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Los Tres Tiempos

Los Tres Tiempos

Este es el Tercer Tiempo en que mi Espíritu Divino se derrama sobre toda la carne y sobre todo espíritu, en cumplimiento de la profecía que os hice de que todo ojo me contemplaría. (Joel 2:28)

Yo he marcado el tiempo que han durado mis manifestaciones en las Tres Eras. Desde el primer hombre hasta el nacimiento de Jesús fue el tiempo que comprendió la Primera Era de la humanidad. Fue una larga etapa de pruebas, de combates y experiencias para vuestro espíritu que se encontraba en plena evolución. Jesús el Cristo, marcó el principio de la Segunda Era, de ese tiempo hasta el año 1866, en que aparecieron las señales que daban a conocer el principio de una nueva Era, fue lo que abarcó la segunda etapa. Después de ese tiempo, se ha abierto un nuevo ciclo para la humanidad, el tercero, y mi Espíritu en plenitud ha venido a enseñaros a pasar de una etapa a otra y a tomar la simiente, la luz y la gracia que corresponden a este tiempo.

Ahora vengo en Espíritu y en verdad os digo: Hay quienes piensan que en los primeros tiempos estuve más cerca de vosotros que ahora: juzgan erróneamente porque en cada una de mis manifestaciones, me he ido acercando más a vosotros. Recordad que en el Primer Tiempo descendí sobre un monte y desde ahí os envié mi Ley grabada en una piedra; en el Segundo Tiempo, dejé lo alto del monte para descender a vuestros valles, haciéndome hombre para habitar entre vosotros; y en este tiempo para llegar más cerca, he hecho de vuestro corazón mi morada.

Moisés, Jesús y Elías, representan las tres fases en que me he manifestado a vosotros. He ahí los tres enviados por los cuales habéis recibido la Ley y las máximas revelaciones. El brazo de Moisés que sostuvo la Tabla de la Ley y señaló el camino de la tierra prometida; los labios de Jesús que pronunciaron la palabra divina y el profeta Elías que con sus manifestaciones espirituales, abrió las puertas que os conducen al infinito y al conocimiento de lo que llamáis misterio.

En los Tres Tiempos he buscado diferentes formas de comunicación con la humanidad: A través de Moisés en el Primer Tiempo, para guiar vuestros pasos hacia la libertad y la luz. Haciéndome hombre en el Segundo Tiempo, al encarnarse el Verbo y trazar una huella de redención para el mundo. Hoy he venido sobre la nube blanca, como iris de paz, para deciros: Venid en pos de la luz del Espíritu Santo. En el Tercer Tiempo he salido de la tumba del olvido en que la humanidad me ha tenido para resucitarla, porque Yo soy la Vida.

En los Tres Tiempos en que he dividido la evolución de la humanidad, he venido a trazaros con mi luz la misma senda recta y estrecha para la elevación del espíritu, el camino único del amor, la verdad y la justicia. No será el testimonio del Tercer Tiempo el único que os hable de mi amor por la humanidad, serán los hechos y palabras de los Tres Tiempos en los que el Padre se ha manifestado al hombre.

Mi mensaje es para todos y todos le conocerán conforme la hora vaya llegando a cada corazón, a cada pueblo y a cada nación. Cuando alcancéis completo conocimiento de esas divinas revelaciones, haced un libro que esté dividido en tres partes y encontraréis que la primera habla de la Ley, la segunda del Amor y la tercera de la Sabiduría.

Entonces entenderéis, que la Ley es la que conduce, el Amor eleva y la Sabiduría perfecciona. Finalmente comprenderéis que estas revelaciones se os han entregado en perfecto orden iluminando la vida humana. Que la lección de amor se os dio cuando ya teníais un amplio conocimiento de la justicia, y que asimismo la sabiduría os llegará cuando viváis en armonía con las enseñanzas que encierra el verdadero amor.

¡Oh, bendito Tercer Tiempo, eres el portador de todo cuanto el mundo necesita para salvarse de su esclavitud! ¡Bienaventurados quienes aprovechen tu luz porque ellos serán salvos!

Análisis espiritual de la Biblia

Análisis espiritual de la Biblia

A quienes estudian las escrituras de los tiempos pasados, les digo que sólo con espiritualidad en su vida, podrán encontrar la verdad que existe en aquel lenguaje.

Muchas veces enseñáis conceptos erróneos por falta de estudio y penetración en lo espiritual, por eso os encargo que os dediquéis a la meditación de mi enseñanza, para que ya no hagáis obras que creyéndolas buenas, ante el Padre son imperfectas.

Reconoced que los responsables de que la humanidad comprenda con claridad el sentido espiritual de mis enseñanzas presentes y pasadas, sois todos los que sentís en el espíritu el hambre de saber, los que habéis penetrado por los caminos del estudio, de la meditación y del análisis. De los que sólo viven de ritos, ceremonias y cultos materiales no puedo decir lo mismo, ellos se satisfacen con lo superficial, porque aún no han conocido el sabor del fruto.

Si a vuestras manos llegasen alterados los escritos de mis discípulos que en el Segundo Tiempo (Segundo Testamento) os legaron mi palabra, Yo haré que reconozcáis cuáles son las verdaderas palabras de Jesús, la conciencia que es mi voz divina, descubrirá como falsas, las que no estén en armonía con el concierto divino de mi amor.

No caigáis en teologías complicando lo simple, no imitéis a quienes pretendan aprisionar a Dios, en un libro material, porque jamás como humanos, lograréis escudriñar a Dios.

Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. (Juan 16: 12-13)

Os doy mi palabra con la misma esencia con que os hablé en el Segundo Tiempo y he venido a recordaros muchas de mis enseñanzas que habíais olvidado, o de las cuales os habéis apartado debido a erróneas interpretaciones de vuestros antepasados.

Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber. (Juan 16:14-15)

Los hombres interpretaron mal mi Ley y falsearon mis enseñanzas; por eso en este tiempo vengo a derramar mi luz en todo espíritu y en toda mente para que la lección que os he dado a través de la vida lleguéis a entenderla.

Una nueva lección os he entregado; con ella he destruido conceptos erróneos porque habíais materializado enseñanzas anteriores. Ved que os hablo en múltiples formas; una misma lección os la enseño de distintas maneras, para que ninguno se quede sin comprender mi palabra.

Quiero que lleguéis a comprender la importancia que tiene el estudio y análisis de mi palabra, ya que cada frase encierra cuando no una revelación, una profecía; cuando no un juicio, una lección para vuestro espíritu.

Entonces respondiendo Jesús, les dijo: ¿No erráis por esto, porque ignoráis las Escrituras, y el poder de Dios? (Mateo 12:24)

Quienes den a mi Obra la importancia que ella encierra en este Tercer Tiempo y se profundicen en el análisis de mi palabra, verán el florecimiento y el desarrollo de muchos dones que estaban latentes en su ser.

Mucho os hablé en tiempos pasados de ese fuego, de ese juicio, de esa expiación; mas las figuras con las que eran representadas estas enseñanzas las tomasteis en sentido material y vuestra imaginación desvirtuó la realidad de esas revelaciones.

Cuántas torcidas interpretaciones han dado los hombres a estás lecciones divinas. Me hacen aparecer como un juez de monstruosa crueldad.

¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo! Hebreos 10:31

Cuántos absurdos ha creado la mente humana y luego los ha impuesto como la suprema verdad.

Cuando vine en Jesús a habitar entre los hombres, sólo cuando fue necesario tomé la esencia de aquellas escrituras, del sentido de aquellas obras para dar mis lecciones; lo material y lo superfluo jamás lo ensalcé. ¿No recordáis que mencioné al justo Abel, que ponderé la paciencia de Job y mencioné la sabiduría y el esplendor de Salomón? ¿Verdad que en muchas ocasiones recordé a Abraham y hablé de los profetas, y que refiriéndome a Moisés os dije que Yo no venía a borrar la Ley que él recibió, sino a darle cumplimiento?

Ahora que he venido a vosotros con una extensa lección espiritual, os he venido enseñando y recordando lo que fue, los ejemplos que no debéis olvidar, las lecciones que tiene vida eterna; pero vuelvo a deciros, también ahora sólo os he hablado de lo espiritual. No penséis que os prohíbo la lectura de aquel libro de los primeros tiempos, no, sabed que Yo dije: «Escudriñad las escrituras», y añado ahora: «Antes de leer, orad, para que cuando escudriñéis, halléis verdadera luz y no os confundáis como muchos se han confundido, dando una falsa interpretación a lo sucedido». Leed, escudriñad, mas el análisis lo encontraréis en mi palabra del Tercer Tiempo.

Y estos eran más nobles que los que estaban en Tesálonica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las escrituras para ver si estas cosas eran así. (Hechos 17:11)

Todo cuanto en ellas es fue revelado, tiene un sentido divino, aunque os parezca que en algunas ocasiones están hablando de la vida humana; buscad su esencia y encontraréis que siempre os están mostrando la vida espiritual.

No os detengáis, demasiado en analizar la letra, que es lo superficial, porque ella puede llevaros a la confusión, penetrad al significado de la palabra y ahí hallaréis la verdad. Procurad que vuestro análisis sea sencillo, como lo es mi palabra, y no compliquéis lo que es diáfano, puro y natural.

Meditación y oración es lo que se requiere para el estudio de las lecciones divinas. Quien así busque mi luz, en verdad os digo que pronto la hallará. Ya os he enseñado que con oración se adquiere sabiduría.

He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría. (Salmos 51:6)

El discípulo que de esta manera analice mi palabra y que en esta forma consulte a su Maestro, será el que siempre acierte con la verdad y nunca se confunda.

Llegará el día en que vuestra sensibilidad para lo espiritual os haga descubrir fácilmente la esencia que contiene toda palabra que ha brotado de Mí.

Mi palabra de este tiempo no borra las palabras que os dije en el Segundo Tiempo. (Segundo Testamento) Pasarán los tiempos, los siglos y las eras, mas las palabras de Jesús no pasarán. Hoy vengo a explicaros y a revelaros el contenido de lo que os dije entonces y que no comprendisteis.

¡Cuántos hay que creyendo conocer las Escrituras, nada conocen, porque nada han entendido! ¡Y cuántos hay que creyendo haber encontrado el lenguaje de la creación, viven confundidos!

Estudiad con amor y buena voluntad mis enseñanzas y llegaréis a entender cuanto os he revelado a través de los tiempos.

En verdad os digo, que vosotros y todos los que penetren al fondo de esta palabra, serán los verdaderos intérpretes de las Escrituras.

El testimonio de lo que aquel pueblo vio y vivió, pasó a la historia y se escribió en textos que han conocido todas las generaciones hasta vuestros días; pero aquellos testimonios, han encontrado ahora a los hombres sin fe ni preparación espiritual, a los que para creer, necesitan pensar, analizar y escudriñar, sometiendo todo a su ciencia, a su razón y a su lógica; estos han dudado, otros se han confundido, algunos han negado y ha habido quien se ha burlado.

Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente. (Efesios 4:17)

Es menester que Yo os diga que el testimonio de los hombres que me siguieron fue verdadero, lo que legaron a la posteridad fue cierto; ellos explicaron las lecciones recibidas a través de su fe sencilla e inocente, tal como la vieron y como estudiaron todo lo sucedido.

Cada uno de aquellos hechos, de aquellas obras y pruebas de que os hablan los antiguos, encierra una verdad, una luz, una revelación. Aquellos creyeron sin escudriñar porque palparon los hechos. A vosotros toca creer analizando, para extraer el contenido espiritual de lo que os ha sido revelado.

Todo tiene una explicación tan sencilla y tan clara; pero vuelvo a deciros que es menester que para encontrarla, el espíritu se adelante a meditar.

Es natural que, quienes tratan de encontrar la divina verdad buscándola con su pobre mente, no den tres pasos sin que hayan tropezado o encontrado el abismo. El camino de la verdad sólo el espíritu puede encontrarlo.

Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. (1 de Corintios 2:10-14)

Esta luz os librará de la ignorancia y de la mentira; bajo su claridad, cuánta falsedad, cuánto adulterio e impostura quedarán al descubierto. iAy, de los que han adulterado la ley! ¡Ay, de los que han ocultado o falseado la verdad! No se imaginan cómo será su juicio.

