EL ESPÍRITU Y LA CIENCIA
Se acerca el tiempo en que las revelaciones espirituales, descubran al hombre la senda luminosa que lo lleve a conocer los misterios de la Creación. La luz de mi Espíritu le revelará la forma de adquirir la verdadera ciencia, que le permitirá ser reconocido y obedecido por las criaturas que le rodean y por los elementos naturales. Así se cumplirá mi Voluntad de que el hombre llegue a enseñorearse de la Tierra, cuando su espíritu, iluminado por la conciencia, haya impuesto su potestad y su luz sobre las flaquezas de la materia.
Cuando el mundo atraviesa por una Era de desorientación y no comprende los misterios que entraña la vida espiritual, viene la claridad de mi Palabra a iluminarle. Los científicos consagran todo su tiempo y su fuerza mental, para descubrir en la Naturaleza la respuesta a muchas interrogaciones y dudas que la vida les presenta, y ella responde a ese llamado, para dar testimonio de su Creador, que es fuente inagotable de sabiduría y amor.
Mas no confiéis sólo en los conocimientos humanos, porque la luz de la mente es limitada para conducir al espíritu a la presencia de Dios. Bien están los estudios útiles de la ciencia, la dedicación con que habéis penetrado en ella, mas cuando lo hagáis con amor y respeto, para llevar un buen fruto a los labios de vuestros hermanos, vosotros mismos saborearéis su dulzura: Unid los frutos de la ciencia con los del espíritu.
El amor os dará la inspiración para dignificar y superar vuestra ciencia, cuando comprendáis que esos conocimientos son tan solo un destello de mi Sabiduría.
De cierto os digo que después de esta Era de ciencia materializada y egoísta, vendrá un tiempo en que los científicos sabrán penetrar en los arcanos de la naturaleza, preparados espiritualmente con la oración, revestidos de humildad y respeto, inspirados en ideas y propósitos nobles, elevados, humanos.
A grandes pasos se acerca la humanidad hacia el fin de este mundo creado por la ciencia del hombre, de este mundo falso y superficial, y será el hombre quien por su propia mano destruya la obra que su orgullo y su codicia construyeron. Luego vendrá el silencio, la meditación y con ello, la regeneración y los propósitos e ideales elevados. Ante los hombres, se abrirá una nueva Era y en ella penetrará la humanidad purificada en el dolor y acrisolada por la experiencia. Un nuevo mundo se presentará ante ellos, un mundo guiado por el espíritu, iluminado por la conciencia, encauzado por mi Ley.
Existen muchas formas de hacer el bien, de consolar y servir, y todas son expresiones del amor, que es sabiduría del espíritu. Unos podrán ir por el camino de la ciencia, otros por el del espíritu, algunos por el del sentimiento, y el conjunto de todos formará la armonía espiritual: Yo hablo a vuestra conciencia, a vuestro espíritu y a vuestra razón.
Contemplo un mundo transformado por la ciencia humana, ésta es su Era, el tiempo de su reinado. ¡Una nueva Babel ha sido levantada, una nueva torre de soberbia y vanidad; desde su altura desafían los hombres mi Poder y humillan a los débiles! Ese no es el camino para llegar a Mí, no porque Yo desconozca la ciencia, ya que ella es sabiduría que he puesto en la mente humana, sino por el mal uso que de ella se ha hecho.
Os confié la ciencia como un árbol al que deberíais cultivar con amor, respeto y celo, para que de él brotasen frutos de buen sabor. ¿Creéis haber cultivado bien ese árbol? No, porque sus frutos han sido de destrucción y de dolor, y en lugar de dar vida han sembrado la muerte.
¡Qué equivocada está la ciencia humana! Mas a pesar de ello, Yo la bendigo, cuando está encauzada para beneficio de la humanidad.
Ahora vengo a hablaros del espíritu, de una vida superior, que está más allá de todo lo que es materia. Este es el tiempo en que se hablará mucho de espíritu y ciencia. La ciencia no es sólo privilegio de los que se preparan materialmente para estudiarla, porque es luz que brota del espíritu y está en todos mis hijos. Por eso no penséis que mi Palabra tiene por sistema juzgar mal vuestras obras o condenar lo que haya logrado vuestra ciencia. No, discípulos, no soy Yo quien os dice que estáis a un paso del abismo, son los hechos, los resultados de vuestra falta de espiritualidad.
Si los hombres de ciencia que mueven y transforman el mundo, estuviesen inspirados en el bien, ya habrían descubierto todo cuanto les tengo reservado y no esa mínima parte con la que tanto se han envanecido.
Salomón fue llamado sabio, porque sus juicios, consejos y sentencias, estaban revestidos de sabiduría. Mas ese varón siendo rey, se postraba humildemente a su Señor pidiendo sabiduría, poder y protección, reconociendo que sólo era mi siervo y ante Mí depositaba su cetro y su corona. Si así hiciesen los sabios, los científicos, los gobernantes, ¡cuán grande sería su sabiduría!, ¡cuántas enseñanzas aún desconocidas, les revelaría mi Arcano!
