C.I. 02 Mayo 1948
CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO – 038
01. ¡Gloria a Dios en las alturas y paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad! Gloria a Dios en las alturas y la paz de mi Espíritu Divino sea entre mi pueblo bendito de Israel, en este día en que reunidos podéis encontraros, mis hijos, en representación de los Siete Sellos. Yo una vez más os recibo, os bendigo y os perdono y por vosotros al Universo, en mi nombre que soy el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
02. Bienvenido seas Elías, que visitando has podido ser el santuario que en el corazón de la humanidad he levantado. Allí has preparado el verdadero altar y la ofrenda, que cada corazón me hace presente y eleva como un holocausto a mi Divinidad. Esa ofrenda es el corazón de cada uno de mis pequeños: las flores son los latidos de ese corazón y la fragancia que sube del corazón de los hombres al Corazón del Padre, es en verdad el lenguaje espiritual, es la voz que me invoca, que me clama, que ha aprendido a ascender hacia los brazos del Padre.
03. Y vos, Elías, os acercáis de puntillas, sin materializar tu espíritu ni tus pasos, hasta lo más profundo de cada corazón para decirle: «Vengo a lavar tu lanilla, vengo a prepararte para hacerte digno de que la mirada del Divino Maestro se pose en ti.” Ellos sienten la unción de tu espíritu, sienten la caricia, escuchan en la Conciencia el eco de la campana sonora del Pastor. Me haces presente a tus mansas ovejas, en este, en aquél y en todos los recintos y en su unión forman el aprisco de amor, la campiña de mi Divinidad, mi familia bendita que estoy multiplicando a medida que los tiempos pasan, porque son más los que se quedan Conmigo que se disgregan.
04. En este instante, Elías has que se eleven aún más, que suban un peldaño más de la escala de elevación, porque el Padre les está esperando para estrecharlos en sus brazos paternales, para llevarlos a la explanada espiritual, para que una vez más escuchen mi Enseñanza que raudales vengo desbordando en estos últimos tiempos de mi comunicación por el entendimiento humano. Llénalos de tu paz, ilumina su entendimiento y aparta de la mente y del corazón toda preocupación terrestre, todo lo que de superfluo encuentres en ellos; deja solamente que el espíritu se desprenda de la materia para que descanse en Mí, para que se goce en todos aquellos que se han levantado en pos de mi Palabra. Efectivo será y recibirán desde mi alto solio todo cuanto me pidan y todo cuanto me plazca entregar.
05. Pueblo bendito, pueblo escogido por mi mano, entresacado en estos tiempos de perversidad, de confusión y de dolor, para formar entre los pueblos de la Tierra el pueblo de paz; una vez más postrado ante mi planta divina, descansad de todo aquello que os ha ofrecido el mundo, de todo aquello que os ha hastiado y saborea lo que pertenece al espíritu: El Pan del Más Allá, el ambiente espiritual, la cercanía con vuestro Dios, para que después al retornar nuevamente a vuestra vida material y a vuestros deberes, podáis dentro y fuera de las cosas de esta Tierra, percibir la paz que recibisteis en esta comunicación con mi Espíritu Divino.
06. Solamente aquellos que logren espiritualizarse en estos tiempos de prueba podrán sobrevivir al dolor, al caos, a la confusión y a la tempestad que se avecina. Sólo aquéllos que se eleven por encima de todas las cosas materiales y de las miserias humanas, podrán restituir con serenidad y calma el caos universal. Sólo el que sepa elevarse en oración de espíritu a Espíritu podrá resistir como el náufrago en medio de la tempestad, asirse al madero y salvar su vida.
07. Por eso os he hecho el llamado, y os he enseñado a imitarme para que no seáis los únicos, sino que vuestro corazón, palabras y obras atraigan a todos aquellos corazones que han de llegar ante Mí para recibir, y así, el pueblo se multiplique y al multiplicarse en número el pueblo también sea en fuerza y en elevación entre la humanidad.
08. ¿Cuál es ese caos, pueblo bendito, cuál es esa prueba que avecina? Es aquello que el Maestro a cada instante os anuncia y que los videntes contemplan en el futuro. Son las heces del cáliz de amargura, que no ha bebido aún la humanidad pero que ha de beber, porque se lo que ella se ha preparado para sí misma. En el Espíritu Divino no existe la amargura para ofrecerlo al hijo. Es el mismo hijo el que vacía el cáliz de leche o de miel para colmarlo de hiel o de vinagre.
09. Es menester que el hombre que ha preparado esas cosas las apure hasta la última gota, para que conozca su propia obra y su fruto, porque de otra manera, pueblo amado, no podrá despertar el hombre, quien dormido puede encontrarse y su espíritu engrandecido y enseñoreado en una Tierra que no le pertenece, porque el reino de esta Tierra no es del espíritu. Este es solamente un tramo del camino, un lugar de expiación, de perfeccionamiento y de prueba para el espíritu y por eso el hombre por sí mismo despertará, a sí mismo se purificará de su propia confusión.
