Análisis espiritual de la Biblia
A quienes estudian las escrituras de los tiempos pasados, les digo que sólo con espiritualidad en su vida, podrán encontrar la verdad que existe en aquel lenguaje.
Muchas veces enseñáis conceptos erróneos por falta de estudio y penetración en lo espiritual, por eso os encargo que os dediquéis a la meditación de mi enseñanza, para que ya no hagáis obras que creyéndolas buenas, ante el Padre son imperfectas.
Reconoced que los responsables de que la humanidad comprenda con claridad el sentido espiritual de mis enseñanzas presentes y pasadas, sois todos los que sentís en el espíritu el hambre de saber, los que habéis penetrado por los caminos del estudio, de la meditación y del análisis. De los que sólo viven de ritos, ceremonias y cultos materiales no puedo decir lo mismo, ellos se satisfacen con lo superficial, porque aún no han conocido el sabor del fruto.
Si a vuestras manos llegasen alterados los escritos de mis discípulos que en el Segundo Tiempo (Segundo Testamento) os legaron mi palabra, Yo haré que reconozcáis cuáles son las verdaderas palabras de Jesús, la conciencia que es mi voz divina, descubrirá como falsas, las que no estén en armonía con el concierto divino de mi amor.
No caigáis en teologías complicando lo simple, no imitéis a quienes pretendan aprisionar a Dios, en un libro material, porque jamás como humanos, lograréis escudriñar a Dios.
Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. (Juan 16: 12-13)
Os doy mi palabra con la misma esencia con que os hablé en el Segundo Tiempo y he venido a recordaros muchas de mis enseñanzas que habíais olvidado, o de las cuales os habéis apartado debido a erróneas interpretaciones de vuestros antepasados.
Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber. (Juan 16:14-15)
Los hombres interpretaron mal mi Ley y falsearon mis enseñanzas; por eso en este tiempo vengo a derramar mi luz en todo espíritu y en toda mente para que la lección que os he dado a través de la vida lleguéis a entenderla.
Una nueva lección os he entregado; con ella he destruido conceptos erróneos porque habíais materializado enseñanzas anteriores. Ved que os hablo en múltiples formas; una misma lección os la enseño de distintas maneras, para que ninguno se quede sin comprender mi palabra.
Quiero que lleguéis a comprender la importancia que tiene el estudio y análisis de mi palabra, ya que cada frase encierra cuando no una revelación, una profecía; cuando no un juicio, una lección para vuestro espíritu.
Entonces respondiendo Jesús, les dijo: ¿No erráis por esto, porque ignoráis las Escrituras, y el poder de Dios? (Mateo 12:24)
Quienes den a mi Obra la importancia que ella encierra en este Tercer Tiempo y se profundicen en el análisis de mi palabra, verán el florecimiento y el desarrollo de muchos dones que estaban latentes en su ser.
Mucho os hablé en tiempos pasados de ese fuego, de ese juicio, de esa expiación; mas las figuras con las que eran representadas estas enseñanzas las tomasteis en sentido material y vuestra imaginación desvirtuó la realidad de esas revelaciones.
Cuántas torcidas interpretaciones han dado los hombres a estás lecciones divinas. Me hacen aparecer como un juez de monstruosa crueldad.
¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo! Hebreos 10:31
Cuántos absurdos ha creado la mente humana y luego los ha impuesto como la suprema verdad.
Cuando vine en Jesús a habitar entre los hombres, sólo cuando fue necesario tomé la esencia de aquellas escrituras, del sentido de aquellas obras para dar mis lecciones; lo material y lo superfluo jamás lo ensalcé. ¿No recordáis que mencioné al justo Abel, que ponderé la paciencia de Job y mencioné la sabiduría y el esplendor de Salomón? ¿Verdad que en muchas ocasiones recordé a Abraham y hablé de los profetas, y que refiriéndome a Moisés os dije que Yo no venía a borrar la Ley que él recibió, sino a darle cumplimiento?
Ahora que he venido a vosotros con una extensa lección espiritual, os he venido enseñando y recordando lo que fue, los ejemplos que no debéis olvidar, las lecciones que tiene vida eterna; pero vuelvo a deciros, también ahora sólo os he hablado de lo espiritual. No penséis que os prohíbo la lectura de aquel libro de los primeros tiempos, no, sabed que Yo dije: «Escudriñad las escrituras», y añado ahora: «Antes de leer, orad, para que cuando escudriñéis, halléis verdadera luz y no os confundáis como muchos se han confundido, dando una falsa interpretación a lo sucedido». Leed, escudriñad, mas el análisis lo encontraréis en mi palabra del Tercer Tiempo.
