Israel en los Tres Tiempos

Israel en los Tres Tiempo (Los Tres Testamentos)

En el Primer Tiempo, vivía Jacob con sus hijos en las tierras de Canaán, más las necesidades materiales y la escasez de alimentos hizo emigrar a aquella familia al Egipto. MEL 36-5

Jacob y sus hijos, siendo creyentes del Dios verdadero, conociendo al Dios invisible y amándole, tuvieron que ir a vivir al seno de aquel país pagano y gentil. Hubo entonces hambre en la tierra, y descendió Abram a Egipto para morar allá; porque era grande el hambre en la tierra. MEL 36-8 (Génesis 12:10)

En Egipto reinaban reyes llamados Faraones, quienes practicaban cultos idolátricos, siendo el pueblo egipcio idólatra y pagano, pues al no tener el conocimiento de la verdadera Divinidad, no concebía aún la existencia de un Dios invisible, y por lo mismo, rendían culto y entregaban su adoración a todo aquello que encontraban maravilloso, misterioso o con algo de sobrenatural. MEL 36-6

Erigían templos al sol y a la luna, templos que eran enormes y magnificentes, y adoraban también a algunas bestias y a los elementos. MEL 36-7

En el Primer Tiempo el pueblo de Israel fue cautivo en Egipto, donde reinaban la idolatría y el paganismo. Yo permití que mi pueblo viviera y creciera en el seno de aquellos gentiles para darles pruebas de mi existencia y de mi poder a través de un pueblo que creía en el Dios invisible de Abraham, de Isaac y de Jacob. 07-195.64 (Éxodo 12.40)

Habiendo crecido tan enormemente el pueblo de Israel en el seno de los egipcios, un Faraón temió una sublevación, y entonces le convirtió en su esclavo, cargándole de pesadas cadenas, de las faenas más cruentas, de las labores más pesadas, las cuales fueron adjudicadas a los Israelitas, empleando a éstos en la construcción de templos dedicados al culto idólatra. MEL 36.11

Este pueblo conservó su fe original, su creencia en el Dios invisible y sutil, en el Dios de justicia, en el Supremo Creador, pero debido a su convivencia con el pueblo egipcio, llegaron a contaminarse con las prácticas y costumbres egipcias. MEL 36-10

Mas Israel, a pesar de su dolor y su esclavitud, habiendo permanecido fiel a su Dios, tuvo que alcanzar la clemencia de aquel Dios toda justicia. MEL 36-12

Nada os faltó para desempeñar vuestro destino y, sin embargo, visteis surgir más alto que vosotros a otros pueblos que luego os humillaron con cadenas de esclavitud. 05-135.11

Israel había estado cautivo mucho tiempo en Egipto, de donde fue liberado por Moisés. Los obstáculos, los enemigos y las adversidades se presentaron al paso del pueblo, para impedirle su salvación; mas su fe y su perseverancia vencieron, llegando a la falda del Sinaí, donde escuchó mi voz y recibió la ley. Ahí cayeron los ídolos y se desvanecieron las tinieblas de su corazón, se hizo la luz en su espíritu, para desde aquel momento, creer, amar y servir tan sólo al Dios verdadero de la justicia y del amor. 05-121.21

Desde el Primer Tiempo os llené de complacencias, no tuvieron las naciones o países en aquella Era, sabios más grandes que Salomón, enviados más iluminados que mis profetas, mujeres más bellas y castas que las de Israel, ni hombres más perfectos que los de mi pueblo. Yo derramé en Israel, en el seno de ellos el don de la sabiduría, de la inspiración, de la belleza. Yo hice que florecieran los dones del Espíritu Santo y en aquel tiempo vosotros sabíais que erais el pueblo escogido de Dios, sabíais que vuestro Señor estaba con vosotros y os acariciaba, sabíais que Yo era vuestro Fuerte y sin embargo, os familiarizasteis con mis dones, con mi caricia y con mi presencia. Por eso la justicia del Padre cayó sobre vosotros. 11-312.06

En la Primera Era, cuando Israel leía las Escrituras, meditaba en la Ley y oraba en espera del Mesías prometido, su vida estaba llena de señales y manifestaciones espirituales, su corazón era sensible a los mensajes que el Señor le enviaba y creía en todo ello porque tenía fe. 01-015.47

Pero no creáis que todos los hijos de aquel pueblo sabían recibir los divinos mensajes, no; los ricos avaros nada sentían, no veían, ni escuchaban, así como los sacerdotes, que teniendo abierto ante sus ojos el libro de las profecías, tampoco percibían la vida espiritual sobre los hombres, porque cegados y ensoberbecidos en el lugar que ocupaban, no podían escuchar los llamados del Señor que ya se acercaba. 01-015.48

