C.I. 12 Septiembre 1948
CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 043
01. La paz del Maestro sea con vos, discípulo amado.
02. Os encontráis preparados, habéis limpiado el vaso de dentro y de fuera; sabéis que mi Palabra es como agua cristalina que viene a llenar el vaso de vuestro corazón. Todo lo que brota de Mí es puro, es verdadero, es perfecto y si queréis conocerme, para que podáis imitarme, tenéis que prepararos con la limpidez, con la pureza en el corazón, con la sinceridad en los sentimientos y con la nobleza de espíritu. Para que no seáis aquellos que venís solamente a recrearos con la esencia y la caricia de mi Palabra; sino para que la comprendáis y conozcáis su sentido, es menester la llevéis a la práctica y así conoceréis su valor.
03. Os he venido a enseñar el amor y os he dicho: Amaos los unos a los otros. No distingáis a vuestro hermano sea cual fuere su creencia, su ideal, su condición. Amad a todos por igual; practicad la unión; llevad por doquier la fraternidad, la grandeza de espíritu. Perdonad también como el Maestro os ha perdonado. No toméis la causa ajena como propia y que lastima vuestro corazón, dejadla en mis manos y sentíos libres; llenos de confianza en mi Divinidad, para que así podáis seguir adelante y día tras día, deis un paso más en el camino de la Espiritualidad, de la evolución y del cumplimiento.
04. Antes de 1950 quiero saborear los primeros frutos del cumplimiento de este pueblo que estoy preparando y recrearme con vuestra unificación, con vuestro amor y caridad. Yo os he dado oportunidad de cumplimiento en vuestros caminos: He puesto en vuestra puerta al enfermo, al afligido, al debilitado por las grandes pruebas. También en el seno de vuestro hogar, habéis tenido un crisol en donde se ha purificado vuestro corazón y habéis comprendido que la humanidad necesita de vos.
05. En vosotros he dejado el verbo como un don para que vayáis a los duros de corazón, a los que he fortalecido con el dolor, pues en este tiempo me he servido también del dolor para purificarlos, sensibilizarlos y acercarlos a Mí. Habéis encontrado corazones ansiosos de conocer esta Verdad y les habéis dado humildes y titubeantes palabras, porque todavía teméis a los hombres y ellos las han recogido en su corazón y han llegado al camino; son los espíritus que he preparado y esperaban tan solo una palabra.
06. Así se encuentra la humanidad; todo corazón tiene una fibra sensible, tiene un dolor que calmar, tiene una pena que no ha desaparecido y vosotros tenéis el bálsamo, la luz y la palabra que os he entregado como dones para que con ellos confortéis a la humanidad. Yo la conduzco, la dirijo, sé a dónde va cada espíritu y el momento propicio en que he de acercarlo a Mí, para hacerlo beber en la fuente de las aguas cristalinas.
07. Contemplo que hay muchos espíritus que aún no están preparados para oírme y a ellos estoy pulimentando; les estoy dando ocasión para que conozcan las cosas perfectas del espíritu, porque tan solo han vivido para su carne, tan solo han conocido el bálsamo corporal y al espíritu lo han despreciado y lo han dejado atrás.
08. Cuando Yo he venido a decir que el espíritu es antes, él es quien tiene grandes deberes, es al que he enviado con misión y responsabilidad al morar este mundo. La envoltura es tan solo un vestido que presto ha de dejar en la tierra. Por eso os digo: Corazones que habéis debilitado y a quienes falta la fe, llenaos de fe y buscadme con el espíritu.
09. Mi Obra es de fe; no os he entregado cosas materiales, visibles ni tangibles. Lo que he venido a entregaros en esta Obra bendita es espiritual y si queréis creer en Mí, dejad que vuestro espíritu se eleve y encontrará mi presencia, mi esencia, sabor y alimento en mi Palabra. Encontrará mi amor que lo envuelve; también caridad, clemencia y todo lo que me ha pedido encontrará en Mí, si sabe prepararse.
10. En vosotros he preparado tan solo los ojos de la fe, los del espíritu, que pueden contemplarme, los que no he permitido que se manchen en su tránsito por la Tierra. Os he guiado, pueblo amado; he guardado vuestras fibras sensibles para que no las pusieseis al servicio de cosas materiales; ésta no es mi voluntad.
