Abraham, Isaac y Jacob

Abraham, Isaac y Jacob, tronco del pueblo de Israel

Israel: No dudéis de mi palabra. Recordad que prometí a Abraham y a Jacob que su simiente sería la bendición y el consuelo para todos los pueblos de la Tierra. 01-011.84

Soy Yo quien os ha dicho que pertenecéis al linaje espiritual de Abraham, que pertenecéis a esta humanidad que en un tiempo se hunde, para luego levantarse en otro a la voz de alguno de mis enviados, para volver a caer y nuevamente levantarse como en el presente. Habéis llegado al Sexto Sello, mas me presentáis un fardo de errores como escoria de la humanidad, pero os levantáis sobre los pecados con capacidad espiritual para comprenderme y sentirme y con el temple para seguirme sin titubeos hasta el final. 03-066.65

Consideraos como parte de aquella simiente que a Jacob prometí en su sueño, cuando le anuncié que su descendencia sería numerosa como el polvo de la Tierra y que en su simiente serían benditas todas las naciones. 03-057.29

Vosotros pertenecéis espiritualmente al linaje de Abraham, al pueblo en el que a través de los tiempos, se cumplieron todas las profecías y las promesas que os hice por medio de los patriarcas. 03-060.54

En las enseñanzas que os estoy entregando os he llamado pueblo de Israel o Simiente de Jacob, y a medida que vais comprendiendo mis lecciones, os habéis dado cuenta de que espiritualmente pertenecéis al linaje de aquel antiguo pueblo, escogido entre las naciones de la Tierra, para cumplir con la misión de transmitir a la humanidad mis revelaciones. 02-030.01

Cristo, el príncipe guerrero, ha levantado ya su espada; es menester que ella como una hoz, arranque de raíz el mal y con sus destellos haga la luz en el Universo. ¡Ay, del mundo y de vosotros si vuestro labio calla! Sois simiente espiritual de Jacob y a él le prometí que en vosotros serían salvas y benditas las naciones de la Tierra. Quiero uniros como una sola familia, para que seáis fuertes. 04-084.57

Quiero de vosotros la obediencia, quiero que forméis un pueblo fuerte por su fe y su espiritualidad; porque así como hice multiplicarse a las generaciones que nacieron de Jacob, a pesar de las grandes penalidades que afligieron a aquel pueblo, así haré que vosotros que lleváis en el espíritu aquella simiente, perduréis a través de vuestras luchas, para que vuestro pueblo vuelva a multiplicarse como las estrellas del firmamento y como las arenas del mar. 04-084.57

Os multiplicaréis como las estrellas del cielo o como las arenas del mar, llevando bendición a los hogares, pueblos y países donde tienen hambre de paz, de justicia y de verdad. 10-282.71

Os he hecho saber que sois espiritualmente porciones de aquel pueblo de Israel, para que tengáis más amplio conocimiento de vuestro destino; mas también os he recomendado que no pregonéis estas profecías hasta que la humanidad por sí misma las descubra, porque existiendo aún sobre la Tierra el pueblo Israelita, el judío por la carne, os negará y os reclamará ese nombre, no siendo esto una razón poderosa para una contienda. Ellos aún nada saben de vosotros, en cambio vosotros si sabéis mucho de ellos. Yo os he revelado que ese pueblo errante en la Tierra y sin paz en el espíritu, camina paso a paso y sin saberlo hacia el crucificado, al que reconocerá como a su Señor y ante el que implorará perdón por tanta ingratitud y tanta dureza ante su amor. 04-086.12

Seguid siendo hospitalarios como lo fue Abraham, preparaos para que a vuestra mesa se siente a comer el extranjero y bajo la sombra de vuestro techo descanse. Llevad en vuestras manos mi bálsamo de amor para que curéis al enfermo, le hagáis sentir mi consuelo y recuperar su salud. Sois aquel pueblo a quien en todos los tiempos le ha hablado el Dios viviente e invisible, y también, el que siempre se ha dejado influenciar por la idolatría de otros pueblos. 05-122.22

Sois la simiente espiritual de Abraham, Isaac y Jacob, porque Israel es un pueblo espiritual, y de su seno ha brotado Moisés, el libertador del Primer Tiempo; en el seno de Israel nació María, la Purísima Virgen, y de su seno también brotó el mismo Jesús, en quien encarnara el Verbo de Dios. Elías 17.37

Fueron entre vosotros Abraham, Isaac, y Jacob, los cuales formaron el tronco de un árbol del que salieron ramas, follajes y frutos, y el ejemplo de aquellos patriarcas quedó escrito con la fe inquebrantable de Abraham, la obediencia de Isaac y la fidelidad y fuerza espiritual de Jacob. Y un fruto de ése árbol fue Moisés, representante de mi Ley e imagen de mi justicia. En él pudisteis ver un reflejo de mi Majestad. 08-217.09