No todos los que andan por calles y caminos, hablando de los acontecimientos de los tiempos pasados, interpretando profecías o explicando revelaciones, son mis enviados, porque muchos por vanidad, por despecho o por intereses humanos, han tomado aquellas enseñanzas para ofender y juzgar, para humillar o herir y aun para matar.

Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos; (1ª de Pedro 2:15)

Teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; (Efesios 4:18)

Necesario es que esta luz que tan dulcemente ha llegado hasta vuestro corazón, se extienda de un punto al otro del orbe para que los hombres se acuerden que Cristo no hiere, ni humilla y menos entrega muerte; porque Él es la vida, el pan, la salud, el consuelo, y de todo esto hoy se encuentra menesterosa la humanidad.

El discípulo espiritual debe buscar siempre la esencia de mis obras, para que descubra la verdad en mis mensajes divinos. Veréis entonces cuan sencillo es encontrar el sentido de todo aquello que unos envuelven en el misterio y otros complican con sus teologías.

Espiritualidad quiere decir sencillez; ¿por qué complicar entonces lo que es simple, claro y diáfano como la luz?

Mi palabra de los tiempos pasados no ha sido debidamente interpretada, mas la semilla está en el espíritu y ahí será cultivada por Mí.

No despreciéis lo escrito en otros tiempos, porque seríais fanáticos; no os dejéis dominar por las pasiones, y aprended a respetar a vuestros hermanos que en otros tiempos escribieron con su amor, con fe y aun con su sangre, páginas de ese libro en el cual están los nombres y los ejemplos de los que han dado testimonio de mi verdad.

Estudiad e interpretad bien mis enseñanzas, porque de no hacerlo así, caeríais en fanatismo debido a la mala interpretación que le deis a mis lecciones de espiritualidad, y ésta que es elevación, no admite errores.

En todos los tiempos los hombres han falseado mi verdad y han ocultado mi Ley a la humanidad.

Ahora, he visto que la Doctrina que os enseñé en el Segundo Tiempo se encuentra oculta, imperfectamente interpretada y no conforme a la evolución espiritual que tenéis ahora, sino adecuada al entendimiento de los hombres de hace muchos siglos.

Si adulteráis mi palabra o no la interpretáis debidamente, entonces mi lección en vuestros labios no será sustento para vuestros hermanos.

Os estoy entregando mi nuevo Mensaje para que él os facilite comprender toda la Revelación anterior.

Os estoy hablando con suma claridad, aun usando el sentido figurado, porque sé que así podréis entenderme mejor. En el Segundo Tiempo, cuando hablaba a las multitudes, muchas veces lo hice por medio de parábolas para que me comprendieran, mas cuando sólo me dirigía a mis discípulos, lo hacía con lenguaje sencillo, pero profundo en su enseñanza.

Por eso, entended que cuando hablo por medio de parábolas y empleo el sentido figurado, es para que los postreros, los torpes de entendimiento o los que aún tienen poco evolucionado su espíritu, alcancen a comprender todo el significado de mi enseñanza; cuando os hago revelaciones sin emplear el sentido figurado, están dirigidas para aquellos cuyo desarrollo y conocimiento de las lecciones espirituales, les permite entender mejor.

Mas la confusión de que os hablo vendrá porque los que han interpretado aquellas revelaciones, han impuesto a la humanidad sus análisis y éstos han sido en parte acertados y en parte erróneos. También será porque aquella luz espiritual de mis enseñanzas, fue ocultada a los hombres y a veces se les ha dado a conocer adulterada. Por eso ahora que ha llegado el tiempo en que mi luz ha venido a sacaros de las tinieblas de vuestra ignorancia, muchos hombres han negado que ésta pueda ser la luz de la verdad, ya que no concuerda, según su criterio, con lo que antes os había enseñado.

 entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, (2 de Pedro 1:20)

Os aseguro que ninguna de mis palabras se perderá y que los hombres de este tiempo, llegarán a saber qué fue lo que os dije en los tiempos pasados. Entonces dirá el mundo cuando conozca el Espiritualismo: en realidad, ya todo lo había dicho Jesús.

Efectivamente: todo lo dije ya, aun cuando de muchas de las verdades reveladas, sólo os manifesté el principio de ellas; os las dejé para que empezaseis a entenderlas, porque en aquel tiempo aún no estaba capacitada la humanidad para comprender todo lo que ahora he venido a mostraros en plenitud.

Cierta ocasión se encontraba Jesús con un hombre que era entendido en Ley y el Maestro contestando a las preguntas de aquél, le hizo una revelación. Entonces el hombre, asombrado ante lo que nunca había imaginado, dijo a Jesús: Señor, ¿pero cómo puede ser esto? A lo que el Divino Maestro respondió: ¿Si no podéis creer en las cosas terrenas que os digo, como llegaréis a creer en las lecciones celestiales? (Juan 3:1-15)

Mas ya es tiempo de que me entendáis, porque el espíritu evolucionado del hombre, puede recibir aquella luz intensa de la Divinidad que todo lo revela, lo descubre y lo explica y a lo cual llamáis la luz del Espíritu Santo o sea el Espíritu de Verdad.

Viene el tiempo de controversias en el que los hombres pondrán de manifiesto su inteligencia y su elocuencia, de la que llegarán hasta el alarde y la vanidad. Volverá a ponerse a discusión mi palabra del Segundo Tiempo, y también se discutirán las diversas interpretaciones que a ella se han dado. En verdad os digo: De ese torbellino surgirá la luz y muchos velos quedarán descorridos y la hipocresía será abatida por la verdad.

Es mi divino deseo que los hombres lleguen a la unificación de ideas y de culto espiritual, porque algo tengo reservado para ellos cuando esto sea.

Aquellos profetas de los tiempos pasados no recibieron consagración o autorización alguna en la Tierra, no estaban obligados a tener sumisión ante ninguna autoridad y sólo se concretaban a obedecer los dictados de su Señor, que era el que ponía su palabra en los labios de aquellos escogidos por Él.

Llenos de fe y de valor, nada los detenía en su misión de enseñar mi Ley al pueblo y apartarlo del fanatismo religioso, haciéndole comprender la indolencia y los errores de los sacerdotes.

Si meditáis un poco y estudiáis las Escrituras, veréis cómo a través de todos los profetas, una sola fue la esencia que en su palabra entregaron a los hombres. Ellos dieron a la humanidad amonestaciones, revelaciones y mensajes, sin los errores del culto materializado que profesaba el pueblo en aquellos tiempos. Enseñando a obedecer la Ley y la palabra de Dios, ayudaron a la humanidad a ponerse en contacto con su Padre Celestial.

Cuántas veces en la historia del pueblo de Dios, los hombres se interpusieron con sus desobediencias y a pesar de sus errores se cumplió mi palabra. Lo mismo sucederá en este tiempo. No todos serán obedientes a mis mandatos; mientras unos se levanten interpretando justamente mis órdenes, otros queriendo conciliar lo puro y verdadero con lo bajo y carnal, tratarán de pasar sobre mi voluntad, sin comprender que la voluntad divina que es poder y justicia infinita, será la que juzgue todos los actos impuros de quienes hayan profanado mi palabra.

No vengo con mi palabra de este tiempo a borrar lo que dije en el Segundo Tiempo; antes bien, os lo vengo a recordar, porque lo habéis olvidado y a explicarlo, porque no lo habéis comprendido. Os estoy revelando lo que entonces no os dije y que tenía reservado para vosotros en el tiempo presente en que vuestro espíritu está más evolucionado.

Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber. (Juan 16:14-15)

Los que escribieron mi palabra con amor, con sangre y lágrimas, obedecieron a su memoria y a su inspiración, ellos fielmente interpretaron mi voluntad; mas después vinieron otros y mi palabra fue adulterada, su esencia se ha perdido entre ideas y prácticas que no pertenecen a mi doctrina. Y en este tiempo la luz viene a romper todo velo, para dejar ver la pureza de mi verdad.

Los que estudian mi palabra en esta forma, son los que van encontrando la verdad. Ellos serán los discípulos, que se levanten mañana a explicar a la humanidad mi Doctrina. Harán comprender a quienes se han confundido interpretando las escrituras de los tiempos pasados, que para descubrir la verdad de mis revelaciones es menester no detenerse en el significado material de las palabras, sino buscar el sentido espiritual que es la esencia, que es la verdad y la vida.

Con esta lección quedaréis capacitados para explicar a los que buscan la interpretación de mis pasados mensajes, la forma de descubrir espiritualmente la esencia de cada enseñanza, pasaje o ejemplo, la verdad que es una sola.

Ahora se abre una nueva Era delante de vuestra vista, mas no un nuevo camino. Yo no he venido a destruir vuestra simiente ni a confundiros con palabras extrañas. No os digo que desconozcáis el mensaje espiritual que os dejé en los tiempos pasados, sólo vengo a continuar mi lección comenzada, la cual había dejado en su segunda parte.

Después de mi partida en el Segundo Tiempo, Juan, mi discípulo, contempló en sus éxtasis la época en que estáis viviendo, los peligros en que la humanidad se vería envuelta, las calamidades que azotarían al mundo, las luchas y contiendas de los hombres y la paz que después de todo esto vendría. También le fue revelada la forma en que debería quedar escrita aquella revelación o profecía, para que se diera a conocer en toda la tierra.

Si el libro de las profecías de Juan, ha sido visto por algunos como misterio impenetrable y por otros considerado bajo una interpretación errónea, se debe a que la humanidad no ha alcanzado aún la espiritualidad necesaria para comprender lo que ahí está representado y puedo deciros también que ni siquiera fue entendido por el profeta a quien se le inspiró.

El hombre que contempló, el Cordero, el león, el libro, las estrellas, los ancianos, los candeleros y cuando su vista absorta miró, sólo eran figuras y formas existentes en la Tierra conocidas por el hombre, las cuales fueron tomadas como símbolos, para representar con ellas enseñanzas profundas y divinas, pero mi Divinidad en todo su esplendor nadie puede contemplarla, porque soy infinito, no tengo principio ni fin.

Juan oyó y vio, y al escuchar que se le ordenaba que escribiese, al punto obedeció, más comprendió que aquel mensaje era para los hombres que vendrían mucho tiempo después de él.

Hoy os encontráis en este tiempo que os fue profetizado, y esta Doctrina como luz de una nueva Era, tiene la virtud de enseñar a leer en ese libro que por tanto tiempo estuviera cerrado a vuestra comprensión. Se acerca la hora en la que llegaréis a descifrar todo aquello que por tanto tiempo mirasteis oculto tras el velo del misterio.

¿No creéis en verdad, que si Juan hubiese comprendido el significado de la revelación que había recibido, en lugar de legaros un libro de figuras y símbolos, os hubiese explicado con claridad su contenido? Reconoced que si hubiera explicado con entera claridad esa revelación, ¿qué hombre de aquel tiempo hubiera podido comprenderla y por lo tanto creído en la verdad de la profecía?

Fue mi voluntad que aquel libro permaneciera sellado y sólo su existencia y parte de su contenido os fuese revelado, para que llegado este tiempo Yo viniera a explicaros esa revelación.

Al fin vuestra evolución espiritual os permitirá comprender, el verdadero sentido de las enseñanzas que os he dado a conocer, y cuya luz os conducirá a una morada perfecta en la eternidad.

Si la humanidad se hubiese preocupado por estudiar y analizar las profecías del Primero y Segundo Tiempos, nada de cuanto ahora acontece le sorprendería, ni le confundiría, porque ya todo estaba pronosticado.

Quiero que mis nuevos discípulos conozcan el sentido de aquellas revelaciones.

Las Escrituras de los tiempos pasados podrían revelaros lo que hoy os repito, pero el hombre se ha atrevido a falsear mis verdades para difundirlas adulteradas. Y ahí tenéis una humanidad espiritualmente enferma, cansada y sola.

El hombre, en su materialismo, ha encontrado la conveniencia de modificar la palabra que os di en tiempos pasados. Mas mi Obra es perfecta y no radica en palabras materiales. Preparaos y descubriréis siempre mi verdad; entonces encontraréis que mi semilla os la he dado en abundancia en todos los tiempos, para que vosotros también la entreguéis en esa forma.