11. Yo os esperaba y os he encontrado en el momento propicio para servirme de vosotros, para dar testimonio de mi Obra por vuestro conducto y presentaros a la humanidad convertidos en mis discípulos; como aquellos que me habéis escuchado y que tenéis en vuestra mano la Ley, como los poseedores del último Testamento que le voy a legar.
12. Así os he escogido en el camino. He puesto a vuestra diestra como responsable, al ángel guardián que conoce vuestra misión y mis mandatos; él que ha velado por vosotros no le habéis buscado en las horas de peligro, porque no sabíais estas cosas. He aquí el porqué en tantas vicisitudes os habéis visto salvos; ese ser bendito tiene mis mandatos, conoce mis designios y ha sabido cumplir.
13. Elevaos y unificaos a él y entonces podáis hacer mi voluntad. No le hagáis llorar ni sacrificar en el camino, porque mirad que os ama con gran amor. Así está el mundo protegido. Esos seres benditos se comunican con mi Divinidad día por día, reciben luz e inspiraciones para conducir la planta del hombre.
14. Todas las cosas que he creado, que he puesto en vuestro derredor son perfectas. He derramado mi amor en vosotros y aún así os sentís infelices; me pedís caridad, sentís que otros son más dichosos y es que no habéis analizado. No es el Maestro quien va a enumerar los beneficios que he concedido a mis creaturas; sois vosotros que, por gratitud a mi Divinidad, tenéis que conocer cuán grande es mi amor, os toca analizar el bien que os he concedido.
15. Os he enviado a restituir, a purificar vuestro espíritu con el dolor porque os amo, porque quiero contemplaros limpios, para que seáis dignos de estar Conmigo. Si habéis encontrado sembrado de tropiezos el camino, es porque quiero que en la lucha vuestro espíritu se fortifique. Quiero que me imitéis en cada uno de vuestros pasos; que seáis luchadores y venzáis los obstáculos; que luchéis llenos de ideal espiritual.
16. Quiero que labréis afanosamente la paz que os he prometido, mediante vuestro cumplimiento. Todo lo he preparado para beneficio vuestro. Todo lo he hecho según mi amor y mi justicia, porque soy Juez inexorable, que no vuelve atrás en sus determinaciones. Sois vosotros los que os debéis revestir de fortaleza, cuando tropecéis con la consecuencia de vuestras propias faltas. Entonces elevaos a Mí, no blasfeméis sino decid: “Padre, así lo habré labrado o así será vuestra voluntad probarme, porque el espíritu que me habéis dado es fuerte, semejante a Vos.”
17. Sí, pueblo escogido, dejadme hacer mi voluntad. Yo no os conduciré al abismo, a la muerte ni a la confusión. Yo os conduciré a la luz, a la paz, a la gloria espiritual. Ese es el amor de vuestro Padre. Esto es lo que siempre he escrito en el destino de cada creatura y es lo que la humanidad no ha alcanzado a comprender, que el Padre es amor, que quiere todo bien para sus hijos; pero que es menester transitar por el camino de espinos, el mismo que transitó Jesús para llegar al Padre.
18. Yo he dejado en cada uno de vosotros una cruz y os he dicho: Si queréis seguirme, tomad vuestra cruz, imitadme y llegad a Mí. Es la cruz del cumplimiento, de la restitución, de las grandes pruebas, del sacrificio. Si Yo os he creado fuertes, si tenéis la luz de mi Espíritu, si poséis voluntad, si os he dado inteligencia, entonces pueblo, podéis salir avante en todas las pruebas; podéis cumplir en todos los días de vuestra vida, podéis hacer la obra que os he pedido. No os he hecho débiles ni imperfectos.
19. Mis obras todas son perfectas y conducen a un solo fin, que no habéis estudiado y por lo tanto, os confundís. Pero Yo aparto toda confusión, toda tiniebla para que podáis comprenderme y así podáis soportar vuestro destino, vuestra restitución y me digáis: Señor, me habéis dado vida, me habéis dado el ser, me habéis puesto en el camino de evolución, pero sé que un día os veré plenamente y estaré en la paz de vuestro Reino.
