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Profecías en el LVV

Profecías en el LVV

No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno. (1 Tesalonicenses 5: 20-21)

Se aproxima a toda la humanidad una prueba muy grande, tanto que en toda la historia de sus siglos y edades no ha tenido semejanza, es un tiempo de gran tribulación, en el que no valdrá a los hombres todo su poder, su oro, ni su sabiduría para contener el peso de la divina justicia. Surgirán acontecimientos que a los orgullosos y engrandecidos les parecerán absurdos e ilógicos.

Se acerca esa hora, en que veréis que los pueblos se conmueven ante acontecimientos extraños y sorprendentes.

Grande será la trasformación que sufra la humanidad en breve plazo: instituciones, principios, creencias, doctrinas, costumbres, leyes y todos los órdenes de la vida humana serán conmovidos desde sus cimientos.

Una conmoción de orden espiritual será entre la humanidad como está profetizado y entonces los hombres despertarán para volver a Mí. Los caminos están siendo preparados, pruebas y acontecimientos extraordinarios sacudirán al mundo y serán voces de justicia que llamen a los hombres a la regeneración.

Todo esto habrá de surgir en los hombres cuando el hambre y la sed les hayan llevado hasta los límites de su resistencia, cuando abatida su soberbia se confiesen arrepentidos delante de su Señor, cuando desciendan de sus tronos y de sus sítiales, donde me han ignorado. y desde donde me han juzgado y negado; para que arrepentidos de sus errores, vuelvan sus ojos hacia Mí y me hablen como hijos a un Padre que les ha estado esperando por siglos para colmarlos de su amor.

La humanidad se encuentra dividida espiritualmente en religiones, sectas, doctrinas e ideologías y Yo demostraré el poder de mi palabra uniéndolas. Antes que esto sea, el mundo se depurará y los espíritus se estremecerán como los bosques al soplo del huracán.

Todo a su tiempo se cumplirá, porque todo lo que se ha profetizado ha tenido siempre una profunda razón de ser, aunque los hombres han dudado cuando aquel anuncio les ha sido revelado mucho tiempo antes de su cumplimiento.

Buscad en aquellas escrituras y encontraréis la historia anticipada de todo lo que ahora estáis viviendo en el mundo.

Aun hay acontecimientos que están aún por venir y que no fueron anunciados en aquellos tiempos, porque esas profecías, las tiene reservadas el Señor para darlas a conocer en este tiempo.

Humanidad, ¿queréis que sea el dolor quien os siga enseñando a lo largo de vuestra vida? Yo quiero que sea el amor del Maestro el que os muestre el camino y la finalidad de la vida; pero vosotros preferís que sea el dolor el que os enseñe. Ya pasaréis de ese amargo maestro a recibir las lecciones del que os enseña con dulzura.

Yo os anuncio que veréis presentarse sobre este mundo las más grandes calamidades, que serán la consecuencia del egoísmo y la ambición humanas, de la falta de amor y de caridad, del materialismo y de las bajas pasiones. Verá este mundo la presencia de grandes terremotos. Las aguas saldrán de su cauce y partes del mar se convertirán en tierra y otras tierras serán invadidas por las aguas. Los hombres saldrán de sus comarcas y aun de sus países en busca de salvación.

En verdad, tres cuartas partes de la Tierra serán tocadas, a ellas el dolor les lavará.

Y mirarán a la tierra, y he aquí tribulación y tinieblas, oscuridad y angustia; y serán sumidos en las tinieblas. (Isaías 8:22)

Pronto principiará un tiempo de grandes acontecimientos para el mundo. La Tierra se estremecerá, y el sol hará caer sobre este mundo, rayos candentes que quemarán su superficie.

El dolor será tan grande entre la humanidad, que el pan no será suficiente para alimentar a los hombres, y la tierra, hoy fecunda, por un tiempo se volverá estéril.

Se desatarán las epidemias y gran parte de la humanidad perecerá. Serán enfermedades extrañas y raras, ante las cuales la ciencia será impotente.

Veréis las guerras más terribles y habrá pugna entre diferentes religiones y doctrinas; veréis el hambre, la peste y la muerte arrasar naciones y ciudades, marcando todo ello el final de una Era.

Todo el dolor causado por los hombres, se reunirá en un solo cáliz que será bebido por los que lo originaron; y los que nunca se conmovieron ante el dolor, ahora se estremecerán en su espíritu y en su materia.

El poder material quedará aniquilado, la ciencia confundida, la soberbia humillada y las pasiones retenidas.

Los hombres de ciencia enfermarán, de otros callará su lengua, muchos cegarán y a otros se les trastornará su cerebro. Los sabios dudarán de su sabiduría, los hombres de ciencia al creer encontrar la meta, hallarán un arcano insondable. Los elementos se volverán en contra de los malos científicos. Los hombres de ciencia serán tocados por Mí. Muchas enfermedades extrañas aparecerán y no sabrán curarlas; serán impotentes para calmar el dolor.

Cuando todo esto sea y el hombre de ciencia con todo su poder, se sienta impotente y pequeño para contener las fuerzas desatadas, que siembran justicia por doquiera, retrocederá horrorizado de su obra, y al fin exclamará: «¡Señor, eres Tú, es tu presencia, es tu voz, es tu justicia la que está manifestándose!”

Hoy os parecen muy lejanas todas estas profecías, sin embargo su cumplimiento está próximo.