¿Quiénes eran entonces, los que en las noches en Judea oraban, velaban y recibían en su corazón la luz que enciende la esperanza? ¿Quiénes eran los que tenían sueños proféticos y sabían presentir con el corazón y daban a las Escrituras la interpretación espiritual? Eran los humildes, los pobres, los esclavos, los enfermos, los hambrientos de luz, los sedientos de justicia, los necesitados de amor. 01-015.49

Mi pueblo en los tiempos pasados, no hizo obras que lo acercaran a la perfecta unión con su Creador, mas bien cayó en la profanación y en la desobediencia; sin embargo, Yo no lo exterminé, porque mi justicia de amor quiso conservarlo y multiplicarlo sobre la Tierra, a fin de que se purificase de sus faltas pasadas y desempeñase ya con mayor luz en el espíritu, la misión que desde los primeros tiempos se le ha encomendado, que es la de llevar a sus hermanos el Mensaje divino, la de abrir brecha espiritual a los demás pueblos y de enseñar con sus obras y ejemplos, cómo se respeta y se cumple la Ley divina del Padre. 06-156.40

Comprended que sois el pueblo que viene caminando desde el Primer Tiempo; uníos ahora en una sola voluntad y así podréis ver mis prodigios y decir Dios nos ha perdonado, el Señor derrama su amor sobre nosotros. 03-075.25

El Profeta Moisés

Cuando os encontrabais esclavizados en las garras del Faraón se levantó Moisés con el mandato del Padre para guiaros hacia la tierra de Canaán, a la Palestina, la tierra que manaba leche y miel. Elías 21-19

Cuando las penalidades y las amarguras de la esclavitud llegaron a su máximo, hice surgir del seno de los Israelitas un varón ungido de mi gracia, en el cual brillaba mi inspiración y a quien ordené y hablé así: “Id a vuestro pueblo y salvadle, está abrumado de cadena, de humillaciones y trabajos; rescatadle del yugo del Faraón, libertadle y tomando el camino que conduce a Canaán, guiadle a través del desierto, porque quiero que cuando este pueblo llegue a la tierra que os prometo, pueda consagrarse ahí un culto digno de mi Divinidad.» Ese varón fue Moisés. 07-195.65

¿Cómo rescató Moisés a un pueblo de las garras del Faraón? ¿Puso acaso las armas en las manos de su pueblo? No, su arma fue la fe en su Dios Todopoderoso. 07-195.66

La última noche que el pueblo de Israel estuvo en Egipto, fue éste ampliamente preparado por su guía y legislador, Moisés, quien había sido inspirado de Espíritu a espíritu acerca de cómo debía ser aquella salida, y de cómo debía el pueblo penetrar en preparación. MEL 36-17

En el Primer Tiempo, el acto simbólico de marcar la puerta del hogar con la sangre de un inocente cordero, fue el mandato del Padre para aquél pueblo, al cual desde ese instante ponía en el camino de las divinas revelaciones. 08-239.64

Y tomad un manojo de hisopo, y mojadlo en la sangre que estará en un lebrillo, y untad el dintel y los dos postes con la sangre que estará en el lebrillo; y ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa hasta la mañana.  (Éxodo 12:22)

Todo esto lo supo el pueblo aquella larga noche de preparación y de vigilia, noche en la que el Espíritu Divino del Padre señaló a Su pueblo, no con la sangre material de los corderos, sino con la luz y la sangre de Su amor divino. MEL 36-25

Esa marca fue simbólica, mas el sentido de ella es inmenso y profético; era más pura e inocente la sangre de aquel corderillo material, que la de cualquiera de los Israelitas, porque todos habían pecado con conocimiento de causa, y aquella sangre inocente y limpia, era una anticipación, una figura, de la sangre purísima que habría de derramar el Cordero Divino, el Mesías, en el Segundo Tiempo. MEL 36-21

Hace mucho tiempo que a esos mismos espíritus les ordené que señalaran las puertas de sus casas con la sangre de un cordero, como símbolo de pacto y de purificación. Sólo Yo sé porqué en todos los tiempos os he señalado; sólo Yo conozco vuestro destino y vuestra restitución, y es por eso que siempre mi justicia os toca, para que permanezcáis alejados de la maldad. 02-051.03

Entresacó el Padre a Su pueblo de Israel de los distintos caminos, para unirle en una sola familia, para señalarle una vez más, y para depositar en su espíritu la luz, la marca invisible del Espiritualismo Trinitario Mariano, insignia que por vuestra palabra, por vuestras obras y vuestra espiritualidad, es visible y reconocible para todos los espíritus y aún para los elementos. MEL 46-14

Esa marca que algunos de vosotros habéis recibido, de la señal que trae en su espíritu es solamente un símbolo todo aquel que, en este Tercer Tiempo venga a cumplir una misión dentro del nuevo Pueblo de Israel. 09-259.60