¿Cómo pueden presentir la gracia de este tiempo, aquellos que envueltos en fanatismo religioso, quitan toda libertad al espíritu y le privan de toda expresión natural? Todo espíritu guarda en sí mismo grandes dones, puesto que él ha sido antes que el mundo, pero si él se encuentra encadenado y privado de expresar lo que encierra, tendrá que vivir incomprendido y confundido; tendrá que vivir de presentimientos de lo espiritual y de reminiscencias de su propio pasado, ocultando y callando todo, por el temor que sobre lo espiritual le han infundido fanáticas creencias. Así no podrá sentir mi presencia si le sorprende hasta la palabra espíritu. ¿Cómo podrá tener fe en la resurrección del espíritu, que es la reencarnación? ¿Cómo podrá creer en estas manifestaciones que ahora miráis?

No vengo a provocar una leve contienda, sino una gran guerra de ideas, en la que brillarán los inspirados.

No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; (Mateo 10:34,35)

Venid al Maestro y aprended de Él para que destruyáis las malas interpretaciones que sobre las Escrituras de los tiempos pasados os han enseñado. Esas erróneas interpretaciones han sido espesos velos que no os han dejado mirar la verdad.

Os han hablado del Anticristo, al que se refiere en revelación mi discípulo Juan y en vuestra confusión, habéis atribuido esa personalidad a muchos de vuestros hermanos, tanto del pasado, como del presente. Hoy os digo: que ese Anticristo como lo ha concebido la humanidad, ni ha existido ni existirá. Anticristo, es todo aquel que no ama, porque Cristo es el amor del Creador. Ved entonces como vuestro mundo se encuentra lleno de Anticristos cegados por el materialismo.

Yo os digo, que más os vale estar llenos de incertidumbres y de negaciones, que llenos de afirmaciones falsas o de mentiras que pasáis por verdades. Menos mal os hace la negación sincera que nace de la duda o de la ignorancia, que la afirmación hipócrita de una falsedad. Es mejor la duda limpia, que tiene hambre de comprensión, que la firme creencia de un mito cualquiera.

Es mejor la incertidumbre desesperada, que a gritos pide la luz, que la firmeza fanática o idólatra. Hoy abundan por doquiera los increyentes, los desconfiados y los amargados. Son rebeldes que muchas veces ven más claro que los demás, que no sienten el ritualismo, ni les convencen las afirmaciones que han escuchado de quienes dirigen espiritualmente a los hombres; porque todas aquellas complicadas teorías no llenan su corazón sediento de aguas puras que calmen su angustia. Esos que juzgáis rebeldes, muchas veces tienen en sus preguntas más luz que los que, creyéndose sabios o grandes, las contestan. Sienten, ven, palpan, oyen y entienden con más claridad, que muchos que se dicen maestros en las lecciones divinas.

Habéis creído al pie de la letra en la venida de hombres que a sí mismos se llamarán cristos y habéis acabado por creer y comprender que esos serán los falsos cristos.

¿Quiénes son los falsos cristos? Todos aquellos que pregonando superioridad y virtud y diciendo ser difusores del bien, hagan todo lo contrario.

Y así disputáis sobre el temido y terrible fin del mundo que suponíais a la puerta de cada una de vuestras guerras. También os digo ahora, que ese fin que esperáis, no vendrá; mis palabras del Segundo Tiempo se referían a un mundo materializado y científico que no me honra, ni me ama, ni me reconoce.

Persistís en querer entender al revés los símbolos ú os apegáis a ellos de tal manera, que os confundís y al fin no sabéis qué pensar. Dejad de pensar tanto, purificad vuestro espíritu y vuestro corazón y venid a Mí. Yo os daré la luz y os revelaré lo que debéis saber, tanto para vuestro mejoramiento material, como para vuestra ascensión espiritual.

Aún habláis de la justicia terrible de Dios, de la ira de Jehová, del «ojo por ojo y del diente por diente» del día del juicio en que Yo seré el juez vengador.

¿Cuántos días de juicio habéis tenido durante vuestra existencia? En mi Espíritu no puede existir la ira, entonces, ¿cómo podría manifestarla? En Mí sólo existe la armonía. Los que se cobran ojo por ojo y diente por diente, sois vosotros. Mí justicia es amorosa y sois vosotros los que pedís la oportunidad de purificaros, pues Yo no os castigo.

Muchos se han levantado por el mundo reconociendo que este es el tiempo del cumplimiento de aquellas profecías, mas debo deciros que no todos han comprendido el sentido de las Escrituras, cuando les dan una interpretación material, semejante a la que los judíos dieron en aquel tiempo al advenimiento del Mesías y su Reino.

¿Por qué materializasteis el sentido divino de aquellas revelaciones? En parábola y en sentido figurado he hablado a los hombres en los tiempos pasados, porque ni los espíritus ni las mentes estaban capacitadas para recibir la luz en plenitud, era indispensable entonces traducir e interpretar espiritualmente aquel lenguaje, aquellas figuras y parábolas, hasta encontrar el sentido verdadero de ellas.

Ya que los hombres no supieron dar la interpretación verdadera y justa a las revelaciones que se les han hecho desde los primeros tiempos, hoy vengo en Espíritu para ser Yo quien les dé la definición clara y la interpretación justa a cuanto les he enseñado.

¡Cómo han falseado la verdad de mi justicia todos los que van predicando una doctrina de temores, de castigos y de ignorancia! Más, ¿sabéis el por qué de esa actitud? Porque necesitan tener supremacía sobre los demás, porque no conocen la humildad y en cambio tienen mucha vanidad para nombrarse poseedores de la verdad y predilectos sobre los demás.

Predican la ignorancia y atemorizan para no perder su lugar de privilegiados.

Sólo mi luz y mi piedad podrán salvar a las grandes multitudes, del abismo y las tinieblas hacia donde son conducidas.

Yo repruebo a quienes prediquen una fe ciega, una fe sin conocimiento, una fe adquirida por temores y supersticiones.

No escuchéis las palabras de quienes atribuyen a Dios todos los males que aquejan a la humanidad, todas las plagas, hambres y pestes, llamándolas castigos o ira de Dios. Esos son los falsos profetas.

Apartaos de ellos porque no me conocen y quieren enseñar a los hombres cómo es Dios.

Ahí tenéis el fruto de la mala interpretación que se ha dado a las escrituras de los tiempos pasados, cuyo lenguaje divino no ha sido encontrado todavía en el fondo del lenguaje humano con que fueron escritas las revelaciones y las profecías. Muchos van hablando del fin del mundo, del juicio final, de la muerte y del infierno, sin saber un átomo de la verdad.

El concepto sobre mi Divinidad, sobre la vida espiritual y sobre la finalidad de vuestra existencia irá tomando el cauce verdadero, porque cada hombre será un buen intérprete de cuanto os fue dicho en parábola y en sentido figurado por vuestro Maestro, por sus enviados y profetas.

Aquel lenguaje sólo en parte fue comprendido por los hombres; era la lección que les estaba asignada de acuerdo con su capacidad espiritual y mental, pero ellos, queriéndolo saber todo llegaron a turbarse y a confundirse, dando interpretaciones materiales a lo que sólo podía analizarse en forma espiritual.

Ya está la luz nuevamente brillando en cada espíritu y podéis, por lo tanto, penetrar en el fondo de aquellas y de estas revelaciones, mas no olvidéis que si en verdad aspiráis a conocer el sentido o esencia de mi palabra, tendréis que penetrar en el estudio de estas revelaciones; analizándolas espiritualmente y entonces ella se simplificará; su significado aparecerá diáfano, claro y sencillo. Los misterios quedarán destruidos y con ello la ignorancia, y entonces la Tierra comenzará a devolver al valle espiritual seres luminosos y no seres oscuros envueltos en el velo de la ignorancia.

Conocedme todos para que ninguno me niegue, conocedme para que vuestro concepto sobre Dios esté fundado en la verdad y sepáis que donde se manifieste el bien, ahí estoy Yo.

El bien no se confunde con nada. El bien es verdad, es amor, es caridad, es comprensión.

El bien es preciso, exacto, determinado. Conocedlo para que no os equivoquéis. Cada uno de los hombres podrá ir por diversos caminos; pero si todos ellos coinciden en un punto, que es el bien, llegarán a identificarse y a unirse. No así cuando se empeñen en engañarse a sí mismos, dándole cariz de malo a lo bueno y disfrazando de bueno a lo malo, como acontece entre los hombres de este tiempo.

Meditad sobre esta enseñanza, y entonces juzgad, pero antes recordad que cuando estuve entre los hombres, os dije que «mi Reino no es de este mundo», dándoles a comprender que mi morada es espiritual. Al hablarles de la vida espiritual lo hice por medio de parábolas, ya que no hubiesen podido comprender si les hubiese descrito en toda su grandeza y verdad el Reino de los Cielos.

Erróneamente la humanidad ha tomado en forma literal mis parábolas y enseñanzas en sentido figurado, porque en su imaginación han dado formas materiales o humanas a todo lo divino.

A causa de la interpretación material que las mentes humanas han dado a mis revelaciones, muchas creencias sobre la vida espiritual están tan alejadas de la verdad.

¿Cómo podrán los hombres dar así una justa interpretación a lo que he llamado Reino de los Cielos? ¿Cómo podrán conocer mi justicia, mientras crean que existe un infierno como el que su imaginación a forjado? Y, ¿cuándo podrán aceptar y comprender que la ley de la reencarnación no es una simple teoría, ni una falsa creencia de unos cuantos hombres, sino una ley de eterna justicia y de amorosa compensación, a través de la cual el espíritu se purifica, se perfecciona, se modela y eleva?

Oídme nuevamente, humanidad: Este es el Tercer Tiempo en el que me he presentado para deciros que no he venido a borrar una sola de mis palabras reveladas por Mí cuando estuve en la Tierra, sino a borrar de vuestro corazón todas las interpretaciones erróneas que a mis enseñanzas habéis dado.

Cuando renunciéis a vuestro fanatismo que es lo que os ciega y os impide mirar la verdad, comenzaréis a comprender esta Doctrina y ante vosotros miraréis surgir pleno de luz, el contenido de mis revelaciones, tanto de este tiempo, como de los tiempos pasados. Entonces llamaréis justicia perfecta a lo que hoy llamáis misterio y sabréis dar su valor eterno a lo inmutable y su justa importancia a lo humano, que es pasajero.

¿Dónde está vuestro análisis que no os sirve para comprender las lecciones más sencillas? Os he traído de nuevo la luz para que analicéis lo que antes no habíais logrado comprender.

Analizad mis enseñanzas que son claras y sencillas, más no tratéis de analizar primero lo infinito porque os equivocaréis.

Así como aprendéis en el mundo a leer, aprended a analizar la enseñanza del espíritu y su lenguaje de amor.

Preparad vuestro entendimiento para que analicéis con rectitud mi palabra, ya os he dicho que quienes analicen espiritualmente mi palabra, serán los que den una justa interpretación a las lecciones que en esta Era y en los tiempos pasados os ha revelado vuestro Señor. El que lea en mi libro y al analizar lo haga en el sentido espiritual, ese será el que se acerque a la verdad.

Los buenos discípulos, los perseverantes, los fieles, serán los que analicen esta Doctrina. Ellos también serán humildes, pero a pesar de su sencillez asombrarán a sus hermanos con la sabiduría de sus interpretaciones.

Cuán pocos son los que en verdad saben entender mis divinas lecciones, y éstos pocos son los que las analizan con el espíritu. Mas tened en cuenta, que la divina revelación no os la he traído en una sola vez, sino que os la he ido aclarando en cada una de mis lecciones.

Si en ocasiones os habéis confundido y sobre una errónea interpretación habéis acumulado otras, es natural que ahora no comprendáis con claridad ni deis el justo análisis a la enseñanza espiritual del Tercer Tiempo.

Escuchad esta palabra, analizadla y comprenderéis que ella viene a ayudaros a despojaros de todo lo superfluo, porque esas influencias no dejan en libertad a vuestro espíritu.