Muchas calamidades sufrirá el mundo; pero esos sufrimientos serán para bien de la humanidad, tanto en lo material como en lo espiritual; serán como un «hasta aquí» a la carrera desenfrenada de maldades, egoísmos y lujuria de los hombres. Así vendrá un equilibrio, porque las fuerzas del mal no podrán prevalecer sobre las fuerzas del bien. La purificación tiene apariencia de castigo sin serlo, porque viene siempre a tocar lo más sensible, lo más delicado y querido; pero en realidad es medio de salvación para el espíritu alejado o perdido del camino. Quien juzga materialmente, no puede encontrar nada útil en el dolor; quien juzga que lleva consigo un espíritu que vive eternamente, extrae, del mismo dolor, luz, experiencia, temple y regeneración.

El tiempo pasa y llegará un instante en que esas grandes pruebas comiencen a aparecer y huya del mundo hasta el último resto de paz, que no retornará hasta que la humanidad haya encontrado el camino de mi Ley, escuchando esa voz interior que le dirá a cada momento: ¡Dios existe! ¡Dios está en vosotros! ¡Reconocedlo, sentidlo, reconciliaos con Él!

Buenas y agradables profecías

Porque un momento será su ira (justicia) pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro Y a la mañana vendrá la alegría (Salmos 30:5)

Yo os digo que aunque es cierto que a este mundo le esperan pruebas muy grandes, los días de dolor le serán acortados, porque será tan grande su amargura, que ello hará que los hombres despierten, vuelvan sus ojos hacia Mí y escuchen la voz de la conciencia que les pedirá el cumplimiento de mi ley.

La madre tierra, que desde los primeros tiempos ha sido profanada por sus hijos, volverá a ataviarse con sus galas más hermosas y los hombres no la volverán a llamar valle de lágrimas, ni la convertirán en campo de sangre y de muerte.

Veréis de nuevo el cielo limpio y los campos fecundos, las aguas en su corriente volverán a ser puras y el mar será clemente; habrá frutos en los árboles y flores en los prados y las cosechas serán abundantes. Y el hombre, que habrá sido purificado y sano, volverá a sentirse digno y verá preparado su camino para su ascensión y retorno a Mí.

La misma Naturaleza que a veces os parece hostil, la veréis amable en sus distintas estaciones. Los montes y valles, ostentarán exuberancia y belleza. Los árboles se cargarán de buenos frutos y la salud, el bienestar y la paz, envolverán la vida humana.

Entonces los hombres al transitar en el sendero de la virtud y la espiritualidad, se asombrarán al comprender que esta vida es la misma que les ofrecí desde el principio, que nada en ella a cambiado, sabrán que el planeta que les confié como morada pasajera, sigue siendo pródigo en bendiciones, que la madre Tierra misericordiosa como el Autor de la Vida, les sigue ofreciendo su seno para alimentarlos con su amor, porque esa es la misión que el Padre le ha confiado. El sol será el mismo, que enviará siempre su calor vivificante, como un símbolo de la presencia del Señor. Y después de ese gran caos, volverán las naciones a recobrar la calma y los elementos naturales se aquietarán. Después de esa noche de tempestad en que vive este mundo, aparecerá el iris de la paz y todo volverá a sus leyes, a su orden y armonía.

En lo material también palparéis la transformación, los ríos serán abundantes, las tierras estériles serán fértiles, los elementos volverán a su cauce, porque habrá armonía entre el hombre y las Leyes dictadas por el Autor de la Vida.

La ciencia no se detendrá en su camino, y el científico penetrará con respeto en mi Doctrina para estudiarla y se maravillará con mis revelaciones, e inspirado por ellas hará obras benéficas que llevarán el adelanto y el progreso, de la Humanidad.

Es en ese tiempo de espiritualidad, que ahora os anuncio, los hombres pondrán su fuerza mental al servicio del espíritu, y la misma ciencia se inclinará ante su luz.

Haré que las banderas de las naciones, destrozadas por el combate, se unan todas hasta formar un estandarte de paz. Os hablo de esta manera, porque soy el Dios de la paz, el Padre que quiere la alegría en el corazón de sus hijos.

La misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron (Salmos 85:10)

Haré que este mundo se levante limpio de su lepra, también haré surgir vida de la muerte; lograré que del odio broten frutos de reconciliación y que de la locura surja la razón.

Ahora os parece inalcanzable tanta paz y tanto bienestar material y espiritual, porque miráis toda la confusión que reina en torno a vosotros, confusión que irá creciendo más y más en todos los órdenes de la vida humana. Mas luego que esta noche tempestuosa deje asomar la luz de la nueva aurora, la misma Tierra sentirá que sus nuevos moradores vienen a sembrar la vida verdadera con obras nobles, que vienen a restaurar y reconstruir, y que los destructores, los profanos y los impíos ya se ausentaron para encontrar su purificación. ¡Bendito sea ese instante, en que los hombres, al fin abran los ojos del espíritu a la luz de la verdad, porque su pasado será perdonado y un nuevo sol brillará en su vida, transformándola, regenerándola y ennobleciéndola!

Yo os prometo que borraré las fronteras y acercaré los unos a los otros. Las coronas y los cetros caerán, el poderío desaparecerá y la riqueza también, porque ya es tiempo que dejen de existir esas diferencias. Llegará el día en que todos poseeréis por igual la Tierra. Iréis de un polo al otro, sin que nadie os lo impida. Desaparecerá la hipocresía, la mala voluntad y la vanidad, para dar lugar al amor y a la concordia. Y ese lamento que se eleva hasta Mí, por la viudez, la orfandad, la escasez de pan, la ausencia de paz y de alegría, se cambiará por un himno de amor y de reconocimiento que brotará de todos mis hijos.