20. Vuestro tránsito es largo, porque detenéis vuestro paso y lo hacéis más largo porque no habéis querido tomar el corto que os he enseñado: El camino de la rectitud, de la abnegación, de la virtud en todas sus formas. Mas os estoy preparando y si los unos habéis sido débiles hasta ahora, fuertes seréis porque derramo la fortaleza de mi Espíritu en vosotros; y si no habéis comprendido mi voluntad, presto comprenderéis y entonces os sentiréis dichosos.
21. Compararéis vuestro destino con el de otras criaturas y comprenderéis que poseéis lo más grande, lo más precioso que Yo he formado y creado. Entonces sabréis apreciar la vida, sabréis profesar el amor; sabréis el valor que tiene la virtud de mi Espíritu, todo lo que Yo os he entregado desde el principio de los tiempos, y así me daréis gracias. Formaréis dentro de vosotros grandes propósitos y vuestro ideal crecerá. Seréis más espirituales en cada día; me amaréis con el espíritu; buscareis tan sólo la elevación de vuestros sentimientos. Dejaréis tras de vosotros todas las pequeñeces, todas las pobrezas y miserias que ayer ataron vuestro espíritu a la Tierra y no lo dejaron libertarse.
22. Mi Palabra y mi Obra os dan esa libertad que vuestro espíritu había perdido. Toda esclavitud será abolida. Vengo a hacer grande y libre vuestra conciencia, para que podáis conocerme. Vengo a deciros que delante de Mí sois grandes, que tengo puestas mis pupilas en vosotros; que es el hombre la creatura predilecta formada a imagen y semejanza de su Creador y que en él he puesto todas mis complacencias.
23. Pueblo, si me habéis tenido siempre, si Yo os he dado a través del tiempo la Ley y la Enseñanza, si os he tendido la mano en todos los instantes, si os conozco hasta lo más profundo, y estoy dentro y fuera de vuestro corazón, ¿qué podéis temer? ¿Por qué se atemoriza vuestro corazón pensando en los tiempos venideros? Dejad en Mí toda esa causa, Yo dispondré según mi voluntad en cada uno y ya sabéis que todas mis obras son de caridad, de misericordia.
24. Os preparo de esta manera pueblo, porque vendrán tiempos de prueba, pero aun cuando lleguen entre vosotros, no debilitaréis. La fe será vuestra salvación; recordaréis entonces mi palabra, sentiréis mi presencia y os diréis: El Maestro nos dijo, que nunca os abandonaría. Nos enseñó que su presencia está entre nosotros, que somos imagen y semejanza de su Espíritu; que Él se comunicaría con nosotros, que estaría atento a todas nuestras necesidades y que toda vicisitud que encontrásemos a nuestro paso, sería prueba para hacer escalar nuestro espíritu.
25. La escala por la cual tiene que ascender el espíritu del hombre, es grande. Habéis evolucionado, pero no sabéis en qué grado, Yo lo sé y según vuestra evolución, así es el camino, la jornada que hoy atravesáis.
26. Seguid adelante pueblo escogido, preparando vuestro corazón y elevando vuestro espíritu. Yo seguiré hablando en este tiempo y después de 1950, mi Obra seguirá extendiéndose y será mejor comprendida después que ahora; mas es menester que los que me han oído sean fuertes, para que sobre de ellos Yo edifique la fe de la humanidad.
27. Os he hablado de la Iglesia del Tercer Tiempo, ésta es en sentido figurado. Os he dicho que la levantaré y que vosotros sois los primeros cimientos sobré los cuales Yo seguiré edificando; pues tenéis que ser fuertes, para que aquellos que vengan detrás de vosotros, contemplen la firmeza de los primeros y sigan formando la Iglesia que es mi voluntad construir.
28. Esa Iglesia es espiritual. No es la casa hecha de canteros, es la fe de esta humanidad la que quiero levantar; es su espíritu que quiero elevar hasta Mí; es su corazón que quiero acrisolar, purificar, perfeccionar, para hacerlo grande.
29. Los espíritus luchan en torno mío. Elías trabaja en este mundo afanosamente. Los espíritus desencarnados que han sido enviados en este tiempo, trabajan incansablemente. Los labriegos, los que Yo he preparado, los guías y todos los que Yo he doctrinado, también luchan por esta Obra y todos unirán su espíritu. Los espíritus encarnados y desencarnados, siguiendo a Elías llegarán en el último instante de 1950 para presentar su obra.