¡Cuántos prodigios y cuánta caridad podréis sembrar en vuestro camino cuando os preparéis como Yo os he enseñado! No necesitaréis libros de ciencia o filosofías para saber ni para enseñar, os bastará estudiar y analizar las enseñanzas que os he dado en los Tres Tiempos.

Estudiad mi palabra con el ahínco con que estudiáis las lecciones de la Tierra y analizándolas descubriréis que lo que creíais insondable, estaba reservado a vuestro espíritu. En estos tiempos el velo de muchos misterios se está descorriendo, muchos secretos saldrán a la luz de la verdad y por ello seré mejor amado y comprendido por mis hijos.

¿Comprendéis por qué siempre os estoy diciendo que analicéis mi palabra y que la estudiéis? Porque solamente en esa forma podrá penetrar en vuestro ser la luz de la persuasión. Entonces sí habrá una transformación total en vuestra manera de sentir, de pensar y de practicar.

Quiero que lleguéis a comprender la importancia que tiene el estudio y análisis de mi palabra, ya que cada frase encierra cuando no una revelación, una profecía; cuando no un juicio, una lección para vuestro espíritu.

El análisis que hagáis de mi palabra y el cumplimiento que le deis, será la mejor obra espiritual que dejéis a las generaciones venideras; ellas os lo agradecerán y Yo os bendeciré.

Todo cuanto en ellas es fue revelado, tiene un sentido divino, aunque os parezca que en algunas ocasiones os están hablando de la vida humana. Buscad su esencia y encontraréis que siempre os están mostrando la vida espiritual.

No os detengáis, demasiado en analizar la letra, que es lo superficial, porque ella puede llevaros a la confusión, penetrad al significado de la palabra y ahí hallaréis la verdad. Procurad que vuestro análisis sea sencillo, como lo es mi palabra, y no compliquéis lo que es diáfano, puro y natural. La mirada humana se detiene siempre en lo exterior; no analiza, de ahí provienen las interpretaciones injustas y erróneas del hombre.

El cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica. (2 de Corintios 3:6)

Oración y meditación es lo que se requiere para el estudio de las lecciones divinas. Quien así busque mi luz, en verdad os digo que pronto la hallará. Ya os he enseñado que con oración se adquiere sabiduría. El discípulo que de esta manera analice mi palabra y que en esta forma consulte a su Maestro, será el que siempre acierte con la verdad y nunca se confunde.

Analizad mi palabra, a fin de que podáis espiritualizaros, porque si no penetráis al fondo de esta doctrina, podréis caer en un nuevo fanatismo. Comprended, discípulos, que en la espiritualidad no tiene cabida el fanatismo, ni el prejuicio, la idolatría o la superstición.

Unificad vuestro análisis y vuestra interpretación de mi palabra, para que vuestro culto y vuestras obras sean las mismas en todos. Analizad mi palabra para que podáis alimentaros con su esencia; para que podáis encontrar mi presencia y sentir mi caricia divina.

Al analizar, procurad ir más allá de la forma de la palabra, y procurad interpretar todo lo que halléis de simbólico o alegórico, buscando la simplificación y la espiritualidad en vuestros análisis, observaciones y estudios; pensando siempre que mañana tendréis que participar de este mensaje a vuestros hermanos, a quienes se lo daréis ya analizado, para que más pronto lo comprendan.

Apartad con tiempo todo símbolo y toda imagen material, pero conservad el sentido de ellos.

Comprended el escaso valor que tienen las formas, si las comparáis con la esencia eterna de lo espiritual. También procurad penetrar poco a poco en esta sabiduría, para que no os parezca imposible la práctica de mis lecciones.

Es menester que analicéis mi palabra, porque si no lo hacéis, veréis misterios en donde el Maestro os habló con claridad y perfección. Dios no tiene misterios para el hombre. Lo que ha sucedido es que unas veces no habéis querido penetrar a la luz y otras, deseáis conocer las revelaciones antes de su debido tiempo. El cieno en que el hombre ha caído es el motivo de que muchas de mis enseñanzas no las haya sabido interpretar debidamente, a pesar de ser ya tiempo de que las comprendiera.

No necesitaréis conocer la ciencia para contestar al científico ni saber teología para responder al teólogo. Una palabra de luz lo ilumina todo y Yo quiero que de vuestros labios broten palabras de luz.

Sólo desde un punto de vista espiritual lograréis encontrar la interpretación justa y verdadera de mi palabra, lo mismo de la que os envié a través de los profetas, que aquellas que os legué por conducto de Jesús, o ésta enseñanza que os entregué por medio de los portavoces del Tercer Tiempo.

A todos los que den a la profecía un sentido material, tendrá que acontecerles lo que al pueblo Judío, que esperaba en el Mesías prometido a un rey poderoso de la tierra, y cuando me vio humilde y manso, no creyó en Mí a pesar de las obras que hice ante sus ojos.

No vayáis en este tiempo a imitar al pueblo judío del Segundo Tiempo, que por ser tradicionalista, conservador y fanático, no pudo comer el pan del Reino de los Cielos que el Mesías le trajo y a quien estaba esperando por siglos y siglos, y llegada la hora no pudo reconocerle porque su materialidad no le dejó ver la luz de la verdad.

El Tercer Testamento

¿Qué es el Tercer Testamento?

Estoy legando a la humanidad un nuevo libro, un nuevo Testamento: mi palabra del Tercer Tiempo, la voz divina que ha hablado al hombre al desatarse el Sexto Sello. Nadie se sorprenda de estas revelaciones, comprended que estáis aproximándoos a la plenitud de los tiempos. En aquél Segundo Tiempo (Segundo Testamento) mi presencia en cuanto hombre, sólo fue creída por unos cuantos corazones. Sin embargo, la humanidad tomó después el nacimiento de Jesús el Cristo, como el comienzo de una nueva Era; así en este tiempo, el principio de mi comunicación con vosotros o sea mi advenimiento en cuanto Espíritu Santo, será tomado como el principio de la Tercera Era, el Tercer Tiempo, El Tercer Testamento.

Humanidad: os prometí volver y no podía dejar de asistir a esta cita con vuestro espíritu. Han pasado muchos siglos desde el día en que os di mi palabra a través de Jesús. He regresado en virtud de la promesa que os hice.”

 “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de Verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.” (Juan 16:12-15)

 “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.” (Juan 14:26) 

Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. (Joel 2:28)

Este es el Tercer Tiempo en que mi Espíritu Divino se derrama sobre toda carne y sobre todo espíritu, en cumplimiento de la profecía que os hice de que todo ojo me contemplaría.

Nos dará vida después de dos días; (Dos tiempos) en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él. (Oseas 6:2)

De cierto os digo, que los hombres no han comprendido el sentido espiritual de aquellas palabras, (Oseas 6:2) porque el tiempo no pasa sobre Mí, ya que Yo soy la eternidad. Heme aquí en la Tercera Era, en el tercer día, ahora estáis en el tiempo en que he venido a resucitaros.

Es el Tercer día, en el que debéis resucitar, el Tercer Tiempo destinado al espíritu para su restitución y elevación.

Vengo a entregaros mi palabra, que como un concierto celestial llega a daros vida, cual cantar de los cantares que vibra en los Cielos y cuyo eco es escuchado en la Tierra.

¿Os dije que resucitaría al tercer día de entre los muertos? Pues con ello también os hablé en sentido figurado de los acontecimientos futuros. Aquí me tenéis en Espíritu al iniciarse el Tercer Tiempo comunicándome por el entendimiento humano.

y le matarán; mas al tercer día resucitará. Y ellos se entristecieron en gran manera. (Mateo 17:23)

Creed que, así como Jesús resucitó al tercer día de entre los muertos, hoy en el Tercer Tiempo, he resucitado nuevamente de entre los hombres, muertos a la fe y a la gracia, para venir a enseñaros a través del entendimiento humano las bellezas de la vida espiritual.

Este es el tercer día en el que vengo a resucitar mi palabra entre los muertos. Este es el Tercer Tiempo en el que me aparezco ante el mundo en forma espiritual, para decirle: éste es el mismo Cristo que visteis expirar en la cruz, que ahora viene a hablaros porque Él vive y vivirá y será por siempre.

Hoy me manifiesto para recordar a la humanidad, mis enseñanzas pasadas y también para anunciarles mis nuevas revelaciones.

Mi Palabra en este tiempo os habla sobre la vida espiritual, y es porque ya habéis llegado en vuestra evolución a aquel capítulo del Libro de la Vida, que muestra al espíritu los misterios no revelados. Humanidad, he aquí mi presencia divina con vosotros, no hecho hombre como en el Segundo Tiempo, sino espiritualmente.

Heme aquí presente, visible a toda mirada espiritual, derramando luz en los senderos del espíritu, para que comprendáis todo lo que ha sido revelado a través de los tiempos.

Bienaventurados los que así me reciban en su corazón y crean en mi palabra, porque ellos me verán en la nube celestial rodeado de mis huestes espirituales, y aunque no toque el polvo de la Tierra como en el Segundo Tiempo, sabrán sentir mi presencia espiritual; entonces unirán este nuevo mensaje, al que no estaba completo porque faltaba agregarle mis revelaciones como Espíritu Santo.

Finalmente comprenderéis que estas revelaciones se os han entregado en perfecto orden iluminando la vida humana. Que la lección de amor se os dio cuando ya teníais un amplio conocimiento de la justicia. La misma sabiduría os llegará cuando viváis en armonía con las enseñanzas que encierra el verdadero amor.

Cuando alcancéis completo conocimiento de esas divinas revelaciones, haced un libro que esté dividido en tres partes y encontraréis que la primera habla de la Ley, la segunda del amor y la tercera de la sabiduría. Entonces comprenderéis, que la ley es la que conduce, el amor eleva y la sabiduría perfecciona.

Este es el Tercer Testamento del único Dios que se ha manifestado a los hombres en tres formas o fases distintas, y por lo tanto tenéis una lección más que añadir a las anteriores. Mucho tenéis que estudiar, pero no temáis, porque la enseñanza de este tiempo os hará comprender mejor la de los tiempos pasados. Así pasó con los que rigiéndose por la ley de Moisés, estudiaron a los profetas y comprendieron el fondo de las enseñanzas hasta que vino Jesús el Cristo.

Faltaba revelar a los hombres mucho más de lo que se les había enseñado, para que pudieran comprender el sentido de aquellas lecciones; y entonces le fue anunciada a la humanidad una nueva Era y una nueva manifestación de mi Espíritu. Y el cumplimiento de aquella promesa lo estáis viendo realizado en esta palabra de luz, que es sabiduría para vuestro espíritu Y consuelo para vuestro corazón. ¿Quién sino Yo, podía ser el Espíritu de la Verdad y de la Consolación?

Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas pasaron. (Apocalipsis21-4)

¿Cómo se recibió el Tercer Testamento?

Buscad en el testimonio de mis profetas de los primeros tiempos, el anuncio de esta comunicación a través del entendimiento humano y de cierto os digo, que ahí lo encontraréis. Si hasta ahora los hombres no han descubierto esa profecía, es porque leyendo, no han sabido entender ni interpretar la palabra divina.

¿Por qué os sorprendéis, humanidad, del prodigio que he venido a mostraros en este tiempo, al comunicarme por medio del entendimiento del hombre? Mayores obras hice en los tiempos pasados y las creísteis. La forma que elegí para comunicarme con los hombres de este tiempo a muchos ha sorprendido, atreviéndose aun a juzgarla sin antes haber meditado en mis pasadas revelaciones.

He aquí una página más del Libro de la Vida, escrita por mi caridad; he venido a hablarle a vuestro espíritu porque en todos los tiempos me he comunicado con la humanidad. La forma en que ahora me manifiesto no es nueva; sólo el que se ha materializado podrá parecerle extraña o imposible, en cambio para el que me esperaba, es lo más natural y justo.

Me ha placido comunicarme con el hombre y mi determinación es perfecta. Conozco al hombre porque Yo lo he creado. Puedo servirme de él porque para eso lo formé, y puedo manifestar mi gloria por su conducto, porque lo creé para glorificarme en él.

