C.I. 06 Junio 1948

CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 039

01. Discípulos benditos del Maestro: ¡Heme nuevamente entre vosotros lleno de amor y de paz para entregaros mi humilde lección, para enseñaros una página más de este libro que he de dejar como herencia espiritual a vosotros, discípulos míos!

02. Elías ha estado con vosotros para desprender vuestro espíritu y llevarlo hacia el Más Allá, a estar en comunicación con mi Divino Espíritu olvidados de las cosas de la Tierra. Porque el Maestro contempla en el fondo de cada corazón una cuita, una queja que vosotros ocultáis, que algunos de vosotros escondéis, porque decís al Maestro: Venimos a aprender de Ti, no venimos a mostrarte nuestra amargura.

03. Mas estáis delante de la mirada perspicaz, delante de Aquél a quien nada podéis ocultar y descubro en el fondo de cada corazón un dolor, una cuita y os he enviado a Elías para que en esa herida derrame mi bálsamo; en ese vacío deposite mi paz; en esa esperanza deje una promesa y en vuestras necesidades derrame también mis caridades, mis beneficios.

04. Porque quiero contemplaros fuertes y en paz; quiero sentiros cerca de Mí y los lazos de mi amor con que cada uno de vosotros se halla atado, sean más estrechos cada día. Y que esas cadenas con que atados vuestro espíritu y corazón se hallan a la Tierra, se vayan rompiendo cada vez más, para que viváis como espíritus siendo humanos, con la Espiritualidad que debéis tener.

05. Yo os he enseñado a través del tiempo a dar a vuestro espíritu lo que a él pertenece y a vuestra materia lo que a ella corresponde. Para que con el cumplimiento de las leyes divinas y humanas tengáis la verdadera fuerza y la paz para no caer en el materialismo absoluto ni tampoco en el fanatismo espiritual; para no caer en confusión ni en misticismo, en falsa Espiritualidad, ni mezcléis unas cosas con las otras, sino que por medio de mi Enseñanza vayáis practicando en el camino.

06. Porque sois los que en breves momentos tendréis que dar la lección espiritual a los demás. Tendréis que apartar el materialismo de la humanidad; enseñarles cuáles son los límites en el sendero humano y cuáles son los horizontes amplios, infinitos que se presentan ante el espíritu. 

07. Todos habéis sufrido grandemente para llegar a conocer mi tercer advenimiento, Mi palabra que estoy dando a través del entendimiento humano y los unos, a pesar de haberme escuchado a través del hombre todavía no se encuentran exentos de penas, todavía su espíritu no se ha podido libertar de las miserias humanas, pero soy Maestro paciente, amoroso y paternal que os va ayudando en la caminata con la lección en mis labios y con las pruebas que voy depositando en vuestro camino.

08. Con las pruebas a que os voy sometiendo forjo vuestro espíritu y también vuestra materia, dándole el temple y la fortaleza necesarias para otras pruebas que han de venir, que no solamente en el secreto de vuestro corazón vais a pasar, sino en las que vais a ser contemplados por los incrédulos y los perseguidores de mi Obra. Y para esas pruebas ya estaréis preparados y daréis testimonio a aquellos incrédulos, como es mi voluntad. Para aquel tiempo ya estaréis suficientemente fuertes, sanos de espíritu y de materia, fuertes ante las tentaciones y ante las tempestades.

09. Ha sido el dolor el medio por el cual he llamado a Israel en el Tercer Tiempo ante mi presencia, al igual que en el Segundo Tiempo. ¿Quiénes fueron los que me siguieron en aquel tiempo? Los ciegos, los leprosos, los paralíticos, los poseídos, los sordos y mudos, los que llevaban lacras en su cuerpo y sufrimientos en su corazón. Ellos fueron los que me siguieron y a ellos les sané y les limpié para dar testimonio de Mí mismo; y ellos también dieron testimonio de Mí a los demás.