No sois ya los hombres del Primer Tiempo, quienes en su estado primitivo no tenían un conocimiento absoluto de una ley espiritual a la cual apegarse. Fue necesario que los profetas enviados del Padre, testificaran la existencia de Dios. Todos ellos hablaron de un mismo Ser Divino y así se comenzó a formar en la humanidad una creencia, una fe en el Dios viviente y verdadero. Abraham con su amor a su Señor, Jacob con su firmeza en las pruebas y Moisés con sus inspiraciones y la Ley, fortalecieron y aumentaron el reconocimiento de Dios por los hombres. 07-204.17

Imitad ese ejemplo, imitaos a vosotros mismos, porque formáis parte de aquel pueblo. A cada paso alenté la fe de mis hijos y al final premié su fidelidad. En verdad os digo, que un nuevo maná tengo preparado para vuestro espíritu y que otra vez la roca del desierto manará agua en la hora de la prueba. 06-151.78

Dios escogió en el Primer Tiempo al pueblo hebreo para hacer encarnar en medio de él a Israel, su pueblo espiritual, porque de entre todos los demás pueblos de ese entonces, era el único que poseía la idea del Dios único, y una idea aunque vaga, de un Dios invisible, de un Dios de justicia, mientras que los demás pueblos que eran sus contemporáneos, tenían multiplicidad de dioses guerreros, paganos, gentiles y humanos, dioses visibles que podían ser vengativos, rencorosos, soberbios e imperfectos. MEL 8-12

El concepto que de aquel Dios invisible tenía el pueblo hebreo era radicalmente diferente, pues creía íntimamente en un Dios que no se veía pero que estaba en todas partes, en un Dios pleno de justicia que ordenaba el bien y abominaba de lo malo. MEL 8-13

Con esto quiero decir, hermanos amados, que entre todas las razas humanas, sujetas todas a evolución física y espiritual, era la hebrea la que en aquellos momentos había alcanzado un poco más de avance en la senda espiritual; tan simple es la razón por la cual el Padre escogió a esa raza, para que a través de la espiritualidad de ese pueblo pudieran surgir los patriarcas, hombres rectos, hombres de enorme fortaleza espiritual, de Conciencia recta, de los cuales el Señor se servía para manifestarse a sus familias, a sus tribus y a Su pueblo. MEL 8-14

En este Tercer Tiempo, no fue el pueblo hebreo el escogido por el Padre para hacer encarnar a su pueblo Israel; no, hermanos, no fue ya la raza judía la elegida para a través de ella manifestar el mensaje del Tercer Tiempo, no fue Palestina la que una vez más habría de ver nacer en su suelo a los profetas y labriegos de Israel. MEL 8-16

En el Primer Tiempo di a un hombre el nombre de Israel, fue a Jacob, para que fuese el tronco de un pueblo que sería también llamado de la misma manera. Ese nombre fue espiritual, para que aquel pueblo quedase en la historia de la humanidad como un libro abierto ante el espíritu. 09-274.57

Me agrada sorprenderos en la forma más inesperada para poner a prueba la fe de vuestro corazón. Me place probar vuestra fortaleza para que deis ejemplo a vuestros hermanos. Existe en vuestro espíritu la simiente de Jacob, a quien llamé Israel, que quiere decir Fuerte. Aquel patriarca fue sometido por Mí a grandes pruebas para que diese grandes ejemplos. Yo le envié un ángel para que luchara con él, y el brazo fuerte del varón no se dejó vencer. Desde ese instante le nombré Israel, y por ese nombre fue conocido por la posteridad. Mas si Yo os preguntase, ¿qué habéis hecho de aquella simiente espiritual que os transmitió Jacob, entenderíais mi pregunta y sabríais responderme? A vuestro paso se han presentado mis ángeles para luchar contra vuestras imperfecciones y no les habéis sabido recibir. Os han sorprendido los seres en tiniebla y habéis sido débiles ante ellos. 04-087.01

En aquellos tiempos existían pueblos idólatras y gentiles que adoraban como a deidades las fuerzas de la naturaleza, a las que ofrecían cultos impuros. Fue entonces cuando surgió Abraham, dando a conocer la inspiración que de su Señor recibía, que era luz de verdad y de justicia, mas los hombres duros e incrédulos, sometieron a prueba al patriarca. Él salió avante de todos los lazos y acechanzas, convirtiéndolos a la doctrina del bien, hasta hacerles proclamar al Dios de Abraham como el Dios invisible, pero viviente, de todos los tiempos. 07-204.21

Cuando hablé a Abraham, él escuchó mi palabra y con la fe contempló a su Señor. Aquella voz dijo al patriarca: Contemplo que sois justo en la Tierra y hago con vos un pacto de alianza; es mi voluntad hacer brotar de vos numerosas generaciones, las cuales formarán un pueblo que deberá reconocerme y amarme y en él serán benditas todas las naciones de la Tierra. Habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la Tierra. 03-060.48 (Génesis 18:18)

Ese mensaje no podía ser tan sólo para una familia, ni siquiera para un solo pueblo; su esencia era espiritual y por lo tanto tenía universalidad. Por eso mismo la voz del Padre dijo a Jacob: «Yo soy Jehová, el Dios de Abraham y el Dios de Isaac, la tierra en que os encontráis os la daré a vos y a vuestra simiente y esa simiente será como el polvo del mundo y os extenderéis hacia el occidente y al oriente, y al norte y al mediodía y todas las familias de la Tierra serán benditas en vos y en vuestra simiente.» 11-315.50