Así hablé a los patriarcas de los primeros tiempos; así inspiré a Moisés a quien convertí en portavoz de mi palabra, ahora os he hablado, como en otro tiempo hablé a los pueblos por boca de los profetas, me comuniqué con ellos de Espíritu a espíritu, porque esta comunicación la he establecido con los hombres desde el principio de la humanidad.

¡El hombre! He ahí mi imagen porque él es inteligencia, vida, conciencia, voluntad, porque posee algo de todos mis atributos y su espíritu pertenece a la eternidad.

Si he venido a manifestarme por medio del ser humano, es porque el hombre constituye la obra máxima de cuanto deposité en la Tierra, si le doté de espíritu, ¿qué mejor intérprete que él podría encontrar mi Espíritu para hablar con la humanidad? Ahí tenéis la razón de por qué en todos los tiempos ha sido el hombre mi mejor conducto para expresaros mis divinos pensamientos.

En verdad os digo y no lo olvidéis: que no es imposible que Yo me comunique, a través del entendimiento humano; imposible sería que no pudiera comunicarme.

¿Por qué creéis imposible mi comunicación con vosotros si estáis recibiendo la comunicación del universo? ¿Cómo ha de pareceros imposible la vibración de mi Espíritu a través del espíritu humano, si todos estáis llenos de los pensamientos de Dios? ¿Cómo ha de ser imposible que Dios se comunique con vosotros, cuando los ángeles, los mundos, los espacios y todo lo creado están llenos de Él?

En este tiempo me ha placido manifestarme a vosotros a través del entendimiento humano. ¿En qué forma mejor podríais comprenderme, si no en ésta, valiéndome de vuestra propia mente y de vuestro lenguaje?

Hay quienes se han sorprendido porque me comunico por conducto del hombre, y no aciertan a comprender si ha sido por voluntad de Dios o por voluntad humana. Mas Yo os digo: ha sido vuestro propio Dios quien ha venido a sorprender a la humanidad.

¿En dónde están los limpios de corazón y los justos para manifestarme en ellos? Si alguien dijese que es imposible que Yo me comunique por este medio con la humanidad, porque soy infinito y no sois dignos de recibirme, os digo: Más que fijarme en vuestra pequeñez, me manifiesto a vosotros porque me necesitáis.

Este es un medio del cual me he valido en todos los tiempos para hablar al hombre, y debéis notar que siempre ha venido la divina palabra por conductos humildes, sencillos y en apariencia rudos.

“Porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo, a los cuales les dijo: Este es el reposo dad reposo al cansado; y este es el refrigerio; mas no quisieron oír. La palabra pues de Jehová, les será mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito ahí, otro poquito allá, hasta que vayan y caigan de espaldas, y sean quebrantados, enlazados y presos. (Isaías 28:11-13)

En la Ley está escrito: En otras lenguas y con otros labios hablaré a este pueblo; y ni aún así me oirán, dice el señor. (1ª de Corintios 14:21)

¿Cuándo se recibió el Tercer Testamento?

1866 Marca el principio de este tiempo de luz. Yo envié al Profeta Elías para que descorriese el velo del misterio e iniciase el tiempo de mi comunicación como Espíritu Santo entre la humanidad.

Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad Elías viene primero, y restaurará todas las cosas. (Mateo 17-11)

Elías iluminó a un varón destinado por Mí para que fuese el precursor. Aquél escogido llamado Roque Rojas, fue quien escuchó de espíritu a Espíritu la voz del profeta que le ordenaba en mi Nombre, llamar y reunir a sus hermanos, porque una revelación divina estaba a punto de iluminar los destinos de la humanidad, Roque Rojas, manso y humilde como un cordero, obedeció la voz espiritual, respondiendo: «Hágase en mí la voluntad de mi Señor». Roque Rojas reunió a un grupo de hombres y mujeres de fe y buena voluntad, y allí, en el seno de sus primeras reuniones, Elías se manifestó a través del entendimiento del Enviado, diciendo: «Yo soy Elías el Profeta, el de la transfiguración en el Monte Tabor».

Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías hablando con él -Jesús el Cristo- (Mateo 17:3)

Y dio las primeras instrucciones a los primeros discípulos, al mismo tiempo que les anunciaba la Era de la Espiritualidad y les profetizaba que pronto llegaría el Rayo del Divino Maestro a comunicarse con su pueblo.

Ese primero de septiembre de 1866, fue el nacimiento de una nueva Era, la aurora de un nuevo día: El Tercer Tiempo que se abrió ante la humanidad. Mi Espíritu vino sobre la nube simbólica a prepararos para recibir la nueva lección. Después en 1884, principié a daros mi enseñanza. No llegué en cuanto hombre, sino espiritualmente.

Roque Rojas trajo al mundo la misión de ser el primer entendimiento por el cual el profeta Elías llamó a los primeros labriegos del Tercer Tiempo, y entre aquellos primeros en recibir cargos, se levantó una doncella con la espiritualidad y la entrega necesaria para que en ella se consumase el prodigio de mi comunicación por el entendimiento humano. Desde entonces y por ese conducto mi palabra iniciada con la manifestación de Elías marcó el tiempo de esta comunicación que será desde 1866 hasta 1950.

¿En dónde se recibió el Tercer Testamento?

Así como en los tiempos pasados, los lugares de Jerusalén y de Roma, fueron para la humanidad tierras de promisión y fuentes de gracia en donde el Señor se manifestó, a esta nación empequeñecida y humillada, -La Nación Mexicana- le he señalado una elevada misión para este tiempo; deberá de estar preparada, porque tanto el eco de mi manifestación, como el rumor de mis prodigios y el fervor de los testigos, atraerán la atención de la humanidad.

Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del hijo del hombre. (Mateo 24: 27)

Yo fui quien señaló en aquel tiempo el lugar y la hora para mi advenimiento en cuanto hombre; también Yo he marcado el lugar y el tiempo en que vendría entre los hombres en la Tercera Era. Todo fue preparado con perfecta justicia y sabiduría.

Una nueva tierra había de, ser testigo de mi nueva venida; el occidente habría de iluminarse con el resplandor de mi presencia. Escuchad: Hace tiempo en el norte de vuestras tierras habitaba una gran tribu, de la cual surgió un profeta inspirado por mi luz. El levantó y condujo a aquel pueblo en pos de una hermosa tierra, donde deberían fundar su ciudad. Ante tan grata promesa, aquellas tribus se levantaron con la esperanza de merecer aquella gracia. Atravesaron selvas, cruzaron desiertos y escalaron sierras; nada los detuvo, y cuando a su paso encontraron obstáculos, su fe les ayudó a vencerlos hasta llegar al lugar profetizado, que era, como en el Primer Tiempo, una imagen de Canaán, la «tierra prometida» a los Israelitas, la tierra que manaba leche y miel.

Ved cómo la hoja del árbol no se mueve sin mi voluntad y nada es ajeno a mis designios y planes divinos.

Aquella tribu inspirada en la fe de una promesa que llegó a ver cumplida, levantó su ciudad, y en ella elevó a su Dios su culto primitivo, formó sus hogares y dio esplendor a su imperio, que en su magnificencia se semejó al de Salomón.

Fue aquella tierra, según las promesas, tierra de bonanza y de prosperidad. El varón era fuerte, la mujer dulce y tierna, y ambos eran hermosos; mas llegó el tiempo en que ese pueblo había de conocer el nombre y la obra de Cristo, su Señor, llegando a ellos la buena nueva en labios de hombres extraños que venían del otro lado del mar. Muy grande fue la misión de quienes trajeron a estas tierras la luz de mi Doctrina; mas en verdad os digo, que fueron muy pocos los que supieron cumplir con la ley de amor, de caridad y humanidad, que mis enseñanzas aconsejaban, porque en su mayoría aquellos hombres se dejaron poseer de la codicia, olvidando todo principio de fraternidad, haciendo correr a torrentes la sangre inocente, para adueñarse de cuanto sus ojos contemplaban.

Los invasores derribaban los ídolos de aquel pueblo, haciendo que éste blasfemara en contra del Dios que aquellos venían a revelarles con tanta injusticia y con tanta crueldad. ¿Podían aquellos reconocer a través de actos tan inhumanos a Cristo, el Dios del amor, Aquél que a nadie quita la vida, sino que antes da la Suya para salvar al mismo que le ha ofendido?

Aquellas tribus cayeron bajo la esclavitud y el dominio del fuerte, como en el Primer Tiempo Israel había caído bajo el yugo de Faraones y Césares. Fueron tiempos de dolor, de amargura y de lágrimas, los que vinieron sobre aquel pueblo, y fue entonces cuando su clamor, resonando en los cielos, atrajo sobre sí como un manto de infinita ternura, el amor de la Virgen María, la ternura divina, la dulce Madre del universo.

Por su sensibilidad, ese pueblo estaba destinado a ser Mariano, porque al reconocer y amar esa divina verdad, encontró la escala espiritual que conduce a Mí a los espíritus.

Y ese pueblo, ¿cuál es? Es el vuestro, el cual después de sus luchas y de su larga jornada ha contemplado la llegada del Tercer Tiempo, con mi nuevo advenimiento.

No elegí a última hora a esta nación para mi nueva manifestación, todo había sido previsto desde la eternidad. Este suelo, esta raza, vuestros espíritus, han sido preparados por Mí, así como el tiempo de mi presencia también había sido marcado por mi voluntad.

Así como Cristo en aquel tiempo buscó el pesebre para nacer en cuanto hombre, hoy encontré este rincón de la Tierra dispuesto a oírme.

Esta parte de la Tierra en que vivís, ha sido ahora la destinada para recibir el cumplimiento de mis promesas y designios. Aquí he venido a daros el tercero y último de mis testamentos.

¡Oh, nación bendita donde he hecho llegar mi rayo de luz convertido en verbo!

La presencia del profeta Elías, antes de la manifestación del Espíritu de Verdad

He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición. (Malaquías 4:5-6)

En el año de 1866 brilló una estrella como aquella que anunció el nacimiento del Mesías. Pocos la contemplaron porque el mundo estaba durmiendo.

Esa estrella fue el Profeta Elías, y con su manifestación a través del entendimiento humano, se abrió una nueva Era espiritual. Con su luz vino a iluminar el camino para guiar a los hombres y anunciarles un tiempo de grandes revelaciones.

Elías abrió la puerta de una nueva Era, ha aparejado los caminos del Señor, os ha preparado para que recibáis las primicias de mi revelación.

Elías ha venido como precursor en este tiempo para preparar mi llegada; ha venido como profeta para anunciaros la nueva Era con sus combates y sus pruebas, pero también con la sabiduría de sus revelaciones. Viene con su carro de luz a invitaros a penetrar en él y llevaros a la mansión espiritual donde reina la paz. Confiad en él como en el buen pastor, seguidle espiritualmente como el pueblo de Israel siguió a Moisés en el Primer Tiempo.

Este es el tiempo confiado a Elías para que despierte a la humanidad, él es el precursor que llegará de pueblo en pueblo, de nación en nación, de hombre en hombre, para decirles como lo hizo en aquel tiempo Juan el Bautista, en las orillas del Jordán, cuando les hablaba a las multitudes diciéndoles que se prepararan porque el reino de Dios ya estaba cerca. Ahora les dirá con su voz espiritual que penetren en recogimiento, porque la presencia del Señor como Espíritu Santo es con los hombres.

Y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos, se ha acercado… Y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados. Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento. (Mateo 3:2-8)

La Manifestación de la Virgen María, en el Tercer Tiempo

Escudriñad las profecías de los tiempos pasados y comprobaréis que estaba anunciada mi nueva manifestación, mas cuando tuvisteis la comunicación de La Virgen María, vuestra Madre Celestial, todavía existen quienes se preguntan: ¿También la presencia de María estaba anunciada? De cierto os digo, que si interpretaseis bien las profecías de Juan el Apóstol, encontraréis que la manifestación de La Virgen María, la ternura divina, había de ser también en este tiempo.

Cuando Juan, mi discípulo, se encontraba en su retiro solitario en la isla de Patmos donde recibió las grandes revelaciones de los tiempos venideros, donde penetró espiritualmente en el Más Allá, contemplando los grandes misterios del Señor encerrados en símbolos, representados por figuras, allí también contempló la figura la Virgen María. En esa gran revelación confiada por el Padre a Juan para los hombres de las eras venideras, ahí él, después de una gran señal, contempló a una Mujer Vestida de Sol y la luna debajo de sus pies y una corona formada sobre su sien por doce estrellas.