Y estos eran más nobles que los que estaban en Tesálonica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las escrituras para ver si estas cosas eran así. (Hechos 17:11)
Todo cuanto en ellas es fue revelado, tiene un sentido divino, aunque os parezca que en algunas ocasiones están hablando de la vida humana; buscad su esencia y encontraréis que siempre os están mostrando la vida espiritual.
No os detengáis, demasiado en analizar la letra, que es lo superficial, porque ella puede llevaros a la confusión, penetrad al significado de la palabra y ahí hallaréis la verdad. Procurad que vuestro análisis sea sencillo, como lo es mi palabra, y no compliquéis lo que es diáfano, puro y natural.
Meditación y oración es lo que se requiere para el estudio de las lecciones divinas. Quien así busque mi luz, en verdad os digo que pronto la hallará. Ya os he enseñado que con oración se adquiere sabiduría.
He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría. (Salmos 51:6)
El discípulo que de esta manera analice mi palabra y que en esta forma consulte a su Maestro, será el que siempre acierte con la verdad y nunca se confunda.
Llegará el día en que vuestra sensibilidad para lo espiritual os haga descubrir fácilmente la esencia que contiene toda palabra que ha brotado de Mí.
Mi palabra de este tiempo no borra las palabras que os dije en el Segundo Tiempo. (Segundo Testamento) Pasarán los tiempos, los siglos y las eras, mas las palabras de Jesús no pasarán. Hoy vengo a explicaros y a revelaros el contenido de lo que os dije entonces y que no comprendisteis.
¡Cuántos hay que creyendo conocer las Escrituras, nada conocen, porque nada han entendido! ¡Y cuántos hay que creyendo haber encontrado el lenguaje de la creación, viven confundidos!
Estudiad con amor y buena voluntad mis enseñanzas y llegaréis a entender cuanto os he revelado a través de los tiempos.
En verdad os digo, que vosotros y todos los que penetren al fondo de esta palabra, serán los verdaderos intérpretes de las Escrituras.
El testimonio de lo que aquel pueblo vio y vivió, pasó a la historia y se escribió en textos que han conocido todas las generaciones hasta vuestros días; pero aquellos testimonios, han encontrado ahora a los hombres sin fe ni preparación espiritual, a los que para creer, necesitan pensar, analizar y escudriñar, sometiendo todo a su ciencia, a su razón y a su lógica; estos han dudado, otros se han confundido, algunos han negado y ha habido quien se ha burlado.
Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente. (Efesios 4:17)
Es menester que Yo os diga que el testimonio de los hombres que me siguieron fue verdadero, lo que legaron a la posteridad fue cierto; ellos explicaron las lecciones recibidas a través de su fe sencilla e inocente, tal como la vieron y como estudiaron todo lo sucedido.
Cada uno de aquellos hechos, de aquellas obras y pruebas de que os hablan los antiguos, encierra una verdad, una luz, una revelación. Aquellos creyeron sin escudriñar porque palparon los hechos. A vosotros toca creer analizando, para extraer el contenido espiritual de lo que os ha sido revelado.
Todo tiene una explicación tan sencilla y tan clara; pero vuelvo a deciros que es menester que para encontrarla, el espíritu se adelante a meditar.
Es natural que, quienes tratan de encontrar la divina verdad buscándola con su pobre mente, no den tres pasos sin que hayan tropezado o encontrado el abismo. El camino de la verdad sólo el espíritu puede encontrarlo.
Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. (1 de Corintios 2:10-14)
Esta luz os librará de la ignorancia y de la mentira; bajo su claridad, cuánta falsedad, cuánto adulterio e impostura quedarán al descubierto. iAy, de los que han adulterado la ley! ¡Ay, de los que han ocultado o falseado la verdad! No se imaginan cómo será su juicio.
No todos los que andan por calles y caminos, hablando de los acontecimientos de los tiempos pasados, interpretando profecías o explicando revelaciones, son mis enviados, porque muchos por vanidad, por despecho o por intereses humanos, han tomado aquellas enseñanzas para ofender y juzgar, para humillar o herir y aun para matar.
Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos; (1ª de Pedro 2:15)
Teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; (Efesios 4:18)
Necesario es que esta luz que tan dulcemente ha llegado hasta vuestro corazón, se extienda de un punto al otro del orbe para que los hombres se acuerden que Cristo no hiere, ni humilla y menos entrega muerte; porque Él es la vida, el pan, la salud, el consuelo, y de todo esto hoy se encuentra menesterosa la humanidad.
El discípulo espiritual debe buscar siempre la esencia de mis obras, para que descubra la verdad en mis mensajes divinos. Veréis entonces cuan sencillo es encontrar el sentido de todo aquello que unos envuelven en el misterio y otros complican con sus teologías.
Espiritualidad quiere decir sencillez; ¿por qué complicar entonces lo que es simple, claro y diáfano como la luz?
Mi palabra de los tiempos pasados no ha sido debidamente interpretada, mas la semilla está en el espíritu y ahí será cultivada por Mí.