De las obras malas de la humanidad nada quedará, mas sobre los escombros de vuestro pasado, Yo haré surgir un mundo nuevo como un gran reino en donde la humanidad sea una extensa familia que viva en paz, que ame, que sienta y piense en mi ley de amor. Sobre las ruinas de un mundo creado y destruido por una humanidad materialista, se levantará un nuevo mundo, cuyos cimientos serán la experiencia y tendrá por finalidad el ideal de su elevación espiritual.

Entonces volverá la moral al seno del hogar, habrá verdad en vuestras instituciones y espiritualidad en vuestras costumbres.

Pensad en el adelanto de una humanidad cuya moral proceda de la espiritualidad; imaginad una humanidad sin límites ni fronteras, compartiendo fraternalmente todos los medios de vida que la Tierra ofrece a sus hijos.

Este mundo será como un pequeño santuario en medio del universo, desde el cual los hombres eleven su espíritu al infinito, en una comunicación llena de humildad y amor con su Padre Celestial.

Los hombres, sin apartarse de sus deberes, de sus misiones en el mundo, pondrán al servicio de mi causa divina su ciencia, su fortaleza, su talento y su corazón. Buscarán los goces sanos, los que sean saludables para su espíritu y su materia. Lucharán por su regeneración y por su libertad, no se contaminarán, no tomarán lo que no les sea necesario. Será entonces cuando desaparezca de la Tierra la maldad, la frivolidad; entonces el espíritu habrá alcanzado el dominio absoluto sobre su envoltura, y habitando todavía en una materia hará una vida espiritual de amor, de fraternidad y de paz.

Entonces podréis ver las primeras luces del Gran Día anunciado por profetas y enviados tiempo ha; podréis sentir cómo desciendo en Espíritu a hablaros de la vida eterna que a todos os espera, porque todos estáis destinados a ella.

Porque he aquí que Yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento. (Isaías 65:17)

Esa sí será vida para los hombres, porque dentro de ella respirarán paz, gozarán de libertad y se sustentarán solamente con aquello que encierre verdad.

¡Entonces comprenderéis, porque la he llamado vida!

Concebid una humanidad que consagre su ciencia y su talento, al servicio de ella misma, que sin fanatismo ni idolatría, rinda culto agradable a Dios; que aun los placeres sean saludables y sus goces sanos al cuerpo y al espíritu y tendréis un mundo nuevo, moral, científico y espiritualmente elevado. Se respetará la vida del semejante y no se dispondrá de la propia, porque comprenderán aquellos hombres que no son dueños de sí mismos y que el único dueño de todo soy Yo.

La conciencia será escuchada y obedecida, los llamados del espíritu serán entendidos, los anhelos y derechos espirituales serán tenidos en cuenta y respetados y en todas partes brillará el anhelo de conocer a Dios, de sentirlo, de acercarse a Él y de mirar su verdad.

¿Os parece una fantasía mi palabra? Es que no os podéis dar cuenta de que estáis en el final de una etapa material y en el principio de una era espiritual.

Nuevas generaciones poblarán la Tierra y recogerán los frutos de la experiencia y de la evolución tanto espiritual como material, que sus antepasados hayan dejado, porque de todo el pasado seleccionarán los buenos frutos.

Desde ese día, el hombre abominará la guerra, arrojará de su corazón el odio y el rencor, perseguirá al pecado y comenzará una vida de restauración y de reconstrucción. Muchos se sentirán inspirados por una luz que antes no contemplaron y se levantarán a crear un mundo de paz.

Cuando todas estas profecías se cumplan y los hombres busquen en las Escrituras algún indicio de ellas, se sorprenderán al encontrar a cada paso el indicio claro de todo cuanto vuestros ojos han contemplado en este tiempo y en los que están por venir. Entonces la humanidad dirá: En verdad ésta es la Tercera Era, la nueva manifestación del Señor.

Profecía a siete naciones

Profecía recibida el 1o. De enero de 1945

He aquí mi presencia entre vosotros, ¡oh siete naciones! ¡Siete cabezas que os habéis levantado en el mundo delante de Mí!

INGLATERRA: Yo os ilumino. Mi justicia grandemente os tocará todavía, mas os doy la fuerza, toco vuestro corazón y os digo: Vuestras ambiciones caerán, vuestros poderíos os serán quitados y a nadie le serán dados.

ALEMANIA: Toco en este instante vuestra soberbia y os digo: Preparaos, porque vuestra semilla no perecerá. Nuevas tierras me habéis pedido y los hombres se han interpuesto en mis altos juicios. Yo toco vuestra cerviz y os digo: Tomad mi fuerza y confiad en Mí que Yo os salvaré; mas si en Mí no confiareis y os entregaseis a vuestra soberbia, caeréis y seréis esclava del mundo; mas esa no es mi voluntad, porque es el tiempo en que vengo derribando a los señores y libertando a los esclavos y cautivos. Tomad mi luz y levantaos.

RUSIA: Mi Espíritu todo lo contempla. No será vuestro el mundo. Yo seré quien, reine sobre todos vosotros. No lograréis borrar mi nombre, porque Cristo que os habla, reinará sobre todos los hombres. Desmaterializaos y preparaos para una nueva vida, porque si así no fuere, Yo quebrantaré vuestro orgullo. Os entrego mi luz.