Aquella mujer sentía dolores de parto y cuando aquél dolor era más intenso, vio Juan a la maldad en forma de dragón acechándola, esperando solamente el nacimiento del hijo para devorarlo. Y el Maestro os dice: Si esa revelación, dada por el Padre a Juan, hablaba de los tiempos venideros, Yo os digo: Él vio a María en el Tercer Tiempo, próxima a dar a luz al pueblo Mariano y a la maldad acechando al pueblo del Señor. Juan contempló también que en el instante del nacimiento se entablaba una gran batalla de ángeles contra el dragón que simboliza la maldad humana, una batalla que es la que ahora tenéis, porque el pueblo Mariano ha nacido, ya ha surgido sobre el haz de la Tierra y hoy se encuentra recibiendo su escudo y su espada de amor para penetrar en la gran batalla final. Eso significa esta revelación.

Los que conocen a María, no la conocen en su verdad. La miran solamente como mujer, la contemplan solamente como madre humana y en torno a Ella han creado cultos, ritos, festines y fanatismos. Por esa adoración idolátrica se han olvidado del cumplimiento de las leyes del Señor, de la palabra del Maestro y de amarse los unos a los otros.

Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento…(Apocalipsis 12: 1-17)

La presencia de los seres de luz, llamados ángeles, en el Tercer Tiempo

Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre. (Juan 1:51) (Génesis 28:12)

Y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, (2ª Tesalonicenses1:7)

Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras. (Mateo 16-27)

Esas legiones espirituales de que os he hablado, forman también parte de mis bendiciones que os envío. Mis mensajeros y siervos, en el instante de recibir la inspiración divina, se apresuran a ayudar a sus hermanos que habitan la Tierra, ese planeta convertido por los hombres en valle de lágrimas.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro. (Mateo 24:31)

Abrid vuestros ojos y dulcificad vuestros sentidos para que percibáis a ese mundo invisible que vibra en torno vuestro. Os habéis empeñado en ignorar esa vida espiritual que palpita sin cesar dentro, fuera y sobre de vosotros, sin imaginaros que estáis tan íntimamente ligados a ella, como lo estáis al aire que respiráis.

Mientras que mi arcano pleno de revelaciones y de misericordia, sólo espera la hora en que la humanidad vuelva su mirada al Padre, mostrándose limpia y humilde, para derramar en ella cuanto le tengo reservado, de cierto os digo que habéis estado desafiando siempre mi justicia, y que en este tiempo os he aceptado el desafío. Vengo en son de guerra, mi poder es grande, mis huestes numerosas y mis armas invencibles. Al final Yo venceré, mas no me levantaré sobre los muertos, sino delante de los vivos; a nadie humillaré, todos levantarán su faz para ensalzar mi nombre.

En la Biblia, se nos habla de un nuevo pacto* o Testamento

(*) La misma palabra griega significa tanto pacto como testamento (Hebreos 9:15) Versión Reina Valera Revisada en 1960 (página 1116)

Pacto: La Palabra testamentum se usa con frecuencia en Latín, para expresar la palabra Hebrea berith, que significa pacto. (Diccionario de la Biblia. por W.W. Rand de Editorial Caribe, apartado 1307 San José Costa Rica (página 484)

La palabra testamento, en griego, diatheke, equivalente a la hebrea berith, significa pacto. (página 684) del mismo diccionario de editorial Caribe.

Pacto: En Hebreo Berith, en Griego Diatheke; estos términos, son comúnmente traducidos como <pacto>, aunque también en algunas ocasiones por <alianza> o <testamento>. Nuevo diccionario bíblico ilustrado Vila/Escuain de editorial Clie (1985) (página 869)

El Mediador de un nuevo pacto

Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas. Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo. Porque reprendiéndolos dice: He aquí vienen días, dice el Señor, en que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto. No como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos no permanecieron en mi pacto, y yo me desentendí de ellos, dice el Señor. Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo. Y ninguno enseñará a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; porque todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos. Porque seré propicio a sus injusticias. Y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades. Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer. (Hebreos 8:6-13)

Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado. Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos. Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará. Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. (2 Corintios 3: 14-17)

En el Primer Tiempo (Primer Testamento) pacté con Abraham y sus generaciones; aquel pacto lo olvidaron los hijos de aquel pueblo. Pacté con Moisés, quien sacó de la esclavitud a Israel, y con el paso de los tiempos nuevamente los hombres se olvidaron del pacto.

En el Segundo Tiempo vine al mundo, mi pacto con los hombres lo sellé con mi sangre, y ese pacto de amor tuvo validez suficiente para enseñar a mis hijos el camino por el que la humanidad de todos los tiempos puede redimir todos sus pecados. Porque Yo, en Jesús, vencí a la muerte, triunfé sobre las tinieblas, convertí el dolor en pasión divina y abrí el camino de la luz a los espíritus.

Hoy vengo a hacer con vosotros nueva alianza, porque no os encuentro unidos ni en Mí, ni en vosotros mismos, y es mi voluntad que en este Tercer Tiempo, en el seno del Sexto Sello, forméis la alianza de amor y fraternidad en Mí.

Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna. Porque donde hay testamento, es necesario que intervenga muerte del testador. Porque el testamento con la muerte se confirma; pues no es válido entre tanto que el testador vive. (Hebreos 9:15-17)

Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo; porque después de haber dicho: este es el pacto que haré con ellos Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las escribiré. (Hebreos 10:15-16)

El cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, más el espíritu vivifica. (2ª Corintios 3:6)

Este es el nuevo pacto que hacéis con mi Divinidad. Esta revelación es el Arca de la Nueva Alianza.

En este tiempo, mi pacto con vosotros no será sellado con sangre, como lo fue en Egipto cuando mi pueblo marcó las puertas de sus casas con sangre de cordero primogénito, o como después en el Segundo Tiempo (Segundo Testamento) lo hizo Jesús, el Cordero de Dios, al sellar con su sangre un pacto espiritual entre el Maestro y sus discípulos.

Ahora quiero que os levantéis por amor, guiados por la luz de la conciencia y por el ideal de espiritualidad, para que no sea la sangre del inocente la que selle este pacto de alianza; deberá ser la luz de mi Espíritu y vuestra luz, las que se fundan en una sola claridad, en un solo rayo de luz.

Al cumplir el espíritu de la humanidad con el pacto que tiene celebrado con su Padre, Yo cumpliré a mi vez hasta la última de mis promesas, abriré mi arcano y lo desbordaré sobre de mis hijos en sabiduría, en paz y en revelaciones. Siempre que vuestro concepto sobre lo divino ha estado alejado de la realidad, he venido en vuestra ayuda para destruir fantasías e irrealidades y haceros penetrar en la verdadera senda.

Inútiles y vanos serán los esfuerzos que las religiones hagan por conservar a sus fieles en la rutina de antiguas creencias y métodos fuera de tiempo, porque nadie podrá detener la luz divina que penetra al fondo de los entendimientos, despertando al espíritu a una Era de revelaciones, de divinas confidencias, de esclarecimientos de dudas y misterios, de liberación espiritual.

Tampoco nadie podrá detener el torrente que habrá de formar la humanidad cuando se levante en pos de su libertad de pensamiento de espíritu y de fe.

Nadie crea que Yo vengo a arrebatar sus adeptos, fieles o seguidores a las distintas religiones, no, pero ha llegado la hora en que un nuevo tiempo hace su entrada, removiendo lecciones olvidadas, borrando costumbres, creencias y tradiciones inútiles, purificando y despojando al espíritu de toda falsedad, para entregarle el verdadero pan del espíritu que siempre ha cambiado por el rito, En torno a esta luz se unirán los hombres, se reconciliarán los pueblos, se perdonarán los enemigos y por ella se comprenderá la esencia de la Doctrina que hace casi dos mil años vine a enseñaros con palabras y obras.

¿Por qué el Tercer Testamento?

Porque la humanidad no ha logrado aún penetrar al fondo de las revelaciones de los dos primeros tiempos, -Primero y segundo Testamentos- mas en éste Tercer Tiempo –Tercer Testamento- mi palabra os hará comprender, interpretar y practicar mis enseñanzas anteriores uniéndolas a las presentes.

Muchos se preguntan por qué he vuelto a la Tierra, si ya os había doctrinado con mi palabra en el Segundo Tiempo; (Segundo Testamento) es que habéis olvidado mi Ley y os he encontrado naufragando en un mar de ignorancia y de maldad. La misma sangre de los hombres derramada a torrentes, empapando la Tierra, ha marcado el tiempo de mi presencia entre vosotros como Espíritu Santo. Mirad la guerra, el hambre, la peste y la muerte como un tétrico cortejo que va de pueblo en pueblo sembrando el luto, la desolación y el exterminio.

Prometí a la humanidad volver en otro tiempo y aquí me tenéis cumpliendo mi promesa. Tenía que venir nuevamente para concluir una enseñanza que a través de dos Eras os había venido revelando y cuya última parte había sido reservada para este Tercer Tiempo. ¡Muy grande es el atraso moral y espiritual en el que encuentro a la humanidad! No solamente los adultos corren atraídos por los placeres del mundo y de la carne; también los adolescentes y hasta los niños, a todos les ha llegado el veneno acumulado a través de los tiempos.

Así encuentro a la humanidad desconociéndose, destruyéndose, dándose muerte; confundiendo al espíritu con la materia, a lo divino con lo humano, y a la luz con la tiniebla. ¿Comprendéis el momento en que vivís? ¿Comprendéis el por qué de mi Tercer testamento?

¿Qué no presentís el ambiente de lucha? ¿Nada os revela vuestro espíritu? Todo os habla de caos. Si es la mente humana, sólo concibe armas para la destrucción; si es el corazón, no da albergue a sentimientos de fraternidad y si al odio. La salud no existe en un solo cuerpo, todos se encuentran contaminados de la enfermedad y de la peste; los niños nacen con una carga de dolor; los padres desconocen a sus hijos y los hijos a sus padres; los esposos se separan, las mujeres pierden su virtud sin darle valor alguno; los hombres profanan lo más sagrado; las religiones se desconocen y se desgarran entre sí y los vicios toman fuerza entre los hombres. Mientras, mi palabra con un dulce reclamo os despierta, os invita a la regeneración y a que os libréis de perecer en ese mar tempestuoso. Sólo mi palabra puede resolver los profundos problemas y endulzar la existencia del espíritu en su jornada de pruebas y amarguras. Por eso he venido a entregaros mi Tercer Testamento.

Mas, ¿cómo podríais arrepentiros verdaderamente, si no conocéis la magnitud de vuestras faltas? He tenido que venir a los hombres, para hacerles comprender lo que significa ante la Divina Justicia, arrebatar la vida a un semejante, destruir la fe, engañar a un espíritu, traicionar un corazón, profanar la inocencia, causar una deshonra, despojar a un hermano de lo que es suyo, mentir, humillar y tantas imperfecciones que pasan inadvertidas a vosotros, porque os habéis familiarizado con todo ello.

Vine a sorprenderos precisamente en el tiempo anunciado por Jesús y los profetas de mi nuevo advenimiento; ahora al cumplirse mi promesa, miraréis el pecado en su mayor altura de perversidad, las ambiciones y los odios humanos manifestándose en guerras, como resultado de las tinieblas que envuelven al espíritu de la humanidad en este tiempo.

¿Quién de vosotros puede imaginar cómo es el fondo de ese abismo que con tanto odio y perversidad habéis abierto? Nadie, nadie puede imaginar las tinieblas ni el dolor acumulado durante siglos, milenios y Eras en ese inmenso cáliz de amargura. ¿Y aún habrá quienes pregunten por qué he venido?

Deducid quién es el que os está hablando y ya no tendréis necesidad de preguntar por qué he venido nuevamente hacia los hombres, porque la respuesta la llevaréis en vosotros mismos.