10. Pueblo, esos hombres que contempláis que llenos de grandeza y predominio se levantan en las naciones y pueblos de la Tierra, son grandes espíritus revestidos de potestad y de altas misiones, hoy no se hallan al servicio de mi Divinidad; hoy no han puesto su grandeza y sus dones al servicio del amor y de la caridad. Ellos han formado su mundo, su ley, han formado su trono, su reino y tienen su corona, su cetro, sus vasallos, sus dominios y todo cuanto ellos pueden ambicionar.
11. Mas cuando sienten que el trono por un instante se estremece ante las pruebas, cuando sienten la invasión de un enemigo poderoso, cuando contemplan en peligro sus caudales, su nombre y su manto, se levantan con toda su fuerza, llenos de grandeza, de vanidad terrestre, de odio y mala voluntad, de codicia y de orgullo. Se preparan, afilan su espada, preparan su escudo y se lanzan en contra del enemigo no importándoles si su obra, su ideal, va dejando solamente la huella del dolor, del espanto, de la destrucción y del mal.
12. Buscan solamente su fin: Destruir a su enemigo, levantarse en un trono para desde ahí tener mayor dominio sobre los pueblos y las razas, sobre las riquezas, sobre el pan de cada día, sobre la vida misma y sobre lo más sagrado del hombre. Esos hombres levantan tras de sí sus legiones envenenadas con su propio veneno, contagiadas de su propio mal. A su vez grandes legiones les siguen y dan la vida por ellos.
13. Vosotros contempláis desde este rincón da paz, desde esta humilde nación que os he preparado, tanta maldad, tanta incomprensión y falta de Espiritualidad, tanta profanación dentro de las leyes divinas y de las leyes humanas. Contempláis la falta de respeto, de Conciencia, de caridad y de razón, que hacen a un lado los sentimientos y las leyes que el Padre ha confiado al hombre desde los primeros tiempos. Las han arrojado al último confín, el hombre no quiere saber nada de ello y no quiere mi Doctrina; su Conciencia se ha cerrado para no escuchar la voz implacable de mi justicia divina y ahí los tenéis. Os asombráis por estas cosas, teméis ante esas cabezas, se cierne vuestra carne y espíritu pensando caer en su esclavitud y ser también victimas de esa invasión y de ese caos.
14. Yo os sigo preparando y doctrinando para que seáis también como aquellos soldados, no de la destrucción ni del mal, no soldados del odio y la perversidad, no de las tinieblas ni de la codicia, sino soldados de la Espiritualidad, de la fraternidad, del amor, de la mansedumbre y de la caridad. Para que podáis también levantaros llenos de fuerza, de confianza en Mí que soy vuestro ideal, llenos de confianza en vuestras armas que son la verdad y la justicia. Y podáis desde ahora luchar contra aquel enemigo que, en verdad os digo, también es poderoso, no como vosotros, porque el día en que vosotros despertéis para Mí y para la Espiritualidad, llegaréis a la comprensión de que, comparando las tinieblas con la luz, las tinieblas no existen; comparando el odio contra el amor, el odio es un átomo frente al amor, átomo que se desvanece al contacto del amor verdadero.
15. El materialismo es nada ante el espíritu; lo material es pasajero y lo espiritual tiene vida eterna. Pero no os habéis preparado todavía. Aún no os amáis con el amor que os he enseñado. No habéis aprendido aún a perdonaros y por eso es menester que en una forma o en otra, venga el Divino Maestro a enseñar incesantemente a sus párvulos y discípulos, para que podáis llegar a formar la familia, el pueblo fuerte entre los pueblos de la Tierra, el pueblo espiritualizado y capacitado para sacar de la confusión al mundo, para desmaterializarlo y desfanatizarlo, para destruir ante sus ojos sus ídolos sin que lo sientan ni se confundan.
16. A eso llegaréis, a esa meta y entonces será cuando Yo pueda dejaros, cuando Yo recoja mi Rayo y deje a vosotros en mi lugar de maestro, para que podáis desde ese instante levantaros dando el buen ejemplo a la humanidad, enseñando con el pensamiento, con la palabra, con las obras que desde ahora estáis practicando. Ya os habéis enfrentando al adversario, ya os habéis enfrentado a la situación, a la prueba, porque estáis luchando mi pueblo con vuestra oración, con vuestro pensamiento, con vuestro perdón, con esa invocación de paz que hacéis a cada instante a mi Espíritu, para que al final el Reino del Padre pueda tener asiento en el corazón de los hombres.
