C.I. 24 Octubre 1948
CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 048
01. ¡Gloria a Dios en las alturas y paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad! Gloria a Dios en las alturas y pasa mi Espíritu Divino entre mi pueblo de Israel, en este día en que reunidos podéis encontraros en representación de los Siete Sellos, de las Siete Iglesias que vino a implantar Elías, por mi voluntad en la Tierra. Yo os recibo, os bendigo, perdono y acojo en mi regazo de Padre en esta alba bendita de gracia, pueblo amado.
EL DIVINO MAESTRO DIRIGE SU PALABRA A ELÍAS
02. Elías, que desciendes de mi Solio a comunicarte por el entendimiento del hombre para dar la preparación al espíritu de Israel, para ser por breves instantes con ellos, ¡bendito seas! Te hallas en el tiempo en que tu espíritu y tu nombre serán reconocidos por Israel y por todo espíritu. Es el tiempo en que todos recibirán tu fuego espiritual, para que la luz y el calor en todos ellos sea; para que el camino de cada creatura se encuentre iluminado, y todos puedan llegar al Corazón de su Padre. Porque todos los espíritus son los caminantes, son los hijos pródigos, son las ovejas extraviadas y en los Tres Tiempos, has sido como un Pastor espiritual, que ha reunido en el aprisco a las ovejas descarriadas, a las desobedientes, a la voz de su Pastor.
03. En este tiempo en que vuelves tu mirada al rebaño, lo encuentras una vez más descarriado. Has echado a vuelo la campana de tu redil y amando has sido a las ovejas; pero no todas se hallan presentes, todavía contempla mi mirada las que perdidas están, las unas en la lejanía, las otras en los breñales, mas todas llegarán.
04. El camino se encuentra iluminado y se halla preparado con tu luz, oh Elías, oh Profeta del Fuego. En este instante recréate, prepara el corazón de mi pueblo, dispón el santuario, para que pueda Yo manifestarme en todas mis creaturas, en todos mis hijos, en todo Israel, bajo la sombra de los recintos, y no solamente entre ellos. Presenta tu espíritu en el seno de toda congregación espiritual y de toda secta, de toda religión, doquiera que haya un culto. Se allí, con tu fuego, con tu luz, con tu rayo, porque esta es mi voluntad.
05. Bendito seas, Elías, que desempeñando una alta misión espiritual te encuentras y te manifiestas cual ejemplo delante de estos mis hijos, para que ellos también se levanten por los caminos ofreciendo su mano salvadora. Iluminando con su palabra y con su ejemplo el camino de sus hermanos; atrayendo con su amor a aquellos corazones que se encuentran llenos de frío, de hambre espiritual al regazo del Padre, en el cual ellos se han vivificado. Tú eres un libro abierto, Elías; si aún el pueblo no te ha comprendido, en verdad te digo antes de 1950, Israel sabrá quién eres.
06. Se Conmigo que desde allí tu espíritu vela por el Universo.
07. Discípulos amados de mi Divinidad. Estáis Conmigo una vez más, rodeando al Maestro, preparando vuestro espíritu para recibir de lleno en él mi presencia, mi Palabra, mi sabiduría. A medida que los tiempos pasan, la vida terrestre os preocupa menos y la vida espiritual que os espera, os preocupa un poco más, porque sabéis que sois pasajeros en este mundo, que sois peregrinos en este desierto; que llegaréis a la Gran Ciudad, a la patria prometida al espíritu y que una vez allí tendréis la paz por siempre.
08. Ya los sufrimientos y vicisitudes, los tropiezos y amarguras que vais encontrando en vuestra senda, los tomáis simplemente como tropiezos, como pequeños pedruscos que lastiman levemente vuestra planta espiritual. Ya no los tomáis como el obstáculo decisivo para detener vuestra marcha; hoy vuestras lágrimas son menos, porque bien sabéis que hay muchos más sufrimientos en la Tierra.
09. Sí, pueblo, esa es la marcha de vuestro espíritu, es que mi mano os va conduciendo en el camino y os va enseñando, y vosotros vais aprendiendo y me vais comprendiendo. Ya no sois los niños necios de ayer que os concretabais a escuchar mi Palabra sin ponerla en práctica, ni para estudiarla, ni para almacenarla. Sino que me buscabais solamente como bálsamo para vuestra materia, como pan de cada día para vuestros labios, como moneda en vuestras manos, como llave del trabajo para vos y para los vuestros, como un carro de bienandanza material y como un maná de complacencias materiales y terrestres.
10. Ahora venís ante mi Cátedra, venís en pos de mi presencia por medio de mi Rayo, en busca del Maestro, del Espíritu Santo que soy Yo, que todo lo ilumina y todo lo revela, pueblo amado. Y así me vais encontrando, en verdad como Maestro, como Espíritu, como Luz, como sabiduría; porque lo material sabéis que es dado por añadidura. Y lo importante dentro de mi camino, dentro de mi Obra es vuestro espíritu.
11. Por eso os he llamado en este tiempo Espiritualistas, discípulos del Espíritu Santo, porque es vuestro espíritu el que comienza a comunicarse con el Mío y el que va encontrando al fin la escala por la cual se elevará hasta los brazos de su Señor. Porque habéis podido en este tiempo libertaros de todos los medios y formas que habíais adoptado en los tiempos pasados para sentirme cerca o para acercaros a Mí; formas y medios que hoy sabéis que eran más bien un obstáculo para vuestra elevación, una forma imperfecta y falsa de comunicaros con mi Divinidad y para conversar Conmigo, de recibirme en comunión perfecta y espiritual.