Llegó el tiempo de la liberación, y para ello, dentro del mismo pueblo escogido, Dios hizo brotar a un escogido, Su enviado, y ese enviado fue Moisés, espíritu de enormes proporciones, de inmensa luz, con una misión sublime con las que dejó, no sólo en la memoria de Israel, sino en el espíritu y la memoria de la humanidad, un ejemplo de cumplimiento al Padre, de celo a la Ley Divina y a las leyes humanas, un ejemplo de amor, de fe y de obediencia. MEL 36-13

Cuando Moisés buscó a Israel en Egipto y le anunció las bendiciones de la tierra de promisión, el pueblo dudó, porque se había acostumbrado a estar atado al yugo de la servidumbre y a las penalidades de la esclavitud, pareciéndole imposible que pudiera existir para él una tierra de libertad y de bienestar; sin embargo, aquel pueblo se levantó y poco a poco se fue acercando a aquella tierra que al principio le había parecido tan sólo un hermoso sueño, hasta lograr alcanzar el fruto de su perseverancia y de su lealtad. 06-157.55

El pueblo, obediente, que creía en Moisés como representante del Padre, cumplió fielmente aquellas órdenes, y cuando la medianía de la noche fue sobre Egipto, los egipcios se sorprendieron al ver enrojecidas las puertas de las casas de Israel. MEL 36-19

Cuando aquel Faraón se opuso a los deseos de Moisés, que eran mis mandatos, demostré al pagano, que si grande era su reaciedad e incredulidad, mi justicia y mi poder eran más grandes. Diez veces desoyó mi voz y diez veces toqué al Egipto con grandes pruebas que ablandaron la cerviz y doblegaron el duro corazón del tirano. 07-195.67

Grande fue la lucha de Moisés contra el Faraón, pues aquél solicitaba que éste autorizara la salida del pueblo de Dios hacia la Tierra Prometida, a la tierra de Canaán, y al serle negada la petición, Moisés profetizó grandes purificaciones, que en forma de calamidades y plagas caerían sobre Egipto, si el Faraón no permitía la salida de su pueblo. MEL 36-15

Recordad que en el Primer Tiempo, Moisés, el enviado de mi Padre Eterno Gran Jehová, os hizo orar en la víspera de la partida de Israel hacia la Tierra Prometida, misma que habréis de alcanzar en este Tercer Tiempo. Canaán fue tan sólo una metáfora, porque la patria de Israel no es material sino espiritual. Elías18-45

En el Primer Tiempo, Moisés fue la cabeza de Israel para guiarlo por el desierto durante cuarenta años hacia las tierras de Canaán; mas por la desobediencia, la incredulidad y el materialismo, los unos blasfemaron, otros renegaron y otros más se sublevaron; y Moisés ante tal situación les habló con prudencia y paciencia para que no ofendieran la voluntad suprema y, fueran humildes y obedientes ante aquel Padre que sin contemplar su desobediencia hizo descender el maná de los cielos y manar agua de la roca. 12-343.53

Travesía por el desierto

Israel salió de Egipto, y penetró en el desierto, comenzando su largo tránsito por él, y cada año, en conmemoración de aquella fecha, celebró la fiesta de la Pascua, que quiere decir en hebreo «paso», simbolizando con esa palabra el paso del ángel del Señor que habría de marcar el principio de la liberación. En cada conmemoración, el pueblo volvía a preparar la mesa, a poner cordero inmolado en ella, a comer sólo yerbas amargas y sin sal, y a colocar las sandalias en sus pies, en memoria de aquella noche. MEL 36-26

Cuarenta años duró la travesía por el desierto, cuarenta años duró aquella lección del Padre a su pueblo, para hacer brotar de su corazón el amor, como había brotado de la roca el agua, para enseñarlo a vencer las tentaciones, para arrancar de su corazón los cultos impuros. Y enseñarlo a dar el primer paso en el camino de la elevación para purificarlo antes de que tomase posesión de la tierra prometida, y que sus nuevas generaciones constituyesen un nuevo pueblo por sus costumbres y por su culto al Creador. 05-121.23

¿No recordáis que el pueblo de Israel, para conquistar la Tierra Prometida antes tuvo que cruzar durante cuarenta años el desierto, para limpiar así su espíritu del materialismo que le había esclavizado en Egipto? Su largo peregrinaje en pos de una vida de libertad, de amor y de paz, fue una lucha constante contra las adversidades y las vicisitudes. Aquel pueblo conoció el hambre, la sed, la persecución y las acechanzas de los enemigos que le rodeaban, y tuvo que combatir contra todo para defender su vida; tuvo que luchar contra otros pueblos que se interponían a su paso, impidiéndole llegar a la tierra que era su ideal. 05-123-69

