Polvo eres, polvo serás

Polvo eres, polvo serás

Llegará el tiempo en que la humanidad quiera desacerse del pecado, de la tentación. Les buscará por mar y tierra, y al fin tendrá en cuenta que antes tendrá que exterminarlo desde su corazón.

Querrá hacer una existencia tan espiritual, que parecerá perder interés por su existencia material. El tiempo se encargará de amonestarle, ella misma observará que ya hay vacíos en sus campos y quehaceres materiales, que les serán necesarios nuevamente desempeñar para seguir sosteniéndose en su existencia material.

Cierto es que su carne polvo es y lo volverá a ser. Ella desempeñó el papel de ser el medio idóneo, para que el espíritu descendiera y encarnara. Cuando su papel concluya el Padre no tendrá nada que reclamarle; ella volverá a la Naturaleza, se fundirá nuevamente a ésta y sus elementos servirán, serán aprovechados para que la misma madre Naturaleza se vuelva a multiplicar. Si se medita, ni la carne muere como tal,… sus elementos dan sustento en la multiplicación de las propiedades de la madre Naturaleza.

Es el espíritu que de tiempo en tiempo recibe el reclamo divino, pues no es la primera vez que él se encuentra en el Valle terrenal. Sus pasos por este Valle no han honrado al ser espiritual que lleva en sí, creatura de gracia, de luz, de las más bellas grandezas depositadas por su Creador. ¡Cúantas veces el espíritu ha contemplado sus vestiduras humanas que se le han concedido, formarse del polvo y volver a él! Mas él sigue siendo el mismo en cada ocasión.

Sigue siendo el mismo espíritu que va y vuelve, que se marcha y retorna una y otra vez. El mismo espíritu que va de un lugar a otro en esta morada, porque aún no ha completado su aleccionamiento. El mismo espíritu que ha tenido en cuanto a la carne, muchos padres, muchas madres, muchos hermanos,… familias humanas por doquier.

El mismo espíritu que ha conocido la enfermedad y la salud, la abundancia y la falta de ella, que ha conocido distintas lenguas, diferentes culturas,… donde su ser ha atravezado distintas civilizaciones, y también conocido muchas creencias religiosas y espirituales. El mismo espíritu que se ha instruido, cultivado, educado en las diversas actividades humanas.

Sí, todos los que están en este momento en su vestidura humana, verán de nuevo contemplar como ella se vuelve polvo. Todos ellos retornarán al Más Allá, unos antes otros después,… y volverán a preguntarse: ¿Qué fue de mi adelanto, de mi progreso espiritual? ¿Qué hice en favor de mi espíritu? ¿Volverán a sentir el reclamo de la Conciencia, o sentirán ya la beatitud de ella?

En cierto son preguntas, que todos pueden reflexionar incluso en este instante. Son preguntas como otras tantas de importancia, que pueden dar la ocasión, de no sólo considerar su existencia terrenal, sino también por su transcendencia, su existencia espiritual,… la que espera a todos una vez más.

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