El regreso del Edén

El regreso del Edén
Existe una promesa divina que muchos tienen por cierto que sucederá, pero no conocen cómo ni cuando: El regreso del Edén en este Valle.
Ya no será como el que tenían Adán y Eva, simbolismo de los primeros espíritus en morar esta morada en vestidura de hombre y de mujer, los primeros padres Concientes y conscientes sobre este Valle.
Sí, fueron los primeros padres de toda la humanidad. En cuanto a semejanza debían surgir su descendencia en la forma, su vestidura humana. Porque la Conciencia y la consciencia son dos atributos espirituales y divinos, que sólo pueden provenir del Espíritu Divino, de ellos dotó a todo espíritu.
Hoy la descendencia de Adán y Eva es muy numerosa, la humanidad no puede decir que su morada es la misma que recibieron ellos. Todo ha progresado, todo ha evolucionado, todo ha crecido y se ha multiplicado. En lo material ha henchido la Tierra, en ello ha cumplido el espíritu.
¡Cuánto se ha multiplicado su razón, su inteligencia, sus creaciones humanas por esos atributos espirituales! No le es difícil estar de un lugar a otro por sus avances, ha acortado las distancias. Hoy sus creaciones humanas le permiten, hasta distraerse como no lo hubiese imaginado hace pocos siglos.
El espíritu de la humanidad tiene que comprender que no sólo Su creador le ha pedido hincharse en lo humano, sino mucho más importate en lo espiritual. Ya que en lo espiritual debe frutificad y multiplicarse también. En ésto último sí hay un reclamo divino para él.
Se ha multiplicado en odios, en rencores, en soberbia, en altivez, desdén, egoísmo al fin, todo ello es producto, fruto de su siembra y cosecha espiritual. Fruto de haberse alejado de la vida espiritual, de creerse carne y más carne, de no considerar y menospreciar la sabiduría del espíritu.
El Eterno pide al espíritu el fructificar y multiplicarse en luz, amor, bien, en virtud en esta morada. El que sus atributos espirituales sean manifiestos para la benevolencia, la felicidad, la paz, la dicha, el bienestar, en una palabra la bienaventuranza de los unos a los otros. Que ya su progreso en todos sus campos humanos lo sea en lo anterior.
Cuando la humanidad en su conjunto, los grandes de la Tierra escuchen la voz de su Conciencia y la ponga como guía para hacer todos sus quehaceres y obras humanas,… llegará a ser la humanidad Conciente. Su consciencia o sea su mente espiritual, a la vez tendrá que ser iluminada por la voz de la Conciencia. Ya no se permitirá utilizar su razón para hacer el mal, hacer el daño,… sino por su pensamiento espiritual, y en él su razón, buscará el cómo encontrar, lograr la buenaventura de los unos a los otros.
Será tan grande ese anhelo en la Tierra, el buscar el cómo deiletarse de los unos a los otros por el bien y la luz, que será como un gran silencio que se note por doquier. Ese silencio marcará otro tiempo para la humanidad,… el Séptimo Sello, el Reinado del espíritu.
Ese Reino será precedido y orientado por la Conciencia, por lo cual también será llamado ese tiempo a llegar, el Reino de la Conciencia. Cuando ese tiempo sea sentido de los unos a los otros ya como un hecho, tendrá en bien decir el Eterno, que el Edén de los primeros ha vuelto.
Es el Eterno el que conoce en que momento ha de abrirse ese Sello, pero no es porque Él lo habrá en una determinada fecha, no. Ese último Sello se abrirá ante la buena voluntad del espíritu de la humanidad. De cierto si en poco tiempo ella tuviese ese propósito firme en su espíritu y lo llevara a cabo, ya el Padre también en breve tiempo tendría por desatar ese Sello.
Es el espíritu el que con su determinación de apartarse, de liberarse de su mal proceder, de ser bendición de los unos a los otros, el que principalmente se HAGA MERECEDOR de que el último Sello ya sea desatado.
El Padre espera pacientemente con anhelo divino el desatar ese Sello. El cerrar con Su mano fuerte el Sexto Sello, que ha significado para la humanidad el Juicio de Dios, la purificación universal. Éste se ha prolongado y lo seguirá haciendo hasta que ella misma comprenda su error, su altivez.
¡Cuánto ha de interesarse ella por el conocimiento del espíritu en tiempos futuros, que a través de él encontrará motivos para llevar a cabo el regreso del Edén!