No despreciéis lo escrito en otros tiempos, porque seríais fanáticos; no os dejéis dominar por las pasiones, y aprended a respetar a vuestros hermanos que en otros tiempos escribieron con su amor, con fe y aun con su sangre, páginas de ese libro en el cual están los nombres y los ejemplos de los que han dado testimonio de mi verdad.
Estudiad e interpretad bien mis enseñanzas, porque de no hacerlo así, caeríais en fanatismo debido a la mala interpretación que le deis a mis lecciones de espiritualidad, y ésta que es elevación, no admite errores.
En todos los tiempos los hombres han falseado mi verdad y han ocultado mi Ley a la humanidad.
Ahora, he visto que la Doctrina que os enseñé en el Segundo Tiempo se encuentra oculta, imperfectamente interpretada y no conforme a la evolución espiritual que tenéis ahora, sino adecuada al entendimiento de los hombres de hace muchos siglos.
Si adulteráis mi palabra o no la interpretáis debidamente, entonces mi lección en vuestros labios no será sustento para vuestros hermanos.
Os estoy entregando mi nuevo Mensaje para que él os facilite comprender toda la Revelación anterior.
Os estoy hablando con suma claridad, aun usando el sentido figurado, porque sé que así podréis entenderme mejor. En el Segundo Tiempo, cuando hablaba a las multitudes, muchas veces lo hice por medio de parábolas para que me comprendieran, mas cuando sólo me dirigía a mis discípulos, lo hacía con lenguaje sencillo, pero profundo en su enseñanza.
Por eso, entended que cuando hablo por medio de parábolas y empleo el sentido figurado, es para que los postreros, los torpes de entendimiento o los que aún tienen poco evolucionado su espíritu, alcancen a comprender todo el significado de mi enseñanza; cuando os hago revelaciones sin emplear el sentido figurado, están dirigidas para aquellos cuyo desarrollo y conocimiento de las lecciones espirituales, les permite entender mejor.
Mas la confusión de que os hablo vendrá porque los que han interpretado aquellas revelaciones, han impuesto a la humanidad sus análisis y éstos han sido en parte acertados y en parte erróneos. También será porque aquella luz espiritual de mis enseñanzas, fue ocultada a los hombres y a veces se les ha dado a conocer adulterada. Por eso ahora que ha llegado el tiempo en que mi luz ha venido a sacaros de las tinieblas de vuestra ignorancia, muchos hombres han negado que ésta pueda ser la luz de la verdad, ya que no concuerda, según su criterio, con lo que antes os había enseñado.
entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, (2 de Pedro 1:20)
Os aseguro que ninguna de mis palabras se perderá y que los hombres de este tiempo, llegarán a saber qué fue lo que os dije en los tiempos pasados. Entonces dirá el mundo cuando conozca el Espiritualismo: en realidad, ya todo lo había dicho Jesús.
Efectivamente: todo lo dije ya, aun cuando de muchas de las verdades reveladas, sólo os manifesté el principio de ellas; os las dejé para que empezaseis a entenderlas, porque en aquel tiempo aún no estaba capacitada la humanidad para comprender todo lo que ahora he venido a mostraros en plenitud.
Cierta ocasión se encontraba Jesús con un hombre que era entendido en Ley y el Maestro contestando a las preguntas de aquél, le hizo una revelación. Entonces el hombre, asombrado ante lo que nunca había imaginado, dijo a Jesús: Señor, ¿pero cómo puede ser esto? A lo que el Divino Maestro respondió: ¿Si no podéis creer en las cosas terrenas que os digo, como llegaréis a creer en las lecciones celestiales? (Juan 3:1-15)
Mas ya es tiempo de que me entendáis, porque el espíritu evolucionado del hombre, puede recibir aquella luz intensa de la Divinidad que todo lo revela, lo descubre y lo explica y a lo cual llamáis la luz del Espíritu Santo o sea el Espíritu de Verdad.
Viene el tiempo de controversias en el que los hombres pondrán de manifiesto su inteligencia y su elocuencia, de la que llegarán hasta el alarde y la vanidad. Volverá a ponerse a discusión mi palabra del Segundo Tiempo, y también se discutirán las diversas interpretaciones que a ella se han dado. En verdad os digo: De ese torbellino surgirá la luz y muchos velos quedarán descorridos y la hipocresía será abatida por la verdad.
Es mi divino deseo que los hombres lleguen a la unificación de ideas y de culto espiritual, porque algo tengo reservado para ellos cuando esto sea.
Aquellos profetas de los tiempos pasados no recibieron consagración o autorización alguna en la Tierra, no estaban obligados a tener sumisión ante ninguna autoridad y sólo se concretaban a obedecer los dictados de su Señor, que era el que ponía su palabra en los labios de aquellos escogidos por Él.