10. Mis prodigios, llamados milagros por la humanidad, mis caridades, mis complacencias entre aquel pueblo en ese tiempo levantaron la fe en su corazón y la fe también en los demás.

11. Así fue mi voluntad hacer aquellas obras entre la humanidad de aquel tiempo, para despertarla, para estremecerla en lo más profundo de su corazón y de su espíritu adormecido, para que contemplara el poder de Aquél hombre, que hacía cosas imposibles para los demás hombres, que realizaba obras superiores a la ciencia y a lo que todos los enviados del Señor habían hecho en los tiempos anteriores.

12. Era el Segundo Tiempo, no la culminación de los tiempos y era menester que el Padre descendiera entre los hombres así, siendo Espíritu, haciéndose carne, materializando sus prodigios, sus obras divinas. Entregando la luz a los ojos de la materia, el oído a los audífonos materiales, la limpidez en la lepra que cubría los cuerpos, el movimiento en los privados de movimiento material.

13. Derramando aquellos prodigios y pruebas sobre la carne misma de aquellos hombres y mujeres; porque si el Maestro hubiere realizado aquellos milagros solamente en el espíritu aunque también enfermo y necesitado de luz, no hubieran sido reconocidos ni sentidos por muchos. Era menester que los hombres palparan en su propio cuerpo y con su mano la realidad, para creer, para levantarse y a través de aquellos milagros materiales, que sólo un poder universal y divino podía realizar, llegasen a la comprensión de que se encontraban ante Dios.

14. Hoy los tiempos han cambiado, pueblo. Si vos no fueras el mismo, el Padre entonces podría entregarte nuevos prodigios materiales, nuevos milagros en vuestro mismo cuerpo, para a que a través de esos milagros pudieras creer y llegar a Mí; pero vos fuiste el testigo de aquellos prodigios del Segundo Tiempo y no solamente los viste, sino que los recibiste. No sabéis quiénes de vosotros en este tiempo, de los mismos que oyen mi Palabra, hayan sido sanados de su vista, de su oído, en su cuerpo y en su corazón por mi propia mano.

15. ¡Cuántos de vosotros sentisteis la caricia de Jesús! ¡Cuántos sentisteis el peso de su mano sobre vuestro frontal! ¡Cuántos de vosotros en verdad y en espíritu, escuchasteis el eco de aquella Palabra que era esencia y era ternura, que atravesaba vuestro cuerpo con su bálsamo y llegaba a vuestro espíritu, a lo más profundo de vuestro ser!

16. Y es por eso, que en este tiempo no vengo solamente en busca de vuestra materia para servirme de ella y encender la fe en vuestro espíritu, con el prodigio material. Hoy vengo, en busca de vuestro espíritu al que he encontrado ciego en los unos, privado de movimiento espiritual en los otros; sordo a mi voz y a mi llamado en otros; a algunos he encontrado leprosos por el pecado y por los vicios. Entonces os he hecho el llamado en una, en otra y en mil formas, pero ha sido sólo el dolor el que os ha acercado a Mí; en los unos el dolor moral, los desengaños, las ingratitudes, la ausencia, la orfandad, la viudez, el cansancio de la vida terrestre, y en otros sus enfermedades corporales que han echado raíces y a las que se han encontrado encadenados muchos cuerpos, cadenas que no han podido romper ni con la ayuda de los hombres de ciencia.

17. Y que han llamado puerta tras puerta en busca de paz, de consuelo y han elevado ofrendas al Padre buscando las fuerzas sobrenaturales, los prodigios divinos. Pero buscando en el mundo remedio para sus males y no encontrándolo en ninguna parte, habéis doblegado la cerviz y el corazón, y habéis llegado ante las puertas humildes de estas casas de oración, en las cuales Yo, secundado por el Mundo Espiritual desde 1866 estoy llamando e invitando a mi mesa, a mi fuente, a mi Árbol, a las grandes muchedumbres que necesitadas pueden encontrarse en materia y en espíritu.

