedáis conformes oyendo el eco de la campana celestial.

44. Vengo a la voz de vuestro llamado al rincón de vuestra alcoba. Ninguno de vuestros sufrimientos puede pasar desapercibido para Mí, y vengo a entregaros todo aquello que sea para bien del cuerpo y del espíritu.

45. No os doy falsas riquezas, porque os perderíais; Yo vengo a salvaros para llevaros después de esta vida a mi diestra.

46. Pedidme riquezas para el espíritu y os las daré. No engalanéis vuestra materia y tengáis desnudo al espíritu.

47. Mi Ley, dada al hombre en los dos primeros tiempos, no ha sido aun obedecida; por eso me tenéis nuevamente con vosotros para salvaros.

48. Desde 1884 se escucha mi palabra en esta nación, donde se desbordan de sus fuentes las aguas cristalinas en los sedientos del espíritu. Aquí me presento para pulimentar los corazones de roca de mis hijos muy amados.

49. ¡Ah, si todos viniesen a escucharme! Pero hay quienes, habiéndome oído, prefieren tomar los inciertos caminos sembrados de guijarros, a caminar por el sendero de mi luz; y ese es vuestro hermano, el ingrato, el desobediente, el que a cambio del pan de Vida Eterna, prefiere comer el pan amargo de la Tierra.

50. Bienaventurados los que permanecéis Conmigo, sabiendo que soy Cristo que está en espera del hijo descarriado.

51. He venido a enseñaros mi Doctrina, esta enseñanza espiritual que no admite fanatismo, que os enseña a dar cumplimiento perfecto a la Ley divina y a las leyes humanas.

52. No os he enseñado a lacerar o mortificar vuestro cuerpo para alcanzar mi perdón. La única penitencia que de vosotros acepto, es aquella en la cual os priváis de lo superfluo o malo, aun muchas veces con dolor de vuestro corazón. Cuando así habéis obrado, vuestro corazón ha sentido la paz de mi Espíritu.

53. Os hablo de esta manera, porque no quiero que vuestro espíritu se arrastre sobre el polvo de la Tierra, cuando es otra su morada.

54. ¿Sabéis lo que os espera después de esta vida? ¿A dónde irá vuestro espíritu? Sois viajeros en este mundo, pero pronto terminará este viaje y estaréis más cerca de Mí.

55. En los Tres Tiempos he buscado diferentes formas de comunicación con la humanidad: A través de Moisés en el Primer Tiempo, para guiar vuestros pasos hacia la libertad y la luz. Haciéndome hombre en el Segundo Tiempo, al encarnarse el Verbo y trazar una huella de redención para el mundo. Hoy he venido sobre la nube blanca, como iris de paz, para deciros: “Venid en pos de la Luz del Espíritu Santo”. No quiero que esperéis nuevos tiempos para levantaros, porque los venideros serán de mayor dolor y de más grandes pruebas.

56. Estoy legando el Tercer Testamento, para que lo estudiéis y le deis cumplimiento, porque ya se acerca 1950.

57. Si no aprovecháis mi lección, lloraréis amargamente cuando escuchéis al Maestro dándoos su adiós. ¿Esperáis acaso esto? ¿Esperáis que también se desaten la peste y el hambre, y que el luto y el dolor penetren en vuestro hogar?

58. Quiero dejaros unidos y fuertes. No vayáis a desconoceros. Amaos y la paz será universal.

59. ¿Quiénes de vosotros surcarán mañana los mares, cruzarán montes y penetrarán en lejanas comarcas? ¿Quiénes tendrán que abandonar a su familia, a sus hijos, para llevar mi palabra a las naciones?

60. Velad y meditad, porque hasta antes de 1950, solos habéis comido el pan que os he dado. Habéis cerrado vuestra mano para ocultar los restos de este manjar y habéis escondido las aguas sin acordaros de los sedientos. Pero los acontecimientos cambiarán, y después de estos tres últimos años en que os daré mi palabra, os levantaréis como maestros a enseñar a los párvulos. Purificaos de muchas de vuestras imperfecciones, para que os encontréis limpios y podáis ser ejemplo ante religiones y sectas. Preparaos, porque muchos de los que están escuchándome, me volverán la espalda, otros se levantarán haciendo su propia voluntad; entre vosotros está aquel que me ha de traicionar, el que me ha de entregar y vender.

61. Estudiad mi palabra para que mañana no digáis que fue el hombre el que habló y no vuestro Dios. Mas, ¿quién es capaz de hablaros como Yo lo hago?, ¿qué ser humano tiene el poder de transformar y regenerar un pueblo como Yo lo he hecho?

62. Pronto ya no escucharéis esta voz, pero recordaréis que Yo estuve desde 1884 hasta 1950, y que mientras muchos me escucharon, otros arrojaron de su corazón mi palabra. Vosotros que estuvisteis Conmigo, estaréis también en la eternidad.

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