ITALIA: No sois ya el Señor de los tiempos pasados; hoy el escarnio, la esclavitud y la guerra os han destruido. Una gran purificación estáis atravesando por vuestra degeneración. Mas os digo: Regeneraos, apartad vuestro fanatismo e idolatría y reconocedme como el Señor de los señores. Yo derramaré nuevas inspiraciones y luz entre vosotros. Tomad mi bálsamo y perdonaos los unos a los otros.

FRANCIA: Me hacéis presente vuestro dolor. Vuestro lamento llega hasta la altura de mi solio. Yo os recibo. Ayer os levantasteis como señor, ahora sólo me presentáis las cadenas que arrastráis. No habéis velado ni orado; os habéis entregado a los placeres de la materia, y el dragón ha hecho presa de vosotros. Mas Yo os salvaré, porque el clamor de vuestras mujeres y el llanto de los niños llega a Mí. Queréis salvaros, y Yo os doy mi mano, pero en verdad os digo: Velad, orad y perdonad.

ESTADOS UNIDOS: En este instante también os recibo. Contemplo vuestro corazón, no de piedra, sino de metal, de oro. Vuestro cerebro de metal lo encuentro endurecido. No encuentro amor en vosotros, no descubro espiritualidad sólo veo grandeza, ambiciones y codicia.

Seguid, mas os pregunto: ¿Cuándo mi simiente va a enraizar profundamente en vosotros? ¿Cuándo derrumbaréis vuestro becerro de oro y vuestra torre de Babel, para edificar el verdadero templo del Señor? Yo os toco la conciencia, desde el primero al último y os perdono. Os ilumino para que en la hora suprema, cuando la prueba llegue a la culminación, no se ofusque vuestra mente, sino que penséis con claridad y recordéis que Yo soy antes que vos.

Os doy luz, fuerza y potestad. No os intercaléis en mis altos juicios, porque si desobedecieseis mis mandatos o traspasaseis el límite que señalo, el dolor, la destrucción, el fuego, la peste y la muerte serán con vos.

JAPON: Os recibo y os hablo. He penetrado en vuestro santuario y todo lo he contemplado. No queréis ser postrero, siempre habéis querido ser primero y en verdad os digo: Esa simiente no es grata delante de Mí. Es menester que apuréis el cáliz de amargura, para que se purifique vuestro corazón. Es necesario que vuestra lengua se mezcle con las otras lenguas; es menester que el mundo se acerque a vosotros. Cuando el mundo se encuentre preparado y limpio, os llevará simiente que Yo le he de entregar, porque a nadie contemplo preparado.

No contemplo en vosotros la simiente espiritual de mi Divinidad. Mas Yo prepararé el camino. Pronto habrá caos de ideas en el mundo, confusión de ciencias y teorías, y después de ese caos llegará la luz a vosotros.

Yo a todas os preparo y perdono y hago que penetréis en el camino certero. Cuando el momento sea marcado y llegue la paz a las naciones, no seáis reacios, no os intercaléis en mis altos juicios, ni os opongáis a mi voluntad. Si las naciones firmaron, vos no las traicionéis, porque entonces Yo descargará mi justicia sobre vosotros.

¡Siete naciones! ¡Siete cabezas! Os ha recibido el Padre. Ante vosotras, bajo vuestro dominio, se encuentra el mundo. Vosotros me responderéis de él. Sea la luz del libro de los siete sellos en cada una de las naciones, para que los hombres se preparen conforme es mi voluntad.

La nueva humanidad

LA NUEVA HUMANIDAD

Estáis en la Era del Espíritu Santo; su reinado ha comenzado y no terminará jamás, porque su culminación se enlazará con la eternidad.

Antes de que el Sexto Sello se cierre, seréis testigos de grandes acontecimientos. Mi Palabra viene a prepararos para que no sintáis temor cuando veáis que hasta las fuerzas de la naturaleza muestran desequilibrio. Los astros darán señales, las naciones de la Tierra gemirán y de este planeta tres cuartas partes serán tocadas. El dolor lavará toda impureza y vosotros seréis el faro de esperanza que ilumine la ruta de los náufragos. La humanidad comenzará una nueva existencia, unida por una sola Doctrina, por una sola lengua -el amor- y un mismo lazo de paz y fraternidad.

La luz de mi Espíritu brillará en todo su esplendor en el Universo y todos mis hijos contemplarán su claridad. La vida espiritual se manifestará en plenitud y hará sentir su influencia en todos los seres. Los que han sido materialistas callarán sus labios, cerrarán sus libros y abrirán los ojos del espíritu, para contemplar la verdadera Vida que se habían negado a reconocer.

Se aproxima la lucha. Al final, el triunfo no será de una idea humana, ni de una teoría científica, ni de un credo religioso, sino del conjunto armonioso de todas las buenas ideas, de todas las creencias elevadas por la espiritualidad, de todas las ciencias puestas al servicio del progreso humano. Está cercano el día de la siega en que la conciencia, como una hoz implacable, corte de raíz cuanto de falso haya en la humanidad. Entonces, Yo permitiré que cuanto exista oculto en cada espíritu, brote y se manifieste.

Hoy un pueblo, mañana otro y después otros más, irán despertando, iluminados por una luz interior que a todos hablará de mis nuevas Revelaciones espirituales. La voz del Padre responderá al llamado de sus hijos, pero no a todos me manifestaré en la misma forma. Esta comunicación, a través del entendimiento humano, sólo a vosotros fue concedida y podéis consideraros como el pueblo que despertó primero al advenimiento de esta Era.