18. Así habéis llegado todos con el dolor, con la enfermedad. En verdad os dice el Maestro: No ha llegado ante mis puertas un solo corazón, un solo espíritu sin necesidad; por lo que os digo, que ha sido el dolor el que os ha traído a mi camino, a mi Obra bendita y entonces los unos con incredulidad, han esperado el prodigio para poderme creer. Yo los he probado y no les he entregado el prodigio como ellos lo pedían, como lo exigían, porque en el fondo de su corazón decían: “Si yo contemplo este prodigio realizado en mí, creeré y si no lo contemplo, no creeré.” Y el Maestro es quien les ha sometido a prueba y los ha hecho esperar y ellos no han sabido esperar, porque al no contemplar sobre su materia realizado lo que esperaban, volvieron la espalda y se fueron con la misma incredulidad con que llegaron.

19. Otros perseveraron también, fueron pacientes, y en aquellos instantes de escuchar al Maestro, fueron olvidando su dolor corporal y fueron elevando su espíritu, y llego el instante en que pudieron decir al Padre: «Señor, mucho tiempo he permanecido a tu vera; mis lacras, mis enfermedades, mis sufrimientos no se han apartado, mi cuerpo duele, pero mi espíritu se sana, mi espíritu se alegra y se eleva, mi espíritu se alimenta y por eso, Padre, yo te bendigo. Reconozco que es una restitución y si así te place que sufra mi cuerpo, sea, que mi espíritu te bendice y espera que se haga tu voluntad.”

20. ¡Benditos seáis! Habéis reconocido que el Maestro ha probado vuestra fe y vuestro amor. A pesar de vuestros sufrimientos, de vuestras miserias humanas sabéis creerme y reconocerme, sabéis elevaros por encima de las cosas corporales para sentir en el espíritu la paz y la salud. Esos son los que han alcanzado en mi Obra, mis caridades y mis dones. Pero también están los agradecidos, los que Yo he sanado en el seno de este mi pueblo amado, aquellos que mientras el Padre pudo entregarles el beneficio deseado y esperando por mucho tiempo, al recibirlo pudieron decirme: “Señor, ¿con qué pagar tu amor? Solamente con amor. Aquí nos tienes y haz de nosotros lo que sea tu voluntad.”

21. Esos espíritus llenos de gratitud que han contemplado que su cuerpo, su corazón y su espíritu se han levantado a la vida, los he convertido en labriegos y les he hecho participes en mi Obra.

22. Seguid la huella, seguid paso a paso el camino, preparados cada vez más, reconociendo más hijos amados, que no solamente soy Maestro, que no solo vengo a enseñar. Que soy Padre y como Padre os vengo a amar; que soy Doctor de los doctores y que como Doctor os vengo a sanar. Que soy el Amor de los amores y que soy Juez también, pero como Juez no debéis buscarme, sino sólo como Padre y Maestro, ni siquiera como Doctor. Quiero que estéis sanos para que no tengáis que llegar a mis puertas con lágrimas en vuestros ojos. ¿Cuándo llegará ese tiempo? 

23. Ese tiempo se acerca, ese tiempo de preparación se aproxima a grandes pasos entre vosotros. Mas, ¿cómo podréis vosotros despojaros de la purificación? ¿Cómo podréis rechazar todo sufrimiento corporal? Solamente con la Espiritualidad, con la concordia, con la paz, con la fraternidad mi pueblo amado, solamente con la unificación.

24. Cuando vosotros que formáis este pueblo Espiritualista, este pueblo adelantado espiritualmente entre los pueblos de la Tierra, cuando forméis un solo cuerpo y una sola voluntad. Cuando sepáis comunicaros de espíritu a Espíritu; hayáis aprendido a rendir el verdadero culto a mi Divinidad y sepáis practicar mi Doctrina. Cuando sintáis el dolor de vuestro Semejante y no solamente lo sintáis, sino que lo aliviéis con vuestro amor y piedad, entonces la salud espiritual y la del cuerpo estarán plenamente en vosotros. Entonces si la emanación de este pueblo hacia los demás pueblos de la Tierra, será emanación de paz y de salud. 