¿Por ventura, eran pueblos superiores al vuestro? Ni en materia, ni en espíritu eran mayores que vosotros, en quienes había desbordado el Padre los dones preciosos de la inspiración, de la sabiduría, de la belleza, del amor, de la salud y la fuerza. Os preparé para que fueseis como un espejo de mi amor por todo lo creado, donde la humanidad me contemplara, y como fuente de aguas cristalinas donde los sedientos de verdad mitigaran su sed. 05-135.12

Mas al fin humanos, flaqueasteis y en vuestra decadencia fuisteis sometidos por otros pueblos. 05-135.13

Recordad que cuando Israel cruzaba por el desierto en pos de la Tierra Prometida, hubo un momento en que se agotaron los alimentos, y el pueblo sentía perecer acosado por el hambre; mas ante la flaqueza de su pueblo, se levantó la fe y la perseverancia de Moisés en cumplir los mandatos de Jehová. Elías 11-47

Ante los ruegos del guía de Israel, el Señor envió al pueblo el sustento cotidiano, diciéndole a través de Moisés que tomara únicamente lo necesario para cada día, porque Él, en su misericordia, no le dejaría desamparado. Elías 11-48

Y cuando el rocío cesó de descender, he aquí sobre la faz del desierto una cosa menuda, redonda, menuda como una escarcha sobre la tierra. Y viéndolo los hijos de Israel, se dijeron unos a otros: ¿Qué es esto? porque no sabían qué era. Entonces Moisés les dijo: Es el pan que Jehová os da para comer. (Éxodo 16:14-15)

De ese valor y de esa fe, necesitó Israel en el Primer Tiempo para resistir la dura travesía del desierto. Los hombres que sintieron en su corazón el llamado que Jehová les hacía, perdieron el temor al Faraón, y tomando su familia, emprendieron la marcha hacia la liberación material y espiritual. 04-085.50

La vida de aquel pueblo pronto iba a cambiar; la ley que acababa de recibir le prometía la paz y la bienandanza mientras Moisés, con su índice le señalaba en el horizonte la tierra prometida, como refugio de paz y felicidad terrenal. 05-121.22

Después de larga peregrinación, de años de paciencia y de experiencia, penetrasteis en las tierras de Canaán y contemplasteis realizada la promesa que mi Espíritu repetía, día tras día. Encontrasteis la tierra bendita y preparada, fue un oasis de paz que os entregué para que crecieseis y os multiplicaseis, y una vez doctrinados por mis enviados, penetrasteis entre la humanidad, llevando el testimonio de la alianza que Dios hacía con los hombres. 10-291.67

La vida del desierto, los prodigios que concedí a mi pueblo y la lucha, forjaron su espíritu, y ante la libertad recobrada olvidó su cautiverio y se levantó nuevamente el espíritu de Israel. 05-121.24

Cuando Israel penetró en la Tierra Prometida era un pueblo fortalecido, purificado, ferviente. Cuán dulce le fue aquella tierra que abrió su regazo para recibir al hijo que con tanta fe y perseverancia la había buscado y por fin la había encontrado. 04-107.29

Después, ya penetrado Israel en la tierra prometida de Canaán, siguió conmemorando aquello como tradición, como una fiesta espiritual; así estaba permitido en esos tiempos, y el pueblo seguía sacrificando corderos, recordando y enseñando a las nuevas generaciones, que en una noche bendita de liberación, el Padre rescató a Su pueblo de las cadenas de la esclavitud, de las tinieblas y de la idolatría, y que por estar sus hogares señalados con la sangre del cordero inocente, por ostentar aquella señal divina, fueron liberados también de la justicia divina, y sabiéndolo ellos, guardaron aquella señal en todo el Primer Tiempo. MEL 36-27

Meditad en las pruebas que atravesó Israel en el Primer Tiempo, considerad sus amarguras, sus tribulaciones y necesidades y entonces comprenderéis porqué le fue concedido llegar a la Tierra Prometida, donde por muchos siglos aquel pueblo supo de la paz, de la sana alegría y de la comunión con su Señor. 06-149.80

Así como en el Primer Tiempo Israel se preparó y ordenó para cruzar el desierto en pos de la Tierra Prometida, y a cada tribu le fue confiada diferente misión, así en este tiempo unos a otros se fortalecerán espiritualmente y cada quién cumplirá con la misión que se le haya confiado. 09-259.58

No fue eterna la dicha de aquel pueblo en la tierra que le fue otorgada como galardón a su fe y a su perseverancia, porque nada es eterno en el mundo; pero os digo a vosotros, en verdad, que la nueva Tierra prometida, aquella que es el ideal de elevación de vuestro espíritu, esa sí será eterna, esa sí os dará albergue por siempre y os hará sentir y conocer la vida espiritual en toda su plenitud y elevación. 06-149.81