Llenos de fe y de valor, nada los detenía en su misión de enseñar mi Ley al pueblo y apartarlo del fanatismo religioso, haciéndole comprender la indolencia y los errores de los sacerdotes.
Si meditáis un poco y estudiáis las Escrituras, veréis cómo a través de todos los profetas, una sola fue la esencia que en su palabra entregaron a los hombres. Ellos dieron a la humanidad amonestaciones, revelaciones y mensajes, sin los errores del culto materializado que profesaba el pueblo en aquellos tiempos. Enseñando a obedecer la Ley y la palabra de Dios, ayudaron a la humanidad a ponerse en contacto con su Padre Celestial.
Cuántas veces en la historia del pueblo de Dios, los hombres se interpusieron con sus desobediencias y a pesar de sus errores se cumplió mi palabra. Lo mismo sucederá en este tiempo. No todos serán obedientes a mis mandatos; mientras unos se levanten interpretando justamente mis órdenes, otros queriendo conciliar lo puro y verdadero con lo bajo y carnal, tratarán de pasar sobre mi voluntad, sin comprender que la voluntad divina que es poder y justicia infinita, será la que juzgue todos los actos impuros de quienes hayan profanado mi palabra.
No vengo con mi palabra de este tiempo a borrar lo que dije en el Segundo Tiempo; antes bien, os lo vengo a recordar, porque lo habéis olvidado y a explicarlo, porque no lo habéis comprendido. Os estoy revelando lo que entonces no os dije y que tenía reservado para vosotros en el tiempo presente en que vuestro espíritu está más evolucionado.
Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber. (Juan 16:14-15)
Los que escribieron mi palabra con amor, con sangre y lágrimas, obedecieron a su memoria y a su inspiración, ellos fielmente interpretaron mi voluntad; mas después vinieron otros y mi palabra fue adulterada, su esencia se ha perdido entre ideas y prácticas que no pertenecen a mi doctrina. Y en este tiempo la luz viene a romper todo velo, para dejar ver la pureza de mi verdad.
Los que estudian mi palabra en esta forma, son los que van encontrando la verdad. Ellos serán los discípulos, que se levanten mañana a explicar a la humanidad mi Doctrina. Harán comprender a quienes se han confundido interpretando las escrituras de los tiempos pasados, que para descubrir la verdad de mis revelaciones es menester no detenerse en el significado material de las palabras, sino buscar el sentido espiritual que es la esencia, que es la verdad y la vida.
Con esta lección quedaréis capacitados para explicar a los que buscan la interpretación de mis pasados mensajes, la forma de descubrir espiritualmente la esencia de cada enseñanza, pasaje o ejemplo, la verdad que es una sola.
Ahora se abre una nueva Era delante de vuestra vista, mas no un nuevo camino. Yo no he venido a destruir vuestra simiente ni a confundiros con palabras extrañas. No os digo que desconozcáis el mensaje espiritual que os dejé en los tiempos pasados, sólo vengo a continuar mi lección comenzada, la cual había dejado en su segunda parte.
Después de mi partida en el Segundo Tiempo, Juan, mi discípulo, contempló en sus éxtasis la época en que estáis viviendo, los peligros en que la humanidad se vería envuelta, las calamidades que azotarían al mundo, las luchas y contiendas de los hombres y la paz que después de todo esto vendría. También le fue revelada la forma en que debería quedar escrita aquella revelación o profecía, para que se diera a conocer en toda la tierra.
Si el libro de las profecías de Juan, ha sido visto por algunos como misterio impenetrable y por otros considerado bajo una interpretación errónea, se debe a que la humanidad no ha alcanzado aún la espiritualidad necesaria para comprender lo que ahí está representado y puedo deciros también que ni siquiera fue entendido por el profeta a quien se le inspiró.
El hombre que contempló, el Cordero, el león, el libro, las estrellas, los ancianos, los candeleros y cuando su vista absorta miró, sólo eran figuras y formas existentes en la Tierra conocidas por el hombre, las cuales fueron tomadas como símbolos, para representar con ellas enseñanzas profundas y divinas, pero mi Divinidad en todo su esplendor nadie puede contemplarla, porque soy infinito, no tengo principio ni fin.
Juan oyó y vio, y al escuchar que se le ordenaba que escribiese, al punto obedeció, más comprendió que aquel mensaje era para los hombres que vendrían mucho tiempo después de él.
Hoy os encontráis en este tiempo que os fue profetizado, y esta Doctrina como luz de una nueva Era, tiene la virtud de enseñar a leer en ese libro que por tanto tiempo estuviera cerrado a vuestra comprensión. Se acerca la hora en la que llegaréis a descifrar todo aquello que por tanto tiempo mirasteis oculto tras el velo del misterio.