25. No estáis unidos todavía, no estáis espiritualizados aún, ¡oh, mis discípulos! No habéis llegado todavía a lo que el Maestro espera de vosotros, por eso las pruebas todavía se ciernen entre el pueblo de Israel, por eso la purificación penetra hasta el último rinconcillo del vuestro y de vuestro hogar. Por eso las pruebas están en vuestro camino, porque no estáis preparados aún; y son las pruebas las que os pulimentan y hacen reconocer que no os habéis preparado y ellas os dicen: ¡Velad y orad; perdonad al que os ofende! ¡Trabajad en la campiña del Señor; sanad los sufrimientos de los demás! ¡Sembrad el amor y la paz en el camino; orad por vuestros hermanos!

26. Así os hablan las pruebas y ellas también os detienen cuando vais a dar un paso en el camino del mal, cuando vais a caer en la tentación, cuando vais a salir del camino. Por eso las pruebas todavía se ciernen entre vosotros. De este modo es cómo me he manifestado en este tiempo. Mas en el espíritu y en la carne sí os he entregado a algunos de vosotros prodigios materiales; no han sido como los que hice en el Segundo Tiempo y lo he hecho sólo por añadidura. Al que he buscado en este tiempo es a vuestro espíritu, sin olvidarme de vuestra materia que es también mi criatura y cuyos sufrimientos y dolores también llegan a Mí. Hasta las más pequeñas cuitas de vuestro corazón son sentidas por mi propio Corazón. 

27. Es a vuestro espíritu al que he buscado, al que me he acercado más y en el que me he profundizado más en este tiempo. Es al que vengo a entresacar de las tinieblas, a libertar de la esclavitud, a emancipar de todas las influencias insanas; a elevarlo sobre todas las cosas de la vida material del hombre en este tiempo, porque aún sus mismas religiones y sectas lo han esclavizado, lo han encadenado.

28. Es por eso que he buscado a vuestro espíritu y no le he dicho, desconoce al que te oprime, sino le he dicho: Ama al que te ha esclavizado. Ni le he entregado ciencia ni libros para que por medio de ellos se haga superior a los demás. Yo he venido a combatir la ignorancia con mi Enseñanza de humildad, con mi Sabiduría que es amor y de mansedumbre también. He venido a llenar de paz el espíritu y corazón de mis hijos en medio de los sufrimientos y de los dolores; he venido a hacer que sonría su rostro, en este tiempo de caos y de desesperanza para los demás. 

29. He venido a conceder al hombre un ideal que lo eleve, que lo liberte y lo aparte de todas las cosas que le oprimen; un ideal que no es una fantasía sino una realidad, porque Yo soy el Ideal; soy Yo la meta que en verdad, señalo por medio de mi Enseñanza y de mi Obra a cada uno de mis discípulos. Soy Yo el que se encuentra en la cima de la montaña espiritual con los brazos de Padre abiertos para recibir al hijo. Soy Yo el principio de ese ideal y soy el fin también del mismo, y no solamente soy el principio y el fin, sino que, a lo largo de ese viaje, de esa jornada soy vuestra compañía, soy el buen Compañero de viaje.

30. Soy el Amigo, soy el Doctor, soy la Voz de alerta, soy el que vela mientras dormís; soy Aquél que os entrega el sustento, el cayado de viaje, el pan de cada día, todo cuanto habéis menester para que podáis llegar al fin de vuestra liberación espiritual. Y no ha sido menester que dejaseis vuestra ciudad, vuestro hogar ni vuestra nación; no ha sido menester que os emancipaseis de vuestro propio cuerpo. Habéis permanecido en el mismo sitio y solamente vuestro pensamiento, sólo vuestro espíritu ha sido elevado; él ha encontrado su mundo, ha encontrado su santuario, ha encontrado su camino, y desde ahí contempla ya en la lejanía su verdadera patria. Su verdadero hogar espiritual, en donde el Padre espera, lo aguarda con su Arcano de amor, de sabiduría y de paz, para entregárselo como una herencia eterna a todos aquellos que lleguen ante Mí.