Moisés levantó a su pueblo y tomando el camino del desierto, le llevó a las faldas del monte Sinaí, donde él sabía que tenía una cita con su Señor; y mientras el pueblo aguardaba el retorno de Moisés, éste, elevado en oración al Altísimo, recibía de Jehová las tablas de la Ley que había de regir el destino de la humanidad. El siervo obediente recibió en su Conciencia aquella revelación divina y quedó también preparado, para dictar por sí mismo leyes para todos los órdenes y todos los actos de la vida humana. 07-195.68

No se concretó Moisés a transmitir a los hombres el Decálogo, también instituyó leyes secundarias para la vida humana, e implantó tradiciones, ritos y símbolos dentro del culto espiritual, todo de acuerdo con los pasos que daba entonces el espíritu humano. Pero vino el Mesías prometido y borró tradiciones, ritos, símbolos y sacrificios, dejando intacta solamente la Ley, por eso cuando los fariseos dijeron al pueblo que Jesús venía en contra de las leyes de Moisés, les respondí que no venía contra la Ley, antes bien Yp vine a darle cumplimiento, y que si mis enseñanzas venían borrando las tradiciones, era porque el pueblo por cumplir con ellas se había olvidado de observar la Ley. 09-254.18

Las tradiciones de aquel pueblo eran profundas, mas, ¿quién le hubiera dicho que todo aquello habría de cambiar, que aquellas leyes y aquel culto se habrían de transformar? No fue Moisés, ni fueron los profetas quienes hicieron cambiar aquellas formas y costumbres. Moisés sólo inició el camino, los profetas sólo predijeron. Fue el Mesías prometido, el Divino Maestro, el que vino a despertaros de vuestro sueño, el que sin desconocer uno solo de los Mandamientos de la Ley que recibió Moisés, vino a borrar tradiciones y cultos impropios de aquel tiempo, abriendo una nueva Era de luz y sabiduría, que transformaría la vida de la humanidad. 07-195.71

Había pasado la niñez de aquel pueblo en lo espiritual y penetraba en la adolescencia. Entonces os di a saborear manjares desconocidos y rasgué el velo de vuestra ignorancia. Toda mi Palabra fue una Ley condensada en una frase: Amaos los unos a los otros. 07-195.73

Sí, llevasteis en el Primer Tiempo delante de Egipto vuestra fortaleza espiritual, no renegando nunca de vuestro Dios verdadero, dando testimonio entre paganos e idólatras del amor al Dios invisible de Israel. Si mostrasteis en la Roma orgullosa y sensual del Segundo Tiempo vuestra abnegación, vuestro sacrificio y vuestro reconocimiento a ese mismo Señor oculto en aquel Maestro humilde de Galilea, en este Tercer Tiempo os esperan nuevamente los pueblos idólatras y gentiles, a los cuales deberéis despertar. MEL 7-48

En el Primer Tiempo me bastó un hombre para conduciros a la tierra de promisión; en el Segundo Tiempo fueron doce discípulos los preparados para extender mi Doctrina y enseñar el camino a los hombres. Ahora levantaré a un pueblo investido de mi gracia y donado con mi Palabra, para que sea él quien lleve a las naciones y comarcas del mundo el pan de Vida Eterna que alimente a los pobres de espíritu y a los hambrientos de justicia. 05-113.44

Y ahora, en este Tercer Tiempo, ¿qué pueblo me ha esperado? ¿Quién ha velado y orado en espera del cumplimiento de mi promesa? Muy pocos, porque en vez de imitar a aquel pueblo que de generación en generación se fue trasmitiendo el conocimiento de las profecías, lo que habéis hecho es ir borrando de tiempo en tiempo mi palabra. Y sabed que en mi palabra, dada en Jesús en el Segundo Tiempo, prometí volver confirmando así las palabras de los profetas de los primeros tiempos, que no sólo hablaron de mi venida en cuanto hombre, sino que también anunciaronmi venida en Espíritu, en este tiempo que ahora vivís. 11-315.22

Hoy os encontráis en el Tercer Tiempo y ya no son esas tierras el lugar donde habréis de ser guiados por mí, así como os guiara Moisés en el Primer Tiempo, sino que os conduciré a la verdadera Tierra Prometida, a vuestra patria espiritual que se halla en el Más Allá. Elías 21-20

Abrid vuestros corazones cual limpia página donde el Maestro grabe Su enseñanza del Tercer Tiempo, y sea ésta imborrable e inolvidable tanto en vuestro corazón como en vuestro espíritu. Elías 10- 20