Estáis a punto de presenciar la destrucción del reinado del materialismo. Caerán tronos, coronas, poder, orgullo y vanidades y la nueva vestidura del espíritu será de amor y de verdad. Veréis que la Tierra se estremecerá y el Sol hará caer en ella rayos candentes que quemarán su superficie. Los continentes de un polo a otro, serán tocados por el dolor.

Después de este caos, las naciones recobrarán su calma, los elementos naturales se aquietarán y aparecerá el iris de la paz. Todo volverá a su orden, a sus leyes y armonía. Veréis entonces el cielo limpio y los campos fecundos, las aguas de los ríos volverán a ser puras y el mar será clemente, habrá buenos frutos en los árboles, flores en los prados y cosechas abundantes. El hombre, purificado y sano, volverá a sentirse digno de mi Gracia y verá preparado su camino de retorno a Mí. Sobre bases firmes he de cimentar a la nueva humanidad.

El planeta Tierra seguirá siendo el mismo, la naturaleza y la luz también; pero la forma de vivir del hombre será otra, sus luchas e ideales serán distintos: habrá justicia, habrá verdad.

Así os preparo, discípulos, para los tiempos que os esperan, en los que no habrá ignorantes ante sabios ni grandes ante pequeños: todos estaréis en el banquete del Maestro y gozaréis del concierto infinito de mi Amor.

Permaneced firmes en vuestros puestos, cuando veáis que mis nuevas profecías empiezan a cumplirse. Por ahora haced méritos, para que en los días de desolación no os ocupéis de vuestro dolor, sino vayáis a calmar el de vuestros hermanos.

Cuando se desaten las epidemias y aparezcan enfermedades extrañas, la ciencia será impotente para detenerlas, sólo aquéllos que se eleven espiritualmente tendrán el poder de curación.

En ese tiempo, los hombres de ciencia descubrirán un nuevo planeta y una lluvia de estrellas alumbrará vuestro mundo; pero esto no acarreará desastres para la humanidad, sólo os anunciará la llegada de la nueva Era.

Veréis convertirse a mi Enseñanza a los grandes de la Tierra y dejar su poder para conquistar el reinado del espíritu. Los hambrientos de saber, buscarán con avidez al Espíritu de Verdad y veréis a los teólogos comparando las enseñanzas de Cristo con las nuevas revelaciones.

Esos tiempos serán de luz y progreso para el hombre. La experiencia y elevación espiritual que haya alcanzado en el camino de su vida, serán el cimiento de su fe. Cuando las tierras se encuentren preparadas, vendrán a este mundo los grandes sembradores, los buenos mandatarios y los jueces magnánimos, que cumplirán importantes misiones de restauración.

Estáis en el principio del fin de una Era, que será la alborada de una etapa de paz entre los hombres. La maldad, la injusticia, la esclavitud y la ignorancia, sucumbirán para dar paso al establecimiento del reinado del amor y de la luz en la humanidad.

Aunque la prueba sea muy dura y el cáliz muy amargo, no debéis flaquear; por el contrario, debéis avivar la llama de la esperanza. Cuando el espíritu despierte, buscará asirse a algo seguro, querrá descubrir el camino más corto y certero, volverá sus ojos al principio para encontrar ahí los fundamentos de la verdadera sabiduría, y conocerá que la primera y última Ley que Yo he dado al hombre, es el amor, fuente de toda perfección.

Yo conozco vuestro futuro. Os estoy profetizando por medio del entendimiento humano y estos anuncios, debéis darlos a conocer para que los hombres comprendan la realidad en que viven y detengan su carrera que los lleva al abismo. Es menester que todo vuelva a su pureza original.

Videntes, profetas, iluminados e inspirados, anunciarán a la humanidad mi presencia en Espíritu. Ellos tendrán la misión de colocar los cimientos del Templo del Señor, formado por corazones saturados de amor, en cuyo interior arderá la llama de la fe.

La humanidad está hambrienta de mi Verdad. Los hombres claman justicia y esperan consuelo. Por eso he venido a alumbrar al mundo con mi Doctrina.

Este planeta va a estremecerse con mis nuevas Revelaciones y los hombres conocerán la verdad. Vendrán de otros países a interrogaros acerca de los acontecimientos espirituales que en este tiempo habéis presenciado y sobre las profecías que os he hecho, pues en muchas partes del mundo han recibido mis Mensajes, anunciando que en un lugar de occidente ha descendido mi Rayo Divino para hablar a la humanidad. Este continente los recibirá con fraternidad y paz.

Las razas se mezclarán y ésa será la unificación de los hombres, porque sus costumbres e ideas se entrelazarán y eso les traerá paz verdadera y perenne. Surgirá un mundo nuevo; el que ahora vivís es de preparación.

La luz de la verdad brillará sin que nadie la apague, la razón logrará imponerse y el amor dejará de ser palabra para convertirse en obra. Tendré discípulos en toda la Tierra y ellos serán luz y revelación para los pueblos. En todas las naciones se hablará de reconciliación y fraternidad, que será un principio de unión entre ellas.

Los hombres de ciencia, después de un tiempo de pruebas, en el que sufrirán confusiones muy grandes, descubrirán secretos que nunca habían descifrado, cuando en su espíritu escuchen la voz de su conciencia.

Lecciones ocultas saldrán a la luz y enseñanzas desconocidas os serán reveladas. Muchos misterios se disiparán, mas estas revelaciones no las hallaréis en los libros del mundo sino en esta Doctrina.