Este mensaje os podrá parecer de poca importancia en apariencia, pero es profundamente infinito en su contenido espiritual. Mas, ¿cómo podrían los hombres encontrar su esencia, si no la han valorizado, si huyen de toda señal o revelación espiritual? He tenido que ser Yo mismo quien viene a daros la interpretación de aquel mensaje que os di en otro tiempo, cuando apenas se iniciaba el despertar del espíritu en el mundo, para alentaros en vuestra misión. 11-315.51

De los doce hijos de Jacob brotó la simiente, surgiendo familias, que a su vez se convirtieron en tribus, y estas tribus se hicieron muy numerosas a través de los años y de los siglos; así, en el seno del pueblo egipcio, creció el pueblo de Israel. MEL 36.9

En el principio de los tiempos el hombre, dotado de inteligencia y de razón, empezó a discernir, a formar ideas y a elevar su culto a su Señor. Su espíritu fue forjándose, y cuando hubo evolucionado, después de grandes experiencias, envié a Abraham, a Isaac y a Jacob, para que fuesen ejemplo y tronco de un árbol espiritual, padres de una numerosa familia, cuyo linaje había de perdurar a través de los tiempos, que se multiplicaría y se extendería sobre el haz de la Tierra. De ahí brotaron las doce tribus, llenas de fuerza y potestad para llevar a las naciones la misión de enseñar el verdadero culto al Creador y abolir el pecado. Yo encomendé esta tarea al pueblo de Israel porque contemplé en la primera edad del hombre muchos balbuceos y malas interpretaciones a mi Ley. El culto espiritual, sencillo y puro que pedí a mis hijos, degeneraba en idolatría, en actos materiales y abominaciones. 07-179.02

Estos tres patriarcas forman el tronco del pueblo de Israel, del cual brotaron doce ramas y un número infinito de hojas, mas su fruto aún no ha madurado. 02-044.61

En el Primer Tiempo di a un hombre el nombre de Israel, fue a Jacob, para que fuese el tronco de un pueblo que sería también llamado de la misma manera. Ese nombre fue espiritual, para que aquel pueblo quedase en la historia de la humanidad como un libro abierto ante el espíritu. 09-274.57

Recordad las costumbres puras de Israel de los primeros tiempos y volved a ellas. Su salud y su fuerza provenían de su obediencia y acatamiento a mi Ley. De ese pueblo brotaron hombres ejemplares, patriarcas y profetas. Ahí tenéis a Abraham, a Isaac y a Jacob que son el tronco de vuestro linaje. Ellos fueron probados en su espíritu y en su materia y la fuerza no les abandonó. Era menester que aquellos que habían de dar vida al pueblo de Israel, diesen un ejemplo de fortaleza y amor a todos sus descendientes. Vosotros reconoceréis vuestra fuerza y virtud en la hora de las grandes pruebas. 08-232.10

En el Primer Tiempo, por la obediencia de Abraham a mi mandato, hice con él un pacto de amor, premiando su constancia, su celo y fidelidad, bendiciendo y multiplicando su descendencia. Para probar su obediencia y su fe, le pedí la vida de su hijo Isaac, a quien tanto amaba, y con la sumisión de los grandes espíritus, estuvo dispuesto a inmolarlo; mas Yo le detuve, porque ya en su corazón había demostrado su obediencia y ella me bastaba. 02-044.59

Isaac fue padre de Jacob, a quien le fue dado contemplar el camino de perfección del espíritu, simbolizado en una escala que se asentaba en la Tierra y se perdía en el infinito, por la que subían y bajaban espíritus en forma de ángeles. 02-044.60

Como vosotros sabéis, Jacob fue el tronco de Israel, y a él le fueron confiados doce hijos varones, además de varias hijas, y el Señor le prometió, en una revelación, entregar por su medio a la humanidad un linaje, un pueblo tan extenso como el polvo de la tierra y como las arenas de la mar, y al compararlo así el Señor, quería significar que el número de ese pueblo sería infinito. MEL 33-35

A Jacob le concedió el Padre doce hijos; cada uno de esos hijos formó una familia, y cada una de esas familias una tribu, llevando cada una de ellas el nombre de su progenitor. MEL 33-36

Recordad que vuestro Padre, por medio de un sueño, prometió a Jacob bendecir en sus hijos a todas las naciones, Reconoced que si procedéis de aquel tronco, vuestro destino es el de atraer mi paz y llevarla al corazón de vuestros hermanos. 07-183.45

Ved que mi enseñanza está destruyendo la ignorancia, para que vosotros, reconociéndome como sabiduría divina y única, destruyáis los falsos dioses, como hizo Abraham al buscar a Dios más allá de lo que sus ojos contemplaban. Por eso hice pacto con él, para que fuese la simiente del pueblo escogido. El demostró, cuando fue puesto a prueba, que su Dios era Creador y Dios viviente. 06-162.59

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