C.I. 13 Junio 1948

CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 044

01. Una vez más el Maestro te bendice pueblo, te aposenta en el Valle Espiritual, te prepara para que puedas recrearte con mi presencia, para que puedas tener el Pan de Vida Eterna, para que recibas la fortaleza que has menester en el camino, porque las pruebas espirituales, materiales y morales están ya entre vosotros.

02. Te he doctrinado desde el año de 1884 por conducto del entendimiento humano; en el Tercer Tiempo te he hablado en tu propio idioma y con sencillez a tu corazón, para que puedas comprenderme; he tocado la fibra más sensible y te ha conmovido mi Palabra. Has creído en Mí, pueblo de Israel, porque en ti está la simiente de Dios; tu espíritu sabe que pertenece al pueblo escogido y me has escuchado atentamente y prometido seguirme hasta el final.

03. Te he preparado y probado también; he enviado en tu camino la paz de mi Espíritu, te he recreado con mi presencia y mi Palabra dulcísima ha caído sobre tu corazón como un bálsamo y lleno de gratitud me has dicho: “Maestro, así como yo te he pedido y me has concedido, ahora te digo, pídeme y yo también te daré un poco de lo que hay en mi corazón; tomaré lo más noble, iré al fondo de mí y buscaré la virtud que has puesto y por esa virtud lucharé por la salvación de mi espíritu y por la de mis hermanos.”

04. He escuchado la oración de los hijos que así se han elevado pidiéndome gracia, fortaleza y también cargos para dar testimonio a cada paso de mi bondad, de mi caridad y he aquí que he concedido entre vosotros cargos y misiones altísimas, pueblo. Te he enseñado a orar; a elevar el espíritu y a tener comunicación Conmigo, hemos conversado, Yo he sido junto a ti Padre y Maestro, Amigo, Compañero y Hermano también. Me has llamado cuando has sufrido, también cuando has saboreado paz; cuando has pecado y te has sentido manchado, me clamas en busca de una gota de agua cristalina que calme la intranquilidad de tu Conciencia, y he sido contigo. Todo te he concedido para darte pruebas de amor, te he bañado con mi gracia y mi inspiración ha caído sobre ti como un torrente inagotable.

05. Siempre que me has buscado, me has tenido contigo; siempre que me has clamado para pedirme una caridad, he tendido mi mano y he posado en la tuya lo que has menester. Nunca me canso de conceder a mis hijos los bienes que hay en Mí. Siempre te daré, humanidad, porque eres mi hija y aun cuando no comprendieres mis beneficios, aun cuando no me amares, Yo siempre te daré, porque soy Padre.

06. Tú me has pedido aún más, pueblo amado; me has pedido perdón cuando has pecado y me has prometido formar grandes propósitos de enmienda, de regeneración, de comprensión y de reflexión y te he esperado; he sido el Maestro paciente y he repetido la lección una y mil veces sobre el párvulo y el discípulo. No me he cansado de hablarte y cuando a veces te has convertido en el necio y has cerrado tu corazón y oídos, Yo he seguido hablándote siempre y concediéndote.

07. Estás en el año de 1948, cercano ya el tiempo de la partida de mi Palabra. Ella cesará entre vosotros, mas Yo quedaré en Espíritu. Mi presencia quedará en las casas de oración y en el corazón de cada uno de mis hijos, porque entonces vosotros habréis aprendido que doquier que me buscareis me encontraréis, que el templo no son las cuatro paredes. Que lo que Yo he venido a buscar es el corazón del hombre, es el espíritu que he formado y enviado a la Tierra para cumplir una grande misión. Ahí que es el Templo que Yo estoy preparando, un Templo con grandezas de fe, de amor, de elevación. Los hombres no lo destruirán si sabéis edificarlo con firmeza, prepararlo si aprovecháis mi Palabra y los anuncios que os doy; si estáis siempre velando y atento a mis enseñanzas, vuestro Templo quedará en pie en las pruebas y después de ellas.