31. ¿Quiénes serán los que lleguen a esa meta? ¿Quiénes serán los que puedan llegar a la cúspide de aquel monte? ¿Quiénes, pueblo amado? Vosotros mismos me preguntáis: Padre, ¿quién podrá llegar hasta allí? Y el Padre os contesta: Todos podéis llegar y todos llegaréis, no forzados por fuerza alguna ni por la exigencia de mi Espíritu Divino, ni por la exigencia de mis leyes divinas ni materiales. No por el dolor ni tampoco por las pruebas, que el dolor y las pruebas son pasajeras, solamente son para que el niño despierte y una vez que ha despertado, no necesita más de las pruebas ni de los toques, ni de la reprensión, ni del reclamo.

32. Cuando el niño se convierte en mancebo, siente su propia responsabilidad, entonces conoce su misión, su destino, entonces siente el ideal que el Padre le inspira y por su propio amor se levanta a seguir paso a paso en la huella hasta llegar por sí mismo a la cumbre de la montaña, alentado siempre por el Padre, fortalecido por la Palabra y por mis bendiciones; pero ya el hijo sabe caminar, ya entonces se levanta por amor, se levanta y camina por ideal.

33. Sí, mis hijos, por eso el Maestro os dice: Todos llegaréis. Por eso el Maestro os ha dicho: Todos seréis sanos; estas pruebas y dolores pasarán y no solamente caminaréis por este sendero hacia la cumbre, sino que llevaréis a las multitudes hacia ese lugar, hacia esa meta. Y si al llegar a esa cúspide del monte, mi pueblo amado reconoce que ha escalado por medio del sacrificio, de la abnegación y de la lucha, que ha experimentado el dolor del sacrificio y que el ideal y el amor supieron haceros superiores a todo sufrimiento y a toda pena, habréis encontrado el goce de sufrir por amor a un ideal. 

34. Recordad que en el Segundo Tiempo entre los muchos llamados, doce fueron los escogidos y esos doce eran débiles cuando Yo los encontré, eran frágiles en el camino, a merced de las perturbaciones de la Tierra podían encontrarse. No eran inmunes a las enfermedades, pero Yo les fortalecí, les preparé, les liberté también y después de mi partida, pueblo amado, ellos me imitaron. ¿En qué, pueblo? En mi Salud divina y en mi salud corporal. 

35. Jesús en cuanto Dios y en cuanto hombre no fue débil, jamás padeció enfermedad alguna, jamás se contaminó de las lacras de los hombres. Las emanaciones de aquel Ser eran todas divinas, todas eran de salud, de santidad, de fuerza, de vida y esa preparación dejé en mis apóstoles, quienes después de mi partida se sintieron llenos de mi propia Vida, porque de mi cuerpo habían comido y de mi sangre habían bebido, cuerpo y sangre que es fuerza, que es amor y que es luz.

36. También las emanaciones de aquellos mis discípulos fueron emanaciones espirituales de salud, de vida, de fuerza y de amor hacia los demás y ellos no enfermaron, las lacras humanas no hicieron mella en ellos; no se contaminaron jamás y caminaron paso a paso con mi Ley, con mi Doctrina y al llegar a la cúspide del monte fue menester que su sacrificio culminara. Mas el dolor de aquel sacrificio, ni su espíritu ni su carne lo experimentaron, gozaron en su espíritu, mas no por fanatismo, sino por convicción, por fe. Había un ideal y por ello sus espíritus pudieron sobreponerse a la carne, al mundo y se gozaron en sí mismos al entregar su vida, su sangre y su espíritu por la misma causa por la cual su Maestro todo lo había entregado. 