¿No creéis en verdad, que si Juan hubiese comprendido el significado de la revelación que había recibido, en lugar de legaros un libro de figuras y símbolos, os hubiese explicado con claridad su contenido? Reconoced que si hubiera explicado con entera claridad esa revelación, ¿qué hombre de aquel tiempo hubiera podido comprenderla y por lo tanto creído en la verdad de la profecía?
Fue mi voluntad que aquel libro permaneciera sellado y sólo su existencia y parte de su contenido os fuese revelado, para que llegado este tiempo Yo viniera a explicaros esa revelación.
Al fin vuestra evolución espiritual os permitirá comprender, el verdadero sentido de las enseñanzas que os he dado a conocer, y cuya luz os conducirá a una morada perfecta en la eternidad.
Si la humanidad se hubiese preocupado por estudiar y analizar las profecías del Primero y Segundo Tiempos, nada de cuanto ahora acontece le sorprendería, ni le confundiría, porque ya todo estaba pronosticado.
Quiero que mis nuevos discípulos conozcan el sentido de aquellas revelaciones.
Las Escrituras de los tiempos pasados podrían revelaros lo que hoy os repito, pero el hombre se ha atrevido a falsear mis verdades para difundirlas adulteradas. Y ahí tenéis una humanidad espiritualmente enferma, cansada y sola.
El hombre, en su materialismo, ha encontrado la conveniencia de modificar la palabra que os di en tiempos pasados. Mas mi Obra es perfecta y no radica en palabras materiales. Preparaos y descubriréis siempre mi verdad; entonces encontraréis que mi semilla os la he dado en abundancia en todos los tiempos, para que vosotros también la entreguéis en esa forma.
¿Cómo pueden presentir la gracia de este tiempo, aquellos que envueltos en fanatismo religioso, quitan toda libertad al espíritu y le privan de toda expresión natural? Todo espíritu guarda en sí mismo grandes dones, puesto que él ha sido antes que el mundo, pero si él se encuentra encadenado y privado de expresar lo que encierra, tendrá que vivir incomprendido y confundido; tendrá que vivir de presentimientos de lo espiritual y de reminiscencias de su propio pasado, ocultando y callando todo, por el temor que sobre lo espiritual le han infundido fanáticas creencias. Así no podrá sentir mi presencia si le sorprende hasta la palabra espíritu. ¿Cómo podrá tener fe en la resurrección del espíritu, que es la reencarnación? ¿Cómo podrá creer en estas manifestaciones que ahora miráis?
No vengo a provocar una leve contienda, sino una gran guerra de ideas, en la que brillarán los inspirados.
No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; (Mateo 10:34,35)
Venid al Maestro y aprended de Él para que destruyáis las malas interpretaciones que sobre las Escrituras de los tiempos pasados os han enseñado. Esas erróneas interpretaciones han sido espesos velos que no os han dejado mirar la verdad.
Os han hablado del Anticristo, al que se refiere en revelación mi discípulo Juan y en vuestra confusión, habéis atribuido esa personalidad a muchos de vuestros hermanos, tanto del pasado, como del presente. Hoy os digo: que ese Anticristo como lo ha concebido la humanidad, ni ha existido ni existirá. Anticristo, es todo aquel que no ama, porque Cristo es el amor del Creador. Ved entonces como vuestro mundo se encuentra lleno de Anticristos cegados por el materialismo.
Yo os digo, que más os vale estar llenos de incertidumbres y de negaciones, que llenos de afirmaciones falsas o de mentiras que pasáis por verdades. Menos mal os hace la negación sincera que nace de la duda o de la ignorancia, que la afirmación hipócrita de una falsedad. Es mejor la duda limpia, que tiene hambre de comprensión, que la firme creencia de un mito cualquiera.
Es mejor la incertidumbre desesperada, que a gritos pide la luz, que la firmeza fanática o idólatra. Hoy abundan por doquiera los increyentes, los desconfiados y los amargados. Son rebeldes que muchas veces ven más claro que los demás, que no sienten el ritualismo, ni les convencen las afirmaciones que han escuchado de quienes dirigen espiritualmente a los hombres; porque todas aquellas complicadas teorías no llenan su corazón sediento de aguas puras que calmen su angustia. Esos que juzgáis rebeldes, muchas veces tienen en sus preguntas más luz que los que, creyéndose sabios o grandes, las contestan. Sienten, ven, palpan, oyen y entienden con más claridad, que muchos que se dicen maestros en las lecciones divinas.
Habéis creído al pie de la letra en la venida de hombres que a sí mismos se llamarán cristos y habéis acabado por creer y comprender que esos serán los falsos cristos.
¿Quiénes son los falsos cristos? Todos aquellos que pregonando superioridad y virtud y diciendo ser difusores del bien, hagan todo lo contrario.