12. Me estáis hallando, Israel, y, ¿en dónde me estáis encontrando, pueblo? En el fondo de vosotros, ahí donde siempre he morado, ahí donde no pensabais que me llevabais, que me teníais por siempre; ahí donde no acudíais en el momento del dolor, de una prueba, de un fracaso. Mas me habéis encontrado y habéis mirado que en el interior vuestro existe un santuario no edificado por vuestra mano, un santuario no de canteros o granito, sino un santuario verdadero.
13. Habéis encontrado ahí un altar inmaculado, sin ofrendas materiales, un altar de amor para vuestro Padre y sobre él, una lamparilla con flama que no se ha extinguido a través de las pruebas, de los torbellinos y tempestades que os han azotado, y esa flama ha sido la fe de vuestro espíritu. Porque la fe de vuestra materia muchas veces se ha opacado; la fe de vuestro corazón muchas veces se ha apagado, muchas veces ha muerto. Mas la de vuestro espíritu latente está, ella no se ha apagado jamás, Israel, porque vuestro espíritu ha sido siempre del pueblo escogido, formando parte de los emisarios de Dios que en los Tres Tiempos he enviado a este mundo, para ser salvación y bendición de las naciones.
14. Y habiendo encontrado esa lámpara ardiendo, ese santuario preparado por la mano del Padre en el fondo de vuestro espíritu, habéis dicho: “¿Para qué edificar con mis propias manos un altar? ¿Para qué encender una antorcha material cuya flama se disipa con los vientos? ¿Por qué formar para el Padre un templo material llevando yo en el fondo un santuario espiritual?” Y os habéis despojado de la antigua vestidura porque habéis llegado al fin, en este tiempo a comprender que la mano del hombre no puede crear la imagen de su Dios; pues os habéis afanado buscando mi forma, creando cosas para en ellas adorarme a través de los tiempos y de las Edades.
15. Así el hombre ha materializado el Espíritu de su Dios para sentirle cerca, para sentirle humano y accesible, para tocarlo, mirarlo y hablarle con la materia. Y en este tiempo, ¿por qué habéis vuelto la espalda a las imágenes que hizo vuestra propia mano? ¿Por qué habéis hecho caer en pedazos los ídolos que forjasteis y colocasteis en pedestales? ¿Por qué habéis comprendido que la imagen del Padre vos mismos sois? Porque Dios es Vida, Amor, Razón, Voluntad y Potencia, y esto habéis encontrado en vos mismo: Razón, inteligencia, amor, espíritu, vida, voluntad, fuerza, eternidad…
16. Y al descubrir esas potencias en vos habéis desconocido a los dioses forjados por vuestra mano e imaginación, porque habéis encontrado que en ellos no hay vida, ni amor, ni fuerza, ni voluntad; y, ¡cuántas veces que les pedisteis, cuántas veces les adorasteis y os postrasteis ante ellos y ante su propia inercia os confesasteis!
17. Hoy te levantas ya sin idolatría, sin falso culto, ni falsos templos. Hoy no has edificado ya sobre la arena imprudentemente, estás edificando con los cimientos firmes de tu Espiritualidad, comprensión y amor.
18. En este Tercer Tiempo seré amado por vuestro espíritu; comprendido y también obedecido por él. En este Tercer Tiempo seré imitado por vuestro espíritu, porque la luz de mi Espíritu Santo os revelará todo lo que habéis contemplado confuso e incomprensible. Mi luz disipará las tinieblas y lo que vuestra mente no os había revelado, vuestro espíritu os lo revelará, porque en él se derrama incesantemente la luz de mi Divinidad.
19. Elévate, pueblo amado, es mi voluntad derramarme en todo recinto Espiritualista Trinitario Mariano, en los que se levanten y me obedezcan. A través de mis pedestales Yo derramaré la luz de mi Rayo Divino, y este Rayo se traducirá en palabra humana entre aquellos que sepan prepararse. Mas en aquellos que no se preparen no les negaré mi luz, pero mi Rayo quedará flotando sobre su facultad y mis dones quedarán también flotando sobre los espíritus y sobre las carnes, y tendrán que alcanzar estos dones con grande restitución y con grande lucha. Por eso os digo, preparaos en verdad.
20. Entre vosotros contemplo espíritus ansiosos de mis revelaciones que sufren porque mi Obra no es comprendida ni conocida en plenitud y porque mi Obra no es todavía practicada bajo mi voluntad y mis mandatos. Y que ya es tiempo que Israel se levante a mostrar esta Obra, a practicarla, a sembrarla en los corazones de la humanidad y aún en los espíritus del Más Allá.
21. Y por eso sufrís, porque aún no está preparado el pueblo, porque nombrándose Espiritualista, todavía no comprende la inspiración del Espíritu Santo; no reconoce a su propio espíritu ni ha alcanzado a espiritualizarse y por eso lloráis. Pero en verdad os digo: Os estoy dando una preparación, para que vosotros también la deis a los demás; os estoy despertando del profundo letargo, para que vosotros despertéis a los que duermen. Y así como vosotros alcanzáis de mi Espíritu grandemente, hagáis que los demás también alcancen.