Debéis saber que Yo he venido, no sólo para que sepáis que soy grande, sino también para que todos vosotros lo seáis. En esta Era voy a probaros el poder que poseéis como herencia o don que deposité en vosotros; no es poder de la materia, sino del espíritu, porque el hombre no es poderoso, grande, ni sabio por la carne, lo es por el espíritu.

Cuando Cristo terminó su obra, dijo: «Todo está consumado», es decir, aquella lección había tocado a su fin. Sin embargo, antes había prometido volver entre los hombres porque aún les tenía reservadas nuevas lecciones. Hoy se abre ante vuestro espíritu este libro y veréis brotar de él nuevas enseñanzas; porque lo que no comprendisteis en aquellos tiempos, hoy lo comprenderéis. He aquí mi tercera lección: El Tercer Testamento.

No todo está escrito en la Biblia

¿Creéis por ventura, que lo que escribieron mis apóstoles del Segundo Tiempo, fue todo lo que Yo dije cuando estuve con vosotros? En verdad os digo que no. Fijaos en lo que os dice Juan, mi discípulo: «Hay tantas obras que Jesús realizó, que si se escribiesen cada una de ellas, pienso que en el mundo no cabrían los libros que para ello deberían escribirse». (Juan 21:25)

Hoy sabéis que lo que os dije en el Segundo Tiempo, no era todo lo que habría de enseñaros; que la lección no estaba concluida y que os tenía reservado un tiempo de gracia en el que había de reanudar mis enseñanzas, y a daros la explicación de mis palabras dadas en aquel tiempo en que habité entre vosotros y que no han sido comprendidas.

La palabra que habéis recibido, es el Tercer Testamento que he legado a vuestro espíritu, ya que en el mundo sólo eran conocidas las dos primeras partes de este libro, (La Biblia) la primera revelada a través de Moisés y los profetas, la segunda, aquella que os di en Jesús el Cristo; mas no poseíais la tercera, que es la que en este tiempo os ha enviado mi Espíritu.

Si os dije que volvería, es que tenía algo más que deciros y que en aquel tiempo aún no os lo podía revelar porque no lo hubieseis comprendido.

En este tiempo vengo a esclarecer con la luz de mi Espíritu, lo que era misterio para la humanidad. He aquí al Maestro recordando a sus hijos, hechos de otros tiempos, relacionándolos con obras del tiempo presente, para que comprendáis mejor mis enseñanzas pasadas.

Bienaventurados los que así me reciban en su corazón y crean en mi palabra, porque ellos me verán en la nube celestial rodeado de mis huestes espirituales, y aunque no toque el polvo de la Tierra como en el Segundo Tiempo, sabrán sentir mi presencia espiritual; entonces unirán este nuevo mensaje al que no estaba completo porque faltaba agregarle mis revelaciones como Espíritu Santo.

En cierta ocasión hablé a las multitudes que me oían: «Aún tengo muchas cosas que deciros, más por ahora no os las diré, porque no las comprenderíais». Ahora que vuelve a escucharse mi voz en el mundo, os digo: «Este es el tiempo en el que podréis comprender lo que callé entonces». Escuchad y analizad.

 

Los Tres Tiempos

LOS TRES TIEMPOS

De tiempo en tiempo he descorrido los velos de mi Arcano, de acuerdo con vuestra evolución. Éste en que vivís, es uno más de los viajes de desarrollo que habéis hecho a este mundo para perfeccionaros.

La voz que escucháis, es la misma que oyeron los primeros moradores de la Tierra. El cincel que labró mis mandamientos en el monte Sinaí, es el mismo que ahora viene a grabar en vuestro corazón mis Pensamientos Divinos.

La sangre de vuestro Salvador, que fue resurrección y vida, es la que vierto ahora en la esencia de esta palabra. Y la profecía y potestad con que Elías asombró a los hombres, son las mismas que habéis tenido presentes en este tiempo.

Cuando mis discípulos de aquel tiempo vieron transfigurarse a su Maestro en el monte Tabor, estando Moisés a su diestra y Elías a su siniestra, se sorprendieron ante la visión incomparable que presenté ante sus ojos. Ellos escucharon una voz que les decía: Éste es mi Hijo amado, en quien he puesto mis complacencias, a Él oíd. Hoy vengo a esclareceros el significado de aquella visión: Cada Enviado ha tenido su tiempo para comunicar a la humanidad el Mensaje Divino, las revelaciones y profecías, para ayudaros a cumplir la misión que entregué al espíritu desde que brotó de Mí. ¡Si la humanidad comprendiese que el sentido de aquella manifestación encerraba un mensaje para los hombres de este tiempo, cuán grande sería su adelanto!

Moisés, Jesús y Elías, han iluminado a vuestro espíritu para que lleguéis a contemplar al Padre en todo su esplendor. He ahí a los tres Enviados por los cuales habéis recibido las máximas revelaciones espirituales. Mosaísmo, Cristianismo y Espiritualismo, he ahí tres lecciones y una sola Doctrina: la del amor.

Ahora os invito nuevamente a escalar el monte de perfección, que es mi Obra, por la senda del amor, de la caridad y la humildad. Es el nuevo monte Tabor, en donde se funde mi Enseñanza de los tres tiempos en una sola esencia.

Yo he marcado el tiempo de mis Manifestaciones en las Tres Eras. Desde el primer hombre hasta el nacimiento de Jesús fue la primera Era de la humanidad, una larga etapa de pruebas, luchas y experiencias para vuestro espíritu, en la que os di a conocer la Ley a través de Moisés.

Jesús marcó el principio de la segunda Era y el hombre se conmovió al sentirse cerca del Verbo y recibir de Él su ejemplo perfecto, y su lección de amor. Su estancia en este mundo fue breve, un corto tiempo y tornó al Padre, de donde había venido. Él escogió y preparó a los elegidos para llevar su Palabra hasta los confines de la Tierra. Esa etapa terminó en 1866, cuando aparecieron las señales de la nueva Era, la tercera, un nuevo ciclo en el cual mi Espíritu Santo ha venido a entregaros la simiente, la luz y la gracia, en su sentido espiritual.

Sentid en vuestra vida la presencia de los Enviados del Padre; ellos no han muerto, todos viven para iluminar el camino de los hombres, para que se entreguen con amor al cumplimiento de su misión.

Hoy me manifiesto sobre la nube en cumplimiento de mi Palabra. Vengo lleno de majestad, rodeado de mis emisarios espirituales de gran luz. Yo os prometí al Consolador y he venido a vosotros al haberse cumplido las señales precursoras: cuando la paz se viere amenazada y se oyeren rumores de guerra, cuando todo fuera confusión y dolor y del corazón del hombre hubiere huido el amor y la caridad.

Heme aquí entre vosotros. No tomé forma corpórea. Vengo en espíritu y para que me contempléis y comprendáis, es menester que estéis preparados y dispuestos.

Os dije en aquel tiempo que el templo de Salomón, con ser a los ojos humanos tan regio y magnífico, podía destruirlo y volver a construirlo en tres días. Los hombres no comprendieron el sentido espiritual de aquellas palabras. Ahora os digo: En la Tercera Era, en el tercer día, estoy reedificando mi Templo en vuestro espíritu. He venido a recoger la hoja olvidada de mi Doctrina y os estoy recordando y esclareciendo mi pasada lección.

En el Primer Tiempo, en vuestra infancia espiritual, conocisteis al Padre como Guía y Legislador. Mi voz se escuchó en el Tabernáculo. Envié espíritus iluminados que os indicaron el camino y patriarcas que os dieron ejemplo. En vuestra vida había sencillez y en vuestro corazón candor. Estabais tan cerca de la naturaleza, que en ella sentíais mi Presencia y vuestro espíritu se extasiaba en la contemplación de sus maravillas.

Mis manifestaciones han estado siempre al alcance del entendimiento humano, pero en aquellos primeros pasos del camino de evolución, vuestra comprensión era débil aún.

Escogí a Moisés, quien había de representarme en la Tierra, y por su conducto os hice llegar mis Mandatos.

Moisés: Mira a tu pueblo, es el mismo que guiaste a través del desierto; diseminado y errante va por el mundo. Mientras unos han comprendido que la Tierra de Promisión está en mi seno y a ella se llega por el amor, otros se han adueñado del mundo como si fuese su última morada y su única posesión. Éstos no han creído en el Mesías ni han sentido la presencia del Espíritu de Verdad. Ve a ellos en espíritu y señálales nuevamente el camino de la patria celestial; hoy te digo que el pueblo de Israel surgirá en este tiempo espiritualmente y será una antorcha luminosa en medio de la humanidad.

En la Segunda Era hice encarnar mi Verbo en Jesús de Nazaret, porque el egoísmo y la maldad habían germinado en el corazón y en el entendimiento del hombre. Os di mis Lecciones de amor, para que pudieseis interpretar y cumplir la Ley.

Un mundo nuevo se abrió ante vuestro espíritu. A través de Jesús os mostré todo mi Amor, mi Sabiduría y mi Caridad. Él apuró el cáliz del dolor para enseñaros el camino y rescataros del pecado. Era necesario que os recordase que debéis sufrir por amor, para llegar a Mí.

Mi Enseñanza, elevada y profunda, fue expresada en forma sencilla y simple, para que los hombres la comprendieran.

Fueron doce los discípulos que esparcieron mi Doctrina por el mundo. En este tiempo, doce mil de cada tribu del Israel espiritual, darán a conocer mi Enseñanza a toda la humanidad.

No vengo a desconocer ninguna de las enseñanzas que os legué en aquel tiempo, por el contrario, vengo a recordároslas y a darles su justa explicación. Ahora quiero que vuestro corazón sea pan y vino para vuestros hermanos, para que los iluminéis y resucitéis a la verdad.

Una gran parte de le humanidad se nombra cristiana, pero si en verdad lo fuese, ya habría vencido su materialidad con amor, con humildad y espíritu de paz. Mi Doctrina no está en el corazón de los hombres, está guardada en libros, y Yo por libro os traje mi Vida, mi Palabra y mis Obras.

Del tiempo en que escribí con sangre en vuestra conciencia mi Ley de amor y de justicia, al presente en que vivís, encuentro evolucionado vuestro espíritu, su capacidad de comprensión es mayor y sus facultades y potencias están preparadas para recibir mis nuevas Revelaciones. Mi Doctrina, fue la preparación para que la humanidad hiciese su entrada en el campo espiritual.

Todo cuanto Jesús os enseñó con sus obras, fue la confirmación de la Ley que habíais recibido por medio de Moisés. Mas no todo estaba dicho ni todo estaba revelado. Faltaba que Elías, en cumplimiento a las profecías y a mi Palabra, viniese a preparar nuevamente mi llegada como lo hiciera a través de Juan el Bautista en el Segundo Tiempo. Una vez más fue la voz que clamaba en el desierto, la que preparaba a los hombres para la inminente llegada del Señor, en esta Era.

De todas partes surgieron voces que anunciaban mi llegada. La naturaleza, estremecida en su seno, conmovió la Tierra; la ciencia se abismó ante nuevas revelaciones; el Valle Espiritual se precipitó sobre los hombres. Y a pesar de ello, la humanidad permaneció sorda ante aquellas voces, heraldos de una nueva Era.

Elías, en este tiempo, se ha manifestado como Enviado y Percusor del Espíritu Santo y ha dicho a través del entendimiento humano: “Tened caridad con vuestros hermanos y veréis a mi Padre en todo su esplendor”.

Sólo a vosotros os ha sido revelada la gran misión de Elías, sus atributos y perfección. Él guiará a la humanidad y la hará llegar a Mí. A él fue confiada la llave para abrir la Era de la espiritualidad.

Mi Ley y mi Palabra, con sus revelaciones y profecías, forman el Arca de la Nueva Alianza, en la que se unificará el espíritu de la humanidad. El que penetre en ella con respeto, espiritualidad y amor, encontrará en su fondo mi Sabiduría y todos los dones del espíritu. En vuestros momentos de meditación y estudio, sentiréis llegar a lo más intimo de vuestro ser, una luz superior que lo aclara todo, una influencia paternal que os envuelve y una voz que os hablará con perfección. Será la luz de mi Inspiración que llega a vosotros en una verdadera comunicación espiritual.