17. Con eso estáis luchando. Llegarán tiempos en que necesitéis luchar con la palabra y todos tendréis que esgrimir esa arma. Yo os estoy revistiendo de valor. Mas si los hombres os preguntasen cosas que no habéis oído de Mí o que no habéis alcanzado a comprender, Yo hablaré en ese tiempo por vuestro conducto y a los hombres sorprenderé. Yo convenceré al teólogo por vuestro conducto, al sabio, y al hombre de letras. Conversaré con el hombre engrandecido, con el mandatario, con el juez, con el maestro, con el hombre obstinado en el pecado. Con todos conversaré por vuestro conducto y a todos les entregaré la prueba y la palabra que sea un rayo de luz, que alumbre hasta las profundidades más recónditas de su ignorancia y de su confusión.
18. Yo haré que los hombres más sabios e ilustrados entre la humanidad se sorprendan por la palabra de los pobres, de los humildes. Por estos Yo haré que aquellos callen ante la voz de mi pueblo humilde de Israel, pero para ello oídme más y sed los discípulos incansables en esta mesa del Señor. Almacenad desde la primera hasta la última de mis enseñanzas, porque falta os hará. Esos tiempos se acercan y todos tendréis que luchar, todos tendréis que reconocer la porción que os corresponde, porque Yo os la presentaré, ya la he estado poniendo en vuestro propio paso para que allí sembréis y cultivéis, y podáis cosechar también y hacerme presente en el final del tiempo la cosecha, por la cual vuestro espíritu tendrá que escalar en la Escala de Perfección.
19. Yo haré que mi Doctrina Espiritualista Trinitaria Mariana penetre por doquier, como el aire penetra en todo sitio, y como la luz también busca por donde penetrar para iluminar al mundo. Así será mi Obra, así será mi Doctrina, en verdad os digo: Penetrará en toda secta, en toda institución, en toda congregación humana, en todo corazón y en todo hogar. Cruzará por los caminos, atravesará los desiertos y las naciones, irá por doquier de este mundo y aún en otros mundos, en todos los valles, en todo sitio y lugar. Porque el Tercer Tiempo, en verdad os dice el Padre, es universal, para unos en una forma y para otros en otra. Son cosas que no alcanzáis a comprender ni a saber, pues todavía no es tiempo que el Maestro os las esclarezca, mas en verdad no solamente vuestro planeta se halla dentro de la Tercera Era.
20. Hoy sólo tomad lo que os corresponde. Me he venido a comunicar por el entendimiento humano entre vosotros, porque sois humanos y en todos los tiempos, en las Tres Eras marcadas por mi Espíritu Divino, he humanizado siempre mi manifestación, he materializado hasta cierto punto, mi presencia entre vosotros. Recordad que en el Primer Tiempo escogí a Moisés para comunicarme con vosotros; él fue mi portavoz, y mi emisario. Yo le llamé al monte y le dije: «Moisés, inclina tu faz porque no podrás mirarme, ve y dile a tu pueblo que Yo soy su Señor y su Dios, que soy el Dios de sus padres, que es mi voluntad que se limpien por dentro y por fuera para que puedan recibir mis mandatos, mi Ley, mis preceptos.»
21. Moisés llegó ante su pueblo y así lo preparó. El día que concertado estaba para la comunicación de Jehová con su pueblo, el mismo pueblo pudo decir a Moisés: «Vete a la cima del monte y comunícate con Dios, porque no queremos escalar, pues su voz es imponente, porque cuando te habla, sentimos morir escuchando su voz. Ven después y comunícanos todo aquello que te haya ordenado.” Así lo hizo Moisés y el pueblo solamente escuchaba mi voz en la falda del monte, como el trueno de la tormenta. Por conducto de Moisés me hice comprender en cuanto Padre, en cuanto Ley y Justicia; por conducto de Moisés me comuniqué con el pueblo escogido; por aquel varón hice llegar mi Ley a toda Conciencia, mis mandatos a todo corazón, mis órdenes en todos los caminos de vuestra vida.
22. Mas en el Segundo Tiempo, quise estar más cerca de vosotros. ¿Por qué, pueblo escogido? Porque, ¿cómo podía recibir el Padre del hijo el amor que anhelaba y su comprensión? No quería el Padre que el pueblo lo tomara solamente como un Juez inexorable. Quería sentir la caricia de su propio hijo, de la creatura hecha por el Padre a su propia imagen. En un acto de amor y de mansedumbre, el Padre se hizo hombre para vivir con sus hijos y conversar con ellos, para dejarse contemplar; enseñarles la humildad, enseñando la grandeza del espíritu. Para enseñarles el cumplimiento de las leyes; para enseñarles a vivir dentro del amor, a luchar por un ideal, a sacrificarse por un ideal justo, eterno y verdadero.
23. Por conducto de Jesús, el Hijo Unigénito, el Padre se manifestó entre vosotros, y pudo dejar entre su pueblo y para toda la humanidad, una imagen fiel y perfectísima de su propia Divinidad.