22. Mucho os mostraré, mucho os enseñaré en estos últimos tiempos. El legado que os he de confiar es muy grande, todavía en el fondo de mi Arcano puede estar y he de depositarlo en vuestras manos y he de revelar a todos la parte que os corresponde. En los tiempos futuros, en los próximos días, grandes pasos y grandes cosas veréis, pero fortaleceos en Mí, pueblo; preparaos en verdad, porque seréis combatidos, desconocidos y desgarrados por los mismos vuestros. Mas desde ahora os dice el Maestro: No temáis, que Yo os hago invulnerables, Yo os hago insensibles a la ofensa, a la calumnia. Yo os doy la calma y la serenidad para que seáis los reos de todos y no os impacientéis ni perdáis jamás la calma espiritual, para que podáis seguir al frente de mis mandatos y de mis inspiraciones.
23. Fortaleceos, porque seréis desgarrados, pero no será a vosotros, será mi Obra, a mi Nombre, a mi Espíritu, y a mis órdenes. Vosotros sólo tenéis la misión de extender vuestra mano fraternal, de abrir vuestro corazón y desbordar una enseñanza cual voz de alerta a vuestros hermanos.
24. Esa es vuestra misión; no os aparto del seno de Israel. No os coloco fuera de los caminos que he concedido a mi pueblo. Os pongo en el corazón mismo de Israel para que lo despertéis cuando duerma, para que le deis calor cuando sienta frío; para que seáis espada y escudo cuando el pueblo lo haya menester. Mientras más desconocidos y combatidos seáis, luchad y trabajad más, os dice el Maestro, que de esa contienda brotará la luz para todos. Mas que en vuestro corazón no se albergue jamás el egoísmo, ni el enojo, ni el mal juicio; que siempre en él viva el amor, el consuelo, el respeto, la energía, pero también la caridad, la comprensión y la paciencia.
25. Y al final, cuando tangáis que llegar ante las divinas plantas del Padre a depositar vuestro cumplimiento, vuestra cosecha, Yo podré contemplar en Israel la paz y la unificación; entonces podré encontrar en mi pueblo la preparación para que se levante con mi orden y por mi voluntad, a entregar mi Enseñanza a la humanidad.
26. Reconoced, Israel, que no todos aún siendo marcados, y estando dentro de mi Obra, están capacitados para comprender todo. Unos se hallan en una escala de evolución y capacidad espiritual, otros en otra; unos alcanzan a comprender, otros todavía no. Aún hay algunos que, para llegar a la comprensión, tendrán que venir en una nueva materia a esta Tierra. Por lo tanto, no forcéis a nadie, sed comprensivos y sed espirituales, y que cada uno de vosotros desempeñe su misión y ayude a su Semejante, mas no le obligue, no le forcé, no le juzgue ni le atormente.
27. Las pruebas se acercan. Vosotros estáis penetrando en la preparación espiritual para ser los fuertes. No serán como vosotros las esperáis, no hay un corazón que presienta como vendrán las pruebas; no hay un espíritu que haya tenido en revelación por cuál puerta penetrará el vendaval. Sólo el Padre quiere que sus hijos se preparen. Las revelaciones, los mirajes, la intuición que habéis tenido hasta este instante han venido en sentido figurado, mas la realidad, pueblo, no la sabéis. Yo, cual Espíritu Santo, os lo revelaré antes de que las cosas sean; Yo os tendré preparados para que podáis salir avante y entonces mi Obra, antes que sea profanada o abandonada por vosotros, se levante, florezca y se desborde en luz.
28. Preparaos pues esas pruebas pulimentarán vuestro corazón. No hay uno entre vosotros que pueda llamarse perfecto, ni que pueda decir que ha llegado a la Espiritualidad que el Padre pide, ni haya llegado a la comprensión que el Padre espera; aún no es ese tiempo. Mas si en el seno de cada uno todavía existe ignorancia, imperfección, pecado, esas imperfecciones, esos errores y esa incomprensión, serán pulimentadas también por las pruebas, porque mi Palabra vendrá acompañada de pruebas, de señales y acontecimientos. Y los elementos, tanto visibles como invisibles, escrito está que me acompañarán en este tiempo y ellos levantarán a Israel y a todos a la comprensión y al cumplimiento.
29. Todas las cosas hablarán de Mí y en ellas hablaré Yo, en verdad; todo se levantará en contienda y en lucha. Todo se agitará y se estremecerá se este tiempo; todas las cosas darán testimonio de que el juicio del Señor está entre vosotros. Entonces será la hora trascendente, la hora suprema para Israel en este Tercer Tiempo, en que todas las cosas y hasta el último y más pequeño de los átomos será juzgado por su Señor.
30. Todo será dentro de su cauce; todo volverá a su lugar. Todo dará un paso grande en la senda de evolución y el espíritu de la humanidad tendrá un nuevo despertar en el camino. Como en los tiempos pasados, por causa de mi advenimiento y de mi Palabra, la humanidad ya tuvo sus despertares, aunque después de ellos su letargo; mas el despertar del espíritu en este tiempo es definitivo. Así como vosotros estáis conociéndome y estáis contemplándome en plenitud espiritual; así como habéis destruido las formas que me dabais y los medios para buscarme, así también la humanidad se librará de sus cadenas; dará muerte a sus faraones, derribará los ídolos de sus altares y abolirá sus cultos imperfectos. Será entonces cuando descubra su santuario interior, su altar y su lámpara y se eleve hasta Mí.