08. Mucho os he anunciado las pruebas que ya estáis contemplando, pero que el mañana serán mayores; por eso os dice el Maestro: Preparaos con la oración, velad, estudiad mi Doctrina y dejad que mi Palabra penetre hasta lo más profundo de vuestro corazón, porque en verdad, los malos elementos, las influencias del mal están desatados y llegarán a vuestro entendimiento queriéndolo turbar.

09. Vosotros que habéis alcanzado ya la luz mi Espíritu, la claridad en vuestra mente para comprender grandes cosas, por instante os sentiréis atacados, mas en ese momento orad, elevad vuestro espíritu y mi luz será más grande en vosotros. Nada temáis, para cada mal que encontraréis tenéis un bien con que combatir, tenéis el antídoto, tenéis la señal en la frente que os hace invulnerables ante la tentación si estáis preparados.

10. Seréis fuertes por el espíritu, pueblo, porque mi Espíritu es vida y vosotros habéis conversado Conmigo y habéis estado cerca de Mí, las pruebas no os harán flaquear. Sí, vosotros seréis los fuertes de los demás. No os acobardaréis mis hijos, porque llevaréis la oración espiritual a aquellos que no saben orar y lucharéis con los elementos de la Naturaleza, que reciben mandatos del Padre, porque son siervos sumisos y hacen mi voluntad, son mis instrumentos para probar la fe de mis hijos, para depurar el corazón y purificar a la humanidad.

11. Si vosotros veláis y cumplís con mi Palabra y con vuestra misión, podréis ordenar a los elementos que sean detenidos y no hagan mal a las porciones que os pertenecen; podréis dar pruebas de vuestra potestad, podréis hacer el bien apartando la enfermedad, la falta de fe y el pecado que en este tiempo mancha el corazón del hombre.

12. La humanidad se aleja a cada paso de Mí, quisiera ocultarse en los confines de la Tierra; quisiera huir de su Dios, porque siente su impureza y Yo no me alejo de ella, la busca a cada instante. Él perdona su falta y la atrae a su regazo para decirle: Si mucho te has manchado, lávate en las aguas cristalinas del arrepentimiento y vuelve a Mí, vuelve al camino, da los primeros pasos y sigue velando y orando hasta el final.

13. He venido a vosotros porque os he encontrado necesitados. He encontrado a la humanidad escalando la montaña de la perversidad. Ha tomado la ciencia para pervertir su corazón; ha cometido todos los pecados en este tiempo, pero el Padre aún tiene paciencia con ellos. Un tiempo más les dejó para su arrepentimiento y después, cuando la humanidad se haya lavado por las guerras, por el dolor, por la muerte, entonces estará Conmigo y formará un nuevo mundo, una nueva morada que es la finalidad en mi voluntad. Nadie morirá en las grandes pruebas, su espíritu no morirá, porque tiene vida eterna. Si el hombre sucumbe, su espíritu va al Más Allá y encontrará la salvación; mas todo aquel que recibiere mi luz, obligado está a enmendar sus pasos y volver al camino.

14. Mi Enseñanza no cesará entre vosotros hasta que contemple redimido al último de mis hijos. Mi Obra se extenderá, irá de nación en nación, de comarca en comarca, de corazón a corazón, hasta llegar a los confines de la Tierra. Daré testimonio a la humanidad de mi presencia; cuánto duele mi corazón de Padre al contemplar la ignorancia de mis hijos. Ellos no han despertado porque su espíritu está aletargado y no ha conocido las señales que he dado.

15. He venido entre vosotros como luz que he derramado sobre todo espíritu, entendimiento y corazón. De nadie me he ocultado; no tan sólo vosotros me contempláis y me escucháis, pues si otros se prepararen en este instante, estarían recibiendo mi inspiración divina. Mas llegará el momento en que los hombres detengan sus pasos, en que las grandes cabezas dirán a sus pueblos: “¡Detengámonos en el camino!”, y recibirán las señales.