37. Mirad, pueblo amado, como todavía tenéis que recorrer un poco el camino, todavía tenéis que caminar en el sendero para poder rechazar toda impureza, para poder rechazar las lacras y apartar de vosotros mismos todo aquello que sea cadena, que sea escollo o tropiezo: Todo aquello que os haga pensar en vosotros mismos y olvidar a los demás. 

38. Yo estoy con vosotros, mas no esperéis que me muestre como Juez, no esperéis que estos tiempos de lecciones, pasen sin que hayáis aprovechado las complacencias y la enseñanza. No, pueblo amado, date cuenta de que el reclamo del Padre es terminante, de que su Enseñanza es infinita; porque los tiempos han pasado, el momento de cumplimiento y de juicio ya se acerca y vosotros seréis juzgados por el Padre, por ese Juez que quiere juzgaros para encontrar en vosotros solamente bondad, elevación, cumplimiento, obediencia y propósito. Para juzgaros benévolamente y entonces derramar sus complacencias nuevamente; sus complacencias espirituales para los tiempos futuros, para vuestra lucha ya no interna, ya no la lucha dentro del pueblo de Israel, sino de este pueblo para con los demás pueblos, de esta Obra para con las demás sectas y religiones. Porque hoy pueblo estáis luchando en el seno de vosotros mismos por la fraternidad, por la unificación; por la elevación de vuestro espíritu; por la depuración de vuestra práctica dentro de mi Obra; porque todos vosotros alcancéis el mismo grado de conocimiento y de elevación. 

39. Es grande la lucha, por momentos la incomprensión hace presa del corazón, los unos desgarran a los otros; se levantan los jueces donde no habían de levantarse. Son las tempestades anunciadas en el seno mismo de Israel, pero después de estas tempestades y torbellinos, la calma será con vosotros, las cosas volverán a su cauce y entonces contemplaréis que habéis aprendido lo que el Padre quiere y espera de vosotros. 

40. Cuando la calma y la paz sean en vuestro corazón, de esa calma y paz vendrá vuestra unificación y una vez preparados en Espiritualidad y en unificación, entonces os diré: Ya sois los hermanos, ya sois la familia del Padre y podéis pensar en los demás; ya no tenéis lacras y por lo mismo tenéis derecho de enseñar a los demás.

41. Derecho que no teníais antes porque eráis los idólatras, los confundidos, los desnudos y ahora que os contemplo unificados, espiritualizados y preparados, ahora sí puedo deciros: Olvidaos de vosotros mismos y pensad en los demás. Salid de la Segunda Jerusalén los unos, y los otros quedaos resguardando las doce puertas. Y los emisarios atravesad los caminos, los mares, los montes, id a las naciones y llevad la semilla de la paz, de la Espiritualidad y de la depuración; llevad el bálsamo, la torta de pan, las llaves del trabajo.

42. Porque no lleváis los dones materiales en vuestras manos; Yo haré que vosotros hagáis prodigios espirituales y prodigios materiales también, pues llevando los dones espirituales invisibles a los ojos de los hombres, podréis dar testimonio y serán visibles a los ojos de los demás. Porque Yo he dicho que uno de mis escogidos puede sembrar la bienandanza, puede dar la salud material y la salud espiritual, las llaves del trabajo, la concordia, el bálsamo en el enfermo, la paz y la luz en el espíritu.

43. Yo os he dicho que con vuestra fortaleza y vuestra oración, con vuestra palabra que sea mi Palabra, podréis derrumbar los falsos dioses, la confusión. Con vuestra luz podréis destruir las tinieblas y con la espada que os he confiado, podréis romper las cadenas y lazos también. Aprovechad esta enseñanza, pueblo amado, para que lleguéis a la culminación de esta preparación.

44. El postrero se sorprende y su espíritu me interroga, y dice: Señor, ¿es tanta nuestra responsabilidad? ¿Acaso un espíritu puede desempeñar una misión tan grande como las que nos vienes reclamando en este instante?