Ya veis cómo vosotros, humildes materialmente, habéis recibido muchas lecciones que no os han revelado los sabios ni los científicos.
Ahora bien, ¿a qué llaman los hombres sobrenatural, si todo en Mí y en mi creación es natural? ¿No serán más bien las obras imperfectas de los hombres las sobrenaturales, ya que lo natural sería que siempre obrasen bien, procediendo de quien vienen y poseyendo los atributos que en sí llevan? Llamáis sobrenatural a todo lo que desconocéis o miráis envuelto en misterio, pero cuando vuestro espíritu conquiste con méritos su elevación, encontrará que todo en la Creación es natural. En mi Obra perfecta, es el pecado el antinatural. Si unos siglos atrás se hubieran anunciado a la humanidad los adelantos y descubrimientos que en estos tiempos ha logrado el hombre, hasta los científicos habrían dudado y hubieran considerado como sobrenaturales tales maravillas. Ahora que habéis evolucionado, aunque os maravilláis, los contempláis como obras naturales.
Espiritualistas y materialistas han existido siempre en la humanidad, así como también la lucha de ideas entre unos y otros, pugnando cada uno por demostrar que posee la verdad. Mi Presencia espiritual en este tiempo ha venido a contestar todas vuestras interrogaciones y a probaros que ni los que han luchado por la espiritualidad ni los que proclaman como única verdad el conocimiento material, tienen razón; los primeros han pecado de fanáticos y los segundos de necios. No se han dado cuenta de que unos y otros llevan una parte de esa verdad, que no han sabido armonizar, conciliar y unir con amor.
Cuando mi Palabra llegue a todos mis hijos, en los hombres de ciencia será como un rayo de luz que ilumine su mente. Y cuando descubran la alianza que existe entre Dios y el hombre, habrán dado un paso de adelanto que será en beneficio de las nuevas generaciones, porque todo marchará en perfecta armonía. Hombres y acontecimientos evolucionan hacia la perfección, sin detener su marcha. Escuchando mi Enseñanza podréis comprender y hasta presentir, el caos de ideas que se aproxima.
Cuando ya no sea la mente la que lleve al espíritu a observar o a profundizar en la ciencia, sino el espíritu el que eleve y guíe a la mente, el hombre descubrirá lo que ahora le parece inescrutable y que, sin embargo, está destinado a conocer, al espiritualizar su inteligencia. Entonces veréis que en el conocimiento de la vida, en la experiencia acumulada, está la verdadera ciencia, en la que está la luz eterna del espíritu.
El hombre ha desarrollado su ciencia y siente que ha llegado a un límite, mas no es que el conocimiento pueda tener límites, es que me he interpuesto en el camino del científico, para hacerlo meditar sobre su obra, hacerle oír la voz de su conciencia y esperar su rectificación.
Cuando el hombre aplique su ciencia al bien de sus hermanos, la naturaleza desbordará sobre él sus secretos y como sierva quedará a sus pies; la Fuente de la Vida, le revelará grandes misterios, para que edifique un mundo fuerte en la ciencia del bien, en la justicia y en el amor.
Al hombre le fue revelado el principio de ciencias, cuyo don todos poseéis. Esta Doctrina es una ciencia superior que os enseña a perfeccionar al espíritu; no tiene límites, es Universal, en ella encontraréis el verdadero conocimiento de la vida espiritual y de la vida material. Hoy os digo que materia y espíritu no son fuerzas opuestas, entre ambas debe existir armonía.
Yo he enviado grandes espíritus a la Tierra para que os revelen la vida espiritual, aquélla que se encuentra sobre la naturaleza, más allá de vuestra ciencia. Y por medio de esas revelaciones, ha sido presentida la existencia de un Ser universal, creador, omnipotente y omnipresente, quien reserva una existencia al hombre después de su muerte corpórea: la vida eterna del espíritu.
La ciencia es luz, vida, salud y paz, ¿es esto el fruto de vuestra ciencia? No, humanidad, por eso os digo que mientras no dejéis que la luz de la conciencia detenga la reaciedad de vuestro entendimiento, vuestras obras no podrán tener un principio elevado, espiritual; nunca pasarán de ser obras humanas.
La ciencia verdadera, la del bien, está en Mí y Yo soy quien la inspira a los que me han ofrecido su mente como un depósito para mis Revelaciones.
La prueba de que vuestro adelanto científico no ha tenido por móvil el amor de los unos a los otros, es la degeneración moral de los pueblos, es la guerra fratricida, es el hambre y la miseria que reinan por doquiera, es la ignorancia espiritual.