Ya estáis en el tiempo más difícil de la lucha, por eso he venido a guiaros, para que podáis contemplar el mundo del mañana. Llevaréis el Arca en vuestro espíritu y dentro de ella, la luz de los tres testamentos, que son la Ley, el Amor y la Sabiduría.

Nuevas generaciones poblarán la Tierra y serán ellas las que recojan los frutos de la experiencia que sus antepasados dejaron.

Sobre los diversos cultos a mi Espíritu, se levantará uno, con verdadera espiritualidad. También sobre la ciencia materializada surgirá otra dedicada al bienestar y a la paz de los hombres. Como Nicodemo en aquel tiempo, quien buscó a Jesús para conversar con Él, aparecerán ahora ministros de diversos credos, buscando en estas revelaciones la respuesta a sus dudas.

Llegará un instante en que mi Enseñanza, aparentemente, quede borrada del mundo, entonces surgirán hombres creando doctrinas espirituales.

Se dirán maestros, profetas y enviados, y por un tiempo se les permitirá hablar y sembrar, a fin de que al recoger el fruto conozcan el resultado de su siembra. El tiempo y los elementos pasarán sobre sus tierras y su cosecha será un juicio para cada uno de ellos.

Vosotros, llevad mi Verbo en vuestros labios, hablad de mi Obra con el lenguaje que usáis siempre, mas estad preparados, porque habrá ocasiones en que Yo hable por vosotros y vuestras palabras sencillas desaparecerán para dejar que se manifieste mi Palabra en la forma y la esencia que ya conocéis.

Está próximo el tiempo en que surgirán hombres y mujeres de gran inspiración, que se comuniquen conmigo de ESPÍRITU A ESPÍRITU. Ellos se levantarán a dar testimonio de mi Manifestación espiritual.

Así como vuestra ciencia ha hecho cambiar la vida de los hombres, veréis mi Doctrina transformando vuestra existencia. La razón, la justicia y el amor, vendrán a ocupar el lugar que les corresponde en el corazón de quienes han pretendido vivir sin virtud.

Ése será el principio de la etapa en que todos caminen hacia la espiritualidad. Los hombres de ciencia me reconocerán; se abrirá para ellos el libro de mi sabiduría, del que recibirán las revelaciones prometidas y el espíritu les señalará el camino del verdadero saber. ¡Con qué respeto penetrará el hombre por los senderos de la ciencia, después de haber bebido el cáliz de amargura! ¡Y cuán nobles serán los ideales que les inspire mi Doctrina al investigar los misterios de la naturaleza!

Esta Doctrina, después de ser negada y perseguida, será reconocida como verdadera Revelación Divina, afirmando a los hombres en el camino de la sabiduría.

Yo he venido a mostraros la belleza de una vida superior, a inspiraros obras elevadas, a anunciaros la dicha no conocida antes y a enseñaros la palabra que prodiga amor, para que saboreéis el fruto del Árbol de la Vida que soy Yo.

Cuando esta palabra cese a través de mis portavoces, haré que la sigáis escuchando en lo recóndito de vuestro ser, al comunicaros espiritualmente conmigo. Yo os seguiré preparando y entregándoos la luz, para que alcancéis a comprender mi Enseñanza. Pero estad alerta, porque muchos se levantarán engañando a sus hermanos.

Conservaréis estas reuniones y en ellas derramaré mis Inspiraciones.

Los dones de videncia y de palabra se desatarán y por vuestros labios hablaré a los sabios, a los científicos. Esta profecía quedará escrita por quienes tienen la misión de anotar mi Palabra.

El mañana voy a sorprenderos como a los caminantes de Emaús, quienes necesitaron mi Presencia para fortalecerse y levantarse.

Grande será la transformación que sufrirá la humanidad en breve tiempo: instituciones, principios y doctrinas, creencias, leyes y costumbres, serán conmovidos desde sus cimientos.

Nuevas generaciones vendrán a la Tierra a cumplir elevadas misiones y de ellas brotará una simiente de amor.

Estoy enviando mi Mensaje a hombres de tiempos venideros, a los que deberéis preparar el camino. En muchos puntos de la Tierra se hablará del nuevo tiempo y se trabajará por la fraternidad de los hombres. Vuelvo a deciros que sólo una parte de esta labor la realizaréis vosotros, lo demás lo haré Yo.

La luz del Sexto Sello iluminará a todos los hombres. En ese tiempo veréis surgir un culto pleno de sencillez y espiritualidad.

Habrá quienes nieguen que Yo hablé por boca de hombres pecadores, mas Yo les diré: no os fijéis en el vaso, sino apreciad su contenido. Luego derramaré la luz de mi Palabra en el corazón de mis negadores y ellos me reconocerán, porque tengo una señal especial para llamar a mis ovejas y éstas tienen un sentido recóndito para conocer la voz de su Pastor.

Vosotros preguntaos: ¿Han sanado los enfermos? ¿Habéis disfrutado de paz al escuchar mi Palabra? ¿Os habéis sentido inspirados para hacer el bien? ¿Os habéis regenerado? Si vuestra conciencia os contesta afirmativamente, estad tranquilos.

Las grandes naciones se levantan orgullosas pregonando su fuerza y su poder, amenazando al mundo con su poderío material y haciendo alarde de su ciencia, sin darse cuenta de la fragilidad del mundo falso que han creado, pues bastará un simple toque de mi Justicia para que todo ese artificio desaparezca.