30. Seré juez en ese día, contemplaré lo más profundo del espíritu y la simiente de cada corazón, de cada uno de los que han de presentarse como del pueblo de Israel. Y no sabéis cuáles serán mis palabras, al contemplar la obra de este pueblo que ha dormido; que no ha tomado el tiempo para aprovecharlo, esperando otros para cumplir y que se ha conformado con recibir la grande heredad y guardarla. Mas aún quedan unos instantes, aún tendréis grandes ocasiones, porque Yo que contemplo vuestra siembra escasa, pondré en vuestro camino innumerables oportunidades de cumplimiento.
31. Muy presto voy a acercar a los espíritus, he preparado ya su corazón y esperan tan sólo el instante del llamado, que ya se acerca. Penetrarán grandes multitudes de postreros que serán doctrinados, que han de convertirse en primeros, y que han de levantarse con la fe y han de hablar sin temor. Para eso estad preparados y vivid alerta, porque vendrán con las pupilas abiertas para contemplar vuestros actos y os interrogarán, para conocer lo que habéis aprendido del Divino Maestro.
32. Ya se acerca ese instante y los haré penetrar, según la evolución de cada espíritu a los recintos o congregaciones y entonces, tenderéis vuestra mano al que llegue menesteroso. Vendrán a pediros luz, saber, testimonios y con la palabra firme y verdadera hablaréis de lo que habéis visto y oído, de lo que habéis recibido.
33. Grande será la alegría de aquellos espíritus al encontrar la presencia de mi Espíritu. Yo les hablaré con palabra clara y comprensible, y ellos sabrán comprender y apartar también lo que no pertenece a mi Divinidad. No atribuirán imperfecciones a mi Obra y dirán para sí: Las imperfecciones que hubiere, las atribuiremos al hombre.
34. ¡Cuánto me han buscado! ¡Cuánto han sufrido en el camino! Su ideal es sólo encontrar el camino espiritual para llegar a Mí. Ya se acerca ese tiempo, pueblo amado. También de otras naciones y de distintas comarcas vendrán, pues la Buena Nueva será extendida por los labios preparados y al llamado acudirán aquellos que sea mi voluntad.
35. Ellos vendrán despojados de su fanatismo, dando grandes pasos en el camino de la Espiritualidad y es menester que encuentren entre vosotros tan sólo elevación, Espiritualidad, sinceridad en vuestras obras y pensamientos. Y entonces, ellos darán testimonio de lo que han recorrido y buscado mi Palabra; y vosotros en ese instante, también daréis testimonio de lo que os he hablado y, ¡cuánta alegría habrá en vuestro espíritu!
36. Estad preparados, mis hijos. Mi Obra sigue adelante, no se estaciona, es divina y os he confiado una parte de ella para que la llevéis al cumplimiento. Mas no todo lo hará el hombre, pues Yo estoy luchando y trabajando porque la Obra es mía; pero quiero que vosotros cumpláis con la parte que os corresponde. En ello encontraréis recreo y vuestro espíritu se llenará de gozo cuando contempléis, que habéis sido los grandes colaboradores de esta Obra bendita.
37. Los unos me piden fortaleza, los otros entendimiento, los otros que aparte un obstáculo de su camino y los otros, me pedís que vuestro corazón sea fuente de amor. No temáis, Yo vine como Espíritu Santo trayendo los dones y todo lo que me pidáis para el espíritu os lo daré. Tomad el don de la palabra los que habéis sido torpes y rudos, la intuición los otros, la inspiración los que la necesitan. Tomad los dones de revelación, de miraje, de penetración en mi Palabra y de análisis, para que cada uno tenga su don y lo desarrolle.
38. Este don es el precio con el cual alcanzaréis la salvación, entonces, tomad en este tiempo su pleno desenvolvimiento. Contemplad mi presencia, sentid mi esencia, conoced mi verdad y vuestro espíritu será fuerte; nada os hará dudar de mi presencia, no titubearéis pues habéis hecho un propósito y no es mi voluntad que lo quebrantéis.