31. Cuando el espíritu del hombre así se haya levantado, el pecado habrá desaparecido, el odio habrá quedado atrás, la Conciencia le guiará y brillará la luz de la razón, brillará el amor. Entonces sí, pueblo amado, la Creación, la Naturaleza, la vida será de todos y para todos; no habrá señores ni esclavos, no habrá grandes ni pequeños, ni sabios ni ignorantes, para ese tiempo todos serán mis discípulos, todos estarán ávidos de mi Sabiduría, ansiosos del Padre, de su amor, de su arcano, de sus revelaciones. Entonces veréis cómo este mundo que os parece pequeño para las ambiciones de los hombres, repartido sin igualdad, será para todos; todos le poseeréis y nadie será dueño de él; todo será de vosotros pero vosotros seréis míos siempre y en el instante de mi llamado obedientemente todo lo dejaréis.
32. Para ese tiempo de gracia de Espiritualidad y de fraternidad universal os estoy preparando. Las pruebas se avecinan y serán grandes, pero esas pruebas y acontecimientos entre la humanidad serán el complemento de mi divina Enseñanza. En estas pruebas Israel no se confundirá, no mesará sus cabellos, no desesperará, ni blasfemará. Israel escuchará la blasfemia de los hombres, el renegar de la humanidad, los labios que se abren reclamándome en imprecaciones contra Mí; mas haréis que las bocas se cierren y que los espíritus se eleven al infinito.
33. Vosotros llegaréis con el fuego de mi Palabra y con el amor en vuestro corazón, con la esencia en vuestros labios para darle calma a los que sufren, para sosegar sus grandes tempestades, su desesperación y su locura, y decir al mundo: Velad y orad, arrepentíos, penetrad en la meditación y escuchad esta Palabra.
34. Y cuando se haga silencio hablaréis y seréis escuchados, por el dolor. Entonces aquellos hombres no se postrarán, no doblegarán sus rodillas, elevarán su espíritu y él se encontrará presto, muy presto para ser estrechado en mi corazón de Padre, calmar su llanto y recibir mi ósculo divino en su frente. Para ser recibidos como el padre de la parábola del Segundo Tiempo que recibió al hijo pródigo, y entonces no os sorprenderéis como se sorprendieron los hermanos de aquél cuando decían: “Si éste ha faltado tanto, si tanto ha ofendido a nuestro padre y lo ha tenido llorando por tantos años, ¿por qué ahora nuestro padre hace festín con él y lo cubre con su manto y su paz?”
35. Vosotros no os sorprenderéis, antes derramaréis vuestro llanto de alegría y gozo espiritual al contemplar que el hijo pródigo llega a los brazos de su Padre, y es bendecido y sentado en el mejor lugar espiritual.
36. Tiempos de dolor os esperan, tiempos de hecatombe universal y después de esos tiempos, la paz, la calma para vuestro espíritu. Y para aquéllos tiempos de paz, preparados y prometidos, formaréis todos el verdadero santuario para vuestro Padre. Ya no tendréis cada uno un templo en el fondo de vuestro espíritu, entonces todos unidos y congregados en mi Obra, formaréis con vuestra fraternidad el santuario y, ¡cuán fuerte será, cuán grande, en verdad!
37. En el seno de ese Templo del Espíritu Santo cuán grandes serán mis revelaciones, porque lo que hasta este tiempo os he revelado no es todo lo que os entregaré. A medida que las generaciones pasen y los espíritus evolucionen y se preparen, mis divinas revelaciones serán mayores y en verdad hacia esa conquista vais, hacia ese punto camináis y para ese tiempo unos estaréis en materia y otros en espíritu.
38. Hoy el Maestro con su Palabra lucha por la unificación del pueblo.
39. Todavía no están congregados los doce mil marcados de cada tribu, y los que estáis congregados dentro de mi Obra no estáis unificados por el amor del espíritu. ¿Por qué no estáis unificados, pueblo? Porque no me comprendéis todavía. El día o el instante en que Israel en conjunto me comprenda se amará y al amarse, estará unido.
40. No me habéis comprendido por la falta de vuestra preparación, porque no habéis dejado que la luz de vuestro Señor brille con toda su limpidez entre vosotros; porque siempre ha estado la impureza en el seno del pueblo, porque siempre ha estado aletargado y se ha conformado con lo primero. Y, ¿qué es lo primero con lo cual se ha conformado Israel? Las complacencias materiales. Bien poco le han interesado a Israel las complacencias y gracias del Espíritu. Se ha conformado con un átomo de paz material, con una techumbre confortable, con el amor de los suyos, con un átomo de salud corporal o con un puñado de monedas.
41. Yo os concedí esas caridades, pero no eran las únicas; mas el pueblo se ha conformado con ellas y ha menospreciado las promesas del Espíritu Santo y debido a eso, el pueblo no ha podido recibir la luz en plenitud. Debe levantarse y despertar, debe despojarse de su materialismo y de su conformidad con las cosas pequeñas y pasajeras de este mundo.
42. Debe Israel despojarse de los honores, de las adulaciones y sueños de grandeza terrestre. Israel será grande y su nombre resonará en conjunto. Mas el nombre de un solo hombre, de un solo corazón de este pueblo no resonará, ni será conocido, sino la obra de Israel en conjunto; porque en los tiempos venideros, ninguno de mi pueblo tendrá monumento, ni honores en el corazón de la humanidad. Su memoria será respetada, bendecida y su buen ejemplo imitado, pero los Espiritualistas no encontrarán en esta Tercera Era alabanzas, ni tronos, ni honores.