En verdad os digo que en tanto la última arma homicida no haya sido destruida, no podrá reinar en vuestro mundo la paz. Armas homicidas son, no sólo las que destruyen la vida, sino también las que matan la moral o privan de la libertad, de la salud, de la tranquilidad o de la fe.

Todo lo que haya nacido de mala simiente, será cortado de raíz. Una vez más quedará limpia la Tierra. Después de pasada la prueba, vendrá una nueva vida para la humanidad.

No podrá decir el hombre que en Mí encontró un obstáculo para el desarrollo de su ciencia o un enemigo para sus ambiciones y anhelos de grandeza, porque Yo lo he dejado ir hasta el fin, hasta el límite: porque ya sabéis que todo lo humano tiene un límite. Él ha creado un mundo a su idea y él mismo lo destruirá.

Ahora os digo: Cuando los hombres se rijan por las leyes de amor y de justicia que el Padre ha revelado desde el principio de los tiempos, habrán construido los cimientos de un reinado de paz, en el que por primera vez habrá entre ellos armonía y fraternidad.

Se acerca el tiempo en que será la razón la que se imponga a la fuerza. Sobre las ruinas de un mundo creado por una humanidad materialista, se levantará un mundo nuevo que tendrá por base la elevación espiritual. Veréis entonces unirse a los pueblos que por siglos vivieron como enemigos. La reconciliación de las naciones será sellada con el amor y el respeto. En ese tiempo, muchos hombres reconocidos como sabios, se sentirán confundidos y los príncipes de la palabra se verán turbados sin saber qué decir. En cambio, los que habían sido perseguidos y humillados a causa de su amor a la justicia, verán brillar el sol de la libertad que a todos unirá en un lazo fraterno.

Llegará el tiempo en que las fronteras serán borradas y los mundos se acercarán por la espiritualidad. Este planeta, convertido por el hombre en manzana de discordia, será al final compartido por todos.

Esto acontecerá después de la depuración, cuando todos los hombres trabajen unidos en una misma obra de justicia y equidad. Todas las naciones de la Tierra disfrutarán de paz y los hombres elevarán a Mí un culto grato a través de sus obras.

Mi Justicia y mi Amor son más fuertes que la maldad de los hombres, por lo que os digo que mi Voluntad se hará sobre todos.

Me preguntáis: Señor, ¿cuándo será ese tiempo? Y Yo os respondo: Cuando la humanidad se encuentre purificada por el dolor y el arrepentimiento. Al cumplir el espíritu de la humanidad con el pacto que tiene celebrado con su Padre, Yo cumpliré hasta la última de mis Promesas, abriré el Arcano y desbordaré mi Sabiduría y mis Complacencias.

Yo os prepararé para que seáis un pueblo fuerte, idealista y luchador, en el que la humanidad pueda encontrar al consejero, al doctor, al hermano, al guía que necesita; un pueblo que con su unión y fraternidad, semeje a un inmenso hogar donde el pan de uno sea de los demás y el techo de uno sea para todos.

Se acerca el tiempo en que el espíritu humano busque afanosamente la verdad; para entonces, mi simiente estará esparcida sobre el haz de la Tierra y doquiera surgirán apóstoles, mi Obra será como un espejo límpido en donde se reflejarán sus actos y les permitirá conocerse a sí mismos.

Mi Palabra os prepara para vivir en el mundo del mañana, en ese tiempo, mi Mensaje principiará a ser comprendido. Entonces comprobaréis que Yo me anticipé a los acontecimientos.

Pueblo mío: Cuando dejéis de oír esta palabra, no estaréis solos, mi Luz y mi Amor siempre estarán con vosotros. En cada familia, pondré un hijo que será portador de la verdad, para que prepare el camino a los demás. Pensad en la herencia espiritual que debéis dejar a vuestros hijos, porque de sus descendientes brotarán las generaciones por las cuales habré de manifestarme al mundo. De ellos surgirán los analizadores de mi Palabra y los nuevos profetas.

Es la hora final de esta etapa llena de gracia, en que os he colmado de sabiduría.

Desde el instante en que abrí los labios del primer portavoz, os he hablado con suma claridad, para que comprendáis que es el tiempo del despertar anunciado por las profecías.

Lo que no habéis hecho en los tiempos pasados, hacedlo ahora. Reparad todas las faltas cometidas, espiritualizaos. Conservad la esencia que he venido a derramar en el vaso de vuestro corazón.

Yo soy la Fuente, soy el Maestro que he venido a entregaros esta palabra para llenaros de saber. Elías llamó a vuestra puerta y os condujo a Mí, y estando en mi regazo os habéis recreado.

Habéis aceptado la forma que escogí para comunicarme con vosotros: el hombre, de quien me he servido para hablar a la humanidad. El Espíritu Santo, que soy Yo, ha venido a cumplir su promesa.

En los tiempos venideros vais a sentir mi Presencia según la elevación espiritual que alcancéis. Es el tiempo de justicia en que recibiréis según vuestros méritos.

Vais presintiendo lo que mi Obra será en el futuro. Aún no la habéis conocido en toda su plenitud. El camino que he trazado para vosotros es infinito.

Nunca llegaréis al límite: siempre encontraréis sorpresas gratas que alienten a vuestro espíritu. Yo estaré en cada uno de vuestros pasos, inspiraré vuestro entendimiento cada vez que emprendáis una obra espiritual, y haré que de vosotros broten grandes prodigios que den pruebas a la humanidad de que sois mis discípulos, de que habéis recibido mi unción y estáis llenos de los dones del Espíritu Santo.