24. Porque ni antes de Jesús ni después de Jesús, os lo digo sin alarde, existió entre los hombres uno tan justo y perfecto como Él. Porque en ninguna de las tribus y razas de esta humanidad han tenido un profeta, un hombre que pueda compararse con Jesús, y es por eso que la Doctrina de Él, entregada como ejemplo, como libro y como mana a la humanidad, no se ha encontrado en otro pueblo de la Tierra, en ninguna generación, en ninguna raza cosa semejante. Porque todo aquel que se haya levantado en cualquier nación entregando preceptos de justicia o doctrinas de caridad, ese ha sido enviado por Mí a la Tierra como emisario o precursor, mas no como divinidad. Y Cristo vino entre vosotros como Divinidad. Él vino a entregaros la lección más clara y más grande que ha recibido el corazón del hombre.
25. Y ahora en este tiempo, pueblo amado, no he venido a hacerme hombre como en el Segundo Tiempo, pero me ha placido comunicarme por el entendimiento del hombre, para comunicarme, como en los tiempos pasados, con él. Yo me comunico con todas mis creaturas pues en la casa del Padre hay muchas moradas. En la Escala de Perfección hay muchos peldaños. En el Valle Espiritual y en los espacios infinitos hay muchos mundos y de cierto os digo, siempre me he comunicado con todos. Y según sea la escala espiritual y el mundo en que se encuentren, así es mi manifestación entre mis hijos. Me manifiesto de lleno espiritualmente entre los que están en espíritu; me manifiesto por el entendimiento del hombre, entre los que están encarnados y así, pueblo, le doy a cada quien lo que le corresponde. ¿Me habéis comprendido?
26. Me ha placido comunicarme por el entendimiento del hombre, mas no por conducto del sabio, no por el hombre que haya puesto sus ojos y su mente en los grandes volúmenes hechos por la mano humana. He puesto espíritus preparados por mi mano en las carnes por las cuales me comunico, pero no es precisamente que me comunique por la carne; ella es pequeña y material.
27. Mi Rayo bendito es todo pureza y perfección; y aunque el Padre no se escandaliza del pecado del hombre, no puede entrar en contacto con lo impuro, con lo manchado, pues eso no llega a Él. ¿Cómo es pues, que el Padre se comunica por el entendimiento del hombre? Llegando hasta la consciencia del pedestal y ella transmitiendo mi luz, mi Palabra y mi esencia a través de los labios humanos, llega mi Rayo bendito hasta la Conciencia del pedestal que de antemano se ha elevado en un acto de amor y de temor ante mi justicia Divina, para que entonces, en contacto mi Espíritu Divino con la Conciencia de aquél y con la preparación que su espíritu ha tenido, haga pasar por sus labios mi Palabra sin contaminarse con sus yerros, con sus bajas pasiones o con las tendencias de la carne.
28. Por eso pronto dejaré de comunicarme por el entendimiento humano, porque llegará el instante en que pueda hacerlo de Espíritu a espíritu con todos vosotros. Entonces llegará mi Rayo divino hasta vuestra Conciencia y allí escucharéis mi voz, allí recibiréis mis inspiraciones, mi fortaleza, mis profecías y mis mandatos. Hacia ello os voy conduciendo, a ese punto os estoy haciendo el llamado, pero no todos me comprendéis y quiero ausentarme del entendimiento del Portavoz de entre vosotros, en un ambiente de comprensión, de fe, de Espiritualidad, de armonía, de unificación.
29. No quiero ausentarme en un ambiente de desunión, de distintas creencias y leyes dentro de mi Obra. No quiero dejar a los unos engrandecidos y a otros organizados, a unos ostentando un mal cumplimiento y los otros un buen cumplimiento. No quiero irme de entre vosotros contemplando desunión ni mala voluntad entre mi pueblo. No es mi voluntad porque entonces habréis preparado para Mí una nueva cruz, no la cruz material para mi cuerpo, sino la cruz espiritual para mi Espíritu y tendréis que volver a contemplar a vuestro Maestro pendiente en la cruz del sacrificio, en la cruz del dolor, por vuestro pecado.
30. Yo contemplo que estáis preparando mi cruz y mi corona de espinas, el manto de burla y la caña también. Todo lo está preparando Israel, pero Yo seguiré amándoos, os seguiré enseñando y perdonando, para que en los últimos instantes todas estas cosas destruyáis y podáis decir al Maestro: «Señor, ¡cuánto era nuestro pecado, cuánta era nuestra discordia y nuestra maldad, cuánta nuestra profanación delante de Ti! Padre, lo hemos reconocido a tiempo, nos hemos depurado por dentro y por fuera, en nuestra vida espiritual y en vuestra vida humana y ahora llegamos delante de Ti, amándonos los unos a los otros, amando a las naciones, formando un solo cuerpo y una sola voluntad.”