45. Sí, espíritu, sí, corazón, no os sorprendáis, que no sois los pequeños ni recién nacidos para lo espiritual, que ha mucho tiempo sois los aleccionados por la Divinidad; que ha mucho tiempo que estáis recibiendo sobre vuestro espíritu la Ley del Padre, y que vuestro espíritu sujeto a la ley de evolución es. Por eso el Padre os espera y pide de vosotros éste cumplimiento.

46. En el Primer Tiempo solamente os concretasteis a la preparación del pueblo de Israel; la Ley que el Padre entregó a su pueblo por conducto de Moisés no traspasó los linderos de la Palestina. No traspasó los límites de Israel, porque el Señor por medio de aquella Ley os estuvo preparando, pero os envió profetas para que ellos anunciaran entre vosotros la llegada del Mesías y la llegada del Mesías vino a borrar fronteras, vino a romper los límites de Israel. ¿Para qué, pueblo? Para que por medio de la Enseñanza de Jesús la Doctrina se desbordara, saliera del corazón de Israel, del espíritu de ese pueblo hacia los demás hombres, hacia los demás pueblos de la Tierra; y por eso fue que aquellos mis discípulos y los discípulos de ellos se esparcieron y tocaron otros pueblos y naciones de la Tierra. Para que aquella simiente se extendiera más.

47. Ahora en este tiempo he venido como Espíritu Santo a reanudar mi Enseñanza y Doctrina entre vosotros, a unirla a mis enseñanzas pasadas que como Padre y como Hijo os entregué, para que mi Doctrina divina, mi Enseñanza universal no sea solamente para unos cuantos pueblos de la Tierra, sino sea para todo el Universo.

48. Por eso es Espiritualismo, porque mi Doctrina espiritual es para el espíritu, no para las razas ni para las lenguas; no para los ricos o para los pobres, no para los sabios o para los ignorantes, no para las clases altas o para las clases bajas. Mi Doctrina es para el espíritu, por eso se llama Espiritualismo, por eso ha de brotar de vuestro espíritu para todos los demás y no solamente para los que en materia pueden encontrarse; sino que este amor y esta luz universal traspase los límites de lo humano y llegue a las moradas espirituales para unificar a todos los espíritus en un solo amor, en una sola luz, en una sola Ley, ¡oh, pueblo bendito!

49. Es por eso que a vosotros os digo: Podéis cumplir con esta misión, podéis desempeñar este papel, porque a través de los tiempos habéis recibido del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo que son un solo Dios, un solo Ser, un solo Amor, una sola Fuente, las lecciones, la Enseñanza y la Ley. Ahora es el tiempo en que vosotros manifestéis que sois el pueblo escogido por el Padre en los Tres Tiempos, no porque os haya distinguido, sino porque sois los primogénitos, los responsables. Los que tenéis que entregar al universo en este Tercer Tiempo todo el caudal que habéis recibido de vuestro Padre y lo que no habéis podido entregar en los tiempos pasados, lo que no habéis alcanzado a practicar, ahora en el Tercer Tiempo lo practicaréis; dejaréis también completa vuestra obra y de este modo podréis llegar hasta Mí, que soy la meta de todo espíritu.

50. Tiempo ha, pueblo bendito, os he enseñado la oración por los demás, la he pedido incesantemente en mis Cátedras en todos los recintos, que de las veinticuatro horas que diariamente el Padre os concede, separéis cinco minutos para orar por los demás, para velar por el mundo, para velar por vuestros hermanos. Que seáis la antorcha, que seáis el guardián de este mundo, el guardián de la paz, pero os dice el Maestro: Si hoy solamente podéis cumplir por medio de la oración, os estoy preparando para que más tarde podáis cumplir con vuestras obras. Porque es fácil pedir, pueblo, y el Padre no quiere que sólo os concretéis a pedir. Si no podéis levantar vuestra planta para comunicaros de materia a materia con aquellos que sufren en las naciones, comunicaos con ellos de espíritu a espíritu y aún también con el Mundo Espiritual. Pero de entre vosotros Yo entresacaré a aquellos que han de levantarse como emisarios de paz y entonces no solamente con la oración, sino también con el trabajo, lleven estos mensajes de mi Divinidad.