Vuestra oración os librará de conflictos y dolores. Vosotros veréis la realización de las profecías que os he dado desde el principio de los tiempos: contemplaréis las pruebas inesperadas, los problemas sin solución aparente, los grandes conflictos y confusiones. Yo seré luz para todo espíritu y todo aquél que permanezca con su lámpara encendida, no caerá; aquéllos que escuchen mis consejos estarán a salvo: Yo he preparado para todos una barquilla de salvación que es mi Doctrina.

Hoy todos los espíritus que pertenecen al gran pueblo del Señor están presentes; unos en esta nación y otros en diferentes comarcas de la Tierra, están ungidos y preparados por Mí. El número está completo.

Yo había de cumplir con esta promesa. Doce mil señalados de cada una de las doce tribus dejo entre la humanidad para su salvación. Cada uno de ellos es un soldado, un centinela que vivirá alerta. Cada uno me representará y llevará en sus labios mi Palabra. No os pertenecéis ya a vosotros sino a la humanidad: abrazadla como a una hermana; Yo os entrego a ella para que os reciba.

Todo lo que me pidáis, todas las obras superiores a vuestras fuerzas que encomendéis al Padre, Yo las haré posibles por vuestra oración, por la preparación que me presentéis.

He venido en Espíritu sobre los espíritus. Os he llamado al Más Allá en estas reuniones y allá se ha verificado la comunión Conmigo.

Mi Palabra está cumplida. Os he entregado lección tras lección, que forman un libro de sabiduría para la humanidad. Es la herencia que os dejo. Vais a quedar en mi lugar. Entre vosotros se levantarán los que analicen y expliquen mi Palabra. Todos tenéis las facultades, los dones y atributos necesarios para hacerlo. Aunque os contemplo en distintos grados de evolución, veo en todos el anhelo de estudiar y comprender mi Lección.

Cuando habléis en mi Nombre, pensad que Yo estoy presidiendo vuestros actos y cada una de vuestras palabras está siendo escrita por Mí en el Libro de la Vida; también los ángeles que me circundan, están atentos contemplando vuestras obras. No estaréis distantes de Mí. Nada podréis ocultarme, pues Yo estoy en el fondo de vuestra conciencia y allí os hablaré y juzgaré.

Os confío los vastos campos de labranza de la humanidad para que en ellos depositéis la simiente preciosa: mi Palabra. Todo será en vosotros bienandanza, cosecha abundante y bendición. Yo presidiré vuestra obra.

En Mí encontraréis siempre al Padre que vela por su hijo, al Maestro cuya palabra no cesará de caer en el corazón de sus discípulos, al Juez que juzga con amor vuestros actos, al Amigo que os acompaña y es confidente en vuestras cuitas. En Mí lo tendréis todo, pueblo.

Yo quedo espiritualmente en la cumbre del Monte, en donde os espero, a donde habréis de llegar con las manos rebosantes de simiente.

He venido a vuestra morada por un tiempo a comunicarme con vosotros, después vendréis a Mí, para que veáis cómo mi Obra se consuma, cómo mis mandatos se cumplen. Una nueva etapa os espera, un tiempo de lucha en que veréis al mundo caminar hacia la espiritualidad.

Habéis venido a cumplir una delicada misión en la Tierra. Dicho está que mi pueblo había de volver al mundo para consuelo y redención de los hombres. Dejo vuestro corazón preparado como fuente de bendiciones para la humanidad.

Yo soy el Maestro de todos y seré reconocido cuando este pueblo haya esparcido mi Palabra sobre la Tierra, cuando los hombres hayan aprendido a comunicarse espiritualmente conmigo. Yo gobernaré todas las conciencias, guiaré sus pasos y no habrá distancia entre el Padre y los hijos. Y el don de la paz, prometido a la humanidad, volverá a ella cuando los hombres me hayan reconocido.

Vosotros sabréis defender mi Causa con las mejores armas: La sabiduría, la justicia, la verdad… Mas si por servirme, los hombres os hicieren daño, os daré mi fortaleza y devolveré a vuestros espíritus todo lo que os hubieren arrebatado. Si os negaren el pan, Yo os daré el maná. Si os negaren la amistad, Yo os daré mi amor. Si os hicieren salir de vuestra nación, Yo os llenaré de bendiciones y os haré recorrer los caminos del mundo hasta donde sea mi Voluntad.

En esta hora bendita, estáis unidos formando una sola familia delante del Padre. Voy a dejaros una vez más como ovejas entre lobos, mas estas ovejas no caminarán sin Pastor, pues conocen el camino seguro y saben dónde está el aprisco. Mientras vayáis por el sendero que os he trazado, nada deberéis temer.

Cuando los señalados por Mí se encuentren reunidos en torno a mi Ley, mi Voz será escuchada desde un confín al otro de la Tierra y vuestro Padre estará juzgando al mundo espiritual y material. Luego de ello, el tiempo del Espíritu Santo alcanzará su plenitud.

Pueblo amado: Mi Cátedra ha terminado. Quedaos por unos instantes en el espacio espiritual y desde ahí enviad mensajes de amor y caridad a todos los pueblos del mundo, donde vuestros hermanos luchan, sufren y esperan salvación.

Os dejo en el tiempo de la gracia, en el tiempo de la comunicación de ESPÍRITU A ESPÍRITU.

¡Mi paz sea con vosotros!