16. Mas Yo por conducto de los que se preparen, hablaré a los hombres por intuición e inspiración diciéndoles: Es el tiempo anunciado por mi Espíritu en que Yo habría de descender para enseñaros a caminar, para repetir mis lecciones del Segundo Tiempo, para deciros que estoy con vosotros; que no me alejo y vivo en vuestro corazón a pesar de que habéis faltado.

17. Ya se acerca ese instante y en 1950 grandes acontecimientos veréis; antes de ese tiempo la humanidad será preparada por mi Espíritu. Elías derramará la luz sobre todo entendimiento y sobre toda carne; en las aguas purísimas del arrepentimiento, en esas aguas serán lavados todos los corazones y cuando se encuentren limpios, sentirán mi presencia, caerá mi amor sobre su corazón y seré sentido y amado.

18. Hoy me empeño en la lucha y si en el Segundo Tiempo fue grande mi Obra, y fue menester el sacrificio de mi cuerpo, ¿cuánto más tendrá que hacer el Divino Maestro en este tiempo para salvar a la humanidad, que ha crecido en su pecado y me ha desconocido?

19. Mas Yo haré grandes prodigios entre los hombres, les devolveré las virtudes que han perdido, les daré la fe y la esperanza, el amor a mi Divinidad. Le diré a la humanidad que debe amarse, comprenderse y perdonarse, para que tenga paz en su espíritu y en su Conciencia. Sí, pueblo de Israel, conmoveré a los corazones de roca más endurecidos. Los niños, la generación que está llegando por mi voluntad, darán testimonio de mi presencia y de mi Doctrina en la Tercera Era.

20. Escrito está que habría de venir una vez más entre vosotros. Ya en el Segundo Tiempo os dejé un gran libro y hoy en el Tercer Tiempo os doy una lección más, infinita, llena de sabiduría y de amor. Preparaos mis hijos, porque es el tiempo de la oración, de la meditación y de la consciencia. Si queréis salir avante, que la humanidad alcance por vos y no sucumba, velad y orad, estudiad mi Palabra, comprended mis lecciones; formad propósito en vuestro corazón; imitadme, para que podáis tener el torrente de sabiduría inagotable que derramo sobre vosotros y entonces, por conducto vuestro haré grandes prodigios.

21. Mira, pueblo, que tu deuda es grande ante Mí, no has cumplido a través de los tiempos y aún en el Tercer Tiempo has venido a restituir, a reparar tus yerros, a terminar tu faena, a dar a la humanidad lo que Yo por tu conducto, he de entregarle. Por eso te dice el Maestro: Apártate del mundo un instante, llega al sacrificio de tu carne y tu corazón si es menester, si me amas o amas a la humanidad, si quieres para ella la salvación.

22. No he contemplado entre los hombres a aquéllos que se levanten pidiéndome la redención, no he contemplado sacrificio en ellos; no he contemplado un hombre justo y digno. Por eso he venido para convertiros en mis discípulos, os he dignificado, os he elevado y os he sentado en mi mesa, para deciros: Sois mis escogidos, en vosotros derramaré mi sabiduría y os haré poseedores de una grande heredad y cuando hayáis comprendido el valor de ella, entonces iréis en busca de vuestros hermanos para compartir el tesoro que os he confiado.

23. Bendito sea el que tiene ya la fe, mas bendito también el que viene en busca de ella. La fe es la salvación os he dicho siempre aún en los trances más difíciles, en las grandes pruebas, en los dolores inmensos la fe os salvará. Todo aquel que ore, viva velando y confiando en su Dios, lo sienta en sí mismo, sepa que Él puede mirarlo y lo protege siempre; ¿qué puede temer aquel espíritu si sabe que su Padre lo guía, que en sus manos está su destino y que lo ama?