Vivís ahora en el Tercer Tiempo, tiempo de gracia en el que el Padre me ha enviado de nuevo, y encuentro al mundo lleno de tinieblas, y corazón por corazón, rebaño por rebaño, he entregado la luz en los espíritus de Israel, para despertar vuestros corazones y para que anide en ellos, hoy como ayer, nuevamente el amor por el Padre. Elías 13-39

Mi extensa lección de este Tercer Tiempo os elevará a todos a un grado mayor de evolución desde donde contemplaréis a vuestro único Dios. Entonces habrá paz en vuestro espíritu y esa paz será semejante al gozo que tendréis cuando después de conquistar la Tierra Prometida y de alimentaros con los manjares eternos, experimentéis la gloria de amar y de ser amados por vuestro Padre Celestial. 03-059.90

Conclusión

Pueblo bendito de Israel: en todos los tiempos os he rescatado de la esclavitud del Faraón y Yo os digo: Si no queréis continuar siendo esclavos, venid a Mí, que Yo os daré la fuerza y la potestad para que rompáis vuestras cadenas, ¿queréis elevaros por la escala que está preparada para vuestro espíritu? Entonces perseverad, estudiad y analizad mi Palabra para que podáis llegar a comprenderla en su fondo y en su espiritualidad, para que hagáis méritos en este camino que os conducirá a Mí. 03-070.33

También habéis vuelto para lavar manchas, reparar yerros y saldar deudas; ya no volveréis a caer en flaquezas ni en idolatría como en los tiempos pasados, siendo el pueblo que conocía al Dios verdadero y tenía la Ley. Mas el dolor os ha hecho buscar la luz y la paz. Así en aquel Primer Tiempo cuando escaseó el trigo y por lo mismo el pan en vuestra tierra, emigrasteis hacia el poderoso Egipto; más tarde, esclavo del Faraón, os levantasteis desafiando las penalidades del desierto, buscando la tierra de promisión, porque ansiabais libertad. En este tiempo habéis desafiado la burla y la ira de vuestros hermanos, porque me estáis buscando bajo esta forma, porque vuestro espíritu está sediento de elevación y espiritualidad. 07-183.39

En este tiempo, el Maestro ha venido a entregar Su palabra sin tomar ya a Su pueblo para enviarle al desierto, para probarle en la forma en que le probó en el Primer Tiempo, pues esa lección ya fue entregada. MEL 46-10

Os he inspirado para que forméis un pueblo, dándoos el nombre del nuevo Israel; os he dado misiones y cargos diversos, para que en vuestra jornada y en vuestras luchas contéis con todos los elementos necesarios, como aconteció en Israel en el Primer Tiempo, cuando cruzó por el desierto en pos de la tierra prometida. Mas no habéis tratado de comprender hasta ahora mis mandatos, ni habéis querido observar el ejemplo de unión que aquel pueblo dejó escrito, ejemplo imborrable porque fueron su armonía y su unión las que lo hicieron vencer las vicisitudes que en su camino encontró. 07-175.54

Pueblo, que estáis oyendo mi voz, no detengáis vuestros pasos en este desierto, recordad que en aquel Primer Tiempo disteis al mundo de todas las Eras un ejemplo de fe, de perseverancia y fortaleza cruzando aquel desierto erizado de pruebas, obstáculos y enemigos, hasta que alcanzasteis el ideal que perseguíais: la tierra de promisión. 06-151.77

¿No creéis que esa necesidad de amor, de paz y de verdad que me presentáis ahora, es hambre y sed del espíritu? Y, ¿no creéis, que mi Palabra en este tiempo, es el maná y el agua cristalina que os envío para encender vuestra fe y alentar a vuestro corazón en esta jornada que os recuerda el desierto del Primer Tiempo? 08-236.06

Buscad ahora la tierra prometida en lo eterno; ahí hallaréis la paz por la cual habéis luchado en el largo camino de vuestra vida. 05-123.71

Moisés preparó esa noche a su pueblo, diciéndole: “Arrepiéntete, Israel, de todas las ofensas que le has hecho a tu Dios, perdona a los que te han oprimido; no has de dormir esta noche, y coloca en tus pies las sandalias como si fueses a un largo viaje, toma el cayado o báculo en tu diestra en señal de viaje, y por alimento solamente has de tomar yerbas amargas cocidas y sin sal. Escoge de entre tus rebaños un cordero macho y virgen, y sacrificándolo, has de comer su carne asada y sin sal, y con su sangre, has de señalar la puerta de tu casa, porque toda casa de Israel que no estuviese señalada con la sangre del cordero primogénito, macho y virgen, esta noche será tocada por la justicia divina.” MEL 36-18