51. En este instante, pueblo, eleva tus cinco minutos de oración por la paz de las naciones, por la luz para aquellos espíritus que ya lejos de este plano pueden encontrarse y quienes en turbación pueden hallarse. A ellos me encuentro haciéndoles el llamado en cada una de mis manifestaciones y del Mundo Espiritual. A ellos invocad con vuestra oración en estos momentos de reunión, dadles la luz con vuestro amor, dadles el bálsamo y la paz también con vuestra unificación de pensamientos. No es menester que las grandes legiones tomen cerebro a través de las Facultades. Solamente unos cuantos, aquellos que les sea menester tomarán materia; a los otros les bastará sólo penetrar a estas mis Cátedras divinas, para recibir la luz en su espíritu de Mí y de vosotros.

52. Elevad vuestros cinco minutos de oración y por ello, grandes cosas entregaré a las naciones y a mi Mundo Espiritual.

53. Bienaventurado seas, pueblo, todo el dolor que has sentido por tus hermanos sea un atenuante en ellos, ese dolor que tú les apartas para tomarlo para ti mismo, para sentirlo, para conmoverte con él pueblo amado, y entonces, hacer que aquellos reciban la paz y el bálsamo también. Son los enfermos y a esos enfermos Yo me acerco como Doctor de los doctores y les unjo con amor paternal. Yo no contemplo la iniquidad de mis hijos, Yo no me detengo ante las ofensas que me hayan hecho para poderles entregar un átomo de mi bálsamo.

54. Yo en medio de sus tinieblas me presento como siempre, porque en el Corazón del Padre no puede albergarse ningún sentimiento impuro o imperfecto. Y no sólo el Padre se acerca hacia ellos, sino mi Mundo Espiritual de Luz. Esas grandes legiones que a mi servicio se encuentran como soldados de paz, como soldados de amor, también se presentan en todo sitio, en todo lugar a sembrar mi paz y mi amor; y vosotros también desprendidos, vuestro espíritu y vuestro pensamiento, les visitasteis y les consolasteis también. Por eso digo: ¡Bienaventurados sois! 

55. Al Universo entero entrego en este instante mi paz, mi caricia paternal y le doy fuerza, y esta mi luz se descargue en la Conciencia, en la razón de cada quien. Me presento en el seno de los hombres, que discuten y deliberan la guerra y la paz. Entre ellos me presento y ahí hablo en su Conciencia, y al final os entrego a vosotros.

56. Ya os he entregado para vuestro espíritu, y he conversado con cada uno; ninguno de vosotros puede decir que por sus faltas se ha encontrado lejos de Mí, todos habéis comido espiritualmente en mi mesa y a todos les he hartado. Por añadidura os entrego también para vuestra vida terrenal: Llevad mis hijos la paz, el pan, las llaves del trabajo. Mis complacencias sean con vosotros.

57. Guía de este recinto: En este instante te recibo y recibo a los demás Guías también, a cada uno le hablo de Espíritu a espíritu y en su propia Conciencia. Te has levantado luchando afanosa en la campiña del Señor, y este afán sea permanente y perenne en tu espíritu y en tu carne; por que Yo me sirvo del que se prepara y me manifiesto más por conducto del que se prepara. Grande misión tienes que desempeñar en estos últimos tiempos y para ello te fortalezco y te preparo.

58. Pueblo, almacenad mi Palabra en vuestro corazón, no la olvidéis, recreaos con ella, mirad que es Pan de Vida Eterna y de este pan, compartid con los demás, porque si no aprendéis a almacenar antes, ¿cómo podréis después entregar? 

59. Almacenad en vuestra Conciencia, en todos vosotros, ¡oh, mi pueblo de Israel!

60. ¡La paz de mi Espíritu dejo entre vosotros!

6 Junio de 1948.

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