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Elías, el gran espíritu

Elías es de aquellos hermanos que aún están más allá de nuestra comprensión. Tan sólo el Maestro nos explica que fue él quien dio ambiente espiritual a este mundo, antes de que los espíritus vinieran a encarnar. Leer Más

Elías, Precursor y Enviado

ELÍAS, PRECURSOR Y ENVIADO

En cada Era y en cada revelación Divina aparece Elías ante vosotros como precursor. Pero hoy os digo aún más: Antes de que el hombre viniese a morar este planeta, Elías vino para darle ambiente espiritual, para inundar con la esencia de su espíritu todos los ámbitos de esta morada y dejarla convertida, no solamente en un paraíso material, sino también, en un santuario espiritual.

Mas para que pudieseis dar testimonio de la existencia de Elías lo envié en el Primer Tiempo a encarnar, Él fue uno de aquellos espíritus extraordinarios de esa Era, que sorprendió a la humanidad con sus obras y palabras. Elías es el más grande de los profetas que han venido a la Tierra.

Muchos fueron entonces los prodigios que realizó y con ellos conmovió a los hombres; pero a pesar de ello, hubo de volver a este mundo en otro tiempo, en otra materia y con otro nombre, para ser el precursor del Mesías. Fue Juan, llamado el Bautista, quien anunció la proximidad del Reino de los Cielos y preparó los corazones para recibir la presencia del Verbo Divino entre los hombres.

Cuando Juan contempló en Jesús la luz de su mirada, la serenidad de su faz y la majestad que irradiaba, reconoció al Anunciado por las profecías y ante Él exclamó: “Éste es Aquél de quien no soy digno de atar las correas de sus sandalias”.

Mis discípulos me preguntaron: ¿Por qué dicen los escribas que es menester que Elías venga primero? Y les respondí: “En verdad Elías vendrá primero y restituirá todas las cosas, más Yo os digo que Elías ya vino y no lo reconocieron, antes hicieron en él cuanto quisieron”. Yo les hablaba de Juan el Bautista.

Ese profeta y precursor de Cristo, ha vuelto entre vosotros en este tiempo: vino antes de que mi Rayo se comunicara por el entendimiento humano para anunciaros que la llegada del Espíritu Santo estaba próxima.

Es el espíritu de Elías quien abrió las puertas de esta Era, en la cual os he revelado las nuevas enseñanzas contenidas en la sexta página del Libro de los Siete Sellos, cuya luz iluminará hasta el último rincón de la Tierra.

¿Qué venía a revelaros el Sexto Sello? ¿Qué mensaje guardaba el libro en su seno? La vida espiritual, el conocimiento de vosotros, la revelación de todos vuestros atributos y potencias, la forma de desarrollar los dones espirituales, la comunicación espiritual a través de la mente y de ESPÍRITU A ESPÍRITU.

¡Pocos supieron sentir la presencia del enviado Divino! Una vez más fue la voz que clamaba en el desierto y nuevamente preparó el corazón de los hombres para la inminente llegada del Espíritu de Verdad. Para que la voz y los pasos de Elías fueran escuchados y sentidos en un mundo sordo a toda manifestación espiritual, preparé un varón, quien al llegar a la madurez de su edad, dejó manifestar la luz de aquel gran espíritu.

Fue Roque Rojas, el que en 1866 dio a conocer al mundo que una nueva Era se abría para la humanidad, regida por la misma Ley que el Padre ha revelado en todos los tiempos.

Los primeros oyentes, los primeros testigos de esa manifestación, se sorprendieron al escuchar que la palabra que Roque Rojas pronunciaba, llena de promesas y esperanza, no era de él sino de Elías.

Por su conducto fueron consagrados los que habían de ser los primeros portavoces. Muchas profecías quedaron así cumplidas. Roque Rojas, fue profeta, portavoz y vidente. Sus manos repartieron bálsamo, sus labios hablaban de lecciones proféticas y consejos llenos de consuelo, su mente sabía concebir grandes inspiraciones y podía elevarse en el éxtasis de los justos, de los apóstoles y los profetas.

Entonces comenzaron a llegar, para encarnarse, los espíritus de los ciento cuarenta y cuatro mil señalados que vendrían a cumplir una grande y delicada misión entre la humanidad.

Así he formado ahora, con espíritus que en otros tiempos pertenecieron a las doce tribus de Israel, las nuevas familias, en cuya mesa se sientan los que fueron simiente de la tribu de Rubén, junto a los de Leví o Zabulón, para borrar fronteras, limites y cismas. Con esto os muestro mi Justicia Divina.