Después de sufrir y batallar largamente en el desierto, llegó el pueblo al fin de su destino: La tierra de promisión. Ahí el pueblo edificó sus hogares, labró sus tierras y sus huertos, formó sus familias y adoró a su Señor. Del cumplimiento de las obligaciones con el mundo y del cumplimiento de las leyes del espíritu, hizo un solo culto para elevarlo a quien tantas pruebas le había dado de su amor y de su misericordia. Mas el culto espiritual se encontraba lejos todavía de la perfección. Las ofrendas y tributos eran materiales, sus sacrificios eran de sangre de criaturas inocentes. Tampoco dentro de la vida humana había alcanzado a obrar con gran moral y justicia. Imperaba la ley del Talión que decía: Ojo por ojo y diente por diente. Y en los casos en que una mujer era sorprendida en adulterio, había una ley que la condenaba a morir lapidada por el pueblo en las afueras de la ciudad. 07-195.68

Sois Israel, vuestro espíritu es el mismo que en el Primer Tiempo atravesara el desierto, oyendo la palabra de enseñanza a través de Moisés, porque fue él, el portavoz de Jehová, y sois los mismos que en el Segundo Tiempo escuchasteis a Jesús, el Verbo de Dios que se hizo hombre entre vosotros, vosotros fuisteis testigos de Su jornada. MEL 49-16

Hoy, en este Tercer Tiempo, volvéis a la Tierra para que se cumpliera lo que escrito está, porque os estaba anunciado vuestro retorno. MEL 49-17

Sois el pueblo de Israel, que camina por el desierto en pos de la Tierra de Promisión; ya no tenéis ahora por guía a Moisés, es vuestro Padre el que marcha delante de este pueblo, el que os anima y os levanta y aunque a través de mis escogidos os conduzco, reconoced que sobre ellos está el Guía Universal que es Dios, que es vuestro Padre, el que os habla y que os dice: «Seguid adelante, venced a vuestros enemigos, no desfallezcáis en las pruebas, que no pereceréis en el camino. ¡Adelante! No reneguéis de vuestro destino, porque no sabéis si en ese preciso momento podéis ya vislumbrar en el horizonte la Tierra de Promisión.» 11-311.17

Una nueva Tierra de Promisión os espera a vosotros; pero aún os encontráis distantes de ella. Vais cruzando el extenso desierto, dejasteis atrás la esclavitud del Faraón y ya recibisteis la Ley, sin embargo, no habéis abandonado por completo la idolatría y sin daros cuenta adoráis a veces al becerro de oro. 09-252.51

Vosotros tenéis los dones que aquellos tuvieron. Sí, pueblo de Israel, porque habéis sido mis discípulos en este tiempo, al igual que aquellos doce y todos los que me escucharon en el Segundo Tiempo. En vosotros he derramado mi simiente, mi sabiduría ha envuelto a vuestro espíritu, mas si por instantes no os habéis sentido llenos de ella, es porque todavía no habéis penetrado en meditación y estudio. 11-324.21

Vosotros, que sois el nuevo pueblo que está luchando por librarse del poder del Faraón, que es la materialidad, la ignorancia, el fanatismo, la idolatría, comenzáis la gran travesía del desierto, mas, cuando ya sentíais temor a la soledad, al hambre y a los peligros, visteis de pronto que una nube descendía sobre el monte y que de la nube se desprendía un Rayo de luz divina, el cual al llegar a vuestro entendimiento, se convertía en verbo, en palabra que es sabiduría. 09-274.63

Si en aquel tiempo un Moisés lo libertó y por caminos áridos y solitarios lo condujo, atravesando en medio de enemigos que lo cercaban y lo hizo cruzar entre ellos, hasta ponerlo a las puertas de la tierra prometida; ahora un Elías invisible pero manifiesto y presente, llamará a la lucha al pueblo y le mostrará sendas de luz para llevarlo con paso firme y certero, hasta los umbrales de la morada que tengo reservada a vuestro espíritu. 06-157.51

Así como Moisés libró a Israel del yugo del Egipto y lo trasladó a las tierras de Canaán, Elías en este tiempo os libertará de las tinieblas del mundo para llevaros a la luz del Reino Espiritual, la nueva Tierra Prometida. 03-072.68

En este tiempo sois nuevamente los esclavos ya no del Faraón sino de la tentación, porque ella os ha brindado las riquezas, los placeres y el poderío para subyugaros y muchos habéis caído y os habéis alejado del camino de la luz, porque habéis sido débiles. Yo no he apartado la gracia, vosotros la habéis retenido con vuestra falta de cumplimiento de mi Ley, mas el mundo en su incomprensión no se ha dado cuenta de esto y van entregando a sus hermanos una obra que ellos mismos han forjado. 12-348.56