Soy el Espíritu de Verdad, la sabiduría Divina que viene a aclarar todos los misterios. He llegado a los hombres en cumplimiento a mi promesa hecha a la humanidad. Estáis viviendo la Era en la cual habrían de realizarse estas manifestaciones, porque ya estáis preparados espiritualmente para recibirlas.

Vengo a manifestarme a través de la conciencia, vengo en la luz que ilumina la mente, en el efluvio que sólo el corazón sabe sentir, en la esencia de mi Palabra que es el pan del espíritu.

Es el tiempo del despertar, de la plenitud espiritual, en el cual todos seréis soldados, todos seréis labriegos, discípulos de mi Doctrina. Estoy abriendo el Libro de la Vida, mostrándoos las nuevas lecciones que os hablan de la proximidad de mi Espíritu y de la Era de paz que os espera después de vuestra purificación.

Os he dejado caminar por todos los senderos, para que probéis los diferentes frutos y, finalmente, os he llamado para deciros: Heme aquí entre vosotros. Nadie es nuevo en este camino, a nadie he sorprendido con mis Revelaciones.

Si en el Segundo Tiempo mi nacimiento en cuanto hombre fue un milagro de amor, y mi ascensión espiritual, después de mi muerte corpórea, fue un prodigio, de cierto os digo que mi comunicación en este tiempo a través del entendimiento humano, es una gracia Divina que he concedido al mundo.

Un humilde rincón de la Tierra fue elegido por Mí para manifestarme; hombres y mujeres sencillos fueron escogidos en este tiempo para que sirviesen de medio para mi comunicación. Aquel primer grupo se convirtió en multitud y más tarde en un pueblo.

La luz de mi Doctrina unirá a la humanidad. Mi Palabra brillará en todo entendimiento y hará desaparecer diferencias de credos y cultos.

Quien no haya conocido antes al Padre como amor, sacrificio y perdón, conózcalo ahora espiritualmente para que le ame y le venere.

Bienaventurado el que crea en esta palabra, porque él llegará a la cima del Monte y habrá reconocido que esta es la forma más sutil y elevada de cuantas ha empleado el Padre para hablar a sus hijos.

Pero no ha de cerrarse el libro con esta página. Yo seguiré escribiendo nuevas e incontables lecciones para vosotros, continuaré derramando luz para que penetréis en mi Palabra y veáis en ella siempre la misma esencia, el mismo amor.

Estad preparados, porque muchos van a negar que me comunico por el entendimiento humano, mas os digo en verdad: Dios ha hablado a través del hombre en las Tres Eras, no es la primera vez que esto acontece. A ellos decidles que, desde el principio de los tiempos, las profecías, inspiraciones y revelaciones dadas a la humanidad, han sido recibidas por mediación humana y han guiado a los hombres de todos los tiempos.

La lección que en este tiempo he venido a daros, es un nuevo testamento que quedará unido a los que habéis recibido en los tiempos pasados, porque los tres forman una sola revelación.

No sintáis ser los iniciadores de esta Obra espiritual, sois los continuadores de esfuerzos anteriores, realizados por vuestros hermanos en Eras pasadas.

Se acerca un tiempo de lucha, una gran batalla necesaria para el establecimiento de mi Doctrina entre la humanidad. Entonces se unificarán en una sola esencia el Antiguo Testamento con el Segundo y el Tercero. A muchos esto les parecerá imposible, pero para Mí es lo más natural, justo y perfecto.

No os extrañe que la fusión de los Tres Testamentos no se lleve a cabo en la nación señalada en el Tercer Tiempo para recibir estas revelaciones; tampoco la unión del Primer Testamento con el Segundo se verificó en Judea.

Si queréis que las nuevas generaciones acepten este mensaje, respetad vosotros los testamentos pasados. Debéis someter a vuestra sensibilidad espiritual, la interpretación y el análisis que los demás hagan de mi Doctrina y, si los veis justos, tomadlos. Si otros se adelantan a vosotros a comprender, sed imparciales y conceded el primer lugar a aquéllos que antes de vosotros, se desvelaron y supieron descubrir, en el fondo de mi Obra, su verdad y su luz.

Hoy, mientras unos me aman en Jehová y desconocen a Cristo, otros me aman en Cristo, ignorando a Jehová; mientras unos reconocen mi existencia como Espíritu Santo, otros por mi Trinidad, discuten y se dividen.

Las pruebas despertarán al mundo. La buena nueva llegará a todos y sabrán que he venido a dejar un testamento más y a juzgar su obra.

El fin de una Era y el principio de otra, ha ocasionado la crisis y el caos que padecéis. Es lo mismo que acontece a un enfermo grave: cuando se acerca el alivio, más parece que es la muerte la que ha llegado. Cuanto mayor sea esta crisis entre la humanidad, mayor será después su salud; en verdad os digo que hace millares de años que os lo había anunciado. Ahora debéis prepararos, fortaleceros en la fe y disponeros a la batalla, y en esta forma saldréis triunfantes.

Para que brote de vuestros labios sólo esencia y verdad, limpiad el vaso por dentro y por fuera, y derramaos en vuestros hermanos sin limitaciones. No seáis avaros; imitadme, que siendo el dueño de todo, todo os lo doy. Sed intermediarios míos ante vuestros hermanos y trabajad incansablemente en la obra de restauración universal.

El egoísmo, la soberbia, el vicio, la mentira y todo cuanto ha ensombrecido vuestra vida, caerán como ídolos rotos a los pies de quienes les rindieron culto, para dar paso a la verdad y a la virtud.

Estáis contemplando el amanecer del nuevo Tiempo en que la claridad espiritual brillará intensamente y transformará vuestra vida. El principio de él será de grandes luchas, de intensos sufrimientos, confusiones y pugnas, pero todo esto habrá de pasar y se hará la paz y, como consecuencia de ella, vendrá el desarrollo del espíritu, que manifestará su adelanto en obras plenas de fe, amor y espiritualidad.

Recordad que os dije: El árbol por su fruto será reconocido. Dejad que mi Palabra pase por vuestro corazón y llegue al espíritu: él os dirá de quién viene este mensaje.

Vengo a llenar de inspiración vuestro entendimiento y a hacer brotar palabras de amor de vuestros labios. No es vuestra mente la que revela al espíritu estas enseñanzas, sino mi Espíritu quien inspira a la mente humana el conocimiento espiritual y Divino. Por eso os digo que en este tiempo, no serán los teólogos, sino mis nuevos discípulos los que aprenderán a estar en contacto conmigo, para escuchar mi Voz y sentir mi Fuerza, para percibir la caricia y el arrullo del Padre.

A este nuevo tiempo le llamarán la Era del Espíritu Santo, el tiempo de la espiritualidad, cuya claridad será vista por todos y bajo cuya luz se unirá la humanidad, no en una religión de hombres que acoja a unos y rechace a otros, que proclame a los suyos su verdad y se la niegue a los demás, sino en una Doctrina que no hace distinciones y que a todos recibe con amor en su seno.

Este tiempo se significará por el desarrollo de los dones del espíritu, los que transformarán radicalmente la vida humana cuando mi Ley se establezca en la Tierra. Pronto reconocerán todos los pueblos que cada una de mis Revelaciones, ha sido un peldaño de la escala espiritual que he tendido, para que ascendáis a Mí.

Paso a paso irán despertando los hombres a una nueva vida llena de promesas: la vida espiritual. Elías irá delante de vosotros como una antorcha iluminando vuestro camino.

Sois creación de mi Caridad infinita y os llevaré hasta el final de vuestro destino. Ninguna obra Divina puede quedar sin concluir.

Os hablo para el presente y para el futuro. Os estoy preparando y despertando con mi Palabra, para que levantéis vuestra planta y llevéis a todos vuestros hermanos mi Obra Divina, mis Revelaciones de los Tres Tiempos, para que seáis los verdaderos trinitarios, porque habéis estado con el Padre en las tres Eras, habéis sido testigos de sus tres manifestaciones, de sus tres revelaciones.

El Valle Espiritual se acercará aún más a los hombres, para darles testimonio de su existencia. Por todos los caminos surgirán señales, pruebas y mensajes, que hablarán insistentemente de que un nuevo Tiempo ha comenzado.

Aquí tuvisteis al enviado del Tercer Tiempo, a Roque Rojas, por cuyos labios habló Elías, quien vino a preparar la llegada de la Nueva Era. Tenéis a los portavoces por cuyo conducto vibra mi Palabra. En otras partes, bajo diversas formas, recibirán mi Mensaje que habrá de ser su preparación espiritual, como lo ha sido para vosotros esta comunicación.

En todos los tiempos he sembrado y cultivado mi Simiente en el corazón de los hombres. No será en vano mi siembra en este tiempo. En el reducido número de corazones que se preparen, yo derramaré mi Gracia a raudales para formar los cimientos de un mundo nuevo.

Mi Reino se acerca a vosotros a grandes pasos, como esos vientos que lo arrasan todo. Así también esta Doctrina llega como un vendaval de luz y de amor que todo lo transforma y conmueve. El Reino del Espíritu Santo, de la elevación espiritual, de la paz y el amor, llegará a establecerse en el corazón del hombre, en la base de todas las instituciones, en el seno de todas las naciones y las razas.

La infancia y adolescencia espiritual ya las habéis pasado y hoy os encontráis en los umbrales de una nueva edad, en la que alcanzaréis la madurez, la plenitud. En corto tiempo se abrirá entre vosotros la Era de la Gracia, en ella me encontraréis, no a través de ritos ni ceremonias ni por el entendimiento del hombre, sino en vuestro propio espíritu.

La Luz del Espíritu Santo, mi Sabiduría, reinará pronto en esta Era iluminando el pensamiento de la humanidad necesitada de espiritualidad, sedienta de verdad y hambrienta de amor. Os estoy iluminando, para que penetréis en el sentido de todo cuanto os he revelado. No os traigo un fruto de distinto sabor, mi Enseñanza es la misma que siempre os he entregado.

En verdad os digo que esta palabra llegará hasta los confines de la Tierra, porque nada es imposible para Mí.

Preparad vuestras pupilas, para que miréis lo que acontece en las regiones espirituales y anunciéis al mundo que he descendido a iluminar a todo espíritu.

Voy a dejar a la humanidad un libro como testamento de mi Amor, en el que cada página será un faro que alumbre su camino, éste lo uniréis a los libros escritos por Moisés, por mis profetas y apóstoles, y a las obras de mis discípulos de todos los tiempos. Este libro estará dividido en tres partes y encontraréis que la primera habla de la Ley, la segunda del Amor y la tercera de la Sabiduría. Entonces comprenderéis que la Ley es la que conduce, el Amor el qué eleva y la Sabiduría la que perfecciona.

Estas revelaciones os han sido entregadas en perfecto orden para iluminar la vida humana: Os di la lección de amor, cuando ya teníais un amplio conocimiento de la Ley y recibiréis la sabiduría plena, cuando viváis en armonía con las enseñanzas que encierra el amor Divino. Así podréis entender lo pasado por lo presente y confirmar lo presente con las enseñanzas de los tiempos pasados, y tendréis todo el conocimiento y la preparación para penetrar en la senda espiritual que conduce a la vida eterna.

La lección que en este tiempo he venido a daros, quedará unida a las anteriores, porque las tres forman una sola revelación. Mi Luz iluminará el entendimiento de los hombres destinados a unir en un solo libro todas mis Enseñanzas. Mis siervos espirituales guiarán la mano de mis elegidos, para que en ese libro no exista mancha alguna.

Reconoced que la Enseñanza entregada a vosotros en tres tiempos, ha tenido los mismos principios y que sólo la forma exterior de mis Manifestaciones ha cambiado. Hoy me presento entre vosotros como Padre, como Hijo y como Espíritu Santo, en esencia, presencia y potencia.

Por diferentes entendimientos os he venido a dar en este tiempo mi nueva Palabra, para que confirméis que lo que he dicho por una boca, lo he ratificado por todas.

Mañana será mi Inspiración la que ilumine a cada espíritu en una comunicación íntima entre el Padre y sus criaturas. Sois los hijos de la luz y no podréis perderos del camino.

Hasta la última de mis Profecías se cumplirá en este tiempo. Os dejo mis Tres Testamentos formando uno solo.

¡Mi paz sea con vosotros!