Vosotros me decís: Maestro, en estos tiempos hemos carecido de grandes ejemplos para seguir tu huella. Y Yo os digo: ¡Tomad de Roque Rojas el buen ejemplo! Él es una imagen de Elías, él veló por vosotros como pastor, consagró su vida a mi servicio y mostró su limpidez, elevación y amor, porque supo conservarse fiel a la misión que le confié en este Tiempo.

Hoy el mundo ignora estas enseñanzas, más cuando el momento sea llegado, la Buena Nueva será en toda la humanidad. Por el don de intuición presiente el hombre la trascendencia espiritual de esta Era; hay muchos que alcanzan a ver ya en los grandes acontecimientos de este tiempo, la confirmación y el cumplimiento de las profecías de los tiempos pasados.

Cuando la oscuridad que ha envuelto a los hombres se disipe y haya luz en los espíritus, sentirán la presencia de Elías, porque él ha vuelto espiritualmente, ha venido para anunciar mi llegada, como precursor de mi Comunicación por el entendimiento humano, como un rayo de luz en medio de una tormenta, seguido de sus huestes, de sus grandes legiones de espíritus de Luz, que lo siguen como la oveja sigue a su pastor. Él fue de un lugar a otro de la Tierra haciendo luz en los senderos oscuros, rescatando a los que se han perdido, despertando a los que duermen en la ignorancia, unificando a los que se han desconocido y ordenándolo todo, porque éste es su tiempo. Lentamente va despertando el espíritu de la humanidad al escuchar en su conciencia el eco de la campana que le llama: es el espíritu de Elías que viene a aparejar los caminos, a inspiraros para que interpretéis con claridad mis Revelaciones. Él está tocando a todo corazón y espíritu, para despertaros a la luz de este nuevo amanecer.

Elías, profeta, precursor, enviado y pastor espiritual, pondrá de manifiesto una vez más, la falsedad de los ídolos y deidades que los hombres han creado. Ante el ara invisible invocará mi Poder y nuevamente el rayo de mi Justicia, descenderá a destruir el paganismo y la maldad de los hombres. ¿Y cuáles son esos ídolos de que os hablo? El mundo, la carne, el fanatismo religioso, el dinero, los vicios… Elías es, en este tiempo, como un astro luminoso que ha llegado a preparar el entendimiento humano para la comunicación de mi Divinidad con los hombres. Fue su voz la que primero se hizo oír por este medio, porque es mi Precursor.

Así como Moisés libró a Israel del yugo de Egipto y lo trasladó a las tierras de Canaán, Elías en este tiempo os libertará de las tinieblas del mundo, para llevaros a la luz del Reino Espiritual, la Nueva Tierra Prometida.

Elías es el gran espíritu que, en su humildad, se nombra siervo del Padre y por su conducto, como por el de otros grandes espíritus, muevo el universo espiritual y llevo a cabo mis grandes y altos designios. Sí, mis discípulos, tengo a mi servicio a una multitud de grandes espíritus que rigen la creación.

Éste es el tiempo en que el espíritu de Elías vibra en el Universo, iluminando a los mundos y a todos los espíritus, despertando a los que duermen y resucitando a los muertos a la vida de la gracia.

En Elías podéis encontrar explicada y comprobada la Ley de la reencarnación que tanto combaten los hombres. Es él a quien le di la llave para abrir las puertas del Mundo Espiritual de Luz, a fin de que sus moradores tuvieran acceso al mundo material, así como permití a los hombres que penetrasen con su espíritu en el más allá, para que hubiese aproximación y armonía entre unos y otros.

Cuando este pueblo se haya unido y preparado, Elías anunciará a la humanidad el resurgimiento del pueblo del Señor. Ahora pensad cuán grande deberá ser la lucha para que logréis que vuestra vida sea un ejemplo para la humanidad. En esa jornada, sentid la presencia espiritual de Elías, que es quien os guía, os alienta e inspira.

Cuando Yo termine de hablaros a través del entendimiento humano, Elías seguirá haciendo luz en el camino de la humanidad. Mañana, vendrán los hombres a los que les bastará el estudio de vuestros testimonios, para convencerse de la verdad de esta Obra y propagar a los cuatro vientos que el Consolador ha estado entre vosotros.

Bienaventuradas las naciones que reciban el llamado del Padre a través de Elías, porque ellas quedarán unidas a Mí por la Ley de Justicia y Amor. Así, serán llevadas al campo de la lucha donde combatirán contra la maldad, el materialismo y la mentira. En esa batalla, verán los hombres de este tiempo los nuevos milagros y entenderán el sentido espiritual de la vida, que les habla de inmortalidad y de paz.

Ésta es la Era de Elías, quien ha llegado a vosotros en espíritu, preparando todas las sendas, derribando obstáculos, haciendo luz en las tinieblas, rompiendo cadenas de ignorancia y mostrando el camino de la luz a todos los espíritus.

¡Mi paz sea con vosotros!