Así como Moisés libró a Israel del yugo del Egipto y lo trasladó a las tierras de Canaán, Elías en este tiempo os libertará de las tinieblas del mundo para llevaros a la luz del Reino espiritual, la nueva Tierra Prometida. 03-072.68

Bien sabéis que no es el desierto de arena el que os espera, sino la humanidad; no es una tierra sobre el haz de este mundo la que buscaréis, sino la patria del espíritu, la cual se encuentra más allá de lo humano. 10-288.06

Confortaos, pensando que en cada una de vuestras penas de la vida, mi caridad os compensará cuando lleguéis al seno de la vida espiritual, esa nueva tierra que tengo prometida a vuestro espíritu. ¿Os imagináis acaso cuáles serán los goces, sus frutos, sus maravillas y perfecciones? 04-107.32

Si para Israel fue un sueño el haber llegado a su patria después de haber vagado por el desierto, cuán dulce será para vuestro espíritu el penetrar en el Reino de la Luz, después de vuestro largo peregrinaje. Por lo tanto, sabed, que hasta la menor de vuestras penas, es un abrojo o un guijarro del desierto que cruzáis, para que tengáis la paciencia en las pruebas y la comprensión de vuestro destino. 04-107.33

Pueblo amado recordad y meditad en estas horas, sobre todo lo que hice en aquella noche, que fue la última que en cuanto hombre pasé entre vosotros, y meditad también sobre todo cuanto en estos momentos en que al daros mi lección os he dicho: Bienvenidos seáis, discípulos del Tercer Tiempo, a quienes he reunido haciéndoos llegar de diversos puntos de la Tierra. Os he reunido para que forméis las nuevas caravanas de Israel que crucen el desierto que se extiende ante vuestra mirada y ahí recibáis la nueva lección del Señor. 03-069.36

Esa es la historia y la lucha de Israel, con sus precursores, sus guías, sus patriarcas, sus profetas y sus apóstoles: abriendo en todos los tiempos una brecha a la humanidad, sembrando un camino de luz y de sacrificio que conduce a los espíritus hacia la eternidad. MEL 7-38

Los que sabéis que en tiempos pasados Israel fue cautivo de otros pueblos y que tuve piedad de él, enviándole a un libertador, sois los que ahora clamáis desde lo más profundo de vuestro corazón, que os salve de la esclavitud que padecéis pidiéndome con verdadera angustia, que os libre de cuanto os acecha, amenaza y aflige. A todo esto, Yo os digo como lo hice en aquel tiempo: ¿Qué puede temer el que está Conmigo? No os alejéis de Mí y os sentiréis seguros en cualquier tiempo y en cualquier sitio. Si teméis, es que, o no estáis en el camino, o estando en él, habéis flaqueado en vuestra fe. 05-123.63

Vosotros también sois un pueblo y la vida que cruzáis es una imagen del desierto, por eso os digo que imitéis la fe de aquel pueblo, para que veáis mis prodigios en vuestro camino, esos prodigios serán en vuestra jornada, el agua que brota de las rocas o el maná que traen los vientos. 04-107.30

Si en aquel tiempo la caridad de Jehová rescató a su pueblo, trazándole un camino a través del desierto y conduciéndole hasta Canaán, ahora vengo como luz de justicia y amor a rescatar a todos los pueblos de la Tierra de su cautiverio, para conducirlos a la Tierra Prometida. Ahora conduciré a vuestro espíritu a mi Reino de luz y de paz, y también haré ,descender un nuevo maná sobre los espíritus, el cual será sustento de Vida Eterna en su larga jornada. 05-119.03

El mundo en esta Era no supo esperarme como me espero el pueblo de Israel en aquel Segundo Tiempo. Mis grandes profetas habían anunciado a un Mesías, a un Salvador, al Hijo de Dios, quien vendría a libertar a los oprimidos y a iluminar al mundo con la luz del Verbo y aquel pueblo, mientras más sufría, más deseaba la llegada del Prometido; mientras más bebía en el cáliz de la humillación y la opresión, más anhelaba la presencia del Mesías, y por doquiera buscaba indicios y señales que le hablasen de la proximidad de la llegada de su Salvador. 11-315.17

De generación en generación y de padres a hijos iba pasando la divina promesa que hizo velar y orar por mucho tiempo al pueblo escogido del Señor. Al fin llegué entre mi pueblo, pero no todos supieron reconocerme, aunque todos me esperaban; unos lo hacían con espiritualidad y otros a través de una interpretación materialista. Pero me bastó la limpidez y el amor de los que sintieron mi presencia y miraron el Reino de los Cielos en la luz de mi Palabra, para que creyeran en mi manifestación. Me bastó con los que me siguieron fielmente y miraron en Mí a su Salvador espiritual, porque ellos fueron los que dieron testimonio de mi verdad después que partí de este mundo. 11-315.18

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