31. Si a eso llegáis en 1950, el ojo pecador y el no pecador contemplará a su Padre en todo su esplendor, porque será el momento en que deis principio al cumplimiento de la Ley que os he confiado; porque será la base firme del pueblo de Israel, el primer paso de mis soldados, el primer paso en la senda de la Espiritualidad y el primer paso hacia la gran batalla.
32. Sí, pueblo amado, Yo, desde mi alto solio, os seguiré animando. ¿Por ventura queréis que Yo vaya a descansar y a dormir? ¿Queréis que Yo vaya a mi Reino dejándoos en plena lucha? Voy a deciros algo: La perfecta dicha no existe ni en los Cielos ni en la Tierra. No hay un lugar donde exista la verdadera dicha, la verdadera felicidad; ni en el corazón de vuestro Padre que es todo perfección existe ella. ¿Por qué, pueblo? Porque no todos los hijos han llegado a Mí, porque no todos se encuentran a salvo.
33. ¿Por qué los justos y los ángeles no sienten tampoco la dicha perfecta? Porque contemplan a sus hermanos en la lucha, en el dolor, en el pecado. Cuando el último de los hijos del Padre sea salvo en mi Reino, será el gran festín, la fiesta de la paz, de la alegría y la Espiritualidad. Entonces la felicidad será en el Padre, la dicha completa en el Corazón del Señor y en el corazón de los hijos; porque mientras una sola de las creaturas del Señor se encuentra lejos de Él, se encuentran sufriendo o en el abismo, la dicha del Padre no podrá ser completa.
34. Si vosotros habéis luchado, el Padre ha luchado también. Yo no he luchado en el camino de la evolución, no he tenido que luchar para perfeccionar mi Espíritu. Yo siempre he sido Perfecto, pero desde el instante en que os cree y os coloqué en la escala más baja para que, por propios méritos vosotros pudiereis escalar, desde ese instante el Corazón del Padre ha estado pendiente del paso del hijo. Cuando sus pasos han sido firmes, mi Corazón ha gozado; mas cuando el hijo ha tropezado, mi Corazón ha sufrido.
35. Por eso comprended, para que sepáis que todos tendréis que llegar a Mí. No habrá creatura que pueda quedarse lejos o fuera de Mí, todos penetraréis paso a paso, firmemente, conscientemente, en la mansión de vuestro Señor. En la mansión perfecta en donde todos seréis iguales, en donde solamente habrá un Señor que no os gobernará como un rey, sino como un Padre, como un Amigo, abriendo nuevas puertas para que siempre contempléis las cosas nuevas. Aquellas cosas que el Padre tiene en su Arcano para vosotros, porque el Arcano, el Corazón del Señor es infinito.
36. Ahora sed firmes, pueblo, porque vuestro espíritu delicada misión está cumpliendo en este planeta. No juzguéis bajo este planeta, no seáis jueces de vuestros hermanos. ¿Ya miráis a esos hombres que se levantan llenos de grandeza dominándoos incluso a vosotros mismos, haciéndoos sufrir, convirtiéndoos en sus esclavos, que aparentemente no tienen fibras humanas ni Conciencia espiritual? Mirad como van cayendo uno tras otro; mirad cómo la vida que ellos poseen no es eterna. El Valle Espiritual está poblado de esos espíritus, esgrimiendo unos contra los otros sus armas homicidas, pero dejadlos, velad y orad por ellos, os dice el Padre.
37. Yo los estoy preparando en el Más Allá. Vosotros también preparadles, ¿en qué forma, pueblo? Con vuestra oración, con vuestras buenas obras, con vuestros buenos pensamientos, porque ellos volverán a esta Tierra.
38. Solamente el que se purifique por el amor, el que practique mis leyes en este planeta, puede dejar de venir a reencarnar. Mas aquél que en su última reencarnación deje huella de sangre y de maldad, por la intranquilidad y los remordimientos, ése tiene que venir, tiene que tornar a esta Tierra a reparar yerros, a reconstruir lo destruido, a darle vida a aquello que dio muerte; a restañar todas las heridas que pudo hacer, a perdonar a los que no perdono, a levantar a los que dejo caídos en los caminos. En una palabra, a restituir. Y esos mismos espíritus, después de ser preparados en el Más Allá, volverán llenos de mansedumbre, ansiosos de levantar una obra grande entre sus hermanos.
39. Y, ¿por qué ese gran cambio en el espíritu? ¿Por qué esa grande transición espiritual? Por el cáliz de amargura, por las heces de ese cáliz que no ha bebido todavía el hombre, pero que va a beber, amargura que nunca más va a querer beber ni el espíritu ni la carne. Después de ese grande dolor, después de exhalar ese ¡ay!, el espíritu va a despertar, el espíritu va a detenerse en el Más Allá y a penetrar en meditación. Y ¡ah!, ¡cuántas lágrimas espirituales derramará, qué tremenda su expiación espiritual, pueblo!
