El pacto de Israel con Dios
El pacto de Israel con Dios
En todos los tiempos he buscado a los hijos de mi pueblo, para recordarles el pacto de alianza que hicieron con el Padre y decirle que son los emisarios de mi paz entre esta humanidad extraviada en los caminos del pecado. 08-224.47
Mi Palabra se manifestó gloriosa y mi corazón se abrió como una arca donde brotaba la Ley y las promesas; ante ella inclinó su cerviz el pueblo y levantando su diestra juró seguir al Padre, juró unificarse. Imborrable fue mi Palabra de ese día, porque quedó escrita en la Conciencia del pueblo, así como la promesa de este pueblo fue tomada como un nuevo pacto ante el Espíritu Divino. 08-233.49
No olvidéis que ante el Arca de la Nueva Alianza jurasteis cumplir con los preceptos de mi Ley. 01-006.09
Habéis regresado a la carne y al mundo para hacer ante el Padre, un nuevo pacto con su Divinidad. MEL 65.35
En el Primer Tiempo el pueblo pactó con su Señor y juró cumplir con la Ley. Ahora no quiero que juréis, quiero que vuestro impulso por seguirme sea espontáneo, que vuestro cumplimiento sea por amor. 09-270.65
El juramento que hicisteis fue ante la Divinidad, y por lo tanto, inquebrantable; hoy, no os resta más que la sumisión y la obediencia, ahora sólo os toca subordinar a vuestra carne que tiende al pecado, para que podáis redimir a vuestro espíritu, y a través de esa redención, alcanzar la unificación de vuestro espíritu con el Espíritu Divino. MEL 34.28
El Señor os pide cumplimiento, el cumplimiento que nace de la obediencia a la voluntad divina. MEL 59.20
Vosotros aceptasteis Sus órdenes, os arrojasteis a Sus brazos para ser lo que Él quisiese que fueseis, y si habéis sentido la disposición y la buena voluntad de seguirle, entonces, ¿por qué no sostenerlas para hacer siempre lo que prometisteis hacer, a través de toda esta vida material y en la vida espiritual que os espera? MEL 34.27