Israel en la nación mexicana

Israel en la nación mexicana

En el Tercer Tiempo el Verbo Divino no se ha hecho hombre, ha venido a vosotros en forma espiritual. Y esta parte de la Tierra en que vivís, ha sido ahora la destinada para recibir el cumplimiento de mis promesas y designios. Aquí estoy escribiendo el tercero de mis Testamentos, y aquí os reuní para que me esperaseis, porque vosotros sois los mismos de los tiempos pasados. Así como en este tiempo me estuvisteis esperando y vuestra espera fue dolorosa, llena de ansiedad, sólo animada por la luz de mi promesa de volver, así en el Primer Tiempo, cuando crujían las cadenas de vuestra esclavitud, soportasteis las penalidades del destierro, alentados por la esperanza en mi promesa hecha a vuestros padres. Probé vuestra fe, hicisteis méritos de paciencia, y al fin lograsteis como recompensa, la posesión de la Tierra Prometida. 08-235.54

Y encontrasteis una nueva vida, olvidó el pueblo su pasada esclavitud; quedaron lejos los falsos dioses; terminó la opresión y la servidumbre, y cada hijo de Israel abrió los ojos para contemplar que el sol era suyo, los hijos suyos, las tierras propias, que el pan le era agradable y los frutos abundantes. Gran progreso alcanzasteis mientras estuvisteis dentro de mi Ley. La fama de vuestro esplendor llegó a otros reinos despertando su codicia, y cuando la división surgió entre las tribus del pueblo, otros pueblos cayeron sobre vosotros, para convertiros nuevamente en siervos y tributarios de reinos e imperios. 08-235.55

Mi justicia os arrebató aquella tierra, pero rescaté al mismo tiempo vuestro espíritu, para acrisolarle y enviarle en busca de este girón de tierra semejante a aquél que poseísteis, y cuyo seno virginal os ha dado leche y miel y ha sido pródigo en bendiciones. 08-235.56

Yo fui quien señaló en aquel tiempo el lugar y la hora para mi advenimiento en cuanto hombre; también Yo he marcado el lugar y el tiempo en que vendría entre los hombres en la Tercera Era. Todo fue preparado con perfecta justicia y sabiduría. Una nueva tierra había de ser testigo de mi nueva venida; el occidente habría de iluminarse con el resplandor de mi presencia. Escuchad: Hace tiempo en el norte de vuestras tierras habitaba una grande tribu, de la cual surgió un profeta inspirado por mi luz. Él levantó y condujo a aquel pueblo en pos de una hermosa tierra, donde deberían fundar su ciudad. Ante tan grata promesa, aquellas tribus se levantaron con la esperanza de merecer aquella gracia. Atravesaron selvas, cruzaron desiertos y escalaron sierras; nada los detuvo, y cuando a su paso encontraron obstáculos, su fe les ayudó a vencerlos hasta llegar al lugar profetizado, que era, como en el  Primer Tiempo, una imagen de Canaán, la “Tierra Prometida” a los Israelitas, la tierra que manaba leche y miel. 05-125.41  

Aquella tribu inspirada en la fe de una promesa que llegó a ver cumplida, levantó su ciudad, y en ella elevó a su dios su culto primitivo, formó sus hogares y dio esplendor a su imperio, que en su magnificencia se semejó al de Salomón. Fue aquella tierra, según las promesas, tierra de bonanza y de prosperidad. El varón era fuerte, la mujer dulce y tierna, y ambos eran hermosos; más llegó el tiempo en que ese pueblo había de conocer el nombre y la obra de Cristo, su Señor, llegando a ellos la Buena Nueva en labios de hombres extraños que venían del otro lado del mar y a los cuales ya habían visto en sueños. Muy grande fue la misión de quienes trajeron a estas tierras la luz de mi Doctrina; mas en verdad os digo, que fueron muy pocos los que supieron cumplir con la ley de amor, de caridad y humanidad, que mis enseñanzas aconsejaban. Porque en su mayoría aquellos hombres se dejaron poseer de la codicia, olvidando todo principio de fraternidad, haciendo correr a torrentes la sangre inocente, para adueñarse de cuanto sus ojos contemplaban. 05-125.43  

Los invasores derribaban los ídolos de aquel pueblo, haciendo que éste blasfemara en contra del Dios que aquellos venían a revelarles con tanta injusticia y con tanta crueldad. ¿Podían aquellos idólatras reconocer a través de actos tan inhumanos a Cristo, el Dios del amor, Aquél que a nadie quita la vida, sino que antes da la Suya para salvar al mismo que le ha ofendido? Aquellas tribus cayeron bajo la esclavitud y el dominio del fuerte, como en el  Primer Tiempo Israel había caído bajo el yugo de Faraones y Césares. Fueron tiempos de dolor, de amargura y de lágrimas, los que vinieron sobre aquel pueblo, y fue entonces cuando su clamor, resonando en los cielos, atrajo sobre sí como un manto de infinita ternura, el amor de María, la dulce Madre del universo. 05-125.44