40. Solamente así despertarán y se tornarán como os he dicho, en los espíritus de paz, en los ángeles del bien; porque Yo me sirvo de la misma perversidad del hombre para entresacar de ella la fibra del bien que en lo más profundo del corazón más perverso vive y no puede morir jamás. Una fibra de bien y de amor que es la que siempre espera el Padre encontrar, porque son dones de eternidad, son sentimientos que han brotado de mi propio Espíritu, como la más preciosa herencia del espíritu: El amor.
41. ¡Oh, corazones que habéis preparado este instante de paz y de comunión con vuestro Señor! Mirad que el Maestro se complace en derramarse en enseñanza, en bálsamo y en amor entre sus hijos. Benditos seáis, mis discípulos, que no esperáis que Yo descienda hasta el polvo que vosotros holláis, sino que antes eleváis vuestro espíritu, unido el de uno al de todos, para hacerme el llamado en el Más Allá y encontrar a vuestro Padre en aquella mansión espiritual y oír su Palabra, la verdadera voz y recibir la verdadera esencia para decir llenos de confianza en Mí, que habéis oído al Maestro, que habéis estado con Él, que habéis estado en comunión con vuestro Padre.
42. Voy a preparar una vez más este lugar, pueblo escogido, como un rincón de paz. Voy a dejar siete guardianes espirituales para que ellos velen y circunden este pequeño lugar, para que todo aquel que penetrase a su seno, penetre con Espiritualidad y con preparación; para que toda murmuración y toda baja tendencia, no penetre y entonces podáis, ¡oh, hijos de buena voluntad!, saborear el manjar de los manjares en un ambiente de paz.
43. Preparo vuestro corazón, desde mi pequeña representante de este lugar, hasta el postrero, con simiente de fraternidad, de Espiritualidad, de humildad también y por esta elevación que me estáis presentando, por esta Espiritualidad que vais alcanzando, Yo os prometo derramarme más.
44. Yo, en verdad quiero contemplaros dignos de mis revelaciones, de mis grandes palabras y grandes enseñanzas a las que otros no han querido hacerse acreedores por su falta de preparación y unificación, no han querido prepararle al Padre un santuario de Espiritualidad, un ambiente de amor a quien es todo amor; porque me han hecho descender solamente en ambiente de discordia y de critica; porque he tenido que venir entre espadas de dos filos y entre vestiduras desgarradas.
45. He tenido que venir en mesas que no se han limpiado ni han sido aderezadas con verdadero amor, con verdadero reconocimiento; en lugares en que no hay respeto para Aquél que ha de presentarse entre ellos. Y queriendo el Padre entregarse de lleno, no ha podido hacerlo siendo todo poder, porque los hijos no se han sabido preparar.
46. Recinto: Yo te despierto para la Espiritualidad, Yo preparo tu follaje, tu fruto, tus aguas y tu luz con amor. Yo preparo tu puertecilla y tus muros para que sean acogedores y hospitalarios, para que sepan dar la bienvenida a todo corazón y a todo espíritu, no solamente a los encarnados sino también a los desencarnados, porque en grandes legiones penetrarán unos y otros. Los encarnados a recibir la manifestación por el entendimiento humano y los seres espirituales, las grandes legiones ansiosas de verdad y de mi presencia, escucharán mi voz de espíritu a Espíritu en el Más Allá, en este seno de Espiritualidad y de fraternidad.
47. De este modo los espíritus turbados, los espíritus de tiniebla que arrastran cadenas de restitución, recibirán de lleno la luz y no es menester que todos tomen materia, porque no todos están llamados a tener esa prueba para poder recibir la luz; solamente aquellos que aún conservan la impresión de la carne, serán los que tomen materia. Mas los otros penetrarán en vuestros hogares y contemplando vuestra virtud, vuestra moral, recibirán la luz, se despojarán de sus malas influencias y así vosotros les ayudaréis a vencer las tinieblas. Igualmente, en vuestros recintos preparados para un servicio divino y espiritual, con paz, con recogimiento, con vuestra limpidez de corazón, esos espíritus alcanzarán la luz y no tendrán que tomar materia.
48. Así te preparo, humilde recinto que te levantas sin alarde, de ti haré brotar tus humildes frutos, pero llenos de esencia y de vida para que los compartas con los demás, con los que los quieran aceptar y saborear. Yo haré que las multitudes se levanten, todos aquéllos que hayan despertado, los que se hayan levantado a escuchar mis últimas Cátedras, mis últimas inspiraciones y revelaciones por conducto del hombre, en un ambiente de paz, de recogimiento y Espiritualidad.
49. Aquí escucharán mi Enseñanza, porque no solamente tengo que entregar reclamos; aquí no haré reclamos, no entregaré palabras de justicia, sino de enseñanza. Las órdenes, los reclamos y las grandes voces de justicia las entregaré en otros recintos; mas las revelaciones y las grandes enseñanzas, aquí las entregaré, porque esta es mi voluntad.