Y así disputáis sobre el temido y terrible fin del mundo que suponíais a la puerta de cada una de vuestras guerras. También os digo ahora, que ese fin que esperáis, no vendrá; mis palabras del Segundo Tiempo se referían a un mundo materializado y científico que no me honra, ni me ama, ni me reconoce.
Persistís en querer entender al revés los símbolos ú os apegáis a ellos de tal manera, que os confundís y al fin no sabéis qué pensar. Dejad de pensar tanto, purificad vuestro espíritu y vuestro corazón y venid a Mí. Yo os daré la luz y os revelaré lo que debéis saber, tanto para vuestro mejoramiento material, como para vuestra ascensión espiritual.
Aún habláis de la justicia terrible de Dios, de la ira de Jehová, del «ojo por ojo y del diente por diente» del día del juicio en que Yo seré el juez vengador.
¿Cuántos días de juicio habéis tenido durante vuestra existencia? En mi Espíritu no puede existir la ira, entonces, ¿cómo podría manifestarla? En Mí sólo existe la armonía. Los que se cobran ojo por ojo y diente por diente, sois vosotros. Mí justicia es amorosa y sois vosotros los que pedís la oportunidad de purificaros, pues Yo no os castigo.
Muchos se han levantado por el mundo reconociendo que este es el tiempo del cumplimiento de aquellas profecías, mas debo deciros que no todos han comprendido el sentido de las Escrituras, cuando les dan una interpretación material, semejante a la que los judíos dieron en aquel tiempo al advenimiento del Mesías y su Reino.
¿Por qué materializasteis el sentido divino de aquellas revelaciones? En parábola y en sentido figurado he hablado a los hombres en los tiempos pasados, porque ni los espíritus ni las mentes estaban capacitadas para recibir la luz en plenitud, era indispensable entonces traducir e interpretar espiritualmente aquel lenguaje, aquellas figuras y parábolas, hasta encontrar el sentido verdadero de ellas.
Ya que los hombres no supieron dar la interpretación verdadera y justa a las revelaciones que se les han hecho desde los primeros tiempos, hoy vengo en Espíritu para ser Yo quien les dé la definición clara y la interpretación justa a cuanto les he enseñado.
¡Cómo han falseado la verdad de mi justicia todos los que van predicando una doctrina de temores, de castigos y de ignorancia! Más, ¿sabéis el por qué de esa actitud? Porque necesitan tener supremacía sobre los demás, porque no conocen la humildad y en cambio tienen mucha vanidad para nombrarse poseedores de la verdad y predilectos sobre los demás.
Predican la ignorancia y atemorizan para no perder su lugar de privilegiados.
Sólo mi luz y mi piedad podrán salvar a las grandes multitudes, del abismo y las tinieblas hacia donde son conducidas.
Yo repruebo a quienes prediquen una fe ciega, una fe sin conocimiento, una fe adquirida por temores y supersticiones.
No escuchéis las palabras de quienes atribuyen a Dios todos los males que aquejan a la humanidad, todas las plagas, hambres y pestes, llamándolas castigos o ira de Dios. Esos son los falsos profetas.
Apartaos de ellos porque no me conocen y quieren enseñar a los hombres cómo es Dios.
Ahí tenéis el fruto de la mala interpretación que se ha dado a las escrituras de los tiempos pasados, cuyo lenguaje divino no ha sido encontrado todavía en el fondo del lenguaje humano con que fueron escritas las revelaciones y las profecías. Muchos van hablando del fin del mundo, del juicio final, de la muerte y del infierno, sin saber un átomo de la verdad.
El concepto sobre mi Divinidad, sobre la vida espiritual y sobre la finalidad de vuestra existencia irá tomando el cauce verdadero, porque cada hombre será un buen intérprete de cuanto os fue dicho en parábola y en sentido figurado por vuestro Maestro, por sus enviados y profetas.
Aquel lenguaje sólo en parte fue comprendido por los hombres; era la lección que les estaba asignada de acuerdo con su capacidad espiritual y mental, pero ellos, queriéndolo saber todo llegaron a turbarse y a confundirse, dando interpretaciones materiales a lo que sólo podía analizarse en forma espiritual.
Ya está la luz nuevamente brillando en cada espíritu y podéis, por lo tanto, penetrar en el fondo de aquellas y de estas revelaciones, mas no olvidéis que si en verdad aspiráis a conocer el sentido o esencia de mi palabra, tendréis que penetrar en el estudio de estas revelaciones; analizándolas espiritualmente y entonces ella se simplificará; su significado aparecerá diáfano, claro y sencillo. Los misterios quedarán destruidos y con ello la ignorancia, y entonces la Tierra comenzará a devolver al valle espiritual seres luminosos y no seres oscuros envueltos en el velo de la ignorancia.