Recordad que soy el principio y el fin. Yo he dado luz a los hombres y me he recreado en sus obras cuando las han puesto al servicio del bien, del desarrollo del espíritu y la mente, mas cuando han puesto sus dones al servicio del mal y de la vanidad, entonces han torcido la senda y me han desconocido. Pero mi Voluntad ha sido servirme de ellos para llevar a cabo mis planes Divinos, tomándolos como instrumentos de mi Justicia.
Analizad la ciencia de estos tiempos y veréis que sus frutos son amargos, porque el hombre ha penetrado sin respeto en mis Arcanos y sólo cree en lo que ve y en lo que palpa, mas todo lo que está más allá de su comprensión, lo niega.
Cuando la humanidad creía que sólo existía lo que sus ojos alcanzaban a descubrir, concebía a un Dios limitado, pero a medida que su mente fue profundizando en las diferentes ciencias, su universo se fue ensanchando ante su vista, y la grandeza y omnipotencia de Dios fueron creciendo ante le inteligencia maravillada del hombre. Por eso he traído a vosotros en este tiempo una enseñanza que esté de acuerdo con la evolución que habéis alcanzado.
El desarrollo de la ciencia humana, es prueba de que el espíritu ha evolucionado y en cada Era ha ido dejando la huella de su adelanto. Día llegará en que las mismas ciencias colaboren con el progreso del espíritu, porque todo está destinado a ese fin.
La ciencia no se detendrá en su camino y el científico penetrará en mi Doctrina para estudiarla y se maravillará con mis Revelaciones, e inspirado por ellas, hará obras benéficas que llevarán al adelanto y al progreso al espíritu.
Señalados están aquéllos que van a morar el mundo en el tiempo de gracia, y lo que fue valle de lágrimas, campo de destrucción y de muerte, será convertido en valle de paz.
Será el tiempo propicio para el desarrollo y florecimiento de los dones. Entonces la ciencia no se interpondrá al avance del espíritu y Yo le concederé penetrar aún más en mis Arcanos, donde le esclareceré grandes misterios, para beneficio de la humanidad.
En todos los tiempos los hombres de ciencia han desmentido y combatido mis Revelaciones y manifestaciones espirituales. Mas Yo no combato la ciencia, porque YO SOY LA CIENCIA. Soy quien la inspira al hombre para beneficio y recreo de él mismo. En verdad os digo que quien toma la ciencia para causar mal, ése no ha sido inspirado por Mí.
Mientras los científicos tratan de explicarlo todo a través de sus conocimientos materiales, Yo revelo a los humildes la vida espiritual, la vida esencial, en la cual está el por qué, la razón y la explicación de todo lo que existe.
La ciencia va a detenerse. Muchos sabios se confundirán y encontrarán inútil su saber, porque el conocimiento adquirido no les habrá conducido al bienestar y a la paz del espíritu. Cuando lleguen a esa conclusión, me buscarán, anhelarán conocer la esencia y la finalidad de la vida espiritual y me pedirán, humildemente, penetrar en mis Arcanos, y Yo les concederé ir hasta donde sea mi Voluntad.
Os quiero grandes de entendimiento, sabios en las enseñanzas que os he inspirado teniendo siempre por faro a vuestra conciencia en todos vuestros pasos: entonces veréis desarrollarse las virtudes en vuestro espíritu y también contemplaréis cómo llega la salud y la fuerza a vuestra materia. El Árbol de la Ciencia según lo han cultivado los hombres no se encuentra dando buenos frutos a la humanidad, mas Yo voy a daros el agua cristalina del amor, para que lo reguéis y veáis cuán diferente va a ser la cosecha de ese mismo árbol.
Antes de que descubráis en mi Enseñanza el secreto para cultivar el Árbol de la Ciencia, éste será azotado por fuertes huracanes que harán caer hasta el último de sus malos frutos y lo dejarán limpio. Después de ese vendaval, comenzará a brillar en vuestro espíritu una nueva luz, la cual se reflejará en todas las sendas de la vida humana: el día en que los hombres inspiren su ciencia y su progreso en el amor, harán de este mundo un paraíso lleno de vida, luz y salud, nunca antes soñado.
Cuando la vida del hombre se desarrolle en un ambiente de paz, su ciencia será más profunda y su inspiración más elevada.
Concebid una humanidad que consagre su ciencia y talento al servicio de ella misma, que sin fanatismo ni idolatría rinda culto agradable a Dios, que los placeres sean saludables y sus goces sanos al cuerpo y al espíritu; así tendréis un mundo nuevo, moral, científico y espiritualmente elevado.
Y cuando la espiritualidad sea en el corazón de la humanidad, verá que su pensamiento se eleva hacia otros mundos y los sentirá penetrar en su corazón. Entonces habrá alcanzado una elevación tan grande que le permitirá sentir la presencia del Reino de los Cielos.
¡Mi paz sea con vosotros!