39. Yo os daré ocasión de que vuestra fe sea más grande. Habéis dedicado una parte de vuestro tiempo para la lucha espiritual y habéis recogido, los unos pequeños frutos ya de esa lucha, me los habéis presentado y Yo los bendigo. Seguid madurando esos frutos, seguid perfeccionando vuestros dones, y así llegaréis a ser mis discípulos.
40. Lloráis porque habéis encontrado las grandes tribulaciones y os digo: Orad por todos, que vuestro corazón se derrame como incienso y con él podáis perfumar el camino doloroso de vuestros hermanos.
41. Yo estoy presente entre la humanidad, contemplando su corazón. Sé que los unos atraviesan grandes pruebas, que su dolor es acerbo; les doy la fuerza, les bendigo y les doy un báculo porque en verdad Elías, el consolador, llega a ellos llevando mis mensajes de paz, de amor y de caridad. Entre vosotros también se aposenta la Intercesora, os bendice desde el Más Allá y ha intercedido, también me ha mostrado el dolor de esos pueblos y el Padre que es amor, benevolencia y perdón, ha derramado según su voluntad.
42. Pueblo amado, unid vuestros pensamientos y elevadlos a vuestro Padre. Orad por el mundo, porque a medida que los tiempos pasan, la hora grave se acerca, la hora de juicio para todos los hombres. Los unos ya están purificados por el dolor, pero hay muchos que no, que todavía llevan sobre sus hombros el grande peso de sus culpas que los hace sucumbir. Mas vuestra oración les ayudará, será como un bálsamo que atenuará los dolores de esa humanidad.
43. Si sabéis prepararos, iréis haciendo el bien no tan sólo a los vuestros y a los que os rodean, sino que vuestro espíritu se extenderá por doquier llevando ese amor que habéis recibido del Padre a aquellos huérfanos de amor, a los que están esperando un rayo de luz, a los que han llorado en su oscura prisión esperando la llegada de su libertador.
44. Son las naciones que me esperan, que ansían mi presencia; esos pueblos que presienten mi Obra y saben íntimamente que Yo ya estoy con vosotros. El Libertador se acerca a todos los corazones para romper las rejas de la prisión. Mi Palabra les dará la libertad; de ellos caerá su dolor, la vestidura desgarrada será apartada y sólo la gracia y mi amor vestirá a su espíritu. Y cuando conozcan la Buena Nueva, nada me pedirán para su cuerpo y vida material, sólo para su espíritu. Anhelarán la vida espiritual, pues la corporal les ha sido dolorosa.
45. ¡Cuántos se han elevado mediante ese dolor y ansían la vida espiritual! Quieren dejar ya la envoltura y me piden que les llame al Más Allá, para encontrar su morada espiritual y la paz que no pudieron alcanzar en este mundo. Yo les digo a esas naciones benditas, doloridas en este tiempo de las grandes pruebas: Ya se acerca la hora de vuestra alegría, el Maestro se acerca a vosotros paso a paso; mas no voy a ir de esta nación a aquellas, pues Yo soy Espíritu y estoy en todo instante en el fondo de todos los corazones. Lo que voy a acercar a ellas, son los instrumentos de los cuales voy a servirme para darles mi Palabra.
46. Estoy preparando a los corazones que han de ir llevando la Buena Nueva, llevando en sus manos mi Obra. ¡Cuánto les estoy purificando! ¡Cuánto han de lavar su corazón y han de experimentar para que se levanten con la fe, la fortaleza y la confianza cumpliendo el mandato!
47. Preparaos todos por igual. No sabéis a quiénes voy a entresacar. Todos aquellos que han de levantarse con buena voluntad a dar la Buena Nueva sean preparados, en todos sea el mismo pensamiento, el mismo ideal y se levanten con la Espiritualidad que os he venido a enseñar y a pedir en este tiempo. A todo aquel que encontrare preparado, velando y orando, le haré el llamado, lo ungiré, lo haré insensible a las pruebas y lo enviaré a aquellas naciones con un gran Mensaje de amor y de paz de este pueblo mexicano amado, que ha recibido mi Palabra.
48. Preparo a todas las naciones y señalo a las que han de recibir en corto instante al mensajero.
49. La Paz de mi Espíritu sea entre vosotros.
12 de Septiembre 1948.