Conocedme todos para que ninguno me niegue, conocedme para que vuestro concepto sobre Dios esté fundado en la verdad y sepáis que donde se manifieste el bien, ahí estoy Yo.
El bien no se confunde con nada. El bien es verdad, es amor, es caridad, es comprensión.
El bien es preciso, exacto, determinado. Conocedlo para que no os equivoquéis. Cada uno de los hombres podrá ir por diversos caminos; pero si todos ellos coinciden en un punto, que es el bien, llegarán a identificarse y a unirse. No así cuando se empeñen en engañarse a sí mismos, dándole cariz de malo a lo bueno y disfrazando de bueno a lo malo, como acontece entre los hombres de este tiempo.
Meditad sobre esta enseñanza, y entonces juzgad, pero antes recordad que cuando estuve entre los hombres, os dije que «mi Reino no es de este mundo», dándoles a comprender que mi morada es espiritual. Al hablarles de la vida espiritual lo hice por medio de parábolas, ya que no hubiesen podido comprender si les hubiese descrito en toda su grandeza y verdad el Reino de los Cielos.
Erróneamente la humanidad ha tomado en forma literal mis parábolas y enseñanzas en sentido figurado, porque en su imaginación han dado formas materiales o humanas a todo lo divino.
A causa de la interpretación material que las mentes humanas han dado a mis revelaciones, muchas creencias sobre la vida espiritual están tan alejadas de la verdad.
¿Cómo podrán los hombres dar así una justa interpretación a lo que he llamado Reino de los Cielos? ¿Cómo podrán conocer mi justicia, mientras crean que existe un infierno como el que su imaginación a forjado? Y, ¿cuándo podrán aceptar y comprender que la ley de la reencarnación no es una simple teoría, ni una falsa creencia de unos cuantos hombres, sino una ley de eterna justicia y de amorosa compensación, a través de la cual el espíritu se purifica, se perfecciona, se modela y eleva?
Oídme nuevamente, humanidad: Este es el Tercer Tiempo en el que me he presentado para deciros que no he venido a borrar una sola de mis palabras reveladas por Mí cuando estuve en la Tierra, sino a borrar de vuestro corazón todas las interpretaciones erróneas que a mis enseñanzas habéis dado.
Cuando renunciéis a vuestro fanatismo que es lo que os ciega y os impide mirar la verdad, comenzaréis a comprender esta Doctrina y ante vosotros miraréis surgir pleno de luz, el contenido de mis revelaciones, tanto de este tiempo, como de los tiempos pasados. Entonces llamaréis justicia perfecta a lo que hoy llamáis misterio y sabréis dar su valor eterno a lo inmutable y su justa importancia a lo humano, que es pasajero.
¿Dónde está vuestro análisis que no os sirve para comprender las lecciones más sencillas? Os he traído de nuevo la luz para que analicéis lo que antes no habíais logrado comprender.
Analizad mis enseñanzas que son claras y sencillas, más no tratéis de analizar primero lo infinito porque os equivocaréis.
Así como aprendéis en el mundo a leer, aprended a analizar la enseñanza del espíritu y su lenguaje de amor.
Preparad vuestro entendimiento para que analicéis con rectitud mi palabra, ya os he dicho que quienes analicen espiritualmente mi palabra, serán los que den una justa interpretación a las lecciones que en esta Era y en los tiempos pasados os ha revelado vuestro Señor. El que lea en mi libro y al analizar lo haga en el sentido espiritual, ese será el que se acerque a la verdad.
Los buenos discípulos, los perseverantes, los fieles, serán los que analicen esta Doctrina. Ellos también serán humildes, pero a pesar de su sencillez asombrarán a sus hermanos con la sabiduría de sus interpretaciones.
Cuán pocos son los que en verdad saben entender mis divinas lecciones, y éstos pocos son los que las analizan con el espíritu. Mas tened en cuenta, que la divina revelación no os la he traído en una sola vez, sino que os la he ido aclarando en cada una de mis lecciones.
Si en ocasiones os habéis confundido y sobre una errónea interpretación habéis acumulado otras, es natural que ahora no comprendáis con claridad ni deis el justo análisis a la enseñanza espiritual del Tercer Tiempo.
Escuchad esta palabra, analizadla y comprenderéis que ella viene a ayudaros a despojaros de todo lo superfluo, porque esas influencias no dejan en libertad a vuestro espíritu.
¡Cuántos prodigios y cuánta caridad podréis sembrar en vuestro camino cuando os preparéis como Yo os he enseñado! No necesitaréis libros de ciencia o filosofías para saber ni para enseñar, os bastará estudiar y analizar las enseñanzas que os he dado en los Tres Tiempos.