50. En cada recinto me sigo comunicando, me estoy manifestando, según la preparación de cada congregación. No todos han despertado, pero Yo me valdré de un solo corazón en cada recinto para despertar a los demás, ya sea Guía, Piedra Fundamental, Pedestal, Columna, Vidente o Pluma de Oro; de un solo corazón me serviré para despertar a los recintos, para levantarlos en la obra depuradora, en la obra de unificación de igualdad de trabajos, para que en la hora del llamado, en la hora de mi justicia, todos puedan encontrarse entregando un solo fruto a su Señor.
51. No frutos maduros junto a frutos que han sido cortados antes de su madurez; no espigas doradas por el buen cultivo junto a espigas que han sido cortadas antes de tiempo; no el fruto de la vida entregado por mi mano junto a otros frutos cultivados por la mano del hombre; no el trigo mezclado con la cizaña. Sino un fruto siempre igual en todas las manos de mis labriegos, para que así el Padre pueda hacer el llamado al universo y todos los pueblos de la Tierra tengan acceso en la Segunda Jerusalén, para que vengan a tomar, no solamente la Palabra que dejo escrita, sino a tomar vuestro ejemplo. Así mi Doctrina se abrirá paso entre todas las doctrinas, porque ella vencerá y prevalecerá al fin entre todas las demás. No es la única, pues muchas existen en la Tierra y todas hablan de justicia, de caridad y de amor; pero, ¿quiénes las practican?, ¿se han depurado los que las predican?
52. Toda doctrina que no sea confirmada con los hechos, toda palabra que no sea confirmada con las obras, ha dictado su sentencia de muerte. Toda doctrina que sea confirmada con los hechos, esa prevalecerá. Por eso Yo os enseñé en aquel Segundo Tiempo con mis ejemplos y con mi sangre, porque aquél que sella su palabra con su sangre y su vida, es el que predica la verdad.
53. En este tiempo no sellaréis con sangre ni con vuestra vida, el mundo no tiene hambre de vuestra sangre, ni tiene sed de vuestra vida. El hombre tiene sed de verdad, de amor y de caridad. Y cuando os hayáis preparado y espiritualizado, sin caer en ningún fanatismo; cuando sepáis practicar mis leyes divinas y humanas sinceramente, como el Padre os ha enseñado, entonces daréis al mundo el secreto de su salvación, el secreto de la paz y de la redención en todos los caminos. Porque mi Obra no viene en contra de la ciencia, ni de las instituciones humanas, no viene en contra del matrimonio ni de la familia, no viene en contra de nada que encierre justicia o amor.
54. Si en otros tiempos el hombre se ha levantado como ministro de mi Divinidad en contra de la ciencia, de cierto os digo, ese ministro no me ha honrado, no me ha comprendido ni me ha seguido, porque Yo soy el principio de toda Espiritualidad y el principio de toda ciencia; y si muchas veces habéis oído que el Padre abomina las ciencias humanas, no son las ciencias en su principio, sino el fin que el hombre les ha dado.
55. Yo abomino las malas ciencias que han llevado a la humanidad a su destrucción; a las ciencias que han puesto al servicio del mal para la destrucción de la vida y de los principios, eso es lo abominable de las ciencias delante de Mí. Mas todo hombre científico que se haya convertido en benefactor de la humanidad, aunque vosotros no lo halláis nombrado santo, Yo lo tengo en lugar selecto en el plano espiritual.
56. Esto os dice el Maestro para que no caigas en fanatismo, porque todos estáis participando del fruto de la ciencia, porque Yo he inspirado a los hombres con mi luz para que encontraran los elementos de vida a su paso. Si no hubiera sido mi voluntad, Yo no hubiera creado los elementos, ni hubiera puesto en las entrañas de la Tierra ni en los espacios, todo cuanto el hombre ha tomado para su progreso y su evolución.
57. Mas Yo hice todo para recreo, beneficio y adelanto del espíritu humano y de su materia también, pues desde los primeros tiempos a los primeros moradores les entregué la Tierra diciéndoles: «Yo la dejo a vuestro cuidado, es vuestro tesoro, vuestro huerto, vuestra morada y vuestro hogar. ¡Creced y multiplicaos!” Y en esta frase no solamente quise decirles como humanos, sino como espíritus, como inteligencias. Yo os multiplicaré en todos los caminos y en todos los órdenes, en espíritu y en verdad.
58. En este tiempo vengo en contra de todo lo malo, de todo lo superfluo e innecesario, de toda mala semilla. A través de mi Doctrina Espiritualista combatiré a los que la han puesto la ciencia al servicio del mal; combatiré todas las malas ciencias hasta que el hombre despierte y responda a mi voz, diciendo: ¡Dios existe, es puro y perfecto en todos los caminos! Y entonces esta Doctrina penetrará como la luz del día en todos los lugares y a todos despertará. Por eso preparaos y reconoced vuestra misión, vuestro cargo y vuestra responsabilidad entre los hombres.