43. Es el tiempo en que Israel se ha de levantar dentro de la humildad, haciendo que su siniestra ignore lo que su diestra entregue; sin publicar su caridad, no vanagloriándose de ser discípulo del Señor, no buscando que su nombre sea pronunciado con admiración; no tratando de ocupar el lugar que su Dios y Señor debe ocupar en el corazón de sus hijos.
44. Cuando Israel así despierte y se despoje de todo interés humano, de todo materialismo y se espiritualice, la luz de mi Espíritu que en todo instante vibra y busca manifestarse por la preparación y Espiritualidad de Israel, en todos por igual será mi esencia, mis revelaciones, mi sabiduría serán reflejados en todos y todos seréis iguales ante la luz del Espíritu Santo. Porque vosotros en conjunto pueblo, formáis en este tiempo de luchas, el ejército espiritual, el verdadero ejército de Dios y no estaréis solos en la contienda.
45. Los ejércitos espirituales de luz estarán con vosotros, formando un solo cuerpo y voluntad de obediencia, de amor ante su Señor. La misión que desempeñen estos ejércitos de luz que formen el pueblo infinito de Israel, será el combate incesante contra la ignorancia y las tinieblas del mal, contra el pecado y la guerra, hasta destruir todo lo que sea maldad, impostura y pecado. Israel será el guardián de mi Obra en los futuros tiempos. Será el que vele, con su Espiritualidad y con su celo, para que mi Nombre no sea más profanado en esta Tierra; para que mi Doctrina no sea más mixtificada por el hombre; para que mi culto no se materialice más; para que los hombres no tomen mi Nombre y mi Obra para sí mismos.
46. Esa es la misión de vosotros. Combatir incesantemente a los mercaderes de mi Obra, no solamente en esta nación, sino sobre toda la Tierra; no sólo en este tiempo sino en todos los tiempos, porque el hombre siempre se ha engrandecido y envanecido a la sombra de mi Obra y mi Doctrina. Porque siempre ha tomado mi Ley para dominar las Conciencias y esclavizar a los hombres; porque muchos se han hecho poderosos esgrimiendo mis armas de amor, de luz y de verdad; porque con mi Nombre, mi Doctrina y mi Ley los hombres se han coronado y cubierto con mantos de púrpura y se han colocado en el sitio de su Señor. Porque en todos los tiempos, ha habido hombres que se han convertido en jueces de los actos espirituales de sus hermanos, siendo juez de los actos espirituales de los hombres, sólo Yo.
47. He enviado a quienes den ejemplo y corrijan, mas no que juzguen o sancionen. He enviado espíritus para que sean como pastores de la humanidad, mas no señores, no padres, pues Padre, solamente Yo, Padre de los espíritus solamente Yo. He enviado al mundo profetas para que hablen de mi Verdad, mas no falsos profetas que confundan a las multitudes y que conduzcan a la humanidad por los caminos que van hacia el abismo. He enviado espíritus donados con grande luz y con grande fuerza para hacer el llamado a la humanidad hacia mi senda divina, no para que ellos debiliten, ni para que se dejen tentar de las riquezas vanas de este mundo y se conviertan en mercaderes y en señores.
48. Grande ha sido la profanación a mi Nombre y a mi Obra sobre esta Tierra, en todos los tiempos. Y vosotros sois responsables también pueblo; pero hoy os levanto y os digo: Cuando vosotros vayáis por los caminos imitándome y llevando mi Obra y mi semilla, no queráis Espiritualistas tener manto de purpura y corona. Ninguno de vosotros medrara con mi Obra; ninguno enriquecerá su alforja con el nombre de mi Obra. Ninguno por impreparación, caerá en falsa profecía ni en falsa palabra; ninguno será señor, ni será grande, ni se sentirá padre entre la humanidad, ni se sentirá ministro, ni pregonará que es maestro, ni hará alarde de que fue discípulo del Señor en este tiempo.
49. Seréis el más humilde, con la verdadera humildad espiritual; seréis el más sencillo, pero eso sí, Israel, el más celoso, el más fuerte para combatir todas las profanaciones, la idolatría, el fanatismo, el materialismo, toda metalización y lucro que se haga dentro de mi Obra. Y entonces se limpiará el camino, las tierras quedarán limpias, sembraréis mi semilla y ella florecerá. Veréis los campos espirituales cubiertos del trigo que da la espiga fértil y dorada, la espiga en sazón, y ante ese cumplimiento, la paz será en vuestro espíritu y el regocijo en vuestras generaciones venideras.
50. Vuestro espíritu transmitirá Espiritualidad a vuestros hijos y no sólo él, hasta vuestra misma carne. Y lo que vosotros habéis heredado de vuestros antepasados, materialismo, falso culto, incomprensión e idolatría, que en vuestra carne y en vuestra sangre llevabais hasta hace un corto tiempo, será convertido en Espiritualidad.