Estudiad mi palabra con el ahínco con que estudiáis las lecciones de la Tierra y analizándolas descubriréis que lo que creíais insondable, estaba reservado a vuestro espíritu. En estos tiempos el velo de muchos misterios se está descorriendo, muchos secretos saldrán a la luz de la verdad y por ello seré mejor amado y comprendido por mis hijos.
¿Comprendéis por qué siempre os estoy diciendo que analicéis mi palabra y que la estudiéis? Porque solamente en esa forma podrá penetrar en vuestro ser la luz de la persuasión. Entonces sí habrá una transformación total en vuestra manera de sentir, de pensar y de practicar.
Quiero que lleguéis a comprender la importancia que tiene el estudio y análisis de mi palabra, ya que cada frase encierra cuando no una revelación, una profecía; cuando no un juicio, una lección para vuestro espíritu.
El análisis que hagáis de mi palabra y el cumplimiento que le deis, será la mejor obra espiritual que dejéis a las generaciones venideras; ellas os lo agradecerán y Yo os bendeciré.
Todo cuanto en ellas es fue revelado, tiene un sentido divino, aunque os parezca que en algunas ocasiones os están hablando de la vida humana. Buscad su esencia y encontraréis que siempre os están mostrando la vida espiritual.
No os detengáis, demasiado en analizar la letra, que es lo superficial, porque ella puede llevaros a la confusión, penetrad al significado de la palabra y ahí hallaréis la verdad. Procurad que vuestro análisis sea sencillo, como lo es mi palabra, y no compliquéis lo que es diáfano, puro y natural. La mirada humana se detiene siempre en lo exterior; no analiza, de ahí provienen las interpretaciones injustas y erróneas del hombre.
El cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica. (2 de Corintios 3:6)
Oración y meditación es lo que se requiere para el estudio de las lecciones divinas. Quien así busque mi luz, en verdad os digo que pronto la hallará. Ya os he enseñado que con oración se adquiere sabiduría. El discípulo que de esta manera analice mi palabra y que en esta forma consulte a su Maestro, será el que siempre acierte con la verdad y nunca se confunde.
Analizad mi palabra, a fin de que podáis espiritualizaros, porque si no penetráis al fondo de esta doctrina, podréis caer en un nuevo fanatismo. Comprended, discípulos, que en la espiritualidad no tiene cabida el fanatismo, ni el prejuicio, la idolatría o la superstición.
Unificad vuestro análisis y vuestra interpretación de mi palabra, para que vuestro culto y vuestras obras sean las mismas en todos. Analizad mi palabra para que podáis alimentaros con su esencia; para que podáis encontrar mi presencia y sentir mi caricia divina.
Al analizar, procurad ir más allá de la forma de la palabra, y procurad interpretar todo lo que halléis de simbólico o alegórico, buscando la simplificación y la espiritualidad en vuestros análisis, observaciones y estudios; pensando siempre que mañana tendréis que participar de este mensaje a vuestros hermanos, a quienes se lo daréis ya analizado, para que más pronto lo comprendan.
Apartad con tiempo todo símbolo y toda imagen material, pero conservad el sentido de ellos.
Comprended el escaso valor que tienen las formas, si las comparáis con la esencia eterna de lo espiritual. También procurad penetrar poco a poco en esta sabiduría, para que no os parezca imposible la práctica de mis lecciones.
Es menester que analicéis mi palabra, porque si no lo hacéis, veréis misterios en donde el Maestro os habló con claridad y perfección. Dios no tiene misterios para el hombre. Lo que ha sucedido es que unas veces no habéis querido penetrar a la luz y otras, deseáis conocer las revelaciones antes de su debido tiempo. El cieno en que el hombre ha caído es el motivo de que muchas de mis enseñanzas no las haya sabido interpretar debidamente, a pesar de ser ya tiempo de que las comprendiera.
No necesitaréis conocer la ciencia para contestar al científico ni saber teología para responder al teólogo. Una palabra de luz lo ilumina todo y Yo quiero que de vuestros labios broten palabras de luz.
Sólo desde un punto de vista espiritual lograréis encontrar la interpretación justa y verdadera de mi palabra, lo mismo de la que os envié a través de los profetas, que aquellas que os legué por conducto de Jesús, o ésta enseñanza que os entregué por medio de los portavoces del Tercer Tiempo.
A todos los que den a la profecía un sentido material, tendrá que acontecerles lo que al pueblo Judío, que esperaba en el Mesías prometido a un rey poderoso de la tierra, y cuando me vio humilde y manso, no creyó en Mí a pesar de las obras que hice ante sus ojos.
No vayáis en este tiempo a imitar al pueblo judío del Segundo Tiempo, que por ser tradicionalista, conservador y fanático, no pudo comer el pan del Reino de los Cielos que el Mesías le trajo y a quien estaba esperando por siglos y siglos, y llegada la hora no pudo reconocerle porque su materialidad no le dejó ver la luz de la verdad.