59. Si alguno de vosotros me dice en este instante: “Vienes a hablarnos como a espíritus superiores?” Yo os digo: Vengo a hablaros así, porque mucho tiempo os he hecho evolucionar, porque en esta vida que lleváis mucho os he hablado y grandemente me he manifestado en distintos recintos a través de mis Portavoces, y a todos os he dicho: Reconoced mi Palabra por su esencia, como el árbol se reconoce por su fruto.
60. En verdad os digo: A través del Pedestal más torpe, más ignorante y pecador, me he manifestado, he hablado y os he entregado, en él he posado mi esencia y mi presencia, para llegar hasta ti, Israel. Con esta mi Palabra dada a través de todos mis escogidos os he hecho adelantar, os he despertado y os he dicho que los sabios del mundo, los grandes hombres de la Tierra dejarán sus naciones y sus libros, y vendrán a escuchar mi Palabra.
61. Compréndeme pueblo, guarda mi Palabra en el fondo de tu propio corazón y reconoce que en esta Palabra, llena de enseñanza y de amor, hay también todo lo que necesitas para la vida humana: El bálsamo, las llaves del trabajo, la paz, la concordia, la comprensión y todo aquello que vosotros queréis que os entregue. De todo Yo os daré por añadidura, que una vez más habéis estado en comunión con mi Espíritu.
62. Pueblo bendito: He estado con vosotros breves instantes, os he confiado este Pan de Vida Eterna, para que participéis de él a los demás. Sois en verdad poseedores de un alto bien, de poder comunicaros en esta forma, por ahora con vuestro Maestro y sentir la paz con que os he revestido. No es la paz perfecta, pero esa paz os sostiene en estos tiempos de lucha y de dolor; porque hay pueblos, hay mundos en donde esta paz no existe, esta paz que vosotros saboreáis.
63. Por eso os digo: Elevad en estos momentos cinco minutos de oración, elevad vuestro pensamiento lleno de limpidez, despojaos de todo egoísmo, olvidaos de vosotros mismos, para que me pidáis por los enfermos. Hoy alcanzará el enfermo de espíritu y enfermo de materia, no importa el lugar donde se encuentre, haced vuestro ese dolor para que Yo lo aparte de ellos.
64. Yo te bendigo pueblo, porque en esta alba de gracia no ha sido sólo mi bálsamo el que ha caído en el doliente, ha sido también tu propio bálsamo, el de tu caridad, el de tu amor, el que se ha unido a mi bálsamo, que es el mismo, y ha caído como un roció de gracia en hospitales, en chozas humildes, en lugares opulentos también, doquiera que el dolor haya penetrado y en estos momentos, ¡cuánto han recibido aquellos mis hijos!
65. El moribundo ha abierto sus pupilas para contemplar a los que le rodean. El que blasfemaba ha sellado sus labios. El que humildemente pedía la gota de bálsamo a su Dios, la ha sentido llegar. El que había perdido la esperanza porque los hombres le habían desahuciado, en este instante recibió el consuelo y se levantó la esperanza, y los suyos se alegran también contemplando como una sonrisa se ha manifestado en la faz del enfermo. El moribundo ha vuelto a la vida. El que exhalaba su ¡ay! de dolor ha cesado su queja, bendice mi Nombre y los suyos me bendicen también. Ellos en su soledad han sentido el eco de mis pasos. He llegado a ellos llevando el mensaje del pueblo de Israel. Y aún en el Más Allá, también ha llegado vuestro pensamiento y han alcanzado los que se encuentran en ese Valle.
66. ¡Benditos seáis! ¡Mirad lo que os enseña mi Obra! ¡Mirad los horizontes que os abre mi Doctrina y mi Palabra! ¡Mirad qué grande es el espíritu! ¡Qué cortos son los caminos para el espíritu, qué cortas son las distancias! El que ha orado con amor, sintiendo el dolor de su hermano, se ha desprendido, se ha transportado desde aquí hasta aquellos sitios y ha depositado su amor, su bálsamo y su caricia.
67. Por esta oración de mi pueblo de Israel que en todos los recintos se eleva hasta Mí, Yo bendigo a todo el Universo, le entrego mi luz, mi caricia paternal.
68. Ya que ellos como ausentes de esta mi Obra no se recrean con mi Palabra, hago que mi esencia caiga en todos los corazones, que todos ellos me sientan, que se levanten en busca de mi Verdad, en busca del camino; que a todos estoy preparando para que puedan llegar los unos y los otros para encontrarme a Mí. Los unos por las pruebas, los otros por dejar su fanatismo, y otros al cruzar por los mares y llegar a esta nación.
69. Esta es mi Palabra, que en esta alba dejo en el recinto de «El Redentor» en mi Nombre divino que soy el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
70. La paz de mi Espíritu dejo entre vosotros.
2 Mayo de 1948.