51. Ahora habéis sido sometidos a un crisol, habéis sido probados, pulimentados por mi Palabra, mi Enseñanza y mis pruebas, y vosotros transmitiréis Espiritualidad a las futuras generaciones y de una en una, vuestros hijos y los hijos de ellos irán encontrando en su carne un instrumento más dócil a la inspiración de Dios, y aquellos espíritus se recrearán a través de sus materias y no serán reacios; serán más sensibles al amor y sus cerebros serán más despejados a la luz del Espíritu Santo.
52. De entre ellos brotarán los que enseñen lo espiritual, de entre surgirán los maestros de la vida; de entre ellos brotarán los patriarcas y hombres de ciencia también, los buenos profetas y los buenos apóstoles. Mas todos ellos seguirán un camino de luz, la senda trazada por la mano del Señor y ellos combatirán el mal con las armas del bien, y las tinieblas con las armas de la luz.
53. Pueblo, hereda a tus hijos, prepárate y que tu testamento, tus últimas palabras y tu ejemplo sean solamente obediencia, Espiritualidad, amor, moral, verdad, honradez y fraternidad. Entonces sí, pueblo amado, vuestro nombre será bendecido y vuestra huella seguida; entonces sí las generaciones del mañana os llamarán precursores, los espíritus luchadores y benditos que encontraron el camino lleno de espinos, de abrojos, de pedruscos; el camino de encrucijadas y de abismos, que con vuestra lucha, vuestra oración y con vuestros méritos, alcanzaron a dejar limpio y llano el camino para los demás. ¡Cómo no os han de bendecir las futuras generaciones, cómo no os han de imitar!
54. Pero si por el contrario, persistieseis en el materialismo, en los cultos que no pertenecen a mi Obra, en vuestras pasadas costumbres y en la falta de moral en vuestra vida, ¡ah!, entonces tendrán las futuras generaciones que borrar vuestras huellas, que destruir vuestra obra, tendrán que contemplaros con enojo y tendrán que tropezar en los que vosotros no quitasteis y en cada tropiezo os reclamaran. Pisarán los abrojos que no limpiasteis y cada vez que lastimen su planta también os reclamarán; encontrarán tinieblas en el camino, tropiezos que confunden, y cada vez que ellos se pierdan exclamarán: “¡Los primeros son los culpables!” Y conocerán vuestros nombres y no los bendecirán. Pero eso el Padre no quiere, eso, vuestro Maestro no espera que acontezca con su pueblo amado.
55. Es mi voluntad que vuestros nombres sean bendecidos por los hijos del mañana, que vuestras huellas sean seguidas por ellos. Por eso tendréis que levantaros a aderezar los caminos, a corregir los yerros, a pulimentar lo que no habéis labrado bien, a cultivar las parcelas bajo mi voluntad y todo aquello que no haya sido bien cultivado, tendréis que enmendarlo. Los árboles torcidos tendréis que enderezar, los árboles cuyos frutos no han sido buenos, tendréis que seleccionar y aquel donde este el gusano roedor o la podredumbre, tendréis que exterminar, hasta que dejéis una obra limpia, como mi Obra es limpia y perfecta.
56. Tendréis que perfeccionar vuestras prácticas y vuestro cumplimiento dentro de mi Obra, para que las futuras generaciones contemplen un ejemplo perfecto, demostrando que fuisteis capaces de cumplir y obedecerme. Porque mi Obra no es un imposible; el Espiritualismo no es una fantasía, ni una Doctrina futurista. Ha llegado a su debido tiempo; el Espíritu Santo que es Jehová y que es el Verbo de Cristo, ha venido a manifestarse en este Tercer Tiempo oportunamente, cuando el espíritu de la humanidad capacitado ya podía encontrarse.
57. Mi misión divina, antes que el año de 1950 llegue entre vosotros es dejaros unidos. El espíritu de Elías vibra en todo el Universo, iluminando a todos los espíritus, despertando a los que duermen y resucitando a los muertos a la gracia. Descubre entre las grandes muchedumbres de espíritus a los que forman parte del número de los 144,000 señalados o marcados; descubre en el seno de las grandes multitudes espirituales a los que forman el pueblo escogido del Señor y les hace el llamado espiritualmente hacia la Obra. Yo hago encarnar en una sola familia, espíritus que el Primer Tiempo y el Segundo fueron de distintas tribus.
58. Hoy las familias del pueblo de Israel se encuentran integradas por espíritus de diversas tribus. Mas como las tribus de Israel desde el Primer Tiempo se desconocieron entre sí, con el cisma que surgió. Y como la incomprensión y la desunión surgieron desde aquellos tiempos entre unas y otras tribus, hoy en el Tercer Tiempo los espíritus se reconocen, saben quiénes son y su desunión persiste. Persiste el cisma y la tentación siembra su simiente, pero Yo que con mano sabia en esta forma he preparado las familias de Israel en este tiempo, lo he hecho así para que se unan, para dar a comprender a Israel que aquéllos linderos los he borrado Yo, el Espíritu Santo, ante quien no hay limitaciones, ni fronteras, ni tribus.
59. Porque cuando vosotros hayáis cumplido fielmente con vuestra misión, las tribus desaparecerán de entre vosotros y las razas, las lenguas, los colores, los límites y las fronteras. Todos seréis iguales ante el Padre y seréis todos espíritus semejantes al Padre, y bendeciréis el nombre de Israel que quiere decir: Fuerte, porque seréis mi familia fuerte en la eternidad.