24. Así pueblo, si hoy no tenis una gran fe, buscad ese tesoro, preparaos para que sea muy grande. Por la fe tendréis la virtud de la esperanza y la confianza. Seréis pacientes en el sufrimiento, conformes en la adversidad; bendeciréis el nombre de vuestro Padre siempre y de Él esperaréis, porque aquel que desespera es porque le falta la fe. El que blasfema y desconoce a su Dios en el sufrimiento, es porque no la tiene. Pero vosotros que habéis contemplado los grandes prodigios y que los tenéis escritos en el libro de vuestra Conciencia, no desmayaréis, vuestra fe se multiplicará en las pruebas.

25. Haréis grandes prodigios, labriegos amados. Habéis sanado al enfermo, habéis apartado el dolor de vuestros hermanos, has devuelto la tranquilidad al hogar que habéis visitado, porque habéis elevado vuestra oración y vuestra fe os ha ayudado. Mas hoy os dice el Maestro: No sólo sanaréis el cuerpo de los hombres, sus dolencias, sino daréis luz al espíritu; devolveréis la paz al que lo ha perdido, le daréis la enseñanza para que él vuelva a tomar el camino de la Ley, el camino del bien.

26. Entonces, pueblo de Israel, si sanáis el espíritu, si aprendéis a consolar el corazón, cuánto más grande será vuestra obra, porque lo que sembraseis en el espíritu y corazón de mis hijos, será escrito eternamente en el libro de vuestra Conciencia, de vuestro propio espíritu. Iréis almacenando obras y ellas os redimirán, os salvarán y con ellas pagaréis la gran deuda que tenéis con mi Divinidad y con el mundo, porque en los tiempos pasados no le habéis dado la luz que habéis poseído.

27. Por eso os dice el Maestro a cada instante: Preparaos en oración, penetrad en vigilia espiritual. Reconoced vuestros dones, la misión, los mandatos que hay en vosotros y levantaos al cumplimiento. Los que no han dado principio, dad vuestro primer paso y los que ya lo han dado, afirmadlo y dad vuestro segundo paso. Que nadie se detenga, porque el tiempo es de luchar y de trabajar por la humanidad. Entonces, pueblo, seréis los siervos de Dios, seréis mis discípulos, seréis mis hijos muy amados y cumpliréis mis mandatos en este tiempo, para alcanzar el lugar que os he prometido en el Más Allá.

28. Entonces engrandeceréis mi Obra bendita, porque ella será conocida por todos los espíritus que forman la humanidad, y ellos en verdad me amarán, se levantarán al cumplimiento y esta familia que hoy es pequeña crecerá; y estos recintos serán grandes y mis hijos del pueblo de Israel buscarán los valles para orar, elevar su espíritu y allí el Maestro será con ellos. Doquier que me claméis estará mi Espíritu y mi semilla se multiplicará y llegará a los confines de la Tierra cuando os hayáis preparado, porque esta es mi voluntad.

29. Yo os bendigo, preparo vuestro corazón y lo dispongo para la lucha, le doy fortaleza y luz para que pueda emprender los pasos que ha de dar, para que aparte todo fanatismo y sólo eleve al espíritu para pedirme la ayuda y poder cumplir.

30. Recibo el cumplimiento espiritual y material que me presentáis. Os doy nuevas fuerzas. Grande luz, os concedo mi caridad y aquel que se levante con buena voluntad a trabajar, lleve un prodigio, por el cual ha de darme gracias.

31. Yo os perdono también, porque a los unos por ignorancia, por no haber tenido la enseñanza, os ha faltado la luz y habéis caído en los grandes pecados que la humanidad en este tiempo ha conocido. En aquel que viniese por primera vez, poso la luz de mi Espíritu como una lámpara para que me ame y me busque en el Más Allá, porque Yo no estoy morando en la Tierra, desde el Mas Allá envío mi Rayo Universal, mis beneficios y mi caridad; pero es menester me busquéis con la elevación de vuestro espíritu, para que me tengáis en el seno de vuestro corazón.