Por su sensibilidad, ese pueblo estaba destinado a ser mariano, porque al reconocer y amar esa divina verdad, encontró la escala espiritual que conduce a Mí a los espíritus. 05-125.45  

Y ese pueblo, ¿cuál es? Es el vuestro, el cual después de sus luchas y de su larga jornada ha contemplado la llegada del Tercer Tiempo, con mi nueva venida. 05-125.46

¡Ay, de los que en este tiempo no luchan por encender su lámpara, porque se perderán! He aquí que siendo este tiempo el de la luz, imperan las sombras por doquiera. Vosotros sabéis por mi Palabra, que escogí esta nación, para manifestarme en mi tercera venida, mas el porqué, lo ignoráis; ha sido un misterio para vosotros. El Maestro, que no quiere tener secretos para sus discípulos, viene a revelaros todo lo que debéis saber, para que contestéis con certeza a quienes os interroguen. He visto que los moradores de este rincón de la Tierra siempre me han buscado y amado, y aun cuando su culto no ha sido perfecto, su intención y su amor los he recibido como una flor de inocencia, de sacrificio y de dolor. Sobre el altar de mi Divinidad siempre ha estado presente esa flor llena de fragancia. Fuisteis preparados para cumplir en el Tercer Tiempo esta gran misión. Hoy sabéis que en vuestro seno he hecho reencarnar al pueblo de Israel, porque Yo os lo he revelado. Sabéis que la simiente que alienta en vuestro ser y la luz interior que os guía es la misma que derramé desde el Primer Tiempo sobre la casa de Jacob. 07-183.33

En ella he venido a buscaros. Aquí está nuevamente mi presencia con vosotros iluminándoos y fortaleciéndoos, para que no volváis a ser esclavos del mundo, ni de las bajas pasiones. Las cadenas que rompisteis no deben volver a caer sobre vosotros, y aun cuando sintieseis oprimida vuestra vida humana, vuestro espíritu vibrará libre de cadenas, para que os elevéis y contempléis mi verdad. 08-235.57

Por vuestro espíritu pasará el recuerdo de aquellos tiempos en que el pueblo oía la voz de Jehová en el estruendo del rayo y veía su luz en el fulgor de los relámpagos; en que recibió la Ley grabada en una piedra y el pan de Vida Eterna simbolizado en el maná. 10-278.52

El Señor escogió a la nación mexicana de entre las demás naciones, por su vocación Mariana, por su entrega al concepto de la Madre Universal, protectora e intercesora de los débiles y desamparados, e hizo encarnar en medio de este pueblo humilde, olvidado en el concierto de las naciones poderosas, a su pueblo espiritual, a Israel. MEL 8.17

Pero no cometáis el pecado de soberbia del pueblo judío, porque no únicamente en la nación mexicana han encarnado los espíritus Israelitas, sino en todo el planeta; simplemente, fue en este trozo de tierra donde se abrió la manifestación del Tercer Tiempo, pero como antaño, es ésta patrimonio de la humanidad entera. MEL 8.18

Vosotros que, siendo parte del pueblo de Israel y de esta generación que ha sido marcada en la frente, habitáis en la Tierra, pronto habréis de partir al Más Allá, y los que han de quedar no sentirán la ausencia de vosotros, porque todos han de recibir la misma Enseñanza, y no sabéis si el Señor quiera nombrar en sucesión vuestra a vuestros hijos. MEL 20.35

Todo ha sido dispuesto para la realización de esta Obra espiritual; no sólo vuestro espíritu fue preparado para entrar en esta senda, también vuestra carne, la tierra que pisáis, el ambiente que os rodea, todo fue dispuesto para que mi luz brillara en lo más profundo de vuestro ser. 03-082.22

Yo soy el Padre Universal, mi amor desciende a todos los corazones. Yo he venido a todos los pueblos de la Tierra, mas si he escogido esta nación mexicana para desatar en toda plenitud mi Palabra y mis revelaciones, es porque la he encontrado humilde, porque he encontrado en sus moradores las virtudes y he hecho encarnar en ellos a los espíritus del pueblo de Israel. Mas no todos pertenecen a esta nacionalidad, ni todos están encarnados. En todo el mundo están dispersos todavía los espíritus que pertenecen al número de los escogidos. Ellos han sido señalados, he abierto sus ojos, he sensibilizado su corazón y de espíritu a Espíritu se comunican Conmigo. 12-341.25

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