60. Hoy estáis desunidos todavía. Mi misión divina es unificaros antes de mi partida, mi misión es hacer que os Améis los unos a los otros; que la Tribu de Rubén y la de Benjamín no se contemplen como primera y postrera; que la Tribu de Judá y la Tribu de Levi, no se sientan superiores a las demás; que la Tribu de Zabulón y Nephtali y todas las demás no se sientan inferiores o menos donadas por su Señor. Que todos los espíritus se sientan iguales ante Mí, que todos se amen ante el amor del Padre.
61. Que los recintos se unifiquen, que todos formen la representación de mi Obra, que los labriegos reconozcan que los linderos y límites, a medida que el pueblo entre la Espiritualidad van desapareciendo, porque mientras las parcelas existan entre el pueblo, será señal de falta de comprensión, de Espiritualidad, de fraternidad y de elevación espiritual.
62. Cuando el pueblo despierte, se eleve y se espiritualice, entonces no contemplará el Templo del Señor limitado en estos recintos materiales que habéis edificado, mirará la unificación de todos vosotros como la fiel representación de mi Obra divina. Entonces amaréis a la porción de vuestros hermanos y la porción de vuestro hermano será vuestra; velaréis por todos, cuidaréis de todos y oraréis también por todos. No viviréis para unos cuantos o para vosotros, viviréis y seréis para todos.
63. Hasta este instante Yo he contemplado que son muy pocos, en verdad los que luchan y trabajan por mi Obra, que son muchos los que trabajan por su propio recinto sin pensar en los demás y son muchos los que trabajan para sí mismos, para su persona. ¡Cuán pocos son los que trabajan para mi Obra! Todos tenéis que despojaros de interés y de amor propio para que Yo pueda recibiros; porque en 1950 no voy a recibir a los recintos, voy a recibir en conjunto a todos los labriegos.
64. No voy a contemplar qué recinto fue el que trabajo mejor, ni cuál fue el que no trabajo bajo mi voluntad; no voy a juzgar los méritos de cada corazón o de cada recinto; no voy a contar el número de labriegos que tenga cada recinto. Voy a juzgar a Israel en conjunto, voy a recibir de todos su obra, su labor; voy a recibir a todos como un solo hijo, como un solo corazón, como un solo cuerpo y una sola voluntad.
65. Porque si así no llegáis, y si llegáis con el corazón lleno de egoísmo y de vanidad, ostentando cada quien en su mano su fruto, su puñado de trigo y su cosecha, no le recibiré. Yo no recibiré de uno en uno, sino como os he dicho en conjunto. Prepararé un lugar espiritual en el cual todos depositéis vuestra cosecha y así forméis un solo granero; ese trigo cosechado y cultivado por todos, Yo lo llevaré a mi Arcano y lo juzgaré. Yo lo probaré, y sabré si lo recibo. Por eso el Maestro os dice: Solamente unificados y Amándoos los unos a los otros os podré recibir.
66. Elías lucha incansablemente, su espíritu que es un rayo de mi propia Divinidad, rayo de fuego, de luz y de amor, de restitución y purificación espiritual; que con cuyo fuego lo purifica todo, pues lo malo no resiste ese fuego, lo bueno sí y se acrisola y se ilumina con la luz de Elías. Él es el que os reúne, el que os despierta y prepara a cada momento, el que prepara vuestro camino espiritual para que me encontréis. El que ilumina vuestra mente para que podáis recibir mis divinas inspiraciones; el que prepara mi camino para que llegue Yo a las naciones, para que llegue a los corazones. El que prepara todos los santuarios para que la luz de mi Espíritu llegue a todos los pueblos; él es el que extermina con su fuego toda la mala simiente, los frutos malos, el pecado y la maldad. Él es aquel que con su paz siembra el calor y la fe en todos los espíritus; es el que os ha de ayudar en la unificación.
67. Elías es el que os librará en este tiempo de los paganos, de los gentiles, de los idólatras, de los hombres ensoberbecidos dentro de mi Doctrina, de los hombres que se han coronado y se han puesto mantos reales sobre sus hombros, diciendo que son mis representantes; de los altos ministros, de las grandes religiones formadas por la humanidad. De todos ellos os librará en las grandes contiendas. Elías con su fuego, con su luz y con su potestad os defenderá y os hará vencer. Él es el que en los Tres Tiempos os ha acompañado y no le habéis sentido; él es el precursor de Dios en los Tres Tiempos. Él es aquel rayo de Dios encarnado en el Primer Tiempo, en el Profeta Elías, quien os encontró desunidos por primera vez.
68. Diez tribus habíanse apartado de dos. Era el cisma entre Israel, dos tribus permanecían fieles a Jehová, las otras diez habían caído en idolatría de sus reyes. Dos tribus adoraban a Jehová y las otras diez al dios de Baal. Aquellas tribus que se habían separado, habían erigido su santuario y sus ídolos ante los cuales se postraban; entonces el Padre envío a Elías para que manifestará mi gloria y mi poder y mi existencia entre el pueblo y penetró en el seno de las diez tribus caídas en idolatría.
69. Por mandato de Dios pudo haberles dicho: “Vengo en nombre de Jehová, vuestro Dios a quien habéis ofendido y habéis desconocido; vuestro Dios de justicia a quien habéis blasfemado; delante de Quién habéis forjado falsos dioses e ídolos. Vengo a deciros que pongáis a prueba el poder de vuestros dioses, que midáis el poder de vuestro dios Baal y yo invocaré también la presencia, el poder de Jehová mi Señor, y aquel fuere oído es el que tiene el Dios verdadero.”