32. Perdono la ignorancia que me presentáis, aparto toda mancha y desde hoy abro un nuevo camino, en el cual derramo mi luz, mi gracia y mi caridad. Caminad, mis hijos, y encontrareis mi presencia en Espíritu. No me busquéis más en las imágenes, en las figuras que vuestras propias manos han formado, porque mi Espíritu es infinito y no podéis contemplarlo, ni figurarlo ni imaginarlo. Yo soy todo poder, soy infinito y vuestros ojos pequeños no podrán contemplarlo. Los profetas de este tiempo contemplan tan sólo símbolos perfectos que Yo les he presentado; ninguno de los hombres ha contemplado ni podrá contemplar a mi Espíritu Universal.

33. En el Segundo Tiempo, Juan, mi discípulo amado, siendo el virtuoso, al apóstol virgen que no pecó en la Tierra, solamente le di las grandes revelaciones, los grandes símbolos y él me dio gracias, porque reconocía mi grandeza y mi poder. Pues vosotros que habéis pecado y os habéis manchado, ¿cómo podréis contemplar mi Espíritu y mi representación?

34. Buscadme con el amor, con vuestra fe, haced obras grandes y sentiréis mi presencia.

35. Pueblo de Israel, he derramado mi Palabra en tu corazón, una lección más de amor dejo escrita con letras imborrables en el libro que os he confiado desde la eternidad, porque mi Obra es de amor. Yo soy Padre de amor, por amor os he formado, por amor os sostengo y os doy vida, y vosotros en esta Obra bendita aprenderéis a amar. Ante todas las cosas me amaréis y amaréis a vuestros hermanos como a vosotros mismos.

36. Preparo y bendigo vuestros hogares. Preparo a la nación en la cual descansa el pueblo de Israel en su mayor número; bendigo a todas las naciones y a sus moradores, los lleno de luz y derramo mi amor en su corazón y mi influencia divina en su Conciencia para que se levanten regenerándose, enmendando sus pasos y corrigiendo sus yerros.

37. Dejo la Ley en todo espíritu y carne, porque Yo soy la Ley perfecta, ley de amor, de justicia y de caridad, para que el hombre contemple el camino recto que conduce a Mí.

38. Derramo intuición en los gobernantes, luz en los maestros, amor en los padres de familia, en la juventud, en la niñez bendita, los herederos de los tiempos futuros de gracia, los que han de cumplir con mi mandato y que muchos de ellos, aún no contemplarán la paz verdadera entre los hombres. Pero luchad por ella niñez bendita, invocad al espíritu de la paz, hacedla en vuestros hogares.

39. Perdonaos los unos a los otros, no miréis las ofensas que os hacen para que así Yo pueda perdonaros de vuestras grandes faltas. Si queréis contemplar la paz en la Tierra, formadla, buscadla y cultivadla. Dejo mi bendición en todos, les dejo el pan y lo que ha menester. Derramo bálsamo y consuelo en los enfermos; fortaleza en los que son conformes, en los que han llorado y contemplan que han perdido sus bienes, su tesoro y su amor. El Maestro les dice: Consolaos, que lo que habéis perdido está en mi seno, los seres queridos que han partido al Mas Allá y no han de volver a vosotros están Conmigo; vosotros vendréis después a reuniros con ellos en un solo valle, en una sola patria.

40. Os he preguntado, ¿si tenéis atrición? Y me habéis respondido que os duele haber faltado delante de Mí. Mas formad el propósito de no pecar, de no caer en la misma falta y así, mis hijos, iréis perfeccionando vuestro corazón y elevando vuestro espíritu.

41. De este Pan que habéis recibido, dad de comer a los hambrientos. He derramado la luz sobre vosotros y llevaréis grabada mi Palabra, para derramarla en el corazón necesitado.

42. Yo os perdono, dejo mi bendición y la paz de mi Espíritu entre vosotros.

13 de Junio 1948.

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