70. Ordenó entonces Elías, que los adoradores del Baal edificaran un holocausto de leños e invocaran a su dios, que enviara fuego para que el holocausto ardiera y si el dios de aquéllos les enviaba el fuego, entonces Elías le reconocería, y así fue hecho. Aquellos hombres y mujeres en festín invocaban incesantemente a su falso dios, día tras día en peticiones y a voz en cuello y el holocausto no ardía.
71. Entonces, Elías edificó su propio holocausto, formó un altar con doce piedras significando las doce tribus de Israel, que en ese instante ante él divididas se encontraban, las que el Padre había fundido en un solo pueblo. Y sobre aquel altar, colocó su haz de leños e invocó a Jehová. Su Señor manifestóse en verdad ante su siervo, porque Elías es siervo de Jehová, porque Elías en su oración pudo decir al pueblo: “Voy a orar.” Y al orar dijo: “Señor, yo, tu siervo, te ruego te manifiestes ante estos que te han desconocido y ofendido, para que puedan adorarte y glorificarte.” Y el Padre, en verdad, envió la grande prueba, pues de una tempestad surgió un rayo y éste encendió fuego en el holocausto de Elías. Grande fue el estupor de aquéllos hombres de Israel, que en la idolatría habían caído y contemplaron que Elías era en verdad enviado de Dios, que era su profeta, el Profeta del Fuego, que extermina todo el mal y toda idolatría, y cuya luz ilumina las tinieblas del espíritu.
72. Y en este tiempo, Elías, el Rayo de Dios, el espíritu que arde en fuego de amor y en luz pura, vendrá entre vosotros incesantemente para dejaros unificados. Mas aprovechad su presencia y su luz, aprovechad el calor de su fuego para que os améis. Dejad que él extermine con su fuego inextinguible todo lo que hay de impuro, de imperfecto y de vano en vuestro espíritu y corazón. Penetrad dentro de su luz en este tiempo y arded dentro de su fuego de amor, para que quedéis acrisolados y purificados. Y si por un instante la purificación y el dolor os hace exhalar los ayes, orad y velad y sed fuertes, porque ese dolor y esa purificación os levantará.
73. Elías os ha purificado, os ha hecho restituir con fuego, con sus pruebas en este tiempo. Mas le habéis tomado como un espíritu más y en verdad os digo: Elías es rayo de mi Divinidad, es el Profeta del Fuego y de la Luz, es el precursor del Padre en los Tres Tiempos; es el que adereza los caminos, el que limpia las sendas para que el Señor llegue a los espíritus.
74. Así el Maestro os ha hablado en este día; así os pulimenta con su Enseñanza, para que seáis los fuertes en el camino del cumplimiento. No sois todavía los discípulos, aun cuando estéis practicando; sois los párvulos todavía, pero muy presto seréis mis discípulos que imitando seáis a vuestro Señor y para eso os preparo, para eso son mis Cátedras, mis bendiciones, mis complacencias espirituales y mis revelaciones.
75. Guardad en el fondo de vuestro espíritu todo esto que es el Testamento que os estoy legando en el Tercer Tiempo. Yo os preparo porque se acerca una alba en que comunicaréis vuestros espíritus con el Mundo Espiritual; día en que todos los mundos poblados por los espíritus se acercan entre sí, por la oración, por el recuerdo, por los lazos espirituales que unen a los unos con los otros. Día de gracia y de amor universal; día en que mi Rayo Divino descenderá una vez más entre vosotros con grande enseñanza, caridad y luz. Día en que muchos espíritus renacerán a la luz del Espíritu Santo; en que el eco de mi campana divina será escuchada por los siervos. Día en que aquéllos que os pertenecieron en la Tierra escuchen vuestra voz, miren vuestra faz y os estrechen no en el abrazo material, sino en el abrazo espiritual. Día de gracia, pueblo, para el cual os dejo preparados en este instante.
76. Yo os doy mi bendición y mi caricia.
77. Pueblo amado, mi lección ha sido entre vosotros, estudiad, formad con vuestro espíritu y mente una sola fuerza, para que ayudéis al cuerpo de Pedestales, por el cual Yo me comunico. Ellos han penetrado en la etapa final; ya vosotros estáis pidiendo perfección a ellos, pero en verdad os digo: Pedid con la debida preparación, para que vuestra preparación no vaya más allá de lo que debéis pedir.
78. Yo soy todo poder, Yo soy todo perfección y todo posible. Ellos son creaturas humanas, son iguales a vosotros, no pidáis más que lo que os puedan dar; tampoco no os adelantéis a las cosas que han de venir. Ayudadles con vuestra preparación mis hijos, para que no vaya a existir entre vosotros ninguna confusión; para que todo sea luz como hasta este instante, y todo sea revelación en cada manifestación que Yo os entregue siendo explicada por mi Mundo Espiritual, para que no existan misterios ni confusiones.
79. Si Yo me he derramado entre vosotros, ahora vuestro espíritu derrame vuestra paz, consuelo y bálsamo en todo el orbe que necesita de vuestras oraciones y Yo os digo, por vuestra oración hago que alcance el mundo mi paz y mi consuelo, en verdad y en espíritu.
80. Adiós, pueblo amado.
81. La paz de mi Espíritu Divino queda entre vosotros.
24. de Octubre 1948.